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Terrae Antiqvae

Reaparece el "Homo antecessor". Nuevos fósiles de Atapuerca avalan que la humanidad desciende de esta especie

Reaparece el "Homo antecessor". Nuevos fósiles de Atapuerca avalan que la humanidad desciende de esta especie

EN BUSCA DEL ORIGEN DEL HOMBRE

Por Josep Corbella, La Vanguardia, 24 julio 2004

Seis nuevos fósiles de la especie Homo antecessor descubiertos en la campaña de excavación que termina hoy en Atapuerca refuerzan la hipótesis de que nuestra especie, Homo sapiens, es descendiente directa de esta especie humana que pobló la península Ibérica hace 800.000 años.

Las piezas de Homo antecessor son el botín más importante de seis semanas de excavaciones durante las que más de cien investigadores de ocho países han trabajado en siete yacimientos de la sierra de Atapuerca. A lo largo de la campaña se han recuperado 11.000 fósiles de múltiples especies animales y 4.000 herramientas de piedra fabricadas por las sucesivas especies humanas que poblaron Atapuerca desde hace más de un millón de años hasta la edad media, según informaron ayer los directores de las excavaciones al presentar los resultados de la campaña.

La cosecha 2004 de Homo antecessor está formada por un gran fragmento de parietal -uno de los huesos del cráneo- de unos ocho centímetros de diámetro; por dos falanges, una de una mano y una de un pie, la primera con marcas de haber sido descarnada y devorada por una hiena; y por tres piezas dentales.

Lo que estos fósiles muestran es que 'los Homo antecessor tenían un esqueleto grácil, con los huesos muy finos, muy parecido al nuestro y muy distinto del esqueleto robusto de los neandertales', explica el arqueólogo Eudald Carbonell, codirector de las excavaciones de Atapuerca. 'Eran antepasados nuestros, y no lo eran de los neandertales'.

Las tres piezas dentales, 'aunque puedan parecer menos espectaculares que el hueso del cráneo, son muy valiosas' para conocer cómo eran y cómo vivían los Homo antecessor, destacó ayer el paleontólogo José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones. La que puede aportar más información es un molar de leche de un niño que murió cuando tenía unos cinco años. Bermúdez de Castro recordó que hace diez años un molar similar de la especie Ardipithecus ramidus, que vivió en África hace 4,5 millones de años, provocó un terremoto en los estudios sobre evolución humana.

Los seis nuevos restos se añaden a otros dos, un parietal y una mandíbula, descubiertos en la campaña de excavación del 2003 y que también tenían un diseño ligero como el del esqueleto humano actual.

'Entre todas las especies humanas descubiertas hasta ahora, el Homo antecessor es el mejor candidato para ser nuestro ancestro directo', sostiene Bermúdez de Castro, aunque advirtió que 'es más una hipótesis que una conclusión: aún falta estudiar los fósiles en detalle'.

Lo poco que se sabe hasta ahora de la especie Homo antecessor se basa en un centenar de fósiles exhumados en una prospección del yacimiento de Gran Dolina de Atapuerca en las campañas de 1994 y 1995, según informó el arqueólogo Robert Sala. Se conoce que su cerebro cubicaba alrededor de un litro, un 25% menos que los 1.300 centímetros cúbicos de la humanidad actual; que eran inmigrantes venidos de África y ocuparon todo el sur de Europa; que tenían una cara moderna como la nuestra, más moderna incluso que la de los neandertales que vivieron 700.000 años más tarde, pero una tecnología arcaica, con herramientas de piedra muy primitivas; y que practicaban el canibalismo.

No hay ningún otro yacimiento en el mundo en el que hayan aparecido fósiles de Homo antecessor. En Atapuerca, una vez terminado el trabajo de prospección en la Gran Dolina, la búsqueda de restos de la especie se interrumpió en 1995 y no se reinició hasta el 2003. Uno de los objetivos prioritarios durante las seis semanas de campaña de este año era precisamente ampliar la colección de restos de Homo antecessor para aclarar qué lugar ocupa en la historia de la evolución humana.

'Empezamos la campaña el 13 de junio y en las cinco primeras semanas no encontramos ni un solo fósil del antecessor. Salieron restos de rinocerontes, de ciervos, de bisontes, de caballos, pero ninguno humano', explicó Jordi Rosell, que dirige la excavación en los sedimentos de hace 800.000 años de Gran Dolina. El antecessor no asomó el parietal hasta el 19 de julio, en la semana final de la campaña. 'Sabemos que tiene que haber más restos de antecessor en el yacimiento, y seguro que aparecerán más, Pero este verano nos ha hecho sufrir hasta el final', admite Rosell.

Los seis nuevos restos refuerzan la propuesta de que los Homo sapiens son descendientes directos del antecessor, pero 'cada vez tenemos más dudas de que los neandertales también vengan del antecessor', señaló Bermúdez de Castro.

Un fragmento de parietal, dos falanges y tres piezas dentales son los fósiles de antecessor descubiertos en esta campaña en Atapuerca, que avalan la teoría de que el hombre viene de esta especie.

Esta campaña se han recuperado 11.000 fósiles de animales y 4.000 herramientas de piedra. Los nuevos hallazgos son muy valiosos para saber cómo vivía el ‘Homo antecessor’

LA COSECHA DE LA CAMPAÑA 2004

Hoy concluye la campaña 2004 en Atapuerca. Se ha trabajado en siete yacimientos con estos resultados:

GRAN DOLINA. El mayor equipo de excavación, formado por más de 40 personas, ha trabajado aquí en sedimentos de más de 300.000 años de antigüedad; una época en que el lugar estaba ocupado por los Homo heidelbergensis, ancestros de los neandertales. Allí se han recuperado 12.000 fósiles de animales y 3.000 herramientas de piedra. En el mismo yacimiento, pero en un nivel medio millón de años más antiguo, han aparecido los fósiles de Homo antecessor y 25 herramientas de piedra primitivas.

SIMA DE LOS HUESOS. Con una antigüedad de 400.000 años, éste es el yacimiento más rico del mundo en fósiles humanos. Allí es donde los Homo heidelbergensis, ancestros de los neandertales, dejaron los cadáveres de unos 30 individuos, lo que representa la prueba más antigua descubierta en el mundo de pensamiento simbólico relacionado con la muerte. El objetivo prioritario no ha sido buscar fósiles, sino renovar la infraestructura de la excavación para acceder en próximas campañas a niveles del yacimiento hasta ahora inaccesibles. Aun así, han aparecido más de una docena de nuevos fósiles humanos, entre los que destacan un gran fragmento de hueso frontal, otro de cúbito y una vértebra del coxis.

ELEFANTE. Al igual que en la Gran Dolina, aquí han excavado dos equipos. En un nivel de entre 1,1 y 1,5 millones de años de antigüedad han aparecido cientos de huesos de osos, lobos, linces, conejos y aves, entre otros animales. No se han encontrado restos humanos, pero sí dos falanges de ciervo con marcas de corte que indican que la sierra de Atapuerca ya estaba poblada en aquella época. En sedimentos más modernos, de 200.000 años de antigüedad, otro equipo ha hallado múltiples restos de grandes animales como rinocerontes, ciervos o caballos prehistóricos.

HUNDIDERO. A diferencia de otros yacimientos de Atapuerca, Hundidero no corresponde a ninguna cueva prehistórica, sino a una zona que ha estado al aire libre desde hace más de un millón de años. Han aparecido más de 300 herramientas líticas de hace 450.000 años que indican que los humanos prehistóricos no sólo vivían en cuevas, sino que también ocupaban territorios al aire libre.

COVACHA DE LOS ZARPAZOS. Se encuentra en el fondo de una antigua cueva donde los osos, al despertar de la hibernación, arañaban las paredes con sus zarpas. Los humanos que la ocuparon hace entre 300.000 y 400.000 años, pertenecientes a la especie Homo heidelbergensis, dejaron allí un bifaz -una herramienta de piedra sofisticada para la época- y huesos de caballo con marcas de haber sido descarnados, que han aparecido este año.

MIRADOR. Con el objetivo de reconstruir la transición entre el paleolítico y el neolítico en la península Ibérica, se han excavado aquí sedimentos de los últimos 10.000 años, donde han aparecido abundantes restos de huesos y fragmentos de cerámica. El Mirador ofrece la secuencia arqueológica más completa del neolítico en la meseta española. La transición paleolítico-neolítico se observa por un abrupto cambio de color en los sedimentos de 6.700 años de antigüedad.

PORTALÓN. En Portalón, como en Mirador, se excava en busca de la transición del paleolítico al neolítico. No se ha llegado aún al nivel de la transición, pero en esta campaña han aparecido numerosas piezas de cerámica que abarcan desde el neolítico hasta la época medieval, instrumentos tallados con hueso y restos de fauna.

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Un estudio español permite determinar por primera vez el origen del habla en los humanos

Por José Manuel Nieves, ABC, 22 junio 2004

Los humanos que habitaron la sierra de Atapuerca hace 350.000 años tenían una capacidad auditiva similar a la del hombre moderno. Quizá también hablaban igual.

En ocasiones, la línea que separa un misterio de un problema científico es tan delgada que ambos términos pueden llegar a confundirse. Y eso a pesar de que la diferencia entre los dos conceptos es fundamental: un misterio no se puede estudiar, un problema sí. La ciencia consiste, a menudo, en el arte sutil de convertir misterios en problemas, es decir, transformar lo incomprensible en algo que podamos abordar y analizar con las herramientas de nuestra mente. Eso es exactamente lo que acaba de hacer un equipo de científicos españoles, encabezado por los paleontólogos Ignacio Martínez y Juan Luis Arsuaga, y los ingenieros de Telecomunicaciones Manuel Rosa y Pilar Jarabo. Ellos, junto a un grupo multidisciplinar de investigadores, han conseguido convertir el misterio del origen del habla humana en un problema científico que, a partir de ahora, se podrá estudiar. Los resultados de este revolucionario trabajo, punto de partida para nuevas investigaciones, se publican hoy en «Proceedings», órgano de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Saber cuándo y en qué modo los humanos adquirimos la capacidad de transmitir conceptos complejos a través de un lenguaje articulado no es una cuestión banal, sino que está relacionada con el origen mismo de aquello que nos distingue del resto de las criaturas vivientes: nuestra mente simbólica. Tener la capacidad de transmitir ideas a nuestros semejantes implica la necesidad de que esas ideas existan previamente, y de que haya, por lo tanto, un cerebro lo suficientemente desarrollado para producirlas. La capacidad de hablar, de transmitir esas ideas, requiere además de unas características físicas determinadas, especialmente diseñadas para aprovechar esas extraordinarias facultades intelectuales.

Sin pruebas directas

Desde hace décadas, los científicos intentan buscar las pruebas que les permitan establecer con exactitud cuándo los humanos adquirieron esta inusual capacidad que es el habla. La falta de pruebas físicas directas (el aparato fonador, hecho de cartílagos, tendones y tejido muscular, no fosiliza y no produce restos que se puedan estudiar) les ha llevado, por una parte, a la búsqueda de «pruebas circunstanciales» que demuestren la existencia de una mente simbólica, y por otro a exagerar, quizá, la importancia de las pocas evidencias físicas a las que el tiempo ha permitido llegar hasta nosotros. Ejemplos de la primera tendencia pueden ser el estudio de las sociedades primitivas, con el cuidado de los más débiles, su uso de la tecnología, la aparición del arte o los primeros enterramientos, signos todos de la existencia de un tipo de mente «humana».

La segunda tendencia se refleja en la búsqueda, en los cráneos fósiles de nuestros antepasados, de las zonas del cerebro que hoy sabemos relacionadas con el lenguaje, las áreas de Broca y de Wernike, además de la forma y localización de un pequeño hueso, el hioides, que sirve de anclaje a los músculos de la lengua y cuya posición está íntimamente relacionada con la situación de la laringe y, por tanto, con nuestra capacidad de hablar.

Ninguna de estas «pruebas», sin embargo, ha resultado concluyente, y por eso conviven teorías tan diversas como las que afirman que la mente simbólica (y con ella el habla) surgió «de repente», en una «explosión evolutiva» reciente, con las que, por el contrario, aseguran que se trata de un proceso gradual que se ha desarrollado con lentitud a lo largo del tiempo.

La cuestión estaba en tablas. Ni la biología ni la paleontología podían hacer más. La comunidad científica parecía resignada a que este problema quedara sin una solución, o a que ésta llegara de la mano de un improbable descubrimiento de fósiles en los que las características necesarias para explicar el habla fueran perfectamente reconocibles y medibles.

El otro lado del espejo

«No hay laringes fósiles -explica Juan Luis Arsuaga- pero a nadie se le había ocurrido mirar desde el otro lado del espejo y abordar el problema desde el oído. Nosotros lo hemos hecho, y hemos descubierto que, hace 400.000 años, los habitantes de la sierra de Atapuerca (Homo heidelbergensis) tenían un oído como el nuestro». La idea, en apariencia sencilla, se basa en el hecho de que habla y oído están íntimamente relacionados y en la suposición de que esto significa que se desarrollaron al unísono. El oído es un órgano complejo y delicado, que está adaptado a las necesidades de las diversas especies. Su «sintonización» depende de las necesidades de cada uno.

A diferencia de lo que haría una grabadora, que recoge el sonido circundante sin hacer distinciones, el oído es capaz de filtrar los sonidos, distinguirlos y seleccionarlos. Podemos mantener una conversación fluida incluso cuando hay mucho ruido de fondo. Nuestro aparato auditivo es especialmente sensible a los sonidos emitidos en unas frecuencias determinadas, las que abarcan hasta los 4 kilohertzios, que es precisamente el rango de frecuencias en que tiene lugar el habla humana. Los chimpancés, por citar un ejemplo, están «sintonizados» a frecuencias tanto más bajas (de un kilohertzio) como más altas (8 kilohertzios), y es en estas zonas del espectro sonoro, que son las que usan para comunicarse, donde oyen mejor. Cada especie, pues, adapta su oído a sus propias necesidades.

Modelo eléctrico del oído

Por otra parte, desde los años 60, físicos e ingenieros de telecomunicaciones trabajan en la puesta a punto de modelos eléctricos cada vez más perfeccionados del oído humano, en los cuales es posible reproducir con fidelidad su funcionamiento. Así las cosas, sólo era cuestión de tomar los diversos elementos disponibles y elaborar un procedimiento completamente nuevo para aproximarse al problema, que ya no misterio, del origen del habla.

Una vez realizadas las pruebas comparativas entre humanos modernos y chimpancés (cuya línea evolutiva se separó de la nuestra hace seis millones de años), sólo quedaba hacer lo propio con alguna especie extinta de homo y comprobar si el oído de nuestros antepasados se parecía más al nuestro o al de los simios. El equipo de paleontólogos e ingenieros (del que, además, forman parte los investigadores Ana Gracia, Carlos Lorenzo y Rolf Quam) usó para ello los restos fósiles de cinco homínidos de la Sima de los Huesos, entre ellos el famoso cráneo 5, el más completo que existe en todo el mundo.

Una serie de TAC (Tomografías Axiales Computerizadas) y mucha paciencia fueron necesarias para obtener, a mano, un modelo en 3 D del oído de Homo heidelbergensis, con todas sus medidas anatómicas. Estos datos sirvieron a los ingenieros para realizar un circuito eléctrico de este oído prehistórico al cual, sencillamente, se le realizaron varias audimetrías. La conclusión es que hace más de 350.000 años, los hombres de Atapuerca también oían mejor en frecuencias entre 2 y 4 kilohertzios, las mismas que usamos nosotros. «Tenían alas -apunta Ignacio Martínez-. Ahora sólo falta saber si las usaban para volar...»


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Desde los albores de nuestra especie, las sociedades humanas han celebrado rituales para lograr el apoyo de seres divinos y paliar de esta manera su angustia ante la incertidumbre del futuro.

Por Rosa M. Tristán, El Mundo, 9 abril 2004

Si algo caracteriza a la Semana Santa católica son los ritos, al igual que el Ramadán islámico o las fiestas de iniciación de los masai africanos. ¿Cuándo y cómo surgieron? ¿Cómo comenzaron nuestros antepasados a creer en algo más que en lo que veían sus ojos? Son las preguntas que filósofos, antropólogos y arqueólogos se continúan haciendo y para las que se han buscado, a lo largo de la Historia, infinidad de respuestas.

Desde que en el siglo XVII la ciencia comenzó a separarse de las religiones, mucho se ha avanzado en el conocimiento del Homo sapiens. Según explica el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos en Atapuerca, «con nuestra especie apareció el simbolismo, que alberga ideas y creencias. Las primeras manifestaciones de ese simbolismo son pinturas rupestres de hace 40.000 años, pero quizá no hay pruebas anteriores porque los materiales no eran perdurables».

Arsuaga sólo tiene fósiles para escarbar en el pasado, y así no es fácil averiguar qué pasaba por la mente de nuestros ancestros.De hecho, aunque ya los neanderthales enterraban a sus muertos hace 100.000 años, sigue sin saberse si tal comportamiento, poco práctico, tenía que ver con una devoción.

En Atapuerca, este investigador ha encontrado una acumulación de restos humanos en la Sima de los Huesos -de hace 400.000 años- que ya podría tener un sentido ritual, al igual que el bifaz Excalibur encontrado allí, al que podría atribuirse un significado simbólico. «En definitiva, cuando se toma conciencia de la existencia, aparece la reflexión sobre la muerte, a la que todas las religiones buscan respuesta apoyándose en una resurrección», afirma Arsuaga. Precisamente este acontecimiento es lo que se celebra durante esta Semana Santa, en este caso representado en la figura de Jesucristo.

Pero ¿cómo surgieron esas creencias? El antropólogo Edward Tylor fue el primero en plantear que todo lo religioso de la mente tiene su base en el animismo, fundamentado en experiencias como los sueños, las visiones o la muerte.

Nuestros antepasados serían conscientes de que cuando el cuerpo duerme, una parte de nosotros viaja, habla, se levanta... y esto les llevó a la idea de un ser interior, un alma. Ese espíritu, además, le explicaría el misterio de la muerte, según Tylor.

Ante esta dualidad cuerpo/mente se unieron luego las fuerzas de la naturaleza. El filósofo Gonzalo Puente Ojea apunta que «el hombre subjetivizó acontecimientos naturales, como los huracanes o los cataclismos, e intentó exorcizarlos con rituales mágicos inventados: unos, de protección frente a esas fuerzas incontrolables; otros de súplica». Ritos, según estos antropólogos, que surgieron a raíz de unas creencias que luego la ciencia ha demostrado erróneas, pero que se mantienen hasta hoy en día.

Entre ellos, destacan los de la muerte. Las primeras sociedades humanas ya entendieron el alma como un ente incorpóreo e invisible, mientras el cuerpo era lo que se pudría. «Por ello, todas las religiones desvalorizan los cuerpos a favor de esas almas o espíritus que persisten», recuerda Puente Ojea.

El antropólogo Marvin Harris añade otro dato: «Si permanecen, ¿por qué esos seres espirituales no iban a ayudar al hombre? Todas las culturas poseen un repertorio de técnicas para obtener esa ayuda a sus dioses». Y continúa: «¿Qué menos que pedirles la resurección y la vida eterna?».

Es fácil identificar estos componentes en los ritos católicos que esta semana llenan las calles de nuestras ciudades.
También hay una explicación antropológica para entender a los penitentes que se flagelan el cuerpo durante largas horas. Según Puente Ojea, «son el fruto de una religiosidad desarrollada, a la que se llega porque el cuerpo tiene tabúes que cumplir y se autocastiga si no los cumple, especialmente en lo referente al sexo, lo más peligroso».

De igual modo, las imágenes -grandes figuras que se pasean estos días por las calles- tienen sus precedentes antropológicos en aquellas lejanas pinturas rupestres donde, según el filósofo, ya se representaba la magia de imitación: si pinto una escena de caza exitosa, ocurrirá en realidad.

Otros paralelismos con las sociedades humanas del pasado apoyan la idea de que el cristianismo, como otras religiones, es un compendio de experiencias pasadas. Por ejemplo, entender la Eucaristía como un hecho mágico: se convierte el vino en sangre de Cristo.Y ¿qué decir de los cánticos y las saetas? Muchas etnias africanas siguen cantando a sus espíritus para ganarse sus favores.

«Esa ritualidad asegura el contacto con lo sagrado, con unas supersticiones que nos mantienen en una España prehistórica», reniega Puente Ojea.

Tylor añadiría a ello que, además, los rituales religiosos son actos sociales en los que se pierde la individualidad y sirven para mantener un orden social determinado.

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El análisis de ADN del paleolítico demuestra que “Homo sapiens” y neandertales no se aparearon.

Un flash-back de 25.000 años. Científicos catalanes extraen el ADN más antiguo de nuestra especie.

Por: JOSEP CORBELLA, La Vanguardia, 13-05-03

En un viaje al pasado de 25.000 años, realizado con modernas técnicas genéticas, un equipo de investigadores italianos y catalanes ha descubierto que los “Homo sapiens” y los neandertales que convivieron en el paleolítico no se aparearon. Los humanos actuales han heredado el ADN de los “Homo sapiens” que vivieron en aquella época, pero no han heredado características genéticas de los neandertales.

La investigación tiene algo de “Parque Jurásico”. Se han cogido fragmentos de fémur y de costilla de dos humanos que vivieron hace 23.000 y 25.000 años, se les ha extraído el ADN y se ha copiado repetidas veces su código genético hasta obtener una cantidad suficiente para poder analizarla. De este modo, se ha obtenido el ADN más antiguo de “Homo sapiens” –nuestra especie– hasta la fecha.

A diferencia de lo que ocurre en “Parque Jurásico”, sin embargo,

esta línea de investigación no permitirá crear neandertales ni otros humanos rescatados del pasado. La razón de ello es que el ADN se degrada con el tiempo y el que se recupera de huesos antiguos no está en condiciones de ser utilizado para concebir un ser vivo.

Para comparar el código genético neandertal con el código “sapiens”, los investigadores se han centrado en una pequeño fragmento de ADN formado únicamente por 360 pares de bases (las letras del código genético). Es como comparar dos versiones de la Biblia a partir únicamente de un versículo.

Los resultados de la investigación se publicarán esta semana en la edición electrónica de la revista “Proceedings” de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Los resultados muestran que, entre el humano de hace 23.000 años y los actuales, sólo varían 2,34 de estas 360 letras por término medio. Entre dos europeos actuales cualesquiera, el número medio de diferencias es de 4,35. Por lo tanto, hay menos diferencias entre el humano de hace 25.000 años y los actuales que entre dos humanos actuales cualesquiera. Conclusión: “si aquel ‘Homo sapiens’ del paleolítico vistiera como nosotros y nos lo encontráramos en el metro, no le prestaríamos atención; sería igual que nosotros”, explicó ayer Carles Lalueza, biólogo de la Universitat de Barcelona y coautor de la investigación.

Por el contrario, al comparar el ADN del humano de hace 23.000 años con el de cuatro neandertales, el número medio de diferencias es de 24,5. Conclusión: si el humano del paleolítico entrara en el metro acompañado de un neandertal, “el neandertal sí nos soprendería”, señala Lalueza.

En la investigación, dirigida por Giorgio Bartorelle, de la Universidad de Ferrara (Italia), también ha participado Jaume Bertranpetit, de la Pompeu Fabra.

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Descubrimiento inédito en España.

Arqueólogos barceloneses hallan en una cueva de Dosrius los restos de 160 participantes en una batalla prehistórica.

El estudio revela que los cadáveres son equitativamente tanto de hombres como mujeres y mayoritariamente de adultos y jóvenes.

Efe - Barcelona, 28-05-03

Arqueólogos del Museo de Mataró (Barcelona) han encontrado en el fondo de una cueva de Dosrius más de 25.000 huesos humanos que pertenecen a unos 160 individuos muertos en una batalla prehistórica y, junto a ellos, 68 puntas de flecha de sílex usadas en la contienda, en un hallazgo inédito en España. El sepulcro arqueológico de la Costa de Can Martorell está formado por dos partes: una cámara funeraria precedida por un corredor de acceso, todo ello excavado en la roca; y una antecámara o zona de entrada, formada con grandes piedras megalíticas clavadas verticalmente al suelo.

Las conclusiones de los arqueólogos dictaminan que este yacimiento es único en Cataluña y en general poco común: "por el tipos de sepulcro, por la gran cantidad de personas inhumadas en él -se han documentado más de 25.000 huesos acumulados en el fondo de la cueva-, y por la singularidad y homogeneidad del material arqueológico recuperado, básicamente 68 puntas de flecha de sílex". Además, el estudio final afirma que los cadáveres son equitativamente tanto de hombres como mujeres y mayoritariamente de adultos y jóvenes, un dato que ha sorprendido a los técnicos, porqué en esta época una alta mortalidad en personas de entre 12 y 20 años no era frecuente, ya que si se llegaba sano a la adolescencia la vejez estaba asegurada.

Todos los análisis con carbono 14 realizados en los materiales hallados, comparados con la decoración de algunos trozos de cerámica y la calibración de los anillos de los árboles que rodean el yacimiento, apuntan con seguridad que esta fosa común seria en su totalidad de finales del tercer milenio antes de Cristo -época del calcolítico-, y se trataría de un recinto funerario utilizado en solo una ocasión. Las excavaciones en la cueva de la Costa de Can Martorell, dirigidas por Sara Aliaga, arqueóloga especializada en prehistoria, se hicieron durante cuatro meses en 1995, pero se han necesitado hasta ocho años de investigaciones para presentar las conclusiones de los trabajos entonces realizados.

Pero después de tantos años aún queda un gran misterio por resolver sobre esta cueva: ¿Donde vivían todos estos individuos derrotados por las armas?. Los arqueólogos todavía no han localizado ningún asentamiento humano próximo al hipogeo. Delante de estos nuevos datos, "inéditos en la prehistoria de nuestro país pero no extraños en otros lugares de Europa", los arqueólogos del Museo de Mataró que han trabajado en este yacimiento consideran que este hallazgo puede abrir amplios estudios sobre la violencia de grupos entre los primeros pobladores de España.

Este yacimiento se encontró de forma fortuita en el municipio de Dosrius, a inicios de 1995 cuando un miembro de la sección arqueológica del Museo de Mataró se percató de las grandes piedras verticales de la entrada del recinto, que hasta aquel momento en millares de ocasiones habían servido de punto de descanso para caminantes.

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La Humanidad estuvo al borde de la extinción hace 70.000 años

Nuestra especie estuvo al borde de la extinción hace 70.000 años, en un momento en el que sólo 2.000 humanos modernos habitaban la Tierra. Esta es una de las conclusiones presentadas por un equipo de investigación genética de la Universidad de Stanford (California) y la de Academia de Ciencias de Moscú en la revista 'American Journal of Human genetics'.

Según esta propuesta, la Humanidad pasó por un momento de gran vulnerabilidad que la llevó a un punto crítico. Los investigadores sugieren que un número de habitantes tan bajo como el indicado hizo que toda la población fuera extremadamente vulnerable a enfermedades, conflictos y desastres naturales.

Otra de las conclusiones del artículo es que los 'Homo sapiens' realizaron su primera emigración fuera de África en ese mismo momento de peligro, lo que contradice los hallazgos de restos de humanos modernos en Oriente Próximo datados en más de 100.000 años de antigüedad.

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Los directores de Atapuerca dicen que eran «iguales que nosotros»

«Estos cráneos son totalmente modernos y confirman que nuestro origen es africano», declaró ayer el paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro. El codirector de las excavaciones de Atapuerca considera, además, que el hallazgo del grupo de Tim White deja a los neandertales «definitivamente fuera de nuestra genealogía. Fueron un éxito evolutivo en Europa y Asia durante mucho tiempo, eran muy inteligentes y capaces; pero no están entre nuestros ancestros. Fueron una Humanidad paralela que se extinguió».

Bermúdez de Castro destaca que los fósiles de Herto prueban materialmente lo apuntado por la genética: que nuestra especie apareció hace entre 150.000 y 200.000 años. Que la capacidad craneal del macho adulto -1.450 centímetros cúbicos- sea un poco superior a la media de nuestra especie -entre 1.350 y 1.400 centímetros cúbicos- tampoco sorprende al experto.

«La nuestra puede oscilar entre 1.000 y 1.800 centímetros cúbicos. De todos modos, no debe entenderse que, cuanta más capacidad craneal, uno es más inteligente», señala el paleoantropólogo. «Son nuestra especie. Eran ya iguales que nosotros», dice Bermúdez de Castro, con quien coincide Eudald Carbonell, arqueólogo y codirector también de Atapuerca.

Considerar los nuevos fósiles como representativos de una subespecie de 'Homo sapiens' es algo que no tienen tan claro los investigadores españoles, al igual que Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, para quien los rasgos diferenciales en que White y su equipo se han basado para hablar de subespecie no serían tan significativos.

Carbonell no duda en afirmar que estamos ante «un hallazgo extraordinario, único», y destaca la «muy avanzada cultura material» de estas poblaciones de cazadores recolectores, cuya tecnología equivalía a la que habían alcanzado los neandertales en Europa.

Ambos codirectores destacan la importancia de la región del curso medio del río Awash para la evolución de los homínidos. «Es un yacimiento fabuloso», dice el paleoantropólogo. «Es la región más importante del mundo en lo que respecta a la evolución de los homínidos. La que tiene la secuencia más completa», recuerda el arqueólogo.

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El hombre ya vivía en Etiopía hace 160.000 años

Encuentran los fósiles de dos cráneos adultos y uno de un niño de «Homo sapiens», cuya edad les convierte en los primeros abuelos de la humanidad moderna Los humanos de Herto tenían un cerebro algo mayor que el nuestro

La revista «Nature» se hace eco en su portada de hoy de un descubrimiento sensacional; los fósiles de «Homo sapiens» más antiguos, encontrados en Herto, una localidad ubicada a 230 kilómetros al noreste de Addis Ababa, la capital de Etiopía. El equipo compuesto por Tim White y Clark Howell, de la Universidad de California en Berkeley, y el paleoantropólogo Berhane Asfaw, del Servicio de Investigación del Valle del Rift en Etiopía, encontraron los fósiles en 1997. De su interpretación se deduce, afirman los investigadores, que el linaje humano es africano y más antiguo, y que surgió mucho antes de que los neandertales se extinguieran en Europa, por lo que no existiría ninguna «fase neandertal» en nuestra evolución.

Por: Luis Miguel Ariza, La Razón, 12-06-03

Dos cráneos fósiles de adulto y 200 piezas que componen el cráneo de un niño han retrocedido de golpe el origen del linaje humano hasta 160.000 años. Los restos fueron encontrados en un radio de 200 metros a finales de 1997 en la llanura arenosa de Afar, en la localidad de Herto, a 230 kilómetros al noreste de la capital de Etiopía, Addis Ababa, lo que confirma el origen africano del hombre moderno.

El fósil más completo es un cráneo adulto al que le falta la mandíbula inferior. El otro está troceado en un yacimiento arqueológico junto con útiles de piedra y huesos de hipopótamo descarnados. Cesur Pevhlevan, un paleontólogo turco que trabaja en el equipo de Tim White y Berhane Asfaw, fue quien encontró pistas de lo que parece ser el primer ritual funerario de Homo sapiens, examinando los fragmentos del cráneo. Tiene intrigantes marcas paralelas a su perímetro hechas con útiles de piedra, muy diferentes a las que dejan los homínidos al descarnar los cráneos de sus semejantes.

Ritual de la muerte

Asfaw localizó los restos óseos del cráneo del niño, que aparece, en sus bordes, muy limados, lo que sugiere a los investigadores que el cráneo fue preservado y modificado en otro ritual. Es algo diferente, y quizá más humano, de lo que se ve en cráneos de homínidos más antiguos hallados en la misma zona, como el de Bodo, perteneciente a un «Homo erectus», cuyas marcas indican que fue descarnado para obtener alimento.

La anatomía de los cráneos, aunque de aspecto arcaico, es casi un duplicado de la humana. La capacidad craneal del ejemplar mejor conservado es de 1450 centímetros cúbicos, ligeramente por encima al rango del hombre actual (entre 1350 y 1400 centímetros cúbicos). Los hombres de Herto eran humanos con cerebros grandes. Son una subespecie, bautizada como «Homo sapiens idàltu», término último que en lenguaje Afar significa «Mayor».

De acuerdo con las dataciones, la edad de 160.000 años les convierte en los humanos más antiguos, a los que le seguirían los cráneos en Qafzeh y Skhul en Palestina (90.000-130.000 años), otro en Suráfrica de 100.000 años, y otro en Omo, Etiopía, de 100.000 años. La datación de los hombres de Herto se basa en los análisis de los isótopos de Argón al calentar con un láser las capas volcánicas donde fueron encontrados.

Un invento evolutivo rápido

El hallazgo está ubicado en un lugar de ensueño: Etiopía, y concretamente Middle Awash. Aquí fue donde Donald Johanson encontró a «Lucy», la hembra de australopiteco de 3,2 millones de años («Australopithecus afarensis») conside- rada como «la madre de la humanidad», y cuyo apellido ha hecho famosos a los miembros de la tribu Afar. «Los fósiles muestran que esta zona de África fue habitada por una serie de ancestros humanos desde «Ardipithecus» hace seis millones de años hasta los hombres de Herto, hace 160.000 años. Esta sucesión no tiene igual en ninguna otra zona de investigación», ha declarado Tim White. Su equipo excava allí tres meses al año desde 1981.

El paleoantropólogo español Juan Luis Arsuaga, co-director del equipo de Atapuerca, conoce muy bien los fósiles de White y la zona. Su equipo proporcionó una significativa base de datos al equipo de White cuando encontraron los fósiles.

«El hallazgo está bien datado y confirma que se trata de un «Homo sapiens», alguien de nuestra especie», explica Arsuaga a LA RAZÓN. «En mi opinión, el ser humano representa un diseño nuevo, no gradual, y apareció en poco tiempo, quizá en poblaciones pequeñas».

El origen africano del hombre de Herto muestra, según Clark Howell «que los humanos surgieron en África antes de que los neandertales europeos desaparecieran de Europa, por lo que no existe una fase neandertal en la evolución humana».

El hallazgo apoya el origen africano del «Homo sapiens», que colonizaría después Europa, desplazando a los neandertales. La hipótesis multirregional, en cambio, postula que los humanos descendieron de diversas poblaciones arcaicas en varias partes del viejo mundo.

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Tim White: «No podemos descartar que tuvieran prácticas caníbales»

Por: A.A.C., ABC, 12-06-03

El yacimiento etíope de Herto fue descubierto el 16 de noviembre de 1997 cuando el profesor Tim White, de la Universidad de California en Berkeley, observó la presencia de un cráneo perforado de hipopótamo junto a varias herramientas de piedra en sedimentos arenosos cercanos a esa deshabitada aldea. Once días después, su equipo regresó a ese lugar y poco antes de la hora del almuerzo, se descubrieron los primeros fósiles humanos. Co-director del equipo de investigación Middle Awash, nombre de la región etíope próxima a la depresión de Afar donde trabajan 45 paleontólogos de catorcer países, White es una de las máximas figuras en el campo de la evolución humana.

Fascinado por la prehistoria humana desde niño, cuando buscaba flechas indias en las montañas de San Bernardino (California), White se formó con Richard Leakey y Donald Johanson, dos nombres que están unidos a las célebres pisadas humanas de Laetoli (Kenia) y el esqueleto de la australopiteco afarensis Lucy, respectivamente. A los 28 años, Tim White comenzó una larga sucesión de espectaculares hallazgos sobre nuestros orígenes, entre los que figura la especie Ardipithecus ramidus, un remoto ancestro humano que caminaba erguido en África hace más de cuatro millones de años.

Este investigador de 53 años, con fama de meticuloso en el análisis de los fósiles humanos y metódico en el trabajo de campo, manifestó a ABC desde su despacho en el campus de Berkeley que «la antigüedad y anatomía de los homínidos de Herto son la mejor evidencia fósil de que los humanos modernos surgieron en África».

-¿Qué sintió cuando en noviembre del año 1997 descubrió los primeros fósiles de homínidos en Herto?

-Los restos estaban muy fragmentados y el lugar no había sido aún datado, pero nuestra esperanza era que pudieran aportar algún conocimiento sobre un periodo clave (hace entre 100.000 y 200.000 años) de la evolución humana. Después de mucho trabajo de campo y análisis por un amplio equipo internacional, los fósiles cumplieron las expectativas. Es una buena noticia para todos saber más sobre los primeros miembros de nuestra especie.

-El descubrimiento en África de los predecesores inmediatos de los humanos modernos tiene muchas implicaciones para el estudio y comprensión de la evolución humana. ¿Cuáles son los más relevantes?

-Durante los últimos veinte años, la información genética ha venido indicando que los neandertales eran una rama secundaria de la evolución humana y que Homo sapiens evolucionó en África hace entre 100.000 y 200.000 años. Pero los genes sólo apuntan parentescos, no nos dicen cómo era el aspecto de esos humanos y cómo vivían. Por este motivo necesitábamos las evidencias fósiles, arqueológicas y geocronológicas que ahora hemos encontrado en Etiopía.

-Las herramientas de piedra halladas en el yacimiento de Etiopía sugieren prácticas mortuorias en los primeros Homo sapiens. ¿Puede descartarse la existencia de rituales caníbales?

-No, no puede eliminarse esa posibilidad. La mayoría de los científicos diría que es muy probable, porque esa clase de daños observados en los huesos también se ven en las prácticas humanas modernas relacionadas con el canibalismo. En cualquier caso, al carecer de evidencias de que existía consumo, es muy posible que esos homínidos no comieran la carne de los muertos, sino que sólo la procesaran. Somos, en este aspecto, muy conservadores. De lo que podemos estar seguros es de que existía una modificación posmortem a través de repetidas manipulaciones y realización de marcas en los cráneos.

TIM WHITE.- Paleontólogo de la Universidad de California, en Berkeley, El líder del grupo internacional que ha descubierto los fósiles de los primeros Homo sapiens asegura que aportan información necesaria sobre un periodo clave de la evolución humana.

Enlaces de interés:

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_2977000/2977002.stm

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_1771000/1771890.stm

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_1470000/1470785.stm

http://www.archaeologyinfo.com/

Gráficos interactivos en El Mundo:

http://www.elmundo.es/elmundo/2003/graficos/jun/s2/sapiens.html

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La Cueva del Boquete de Zafarraya prueba la coexistencia entre el neandertal y el hombre moderno

La consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Carmen Calvo, afirmó hoy que los resultados del proyecto de investigación arqueológica, realizado desde principios de los años 80 en la Cueva del Boquete de Zafarraya, prueban que "los neandertales coexistieron con el hombre moderno".

En declaraciones a Europa Press, Calvo explicó que así se pone de manifiesto en el libro, editado por la Consejería de Cultura, dentro de su colección de monografías arqueológicas, titulado 'El Pleistoceno Superior de la Cueva del Boquete de Zafarraya' que recoge los resultados del mencionado proyecto de investigación arqueológica, realizado por Cecilio Barroso Ruiz y su equipo sobre este abrigo natural de la sierra de Alhama, en el término municipal de Alcaucín (Málaga), que sirvió de hábitat temporal a los neandertales.

La consejera de Cultura presentó hoy dicho libro en Lucena (Córdoba), dado que en su término municipal se ubica la Cueva del Angel, "que está relacionada plenamente con la del Boquete de Zafarraya, al tratarse de un yacimiento excepcional del Pleistoceno Medio, con lo que estamos ante dos yacimientos arqueológicos importantísimos, junto con el de Gibraltar, para entender en el mundo la famosa teoría del Estrecho, es decir, de como pasaron los primeros homínidos desde Africa, donde tuvieron su origen, hasta Europa".

De hecho, Calvo afirmó que, "a raíz de los resultados de las dos campañas arqueológicas realizadas, la del año pasado y la que está en curso, en la Cueva del Angel, cofinanciadas por el Ayuntamiento lucentino y la Consejería de Cultura, se están haciendo descubrimientos, por los mismos equipos que han trabajado en la Cueva del Boquete de Zafarraya, que indican que aquí podremos obtener información sobre la primera aparición, anatómicamente hablando, del hombre moderno".

En este sentido, la consejera de Cultura destacó que el estudio de la Cueva del Boquete de Zafarraya viene a paliar algunas de las carencias del registro arqueológico en el Sur de la Península Ibérica, donde, si bien las grandes secuencias estratigráficas de la región confirmaban la pervivencia de los neandertales, se carecía de niveles de transición entre distintos periodos, donde se pudiera observar lo sucedido.

De esta forma, este libro pretende dar conocer mejor su medio de vida, su cultura, su comportamiento y su hábitat, a través de un trabajo multidisciplinar que integra estudios paleoambientales, paleontológicos o palinológicos, que permiten una completa interpretación paleoecológica del yacimiento de la Cueva del Boquete de Zafarraya.

La edición de esta monografía viene, además, a llenar un vacío en la investigación arqueológica, ya que son pocos los trabajos de excavación referidos a este momento -tan sólo Zafarraya y la excavación en la Cueva de la Carihuela; además de los trabajos de los investigadores ingleses en Gibraltar- y las publicaciones son antiguas, por lo que también contribuye en gran medida a actualizar el estado de la investigación sobre el tema en el Sur peninsular.

Dentro de las dos tendencias en las que se agrupa la investigación en torno al Paleolítico Superior Inicial: la continuista o partidaria de una etapa neandertal en la evolución de los humanos y la rupturista, el equipo de investigación coordinado por Cecilio Barroso Ruiz se inscribe dentro del modelo denominado como rupturista, iniciado por M. Boule, que negaba un puesto a los neandertales en la evolución humana.

En nuestros días, los máximos defensores de este modelo son, fundamentalmente, los genetistas, aunque también se encuentran paleoantropólogos y prehistoriadores, que son partidarios de una sustitución abrupta, tanto en el plano cultural como en el físico, partiendo de que el Paleolítico Superior se forma fuera de Europa y llega a ésta a través de los hombres modernos.

RUPTURISMO Y CONTINUISMO

El equipo de trabajo de Zafarraya, basándose en los datos aportados por la excavación, plantea no obstante una nueva hipótesis, un punto intermedio entre la corriente rupturista y la continuista.

Así, la cueva muestra para ellos nuevos puntos de vista sobre el proceso de reemplazamiento de neandertales por poblaciones de hombres modernos, pues las dataciones aportadas por la Cueva del Boquete de Zafarraya -aunque deben ser confirmadas en otros lugares, como la Cueva del Angel- permiten pensar que la coexistencia de ambas poblaciones en la Península Ibérica debió ser muy larga, de al menos 10.000 años.

Ello rompería con el concepto de sustitución rápida y brutal de un grupo por otro, lo que vendría a complicar el panorama del Oeste europeo, en el proceso de poblamiento del hombre moderno.

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El último neandertal

Por: Cecilio Barroso y Francisca Medina, Revista Investigacion y Ciencia, Nº 153 junio 1989, pags. 37 y 38.

En el verano de 1988 y en el transcurso de unas excavaciones arqueológicas que se venían desarrollando en el sur de la Península Ibérica, en la Cueva del Boquete de Zafarraya (Alcaucín, Málaga), se desenterró una mandíbula de neandertal que, por su excepcional estado de conservación, se ha considerado una de las mejores piezas encontradas en Europa occidental. Su estudio habrá de enriquecer, sin duda, nuestro conocimiento de los Neandertales y su desaparición.

Situada en el límite septentrional de la comarca malagueña de la Axarquía, la Cueva del Boquete de Zafarraya se localiza en el dominio subbético de las Cordilleras Béticas; en las calizas blancas pisolíticas de la Unidad de Zafarraya, de edad liásica (Jurásico inferior). Tanto estas calizas como las dolomías y las calizas dolomitizadas que conforman la mayor parte de la Sierra de Alhama se encuentran muy tectonizadas, presentando fuerte buzamiento de sus estratos, a favor de uno de los cuales se desarrol la dicha cavidad, representando un hábitat excepcional por la variedad de biotopos que circunscriben dicho lugar.
Las excavaciones, iniciadas en 1981, han permitido obtener una secuencia estratigráfica ligada a un complejo musteriense. Con los estudios realizados sobre el material que ha proporcionado el yacimiento, hemos podido inferir no sólo el tipo de hombre que allí vivió, sino también el modo de vida que desarrolló durante la ocupación de la cueva.

Los restos humanos localizados en el yacimiento corresponden a un fémur fragmentario y a una mandíbula, pertenecientes a Horno sapiens neandertalensis.

Los caracteres del fémur, así como el examen radiográfico y tomográfico, hacen pensar que pudiera haber pertenecido a un varón adulto próximo a la madurez. Esta pieza presenta una característica especial: antes de haber sido abandonada sobre el suelo de la cueva, fue fracturada intencionadamente sobre la diáfisis femoral; esta misma característica se ha observado sobre numerosos huesos largos de animales localizados en el yacimiento. Muy probablemente haya que relacionar este tipo de fractura con la necesidad de extraer la médula.

La mandíbula, perteneciente a un varón que no habría sobrepasado los treinta años de edad, se desenterró con la sínfisis rota a causa de una antigua fractura producida probablemente por la presión de los sedimentos. Salvo una antigua pérdida de sustancia ósea que afecta a la apófisis coronoide derecha, así como el cóndilo izquierdo que ha sufrido una ligera mutilación, la mandíbula está completa y su estado de preservación es excepcional. Conserva in situ toda la dentición, excepto tres piezas que han caído post morten.

El "hombre de Zafarraya" pertenece al mismo tipo de hombre que ya en el 1848 fuera descubierto en la Cueva de Forber Quarry (Gibraltar) y que posteriormente y hasta nuestros días ha visto multiplicarse los hallazgos del mismo, fundamentalmente en Europa y Asia.

Los hombres de Neandertal han pasado por diversas vicisitudes que lo han supuesto desde una rama aberrante en la historia de la humanidad (M. Boule) hasta la consideración actual de subespecie dentro de nuestra propia especie.

El "hombre de Zafarraya" desarrolló sus actividades en tres espacios diferentes. El primero de ellos vendría a estar ocupado por lo que actualmente se denomina Axarqula, con un relieve laberíntico, formado por amplios barrancos y pronunciadas pendientes. El segundo corresponde a los macizos subbéticos que, por su vigoroso relieve (Sierra de Alhama y Sierra Tejeda con su cumbre, el Maroma, de 2065 metros de altitud), actúa de barrera infranqueable entre la Axarquía y el interior. Por último, y a unos 900 metros de altitud y a escasos centenares de metros de la cueva, se localiza el polje de Zafarraya, un amplio llano donde no se observan desniveles apreciables a lo largo de sus treinta kilómetros cuadrados. Esta variedad espacial genera una diferenciación de biotopos que enriquecerá el medio en que se desenvuelve este hombre.

Eran hábiles talladores de la piedra obteniendo su utillaje casi exclusivamente de nódulos de sílex, materia muy abundante en la zona. Por medio de la percusión sobre los núcleos, obtenían lascas sobre las que realizaban sus útiles, en este caso compuestos de raederas, puntas, denticulados, muescas, cuchillos y otros, que vienen a de finir un Musteriense típico.

En toda sociedad depredadora, una de las actividades fundamentales es la caza. En Zafarraya, a través de los restos paleontológicos podemos deducir el tipo de caza desarrollada por este hombre y el carácter de estacionalidad del hábitat. Entre las especies detectadas en el yacimiento, encontramos la Capra pyrenaica, cuyo hábitat natural está centrado en las altas sierras que rodeanel entorno del yacimiento. Caballos, bóvidos, corzos y ciervos habitarían en las zonas boscosas del polje, mientras que 0505, jabalíes y lobos compartirían el hábitat del polje y las zonas de la Axarquía.

El animal mejor documentado en el yacimiento es la cabra, que representa el 85 por ciento de los restos faunísticos; de ellos, las dos terceras partes son de animales cuyas edades oscilan entre los tres y los seis meses. Si tenemos en cuenta que las cabras se aíslan para parir las primeras semanas de abril y que las crías han nacido en mayo, se puede calcular que el hombre cazó en la zona desde finales de junio a noviembre.

La primera conclusión a la que podemos llegar es que los grupos de neandertales que habitaron Zafarraya tenían una caza especializada, concretándose en animales muy jóvenes de cápridos, lo que supondría una utilización de la cueva como hábitat estacional: acudirían a ella en primavera, para abandonarla a principios del otoño, que coincide con una mayor dureza climática.

Entre las poblaciones neandertales que habitaron en Europa y Asia, se ha puesto en evidencia toda una serie de manifestaciones que nos hablan de un pensamiento elevado. La Cueva del Boquete de Zafarraya ha proporcionado una nueva prueba de los rituales -utilizados por los neandertales, siendo la primera vez que se obtienen datos de -este tipo en la Península Ibérica. Así, la mandíbula se depositó en una fosa excavada en el mismo suelo de ocupa-ción y rodeada de un círculo de piedras, cubriéndose posteriormente, por -un pequeño túmulo compuesto de piedras, restos óseos e industriales, que nos hablan de un ritual de enterra,miento ampliamente documentado entre las poblaciones neandertales de Euroasia (Chapelle-Aux-Saints, Le Moustier, La Ferrassie, Monte Circeo, Shanidar IV y otros). Por otro lado, la fractura intencional que presenta el fémur , nos podría sugerir un ritual relacionado -con la antropofagia de estos pueblo- primitivos, lo mismo que sucede en lo yacimientos de Hortus y Kaprina.

Los estudios efectuados sobre los restos de micropaleontologla nos han permitido determinar la existencia en el yacimiento de Microtus cf. brecciencis, Microtus arvalis, Pytymys duodecimcostatus, Apodemus aff. flavicollis y Eliomys quercinus aff. lusitanicus. La correlación que hemos podido establecer entre esta secuencia faunística y la que proporciona el yacimiento del Pleistoceno Superior de Carigúela, si tuado igualmente en el sur de la Península Ibérica, nos permite enmarcar cronológicamente el yacimiento de Zafarraya dentro de un Würm III, en una fase climática caracterizada por una temperatura relativamente templada y húmeda. Si esta datación de carácter relativo se viene a confirmar por otras técnicas de datación, estaríamos en presencia de las últimas poblaciones de Neandertales que habitaron en nuestro planeta. Este hecho que, en principio, puede parecer que cae fuera del contexto cronológico asignado hasta ahora a los Neandertales, corrobora la existencia en todo el litoral mediterráneo español de una larga perduración de las culturas musterienses, así como la tardía presencia de los primeros hombres modernos.

Las culturas del Perigordiense inferior o Chatelperroniense parecen constituir la transición del Paleolítico Medio al Paleolítico Superior, si no en toda la Península Ibérica, sí al menos en una parte de ella, circunscrita al área cantábrica. Sabemos que, durante los períodos fríos del Wúrm III, la región cantábrica recibió el influjo de las corrientes culturales procedentes del Perigord francés. No conocemos todavía el proceso de sustitución del Musteriense por el Chatelperroniense; en el sudeste francés, parece quedar demostrado que esta última cultura es el re sultado de una evolución local del Paleolítico Medio al Paleolítico Superior, cambios que operarían los propios neandertales. La región mediterránea peninsular se aleja de la cantábrica: en aquélla, apenas si está esbozado el Chatelperroniense, localizándose en Cataluña como zona de contacto entre el sudeste de Francia y el noreste de la Península Ibérica.

Será con la presencia del Auriñacien se cuando asistamos a la llegada de hombres modernos a la Península Ibérica. Lo mismo que ocurría con el período anterior, la región más sensible a las nuevas corrientes, y donde mayor presión ejercerán las nuevas poblaciones, será la cantábrica. En el sudeste de Francia ese episodio acontece hacia el 34.000; en la Península Ibérica, se produce unos miles de años más tarde. Durante este período se sustituirán probablemente los últimos grupos neandertales del sur de España (último lugar colonizado por los nuevos hombres), que continuaban con sus propias tradiciones culturales, al margen de lo que estaba ocurriendo en el resto del continente.

Encuentran pileta donde Jesús curó a ciego en Israel

Encuentran pileta donde Jesús curó a ciego en Israel

Foto: Una ilustración en el sitio del hallazgo.

Ramit Plushnick Masti, Associated Press, sábado 25 de diciembre de 2004

La historia cuenta que Jesús puso arcilla en los ojos de un hombre y le dijo que los lavara en las aguas puras de la pileta, lo que le devolvió la vista.

Arqueólogos en Jerusalén han encontrado los restos de la pileta de Siloam, donde la Biblia asegura que Jesús restauró la vista de un ciego, lo cual señala los lazos entre las acciones de Cristo y los antiguos rituales judíos.

Bajo lo que ahora es el barrio árabe de Silwan, los arqueólogos han empezado a sacar de la tierra los restos de la pileta, donde todavía corre agua en la canaleta que la trae de una cercana fuente natural.

La pileta fue usada por los judíos para actos rituales durante unos 120 años hasta finales del año 70, cuando los romanos destruyeron el templo judío.

Muchos de los actos de Jesús están relacionados directamente con los rituales judíos y el curar al ciego es un ejemplo de ello.

Jesús puso arcilla en los ojos del hombre y le dijo que los lavara en las aguas puras de la pileta, lo cual restauró su vista, según consta en el Evangelio de San Juan, capítulo nueve, versículos del primero al séptimo.

Durante los últimos cuatro meses, los arqueólogos han develado el área de 50 metros de largo de la pileta y un canal que llevó agua hacia ella desde la fuente de Silwan. En el curso de la semana pasada, un camino de piedra que llevaba desde ella al templo fue encontrado.

"Desde el momento en que encontramos esto hace cuatro meses estábamos ciento por ciento seguros de que era la pileta de Siloam'', dijo el arqueólogo Eli Shukron.

Stephen Pfann, estudioso de la Biblia, dice que las aguas de la pileta eran consideradas tan puras que podrían curar incluso a un leproso.

Pfann indicó que Jesús con seguridad eligió curar al ciego con el agua más pura disponible, debido a que la gente con discapacidades tenía prohibido ingresar al templo."

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¿Aparece Jesús en fuentes históricas distintas de las cristianas?

Las referencias históricas sobre Jesús son relativamente abundantes. Aparte de los cuatro Evangelios canónicos —Mateo, Marcos, Lucas y Juan—, el Nuevo Testamento contiene otros veintitrés escritos en los que se recogen datos sobre la vida y la enseñanza de Jesús.

A estas fuentes se añaden distintos escritos apócrifos de valor desigual y referencias patrísticas datables todavía en el siglo I. Sin embargo, precisamente por la extracción de esas fuentes —cristianas y heréticas— resulta de interés preguntarse si hay más fuentes históricas que mencionen a Jesús y, sobre todo, si esas fuentes son distintas de las cristianas.

Las primeras referencias a Jesús que conocemos fuera del marco cultural y espiritual del cristianismo son las que encontramos en las fuentes clásicas. A pesar de ser limitadas, tienen una importancia considerable porque surgen de un contexto cultural previo al Occidente cristiano y porque —de manera un tanto injustificada— son ocasionalmente las únicas conocidas incluso por personas que se presentan como especialistas en la Historia del cristianismo primitivo.

La primera de esas referencias la hallamos en Tácito. Nacido hacia el 56-57 d. de C., Tácito desempeñó los cargos de pretor (88 d. de C.) y cónsul (97 d. de C.) aunque su importancia radica fundamentalmente en haber sido el autor de dos de las grandes obras históricas de la Antigüedad clásica: los Anales y las Historias. Fallecido posiblemente durante el reinado de Adriano (117-138 d. de C.), sus referencias históricas son muy cercanas cronológicamente en buen número de casos. Tácito menciona de manera concreta el cristianismo en Anales XV, 44, una obra escrita hacia el 115-7. El texto señala que los cristianos eran originarios de Judea, que su fundador había sido un tal Cristo —resulta más dudoso saber si Tácito consideró la mencionada palabra como título o como nombre propio— ejecutado por Pilato y que durante el principado de Nerón sus seguidores ya estaban afincados en Roma donde no eran precisamente populares.

La segunda mención a Jesús en las fuentes clásicas la encontramos en Suetonio. Aún joven durante el reinado de Domiciano (81-96 d. de C.), Suetonio ejerció la función de tribuno durante el de Trajano (98-117 d. de C.) y la de secretario ab epistulis en el de Adriano (117-138), cargo del que fue privado por su mala conducta. En su Vida de los Doce Césares (Claudio XXV), Suetonio menciona una medida del emperador Claudio encaminada a expulsar de Roma a unos judíos que causaban tumultos a causa de un tal “Cresto”. Los datos coinciden con lo consignado en algunas fuentes cristianas que se refieren a una temprana presencia de cristianos en Roma y al hecho de que en un porcentaje muy elevado eran judíos en aquellos primeros años. Por añadidura, el pasaje parece concordar con lo relatado en Hechos 18, 2 y podría referirse a una expulsión que, según Orosio (VII, 6, 15) tuvo lugar en el noveno año del reinado de Claudio (49 d. de C.). En cualquier caso no pudo ser posterior al año 52.

Una tercera referencia en la Historia clásica la hallamos en Plinio el Joven (61-114 d. de C.). Gobernador de Bitinia bajo Trajano, Plinio menciona en el décimo libro de sus cartas a los cristianos (X, 96, 97). Por sus referencias sabemos que consideraban Dios a Cristo y que se dirigían a él con himnos y oraciones. Gente pacífica, pese a los maltratos recibidos en ocasiones por parte de las autoridades romanas, no dejaron de contar con abandonos en sus filas.

A mitad de camino entre el mundo clásico y el judío nos encontramos con la figura de Flavio Josefo. Nacido en Jerusalén el año primero del reinado de Calígula (37-38 d. C.) y perteneciente a una distinguida familia sacerdotal cuyos antepasados —según la información que nos suministra Josefo— se remontaban hasta el periodo de Juan Hircano, este historiador fue protagonista destacado de la revuelta judía contra Roma que se inició en el año 66 d. de C. Fue autor, entre otras obras, de la Guerra de los judíos y de las Antigüedades de los judíos. En ambas obras encontramos referencias relacionadas con Jesús. La primera se halla en Ant, XVIII 63, 64 y su texto en la versión griega es como sigue:

“Vivió por esa época Jesús, un hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre. Porque fue hacedor de hechos portentosos, maestro de hombres que aceptan con gusto la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Era el Mesías. Cuando Pilato, tras escuchar la acusación que contra él formularon los principales de entre nosotros lo condenó a ser crucificado, aquellos que lo habían amado al principio no dejaron de hacerlo. Porque al tercer día se les manifestó vivo de nuevo, habiendo profetizado los divinos profetas estas y otras maravillas acerca de él. Y hasta el día de hoy no ha desaparecido la tribu de los cristianos” (Ant XVIII, 63-64).

El segundo texto en Antigüedades XX, 200-3 afirma:

“El joven Anano... pertenecía a la escuela de los saduceos que son, como ya he explicado, ciertamente los más desprovistos de piedad de entre los judíos a la hora de aplicar justicia. Poseído de un carácter así, Anano consideró que tenía una oportunidad favorable porque Festo había muerto y Albino se encontraba aún de camino. De manera que convenció a los jueces del Sanhedrín y condujo ante ellos a uno llamado Santiago, hermano de Jesús el llamado Mesías y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la Ley y ordenó que fueran lapidados. Los habitantes de la ciudad que eran considerados de mayor moderación y que eran estrictos en la observancia de la Ley se ofendieron por aquello. Por lo tanto enviaron un mensaje secreto al rey Agripa, dado que Anano no se había comportado correctamente en su primera actuación, instándole a que le ordenara desistir de similares acciones ulteriores. Algunos de ellos incluso fueron a ver a Albino, que venía de Alejandría, y le informaron de que Anano no tenía autoridad para convocar el Sanhedrín sin su consentimiento. Convencido por estas palabras, Albino, lleno de ira, escribió a Anano amenazándolo con vengarse de él. El rey Agripa, a causa de la acción de Anano, lo depuso del Sumo sacerdocio que había ostentado durante tres meses y lo reemplazó por Jesús, el hijo de Damneo”.

Ninguno de los dos pasajes de las Antigüedades relativos al objeto de nuestro estudio es aceptado de manera generalizada como auténtico, aunque es muy común aceptar la autenticidad del segundo texto y rechazar la del primero en todo o en parte. El hecho de que Josefo hablara en Ant XX de Santiago como “hermano de Jesús llamado Mesías” —una referencia tan magra y neutral que no podría haber surgido de un interpolador cristiano— hace pensar que había hecho referencia a Jesús previamente. Esa referencia anterior acerca de Jesús sería la de Ant XVIII 3, 3. La autenticidad de este pasaje no fue cuestionada prácticamente hasta el siglo XIX ya que, sin excepción, todos los manuscritos que nos han llegado lo contienen. Tanto la limitación de Jesús a una mera condición humana como la ausencia de otros apelativos hace prácticamente imposible que su origen sea el de un interpolador cristiano. Además, la expresión tiene paralelos en el mismo Josefo (Ant XVIII 2, 7; X 11, 2). Seguramente también es auténtico el relato de la muerte de Jesús, en el que se menciona la responsabilidad de los saduceos en la misma y se descarga la culpa sobre Pilato, algo que ningún evangelista (no digamos cristianos posteriores) estaría dispuesto a afirmar de forma tan tajante, pero que sería lógico en un fariseo como Josefo y más si no simpatizaba con los cristianos y se sentía inclinado a presentarlos bajo una luz desfavorable ante un público romano.

Otros aspectos del texto apuntan asimismo a un origen josefino: la referencia a los saduceos como “los primeros entre nosotros”; la descripción de los cristianos como “tribu” (algo no necesariamente peyorativo) (Comp. con Guerra III, 8, 3; VII, 8, 6); etc. Resulta, por lo tanto, muy posible que Josefo incluyera en las Antigüedades una referencia a Jesús como un “hombre sabio”, cuya muerte, instada por los saduceos, fue ejecutada por Pilato, y cuyos seguidores seguían existiendo hasta la fecha en que Josefo escribía. Más dudosa resulta la clara afirmación de que Jesús “era el Mesías” (Cristo); las palabras “si es que puede llamársele hombre”; la referencia como “maestro de gentes que aceptan la verdad con placer” posiblemente sea también auténtica en su origen si bien en la misma podría haberse deslizado un error textual al confundir (intencionadamente o no) el copista la palabra TAAEZE con TÁLESE; y la mención de la resurrección de Jesús. En resumen, podemos señalar que el retrato acerca de Jesús que Josefo reflejó originalmente pudo ser muy similar al que señalamos a continuación: Jesús era un hombre sabio, que atrajo en pos de si a mucha gente, si bien la misma estaba guiada más por un gusto hacia lo novedoso (o espectacular) que por una disposición profunda hacia la verdad. Se decía que era el Mesías y, presumiblemente por ello, los miembros de la clase sacerdotal decidieron acabar con él entregándolo con esta finalidad a Pilato que lo crucificó. Pese a todo, sus seguidores, llamados cristianos a causa de las pretensiones mesiánicas de su maestro, DIJERON que se les había aparecido. En el año 62, un hermano de Jesús, llamado Santiago, fue ejecutado además por Anano si bien, en esta ocasión, la muerte no contó con el apoyo de los ocupantes sino que tuvo lugar aprovechando un vacío de poder romano en la región. Tampoco esta muerte había conseguido acabar con el movimiento.

Aparte de los textos mencionados, tenemos que hacer referencia a la existencia del Josefo eslavo y de la versión árabe del mismo. Esta última, recogida por un tal Agapio en el s. X, coincide en buena medida con la lectura que de Josefo hemos realizado anteriormente, sin embargo, su autenticidad resulta problemática. Su traducción al castellano dice así:

“En este tiempo existió un hombre sabio de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los que se habían convertido en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; según esto, fue quizá el Mesías del que los profetas habían contado maravillas”.

En cuanto a la versión eslava, se trata de un conjunto de interpolaciones no sólo relativas a Jesús sino también a los primeros cristianos.

Posiblemente, la colección más interesante de textos relacionados con Jesús se halle en las fuentes rabínicas. Este conjunto reviste un enorme interés porque procede de los adversarios espirituales de Jesús y del cristianismo.

Además, las citas resultan especialmente negativas en su actitud hacia el personaje y, de manera muy sugestiva, porque estas fuentes vienen a confirmar buen número de los datos suministrados acerca de él por los autores cristianos. Así, en el Talmud se afirma que Jesús realizó milagros. Ciertamente, insiste en que eran fruto de la hechicería (Sanh. 107; Sota 47b; J. Hag. II, 2) pero no los niega ni los relativiza. De la misma manera, se reconoce la respuesta que tuvo en ciertos sectores del pueblo judío —un dato proporcionado también por Josefo— al señalar que sedujo a Israel (Sanh 43 a). Este último es de enorme relevancia porque se relaciona con la razón de la muerte de Jesús.

En las últimas décadas, por razones históricas fáciles de explicar, ha existido una tendencia muy acusada a distanciar a los judíos de la muerte de Jesús. Si con ello se pretende decir que no todos los judíos de su época tuvieron responsabilidad en su ejecución y que los actuales no deben cargar con la culpa, semejante corriente historiográfica es correcta. Si, por el contrario, lo que se pretende señalar es que la condena y muerte de Jesús fue un asunto meramente romano, entonces se falta a la verdad histórica. Los Evangelios señalan que en el inicio del proceso que culminaría con la crucifixión de Jesús hubo una acción de las autoridades judías que le consideraban un extraviador. El dato es efectivamente repetido por el Talmud, que incluso atribuye toda la responsabilidad de la ejecución en exclusiva a esas autoridades y que señala que lo colgaron —una referencia a la cruz— la víspera de Pascua (Sanh 43 a).

Aún de mayor interés son los datos que nos proporcionan las fuentes rabínicas sobre la enseñanza y las pretensiones de Jesús. En armonía con distintos pasajes de los Evangelios, el Talmud nos dice que Jesús se proclamó Dios e incluso se señala que anunció que volvería por segunda vez (Yalkut Shimeoni 725). Ambas doctrinas —la de la conciencia de divinidad de Cristo y la de su Parusía— han sido atacadas desde el siglo XIX como creaciones de los primeros cristianos desprovistas de conexión con la predicación original de Jesús. Curiosamente, son los mismos adversarios rabínicos de Jesús los que confirman en estos textos las afirmaciones de los Evangelios en contra de la denominada Alta crítica.

De enorme interés son también las referencias a la interpretación de la Torah que sustentaba Jesús. En las últimas décadas, en un intento por salvar la distancia entre el judaísmo y Jesús, se ha insistido en que la relativización de la Torah no se debía a Jesús sino a Pablo y a los primeros cristianos. De nuevo, la suposición es desmentida por los textos rabínicos. De hecho, se le acusa específicamente de relativizar el valor de la Ley, lo que le habría convertido en un falso maestro y en acreedor a la última pena. Este enfrentamiento entre la interpretación de la Torah propia de Jesús y la de los fariseos explica, por ejemplo, que algún pasaje del Talmud llegue incluso a representarlo en el otro mundo condenado a estar entre excrementos en ebullición (Guit. 56b-57a). Con todo, debe señalarse que este juicio denigratorio no es unánime y así, por ejemplo, se cita con aprecio alguna de las enseñanzas de Jesús (Av. Zar. 16b-17a; T. Julin II, 24).

El Toledot Ieshu, una obra judía anti-cristiana, cuya datación general es medieval pero que podría ser de origen anterior, insiste en todos estos mismos aspectos denigratorios de la figura de Jesús, aunque no se niegan los rasgos esenciales presentados en los Evangelios sino que se interpretan bajo una luz distinta. Esta visión fue común al judaísmo hasta el s. XIX y así, en las últimas décadas se ha ido asistiendo junto a un mantenimiento de la opinión tradicional a una reinterpretación de Jesús como hijo legítimo del judaísmo aunque negando su mesianidad (J. Klausner), su divinidad (H. Schonfield) o aligerando los aspectos más difíciles de conciliar con el judaísmo clásico (D. Flusser). De la misma manera, los últimos tiempos han sido testigos de la aparición de multitud de movimientos que, compuestos por judíos, han optado por reconocer a Jesús como Mesías y Dios sin renunciar por ello a las prácticas habituales del judaísmo (Jews for Jesus, Messianic Jews, etc.).

Resumiendo pues, puede señalarse que efectivamente contamos con fuentes históricas distintas de las cristianas para conocer la vida y la enseñanza de Jesús. Todas ellas eran hostiles —a lo sumo, indiferentes— pero, de manera muy interesante, corroboran la mayoría de los datos que conocemos por el Nuevo Testamento. Su judaísmo, su pertenencia a la estirpe de David, su autoconciencia de mesianidad y divinidad, la realización de milagros, su influencia sobre cierto sector del pueblo judío, su afirmación de que vendría por segunda vez, su ejecución a instancias de algunas autoridades judías pero a mano del gobernador romano Pilato, la afirmación de que había resucitado y la supervivencia de sus discípulos hasta el punto de alcanzar muy pronto la capital del imperio son tan sólo algunos de los datos que nos proporcionan —no con agrado, todo hay que decirlo— las diferentes fuentes no-cristianas. Es mucho más de lo que sabemos por fuentes alternativas en el caso de la mayoría de los personajes de la Antigüedad.

Cádiz. La primera iglesia mozárabe hallada en la provincia

Cádiz. La primera iglesia mozárabe hallada en la provincia

Foto: Las excavaciones con motivo de las obras de la Autovía Jerez-Los Barrios descubren las huellas de la prolongada ocupación en la zona del Jautor.

Por: ANA R.TENORIO, Diario de Cádiz, 26 de diciembre de 2004

La construcción del desdoblamiento de la carretera N-IV no es la única obra viaria reciente que ha deparado hallazgos arqueológicos de importancia en la provincia, aunque bien es verdad que la magnitud y singularidad del descubrimiento de la villa romana entre Puerto Real y Tres Caminos ha eclipsado a otros, algunos de ellos también de destacado interés.

Es el caso de los restos de una iglesia mozárabe localizados en la zona del Jautor, al sur de Alcalá de los Gazules, con motivo de las obras del recién inaugurado Tramo V de la Autovía A-381 Jerez -Los Barrios. Un descubrimiento cuya singularidad bien puede equipararse al de la villa romana de Puerto Real, pero que al ubicarse en una zona situada fuera del trazado de la carretera elimina obstáculos para su posterior excavación en profundidad y puesta en valor. "Esta singularidad radica en que se trata del primer documento arqueológico de la presencia de iglesias mozárabes en la provincia de Cádiz", según indica la delegada de Cultura, Bibiana Aído.

El hallazgo supone asimismo una muestra fehaciente de la prolongada presencia humana en la zona del Jautor desde épocas remotas, ya que en ella también se han localizado con motivo de estas obras los vestigios de un poblado de cabañas correspondiente al Bronce Final Tartésico, datado presumiblemente entre los siglos X y VIII antes de Cristo. Asimismo, bajo las estructuras de la iglesia mozárabe han aparecido restos de una villa rústica romana, mientras que sobre la cimentación de la planta del templo se han excavado unos muros emergentes levantados sobre ella y pertenecientes a una construcción almohade de los siglos XII y XIII de nuestra Era, utilizada presumiblemente como fortaleza.

El arqueólogo de la Delegación de Cultura Ángel Muñoz señala al respecto que "la zona de el Jautor constituye desde el punto de vista geográfico una vía natural de comunicación entre el Campo de Gibraltar y el interior de la provincia, además de disponer de suelos fértiles aptos para las actividades agropecuarias, circunstancias que han posibilitado desde muy antiguo esta presencia humana en la zona".

Siguiendo un orden cronológico sobre este sucesivo poblamiento humano reflejado en los vestigios arqueológicos descubiertos con motivo de las excavaciones al hilo de las obras de este Tramo V de la Autovía, el inicio del poblamiento humano en el Jautor corresponde al citado periodo del Bronce Final Tartésico. A este periodo se asocia un poblado estructurado con viviendas del tipo cabañas, de las cuales se ha documentado una en el ámbito de afección de la autovía. Su localización, en un margen de la carretera, ha posibilitado que una vez finalizados los trabajos de documentación, según precisa la Delegación de Cultura, "no haya sido necesario establecer medidas de conservación adicionales a su cubrición y enterramiento para su salvaguarda en el futuro". Según indican los arqueólogos, "la cabaña documentada es de grandes dimensiones, de planta casi rectangular. Está construida con un zócalo de piedra y alzados de tapial". Entre los derrumbes de ese tapial se localizaron materiales cerámicos y líticos, todos ellos depositados sobre la roca que se presenta como su pavimentación recortada y excavada en algunos puntos. Las elaboradas hachas pulimentadas halladas entre esos materiales indican en opinión de los arqueólogos una cultura muy prehistórica de los habitantes de este poblado, mientras que las muy escasas manifestaciones de cerámicas a torno revelan el primer impacto de la colonización fenicia.

Este asentamiento es el poblado más antiguo de todos los conocidos en Jautor y todo el trazado de la Autovía por este corredor geográfico y muestra, según apunta Angel Muñoz, "que al final de la Edad del Bronce este pasillo natural estaba colonizado, e iniciada con ello la relevancia histórica de la vía de comunicación que ocupa. El Jautor -añade- es un enclave geográfico adelantado en este corredor y por ello de gran importancia para esta geografía humana de vía de comunicación".

La presencia humana en esta zona continúa en época romana, como lo demuestran los vestigios de una villa rústica de ese periodo encontrados con motivo de estas excavaciones, eso sí, de menores dimensiones y envergadura que la hallada entre Puerto Real y Tres Caminos. Una parte de estos restos, situada al este de la iglesia mozárabe, estaban muy destruidos por fenómenos lagunares de arrastre. "Pero bajo la iglesia -indica Ángel Muñoz- el registro arqueológico romano se presenta en muy buen estado de conservación". Destaca una estructura de muro con medio metro de alzado al que se asocian derrumbes de tapial que constituiría el alzado superior de estos zócalos de mampuesto de piedras y donde los suelos de las habitaciones no están elaborados. En estos derrumbes de tapial se localizan numerosas tégulas pertenecientes a las cubiertas y materiales de uso como cerámicas comunes y gran cantidad de finas monedas, que, en opinión de los arqueólogos, podrían indicar el desarrollo de actividades comerciales en la zona.

Sobre estas estructuras se asientan los vestigios de la iglesia mozárabe, cuya datación se sitúa en el siglo X de nuestra Era. La primera intervención llevada a cabo tras su hallazgo permitió descubrir la totalidad de su planta, que presenta una forma rectangular alargada, con doble ábside, en la cabecera y en los pies.

La segunda intervención ha consistido en la excavación de un sondeo en su sector norte al objeto de comprobar su estado de conservación y estructuración interna. Esta excavación parcial ha permitido constatar sus principales rasgos estructurales: sobre un zócalo de un metro y medio de mampuesto de piedra, asentado en una sólida cimentación de mortero, se levanta un alzado de tapial con algunos elementos de ladrillo, cal y yesos. La gran abundancia de clavos de hierro hallados son evidencia de una estructura de madera que soportaría la cubierta de tejas, asimismo muy presente en el derrumbe de tapial. El medio metro de derrumbes de tapial que colmata la nave de la iglesia presenta en su base un claro nivel de arruinamiento, suelo humificado enterrado por el colapso masivo de tapial de los muros de la iglesia.

Los arqueólogos afirman que "este nivel de arruinamiento hace considerar que la iglesia ya no estaba en uso sino en estado arqueológico cuando se construye la posterior fortaleza almohade. La secuencia estratigráfica muestra con claridad que el suelo de la iglesia no está especialmente elaborado, y a excepción de un espacio muy reducido con disposición horizontal de ladrillos, el suelo de la nave es de tierra apisonada y arcillosa, techo de los derrumbes del tapial romano subyacente".

Mención especial merece el ábside del altar, cuyo suelo aparece elaborado con una delgada capa del mismo hormigón en el que se elabora la cimentación del edificio.

El altar ocupa la mitad occidental del ábside, en una situación que se oculta al espacio de la nave de la iglesia. El altar es una plataforma masiva de piedras y hormigón cuya mesa está escalonada hacia el frente, escalones construidos en ladrillos unidos y recubiertos con yeso.

Aprovechando de cimentación los gruesos muros de sillares de la iglesia mozárabe se erige una construcción con unos muros levantados a base de la superposición de capas de tapial de ochenta centímetros y del tipo tabiya, constituida por arcilla y guijarros de piedra, fragmentos de cerámica triturada y cal. Estos muros presentan actualmente retazos emergentes que alcanzan una altura de alrededor de dos metros. Las medidas de las capas de tapial o tongadas y la separación de los mechinales (agujeros cuadrados), que se rematan arriba con pequeñas lajas de piedra, responden a un esquema constructivo propiamente hispano-musulmán.

El reconocimiento de estos muros emergentes de la superficie del terreno ha permitido recuperar la planta de esta construcción afectada potencialmente por las obras. Se ha podido descubrir una cerca que encierra un espacio rectangular, que hacia el Noreste y hacia las obras de la Autovía presenta dos salas rectangulares, la más externa sobresaliendo al frente a la interna, a modo de baluarte.

El sondeo realizado muestra que el depósito de materiales asociado a esta construcción presenta un primer nivel de derrumbes masivo de bloques de tapial en una matriz de las finas arcillas resultantes del lavado de éstos, al que sigue subyacente un nivel de alta concentración de ladrillos macizos rectangulares y tejas árabes. Son pruebas de que los muros de tapial se rematarían con un cuerpo superior de ladrillos, sobre los que descansaría el entramado orgánico para la disposición del tejado.

Afirman los arqueólogos que "no sólo todo este conjunto de materiales del inmueble responde a la cultura hispano-musulmana, sino que algunos de ellos parecen indicar con claridad que estamos ante una construcción almohade de los siglos XII y XIII de nuestra era. Tanto el sistema constructivo a partir de encofrados de tapial como la utilización de la tabiya viene apareciendo desde época almorávide y se generaliza en la almohade. El uso del ladrillo para el remate superior de los muros de tapial responde en Andalucía a construcciones almohades, como es el cercano caso de la cerca de Jerez".

Añaden que "la cerca, el baluarte y el material de tabiya del muro son testimonios de una función primaria o al menos secundaria de fortaleza". En ese sentido puntualizan que "podemos encontrarnos con uno de los llamados castillos de interior, de estructuras simples y sin torres, pero con un baluarte asociado a un espacio cercado, cuyo uso sería militar o coyunturalmente defensivo. Estos elementos también pueden responder a los dispositivos defensivos de una alquería o aldea almohade, cuyos vestigios materiales se extienden más allá del espacio de obra de la Autovía y permanecen desconocidos".

Los responsables de la Delegación de Cultura indican que "esta construcción hispanomusulmana, sin duda herencia de la relevancia del lugar de Jautor en el pasado romano, tiene la notoriedad correspondiente a un enclave importante en unos tiempos históricos próximos a la conquista cristiana y en un ámbito geográfico de frontera". Por ello, dada la singularidad de estos hallazgos y el estado de conservación de los restos, se completará la excavación de la iglesia y la fortificación y el yacimiento se adecuará para que pueda ser visitado.

El «enigma» de la vasija egipcia de la Vila Joiosa

Los expertos tardan cuatro años en recuperar y descifrar el jeroglífico de la pieza hallada en la necrópolis de «Casetes»

Por C. Ferrer, Benidorm, Levante EMV Digital, miércoles 15 de diciembre de 2004

Cuatro años de trabajo e investigación han sido necesarios para recuperar la vasija egipcia hallada en la Vila Joiosa y en descifrar el jeroglífico que rodea su cuello. La pieza, que ahora, por fin, se expone en el Museo Arqueológico de la población, es un ejemplar único en la Península Ibérica, una vasija de fayenza egipcia, llevada a la Vila Joiosa por los fenicios hacia el año 600 antes de Cristo. La cantimplora fue creada para contener agua del río Nilo, recogida el día de la crecida que se producía el 16 de julio, y que marcaba el año nuevo egipcio. El agua recogida ese día se consideraba milagrosa, con propiedades curativas, y se ponía a la venta con la cantimplora.

La pieza fue descubierta en el 2000, en una tumba de la necrópolis de «Casetes», próximo a la antigua panificadora Jonense. Las excavaciones arqueológicas que desarrolló José Ramón García dieron sus frutos y permitieron este hallazgo histórico. La pieza se depositó en su día en la tumba para favorecer la vida eterna del difunto, pero antes se vació su contenido sobre el finado, porque creían que el agua del Nilo traía la vida al valle de Egipto y esto podría ayudar a que un fallecido obtuviera una nueva vida en el más allá.

Es habitual que estas cantimploras contengan inscripciones en sus laterales. Unas inscripciones en alfabeto jeroglífico que han sido por fin traducidas y que dicen: «¡Qué el dios Ptah abra un feliz año a su dueño!» y «¡Qué la diosa Neit dé vida y salud a su dueño!».

La sala arqueológica, inaugurada en mayo del presente año, alberga unas 350 piezas expuestas y desde el museo se están prestando continuamente algunas de ellas para exposiciones temporales. Las numerosas joyas y objetos orientales (fenicios, egipcios y griegos) y del Mediterráneo central y occidental (etruscos, púnicos y tartesios) revelan además su relevancia como puerto marítimo en épocas pasadas. Y es que La Vila Joiosa tiene en su término municipal dos necrópolis, las dos más grandes y más duraderas de la Península Ibérica, puesto que permanecieron unos mil años, desde finales del s. VII hasta el s. VI antes de Cristo.

La importancia histórica de los fondos que contiene el Museo de Arqueología de la Vila Joiosa es tal que el mismo Museo del Louvre de París solicitó al Ayuntamiento vilero el traslado temporal de un collar fenicio, hallado en la necrópolis de Poble Nou perteneciente a un rey o caballero vilero que vivió en el siglo V antes de Cristo el pasado verano. La pieza se hallaba expuesta en la Sala Arqueológica municipal y fue reclamada por el museo francés para formar parte de la exposición Los Fenicios en el Mediterráneo. El collar fue hallado en 1996 enterrado en una tumba, construida expresamente para la joya, junto a un enterramiento especial del que se presupone su propietario, un rey local de La Vila o un caballero importante de la época (siglo V a. C.) a juzgar por el armamento y las piezas griegas y fenicias que se encontraron en esta necrópolis.

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DESCUBREN UN TESORO CON JOYAS EGIPCIAS EN LA NECROPOLIS DE LA VILA

Los arqueólogos aseguran que es la primera vez que se encuentran en la Comunidad Valenciana objetos similares procedentes de Egipto.

Por C. FUSTER (Benidorm), Diario Información, 15 de diciembre de 2000

Las excavaciones en la necrópolis de «Les Casetes» de La Vila Joiosa han puesto al descubierto un tesoro con joyas , amuletos y armas que los arqueólogos no dudan en calificar como uno de los más importantes de la península Ibérica.

El tesoro lo integran cincuenta objetos y piezas con rasgos orientalizantes de los siglos VII y VI a.d.C.. Destacan los cinco collares de oro fenicios, los amuletos y las armas (cuchillos, jabalinas y lanzas) con representaciones simbólicas de divinidades egipcias como Horus, Ra y las serpientes sagradas. Junto a esto, se han descubierto máscaras demoníacas de pasta vítrea, anillos y pendientes de oro y plata, huevos de avestruz decorados, platos y algunas piezas excepcionales como una botella de fanyeza «la cual probablemente contenía agua sagrada del Nilo que se incorporaba al ajuar de los muertos» destacaron ayer los técnicos.

Tanto el arqueólogo municipal, Antonio Espinosa como el director de la excavación, José Ramón García, han subrayado las enormes dimensiones de la necrópolis de la que tan sólo se han excavado 700 metros pero que alcanza probablemente los 4.000 m2. Espinosa remarcó que es una buena muestra de la evolución del arte de enterramiento de los iberos más antiguos hasta la época romana más avanzada «pues la necrópolis abarca un período muy largo en el tiempo extendiéndose hasta el siglo III d.C.».

Los técnicos aseguraron que estos objetos son el primer testimonio en la Comunidad Valenciana de piezas procedentes de Egipto «comparables a otros tesoros de primera magnitud como el de La Aliseda en Cáceres o El Carambolo en Sevilla».

José Ramón García afirma que los símbolos egipcios, «posiblemente procedentes de la ciudad de Rodas», los utilizaban los iberos para sus ritos funerarios. Estos collares se suman al collar de oro de cuarenta piezas hallado en la necrópolis del Poble Nou en 1996. Espinosa incide en el hecho de que no son comunes los hallazgos de collares «generalmente se suele descubrir una sola pieza y no el collar entero, nosotros parece que estamos casi ya acostumbrados a encontrárnoslos completos». La importancia de todos estos hallazgos reside también en la peculiariedad de haberse encontrado donde originariamente se depositaron. «Esto -explica Espinosa- permitirá que fechemos con exactitud muchas de las piezas».

La antigua ciudad Alonis sepultada bajo La Vila

El yacimiento de «Les Casetes» es una de las dos grandes necrópolis de la ciudad ibérica situada bajo el casco antiguo de La Vila. Esta ciudad se viene identificando por el Servicio Municipal de Arqueología y por otros investigadores, con la antigua ciudad comercial Alonis mencionada por las fuentes clásicas. El solar de «Les Casetes» es una pequeña parte de una inmensa necrópolis dispuesta a lo largo de un antiguo camino cuyo trazado todavía hoy se puede seguir.
Hasta el momento se han desenterrado 41 tumbas, todas ellas de cremación. También se ha documentado una zona industrial formada por dos hornos posiblemente con funciones metalúrgicas. La necrópolis fue descubierta en 1959 durante unas obras en las que aparecieron tumbas romanas de los siglos I a III d.C.

Hallados en Ceuta restos fenicios del siglo VII a.C.

EFE, 9 de diciembre de 2004

Un equipo de arqueólogos de Ceuta ha localizado numerosos restos de la época fenicia en un yacimiento en Ceuta, destacando la aparición en su inmensa mayoría de fragmentos de recipientes que se utilizaban en esa época.

Según informaron fuentes del Ejecutivo ceutí, entre los restos destacan algunas asas de ánfora y pedazos que evidencian los distintos estilos característicos de la época fenicia como de barniz rojo o la cerámica hecha a mano.

Las piezas han sido localizadas en un yacimiento situado en el centro de la ciudad y están siendo cuidadosamente clasificadas para su posterior estudio y reconstrucción para almacenarlas.

Los restos, localizados en los últimos días, están considerados como de los más importantes de España debido a los escasos datos que se poseen en nuestro país sobre la cultura fenicia, según han informado las fuentes.

La localización de estos restos ha permitido que el origen de la ciudad ceutí se sitúe en el siglo VII a. C.y no en el siglo I a C. como se pensaba hasta el hallazgo de este yacimiento en el centro de la ciudad.

Por su lado, el Gobierno ceutí tiene previsto editar una monografía del hallazgo y establecer un área de reserva arqueológica en la zona donde se ha localizado.

Expertos calculan que 50.000 lugares históricos están expuestos a ladrones en territorio de Israel

Expertos calculan que 50.000 lugares históricos están expuestos a ladrones en territorio de Israel

Foto: Las innumerables tumbas que existen en Israel son las presas favoritas de los ladrones que buscan reliquias para vender.

La Tercera, sábado 25 de diciembre de 2004

Tierra Santa se convierte en paraíso de saqueadores de tesoros arqueológicos
Las autoridades cuentan con un reducido cuerpo policial especializado que debe hacer frente a numerosas bandas organizadas. Estas atacan cada año unas 300 áreas: una moneda del período Bizantino (VI-VII) puede llegar a comercializarse en US$ 200.000.

Es de noche en Israel y un arqueólogo se desliza sobre su vientre a través de una estrecha grieta, hasta alcanzar una recámara excavada en un templo. La oscuridad lo domina todo y la expectativa de grandes hallazgos domina la imaginación del investigador. Pero al encender su linterna, nota huellas humanas que no son las suyas y la decepción lo abruma: las reliquias y los tesoros ya han sido robados por avezados saqueadores.

Tal es el drama que viven una docena de científicos y policías que buscan resguardar el patrimonio histórico de Tierra Santa. Agrupados en la Unidad de Prevención de Robos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, enfrentan una titánica tarea: en ese país hay casi 50.000 sitios arqueológicos expuestos a la acción de los ladrones.

Según los investigadores, los criminales actúan armados con detectores de metal y picotas y cada año atacan efectivamente 300 puntos en Israel y cientos más en Cisjordania, donde no hay policías que prevengan los saqueos. ¿El resultado? Se llevan lo más valioso y, en su apuro por huir, destruyen vasijas y restos humanos de alto valor histórico.

"No es como un bosque que se incendia y es reforestado. Si un sitio con antigüedades es robado, queda destruido para siempre", dice Amir Ganor, director de la unidad antirrobos. Al respecto, Alon Klein -otro policía experto en antigüedades- comenta que los saqueadores se llevan "todo, dejando sólo los esqueletos".

Lucha constante

Los expertos dicen que en tumbas y templos es posible hallar objetos valiosos como lámparas, jarrones con perfume, utensilios y vasijas. Pero los ladrones no dudan en destrozar cráneos cuando hallan monedas, ya que los muertos solían ser enterrados con ellas sobre sus ojos para pagar su paso a través de las puertas del Cielo.

Un ejemplo clásico lo conforman las 6.000 monedas conocidas del período Bar Kochba (135 d.C.), la mayoría de las cuales ha sido descubierta por ladrones de tumbas. De hecho, hasta 1986 la Autoridad de Antigüedades de Israel no había hallado ninguna durante sus propias excavaciones. Monzer, un palestino de 27 años que de día trabaja como joyero y de noche actúa como saqueador, dijo a Reuters que su trabajo es "fácil y entrega buen dinero".

Tal como la mayoría de sus colegas, este sujeto aprendió el oficio de su padre. Es tan exitoso que conduce un lujoso BMW y una sola moneda judía le ha llegado a reportar US$ 20 mil. "En general, buscamos oro, monedas y cerámicas. A veces hallamos esqueletos con brazaletes en las muñecas y rompemos para sacarlos", afirma.

Los objetos suelen ser vendidos en Londres y Nueva York, donde una moneda o una cruz del período Bizantino (VI-VII d.C) puede llegar a valer US$ 200 mil. Pese a las penas de cinco años de cárcel, las autoridades afirman que estas bandas son muy organizadas y pasan semanas acechando sitios y buscando pistas como piedras talladas que sobresalen del terreno.

"De cierta forma, son mejores que los arqueólogos al leer una zona. Saben dónde buscar y cuánto valen las reliquias", dice Ganor. En 2003 la policía israelí hizo 150 arrestos, pero las bandas no les temen ni a los escorpiones de las tumbas. "Basta saber que la gente paga miles de dólares por un trozo de historia", asegura un saqueador.

Hallan en Inglaterra una piedra tallada de 4.000 años

Hallan en Inglaterra una piedra tallada de 4.000 años

Una piedra tallada de 4.000 años, que puede ser el mapa más antiguo de la historia de la humanidad y que tiene al parecer componenetes de paisaje artístico, fue hallada por arqueólogos británicos en el condado de Yorkshire, en el norte de Inglaterra.

Tras el descubrimiento, el director de English Heritage, Neil Redfern, afirmó que "nunca había visto algo semejante, demuestra un increíble nivel de sofisticación", informó la agencia ANSA.

El investigador agregó que la piedra tallada contenía triángulos que pueden representar montañas, una figura del sol, aves y un rectángulo que podría significar la casa del artista.

También hallaron otros artefactos de la edad de Piedra, ya que descubrieron la roca tallada en una población de Fylingdales, cercana a la ciudad de Whitby, donde se estima vivieron poblaciones humanas prehistóricas.

"Este es el mapa más antiguo de la historia y demuestra que hace 4.000 años el hombre podía interpretar un paisaje artístico. Francamente, echa por tierra todas las concepciones arqueológicas que existían hasta el momento", precisó Redfern.

Los arqueólogos descubren parte de una balsa «porticada» vinculada a otras termas del foro

Los arqueólogos descubren parte de una balsa «porticada» vinculada a otras termas del foro

LA ALMOINA

Foto: PISCINA ROMANA. ÁNGULO DE LA ANTIGUA BALSA Y RESTOS DE UNA COLUMNA DESCUBIERTOS EN LA ALMOINA.

Las excavaciones junto al edificio del Punt de Gantxo sacan a la luz una «piscina monumental»

Los arqueólogos municipales dieron hace dos semanas con un importante hallazgo en el yacimiento arqueológico de la Almoina. Los expertos han descubierto en el perímetro del edificio del Punt de Ganxo que todavía no se había excavado restos de «una piscina monumental porticada» del siglo I o II después de Cristo.

Por: H. García, Valencia, Levante Digital, 23 de diciembre de 2004

En concreto, se ha localizado un ángulo de la esta construcción de época romana, cuyos muros tienen un metro de grosor. Justo en la esquina ha aparecido restos de una de las columnas que rodeaban la piscina, ubicada al lado del ninfeo del foro romano -una especie de estanque o fuente ornamental-. Este nuevo elemento del foro romano de Valentia se localiza en la parte oriental de la Almoina, justo donde se concentran la mayoría de edificios y construcciones relacionadas con el agua, como fuentes, pozos, norias y el propio ninfeo.

El hecho de que la piscina, cuya profundidad todavía no ha podido determinarse, estuviera rodeada de columnas ha llevado al director de las excavaciones y jefe del Servicio Municipal de Arqueología (SIAM), Albert Ribera, ha barajar la hipótesis de que esta construcción pudiera estar relacionada con unas termas o baños públicos, de época posterior a las termas republicanas que ya se hallaron en la Almoina. Tampoco se descarta la posibilidad de que la piscina monumental formase parte del conjunto del ninfeo. Ribera aseguró que este último descubrimiento, que se produce cuando ya las excavaciones se daban por concluidas y mientras se trabaja en la construcción de la plaza semiacristalada de la Almoina, «es muy valioso y evidencia la riqueza del yacimiento». Este nuevo elemento del foro se integrará en la exposición del museo subterráneo que habrá debajo de la nueva plaza.