Blogia

Terrae Antiqvae

La literatura sapiencial: Fábulas y proverbios en la antigua Mesopotamia

La literatura sapiencial: Fábulas y proverbios en la antigua Mesopotamia

Foto: Palacio de Susa

Por Lic. Andrea Remete - Lic. Raúl Franco

Abstracts (Español, Francais, English)

A medida que las cientos de miles de tablillas se fueron desenterrando y traduciendo iba surgiendo un "nuevo mundo" intelectual. En estas tablillas se reflejaba todo el quehacer, sentir y pensar de los pueblos que habitaron Mesopotamia abarcando estos textos temas administrativos, económicos, históricos, jurídicos, científicos, religiosos y literarios. Las Edubba o escuelas que funcionaron desde temprano se ocuparon de enseñarlos y difundirlos, transcribiendo, todo lo que habían recibido mediante tradición oral por milenios y junto a las creaciones de época formaron grandes colecciones, como en el caso de lo que se ha llamado "literatura sapiencial".
Esta literatura sapiencial de origen muy antiguo pero que se conoció en las últimas décadas - abarca disputas, ensayos, instrucciones, preceptos, adivinanzas, exhortaciones, proverbios y fábulas. Son obras en las que un pueblo expresa su sabiduría con un claro objeto moral.
De los proverbios diremos que sugieren, señalan, enseñan, que revelan un agudo sentido; de las fábulas que además de reglas de moral y sentencias tratan ideas de filosofía práctica.
Es el objetivo de este trabajo el de analizar los proverbios y las fábulas en el ambiente en el que se originaron y desarrollaron, su trascendencia y vigencia en el tiempo.

La littérature sapiential: Les fables et proverbes de 'l ancienne Mésopotamie.

Traduction: Eva Amette
A mesure que des centaines de milliers de planchettes ont été exhumée et traduites, tout un «nouveau monde» intellectuel a commencé a surgir. Dans ces planchettes, on voyait apparaître toute la vie, la facon de sentir et de penser des peuples qui habiterent la Mésopotamie. Ces textes embrassent des themes administratifs, économiques, historiques, juridiques, scientifiques, religieuses et littéraires. Les Edubba ou écoles qui commencerent a fonctionner tres tot l'enseignement, la diffusion et la transcription de tout le bagage reçu par tradition orale pendant des millénaires et réuni aux créations de l'époque formerent des collections importantes, comme c'est le cas de ce que nous appelons la «Littérature sapiential».

Cette littérature sapiential d´origine tres ancienne mais qui a été découverte dernierement, embrasse les disputes, essais, instructions, préceptes, devinettes, exhortations, proverbes et fables. Ce sont des oeuvres dans lesquelles un peuple manifeste sa sagesse avec un claire objectif moral. Au sujet des proverbes nous dirons qu´ils suggerent, signalent, enseignent et qu'ils revelent un sens aigu de la fable qui en plus des regles morales traitent des idées de philosophie pratique.

L´objectif de cet ouvrage est d'analyser les proverbes et les fables dans l'atmosphere de l'époque, leur transcendance et sa vigueur dans le temps.

The sapiential literature: fables and proverbs in Ancient Mesopotamia

Translation: Mónica Lenton
At the same time as hundreds of thousands of tablets were being dug up and translated, a "new" intellectual "world" was appearing. It was reflected in these tablets all the work, feelings and thought of those who lived in Mesopotamia and these texts contained administrative, economic, historic, legal, scientific, religious and literary themes. The Edubba or schools, who ran from early times, were engaged in teaching them and spreading them out.
Everything they had received through oral tradition in thousand of years and together with the creations of this age great collections were formed, as is the case of what has been called: "the Sapiential Literature".
This Sapiential Literature of ancient origin but has been known in the last decades - contains essays, debates, instructions, rules, riddles, admonitions, proverbs and fables. They are the works in which the people express their wisdom with a clear moral object. We will say that the proverbs suggest, point out, teach and reveal an acute sense; and the fables, besides moral rules and sentences, they talk about practical philosophy.
The aim of this work is to analyze the proverbs and fables in the environment in which they were originate from and developed, their transcendency and life in time.


Introducción

Los arqueólogos, en los tells mesopotámicos han desenterrado miles de tablillas; a medida que fueron traducidas, iba surgiendo un nuevo mundo intelectual.

Allí se reflejaba todo el quehacer de esos pueblos, desde los aspectos económicos a los científicos, religiosos y literarios.

La escritura más antigua es descubierta en la ciudad sumeria de Uruk, en el estrato fechado c. 3.300 a.C. Posteriormente los pueblos semitas que habitaban la región, que no tenían escritura, adoptaron los signos sumerios a los sonidos de su lengua. Este descubrimiento no sólo se arraigó en Mesopotamia sino que en mil formas se plasmó en diferentes pueblos. No fue sólo un beneficio inmediato en la región sino que se universalizó.

Desde tiempos tempranos, se levantaron las Edubba o escuelas para enseñarlos y difundirlos. En ellas se enseñaba a los alumnos a manejar el cálamo en la tablilla húmeda haciendo surgir los trazos en cada movimiento.

Los alumnos se convirtieron con el tiempo en escribas. Con el tiempo, transcribirían lo trasmitido a través de la tradición oral por milenios en sus tablillas y junto a las creaciones de época formaron grandes colecciones, como en el caso de lo que se ha llamado la literatura sapiensal. Son obras en las que un pueblo expresa su sabiduría, con un claro objeto moral. Abarca: disputas, ensayos, preceptos, instrucciones, exhortaciones, adivinanzas, fábulas y proverbios.

El objeto de este trabajo es analizar los proverbios y fábulas en el ambiente que se originaron y descubrir como trascienden el tiempo, tras el cual su vigencia llega hasta hoy en día.

Fábulas

La Enciclopedia Espasa define a las fábulas de la siguiente manera: (Etim. Del latín, fábula, deriva de fari = hablar).

En la literatura, es la narración breve de una acción alegórica, cuyos personajes son, por lo general, animales irracionales, y que encierra una instrucción, un principio general, moral o literario, que se desprende, naturalmente, del caso particular que se refiere.

Algunos autores llaman apólogos a las fábulas en que los interlocutores son animales irracionales o seres inanimados; fábulas racionales o parábolas cuando todos los actores son hombres y mixtas cuando alternan hombres y brutos o seres insensibles.

Se entiende por fábula una manifestación poética que viene de muy lejos y que exige no sólo calidades poéticas, sino también un grado de experiencia de la vida y de los hombres que ponga a quien la cultive en condiciones de aleccionar sobre el difícil arte de vivir honestamente.

Lo fabuloso admite la maravilla. María Alicia Domínguez dice: La fábula es el balbuceo literario de la humanidad niña. (B5.9)

Tiene profundas raíces en lo popular, en esa tendencia a explicar las cosas y la naturaleza, tan común al hombre de todos los tiempos.

Históricamente el gobernante ha buscado consejo en sueños, adivinanzas, oráculos, proverbios, tablas, en los libros sapienciales y en manuales de príncipes. (B10.7)

La fábula que casi siempre es la fábula animal, se transformó más que el proverbio en una forma de instrucción a los letrados y poderosos.

Las fábulas animales antecedieron en muchos años probablemente siglos a las primeras colecciones escritas y fueron un mecanismo para tratar la conducta humana, sin la indiscreción o falta de delicadeza que podría resultar del uso de actores humanos en estas historias. (B10.8)

Algunos tratadistas dicen que el hombre comenzó a inventar fábulas cuando padecía esclavitud. Pero, ¿será verdad? (B5.10) Dice María Alicia Dominguez, mientras sostiene que probablemente su origen sea mucho más remoto que la esclavitud, que probablemente resida en el espíritu del hombre, que quizás exista desde que el hombre es hombre y habla, aunque no sea con una expresión refinada, sino con naturalidad de quien dice lo que siente y piensa.

La tendencia moralista y escolar de muchas de estas composiciones permite aprovechar de ellas un fin ético.

Lessing opina que la moraleja tiene que ser el fin de la fábula. Aristóteles quiso que únicamente os animales pudieran protagonizar las fábulas. No admitía en ellas seres del mundo vegetal.

Con el correr del tiempo vegetales, minerales y seres maravillosos protagonizan ideas y sentimientos en el mundo de la fábula. (B5.10)

Hay innumerables variantes de una misma fábula en diversos manuscritos. Recogidos en multitud de códices y colecciones que los eruditos han ido reuniendo, clasificando, hoy puede establecerse un texto casi definitivo de 357 fábulas que aunque hubiese existido un Esopo real, éstas no serían todas suyas sino de anónimos autores antiguos.

En la literatura sumeria, la sapiencial legado también de una época posterior, pero seguramente de origen muy antiguo se conoció sólo en los últimos años. Esta colección trata de máximas y apotegmas en las cuales se establecen o discuten, en forma breve o extensa, reglas de moral y sentencias y, al igual que en las fábulas ideas de filosofía práctica (B21.157, 8). Otros trozos de esta literatura sapiencial están destinados al uso escolar y hablan sobre los consejos del maestro al alumno. Esta literatura docta se conoce sobre todo gracias a transcripciones neoasirias o neobabilónicas.

En las bibliotecas de Asur y de Nínive se encontraron cantidades más amplias de colecciones de fábulas y muchas de aquellas breves historias en prosa, frecuentemente de carácter proverbial como dice Eisele- han sido transmitidas en forma oral, citándose sobre todo en la vida cotidiana babilónica, por lo general en la escuela.

Lo mismo ocurría con los mitos y epopeyas transmitidas durante más de un milenio sólo oralmente, bien como recitación poética o canto.

En la literatura sumeriababilónica, como en muchas otras literaturas antiguas, es característico el anonimato total. Sólo ocasionalmente se menciona al Dubsar o escriba que copió o escribió el texto, en el caso de los himnos se menciona a veces al NAR (B14.355) o poeta.

En los admirables Consejos sapienciales, dice un padre a su hijo (o un maestro a su discípulo): cada día rinde homenaje a tu dios (B20.115), pues los dioses no sólo exigían ofrendas, libaciones y alabanzas de los hombres. Sus favores se dirigían preferentemente a aquellos que llevasen una vida ejemplar, a quienes eran buenos esposos, buenos padres, buenos hijos, buenos vecinos, buenos ciudadanos, y que practicaban las virtudes, que por aquel entonces eran tan apreciadas como en la actualidad: benevolencia, compasión, rectitud y sinceridad, justicia, respeto a las leyes y al orden establecido.

Los griegos y romanos habían atribuido la invención de la fábula animal a Esopo, quien vivió en el Asia Menor en el siglo VI a.C. Kramer nos dice que las fábulas que se le atribuían alguna de ellas ya existían antes de nacer éste.

En todo caso, el apólogo de tipo esópico, compuesto de una breve introducción narrativa, seguida de una aún más breve moraleja en estilo directo ya era conocidísimo en Sumer, más de 1000 años antes del nacimiento de Esopo (B13.186).

Aproximadamente a mediados del siglo pasado Edmund Gordon, quien trabajó sobre los textos referentes a los proverbios y fábulas de Sumer, ha investigado desde nuevas perspectivas en el estudio comparativo de la literatura sapiencial. Ha reconstruido, descifrado y traducido un total de 295 proverbios y fábulas que hacen salir a escena 64 diferentes especies animales de todo tipo.

Los animales han tenido un gran papel en la literatura sumeria en general. Presente éstos en epopeyas y mitos, también como dijéramos en la fábula; hasta tienen una divinidad, SUMUKAN (B14.444) es el dios de los animales.

A lo largo de toda la Epopeya de Gilgamesh y sólo a modo de referencia aparecen mencionados permanentemente animales reales y míticos, por ejemplo:

Lloren por ti oso, hiena, pantera, tigre, ciervo, leopardo, león,
bueyes, venados, cabra montés, todas, en fin, las criaturas salvajes
de la estepa. Tablilla VIII Columna I, Texto asirio. (B16.198)
Los animales que aparecen en las fábulas son el perro (que se encuentra en 83 fábulas y proverbios) encabezando la lista-, después siguen el buey doméstico, asno, zorro, cerdo, carnero doméstico, león, buey salvaje, cabra doméstica, el lobo y la mangosta. El perro aparece en las fábulas como glotón. En el caso del lobo, lo que más sorprendió a los sumerios es su rapacidad. Dos fábulas hacen intervenir al oso; en uno de los textos sólo se menciona su sueño invernal. En el caso del león, a pesar de su prestancia no sale siempre vencedor; el asno en cambio es motivo de burla por su lentitud; también surge de los textos que el cerdo era considerado ya en ese entonces un excelente alimento.

Como dice Kramer, resulta ya por sí sólo instructivo la frecuencia con que aparecen las diversas categorías de este bestiario, que surge a partir del material que disponemos. Gracias al material que poseemos hasta hoy sabemos que ningún texto menciona al gato, al mono y al caballo dentro del género de la fábula. (B13.186).

Las fábulas sumerias con respecto al:

1) perro

Como glotón: El perro acudió a un banquete, pero cuando hubo echado una mirada a los huesos que por allí había, se alejó, diciendo: `Allí donde me voy ahora tendré algo más que comer' (B13.187)

Referente al amor materno:

Así habló la perra, con orgullo: `Tanto si tienen (los cachorros) el pelo leonado como moteado, quiero a mis pequeños' (B13.187).

2) lobo

Su rapacidad:

Nueve lobos y un décimo lobo mataron unos cuantos corderos. El décimo lobo era voraz y no /.../., dijo: `Yo haré las partes. Vosotros sois nueve y así un cordero será vuestra parte común. Por lo tanto, yo, que soy uno, tendré nueve corderos. Esta es mi parte'. (B13.187).

3) zorro

Como fanfarrón

El zorro pisa la pezuña de un buey salvaje.`¿Te he hecho daño?, le pregunta'

El zorro no podía construir su casa; por lo tanto se fue, como conquistador, a la casa de su amigo. (B13.188).

Como cobarde:

El zorro dice a su esposa: `¡Ven! Vamos a machacar la ciudad de Uruk con nuestros dientes, como si fuese un puerro. Atémonos la ciudad de Kullab a los pies como si fuese una sandalia'. Pero no estaban todavía a 600 gar de la ciudad (unos 3 km.), cuando los perros de la ciudad se pusieron a aullar: `¡Gemme-Tummal, Gemme-Tummal! (sin duda el nombre de la zorra). ¡Volvamos a nuestra casa! ¡Vámonos ya!' Ellos (los perros) aullaban amenazadoramente en el interior de la ciudad. (B13.198).

4) En la siguiente fábula, según nos dice Kramer, se observa un recurso que Esopo utilizará más tarde en `Los ratones y las comadrejas'.

El zorro pidió al dios Enlil los cuernos de un buey salvaje (y) se le ataron los cuernos de un buen salvaje. Pero el viento sopló y la lluvia se precipitó y el zorro no pudo volver a su país. Hacia el final de la noche, cuando el viento frío del norte, las nubes de tempestad y la lluvia lo hubieron abrumado (?), dijo: `Cuando amanezca . . .' (desgraciadamente, aquí se interrumpe el texto y lo que sigue podemos solamente imaginarlo: el zorro suplicó que le quitaran los cuernos). (B13.188,9).

A pesar de estar presente el zorro en la literatura sapiencial, el zorro sumerio nada tiene que ver con el zorro europeo, que representa a un animal hábil y astuto, a pesar de mostrar mucha semejanza con el zorro esópico, especialmente con la fábula `La zorra y las uvas' (B13.189), cuyo autor es Félix Samaniego.

5) La zorra y las uvas de Félix Samaniego

Es voz común que a más del mediodía, en ayunas la zorra iba cazando; halla una parra; quedase mirando de la alta vid el fruto que pendía. Causabale mil ansias y congojas no alcanzar a las uvas con la garra, al mostrar a sus dientes la alta parra, negros racimos entre verdes hojas. Miró, saltó y anduvo en probaturas; pero vio el imposible ya de fijo, entonces fue cuando la zorra dijo: `no las quiero comer. No están maduras' (B17.166,8).

No por eso te muestres impaciente, si se te frustra, Fabio, algún intento: aplica bien el cuento, Y di: No están maduras, frescamente. (B17.168).

En otras dos fábulas, desgraciadamente mutiladas, aparecen como compañero del zorro el cuervo o la corneja, asociación que encontraremos en Esopo y en Fedro.

5) Mito de Etana

Mito de ascensión babilónico, trataremos únicamente la parte de la fábula donde el águila y la serpiente mantienen un interesante e instructivo diálogo. Dice el texto:
/Aquí finaliza la quinta columna. La sexta recoge, dentro del poco texto legible, un diálogo entre el águila y Etana/

Por su mano él la sujetó; la alimentó (durante) siete meses; la hizo salir de su foso al octavo mes. El águila, habiendo recibido el alimento como un aullante [león, había recuperado su fuerza. El águila abrió su boca, diciendo a Etana, Amigo mío, seamos socios en la amistad, tú y yo; dime, pues, lo que deseas de mí y te lo concederé. Etana abrió su boca, diciendo al águila: (...) una cosa oculta.
La tableta se acaba aquí bruscamente. El anverso de otra tablilla comienza con la parte final de un juramento realizado entre el águila y una serpiente.

¡Que el paso se pierda a fin de que él no encuentre el camino! ¡Qué montaña pueda negarle su pasaje! ¡Que el arma lanzada al azar se encamine directamente hacia él!. Se pronunciaron (este) juramento una a otra. Juntas, (a un mismo tiempo), ellas concibieron; juntas dieron a luz .A la sombra del árbol styrax engendró la serpiente, (mientras que) en su copa engendró el águila. Cuando la serpiente capturaba un buey salvaje (o) una oveja salvaje, el águila se alimentaba, (también) alimentaba a sus crías; cuando la serpiente capturaba un leopardo (o) un tigre, el águila se alimentaba, (también) alimentaba a sus crías. Cuando sus crías habían crecido en edad y talla, (y) sus alas habían adquirido (...), el águila tramó maldad en su corazón: Mis crías han crecido en edad y talla; ellas saldrán a buscar (...), ellas buscarán las plantas (...), entonces yo devoraré las crías de la serpiente (...) Yo ascenderé y en el cielo habitaré (...). ¿Quién hay que (...)?. El más joven de sus polluelos, rebosando sabiduría, dirigió estas palabras a su padre, el águila: Padre mío, (...).
El resto del anverso de esta tablilla está destruido. Su reverso comienza también con una laguna de cuatro líneas.

La serpiente soltó su cargo (de carne) ante sus crías, miró a su alrededor: ¡sus crías no estaban allí! Con sus garras araña el suelo, el polvo del nido (arañado) oscurece el cielo. La serpiente (...) llora, fluyendo sus lágrimas, ante Shamash (implora): Pongo mi fe en ti, valeroso Shamash, yo presenté buena voluntad al águila, respeté y honré tu juramento, no sostuve ningún mal contra mi amiga.

Ahora ella (tiene) su nido al completo, pero el mío está destrozado, el nido de la serpiente se ha convertido en un lugar de lamentaciones; sus polluelos están en su totalidad, mis crías no están porque el (águila) bajó y devoró mi prole.

Sabe tú, Shamash, que ella continúa el mal. Tu red es el amplio campo, tu lazo es el inmenso cielo ¡Ojalá que el águila no pueda escapar de tu red ¡(Qué no pueda escapar) el hacedor del mal y de la [abominación , el que sostiene el mal contra su amigo!.
Aquí finaliza la versión babilónica. De la versión asiria se posee un breve fragmento, que recoge parte de lo ya expuesto. Su comienzo también se halla roto.

Proverbios

Expresa con brevedad y eficacia alguna verdad conocida o una observación perspicaz acerca de la vida práctica (B1.2748).

El proverbio sugiere, señala, enseña. Revela un agudo sentido, al relacionar las observaciones de la conducta humana con una sutil analogía que resalta el mensaje final, como si fuera una piedra preciosa engarzada en una alhaja de metal, formando una bellísima unidad.

Como veremos, su carácter no es local, sino universal en el espacio y en el tiempo. La claridad e intencionalidad de su pensamiento son actuales. Alcanza el presente, del lector, lo que lo mantiene siempre vigente y universal.

Proverbios Sumerios

El estado cuyo armamento es débil,
no podrá alejar al enemigo de sus puertas. (B13.185)
Cada ciudad-estado es circundada por un campo, el cual le sirve para su sustento económico al practicar allí las tareas agrícolas ganaderas. Pero, a medida que la población crece, los campos cultivados se expanden y con el tiempo son lindantes con los de otras ciudades estado. Los problemas comienzan cuando los límites no son tan claros o, quizás aún cuando lo sean, sus mojones limítrofes son movidos hacia una dirección u otra.

Uno de los casos más elocuentes, es el protagonizado por las ciudades de Lagash y Umma, durante casi tres siglos (ca. 2600 y 2350 a.C.). Se sucedieron las guerras para lograr el predominio de una sobre la otra. En la estela de los buitres el rey de Lagash, Eannatum, nos revela el dramatismo de la contienda al poder observar en su relieve la escena del rey sosteniendo una red con los cautivos que son devorados por los buitres.

Los dos contendientes pese a su fuerza y armamento no lograron mantener alejados a sus rivales. Sin embargo, en el c.2350 a.C., surge en el sur mesopotámico una nueva dinastía de origen semita, los acadeos, al mando del rey Sargón. Funda un ciudad capital, Agadé, que gobierna con mano de hierro todo el territorio anulando la libertad con que contaba cada ciudad estado, haciéndolas dependientes del poder central.

La aplastante derrota de las ciudades-estado del sur mesopotámico nos da la pauta del poderío del invasor. El ejército sumerio, cuyos miembros provenían de ciudades sedentarias, formaban un cuerpo cerrado con un equipo pesado que limitaba el ataque y su radio de acción, mientras los acadeos, provenientes de las tribus de los pastores nómades, formaban pequeños grupos móviles, sin escudos, hachas livianas, jabalinas ligeras junto a arcos y flechas.

El imperio de Sargón se extiende a través de aproximadamente 1500 km, desde el Mar Inferior (Golfo Pérsico) hasta el Mar Superior (Mar Mediterráneo).

Tú vas y conquistas el país enemigo,
el enemigo luego viene y conquista tu país. (B13.185).
A partir del 2144 a.C. reinó en Lagash el ensi Gudea. Retorna a la antigua tradición religiosa. Él es el mediador entre el dios patrono de la ciudad, dingir Ningirsu, y su pueblo.

Procura modificar la conducta social de su pueblo por medio de una reforma espiritual, que promueve una convivencia más íntima entre el hombre y la divinidad. Promueve la limpieza en todos los órdenes: la ciudad, el templo, la persona. Sus escritos reflejan sus ideales de gobierno: el orden y la justicia. Gudea fue honrado por su pueblo como un hombre consagrado a la religión, la literatura y la arquitectura.

Pero la visión de los pueblos elamitas, allende los montes Zagros, era distinta. Quizás confundieron espiritualidad con debilidad. Habrán, quizás, recordado el proverbio que estamos analizando, Tú vas y conquistas el país enemigo, el enemigo luego viene y conquista tu país, y pensado: "ese luego viene.... no podrá ser logrado por un rey débil".

La incursión elamita no logró ni siquiera intimidar a Gudea. Su autoridad no estaba basada en la fuerza, pero sabía cuando ésta debía ser empleada. El hecho de que no hiciera ostentación de ella, no significaba que estaba inhabilitado para emplearla. Puso en marcha la maquinaria militar, los invasores se retiran, son perseguidos, ambas fuerzas traspasan el Tigris. Las ciudades son tomadas, pero no requiere su botín, respetan los templos y sus sacerdotes. Sin más, retorna a Lagash. El mensaje fue claro y el proverbio, una vez más, se cumplió.

Tú puedes tener un amo, tú puedes tener un rey,
Pero a quien tienes que temer es al recaudador. (B13.185)
Este es un proverbio muy especial por su universalidad, vamos a dejarlo sin ningún comentario, el lector podrá interpretar su intencionalidad del modo más preciso, pues la recaudación de impuestos, según nuestras fuentes, es una de las profesiones más antiguas.

Proverbios asirios

La gente sin un rey(es como) oveja sin un pastor.
La gente sin un encargado (es como) agua sin un inspector de canal.
Los trabajadores sin un supervisor (son como) un campo sin un labrador.
Una casa sin un dueño (es como) una mujer sin esposo. (B15.232,3).
Para que haya armonía, debe haber un orden y alguien, más allá de cuales fueren las circunstancias, debe velar por él.

El proverbio nos muestra diferentes situaciones:

1) La gente sin un rey....

Analizaremos este rasgo contrastándolo con un período de anarquía; en Asiria los historiadores reconocen cuatro. Para ilustrar nuestro cometido, examinaremos el último, ante el avance de los ejércitos medos y babilónicos. Porque no es solamente el poderío de tales lo que desencadena la decadencia final sino, en gran manera, la actitud de su rey, que deja desprotegido a su pueblo.

En el año 612 a.C, una coalición medo-babilónica asedia a Nínive por 3 meses, al final del tercero, la ciudad es tomada y Sinshariskun, su rey, es asesinado. Ante este estado de desprotección real, una parte del ejército huye y se refugia en Harran, nombrando rey a Ashurbalit, quién en el año 610, ante el avance del enemigo, se repliega abandonando la ciudad. En el primer caso el rey muere, en el segundo huye. En ambos casos el pueblo queda desprotegido, huérfano, sin un guía; el pueblo asirio queda en un total desamparo, sin protección, al alcance de los depredadores .....(es como) oveja sin un pastor

Los reyes de Asiria y Babilonia, en la época que estudiamos, deben su poder a una tradición bien afincada. Representan, en primer lugar, la única forma posible de gobierno, cualquiera que fuese la sujeción del rey a un poder superior, la ausencia de un jefe era absolutamente inconcebible; adquiriríamos pleno conocimiento de ello al leer las informaciones que nos trasmiten los escribas hablando de los enemigos del imperio; los invasores, siempre al acecho en las montañas del norte y del este, o errantes en la estepa que bordea la cuenca mesopotámica, no tenían `casa' (vivían en tiendas) ni `rey'. El escriba no puede ocultar su desdén ante esta condición de vagabundeo. La idea de monarquía era inseparable de la idea de Estado /..../ (B3.124).

2) La gente sin un encargado (es como) agua sin un inspector de canal

Si cada persona ocupaba su lugar en la sociedad para que el orden reinara en ella, el inspector de canales, tenía una gran responsabilidad que permitía, en gran manera, que este objetivo se cumpliera.

Los pueblos de Mesopotamia, desde los más tempranos, adoptaron un sistema agrícola de regadío. Si bien los primeros agricultores construían sus propios canales, con el tiempo las primeras villas se fueron transformando en ciudades-estado, o sea que el sistema local se transformó en uno a gran escala. Esto no solo demandó grandes obras de infraestructura sino tambié la cooperación interurbana (tanto en el trabajo como en la distribución del agua).

Manuel García Pelayo, esquematiza de la siguiente manera las obras realizadas entre las hidráulicas: instalaciones productivas (canales, acueductos, reservas, esclusas y diques para la irrigación). Instalaciones protectoras: canales de drenaje y diques para el control de las corrientes). Acueductos de agua potable. Canales de navegación. (B.9).

En Mesopotamia, a diferencia de Egipto, las inundaciones no son previsibles. Se fueron tomando medidas para que cuando ellas se produjeran o, por el contrario, en tiempo de sequía, las cosechas no se perdieran irremediablemente.

El inspector de canales debía controlar la limpieza periódica de plantas y del sedimento que traían en suspensión las aguas, obstruyendo la navegación y su tendencia al estancamiento; impedir el uso arbitrario del sistema, ya que su uso indiscriminado podía per judicar a otro agricultor. Debía mantener el orden y la equidad.

3) Los trabajadores sin un supervisor (son como) un campo sin un labrador.

Para ilustrar este párrafo, nos remitiremos a un texto sumerio en el cual un padre, cuyo oficio era la agricultura, da consejos a su hijo con respecto al manejo de un campo:

Cuando tú te dispongas a cultivar un campo, cuídate de abrir los canales de riego de modo que el agua no suba demasiado sobre el campo /.../ no dejes (a la tierra) hollarla por ningún buey errabundo. Echa de allí a los vagabundos /.../ Mientras el campo se queme bajo el sol estival, lo dividirás en cuatro partes iguales. Haz que tus herramientas zumben de actividad.(B13.116,7).
4) Una casa sin un dueño (es como) una mujer sin esposo

Para los pueblos semíticos, la familia estaba basada en el sistema patriarcal, en donde la importancia residía en los hijos varones.

El hombre libre, o más bien el `hombre' , se halla en la cúspide de la escala social; no es propiedad de nadie. /..../. La familia se funda en el matrimonio.

/.../ el padre tiene los más amplios derechos sobre los hijos, puesto que puede dejarlos en prenda a un acreedor como garantía de pago. /..../ el padre dispone igualmente de la hija para casarla. Nada se ha dicho sobre los derechos maternales. La ley asiria, en efecto, silencia parte de los derechos de que disfrutaba la madre en la remota época de Hammurabi. (B3.19-23)

Conclusión

Queda mucho por descubrir y descifrar. Las tablillas, que se presentan ante nosotros por cientos de miles, esperan a que expertos en la materia las descifren y vuelquen por escrito todo aquello que ante nuestros ojos permanece aún oculto para llegar a nuevos descubrimientos y conocer más acerca del Hombre de la Antigua Mesopotamia y de la Humanidad misma.

Pero, por lo pronto y gracias a todo el material que hasta hoy poseemos podemos decir que el Hombre de Mesopotamia quiso transmitir a través de la fábula y el proverbio una conducta moral, una enseñanza, un consejo, una filosofía práctica, a veces transmitida de padres a hijos, otras en cambio de maestro a alumno.

Los temas que los componen son inherentes a él, a su quehacer mismo; son temas universales, de allí que trascienden en el tiempo y tienen vigencia hoy.

Se transmitieron a través del tiempo ya sea oralmente o como testimonio escrito, no sólo dentro de Mesopotamia, sino más allá de sus fronteras.

En cuanto a la civilización sumeria, tan rica y vivaz y con palabras de Roux, más espiritual que material, sus aportes culturales fueron adoptados por todo el Próximo Oriente, su influencia se extendió hasta Egipto y el Valle del Indo; posteriormente y en cuanto a su contenido espiritual y artístico, se refiere a través de ese doble canal de la tradición judeo cristiana y griega, existiendo desde los albores de la civilización un gran comercio que contribuyó al intercambio de productos y mercaderías pero, por sobre todas las cosas, de ideas.



Bibliografía

B.1 Enciclopedia Salvat Diccionario. Tomo 10. Salvat Editores. Barcelona. 1978.

B.2 Enciclopedia Universal Ilustrada: Europea-Americano. Espasa-Calpe. Bilbao.

B.3 Contenau, G.: La vida cotidiana en Babilonia y Asiria. Barcelona. 1958.

B.4 Deimel Antón, S.J.: Summerisch Grammatik, Pontificum Biblicum, Roma, 1939.

B.5 Domínguez, M. A.: Qué es la Fábula. Edit. Columba. Bs. As. , 1996.

B.6 Eisele, P: Babilonia, historia de la mítica ciudad. Colección Clío. Madrid, 1989.

B.7 Estigarribia, Franco, Paysas: El mundo del Cercano Oriente. Fundación Universidad a distancia Hernandarias, Bs. As., 1997.

B.8 Friedrisch, K.Fischer Schreiber, I. y otros: Diccionario de la sabiduría Oriental. Ediciones Paidós, Barcelona, 1993.

B.9 Garcia Pelayo, M.: Las formas políticas en el antiguo Oriente. Monte ávila Edit. Caracas. 1969 .

B.10 Goldhammer, H.: El Consejero. New York. 1978. Trad. del inglés al castellano: María A. Méndez y María C. Plencovich de Pico. Universidad del Salvador, Buenos Aires, 1999.

B.11 Jos Badiny, F: El milagro súmero. E.E.O. Univ. del Salvador, Bs. As., 1978.

B.12 Klima, J.: Sociedad y cultura en la Antigua Mesopotamia. Akal, Madrid, 1995.

B.13 Kramer, S. N.: La historia comienza en Sumer. Aymá. Barcelona. 1978.

B.14 Labat, R.: Manuel d'epigraphie akkadienne. Librairie Orientalist Paul Geuthner, S.A.. París, 1976.

B.15 Lambert, W.G.: Babilonian Wisdom Literature. Eisenbrauns. Winona Lake. 1996.

B.16a Lara Peinado, F.: Mitos sumerios y acadios. Edit. Nacional, Madrid, 1984.

B.16b Poema de Gilgamesh. Edit. Nac. , Madrid, 1983.

B.17 Morneo, La Fontaine y otros: Fábulas. Edit. Porrúa, México, 1997.

B.18 Oates, J.: Babilonia. Edic. Martínez Roca, S.A. Barcelona. 1989.

B.19 Römer, W.H. Ph.: Einführung in die Sumerologie. Holland, 1983.

B.20 Roux, G.: Mesopotamia, historia política, económica y cultural. Akal, Madrid, 1989.

B.21 Schmökel, H.: El país de los súmeros. Eudeba, Bs. As., 1977.

B.22 Wolley, L.: Ur, ciudad de los caldeos. FCE, México, 1966.

La ley en Súmer y Babilonia

La ley en Súmer y Babilonia

Por Lic. Emilia Crescentino

Foto: El código de Hammurabi. Es el código más antiguo que nos haya llegado completo. El arqueólogo Mecqenem, durante su campaña en Susa, descubrió a este código grabado sobre un bloque de diorita negra de 2.5m. que había sido llevada como botín de guerra por los elamitas. Originalmente fue emplazado en la plaza principal de Sippar, ciudad de UTU, dios de la justicia y la equidad. Actualmente esta en el Louvre, restaurada y completa.

“Los esfuerzos seculares que forzaron los secretos de los restos y las ruinas de la antigua Mesopotamia no han sido ni decepcionantes ni estériles. Desde los descubrimientos ininterrumpidos de un número prodigioso de vestigios enterrados y de documentos recuperados y descifrados uno a uno, durante unos ciento cincuenta años, se ha desplegado ante nuestros ojos, y resucitado de un olvido varias veces milenario, una larga historia insospechada, y una civilización grandiosa completamente inesperada”. [1]

SUMER:

El comienzo de la Cultura Súmera y su ubicación Geográfica

Poco sabemos de los primeros habitantes del valle situado entre los ríos Tigris y Éufrates, salvo que tenían una cultura agrícola desarrollada y una lengua con la que nombraron a sus dos ríos. Cuando llegaron los sumerios, en tres etapas sucesivas (Al-Ubaid, Uruk y Djemdt Nasr) a partir del 5000 a.C., provocaron una evolución cultural incorporando una misma lengua, una misma religión, una misma estructura política basada en la autoridad del rey-sacerdote y la técnica necesaria para hacer habitable la inhóspita geografía del Sur de Mesopotamia. Los arqueólogos encontraron los primeros templos en la ciudad súmera de Eridú (3900 a 3500 a.C.). Los sumerios crearon el primer sistema de escritura conocido, hacia el 3200 a.C., con la finalidad práctica de registrar sus transacciones comerciales; pero hay fuentes muy tempranas sobre sus mitos, pensamiento religioso, conflictos bélicos y vida cotidiana.

La estructura política de cada ciudad-estado se asentaba en la autoridad divina de un rey-sacerdote quien ejercía el poder temporal y el religioso Cada ciudad-estado tenía un dios local, pese a venerar al panteón religioso común; había un permanente intercambio cultural, comercial y eternos problemas de límites que daban lugar a hegemonías y preeminencias temporarias. Se destacan dinastías, como la I° de Ur con sus valiosas tumbas, las de Lagash con sus textos religiosos y legales y el centro religioso de Nippur con su valiosa biblioteca de textos sagrados. La dinastía de origen semita, que inició Sargón I de Akkad, cambió esta estructura ya que centralizó el poder político y administrativo desde el 2300 hasta el 2150 a.C. Vencida por los Guti, que bajaron desde los Montes Zagros, quienes permitieron el “renacimiento súmero” cuyo mejor ejemplo son el gobierno del ensi Gudea de Lagash y la IIIª dinastía de Ur. Los súmeros salieron de la historia vencidos por sus eternos enemigos, los elamitas, y la irrupción de los amorreos, c.2004 a.C.

EL PENSAMIENTO SÚMERO. TIEMPO Y ESPACIO

El mundo, para los sumerios, era la manifestación de lo divino; (no el conjunto de todo lo que existe). Los mitos sumerios tienen como origen un mar primordial que existía desde la eternidad, personificado por la diosa NAMMU. (Lo femenino es fuente de toda manifestación). Surge de este mar primordial la montaña cósmica, de la cual se desdoblan el cielo AN y la tierra KI. De ambos nace el dios de la atmósfera ENLIL y, a partir de ellos, toda la creación.

EL ESPACIO

Siguiendo a Eliade, para el hombre religioso el espacio no es homogéneo, presenta fracturas que se traducen en la experiencia de una oposición entre el espacio sagrado, el único que realmente existe, y el resto que lo rodea o espacio profano. Para el hombre religioso es una experiencia primordial que equivale a la fundación del mundo y lo ubica como centro del universo. El espacio profano es homogéneo y no presenta fracturas.

Kramer y Bottero han propuesto un esquema del espacio sagrado para Sumer, partiendo de un comentario del primer milenio. Es un diagrama del orden cósmico que es la base de toda su concepción religiosa.

Partiendo de una esfera, sitúan de arriba hacia abajo, al Cielo Superior que es la residencia del dios An, luego a otros cielos donde residen distintas divinidades, después está la Tierra, rodeada por el mar de los hombres (de agua dulce o ABZU), hacia abajo reside el Mundo Inferior con distintos planos. Todo esta rodeado por el Océano Cósmico (de agua salada) y franqueado por las montañas del fin del mundo.

Otra versión nos dice que el Estado Terrestre era un reflejo del Estado Celestial. El Cosmos estaba dividido en tres planos fundamentales: el Mundo Celestial, El Mundo Terrestre y el Mundo Inferior. El Mundo Terrestre era como una gran isla, rodeada de agua dulce, cubierta por los distintos planos de la Bóveda Celeste y asentada sobre los planos del Mundo Inferior y el Océano Primordial o ABZU de agua salada.

El Mundo Celestial estaba regido por los ME, Reglamentos o Reglas Cósmicas inapelables que eran preexistentes a los dioses, por lo tanto ellos también debían cumplirlas, y había una Asamblea de Dioses (DUKU) con cuatro dioses principales y los otros dioses subordinados, cada uno con sus funciones de creación específicas y, cada año, de decretar los destinos de la humanidad. El Mundo Inferior tenía sus propios ME y su panteón de dioses.

El Mundo Terrestre estaba gobernado por el Rey-Sacerdote, intermediario entre los dioses y los hombres. Su función era crear en su ciudad una organización similar a la del Mundo Celestial, con una Asamblea, y leyes acordes con los ME, procurar el bienestar de su pueblo y construir un templo para la eterna veneración de los dioses. Estos templos eran la residencia terrestre de los dioses y similares a sus residencias celestes. Configuraban una particular columna o axis mundi que unía a los tres planos del MUNDO CELESTE, EL MUNDO TERRESTRE Y EL MUNDO INFERIOR.

EL TIEMPO

Para los sumerios, el tiempo estaba en permanente evolución y se manifiestaba por medio de ciclos que daban lugar a una perpetua transformación, al eterno retorno que era el cambio permanente y motor de la vida en el universo.

Para el hombre religioso, el Tiempo tampoco era homogéneo ni continuo. A través de los ritos de las fiestas sagradas se recreaba el Tiempo Sagrado, el illo tempore, que permitían el encuentro entre el hombre y los dioses.

CONCEPTO DE HOMBRE

Los mitos nos dicen que el hombre fue hecho a partir de la arcilla para servir a los dioses, ya que debían proveerlos de ofrendas, alimentos y morada para que ellos pudieran dedicarse a sus actividades divinas. Por lo tanto, los hombres colaboraban con los dioses la creación cotidiana (agricultura, cría de ganado) y eran custodios de la naturaleza para mantener el orden cósmico. Los dioses podían cambiar el destino de los hombres en forma imprevisible.

Al ser colaborador de los dioses, para el hombre súmero todo era oración. Sembrar, construir, enseñar, eran actos religiosos. Su permanente devoción a los dioses era tan natural, tan integrada a la vida cotidiana que aun durante su trabajo seguían venerándolos, dejando como sustituto en los templos a una estatuilla u orante para que los remplazara en sus permanentes oraciones.

CONCEPTO DE SOCIEDAD

Los mitos que relatan el comportamiento de los dioses presentan paradigmas o modelos de cultura propuestos para ser imitados. Se prefería el orden, la moral, la armonía cósmica y la colaboración en el plano divino y humano.

La ley terrenal estaba profundamente ligada con la ley divina. Las primeras fuentes nos hablan del falso juramento ante los dioses.

No se conocía la idea de pecado. La falta de cumplimiento de una obligación contraída era considerada como un acto de irresponsabilidad en perjuicio de quien no lo cumplía, pero el Orden Cósmico no era perturbado por esta inconducta. El deudor debía reparar su incumplimiento, habitualmente por una compensación en dinero o una multa, que podía empobrecer a toda una familia. Pero no hay penas de castigos corporales. La pena de muerte es muy tardía. La única excepción es el delito de ordalía que explicaré mas adelante.

LA LEY EN SUMER

La ley era de origen divino, igualmente que la realeza que había descendido desde el cielo otorgándole el poder divino al Rey-Sacerdote. Cuando la sociedad se fue estructurando, la costumbre oral se transformó en derecho escrito. La ley es el pensamiento jurídico expresado por los órganos adecuados. Lentamente, los reyes, como representantes ante los hombres de la ley divina, dictan sus propias Reformas para “para hacer cumplir las leyes establecidas por los dioses”, o sea respetando la autoridad divina de la ley y bajo la autoridad de UTU, dios de la Justicia en Sumer, o SHAMASH en Babilonia. Éstos reyes pastores tuvieron siempre la intención de instaurar la libertad en sus países y proteger a los débiles frente a los poderosos.

La ley (di) era sinónimo de Justicia y de Equidad.

La ley era permanente e inmutable (las Reformas eran para terminar con las violaciones a las antiguas normas).

La violación de la ley traía como consecuencias sanciones humanas y divinas.

Las leyes no incluían definiciones abstractas. Se referían a casos concretos.

La ley se expresaba a través del sistema de causa y efecto: Primero había una formulación clara y concisa de la conducta delictiva y la consecuencia precisa, al fijarla por escrito, aclaraba el concepto de lo lícito y lo ilícito.

Dado que era una cultura con una vida social y económica muy evolucionada, su práctica jurídica abarcaba el derecho privado, público, procesal y penal.

LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

El juez supremo era el dios UTU. Su representante en la tierra era el ensi o el rey, al que se podía recurrir en cualquier momento del juicio.

En un principio, la organización judicial residía en el templo y administraban la ley los sacerdotes guiados por el ensi.

Las tablillas de arcilla nos informan que los fallos escritos en ellas estaban garantizados por las firmas de los testigos, incluidas en ellas, la justicia era intransigente y la pena debía cumplirse. Pero el ensi periódicamente revisaba los fallos de sus empleados y, si éstos habían causado un perjuicio contra un ciudadano, el estado lo indemnizaba.

FUENTES DEL DERECHO SÚMERO CONOCIDAS HASTA AHORA

Los primeros momentos de la Historia del Derecho escrito se sitúan en la mitad del tercer milenio antes de Cristo. Hay innumerables documentos jurídicos y económicos y colecciones en forma de Códigos que dan testimonio de su importante uso cotidiano. Forman la base del Derecho, al que creían de origen divino. No nos han llegado textos que puedan considerarse como doctrina, definiciones o conceptos de derecho que nos permitirían conocer mejor su criterio jurídico. Como toda disciplina en formación, no es prudente pretender aplicarle las pautas que hemos adquirido después de siglos de aprendizaje.

Los Códigos y reformas conocidos:

1) Las Reformas de Entemena: rey de la ciudad de Lagash, (c.2450 a.C.); al hablar de reforma se deduce que había leyes anteriores para reformar. Las reformas tenían la finalidad de unificar las leyes existentes. Se referían a temas económicos.

2) La Recopilación de Leyes de Urukagina: rey de Lagash (c.2350 a.C.). Destinada a devolver la libertad a los oprimidos y terminar con la explotación y la corrupción de los funcionarios.

Se debía eliminar el delito, fijar las pesas y medidas y proteger a la viuda y el huérfano.

No había pena de muerte porque la vida era un don de dios y sólo el dios podía quitarla.

Las lesiones eran reparadas por una multa en dinero o cereal.

No menciona a la Ley del Talión.

Protegía a la mujer embarazada y exigía el cumplimiento de los contratos matrimoniales.

La tierra era propiedad el dios y el hombre era solo un fiel administrador.

Todo hombre tiene derecho a una parcela de tierra, pero no la recibía en propiedad.

3) Las Reformas de Gudea, rey de Lagash, del 2144 a.C., durante el período del renacimiento súmero. Indican una filosofía de vida basada en el amor y el respeto y no en el temor ante la ley.

Dio a su Estado prosperidad material y paz durante el dominio de los Guti. Indican normas éticas que protegen a la familia y al débil. La madre debía educar al hijo con palabras y no con violencia. Los juicios no se propiciaban sino que se aconsejaban los arreglos entre las partes. En la actualidad existe la figura jurídica de la mediación.

Sus textos manifiestan una gran piedad religiosa y una honda preocupación por el bienestar social de su pueblo.

La idea central era la reforma de los usos y costumbres de su país para lograr la estabilidad de las relaciones sociales y familiares dentro de un ambiente de paz, con una vuelta hacia la religiosidad existente en el origen.

El Codigo de Ur-Nammu: es el primer Código jurídico conocido datando de la época del primer rey de la III Dinastía de UR y recopilado por su hijo Shulgi (2129 al 2107 a.C.). Redactado en lengua súmera, fija la estructura de todos los futuros Códigos de Mesopotamia. Consta de:

a) Un Prólogo: explica las circunstancias que hacen necesaria la redacción del texto, los éxitos logrados por el rey y la invocación del dios de la Justicia. Se mencionan a numerosas ciudades de distintas tradiciones

b) El cuerpo jurídico: concreto y sintético, redactado con fórmulas condicionales que describen al delito y luego fijan la pena. De este modo el pueblo podía conocer la ley.

Protege a la viuda y el huérfano.

Fija multas por la muerte o daños causados a terceros.

No hay pena de muerte, ya que la vida era un don divino que sólo podía ser quitada por el propio dios.

Combate la corrupción de la administración burocrática, que era el mayor problema social de su época.

No hay ni castigos corporales, ni mutilaciones. Se paga una multa.

No hay prisión por deudas. Se paga con trabajo con el régimen de servidumbre.

No aplica a la Ley del Talión.

c) Un Epílogo: debería figurar al final pero el texto está dañado, en el cual se invoca al dios de la Justicia para que castigue a los que no cumplan con los preceptos de la ley.

El Código de Lippit-Ishtar: c.1934 a.C. Decretado por el quinto rey de Isín, ciudad amorrea. Mantiene la tradición y la lengua súmera, pero con influencia de las leyes babilónicas.

El Código de Eshnuna: Es el primer texto jurídico en lengua acadia. Incluye a la Ley del Talión.

EL ADVENIMIENTO DE LA DINASTIA BABILONICA:

En el año 2003 a.C cae la III° dinastía de Ur por presiones de los Elamitas, sus eternos enemigos, y un nuevo grupo de pastores semitas del oeste de Mesopotamia: los Amorreos. Estos últimos se asientan en una pequeña ciudad súmera, Babilonia, que tenía como dios protector a Marduk. Hacia el 1894 a.C. fundan la I° dinastía

Babilónica. Hammurabi, sexto rey de dicha dinastía (1792 al 1750 a.C.), logró expandir su supremacía sobre varios pueblos vecinos, fundando un sólido Imperio que perduró hasta la época helenística (500 a.C.). Cumplió con los requisitos necesarios para la existencia de un Estado que son: población, territorio y gobierno más el poder para controlarlo y agregó la necesidad de expandir ese poder territorial convirtiéndolo en un Imperio. Consolidó las fronteras y la prosperidad interna supervisando personalmente la navegación, la irrigación, la recolección de impuestos y la construcción de templos. Fue un gran estadista y estratega militar. Pero su obra más perdurable fue su legislación.

El PENSAMIENTO RELIGIOSO EN BABILONIA

El panteón y los textos sumerios siguen formando parte de su tradición, entre otras cosas para integrar a los diversos pueblos y legitimizar el poder de la nueva dinastía, pero hay una ruptura. El Enuma Ellish cambia la cosmogonía, en la que algunos dioses sumerios perduran pero sus atributos e importancia cambian, y surge como dios supremo Marduk, que era un dios menor de la pequeña ciudad de Babilonia. Entre otras cosas, el hombre ya no es creado a partir de la arcilla sino de la sangre de un dios menor, muerto por Marduk. El rey ahora detenta todo el poder y el clero sólo cumple con funciones rituales.

EL CÓDIGO DE HAMMURABI

Es el código más antiguo que nos haya llegado completo. El arqueólogo Mecqenem, durante su campaña en Susa, descubrió a este código grabado sobre un bloque de diorita negra de 2.5m. que había sido llevada como botín de guerra por los elamitas. Originalmente fue emplazado en la plaza principal de Sippar, ciudad de UTU, dios de la justicia y la equidad. Actualmente esta en el Louvre, restaurada y completa.

En la parte superior, el bajo relieve representa a la derecha al dios Shamas (Utu en Sumer) dios-sol de la Justicia, con todos los atributos de los dioses súmeros, incluyendo el aro y la regla que simbolizan la justa medida; a la izquierda al rey Hammurabi, de pié y de la misma dimensión que el dios, recibe el código que le entrega el dios Shamash. El rey, con su barba y perfil babilónico, lleva la túnica neosumeria, para lograr al apoyo de ambos pueblos. La simbología tiene como finalidad atestiguar el origen divino del código y el derecho divino de Hammurabi al trono.

El texto del código [2]

Fechado c.1753 a.C., escrito en acadio, su prólogo y el epílogo estan redactados en un lenguaje mas culto y con la finalidad de glorificar al dios babilonio Marduk y, a través de él, a su rey. El panteón súmero pasa a un plano secundario. El rey ordenó que se pusieran copias de este Código en las plazas de cada ciudad para que todo el pueblo conociera la ley y sus castigos, para lo cual el cuerpo de la ley se expresa en lenguaje claro, del pueblo. Comienza con la partícula si (o proposición condicional), describe la conducta delictiva y luego indica el castigo correspondiente.

Prólogo: En primera persona, relata como los dioses eligen a Hammurabi para que ilumine al país para asegurar el bienestar de las gentes. Proclama a Marduk como dios supremo, alejando al panteón súmero. Autopanegírico del rey Hammurabi: descripción de sus cualidades y enumeración de las ciudades conquistadas.

Cuerpo de las leyes: Consta de 284 artículos.

Delito de brujería.

Delitos contra el Estado.

Falso testimonio, muy grave porque altera la sentencia, pasa a otras legislaciones como la griega.

Delitos contra, la familia y la propiedad.

Derecho penal: Delitos contra las personas: lesiones o muerte (Ley del Talión).

Derecho laboral. Daños derivados de la agricultura.

Esclavitud.

Penas:

Muerte: unos 40 delitos.

Castigos corporales públicos y muy cruentos.

Compensación pecuniaria: La pena más frecuente; iba desde el doble hasta el tréntuplo del daño causado.

Gemonía: Expulsión de un individuo de la comunidad. Perdía sus bienes y su honra.

Innovaciones de este Código

Es en gran parte una recopilación de leyes y costumbres anteriores. Debido a los cambios socio-económicos y, sobretodo, por el cambio político del Rey frente a la religión al separarla del Estado, Hammurabi obtiene la suma de todos los poderes públicos: legislativo, ejecutivo y judicial, o sea que prevalece el poder temporal sobre el religioso. Es un estado Laico.

La intimidación y el temor son los métodos de disuasión para eliminar el delito y conservar la convivencia social.

Hay un indudable aumento del rigor con respecto a la ley sumeria. El individuo y la vida humana carecen de valor frente a la necesidad de orden del Estado.

Incluye la pena de muerte y describe las penas corporales y mutilaciones.

Incluye la esclavitud por deudas, en lugar de la servidumbre del derecho súmero.

Protege la propiedad privada. El clero carece de propiedades.

Aplica la Ley del Talión, de origen amorreo y traída por los Babilonios que tenían el mismo origen, pero mitiga la venganza ya que es sólo el Estado quien aplica el castigo al culpable (y no el particular damnificado, por mano propia) y no se incluye a todo el clan.

Reglamenta tres clases sociales:

1.Hombres libres: miembros de la nobleza y funcionarios. La Ley del Talión se aplica solamente a estos ciudadanos por considerarse que tienen mayor responsabilidad.

2.Hombres semi-libres.

3.Esclavos: podían llegar a comprar su libertad con su salario, si su dueño se lo permitía. Eran considerados como cosas, o sea que eran objeto de comercio.

Como se desarrollaba un Proceso

Cada litigante se defendía a sí mismo. No se conocía la profesión de abogado.

En la primera instancia había acusación y defensa, pruebas, testimonios y sentencia dictada por el tribunal civil. Había una segunda instancia: Apelación ante un Tribunal Superior de los “Jueces del Rey”, o sea jueces civiles. La última instancia era el propio Rey.

Por primera vez un texto menciona al concepto de Culpa, según el cual si un delito es causado sin intención de dañar, o sea por accidente, no se aplica la pena.

La falta de pago de una deuda

En Sumer: Las leyes hablan de la obligación del deudor de pagar con trabajo, propio o de un miembro de su familia, hasta saldar la deuda, por un plazo máximo de dos años. O sea que se aplica la figura jurídica de la servidumbre.

En Babilonia, el Código de Hammurabi establece la pena de esclavitud, que era de por vida.

La ordalía

Sumer : Ya hacia el 3000 a.C. se practicaban una serie de procedimientos oraculares o “mágicos” para intentar conocer las decisiones de los dioses.

Cuando en un juicio no había pruebas suficientes para demostrar la culpabilidad o inocencia del acusado, se recurría al juramento ante el dios ID, o dios río, para llegar a la condena o a la absolución del acusado. A través de la figura jurídica de la ordalía, el acusado jura , ante el dios ID, que dice la verdad. Existía gran temor por el perjurio, ya que podía provocar un castigo divino. El Dingir ID es, en definitiva, quien decidirá sobre la culpabilidad o inocencia. El ritual, de carácter litúrgico, consistía en el juramento, ante el dios, del acusado/a quien era arrojado al río, según algunos textos atado. Si sobrevivía era declarado inocente.

Esta figura jurídica ya existió en Sumer, pero se aplicó para casos de brujería, adulterio y, tardíamente por del delito de conspiración contra el Estado.

CONCLUSIONES

1. Hay que destacar la influencia de las leyes mesopotámicas sobre las civilizaciones vecinas contemporáneas y posteriores. Las leyes de Mesopotamia fueron el antecedente en una extensa zona geográfica (Leyes asirias, hititas) y en el tiempo, ya que sus rastros llegan claramente hasta, entre otras, a la legislación romana. (Ley de las Doce Tablas, c.450 a.C., vigentes durante casi 1.000 años).

2. Toda la legislación súmera está fundada en el respeto por las leyes del Orden Cósmico (ME) y por las decisiones de la Asamblea de los Dioses. El rey debe procurar que su ciudad-estado sea una réplica del Mundo Celestial para el bienestar y la protección de su pueblo. La Religión y el clero son parte integrante de la función de gobierno. No hay una separación neta entre Estado y Religión. La legislación babilónica no tiene una finalidad religiosa o ética sino práctica. Se debe mantener el orden público entre los diferentes pueblos que forman el Imperio y proteger sus bienes. Prima la autoridad del rey por el derecho divino.

3. En Súmer había una Teocracia pero con su autoridad limitada por la Asamblea de los Notables, mientras que en Babilonia, Hammurabi tenía el poder absoluto que requería para gobernar y ordenar a los diversos pueblos conquistados por su imperio.

4. La pena de Prisión por Deudas es un ejemplo de la gran dificultad que plantean las distintas interpretaciones de las fuentes. En general, los autores consideran que los textos sumerios no mencionan a la pena de prisión por deudas. Otros afirman que existía en Mari, pero son textos tardíos. Como en Súmer existía la figura de la servidumbre que obligaba al deudor y a su familia a trabajar en la casa del deudor hasta pagar la deuda, por un tiempo máximo de dos años. En cambio, en Babilonia, se incluía a la esclavitud.

5.Para la ley sumeria, era indispensable la presencia de los sacerdotes durante los rituales de la ejecución de la pena, mientras que en Babilonia su presencia era sólo formal, dada la separación entre la Religión y el Estado.

6. En general, la tradición judicial sumeria es notablemente diferente de la babilónica. En Súmer los delitos son castigados con una compensación económica. No se aplican penas corporales o mutilaciones, a excepción de la ordalía. En época tardía y, durante el período de transición de Isín, Larsa y Eshnuna, aparece la influencia amorrea que incluye penas muy severas.

7. Lara Peinado y Marie Joseph Seux afirman que el código de Ur-Nammu incluía la pena de muerte. Hay diferentes traducciones.

8. La Ley del Talión: esta antigua ley, probablemente de origen amorreo, que propiciaba la justicia por mano propia, fue controlada por la legislación de Hammurabi al establecer que sea el Estado quién juzgue y aplique la pena y no los particulares damnificados. La legislación de Hammurabi ordenó todas las leyes existentes y limitó la venganza entre las tribus. Por primera vez hubo un auténtico poder central en Mesopotamia, ya que su imperio aglutinó a diversos pueblos.

9. Impuso una misma ley para todos sus súbditos. Pero, al dividirlos en tres clases: hombres libres, sujetos a servidumbre y esclavos, la aplicación de la ley fue más severa con los primeros ya que eran los únicos sancionados con la Ley del Talión. En el texto hay una expresa referencia a su preocupación por ser un rey justo.

10. El Código de Hammurabi no es un código legal según el concepto actual. Él los describió como “veredictos del orden justo” y tenían como finalidad dar asesoramiento legal a quienes lo precisaran. Para eso emplazó copias con su texto en la plaza principal de sus ciudades.

11. Las Leyes de Hammurabi y la Ley Mosaica tienen un origen común, pero no existe entre ellas una dependencia directa. [3]

12. Las civilizaciones vecinas copiaron al Código de Hammurabi, pero sin mencionarlo como fuente.

13. Algunas instituciones de la ley sumeria y babilónica se difundieron y perduraron a través del tiempo.

14. El juramento sigue siendo un elemento indispensable en todo juicio en el que declaren testigos.

Posteriormente, el código de Manú de la India incluye a la ordalía pero agravada con cuatro casos muy severos.

En la actualidad, gran parte de la población mundial se rige por la ley establecida por la religión Islámica en el Corán. Esta fe, difundida en distintas regiones, ha dado lugar a doctrinas de derecho islámico cuya complejidad queda reservada a sus eruditos juristas, quienes pueden informarnos si alguna institución de la ley babilónica perdura en su derecho.

A diferencia de los sumerios, hoy los afganos no forman un solo pueblo, ni tienen una sola lengua, ni una sola cultura; pero si tienen algo excepcional que es su profunda fe en su religión islámica. Afganistán, situado en Asia Sur-Central, está rodeado por Pakistán, China, Tajikistán, Uzbekistán, Turkmenistán e Irán. Habitado desde el paleolítico medio, atravesado por las montañas del Hindu Kush que incluyen los estratégicos pasos Shebar y Khyber (hacia India), con zonas fértiles al Norte y menos fértiles al Sur, que exportó lapislázuli (de las minas de Badakhshan) a Egipto y a Mesopotamia en su Edad de Bronce. Hubo un gran intercambio comercial y cultural con griegos, aqueménidas, kushitas y sasánidas, que precedieron a la temprana conquista islámica que se consolidó a través de su fe. Su población sobrevivió a destructivas invasiones como la de Genghis Khan. El 99% de su población actual sigue siendo islámica. Pero coexisten en este territorio pueblos que se comunican a través de diversas lenguas como Pashtún, Tajik, Uzbeka, Brahuis y muchas otras; su historia siempre incluyó la palabra “conflicto”. El conflicto que están enfrentando ahora es entre el poder político, que los fracciona, y la fe, que fuertemente los une. Después de tantos siglos de dolor quizá podamos esperar que, unidos por la fe, encuentren la paz y recuperen su valiosa tradición cultural.


Bibliografía:

Bottéro, Jean y otro. Lorsque les dieux faisaient l’homme. Gallimard, Paris, 1989.

Garelli, Paul. El Próximo Oriente Asiático, t.2. Labor, Barcelona, 1970.

Kramer, Samuel Noah. The Sumerians.The U. of Chicago Press, Chicago,1963.

Lara Peinado, Federico y otro. Los primeros códigos de la humanidad. Tecnos, Madrid, 1994.

Lara Peinado, Federico. Código de Hammurabi. Tecnos, Madrid, 1992,

Liberani, Mario. El Antiguo Oriente. Crítica, Barcelona, 1995.

Postgate, J.N.. Early Mesopotamia. Routledge, New York, 1994.

Pritchard, Lames B. Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament (ANET), Princeton University Press, Princeton,1950.

Sanmartín, Joaquín. Códigos legales de tradición babilónica. Trotta, Barcelona, 1999.

Seux, M.-Joseph. Lois de l’Ancien Orient. Ed. Du Cerf, France, 1986.

Notas

[1] Bottéro, Jean. Babylone, A l’aube de notre culture. Gallimard, Paris, 1994, p.13.

[2] Algunos autores cuestionan la denominación de “código” ya que no se ajusta a la estructura de los códigos actuales.

[3] Siguiendo a Johannes M. Renger, Profesor de Asiriología de la “Free University of Berlín”.

El oro de los astures, una gran atracción para los romanos.

El oro de los astures, una gran atracción para los romanos.

Foto: Remate en oro de uno de los torques que se conservan en el Museo Arqueológico de Asturias. Copyright © Florencio García Méndez

Los pueblos de la zona occidental ya eran orfebres especializados antes de la llegada de los romanos.

La Nueva España, 28 de diciembre de 2004

Gijón.- El libro «El Imperio romano y el oro de los astures», del catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Oviedo, Narciso Santos Yanguas, y que Cajastur ha editado estas Navidades, pone de manifiesto que casi 5.000 mineros llegaron a trabajar en los yacimientos auríferos del occidente asturiano en las distintas épocas del Imperio romano.

El autor de la investigación hace un repaso por la minería prerromana, las explotaciones, los procesos de producción, el instrumental de laboreo, el poblamiento minero e incluso las administraciones de las minas.

Ilustrado con fotografías, muchas de ellas inéditas, de Florencio García Méndez, el libro repasa la romanización en Asturias desde el punto de vista económico y explica, en gran medida, la implantación del Imperio en el noroeste peninsular y la explotación de los recursos auríferos.

A través de sus fotografías el lector puede recorrer las instalaciones mineras romanas y sus localizaciones, los instrumentos de trabajo, o el arte castreño.

En sus textos, Santos Yanguas explica la importancia del oro de los Astures como uno de los elementos para entender la romanización desde un punto de vista más económico que estratégico.

Yanguas constata en el libro la existencia, en el occidente asturiano, de más de un centenar de yacimientos auríferos repartidos por los concejos de Allande, Cangas del Narcea, Tineo, Salas, Valdés, Somiedo o Belmonte, donde los astures extraían el oro mediante técnicas de bateo que han perdurado hasta la actualidad.

Las explotaciones estaban a cielo abierto y se mantuvieron abiertas cerca de siglo y medio hasta que perdieron su rentabilidad, aunque en la zona suroccidental de Asturias aún se encuentran reservas de oro que en la actualidad son explotadas.

Como en Las Médulas, los romanos utilizaban en Asturias agua para cribar el oro, para lo que construyeron pequeños embalses y canalizaciones de hasta veinte kilómetros.

La exportación del oro por parte de los romanos provocó la apertura de vías de comunicación a través de las que llevaban la producción del oro a la capital del Imperio romano, algunas de ellas se convertirían en el origen del Camino de Santiago.

La documentación arqueológica que ha llegado hasta nuestros días pone de manifiesto que los indígenas astures obtenían oro de los meandros de las corrientes fluviales con el que elaboraban las joyas castreñas que han llegado a nuestros días. De esta industria han dado muestra los hallazgos localizados en algunos castros del occidente asturiano, como en el Chao Samartín, de Grandas de Salime, donde se han hallado elementos de orfebre y algunas joyas de época prerromana.

Santos Yanguas destaca el carácter de especialización que parecen haber alcanzado los orfebres en aquella época, lo que le induce a pensar que la suya no era sólo una elaboración de piezas de tipo doméstico, sino artístico y enfocada al mercado exterior. Entre las joyas prerromanas destacan, en primer lugar, las diademas, pero son también famosos los torques y pendientes.

Goseck (Alemania) Hallan un observatorio solar de 7.000 años

Goseck (Alemania) Hallan un observatorio solar de 7.000 años

Foto: El observatorio de Goseck y el "Disco de Nebra" (de 3.600 años de antigüedad)

Es el más antiguo de Europa y está emplazado en la localidad alemana de Goseck. Huellas de rituales sangrientos.

El observatorio solar más antiguo de Europa, que fue encontrado días atrás por un grupo de científicos en la localidad alemana de Goseck, confirma que la astronomía tiene una tradición de milenios en el planeta. Con una antigüedad de 7.000 años, el observatorio solar, parece ser según las primeras apreciaciones, el centro cultural más viejo del continente.

"Aquí no sólo se seguía el recorrido del sol sino que también había vida social y asambleas con ritos", dijo ayer el arqueólogo Francois Bertemes, al presentar el hallazgo.

Entre las pruebas esgrimidas hasta ahora figuran huesos humanos encontrados en medio de la empalizada de dos metros de altura con un diámetro de 75 metros.

"No estaban colocados de la manera típica en la que se da sepultura a un muerto y tienen huellas de haber sufrido desgarramientos de carne. Suponemos que esa persona fue ofrenda de un sacrificio", consideró el científico de la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg.

A sólo 25 kilómetros del llamado "disco de Nebra", de 3.600 años, la antigüedad del observatorio pudo ser determinada gracias a restos de arcilla que se encontraron en el lugar, además de dos puntas de flecha y huesos de animales.

Los arqueólogos en 1992 habían hallado indicios del lugar en el que se encuentra el observatorio gracias a fotografías aéreas.

"Por primera vez, podemos adentrarnos es la vida espiritual y religiosa de los primeros agricultores de Europa. Hasta el momento sólo sabíamos que esas personas vivían en casas largas", explicó Harald Meller, el arqueólogo jefe del grupo responsable del hallazgo.

Rodeado de una fosa con tres puertas, desde el centro del observatorio se podía ver a través de la primera puerta la salida del sol y por la segunda la puesta del 21 de diciembre de hace 7.000 años, el día que marca la llegada del invierno, una fecha importante para el ciclo de la sociedad agrícola, en ese entonces.

Para el astrónomo Wolfhard Schlosser, de la Universidad del Ruhr en Bochum, existe una estrecha relación entre Goseck y el más joven "disco de Nebra", pese a que éste se ha erigido hasta ahora como la representación del firmamento más antigua del mundo.

La instalación de Goseck ha pasado a encabezar los hallazgos de cerca de 200 construcciones monumentales prehistóricas de la Edad de Piedra y la Edad de Bronce temprana en Europa.

Entre ellas, el doble círculo con bloques de piedra de veinte metros de altura en la localidad inglesa de Stonehenge, que tiene entre 2.000 y 3.000 años de antigüedad.

De aquí a 2007, el observatorio de Goseck será desenterrado completamente por estudiantes, con la ayuda de Bertemes, durante cinco semanas en la temporada estival. Y a partir de allí se planteará la reconstrucción de la instalación.



Enlaces relacionados:

http://www.dw-world.de/spanish/0,3367,7577_A_943727_1_A,00.html

http://www.goseck.de/

http://www.praehist.uni-halle.de/goseck/index2.htm

http://aeroman.de/html/german_stonehenge.html

http://www.100megsfree4.com/farshores/a03astro.htm

http://www.faz.com/IN/INtemplates/eFAZ/archive.asp?doc={5FBD3E06-AB92-4BE8-A2E3-52F038FFF746}&width=1024&height=738&agt=explorer&ver=4&svr=4

http://www.himmelsscheibe-online.de/main_englisch.html

http://www.news.telegraph.co.uk/news/main.jhtml?xml=/news/2002/10/06/wdisc06.xml

Consideraciones sobre la Marina y la Guerra durante el Egipto Faraónico

Consideraciones sobre la Marina y la Guerra durante el Egipto Faraónico

Por Javier Martínez Babon, Dep. de Ciències de l'Antiguitat i Edat Mitjana, Universidad Autónoma de Barcelona

La importancia de la navegación en el antiguo Egipto ha quedado reflejada a través de representaciones artísticas, algunos textos, maquetas e incluso el hallazgo de grandes naves funerarias en complejos piramidales. Gracias a esas fuentes actualmente nos podemos hacer una idea aproximada del tipo de bajeles que surcaron las aguas del Nilo o que alcanzaron las costas asiáticas y algunos puntos litorales del África oriental. Algunos autores han escrito puntualmente sobre aspectos de la marina egipcia, subrayando principalmente su sentido comercial o religioso, y relegando a un segundo plano su importancia en el arte de la guerra (1). Sin embargo, así como se conservan documentos referentes a actividades comerciales a lo largo de buena parte de la historia del país del Nilo o a la relevancia que determinados bajeles tenían en las ceremonias funerarias de los distintos períodos, también queda patente el uso de naves para la guerra desde los primeros tiempos hasta el final del Imperio Nuevo.

En base a las citadas premisas, y avanzando por anticipado las grandes lagunas que ofrece el tema, este artículo pretende resaltar el papel de la marina dentro de las estructuras militares del antiguo país del Nilo a lo largo de dos milenios.

Época de la Unificación (ca. 3000 a. C.), las dos primeras dinastías (ca. 2950-2640 a. C.) e Imperio Antiguo (ca. 2640-2155 a. C.)

La situación geográfica del país, con el Nilo recorriendo de norte a sur la totalidad del territorio y la posesión de grandes franjas costeras en el mar Mediterráneo y en el mar Rojo, propició que ya en tiempos proto-históricos los egipcios destacaran en la construcción de barcos que les permitieran una comunicación más rápida dentro de sus propias fronteras mediante el río y un acceso a ricas zonas comerciales a través del mar. La guerra no quedó al margen de este incipiente desarrollo naval y en los tiempos previos a la unificación, a finales del cuarto milenio a. C., se detectan enfrentamientos sobre las aguas en las pinturas de la tumba 100 de Hierakonpolis (2), donde se observan naves blancas con quilla curvada enfrentándose a una negra con proa vertical. Barcos semejantes a los citados son visibles en la decorada empuñadura del puñal de Gebel el-Arak (3).

La célebre paleta de Narmer, fechada a principios del tercer milenio a. C., muestra en una de sus registros una procesión hacia un lugar donde aparecen diez enemigos decapitados. Sobre ellos aparecen algunos signos, entre los que destaca una puerta y un bajel con la proa y la popa casi verticales. Aunque este conjunto es difícil de interpretar, en su momento fue traducido como puerto (4). En cualquier caso, parece clara la asociación de los cadáveres a términos vinculados con actividades navales; quizá representaba el sangriento resultado de una expedición militar. A partir de la primera dinastía, que comenzó con el citado Narmer, está documentado el rango de comandante de barco, sin que se pueda determinar si implicaba potestad sobre una nave o una flota (5). Un grafito encontrado en Djebel-Scheik-Suleiman, en las inmediaciones de la Segunda Catarata nilótica, con el nombre del rey de la primera dinastía Djer, muestra a un guerrero nubio atado a un bajel egipcio (6). Ello indica que desde los comienzos de su civilización los egipcios aprovecharon el curso del Nilo para embarcar tropas destinadas a combatir en el sur. Esta disposición táctica, que permitía ganar mucho tiempo, fue aplicada, como se verá a lo largo del presente artículo, durante buena parte de la historia del Egipto faraónico.

En los anales de la Piedra de Palermo destinados a Jasejemui, uno de los últimos monarcas de la dinastía II, se recoge los términos: construcción de barcos (7). Casualmente este rey es el primero que está documentado en Biblos (8), ciudad cananea que mantuvo excelentes relaciones comerciales con Egipto durante siglos. Aunque estos datos no tienen una relación concreta con la guerra, demuestran que ya en tiempos de este monarca estaba perfectamente establecida una estructura naval que incluía largos viajes de cabotaje por el mar Mediterráneo.

Durante el Imperio Antiguo queda atestiguada la importancia otorgada a los bajeles en múltiples muestras, entre las que adquieren especial relevancia los anales del rey Snofru, perteneciente a la IV dinastía, inscritos en la Piedra de Palermo. Estas fuentes nos hablan de una expedición comercial de cuarenta barcos a Biblos para cargar madera de cedro y de la construcción de una nave que poseía 52 metros de longitud (9). Desde el punto de vista militar, es probable que en la gran operación militar que llevó a término contra los territorios nubios y que le reportó 7000 prisioneros empleara bajeles de transporte (10).

En el templo funerario del monarca Sahure, rey de la V dinastía, se conservan parcialmente relieves de navíos que regresaban de tierras asiáticas con posibles prisioneros (11).

Si bien los datos de Snofru y Sahure pueden ofrecer dudas, la fuente citada a continuación subraya el uso de bajeles para la guerra: en la biografía del gran funcionario Weni, que comandó expediciones al sur de Palestina siguiendo las órdenes del rey de la dinastía VI Pepi I (Urk. I, 101-105) se encuentra una frase que resume lo que debió ser una operación anfibia:

(...) y así yo crucé el mar en barcos de transporte con estas tropas, y desembarqué detrás de la cima de la loma, al norte de los que están a través de la arena.

Se conocen hasta diecinueve rangos navales distintos de este período, divididos en dos grandes grupos: oficiales de marina y administradores de marina (12). Muchos de sus portadores poseían también títulos asociados al ejército, lo cual demuestra la importancia que la movilización de tropas embarcadas alcanzó durante esta época.

La construcción de bajeles se realizaba en diversas ciudades de la ribera del Nilo o en puntos de las costas alejados del río, como parece indicar un parágrafo de la biografía, sita en una tumba de Assuan, del oficial de marina Pepi-Nehet que sirvió a las órdenes del monarca Pepi II; este militar hubo de recuperar los cadáveres de dos oficiales asesinados mientras dirigían la construcción de un bajel en la tierra de los beduínos, quizá algún punto situado entre el Valle del Nilo y el Mar Rojo (Urk. I, 134, 13-16).

Primer Período Intermedio (ca. 2155-2010 a. C.)

La división de Egipto durante el denominado Primer Período Intermedio enfrentó a numerosos príncipes y gobernantes hasta que finalmente se bipolarizó en los grandes núcleos de Heracleópolis y Tebas. Estos conflictos bélicos implicaron una gran actividad naval, según se desprende de las fuentes que se han conservado.

En la biografía del príncipe Anjtifi de Moalla, que controlaba las provincias meridionales de Egipto, se puede leer el uso de su flota para abastecer ciudades azotadas por hambrunas y destaca un desembarco militar en la ribera oeste de Tebas para defender los intereses de la ciudad de Hermontis (13).

Los relieves hallados en la tumba del oficial Inyotef (T.T. 386), militar tebano que participó directamente en la larga guerra entre hercleopolitanos y tebanos muestran también operaciones con uso de bajeles. En una de las representaciones es visible un barco, semejante a una gabarra, cuya tripulación está compuesta exclusivamente por soldados nubios: algunos reman y otros disparan sus arcos. Un segundo trabajo artístico, no tan conservado como el primero, retrata un bajel cargado de guerreros egipcios armados con grandes escudos y hachas de guerra. En ninguno de los dos paneles se observa al enemigo, quedando pues la duda de si se pretendía mostrar una batalla sobre las aguas o una operación anfibia (14). Dado el marco de las operaciones, la citada guerra civil, parece claro que el desarrollo se ubicaba en aguas del Nilo.

Imperio Medio (ca. 2010-1785 a. C.)

Tras la reunificación Egipto vivió un período de esplendor político, cultural y militar que también ha legado información sobre bajeles usados para la guerra.

En primer lugar cabe resaltar algún detalle que aporta la historia del náufrago, una de las obras maestras de la literatura del antiguo país del Nilo (15). Aunque se aparte de una acción bélica, un pasaje detalla las dimensiones del barco y el número de tripulantes:

Yo había descendido a las minas por mandato del soberano, en un barco de ciento veinte codos de largo por cuarenta de ancho, que iba tripulado por ciento veinte marinos de los mejores que había en Egipto.

Este texto indica que en aquellos tiempos se construían bajeles que, en dimensiones actuales, medían unos 60 metros de eslora por unos 20 de manga.

Algunos de los eventos militares de esa época con participación naval se encuentran en:

-La biografía del nomarca Jnumhetep, escrita en las paredes de su tumba de Beni Hassan, destaca un párrafo que alude a su servicio militar a las órdenes de Amenemhat I en un conflicto armado con los territorios del sur:

Embarqué con él al Alto Egipto (?) en una flotilla de 20 barcos de cedro. Entonces él regresó habiendo calmado la tierra y sometiéndola a lo largo de ambos lados. (Urk.VII, 12,3).

-En una de las múltiples inscripciones rupestres halladas en El Guirgaui, cerca de Korosko, el escriba Reniker indicó que había viajado al sur junto al visir Antefoker en un navío enviado por el monarca Amenemhat I. Un pasaje indica el uso específico de la flota en una operación militar:

(...) Habiendo remontado el río victoriosamente matando al Nehesy sobre su ribera, yo he descendido (por el río) cortando sus cereales y cortando sus árboles, incendiando sus casas, como se merece el que se rebela contra el rey. (...) (16).

Otra inscripción en el mismo lugar destaca que el almirante Redis había sido enviado durante 20 años por el visir Antefoker, en tiempos de Sesostris I, a combatir contra los nubios (17).
En la biografía de Ameny, inscrita en su tumba de Beni Hassan, destacan tres breves párrafos sobre su actuación militar al servicio de Sesostris I:

Yo seguí a mi señor cuando navegó hacia el sur para destruir a sus enemigos en medio de los cuatro bárbaros (...) y pasé a través de Kusch, navegué hacia el sur y alcancé los confines de la tierra (...) no hubo pérdidas entre mis soldados (...) (18).

En un bloque de granito rojo encontrado en Mit Rahineh, fechado en tiempos de Amenemhat II, (1929-1892 a. C.) se halla un texto que alude a un posible desembarco de tropas egipcias en algún lugar de la costa palestina (19).
En el año 8 de Sesostris III se construyó un canal cerca de la Primera Catarata con el fin de facilitar el tráfico fluvial, que incluía el transporte de tropas en las numerosas campañas que este monarca organizó contra los kuschitas (20). Como dato anecdótico se puede destacar que durante el regreso de una operación militar fechada en el año 10 de su gobierno, la flota tuvo graves problemas debido a un descenso repentino de las aguas.

Al margen de las operaciones militares, los barcos egipcios realizaron numerosas expediciones comerciales a Biblos, ciudad en la que se han encontrado numerosas piezas que portan los nombres de monarcas egipcios de esta época, y a Punt. Una estela hallada en el Uadi Gauasis, lugar cercano al Mar Rojo, detalla la preparación de una flota comercial destinada a las tierras de Punt en tiempos de Sesostris I. Bajo la supervisión del visir, los barcos eran construídos en Koptos, ciudad del Valle del Nilo, y trasladados, presumiblemente desmontados, hasta el Mar Rojo. Los componentes de esta aventura fueron: el visir, 2 oficiales, 50 suboficiales, 500 marinos, 5 escribas y 3200 soldados (21). Esta información contrasta con la mencionada a finales del Imperio Antiguo sobre la posibilidad de que los barcos fueran construídos en las inmediaciones del litoral. Asimismo, resulta interesante el detalle de que los viajes comerciales contaban con una numerosa escolta militar.

Se han encontrado inscripciones con rangos militares asociados a la marina en lugares alejados de cursos de agua; el título de almirante aparece en el oasis de Dajla, en pleno desierto (22). Ello podría significar que no había una diferenciación clara entre oficiales de tierra y de marina.

Segundo Período Intermedio (ca. 1785-1570 a. C.)

El Segundo Período Intermedio destacó por la invasión de grupos de asiáticos denominados hicsos, que ocuparon el delta nilótico poniendo fin al Imperio Medio. Sus reyes obligaron a los príncipes tebanos del sur, depositarios ya en aquellos tiempos de una milenaria tradición, a rendirles vasallaje. Tradicionalmente se ha aceptado que tal conquista se debió a un armamento nuevo, como el carro de guerra tirado por caballos y el arco compuesto. Tras varios gobernantes sumisos, subió al poder de Tebas el príncipe de la dinastía XVII Sequenenre Taa, que presuntamente inició una guerra de liberación, aunque fracasó estrepitosamente, según demuestran las cinco heridas mortales que su momia presenta en la cabeza (23). Sin embargo, su sucesor Kamose continuó la lucha y todo parece indicar que, consciente de su inferioridad en el combate terrestre, empleó los barcos con gran acierto. En las estelas que erigió en Tebas y en una copia posterior denominada Tablilla Carnarvon, hay constancia escrita de que la flota se convirtió en el instrumento más válido de su agresiva política:

En una primera campaña movilizó a la escuadra y conquistó la plaza de Neferusi, ubicada al norte del territorio tebano.
En una segunda campaña alcanzó el delta nilótico, asaltó Per-Djed-Ken, el puerto de Avaris, capital de los hicsos ubicada en el delta oriental, y capturó una flota comercial asiática, acción que definió con las siguientes palabras:
No he dejado una (sola) madera perteneciente a los 300 bajeles de madera nueva de cedro, llenos de oro, lapislázuli, plata, turquesa, armas de bronce sin número (...) (24).

Entra dentro de lo posible que se tratara de una acción corsaria contra un convoy que transportaba dichos objetos, mas es sumamente destacable que algunos de los primeros triunfos que lograron los egipcios contra los hicsos fueran navales, lo que obedece sin lugar a dudas a la tradición en el arte de navegar con fines bélicos que en aquellos tiempos sumaba ya más de un milenio.

Tras la muerte del citado dirigente las tropas tebanas habían recuperado parte de los territorios septentrionales y habían adoptado algunos de los avances armamentísticos que habían utilizado los asiáticos. Sin embargo, la guerra continuaba y los bajeles fueron fundamentales.

El Imperio Nuevo (1570-1070 a. C.)

Una tumba sita en El Kab, fechada a inicios de la dinastía XVIII, brinda la primera biografía prácticamente completa de un militar que llegó a ostentar el rango de almirante (Urk. IV, 1-11). Se trata de la vida de Ahmose hijo de Ebana, que comenzó su carrera a bordo del navío Toro Salvaje, con el que combatió contra los hicsos bajo las órdenes del monarca Ahmose, hermano y sucesor de Kamose. Por su valentía fue promovido a oficial y trasladado al Barco del Norte, con el que luchó en los canales cercanos a Avaris. Gracias a su pericia fue recompensado y se le dio el mando del bajel Rey Ahmose brilla en Menfis con el que contribuyó a la captura de la citada capital. Por sus acciones recibió en varias ocasiones el oro de la valentía, que en aquellos tiempos equivalía a las actuales medallas de mérito. Liberado el país, acompañó al monarca en una larga campaña asiática que, después de tres años, logró la rendición de la plaza fuerte sudpalestina de Sharuna. Tras la muerte del rey Ahmo-se continuó sirviendo en la marina a las órdenes de dos de sus sucesores, Amenhotep I y Thutmés I, combatiendo en Asia y en las aguas meridionales del Nilo contra los nubios, consiguiendo notables éxitos y siendo promovido finalmente a almirante, rango con el que se retiró. Hay que hacer hincapié en que Ahmose hijo de Ebana combatió también en tierra, lo cual parece indicar, junto a algunas evidencias ya mencionadas y otras que se citarán, que fue en Egipto donde germinó la idea del infante de marina.

La información que ofrece esta biografía ayuda a subrayar dos aspectos: la importancia que tuvo la escuadra fluvial durante la sangrienta guerra de liberación y la existencia de una escala de oficialidad a la que se accedía por méritos militares.

La guerra contra los hicsos supuso, a todos los niveles, la creación de cuadros militares fijos y la profesionalización de los soldados. Para que todo ello pudiera ser operativo, Thutmés I, uno de los sucesores de Ahmose, ordenó la construcción de unos grandes acuartelamientos en la ciudad de Memfis, donde los príncipes herederos recibían la instrucción militar necesaria para cuando llegasen a faraones y, por lo tanto, a comandantes en jefe de los ejércitos de Egipto (25). El otro gran foco de concentración de tropas se ubicó en Tebas, la capital. Con esta disposición se encuentran dos puntos bien definidos en cuanto a planificación estratégica: Memfis estaba relativamente cercana a las conflictivas zonas del Próximo Oriente, desde las cuales se había producido la invasión hicsa que no sería fácilmente olvidada, y Tebas se constituía en el lugar de partida de expediciones destinadas a controlar las inestables tierras del sur, donde grupos nubios creaban problemas. A partir de aquí, resulta plausible creer que la ciudad del norte tenía jurisdicción militar sobre los puertos del delta y la ciudad del sur disponía de importantes efectivos fluviales y regía el destino de las costas del mar Rojo.

La organización del ejército profesional permitió que Thutmés III conquistara, tras diecisiete campañas, los inmensos territorios de Siria-Palestina con el potencial económico que ello significaba y, por el sur, llegara a colocar la frontera de Egipto en la Cuarta Catarata. Y no deja de ser sintomático que en la organización administrativa de las zonas ocupadas en el Próximo Oriente, cuatro puertos tuvieran guarnición militar faraónica: Jaffa y Gaza en Palestina, y Ullaza y Simira en Siria (26). A parte de las ventajas comerciales que implicaban, permitían, gracias a sus fáciles comunicaciones con el interior, un rápido desplegamiento de tropas llegadas por mar o el abastecimiento de un ejército de tierra.

Los datos conservados en la actualidad no permiten elaborar un estudio completo sobre el arma naval del período en cuestión, cuya principal misión fue probablemente la de transporte. He aquí algunos episodios en los que está atestiguada una participación más o menos directa de bajeles egipcios armados durante la dinastía XVIII:

- En una de las expediciones que Thutmés I llevó a término contra rebeldes nubios, fechada en el año 2 de su gobierno, el mencionado Ahmose hijo de Ebana, relata una operación anfibia con la participación del propio monarca. Aunque el texto no esplicita detalles, finaliza de manera muy elocuente (Urk. IV, 8-9):

Su Majestad viajó aguas abajo, estando todas las tierras en su puño. Cada miserable nómada nubio estaba colgado con la cabeza hacia abajo en la proa del barco halcón de Su Majestad. Se desembarcó en Karnak.

En tiempos de la reina Hatschepsut una gran expedición comercial, compuesta por cinco grandes barcos, a las tierras de Punt transportaba una importante escolta militar (27). Este tráfico tuvo continuidad: están documentadas flotas comerciales durante los reinados de Thutmés III (Urk. IV, 1097; Atlas I, 334) y Amenhotep II (Atlas I, 347-348) en lo que refiere al período thutmósida, y Horemheb (Atlas II, 60) a finales de la dinastía.

En el año 29 del gobierno de Thutmés III se produjo su quinta campaña militar. El ejército egipcio conquistó la ciudad portuaria de Ullaza, sita en la desembocadura del Nahr el Barid y defendida por tropas del príncipe de Tunip. En las inmediaciones del puerto los soldados del faraón capturaron dos bajeles enemigos, acción que fue definida con las siguientes palabras:
Captura de dos barcos (tripulados con) sus dotaciones, cargados con toda clase de bienes (...) (Urk. IV, 686).

Lamentablemente el texto no aclara si fueron abordados en alta mar o en las instalaciones portuarias.

Un año más tarde, Thutmés III organizó su sexta expedición militar a tierras asiáticas por mar, según muestra el determinativo de un bajel (Urk. IV, 689). Sus tropas desembarcaron en el litoral y asolaron la región siria cercana a la ciudad de Kadesch.

Durante la octava campaña del mismo monarca, fechada en el año 33 de su gobierno, se produce un hecho singular que demuestra el grado de preparación de sus huestes: ordenó que fueran transportados barcos por tierra desde la lejana ciudad portuaria de Biblos hasta la ribera del río Éufrates. El viaje se realizó con las naves depositadas sobre grandes carros tirados por bueyes. Una estela hallada en Gebel Barkal describe esta operación de la siguiente manera:
(...) Viajé a los países de Asia e hice construir numerosos barcos de transporte de cedro en las montañas del país de los dioses, en el distrito de Ta-nebt-seni. Ordené que los colocaran sobre los carros, y los bueyes los arrastraron hasta el lugar donde Mi Majestad se encontraba con el fin de cruzar el gran río que fluye entre este país y Naharina (...) (Urk. IV, 1227, 43-48).

Ello prueba que había dispositivos navales egipcios en el citado puerto y que existía una perfecta organización cara a operaciones anfibias. Asimismo, cabe destacar que en esta época los egipcios poseían ya una larga tradición en el arte de desmontar y transportar bajeles por tierra.

Una expedición asiática protagonizada por Amenhotep II, hijo del anterior, se saldó con la muerte de siete cabecillas rebeldes, cuyos cuerpos fueron colocados en la proa del barco halcón (Urk. IV, 1296-1297), como ya había hecho su antecesor Thutmés I con enemigos africanos.

Distintos textos referentes a una expedición de las tropas de Amenhotep III contra rebeldes kuschitas destacan la operación se llevó a término mediante naves (28).

En una cueva de Silsile fue representada una expedición guerrera ordenada por el rey Horemheb contra nubios rebeldes. Aunque se desconocen los pormenores de la acción, una frase informa sobre la participación de contingentes navales:
Él escribe las capturas de todo hombre sobre su nombre, que son los portadores de la espada de las compañías y los contingentes de los barcos (Urk. IV, 2139).

Lo más destacable de estas operaciones es que, salvo un dudoso abordaje a las dos naves de Ullaza, ninguna supuso un enfrentamiento directo sobre las aguas. Ello tiene una explicación muy simple: los grandes enemigos del país del Nilo durante el período en cuestión no poseían fuerzas navales importantes, y ciudades marineras como Biblos o Ugarit estaban directamente vinculadas al gobierno de Tebas. Otro aspecto que merece la pena resaltar es que, aun cuando hubo intensa actividad bélica reflejada en anales militares de algunos de estos monarcas, las menciones a la flota son escasas debido a que los eventos bélicos se personalizaban en las figuras de los faraones y, salvo contadas excepciones, no se relataban excesivos detalles sobre marchas o luchas directas.

Las fuentes de guerra son una parte de la información sobre la marina egipcia que, dentro las numerosas lagunas existentes, se puede completar con detalles biográficos de algunos oficiales, representaciones artísticas y textos administrativos.

Un papiro guardado en el British Museum, fechado en el año 30 de Thutmés III, informa sobre la existencia de un gran puerto en el delta oriental. Su nombre era el de Per Neferu, que significa "Buen Viaje" y era el enclave de salida y llegada de los barcos que recorrían aguas asiáticas. En el documento se pueden leer listas de materiales destinados a la construcción de diferentes tipos de naves que eran supervisadas por el príncipe heredero Amenhotep, futuro Amenhotep II (29). Debido a la ampliación de fronteras, este puerto quedó prácticamente en el centro del imperio, jalonando una gigantesca ruta que iba desde el Mediterráneo, con los ya citados puertos estratégicos hasta el mar Rojo a través del Wadi Tumilat, el más oriental de los brazos del río Nilo (30).

En cuanto a la alta oficialidad se debe distinguir entre los hombres de armas que poseían un rango asociado a flotas o bajeles (31) y los que ostentaban un cargo relacionado con la defensa costera. Sobre los primeros, y confirmada, como ya ha sido mencionado, la existencia del rango de almirante, hay que destacar el título de Primer señor del almirantazgo, que correspondía al hombre que coordinaba todas las fuerzas navales (32). Sobre los segundos cabe resaltar que en tiempos de Thutmés III existía ya un militar de alta graduación que era denominado Jefe de las desembocaduras al mar, cuya misión era velar por la seguridad de las orillas del delta. Cargos de este tipo fueron portados por algunos ilustres militares de la historia de Egipto. Así, el que fue Ramsés I, hombre de armas que sucedió en el poder a Horemheb, ostentó durante muchos años el rango de supervisor de costas (33). Estos datos denotan la relevancia que el gobierno de Tebas daba a la protección del litoral a pesar de que se desconocen enemigos potenciales. Esta importancia alcanza su justa medida en la inscripción de una estatua atribuída a Amenhotep hijo de Hapu, uno de los más altos dignatarios del reinado de Amenhotep III (34):

Yo coloqué también unidades en el camino para que rechazaran a los extranjeros en sus lugares, gente que rodeaba las dos partes del territorio para vigilar las incursiones de los beduínos. Yo también hice lo mismo en las desembocaduras del Nilo, las cuales fueron cerradas mediante mis tropas y los marinos de la Armada del rey.

Se conocen los nombres de algunos portaestandartes de marina, rango que correspondía a un oficial que comandaba 200 hombres y, por lo tanto, se puede asociar a lo que sería el capitán de un barco (35), como Nebamun que gobernaba el navío Amado de Amun en tiempos del faraón Thutmés IV (36). Un episodio de su vida resulta curioso y demuestra que los oficiales con años de servicio podían ser promovidos a cargos de responsabilidad que se apartaban de su profesión. Tras una larga carrera, el navegante en cuestión fue nombrado jefe de los medjai (policía nubia) en los territorios del oeste de Tebas, lugares sagrados en los que se levantaban necrópolis de reyes y altos funcionarios.

Algunos oficiales comenzaron su carrera militar en el arma naval y la acabaron en tierra. Tal es el caso de Dedu (Urk. IV, 995) que sirvió bajo Thutmés III. Empezó como soldado de marinería y alcanzó el grado de portaestandarte en infantería. Otros siguieron el camino a la inversa, como el caso del oficial Nebamun que en tiempos del citado rey comenzó con el rango de jefe de los despachos de la reina y posteriormente fue ascendido a almirante de la flota (Urk. IV, 145-153) o Semnut, que tras haber sido portaestandarte de una compañía de infantería y jefe de establos de una unidad de carros, fue elevado por Amenhotep II también a almirante (37). Ello induce a pensar que la marina no era una sección diferenciada del ejército, sino una parte más del mismo, junto a la infantería y los carros (38).

Las tripulaciones estaban formadas por marinos y soldados. Los primeros, que no eran esclavos, se encargaban de las labores típicas de un barco de la época, como remar y cuidar el aparejo, y portaban un parche de cuero en los glúteos, cosido sobre la protección genital para evitar el roce tras horas de remo, según se observa en la tumba del alto funcionario Huy (39) que vivió en los tiempos de Tutanjamun, mientras que los segundos iban armados de idéntica manera que la infantería, con protección genital, escudo, lanza y hacha, tal y como se aprecia en los relieves de la célebre expedición a Punt que la reina Hatschepsut hizo esculpir en su templo funerario de Deir el Bahari.

El hecho de que existieran rangos como controlador de los contingentes militares de un barco o entrenador de un contingente militar de un barco permite la suposición de que los soldados embarcados pertenecían mayoritariamente al cuerpo de infantería y recibían entrenamiento especial para servir, según fuera necesario, en la marina o en tierra (40). Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos los barcos carecían de máquinas de guerra y que los combates navales, si los había, se decidían al abordaje, que no era más que una prolongación, adecuada a los barcos, de una batalla terrestre. Sin embargo, durante el reinado de Thutmés IV existían ya unidades de soldados que eran reclutadas para embarcar en una nave, según se puede observar en los relieves de la tumba del oficial Haremhab que muestran a los escribas distribuyendo a los nuevos soldados en grupos encabezados por portaestandartes, uno de los cuales muestra las insignias de la marina (41).

Cada unidad del ejército poseía su propio estandarte. Los de la marina, ya fueran marineros o soldados, solían llevar un bajel sobre el que se levantaba un abanico de plumas de avestruz. Asimismo, existían también estandartes de parada mucho más bellos, y con una evidente simbología alegórica, como el de un imponente león bajo un abanico o un halcón, animales que encarnaban el poder del monarca (42).

Como prueba de que las flotas eran un arma de larga tradición dentro del ejército, en las mismas combatían tanto soldados egipcios como nubios, de la misma manera que ambos grupos étnicos lo hacían 600 años antes según los citados relieves de la tumba del oficial Inyotef. Así, en el reinado de Hatschepsut existía una unidad nubia de marina denominada Los luchadores (43).

La importancia del marino dentro de las estructuras militares del país del Nilo queda demostrada con un texto que recoge las habilidades guerreras de Amenhotep II, quien, como ya ha sido indicado, colgaba a los cabecillas enemigos de la proa de su bajel. En el mismo se relata su pericia en la conducción de carros de guerra, el manejo del arco y su fuerza con los aparejos de un barco (44):

(Él era) "fuerte de brazo" y él era infatigable cuando sostenía el timón y cuando maniobraba en la popa de su "Barco Halcón" tripulado por 200 hombres. Cuando se paró y ellos habían hecho un kilómetro, ellos estaban fatigados; sus miembros estaban extenuados (...). Pero su majestad era fuerte con su timón de 20 codos (10 metros) de longitud. Él paró e hizo anclar su "Barco Halcón" tras haber hecho 6 kilómetros remando, sin dejar de maniobrar y los rostros eran de admiración, viéndolo.

La afición del citado monarca a la actividad naval queda plasmada también en la biografía del oficial Amenemhab, que había acompañado a Thutmés III en algunas de sus campañas asiáticas. En un episodio de la misma destaca que llamó la atención de Amenhotep por su habilidad con el remo en una fiesta celebrada en el Nilo (Urk. IV, 897).

- Se pueden distinguir diversos tipos de barcos dedicados al comercio o a la guerra según fueran las necesidades del momento. Los de río eran ligeros y poseían una alta cabina desde la cual un vigía podía informar sobre los bancos de arena. Los de mar ofrecían distintas particularidades en función de si navegaban por el mar Rojo o el Mediterráneo. Los primeros poseían alargados y recios cascos coronados por grandes velas, mientras que los segundos eran más anchos y mostraban un aparejo más reducido, constituyéndose en típicos transportes militares cuando había actividad militar en el Levante asiático, pues podían embarcar carros y caballos (45) Según el material conservado algunas de estas naves se contruían en Biblos o Creta siguiendo las instrucciones del gobierno egipcio (46).

Tradicionalmente se ha venido aceptando que durante buena parte de la dinastía XVIII se botaron pocos barcos exclusivamente de guerra, de entre los que están documentados las naves insignia del rey, que eran conocidas con el ya citado nombre de barcos halcón, y que la marina se estructuraba en torno a los mencionados bajeles de transporte (47). Sin embargo semejante panorámica cambió en la recta final de la dinastía, bajo el reinado de Ejnatón, cuyas fuentes informan de actividades piráticas de un pueblo denominado lukka que asaltaban ciudades costeras de territorios aliados con Egipto (48). Y es sobre este período concreto que se ha hallado la que puede ser una de las primeras evidencias artísticas al respecto de lo que pudo ser la maqueta de un barco de guerra: una pequeña cabeza de león que muestra al animal con las fauces abiertas, sujetando la cabeza de un enemigo nubio (49).

A los actos piráticos documentados a finales de la dinastía hay que añadir los graves problemas político-religiosos que vivió Egipto: Ejnatón promovió una revolución religiosa que pretendía acabar con los panteones tradicionales, descuidando a causa de ello sus responsabilidades en Asia. Tal situación fue aprovechada por los hititas para ocupar algunas ciudades del norte de Siria que estaban vinculadas al país del Nilo. Tras su muerte comenzó un oscuro período en el que se sucedieron en el trono Tutanjamun, Eye y Horemheb. La inestabilidad política dentro de las fronteras se tradujo, en el exterior, con una guerra abierta contra los hititas, quienes conquistaron casi toda la zona siria.

Durante la primera fase de la dinastía XIX se asiste a un intento de recuperación de los territorios perdidos en Asia a finales de la dinastía anterior. El monarca Seti I encabezó una serie de victoriosas expediciones militares y consiguió restablecer los antiguos límites thutmósidas, siguiendo la estrategia de asegurar los puertos que ya había utilizado Thutmés III (50). Sin embargo, a los éxitos en Asia se añadió una sombra: bajo su reinado está documentado el primer intento de invasión de las tierras egipcias llevado a término por tribus libias desde el desierto occidental (51). Por primera vez en su historia, Egipto veía amenazadas sus fronteras desde el oeste. Aunque el ataque fue rechazado, se inició una época de inestabilidad en los límites territoriales que también afectó a sus aguas. Según una estela hallada en Tanis (52), y fechada en el año 2 del gobierno de su hijo Ramsés II, la escuadra egipcia destruyó, en algún lugar indeterminado de la costa, un flota de piratas schardana, quienes en épocas posteriores se aliarían con los libios. Ello significa que en tiempos del citado rey existía un sistema defensivo que incluía importantes contingentes navales de guerra, los cuales podían reforzar al ejército de tierra, como queda demostrado en relieves de la célebre batalla de Kadesch contra los hititas que destacan la inclusión de unidades de marina en la división de Ptah (53), y en un delicado momento de este enfrentamiento aparecieron tropas egipcias procedentes del litoral (54).

El problema de la defensa costera fue abordado con energía durante este período, pues se han descubierto cadenas de fortificaciones en el litoral occidental del delta que enlazaban con otras distribuídas, de norte a sur, en el desierto libio (55). En todas aparecen los cartuchos de Ramsés II, aunque dada la facilidad de este monarca por usurpar obras realizadas por algunos de sus antecesores, planea la duda de si el diseño corresponde a su gobierno o algunos de los fortines eran ya de épocas anteriores. En cualquier caso, esta planificación demuestra que los egipcios veían una seria amenaza en las incursiones libias por tierra y de pueblos foráneos por mar.

Tales fortificaciones no tardaron en ponerse a prueba, ya que bajo el reinado de Merenptah, hijo de Ramsés II, se produjo un nuevo intento de invasión libia, con la colaboración de pueblos mediterráneos de difícil ubicación, que fue rechazado sangrientamente por este monarca. Sin embargo, a pesar de la envergadura de los acontecimientos, no están documentados hechos navales en este episodio (56).

En el año 8 del reinado de Ramsés III, el gran monarca de la dinastía XX, se produjo la única gran batalla naval de la que se han conservado evidencias artísticas y escritas. Tal evento hay que enmarcarlo en una período de convulsiones en el área del Próximo Oriente que acabaría provocando un profundo cambio geopolítico y que los escribas de este faraón definieron de la siguiente manera:

Los países extranjeros se conjuraron en sus islas. Fueron desalojados y dispersados en batalla todos los países a la vez, y ningún país podía resistir ante sus armas, empezando por Hatti, Kode, Karkemisch y Alasiya (...) Se organizó un campamento en un sitio de Amurru, y asolaron a su pueblo como si jamás hubieran existido. Vinieron, la llama preparada delante de ellos, hacia Egipto. Su confederación consistía en Peleset, Tjekker, Schakalesch, Danu y Ueschesch, países unidos (...) (KRI V, 39-40).

Según este texto, antes de que la oleada llegara al país del Nilo, todas las tierras pertenecientes al imperio hitita fueron arrasadas. Y ante semejante perspectiva, el faraón movilizó a todos sus efectivos y trazó el plan de defensa:

Tracé mi frontera en Dyahi (territorios sirio-palestinos controlados por Egipto), preparé frente a ellos a los príncipes locales, comandantes de guarnición y mariannu (guerreros asiáticos). Hice preparar las bocas del río como un fuerte muro con barcos de guerra, transportes y esquifes. Estaban totalmente equipados, tanto a proa como a popa, con valientes soldados y con la infantería más escogida de Egipto (...) (KRI V, 40).

La batalla quedó reflejada en los siguientes términos:

Para aquellos que avanzaron juntos sobre el mar, la llama ardía delante de ellos en las bocas del río y una empalizada de lanzas les rodeaba en la orilla (...) Se preparó una red para atraparles; aquellos que entraron en las bocas del río quedaron encerrados y cayeron dentro de ella, clavados en sus puestos, muertos y despedazados. (KRI V, 40-41).

Los relieves ratifican estas palabras: cinco barcos de los Pueblos del Mar son atacados por cuatro barcos egipcios, tres a la izquierda y uno a la derecha, que lanzan una lluvia de flechas. Una de las naves invasoras ha volcado y las otras presentan sus cubiertas repletas de muertos. Las tropas de tierra, con el monarca al frente, capturan a los enemigos que alcanzan la orilla. Estas representaciones, al margen de la información que transmiten sobre los hechos, brindan la posibilidad de conocer cómo eran los barcos de guerra; grandes y estilizadas plataformas de madera con un único mástil, cuya proa terminaba con un mascarón en forma de cabeza de león que, con las fauces abiertas, sostenía la cabeza de un asiático. Presentaban una fila de diez u once remeros a cada lado, aunque probablemente se trate de estilizaciones y las hileras fueran más largas, protegidos por planchas, y poseían castillos a proa y a popa, donde se ubicaban principalmente los arqueros. En las cuatro naves representadas, el vigía utiliza la honda desde lo alto del mástil. Los bajeles enemigos presentan verticales proas y popas coronadas con cabezas de ave y no muestran a los remeros. Estos barcos guardan similitudes con mercantes sirios del siglo XIV a. C. (57).

Según se desprende de estos documentos, los navíos egipcios, permanecieron camuflados en las bocas del río y dejaron que el enemigo se adentrara en ellas. Una vez hubo pasado el grueso de la flota enemiga, se situaron en línea, atacando su retaguardia y obligando a la vanguardia a enfrentarse a las fuerzas del faraón destacadas en tierra. Evidentemente, una estrategia de tal envergadura no se improvisa en poco tiempo, y ello redunda en la idea de que existía ya una tradición de maniobras navales, aunque las fuentes apenas las destaquen.

Aun cuando la batalla se saldó con un importante triunfo que salvó a Egipto de una invasión, fue también el canto de cisne de un imperio que poco después se desmoronaría debido a crisis internas, la primera de las cuales acabó con la vida el victorioso Ramsés III a causa de una conjura urdida en el Harén real, y al cambio geopolítico habido en el litoral asiático, en el que el país del Nilo no pudo conservar sus posesiones, lo cual indica, a mi entender, que el enfrentamiento sobre las aguas del Nilo provocó un elevado número de bajas en la Armada faraónica. Unos cincuenta años más tarde, bajo el reinado de Ramsés XI, último monarca de la dinastía, el país estaba agotado y contaba con escasas unidades navales. La inexistencia de una flota de guerra que hiciera respetar los estandartes egipcios queda patente en un papiro que relata el viaje de Unamun, un tebano que fue enviado a Siria para tratar de negociar la compra de madera (58). Su viaje es digno de figurar junto a los relatos de piratas: sufrió deserciones, robos, amenazas, retenciones, persecuciones y humillaciones por parte de los nuevos gobernantes de unos puertos que hacía pocas décadas habían estado directamente vinculados a Egipto.

Con la muerte de Ramsés XI finalizaba una dinastía y se firmaba el certificado de defunción de un imperio que había comenzado su decadencia unos años antes.

Conclusiones

A partir de la pequeña síntesis expuesta, y sin entrar en valoraciones sobre tipologías de barcos, los lugares donde fueron construídos o profundizar en los numerosos títulos y rangos que las antiguas biografías muestran, parecen evidentes algunos puntos de convergencia entre la marina y el ejército egipcios desde los orígenes de esta civilización:

Teniendo en cuenta que el Estado egipcio se forjó en base a guerras mantenidas entre distintos territorios y se expandió inicialmente hacia el sur, siguiendo el curso del Nilo, junto a algunas evidencias directas que muestran el uso de bajeles y la pronta proliferación de rangos, resulta evidente que la marina se convirtió en un instrumento básico de las estructuras militares desde los primeros tiempos. Ello no implica necesariamente creer en la existencia de barcos de guerra durante épocas tan pretéritas; las naves, probablemente de diferentes tipos, eran utilizadas como transportes de tropas en caso de necesidad, desempeñando una labor civil en tiempos de paz. A esta proyección naval que se desarrolló en las riberas del Nilo seguiría un posterior desarrollo en el mar.

Están documentadas expediciones militares con participación de bajeles durante todos los períodos que conforman el tercer y segundo milenio a. C. Las más frecuentes atañen a operaciones contra nubios y kuschitas, pero en épocas de crisis internas como el Primer y Segundo Períodos Intermedios los barcos fueron usados dentro de los límites territoriales de Egipto, ya fuera para luchar en el marco de guerras civiles o para expulsar a enemigos foráneos. En este sentido cabe destacar que Kamose aprovechó la larga tradición que tenía el arma naval para derrotar reiteradas veces a los hicsos, superiores en los combates terrestres. Sus victorias sobre las aguas, que repitió sus sucesor Ahmose, supusieron la expulsión de los asiáticos y colocaron el primer eslabón para lo que sería el gran Imperio egipcio.

La gran estructuración militar que se realizó durante el Imperio Nuevo no dejó al margen la proyección de la marina. Los grandes astilleros de Per Nefer en el delta, las numerosas expediciones comerciales con protección militar, la proliferación de rangos de oficialidad naval y de personal adscrito a la defensa costera o el uso de naves para transportar tropas a las costas sirio-palestinas que tuvieron lugar durante el período thutmósida fueron seguidos de la construcción de fuertes costeros durante los tiempos ramésidas.

Uno de los múltiples interrogantes de difícil resolución es el momento histórico en que surgió una verdadera escuadra de barcos de guerra. Las escasas fuentes sobre esta cuestión no aportan demasiados detalles, aunque merece la pena retener algunos datos. En el material conservado sobre el reinado de Kamose se encuentra lo que pudo ser una batalla naval cerca de Avaris, mas la falta de información sobre el tipo de bajeles que participaron en la misma no permite ser concluyentes. A lo largo del período thutmósida aparece el término barco halcón asociado a la realeza y los nombres de diferentes naves donde sirvieron oficiales del ejército. Guardando todas las reservas posibles, se podría decir que fue en ese período cuando se materializó la construcción de naves dedicadas exclusivamente al ejército. Sin embargo continúa la duda sobre si eran barcos militares destinados al transporte de tropas que ocasionalmente podían abordar a un hipotético enemigo o bajeles habilitados exclusivamente para combatir, aunque algunos indicios permiten la suposición de que en el período de El Amarna, cuando comienzan a detectarse acciones piráticas en las costas cananeas, los últimos ya existían o comenzaron a construirse. Dado que durante buena parte del período thutmósida Egipto no tuvo rivales en las aguas, no es descartable que la construcción de una escuadra de guerra se realizara cuando hubo una razón para la misma. El combate naval que protagonizó la armada de Ramsés II contra los hábiles schardana, que según las fuentes poseían bajeles rápidos, ratifica la existencia de una escuadra de barcos de guerra, pues con pesados transportes difícilmente habría logrado una victoria contra naves ligeras. Un aspecto destacable es que no hay indicios de que la escuadra operase lejos del litoral egipcio, por lo que se puede concluir que su uso era principalmente defensivo.

Sin una gran tradición en el arte de navegar para la guerra, Ramsés III habría tenido muchas más dificultades para evitar que los pueblos del Mar arrasaran las costas de Egipto. Su disposición táctica, con unos objetivos determinados para la flota y otros para el ejército de tierra, demuestra el grado de preparación de unas fuerzas armadas que tras algunas crisis dinásticas vivieron en la batalla del delta la última gran victoria del Imperio Nuevo.

Aunque a menudo la marina no ha ocupado un lugar preeminente en la historia militar del Egipto faraónico, no deja de ser paradójico que ya en el período de unificación tuviera un papel destacado y que el gran Imperio comenzara su andadura con los triunfos navales de Kamose y acabara, unos 400 años después con la gran victoria anfibia de Ramsés III.

Notas

1- La escueta bibliografía existente demuestra que no ha sido un tema tratado con asiduidad, quizá por las dificultades que entrañan las escasas fuentes. Algunos de los títulos más destacables sobre navegación egipcia son: R.O. FAULKNER, Egyptian Seagoing Ships, JEA 26 (1940), 3-9; T. SÄVE-SÖDERBERGH, The Navy of the Eighteenth Egyptian Dynasty. Uppsala 1946; A. NIBBI, Some Remarks on the Assumption of Ancient Egyptian Seagoing. M.M 65 (1979), 201-208. Una buena descripción sobre el enfrentamiento naval del delta se puede leer en N.K. SANDARS, The Sea Peoples, Warriors of the ancient Mediterranean 1250-1150 B.C. Londres 1978, 124-132.

2- Estas pinturas han aparecido en numerosas publicaciones, entre las que se pueden destacar: H. CASE/ J.C. PAYNE, Tomb 100: the Decorated Tomb at Hierakonpolis. JEA 48 (1962), 5-18; M. RICE, Egypt's Making: the Origins of Ancient Egypt, 5000-2000 B.C.. Londres 1990, 101-102; I. SHAW, Egyptian Warfare and Weapons. Haverfordwest, 1992, 59, fig. 45.

3- M.F. PETRIE, Egypt and Mesopotamia, AE (1917), 29, fig. 4; M. RICE, op. cit., 113-114.

4- M.F. PETRIE, Ceremonial Slate Palettes. BSEA 66, Londres 1953, 17.

5- P.M. CHEVEREAU, Contribution a la prosopographie des cadres militaires de l'Ancien Empire et de la Première Période Intermédiaire. RE 40 (1989), 21.

6- W.B. EMERY, Egypt in Nubian. Londres 1965, 125; B. GRATIEN, La Basse Nubie a l'Ancient Empire: egyptiens et autochtones. JEA 81 (1995), 44.

7- Piedra de Palermo, Recto V, 6; D.B. REDFORD, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times. Princenton 1993, 37.

8- P. MONTET, Byblos et l'Égypte. Paris 1928, 271; D.B. REDFORD, op. cit., 37.

9- A. ROCATTI, La littérature historique sous l'Ancient Empire. Paris 1982, 39.

10- J. VERCOUTTER, L'Egypte et la Vallée du Nil. Des origines à la fin de l'Ancien Empire. París 1992, 272.

11- L. BORCHARDT, Das Grabdenkmal des Königs Sa3hu-re'. Berlín 1913, vol. II, Bl. 12, 27ss.

12- P.M. CHEVEREAU, op. cit., 4-36.

13- J. VANDIER, Mo'alla. La tombe d'Ankhtifi et la tombe de Sébekhotep. IFAO, BdE 18, 34-44.

14- A. SHULMAN, The Battle Scenes of the Middle Kingdom. SSEA 12 (nr.4) (1982), 170-182.

15- Ha sido traducida en varias ocasiones. He aquí dos de las más populares: A. ERMAN, Die Literatur der Ägypter. Leipzig 1923, 56ss; G. LEFEBVRE, Romans et contes égyptiens de l'époque pharaonique. Paris 1976 (reed.), 32ss.

16- Z. ZABA (et. al.), The Rock Inscriptions of Lower Nubia. Czechoslovak Institute in prague and in Cairo. Praga 1974, nº 73.

17- Ibid., nº 10.

18- W. EMERY, op. cit., 142.

19- H. GOEDICKE, Egyptian military Actions in "Asia" in the Middle Kingdom. RE 42 (1991), 93.

20- Una buena síntesis sobre las actividades militares de este monarca en las tierras del sur se puede leer en: C. VANDERSLEYEN, L'Égypte et la Vallée du Nil: De la fin de l'Ancien Empire à la fin du Nouvel Empire. París 1995, 92-95.

21- D. FAROUT, La carrière du whmw Ameny et l'organisation des expéditions au ouadi Hammamat au Moyen Empire. BIFAO 94 (1994), 144, 155.

22- M. VALLOGIA, Les amiraux de l'oasis de Dakhla. Mélanges offerts à Jean Vercoutter. París 1985, 355-364.

23- M. BIETAK/E. STROUHAL, Die Todesumstände des Pharahos Seqenenre (17. Dynastie). ANMW 78, Viena 1974.

24- L. HABACHI, The Second Stela of Kamose and his Struggle against the Hyksos. Abh. DAI Kairo 8 (1972), 37; H. S / A. SMITH, A Reconsideration of the Kamose Texts. ZÄS 103 (1976), 59-60.

25- W. HELCK, Der Einfluss der Militärführer in der 18. ägyptischen Dynastie. Hildesheim, 1964, 30.

26- N. NA'AMAN, Economic Aspects of Egyptian Occupation. IEJ 31 (1981), 177. La distribución provincial de las posesiones egipcias en Asia ha sido tratada por diversos autores, entre los que destaca W. HELCK, Die ägyptische Verwaltung in den Syrischen Besitzungen. MDOG 92 (1960), donde ya destacaba la importancia de los puertos de Simira y Gaza (pp. 8).

27- Urk. IV, 315-355; Naville, E.; The XIth Temple at Deir el Bahari. Londres, 1910-1913, vol. III, 69-86.

28- Z. TOPOZADA, Les deux Campagnes d'Amenhotep III en Nubie, BIFAO 88 (1988), 153ss. Términos relacionados con navegación y bajeles aparecen en las estelas de Semeneh-este, tebana (?) CGC 34163, tebana CGC 34025 y en el grafito de Hebi en Assuan.

29- S.R.K. GLANVILLE, Records of a Royal Dockyard of the Time of Tuthmosis III: Papyrus British Museum 10056. ZÄS 66 (1930), 105-121 y ZÄS 68 (1932), 7-41; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 37ss.

30- Durante los Imperios Antiguo y Medio existía un canal que comunicaba ambos mares. Sin embargo, existe la duda sobre si durante la dinastía XVIII el transporte se realizaba totalmente por mar o un trecho se debía llevar a término por tierra. Las diferentes teorías que existen al respecto se pueden leer en: G. POSENER.; Le canal du Nil à la Mer Rouge avant les Ptolomées. CdE 13 (1938), 270, 273; T. SÄVE-SÖDERBERGH., op. cit., 13-15; C.A. REDMOUNT, The Wadi Tumilat and the "Canal of the Pharaohs". JNES 54 (1995), 127-135.

31- Para una visión completa de los rangos militares consultar la obra de A. SCHULMAN, Military Rank, Title and Organization in the Egyptian New Kingdom. MÄS 6, Berlín, 1964. Los principales rangos que atañen a la marina se encuentran en las rfs. 321, 354, 427-429, 431, 493, 499, 507 y 509.

32- T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 88-90.

33- W. HELCK, 1964, 22.

34- Ibid., 22.

35- Ibid, 37; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 71-85.

36- W. HELCK, 1964, 57.

37- Ibid, 42; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 90.

38- A. SCHULMAN, The Egyptian Chariotry: a Reexamination. JARCE 2 (1963), 82.

39- N. de G. DAVIES, The Tomb of Huy. London, 1926, láms. V y XIII; R.O. FAULKNER, Egyptian Military Standards. JEA 27 (1941), 14; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 75-78.

40- A. SCHULMAN, 1963, 81.

41- AN. /AR. BRACK, Das Grab des Haremhab. Theben Nr. 78. Mainz 1980, 34-35, fig. 18b.

42- R. O. FAULKNER, 1941, 16.

43- Ibid., 15.

44- S. HASSAN, The Great limestone Stela of Amenhotep II. ASAE 37 (1937), 129-143.

45- T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 1-16.

46- Ibid., 47-50.

47- Ibid., 3, 42, 72ss; S.R.K. GLANVILLE, op. cit., vol. 68 (1932) 16, 22, 28.

48- Se han hallado cartas del rey de Chipre, vinculado a Egipto, en el archivo de Tell-el Amarna que relatan que algunas localidades costeras de su isla eran atacadas por los citados piratas. T. R. BRYCE (Lukka revisited. JNES 51 (1992), 129) indica que los textos se pueden encontrar en EA, pp. 206-207.

49- A. P. KOZLOFF, Symbols of Egypt's Might. BES 5 (1983), 61-66. El mascarón es idéntico a los de los barcos que figuran en los relieves del templo funerario de Ramsés III en Medinet Habu, donde está representada la única gran batalla naval de todo el imperio.

50- Una buena exposición sobre estos eventos se puede leer en: W.J. MURNANE, The Road to Kadesh. SAOC 42, Chicago 1990 (seg. ed.), 42-58.

51- Ibid. 99-100.

52- J. YOYOTTE, Les stéles de Ramsés II à Tanis. KEMI 10-11 (1949-50), 61ss.

53- Atlas II, 84; R.O. FAULKNER, 1941, 15.

54- Las fuentes egipcias los denominan n'rn. En referencia a las diversas teorías que existen sobre los mismos resulta muy interesante la lectura del artículo de A. SCHULMAN, The N'rn at the Battle of Kadesh. JARCE 1 (1962), 47ss.

55- L. HABACHI, The Military Posts of Ramesses II. BIFAO 80 (1980), 13ss.

56- No se aprecia ninguna actividad naval en la estela de Atribis, la gran inscripción del templo de Amun-Re de Karnak y la estela de la victoria, que son las fuentes más importantes sobre este enfrentamiento. Sus textos, traducidos diversas veces, se pueden leer en la obra de H. SOUROUZIAN, Les monuments du roi Merenptah. Mainz 1989, 69-72, 142-145, 167-170.

57- N.K. SANDARS, op. cit., 130.

58- Papiro Golénicheff (Moscú). A. ERMAN, op. cit., 225ss; G. LEFEBVRE, op. cit., 208ss.

Las Listas de los Reyes Antediluvianos: Un documento codificado

Las Listas de los Reyes Antediluvianos: Un documento codificado

Foto: Relieve Palacio de Persépolis

Por: Dr. Patrice Guinard

Introducción

"Así pues, no se debe atribuir un valor simbólico particular a estas cifras."
(Dominique Charpin, in Le Déluge, Dossiers d'Archéologie, 204, 1995)

En La leyenda de Adapa (atestiguada hacia el 1500 a. de C.), Uanna, helenizado Oannes por Beroso y apodado Adapa ("el Sabio"), aparece con A-lulim, el primer rey antediluviano bajo el aspecto de un hombre llevando un traje en forma de pez. Es el primero de los apkallu (= AB.GAL en sumerio), es decir, de los 7 sabios enviados por Ea para civilizar a los hombres. Beroso trae de nuevo este mito de Oannès (~4500-4000 a. de C.), héroe civilizador que habría salido de las aguas del golfo Pérsico para dar nacimiento a la cultura sumeria (escritura, ciencias, agricultura, urbanización).

Se conocen también otros relatos míticos de origen sumerio: la famosa Epopeya de Gilgamesh y el relato de Atrahasîs (el Muy-sabio), relatando el episodio del Diluvio que inspiró los textos bíblicos. Entre la aparición de Uanna-Oannes y el episodio del Diluvio, han reinado una decena de soberanos según los archivos sacerdotales de Nippur, la capital religiosa de Sumer, consagrada al dios Enlil. Estos soberanos son los reyes antediluvianos. Después del episodio del Diluvio, la realeza se instala en Kish.

La lista de la dinastía de Isin (~2000 a. de C.)

La cronología de los reyes mesopotámicos, mítica para los primeros de ellos, se extiende desde los orígenes hasta el siglo XVIII a. de C. La encontramos en unas quince tablas provenientes la mayoría de los archivos de Nippur (cf. Thorkild Jacobsen, The sumerian king list, Chicago, University of Chicago Press, 1939, & Jean-Jacques Glassner, Chroniques mésopotamiennes, Paris, Belles Lettres, 1993). Existen varias listas, con nombres sumerios y transcritas en acadio, que datan de la lista más completa de la dinastía amorrita Larsa (hacia el 1800 a. de C.) o redactadas en Isin (hacia el 1900 a. de C.): el texto de la lista más completa pertenece a la colección Weld-Blundell y ha sido traducida por Thorkild Jacobsen (Op. cit., p.70-77):

1 - Eridu A-lulim 28.800 años = 8 saroi
2 - Eridu Alalgar 36.000 años = 10 saroi
3 - Bad-tibira En-men-lu-Anna 43.200 años = 12 saroi
4 - Bad-tibira En-men-gal-Anna 28.800 años = 8 saroi
5 - Bad-tibira Dumu-zi 36.000 años = 10 saroi
6 - Larak En-sipa-zi-Anna 28.800 años = 8 saroi
7 - Sippar En-men-dur-Anna 21.000 años = 5,833 saroi
8 - Shuruppak Ubar-Tutu 18.600 años = 5,166 saroi

El anciano sistema sumerio de numeración era sexagesimal (con base 60) y dió nacimiento a nuestra división de la hora en 60 minutos y a la del círculo en 360 grados. Los nombres-clave de los números eran 1, GES o GESH, 60, GES o GESH igualmente (la unidad), 3600, SAR o SHAR... La desaparición de la numeración sumeria puede estar datada en el siglo XV a. de C. (cf. Georges Ifrah, Histoire universelle des chiffres, Paris, 1981; Paris, Laffont, 1994)

Todos los números son divisibles por 3600, salvo los dos últimos, que lo son globalmente. Así, los dos últimos reyes antediluvianos habrían reinado durante 11 períodos. En total, 5 ciudades son gobernadas por 8 reyes durante 67 "saroi" o 67 períodos de reinados.

Yo sugiero el doble principio de decodificación siguiente: la suma total de las duraciones de los reinados y la suma de los productos de las duraciones de los reinados (comenzando por los extremos hasta el centro), dos a dos, el primero con el último, el segundo con el séptimo, el tercero con el sexto, y el cuarto con el quinto.

Lo que da 67 para la primera suma, y 275,658 (= 41,328 + 58,33 + 96 + 80) para la segunda. A continuación, multiplico la primera cifra por 10 y divido la segunda por 10. (Daré las razones posteriormente). De donde encuentro 670 y 27,5658.

Estas cifras son las del ciclo de los eclipses y del ciclo anomalístico de la Luna. En efecto, los eclipses del Sol y de la Luna se reproducen en el mismo momento después de 54 años o 669 meses sinódicos (aproximación 0.15%). La revolución sinódica de la luna, o lunación, siendo el intervalo que separa dos lunas llenas o dos lunas nuevas. Este período de 54 años es atestiguado en una tabla proveniente de Uruk (cf. F. Thureau-Dangin, "Tablettes d'Uruk", Textes Cunéiformes du Louvre, 6, Paris, 1922, & Bartel van der Waerden, Science awakening II, The birth of astronomy, 1965; ed. angl. rév., Leyden, Noordhoff, 1974, p.103).

El tercio de este período de 54 años, llamado el saros por los Griegos, es de 18 años y 11,3 días. Es el ciclo clásico de los eclipses solares y lunares, que cuenta alrededor de 29 eclipses lunares contra 41 eclipses solares. El ciclo del Saros es el período del retorno de la Luna y del Sol a sus posiciones iniciales relativas a la tierra: este retorno es posible gracias a una sincronización entre las revoluciones sinódicas y anomalísticas de la Luna. En efecto, el período comprende exactamente 223 lunaciones y también 239 revoluciones anomalísticas de la luna. La revolución anomalística es el intervalo de tiempo que separa dos pasos de la Luna a su perigeo, el punto donde ésta se acerca más a la tierra. Esta relación entre los meses sinódicos y los meses anomalísticos de la luna era conocida por los astrónomos babilonios, y utilizada para predecir el retorno de los eclipses lunares y solares. Van den Waerden subraya que "La duración de un eclipse está fuertemente influenciada por el movimiento anomalístico de la Luna, pero esta influencia está neutralizada tomando estos 223 meses en bloque." (Ibid., p.103)

La segunda cantidad, 27,5658, es la del ciclo anomalístico lunar (en realidad 27,555, sea una aproximación del 0.04%). Así, estas dos cifras se refieren a datos extremadamente precisos que conciernen al conocimiento del movimiento lunar, y toman aún más un relieve particular si tenemos en cuenta que es Ishbi-Erra (2017-1985), el fundador de la dinastía de Isin, quien impone el calendario lunar de Nippur, en detrimento de numerosos calendarios locales concurrentes, en la mayor parte de la Mesopotamia meridional (cf. Mark Cohen, The cultic calendars of the ancient near east, Bethesda (Maryland), CDL Press, 1993).

Así, la lista de los reyes antediluvianos de la dinastía de Isin es una codificación de datos astronómicos concernientes a los diferentes períodos lunares. La cifra 10, que sirve de multiplicador y de divisor en esta codificación, no es gratuita puesto que es probablemente en esta época, y puede ser que bajo esta misma dinastía, cuando el sistema decimal suplanta al sistema sexagesimal sumerio.

La lista de Beroso (~747 a. de C.)

Beroso, el filósofo caldeo helenizado, propone en sus Babyloniaca (en la primera sección del libro II) una segunda lista de estos reyes antediluvianos que reinan después de la aparición de Oannes, comprendiendo esta vez 10 soberanos, 4 ciudades y 120 períodos de reinado (las dos secciones siguientes del libro II están consagradas a la descripción del Diluvio y a los reyes post-diluvianos).

"Beroso toma sus relatos de los archivos de Babilonia-Borsippa, y estos mismos archivos, en cuanto a la creación y a las primeras edades, reproducen revelaciones inscritas en tablas por el primero de los hombres-pez, Oannes, el inventor de las letras, de las ciencias y de las artes, el fundador de las leyes, de las ciudades y de toda la civilización." (Joseph Bidez, "Les écoles chaldéennes sous Alexandre et les Séleucides", in Mélanges Capart, Bruxelles, 1935, p.50).

1 - Babylone Alôros (Aloros) = 1 A-lulim 36.000 años = 10 saroi
2 - Babylone Alaparos = 2 Alalgar 10.800 años = 3 saroi
3 - Pautibiblon Amêlôn (Amelon) = 3 En-men-lu-Anna 46.800 años = 13 saroi
4 - Pautibiblon Ammenôn (Ammenon) = 4 En-men-gal-Anna 43.200 años = 12 saroi
5 - Pautibiblon Megalaros (Amegalaros) 64.800 años = 18 saroi
6 - Pautibiblon Daônos ou Daôs (Daonos) = 5 Dumu-zi 36.000 años = 10 saroi
7 - Pautibiblon Euedôrachos (Euedorachos) = 7 En-men-dur-Anna 64.800 años = 18 saroi
8 - Larak Amempsinos = 6 En-sipa-zi-Anna 36.000 años = 10 saroi
9 - Larak Opartes (Otiartes) = 8 Ubar-Tutu 28.800 años = 8 saroi
10 - Shuruppak Xisouthros 64.800 años = 18 saroi

Utilizo la transcripción de los nombres helenizados por Beroso, de G. Contenau (Le déluge babylonien, Paris, 1941; éd. rev. Paris, Payot, 1952, p.56), y ésta, entre paréntesis, de Stanley Burstein (The Babyloniaca of Berossus, Malibu (Calif.), Sources and monographs of the Ancient Near East, Undena Publications, 1978, p.18-19). Las correspondencias con los soberanos de la primera lista están igualmente indicados.

Xisouthros es el Ziûsuddu (o Ziusudra) del relato del Diluvio sumerio, y En-men-dur-Anna (o Enmenduranki) es el célebre inventor de la adivinación: él "pasa por haber inventado los métodos mánticos, las diversas formas de preguntar por el futuro. ¿Cómo se llama? En-me-dur-an-an, o mejor En-me-dur-an-ki cuyo significado es: "el señor de los decretos del cielo y de la tierra".(...) [Él es] el inventor de la adivinación de la que los dioses le revelarán los principios, y de la que los adivinos, de edad en edad, se dirán hijos." (G. Contenau, Le déluge babylonien, Paris, Payot, 1952, p.49 & p.59). Notaremos que el orden de sucesión de los soberanos no es idéntica en las dos cronologías, y que En-men-dur-Anna queda como el séptimo soberano en las dos listas.

En esta segunda cronología, todas las duraciones de reinado son divisibles por 3600, y la filiación con la primera lista es evidente: aquí 4 ciudades por 10 reyes, allí 5 ciudades por 8 reyes. Además, la suma de los 4 primeros reinados vale 38 (= 19 x 2) en las dos cronologías, y a los dos soberanos suplementarios les es atribuido un período de 18 "saroi", siendo este período el ciclo de los eclipses puestos en evidencia en la primera cronología. Además, la diferencia entre las duraciones totales de las dos cronologías vale 53, o incluso, no contando más que los períodos de reinado enteros, 54, el gran ciclo de los eclipses.

Procediendo de la misma forma que con la lista precedente (suma total y suma de los productos dos a dos, desde los extremos hasta el centro), y utilizando el 2 como número de codificación (ya que se trataría de una segunda lista, el 2 simboliza la duplicación de la codificación de la primera cronología), obtengo las cantidades 240 y 365 (= (180 + 24 +130 + 216 + 180) / 2).

El número 240 es la aproximación (0,42%) del número de revoluciones anomalísticas de la luna durante el ciclo del saros, o incluso de la media de los números de revoluciones anomalísticas (239) y draconíticas (242) de la Luna (aproximación 0.20%). Nos lleva, por tanto, a la precedente cronología. El número 365 es el de los días del año (aproximación 0,07%), y también el número de horas dobles en un mes solar, ya que el día estaría dividido en 12 bêru de 2 horas. La cronología podría codificar la introducción del zodíaco en relación a un calendario solar subyaciente.

Se sabe que bajo Nabonassar fue instituído un nuevo calendario e introducidos meses suplementarios por períodos de 19 años (o de 235 lunaciones). Beroso escribe: "Nabonasaros [Nabu-Nasir] ha reunido y destruido los archivos relativos a los reyes que le han precedido de modo que la lista de los reyes caldeos pudiera comenzar con él." (Babyloniaka, 2.5.1, ed. Burstein, p.22). Esta organización de los archivos corresponde al advenimiento de una nueva era, seguida de un descubrimiento científico mayor, la sincronización de los calendarios lunares y solares.

Retomando los números de la lista de Beroso, y efectuando la suma de los productos de los reinados por ciudades (Babilonia / Shuruppak y Pautibiblon / Larak), se obtiene: [(10 + 3) x 18] + [(13 + 12 + 18 + 10 + 18) x (10 + 8)], sea 1512.

Beroso indica además que Alaparos es el hijo de Aloros, y Xisouthros el de Otiartes. Efectuando la suma de los productos de los reinados 2 a 2 y reuniendo las duraciones de reinado relativas a Alaparos-Aloros y a Xisouthros-Otiartes, se obtiene: [(10 + 3) x (8 + 18)] + (13 x 10) + (12 x 18) + (18 x 10), sea 864.

Estas cantidades 1512 y 864, son las dos múltiplos de 216.
1512 = 216 x 7 (= días de la semana y 864 = 216 x 4 (= estaciones del año, o semanas del mes lunar). Así, la introducción de la semana de 7 días, testimoniada más tardíamente, podría haber sido prevista a partir de esta época.

Además, este número 216, que vale 18 (= ciclo de saros) x 12 (= mes del año solar), pero también 8 x 27 (= días del mes lunar), o también 235 (= lunaciones) – 19 (= años solares), podría ser la clave para la comprensión de este descubrimiento astronómico importante, el de la coincidencia de los ciclos lunares y solares.

Sabemos que los Chinos elaboraron en el siglo VI a. de C. un nuevo calendario basado en el ciclo de 19 años o 235 lunaciones, compuesto por 12 años de 12 meses lunares y 7 años de 13 meses lunares, y que este ciclo de 19 años fue reformulado por el Griego Meton de Atenas en el 430 a. de C.

Astronomía, Mito y Matemáticas Celestes

Hasta ahora no había sido dada ninguna explicación satisfactoria sobre la duración de estos reinados. Algunos han invocado las grandes eras indias y preconizado la relación con los yugas. Otros han creído poder encontrar la duración de la precesión de los equinoccios. Más modestamente, nosotros hemos puesto al día conocimientos testificados por los mismos Mesopotámicos, pero en una época más remota, lo que parece más probable. Me parece plausible que un conocimiento científico se pudiera enraizar en el Mito (los soberanos legendarios anteriores al Diluvio) y cristalizarse por el Número. Es así que los tres niveles de la Tríada (cf. mi texto "Du Sémiotique à l'Astral", http://cura.free.fr/04semas.html), que los tres "mundos", pueden encontrar un punto de confluencia y de armonía. Por tanto, el hecho astronómico, codificado por una aritmética simple (pero, sin embargo bastante compleja para haber escapado de los repetidos análisis del pensamiento racionalista), se desvela a través del mito. Ya que los Antiguos razonaban de forma diferente en lo que respecta al interés y al alcance del conocimiento. El "hecho experimental" necesitaba del Mito para magnificarlo y del Número para revelarlo. Por este hecho, es la sociedad entera quien se aprovecha de ello, y el saber no ha sido nunca un saber oculto en estas sociedades, sino más bien un saber accesible a la inteligencia y a la perspicacia de los que están dotados para él. Los mitos y los monumentos que los cristalizan eran visibles a los ojos de todos. Más bien sería la sociedad moderna quien en su incapacidad para comprender verdaderamente la alteridad - así como su propia egoidad -, disfraza esta carencia por una panoplia de expertos inútiles y sordos al diálogo, por un saber reservado a especialistas y guardado celosamente en lugares inaccesibles, y por una complejificación absurda de los datos y de los resultados. Descartes vivía su filosofía como una serie de batallas. Ésta en la que yo me enredado durante varios años, ha desembocado en algunas conclusiones que me satisfacen parcialmente.

Nota: Este texto fue escrito para las Primeras Jornadas Internacionales de Historia de la Astrología en la Antiguedad, organizadas por la revista Beroso en Barcelona (24-25 de Marzo de 2001). Fue publicado en el número 4 de la revista (1° Semestre 2001).

Hallado en Córdoba un gran anfiteatro romano del siglo I

Hallado en Córdoba un gran anfiteatro romano del siglo I

Los arqueólogos aseguran que sólo son mayores los monumentos de Roma y Cartago

Los arqueólogos presentaron ayer el anfiteatro romano hallado en Córdoba, capital de la Bética. Unas excavaciones en la parte trasera de la antigua Facultad de Veterinaria han hecho aflorar parte del que fue la mayor construcción de estas características en la Hispania romana y el tercero de todo el imperio, después del Coliseo de Roma y el anfiteatro de Cartago, según los arqueólogos. El anfiteatro data del siglo I.

El eje mayor de la elipse que dibujan estas estructuras, en las que se batían los gladiadores y los esclavos se enfrentaban a las fieras, mide 178 metros, cuatro más que el anfiteatro de Itálica en Sevilla. El otro eje podría tener unos 140 metros. Los arqueólogos responsables de la excavación, Juan Murillo y Mahudilio Moreno, lo catalogaron como la obra que marca el fin de un modelo de construcción de anfiteatros iniciada en el siglo II antes de Cristo y concluida en la primera centuria de nuestra era.

Los anfiteatros de Mérida y Pompeya son los que mejor se conservan, "pero el de Córdoba lleva a los extremos la monumentalidad y grandiosidad del modelo", precisó Murillo. "Se trata de la serie republicana con grandes muros de sillería y con rellenos en los que se disponen gradas para el público; es un edificio macizo", agregó. El Coliseo de Roma es el ejemplo de un nuevo modelo basado en bóvedas.

Las catas iniciadas en noviembre pasado albergaban las sospechas de que bajo el terreno de la Facultad de Veterinaria se podría encontrar el segundo circo romano de la ciudad. Fueron hallados unos muros concéntricos y otros radiales cuyos ángulos no apuntaban a un centro común. Con ello se descartó la estructura circular típica del circo y comenzó a tomar forma la elipse del anfiteatro. Otro muro detectado en una excavación de un edificio cercano confirmó la fórmula espiral del monumento.

La certificación del hallazgo la otorgan, según los investigadores, las numerosas inscripciones lapidarias de gladiadores que ya fueron halladas en el entorno de estas nuevas excavaciones. "Son 20 inscripciones que contemplan todas las categorías de gladiadores y suponen la colección más importante que existe, exceptuando la de Roma", precisó Desiderio Vaquerizo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba.

El último elemento que ha dado la clave a los arqueólogos ha sido una placa que marcaba la reserva de localidades a una familia honrada por la curia romana.

El anfiteatro, construido en la época de Claudio Flavio y que podía albergar entre 30.000 y 50.000 personas, fue abandonado en el siglo IV, coincidiendo con la crisis de los espectáculos de gladiadores, que fueron prohibidos por Constantino. Los arqueólogos han detectado asentamientos poco definidos en el espacio del anfiteatro en el siglo IV. Pero fue en la época de ocupación musulmana en la que un arrabal de casas levantadas entre los siglos IX y X se superpone a la sillería del anfiteatro.

Las excavaciones han destapado hasta el momento la parte que ocupaba la fachada del anfiteatro hasta el podio que marcaba el inicio de la explanada de arena. De las tres plantas que le otorgaban una altura inicial de unos 15 o 20 metros, sólo se conservan unos cuatro metros.

Mahudilio Moreno explicó que el desgaste responde al "expolio despiadado" que sufrió desde el declive de estos centros lúdicos hasta la implantación del arrabal que le da el aspecto actual. El material que era extraído se utilizaba para otras construcciones, según el arqueólogo.


-------------------------------------------------------------------


CÓRDOBA. Los libros de Historia deberán reescribir desde hoy una nueva página del pasado de la ciudad, gracias a uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años: la estructura de un anfiteatro romano, aparecido en el entorno de la avenida Medina Azahara, y que ha sido catalogado ya por los expertos como el más grande de Hispania.

Con la aparición de este anfiteatro, los arqueólogos completan el repertorio de edificios romanos dedicados a espectáculos públicos, en el que también se encuentra el teatro de la plaza Jerónimo Páez y el circo de Orive. Se sospecha que todos ellos pudieron ser proyectos simultáneos.

Según las primeras estimaciones, este enclave -que permaneció en activo entre el siglo I y IV d.C.- pudo albergar entre 30.000 y 50.000 espectadores, lo que lo sitúa como el tercer anfiteatro más grande del Imperio, después del de Roma (Italia) y el de Cartago (Túnez).

En concreto, estos restos están situados en la fachada sur de la antigua Facultad de Veterinaria, en unos terrenos que son propiedad de la Universidad de Córdoba. En ellos ha trabajado, en los últimos 10 meses, un equipo de arqueólogos de la UCO y la Gerencia de Urbanismo que ha calculado que este edificio de planta elíptica pudo tener unas dimensiones de alrededor de 178 metros de longitud (en su eje mayor) por 147 metros (en el menor) y una altura de tres plantas (de 10 a 15 metros), lo que da idea de la monumentalidad de este espacio público.

"La convocatoria de juegos suponía una gran fiesta para la sociedad de la época y éstos sólo se convocaban situaciones muy especiales", indicó ayer el director del Seminario de Arqueología de la UCO y codirector de los trabajos, Desiderio Vaquerizo.

Hasta este espacio de la Corduba romana (capital de la Baetica) se acercaban ciudadanos de toda la provincia dispuestos a disfrutar de "espectáculos amenos que duraban varias horas e iban creciendo en emoción", añadió Maudilio Moreno, otro de los arqueólogos participantes.

Todo comenzaba con una exhibición de animales salvajes y venationes (especie de cacerías). La jornada continuaba con ejecuciones sumarísimas -normalmente de esclavos- y, ya por la tarde, se realizaban las luchas entre gladiadores aunque, en la mayoría de los casos, no eran a muerte.

El anfiteatro de Córdoba estuvo en activo hasta finales del siglo III o mediados del siglo IV, momento en el que los juegos gladiatorios sufrieron una grave crisis provocada por la prohibición de su celebración por orden del emperador Constantino.

Con posterioridad, y debido a la buena calidad de los materiales empleados, este lugar sufrió importantes expolios durante la época califal (siglo X) en la que se construyó un arrabal aprovechando los materiales existentes. Después, el lugar pasó a ser una zona de huertas que ha perdurado hasta hoy.

Aunque se conserva una mínima parte de la superficie total del anfiteatro, los arqueólogos calculan que la excavación puede estar terminada y abierta al público como parque arqueológico en un periodo de entre 6 y 10 años.

El anfiteatro, que estuvo rodeado por un barrio residencial, contaba con la distribución habitual que rige este tipo de espacios: la arena (o zona central en la que se desarrollaban los espectáculos), el graderío (en el que se disponían los asistentes) y el podio (que separaba las anteriores).

No obstante, su estructura también posee ciertas particularidades, ya que está formada por grandes muros de sillería que permanecían rellenos de tierra y sobre los que se disponían las gradas, características que lo convierte en un edificio macizo.

Este modelo de construcción, también presente en el de Mérida, evolucionó en poco tiempo hacia otro (el del Coliseo de Roma) que presenta una estructura de gradas totalmente hueca, formada por pasillos abovedados que servían para el tránsito interior de los asistentes. Asimismo, el anfiteatro cordobés contaba con un diseño muy práctico "que garantizaba la contemplación del espectador desde cualquier punto y facilitaba la afluencia y salida del mismo en poco tiempo", dijo el arqueólogo de la Gerencia de Urbanismo y codirector de la excavación, Juan Murillo.

El Ayuntamiento y la Universidad de Córdoba pretenden ahora crear un parque arqueológico en la zona.

Una vez finalizado el proceso de documentación posterior a la excavación, el vicerrector de Gestión de Recursos de la UCO, José Roldán Cañas, indicó que la Universidad cederá ese terreno para la creación de un parque arqueológico que permita conocer los restos del anfiteatro romano.

De este modo, se pretende que la zona se convierta en otro de los puntos de referencia turística de la ciudad, responsabilidad ésta que excede de las posibilidades con las que cuenta la Universidad, por lo que "se requerirá tanto la colaboración de entidades públicas como privadas", indicó Roldán Cañas. La intención de la institución universitaria es rentabilizar social, cultural y económicamente el hallazgo de estos restos, aparecidos durante el proceso de adaptación de la antigua Facultad de Veterinaria a sede del nuevo rectorado. Este hecho variará, en parte, el proyecto inicial de las obras, que contemplaba la creación de un edificio de nueva planta que albergaría un importante salón de actos y la secretaría general.

Según confirmó el vicerrector de Infraestructuras, José Manuel Muñoz, el proyecto definitivo, que estará listo a finales de octubre, reduce las dimensiones del inmueble y propone un salón de actos con capacidad para unas 400 personas (espacio suficiente para la celebración de los claustros). En enero se convocará la adjudicación de las obras, que tienen un plazo de ejecución de 18 meses.

Los gladiadores, héroes de la multitud

Los trabajos realizados por el equipo de arqueólogos junto a la antigua Facultad de Veterinaria también han puesto al descubierto una magnífica colección epigráfica, formada por alrededor de 20 inscripciones de gladiadores, que se erige como una de las mejores del mundo.

Éstas se unen a otras descubiertas con anterioridad en Ciudad Jardín, que hacían sospechar de la existencia de un edificio de espectáculos públicos en los alrededores. En ellas se detallan diversos aspectos de la vida y los éxitos de estos luchadores, así como detalles sobre las circunstancias de su muerte, cuya edad no superaba en muchos de los casos los 20 años.

Fueron auténticos héroes entre los ciudadanos de su tiempo. Se sabe que hubo muchos gladiadores cordobeses y los expertos creen que incluso pudo existir un lugar en la ciudad el que se instruyera a estos jóvenes.

Una ciudad volcada con los espectáculos

La situación privilegiada de la Corduba romana, que ostentó la capitalidad de la Baetica, incidió en la construcción de una importante red de edificios públicos destinados a la diversión y el entretenimiento, que convocaron a miles de ciudadanos provenientes de toda la provincia.

Los más importantes, de los que se conocía su existencia por inscripciones pero que han sido documentados en los últimos años, son: el teatro, el circo y el anfiteatro. El primero de ellos, (en la plaza Jerónimo Páez), tuvo una capacidad para unos 15.000 espectadores (es el mayor de Hispania) y sus restos están en fase de estudio. El circo, ubicado en la manzana de Orive, estaba destinado a las carreras de caballos.

Descubren la aldea de Caná donde Jesús hizo su primer milagro

Descubren la aldea de Caná donde Jesús hizo su primer milagro

Foto: Los arqueólogos, trabajan en una zona conocida actualmente como Kfar Kana. AP ©

EFE/JERUSALÉN

Arqueólogos israelíes han descubierto en Galilea el lugar donde estaba ubicada la bíblica Caná, en la que Jesús realizó su primer milagro al convertir el agua en vino, según los Santos Evangelios. Los arqueólogos, que trabajaban en una zona conocida actualmente como Kfar Kana, en la baja Galilea, han descubierto estructuras de un asentamiento israelita que existió durante más de 700 años, informó la Dirección General de Antigüedades de Israel.

El hallazgo incluye restos de un más de un metro y medio de altura que datan de las épocas helenísticas, romana y bizantinas en Tierra Santa. Piedras talladas, utensilios caseros y un baño ritual judío o 'mikvé' forman parte de los restos desenterrados, que estaban a una profundidad de hasta dos metros.

La arqueóloga Yardena Alexander, directora de las excavaciones, asegura que se trata de los restos de la ciudad de Caná, un poblado con fuertes raíces en las tradiciones judías y cristianas y que figura en las Sagradas Escrituras desde hace más de 2000 años.

Boda

De acuerdo con los Evangelios, Caná es el poblado donde Jesús realizó su primer milagro, al convertir el agua en vino para la celebración de una boda.

«Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron invitados también a las bodas Jesús y sus discípulos», relata San Juan sobre ese episodio bíblico.Y en cierto momento, cuando la Virgen María se dio cuenta de que no había vino para consagrar la unión y festejar, le dijo a su hijo: «No tienen vino». Y Jesús le contestó: «Llenad las tinajas de agua».

«Sacadlo ahora y llevadlo al maestresala. Y cuando la probó el maestresala el agua se había convertido en vino», relata San Juan en el capítulo segundo.

Este milagro está considerado como el primero de todos los que realizó Jesús y como el 'principio de las señales¿.

Unos cien años después, la aldea de Caná volvería a la fama, esta vez para los judíos con otro acontecimiento que también ha pasado a la historia.

Allí se asentó la familia sacerdotal de los Eliashiv tras el fracaso de la revuelta de 'Bar Cosiba' contra los romanos, entre los años 132 y el 153 d.C.

Cuando el Templo de Jerusalén fue destruido en el año 70 d.C. y la revuelta de 'Bar Cosiba' aplastada, los judíos de Judea huyeron de los romanos a la ciudad de Galilea, donde continuaron con todas sus tradiciones sacerdotales.

-----------------------------------------------------

Arqueólogos israelíes descubren en Nazaret un gran centro ritual datado 8.000 años antes de Cristo

Era una necrópolis para unas 1.000 personas y los expertos están sorprendidos por la rareza de algunos ritos allí presentes, nunca antes documentados.

La ciudad en la que Jesús pasó su infancia, Nazaret, fue en el pasado un importante centro de culto pagano prehistórico, según recientes descubrimientos arqueológicos. Las excavaciones, vecinas a la ciudad, han revelado una extraordinaria prueba que demuestra que el lugar fue un gran centro de rituales religiosos en la edad de piedra, 8.000 años antes de que naciera Jesús. Hasta el momento, las investigaciones han sacado a la luz una serie notable de cabezas humanas semi-momificadas, enterradas 4.500 años antes de que los egipcios desarrollaran el arte de la perfecta momificación.

Los arqueólogos, dirigidos por el historiador y catedrático de prehistoria Nigel Goring-Morris, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, también han revelado unos extraños enterramientos humanos y unas piedras de pequeño tamaño que parecen representar a deidades o espíritus ancestrales. Las investigaciones arqueológicas también han descubierto lo que parece ser una «obra de arte» prehistórica extraordinaria: 50 huesos humanos que parecen dispuestos dibujando una forma animal, que podría ser un aurochs (un tipo de vaca salvaje) o un jabalí silvestre (un cerdo). Esta misteriosa imagen, la primera de este tipo que se encuentra, se situó en aquel lugar para señalar el enterramiento de al menos una docena de humanos en la Edad de Piedra.

Extraños ritos

Los expertos piensan que se hallan ante una necrópolis de unos 1.000 individuos que se trajeron hasta el lugar, probablemente desde varios poblados cercanos.Hasta el momento se han desenterrado, los restos de 65 esqueletos de la Edad de Piedra. Sin embargo, los arqueólogos esperan que muchos más, puede que cientos, acaben saliendo a la luz mientras continúan las excavaciones. Los trabajos están revelando muchos detalles de complejos rituales funerarios practicados por seres prehistóricos hace 400 generaciones. Un hombre decapitado y parcialmente desmembrado se colocó encima de una pila de 250 huesos de ganado de ocho aurochs. Otro dato curioso es que al menos cuatro niños fueron enterrados con mandíbulas de zorro. Otros individuos estaban enterrados con lo que parecen ser las herramientas de pedernal de su estirpe, heredadas de sus ancestros, que vivieron cientos de años antes.

También se han descubierto tres cráneos humanos especialmente manipulados. Cada uno fue descarnado después de la muerte, y la carne fue sustituida entonces por capas de arcilla blanca, que se extendieron de forma que reproducían las narices, bocas y ojos de los difuntos. La arcilla de dos de los cráneos se había pintado de rojo, uno con el ocre rojo local (óxido de hierro), y el otro con un pigmento rojo mucho más valioso, el cinnabar (sulfuro de mercurio), que debió proceder en su origen de contactos que tuvieron lugar 600 millas al norte, en lo que es ahora el centro de Turquía. El pigmento rojo, aunque representa la sangre de la vida, se utilizaba para pintar cadáveres o esqueletos en muchas antiguas civilizaciones, probablemente como forma de magia diseñada para ayudar al fallecido a llegar a la vida después de la muerte. Lo cierto es que el uso de la arcilla para recrear artificialmente la carne de un individuo también podría servir para que el individuo volviera de forma simbólica a la vida. Y por tanto, podría considerarse una forma de momificación.

Aunque los arqueólogos no encontraron edificios en el lugar, han desenterrado dos «proto-ídolos» que parecen representar, respectivamente, una deidad o un espíritu ancestral masculino y otro femenino. El monolito masculino, una fina losa de piedra, tiene 1,2 metros de alto, y su compañero femenino es una roca redondeada de 75 centímetros de diámetro. Las tumbas son con toda probabilidad las más elaboradas que se conocen de un período tan remoto. Muchos de estos difuntos de la Edad de Piedra quedaban sellados en sus tumbas por tres toneladas de arcilla, empleada para construir pulidas plataformas blancas que debían de relucir al sol. La mayor de estas «tapas» de arcilla de las tumbas cubría 80 metros cuadrados y era de doce centímetros de ancho.

Pero el complejo no era sólo un enterramiento. Las excavaciones demuestran que era el escenario de una frecuente actividad ritual. Las cantidades ingentes de huesos de gacelas, cabras, jabalíes, aurochs, zorros, peces y pájaros que se han descubierto aquí dan a entender que los multitudinarios festivales rituales tenían lugar allí mismo. La arcilla empleada para recubrir los cráneos y para sellar muchas de las tumbas también se elaboraba allí, porque los excavadores han encontrado hasta el momento varios hornos de barro de la Edad de Piedra.

El lugar, situado en el Kibbutz Kfar HaHoresh, a unos dos kilómetros y medio del centro de Nazaret, está ubicado al final de un pequeño valle y ocupa media hectárea. «Este tipo de asentamiento es totalmente nuevo. Es el primer ejemplo en esta zona de un centro exclusivamente religioso de un período tan remoto. Está arrojando una valiosa luz sobre una de las primeras etapas de la sociedad humana organizada y los primeros sistemas religiosos», dijo el director de la excavación, el profesor Goring-Morris.