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Terrae Antiqvae

Los faraones egipcios disfrutaron del vino tinto

Los faraones egipcios disfrutaron del vino tinto

Foto: Vendimia y pisado de uvas. Tumba de Nakht, Dinastía XVIII

Se resolvió el misterio. El vino que bebía el faraón Tutankamon era tinto, según ha revelado un nuevo estudio de científicos españoles. Por lo que se conocía hasta el momento, los científicos discrepaban sobre si los fósiles de vino descubiertos en las tumbas de los faraones eran de uvas rojas o blancas. El estudio demuestra ahora que el vino tinto era el favorito hace unos 3300 años.

Egypt State Information Service / afrol News, 6 de abril de 2005

Ya se conocía que la producción de vino era extensa en el Antiguo Egipto. La primera evidencia científica de uvas es de unos fósiles de vides de 60 millones de años, aunque el primer documento escrito sobre la vinificación es una fuente mucho más reciente: la Biblia.

Los científicos han detectado restos de vino en una jarra datada en torno al año 5400 a. de C., encontrada en Hajji Firuz Tepe en las montañas Zagros, actual Irán. Pero el primer conocimiento sobre el cultivo del vino proviene del Antiguo Egipto, donde el proceso de la vinificación fue representado en paredes de edificios funerarios del 2600 a. de C.

"El vino en el Antiguo Egipto era una bebida de gran importancia, consumida por las clases altas y los reyes", explica Maria Rosa Guasch-Jané, egiptóloga en la Universidad de Barcelona. Junto con Rosa Lamuela-Raventós, profesora de nutrición y ciencia alimentaria, ha analizado las muestras de las antiguas jarras egipcias de la tumba de Tutankamon, propiedad en la actualidad del Museo Egipcio en El Cairo y el Museo Británico en Londres.

Según Guasch-Jané, las jarras de vino eran colocadas en tumbas como alimentos funerarios. "Las jarras de vino del Nuevo Imperio eran etiquetadas con el producto, el año, la fuente e incluso el nombre del cultivador de la vid, pero no mencionaban el color de los vinos que contenían", explica la investigadora. Científicos y enófilos han discutido desde hace mucho tiempo sobre el tipo de uva que los antiguos egipcios utilizaron en sus vinos.

Los científicos españoles desarrollaron así la primera técnica que puede determinar el color del vino utilizado en jarras antiguas. La técnica se centra en analizar el principal componente glucoso que da el color rojo a los vinos tintos jóvenes. Ningún otro jugo usado el antiguo Próximo Oriente y región mediterránea lo contiene.

A medida que el vino envejece, este componente reacciona con otro, dando lugar a la formación de estructuras más complejas. Los investigadores dirigieron sus esfuerzos a desarrollar una herramienta para analizar estas estructuras con el fin de determinar el color del vino fósil. Este método nunca se ha utilizado antes para identificar ácidos o cualquier muestra arqueológica, según los científicos.

El informe científico con esta nueva técnica apareció en la última edición de la publicación científica estadounidense 'Analytical Chemistry'. Lamuela-Raventós y Guasch-Jané han anunciado que planean utilizar la nueva técnica en estudios más amplios de residuos de vino de otras muestras arqueológicas. La Fundación para la cultura del vino y el grupo Codorniu - ambos españoles - han financiado la investigación.

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Cultura vitivinícola. El vino de los antiguos faraones

Un equipo de investigadoras de la Universidad de Barcelona identifican rastros de vino tinto en una ánfora perteneciente al faraón egipcio Tutankhamon

Por Jordi Montaner, Consumer.es, 13 de abril de 2004

Los historiadores concedían hasta hoy el origen de la cerveza al antiguo Egipto y el del vino a la Grecia clásica. Sin embargo, el reciente hallazgo de una ánfora en la tumba de Tutankhamon con restos de vino tinto refuerza el peso de la cultura vitivinícola en las civilizaciones del bajo Nilo. El hallazgo, publicado en la revista de la Sociedad Química Americana, ofrece nuevas pistas sobre el uso ancestral del vino y plantea de nuevo la hipótesis egipcia sobre su origen.

El origen de la uva destinada a la elaboración de vino tinto podría corresponder al Antiguo Egipto, como revelan las ánforas funerarias de Tutankhamon.

El origen del vino como producto y de la viticultura como práctica agrícola causan todavía cierta polémica entre arqueólogos e historiadores. Aunque existen múltiples referencias al antiguo Egipto que sitúan el inicio de la vitivinicultura como una actividad asociada a las clases más nobles, hay quien se inclina todavía a pensar que ni fue en esta cultura ni en este área geográfica donde el cultivo de la vid empezó a extenderse.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona acaba de aportar recientemente nuevos datos que reforzarían la hipótesis egipcia. El estudio, publicado en la revista Analytical Chemistry, órgano de la Sociedad Química Americana, describe el hallazgo de rastros de vino tinto en una ánfora funeraria perteneciente Tutankhamon. La evidencia, obtenida mediante técnicas de cromatografía líquida y espectrometría de masas, es una de las más palmarias de cuantas corroboran el consumo de este tipo de vinos en el antiguo Egipto.

Conflicto histórico

Se sabía que en el antiguo Egipto se cultivaba la vid, y que sus caldos eran privilegio casi exclusivo para nobles y reyes en fiestas, ceremonias religiosas y rituales funerarios. Era conocido también que las mejores cosechas provenían del delta del Nilo y de los oasis más occidentales del país. El aprecio de los egipcios por las cualidades del vino, entre las que se atribuían ciertas «propiedades mágicas», se piensa que obedecía al hecho de que el Nilo toma un color vinoso durante el ciclo anual de las inundaciones.

Desde el Reino Antiguo (2575 aC) hasta el Nuevo (1070 aC), las tumbas de los nobles se decoraban con imágenes ocasionales de viticultura e incluso de elaboración del vino, aspectos que reflejan el culto que sentían las clases altas egipcias por el derivado de la vid. Para más señas, un antiguo proverbio egipcio reza: «En el agua puedes ver reflejada tu cara, pero en el vino siempre aparece tu mejor cualidad».

La investigación revela el uso más antiguo conocido del cultivo de uva destinada a la elaboración de vino tinto en Egipto.

A pesar de que entre los grandes clásicos se destaca el origen egipcio de los primeros vinos, no hay pruebas fehacientes que lo demuestren rotundamente. De hecho, algunos historiadores sitúan aún el origen del vino al sur del Cáucaso y en la parte más meridional del Mar Caspio, enfatizando que la uva empleada por los egipcios no era Vitis vinifera clásica.

La consideración de los historiadores contrasta con con el análisis de los escritos de la Grecia y la Roma antiguas. Plutarco, sin ir más lejos, afirma en uno de sus textos que fue el mismo Osiris quien probó el vino por primera vez en la historia, y luego enseñó a los mortales las técnicas de su elaboración. Pese a la atribución divina del origen del vino, el texto no deja de ser lo que parece un tributo al Egipto de los grandes faraones.

En otros tratados se refiere la existencia de la vid en el antiguo Egipto, pero se relaciona con un uso meramente ornamental en los jardines y huertas. Llama la atención el censo que Ramsés III ordenó de 513 viñedos propiedad del templo de Amón Ra, así como el nombramiento de un «maestro viticultor» encargado de su conservación y mantenimiento. Un dato aún más sofisticado es que a los trabajadores empleados en la construcción de las pirámides de Giza se les permitía apagar su sed con cuatro clases de vino y cinco de cerveza.

Los vinos egipcios

Valioso dato antropológico constituye, sin duda, el jeroglífico común identificado en estas tres palabras: jardín, vino y vid. Lo cierto es que las uvas, tal y como aparece en dibujos funerarios, se cosechaban, se almacenaban, se pisaban con los pies y su zumo era guardado en tinajas (ánforas) hasta la adecuada fermentación.

Un segundo prensado separaba pieles y pepitas y permitía que el vino ya fermentado se conservara en recipientes sellados con barro y con pequeñas aberturas por donde dejar salir el dióxido de carbono. Cuando se consideraba que la «crianza» se había completado (fijada en un máximo de 21 años), las aberturas terminaban sellándose y el vino quedaba totalmente aislado del exterior hasta su consumo.

Otro dato que apoya el origen egipcio del vino es el hecho de que en la antigua Roma se importaban vinos de Egipto, y no precisamente porque los romanos anduvieran escasos en su provisión. Crónicas romanas cantan las alabanzas de los vinos claros y fragantes de Mareotis, Sebennytus (delta del Nilo), Menzalah, Sile y Tanis.

Con respecto al tipo de vino consumido por los antiguos egipcios, todo apunta a que los secos era los preferidos. Sólo uno de cada seis vinos «etiquetados» a mano por los maestros encargados tenía inscrita la palabra «dulce». Los vinos de más de 5 años de crianza acaparaban una tercera parte de los inventarios.

Proliferan las descripciones de vinos blancos, pero nunca hasta ahora se había analizado químicamente qué tipo de vino que bebían exactamente los egipcios. El artículo firmado por los investigadores españoles en Analytical Chemistry, ha dado por fin con rastros de vino tinto en una ánfora funeraria perteneciente a Tutankhamon.

VINO EN LA RIBERA DEL NILO

Los dátiles, los higos, las granadas y las uvas eran las frutas preferidas para la obtención de vino en el antiguo Egipto. En la imagen, detalle de vendimia y pisado de uvas representados en la Tumba de Nakht (Dinastía XVIII).

El equipo de la Universidad de Barcelona que ha logrado identificar los restos de vino tinto en las ánforas faraónicas está integrado por las investigadoras Maria Rosa Guasch-Jané, Maite Ibern-Gómez, Cristina Andrés-Lacueva y Rosa María Lamuela-Raventós. Las científicas se propusieron en su día investigar el tipo de uva con que los antiguos egipcios elaboraban sus vinos. «Las ánforas halladas en los túmulos funerarios contienen datos del producto, crianza y hasta el nombre del viticultor, pero nunca hacen referencia al color del vino que contenían», explica Guasch-Jané, «así que decidimos indagar sobre qué tipo de vine se ofrecía a los faraones para su viaje del más allá».

Las investigadoras identificaron rastros de vino negro en una ánfora de la tumba de Tutankhamon, faraón de la Dinastía XVIII (~1333-1323 aC), que se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo. Dicha ánfora está firmada por el maestro viticultor Khaa.

En su interior, el equipo de la Universidad de Barcelona ha identificado ácido siríngico, derivado de la malvidina e indicador del vino tinto. «La malvidina es la antocianidina más importante del vino tinto y la responsable de su color», señala la experta. Aplicando una fusión alcalina a los residuos del ánfora estudiada obtuvieron el ácido siríngico (a partir de la malvidina polimerizada), lo cual les permitió identificar el vino como tinto.

Desde un punto de vista técnico, la identificación no fue tan sencilla, puesto que se tuvo que emplear un nuevo protocolo de gran sensibilidad para identificar vino en residuos arqueológicos, basado en la cromatografía líquida y la espectrometría de masas en tándem.

En el protocolo de esta investigación, financiada por el grupo Codorníu y la Fundación para la Cultura del Vino, se ha empleado ácido tartárico como indicador químico de la presencia de vino. «El ácido tartárico en sí no informa del tipo de uva con la que se elaboró el vino, por lo que ha sido preciso recurrir al siríngico». La metodología empleada, añade el equipo de investigadoras, está específicamente pensada para identificar la presencia de vino en restos arqueológicos a partir de sus características. La aportación principal de su trabajo, precisan, ha sido precisamente «definir el método» para la detección de trazas indicativas de vino tinto.

Cuando la tumba de Tutankamon, muerto en el año 1352 a.J.C. fue abierta por Howard Carter en 1922, se encontró dentro del mobiliario funerario que rodeaba al momia cubierta de oro, jarros de vino.

Veintiséis de estas ánforas estaban “etiquetadas”, siete con el sello personal del rey y seis con el de la casa real de Aten, todos situados “sobre el lado occidental del río”? esto quiere decir sobre el brazo del delta del Nilo donde se estima que es de donde han provenido los mejores vinos de Egipto.

Veintitrés de estos vinos contados pertenecen a tres añadas, “año 4”, “año 5”, y “año 9”. Que se hiciese mención a estos años del reinado, donde ellos indican simplemente el año del vino, ellos prueban que el vino de calidad era un vino de guarda. Una de las ánforas llevaba la añada de “año 31” y en este caso, no se puede esgrimir que es una referencia a una año del reinado que fue mucho más corto. El nombre del “chef vinificador” (jefe de la vinificación) es colocado en casi todas las ánforas. Uno de los jefes vinificadores, llamado Kha´y, elaboró cinco de estos vinos del dominio personal de Tutankamon, pero también un vino de la casa de Aten; por lo que se puede deducir, que la misma persona generó los dos vinos, sea que Kha´y era un vinificador de tal talento que él era el “enólogo consejero” que atendía varios dominios.

Dos vinos fueron etiquetados Sdh, que parece significar nuevo, fresco y que lleva la mención “de muy buena calidad”. Los otros no tienen descripción más que si son dulces, que es el caso de cuatro de los veintiséis de estos vinos encontrados en la tumba de Tutankamon. Gracias a este inventario, se puede constatar que la reseña que se plasma en cada etiqueta, hormis la añada, es el nombre del vinificador. ¿Puede esto ser así? NADA MÁS IMPOTANTE QUE QUIEN ELABORA EL VINO.

Israel. Exponen estatua de Venus de 1.800 años

Israel. Exponen estatua de Venus de 1.800 años

Después de 10 años de restauración, ‘La Venus púdica’ de mil 800 años de antigüedad será expuesta al público israelí, durante expo ‘La belleza en la santidad’.

EFE. Jerusalén, 7 de abril de 2005

El Museo de Israel ha expuesto por primera vez una estatua de Venus, la diosa del amor, esculpida hace 1.800 años y hallada hace diez en la localidad israelí de Beisán, entre los restos de una antigua ciudad romana.

Desde su descubrimiento y hasta la fecha la estatua estuvo sometida a tareas de limpieza, lo que ha permitido también conservar el color ocre virando al rojo original de esta Venus desnuda, junto a la cual y sobre el pedestal se puede apreciar un niño pequeño.

La estatua en pedazos fue hallada durante las excavaciones arqueológicas de una casa de baños de la antigua ciudad romana erigida sobre la de Escitia (Scitópolis), edificada por los conquistadores griegos, y reconstruida en la última década.

Los profesionales la denominan "Venus púdica" o "modesta" porque con el brazo derecho, quebrado, tiende a ocultar los senos, y con el izquierdo, al que le falta la mano, el pubis.

Los investigadores Gideon Foerster y Yoram Tsafrir, del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén (UHJ), suponen que esta Venus de un metro sesenta de altura y 500 kilos de peso, se esculpió en la ciudad de Afrodisias, de Asia menor, hoy Turquía.

Su restauración ha permitido que se conserven en la estatua restos de los colores rojo, azul y amarillo con los que fue decorada, uno de los principales motivos de atracción.

El conservador jefe de restos de las civilizaciones helénica, romana y bizantina del Museo, Dudi Mevoraj, asegura que los pigmentos en la Venus de Beisán son los mejor preservados de las estatuas romanas que se exhiben en el mundo.

Foerster indicó a la prensa que esta Venus estuvo en pie durante 400 años, incluidos 150 correspondientes al período cristiano, el del Imperio Bizantino, hasta que un terremoto destruyó la ciudad, con 40.000 habitantes, el 18 de enero del año 749 d.C.

El Museo israelí exhibe la estatua como parte de una exposición titulada "La belleza en la santidad" con la que celebra el cuadragésimo aniversario de su fundación.

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Israel Museum to Exhibit Important Roman Sculpture of Venus For the First Time Since It’s Discovery
Source: ilMuseums

Exhibition hall: Israel Museum
Published on 23/03/2005
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Life-size Work is Centerpiece of 40th Anniversary Exhibition Series


The Israel Museum, Jerusalem announced plans today to exhibit for the first time a rare and unusually well-preserved 2nd century CE Roman Venus sculpture. Unearthed in Beth Shean, in the Jordan Valley, this exquisite work is one of the most remarkable life-size sculptures ever found in Israel. The presence of accents of red, blue, and yellow pigment remaining on its surface make this beautifully modeled and preserved Venus all the more exceptional.

The debut of this important work is a notable feature of the Museum’s yearlong 40th Anniversary programming and is the centerpiece of the exhibition “The Beauty of Sanctity: Masterworks from Every Age.” On view from March 29 through October 29, 2005, this exhibition features more than 75 objects drawn from the Museum’s comprehensive holdings, which together tell a fascinating story of how objects from ancient to contemporary times achieve sanctified status, either through ritual use or through pure aesthetic quality. The full series of anniversary exhibitions—under the theme of
Beauty and Sanctity—begins in January and continues through 2005, and underscores the breadth and richness of the holdings that the Museum has developed during its first forty years.

“We look forward to unveiling the Beth Shean Venus in the context of our 40th Anniversary exhibition year. It is an object of pure beauty that also reflects the predominant cultural beliefs of its time and exemplifies the diversity of cultures that flourished in the ancient Land of Israel,” states James S. Snyder, Director of the Israel Museum.

The statue of Venus was first discovered in 1993, beneath present-day Beth Shean, an urban center located in the Jordan Valley region of Israel, near the Jordan River and the Sea of Galilee. Throughout its 7,000-year history, Beth Shean has witnessed periods of prosperity, decline, and transformation.

Unearthed in an excavation conducted by the Institute of Archaeology of The Hebrew University, Jerusalem, directed by Professors Gideon Foerster and Yoram Tsafrir, the statue dates to Beth Shean’s Roman period, which flourished between the 1st and 4th Centuries CE. Lavish public monuments, temples, bathhouses, a theater, hippodrome, basilica, and a nympheon were all built during this prosperous time. On January 18, 749 CE, an earthquake completely destroyed the city. Through their excavations, Professors Foerster and Tsafrir unearthed a magnificent group of Roman sculptures that survived the earthquake. Discovered in an enormous bathhouse, these sculptures were intended as decorations for the site. The life-size statue of Venus is considered to be the most remarkable of the items unearthed in this excavation, which also included a Dionysus, a Goddess Athena, a headless emperor, and a nymph, among others, some of which are already on display in the Israel Museum’s Roman Gallery.

Discovered without head, hands, or feet, the naked and sensually modeled Venus was broken into several pieces. Like other marble sculptures found in the Beth Shean excavations, it was also covered with a thin hard layer of travertine which adhered to the sculpture’s surface over the 1,250 years that it lay under ruins, but which did not obscure the quality of its molded body lines or the notable amounts of paint preserved on its surface.

From 1994 through 2004, the Israel Antiquities Authority and then the Israel Museum’s Objects Restoration Laboratory conducted careful cleaning and restoration. Their work finally revealed the full splendor of the sculpture’s classical form, decorated with red, blue, and yellow pigment. The fragmentation of the sculpture, the Cupid at Venus’s side, and the dolphin that serves as Cupid’s seat and as the support for the entire composition, presented special restoration challenges with respect both to the preservation of the work and to its display. Following a decade of restoration effort, the Beth Shean Venus can now be displayed in the round, enabling a full appreciation of its original sculptural intent.

El anciano más anciano del mundo. Los orígenes de la solidaridad

El anciano más anciano del mundo. Los orígenes de la solidaridad

Foto: David Lordkipanidze presentó ayer el hallazgo en CosmoCaixa junto a Jorge Wagensberg/ JORDI BELVER. El paleontólogo David Lordkipanidze, director de las excavaciones del yacimiento de Dmanisi, con una reconstrucción del cráneo./ EFE

Los humanos de hace 1,8 millones de años ya cuidaban de sus mayores

El cráneo de un anciano sin dientes, hallado en sedimentos de hace 1,8 millones de años en Dmanisi (Georgia), aporta las pruebas más antiguas de altruismo entre humanos.

El anciano de Dmanisi podía comer huevos, tejidos blandos como el cerebro, y carne que otros masticaban para él

Por Joseph Corbella, La Vanguardia, 7 de abril de 2005

Más de un millón y medio de años antes de que apareciera nuestra especie, otros humanos con un cerebro de la mitad de tamaño que el nuestro ya cuidaron de uno de sus ancianos enfermos, según prueban un cráneo y una mandíbula descubiertos en Dmanisi (Georgia).

Las dos piezas proceden de un mismo especimen que perdió toda la dentadura excepto el colmillo inferior izquierdo años antes de viejo y enfermo. Dado que la carne era el alimento principal de su grupo, y dado que no podía masticarla, y que además posiblemente no podía participar en actividades de caza, "nuestra hipótesis es que el grupo cuidaba de él; puede que incluso le ayudaran a triturar la comida", explicó ayer el paleontólogo David Lordkipanidze, director de la investigación, que presentó el hallazgo en la Universitat de Barcelona y en CosmoCaixa. Los detalles de la investigación se publican hoy en la revista científica Nature.

Los fósiles de Dmanisi, con una antigüedad estimada en 1,8 millones de años, son los más antiguos del género humano hallados fuera de África. Desde 1999 han aparecido en el yacimiento de Georgia cuatro cráneos que cu-bican entre 600 y 775 centímetros cúbicos. Las herramientas de piedra que tenían aquellos "primeros inmigrantes que salieron de África", como los definió ayer Lordkipanidze, también eran "sorprendentemente arcaicas". Eran herramientas que los arqueólogos llaman Modo 1 porque no se ha descrito ninguna tecnología más primitiva: se trata sólo de piedras con un borde cortante.

Los fósiles de Dmanisi "rompen con la idea que teníamos de que la humanidad no pudo salir de África hasta que no desarrolló un cerebro grande y herramientas de piedra sofisticadas", explicó ayer Lordkipanidze.

Pero muestran que, cuando salió de África, ya tenía una organización social lo bastante compleja para cuidar de una persona anciana y enferma. El descubrimiento "tiene una im-enorme", ha destacado el arqueólogo Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca, que no ha participado en la investigación. "Los fósiles de Dmanisi prueban que, desde el principio del género Homo, los humanos ya empleaban la tecnología para cuidar de personas discapacitadas. Por lo tanto, la tecnología nos humaniza".

Hasta ahora, los ejemplos más antiguos de cuidado de ancianos son dos neandertales de menos de 100.000 años de antigüedad hallados en los yacimientos de la Chapelle-aux-Saints y de Bau de l´Aubésier, en Francia.

En el cráneo y la mandíbula de Dmanisi, veinte veces más antiguas, los alveolos dentales (la cavidad que se encuentra bajo cada diente) están reabsorbidos. Es decir, la cavidad ha desaparecido y ha quedado tapada. Dado que este proceso de remodelación de la mandíbula tras la caída de un diente es largo, los investigadores han concluido que el abuelo de Dmanisi se quedó sin dientes por lo menos dos años antes de morir.

Unas manchas oscuras en el cráneo indican que el especimen estaba enfermo. "No sabemos qué enfermedad tenía; puede que fuera sífilis, pero es algo que todavía tenemos que investigar", declaró ayer Lordkipanidze.

El hecho de que la parte anterior de la mandíbula quede adelantada respecto a la cara confirma que era un anciano, ya que "en los humanos la mandíbula tiende a desarrollarse hacia adelante a lo largo de la vida", explicó ayer Bienvenido Martínez, paleontólogo de la Universitat Rovira i Virgili que participa en las investigaciones de Dmanisi.

Lordkipanidze advierte que no se sabe si los dientes cayeron por la edad o por la enfermedad. Pero los investigadores no conocen ninguna enfermedad que pueda causar la caída de toda la dentadura como en el especimen de Georgia. "Es algo que también tenemos que investigar", reconoció.

Tampoco se ha establecido por ahora a qué especie pertenecen los fósiles de Dmanisi. Lordkipanidze defiende que se trata de una especie nueva de la que descienden los Homo erectus que se extendieron después por toda Asia.

Al no tener dientes, el anciano de Dmanisi sólo podía ingerir alimentos blandos. Su dieta podía incluir frutos silvestres como moras y bayas, pero estos frutos sólo se encuentran unas semanas al año en la latitud de Dmanisi. Podía incluir también huevos de aves como un avestruz gigante del que se han encontrado restos en Dmanisi. "Probablemente -aventuró Lordkipanidze- aprovechaba tejidos blandos como la médula ósea y el cerebro" de los animales que cazaba o carroñeaba el grupo.Ytambién es probable que comiera carne de estos animales. Pero, dado que no podía masticarla, y dado que sus primitivas herramientas de piedra no servían para picar la carne, "es posible que otra persona masticara primero la carne y se la diera", aventuró ayer Robert Sala, arqueólogo de la Universitat Rovira i Virgili.

Una de las imágenes que presentó ayer Lordkipanidze en Barcelona muestra a un adulto dando de comer al anciano. "No sabemos si esta escena ocurrió realmente -advirtió el investigador-. Por ahora es una hipótesis. Pero estoy contento de poder aportar algo positivo, y no sólo elementos de agresión, al estudio de la evolución del comportamiento humano".

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VIVÍA HACE 1,8 MILLONES DE AÑOS
Encuentran en Georgia del homínido ’desdentado’ más antiguo del mundo

EUROPA PRESS/El Mundo, 7 de abril de 2005-04-07
http://www.elmundo.es/elmundo/2005/04/06/ciencia/1112800746.html

El paleontólogo David Lordkipanidze, director de las excavaciones del yacimiento de Dmanisi, con una reconstrucción del cráneo. (Foto: EFE)

BARCELONA.- Las excavaciones que se llevan a cabo en Dmanisi (Georgia) han puesto al descubierto un cráneo y su correspondiente mandíbula que podrían pertenecer al homínido sin dientes más antiguo del mundo. El hallazgo ha permitido descubrir que ya entonces, hace 1,8 millones de años, estos seres primitivos se ayudaban entre sí.

El hallazgo de este cráneo se suma a otros tres que fueron descubiertos anteriormente en este mismo yacimiento, todos ellos de pequeñas dimensiones. El director de las excavaciones, David Lordkipanidze, explicó en Barcelona que el hallazgo de este cráneo en 2002, cuyos detalles publica esta semana la revista científica ’Nature’, ha permitido averiguar que los homínides de esta especie "se ayudaban entre sí" para garantizar su supervivencia.

Este especialista comentó que el cráneo pertenece a la especie ’Homo georgicus’, que vivía hace 1,8 millones de años "en un entorno duro y difícil", por lo que, en su opinión, "era necesario que se ayudaran entre sí" para evitar ataques de "animales peligrosos". Sin embargo, aclaró que no hay ningún indicio de esta colaboración sino que se trata de una hipótesis.

Respecto al hecho de que este individuo no tuviera dientes, Lordkipanidze aseguró que además de la edad "existe algún otro motivo", aunque añadió que "todavía es demasiado pronto para saberlo". "Las excavaciones de Dmanisi está invalidando ideas anteriores pero todavía no ha aportado otras respuestas", remarcó.

Aunque el cráneo fue hallado en 2002, no fue hasta el año pasado cuando se encontró su mandíbula asociada. Este cráneo es muy similar a los hallados anteriormente en el yacimiento, pero con la pecualiaridad de que carece de dientes.

Una de las preguntas que se plantean los investigadores es cómo este homínido ingería alimentos sin dentadura, ya que "no tenemos muy claro que dispusieran de alimentos blandos".

Las investigaciones de la mandíbula, que todavía prosiguen, han determinado que este individuo perdió la dentadura antes de morir, excepto una pieza, según señaló el responsable de las excavaciones, quien aseguró desconocer si esta carencia puede ser fruto de una patología.

Excavado sólo el 2% del yacimiento

Este especialista, que ha visitado el Museo de la Ciencia de Barcelona -’Cosmocaixa’-, comentó que hasta el momento sólo se ha excavado un 2% del yacimiento, por lo que confió en "ir encontrando nuevos fósiles" en los próximos años.

El yacimiento de Dmanisi, situado en la república euroasiática de Georgia, ha sacado a la luz material de homínidos, faunístico y arqueológico que evidencia la presencia del ’homo primitivo’ fuera de Africa hace 1,77 millones de años.

En el acto también estuvieron presentes el director del Instituto de Paleontología de la Diputación de Barcelona y miembro del equipo internacional de Dmanisi, Jordi Agustí, quien destacó la colaboración de este organismo en las escavaciones, y el director del Area de Ciencia y Medio Ambiente de la Fundació "La Caixa", Jorge Wagensberg.

20 de septiembre de 2007

Los europeos más antiguos podían trepar a los árboles

Dmanisi femur

Foto: Fémur de 1,77 millones de años. (Museo Nacional de Georgia)

Nuevos restos esqueléticos del hombre de Georgia, un homínido que vivió allí hace 1,77 millones de años, muestran una mezcla sorprendente de rasgos arcaicos y modernos y, entre los primeros, una mayor facilidad para trepar a los árboles. La gran variedad encontrada en estos ejemplares del género Homo más antiguo conocido fuera de África.

Los rasgos primitivos incluyen baja estatura y pequeño cerebro, mientras que entre los modernos figuran unas proporciones corporales similares a las del hombre actual y una forma de las piernas que indica capacidad de desplazarse grandes distancias, explican hoy en Nature los paleontólogos, dirigidos por David Lordkipanidze. En el equipo figuran varios expertos españoles, que cooperan habitualmente con el grupo de Lordkipanidze, apoyados por la Fundación Duques de Soria.

Uno de ellos, Jordi Agustí, de la Universidad Rovira i Virgili, explicó ayer que los restos encontrados indican que, si bien de cintura para abajo estos homínidos ya tenían una estructura avanzada, de cintura para arriba eran muy parecidos a sus inmediatos ancestros africanos, el Australopithecus y las primeras formas de Homo (Homo habilis), informa Efe. Entre otras diferencias, carecían de la acentuada torsión humeral que tiene el hombre actual, lo que demuestra que "estos homínidos retenían todavía una mayor facilidad que nosotros para trepar a los árboles", según Agustí.

El yacimiento de Dmanisi, cuyo primer cráneo humano fue encontrado en 1999, ha cambiado la visión que se tenía sobre la expansión de los homínidos fuera de África. Por un lado, adelanta en casi un millón de años la fecha de la salida y, por otro lado, plantea que los primeros homínidos que llegaron a Eurasia eran mucho más primitivos y variados de lo que se pensaba.

Los homínidos de Dmanisi pueden considerarse una mezcla de Homo habilis y Homo erectus en sentido amplio, y probablemente sean el ancestro del H. erectus fuera de África. Los paleontólogos se abstienen esta vez de citar en su artículo el nombre provisional de la especie, Homo georgicus.

Fuente: El País.com, 20 de septiembre de 2007
Enlace: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/europeos/antiguos
/podian/trepar/arboles/elpepusoc/20070920elpepisoc_6/Tes

Hallan restos arqueológicos que confirman el pasado vetón de la ciudad de Ávila

Hallan restos arqueológicos que confirman el pasado vetón de la ciudad de Ávila

Foto: Parte de los hallazgos encontrados en la rehabilitación del convento de los Padres Paúles, en Ávila. / JÓNATHAN MARTÍN

Los descubrimientos han salido a la luz en las obras de remodelación de dos edificios de la Administración regional En Santa Ana han sido encontradas 34 lápidas de los siglos XVII al XIX

Por Sonia Andrino, El Norte de Castilla, 6 de abril de 2005

RESTOS MÁS IMPORTANTES

Convento de los Paúles

Han aparecido una secuencia estratigráfica de 2, 5 metros, bolos graníticos, muros de un edificio imperial, un horno de vidrio romano, pizarras visigodas, materiales de la Edad Media y restos del XVI como la documentación de un aljibe.

Monasterio de Santa Ana

34 lápidas de los siglos XVII al XIX, entre ellas la de una de las criadas de la reina Isabel la Católica.

Las obras que se están realizando en dos edificios dependientes de la Administración regional en Ávila -el antiguo monasterio de Santa Ana y el convento de los Padres Paúles, ambos en la capital- han dejado al descubierto un importante hallazgo arqueológico que ayuda a comprender la historia de la ciudad.

En el convento de los Padres Paúles, donde la Junta ha invertido casi seis millones de euros para acondicionarlo y trasladar hasta allí a 120 funcionarios, se ha llevado a cabo una actuación de cuatro meses. La obra ha consistido en la excavación de más de seiscientos metros cuadrados entre los tres patios del solar, que después serán ocupados por los nuevos edificios.

Según la arqueóloga Soledad Estremera, que ha examinado los restos, lo más significativo es que se ha documentado una secuencia estratigráfica de casi 2,5 metros de potencia que abarca prácticamente toda la historia de la ciudad de Ávila, desde la época indígena, es decir vetona. Este hecho se explica en el descubrimiento de estructuras subterráneas utilizadas como silos, incluso algunos restos de muros y una cantidad «bastante significativa de material» que fija la presencia vetona en la capital entre el año 70 antes de Cristo y el siglo I después de Cristo.

Aunque esta hipótesis de que los pobladores de los castros celtas de Las Cogotas y Ulaca se desplazaran a la ciudad buscando la llanura del Adaja ya se barajó con los hallazgos arqueológicos ubicados en la Plaza del Mercado Grande, estos nuevos yacimientos confirman la presencia vetona en la capital durante la segunda mitad del siglo I antes de Cristo, según informa Europa Press.

De época vetona también han sido encontradas estructuras subterráneas empleadas como silos, posibles hoyos de poste de cabañas, restos de muros y material que revela la presencia indígena en esta zona de la ciudad, muy próxima a la Muralla.

Horno de vidrio romano

Respecto a las obras del convento de los Paúles, han aparecido del periodo romano estructuras bastante dilatadas: bolos graníticos aprovechados como cantera en esa época, muros de un edificio de alto corte imperial o un horno de vidrio que también está datado en los siglos I y II después de Cristo. También han aparecido estructuras más tardías o niveles de corte visigodo como las pizarras con numerales, característica de esa época. También estructuras de la plena y baja Edad Media y una cantidad enorme de material para conocer las cocinas, almacenes de la época, y también otros restos más modernos, del XVI, que corresponden a lo que queda del antiguo palacio de los Águila-Bracamonte, que después fue reaprovechado por el convento de los Paúles. En este periodo la arqueóloga destacó la documentación de un aljibe, probablemente del palacio, colmatado con materiales del siglo XVII que habla del elevado nivel de vida de la familia que habitó el palacio en esa etapa.

Por otra parte, en el monasterio de Santa Ana, las obras están consistiendo en la rehabilitación de una de las capillas para convertirla en auditorio y sala de exposiciones, para lo que se cuenta con un presupuesto de 250.000 euros.

Durante el transcurso de las mismas han sido halladas 34 lápidas de los siglos XVII al XIX que, según el arquitecto responsable, Óscar Alonso, han permitido realizar una «lectura interesante» de la historia del monasterio y la ciudad, porque han tenido mucha relación. Las tumbas presentan un importante estado de desgaste y por ello solo se ha podido leer la mitad. Fruto de ese trabajo se ha descubierto que en ese monasterio está enterrada una de las criadas de la reina Isabel la Católica, o una haya de la Princesa Juana, hija de Isabel de Portugal. El resto pertenecen a las abadesas del monasterio, entre ellas una de las beatas, María Vela, beatificada pocos años después de la canonización de Santa Teresa de Jesús, y algunos aristócratas del XVI o XVII.

La consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, que visitó ayer las obras, dijo que algunos de estos restos se mantendrán en el lugar en el que aparecieron, pero otros se donarán al Museo de Ávila.

NUEVAS ESCRITURAS PALEOHISPÁNICAS DE ÉPOCA MEGALÍTICA. (IV-III milenio a.C.): LOS TIPOS HUELVA LINEAL (o HUELVA 1), HUELVA CUADRADA (o HUELVA 2) y HUELVA GEOMÉTRICA (o HUELVA 3)

NUEVAS ESCRITURAS PALEOHISPÁNICAS DE ÉPOCA MEGALÍTICA. (IV-III milenio a.C.): LOS TIPOS HUELVA LINEAL (o HUELVA 1), HUELVA CUADRADA (o HUELVA 2) y HUELVA  GEOMÉTRICA (o HUELVA 3)

Foto: Calco en papel cebolla realizado por Cerdán en 1946 de los 24 signos de la escritura HUELVA 1, lineal, o tipo "San Bartolomé de la Torre". Informe de la excavación hecho por Cerdán. Objeto de uso desconocido, posible vulva o útil para pulir flechas, con escritura megalítica HUELVA 1, tipo "San Bartolomé de la Torre" o "lineal", Huelva. IV-III milenio a.C. Y otra escritura, cuadrada, HUELVA 2 o "tipo Zarcita", como la podríamos denominar, que se encuentra en una navecita de cerámica, en la parte lateral, también expuesta en el Museo Arqueológico de Huelva. Un tercer tipo, del que ya no estoy tan segura, puede corresponder a una serie de signos grabados en una jarrita. Son tan geométricos que bien puede tratarse solamente de una decoración. Pero ahí están y se puede calibrar su importancia como escritura o no. Yo la denominaría HUELVA 3 o "geométrica".

(Resumen 29 marzo 2005: En prensa en la revista ARQUEOLOGIA, Madrid.
Dada la novedad del tema, se ruega citar la procedencia de esta página web, la autora y la revista ARQUEOLOGÍA en prensa)

Por Dra. Ana Mª. Vázquez Hoys
UNED, Madrid, España

Página web: http://www.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/escrituras_paleohispanicas_Huelva%201%20y%202.htm

Hasta hace poco tiempo, las más altas cronologías en contexto arqueológico para escrituras paleohispánicas correspondían al siglo VIII, últimamente al 900 a.C., aunque también he leído en la prensa el descubrimiento en España de signos de escritura asociados a dólmenes en la provincia de Málaga por el profesor Muñoz Gambero y los del Cerro de la Tortuga, junto la residencia militar Castañón de Mena, fue excavado por Muñoz Gambero a principios de los años 60 no fue hasta 1998 cuando se terminó la primera fase de los estudios de epigrafía de las piedras encontradas en la zona, denominados "inscultura" en un primer momento.

En una revisión de los materiales expuestos en el Museo Arqueológico de Huelva, a tenor de las nuevas noticias sobre las escrituras de Vinça, en el Danubio, cuya cronología comenzó siendo de hacia el 4.500 a.C. y ya últimamente al 7.000 a.C., decidí revisar la documentación en mi poder desde hace unos años sobre unas piezas expuestas en el Museo Arqueológico de Huelva, teniendo en cuenta el texto de Estrabón de que los turdetanos tenían leyes en verso de seis mil años de antigüedad.

Ello me ha llevado a unas conclusiones sorprendentes que no he dudado en comunicar a la prensa y a la comunidad científica en general y que están en prensa por el momento en la revista ARQUEOLOGIA en español y publicaré en inglés en cuanto lo traduzca: La existencia en la provincia de Huelva en época megalítica de al menos DOS (o más) tipos de escrituras, muy diferentes entre sí. Estos tipos de escrituras estaban publicados desde el año 1946 como "escrituras ibéricas".

Pero nunca los he visto citados como tal, tal vez por la alta cronología. Creo que las nuevas escrituras del Danubio hacen al menos tenerlas en cuenta y buscar más datos. Sobre todo porque ya su descubridor, el señor Cerdán, exponía que los objetos que las acompañaban tenían semejanzas con los de culturas "del Danubio".

HUELVA 1.

La más lineal, que llamaría HUELVA 1 o tipo San Bartolomé de la Torre, compuesta por 24 signos. Aunque cronológicamente es más moderna que las escrituras del Danubio, su importancia radica en que están todos en el mismo objeto, mientras que lo poco que se de las escrituras de Vinça me parece que la mayoría de las veces están aislados, aunque también tengo noticias por Internet de la aparición en Gianitza, en Macedonia de tres líneas de escritura que se fechan en el 7.000 a.C.

(Ver fotos en la web) Objeto de uso desconocido, posible vulva o útil para pulir flechas, con escritura megalítica HUELVA 1, tipo "San Bartolomé de la Torre" o "lineal", Huelva. IV-III milenio a.C.

HUELVA 2, "cuadrada" o "tipo Zarcita".

Y otra escritura, cuadrada, HUELVA 2 o "tipo Zarcita", como la podríamos denominar, que se encuentra en una navecita de cerámica, en la parte lateral, también expuesta en el Museo Arqueológico de Huelva, asimismo procedente de las excavaciones de Cerdán en 1946 y publicadas por él, como escrituras ibéricas en las que nadie se ha fijado hasta ahora, debido tal vez a su alta cronología, pero que la existencia probada de sistemas de escritura en la cultura neolítica de Vinça, en el Danubio, hacen valorar positivamente, ya que las de Huelva, lamentablemente, son unos tras mil años POSTERIORES a las de Danubio, aunque espero que pronto se encuentren o valoren muchos signos más antiguos que hasta ahora se han considerados meras decoraciones, a menudo de carácter ritual.

HUELVA 3 o "geométrica".

Un tercer tipo, del que ya no estoy tan segura, puede corresponder a una serie de signos grabados en una jarrita. Son tan geométricos que bien puede tratarse solamente de una decoración. Pero ahí están y se puede calibrar su importancia como escritura o no. Yo la denominaría HUELVA 3 o "geométrica".

Existe también un ídolo placa con un signo en forma de espiga (Tal vez el OE 14) y otras figuras. La cronología de esta pieza es más moderna que las anteriores, s.X-IX a.C. (Ver en la web)

Y ya, puestos a pedir, supongo que habría que valorar los grabados de los dólmenes de la provincia, al menos los que conozco del dolmen de Soto, que no he podido visitar, por encontrarse cerrado al público. (Ver foto en la web) Signos grabados en el dolmen de Soto, Trigueros, Huelva.

Este tipo de escrituras no tiene nada que ver ni en cronología ni en forma con las denominadas "escrituras tartésicas" o “andaluzas " como se puede apreciar en los grafitos de las fotografía inferiores o con las otras escrituras paleohispánicas que también he puesto abajo.

Y tampoco con las griegas de otra colección de grafitos del Museo, entre las que, la inferior, es la más antigua escritura griega de la Península Ibérica.

Grafitos tartésicos. Museo Arqueológico. Huelva (Ver en la web)

Naturalmente, los detalles, citas, excavaciones, publicaciones, escrituras dibujadas, etc... Van en el citado artículo en prensa que saldrá muy pronto, así como el signo OE 47 de Haartman que también se encuentra en un ídolo placa aislado y que siempre se solía considerar como un "sol".

Espero que estas primeras noticias lleven a los diferentes investigadores de escrituras antiguas en general y paelohispánicas en particular, a ocuparse del tema, ya que eleva la cronología del comienzo de las escrituras en la Península Ibérica al menos dos o tres mil años.

Lo que también me ha llamado la atención es la similitud de algunos signos de las escrituras españolas con los de las escrituras del Danubio, como el OE 58 y el famoso Ko ibérico (doble triángulo unido por el vértice)... o que el OE 50 sean dos pequeñas cuñas, ya que se baraja la hipótesis que de estas escrituras podría derivar el cuneiforme mesopotámico.

Y desde luego, habrá que valorar de alguna manera los signos incisos en la imagen de la Virgen del Lledó, patrona de Castellón, porque parecen signos de una escritura, la menos "extraña". Al menos el signo Ko es sublusitano. Y se aprecia claramente en el dibujo que adjunto. (Ver en la web)

Así pues, nuevos hallazgos, nuevas teorías, nuevas cronologías. Y tal vez, la revisión de muchos presupuestos anclados en el tiempo.

¿Ex Oriente Lux? o, al revés..."EX OCCIDENTE LUX". ¿Por qué no considerar "al revés" las idas y venidas por el mediterráneo, puesto que las cronologías del megalitismo son más antiguas en occidente que en oriente?.

Creo que las posibilidades son inmensas y que habrá que estudiar, reflexionar mucho, investigar, recordar las "leyes en verso" del texto de Estrabón (6.000? a.C.) ,me faltan 2.000 pero las del Danubio "se pasan") y ensamblar el "puzzle" desde otros puntos de vista que hasta ahora no habíamos tenido en cuenta.

Ver también:

Sg.Haarman:

http://www.prehistory.it/scritturaprotoeuropa.htm

Haarmann H., Early Civilization and Literacy in Europe. An Inquiry Into Cultural Continuity in the Mediterranean World, Berlino, New York, 1995 - Tab. 32.

Detalles de las fotos de referencia ampliadas en el foro Terrae Antiqvae, sección; FOTOS, carpeta; “Escrituras megalíticas”

http://es.photos.groups.yahoo.com/group/terraeantiqvae/lst"

Jerez. El desdoble de Arcos saca a la luz una villa romana del siglo I

Jerez. El desdoble de Arcos saca a la luz una villa romana del siglo I

Foto: Habitado. El muro de una de las estancias con un ánfora que servía para almacenar aceite o vino. Los arqueólogos trabajan en una traza de tres mil metros cuadrados junto a Torremelgarejo en cuyo interior se encuentra un gran horno de cerámica de seis metros y una muela de molino.

La primera villa romana de la zona de trabajos puramente agrícolas, datada en el siglo I después de Cristo, ha salido a la luz durante las obras del desdoble de la carretera Jerez a Arcos. La delegación provincial de Cultura, que tiene la competencia de unas tareas que se vienen desarrollando desde hace algunos meses, ha dado una alta prioridad a este yacimiento, que se considera de una enorme importancia por aportar datos de la producción de interior en esa época. Hasta ahora se conocía la existencia de varias villas de este tipo, pero ésta es la primera que se excava y se va a poder documentar.

Por Pedro Ingelmo, Diario de Jerez, 3 de abril de 2005

Pedro Carretero, director de la excavación, explica hallazgos de gran trascendencia para los historiadores de la época como las ánforas, que no contenían garum (salazón), que es lo que hasta ahora está documentado en la cerámica de las excavaciones del litoral, sino aceite y vino. "Sabemos que en la época romana toda la zona de Los Garciagos era un gran olivar, aunque también había viñedos. Las ánforas que hemos encontrado posiblemente contuvieran aceite o vino, lo que sabremos más adelante. Esta excavación nos va a aportar datos de las villas rurales romanas, que se autobastecían y que contaban con una familia de libres y el resto eran esclavos. Toda esa organización podrá ser estudiada ahora sobre el terreno y nos ofrecerá indicadores económicos novedosos en relación con lo que era la vida romana en la zona, más allá de lo que sabíamos con otras zonas más documentadas, siempre cercanas al mar".

Y no es que faltara agua. La situación de la villa es la de un núcleo que no se hallaba a más de doscientos metros de lo que debía ser marisma, los Llanos de Caulina. No descartan los arqueólogos incluso que pudiera llegar a tener un embarcadero. Lo que es seguro, por el nivel freático, que tenían agua en abundancia, aunque su actividad es seguro que era totalmente agrícola.

Entre los hallazgos de mayor trascendencia se encuentra un gran horno de seis metros de diámetro y una muela de molino. Esta última se extraerá y se enviará al Museo Provincial, que decidirá su ubicación definitiva, posiblemente en el Museo Arqueológico de Jerez. Por lo excavado hasta el momento se sabe que dos tercios de la superficie en la que se ha trabajado pertenecen a actividad industrial y el resto a residencia, lo que se ha podido ver no a través de mosaicos en el suelo, como es tradicional, sino de la pintura de estuco que habría tenido otra utilidad con posterioridad.

Esta villa sirvió de cantera para la construcción de la torre defensiva que da nombre a Torremelgarejo. En la torre los arqueólogos no sólo han encontrado que las piedras provenían en su totalidad de las construcciones de la villa agrícola, sino que también han podido comprobar que las junturas se rellenaban con trozos de ánfora. Son las que les faltan para completar el puzzle que se halla junto a la carretera de Arcos.

Otros datos sociológicos no van a poder conocerse, al no haberse hallado una necrópolis asociada. Sí hay enterramientos, pero son posteriores y no aportan información sobre la vida en la villa ni el número de individuos que podrían estar allí asentados en las distintas generaciones que ocuparon el asentamiento.

En cualquier caso, la excavación no abarca la totalidad del yacimiento, que se extiende a ambos lados, pero que no puede trabajarse al encontrarse fuera del ámbito de propiedad de la Junta para la ampliación de la carretera.

Pedro Carretero, que considera que los trabajos van a buen ritmo y podrán cerrarse en un plazo no superior a tres semanas, quiso subrayar que "es indudable que nos encontramos ante un caso excepcional hasta el momento de una trascendencia arqueológica que se conocerá con el tiempo".

Alicante. La Vila reconstruye una vasija griega del siglo V antes de Cristo

Alicante. La Vila reconstruye una vasija griega del siglo V antes de Cristo

Foto: Esta pieza inusual en Iberia, era característica del Mar Negro

POBLE NOU. EL DESCUBRIMIENTO FUE ENCONTRADO EN LA NECROPOLIS EN 2004

La sección municipal de arqueología, etnografía y museos del ayuntamiento de la Vila Joiosa ha restaurado una «singular» vasija griega que data del siglo V antes de Cristo. El director del instituto de investigación «Maison René Gnouvés», del Centre National de la Récherche Scientifique (CNRS), Pierre Rouillard, remarcó la excepcionalidad de la pieza en el contexto de la Península Ibérica puesto que las cráteras decoradas con amazonas se solían vender en las costas del Mar Negro; ya que en ese entorno se ubicaba este pueblo de mujeres guerreras, sobre las que cuenta la leyenda que para tener descendencia hacían llegar hombres y que, después sacrificaban a sus hijos varones.

Por Mónica Torrente, la Vila Joiosa, Levante. 3 de abril de 2005

Asimismo, su ocupación era la caza y la guerra, siendo admirables jinetes. La historia cuenta que se solían amputar un pecho para que no les estorbara al disparar; sus armas consistían en el arco, la flecha, el hacha, la maza y su escudo que tenía forma de media luna. Las amazonas participaron en la Guerra de Troya ayudando a esta ciudad, el guerrero griego Ulises mató en combate a la reina de este pueblo, Pentesilea.«La escena que protagonizan las amazonas es poco frecuente puesto que aparecen en posición de descanso, como charlando y no como suelen representarse que es luchando», destacó el investigador francés y añadió que esta zona en las piezas se solía pintar al dios griego del vino, Dionisios.

Las cráteras son distintos tipos: ésta es «de columnas», por la forma de las asas. Tal como indicó Rouillard, «este modelo es muy escaso en España». Estas vasijas servían para mezclar vino y agua, ya que los griegos creían que beber vino sólo era costumbre de bárbaros. Roudillard, uno de los mayores expertos mundiales en cerámica griega, también codirige en el municipio una excavación dentro del proyecto franco-español «Villajoyosa Ibérica»La pieza permanecerá expuesta en la sala de arqueología de la Vila Joiosa durante abril, mayo y junio, contando con el apoyo audiovisual en cinco idiomas (castellano, valenciano, inglés, francés y alemán). «Cada tres meses se selecciona una pieza de las que hemos encontrado y restaurado en nuestro municipio para que el público pueda admirarla. Hemos tenido que hacerlo así para poder mostrar todos los descubrimientos que poseemos debido a las dimensiones escasas del lugar», aseveró la concejala de Cultura, Loli Such y añadió la necesidad de la Vila Joiosa de disponer de un museo arqueológico, «estamos estudiando el proyecto porque es muy importante para nosotros. Hemos aumentado el personal de este departamento con un arqueólogo y una restauradora más y tenemos problemas de espacio».

Recomposición de 80 trozos

«La restauración ha sido muy compleja puesto que se han tenido que recomponer más de 80 fragmentos», según explicó la restauradora del Consistorio Vilero, María José Velázquez. La vasija fue encontrada en las excavaciones del cementerio ibérico de Poble Nou en el año 2004, lugar donde se han encontrado restos mortales con una antigüedad de hasta 2.600 años. Para reintegrar alguna parte que falta ha habido que realizar una labor de investigación en bibliotecas especializadas y realizar un desplazamiento al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que tiene la mejor colección de cerámica griega de España.

Paralelismos entre culturas precolombinas y faraónica: Wildung

Paralelismos entre culturas precolombinas y faraónica: Wildung

Foto: Aspecto de una sala del Museo Nacional de Antropología de la Cd. de México, que alberga la exposición "Faraón: El Culto al Sol en el antiguo Egipto", la cual será inaugurada el 28 de marzo. (2) Estatua doble del faraón Niuserra, cuya antigüedad data de 2 mil 390 años AC, una de las 152 obras que componen la muestra Faraón.

Las culturas precolombinas y la faraónica egipcia comparten paralelismos y similitudes arquitectónicas y religiosas que permiten formular "fascinantes" conjeturas sobre los orígenes de la cultura de la humanidad, aseguró hoy Dietrich Wildung, director del Museo Egipcio de Berlín.

No obstante, la antropología y arqueología han demostrado fehacientemente que no existe relación directa alguna entre ambas culturas, puntualizó Wildung, curador de la exposición "Faraón: El Culto al Sol en el antiguo Egipto", que será inaugurada el 28 de marzo en el Museo Nacional de Antropología, de esta ciudad.

MÉXICO D.F. (Notimex).- 23 de marzo de 2005

Durante un recorrido por la exposición, el especialista alemán explicó que entre esas similitudes destacan las formas de las pirámides, así como la escritura mediante jeroglíficos y el papel del Sol como figura central en la religión.

Wildung, quien está acompañado por su esposa y colega Sylvia Schoske, directora del Museo Estatal de Arte Egipcio de Munich, de donde procede parte de la colección, comentó que desde hace año y medio viajaron a este país para estudiar las culturas mexicanas y encontrar un línea que les condujera en esta muestra.

Ese eje, dijo, fue el culto al Sol, pues en ambas concepciones culturales, tenían como principal adoración al Sol, y en el caso particular de los egipcios, el astro (Ra) era la representación directa de los dioses y los faraones la manifestación etérea de los hombres.

Dividida en 14 secciones, distribuidas en más de mil 200 metros cuadrados, la exposición, que estará abierta al público hasta junio entrante, ofrecerá a los visitantes un completo panorama de la cultura egipcia, que irá desde una introducción sobre el eje temático de la muestra hasta la compleja religiosidad de esta civilización.

En la sala "Ritual y Culto", diseñada por computadora, se podrán observar las inertes piezas de sacerdotes y figuras divinas que demuestran su devoción a la máxima deidad egipcia.

Esta manifestación, explicó Schoske, era muy común entre los miembros de esta civilización, quienes elevaban sus plegarias al Sol mientras tocaban la escultura de piedra calcita como la de Tutmosis III que se presenta en esta muestra.

Las representaciones materiales de sus divinidades, subrayó, eran típicamente zoomorfas (mitad humano y mitad animal) que no tenían que ver con que los egipcios vieran de esta manera a sus Dioses, sino con "la interpretación que los artistas daban de ellos".

De esta manera, en la exhibición se incluyen piezas correspondientes a la Dinastía XVIII, como la cabeza colosal del Rey Tutankhamon, de dos metros de diámetro, la estatua cúbica de Sesenmut, una cabeza de Nefertiti en su madurez, y un obelisco de 3.5 metros de altura que nunca había salido de Alemania.

En la muestra también se podrá admirar una representación del Dios Horus, el sarcófago de Anch-Hor, que pesa seis toneladas, además de un papiro del periodo Tolemaico de casi 10 metros de largo, que representa la llegada de los difuntos al inframundo.

Entre las salas que integran la exposición se encuentran: "La Silueta del Dios Sol", "El Nacimiento del Dios Sol", "Los Protectores del Dios Sol", "La Pirámide", "Faraones Solares", "Sacerdotes", "Dioses Lunares", "Dualismo y Dios Sol" y "Naturaleza", entre otras.

Paralelo a la exposición integrada por más de 150 piezas de arte egipcio, el Museo Nacional de Antropología y la Sociedad Mexicana de Egiptología ofrecerán diversas conferencias y actividades relacionadas con el culto al sol en el antiguo Egipto.

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Tesoros egipcios

Hoy se inaugura Faraón: el culto al Sol en el antiguo Egipto, que exhibe juntas, por primera vez en 400 años, piezas de museos de Berlín y Munich

Por Antimio Cruz, El Universal, 28 de marzo de 2005

Inédita, irrepetible y exclusivamente mexicana. Así califica el director del Museo Egipcio de Berlín, Dietrich Wildung, la exposición Faraón: el culto al Sol en el antiguo Egipto, que hoy a las 19 horas se inaugurará en el Museo Nacional de Antropología.

Tres argumentos sostienen las palabras de Wildung: en primer lugar, piezas estelares como el Libro de los muertos de Neferini, la cabeza colosal de Tutankamón y la llamada Cabeza verde de Berlín nunca habían salido juntas de Alemania, y esto fue posible gracias a que el recinto que las alberga en forma permanente cerró sus puertas por remodelación, el pasado 28 de febrero.

En segundo término, en México se reúnen por primera vez piezas de las colecciones de Berlín y Munich, dos acervos que se han integrado de manera independiente desde hace 400 años. Y muchas de las esculturas que se han traído fueron seleccionadas específicamente por sus analogías con figuras mesoamericanas.

"Aquí podrá verse, por ejemplo, una escultura del dios Amon-Rá, sentado en el piso y con los brazos cruzados sobre las rodillas, una imagen común entre deidades precolombinas", subraya en entrevista exclusiva el curador de la exhibición.

"Este es un momento muy afortunado porque muchos factores se combinaron para que en México se integrara la primera exposición egipcia en la que el eje temático es el culto al Sol, práctica que comparten con los mayas y aztecas, pero que nunca había sido la columna central de muestras o libros sobre Egipto", explica.

Editor, profesor y jefe de campo en excavaciones en Egipto y Sudán, Wildung afirma que, para él, la muestra de 150 piezas representa el regreso a un "viejo amor", ya que en su juventud quiso estudiar arqueología mesoamericana pero como esa carrera no existía en Alemania, optó por las investigaciones en el norte de África.

En el Museo Egipcio de Berlín se resguardan actualmente 35 mil objetos arqueológicos y 60 mil papiros procedentes de las riveras del Nilo.

Las primeras piezas llegaron a esa ciudad en 1696, adquiridas por el conde de Brandemburgo. Un siglo antes, en 1590, la ciudad de Munich había comprado sus primeros objetos egipcios, por voluntad de la corte prusiana.

"A pesar del interés en las culturas del río Nilo, el verdadero impulso de la egiptología en Alemania también está relacionado de manera indirecta con México, ya que fue Alexander von Humboldt, quien lo había visitado, el que convenció al emperador de Prusia de financiar la expedición de Richard Lepsius a Egipto", indica.

Lepsius, quien fue uno de los primeros europeos en traducir los jeroglíficos egipcios, gracias a la Piedra Rosete, realizó una expedición entre 1842 y 1845, en la que recolectó mil 500 piezas arqueológicas y elaboró 600 mapas y dibujos que sirvieron para fundar el Museo de Berlín.

Cuenta que durante los siglos XIX y XX, los egipcios autorizaban las excavaciones y exportación de piezas mediante convenios en los que su país conservaba la mitad de los hallazgos.

"Esto cambió con una legislación emitida en 1984, que detuvo la exportación de piezas. Ahora los esfuerzos están más enfocados al estudio de los acervos y la articulación de discursos como el que se presenta en México", explica.

Recuerda que antes de que se descubriera la tumba de Pakal, en Palenque, Chiapas, se decía que las pirámides mesoamericanas no eran tumbas, pero ese hallazgo abrió una investigación sobre cómo culturas aisladas entre sí llegan a desarrollar ideas, ritos y obras similares.

"Uno de los valores adicionales de esta muestra será que al visitar las piezas egipcias y las mayas o aztecas se podrá ver que el pensamiento humano tiene arquetipos comunes y que, a fin de cuentas, provenimos de una raíz común", subraya.

Faraón: el culto al Sol en el antiguo Egipto, abierta al público desde mañana en el Museo Nacional de Antropología.

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“Es legal la estancia de Nefertiti en Berlín”

Fue "exportada" a través de un convenio, afirma Dietrich Wildung, director del Museo Egipcio en Alemania

Por Antimio Cruz, El Universal, 28 de marzo de 2005

El Museo Egipcio de Berlín tiene derecho a conservar el busto de Nefertiti, que resguarda desde los años 30, porque fue "exportado" desde su país de origen con un convenio legal aceptado por ambas partes, afirma Dietrich Wildung, director del recinto alemán.

Entrevistado en México sobre los reclamos hechos por Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, para que sea devuelta a su país la efigie de la reina, el arqueólogo alemán cuestiona el verdadero móvil de los reclamos.

"Desafortunadamente nunca ha habido un debate político serio sobre el tema, cada vez que se aborda es a manera de escándalo y a través de los medios de comunicación. La situación legal del busto está clara desde el siglo pasado y aún así, en 1939, hubo un proyecto muy serio para devolver la pieza como muestra de buena voluntad, pero Hitler lo detuvo", indica.

Wildung afirma que el cambio de legislación egipcia que desde 1984 impide extraer piezas arqueológicas de aquel país es positivo, pero que ha sido rebasada la capacidad del Consejo Supremo de Antigüedades para vigilar todo el patrimonio.

"Por un lado vemos que no hay un esfuerzo serio por recuperar piezas extraídas ilegalmente y que son confiscadas por la policía, y por otra parte apareció un mercado grande de piezas falsificadas."

Wildung, quien reconoce que tiene serias diferencias con Zahi Hawass por su manera de presentarse como si fuera Indiana Jones, apunta que su país no es "el malo de la historia".

"Constantemente estamos identificando piezas robadas en los mercados clandestinos y ayudando a que regresen a Egipto, además de que hemos ayudado a detectar numerosas piezas falsas, como una que me pidieron estudiar hace cuatro semanas y que iba a ser intercambiada en Kuwait de manera irregular. Esto ha generado un sistema tan complejo que no se puede atacar si no hay colaboración de policías, arqueólogos y gobierno", concluye.

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Los museos son la trinchera que guarda la memoria del mundo: Dietrich Wildung

En Alemania nos gustaría ver el interés que tienen los mexicanos por su cultura, afirma.

Por Ericka Montaño Garfias, La Jornada, 28 de marzo de 2005

Los museos son una de las pocas trincheras que quedan para la conservación de la memoria cultural de la humanidad, y en este momento podemos descartar cualquier crisis, aún con los medios de comunicación, afirma el director del Museo Egipcio de Berlín, Dietrich Wildung, curador de la magna exposición Faraón: el culto al sol en el antiguo Egipto que el público podrá visitar a partir de este martes.

Las personas están más interesadas en acercarse a las piezas originales, "poner sus ojos en ellas, sentirlas. Estar frente a ellas es el paso siguiente a ver y leer acerca de los temas. Al visitar un museo se establece un diálogo entre el espectador y la obra, y cada visitante tiene su propia experiencia, no tienen sentimientos iguales porque cada uno trae su contexto personal al museo y en cada caso se ve influido de diferentes maneras", señala el especialista en entrevista con La Jornada.

La gran verdad que existe en cuanto a los museos y sus colecciones, agrega, es que el encuentro de cada persona con las piezas originales no puede ser remplazada por la televisión o la lectura.

Reconoce que se siguen cometiendo errores en los museos y uno de ellos son esos largos textos que acompañan las piezas en cualquier recinto museográfico. "Debemos presentar las piezas de una forma en que la gente no se sienta obligada a tener mucha información, sino estar ahí, frente a su pasado", expresa.

Sylvia Schuske, directora de la Colección Estatal de Arte Egipcio de Munich, considera que uno de los principales problemas a los que se enfrentan los museos en todo el mundo "es (el de recibir) menos dinero" y que existen personas que creen que es mejor ver las cosas a través de los medios de comunicación que los objetos reales, pero la televisión, el cine o la computadora "jamás podrán remplazar la atmósfera, el aura, del objeto original".

Sin embargo, "es un buen tiempo para los museos, la gente se interesa más en visitarlos aunque sigue cometiendo uno de los grandes errores: ir sin tiempo. Se mantiene la idea de que deben ver todo el museo. Es mejor concentrarse en algunos objetos, dedicarles media hora o el tiempo que quieran en lugar de correr de sala en sala. Eso es muy problemático. Se debe tener tiempo para acudir a un diálogo con los objetos. Tal vez es más interesante estar en un diálogo con una sola pieza, en lugar de dos o tres o andar corriendo".

Del lado de los responsables de los museos el error, dice, es poner demasiadas cosas en las salas, tratar de explicar todo de cada objeto y poner largos cedularios para que la gente los lea. "Hablando francamente: podemos leer en casa".

El Museo de Arte Egipcio de Berlín y la Colección de Munich prestaron las 152 piezas que podrán admirarse en Faraón. Se trata de una selección de obras pensada exclusivamente para México, único país en el que podrá ser visitada ya que, al finalizar la muestra en julio próximo, irán directamente a Alemania.

Esta exhibición en el Museo de Antropología es posible por el proyecto de mudar el Museo de Arte Egipcio de Berlín a la Isla de los Museos, donde después de muchas décadas estarán juntas las colecciones que pertenecieron a Berlín Oriental y a Berlín Occidental.

Este proyecto estará concluido en 2009, una vez que termine la restauración del edificio original que fue destruido en 1944. "El costo de la reconstrucción es de 400 millones de euros, mientras que la renovación de la Isla de los Museos es de mil 300 millones de euros", explica Wildung.

Tan sólo el Museo de Berlín tiene 35 mil piezas y 60 mil papiros egipcios, y lo visitan cada año un promedio de 400 mil o 500 mil personas; mientras que la colección de Munich es de 7 mil piezas y 80 mil visitantes anuales.

Lo que nos gustaría ver en los museos alemanes, dice Dietrich Wildung, es lo que ocurre en México en el Museo de Antropología y otros museos: el interés de la población local por conocer su propia historia. "Esto es un sueño para nuestros museos que son casi siempre visitados por turistas. En el Museo Egipcio o el de Pérgamo, 85 por ciento de los visitantes son turistas que tienen que ir a visitarlos porque están en el programa turístico.

"Preferiríamos que la población local estuviera más interesada en su propio pasado, porque las culturas clásicas, la egipcia o la africana pertenecen a nuestro pasado".

Con todo "los museos son ahora, más que nunca, los espacios de conservación de la memoria cultural de la humanidad. Coleccionamos lo que es realmente importante del pasado, pero también del presente. Si recordamos lo que ha permanecido del último siglo o del último milenio tenemos obras de arte. Lo político se ha perdido o olvidado, pero los monumentos culturales permanecen. Lo que es importante para la humanidad ha sido el arte y la literatura, por eso somos una de las pocas trincheras que quedan", concluye Wildung."

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Memorias entrelazadas entre México y Egipto. Dos grandes culturas, al amparo de los imperios.

Por Jorge Legorreta, La Jornada, 29 de marzo de 2005

A partir de hoy, martes 29 de marzo, el público podrá admirar las 152 obras provenientes de Alemania que componen la exposición Faraón: el culto al Sol en el antiguo Egipto, inaugurada anoche en el Museo Nacional de Antropología por el presidente de la República. ''Lo que nos gustaría ver en los museos alemanes -dijo en entrevista a La Jornada el curador de esta muestra, Dietrich Wildung- es este interés de la población local por conocer su propia historia". En este contexto, ofrecemos la culminación del análisis que realiza Jorge Legorreta, quien fue agregado cultural de México en El Cairo.

Apesar de que México y Egipto son países con una historia ancestral, su cultura en el mundo occidental fue conocida sólo a partir del siglo XIX. Hasta ese momento, las conquistas de los nuevos territorios de América, más en busca de riquezas materiales que espirituales, habían mantenido en la más absoluta marginación el conocimiento sobre su patrimonio cultural. No fue sino con las nuevas ocupaciones imperiales del siglo XIX cuando se produce el verdadero descubrimiento cultural de los dos grandes pueblos: el mexicano y el egipcio.

El descubrimiento cultural. Napoleón Bonaparte y Humboldt

En efecto, este ''descubrimiento cultural" de Egipto y México es casi paralelo en la historia. El primero a partir de la conquista de Napoleón en 1798 y el segundo a partir del viaje de Alejandro von Humboldt hacia territorios americanos, realizada entre 1799 y 1804. Uno de los resultados más importantes de tales descubrimientos concordantes fueron dos obras famosas, una por cada país, que hicieron posible la difusión más allá de la elites del poder, de las riquezas culturales que existían en ambas colonias. La primera es La descripción de Egipto, publicada entre 1809 y 1816; consta de cinco volúmenes, tres de textos y dos con ilustraciones, estos últimos exhibidos actualmente en la Biblioteca de Alejandría. La otra obra es el Ensayo político del reino de la Nueva España, del propio Humboldt, publicada en alemán en 1809 y en francés 1811, con un complemento editado años después, denominado Atlas pintoresco de viaje. Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América. En el conocimiento y la difusión de ambos patrimonios hubo igualmente algo común: la creación de comisiones de científicos que Francia enviaría junto a sus ejércitos. La conquista de Egipto por Napoleón Bonaparte se acompañó de una comisión de científicos encargados de realizar las investigaciones y que, entre otros encargos, hizo posible la obra editorial antes señalada; y con el mismo propósito Napoleón III, durante la ocupación francesa de México, realizada de 1862 a 1867, imitando al tío, creó una comisión semejante, aunque ésta no logró editar obra alguna; en ella participaron Charles Etienne Brasseur de Borbourg y posiblemente el arqueólogo Claude Joseph Desire Charnay (Alcina Franch, José. La época de los viajeros (1894-1880). ''El registro de las antigüedades'', Revista Arqueología Mexicana, número 54). El mismo Napoleón Bonaparte, seguramente con algunas imágenes en mano de los monumentos egipcios, conocería los de México por las ilustraciones del propio Humboldt, quien a su regreso de América, visitaría en diversas ocasiones al emperador francés. Seis décadas más tarde, hacia los años 1860, el otro Napoleón, el III, mandaría sus ejércitos a México y no precisamente a conocer sus riquezas patrimoniales.

Egipto en la intervención francesa de México

Al transitar por las salas del Museo del Ejército ubicado en la Citadel, de El Cairo, extraña un cuadro donde se muestra con una extensa línea el desplazamiento del ejército egipcio hasta el puerto de Veracruz, en febrero de 1863. Se trata, sin que exista allí mayor información museográfica e histórica, de una atípica participación de un contingente militar egipcio-sudanés durante la intervención francesa en México (Sudán era en ese entonces parte de Egipto).

Por esos tiempos, Francia y otros imperios europeos proseguían sus intenciones de extender sus dominios hasta los territorios americanos, a pesar del poderío estadunidense que se asignó, después de la anexión del territorio mexicano, la protección de las nacientes repúblicas contra las viejas monarquías europeas. Tal protección del mundo se fundamentó en el Destino Manifiesto, concepto aparecido en 1845, y en la famosa Doctrina Monroe que el presidente del mismo apellido expusiera desde 1824 y que sintetiza la frase "América para los americanos". A pesar de ello, Napoleón III de Francia, apoyado por España e Inglaterra, decidió la intervención en México en 1862. Como toda guerra imperial tiene su pretexto, el caso aquí fue la moratoria a la deuda del presidente Benito Juárez. Con los barcos de las tres potencias en las costas de Veracruz, México fue obligado a negociar, logrando el retiro de los últimos dos países. No así con Francia, que buscaba desde el principio otros fines. Su emperador Napoleón III explicó dichos fines en una carta enviada a su embajador en Londres, conde Flahault, para ser entregada a lord Palmerson, primer ministro británico y consignada por la historiadora Margarita Martínez: ''Es inútil que yo me extienda aquí sobre el interés común, que nosotros tenemos en Europa, en ver a México pacificado y gozando de un gobierno estable. Por una parte este país, dotado de todas las ventajas de la naturaleza, ha atraído muchos de nuestros capitales y de nuestros compatriotas cuya existencia se encuentra sin cesar amenazada, pero además al regenerarse (sic) formaría una barrera infranqueable a las usurpaciones de América del Norte. Ofrecería una salida importante al comercio inglés, español y francés explotando sus propias riquezas, en fin, haría un gran beneficio a nuestras fábricas extendiendo sus cultivos de algodón. El examen de estas diversas ventajas, así como el espectáculo de uno de los más bellos países del mundo entregado a la anarquía y amenazado de la ruina próxima, son las razones que me han interesado vivamente en la suerte de México". (Ref. Quirarte, Martín. Historiografía sobre el Imperio de Maximiliano, UNAM, IIH, 1970). Y para estos fines expansionistas, Napoleón III vio en la figura del archiduque de Austria, Fernando Maximiliano de Habsburgo, casado con Carlota Amalia, hija de Leopoldo I, rey de Bélgica, el mejor candidato para crear un imperio francés en México. Sin la ayuda de sus antiguos aliados alemanes y españoles, logra el apoyo militar de los franceses auxiliados por un pequeño contingentes belga y austriaco, al que se suman el ejército egipcio-sudanés ''prestado a Francia por el virrey... de Egipto". Fernando del Paso escribe que ''Forey al frente de dos divisiones, hicieron descender a 28 mil hombres en territorio mexicano (...) a esto se agregaban casi 7 mil hombres más y los contingentes nubio y egipcio" (Noticias del Imperio, El Colegio Nacional y FCE, 2000, pág. 152)

Resulta interesante transcribir una versión egipcia sobre el acompañamiento del ejército en la invasión francesa de México: ''Producto de las revoluciones y del régimen de gobierno inestable, las fuerzas militares francesas con refuerzos adicionales invadieron la ciudad de México en junio de 1863; y en virtud de la gran amistad entre Egipto y Francia, Napoleón III solicitó al rey (Wali) una fuerza egipcia-sudanesa para respaldar a las fuerzas francesas. Una infantería egipcio-sudanesa abandonó el puerto de Alejandría el 8 de enero de 1863, navegó por el océano Atlántico y llegó al puerto de Veracruz el 23 de febrero de 1863. La navegación duró 47 días. Entre otras acciones gloriosas estuvo la seguridad de la emperatriz de México (Carlota) cuando visitó Veracruz. Cumplieron su misión de acabar con la rebelión mexicana y después de cumplida su misión se embarcaron y al llegar a París el 2 de mayo de 1867, el emperador Napoleón III las condecoró y otorgó recompensas, reconociendo su habilidad y bravura; llegaron a la patria el 28 de mayo de 1867 y fueron recibidas por el rey (Wali) en el patio del palacio de Eltin. 48 soldados muertos escribieron con su sangre el ejemplo de la valentía lejos de la patria (ahí) donde las fuerzas europeas habían fracasado en frenar las rebeliones en México." (Revista Al-Nassr, volumen 696, junio de 1997.)

Dos precisiones históricas imprescindibles. Una, la llegada conjunta del ejército egipcio a México fue posterior a la espectacular derrota que había sufrido un año antes el primer contingente francés bajo el mando del general Lorencez; es la heroica batalla ganada por mexicanos que por obvias razones no aparece consignada como se merece en el Museo de Guerra de París, escenificada en Puebla el 5 de mayo de l862 por el general Ignacio Zaragoza. Dos, la aventurada intervención francesa, que en realidad resultó un fracaso para Napoleón III, se hizo aprovechando que Estados Unidos libraba entonces una guerra civil, pero concluida ésta, el país del norte contribuyó en favor de México para el retiro de las tropas francesas; ésta sería la ultima intervención militar de un imperio europeo en América. En 1865 Abraham Lincon reconoció al gobierno de Benito Juárez y exigió la salida de las tropas invasoras. Napoleón III abandonó así a Maximiliano, quien sin el apoyo militar francés fue fusilado en junio de l867; meses antes las tropas de ocupación se habían embarcado hacia el Atlántico y con ellas el contingente egipcio-sudanés. En realidad, Francia necesitaba sus tropas para enfrentarlas tres años después, en 1870, contra Prusia, y 15 años después, en 1882, para invadir a su propio ex aliado: Egipto; esto, derivado del primer conflicto entre potencias europeas por el control del canal de Suez, la estratégica comunicación fluvial que modificó, a partir de su inauguración en 1869, las rutas comerciales del mundo.

Maximiliano, fundador de los museos de Antropología

El Museo de Antropología de México y el de El Cairo nacieron hermanados por un legendario personaje llamado Fernando Maximiliano de Hasburgo, quien gobernó México con la protección de las tropas de ocupación francesas entre l864 y 1867. Esta es la historia. Muchos años antes de que Maximiliano, el archiduque de Austria, soñara con ser emperador de México, disfrutaba con gusto inusitado un constante transitar por los mares del mundo. Desde su castillo en Miramar, situado en un pequeño puerto de la hoy frontera de Italia con Eslovenia, navegaba constantemente por todas las costas del Mediterráneo. En uno de sus tantos viajes, fungiendo como almirante y comandante en jefe de la flota austro-húngara, visitó en El Cairo la ciudadela de Saladino, donde se exhibían en la Sala de Instrucción Pública algunos de los tesoros arqueológicos que lograban sobrevivir su descomunal saqueo por los imperios europeos. Esta sería una de las primeras sedes de lo que posteriormente se convertiría el actual Museo de El Cairo, construido en los primeros años del siglo XX. En dicha visita, realizada en 1855, el virrey (Jevide) Abbas Pasha le dona a Maximiliano prácticamente toda la colección ahí reunida, la cual traslada a Viena para ser expuestas en lo que sería el primer museo arqueológico de Egipto, aunque fundado en el exterior; incluso, en diversas publicaciones turísticas editadas en El Cairo se consigna que el primer museo arqueológico de Egipto se fundó, efectivamente, en Viena. Fernando del Paso, en su obra citada Noticias del Imperio, relata:

''De pie en el pequeño muelle de Miramar, frente al azul Adriático, Maximiliano acariciaba la cabeza de la esfinge labrada en piedra que había llevado de Egipto."

Probablemente tal esfinge pasó a formar parte de los museos de Berlín y sea la misma que, procedente de Alemania, se exhibe a partir de hoy en la exposición egipcia en el Museo Nacional de Antropología.

Pero, volviendo al relato, Maximiliano, ya como emperador de México bajo la protección del emperador francés Napo-león III, intenta sin lograrlo crear en la ciudad de México un gran museo de arte. Al parecer, la causa del fracaso del proyecto fue el extravío de las piezas transportadas desde Europa por naufragio o por la piratería muy común por esos tiempos. Es probable, entonces, que algunas de las piezas donadas por Egipto fueran parte de ese valioso cargamento marítimo extraviado; o también que algunas pertenezcan actualmente al Kunsthistoriches Museum de Viena; o bien, como se anotó antes, que se hayan distribuido en otras ciudades alemanas.

Lo real de toda esta historia es que Maximiliano de Habsburgo, que gustaba de las bellas artes, fue el fundador del primer museo de Arqueología de México, inaugurado el 6 de julio de 1865 en la calle de Moneda, aledaño al Palacio Nacional; esta sede fue antecedente del actual Museo Nacional de Antropología, aunque en estricto sentido, desde 1824 se fundó el primer museo histórico con el nombre de Museo de la Federación Mexicana, ubicado en la antigua Universidad.

Así, Maximiliano se convirtió sin saberlo y sin buscarlo, en el creador y en el puente histórico entre los dos más importantes museos de México y El Cairo. No es todo. Los paralelismos históricos no excluyen la similitud existente en los diseños arquitectónicos de ambos edificios, construidos con 60 años de diferencia. De los grandes museos del mundo, el de Antropología de México y el de El Cairo se distinguen por tener una planta rectangular en dos pisos y con patio central (el de México al aire libre) por el que se accede a las salas del museo; es decir, no se trata de las laberínticas plantas características, por ejemplo, del Metropolitano de Nueva York, el Louvre de París o el Británico de Londres, por citar sólo algunos casos. El proyecto del Museo de El Cairo, resultado de un concurso, es del arquitecto francés Marcel Dourgnon; la inspiración, se dice, fue la antigüedad clásica y los templos egipcios que situaban las salas alrededor de un gran patio central. Este museo fue inaugurado el 15 de noviembre de 1902. El proyecto del Museo Nacional de Antropología de México es del destacado arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez, quien buscando contar con recorridos simples que permitiesen ''salir y entrar a las salas sin perderse" distribuyó igualmente las salas alrededor de un gran patio central al aire libre, donde colocó una espectacular techumbre.

Esta sede del museo mexicano fue inaugurada el 17 de septiembre de 1964. Como hemos visto en estos breves artículos, entre México y Egipto hay muchas similitudes, pero aún muchas más por conocer y descubrir.