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Terrae Antiqvae

Mesopotamia

El meteorito que arrasó Sodoma y Gomorra

 

La inscripción tallada en esta tablilla del año 700 antes de Cristo describe la caída del meteorito que pudo destruir Sodoma y Gomorra. (Foto: Universidad de Bristol)

Según un estudio de la Universidad de Bristol, el texto de una tabilla del año 700 a.C. indica que un asteroide pudo ser la causa de la destrucción de las ciudades narrada en el Libro del Génesis de la Biblia.

Es asunto recurrente de la ciencia hurgar en la trastienda de los mitos fundacionales de la religión, casi siempre preñados de una base histórica o geográfica. Esta vez le ha tocado a Sodoma y Gomorra, símbolos del pecado y la perversión destruidos según el Génesis por Yahvé con una tempestad de fuego y azufre.

Científicos de la Universidad de Bristol dicen ahora que, anduviera o no Dios de por medio, lo de Sodoma y Gomorra fue cosa de un meteorito y sitúan la fecha del impacto con insólita precisión en el 29 de junio del año 3123 antes de Cristo. En realidad, se trata de una deducción en cadena que parte de una tablilla de arcilla que se exhibe en una de las salas del Museo Británico.

El objeto, rescatado en el siglo XIX de las ruinas del palacio de Nínive por el arqueólogo victoriano Henry Layard, está fechado en el año 700 antes de Cristo. Tiene forma de escudo e incluye un texto escrito en caracteres cuneiformes. Hasta ahora nadie lo había podido descifrar.

En realidad, hubo un excéntrico historiador azerí que presumió hace unos años de haberlo hecho y proclamó que era la prueba de un encuentro extraterrestre. Esta vez, parece que la cosa va en serio y que los científicos han descifrado el enigma de la tablilla, que no es sino la reproducción asiria del texto de un astrónomo sumerio escrito del cuarto milenio antes de Cristo.

Los responsables del hallazgo son Alan Bond, director de una compañía espacial, y Mark Hempsell, profesor de aeronáutica de la Universidad de Bristol. «Los trabajos anteriores en torno a este asunto», decía ayer Hempsell, «no han arrojado ningún resultado. Esto es un gran avance y las piezas que hemos encontrado encajan tan bien que creo que tenemos la prueba definitiva».

Como mínimo, el nuevo análisis indica que un asteroide impactó contra la tierra en esa lejana fecha, aunque no necesariamente demuestra la destrucción o la existencia de Sodoma y Gomorra. En todo caso, lo que deja fuera de toda duda es la proliferación de leyendas apocalípticas en esa época en todas las culturas de la cuenca mediterránea. Al menos 20 historias diferentes, según Hempsell, que podrían nacer del impacto del meteorito.

Una columna de fuego

Un impacto que los investigadores sitúan en los Alpes austriacos, muy lejos de la cuenca mesopotámica y que podría explicar otro misterio que ha traído de cabeza a geólogos de todo el mundo: el gigantesco desplazamiento de tierras junto a la localidad alpina de Koefels.

Los investigadores -que han utilizado un potente programa informático para descifrar el aspecto del cielo en el día del cataclismo- aseguran que el meteorito generó una columna de fuego que cayó sobre el Mediterráneo y rebotó en algún lugar del Sinaí o de Oriente Próximo, lo que explicaría la recurrencia del mito apocalíptico en las culturas del Creciente Fértil.

Las conclusiones del estudio se han publicado en un libro -"A Summerian Observation of the Koefels Impact Event"- que acaba de salir a la venta en el Reino Unido tratando de explotar el gancho comercial que es inherente al mito.

La Biblia hace un prolijo recuento de los días que precedieron a la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra y del insólito regateo que mantiene Abraham con Yahvé para que éste no las destruya en atención a los justos que viven en ellas. Sodoma y Gomorra son, además, escenario de la mítica conversión en estatua de sal de la esposa de Lot, sobrino de Abraham, que osó mirar atrás mientras escapaba. Pero de todos estos detalles la ciencia no dice ni dirá nada.

Fuente: Eduardo Suárez, Londres / El Mundo.es, 1 de abril de 2008

La animación más antigua de la historia está representada en un cuenco persa de hace 5.200 años

 

Un cuenco de barrio cocido, de 5.200 años de antigüedad, tiene grabado en su exterior una serie de imágenes que, haciendo girar el cuenco sobre si mismo, muestran el movimiento de una cabra salvaje saltando para comer las hojas de un árbol. Lo que la convierte en la animación más antigua de la historia. Éste es el mismo sistema empleado para los zoótropos creados en el siglo XIX.

El cuenco fue descubierto en los años 70 por un equipo de arqueólogos italianos en el yacimiento arqueológico de Shahr-i Sokhta (que en persa significa ‘ciudad quemada'), en Irán, sin que entonces se dieran cuenta de la animación. Años más tarde, el Dr. Mansur Sadjadi, un arqueólogo iraní, descubrió la finalidad de la secuencia de imágenes. Y, recientemente, se ha producido un cortometraje documental que explica la historia y finalidad de este cuenco.

A raíz del estreno del documental, un grupo de expertos iraníes ha asociado el árbol grabado en el cuenco con el mito del Árbol de la Vida de los asirios, aunque no hay constancia de la presencia en aquel lugar de la civilización asiria hasta 1000 años después de la datación del cuenco. En contra de esta teoría, se encuentra el hecho de que se han descubierto en territorio iraní piezas con grabados de cabras salvajes con más de 6.000 años de antigüedad.

Fuente: The Circle of Ancient Iranian Studies

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(2) CHTHO's Cultural Blunder and Documentary Production on World's Oldest Animation

LONDON, (CAIS) -- The Cultural Heritage, Tourism and Handicrafts Organization (CHTHO) announced on Monday that it has recently completed the production of a documentary about the ancient Iranian earthenware bowl bearing the world's oldest example of animation.

Directed by Mohsen Ramezani, the 11-minute film gives viewers an introduction to the bowl, which was discovered in a grave at the 5200-year-old Burnt City by an Italian archaeological team in late 1970s.

The artefact bears five images depicting a wild goat jumping up to eat the leaves of a tree, which the members of the team at that time had not recognised the relationship between the pictures.

Several years later, Iranian archaeologist Dr Mansur Sadjadi, who became later appointed as the new director of the archaeological team working at the Burnt City discovered that the pictures formed a related series.

Nonetheless, according to English daily Mehr, during a ceremony held on Sunday to promote the production, CHTHO's cultural authorities claimed the image is a depiction of ‘Assyrian Tree of Life': "the earthenware bowl, which is wrongly known as ‘The Burnt City's goat', depicts the myth of ‘The Assyrian Tree of Life' and a goat."

Depiction of ‘The Assyrian Tree of Life' on this bowl which was made at least 1000 years before the Assyrian civilisation even appear in historical records is one of the most preposterous claims by the new-breed of experts in post-revolutionary Iran.

The image is a simple depiction of a tree and wild-goat (Capra aegagrus) also known as 'Persian desert Ibex', and since it is an indigenous animal to the region, it would naturally appear in the iconography of the Burnt City.

The wild goat motif can be seen on Iranian pottery dating back to the 4th millennium BCE, as well as jewellery pieces especially among Cassite tribes of ancient Luristan. However, the oldest wild goat representation in Iran was discovered in Negaran Valley in Sardast region, 37 kilometers from Nahok village near Saravan back in 1999. The engraved painting of wild goat is part of an important collection of lithoglyphs dating back to 8000 BCE.

However, wild goat representation with a tree is associated with Murkum, a mother goddess who was worshipped by all the Indo-Iranian women of the Haramosh valley in modern Pakistan, which culturally had closer ties with Indus and subsequently the Burnt City civilisations, than Mesopotamia, which could had influenced the ancient potter who made this unique piece.

Source: Mehr News Agency

Ver Animación:

Babilonia renace en el Louvre

 

Foto: Placa Burney. La diosa Lilith o Inanna. 'La Reina de la Noche' Terracota con restos de policromía Periodo de Isin-Larsa y Babilonia (2025-1594 a. C.) Época paleobabilónica, 1792-1750 a. C. British Museum, Londres ANE 2003-7-18, 1.

Los misterios del imperio perdido se instalan en París antes de visitar Berlín y Londres. El cruce de caminos entre lo real, lo mítico, lo artístico y lo literario en torno a los insondables misterios de Babilonia se ha instalado a lo grande entre las paredes del Museo del Louvre. La exposición Babylone permanecerá en París hasta el 2 de junio, antes de viajar al Museo Pérgamo de Berlín, primero, y al British Museum de Londres, después.

Babilonia, la ciudad de ciudades. La urbe épica. Babilonia, la ciudad cuyo nombre evoca la urbe por excelencia, con milenios de historia, revivirá en una macroexposición organizada por tres de los mayores museos europeos: el Louvre, en París, el British Museum, en Londres, y los Staatliche Museen, en Berlín. El conjunto expuesto reúne 400 piezas procedentes de 14 países.

La muestra analiza las dimensiones real, mítica, artística y literaria

Se trata de descubrir lo que fue Babilonia entre los años 2000 y 75 antes de Cristo, fecha del último texto de la escritura cuneiforme. La muestra también intenta demostrar cómo la historia de Babilonia se prolonga a través de la tradición bíblica, de los textos de Herodoto o Estrabón, cómo los padres de la Iglesia la transforman en el reino de Satán, capital apocalíptica de todos los vicios. O cómo para Lutero es el espejo de la Roma corrompida de su época, centro cósmico de un poder temporal y espiritual vendido al diablo.

Foto: Ofrendas a los protectores divinos. 'Adorador de Marsa'. Estatuilla votiva en cobre y oro dedicada al dios Amurru por Hammurabi. Periodo paleobabilonio.

El ambicioso y fascinante conjunto de piezas desplegado en el Louvre describe, entre otras cosas, cómo el episodio de la torre de Babel -todo un desafío a Dios antes del XVI- cambia de signo y es una proeza de la razón y de la inventiva humana en el XVIII. Luego, durante el romanticismo, lo que seduce de Babilonia es su condición de imperio perdido, desaparecido, del que ni tan sólo quedan, tras tanto esplendor, unas ruinas.

La literatura, la pintura, el teatro o la ópera hacen revivir Babilonia, que resurge de debajo de toneladas de tierra y cascotes a partir de 1899, cuando los arqueólogos alemanes cierran el círculo y rescatan de las entrañas de la tierra la puerta de Ishtar, el templo a Marduk, los fundamentos del zigurat en que se fundó la leyenda babélica así como parte de la muralla de Nabucodonosor II. El cine también tiene su hueco en la aventura babilónica del Louvre, recordando cómo Griffith, en Intolerance (1916), hace revivir la ciudad a partir de los hallazgos y trabajos de los alemanes Robert Koldwey y Walter Andrae.

Foto: Babel, la torre babilonia. Babilonia, la ciudad cuyo nombre evoca la urbe por excelencia, con milenios de historia, revivirá en una macroexposición organizada por tres de los mayores museos europeos: el Louvre, en París, el British Museum, en Londres, y los Staatliche Museen, en Berlín.

La exposición reúne casi 400 obras procedentes de colecciones de 14 países. La calidad de lo agrupado es dispar, pero su interés es indiscutible. El todo es coherente y estimulante. A veces, la síntesis entre deseo de conciliar mito y ciencia lleva a explicaciones formidables. El jesuita Athanasius Kircher explica e ilustra con sus cálculos y dibujos que Dios provocó el hundimiento de la torre de Babel porque, de haber sido esta aún más alta, su peso habría hundido la corteza terrestre, perforado el planeta y provocado el fin del mundo. Una vez más, Dios escribe recto con renglones torcidos.

La gran estela de basalto negro que contiene el célebre código de Hammurabi preside la primera sala. Es lógico, pues Hammurabi, con su reinado de 43 años de duración, es el fundador de un prestigio que ya ha durado casi 4.000. Reunió distintos pueblos, construyó y, sobre todo, dotó a su imperio de una ley común, el ya mencionado código. Durante siglos, los reyes querrán ser como él, se inspirarán en su figura de guerrero, jurista y urbanista.

Las pequeñas esculturas de carácter votivo, las joyas, un cetro de ónice, un cofre de terracota, sellos y estelas nos conducen hasta la sala de relieves de ladrillo vidriado. Son obras impresionantes, reconstruidas a partir de las acuarelas de Walter Andrae.

Luego, tras el momento de máxima expansión del que se nos ha transmitido una concepción de la historia, los diccionarios multilingües, descubrimientos científicos -el círculo dividido en 360 grados, el año en 12 meses-, una iconografía, leyes y una concepción arquitectónica, el amor por Babilonia se hace asfixiante. Alejandro Magno la conquista en el año 330 antes de Cristo y su admiración le lleva a helenizarla. El mito va a permanecer pese a que los partos y los romanos lo transforman en una realidad provinciana.

Foto: El protector de Ishtar. 'El dragón de Marduk' en la última versión de la puerta de Ishtar'. Relieve en ladrillos esmaltados. Vorderasiatiches Museum. Berlín.

San Agustín confrontará Jerusalén, la ciudad de Dios, a Babilonia, la ciudad terrestre, la capital del orgullo y la confusión. La tradición judía no perdona tampoco a Nabucodonosor II el haber destruido Jerusalén. Todos celebran su hundimiento.

Benjamín de Tudela escribe hacia 1170: "Hoy las ruinas del palacio de Nabucodonosor son inaccesibles, y guarida de dragones y bestias venenosas". Hans Leonhardt Rauwolff, en 1574, no se queda atrás, al acercarse a las ruinas del edificio que "los hijos de Noé pretendieron hacer llegar hasta el cielo" pero renuncia a explorarlas ante "unos insectos que son, dicen, como nuestras lagartijas pero mayores y con tres cabezas". Para el utopista Étienne-Louis Boullé (1728-1799), la torre babilónica es un símbolo de fraternidad humana y, desde su filiación masónica, propone erigirle un monumento en pleno desierto, símbolo de una lejana edad de oro. La Babilonia del Louvre es menos remota y merece la visita.

Fuente: OCTAVI MARTÍ, París / El País.com, 14 de marzo de 2008

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Religión Babilónica

 

Arqueólogos anuncian descubrimiento centro de gobierno Dinastía Aqueménida

 

Un grupo de arqueólogos iraníes y australianos han descubierto lo que creen que son los restos de la ciudad de Lidoma, un importante centro de gobierno de la Dinastía persa Aqueménida, del siglo VI antes de Cristo.

Los arqueólogos encontraron un enorme edificio de unos 1.500 metros cuadrados y una altura de 14 metros, así como una terraza con tres escaleras, entre otros objetos antiguos que creen que se remontan al Imperio Aqueménida, fundado por Ciro el Grande (575-530 a.C.).

Según informa hoy el diario Teheran Times en su página web, el descubrimiento tuvo lugar durante las excavaciones del equipo de arqueólogos iraní-australiano en Saravan, en la provincia meridional de Fars, donde estaba el centro de ese Imperio.

Las columnas halladas durante las excavaciones -concluidas la semana pasada- son muy parecidas a las que se encuentran en el Palacio Sad-Sotun, en Persépolis, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Shiraz y considerada el corazón de la antigua Persia.

Foto: Columna de la Apadana, por Eugène Flandin, 1840.

'Quizá se pueda decir que se trata de Lidoma', una ciudad mencionada en las inscripciones de la Dinastía Aqueménida', dijo el responsable de las relaciones publicas del Organismo de la Herencia Cultural de Irán, Alireza Asgari.

La provincia de Fars (o Pars de la que se deriva el término de Persia) es una zona importante en cuanto a los monumentos de la Dinastía Aqueménida, cuyo fundador, Ciro el Grande, tenía la capital de su Imperio en Pasargada.

Pasargada, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004, está situada unos 110 kilómetros al norte de la actual Shiraz.

Ciro el Grande fue quien conquistó Babilonia en 539 a.C. y liberó a los judíos de la esclavitud en esta ciudad, y es el autor de una declaración en pro de los derechos humanos inscrita en una pieza cilíndrica de arcilla.

Foto: Capitel de columna con prótome de toro (Apadana)

Los restos arqueológicos de esa Dinastía no reciben el cuidado adecuado por el régimen islámico chií de Teherán que venera la historia de Irán a partir del siglo VII, y considera que la Revolución Islámica iraní (1979) ha puesto fin a 2.500 años de dinastía de reyes injustos.

Fuente: Terra Actualidad - EFE, 26 de febrero de 2008

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(2) Lost Achaemenid city of Lidoma may have loomed into sight

TEHRAN -- A team of Iranian and Australian archaeologists working in Sorvan near Nurabad Mamasani in Fars Province believe that they may have discovered the Achaemenid city of Lidoma, which has been named in a collection of ancient tablets previously unearthed at Persepolis.

Recent digs have exposed the ruins of an enormous building construction at the site which was discovered during excavations carried out last year.

The structure covers an area of 1500 square meters and its original height has been estimated as being 14 meters on the basis of the width of the column bases unearthed at the site.

The remains of stairs, halls and the column bases of the structure have been revealed during this second season of excavation, which was concluded last week.

The team has also exposed the original stone surface of the Achaemenid site and numerous marble artifacts.

The ruins also include a 30-meter long hallway with a stone flagged floor. It is believed that it was originally an iwan. The walls of the iwan have been constructed from stairs of crenellated stones.

The column bases and stairs of crenellated walls are very similar to those belonging to the Sad-Sotun Palace (100-Column Palace) at Persepolis.

"The construction of what must have been a financially highly expensive structure seems to be impossible without economic aid from the government of the time. Thus, there is evidence that this maybe the site of the city of Lidoma, which has been listed in ancient tablets previously discovered in Persepolis," Iranian team director Alireza Asgari told the Persian Service of CHN on Sunday.

The newly found structure provides evidence that matches information inscribed about the city of Lidoma on the Persepolis tablets, he added.

Source: Tehran Times Culture Desk

El fuego nos devolvió Ebla, el primer imperio comercial de la Edad de Bronce

 

Naram-Sin heredero del imperio acadio conquistó Ebla alrededor del año 2300 a.C. Diecisiete mil documentos de arcilla, despreciados por los soldados, quedaron sepultados bajo los escombros a la espera de ser descubiertos cuatro mil años más tarde y, fue precisamente el fuego, lo que preservó para la posteridad las tablillas de arcilla cruda del archivo real. El calor del incendio las coció y las endureció protegiéndolas de la humedad que durante siglos habría terminado deshaciéndolas por completo. Paradójicamente, su afán destructor, fue el factor decisivo que permitiría a los científicos, siglos más tarde, reconstruir la historia de la ciudad, dejando impreso su nombre para siempre en los libros de historia.

Diosas reales de un estado de la Edad de Bronce (Ebla. Excavación de 2007)

Hace más de 30 años que, los arqueólogos italianos encontraron al norte de Siria, en la antigua ciudad-estado de Ebla, datada en la Edad de Bronce, más de 17.000 tablillas con escritura cuneiforme y, aún hoy,  sigue sorprendiendo con nuevos hallazgos.

El equipo del arqueólogo Paolo Matthiae encontró el año pasado dos figuritas, conservadas en muy buen estado, que confirmarían la evidencia textual para un culto real de los muertos centrados en las reinas de la ciudad. También encontraron una tablilla inusual que permitió que los eruditos reconstruyeran el clima político que condujo a la destrucción de Ebla en 2300 a.C., cuando fue saqueada por Sargón de Akkad.

"Hicimos los hallazgos en dos cuartos periféricos del gran palacio real, en donde descubrimos el archivo cuneiforme en los años 70", nos explica Matthiae, "eran parte de la zona detrás del patio de audiencias, una clase de almacén que debe haber guardado los tesoros del rey de Ebla." El equipo evitó inicialmente los cuartos, asumiendo que habían sido vaciados cuando Sargón saqueó la ciudad. "¡solamente estabamos equivocados!" dice Matthiae. "las dos estatuas fueron machacadas evidentemente en la tierra y escaparon milagrosamente al pillaje." Ambas figuritas son representaciones intrincadas de las mujeres, que son raras en el arte del Próximo Oriente, en la edad de bronce. Una, hecha de esteatita y de madera, está representada con los brazos dispuestos en un gesto que indica rezo. La segunda figurita sostiene un cubilete y usa un vestido adornado con oro. Ambas parecen haber sido utilizadas en un ritual mencionado en una tablilla de Ebla que describe cómo las reinas muertas de la ciudad hicieron las deidades femeninas que entonces eran adoradas en privado por sus sucesores. Matthiae sospecha que la figura de esteatita cubierta de oro representa a la reina viva orando, una representación de la propia reina muerta que se había convertido en una diosa.

En la misma área, Matthiae encontró una tablilla cuneiforme que consideró las armas distribuidas de Ebla a las ciudades aliadas durante una guerra en algún momento antes de 2300 a.C. "la campaña militar mencionada en la tablilla es posiblemente la emprendida por Ebla contra el estado de Mari," dice Matthiae. Los documentos indican que Ebla derrotó a Mari, su gran rival comercial y político, momentos antes de ser destruida. Matthiae piensa que la agresión militar de Ebla alarmó los estados de gran alcance de Mesopotamia meridional, tales como Akkad, porque, después de que su conflicto con Mari, Sargón lanzara su campaña contra la ciudad. La tableta incluye el número de puntas de lanza enviadas a cada uno de sus Estados aliados, una cruda expresión de la influencia política y militar sobre los temidos estados sureños. Nagar, hoy conocida como Tell Brak es el mayor cliente, con la recepción de 2000 puntas de lanza. Según Matthiae, esta proliferación de las armas pueden haber impulsado a Sargón para lanzar el ataque preventivo contra Ebla, que puso fin al estado.

Información de Marco Marola para Archaeological Institute of America. 9 de febrero de 2008

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EBLA, EL PRIMER IMPERIO COMERCIAL SIRIO

Por Juan Adrada en Wikilearning

En las mismas fechas en las que caía el Imperio Antiguo en Egipto, dando paso al Primer Periodo Intermedio, en el norte de Siria se levantaba una importante ciudad circundada por cinco kilómetros de murallas y coronada de templos y palacios.

Un curioso cartel con el anuncio del yacimiento arqueológico llama la atención del visitante hacia la aldea de Tell Mardikh, una pequeña población de apenas quinientas personas que viven de la agricultura y el pastoreo, junto a la cual se encuentran los restos de la antigua ciudad de Ebla.

La palabra tell es muy frecuente en arqueología. Designa en árabe una colina artificial formada por la acumulación durante siglos de los escombros de antiguas construcciones que han quedado sepultadas por sus propios derrubios y por la acumulación de posteriores sedimentaciones. La abundancia de ladrillos de adobe y paja en el subsuelo convierten este tipo de terrenos en tierras muy fértiles, por lo que la mayoría han sido utilizados durante generaciones como campos de cultivo por los aldeanos del lugar. El aspecto exterior de un tell, por tanto, no difiere mucho del resto de las tierras cultivadas que suelen rodearlos, salvo por estar más elevado. Sólo la mirada experta del arqueólogo logra descubrir que bajo esa tierra arada hay enterrada toda una ciudad.

Eso es Ebla, un tell de enormes dimensiones. Cincuenta y seis hectáreas de superficie formando un gigantesco terraplén artificial, más o menos circular, de quince metros de altura, con una colina en el centro que se eleva otros diez metros más. Bajo esta gigantesca pila de escombros se encontró hace casi cuarenta años uno de los más importantes centros urbanos de la antigüedad, protagonista indiscutible en la región durante ochocientos años, en los albores mismos de la historia. Aquí se ha realizado uno de los más grandes descubrimientos de la arqueología de este siglo. El archivo del palacio real eblaíta es una de las mayores y más antiguas bibliotecas de la historia de la humanidad. En su interior se encontraron diecisiete mil tablillas de textos económicos, políticos y religiosos. Documentos de un valor incalculable que han permitido conocer la vida, usos y costumbres del pueblo que vivió en Ebla hace cuatro mil trescientos años.

COMIENZAN LAS INVESTIGACIONES

El descubrimiento de Ebla fue un hito revolucionario. Durante casi dos siglos los arqueólogos habían imaginado el Tercer Milenio a.C. dominado por dos potencias civilizadoras, la egipcia junto al Nilo y la sumeria entre los ríos Tigris y Éufrates. Entre ellas y la prehistoria europea sólo existían pequeñas aldeas agrícolas diseminadas por aquí y por allá, de escasa importancia e incapaces de influir en el equilibrio político del mundo antiguo. En este marco, el norte de Siria era considerado una tierra poco o nada interesante, habitada únicamente por pastores nómadas hasta fechas muy tardías. El hallazgo del archivo real de Ebla cambió por completo este panorama.

En 1963 llegó a Tell Mardikh Paolo Matthiae, en aquella época un joven profesor de arqueología de la Universidad La Sapienza de Roma, que había trasladado su interés por el mundo antiguo desde Egipto a Oriente Medio. Visionario al estilo de Heinrich Schliemann, exploraba aquel tell convencido de poder demostrar la existencia de ese reino fabuloso que llegó a dominar Siria y Mesopotamia durante algunos siglos del Tercer Milenio, para desaparecer después misteriosamente sin dejar rastro y quedar completamente olvidado hasta nuestros días. Sus únicas pistas eran algunos antiguos pasajes de textos acadios, hititas y egipcios que apenas daban unas escasas indicaciones, sumidas casi más en la leyenda que en la realidad histórica.

Maqueta Ebla.

Cuando las autoridades sirias invitaron a especialistas de todo el mundo a realizar excavaciones arqueológicas en los centenares de tell que había diseminados por el norte del país, los italianos tuvieron serias dudas sobre el interés que podía tener emprender excavaciones en un lugar tan remoto y desolado. Después de todo, Italia no tenía una tradición investigadora en Oriente y el dinero escaseaba incluso para las propias excavaciones italianas. La mayoría de los catedráticos no querían ni oír hablar del asunto. En cierto modo se sentían fuera de lugar, acostumbrados a investigar tumbas etruscas y villas romanas en un marco de relativa comodidad. No es de extrañar entonces que el joven Paolo Matthiae fuese el único dispuesto a emprender una empresa que le llevaría lejos de su casa dos meses cada año durante el resto de su vida, para vivir en unos incómodos barracones y trabajar con escasos medios, bajo un sol abrasador, a cuarenta grados de temperatura.

IDENTIFICACIÓN POSITIVA

Excavar Tell Mardikh ha sido labor de muchos años de paciente espera, sacando a la luz pequeñas porciones del pasado hasta tener suficientes piezas con las que reconstruir coherentemente la historia de la ciudad. El primer reto fue identificar el nombre verdadero del lugar que estaban excavando los arqueólogos. Numerosos indicios parecían demostrar que efectivamente se trataba de la antigua Ebla, a la que las fuentes antiguas describían como una importante ciudad amurallada, capital de un gran imperio comercial, situada en una zona de confluencia de rutas entre Oriente y el Mediterráneo, y rodeada de ricas zonas de cultivo. Pero no existía un sólo documento arqueológico que confirmara semejante hipótesis.

La primera exploración superficial del yacimiento en 1964 permitió recopilar muchos restos de cerámica y terracotas sacadas fuera de estrato por la acción de la agricultura y de los fenómenos atmosféricos, pero que indicaban claramente la presencia de decenas de culturas diferentes en el interior de aquella colina. Tras unos primeros meses de prospección, comenzaron a aparecer los restos de una muralla rodeando la ciudad, los escombros de unas antiguas viviendas y las estructuras de un posible palacio en el centro, conformando una especie de acrópolis.

Las primeras excavaciones se realizaron en el palacio real, con algunos hallazgos esporádicos de escasa importancia que se prolongaron durante varios años de fatigas y éxitos, decepciones y esperanzas, hasta que en 1968 un golpe de suerte permitió confirmar la sospecha que rondaba por la cabeza de todo el equipo y que para Matthiae había sido pura convicción desde sus años en la Universidad. En un sector recientemente abierto de la región sudoeste de la Acrópolis apareció una estatua de basalto negro, carente de cabeza y rota en varios puntos. Era atribuible a la edad del Bronce Medio, aunque había aparecido fuera de estrato, en los niveles persa-helénicos, lo que hizo pensar que había sido reutilizada para adornar la casa de uno de los últimos habitantes del tell. Lo que hacía de esta estatua mutilada un hallazgo de valor incalculable era una inscripción en caracteres cuneiformes grabada sobre su superficie, el primer texto escrito encontrado en Tell Mardikh. La traducción de la inscripción no sólo confirmó que las ruinas enterradas en aquel tell eran las de la antigua Ebla, sino que además ofreció los nombres de dos importantes personajes reales que vivieron en la ciudad, Ibbit-Lim e Igrish-Knep, además de mencionar a una conocida divinidad sumeria, la diosa Ishtar.

Diosa Ishtar.

A pesar del hallazgo, las dudas persistieron durante algún tiempo más. Después de todo, la estatua había sido encontrada fuera de estrato y podía haber sido transportada hasta allí, después de un saqueo, desde cualquier otro sitio, o haber sido donada por la verdadera Ebla al soberano de aquella oscura ciudad sepultada en el tell. Existía además otro punto de controversia. Gracias a la inscripción de una lámpara votiva de mármol verde conservada en el Museo de Bagdad, se sabía que Ebla había sido conquistada por Naram-Sin, sobrino de Sargón el Grande y heredero del imperio acadio, alrededor del año 2300 a.C. Pero aquello no se correspondía con la ciudad descubierta por Matthiae, que se remontaba al 1800 a.C. Si se trataba realmente de Ebla, existía una ciudad mucho más antigua bajo las ruinas que se estaban excavando. Evidentemente, quedaba mucho por explorar, y lo mejor aún estaba por llegar.

LOS ARCHIVOS DEL PALACIO REAL

El descubrimiento de los archivos reales de Ebla no fue un hallazgo fortuito, sino un verdadero rapto de intuición por parte de Paolo Matthiae. Durante los siguientes cinco años de excavaciones, entre 1969 y 1973, ningún nuevo descubrimiento de importancia turbó la rutina de las mismas. Se realizaron numerosos sondeos para intentar encontrar la Ebla del 2300 a.C., pero los resultados fueron siempre negativos. Hasta que un día de 1973, durante un paseo solitario, Matthiae reparó en un detalle que nunca había llamado su atención hasta aquel momento. La parte suroeste de la acrópolis, sobre la que se asentaban los muros del gran templo del Bronce Medio, presentaba una disposición realmente extraña. En lugar de descender con suavidad hacia la ciudad baja, se hallaba interrumpida por terrazas artificiales cuya realización parecía fuera de toda lógica. La excavación inmediata del lugar descubrió, bajo el terreno superficialmente removido por la agricultura, una segunda superficie friable y rojiza, típica de la disgregación de ladrillos que han sido quemados por el fuego. Se trataba de las ruinas de una colosal construcción que se erguía en los bordes de la acrópolis, y que los habitantes del Bronce Medio habían cubierto para nivelar el terreno a la altura de su templo. Aquellos podían ser los restos del Bronce Antiguo que tanto habían buscado.

Durante las siguientes campañas, las excavaciones se concentraron en aquel lugar. Se descubrieron las paredes de ladrillos crudos finamente recubiertas de blanco y en todas podía observarse claramente las huellas de un gran incendio. El hallazgo de la primera tableta del archivo real fue verdaderamente emocionante, sobre todo porque se producía en estrato, es decir, dentro del marco arqueológico que permitía demostrar su pertenencia al Tercer Milenio a.C. Después, la razón no daba crédito a todo lo que iba apareciendo ante los ojos. Miles de textos económicos, políticos, religiosos, jurídicos, tratados internacionales e informes militares se agolpaban unos sobre otros, tal y como habían caído desde sus estantes desplomados cuatro mil trescientos años atrás. Las tablillas variaban de tamaño entre los cinco y los treinta y cinco centímetros. Muchas aparecían perfectamente conservadas, otras estaban rotas en cientos de fragmentos que debían ser cuidadosamente recogidos y ordenados para su posterior restauración y traducción.

Archivo Real.

Se han encontrado ciento catorce tablillas con alfabetos arcaicos que relacionan diferentes lenguas mesopotámicas que utilizaban los caracteres cuneiformes como medio de expresión escrita. Uno de estos vocabularios contiene casi mil palabras traducidas, y existen dieciocho duplicados del mismo, realizados por alumnos de las escuelas de escribas como parte de su aprendizaje. Estos alfabetos han sido determinantes para los trabajos de traducción de las tablillas. Esta compleja labor fue comenzada por el profesor Giovanni Pettinato, de la Universidad de Roma, continuándola más tarde el doctor Alfonso Archi, epigrafista oficial de la misión hasta la fecha. La edición de los textos comenzó en 1982 y en la actualidad existen diez volúmenes publicados que contienen varios cientos de textos completos y cerca de un millar de fragmentos.

Desde 1993, la misión arqueológica italiana cuenta con la colaboración del doctor Ignacio de Urioste Sánchez, de la Universidad Autónoma de Madrid, que participó en una campaña de estudios epigráficos llevada a cabo en el Museo de Idlib, en Siria, donde actualmente se conserva el material procedente de los archivos eblaítas.

Foto: Inlay of a warrior, ca. 2350-2250 B.C.; Early Bronze Age, Mardikh IIb 1. Syria, Ebla (modern Tell Mardikh), Palace G, room L.4436. Limestone; H. 14 cm (5 1/2 in.); W. 10 cm (4 in.); Thickness 0.7 cm (1/4 in.). TM.88.G.451a, b. Idlib Museum, Syria  3297.

Este investigador español estuvo a cargo de la restauración, limpieza y estudio de algunos documentos cuya temática se centraba en la contabilidad de los metales preciosos. En los últimos años, el profesor de Urioste dirige un proyecto para construir una base de datos informatizada que contendrá todos los textos publicados del archivo real y agilizará su consulta, poniéndolos a disposición de todo el mundo a través de Internet.

La transliteración y traducción de los documentos ha sido a veces motivo de controversia, como la protagonizada por el profesor Pettinato, cuyos estudios han puesto de relieve importantes similitudes entre algunos nombres propios de personajes y lugares aparecidos en las tablillas del archivo eblaíta con otros usados siglos más tarde en el hebreo del Antiguo Testamento.

RECONSTRUYENDO EL PASADO

A pesar de que las conclusiones derivadas de la lectura de los archivos aún son provisionales, las excavaciones realizadas a lo largo de todos estos años han hecho surgir un cuadro bastante completo de la Ebla del Tercer Milenio. Una ciudad de enormes proporciones que dominó económica y políticamente una vasta región geográfica durante varios siglos. Su insólita estructura urbana había sido ideada para satisfacer su función de centro de intercambio de mercancías. Cuatro largas calzadas unían las puertas de la muralla que rodeaba la ciudad con la acrópolis, en la que una vasta y eficiente administración cumplía con sus funciones. Una plataforma junto al pórtico norte del Palacio Real ha sido identificada como la Corte de Audiencias, en la que el rey personalmente trataba los asuntos de Estado. Hasta allí eran escoltadas las caravanas que llegaban de todas partes para cumplir con los requisitos legales y pagar las tasas correspondientes. Dabir era el dios principal de la ciudad, pero Dagón, Sipish, Hadad, Balatu y Astarté también recibían culto en los numerosos templos que se distribuían por la ciudad. El clero usaba en sus ritos la antigua lengua sumeria que persistiría durante siglos por toda Asia Menor como lenguaje sagrado.

Estela de Naram-Sin.

Los acadios ya habían intentado conquistar Ebla como parte de su política expansionista. El rey Sargón el Grande había iniciado una serie de conquistas con las que unificó bajo su mando las antiguas ciudades sumerias de Mesopotamia, pero fracasó en su intento de anexionar a su imperio una potencia económica tan fuerte. A instancias suyas, el rey Iblul II de Mari atacó Ebla, pero la agresión fue respondida por el general Enna-Dagan, que al mando de un numeroso ejército avanzó hacia Mari en una campaña militar sin precedentes. Enna-Dagan derrotó a la ciudad de Mari, conquistándola y obligándola a rendir vasallaje a Ebla. Su victoria aparece descrita en uno de los más importantes documentos del archivo real eblaíta.

Pero semejante triunfo sólo sería momentáneo. Veinte años más tarde, al ocupar el trono, Naram-Sin se dispuso a terminar el trabajo empezado por Sargón, y hacer desaparecer de una vez por todas aquella arrogante ciudad que limitaba la expansión de su imperio. La estrategia de Naram-Sin fue primero minar poco a poco las bases económicas y sociales de la ciudad, convencer a los Estados vasallos para que interrumpieran el pago de tributos a Ebla y por último lanzar el ataque militar. Ebla sucumbió finalmente ante Naram-Sin alrededor del año 2250 a.C. y éste no se limitó a conquistarla. Quiso destruirla por completo, infringiendo el más terrible castigo al único reino que se había opuesto eficientemente al poderío de Accad. El oro, la plata, las piedras preciosas, los muebles, las estatuas, las telas y todo lo que tuviese algún valor fue saqueado por el ejército del rey victorioso. Después, el fuego terminó de arrasar el Palacio Real y la ciudad entera. Y mientras las casas, los templos y los palacios de Ebla se derrumbaban sobre sí mismos, en un rincón junto a la Corte de Audiencias, diecisiete mil documentos de arcilla, despreciados por los soldados de Naram-Sin, quedaban sepultados bajo los escombros a la espera de ser descubiertos cuatro mil años más tarde.

Sargón El Grande.

Fue precisamente el fuego lo que preservó para la posteridad las tabletas de arcilla cruda del archivo real. El calor del incendio las coció y las endureció protegiéndolas de la humedad que durante siglos habría terminado deshaciéndolas por completo. Paradójicamente, el afán destructor de Naram-Sin fue el factor decisivo que permitiría a los científicos, siglos más tarde, reconstruir la historia de la ciudad, dejando impreso su nombre para siempre en los libros de historia.

UNA LARGA DECADENCIA

Pero este no sería el final de Ebla. Sobre las ruinas del Tercer Milenio los amorreos construyeron una nueva ciudad, la primera excavada por Matthiae. Aunque nunca llegó a alcanzar el esplendor de su predecesora, experimentó un desarrollo único para la época. Sus nuevos reyes se preocuparon de reforzar las defensas de la ciudad y la vieja muralla se transformó en un gigantesco terraplén de veinte metros de alto y cincuenta metros de espesor en su base. También las puertas de acceso fueron transformadas, convertidas en verdaderos túneles de bloques de basalto negro, interrumpidos por tres puertas macizas colocadas a distancias regulares entre sí. Los muros de la Corte de Audiencias fueron derruidos y todo el terreno nivelado hasta la base de los nuevos templos de la acrópolis. Nuevos funcionarios continuaron con la administración del nuevo palacio y el cobro de tasas y tributos se impuso otra vez. La actividad comercial de la ciudad se prolongó durante siete siglos más, hasta su definitiva desaparición, probablemente a manos de los hititas, hacia el 1600 a.C.

Cuando el faraón egipcio Tutmosis III emprendió su victoriosa campaña por Asia Menor, pudo visitar Ebla, quedando maravillado ante el esplendor de sus ruinas. El recuerdo de su encuentro con la ciudad, abandonada desde hacía trescientos años, está descrito con todo detalle en los pilonos del Templo de Karnak. Aún cuatrocientos años más tarde, en plena Edad del Hierro, se instalaron en la vieja acrópolis algunos puestos militares, seguramente avanzadas del Imperio Arameo de Hamat y Lagash, que fueron barridos por los asirios de Sargón II. Durante dos siglos más, las ruinas de la ciudad fueron ocupadas por una pequeña comunidad de campesinos, hasta la llegada de los persas hacia el siglo V a.C., que erigieron un palacete y algunas casas, reutilizando materiales de la Edad del Bronce, como la primera estatua de basalto encontrada por Matthiae con inscripciones cuneiformes.

Entre el siglo I y el V d.C. la ciudad estuvo completamente abandonada, hasta la llegada de una comunidad de monjes ascetas, inspirados en el estilismo de San Simeón. El último asentamiento en la zona es medieval, y se debe a los cruzados que vivieron allí en 1098, antes de partir a la conquista de la ciudad de Maarret el-Numan. Nueve siglos más de olvido y erosión atmosférica acabarían de derrumbar los viejos edificios, disgregando los ladrillos de adobe y redondeando las formas, hasta alcanzar el aspecto desolado e imponente que se extendía frente al profesor Paolo Matthiae cuando eligió este lugar como motivo de sus investigaciones en 1963.

Kudurrus, documentos en piedra mágico-notariales mesopotámicos

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Los kudurrus (en acadio "límite") eran estelas para constatar la donación de terrenos en beneficio de una comunidad o personaje importante. Eran mojones oficiales que delimitaban las propiedades concedidas por el rey de Babilonia por diversas circunstancias. También eran documentos jurídicos, ya que llevan incisos los documentos de donación y los nombres y cargos de los magistrados y el rey, los propietarios y sus cargos etc... Y asimismo, eran documentos religiosos y mágicos, protegidos por los dioses que figuran grabados en ellos.

La cultura casita. Los Kudurru

El tipo más distintivo de objeto de la Mesopotamia casita es la piedra límite, mojón o kudurru, término nuevo utilizado en tiempos de los casitas que sirve para designar el mojón o piedra en la que se constata un tipo determinado de concesión real, inscrita generalmente en una piedra ovalada o con forma de columna.

Eran cartas oficiales o documento de donación emitidas por los reyes, o por funcionarios de alto cargo, con el fin de proclamar públicamente que a determinada persona se le concedía determinada porción de tierra junto con la remisión de ciertos impuestos y la imposición de ciertas obligaciones. Se instalaban en el campo o propiedad que se concedía; en los archivos de los templos depositaban copias de su texto en tablillas de arcilla con el fin de asegurar su conservación oficial.

Característica de estas piedras límite es el tipo de esculturas en relieve en las que varios símbolos divinos, colocados a veces en estrados o asientos y representando a la "deidad entronizada" sirven para proteger el monumento. En algunas de ellas, las figuras talladas representan al propio rey, solo o con la persona que recibe la concesión . Protección complementaria se obtenía por medio de complicadas maldiciones, execraciones y bendiciones inscritas en la kudurru para impedir mágicamente que se la moviese de lugar o destruyese.

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Foto: Esta pieza procede del reinado de Marduk-apal-iddina I (1171-1159 a.C.). El dibujo es la proyección de la parte superior del kudurru (adaptado de El Antiguo Oriente, de Mario Liverani). Destaca la serpiente enroscada alrededor del eje. Los números indican: 1- Sin, 2- Ishtar, 3- Shamash, 4y 5- Anu y Enlil, 6- Ea, 7- Gula, 8- Ishkhara, 9- Ninurta, 10- Zababa, 11- Nabu, 12- Nergal, 13- Nusku, 14- Adad, 15- Marduk, 16- Papsukkal, 17- Shuqamuna y Shumalia y 18- Ishtaran, dios de la justicia.

Eran una especie de estelas que incluían una descripción de las tierras concedidas, circunstancias que rodearon la concesión, franquicias de que se benefician esas tierras, invocación a los dioses y maldiciones contra los posibles destructores y lista de testigos.

Las kudurrus nos informan de todo el escalafón administrativo casita y también sobre el derecho y demás instituciones y nos muestran que numerosas tierras pertenecían a colectividades.

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Foto: La piedra Michaux es un kudurru perteneciente al período de la dominación casita de Babilonia. Está escrito en lengua acadia mediante símbolos cuneiformes. Descubierta en 1782 por el bótanico fracés Michaux, fue el primer testimonio de la civilización mesopotámica que llegó a la Europa moderna. Foto nº 4. Descripción abajo.

La III Dinastía babilónica. La Babilonia casita

Los casitas eran tribus montañesas que procedían del este, de los montes del Zagros, aunque su nombre se menciona por primera vez en los textos babilonios de la zona del Éufrates. Chocaron por primera vez con los babilonios amoritas en tiempos de Samsu - Iluna, hijo de Hammurabi. Se trata de la primera alusión a los extranjeros que unos ciento cincuenta años después heredarían la hegemonía de la Dinastía amorita, formando la III Dinastía de la ciudad.

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POLÍTICA INTERIOR

Los casitas reinaron durante unos cuatro siglos, su política interior era liberal, nada opresiva y, al mismo tiempo, estos gobernantes administrarían Sumer mucho mejor que sus predecesores de Agadé y del período paleobabilónico, más conocidos que ellos. Los casitas ya habían conquistado los territorios del País del Mar hacia el año 1.460 y a partir de entonces la totalidad de Babilonia funcionó como una sola unidad política. Bajo la hegemonía casita parece que se neutralizó la antigua política separatista de las ciudades - Estado sumerias.

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Los siglos XVII y XVI a. C. fueron una época de grandes cambios políticos en el Oeste de Asia y los casitas no eran más que uno de los varios pueblos de habla no semítica que desde el norte empezaron a ejercer presión sobre el debilitado reino de Babilonia. Todavía deben determinarse las afinidades lingüísticas de la lengua casita, pero algunos rasgos de su religión sugieren que tenían contactos con pueblos indoeuropeos.

Aparecen por primera vez en Babilonia como trabajadores agrícolas. Durante el siglo XVII, los documentos oficiales ilustran su entrada ininterrumpida y pacífica en el país. A finales del mismo siglo, colonizadores casitas obtenían propiedades incluso dentro de la región de la propia Babilonia, y a partir del reina de Samsuiluna los casitas representan una amenaza militar.

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Después de una etapa de intentos de rebasar las fronteras, políticamente, ocuparon Babilonia con su rey Agum II.
Las principales características de este pueblo son: que aceptaron la superior cultura babilónica como otros muchos pueblos, a la que aportaron el uso del caballo y la forma de medir el tiempo por los años de reinado del monarca. Fueron poco conocidos porque en esta época tenían más importancia los acontecimientos de Hatti, Egipto y Mitanni, aunque es la dinastía que más tiempo reinó en Babilonia: de 1.570 a 1.157. Y porque su monarquía era de tipo feudal, en la que pocas familias tenían en su poder la mayor parte de los campos y dominaban el comercio.

Al primero que cabe identificar como posible gobernante de Babilonia es a Agum II (Agum - Kakrine) que recuperó las estatuas del dios Marduk y su esposa Sarpanitu después de que permanecieran veinticuatro años en poder de los hititas. Con la reposición del dios de Babilonia, los reyes casitas pudieron "tomar la mano de Marduk", gesto simbólico que sirvió para presentar a los casitas como una dinastía que respetaba y observaba las tradiciones babilónicas.

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Foto: Dinastía kasita, h. 1186-1172 a.C. De Sippar, sur Iraq, Museo Británico, ANE 90829

Los archivos del Tell el-Amarna y la política exterior casita Estos documentos (tablillas de barro escritas en cuneiforme, principalmente en lengua babilónica) fueron encontrados en las ruinas de la capital del faraón Amenofis IV (Akhenaton) en el actual lugar de Tell el Amarna, en el Egipto Medio. Se recuperaron más de trescientas cincuenta tablillas. Estos documentos se ocupan de la diplomacia internacional. Después se han hallado documentos equiparables en Palestina, Anatolia, Babilonia y Asiria.

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Aunque esta correspondencia internacional empieza después del año 1.450, las cartas de Amama que se conservan datan en gran parte de los reinados de los faraones Amenofis III y Amenofis IV - Akhenaton. En Amarna se encontraron cartas de los reyes casitas Kadasman - Enlil I y Burnaburiash II. No se ha recuperado ninguna muestra de la correspondencia anterior, pero es claro que en tiempos de Karaindash la Babilonia casita ya había adquirido suficiente prestigio como para merecer un intercambio de embajadores con la corte egipcia.

El faraón Amenofis II dejaba constancia de haber recibido obsequios de Babilonia a raíz de una de sus campañas en Siria. Cuando comienza a reinar, ya estaba instituido el intercambio regular de mensajeros entre Egipto y Babilonia y caravanas babilónicas viajaban con frecuencia a Siria, Egipto y Anatolia.

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Foto nº 3. Descripción abajo.

Karaindash destaca también por su afortunada política interior. El País del Mar ya había sido derrotado y anexionado, con lo que Babilonia quedó unida en un solo país por primera vez en doscientos años y tanto Karaindash como su sucesor Kurigalzu I llevaron a cabo extensos programas de construcción en las antiguas ciudades sumerias.

Burnaburiash y sus sucesores

Quizá a los sucesores de Kurigalzu I se les conozca principalmente por el papel que desempeñan en la correspondencia de Amarna. Las familias reales egipcia y babilónica se encuentran ahora vinculadas matrimonialmente y los reyes se tratan de hermano. El protocolo en estos textos exigía una forma de saludo complicada, con preguntas sobre la familia real, en particular sobre los caballos y carros del rey.

Los monarcas se intercambiaban obsequios. A pesar de esto, las relaciones entre los dos países decayeron, posiblemente a causa de la creciente debilidad de Egipto bajo Amenofis III y Amenofis IV - Akhenaton. Los reyes babilonios Kadashman - Enlil I y Burnaburiash II se quejan de los malos tratos sufridos por sus mensajeros y de la mezquindad del faraón.

Entre las dos familias se concertaron matrimonios (siempre de princesas babilonias para el harén del faraón y no al revés) y Burnaburiash envía a una de sus hijas a Egipto. Pero se queja al faraón de que la delegación que vino a buscarla llevaba sólo cinco carruajes. Parece que se encontró una solución satisfactoria, porque en otras cartas hay una relación interminable de regalos que se hicieron los dos reyes.

Aunque las relaciones entre Egipto y Babilonia parecen no ir muy bien, la influencia de Babilonia en otras partes durante el siglo XIV permaneció invariable. Los datos procedentes de la antigua Tilmún, la presencia de un lingote de cobre de forma de "piel de buey" micénico en Dur - Kurigalzu y de sellos casitas en Grecia (Tebas) es testimonio de una política comercial activa y de gran alcance por parte de los casitas.

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Foto nº 2. Descripción abajo.

En el norte, las relaciones con los hititas eran cordiales, a la vez que el derrumbamiento del imperio de Mitanni fomentó la injerencia babilónica en Asiria, y al mismo tiempo, gestos de independencia por parte del reino norteño, lo que provoca protestas del rey babilonio a Tutankhamón. Lo que indica que en esta época, Asiria estaba sometida a Babilonia, tal vez al haber declinado el poder de Mitanni y el componente del teónimo Marduk en la onomástica asiria contemporánea parece indicarlo así.

Burnaburiash II fue también contemporáneo del gran rey hitita Subiluliuma, ya casó a un hijo suyo con una princesa asiria, Muballitat Sherua, hija de Assuruballit I, estrechándose además las relaciones de Babilonia y Asiria y un príncipe babilonio se casó con la hija del rey asirio, cuyo hijo accedió al trono de Babilonia.

SUCESORES DE BURNABURIASH II. FIN DE LA BABILONIA CASITA

Este príncipe, Karakandash, accedió al trono babilonio al morir Burnaburiash II inaugurando un período de influencia asiria, en el siglo XVI. Sin embargo, esta relación con Asiria sería impopular en Babilonia, y Karakandash fue depuesto y posiblemente asesinado. El reino asirio intervino en Babilonia y puso en el trono a otro miembro de la casa real casita: Kurigalzu II sehru (el joven).

Kurigalzu II restauró la ciudad de Dur Kurigalzu, centrando en ella su poder, renunciando a mantener Babilonia como capital.

Existen muy pocos indicios de que los casitas conservaran algunas de sus propias prácticas religiosas y uno de ellos se encuentra en un texto que data de tiempos de Kurigalzu II, y menciona a los "dioses creadores" casitas Shuqamuna y Shumaliya en cuyo santuario de Babilonia el citado Kurigalzu fue investido con los signos de la realeza.

La suerte de Asiria y Babilonia permanecen estrechamente unidas, llevándose a cabo matrimonios dinásticos y tratados que alternan con perturbaciones de la paz y "ajustes" de la frontera común.

Kurigalzu II fue un monarca capacitado. Su reinado fue especialmente notable por el triunfo de un ataque contra los elamitas, que estaban causando problemas. Esta campaña culminó con la conquista de Susa, la capital elamita, donde Kurigalzu II dedicó una estatua que atestiguaba su victoria.

La siguiente época se caracteriza por el equilibrio de las relaciones entre Babilonia, Asiria y Hatti, así como por la presencia egipcia en el panorama internacional con Sethi I y Ramsés II, que llevaron a cabo campañas en Palestina y Siria.

El ejército de Ramsés encontró a los hititas en Kadesh, a orillas del Orontes, en el norte de Siria. El resultado, fue una victoria estratégica para los hititas, que mantuvieron la frontera en su sitio y siguieron sus estrechas relaciones con los monarcas babilonios.

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Foto:. Babilonia, h.978-943 BC. De Sippar, sur Iraq. A legal statement about the ownership of some land.Museo Británico ANE 90835. Foto nº 5. Descripción abajo.

A finales del siglo XIV a.C. se reanudó la guerra entre asirios y babilonios, siendo vencido el príncipe casita Nazimaruttash, delimitándose las fronteras entre ambos reinos. Sus sucesores: Kadashman - Turgu y Kadashman - Enlil II, lograron sostenerse en el trono de Babilonia ayudados por el rey hitita Hattusil III, a pesar del engrandecimiento de Asiria, con Salmanasar I terminando todos juntos con el poder de Mittani, que desaparece para siempre.
Tras la muerte de Kadashman - Enlil II, las relaciones entre babilonios e hititas parece que disminuyeron, posiblemente debido a que los arameos cortaron las comunicaciones entre ambos reinos.

Poco se sabe de Babilonia en esta época hasta el reinado de Khastiliash IV, momento en que el poderoso rey asirio Tukulti - Ninurta I atacó Babilonia, saqueó la ciudad y derrocó al monarca.

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Foto: A boundary stone recording a royal gift of land.I I Dinastía de Isin, h, 1099-1082 a.C. De Babilonia, sur Iraq. Museo Británico ANE 90840. Foto nº 7. Descripción abajo.

Las causas de esta guerra no se conocen con exactitud, aunque una epopeya asiria acusa a Kashtiliash de faltar a su juramento y saquear territorio asirio. Babilonia fue devastada. Se instalaron en Babilonia gobernantes asirios y durante varios años, el país tuvo oportunidad de conocer la dominación asiria (interregno asirio) aunque las repercusiones culturales de Babilonia en Asiria fueron tan importantes en lo sucesivo, que puede decirse que la conquista de Tukultininurta fue una victoria para Babilonia. Esta obsesión asiria con Babilonia, así como su ambivalencia para con ella, causaría problemas al reino norteño.

Los éxitos militares de Tukulti - Ninurta hacen de él una figura destacada del siglo XIII. En su país reclamaba honores divinos, junto con los títulos babilonios: "Rey de Karduniash, rey de Sumer y Akkad, rey de Sippar y Babilonia, rey de Tilmun y Melukhkha, rey de los mares Superior e Inferior". Construyó una capital nueva, a la que dio su propio nombre: Kar - Tukulti- Ninurta, en la orilla del Tigris, enfrente de Assur. La planta del templo principal es babilónica, aunque el estilo de la decoración es del norte de Mesopotamia.

Cultura Casita

En esta época reaparece la figura del alcalde, hazannu, con funciones administrativas, policiales, judiciales y fiscales. Los monarcas casitas usaban vestidos reales de gran lujo y tiara real. También conocemos textos sapienciales, como el del "Justo doliente"

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Los sellos casitas : Los sellos cilíndricos de los casitas también muestran una insólita variedad de símbolos. Otra innovación era la larga inscripción en sumerio. Generalmente se trata de una plegaria dirigida a una deidad tutelar, cuya expresión era a menudo oscura, tal vez una manifestación de los intereses cultos que caracterizaron este período.

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La administración: la administración de la economía se hacía desde el palacio del Rey. Los princiopales cargos administrativos que conocemos en esta época son los de Guennaku (gobernador de Nippur. A veces lo fue el rey) Sukkallu (funcionario muy importante) Bel -pahati (gobernador de una provincia) Shakin - Mati (prefecto que supervisaba la administración provinci8al o regional) Khazannu (alcalde, también llamado hazannu); Sha tammu (administrador del palacio y de templos y almacenes) Tabali (mensajeros por mar y tierra) y mati (médico o escanciador)
La organización social: era dualista, componiéndose de funcionarios y oficiales (gente del carro) que tenían franquicia y por aldeanos y artesanos, oprimidos por los impuestos, trabajos y prestaciones obligatorias.

Los casitas realizaron grandes innovaciones en cuestión de armamentos y ejército. Había gran cantidad de artesanos que trabajaban en la industria de la guerra. Se conocen estos términos: Shakrumash, que era un oficial con funciones militares y Narkabut, que era un viejo carro de guerra acado, cuyas partes recibieron nuevos nombres casitas. Tenían dos ruedas y dos caballos, mas uno de repuesto. Esta era una sociedad guerrera que dependía del carro de guerra y de los caballos. Llevaban a cabo prestaciones obligatorias o ishkaru, los pueblos debían construir carros para el palacio. Los jefes del ejército eran permanentes y a veces ocupaban funciones administrativas.

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Foto nº 1. Descripción abajo.

La familia: Los casitas no renunciaron a su propia organización familiar. El derecho evolucionó tratando de transformar la venganza en castigo. La Ley del Talión es una codificación limitada a los que eran iguales en rango y edad y una especie de tarifa de "honor". En época casita, se vuelve al resurgir de las familias poderosas por la carencia de un poder real fuerte. La herencia era patrilineal (de padres a hijos y nietos) y colateral (de hermanos a hermanas). Eran frecuentes las adopciones de fraternidad, que permitían a gentes extrañas a la familia tener acceso al reparto de bienes del adoptante.

Derecho : el sistema jurídico de esta sociedad fue original, ya que aparecen nuevas palabras, que indican nuevos procedimientos jurídicos. Los funcionarios reales eran enviados a delimitar y confirmar las transferencias.

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Religión casita: evolución del dios Marduk: Los casitas continuaron el culto de Marduk como una prueba de la legitimidad de su dinastía, aunque se adoró también a los dioses dinásticos Shuqamuna y Shumaliya ("la que vive en las cumbres") y a la Triada Suprema: Anu, Enlil y Ea.

A veces encontramos dioses personales, especie de Lares domésticos que se materializaban en estatuas. También se adoraba al dios Éufrates y se dio gran importancia a la ordalía o "prueba del agua" (los inocentes flotaban, los culpables se hundían) La más importante facultad de Medicina de la época estaba en Nippur, en el santuario de la diosa Gula , la gran curandera.

Con la caída de la Dinastía casita y la subida al poder de la IV Dinastía de Babilonia o II Dinastía de Isin, se dio más importancia al culto del dios Marduk, para distinguirse de los casitas, que habían terminado dando más importancia a Enlil y a su gran santuario de Nippur.

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Foto nº 6. Descripción abajo.

Nabucodonosor I rey de esta IV Dinastía de Babilonia o II Dinastía de Isin, que sucedió a la III o casita, intentó enlazar con las citadas reformas religiosas la época de Hammurabi, atribuyéndose al Marduk primitivo atributos de Enlil, con lo que resultó un nuevo Marduk. Tendrá su gran santuario en Babilonia, donde fue adorado junto con su esposa Sarpanitu y su hijo Nabu.

En época casita se concedió la inmunidad a los templos y a los propietarios señoriales. A partir del reinado de Melishipak II de la Dinastía casita, los reyes hacen a sus hijos e hijas donación de propiedades eximidas de impuestos y servidumbre, liberándolas de toda ingerencia administrativa.

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Parece que estos excesos despertaron una inquina creciente, según textos de tradición posterior, por sus sacrilegios contra Babilonia y el dios babilonio Marduk. Insurgentes locales, a cuya cabeza iba el hijo y heredero de Tukulti - Ninurta, encarcelaron al rey en su palacio y le prendieron fuego.

Expulsado el gobernador asirio, se proclamó rey de Babilonia Kadashman - Harbe II, que restauró el culto a Marduk, erigiendo una nueva estatua. Babilonia recuperó su antiguo esplendor tras la ruina de Asiria y la desaparición del Imperio Hitita con la invasión de los Pueblos del Mar, hacia 1.200.

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El verdadero restaurador de Babilonia será Adad - Shuma - Ussur que reorganizó la dinastía casita y sometió a los asirios descendientes de Tukulti - Ninurta. Melishipak fue el último rey casita de importancia, tras el cual, Babilonia cayó bajo el poder de Elam, resistiendo los últimos casitas en Isin, donde florecería la II Dinastía de Isin y IV Dinastía de Babilonia.

Bibliografía:

Vázquez Hoys, Ana Mª. Historia del Mundo Antiguo (Próximo Oriente y Egipto) Ed. Sanz y Torres, Madrid. 2007

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Descripción de las fotos:

Foto nº 1

The Blau monuments
Stone tablets that may record the sale of land
Probably from southern Iraq
Late Prehistoric period, around 3100 BC
The two stone tablets seem to form a pair, though it is not fully understood what they were used for, and what they mean. However, it is widely accepted that they record a transaction in which land was exchanged for various goods, with the carved figures representing the individuals involved. They thus represent an early form of Mesopotamian kudurru or boundary stone. The pictographs on the long pointed tablet appear to record the size of a field, while the half-moon-shaped tablet lists what seems to be the purchase price and/or additional payments.
The tablets, made of a slatey schist, were once thought to be fakes. However, clay tablets found in later excavations at the site of Uruk, in southern Mesopotamia, had similar archaic script. Other images of the carved figures helped to show that the Blau monuments were authentic.
The monuments are named after a previous owner, Dr A. Blau.
I.J. Gelb, P. Steinkeller and R.M. Whiting, Earliest land tenure systems i (Oriental Institute of the University of Chicago, 1991)
D. Collon, Ancient Near Eastern art (London, The British Museum Press, 1995)
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Foto nº 2

Boundary stone (kudurru)
’The Establisher of the Boundary forever’
2nd Dynasty of Isin, about 1099-1082 BC
From Babylon, southern Iraq
This kudurru records the purchase of a piece of land by Marduk-nasir, an officer of King Marduk-nadin-ahhe (about 1099-1082 BC) from a certain Amel-Enlil. Marduk-nadin-ahhe was a king of the Second Dynasty of Isin.
The cuneiform text details the purchase price of the land as: a chariot, saddles, two donkeys, an ox, grain, oil and some garments. Each is separately valued; the total coming to 1700 shekels of silver. The man carrying a bow and arrow is the king. He wears a garment that remained the Babylonian royal dress for centuries. The cuneiform caption beside him names the kudurru as ’The Establisher of the Boundary forever’. The text calls on twelve gods to protect the document, and, in addition to the king, nineteen symbols of deities provide further decoration and protection. The symbols are framed by an undulating snake, which occurs frequently on boundary stones.
L.W. King, Babylonian boundary stones and (London, Trustees of the British Museum, 1912)
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Foto nº 3.

Boundary stone (kudurru)
A legal statement about the ownership of a piece of land
Kassite dynasty, about 1100-1050 BC
From Mesopotamia
Most kudurru have a cuneiform inscription giving details of the transfer of land, usually from the king or a high official to another official. It was protected by curses and the names and symbols of gods. However, on this example, it appears that the text has been deliberately erased. This laborious process, here done very neatly, might imply that this was undertaken with the approval of the authorities and so presumably the gods.
The gods are represented by the symbols carved in relief on the top. Although some of these have been damaged, it is probably not because of a deliberate act, as it would have been considered impious to damage them. The crescent of the moon-god Sin, three horned helmets of the supreme gods, and several divine animals survive.
British Museum, A guide to the Babylonian and, 3rd ed. (London, British Museum, 1922)
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Foto nº 4

Boundary stone (kudurru)
A legal statement about the ownership of a piece of land
Kassite dynasty, about 1125-1100 BC
Probably from southern Iraq
The cuneiform inscription on this kudurru records the granting by Eanna-shum-iddina, the governor of the Sealand, of five gur of corn land in the district of Edina in south Babylonia to a man called Gula-eresh. The boundaries of the land are laid out; the surveyor is named as Amurru-bel-zeri and the transfer completed by two high officials who are also named.
Nine gods are invoked to protect the monument, along with seventeen divine symbols. The symbols of the important Mesopotamian gods are most prominent: the solar disc of the sun-god Shamash, the crescent of the moon-god Sin and the eight-pointed star of Ishtar, goddess of fertility and war. The square boxes beneath these signs represent altars supporting the symbols of gods, including horned headdresses, the triangular spade of Marduk, and the wedge-shaped stylus of Nabu, the god of writing.
A prominent snake is shown on many kudurru and may, like many of the symbols, be related to the constellations. The text ends with curses on anyone who removes, ignores or destroys the kudurru.
The Sealand was one of the wealthiest regions of Babylonia. A dynasty called ’Sealand’ first appears in records dating to the middle of the second millennium BC. It controlled the coastline of the south of Iraq and thus the trade routes down the Gulf. The Sealand rulers were defeated by the Kassite kings of Babylon in the fifteenth century BC and governors like Eanna-shum-iddina were appointed to administer the region.
L.W. King, Babylonian boundary stones and (London, Trustees of the British Museum, 1912)
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Foto nº 5

Boundary stone (kudurru)
A legal statement about the ownership of some land
Babylonian, about 978-943 BC
From Sippar, southern Iraq
This kudurru records a legal settlement of the title to an estate in the district of the city of Sha-mamitu which had formerly been the property of Arad-Sibitti and his family, but had passed through marriage to the family of Burusha, the jewel-worker.
According to the cuneiform inscription, for several years previously there had been friction between the two families, and the claim to the land was contested. The text traces the history of the feud between the families. After citing the legal evidence for the transfer of the estate to Burusha’s family, it lists the payment of 887 shekels of silver by which Burusha secured ownership of the land. Typically, the text ends with curses on anyone who would destroy or steal the stone. Nineteen divine symbols protect the document while the individuals shown are named as the king of Babylon, Nabu-mukin-apli (978-943 BC), facing Arad-Sibitti and his sister.
L.W. King, Babylonian boundary stones and (London, Trustees of the British Museum, 1912)
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Foto nº 6

Boundary stone (kudurru)
A legal statement about the freeing of taxes and obligations.
Babylonian, about 1125-1104 BC
From Sippar, southern Iraq
The cuneiform text of this kudurru describes the military services of Ritti-Marduk to King Nebuchadnezzar I (1125-1104 BC) during a campaign in Elam (to the south-east of Mesopotamia) in retaliation for Elamite raids in northern Babylonia. The campaign was carried out in summer and the Babylonian army suffered considerably from the heat and lack of water. Ritti-Marduk, the Captain of the chariots, led the attack against the Elamites.
The text sets out the details of how Nebuchadnezzar rewarded Ritti-Marduk by freeing the towns of Bit-Karziyabku, of which Ritti-Marduk was head-man, from the jurisdiction of the neighbouring city. His reward included giving the inhabitants freedom from all taxation, from forced labour, and from liability to arrest by imperial soldiers. It also prevented the billeting of imperial soldiers on the towns.
The texts list thirteen high officials who were present at the granting of the charter, and invokes nine gods to protect the monument. There are also twenty divine symbols carved in relief.
D. Collon, Ancient Near Eastern art (London, The British Museum Press, 1995)
L.W. King, Babylonian boundary stones and (London, Trustees of the British Museum, 1912)
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Foto nº 7

Boundary stone (kudurru)
A boundary stone recording a royal gift of land
2nd Dynasty of Isin, about 1099-1082 BC
From Babylon, southern Iraq
The shape, layout and design of this kudurru are very characteristic of the second half of the second millennium BC. The cuneiform inscription records a gift of land in the tenth year of King Marduk-nadin-ahhe (1099-1082 BC) of the Second Dynasty of Isin. An army officer called Adad-zer-iqisha is granted some land, having distinguished himself in a successful campaign against Assyria.
The main text ends with curses condemning any later official who questions the gift. Fifteen gods are invoked to protect the document and eighteen symbols representing deities are carved on the top. A later additional text confirms the land is to be exempt from various taxes and obligations.
J. Rawson, Animals in art (London, The British Museum Press, 1977)
D. Collon, Ancient Near Eastern art (London, The British Museum Press, 1995)
L.W. King, Babylonian boundary stones and (London, Trustees of the British Museum, 1912)

Los Reyes Magos de Oriente

Reyes magos

Foto: Mosaico de San Apolinar Nuovo(Rávena, Italia)

Cuenta la leyenda que cuando Jesús nació en Belén, tres Reyes Magos de Oriente, llamados Melchor, Gaspar y Baltasar, montados en elegantes camellos y guiados por una estrella muy brillante que habían visto en su lejana tierra llegaron al lugar donde nació Jesús. Felizmente llegaron al lugar donde se posó y allí encontraron a Jesús en brazos de María. Los Magos se llenaron de alegría al verlos y postrándose le rindieron homenaje y le regalaron oro, incienso y mirra.

LA TRADICIÓN CRISTIANA.

Los Reyes MAGOS (Plural del latín magus; griego mágos-oi) son los «sabios de Oriente» que vinieron a adorar ala niño Jesús en Belén (Mateo 2.1-12).

"Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.

Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.

En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: "vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar que estaba el niño.

Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.

Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino."

Aunque el Nuevo Testamento sólo menciona a un indefinido grupo de magos o astrólogos (no de reyes), desde el siglo III se habla de tres reyes, que desde el siglo VI además son conocidos como Melchor, Gaspar y Baltasar.

¿Cómo llegaron los sagrados huesos a Colonia?

A principios del siglo IV, Santa Elena, la madre de Constantino el Grande, se dedicó a la arqueología. En Persia hizo su hallazgo más importante: encontró unos huesos que identificó como los de los Reyes Magos. Llevó las reliquias a Constantinopla desde donde, en el siglo V, fueron trasladadas a Milán. En Italia reposaron durante muchos siglos hasta que en 1164 las tropas del emperador alemán Federico I (Barbarroja) asaltaron y saquearon la ciudad. La operación fue encabezada por Reinald von Dassel, canciller del emperador y al mismo tiempo arzobispo de Colonia. Él se apoderó de las reliquias y logró transportarlas clandestinamente los mil kilómetros hacia Colonia.

Colonia, centro de peregrinación

En honor a las reliquias, los coloneses encargaron al famoso orfebre Nicolás de Verdún labrar el más grande y más espléndido sarcófago de la Edad Media. El trabajo le tomó diez años. El relicario pesa 350 kilos y está adornado con figuras de oro, plata y piedras preciosas, entre ellas los tres Magos, la virgen María y 28 profetas y apóstoles.

relicario reyes magos

Foto: El relicario de los Reyes Magos, en la catedral de Colonia.

Para darle al sarcófago un digno lugar, en 1248 empezaron a construir la catedral de Colonia, que hoy día sigue siendo una de las más grandes del mundo. Aunque las reliquias eran de origen dudoso, Colonia se convirtió a través de los siglos, junto a Roma y Santiago de Compostela, en uno de los grandes centros de peregrinación. En 1981 el Papa Juan Pablo II visitó la catedral y se arrodilló ante el sarcófago

Evidencia no bíblica

Según Herodoto (I, CI), al referirse al pueblo indoeuropeo de los medos "la nación Meda se componía de diferentes pueblos o tribus. Una de ellas eran los Magos...

Al jefe de esta casta, Nergal Sharezan, Jeremías da el título de Rab-Mag, «Mago-Jefe» (Jeremías 39, 3; 39, 13, en el hebreo original -las traducciones de los Setenta y de la Vulgata son aquí erróneas). Después de la caída del poder de Asiria y de Babilonia, la religión de los Magos perdió influencia en Persia. Ciro sometió totalmente a la casta sagrada; su hijo Cambises la reprimió severamente. Los Magos se sublevaron y pusieron a Gaumata, su jefe, como Rey de Persia con el nombre de Smerdis. Sin embargo, fue asesinado (521 a. C.), y Darío fue nombrado rey. Esta caída de los Magos fue celebrada en Persia con una fiesta nacional llamada magophonia (Her., III, lxiii, lxxiii, lxxix).

No obstante, la influencia religiosa de esta casta sacerdotal continuó en Persia a través del gobierno de la dinastía Aquemenida (Ctesias, «Persia», X-XV); y no es inverosímil pensar que en tiempos del nacimiento de Cristo fuese bastante floreciente bajo el dominio parto. Estrabon (XI, ix, 3) dice que los sacerdotes magos formaron uno de los dos consejos del Imperio de los Partos Arsácidas.

Según Burkert, el interés por los Magos (magush) en la esfera filosófica y religiosa se remonta por lo menos a Aristóteles y sus alumnos, que se interesaron por la bárbaros philosophía.

A partir del siglo XIX, los historiadores modernos que aplicaban el método "crítico" aun estando todavía bajo el influjo del clasicismo, se mostraban más bien escépticos frente a la sabiduría oriental en general y los Magos en particular, mostrando como una impresionante cantidad de falsificaciones había impedido una visión clara y correcta de estos personajes.

Sobre la base del cuadro de que, para estudiar el mundo iranio entran en juego lenguas no griegas, sistemas de memoria y de conservación cultural muy diferentes a los nuestros, que los documentos son muy raros, su datación alta poco segura, y que aun existe una tradición irania viva. Evitando la especulación sobre un dios Tiempo -el llamado zurvanismo- la doctrina de las cuatro edades del mundo y otras (cuya discusión depende exclusivamente de documentos del siglo XI), este autor afirma que el término mágos es de derivación exclusivamente irania.

- En acadio la palabra "mago" es magushu y en elamita makuis.

Aparece en griego con un doble significado y su misma atestación en esta cultura no está libre de problemas:

- Ya Aristóteles decía que los auténticos mágoi son sacerdotes con una teología específica y un ritual propio, en contraposición a la goeteytiqé mageía o "MAGIA DE HECHICERÍA", LA MAGIA EN EL SENTIDO COMÚN DEL TÉRMINO CON EFECTOS MARAVILLOSOS.

- Los mágoi aparecen a menudo en Heródoto como una clase de sacerdotes medos, oficiantes de la religión persa junto con el rey. Se cuenta incluso que Temístocles, en su exilio, fue introducido en la doctrina de los mágoi. Este es el sentido auténtico de la palabra según el texto aristotélico.

- Por otra parte, los mágoi en cuanto charlatanes son mencionados no más tarde de Heródoto en el tratado hipocrático Sobre la enfermedad sagrada, junto con mendigos y vagabundos.

El texto esencial para conocer el significado de mágoi en griego es la célebre inscripción persa de Behistún. Heráclito, del que se dice (con problemas para algunos autores) que es el autor griego que lo cita por primera vez, es más de veinte años posterior a ella. Y Sófocles, Heródoto e Hipócrates unos ochenta años.

Behistum TA

Foto: Inscripción de Behistun, de Darío I el Grande (522-486 a.C.)

De la zona fronteriza entre helenismo e iranismo, de Capadocia, proviene una inscripción bilingüe greco-arames de un hombre que fue mágos para Mithra, émágeyma Míthreí -m´gjs l mithr, tal vez del siglo I d.C.

El problema en el ámbito iranio es que el término "mago" está prácticamente ausente del Avesta, con una aparición marginal en el Yasna 65, 7. Pero una documentación auténtica sobre los Magos como funcionarios religiosos existe en las tablillas elamitas de Persépolis de la época de Darío.

La regla de oro del Zoroastrismo: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti” Zaratustra

Tirídates, rey de Armenia, que iba a Roma para rendir homenaje a Nerón, fue calificado de magus por los occidentales, según relatan Plinio (NH XXX, 16 y ss.). y Tácito, Anales XV.

Y una tesis ya muy antigua, citada por Burkert(1) sostiene que los Magos citados en Mateo 2 son un calco basado en el homenaje de los Magos al Príncipe romano.

Aún más tarde, los sacerdotes del Estado Persa Sasánida son llamados de nuevo mágoi. Pero solo se puede concluir que la situación interna del Imperio Aqueménida, la relación entre rey, zoroastrismo y mágoi sigue siendo bastante controvertida.


Dra. Ana Mª. Vázquez Hoys, profesora de Historia Antigua de la UNED


Notas y Bibliografía:

(1), op. cit. p. 135, n. 29,

Bausani, A.: "Persia religiosa da Zaratustra a Bahàùllah" Milano 2001.

Bidez, J.- Cumont, F. : Les Mages Hellénisés. París 1928, recogen los textos griegos y latinos sobre los mágoi

Burkert, W.: De Homero a los Magos. La tradición oriental en la cultura griega. El Acantilado 53, Barcelona, 2002, pp.123-157

Filoramo, G.: Storia delle Religioni. Ed. Laterza vol. I.

ahura mazda

Foto: Ahura Mazda corona a Sapor I


(2) Los Reyes Magos, ¿padres del Cristianismo o hijos de Zoroastro?

Los Reyes Magos que describió Mateo, publicano devenido en evangelista por el llamado de Jesús, de acuerdo a la historia cristiana, no eran hechiceros sino sabios.

La propia Wikipedia se encarga de explicarlo: "(...) hay que tener en cuenta que el término griego con se designaba a un mago, no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a hombres sabios (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras (Mateo 2:5-6). Es usualmente aceptado que estos magos pertenecían a la religión zoroastrista".

Mateo nos deja ver que eran astrólogos que conocían con precisión el movimiento de la estrella (2:7). Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes (2:3), pues veía al nuevo Mesías como un rival. A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías (2:8) con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra (2:11). Un ángel previene a los Reyes de las intenciones que Herodes guardaba (2:12), así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños (2:13) de que debe huir a Egipto con los suyos.

Pero, ¿de qué trataba la religión zoroastrista?

El Zoroastrismo o mazdeísmo es el nombre de la religión y filosofía basada en las enseñanzas de Zoroastro (Zaratustra), que reconocen como divinidad a Ahura Mazda, considerado por Zoroastro como el único Creador increado de todo.

El término zoroastrismo es una construcción moderna que, según el Diccionario Oxford, apareció en primer lugar en 1874 en ’Principios de filología comparada’, de Archibald Sayce. La primera referencia a Zoroastro en Occidente es atribuida a Thomas Browne, quien brevemente se refiere a él en su libro ’Religio Medici’.

El término mazdeísmo probablemente derive de Mazdayasna, una expresión compuesta del avéstico que combina el último elemento del nombre Ahura Mazda y la palabra avéstica yasna, la cual significa devoción.

El zoroastrismo se presenta como una reforma de la religión practicada por tribus de lengua iraní que se instalaron en Turquestán occidental entre el II y el I milenio a.C. Estas tribus estaban estrechamente ligadas con los indoarios, los cuales aportaron el sánscrito y todas sus lenguas derivadas en la India del Norte, a partir del año 1700 a.C. Estos pueblos constituyen la familia indo-ario.

La comparación del zoroastrismo con la religión india es útil para comprender su nacimiento. Estas dos religiones tenían un dios llamado Mitra por los indios y Mithra por los iranios o iraníes (la th se pronuncia como en inglés), que significan el sol o el dios sol.

Las enseñanzas de Zoroastro llegaron a dejar su huella sucesivamente sobre tres grandes religiones: el judaísmo y el cristianismo y a través de ellos, el Islam. Ejemplos de estas huellas dejadas son los ángeles, arcángeles, etcétera, al igual que la personificación del mal como la serpiente y la oscuridad y de dios como la luz.

Evolucionó de manera muy divergente en estos dos pueblos.

Entre los indios, según François Cornillot, espécialista del Rig-Veda y del Avesta, el Mitra original se escindió en tres dioses, Mitra, Aryaman y Varuna.

Entre los iraníes, este dios guardó en cambio su unidad. Dios soberano, era el hijo de Ahura Mazda, que parece haber sido el Cielo.

Los zoroástricos se esforzaron por eliminar el culto de Mithra en provecho del de Ahura Mazda, justificando el nombre de mazdeísmo dado a veces a su religión. La Persia antigua, bajo la dinastía de los aqueménidas, no era verdaderamente mazdeista: veneraba tanto a Mithra como Ahura Mazda. Los griegos consideraban a este último como equivalente a Zeus, su dios celeste.

Según Herodoto (I, 131), la costumbre de los persas "es subir sobre las montañas más altas para ofrecerle sacrificios a Zeus, y dan su nombre a toda la extensión del cielo". Herodoto en ’Los nueve libros de la historia’ incluye una descripción de la sociedad iraní, que posee algunos elementos reconocibles del zoroastrismo, incluida la exposición de los muertos.

Según Herodoto, (I-101), los magos eran una de las seis tribus de la Media. Parecen ser la casta sacerdotal de la hoy conocida como zurvanismo, rama del zoroastrismo que tenía una gran influencia en la corte de los emperadores medos.

En cuanto a Mithra, estaba estrechamente emparentado con Sol.

Hay que observar que el término ahura era también conocido por los indios, que lo pronunciaban asura. Son los iraníes quienes transformaron la s original en una h. En los pasajes más antiguos del Rig-Veda, la palabra asura representa al Ser supremo, como entre los iranios. Más tarde, cambiando de sentido, se aplicó a los antidioses, a los demonios.

El culto de *sauma era común de los indios y de los iranios. Este término se convirtió en soma entre los primeros y en haoma por los segundos. En sentido propio, esta palabra designaba una planta, la efedra, que se utilizaba para preparar una bebida alucinógena. Pensando que les permitía a los dioses conservar su inmortalidad, se la ofrecían en sus sacrificios. Los propios participantes la bebían y accedían al mundo divino, a una inmortalidad provisional. En una lengua iraní hablada al este de Afganistán, el wakhí, el efedra es llamado yimïk, termino proveniente de *haumaka. Según el Rig-Veda, el elemento de base del soma es una seta, una sustitución que se explica por el hecho de que en la India, no hay efedra.

En el actual Turkmenistán meridional (antigua Margiana), el arqueólogo ruso Viktor Sarianidi buscó las ruinas de un edificio llamado Togolok-21. Se trataba de un templo donde se practicaba el culto del fuego y donde preparaba el haoma. Este edificio formaba parte de una cultura, la bactro-margiana (Margu), fechada del 2200 al 1700 a.C., que se extendía al este hasta la Bactriana, a lo largo del curso del Amu-Daria.

Sobre todo el territorio de esta cultura, se encuentran amuletos con representaciones de lucha entre serpientes y dragones que tenían una actitud claramente agresiva, con ojos enormes y una boca grande abierta. Era una representación primitiva de la lucha entre la luz y las tinieblas, entre la vida y la muerte, que caracterizaba la religión indo-iraní y que el zoroastrismo conservaría.

Precisamente, de eso trataba el nacimiento de Jesús, de acuerdo a las profecías bíblicas: de la lucha entre la luz y las tinieblas.

Siguiendo la unificación de los imperios Persa y Medo en 550 a.C., Ciro II y más tarde su hijo Cambises II redujeron el poder de los magi. En 522, los magi se rebelaron y reclamaron el trono a través de un usurpador, Esmerdis, quien pretendió ser el hijo menor de Ciro, y llegó al poder poco después.

El pseudo-Esmerdis (de nombre real Gautama), gobernó durante siete meses, antes de ser destronado por Darío I en 521. Los magi, aunque perseguidos, continuaron existiendo, y un año tras la muerte del pseudo-Esmerdis; un segundo pseudo-Esmerdis (de nombre Vahyazdata) intentó un golpe de estado, que fracasó.

La cuestión de si Ciro II era zoroastrista está sujeta a debate.

En cualquier caso le influenció hasta el punto de no imponer una religión en Persia y permitir a los judíos cautivos volver a Canaan cuando los persas tomaron Babilonia en 539. Se desconoce si Darío I, aunque ciertamente devoto de Ahura Mazda, era un seguidor de las enseñanzas de Zoroastro.

Darío I y sus sucesores mostraron su devoción a Ahura Mazda en inscripciones, permitiendo a las religiones coexistir. Fue durante el período aqueménida cuando el zoroastrismo adquirió peso, y varios textos zoroastristas (que hoy son parte del compendio del Avesta) son atribuidos a este período, aunque probablemente en esta época permanecían en forma de relato oral.

En los últimos momentos de esa dinastía, comienzan a integrarse divinidades y conceptos divinos de las religiones proto-indo-iraníes entre los seguidores del zoroastrismo, hasta establecerse un culto a ellos en el calendario religioso. Sin embargo, dichos elementos son ajenos a la religión del zoroastrismo.

Algunos estudiosos (Boyce, 1987; Black and Rowley, 1987; Duchesne-Guillemin, 1988) creen que un buen número de elementos de la escatología, angeología y demonología del judaísmo, una influencia clave en el cristianismo, tiene su origen en el zoroastrismo, y fue transferida al judaísmo durante la cautividad babilónica y la era persa. Con todo, existen diferencias en los sistemas de creencia. La primera referencia a dicha influencia se encuentra en Isaías 45:5-7.

Casi nada se sabe del estatus del zoroastrismo bajo los imperios seléucida y partos, que gobernaron Persia tras la invasión de Alejandro Magno en 330.

Una forma de zoroastrismo fue aparentemente la religión principal en la Armenia pre-cristiana, o al menos fue prominente allí. Los persas hicieron intentos de promover la religión allí.

Con anterioridad al siglo XI, el zoroastrismo había llegado al norte de China a través de la Ruta de la Seda, obteniendo estatus oficial en algunas zonas de China. Ruinas de templos zoroastristas han sido encontrados en Kaifeng y Zhenjiang, y según algunos intelectuales permanecieron hasta 1130. En cualquier caso, la influencia del zoroastrismo puede apreciarse en el budismo, especialmente en el simbolismo de la luz.

En el siglo VII, la dinastía sasánida fue derrocada por los árabes. Aunque algunos de los últimos gobernantes habían perseguido el culto zoroastrista, inicialmente los zoroastristas fueron incluidos como Gente del Libro y se había permitido su práctica libremente.

La conversión de las masas al Islam no era deseada ni permitida, según la Ley Islámica. Hubo un lento pero permanente movimiento de población en Persia hacia el Islam. La nobleza y las personas de la ciudad fueron los primeros en convertirse. El Islam se extendió más lentamente entre los campesinos. Muchos zoroastristas se marcharon, entre ellos varios grupos que se establecieron en la India, donde se les aceptaba. A estos se les llama parsis y son más de 100,000. En los siglos siguientes el zoroastrismo volvió gradualmente a su forma original monoteísta, sin elementos politeístas.

Evidentemente eran monoteístas los magos que llegaron a Belén.

La religión que sucedió al Zoroastrismo en Persia estuvo marcadamente influida por éste. Cuando los sacerdotes iraníes trataron de derribar las enseñanzas de Zoroastro, resucitaron la antigua adoración de Mitra, y el mitraísmo se difundió a lo largo y a lo ancho del Levante y de otras regiones mediterráneas, siendo durante cierto tiempo contemporáneo tanto del judaísmo como del cristianismo.

La mayor parte de seguidores de esta religión se encuentra en la India e Irán. También hay unos 10,000 parsis en Pakistán y unos 2,500 parsis en Sri Lanka. Son una comunidad muy próspera dedicada al comercio, a la administración y a las profesiones liberales, pero su número es cada vez menor.

Según Mary Boyce, el zoroastrismo es la más antigua de todas las religiones de credo reveladas, y ha tenido probablemente más influencia, directa o indirectamente, que cualquier otro culto individual". (Boyce, 1979, p. 1). El zoroastrismo ha sido propuesto como la fuente de los aspectos post-Torah más importantes del pensamiento religioso judío, que emergió durante la cautividad babilónica.

Fuente: Urgente 24.info, 6 de enero de 2008

Disco estelar babilónico

Foto: Disco estelar babilónico

(3) Una tablilla neobabilónica con escritura cuneiforme revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo

Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores, Jesús nació unos siete años antes del año «0». El evangelista Mateo (2, 2) pone en relación el evento de Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. Y es precisamente en este momento en el que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular.

Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos ("magoi" en griego era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de unos mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido.

El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno. Hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido perdida entre su inmenso legado astronómico.

Faltaba una demostración científica clara. Llegó en 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del dios sol Šamaš, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.

Sippar dios Samas

Foto: Sippar, relieve con representación del dios Šamaš

Entre los numerosos datos de observación astronómica sobre los dos planetas, Schnabel encuentra en la tabla un dato sorprendente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C., en tres ocasiones, durante pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo.

Estrella Magos Oriente

Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido. Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro «Jesús, constructor y maestro» («Gesú costruttore e maestro, Cittadella, Asís, 1997), «en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planea Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2,2». «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» preguntan los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.

La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, «delante de ellos» (Mt 2, 9).

Fuente: Dawlin A. Ureña / Orbita Agencia de Noticias, Lima, Perú, 6 de enero de 2008

La escultura más cara de la historia es; La «leona Guennol»

Leona Guennol 01 TA

Se talló en la época del Imperio Elamita 2700-539 a.C. en el sudoeste del actual Irán. Se cree que representa a una diosa de culto por su forma antropomorfa y vigorosa. Se piensa que podría haber sido usada como un collar a modo de talismán. Mide 8,25 centímetros de alto, esta tallada en piedra blanca caliza, le faltan la mitad de las piernas, que se cree que pudieron ser de plata u oro. El cuerpo de la leona está totalmente hiper-musculado, representando fortaleza y poder. La pieza -hallada en las inmediaciones de Bagdad, la capital iraquí- fue comprada en 1948 por Alastair y Edith Martin y pasó a formar parte de la Colección Guennol.

“La figura es una combinación brillante de forma animal y postura humana”.“El nuevo propietario tendrá la distinción de poseer una de las obras más antiguas, raras y maravillosas del mundo antiguo” Richard Keresey, Sotheby's

Cincuenta y siete millones de dólares por ocho centímetros

Ni Picasso, ni Van Gogh, ni Hirst, ni Koons... De hecho, ni siquiera sabemos el nombre de su creador. La estrella de la subasta celebrada el miércoles en la sala Sotheby´s de Nueva York fue una leona de apenas ocho centímetros de altura, por la que pugnaron cinco coleccionistas y que finalmente se remató en 57,16 millones de dólares (su estimación más alta era de 18 millones). Esta cifra pulveriza varias marcas. En primer lugar, se convierte en la escultura más cara de la Historia en subasta, desbancando al mismísimo Picasso, que se encaramó a lo más alto con «Tête de femme (Dora Maar)», vendida en noviembre en Sotheby´s-Nueva York por 29,1 millones de dólares. Además, la leona ha establecido un nuevo récord para una antigüedad. La anterior marca la ostentaba «Artemisa y el ciervo» -una estatua de bronce de al menos dos mil años-, rematada en Sotheby´s-Nueva York en junio por 28,6 millones.

La «leona Guennol» -así se la conoce- tiene sólo dos patas, mira sobre su hombro izquierdo y aparece con sus garras apretadas frente a su pecho. Es una de las últimas obras de arte de la antigua Mesopotamia que aún permanecía en manos privadas y, según los expertos Richard Keresey y Florent Heintz, se trata de «uno de los mayores trabajos artísticos de todos los tiempos». Hasta cinco pujadores -tres en la sala y dos por teléfono- se interesaron por esta figurita de piedra caliza de ocho centímetros, tallada entre el 3000 y el 2800 a.C. en la antigua Mesopotamia.

El subastador Hugh Hildesley comenzó la puja en 8,5 millones y cuatro pujadores rápidamente subieron hasta los 27 millones. Finalmente, se adjudicó este pequeño tesoro a un comprador inglés que estaba en la sala y que ha preferido mantenerse en el anonimato. Descrita por Sotheby´s como diminuta de tamaño pero monumental en su concepción, la pieza, una de las más bellas y extrañas de la antigüedad, fue adquirida en 1948 por el coleccionista Alastair Bradley Martin y su mujer, Edith. Desde entonces se ha exhibido en el Museo de Arte de Brooklyn. El dinero recaudado irá a parar a un fondo benéfico creado por la familia Martin.

Fuente: N. Pulido / ABC.es, 7 de diciembre de 2007


Sotheby's Auction: Guennol Lioness (Vídeo)

Rare Ancient Near Eastern Sculpture Soon to Be Sold in New York

© Stan Parchin

The "Guennol Lioness" is a Mesopotamian artwork expected to garner between $14 million and $18 million (US) at auction. Why is this miniature sculpture so significant?

Leona Guennol 02 TA

A small ancient Near Eastern sculpture of a Standing Lioness Demon (ca. 3000-2800 B.C.) will soon be offered for purchase at Sotheby's New York, one object in its upcoming Important Egyptian, Classical & Western Asiatic Antiquities sale. Also known as the Guennol Lioness, it's one of the last stone Mesopotamian works still privately owned.

Although it has been researched and exhibited for nearly six decades, a paucity of concrete information about the mysterious piece exists. Yet it's expected to fetch between $14 million and $18 million (US) from the highest bidder on December 5, 2007. The sale's proceeds will go to the owner's charitable trust. What makes the Guennol Lioness, a miniature Mesopotamian masterpiece of superb craftsmanship, so vastly important and valuable?

The Guennol Collection

Beginning in the late 1940s, New Yorkers Alastair Bradley Martin and his wife, Edith Park Martin, began fervently purchasing ancient, African, Asian and American Folk art. The Guennol Collection takes its name from their former Glen Head, NY estate. Guennol (pronounced GWEN-ol) is Welsh for Martin. The couple acquired artworks for their aesthetic value, not for that on the international market. Mr. Martin, grandson of the late steel magnate Henry Phipps, became a Brooklyn Museum trustee in 1948 and served a term as its President. His family's celebrated collection was the subject of two special exhibitions at The Metropolitan Museum of Art (1969) and the Brooklyn Museum (2000).

Provenance of the Guennol Lioness

Scholarly studies strongly indicate that the white magnesite or crystalline limestone Guennol Lioness was carved in Elam, a region of ancient Mesopotamia situated in modern-day southwestern Iran. At 8.8 cm (3 1/2 in.) high, the precious sculpture was carved by artisans from the same civilization that witnessed the birth of writing, currency, the wheel and organized cities. The piece's geographical origin is corroborated stylistically by cylinder seals from the same area; their impressions include a similar leonine beast.

The Martins purchased the Guennol Lioness in 1948 from Joseph Brummer. The New York art dealer had come to possess the figure in 1931 and reported that it was discovered at a site near Baghdad. The sculpture was subsequently on view at the Brooklyn Museum for nearly 60 years. It was recently loaned to The Metropolitan Museum of Art for its landmark exhibition Art of the First Cities: The Third Millennium B.C. from the Mediterranean to the Indus (May 8-August 17, 2003), a showstopper in the exposition's first gallery.

Significance of the Sculpture

Many ancient Near Eastern deities were visually represented with merged human and animal features. Such images evoked the Mesopotamians' belief in attaining power over the physical world by combining the superior physical attributes of various species. The striding upright Guennol Lioness, some 5,000 years old, is a diminutive feline figure with human posture. The nearby Sumerians possibly borrowed this powerful artistic hybrid from the Proto-Elamites. Similar composite likenesses can be seen in the top and bottom registers of the trapezoidal front panel from the famous Great Lyre from the "King's Grave" (ca. 2650-2550 B.C.), a musical string instrument from a burial site at Ur in present-day Iraq. The object was discovered by British archaeologist Sir Leonard Woolley early in the 20th century.

The exquisitely carved Standing Lioness Demon is small in scale yet grand in power. The sculpture emanates strength and continues to evoke awe. This beautiful work of antiquity is conjectured to have been owned by a Mesopotamian of important social status, perhaps a ruler. But its exact function still eludes scholars. The Guennol Lioness was perhaps a fierce protective talisman meant to ward off evil. Its engaged clenched claws compressing its massive upper torso suggest a protective aspect of the composition.

The head of the Guennol Lioness, with its grimacing glance, is turned sharply to the left, resting upon well-developed musculature and massive shoulders. The ferocious feline was probably painted colorfully in ancient times. The determined demon's tail snakes up the piece's spine from its posterior, embracing its slender waistline's left side. The sculpture's missing lower hind legs are thought to have been made of gold or silver. Four drilled holes behind the limestone object allowed for it to have been strung and suspended around one's neck, permitting it to function as a potent supernatural charm.

Update

On December 5, 2007 at Sotheby's NY, the Guennol Lioness was purchased for $57,161,000 by an anonymous English bidder. The transaction set a world record for an antiquity and any sculpture sold by an auction house.

Sources:

Aruz, Joan (ed.), et al. Art of the First Cities: The Third Millennium B.C. from the Mediterranean to the Indus (exh. cat.). New York: The Metropolitan Museum of Art, 2003, 42-44, 105-107.
Porada, Edith. “A Leonine Figure of the Protoliterate Period of Mesopotamia,” Journal of the American Oriental Society, Vol. 70, No. 4. (Oct.-Dec. 1950), 223-226.
Zettler, Richard L. and Lee Horne (eds.). Treasures from the Royal Tombs of Ur (exh. cat.). Philadelphia: University of Pennsylvania Museum, 1998, 53-57.