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Terrae Antiqvae

Hallan ocho silos prehistóricos en Egipto

Hallan ocho silos prehistóricos en Egipto

EL CAIRO- Un grupo de excavadores estadounidenses desenterró ocho silos que constituyen reliquias de la vida agrícola en el período neolítico, dijo el martes el ministro de cultura de Egipto en un comunicado.

Associated Press, 28 de Diciembre de 2004

Los silos fueron descubiertos la semana pasada en Fayoum, un oasis situado a 80 kilómetros al sudoeste de El Cairo, dijo Farouk Hosni en su anuncio. En la declaración señala que los silos datan de la era neolítica que comenzó aproximadamente 9.000 años A.C., conocida como un punto de transición de los grupos nómadas que vivían de la caza, a sociedades agrícolas.

Hosni agregó que "esos silos revelan la técnica de agricultura y el sistema que se usaba en la comunidad prehistórica"´.

Un importante funcionario especializado en antigüedades, Zahi Hawass, también calificó a los silos "característicos" como "nuestros testigos de las más antiguas comunidades agrícolas de Egipto".

Hawass agregó que el "excelente" estado de conservación de los silos ha ayudado a los científicos a entender la transición del cazador recolector al estilo de vida agrícola sedentario.

William Z. Wendrich, director de la misión arqueológica, dijo en la declaración que el hallazgo tuvo lugar al norte de un sitio donde se habían hallado varios silos colmados de trigo, lino y fruta en 1926.

La caída del imperio maya

La caída del imperio maya

Por TONY PHILIPS

Donde hoy existen las selvas tropicales de Guatemala, una gran civilización floreció hace muchos años. La gente de la sociedad maya construyó grandes ciudades, templos suntuosos y pirámides elevadas. En su esplendor, alrededor del año 900 dC., la población se estimaba en unas 200 personas por km cuadrado en las áreas rurales, y más de 800 personas por km cuadrado en las ciudades.

Este vibrante ÜÜPeriodo ClásicoY´Y´ de la civilización maya prosperó por seis siglos. Entonces, por alguna razón, se derrumbó.

Por mucho tiempo, la caída de los mayas ha sido uno de los grandes misterios del mundo antiguo. Es, sin embargo, algo más que una curiosidad histórica. A la vista de las ruinas mayas, en la región de Petén (Guatemala), cerca de la frontera con México, la población se está incrementando de nuevo, y está talando la selva tropical para convertirla en tierra de cultivo.

La desaparición del polen

ÜÜEstudiando qué fue lo que los mayas hicieron bien y qué hicieron mal, tal vez podamos ayudar a los habitantes locales a encontrar formas eficientes de cultivar la tierra, sin llegar a los excesos que condenaron a los mayasY´Y´ dice Tom Sever del Centro Marshall de Vuelos Espaciales (MSFC), el único arqueólogo de la NASA, que ha estado utilizando satélites para analizar las ruinas mayas; al combinar esa información con descubrimientos convencionales arqueológicos de las excavaciones, se ha logrado descifrar gran parte de lo que realmente ocurrió.

Por el polen atrapado en antiguas capas de sedimento del lago, los científicos se han enterado de que hace aproximadamente 1.200 años, justo antes de la caída de la civilización, el polen de los árboles desapareció casi por completo y fue reemplazado por polen de maleza. En otras palabras, la región se encontraba deforestada casi en su totalidad. Sin los árboles, la erosión habría empeorado, llevándose la capa de suelo fértil. La cambiante superficie habría aumentado la temperatura de la región hasta en 6 grados, de acuerdo con simulaciones por computador efectuadas por el científico del clima Bob Oglesby de la NASA. Esas temperaturas más cálidas habrían secado la tierra, haciéndola aún menos propicia para cultivos.

El incremento en las temperaturas también habría desestabilizado los patrones de precipitación pluvial. Durante la temporada seca en el Petén, el agua escasea, y el agua subterránea está demasiado profunda (+150 metros) como para perforar pozos. Morir de sed es una amenaza real. Para sobrevivir, los mayas debieron recurrir a agua de lluvia almacenada en estanques, de tal manera que una alteración en las lluvias habría tenido consecuencias fatales. Estudios recientes demuestran que están ocurriendo cambios en la formación de nubes y en las lluvias sobre partes deforestadas de América. ¿Se repite la historia?.

Usando técnicas clásicas de arqueología, los investigadores han descubierto que los huesos humanos de las últimas décadas, anteriores al colapso de la civilización, muestran signos de una desnutrición severa. ÜÜLos arqueólogos solían debatir acerca de si el derrumbe de los mayas se debió a sequía, guerra o enfermedad, o a un número de otras posibilidades tales como la inestabilidad políticaY´Y´, comenta Sever. ÜÜAhora creemos que todos estos factores estuvieron implicados, pero eran solamente los síntomas. La causa principal fue una escasez crónica de alimento y agua, debido a cierta combinación de la sequía natural y la deforestación ocasionada por los seres humanosY´Y´.

Desaparece la selva tropical

En la actualidad, la selva tropical está cayendo otra vez bajo el hacha. En los últimos 40 años, se ha destruido casi la mitad de la selva, cortada por los granjeros que practican la agricultura de "tala y quema": se derriba una parte de la selva y se quema para exponer el suelo con el fin de sembrar cultivos. Es la ceniza la que le da fertilidad al suelo, de tal manera que en un plazo de 3 a 5 años el suelo se agota, obligando al granjero a seguir avanzando, derribando una nueva sección. Este ciclo se repite indefinidamente... o hasta que la selva se termine. Si continúan los índices actuales de destrucción, para el 2020, solo quedará del 2 % al 16 % de la selva tropical original.

Al parecer, la gente moderna está repitiendo algunos de los errores de los mayas, y los investigadores creen que se puede evitar el desastre si los investigadores logran descubrir lo que los mayas hicieron correctamente.

¿Cómo pudieron prosperar los mayas por tantos siglos?

Una pista importante llega desde el espacio con el análisis de las fotos de los satélites y, en ellas, se localizan indicios de antiguos canales de drenaje y riego en áreas semi-pantanosas cerca de las ruinas Mayas.

Los residentes actuales hacen poco uso de estos pantanos de baja altitud (a los que ellos llaman ÜÜbajosÝÝ), y por mucho tiempo, los arqueólogos dieron por hecho que los Mayas tampoco los habían aprovechado. Durante la temporada de lluvias de junio a diciembre, los bajos son muy fangosos, y en la temporada seca se deshidratan. Ninguna de las dos condiciones es buena para cultivos.

Los investigadores suponen que estos canales antiguos fueron parte de un sistema diseñado por los Mayas para dirigir el agua hacia los bajos de modo que pudieran cultivar esta tierra. Los bajos cubren el 40 % del paisaje; la utilización de esta inmensa área de tierra para la agricultura habría dado a los Mayas un mayor y más estable suministro de alimentos. Habrían podido cultivar la región montañosa durante la temporada lluviosa y los bajos durante la temporada seca. Además habrían podido cultivar los bajos año tras año, en lugar de derribar y quemar secciones de selva tropical.

¿Pueden los actuales granjeros aprender una lección de los Mayas y sembrar sus semillas en los bajos?. Es una idea inquietante. El Ministerio de Agricultura de Guatemala junto a Pat Culbert de la Universidad de Arizona y Vilma Fialko del Instituto de Antropología de Guatemala tratan de identificar áreas en los bajos con suelo apropiado. Entre sus planes está el plantar cosechas de prueba en esas áreas, con canales de riego y drenaje inspirados por los Mayas.

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Sequías prolongadas precipitaron la caída de la civilización maya

Por: Jorge A. Bañales

La desintegración de la civilización maya se precipitó por tres sequías prolongadas, anunciaron hoy científicos estadounidenses que estudiaron los sedimentos de las profundidades sin oxígeno de la Fosa de Cariaco, al norte de Venezuela.

Las tres sequías, que ocurrieron alrededor de los años 810, 860 y 910, y que duraron aproximadamente una década cada una, coinciden con las tres fases del colapso de esa cultura, según las pruebas arqueológicas, indicó el equipo investigador en un artículo que publica mañana la revista Science.

"Los intervalos de mayor sequía fueron breves, cada uno con una duración de tres a nueve años, pero ocurrieron durante un período extendido de reducción general de la precipitación pluvial, que puede haber empujado al sistema maya al borde del colapso", indica el estudio.

La civilización maya cubrió, en su apogeo, unos 325.000 kilómetros cuadrados, desde la península de Yucatán, por los estados de Chiapas y Tabasco, en México, a Belice, Guatemala y el occidente de Honduras y de El Salvador.

Durante los siglos IX y X ocurrió un deterioro de las estructuras de Gobierno de los mayas, que condujo a un abandono de las ciudades y lo que popularmente se conoce como la "desaparición de los mayas", sin que se haya identificado una causa única o principal para ese colapso hasta ahora.

Sin embargo, el artículo señala que en el análisis del titanio de los sedimentos acumulados en la Fosa de Cariaco "refleja las variaciones del arrastre de los ríos y ciclo hidrológico" de América Central, dónde estaba situada la civilización maya.

En el estudio participaron Larry C. Peterson, de la Universidad de Miami; y Daniel Sigman, de la Universidad de Princeton, y científicos del Instituto de Ciencias de la Tierra en Zurich (Suiza) y el Instituto Oceanográfico Woods Hole, en Massachusetts.

Los autores del artículo recordaron que los mayas vivían en un desierto sujeto a las variaciones estacionales, y su cultura y economía dependían de un ciclo irregular de lluvias, por lo cual construyeron una variedad de embalses, canales y otros sistemas para la almacenar el agua de lluvia.

Los estudiosos del imperio maya, añade el artículo, "en general están de acuerdo en que hubo variaciones regionales en el colapso, y en que éste ocurrió primero en las tierras bajas del sur y centro de Yucatán, mientras que muchas áreas del norte pasaron por un declive similar un siglo después".

El control sobre los sistemas artificiales de almacenamiento y distribución del agua, que estaba en manos de los gobernantes mayas, "puede haber jugado un papel tanto en el florecimiento como en el colapso de esa civilización", añade.

La Fosa de Cariaco es un hundimiento de la corteza terrestre dentro de la plataforma continental del oriente de Venezuela. Tiene una forma alargada, orientada en dirección este-oeste con una longitud de 186 kilómetros de largo y aproximadamente 204 kilómetros de ancho.

La Fosa, compuesta por dos grandes depresiones unidas entre si por sillas -zonas menos profundas ubicadas entre las depresiones-, es la mayor cuenca marina anóxica -sin oxígeno- del mundo, y representa un importante complemento a los estudios de oceanografía química en el Mar Negro.

Cariaco ofrece un ambiente único en el planeta, que actúa como un contenedor donde puede medirse la acumulación de materia orgánica y el intercambio de carbono en la columna que forman la atmósfera, el agua y el fondo.

Las condiciones anóxicas y sin movimiento del fondo permiten la acumulación de sedimentos en forma estratificada o laminada.

Cada año arroja dos láminas, por la temporada seca y la de lluvias, en sendas capas de color claro y otra oscura.

Los sedimentos ofrecen a los científicos un claro registro temporal que abarca un amplio período, con una resolución comparable a la de los hielos polares.

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Un jeroglífico desvela el misterioso ocaso del imperio maya.

Un equipo de arqueólogos descifra un texto que explica el inicio de la catástrofe que acabó con esta civilización.

En aquellos tiempos en los que los romanos hacían suyas las orillas del Mediterráneo, al otro lado del planeta, en el Golfo de México, florecía un imperio de cultura muy avanzada, con grandes conocimientos de astronomía y matemáticas. Sin embargo, cuando los españoles llegaron a esas tierras cientos de años después, apenas quedaban trazos de esa riquísima civilización. El imperio maya desapareció por completo de una forma traumática, pero no a causa de un fenómeno natural violento, sino por la traición de un hombre que fue rey pero se vendió al enemigo, y que terminó asesinando a su propio hermano.

Esta historia de apariencia mítica es narrada en silencio desde hace 13 siglos por las piedras de la pirámide de Dos Pilas, perdida en un rincón remoto de la selva guatemalteca de Petén. Los jeroglíficos tallados en el barro de los primeros escalones del edificio constituyen uno de los textos mayas más extensos jamás hallado, y, según el director de equipo de arqueólogos que los han descifrado, Arthur Demarest, esconden además la historia del ocaso de esta civilización.

La guerra entre dos hermanos

Los mayas fueron uno de los tres principales imperios de la América precolombina, junto con los incas y los aztecas. Asentados desde antes del 2.000 AC en el Golfo de México, durante más de mil años constituyeron un imperio invencible formado por ciudades-Estado independientes y, en bastantes ocasiones, enfrentadas. Y de repente, en pocos años y por causas hasta ahora desconocidas, alrededor del 800 DC comenzó el ocaso de esta civilización, que terminó por desaparecer casi completamente de la faz de la Tierra.

Las piedras de la selva de Petén cuentan la historia de una lucha entre dos hermanos que pudo desencadenar el fin del imperio. Balaj Chan K'awiil fue nombrado rey de Dos Pilas por su hermano, rey de Talik, de forma que estas dos ciudades-Estado mantuvieron desde sus origenes una estrecha alianza. En virtud de este acuerdo, Balaj Chan K'awiil llevó a sus súbditos a la guerra contra Calakmul, la gran rival de Tikal, pero perdió esta batalla, y como consecuencia de esta derrota fue expulsado del trono y mandado al exilio durante un año.

La guerra entre Tikal y Dos Pilas "formó piscinas de sangre"

Tras ese tiempo, Balaj Chan K'awiil regresó a su tierra y al trono, pero ya no pudo ejercer sino de marioneta al servicio de los intereses de Calakmul. Así, una de sus primeras decisiones fue declarar la guerra a sus antiguos aliados y a su hermano. Fueron 12 largos años en los que, según cuentan las piedras, "se formaron piscinas de sangre y montañas de cráneos en las plaza mayor de Tikal", como ha señalado el especialista guatemalteco Federico Fahsen, codirector del proyecto.

Pero la victoria de Balaj Chan K'awiil no fue definitiva, pese a que acabó con la vida de su hermano en el curso de la contienda. Tikal contraatacó poco después y destruyó Calakmul, en 695 DC. Los años siguientes fueron una sucesión de guerras sangrientas en las que ninguna de las dos ciudades logró la victoria definitiva. Además, el conflicto se extendió a otras plazas, "la guerra se les fue de las manos", según Demarest, y justo cuando la civilización maya alcanzaba su apogeo, las sucesivas contiendas precipitaron su fin. Las piedras de Dos Pilas llevan desde entonces contando su historia muda a quiénes quieran escuchar, a quiénes puedan entender.

18 escalones cubiertos de barro

La investigación comenzó en otoño del año pasado, después de que un huracán arrancase de cuajo una arboleda, dejando al desnudo los 18 escalones de la base de la pirámide de Dos Pilas, cubiertos de barro y vegetación, y con ellos la historia de Balaj Chan K'awiil.

El equipo de Demarest se puso a la tarea de descifrar el texto, y en tres meses han sacado a la luz la historia de estas piedras (publicada en el número de octubre de la revista National Geographic). Es la historia de la fundación de Dos Pilas, en el 629, como colonia de Tikal, y de cómo Balaj Chan K'awiil, con tan sólo cuatro años de edad pero ya príncipe, fue trasladado a vivir allí mientras su hermano reinaba aún a 100 kilómetros de distancia.

Dos Pilas no tenía a su alrededor tierras cultivables; su prosperidad provenía del control que ejercía sobre el tráfico comercial del río Pasión, descrito por Demarest como "una autopista maya". Sin embargo, desde sus inicios ejerció el carácter predador con el que fue fundada por Tikal como base militar en la zona. Su misión era asegurar la estabilidad del área, pero su destino fue causar guerras y terminar con sus fundadores, y, a la larga, con la civilización que la vio nacer.

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La primera escritura del Nuevo Mundo

Los olmecas, forjadores de una cultura precolombina asentada en México entre el año 1500 y el 800 antes de Cristo, habrían empezado a utilizar una primitiva forma de escritura hace 2.640 años, con tres siglos de antelación de lo aceptado hasta ahora para el uso de palabras escritas en las culturas mesoamericanas.

Los olmecas -la cultura que sirvió como cimiento e inspiración para las grandes civilizaciones precolombinas de México y América Central- continúa rompiendo moldes pioneros cientos de años después de haber desaparecido. Nuevas evidencias publicadas en el último número de la revista «Science» demuestran que este influyente pueblo habría empezado a utilizar una primitiva forma de escritura hace 2.640 años, con tres siglos de antelación de lo aceptado hasta ahora para el uso de palabras escritas en el Nuevo Mundo.

Las sorprendentes trazas de comunicación escrita han sido encontradas por un equipo de investigadores norteamericanos en la zona mexicana de Tabasco, base de la cultura Olmeca, desarrollada entre los años 1500 y 100 antes de Cristo. El descubrimiento confirma que estos nativos habrían sido los primeros de la región en formalizar un sistema de escritura y su propio calendario. Lo que desbanca a la cultura Zapoteca como los precursores de esta forma de comunicación en toda la América precolombina.

Estas conclusiones se basan en un cilindro de cerámica con relieves para imprimir y fragmentos de una placa de piedra, piezas encontradas en excavaciones en la rica zona arqueológica conocida como La Venta. Según el equipo dirigido por la profesora Mary Pohl, de la Universidad Estatal de Florida, resultaba bastante extraño que una cultura como la olmeca que tanto se adelantó tanto en cuestiones de vida urbana, organización política y arquitectura monumental no hubiera avanzado también en el terreno de la comunicación escrita.

Los investigadores norteamericanos han fechado la antigüedad de estas piezas en torno al 650 antes de Cristo. A su juicio, los signos identificados representan la lengua hablada por los olmecas. Aunque todavía no han desarrollado una clave para traducir estos jeroglíficos, los primeros indicios apuntan a que esta primitiva escritura habría inspirado el sistema utilizado posteriormente por la civilización maya. En su apreciable nivel de desarrollo, los olmecas también habrían sido capaces de establecer un calendario con ciclos de 260 días.

A escala mundial, el desarrollo de la escritura por parte de la humanidad habría tenido lugar de manera independiente en territorios de la antigüedad que ahora forman parte de Irak, Egipto, China, Pakistán y América Central. De todos estos esfuerzos separados, los realizados en Oriente con tabletas de arcilla serían los más antiguos, remontándose a tres milenios antes de Cristo, con un interés centrado en torno a materias contables.

En el caso de los restos atribuidos a los olmecas, el cilindro de cerámica de ocho centímetros de altura habría sido utilizado para imprimir con algún tipo de pigmento sobre la piel o ropajes. Según los investigadores norteamericanos, la placa de piedra verde grabada también con signos seguramente habría sido concebida como una especie de alhaja para lucir en público. Pero su mal estado de conservación no permite identificar su mensaje.

La estampa del llamativo cilindro sí que ha sido identificada claramente como un pájaro con una serie de signos que emanan de su pico. Entre los signos más llamativos destaca uno en forma de «U», que en periodos posteriores ha sido utilizado por algunas culturas precolombinas para representar el concepto de autoridad. Otro signo («3 Ajau») recuerda una fecha especifica utilizada dentro del calendario utilizado por los Mayas.

Estos indicios han dado pie a la hipótesis de que el mensaje que emana de este misterioso pájaro es el nombre de un rey, dada la costumbre de estas culturas de utilizar la fecha de nacimiento como nombre personal. Porque estos signos emanan claramente del pico de un ave como el texto de una viñeta actual, los especialistas dirigidos por la doctora Pohl insisten en que no se trata de una simple iconografía sino de la representación escrita de palabras habladas.

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Enlaces de interés en Internet:

Mayas:

http://www.uady.mx/sitios/mayas/investigaciones/sociolin/lenguamaya.html

http://www.astro.unah.hondunet.net/arqueo/LosMayas.html

http://www.ccu.umich.mx/mmaya/recorrido/antiguos.html

http://www.ini.gob.mx/monografias/b_mayas.html

http://www.quintanaroo.gob.mx/areamaya/zonas.htm

http://www.denison.edu/istmo/proyectos/corazon.html

http://mx.geocities.com/wolscb/olmecas.html

Mesoamerica:

http://www.ciesas.edu.mx/bibdf/ini/nacional/08_social.html

http://www.leidenuniv.nl/interfac/cnws/pub/LatinAm.html

http://www.edomexico.gob.mx/newweb/servicios/civica/pasajes/Teotihuacan.htm


Olmecas:

http://www.valvanera.com/allende/olmecas.htm

http://mx.geocities.com/wolscb/olmecas.html

http://www.comosatranslations.com/Olmec_BabyfaceSP.htm

http://www.ufg.edu.sv/museo/libro06.html

http://mexico.udg.mx/arte/arqueologia/dzinba.htm


Toltecas:

http://www.valvanera.com/allende/toltecas.htm

http://www.e-mas.co.cl/categorias/historia/Los%20Toltecas%20I.htm

http://www.toltecayotl.org/ensayos/tesoros.html

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La Serpiente emplumada de Kukulcán en Chichén Itzá

La serpiente emplumada comienza a descender. Todo está envuelto en la oscuridad a excepción de la escalera norte del enorme templo por donde llega. Mientras el sol proyecta su misteriosa sombra, los escalones se iluminan poco a poco dándole vida a la gran cabeza serpentina que reposa en la base del templo. El gran dios se desliza por los escalones, extiende su prodigioso cuerpo y entonces desaparece.

Por: Mayan Majix

Así como sucedió hace más de 1,000 años, el fenómeno del equinoccio (21/22 marzo y septiembre) en el templo de Kukulcán en Chichén Itzá, sigue conmoviendo los corazones de los espectadores. En estas épocas del año, el juego de luz y sombra en el templo, crea esta ilusión óptica: La de una serpiente que se mueve. Miles de entusiastas se reunen en Chichén Itzá para vivir la experiencia de la magia maya. Al observar a la serpiente bajar por el templo, los visitantes se podrán preguntar hacia dónde va. Existe una profunda ironía en este descenso y desaparición, como si Chichén Itzá fuera el punto de partida para un viaje, en cierta forma lo es porque Yucatán es, en efecto, la puerta de entrada a un gran mundo: El Mundo Maya.

Desde lo alto de la pirámide de Kukulcán, que tiene más de 21 metros, la vista de este Imperio Maya es asombroso. Enormes templos, complejas plataformas esculpidas, inmensas canchas de pelota y columnas salpican el paisaje. La inclemente y áspera tierra del Yucatán se extiende hasta donde alcanza la vista.

Sin embargo. con toda su majestuosidad. el enorme sitio arqueológico de Chichén Itzá representa sólo una parte de lo que se ha llegado a conocer como El Mundo Maya. Esta vasta área fue habitada por los antiguos mayas, cuya civilización alcanzó su apogeo cultural entre los años 200 y 900 D.C. En un tiempo, los mayas dominaron la parte este de Mesoamérica, incluyendo Guatemala, Belice, la parte occidental de Honduras y parte de El Salvador, así como los estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Tabasco. Desde la enorme cordillera de volcanes que abarca desde Chiapas a la parte inferior de Centro América, hasta las rígidas mesetas del Yucatán, el paisaje maya reune gran variedad de condiciones climatológicas.

Enlaces de interés:

http://www.internet-at-work.com/hos_mcgrane/chichen/chichen_kukul.html

http://www.traveladdicts.connectfree.co.uk/Mexico/Mexico_ruins.htm

http://www.delange.org/ChichenItza/ChichenItza.htm

http://www.galenfrysinger.com/chichen_itza.htm

http://www.werner-forman-archive.com/Ancient%20Mexico.htm

http://americanindian.net/mayaa.html

http://www.mayanmajix.com/ancient_chic.html

http://perso.wanadoo.fr/devoyage/chich/chichen.htm

http://lbdsg1.epfl.ch/zoran/mexico/

http://www.cana.it/archivio/zen19.html

http://www.yucatan.com.mx/especiales/arqueologia/005.asp

http://www.next-g.com/mextur/yucatan/chichen.htm

http://www.artehistoria.com/historia/contextos/1416.htm

http://www.reforma.com/deviaje/articulo/179132/

David, frente a la historia y sin honda

David, frente a la historia y sin honda

Foto: DAVID VICTORIOUS OVER GOLIATH, MICHELANGELO MERISI, "CARAVAGGIO" (1573-1610)
Canvas (110x91 cms.), Italian School. Baroque, 17th Century, Hall 4. David, cuyo nombre engendró dinastías, inspiró sueños de heroísmo y designó estrellas, es uno de los pilares del imaginario social y político occidental, además de fundador de Israel; sin embargo, algunos arqueólogos creen que nunca tiró con honda.

Por RAMIRO VILLAPADIERNA, ABC, 5 de enero de 2005

BERLÍN. Pocas gestas individuales han inspirado el coraje personal y político como aquella bíblica del I Libro de Samuel, posiblemente la primera referencia escrita al triunfo de la inteligencia sobre el músculo, la destreza sobre la fuerza bruta, el pensamiento veloz sobre el único de la espada. Desde entonces, y durante tres milenios, un aliento de rebelión ha soplado para el pequeño, el apacible y el justo. Tirar con honda llega hasta hoy como expresión de acierto y el hito celebra aún el hecho contra natura del fuerte vencido por el débil: Caravaggio o Miguel Ángel llevan al apogeo su mito. Transustanciado de su victoria, se dice que el pueblo de David lo ha resistido todo. ¿Cabría mayor prueba?

Si no, desde luego, de un poder inspirador reconocido por la historiografía política, sí cabrían dudas del legendario episodio de su victoria sobre Goliat de Gad, el formidable filisteo, en quien se ha estudiado una acromegalia y visión deformada, ambas posible fruto de un adenoma pituitario y, en su caso, cooperantes al éxito de David. Historiadores de la Universidad de Maguncia afirman no encontrar prueba de que el rey David fuera el célebre pastorcillo valiente, de cuya bíblica victoria nació una estirpe y, más aún, hace 2004 años, «en la ciudad de David», un niño y un hecho que iba a cambiar la historia, que cabe mencionar que hay una estrella de Belén y una estrella de David.

Las fechas no cuadran

¿Quién era, pues, el rey David, el hijo de Jessé de Judea, ungido por Samuel y santificado luego por la hagiografía hebrea?, se pregunta Ralf Peter Märtin en el ensayo que publica en enero el «National Geographic Deutschland». Las fechas no cuadran, y alguna como la batalla del valle de Elah, la toma de Jerusalén a los jebusitas, la construcción del templo o la relación de David con el rey Saúl muestran incongruencias.

Un investigador alemán ha seguido las huellas del héroe bíblico, y los hitos del pastor contemporáneo de Aquiles y los del monarca israelita se entrecruzan con el diálogo divino y el destino de Israel, pero no llegan siempre o del todo a encontrarse. Wolfgang Zwickel, un historiador de Maguncia experto en el Antiguo Testamento no termina de encontrar al propio Goliat (árabe: Jálát), el «campeón» que medía seis codos y un palmo (1. Sam. 17,4); esto es, tres metros. Y, en todo caso, desde el propio Libro de los Reyes, que, como otros pasajes, parece entreverar dos versiones y anotaciones posteriores, ya existían dudas expertas de si realmente lo mató David o Elhanan, también belemita, hijo de Jaare-oregim, como dice el segundo libro de Samuel.

No es la primera vez que los historiadores se ven confundidos ante David. Pese a exhaustivas búsquedas arqueológicas nunca se ha encontrado traza alguna del apoteósico reinado; David no se estableció en el propio Jerusalén y el templo se construyó después. Pero Zwickel alberga dudas sobre el mismísimo episodio del combate. Para unos historiadores, David habría sido un jerarca fuerte e inmisericorde, para otros no más que un jefe tribal de un estado poco significante.

Es harto probable que quienes antes y después escribieron el pasaje en el libro de los profetas anteriores hayan centrado y resumido en David episodios diferenciados, sucedidos a distinta persona y a lo largo de cuando menos un siglo. Los versículos 32 y 55 del capítulo 17 del primer Samuel dan prueba del cruce: el rey Saúl conoce al primero y desconoce al segundo David; en otro pasaje es el pastorcillo que toma cinco cantos del río, pero luego un guerrero que se «retira a su tienda» tras descabezar a Goliat y mientras los israelitas persiguen a los filisteos hasta Gad.

Está también, como ha hecho ver Jonathan Kirsch en «King David: the real life of the man who ruled Israel», el pequeño músico que suaviza con su lira los males de espíritu de Saúl, el que defiende a sus ovejas del oso y el león con sus manos desnudas, el que despierta la envidia y la ira de Saúl, el amado por el hijo de éste, Jonatán, el exiliado entre los filisteos, el que toma la fortaleza de Sión y reina en Hebrón. Y, por supuesto, el ungido con aceite por Samuel, en uno de los libros más políticos, pues abandona la tradición antimonárquica aunando en David al querido tanto por Dios como por el pueblo.

Símbolo de la historia judía

El director del Instituto Arqueológico de la Universidad de Tel Aviv ve ante todo en David un símbolo de la historia judía. Como tal, reconoce Israel Finkelstein, los sabios que transcribieron la Biblia habrían circunscrito a su persona varios procesos de edificación del estado israelita, que sin embargo se habrían prolongado en el tiempo.

Evolución no infrecuente en el proceso de mitificación, lo cierto es que, en tiempos de la ocupación romana, el mito ya es tangible: a José de Nazareth de Galilea se lo presenta como un extranjero, «de la casa y linaje de David», como tal requerido de bajar a inscribirse en la ciudad de éste, Belén de Judea.

Y no cabe duda de que lo que sucediera hizo de David uno de los símbolos más poderosos de la Biblia, del destino israelí y el imaginario político, sólo tal vez suplantado pasajeramente por Espartaco entre la revolución obrera de entreguerras y en un período de creciente antisionismo. La documentación completa sobre el estudio aparece en el presente número de «National Geographic Deutschland», elaborada por Sisse Brimberg y Cotton Coulson.

Cádiz, hallados un pozo y dos tipos de pavimento romanos en Jabonería.

Cádiz, hallados un pozo y dos tipos de pavimento romanos en Jabonería.

Foto: Neápolis al descubierto. Aspecto de la excavación realizada en el solar de Jabonería, donde se aprecian los muros, el tramo de escalera y el pozo hallados. Joaquín Pino. Los nuevos hallazgos confirman la importancia del solar del barrio de Santa María, en el que está prevista la construcción de viviendas.

Por AIDA R. AGRASO, Diario de Cádiz, 5 de enero de 2005

Cádiz. La excavación del solar de Jabonería continúa deparando hallazgos que confirman la importancia del terreno, situado en una zona de alta densidad arqueológica -allí se situaba la neápolis mandada construir por Balbo el Menor- y donde se planea la construcción de viviendas. Los arqueólogos han encontrado en su subsuelo un pozo y dos tipos distintos de pavimento, así como un tramo de escaleras que las dimensiones de la cata objeto de estudio no permiten aún ver a dónde irá a parar. La excavación en extensión, que comenzará a ser una realidad a partir del próximo lunes, aclarará este punto y otros relacionados con el edificio al que pertenecerían los tres muros hallados con anterioridad en el solar.

La arqueóloga directora de las excavaciones, María Eugenia García Pantoja, explicaba ayer que en el mismo lugar donde aparecieron los tres muros han sido localizados "restos de pavimento y un pozo, perteneciente a la misma estructura y de la misma época", es decir, del siglo I d.C. Aún se desconoce qué tipo de funcionalidad tendría este pozo, y la arqueóloga sigue sin aventurarse a hacer hipótesis hasta que no se amplíe la superficie a estudio.

La excavación ha permitido también obtener evidencias de pavimentos romanos de dos tipos, uno "de losas grandes en piedra ostionera" y "otro de opus". Por tanto, se aprecian "dos niveles de ocupación claro, uno con el opus y, por debajo, el otro de piedra ostionera, un pavimento menos común".

Además, estos hallazgos se relacionan "con dos peldaños de una escalera que se introduce en el perfil del sondeo y no se sabe dónde llega", así como con distintos fragmentos cerámicos.

Todos estos restos -incluidos los muros romanos aparecidos con anterioridad- han sido localizados en un hueco de diez por cuatro metros, un espacio que no permite obtener la suficiente información como para poder aclarar las distintas incógnitas que aún se ciernen sobre el hallazgo. La arqueóloga afirma que en estos días "se rematará" el estudio de esta cata, y que a partir del lunes se ampliará la zona a estudio. Cabe recordar que la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico ha dato todas las facilidades posibles para que la excavación pueda ser ampliada, tal y como pidió María Eugenia García Pantoja una vez comprobada la importancia de los primeros hallazgos.

Los expertos llevan tres meses estudiando la zona, donde se prevé llevar a cabo una importante actuación urbanística. Aunque la arqueóloga reconoce que la localización de restos "ralentiza el trabajo" y que "se va muy despacio" por el lógico cuidado y la minuciosidad con los que se tiene que excavar el terreno, añade que se va "a buen ritmo", teniendo en cuenta que se trabaja a cinco metros de profundidad, algo que complica las labores arqueológicas.

En estos tres meses, el equipo dirigido por María Eugenia García Pantoja ha sacado a la luz no sólo un revuelto de materiales de distintas épocas -romanos, con fragmentos de opus, mármoles y estucos, y vajilla de época medieval y moderna- sino también los restos de tres muros romanos -de 55 centímetros de grosor- que forman una esquina de lo que es sin duda una estructura de considerables dimensiones y que pertenece a una edificación de la zona noble de la neápolis mandada construir por Balbo el Menor, que escogió una zona elevada al otro lado de la antigua ciudad para erigir el teatro, el anfiteatro y otras obras de infraestructuras, entre otras construcciones. Los materiales romanos confirman además la pertenencia de estos restos a una "zona noble".

El primero de los muros fue localizado a mediados del mes de noviembre, y sus características confirmaban las expectativas que se cernían sobre el solar. A este lienzo se sumarían un mes después otros dos, del mismo material -piedra ostionera, excavados en la roca natural- y, ahora, el tramo de escalera y el pozo.

El conjunto podría pertenecer a un edificio público o una edificación de cierta entidad. No se descarta que pudieran pertenecer a una criptocámara parecida a la hallada en su día en la Casa del Obispo, aunque este extremo está aún por confirmar. Lo cierto es que los muros -que aún conservan los mechinales de las vigas- sonde una entidad indiscutible. Tanto que ya se ha hablado en voz alta de la conveniencia de que sean conservados in situ en el futuro proyecto constructivo.

Hasta ahora, los restos localizados han confirmado una posibilidad tenida en cuenta desde el principio tanto por la Delegación Provincial de Cultura como por los responsables de la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico: los posibles cambios en el proyecto constructivo a realizar si aparecían restos de entidad.

Si ya Cultura decía en un principio que la aparición de restos "podrían acarrear medidas correctoras en el futuro proyecto constructivo" y José de Mier, delegado provincial del Gobierno, explicaba hace un año que la realizada en Jabonería era "una operación de cirugía, con un bisturí muy fino en un cuerpo que tiene 3.000 años" y pedía "que nos ayuden los restos" no apareciendo, una vez que la aparición de los hallazgos era una realidad se confirmaba que posiblemente se tendrá que modificar el proyecto, aunque éste no hará en principio que se tengan que realizar cambios en el número de pisos que se tiene previsto construir en el solar.

Así, el yacimiento sólo afectaría a uno de los edificios que se iban a construir en la que se define como una de las operaciones más importantes para eliminar la infravivienda que ejecuta la Junta en el casco histórico de la ciudad. Y toda vez que en la planta baja del inmueble no iban viviendas sino locales, no se cree difícil conservar los restos en la zona y habilitar una entrada al subterráneo en el espacio que iban a ocupar algunos de los futuros comercios, según se informó en este periódico el pasado 10 de diciembre.

A partir del lunes, por tanto, se ampliará la zona excavada, y los hallazgos podrían multiplicarse. De cualquier manera, los niveles arqueológicos aparecen muy alterados en casi todo el solar, menos en tres puntos, donde se observa la presencia de restos de importancia.

Descubren en Ávila la necrópolis celta más importante de Europa

Descubren en Ávila la necrópolis celta más importante de Europa

Foto: En el recinto destacan "el altar" una gran mole de granito , con talud por sus tres lados. En uno de sus lados, dos escalinatas conducen a un superficie plana con varios huecos de distinto tamaño.El "horno" cavidad de forma cubica practicada en un bloque de granito abierto al exterior por medio de un arco de medio punto.Parece relacionarse como una posible sauna.

Los investigadores destacan que se trata de "uno de los sitios arqueológicos más espectaculares en la Edad del Hierro"

Estrella Digital/Efe

Un mes después de que se iniciaran las excavaciones, el equipo de arqueólogos de la Universidad Complutense que ha dirigido los trabajos confirmó ayer el descubrimiento de la necrópolis celta más importante de Europa. El yacimiento arqueológico está ubicado junto al poblado vetón de 'Ulaca', a 20 kilómetros de Ávila.

Para el catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense, Gonzalo Ruiz, con este hallazgo "se abre una ventana a la Edad del Hierro", a partir de la cual la sociedad actual "se puede acercar a la comunidad del 'oppidum vettón' más importante de Europa", con una extensión superior a las 80 hectáreas.

Este descubrimiento puede ofrecer datos en torno a la génesis de la ciudad de Ávila hace 2.000 años, teniendo en cuenta que el castro data de los siglos II y I antes de Cristo y que el abandono de este poblado coincidió con los primeros hallazgos realizados en Ávila, en el inicio de la Era Cristiana, según el experto.

Ruiz hizo hincapié en la trascendencia de esta noticia, al apuntar que se trata de "uno de los sitios arqueológicos más espectaculares en la Edad del Hierro, tanto en España como en Europa". El resultado de este hallazgo es producto de los 14 sondeos arqueológicos efectuados en las últimas cuatro semanas a partir de un muestreo aleatorio en el lugar en el que se estimaba que podía encontrarse la necrópolis. Los trabajos comenzaron el 3 de septiembre "siguiendo las estelas de las excavaciones clandestinas" que se descubrieron hace un año, según Gonzalo Ruiz.

Al detectar actividad furtiva en la zona, el equipo de arqueólogos realizó una valoración del subsuelo con la colaboración de la Escuela de Topografía que, mediante un "georadar", analizó las características de esta "pequeña meseta" y descubrió "irregularidades", comentó el arqueólogo Jesús Álvarez Sanchís.

La localización del cementerio está avalada por los hallazgos que se produjeron a partir de una de las primeras catas, en la que salieron a la luz restos de cerámicas y mandíbulas de caballos, además de tierra oscura, que revelaban "rituales o actos de sacrificios relacionados con ritos funerarios del norte de Europa", explicó Álvarez Sanchís.

Posteriormente, a unos 40 metros, se hallaron "encachados de piedra" que coinciden con los típicos cubrimientos de sepulturas de incineración en hoyo de los cementerios de la Edad del Hierro de la Meseta, entre los que figuran los vetones.

En la planicie situada a medio kilómetro por debajo del nivel del castro, fueron encontrados además restos cerámicos, que se corresponden con los recogidos en la sepultura y en la superficie. Estos hallazgos permitirán avanzar en el conocimiento más completo de la organización de la sociedad vetona de "Ulaca" y del Valle Amblés a finales de la Edad del Hierro. Sebastián González, presidente de la Diputación de Ávila, entidad que financia estas actuaciones, ofreció a la Junta de Castilla y León su "colaboración" desde el punto de vista económico para proseguir con los trabajos y aumentar la guardería "en los puntos más sensibles, con el fin de evitar su expoliación".

OBJETOS CELTAS

Hasta la fecha también han sido encontrados algunos objetos celtas de valor como una vaina de hierro que servía de funda para un puñal, una aguja de ojo, un regatón para su colocación en un extremo de la lanza, dos cuentas de collar en perfecto estado de conservación y varios restos óseos y de carbón.

Los datos procedentes de la investigación arqueológica, una vez que sea concluida, revelarán informaciones relevantes para un mayor conocimiento de la sociología de los orígenes de la ciudad de Ávila, según destacó el profesor de la Universidad Complutense, Jesús Álvarez, quien comparó el valor de los hallazgos con las ruinas de Numancia, también datadas entre los siglos II y I antes de Cristo.

En este sentido, Alvarez resaltó que son muchos los hallazgos arqueológicos celtas encontrados procedentes de los siglos IV y III antes de Cristo, como los encontrados en los términos municipales de Las Cogotas y Chamartín, pero "son muy pocos los cementerios de las ancestrales ciudades, como es el caso de Ávila".

Las labores de vigilancia en la zona se incrementarán en los próximos días con el fin de evitar los expolios, como apuntó el presidente de la Diputación, Sebastián González, quien afirmó que la Junta de Castilla y León colaborará en la protección y el mantenimiento de los hallazgos.

Además, ante la certeza de la existencia de la necrópolis de Ulaca, González aseguró, que fruto de las investigaciones se elaborará un "exhaustivo informe" para solicitar la Declaración de Patrimonio de la Humanidad a la UNESCO, ante el valor del patrimonio histórico y cultural vetton encontrado.

CASTRO DE ULACA

Municipio: Villaviciosa-Solosancho.

Está declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica.

Cronología: Segunda Edad del Hierro.

Acceso: Dista de Ávila 26 Km. al S.O. Se accede a través de la Ctra. Nacional 110 tomando posteriormente la Ctra. Autonómica nº 502 dirección Arenas de San Pedro. Es preciso llegar hasta Solosancho y desde allí a la localidad de Villaviciosa. El acceso se hace desde esta localidad. No es posible el acceso rodado al yacimiento, ya que se encuentra en un cerro.

Características generales:

Yacimiento de la Segunda Edad del Hierro situado en la zona alta de un gran cerro granítico desde el que se domina todo el Valle Amblés. Tiene una extensión el poblado amurallado de 60 Ha. Una muralla recorre todo el poblado, reforzándose en algunos puntos con otras líneas suplementarias. En los años setenta se llevaron a cabo excavaciones en alguna de las construcciones domésticas interiores. De gran importancia y vistosidad es una construcción tallada en la roca que se ha interpretado como un altar de sacrificios. En la actualidad se están poniendo las bases de un plan de puesta en valor de la zona arqueológica.

El castro de Ulaca fue identificado como poblado celta por Ballesteros en 1896. Un yacimiento que paradójicamente, a pesar de su riqueza e importancia arqueológica, ha sido poco estudiado. Y así había sido hasta hace unos años. En la actualidad está declarado Bien de Interés Cultural.

Ulaca se localiza en el pueblo de Villaviciosa perteneciente al municipio de Solosancho. Concretamente se sitúa en un cerro granitíco denominado El Castillo que se encuentra a tan sólo 1,5 km. de Villaviciosa. Su cota máxima es de 1500 metros sobre el nivel del mar, teniendo unos accesos muy complicados por la gran parte de su perímetro.

Por el Sur y el Este discurre el río de los Molinos, donde se levanta el cerro con unas paredes graníticas prácticamente inaccesibles. Por los otros dos flancos, aunque el acceso es complicado, la pendiente es más suave.

El yacimiento se encuentra a la umbría de la Sierra de la Paramera, carece de dominio visual hacia el Sur.

Sin embargo hacia el resto de puntos cardinales la visibilidad es total, dominando todo el Valle Ambles. Ante estas características geográficas cabe suponer que habría una poderosa razón para soportar las frías y adversas condiciones atmosféricas existentes en la zona en el invierno (umbría de la sierra y gran altitud) y el difícil acceso al castro incluso para ellos que tendrían que bajar a atender sus ganados y sembrados. La idea de defenderse de los pueblos agresores es la que lleva a ocupar un lugar estratégico de tan difícil acceso.

Si bien el yacimiento de Ulaca es conocido por el castro celta ha de quedar claro que también se asientan restos de otras épocas en las laderas del cerro y en el pie del cerro: calcolítico, Edad del Bronce, Hierro II, romano, visigodo y medieval.

Estructuras del castro:

* La muralla: Un poderoso sistema fortificado, en la actualidad en ruinas, rodea todo el castro. De esta forma se asegura la defensa militar del poblado, unas 60 Ha. aunque unas recientes investigaciones elevarían esta cifra hasta las 80 ha. Consiste en una circunvalación amurallada, con lienzos interrumpidos por torreones de forma oval. El material son bloques graníticos, toscamente retocados y perfectamente acoplados. Queda interrumpida en aquellos puntos en los que los afloramientos de granito pudieron ser aprovechados como parapeto, ahorrando así grandes esfuerzos. La puerta mejor conservada está en la parte Noroeste. Las dos caras que constituyen el acceso están perfectamente escuadradas. Existen al menos otras ocho puertas pero en peor estado.

* Las viviendas: Son de planta rectangular. Aunque no hay un cálculo exacto al menos existen 300. Conservan dos o tres hiladas de piedras sin apenas retocar. Parecen constar de dos habitaciones. Aparecen diseminadas por toda la meseta, sin responder a ninguna ordenación urbanística al menos en apariencia. Hay zonas en que aparecen agrupadas, en otras aisladas.... pero siempre dispuestas anárquicamente. La zona noble es la que estuvo en el entorno del altar de sacrificios.

* El altar de los sacrificios: Con este nombre se denomina una construcción a cielo abierto de vital importancia dentro del castro, no sólo por su perfecto estado de conservación, sino por el hecho de hallarse en un castro sin señales de romanización y, por tanto, atribuible a los vettones.

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Descubren en Ávila un verraco de más de 2.000 años de antigüedad

El verraco se hallaba a sólo metro y medio de profundidad

Las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en una parcela situada al sur de Ávila, entre el cementerio musulmán y la villa romana destruida por los trabajos que se realizaban hasta hace unos días, han sacado a la luz un nuevo verraco, con una antigüedad superior a los 2.000 años.

Según el arqueólogo de la obra, Javier Moreda, se trata de una pieza «muy buena», cuyo hallazgo se ha producido «fuera de su contexto», lo que dificulta a los expertos la labor de realizar una interpretación hasta que no se excave el entorno.

«Tenemos que saber si está asociado a algún elemento que se encuentre en la zona o si por el contrario, está por encima de ellos y fue depositado posteriormente», explicó Moreda. Opinó que la escultura zoomorfa no tiene relación con la villa romana que se encuentra en una parcela muy próxima, cuyos restos fueron destruidos por las obras que se realizaban y que el Ayuntamiento paralizó hace semanas. El verraco fue hallado tumbado y a menos de medio metro de profundidad.

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INTRODUCCIÓN:

Los vettones eran una tribu celta a la que en el siglo VIII antes de Cristo encontramos asentada en gran parte de la provincia de Ávila, sobre todo en la zona Centro y en la zona Sur. La zona del Valle Amblés fue uno de los principales focos vettones.

El asentamiento de la tribu de los vettones era limítrofe con los siguientes pueblos:

Pueblo zona
Arevacos Noreste
Vacceos Noroeste
Lusitanos Suroeste
Carpetanos Sureste


CARACTERÍSTICAS GENERALES:

Los vettones vivían en ciudades que recibían el nombre de castros, estaban amuralladas y situadas en zonas de fácil defensa. Las casas del castro eran de piedra, de una sola planta, con techos de ramas, madera o barro.

Los vettones eran un pueblo guerrero, amante de la independencia y austero. Se dedicaban a la ganadería y a cultivar de cereales los campos que rodeaban el castro. Los vettones adoraban al sol y a la luna; y algunos historiadores creen que también rendían culto a los animales, sobre todo al toro.

Incineraban a los muertos antes de enterrarlos es sus necrópolis. Los vettones trabajaban muy bien los metales para realizar sus armas y adornos. Realizaron también gran cantidad de esculturas zoomórficas de piedra llamadas verracos, en las que representaban toros, jabalíes y cerdos. Estas esculturas se han interpretado de varias maneras:

- Tenían carácter mágico.
- Servían como indicadores de los límites de tierras entre tribus vecinas.
- Eran representaciones de dioses.
- Tenían una simbología sexual

LOS VETTONES EN EL VALLE AMBLÉS. ULACA:

Según parece hacia el año 700 antes de Cristo el Valle Amblés estaba poblado por la tribu celta de los vettones. Entre los castros vettones más destacados debían estar el castro de OBILA (Ávila), que extendería su dominio por el Norte del Valle Amblés, y el de ULACA (Villaviciosa-Solosancho), que extendería su dominio por la parte Sur del Valle Amblés.

El castro de Ulaca debía tener la primacio militar, política y económica. Según el historiador Gutiérrez Palacios, Ulaca habría sido "la mayor ciudad celta conocida de Europa"

Parece ser que la palabra Ulaca procede de la voz íbera Ulacal, que significaría "corazón de la tierra"; lo cual nos habla del dominio que tendría sobre el Valle Amblés y de su carácter de capitalidad de la tribu vettona.

El castro de Ulaca está situado sobre una pequeña colina que presenta dificultades para ser atacada; tiene cerca un arroyo que le permite abastecerse de agua y los ricos pastos del Valle Amblés para el ganado.

Todo parece indicar que el castro de Ulaca fue destruido por los romanos en el siglo I antes de Cristo. Los habitantes de Ulaca posiblemente fueron obligados a asentarse en el Valle Amblés para ser más fácilmente vigilados.


Enlaces recomendados:

RELIGIÓN Y TERMALISMO

http://www.asociacion-aest.org/CeltasVettones/Centro.htm

http://www.mar-de-cristal.com/triskel/vettones/2.htm

http://ret0057t.eresmas.net/Iberos/paginas/vettones.htm

http://personal.telefonica.terra.es/web/museocarcelreal/vettones/Vettones.htm

http://www.ahigal.com/seccion3.htm

http://www.adicomt.com/comarca/municip/aldeacen/texto01/tradi/Coraja.htm

http://www.vettonia.com/Vettonia1.htm

http://www.tesorillo.com/1web/paginas/cecas_celticas.htm

http://www.ayuntamientocanamero.org/Historia/Historia.html

http://www.avilavirtual.com/arqueologia/restosespaniol/verracos.htm

http://www.anibal.archez.com/articulos/elejercitodeAnibal.htm

http://www.alentejodigital.pt/arqueologiacv/pagina1.htm

La Carisa seguirá desenterrando la Historia

La Carisa seguirá desenterrando la Historia

Los arqueólogos ampliarán sus investigaciones en el campamento romano y la muralla astur en 2005, tras los importantes hallazgos de este año.

Por José A. ORDÓÑEZ, La Nueva España, Lena / Aller

Las excavaciones arqueológicas en el enclave astur-romano de La Carisa continuarán el próximo verano. La importancia de los hallazgos de las dos últimas campañas en el entorno del monte Curriechos, justo en el límite entre los concejos de Lena y de Aller, motiva la ampliación de unas investigaciones que, con el patrocinio de Cajastur, están llevando a cabo los arqueólogos Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada.

Con vistas a la próxima campaña de excavaciones, los arqueólogos se plantean tres objetivos fundamentales: definir con exactitud el perímetro del campamento romano del monte Curriechos, estudiar la zona de retaguardia de la defensa indígena del pico Homón de Faro, que apenas ha sido investigada en los años precedentes, y averiguar si la muralla astur fue construida sobre otra más antigua que habría sido arrasada por los romanos.

Además, los expertos también tienen pensado estudiar los recursos acuíferos del emplazamiento imperial, con el objeto de tratar de averiguar cuántos legionarios pudo albergar el campamento, así como llevar a cabo otra serie de comprobaciones complementarias.

Mientras, los ayuntamientos de Lena y Aller siguen adelante con los proyectos para construir dos centros de interpretación sobre la zona, uno en cada concejo. El allerano se fijará especialmente en la vía Carisa, el principal acceso de los legionarios hacia la región, mientras que el lenense estará especializado en los hallazgos arqueológicos y como elemento principal podría contar con una gran maqueta de la zona.

Por su lado, la Consejería de Cultura ya ha iniciado los trámites para la protección del enclave a través de su declaración como bien de interés cultural (BIC). Los ayuntamientos de Lena y Aller han solicitado oficialmente la concesión de la figura y el director general de Cultura, Carlos Madera, indicó hace unos meses que su departamento está dispuesto a acelerar al máximo todos los trámites.

El conjunto de La Carisa está integrado por la vía romana, el campamento imperial y una gran línea defensiva indígena. El campamento tiene una extensión aproximada de quince hectáreas, tres veces más de lo que se pensaba en un primer momento. En principio, tendría capacidad para dos legiones, es decir, entre 9.000 y 10.0000 soldados.

El hallazgo de una moneda acuñada por Publio Carisio, el dirigente romano que impulsó la construcción de la vía Carisa, ha permitido datar la construcción del campamento en el 25 antes de Cristo. Los expertos han confirmado que la plaza fuerte está erigida sobre otra levantada en una campaña anterior y que fue abandonada precipitadamente por las tropas imperiales, puede que obligadas por el asedio al que fueron sometidos por los astures.

La fisonomía del emplazamiento romano, que estuvo ocupado por integrantes de la legión V «Alaudæ», es la clásica de la época imperial, si bien una de sus principales características es que está situado a mayor altitud de cuantos se conocen en Europa. El monte Curriechos está a 1.728 metros sobre el nivel del mar.

El sistema defensivo astur se prolonga durante 400 metros a lo largo del pico Homón de Faro, situado a un kilómetro en línea recta de Curriechos y en un emplazamiento estratégico para cortar el paso de las legiones romanas por la vía Carisa. La plaza fuerte indígena está compuesta por un pequeño foso, un escarpe rocoso y una gran muralla de cuatro metros de alto por seis de ancho.

El resultado de las investigaciones efectuadas por Camino, Viniegra y Estrada durante los dos últimos años en el entorno de La Carisa será recogido en una publicación que los expertos ya están preparando y que podría ver la luz la próxima primavera. Pese a ello, los arqueólogos estiman que el enclave seguirá ofreciendo información sobre la romanización de Asturias durante varios años.

El León romano halla su cuartel general

El León romano halla su cuartel general

Foto: El solar limita al este y sur con la casa de Sierra de Pambley. En los niveles superiores aparecieron 51 tumbas de una necrópolis medieval que se asocia al monasterio de San Miguel. Los sondeos de San Pelayo,7 encuentran los restos del templo donde guardaban el tesoro.

Por Ana Gaitero, Diario de León, 29 de marzo de 2004

El edificio más emblemático y central de los campamentos romanos, los Principia -cuartel general y centro administrativo y religioso para los legionarios- ha salido a la luz en León en una excavación arqueológica que durante los últimos seis meses se ha llevado a cabo en la calle San Pelayo, en el antiguo huerto de una casa capitular, ya desaparecida, del siglo XIV. Los Principia son al campamento militar lo que el foro a la ciudad romana. «Se distinguía por su tamaño e impresionante arquitectura y estaba situado céntricamente, opuesto a la unión de las dos calles principales», precisan los manuales sobre arquitectura militar romana.

De las tres partes en que se divide normalmente este conjunto arquitectónico -patio rodeado de galerías, hall lateral en forma de cruz y en la zona trasera, la capilla del regimiento- se cree que la excavación se ha encontrado con vestigios de esta última, ya que el área excavada equivale a menos del 10% de la superficie total (7.000 metros cuadrados, casi un campo de fútbol) que se calcula que ocuparon los Principia en el recinto amurallado de la Legio VII. El vergel de la calle San Pelayo, 7 guardaba bajo los surcos parte del templo o Aedes del cuartel general -con vestigios anteriores, como una zanja de madera y un muro de cantos rodados, asociados a la Legio VI- así como los restos del pórtico que lo rodeaba y estructuras de sillería de estancias anejas al templo. Esta es la hipótesis de la arqueóloga María Luz González tras concluir los trabajos. El templo está prácticamente arrasado y sólo se observan las huellas de su traza sobre el terreno, un canal que se asocia al desagüe de las aguas de lluvia desde el tejado del pórtico y los restos de muros y columnas que sujetaban esta estructura. Los muros de sillería, más sólidos, pertenecen a otras estancias de los Principia.

El lugar sagrado Hay tres argumentos que sustentan su hipótesis. El primero es que, de acuerdo al patrón habitual de construcción de los campamentos legionarios, el cuartel general se ubica en el cruce de las calles más importantes: la Vía Principalis (cruza el recinto de este a oeste y en León coincide con la calle Ancha) y la Vía Decumana y la Vía Praetoria (de norte a sur).

La posición topográfica de los restos arqueológicos encontrados encaja en el cruce de estos dos ejes.

Otro indicio es el tipo de arquitectura. Los muros de sillería forman un aparejo regular -isódomo- y es de las mismas características del muro de 1,80 metros hallado en los años 60 por García Bellido a los pies de San Isidoro, que documenta la edad más antigua de la muralla romana de la Legio VII. Igualmente, los hallazgos materiales, en concreto los epigráficos, apoyan la hipótesis de que los restos encontrados pertenezcan a los Principia. Se han encontrado varios fragmentos correspondientes a inscripciones, entre ellas, una dedicada el emperador Antonino Pío, cuya identidad se deduce por la filiación familiar, que alcanza a sus bisabuelos.

Restos de la Legio VI Los vestigios más antiguos están asociados a la ocupación militar de la Legio VI Victrix , en torno al cambio de era. Se trata de unas zanjas que albergaban una estructura de madera y que se sitúan en la zona occidental del solar de San Pelayo, 7. Con posterioridad a este «durmiente de madera» realizan un muro de canto rodado trabado con otros dos de forma perpendicular. Con la llegada de la Legio VII al interfluvio de los ríos Bernesga y Torío -hacia el año 74 d. C.- para el control de las rutas de distribución del oro de Las Médulas se levanta un nuevo campamento. Los restos de la Aedes o templo se corresponden con unos muros de argamasa. Las bases de dos columnas halladas en la excavación se corresponden, según las primeras interpretaciones, con el límite norte de los Principia , rematado por un pórtico. La canalización encontrada en esta zona se asocia a la recogida de las aguas del tejado que cubriría el pórtico columnado. En cuanto al límite sur, se sitúa al borde de la calle Ancha, cuyo trazado mantiene la memoria de la Vía Principalis en el campamento romano. Se desconocen, por ahora, cuáles serían los límites este y oeste del cuartel general, pero por los indicios que aporta el tramo excavado se calcula que sus dimensiones rondan los 103 por 68 metros, unos 7.000 metros cuadrados, que coinciden con las medidas estándar de los Principia en otros campamentos romanos.

En concreto, el campamento de Mirabeau, en Francia, tiene unos Principia de 7.300 metros cuadrados; el de Chester, en Inglaterra alcanza los 7.400 metros cuadrados y el de Neuss, en Alemania, al borde del Rhin, es algo mayor y tiene 7.650 metros cuadrados de planta. Los Principia eran, a su vez, la parte central de los Latera Praetorii, constituidos además por la residencia del comandante o Praetorium y las moradas de los tribunos. Hasta la excavación de San Pelayo, 7, el único hallazgo en el que se atisbaron sus huellas eran los restos de un muro de sillería y la traza de un pórtico columnado hallados en la calle Dámaso Merino en 1996.

Cementerio medieval

Sobre los restos romanos se encontró una necrópolis medieval de la que no se tenía constancia. Han aparecido 52 tumbas sencillas, algunas de ellas delimitadas por muros de canto rodado y que en principio se sitúan en un momento altomedieval. Se trata de una población de adultos, pero también de jóvenes y bastantes niños, por lo que «pensamos que estaría asociado con un cementerio parroquial» posiblemente vinculado al monasterio de San Miguel. La existencia de cenobios en esta zona de la ciudad queda acreditada en la obra de Claudio Sánchez-Albornoz Una ciudad de la España cristiana hace mil años. «Desde la Puerta del Obispo puede salirse a la Cauriense con ligeros rodeos, teniendo siempre a derecha e izquierda algún cenobio. Ya antes de entrar en la ciudad se hallan junto a la puerta referida San Pedro de los Huertos y la iglesia de los santos Justo y Pastor; pasada aquella se hallan a un lado y a otro del carral: Santa María y el templo de Santiago; con Santa María linda también el monasterio de San Andrés Apóstol y desde él se llega hasta San Juan, frontero a la muralla del poniente, pasando por San Miguel Arcángel y San Pelayo Mártir».

En 1989 se realizó la primera intervención en el solar de la casa capitular. Los trabajos, dirigidos se realizaron en otra zona del solar al norte de la actual excavación. Fueron dirigidos por el arqueólogo Fernando Miguel y se encontraron los muros de canto rodado que delimitan la traza de la antigua casa capitular de su vergel y que van asociados con la puerta gótica que se conserva en la calle San Pelayo.

También fueron halladas dos canalizaciones y un pavimento viario -gravas de cal- en sentido este-oeste, así como materiales que denotan una «ocupación medieval importante» en los siglos XII y XIII. Fue un sondeo de menos dimensiones que la actual excavación, por lo que ahora se propuso hacer dos sondeos al norte y al sur de la primera intervención.

Al norte se toparon con la continuación de los canales y el nivel de pavimento correspondiente a la calle, así como otro canal que discurre a un nivel inferior también de época romana. En los niveles superiores se vieron materiales medievales y muros de canto rodado de la casa capitular.

Los propietarios postergaron la promoción urbanística de este solar durante más de una década debido a un pleito con el Ayuntamiento de León por el aprovechamiento urbanístico. Tras obtener una sentencia favorable del Tribunal Supremo, decidieron impulsar la construcción de pisos y apartamentos, para lo que se exigió ampliar los sondeos.

«La posición topográfica dentro del campamento, los aparejos regulares y la epigrafía nos indica que es el cierre Norte de los Principia» NOMBRE, cargo

La arqueología traza el puzle de la legión en León.

Más de 130 excavaciones arqueológicas realizadas en el casco histórico de León y su perímetro en los últimos diez años han contribuido a conocer un poco más la ciudad romana. Si hasta el siglo XX sólo había certeza del perímetro del campamento, las murallas y la existencia de unas termas, en las dos últimas décadas se conseguido la confirmación arqueológica de las teorías ya apuntadas en 1963 por Antonio García Bellido: que en León hubo ocupación militar romana estable antes de la llegada de la Legio VII, en el año 74 d. C. El arqueólogo municipal, Victorino García Marcos, confirmó, en el solar de Santa Marina, que hubo un campamento de madera entre los años 15-10 a.C. y 15-20 d. C., que se «petrifica» a partir de este momento y permanece ocupado al menos hasta el invierno del año 69-70 d. C., cuando marcha la Legio VI Victrix. Sobre su perímetro se levanta después el campamento de la Legio VII. El hallazgo de la Puerta Principalis Sinistra (cripta Catedral), barracones, canales y los restos de una gran edificación civil en la calle Cascalerías, son los hitos principales.

El 5% del campamento.

La dilatada vida de las guarniciones romanas en León todavía esconde gran parte de su implantación urbanística.

«Es un hallazgo que ya intuíamos porque las topografías de los campamentos romanos responden a un patrón fijo», precisó el arqueólogo territorial Julio Vidal sobre los restos que se atribuyen a los Principia o cuartel general de la Legio VII en León. Teniendo en cuenta que apenas se conoce el 5% de la implantación urbanística de los romanos en León y carácter de edificio administrativo y religioso, el descubrimiento adquiere más relevancia.

La decisión sobre la conservación o no de los restos encontrados corresponde a la comisión provincial de Patrimonio y al Ayuntamiento de León que, en función de los informes técnicos, tendrían que negociar con la propiedad si tuvieran intención de mantenerlos.

Los hallazgos de León se consideran significativos no sólo para conocer la vida de las sucesivas guarniciones militares y el entramado civil que arrastraban extramuros, sino también para conocer «pautas de arquitectura militar» del Imperio y su evolución.

Las excavaciones que se realicen en León pueden favorecer estos conocimientos dado que «el campamento tiene una vigencia muy dilatada», añade el arqueólogo. Hasta ahora, Alemania e Inglaterra son los países donde más se ha investigado y, al constituir fronteras del Imperio, son las zonas geográficas militares por excelencia. El limes o frontera germana es patrimonio de la Humanidad y también el muro de Adriano en Gran Bretaña. En el Noroeste de Hispania los campamentos más importantes fueron León, Astorga, Herrera de Pisuerga (Palencia) y Rosinos de Vidriales (Zamora). El arqueólogo municipal, Victorino García Marcos, también comparte la tesis de que los restos de San Pelayo se corresponden con los Principia o en cualquier caso con alguna de las otras edificaciones de los Latera Praetorii , que comprende también la casa del comandante y las residencias de los tribunos. A su alrededor se situaban otros edificios singulares como las fabricae, y el hospital, en algún caso.

En León, en el lado oriental de este conjunto se levantaron las termas, cuya planta es muy difícil de trazar por no haberse encontrado aún la conexión entre los distintos tramos hallados al norte y poniente de la Catedral.

Un mármol dedicado a Antonino Pío que aún guarda incógnitas.

Antonino Pío ejerció el poder sobre Roma desde el año 138 hasta el 161 d. C. y en León alguien, por ahora desconocido, le dedicó una inscripción imperial. Sus restos han sido hallados en la excavación arqueológica de San Pelayo. La piedra de mármol apenas conserva algunas palabras, pero «como es normal en las inscripciones imperiales hemos reconocido al emperador por la filiación familiar, que alcanza a su bisabuelo», precisa la arqueóloga María Luz González. El estudio epigráfico lo realiza con la ayuda del catedrático de la Universidad de Valladolid, José Antonio Abásolo y vendría a decir: «Dedicado al emperador Tito Aelio Antonino Agusto, hijo de Adriano, nieto de Trajano, biznieto de Nerva...» A continuación de esta leyenda irían las titulaciones y el dedicante, así como la fecha en que se realiza. Sin embargo, no se han encontrado otros fragmentos que completen el mármol. Según la costumbre romana, la dedicatoria estaría situada sobre un pedestal y encima de ella habría una estatua. El hallazgo de esta inscripción es un aval más a la hipótesis de que los restos arqueológicos encontrados pertenecen a la parte sagrada de los Principia.

Según los descubrimientos de excavaciones en campamentos romanos alemanes, franceses e ingleses, «a menudo había estatuas flanqueando la entrada a la capilla». En el recinto legionario de Caerleon (Gales) se hallaron dos inscripciones dedicadas por la Legio II Augusta al cumpleaños del emperador y en Papcastle (Cumbria) otras dos que se asocian a la capilla de la guarnición.



Enlaces relacionados:

http://www.geocities.com/archeoa/aerea/romano.html

http://www.fontun.com/leon/arte/fotoleon.htm

http://155.210.60.15/HAnt/Bibliografias/Biblio.Hisp.html

http://www.bierzonet.es/ieb/bierzo/arte1.html

http://www.usek.es/Servicios/extension/Verano2001/3_14_Julio/ModuloA.htm

http://www.leon-antiguo.com/historia.php

http://www.caminosantiago.org/cpperegrino/cppoblaciones/cpleon/leon.html

http://www.aaviladonga.es/es/garciaybellido.htm

http://www.nemo.es/AVAME/Pablo/leon.htm

http://acacia.pntic.mec.es/~mgodos/leon.htm

http://descubreleon.com/arte/museos.php

Astures contra romanos

Astures contra romanos

Foto: Recreación de guerrero astur. Los arqueólogos ven indicios de un gran choque militar durante la romanización en la vía Carisa.

Por José A. ORDÓÑEZ, La Nueva España, 27 de julio de 2004

¿Hubo una gran batalla entre astures y romanos en la vía Carisa en torno al 25 o 26 antes de Cristo? Ésta es una de las incógnitas a las que se enfrentan Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada, los arqueólogos encargados de la campaña estival de excavaciones en el campamento imperial del monte Curriechos y en el cercano sistema de defensa indígena del pico Homón de Faro. Hasta el momento, la investigación en el emplazamiento astur no ha dado pistas sobre un hipotético choque militar a gran escala. Sin embargo, en el enclave romano sí que hay algunos rastros que pudieran llevar hacia una respuesta positiva. Los arqueólogos los estudiarán antes de ofrecer una tesis definitiva. Los romanos lograron salvar la resistencia astur. Está probado. ¿Cómo? Ahí está la cuestión.

El conjunto formado por los dos emplazamientos militares al paso de la vía Carisa por el límite entre los concejos de Aller y de Lena puede considerarse como un teatro bélico en toda regla. Siglo I antes de Cristo: a un lado, en lo alto del monte Curriechos, el campamento romano situado a mayor altura (1.728 metros) de cuantos se han encontrado en Europa hasta la fecha. Justo enfrente, a un kilómetro de distancia en línea recta, el pico Homón de Faro, donde los indígenas plantearon la defensa de los valles interiores del territorio que hoy es Asturias con un muro de 450 metros de longitud, por cuatro o cinco de alto y seis de ancho. Por entre ambas fortificaciones discurre la vía Carisa, el camino construido por los legionarios romanos para penetrar en el «corazón» de la Asturia transmontana.

La entrada a la región fue defendida por cientos de guerreros.

Otro de los aspectos que llama la atención de la investigación que se lleva a cabo este verano en el entorno de la vía Carisa pasa por determinar el número aproximado de guerreros astures que se concentraron en el Homón de Faro para tratar de contener el avance romano. Los arqueólogos aseguran que una estructura defensiva de 450 metros de longitud lineal y cinco metros de alto no se construye ni se mantiene así como así, por lo que apuntan a un contingente militar amplio, integrado por cientos de guerreros indígenas llegados de los valles centrales asturianos. Erigir la gran barrera prueba, a juicio de los expertos, la existencia de una cierta organización de la población local y un sentimiento de identificación con un territorio al que se quiere defender de las tropas invasoras.

Los arqueólogos mantienen, además, que el sistema defensivo astur tenía un componente exclusivamente militar y no corresponde a un ente de población estable, aunque lo fuese solamente en época estival. Los astures subieron al Homón de Faro ex profeso para luchar e impedir la invasión romana. Lo más probable es que construyeran el gran muro al tener conocimiento del lento pero constante avance de los legionarios por la vía Carisa. Todo el proceso les llevará varios meses de duro trabajo, quién sabe si a contrarreloj, que, finalmente, se les vendría abajo ante el imparable empuje imperial. La caída del Homón de Faro supuso el principio del fin de la cultura astur en la región transmontana.

Los expertos esperan concluir la investigación en el emplazamiento defensivo indígena del Homón de Faro en muy pocos días y dedicarán el mes de agosto a profundizar en el conocimiento del campamento romano. Esta labor se antoja fundamental para averiguar si el entorno de la vía Carisa fue el escenario de la gran batalla que facilitaría el derrumbe astur y la conquista romana de Asturias. La tesis definitiva verá la luz en septiembre.

Defensa colaborará en la interpretación militar del enclave.

Los romanos sabían bien a dónde y por dónde iban. Una línea recta imaginaria tirada desde el monte Curriechos hacia el Norte llegaría directamente a Gijón. Los indígenas tampoco eligieron al azar dónde hacerse fuertes. El Homón de Faro está en un punto especialmente angosto de la vía Carisa, en una situación estratégica inmejorable desde el punto de vista geográfico y militar.

La función de la plaza fuerte indígena está bien clara: defender sus territorios del avance imperial desde su misma «puerta», desde la cordillera. ¿Y la del campamento romano? Caben dos interpretaciones. O bien entender el emplazamiento como una cabeza de puente del avance al centro de la región o como una fortificación obligada por la férrea oposición planteada por los guerreros indígenas. Los arqueólogos han encontrado vestigios que pueden corresponder a una fortificación anterior que o bien fue arrasada por los indígenas o abandonada con la llegada de un invierno que a 1.700 metros de altitud se presentaba insufrible para unas tropas poco acostumbradas a rigores climáticos extremos.

Aunque la existencia de una gran batalla, quién sabe si definitiva para vencer la resistencia de los astures, no está comprobada, sí que parece seguro que, al menos, las estribaciones del monte Curriechos y del Homón de Faro fueron el escenario, hace ya 22 siglos, de varias escaramuzas entre invasores y defensores. Los arqueólogos han localizado entre los restos del emplazamiento astur un notable arsenal de «balas» de piedra para disparar con hondas. Se trata de cantos rodados de un notable tamaño y peso -en torno a los cuatro kilos- que fueron trasladados ex profeso al lugar por los guerreros astures.

Por otro lado, la distancia entre las fortificaciones impedía a los romanos utilizar su artillería para vencer la resistencia astur, por lo que, de existir, la batalla debió de librarse en un espacio abierto de la zona. Cuerpo a cuerpo. Los arqueólogos no han encontrado indicios que refieran a un hipotético asedio de la plaza defensiva astur por parte de los romanos, aunque sí han localizado una zapa realizada por los legionarios para tumbar la muralla. Una curiosidad: la forma en que se realizó la operación permite asegurar que su autor fue un hombre diestro.

Con la caída de la fortificación las tropas imperiales encontraron franco el paso hacia los valles del centro de la región, hacia el verdadero «corazón» de la región que denominaron Asturia transmontana. Una «bendición» para los sufridos legionarios de la Legión V Alaudae, que completaron el paso de la Cordillera siempre a una gran altitud para evitar caer en las posibles emboscadas que les pudieran tender los astures. Así, una vez atravesado el puerto, los legionarios que construyeron la vía Carisa siguieron ganando altura hasta llegar, por ejemplo, a la cumbre del monte Curriechos, donde decidieron, si es que no se vieron obligados por los indígenas, acampar.

Los arqueólogos al cargo de la campaña en el entorno de la Carisa contarán con la colaboración del Ministerio de Defensa para completar la valoración del enclave desde el punto de vista bélico. Un experto militar visitará la zona en las próximas semanas para interpretar el emplazamiento del campamento romano y de la gran muralla astur. Su opinión pondrá sobre la mesa hipótesis de ataque y defensa para tratar de averiguar lo que pasó en el monte Curriechos hace 22 años.

Las investigaciones, aunque han ofrecido ya resultados muy relevantes, no han hecho más que comenzar. La vía Carisa seguirá siendo un excelente camino para conocer un poco mejor la historia antigua de Asturias y la de su romanización.

LOS CELTAS

Por Javier García

La cuestión celta

Al contrario que en otros pueblos protohistóricos, entre los celtas no se produjo nunca una concentración suficiente del poder político que nos habría permitido hoy deslindar los pueblos de origen celta de aquellos que no lo eran.

No es posible recurrir a una definición concreta. Deberemos atender a muchos y diversos factores a la hora de identificar a los diferentes pueblos de filiación céltica. Podremos fijarnos en cómo los definieron otros pueblos coetáneos, como griegos y romanos. Pero éstos no tenían el mismo interés compartimentador que tenemos nosotros, y muchas veces, por ejemplo, se limitan a nombrarlos con su propio nombre, sin adscribirlos a ningún otro grupo aglutinante. También aspectos como la unidad lingüística, la raza, la similitud de los restos arqueológicos, una misma organización social, parecidos gustos artísticos, la religión, etc... son rasgos definitorios. El problema aparece, cuando determinados pueblos cumplen sólo algunos de los requisitos propuestos, o cuando ciertos aspectos de los mismos se nos presentan confusos, fruto del contacto con otras culturas y pueblos.

No obstante, y apuntada la polémica, creo que se puede convenir, sin pretensiones científicas, que el fenómeno céltico tiene sus orígenes en la emigración de un pueblo de origen ario, que partiendo de las tierras comprendidas entre el mar Caspio y los montes del Cáucaso, se asienta en la Europa Central. Posteriormente sigue su periplo hacia el oeste, y seguramente gracias a su mayor desarrollo, va extendiendo su cultura, imponiéndose o yuxtaponiéndola a la de otros pueblos que va encontrando en su camino.
En este sentido puede ser aclarador V. Kruta: "En el apogeo de su poder los celtas ocuparon en Europa un enorme territorio que limitaba al Oeste con el Atlántico, de la Península Ibérica a las Islas Británicas, al norte con el reborde interior de la gran llanura septentrional alemana y polaca, al este por el arco de los Cárpatos y al sur por el litoral mediterráneo a partir de la costa catalana, la vertiente norte de los Apeninos y el borde meridional de la cuenca del Danubio antes de las Puertas de Hierro.

Sin embargo, no sólo estos territorios no tuvieron jamás una unidad política, sino que los restos hacen ver la irregularidad de la implantación céltica que en algunas zonas se superpuso a poblaciones anteriores, pero dejó también amplios enclaves a poblaciones que seguramente o con probabilidad no eran célticas."

Este es el contexto en el que deberemos analizar la presencia celta en nuestra tierra

Los celtas en la Península Ibérica.

La existencia de dos polos lingüísticos diferenciados entre los pueblos indoeuropeos de la península, uno más arcaizante en la región occidental frente a otro propiamente celta en la región oriental de la Meseta, divide las opiniones de los historiadores acerca del incuestionable proceso de celtización de la península. Los diversos autores no se ponen de acuerdo sobre el número de invasiones celtas, ni sobre las fechas de las mismas, ni sobre su carácter.

Tradicionalmente, el proceso se dividiría en tres fases fundamentales:

La penetración de pueblos de origen indoeuropeo (no propiamente célticos ¿ligures?) en el occidente peninsular, con anterioridad a la penetración celta, es un proceso tan oscuro como indudable. A partir del análisis lingüístico es indiscutible la existencia de un sustrato indoeuropeo anterior a la influencia céltica. Estos primeros aportes étnicos pueden remontarse a once siglos antes de nuestra era y se relacionan con la penetración de la metalurgia del bronce en la península. Con estos pueblos habrá que relacionar una lengua hablada en el occidente peninsular y que conocemos con el nombre de lusitana. Esta lengua presenta claras diferencias con las de origen céltico, aun procediendo ambas de un tronco común, lo que explicaría las coincidencias entre las dos lenguas.

Entre los siglos IX y VIII a. de J.C. se producen las primeras penetraciones celtas propiamente dichas, extendiendo la llamada "cultura de los campos de urnas" sobretodo por Cataluña y el valle del Ebro, aunque también por la meseta y el noroeste peninsular.

Pero es a partir de los siglos VI y V a. de J.C. cuando la celtización se hace más intensa y ya para el siglo IV, los geógrafos e Historiadores latinos distinguen en el espacio peninsular a los elementos no indígenas con el nombre de keltoí y céltici.

Otros autores, más modernos, sostienen básicamente que el proceso de celtización es un fenómeno que se produce de forma continua a lo largo del primer milenio antes de nuestra era. Estaría inmerso en el propio carácter nómada de los pueblos que habitaban el suroccidente europeo en la protohistoria, y en definitiva el fenómeno no estaría sujeto a determinadas oleadas invasoras sino que sería fruto del ir y venir de muchos y variados pueblos de origen indoeuropeo a lo largo del milenio en cuestión. Estos historiadores se basan fundamentalmente en la continuidad cultural que aportan las más recientes excavaciones arqueológicas. No parecen existir cambios bruscos en la cultura de los pueblos en cuestión, lo que parece debería ocurrir si hubieran sido objeto de diversas invasiones.

En definitiva, el núcleo del problema estaría en hacer coincidir los datos lingüísticos con los arqueológicos. Labor que todavía está pendiente.

De cualquier forma y como conclusión podemos apuntar las palabras de García y Bellido: " en líneas generales la arqueología, la lingüística y los datos históricos coinciden en darnos el testimonio de que a una población indígena se superpuso una población formada por elementos centroeuropeos que en el siglo IV a. de J.C. se distribuyen, como estos mismos testimonios manifiestan, por las dos mesetas, Aragón, Portugal y Galicia, con pequeños enclaves en Andalucía, Levante y Cataluña".

Los pueblos celtas

Empezaremos por el noroeste, donde nos encontramos con los galaicos, que ocupaban una zona más amplia que la Galicia actual bajando por el sur hasta el Duero y por el este hasta el Navia. Continuando por la costa estarían los astures, que también ocupaban una región mayor que la actual Asturias y asimismo bajarían hasta el Duero. Cruzando el Sella se encontraban los Cántabros que lindaban con el río Asón, a partir del cual habitaban los autrigones, que a su vez limitaban por el este con los pueblos de raíz vascófona y al sur con los turmódigos. Volviendo otra vez al Atlántico, al sur del Duero se situarían los lusitanos que limitaban al este con vacceos y vetones, los cuales limitaban a su vez por oriente con La Celtiberia que lindaba al nordeste con los berones que podemos situar en la actual Rioja.

Esta descripción debe considerarse sólo en un aspecto geográfico, ya que estos pueblos nunca tuvieron una estructura política que nos permita considerarlos como tales.

LA CULTURA CASTREÑA

Los celtas del noroeste

Para todos es un lugar común considerar a Galicia como el pueblo celta de orígenes más puros de la península. Sin embargo, la arqueología no ha podido aportar pruebas suficientes de la presencia de pueblos de origen celta en el ángulo noroeste de la península con anterioridad a las primeras noticias dadas por los geógrafos e historiadores griegos y romanos.

Como ya hemos visto, es a partir del siglo VI a. de C. cuando podemos hablar en la península de una cultura propiamente celta que se manifiesta principalmente en la meseta y en la conocida como área celtibérica, donde alcanza su mayor esplendor con la llegada de la edad del hierro.

Este hito supone el hallazgo y explotación de la riqueza minera del área del Moncayo y zonas próximas, lo que origina una ruptura con las estructuras sociales típicas de la edad del bronce, provocando el desarraigo de numerosos grupos, que emigran hacia el oeste. Estas migraciones serán las que a la postre darán a todo el noroeste peninsular su carácter céltico.

La doctora G. López Monteagudo nos dice: "Diodoro designa como celtíberos a todos los habitantes de la meseta, lo que coincide con la afirmación de Plinio de que la Celtiberia llegaba hasta el Atlántico. Teniendo en cuenta que estas fuentes son tardías, puede suponerse que la situación que describen era debida a la expansión de los pueblos celtibéricos del extremo oriental de la Meseta sobre otros grupos indoeuropeos que habitaban el resto de esta amplia región.", y también: "Estrabón cita unos keltoí en las cercanías del cabo Nerión, llamado por Mela Promontorium Celticum, que habían llegado hasta allí en compañía de unos turduli y que eran parientes de otros keltikoí que vivían junto al Anas. Según García y Bellido, estos céltici habían salido de la región oriental de la Meseta en dirección a Lusitania, en donde encontramos otros céltici en la desembocadura del Guadiana; desde aquí habían reemprendido el camino hacia Galicia, en donde parte de ellos se fundieron con otros céltici que vivían dispersos en la región galaica."(La región galaica abarcaba toda la zona comprendida al norte del Duero y al oeste de la línea que forman el Sella en Asturias y el Esla en León, no sólo la Galicia actual)

Estas migraciones producen en su contacto con los pueblos de origen indoeuropeo que predominan en la zona del noroeste peninsular, una nueva cultura mezcla de ambas. Se trata de la llamada Cultura Castreña, que se desarrolla durante la edad de hierro, pero que hunde sus orígenes en la del bronce, cuando todavía no se atestigua la presencia celta en la zona. Se trata de una cultura en la que los elementos célticos son incuestionables, pero que presenta rasgos y costumbres peculiares que no encajan con lo que sabemos de los celtas y que debemos atribuir a un primitivo aporte indoeuropeo, seguramente ligur o ilirio, o de ambos.

La cultura castreña

La presencia de castros es común a todo el área celta de la Península. Sin embargo, los castros del Noroeste presentan particularidades respecto a los de la Meseta. Mientras en Castilla la forma es cuadrangular aquí es redonda u oval, tanto en el castro como en las casas. Mientras en la Meseta algunos alcanzan la categoría de oppida, en el noroeste su tamaño es siempre reducido y además son mucho más frecuentes y próximos entre sí. Así Manuel Bendala nos dice: "En las fases más antiguas los castros se organizan interiormente en casas redondeadas y aisladas, una vieja tradición que nos remite a tiempos prehistóricos; constituyen un paradigma, no sólo de escaso aprovechamiento del espacio ocupado, sino de individualidad, ausencia de coordinación y de jerarquías sociales, quizá el mejor contrapunto a la idea del asentamiento planificado y sujeto a un plan que aplica una determinada autoridad comunitaria. Este tipo de casas se mantiene de forma muy conservadora en la que se considera cultura castreña por antonomasia, la «castrexa» del noroeste, propia de los galaicos y pueblos limítrofes, fundamentalmente los astures de las inmediaciones.".

Podemos definir la cultura castreña como aquella que se desarrolla entre los siglos VI a. de C. y V de nuestra era, aunque hunde sus raíces en la Edad del Bronce, en tierras de la antigua Gallaecia romana, y cuyo elemento más característico es el castro.

Los castros

Los castros deben su origen a las invasiones de los Sefes. Los nativos, pacíficos, que hasta el momento vivían en el llano y en las vegas de los ríos, trasladan sus viviendas a sitios más inexpugnables y de fácil defensa, amurallándose.

Generalmente los castros constan de un recinto amurallado en piedra, de forma oval o redonda, que cobija en su interior un conjunto de chozas dispuestas de forma desordenada, con paredes generalmente de tapial(tierra seca con maderas), ya que sólo en fases tardías se construyen paredes de piedra, y techumbre de paja. La fragilidad de la construcción explica el que sus restos no hayan llegado hasta nosotros. La puerta era de tablones de madera, y suele estar un poco elevada del suelo, seguramente para impedir el paso del agua al interior. El suelo se igualaba con piedra menuda sobre la que se colocaba arcilla apisonada, y con cantos se hacía el hueco para la lumbre.

Generalmente los castros son de muy pequeño tamaño. Muy pocos podrían albergar más de una docena de chozas en su interior.

Suelen situarse en lugares preeminentes, sobre colinas o montes de mediana altura, aprovechando las defensas naturales cuando es posible(por ejemplo, junto a terraplenes) y con buena visibilidad sobre el terreno circundante. Todo ello nos define un hábitat en el que las necesidades defensivas son primordiales.

Son muy abundantes, sobretodo en Galicia y norte de Portugal, donde se cuentan por miles. También se prodigan en las montañas leonesas y la zona occidental de Asturias. En Sanabria y Carballeda podemos encontrar restos de ellos en gran parte de sus pueblos.

Está comúnmente aceptado el atribuir a los celtas la creación y habitación de los castros. Sin embargo, y a pesar de lo poco que sabemos, se tienen datos suficientes para afirmar que la cultura castreña era distinta de la del resto de la zona céltica. Seguramente debe más al aporte de ese sustrato indoeuropeo arcaizante del que hemos hablado anteriormente. Probablemente, el mismo motivo que hubo para la tardía celtización del noroeste peninsular, es el que ha permitido la mayor perduración en la zona de los rasgos célticos: su situación geográfica, alejada de las sucesivas corrientes de penetración cultural que tuvieron otras zonas de la Península.

En este sentido Bendala dice:"La primitiva estructura de los castros galaicos se mantuvo vigente hasta tiempos muy avanzados, y sólo en época romana se advierten procesos de incorporación a los sistemas de control territorial basados en asentamientos mayores, del tipo de los oppida,..."

La sociedad castreña.

La gran abundancia de castros así como su diminuto tamaño, nos permiten hacernos a la idea de una sociedad muy poco vertebrada y con grandes dosis de inseguridad.

La población se repartiría de forma muy dispersa por el territorio, constituyendo núcleos de población muy pequeños, donde se asentarían las diferentes centurias o gentilitates, correspondiéndose cada una con un castro. Esta sería la forma básica de organización social, intermedia entre la familia y la tribu. Dentro de cada castro convivirían distintas familias, tomadas en un sentido extenso, que supuestamente tendrían unos lazos de parentesco entre sí.

Abarcando diferentes castros estaría la tribu, pueblo o gens, sin que sepamos qué tipo de relaciones existían entre las diferentes gentilidades que la componían, aunque parece que gozaban de gran autonomía y en ellas residía la soberanía. Tenían sus propios dioses gentilicios y cultos familiares, así como un derecho particular, del que quedaba excluido el ajeno al grupo. De este modo el individuo queda desprotegido fuera de su propio castro o gentilidad, por lo que el nivel de cohesión política se ha de considerar muy débil o casi inexistente.

El carácter cerrado de esta sociedad queda atenuado por la existencia de una institución que los romanos llamaron pacto de hospitalidad. El acuerdo podía pactarse entre individuos o entre las distintas gentilidades, considerándose mutuamente ambas partes, en pie de igualdad, como protectores y protegidos. El extraño, no enemigo del clan, podía acogerse a la hospitalidad del grupo, pero ésta sólo estaba garantizada mediante la existencia previa del pacto. De la institución se derivaba que los miembros de ambas gentilidades fuesen recíprocamente considerados como amigos y huéspedes, participando los de un grupo en los derechos del otro y transmitiendo esta consideración a sus herederos. Los pactos se hacían por escrito en las llamadas tesseras de hospitalidad, documentos epigráficos hechos en bronce o plata y de los que cada una de las partes guardaba una mitad. Suelen presentarse con formas diferentes, a veces como animales, otras representando manos entrelazadas. Su datación corresponde a los siglos que van desde el II a. de C. hasta el II de nuestra era.

La escasa diferenciación entre las cabañas de los castros, así como la pobreza de los ajuares encontrados, nos permiten pensar en una sociedad muy igualitaria, cuyo principal desvelo sería el cuidado de los siempre amenazados rebaños que pastaban en los alrededores del castro.

Los hombres dedicarían su tiempo principalmente al cuidado de los rebaños, la caza, la pesca y la guerra. El evidente carácter defensivo de los castros nos hace pensar en una sociedad muy inestable en la que la guerra sería un elemento cotidiano; no debido tanto a factores extraños como a su propia idiosincrasia, pues las defensas que proponen no serian un gran obstáculo para otros pueblos más desarrollados, como el romano.

Las mujeres y los niños se ocuparían de la recolección de frutos, principalmente bellotas, con las cuales, previamente secas y trituradas, elaboraban un pan que se conserva bastante tiempo, y que constituía una base fundamental de su alimentación.

La agricultura tenía escaso desarrollo técnico y era labor encomendada a las mujeres, costumbre que todavía podemos rastrear en las zonas de influencia castreña.

La jerarquización de estas sociedades estaría en función de elementos como la edad y el sexo, tal y como nos dice Estrabón: "Comen sentados sobre bancos construidos alrededor de las paredes, alineándose en ellos según sus edades y dignidades...". Los ancianos estaban muy considerados dentro del grupo, eran los portadores de la sabiduría, pues en una sociedad de tradición oral son los más viejos los que han podido aprender los diferentes entresijos de la cultura que han heredado. Junto a ellos estarían los portadores de la timé, seguramente jóvenes guerreros protagonistas de correrías saqueadoras sobre los pueblos cerealistas más ricos del sur, y que tantos problemas ocasionaron a las legiones romanas.

LOS ASTURES

Descripción geográfica

Se considera con este nombre al conjunto de pueblos o tribus que habitaban las tierras que con posterioridad los romanos convirtieron en el Conventus Jurídico de Asturia, dentro de la provincia de Gallaecia.

Aunque los límites del Conventus no parecen ser muy precisos, F.J. Lomas no difiere demasiado de Schulten y nos dice: "A Occidente de los Cántabros y de los Vacceos, con quienes también lindan por el Sur, se encuentran los Astures ocupando gran parte de Asturias, León y Norte de la provincia de Zamora. Sus lindes orientales son los que los separan de los Cántabros desde el Sella hasta la ribera del Gradefes junto al Esla; de aquí el Esla primero y el Duero después hasta la frontera portuguesa los separaba de los Vacceos. Por occidente los separaba de los galaicos lucenses y bracarenses el Navia desde su desembocadura hasta sus fuentes, o mejor, la rótula asturiana, la Sierra de Rañadoiro, para continuar por la Sierra de Picos de Ancares y Sierra del Caurel hasta el río Sil, perteneciéndoles Quiroga y Puebla de Tribes, y corriendo sus lindes por la Sierra de San Mamed, Montes del Invernadero hasta el nacimiento del río Sabor, perteneciendo Bragança a los Astures y siendo el límite más meridional dicho río hasta alcanzar el Duero."

La simple división administrativa hecha por Roma, no nos permite pensar en la existencia de una previa homogeneidad, ni política, ni administrativa, ni tan siquiera cultural, entre los diversos pueblos que habitaban el territorio delimitado. En esta línea, y una vez conocidos los límites del Convento Astur, debemos hacer una primera subdivisión del territorio entre los astures que poblaban al norte de la cordillera Cantábrica y los que lo hacían al sur. Así la cadena montañosa sirve de frontera orográfica entre pueblos que presentan claras diferencias culturales, los Astures Transmontani y los Augustani. Antes de la conquista romana a los pueblos que habitaban tras la cordillera los asimilaban con los Cántabros.

Mientras las culturas hispanocelta y castreña han dejado sus huellas al sur de la cordillera desde al menos la Segunda Edad del Hierro, al norte de la misma la población debió ser muy escasa con anterioridad al siglo II a. de C. cuando, coincidiendo con el apogeo de la cultura hispanocelta, comienza la celtización de la Asturia trasmontana. Por tanto, al igual que comentábamos para todo el noroeste peninsular, la actual Asturias sería la última zona del territorio Astur en conocer la cultura celta, y al mismo tiempo la que mejor ha conservado su acerbo cultural; siendo consecuencia los dos fenómenos de una misma causa: "Los condicionamientos geográficos de la región, apartada de influencias culturales ajenas al territorio"

Por otra parte, pienso que en la Asturia correspondiente al sur de la Cordillera Cantábrica se deberían tener en cuenta, además, las diferencias culturales existentes entre la zona montañosa occidental, de clara influencia galaica, y la zona meseteña oriental, más abierta a influjos vacceos o vetones.

Los pueblos astures

Las primeras noticias que tenemos de los Astures son como consecuencia del enfrentamiento que mantuvieron con los romanos durante las llamadas Guerras Cántabras, en tiempos de Augusto.

Plinio reconoce 22 tribus entre los Astures, aunque sólo nos da el nombre de tres ciudades y otras tres tribus; por otra parte Tolomeo cita doce ciudades y siete tribus. La población del territorio alcanzaría los 240.000 individuos libres según el censo de Plinio.

Siguiendo a Schulten, estas tribus serían:

Los Gigurri: Son citados por Plinio y Tolomeo. Todo parece indicar que este pueblo habitaría la región de Valdeorras y su núcleo más importante sería Calubriga.

Los Pésicos: Son conocidos también por Plinio y Tolomeo. Parece que se situarían al norte junto a la costa.

Los Zoelas: Son citados por Plinio, pero Tolomeo ya no los cita. Pemón Bouzas y Xosé A. Domelo en su libro "Mitos, ritos y leyendas de Galicia (la magia del legado celta)", dicen que: "LOS ZOELAE eran precélticos y ocupaban las tierras comprendidas entre Zamora, Ourense y las hoy portuguesas de Tras-Os-Montes". Sin embargo yo creo que más bien habría que ceñirlos a la comarca de Tras-Os-Montes. Su asentamiento más importante parece que estuvo en Castro de Avellaes, aunque también conocemos como zoela la ciudad de Curunda, cuyo emplazamiento nos es desconocido.

Los Orniaci: Son citados por Tolomeo. Hornija en el Bierzo puede traer su nombre del de la tribu. Su capital sería Intercatia, junto a Cacabelos.

Los Lungones: Tolomeo cita Paelontium como su capital, que podría corresponder a Beloncio, al Este de Oviedo.

Los Saelenos: Como su capital Tolomeo nombra Nardinium, y los sitúa al Sur de Asturia. Yo los propongo como posibles habitantes de Sanabria y Carballeda. ¿Se podría deducir de su nombre el siguiente proceso?: Selenóbriga»»»Senóbriga»»»Senábriga»»»Senabria»»»Sanabria. La respuesta se la dejo a personas con más entendimiento que yo sobre el tema.

Los Superatii: Son citados por Tolomeo. Su capital era Petavonium, en el pueblo de Rosinos de Vidriales.

Los Tiburi: Su capital sería Nemetobriga, según Tolomeo. Se correspondería con Puebla de Tribes en Orense.

Los Cabarci: Pueblo situado al norte de la Cordillera Cantábrica.

Los Penii: Su ubicación nos es del todo desconocida.

Los Bedunienses: Su capital sería Bedunia, entre Benavente y Astorga.

Los Lancienses: Su centro principal sería Lancia, junto al pueblo de Villasabariego.

Los Brigaecinos, con capital en Brigaecia, junto a Benavente

Los Amacos: Citados por Tolomeo, su capital sería Astúrica Augusta.

Respecto a la relación que hemos establecido entre tribus y ciudades, Lomas dice: " Muchas de estas ciudades se formaron a partir de la existencia previa en la región de una unidad social que bajo el influjo de Roma fue dando mayor importancia al principal lugar de habitación hasta convertirlo en cabecera de comarca...". Es muy importante tener en cuenta que las primeras noticias que tenemos de los Astures son como consecuencia de su dominación por Roma, y que éstos tratan de asimilar la cultura nativa a la suya propia, por lo que debemos tomar con muchas reservas el carácter aglutinador que tuvieron estas ciudades con anterioridad a la influencia romana.

La sociedad Astur

Pocas noticias tenemos que nos permitan diferenciar a los Astures de otros pueblos limítrofes como Galaicos o Cántabros, por lo menos hasta el momento en que se produce su dominación por Roma. Podemos por tanto decir que su cultura sería similar a la de aquellos y que quedaría englobada dentro de la Castreña del noroeste peninsular. Teniendo en cuenta que esta cultura se va diluyendo cuanto más al sur y al este se ubican los diferentes pueblos, como ya hemos visto, podemos encontrarnos con culturas bien diferentes dentro del territorio Astur, como la que debió desarrollarse en el castro de Santiago de Villalcampo (Zamora), donde han aparecido cinco verracos, más propios de la cultura vetona.

La más interesante descripción que tenemos de ellos, engloba a todos los pueblos montañeses del noroeste y se la debemos a Estrabón, que nos dice: "Todos los montañeses son austeros, beben normalmente agua, duermen en el suelo y dejan que el cabello les llegue muy abajo, como mujeres, pero luchan ciñéndose la frente con una banda. Comen principalmente chivos y sacrifican a Ares un chivo, cautivos de guerra y caballos. Hacen también hecatombes de cada especie al modo griego.. Realizan también competiciones gimnásticas, de hoplitas e hípicas, con pugilato, carrera, escaramuza y combate en formación. Los montañeses, durante dos tercios del año, se alimentan de bellotas de encina, dejándolas secar, triturándolas y luego moliéndolas y fabricando con ellas un pan que conservan un tiempo. Beben zythos y el vino, escaso, lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen pronto en festines con los parientes. Usan manteca en vez de aceite. Comen sentados en bancos construidos contra el muro y se sientan en orden a la edad y el rango. Los manjares se pasan en círculo y a la hora de la bebida danzan en corro al son de flauta y trompeta, pero también dando saltos y agachándose... Todos los hombres visten de negro, sayos la mayoría con los que se acuestan también sobre jergones de paja. Utilizan vasos de madera, igual que los celtas. Las mujeres van con vestidos y trajes floreados... A los condenados a muerte los despeñan y a los parricidas los lapidan más allá de las montañas o de los ríos... A los enfermos, como antiguamente los egipcios, los exponen en los caminos para que los que han pasado la misma enfermedad los aconsejen."

Esta descripción no debemos tomarla demasiado al pie de la letra, pues Estrabón, en su afán de demostrar la falta de humanitas de estas gentes, probablemente exagera. Por ejemplo: los expertos, tras el análisis de los restos encontrados, han demostrado que su alimentación era bastante más rica de lo que se puede entender en el texto. Además del pan de bellota, consumían pan de trigo. Los cultivos más habituales eran las habas, los guisantes y el lino, de cuya semilla obtenían aceite, además de cebada, de cuya fermentación obtenían el zythos(especie de cerveza). No se sabe qué tipo de propiedad se ejercía sobre la tierra, aunque se supone que era colectivista. Las técnicas de cultivo y el utillaje eran muy rudimentarios y los campos, de pequeña extensión, eran trabajados por las mujeres, como ya hemos visto.

Sobre las creencias religiosas de los Astures es más bien poco lo que se sabe. Se conocen nombres de dioses, pero se ignoran sus advocaciones en la mayoría de los casos, así como la estructura de su panteón, si es que la tenía. Sólo dos aspectos podemos señalar. Uno es que no hacían representaciones antropomorfas de sus dioses. El otro es que parece indudable la existencia de cultos astrales, sobretodo a la luna, entre estos pueblos.

Sanabria y Carballeda

Etimología

En opinión de Román del Cerro los antropónimos como Senabre, Sanabre, Sanabria, etc..., deben relacionarse con ESE/NABAR, del íbero ESE - "casa" y NABAR -"planicie entre montañas receptora de aguas".

Por otra parte, según Fernández de Prada, la etimología de Sanabria nos indica los orígenes celtas de la comarca. El autor hace descender el topónimo de sena-briga, en donde el segundo elemento es celta y significa "castro" o "fortaleza colocada en alto". Este nombre latinizado se quedó en Senabria y posteriormente en Sanabria, como hoy lo conocemos.

Seguramente ambas teorías son compatibles entre sí. Podría tratarse de un primer nombre de origen íbero posteriormente celtizado con la terminación "briga".Algo así como "ESE-NAB-BRIGA".

Todavía se conserva en el habla de la zona el término "Senabrés" como gentilicio.

Yo voy a poner un tercer elemento en la discordia. ¿Podría relacionarse el término con la tribu Astur de los Seleni, citados por Tolomeo?

Los pobladores
No hay datos explícitos sobre la tribu que pobló la comarca en aquellos tiempos, aunque si sobre sus vecinos.

Los Zoelae, a quienes pertenecía la ciudad de Castro de Avellaes, en la comarca portuguesa de Tras Os Montes, y que se extendían por el sur hasta el Duero son relativamente conocidos. Se conserva de ellos un pacto de hospitalidad del siglo I y su renovación y ampliación en el siglo II. Además son citados por Plinio a propósito de la calidad de su lino. Pemón Bouzas y Xosé A. Domelo dicen que ocupaban las tierras comprendidas entre Zamora, Ourense y las hoy portuguesas de Tras-Os-Montes. Por lo que serían los habitantes de Sanabria. Desconozco la existencia de estudios al respecto, pero desde mi ignorancia creo que atribuyen un territorio demasiado extenso a la tribu. Si nos fijamos en el resto de las conocidas, vemos que el espacio que ocupan se corresponde con el curso de los diferentes ríos.

Así a los Orniacos correspondería el curso del río Cúa y la ribera derecha del alto Sil. A los Gigurri la ribera izquierda del Sil, con el Casoio. A los Tiburi el Bibei y el Navea. Los Amacos entre el Turienzo y el Órbigo. Los Bedunienses entre el Turienzo y el Eria, en la margen derecha del Órbigo. Los Brigaecinos entre el Órbigo y el Esla. Los Lancienses entre el Bernesga y el curso alto del Esla. De esta forma, nos queda al sur una zona en la que sabemos habitaban al menos tres tribus:

Los Superati, cuyo centro estaría en Petavonium(Rosinos de Vidriales).El nombre es de origen latino y se refiere a los que están por encima de un supuesto río Ata, tal vez el Tera. Un ejemplo de esto lo tenemos en los Supertamarici. La denominación latina tal vez se deba a la inexistencia de un nombre con el que se conocieran a si mismos los pueblos que habitaban la región, lo que indicaría una falta de unidad política entre los mismos.

Los Zoelas habitaron en Castro de Avellaes y sabemos que llegaban hasta el Duero, por lo tanto, podemos suponer que su territorio se extendía por el curso del río Sabor, probablemente hasta el Aliste o la Sierra de la Culebra.

De Los Seleni sabemos que habitaron al sur del Convento Astur, por lo que ante la falta de territorios donde ubicarlos, me inclino a pensar que bien pudieron ser los moradores de las tierras al sur del Tera.

En consecuencia, los antiguos habitantes de Sanabría y Carballeda parece que tuvieron que pertenecer a alguno de estos grupos o tal vez a varios. La cuestión no tiene mayor relevancia, pues bien poco es lo que sabemos acerca de la idiosincrasia de cada una de estas tribus, por lo que el tema se reduce a mera curiosidad.

Los Castros

La comarca, incluida dentro del Convento Astur, pertenece culturalmente a la llamada Cultura Castreña del noroeste peninsular. El elemento más característico de esta cultura, el Castro, no sólo tiene presencia en la comarca, sino que es muy abundante. Yo tengo noticia de veintiocho castros en la región:

En primer lugar, y aunque falta comprobarlo arqueológicamente, todo parece indicar que la misma Puebla de Sanabria esté fundada sobre un primitivo castro, atendiendo sobretodo a su posición estratégica sobre inmejorable cerro. Perteneciendo al municipio, nos encontramos con las ruinas del castro de Castellanos de Sanabria.

En Calabor El Castillo.
En Lubian el castro de As Muradellas.
En Hermisende Castromil y en La Tejera: el Castelo de los Moros.
En Cobreros Castro de Sanabria, otro en Terroso, y en Avedillo: el Castriello. También hay otro en San Román, y en Limianos otro más en Peña la Torre.
La Plaza en Sampil.
También podemos ver un castro en Palacios, junto al Tera.
En la Requejada el castro de La Cerca en Rionegrito. El Castriello, a medio camino entre Doney y Santiago de la Requejada, es de considerable tamaño y con dos murallas. También en Santiago de la Requejada el de Valleciudad, en el que se han encontrado restos celtas en las excavaciones realizadas.
En Rioconejos el castro de Pared del Corralón, con gran muralla.
El Castro y Castiello en Lanseros.
Castro de la Cigarrosa en Espadañedo.
También encontramos el Castro del Burro en Fresno de Carballeda, con las típicas barreras de piedras hincadas y en Otero de Centenos y en la Peña del Castillo en Santa Cruz de los Guerragos y en Donadillo.
En Villardeciervos el Castillo y La Peña del Castro.
El Castillo en Vega del Castillo
Y para terminar Los Corralones en Carbajales de la Encomienda.

También debemos tener en cuenta todos los pueblos que, como Puebla, hayan ido evolucionando a partir de un castro primitivo, y todos aquellos que me son desconocidos y que a lo mejor ha echado en falta alguien, a quien agradecería que me lo comunicara para así poder engrosar la lista.

Creo que hay un trabajo interesante sobre los castros en la comarca que todavía no he podido leer por estar agotada la edición. Si alguien pudiera facilitarme el acceso al libro, se lo agradecería enormemente.

Los petroglifos

Son sin duda también de origen celta los petroglifos que aparecen por la zona. Unas veces sobre peñas próximas a los restos de castros, otras, en piedras sueltas encajadas en edificios construidos con posterioridad y generalmente de carácter religioso. Algunos de estos restos que conozco son:

En Sotillo, sobre una peña hay huellas de la Virgen y marcas de herradura del caballo de Santiago. También en Ferreros encontramos herraduras y en La Requejada en el castro de La Cerca. Asimismo encontramos herraduras en Cervantes y cazoletas y herraduras en la Peña del Caballo en Carbajales.

De otro signo son la losa en la iglesia de Manzanal de Arriba, cuyo origen debe ser preromano y en la iglesia de Letrillas una rueda solar(Estela funeraria rota) y una cabeza de raíces celtas.

Quizá, las personas que grabaron las supuestas herraduras en las peñas, se quedaran atónitas al conocer la interpretación que les han dado sus descendientes. Con lo bien representado que les quedó un eclipse de luna.

El carácter idolátrico que para todos los pueblos celtas tuvo la luna, está ampliamente documentado. En este sentido, Estrabón nos dice:"...los celtíberos y otros pueblos que lindan con ellos por el norte adoran a una divinidad innominada a la que las familias rinden culto danzando hasta el amanecer en las noches de luna llena.". Por otra parte, la doctora G. López Monteagudo afirma que: "La simbología lunar, acompañada de otros motivos astrales, es muy frecuente en las estelas funerarias que se prodigan por toda la Hispania celta y que también aparecen en muchas regiones de la Galia y Britania....Testimonios de cultos astrales, y quizá al mismo tiempo funerarios, hay que ver en las cazoletas y signos geométricos tan frecuentes en peñas y piedras de Galicia y de la Meseta, que aparecen a veces en relación con caballos,...."

La tradición
Es impresionante observar cómo han pervivido en la cultura local tradiciones ancestrales, algunas veces enmascaradas por otras culturas.

El territorio
Las marcas de herradura, antes mencionadas, se corresponden en más de un caso con una leyenda en la que Santiago salta con su caballo hasta una fuente.

En Carbajales estos dos lugares corresponden con el límite sur del actual municipio, por lo que la leyenda bién podría ser el último vestigio de una primitiva división territorial, en la que Santiago sustituye a algún héroe o divinidad más antigua. Los límites entre los diferentes castros no podemos asimilarlos con las actuales divisiones municipales, ya que probablemente el dominio de cada castro se reduciría al control de determinadas tierras de pasto(donde se encuentra la Peña del Caballo), sin lindes precisos, y al aprovechamiento del agua de las fuentes, así como pequeñas extensiones dedicadas al cultivo agrícola colectivo. Tal clase de dominio, no tuvo dificultad para transmitirse de generación en generación, sustentado por una sencilla historia mitológica de fácil comprensión y asimilación.

Tengo constancia de la existencia de tal leyenda sólo en Carbajales y en Otero de Bodas, por lo que si alguien conoce la historia en otros pueblos le agradecería que me lo comunicara.

El lino
Como ya he dicho antes, fueron famosos por su lino los Zoelas tal y como nos dice Plinio:"...De la misma Hispania y desde hace poco tiempo, ha venido a Italia el lino de los Zoelas, utilísimo para las redes de caza...".

Aunque desconocemos si los Zoelas habitaron Sanabria y Carballeda, lo que si queda claro es que la importancia que la industria del lino tuvo en la comarca, hasta por lo menos mediado el siglo XIX, perdurando algunos telares hasta el XX, tiene sus orígenes en la fama del lino zoélico.

El colectivismo agrario
Este es un rasgo que no se corresponde con la Cultura Castreña, sino más bien con la cultura cerealística Vaccea, aunque es común en muchos pueblos de caracter trashumante. Probablemente su difusión por la comarca sea tardía y se corresponda con el abandono de los castros tras la conquista romana. Maluquer reconoce la perduración hasta nuestros días de ésta cultura en las vecinas comarcas de Aliste y La Cabrera.

Por otra parte, parece que la zona pudo verse influenciada por los vacceos desde muy antiguo, ya que según parece, el aprovechamiento de los agostaderos de la sierra era conocido, desde mucho antes de la invasión romana, por los pueblos celtíberos.

En Carbajales todo el ganado pastaba en común(La Becera), siendo el único toro del pueblo propiedad del concejo. El cargo de pastor era rotativo, correspondiendo a cada casa, según sus cabezas de ganado, un determinado número de días de pastoreo. Asimismo, también pastaban en común las ovejas.

Por otra parte, todavía en este siglo, existían tierras propiedad del concejo que eran cultivadas por todo el pueblo y los beneficios se destinaban a sufragar los gastos propios del mismo.

En la WEB de Rioconejos también se habla de este tipo de colectivismo. Si conoces la pervivencia de este tipo de costumbres en la zona, te agradecería la información.

Francisco Sánchez de Robleda me manda la siguiente información:

".....en Robleda, y hasta hace pocos años (max.5 creo yo) aun se tocaba a concejo para reparar los caños de riego y limpiar las calles de maleza, solía ir un miembro de cada casa y aun hay monte (se corta leña para el invierno) y praos del común o del pueblo, ...."

Muchas gracias Francisco.

La sociedad
Una curiosa tradición, vigente por lo menos hasta los años 60 del S.XX, era la que vinculaba a los pueblos de Carbajales, Letrillas y Utrera en las rogativas(bendición de los campos).

El día de Las Candelas (2 de Febrero, fiesta de Letrillas), tanto Utrera como Carbajales, acudían a la fiesta con sus respectivos pendones y correspondiente Santa, siendo obligatoria la asistencia de un miembro de cada casa, estando penada la incomparecencia. Otro tanto ocurría en la fiesta de Utrera, así como el día de Santa María Egipciaca en Carbajales.

Sería interesante poder establecer este tipo de vínculos entre otros pueblos de la región. Si conoces algún otro caso, por favor, comunícamelo.

El carácter cerrado de la antigua sociedad Castreña ha pervivido hasta el S.XX en la costumbre del Piso (cantidad que todo forastero que pretenda a alguna chica del pueblo debe pagar a los mozos del mismo para poder hablar con ella).