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Terrae Antiqvae

Valdepeñas. La zona de culto hallada en el Cerro de las Cabezas data del siglo VI AC

Valdepeñas. La zona de culto hallada en el Cerro de las Cabezas data del siglo VI AC

Foto: Algunos de los restos del yacimiento del Cerro de las Cabezas. Fotos: La Tribuna / Ayto. Valdepeñas

El delegado provincial de Cultura, Ángel López, manifestó su deseo de «poner en valor estos hallazgos» por lo que serán uno de los temas de un congreso de arqueología en Cuenca.

Los trabajos de excavación realizados durante el último año en el yacimiento íbero del Cerro de las Cabezas ponen de manifiesto la presencia de núcleos de población en la zona que datan del siglo VI antes de Cristo. Tal y como avanzó el teniente alcalde de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Valdepeñas, Felipe Rodríguez Aguilar, éste es un importante paso para conocer un poco más en profundidad la historia del asentamiento íbero, datado hasta el momento entre los siglos V a III.

Los nuevos vestigios corresponden a una posible zona de culto, dada la monumentalidad de los materiales utilizados, la extensión del solar sobre el que se asienta, unos trescientos metros cuadrados, y la serie de cinco columnas profusamente labradas que se han encontrado frente a la muralla que la rodeaba. Un incendio producido en las inmediaciones de la zona excavada del Cerro de la Cabezas en el mes de mayo fue un factor determinante para fijar la atención en esta zona, ya que con el paso del fuego, quedaron al descubierto las estructuras básicas que se escondían bajo la vegetación.

El responsable del área de Cultura del Ayuntamiento, reveló que en los últimos cuatro meses, se ha hallado una nueva estructura defensiva datada también en el siglo VI AC en la que se perciben modificaciones y añadidos posteriores, lo que pone de manifiesto que el asentamiento se encontraba en continua expansión demográfica. De hecho se calcula que en el cerro de la Cabezas pudieron vivir en torno a unos 4.000 ó 5.000 habitantes, lo que representaría un uno por ciento de la población total de la península Ibérica.

El delegado de Cultura de la Junta de Comunidades en la provincia, Ángel López, tuvo palabras de reconocimiento para los trabajos de excavación, consolidación y estudio que se han llevado a cabo en los últimos veinte años en el yacimiento de Valdepeñas. Asimismo aseguró que «ha llegado el momento de poner el valor estos importantes hallazgos» y adelantó que el yacimiento valdepeñero será uno de los temas a tratar en la serie de conferencias sobre arqueología que se llevarán a cabo a mediados del próximo mes en Cuenca.

Mejora de instalaciones.

Los arqueólogos responsables de las excavaciones y conservación del yacimiento, Julián Vélez y Miguel Carmona, comentaron que los trabajos del último año se han centrado en la protección de los morteros originales de varios muros, mediante la consolidación y posterior protección de los elementos, la reconstrucción de otros que han sufrido los efectos del paso del tiempo y el rescate completo de algunas calles de la ciudad íbera. Todos estos trabajos de conservación y consolidación tienen como finalidad poner en valor las zonas visibles del yacimiento y hacerlas accesibles al visitante, cuidando que no sufran desperfectos por razones climatológicas, de contaminación o por las floraciones salinas que atacan a la piedra.

Por esta razón, se han instalado canalizaciones de PVC que, desde el interior de los edificios rescatados, llevan el agua de lluvia hasta las calles, desagüe natural de la época, evitando así el problema de las escorrentías en épocas de gran pluviosidad.

Fuente: La Tribuna de Ciudad Real, 11 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.diariolatribuna.com/CiudadReal/secciones.cfm?secc=Ciudad%20Real&id=223305


*** PUESTA EN VALOR DE LA CIUDAD IBÉRICA

Conjunto arqueológico Cerro de las Cabezas, en Valdepeñas, como ejemplo de una excelente puesta en valor

"A CABALLO ENTRE ANDALUCÍA, LEVANTE Y LA MESETA ENCONTRAMOS EL YACIMIENTO IBERO-ORETANO DEL CERRO DE LAS CABEZAS. SITUADO EN UN CERRO DE 805 METROS DE ALTURA, DESTACA EN EL MARCO DE LAS ESTRIBACIONES DE SIERRA MORENA Y SOBRE LAS AMPLIAS LLANURAS DEL CAMPO DE MONTIEL Y CALATRAVA."

Texto y fotos de J. Vélez Rivas, J. J. Pérez Avilés y M. Carmona Astillero

Revista de Arqueología, nº 279, Julio de 2004

Enlace: http://usuarios.lycos.es/iberos/10_04cerro_cabezas.htm


El ADN de agricultores prehistóricos arroja nueva luz sobre los orígenes de los europeos modernos

El ADN de agricultores prehistóricos arroja nueva luz sobre los orígenes de los europeos modernos

Foto: SCIENCE. Esqueleto de un prehistórico agricultor hallado en Halberstadt (Alemania), cerca de Leipzig.

El estudio analiza el ADN mitocondrial de 24 esqueletos cuyos restos fueron encontrados en 16 yacimientos de Alemania, Austria y Hungría.

Los orígenes de los 700 millones de habitantes de Europa han sido objeto desde hace décadas de un vivo debate académico entre dos hipótesis rivales. Una buena parte de la comunidad científica sostiene que los actuales europeos descienden de los primeros seres humanos que introdujeron la agricultura en Europa central hace unos 7.500 años. Otra facción de investigadores argumenta que nuestros ancestros fueron las poblaciones de cazadores-recolectores que llegaron mucho tiempo antes al continente, hace alrededor de 40.000 años. Un estudio que publica hoy la prestigiosa revista «Science» inclina la balanza en favor de esa segunda hipótesis.

Sus autores son un grupo de investigadores de Alemania, Reino Unido y Estonia, que aislaron y analizaron ADN de los huesos de 24 esqueletos de prehistóricos agricultores, cuyos restos fueron encontrados en 16 yacimientos de Alemania, Austria y Hungría. El equipo, dirigido por Joachim Burger, sabía que esos restos correspondían a agricultores prehistóricos que vivieron hace 7.500 años, porque junto a sus huesos había fragmentos de cerámicas de dos culturas bien estudiadas, cuya presencia marca el inicio de las prácticas agrícolas en Centroeuropa.

Minuciosa comparación

El objetivo de Burger y de sus colaboradores era aislar ese primitivo ADN y compararlo con el de europeos modernos a fin de averiguar si estos últimos descienden de esos primeros agricultores, que entraron hace 8.000 años por Grecia y otros regiones del sureste y se desplazaron hacia el océano Atlántico en dirección noroeste. La presencia de esta cultura con conocimientos agrícolas se habría extendido a zonas tan remotas entre sí como Francia y Ucrania. El minucioso examen comparativo se centró en el ADN mitocondrial, que se caracteriza porque se hereda por vía materna, lo que permite establecer relaciones de parentesco con gran fiabilidad.

El análisis de estas muestras biológicas reveló que seis de los veinticuatro esqueletos contenían rasgos genéticos que son extremadamente raros en las actuales poblaciones europeas. Esos seis esqueletos procedían de yacimientos arqueológicos con una amplia distribución geográfica en Europa central. En los otros dieciséis esqueletos se apreciaron marcadores genéticos que son muy comunes en toda la población mundial, por lo que no aportaron ninguna información valiosa para esclarecer el origen de los europeos modernos. En base a todos estos datos genéticos, los autores de esta pionera investigación sostienen que los actuales habitantes del Viejo Continente no seríamos descendientes de esos primitivos agricultores, sino de las poblaciones de cazadores-recolectores que llegaron hace 40.000 años.

Modelo de colonización

Estos resultados contradicen el modelo de colonización de Europa propuesto en el año 1984 por el arqueólogo Albert Ammerman y el genetista Luigi Luca Cavalli Sforza. Ambos investigadores habían postulado que un número considerable de prehistóricos agricultores atravesó Europa hace 8.000 años, se hibridó con los grupos de cazadores-recolectores que encontraban y desplazó al resto de grupos con un rápido crecimiento local. Esta hipótesis había sido avalada por estudios genéticos recientes, como el presentado en el año 2002 por el genetista Lounes Chikhi, de la Univeridad Paul Sabatier de Toulouse. Este investigador analizó variaciones genéticas en el cromosoma Y de poblaciones europeas actuales y llegó a la conclusión de que la mayoría del ADN procede de esos introductores de la agricultura que colonizaron el centro del continente.

Fuente: EFE / A. AGUIRRE DE CÁRCER, ABC, 11 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.abc.es/abc/pg051111/prensa/noticias/Sociedad/
Ciencia/200511/11/NAC-SOC-113.asp

Reconstruyen rostros de habitantes precolombinos de Ecuador

Reconstruyen rostros de habitantes precolombinos de Ecuador

QUITO (AP) - En medio de la capital, rodeado de calles y del denso tráfico capitalino, un hallazgo arqueológico de osamentas permitió reconstruir por primera vez los rostros de los antepasados de los ecuatorianos. “son las primeras reconstrucciones que se hacen de individuos de tanto tiempo atrás (del año 600), con estudios tan completos; podríamos decir que tenemos las caras de los antepasados de los quiteños”, manifestó a la AP la médica forense a cargo del trabajo, Paola León.

Los primeros pobladores de lo que actualmente es Ecuador presentan ojos grandes, redondos, no achinados, con narices y orejas grandes y pómulos salientes. Sus restos fueron encontrados en la cámara central de una tumba que contenía más restos humanos. Según las investigaciones, los rostros reconstruidos pertenecen a un hombre y una mujer. “Fue un trabajo muy complicado; los huesos estaban muy fragmentados por el paso del tiempo y la humedad. Lo que hicimos fue establecer el sexo, la edad, la estatura, el patrón racial; en este caso todos eran indígenas”, afirmó la forense León.

Los cálculos indican que el hombre tenía entre 35 y 40 años, medía más o menos 1,60 de estatura y tenía lesiones en la columna vertebral, lo que hace suponer que fue un comerciante porque en esa época quienes se dedicaban a esa actividad tenían que llevar un gran peso en su espalda por largos períodos. La mujer tenía aproximadamente 17 años, medía 1,45 y las evidencias señalan que tuvo hijos aunque se desconoce el número. Sus restos y los de otros individuos fueron hallados en un terreno baldío del municipio ubicado en medio de una zona densamente poblada de la capital, ubicada al norte, en las faldas del cerro Pichincha.

Un equipo del Fondo de Salvamento (Fonsal) ha realizado, desde el 2004, excavaciones en las que se encontraron dos tumbas con restos de quienes habitaron esta zona desde hace más de 2.500 años. Los restos podrían ser de miembros del pueblo Quitus, una comunidad que habitó la zona mucho antes de la llegada de los incas al actual territorio ecuatoriano. Los estudiosos aún no tienen suficiente evidencia para confirmarlo. La historia señala que desde el actual Quito hasta el departamento de Nariño en Colombia se asentaron pueblos políticamente autónomos con estrechas relaciones culturales, de costumbres y comercio.

El sitio está ubicado al noroccidente capitalino rodeado por barrios de clase media a menos de un kilómetro del aeropuerto. La zona de excavaciones tiene unos 1.000 metros y está rodeada de casas y edificios. La arqueóloga al mando de las tareas de excavación e interpretación, María del Carmen Molestina, contó a la AP que en la primera tumba encontrada a mediados del 2004 estaban enterradas 16 personas en varias capas, cada una bajo una especie de mesa de madera, denominada “tianga”.

La sepultura no fue una fosa común, sino como una estructura construida en capas superpuestas en diferentes fechas pero en una misma época. Se cree que según sus costumbres, enterraban al primer muerto al final de la tumba y conforme iban muriendo se iban superponiendo los otros cuerpos, posiblemente de familiares. “Esta gente creía en el más allá, la otra vida en el mundo de abajo de la tierra. Nosotros decimos que cuando alguien se muere se va al cielo, pensamos arriba; ellos al revés, ellos piensan en el mundo de abajo”, señala la arqueóloga Molestina.

Los individuos habrían sido sepultados con las piernas encogidas hacia adelante y colocados dentro de sacos de algodón. Junto a los restos se hallaron grandes vasijas de cerámica que se cree contenían alimentos como el maíz y una bebida típica, “chicha”, elaborada con maíz fermentado. También encontraron vestigios de vestimenta confeccionada con algodón, cerámica y concha “spondylus”’, que en esa época tenía un valor similar a un metal precioso. Hasta el momento los investigadores han podido reconstruir dos ponchos de los mismos individuos de quienes se pudieron reconstruir los rostros.

La reconstrucción de los trajes permite apreciar colores, decoraciones y un minucioso trabajo de tejido manual. Adornos como pectorales, prendedores, pendientes de cobre y oro e instrumentos de cacería también fueron hallados con los restos. Las piezas muestran el trabajo de fundido y laminado de esos metales. Se cree que los habitantes de esta zona andina comerciaban con los de la costa ofreciéndoles oro y cobre a cambio de concha “spondylus”. Las conchas adornaban los trajes hallados. La arqueóloga Molestina explicó que los individuos eran enterrados con estos objetos porque “el muerto compartía sus propios ritos funerarios’’.

“La persona moría, la gente que iba al entierro realizaba ceremonias con cantos, bailes, comida; compartían todo eso con el difunto y luego enterraban todo para llevar algo de su comunidad a sus dioses en el más allá”, señaló. A mediados de octubre, los investigadores del Fonsal terminaron las excavaciones de otra tumba ubicada a dos metros de la primera. Si bien los estudios no han concluido, la información preliminar indica que es una tumba más moderna que la primera, construida con una mejor técnica y en ella habrían estado sepultadas aproximadamente ocho personas. Para completar la investigación, el Fondo de Salvamento espera realizar análisis de ADN y así descubrir nuevos datos para reconstruir una época que encierra todavía muchos misterios para los ecuatorianos.

Fuente: AP / Editorial Rio Negro, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.rionegro.com.ar/arch200511/10/adelantos/re.php

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(2) La necrópolis de La Florida enseña a los antiguos quiteños

Mediados del 2004. Un equipo del Fondo de Salvamento (Fonsal) realiza una excavación en las laderas del cerro Guagua Pichincha, hacia el noroccidente de Quito, a menos de un kilómetro del aeropuerto, en el sector de San Vicente.

Los cinco arqueólogos entran en la necrópolis de La Florida y a una profundidad de 14.95 metros encuentran una serie de esqueletos que podrían ser de miembros del pueblo Quitus, una comunidad que habitó la zona antes de la llegada de los Incas.

El lugar no fue una fosa común, sino una estructura construida en capas superpuestas en diferentes fechas pero en una misma época: 600 d.C.

Se cree que se enterraba al primer muerto al final de la tumba y conforme iban falleciendo se superponían los otros cuerpos, posiblemente de familiares, asegura María del Carmen Molestina, arqueóloga al mando de la excavación e interpretación.

En efecto, la sepultura está compuesta por dos niveles de enterramiento. En el primero se colocaron los cadáveres en dos hileras de seis individuos (12 total), uno sobre el otro, sujetos a una “tianga” o mesa pequeña.

En ese mismo espacio se colocó una columna de 15 platos con base anular y diseños cosmológicos, para continuar con doble fila de tinajas que contienen alimentos y chicha que les acompañará durante el viaje a la eternidad.

En el segundo nivel, resaltan un hombre de 40 años y una mujer de 17. La vestimenta funeraria del varón era una camisa con mullos de concha spondylus, un pectoral de cobre dorado, tres prendedores de oro que sostenía el textil que cubre la cabeza.

El cuerpo de la mujer estaba recubierto de una camisa con láminas de madre perla, sartas de cuentas de spondylus y caracoles. Junto a ellos estaban colocados el cuerpo de una criatura de cinco años y un adulto de 20.

En una segunda tumba, cuyos trabajos de excavación concluyeron en octubre, aparecieron entre ocho cuerpos. El hallazgo sorprendió a los arqueólogos y ya comenzaron a hilvanar una parte de la historia de los antiguos habitantes del Quito aborigen.

Quito fue ciudad de comerciantes

En el extremo norte de Quito se encontraba la laguna de Iñaquito (donde actualmente está el aeropuerto de la ciudad) y la necrópolis de La Florida, ubicaba en las laderas interiores del Guagua Pichincha.

La historia señala que desde el actual Quito hasta el departamento de Nariño (Colombia) se asentaron pueblos políticamente autónomos con estrechas relaciones culturales, de costumbres y, sobre todo, de comercio.

Entonces, los primeros estudios realizados comprueban que los habitantes, cuyas osamentas fueron encontradas en la sepultura de La Florida, se dedicaban al comercio, pues las líneas de inserción de los músculos en los huesos largos, demuestran individuos fornidos, cuyos trabajos se basaban en la carga de grandes pesos.

Rodrigo Erazo, uno de los arqueólogos de la interpretación de aquellos restos hallados en La Florida, lo certifica.

Dice que para intercambiar los productos que abundaban en los pueblos asentados, por ejemplo, en las laderas del Guagua Pichincha (oro, cobre, pirita...), lo mejor era guardarlos en grandes tinajas de barro y posteriormente cargarlas a la espalda, bien atadas o sujetas con cabuya.

Una vez colocada la carga, caminaban grandes distancias hasta los sitios de encuentro marcadas con unos petroglifos. Se cree que los habitantes de esa zona andina comerciaban con los de la Costa a cambio de concha spondylus.

También es importante destacar que aquella gente tenía profundos conocimientos de astronomía. Erazo agrega que se llega a esa conclusión gracias a los diseños hallados en los platos con bases anulares que fueron encontrados dentro de las sepulturas.

Visión del más allá...

La concepción del mundo de aquellos habitantes estaba relacionado con el ritual del enterramiento; es decir, se buscaba sepultar a las personas lo más profundo posible (tumbas que llegan hasta 15 metros) para tratar de acercarles al más allá.

El ritual consistía en enterrar al individuo sentado y acompañado de objetos de cerámica, tan bien dispuestos que no genere caos en su “viaje”. Así que la otra vida o su “cielo” estaba debajo de la tierra.

La gente que iba al entierro realizaba ceremonias con cantos, bailes y comida; luego sepultaban al cadáver para provocar un encuentro con los dioses.

Una cultura zurda

La tecnología utilizada para la excavación de la sepultura demuestra que aquellos habitantes eran zurdos, pues en las paredes del hoyo es posible observar las huellas que tienen una forma longitudinal de izquierda a derecha.

Lo que posiblemente demuestra que con la mano izquierda clavaban un pequeño punzón de madera que daba la orientación de las huellas y con la mano derecha utilizaron un hacha de piedra para remover la tierra.

A medida que bajaban en la excavación, construyeron a su vez escalones alternados para subir y bajar con la tierra que sacaban o los cuerpos para ser enterrados.

La caza selectiva

El ajuar funerario recuperado también ofrece señales sobre la caza. Los cadáveres eran enterrados con lanza y dardos, que contenían en los extremos de la vara un recubrimiento de oro que les permitía un mayor alcance y fuerza en el lanzamiento.

Se sabe que cazaban venados, conejos... Pero la cacería era especializada: solo mataban a las piezas maduras, jamás a las jóvenes, pues eran cuidados para la reproducción y con ello evitar la extinción de la especie. Jamás cazaron hembras, solo machos.

Además no comían carne de animales, salvo en fechas especiales o ceremoniales.

Tierra con minerales

De los análisis realizados en diferentes contenidos de las vasijas se pudo comprobar que consumían habas, chochos, mellocos, fréjol, papas, quinua, maíz...

Por otro lado, los estudios del suelo demuestran que eran orgánicamente bien alimentados y rico en minerales.
Se sabe que a la altura de la laguna Iñaquito (actualmente el aeropuerto) se extendían enormes tierras labradas, que aplicaban varias técnicas agrícolas como terrazas y camellones.

Dentro de las vasijas se encontraron huesos de venado y por la coloración se sabe que la carne fue cocinada con un locro.

Fuente: El Comercio, Quito, 25 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elcomercio.com/noticia_PC.asp?id=12400&seccion=64

Arqueólogos hallan dos líneas de alfabeto hebreo antiguo

Arqueólogos hallan dos líneas de alfabeto hebreo antiguo

Foto: (1) P. Kyle McCarter, an epigrapher and professor of Ancient Near Eastern Studies at John Hopkins University, talks about the significance of the alphabet found on a rock at the Zeitah Excavations archaeological dig at Tel Zayat, Israel, during a news conference in Pittsburgh on Wednesday, Nov. 9, 2005. A magnified image of letters from 900-925 BC on that rock, which was found in July at the dig, is projected behind him. (AP Photo/Keith Srakocic) (2) Ron E. Tappy, the project director of the Zeitah Excavations archaeological dig at Tel Zayat, Israel, speaks at a news conference in Pittsburgh on Wednesday, Nov. 9, 2005, about the discovery in July at the dig of a rock from 900-925 BC, that has an alphabet inscribed upon it. An image of the rock that was part of a wall is projected behind him. (AP Photo/Keith Srakocic)

Reportaje Fotográfico


PITTSBURGH, Pensilvania, EE.UU. (AP) _ Dos líneas escritas en un alfabeto antiguo, que aparecen inscritas sobre una tablilla de piedra, darán renovado impulso al debate acerca de si los antiguos hebreos conocían la escritura, afirman expertos.

Los académicos sostienen que el descubrimiento del arqueólogo de Pittsburgh Ron E. Tappy, profesor del Seminario Teológico de Pittsburgh, es la prueba más concreta de que los antiguos israelitas conocían la escritura ya en el siglo X a. C.

"Esto es algo muy desusado", dijo Tappt el miércoles en rueda de prensa. "Esta piedra será tema de artículos durante muchos años. Esto hace muy probable, históricamente, que hubiera pueblos que supieran escribir en el siglo X".

Christopher Rollston, un profesor asociado de estudios semíticos en la Escuela Emmanuel de Religión en Johnson City, Tenesí, que no estuvo involucrado en el descubrimiento, dijo que la escritura es similar a la fenicia o que se trata quizá de un idioma de transición entre el fenicio y el hebreo.

La tablilla fue hallada durante excavaciones realizadas en junio en Tel Zayit, en las tierras bajas de Judea, Israel.

"Todos los alfabetos posteriores del mundo antiguo, incluyendo el griego, se derivan de este antepasado de Tel Zayit", dijo Tappy al diario The New York Times en declaraciones publicadas el miércoles.

Fuente: Terra/AP, 9 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.terra.com/noticias/articulo/html/act269982.htm


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(2) Scientists unearth earliest known Hebrew ABCs

In the 10th century B.C., in the hill country south of Jerusalem, a scribe carved his ABCs on a limestone boulder - actually, his aleph-beth-gimels, for the string of letters appears to be an early rendering of the emergent Hebrew alphabet.

Archaeologists digging in July at the site, Tel Zayit, found the inscribed stone in the wall of an ancient building. After an analysis of associated pottery and the position of the wall in the layers of ruins, the discoverers concluded that this was the earliest known specimen of the Hebrew alphabet and an important benchmark in the history of writing, they said this week.

If the discoverers are right, the stone bears the oldest reliably dated example of an abecedary - the letters of the alphabet written out from beginning to end in their traditional sequence. Several scholars who have examined the inscription tend to support this view.

Experts in ancient writing said the find showed that at this stage the Hebrew alphabet was still in transition from its Phoenician roots, but recognizably Hebrew. The Phoenicians lived on the coast north of Israel, in today’s Lebanon, and are considered the originators of alphabetic writing, several centuries earlier.

The discovery of the Tel Zayit stone will be reported in detail next week at conferences in Philadelphia, but was described in interviews with Ron Tappy, the archaeologist at the Pittsburgh Theological Seminary in Pennsylvania, who directed the excavations.

"All successive alphabets in the ancient world, including the Greek one, derive from this ancestor at Tel Zayit," he said.

The research is supported by an anonymous donor to the Presbyterian-affiliated seminary, which has a long history in archaeological fieldwork and, Tappy said, imposed no ideological or political demands on researchers. The project is also associated with the American Schools of Oriental Research and the W.F. Albright Institute for Archaeological Research, in Jerusalem.

Frank Moore Cross Jr., a Harvard expert on early Hebrew inscriptions who was not involved in the research, said the inscription "is a very early Hebrew alphabet, maybe the earliest, and the letters I have studied are what I would expect to find in the 10th century" before Christ.

P. Kyle McCarter Jr., an authority on ancient Middle Eastern writing at Johns Hopkins University in Baltimore, was somewhat more cautious, describing the inscription as "a Phoenician type of alphabet that is being adapted." But he added, "I do believe it is proto-Hebrew, but I can’t prove it for certain."

Lawrence Stager, an archaeologist at Harvard engaged in other excavations in Israel, said the pottery styles at the site "fit perfectly with the 10th century, which makes this an exceedingly rare inscription." But he added that more extensive radiocarbon dating would be needed to establish the site’s chronology.

The Tel Zayit stone was uncovered at a more than 3-hectare, or 8-acre, site in the region of ancient Judah, south of Jerusalem, and 29 kilometers, or 18 miles, inland from Ashkelon, an ancient Philistine port.

The two lines of incised letters, apparently the 22 symbols of the Hebrew alphabet, were on one face of the stone. A bowl-shaped hollow was carved in the other side, suggesting that the stone had been a drinking vessel in cult rituals, Tappy said. The stone, he added, may have been embedded in the wall because of the ancient belief in the alphabet’s magical power to ward off evil.

In a close study of the alphabet, McCarter noted that the Phoenician-based letters were "beginning to show their own characteristics." The Phoenician symbol for what is the equivalent of a K is a three-stroke trident; in the transitional inscription, the right stroke is elongated, beginning to look like a backward K.

The inscription was found in the context of a substantial network of buildings at the site, which led Tappy to propose that Tel Zayit was probably an important border town established by an expanding Israelite kingdom based in Jerusalem.

A border town of such size and culture, Tappy said, suggested a centralized bureaucracy, political leadership and literacy levels that seemed to support the biblical image of the unified kingdom of David and Solomon in the 10th century B.C. "That puts us right in the middle of the squabble over whether anything important happened in Israel in that century," Stager said.

A vocal minority of scholars contend that the Bible’s picture of the 10th century B.C. as a golden age in Israelite history is insupportable.

Fuente: John Noble Wilford The New York Times / Copyright © 2005 the International Herald Tribune, 9 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.iht.com/articles/2005/11/09/news/alpha.php


*** The Pittsburgh Theological Seminary is located at 616 North Highland Ave., Pittsburgh.

Regular museum hours are 10 a.m. to 3 p.m. Wednesday and 1 p.m. to 5 p.m. the first Saturday of each month.

You can visit the Pittsburgh Theological Seminary web site at www.pts.edu/museum.html for more information. You can also contact the Kelso Bible Lands Museum at 412-362-5610, extension 2278.

Jeff Pikulsky can be reached at jpikulsky@tribweb.com

Ron E. Tappy, Project Director
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Abierto al público el yacimiento romano de Forua, el más grande de Bizkaia

Abierto al público el yacimiento romano de Forua, el más grande de Bizkaia

Foto: EN EL TAJO. Arqueólogos trabajan en el edificio de almacenes y talleres de 560 metros cuadrados descubierto en Forua. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La Diputación Foral de Bizkaia lo ha presentado hoy públicamente tras 22 años de excavaciones.

La localidad de Forua posee el yacimiento romano más grande de Bizkaia (60.000 metros cuadrados) y el mejor conservado de toda la cornisa Cantábrica. Precisamente, desde hoy se puede contemplar en su totalidad.

Las excavaciones arqueológicas comenzaron hace 22 años y todavía hoy continúan. Cada día diez arqueólogos, azada en mano, van limpiando el terreno, sacando a la luz las piedras, vestigio de una civilización anterior.

El yacimiento estuvo ocupado entre los siglos I y V después de Cristo y hasta la fecha, se han localizado hasta nueve estructuras romanas diferentes que denotan diferentes fases dentro del período romano.

Enclave ideal

Las excavaciones han descubierto en Forua un asentamiento romanizado y latinizado, cuyas actividades económicas alternaron los usos propios de un poblado agropecuario con la explotación de la metalurgia del hierro -se han encontrado varios talleres y hornos- y la práctica del comercio.

En suma, Forua vendría a unirse a la nómina de pequeños puertos de la costa Cantábrica cuya vocación marítima queda patente en su misma ubicación en la margen izquierda de la ría Urdaibai, además de ser un punto de encuentro comercial con el interior peninsular.

A través de su puerto, con el que comercia con los núcleos romanos del Cantábrico y la costa de Aquitania, exportaría productos como el hierro local y los excedentes agropecuarios, para importar otros procedentes de los activos centros del Arco Atlántico.

Forua es el ejemplo mejor conocido de una serie de asentamientos surgidos en la franja costera de Euskadi en torno a esas fechas. Su análisis permitirá crear un modelo de estudio aplicable a otros como Portuondo (Mundaka-Sukarrieta), Bermeo o Lekeitio, que formarían parte del mismo fenómeno.

Darlo a conocer

El Departamento foral de Cultura quiere que toda la ciudadanía conozca el yacimiento. Así, se han colocado estructuras informativas y habrá visitas guiadas para escolares.

Fuente: © EITB24 – 2005 Canal Vasco de noticias e información, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.eitb24.com/noticia_es.php?id=103816


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(2) Forua, puerto comercial de Roma

Las excavaciones revelan que el asentamiento vizcaíno fue uno de los más importantes fundados por el Imperio en la costa vasca para garantizar la comunicación marítima.

En la colina de Elejalde, a orillas de la ría de Urdaibai y en lo que hoy es Forua, había en el siglo I un puerto y un poblado romanos. Lo que el Imperio denominaba un ’forum’, «un asentamiento dedicado al intercambio comercial que servía para ordenar al elemento indígena», explica Mikel Unzueta, arqueólogo de la Diputación de Vizcaya. Desde el lugar, se veía el castro de Kosnoaga, situado en lo alto de otra colina. «Dejó de estar habitado cuando se fundó el enclave romano», indica Ana Martínez Salcedo, la arqueóloga que descubrió el yacimiento de Forua hace ya veintitrés años.

Las excavaciones han desenterrado cerca de Gernika el yacimiento romano más importante de Vizcaya y el mejor conservado de todo el Cantábrico oriental. El poblado estuvo ocupado entre los siglos I y V, y sus restos se extienden en la actualidad por unos 60.000 metros cuadrados que cuentan con una protección especial. «Hemos encontrado nueve estructuras; pero sabemos, gracias a sondeos, que hay al menos otras tantas en las fincas próximas», dice Unzueta, al tiempo que señala los muros que rodean los 10.000 metros cuadrados adquiridos ya por la institución foral y en los que trabajan los investigadores. Del asentamiento original, de unos 120.000 metros cuadrados, sólo ha llegado hasta nuestros días la mitad, debido a las labores agrícolas y a la edificación de la zona. Aún así, Forua es el mejor ejemplo de una serie de enclaves fundados por los romanos en la costa vasca en el siglo I.

Polibio circunnavega la Península en el siglo II aC y el Imperio emprende la conquista del litoral cantábrico hacia 29 aC. El objetivo es estratégico: controlar la franja costera para garantizar el tráfico marítimo y terrestre entre el mundo mediterráneo y el atlántico, además de ofrecer una salida al mar a los productos de la mitad norte de la Meseta. Las guerras cantábricas duran diez años por la belicosidad de astures y cántabros -las tribus indígenas de lo que es el País Vasco apenas oponen resistencia-, y acaban en 19 aC con la región integrada en el Imperio, desde Oiasso (Irún) hasta Brigantium (La Coruña).

Los romanos llegan a Forua hacia 41, con Claudio en el poder, y administran el territorio alrededor del nuevo enclave comercial. En la misma época, establecen los puertos de Portuondo (Mundaka-Sukarrieta), Bermeo y Lekeitio para la navegación de cabotaje. Un ’forum’ solía recibir su denominación a partir del nombre del emperador, el grupo indígena o su actividad principal. Así, ’Forum Augustus’ se llamaba así por haber sido creado en época del emperador Augusto; ’Forum Limicorum’ -el actual Xinzo de Limia-, porque hacía referencia a los límicos, la tribu gallega romanizada en ese asentamiento; y ’Forum Lignorum’ sería un enclave de leñadores. «En el caso de Forua, el topónimo actual deriva de la palabra latina ’forum’ (plaza pública, mercado). Tenemos el nombre, pero no conocemos el apellido», dice Martínez Salcedo.

Las estructuras desenterradas apuntan a un asentamiento que no sigue ningún tipo de planificación urbana y en el que la actividad metalúrgica tiene gran peso. Las ruinas se encuentran en la ladera sur de la colina de Elejalde y corresponden a talleres con hornos para la transformación del hierro y almacenes vinculados a un puerto fluvial que aprovecharía un meandro de la ría hoy inexistente. «El poblado en sí estuvo posiblemente situado en lo alto de la colina, donde se encuentra la iglesia», indica Unzueta. De los edificios que hubo alguna vez en la zona más alta, no queda nada. Los de la zona baja tuvieron diferentes usos entre el siglo I y el V.

Ascenso y declive

Los arqueólogos no pueden saber cuánta gente llegó a vivir en el lugar, pero de lo que están casi seguros es de que, aunque sólo hayan excavado el 20% del poblado, no hay que esperar hallazgos de piezas valiosas en sí, de mosaicos y frescos. «Este yacimiento es extenso; pero pobre. Aquí residen pequeños propietarios que viven del comercio y que no tienen dinero ni para grandes villas ni para objetos de lujo», sentencia el arqueólogo de la Diputación. Este foro, delimitado por una cerca defensiva, ofrece para el comercio productos agropecuarios, mármol de Ereño, hierro, herramientas de hierro, madera y todo aquello necesario para el tráfico marítimo, desde víveres hasta repuestos. Las mercancías son transportadas en embarcaciones de fondo plano hasta Portuondo o Bermeo, donde se traspasan a barcos de carga que navegan por un Cantábrico vigilado por la flota militar imperial.

El poblamiento de Forua coincide en el tiempo con el despoblamiento del castro de Kosnoaga. Es lo mismo que sucede en otros puntos de la cornisa cantábrica donde la llegada de los romanos conlleva un traslado de la población indígena desde sus poblados en altura, en los que se dedican al pastoreo, a los nuevos asentamientos fundados por los invasores, como San Sebastián y Castro Urdiales. Si los aborígenes son hostiles, así se impide que se subleven; si son aliados, no tiene para ellos sentido vivir en lo alto del monte cuando Roma garantiza la ’pax’ y pueden mudarse al valle.

«Hay muchos foros que con el tiempo derivan en ciudades; pero éste no es el caso de Forua, ni por población ni por recursos», explica Martínez Salcedo, cuyo equipo ha acabado este año de delimitar la llamada estructura 7. El edificio, de unos 560 metros cuadrados y que parece ser un conjunto de talleres y almacenes ordenados alrededor de un patio, es el más grande de época romana descubierto en el norte peninsular.

El asentamiento de Forua vive su época dorada en el siglo II -acoge entonces una guarnición de la legión en un cuartel cercano al puerto- y entra en decadencia en el siglo IV. La inestabilidad política y social, unida a la caída de actividad en la ruta marítima del Cantábrico, hace que, a partir de ese momento, la población abandone el poblado y se refugie en cuevas próximas como Peña Forua, Aurtenetxe, Goikolau, Santimamiñe El Imperio desaparecerá. Sólo quedarán en Forua los restos de lo que fue -ruinas de edificios, fragmentos de cerámica y de vidrio, monedas, útiles de metal...- y un nombre que ha llegado hasta nosotros.

«El transporte en barco es cien veces más barato»

«El transporte en barco es cien veces más barato que el terrestre». Esta frase de Mikel Unzueta resume el interés de los romanos por dominar la franja costera cantábrica. La gran potencia de hace dos milenios estaba centrada en el Mediterráneo; pero se había extendido hasta el norte de Europa. Comunicar ambos mundos por rutas terrestres era más caro e inseguro que hacerlo por mar, que a su vez exigía el control de todo el litoral.

El aprovisionamiento de las tropas destinadas en las fronteras del Imperio y el transporte comercial salpican la costa cantábrica de puertos. «Los primeros contactos de los indígenas con los romanos se dan en la costa hacia el cambio de era y están íntimamente ligados con el comercio marítimo y la navegación de cabotaje», explica Ana Martínez Salcedo. Esta arqueóloga y Unzueta, a quienes puso tras la pista del yacimiento de Forua el historiador Antonio Rodríguez Colmenero, empezaron a excavar en el lugar con el apoyo del prehistoriador vizcaíno Juan María Apellániz en 1982. Siete años después, asumió el proyecto la Diputación.

En el País Vasco, se han encontrado restos de un gran puerto en Oiasso (Irún), y de otros más pequeños en Cabo Higer, San Sebastián, Zarautz, Getaria, Mutriku, Lekeitio, Forua, Portuondo (Mundaka-Sukarrieta), Bermeo, Plentzia, Bilbao, Ansio Ugarte y Santurtzi-Portugalete. Estos asentamientos servían de escalas para el transporte marítimo y, al mismo tiempo, de salida para los productos de la zona y del norte de la Meseta, y de entrada para otros importados.

Paralelamente al nacimiento de los enclaves costeros de nueva fundación, mueren los castros, los poblados indígenas situados en lo alto de colinas. Sus habitantes bajan al valle fluvial y a la costa, y se integran en los nuevos centros urbanos creados por los romanos para gestionar esta parte del Imperio.

Abierto al público

La Diputación de Vizcaya presentó ayer a la prensa el yacimiento romano de Forua veintitrés años después de su descubrimiento y en plena campaña de excavación. La institución foral, que financia las excavaciones desde 1989, abrirá el lugar a las visitas de colegios en la próxima primavera.

«El reto es dar a conocer a la opinión pública lo que hasta ahora únicamente conoce la comunidad científica», dijo ayer Belén Greaves. La diputada de Cultura asegura que los visitantes podrán ver no sólo los restos sobre el terreno, sino también «cómo trabajan los arqueólogos».

Fuente: LUIS ALFONSO GÁMEZ/FORUA / © Copyright EL CORREO DIGITAL, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg051110/
prensa/noticias/Sociedad/200511/10/VIZ-SOC-056.html


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*** Vías y comercio en Euskal Herria en época romana

Por Eliseo Gil, Idoia Filloy

Contrariamente a una cierta imagen mental muy extendida, Euskal Herria ha contado con un muy razonable sistema de comunicaciones en la Antigüedad. En esta ocasión vamos a centrar nuestra atención en una de las implicaciones de estas primeras redes viarias. Nos referimos al comercio, al tránsito de mercancias cuyo rastro inequívoco puede conocerse a través de la investigación arqueológica.

En primer lugar vamos a acotar el ámbito cronológico escogido, hablamos de la etapa romana que, convencionalmente, -y para lo que ahora nos ocupa- situaremos entre el siglo primero antes de Cristo y el quinto después.

No existía una única motivación para el trazado de las vías, si en un primer momento obedecieron fundamentalmente a las necesidades del proceso de conquista, tempranamente comenzaron a tomar peso específico las cuestiones relacionadas con la explotación del territorio. De la misma manera no pensemos en un único trazado homologado e inalterable. A lo largo de los mencionados 600 años hubo una paulatina incorporación de trazados secundarios, haciendo más densa la red de comunicaciones.

Lógicamente no todos los caminos eran lo que imaginamos como calzadas, sino que se parecerían más a nuestras pistas agrícolas. Ahora bien, junto a las principales ciudades su aspecto sería más monumental, un nivel al que contribuían las grandes obras públicas, como los puentes. Algunos de ellos aún dan carácter a nuestro paisaje -como los restos del otrora imponente Puente de Mantible, en la Rioja Alavesa-. Tampoco todas las vías eran terrestres, hay que decir que en época romana era mucho más barato el transporte marítimo, y desde luego para nuestro País tuvo una importancia fundamental la así denominada como via maris, complementando a las comunicaciones convencionales.

Comenzando de Sur a Norte, Euskal Herria contaba con los siguientes ejes viarios. En primer lugar estaba la citada via maris, una ruta de cabotaje que unía los puertos de la fachada atlántica. Como puntos extremos tendríamos al Oeste la ciudad de Flaviobriga (Castro Urdiales) y al Este el puerto comercial de Oiasson (Irun). La investigación va rellenando los vacíos entre ambos y ahora disponemos ya de notables datos sobre enclaves de estos momentos, como Lekeitio u Ondarribia. Este sistema de comunicaciones del arco atlántico no puede entenderse sin un contexto más amplio en el que se integrarían ciudades tan importantes como Gijón o la aquitana Burdigala (Bordeaux). Aproximadamente por el centro del terrritorio discurría la principal vía terrestre de comunicaciones: la Astorga- Burdeos, que contaba como puntos extremos con la ciudad de Asturica Augusta (Astorga) -a su vez nudo de comunicaciones como cabecera de la "ruta de la plata", que ascendía desde el Sur peninsular- y con la citada Burdigala. Al interior de Euskal Herria unía localidades como Deobriga, Veleia, Suestatium, Tullonio, Alba, Araceli, Alantone, Pompaelo, Iturissa, Summus Pyrenaeus o Imus Pyrenaeus. Entre ellas es obligado destacar las pujantes ciudades de Veleia (Iruña de Oca, Álava) o Pompaelo (Iruñea/Pamplona). Aún más al Sur discurría tangencialmente la vía del Valle del Ebro, que enlazaba notorios núcleos urbanos como Calagurris (Calahorra) o Gracchurris (Alfaro). Además de estos trazados mayores Este -Oeste se contaba con una serie de rutas Norte-Sur, que garantizaban la articulación del territorio, nos referimos -por ejemplo- a vías como las que unían Flaviobriga con Deobriga, pasando por enclaves tan destacables como el de Las Ermitas (Espejo, Álava), o la que llevaba de Oiasson a Pompaelo.

Hagamos ahora un repaso a lo que circulaba por todas esas vías. Primeramente, ¿qué se producía en nuestro País? Fundamentalmente productos agropecuarios. Recordemos que, según los recientes estudios sobre paleobotánica, al menos desde el primer milenio antes de Cristo la zona mediterránea de Euskal Herria destacaba por su producción cerealística. También hay que reseñar la explotación de los metales de la vertientecantábrica -hierro, galena, plata, etc.- Del mismo modo se utilizó la caliza decorativa conocida como "mármol" de Ereño o "rojo Bilbao", profusamente explotado en época romana, fundamentalmente como aplacado decorativo para los edificios de buen porte. Un claro testimonio de ello lo tenemos en la ciudad de Veleia (Iruña de Oca, Álava), donde abunda el Ereño utilizado como revestimiento, para cornisas, para molduras e incluso como soporte epigráfico.

Los grandes centros productores de manufacturas quedaban fuera de nuestro ámbito, aunque contamos con algunas factorías especializadas. Una decidida vocación metalúrgica puede establecerse para los asentamientos de Forua (Gernika) o Aloria (Orduña/Arrastaria), mientras que en Guethary (Laburdi) se localizaron las instalaciones de una factoría de salazones.

En la categoría de centros receptores de mercancías destacarían los enclaves portuarios, como el citado de Oiasson (Irun) si bien lo que se conoce de él, por el momento, se remite en exclusiva a época altoimperial.

La última categoría corresponde a los centros de consumo, en los que a su vez tenemos todo un panorama: desde enclaves rurales a ciudades, siendo éstas los centros consumidores por excelencia, sin olvidar que además las grandes ciudades ejercen un papel de redistribución de mercancías en su ámbito de influencia. Es decir, se trata de aquellos lugares donde mayor potencial encontramos para la investigación y para la reconstrucción histórica y de la vida cotidiana de estos momentos.

Finalmente nos falta saber qué era lo que llegaba hasta los distintos enclaves de Euskal Herria. La respuesta es simple, aunque difícil de explicar en breves líneas. Se recibía prácticamente la totalidad de las manufacturas que se producían a lo largo del Imperio. Es obligado referirse a las producciones cerámicas, uno de los materiales más abundantes en nuestros yacimientos arqueológicos y que tantas precisiones nos permiten a la hora de establecer no sólo circuitos comerciales, sino fechaciones precisas, hábitos culinarios, etc. En nuestros museos se custodian centenares de miles de fragmentos cerámicos procedentes de los distintos lugares de habitación: ingentes cantidades de vajilla fina de mesa -la sigillata-, producida en los vecinos talleres del área de Tritium Magallum (Tricio, La Rioja), y en menor medida en los alfares itálicos o en los gálicos de Montans o La Graufesenque; vajilla de cocina regional del valle del Ebro, pero también proveniente de los alfares africanos e itálicos; recipientes de vidrio regionales e italianos. A lo largo de la historia del Imperio otros centros productores toman el relevo y se reestructuran los mercados. Las sigillatas se producen ahora en el entorno del Najerilla y el norte de Burgos, pero también se importan desde África, las Galias e incluso desde Asia menor. Así mismo llegan recipientes de vidrio desde África y desde la zona renana.

Todo un panorama para una zona tradicionalmente considerada autárquica y cerrada.

Para saber más: Isturitz 8 y 9 "1er. Coloquio Internacional sobre la romanización en Euskal Herria", Ed. Eusko Ikaskuntza.

El próximo 2º Coloquio que se celebrará en el año 2000 plantea además como tema monográfico "El artesanado en la Antigüedad. Producción, distribución y consumo".

Resulta totalmente recomendable la visita a museos de Arqueología de Álava (Vitoria-Gasteiz), Museo de Navarra (Iruñea/Pamplona) o Museo de Aquitania (Bordeaux).


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Eliseo Gil Zubillaga es vicepresidente del Instituto Alavés de Arqueología

Idoia Filloy Nieva participa en el programa de investigación sobre el yacimiento de Iruña/Veleia (Iruña de Oca)

Fuente: http://www.euskonews.com/0037zbk/gaia3705es.html


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Un pueblo que aún fascina a los arqueólogos tras 23 años de estudios y descubrimientos

Forua alberga uno de los yacimientos romanos más grande y mejor conservado del cantábrico oriental

El sorprendente hallazgo en el subsuelo de la iglesia de Forua es el último de una larga lista de descubrimientos que fascina desde hace 23 años a los arqueólogos. Los expertos sienten predilección por este pequeño pueblo rural de apenas 980 habitantes, pero cuyas entrañas custodian aún un sinfín de secretos. Enigmas que están casi siempre relacionados con el mundo romano. Y es que el enclave alberga uno de los yacimientos de aquel imperio más grandes del norte de España y, sin duda, el mejor conservado del cantábrico oriental.

Ana Martínez Salcedo, la directora del grupo de expertos que ha actuado en la iglesia de San Martín, es también la impulsora de los estudios que la Diputación ha desarrollado durante más de dos décadas en la zona. La institución foral, que ya es propietaria de 10.000 metros cuadrados de terreno, confía en seguir sacando a la luz poco a poco, despacio, pero sin pausa, nuevos elementos del fascinante pasado de Forua.

Por el momento, si se confirma que las tumbas más antiguas halladas en el templo pertenecen a la época bajoimperial romana (siglo IV), los expertos tendrán quizás nuevos elementos para reconstruir el final de la presencia romana en la ría de Urdaibai y el porqué de su decadencia.

Templo romano

Asimismo, todo parece indicar que la iglesia de San Martín se levantó sobre los cimientos de un antiguo lugar de culto o un edificio romano. Por ello, es posible que puedan aparecer nuevos restos en los alrededores de la robusta construcción.

El Imperio se asentó en Forua hacia mediados del siglo I. La protección que brindaban las marismas frente al enemigo y el mar hacían del enclave un buen emplazamiento para construir un puerto. Además, los romanos comenzaron a apreciar pronto algunas de las materias primas que aún hoy abundan en la zona: el extraordinario mármol de Ereño, la pesca y el hierro.

Todo se cargaba en barcazas, que eran arrastradas por la corriente hacia la desembocadura, donde aguardaban los barcos de la flota imperial. El comercio fue intenso, sobre todo durante la época dorada del asentamiento, en el siglo II. El pueblo acogió entonces una guarnición de la legión romana, acantonada en un cuartel cerca del puerto.

Los estudios sobre este pasado imperial aún continúan y durarán todavía muchos años más. Con todo, hay quien piensa que el yacimiento impide el crecimiento urbanístico del municipio. La valla del poblado ha sido dos veces derribada en poco más de tres meses.

Fuente: JOSU GARCÍA/GERNIKA / El Correo Digital, 3 de abril de 2006
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060403/
prensa/noticias/Sociedad/200604/03/VIZ-SUBARTICLE-040.html

Hallan en el subsuelo de la iglesia de Forua una de las necrópolis más importantes de Vizcaya

Los arqueólogos encuentran un centenar de tumbas que datan desde la época romana hasta el siglo XIX Unas obras en el templo dieron pie al descubrimiento


HISTORIA DE LA IGLESIA

Nombre: San Martín de Forua.

Localización: Barrio de Elexalde.

Orígenes: la iglesia fue fundada entre finales del siglo XI y principios del XII, según los estudios realizados en 1795 por el historiador Juan Ramón Iturriza.

Motivo: el templo fue erigido durante el papado de Urbano II por los señores de la zona para no tener que ir a oír misa a otras localidades más alejadas.

Sucesivas reformas: el edificio original era muy modesto y fue sometido a diversas reformas a lo largo de los tiempos.

Siglo XVI: se acomete su ampliación y se le dota de un estilo gótico-renacentista, muy típico de los canteros vizcaínos de la época.

Unificación social: curiosamente, la iglesia adopta una forma de salón casi cuadrado, es decir, las tres naves permanecen a la misma altura, sólo separadas por columnas. Con ello se consigue que todos los fieles vean el altar por igual (igualdad de lege).
Hallazgo sorprendente: en el siglo XVIII se encuentra un ara romana (piedra para sacrificios) que es reconvertida en pila bautismal.

Siglo XVIII: se llevan a cabo numerosas reformas que desembocarán en el aspecto que actualmente tiene la iglesia de San Martín. También se encargan numerosas tallas.

El pequeño pueblo de Forua sigue siendo una gran caja de sorpresas para los arqueólogos vizcaínos. El subsuelo de esta localidad limítrofe con Gernika esconde una riqueza histórica que, poco a poco, va viendo la luz. Los nuevos descubrimientos ayudan a conocer y comprender una parte de lo que fue el pasado del territorio y los habitantes que lo poblaron. El hallazgo más reciente ha tenido lugar en la iglesia de San Martín, donde en las últimas semanas se han desenterrado cerca de un centenar de tumbas, cuya antigüedad oscila entre 200 y 1.600 años.

En conjunto, estos enterramientos conforman una gran necrópolis secuencial, de mayor a menor antigüedad, que permitirá a los expertos estudiar con precisión los diferentes ritos funerarios y la historia de la iglesia, a lo largo de casi dos milenios.

El sorprendente hallazgo ha tenido lugar con motivo de unas obras de saneamiento proyectadas por el Obispado. Dado que el templo se encuentra en una zona de presunción arqueológica, un grupo de expertos se desplazó al lugar para verificar la marcha de los trabajos. Tan pronto como se levantó el suelo, comenzaron a aparecer los restos.

Los especialistas, dirigidos por Ana Martínez Salcedo y José Luis Ibarra, trabajan todavía en esta intervención arqueológica, que está dando muy buenos resultados. Aunque la excavación todavía está sin concluir, los investigadores ya han constatado que la iglesia alberga una de las secuencias históricas más completas de necrópolis cristianas de Vizcaya. Y es que en diferentes capas están agrupados cerca de 2.000 años de historia.

El trabajo, que comenzó el pasado mes de noviembre, ha permitido descubrir enterramientos de tres épocas bien diferenciadas. A falta de los resultados de las pruebas de datación con el carbono 14, los restos hallados podrían extenderse hasta el periodo bajo imperial romano del siglo IV, algo que constataría la fuerte implantación de esta cultura en la zona. «Por su proximidad al poblado romano ya esperábamos encontrar restos de esta época», señalaron fuentes de la dirección del Departamento de Cultura de la Diputación.

La excavación ha estado condicionada por la estructura de la iglesia, que en su última reforma quedó configurada como un templo de planta de salón (casi cuadrada). Las investigaciones, sin embargo, han constatado la presencia de elementos constructivos de la época romana y posteriores.

La investigación se ha desarrollado en toda la planta del recinto, aunque se han diferenciado tres espacios a la hora de profundizar en el subsuelo. «Se constata una ocupación muy intensa de este espacio como cementerio. En todos los casos los tumbas están orientadas hacia el este», apunta Martínez.

Los restos más antiguos se han encontrado en la zona más próxima al altar. A casi metro y medio bajo el suelo han aparecido restos de necrópolis desde la época altomedieval hasta una fecha todavía por determinar. También se ha observado la presencia de elementos romanos.

Restos de cerámica

«Las inhumaciones más antiguas son de tres tipos: en fosa, en cajas de piedra y en muretes», añadela arqueóloga. En este punto también se han encontrado restos de cerámica, vidrio y una moneda todavía por datar, aunque los expertos creen, casi con seguridad, que es romana. «No han aparecido elementos de ajuar como podrían ser joyas u otros ornamentos; en general -detalla Ana Martínez Salcedo- lo que ha aparecido son piezas de uso cotidiano, como platos o utensilios para beber».

A la entrada del templo están situadas las necrópolis del siglo XV y principios del XVI. Son enterramientos en fosa simple. Los restos oseos están muy alterados porque la tierra es ácida y ha corroído los huesos.

«De esta fase bajomedieval los datos con los que contábamos eran escasos, por lo que los restos encontrados permitirán reconstruir el proceso histórico del enclave con todos sus momentos constructivos. En otras ocasiones los enterramientos de épocas posteriores han destruido lo que se encontraba debajo pero en este caso no ha sido así», explica Martínez. Por último, en el espacio central del recinto religioso se encuentran las necrópolis de los siglos XVIII y XIX, en las que los cuerpos están enterrados en cajoneras, y que «no se tocarán», ya que están suficientemente documentadas.

Fuente: JUAN PABLO MARTÍN/GERNIKA / El Correo Digital, 3 de abril de 2006
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060403/
prensa/noticias/Sociedad/200604/03/VIZ-SOC-039.html


Los nuevos tesoros de Pintia

Los nuevos tesoros de Pintia

Foto: (1) Algunas de las piezas de cerámica halladas en las tumbas de Las Ruedas que incluye la exposición. Fotografía de Henar Sastre. (2) Leticia Pérez / ICAL El director del Centro de Estudios Vacceos, Carlos Sanz Mínguez (D), y el coordinador del Proyecto Pintia, Fernando Romero (I), presentan una exposición sobre los objetos hallados en la campaña de Pintia 2005

Una exposición muestra en el Museo de la Universidad de Valladolid los objetos hallados en el yacimiento de Pintia

LA EXPOSICIÓN

Lugar: Museo de la Universidad de Valladolid, Palacio de Santa Cruz.
Fecha: Hasta el 10 de enero.
Horario: De lunes a sábado, de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas. Domingos, cerrado.

Arreos de caballos, sonajeros, recipientes cerámicos, navajas de afeitar, adornos, puntas de lanza o puñales son algunos de los objetos hallados en la última campaña de la Universidad de Valladolid en el yacimiento ar- queológico de Pintia, que ha tenido lugar entre los meses de junio y octubre. Ahora, una selección de esas piezas se han reunido en una exposición que pretende mostrar a la sociedad los progresos realizados en la protección y recuperación del legado patrimonial vacceo.

La zona arqueológica de Pintia en Padilla de Duero, con una extensión de cerca de ciento treinta hectáreas, está formada por la ciudad Las Quintanas, la necrópolis Las Ruedas, un lugar de incineración, Los Cenizales, y un barrio artesanal, Carralaceña. La campaña de este año, según informaron ayer Carlos Sanz, director del Centro de Estudios Vacceos de la Universidad de Valladolid, y Fernando Romero, codirector del Proyecto Pintia, se ha centrado en el poblado y en el cementerio. Las intervenciones en el primer sector han dado como resultado la detección de nuevas casas de época indígena destruidas por un incendio, algo habitual teniendo en cuenta que se construían con adobe y madera.

Tumbas de guerreros

Sin embargo, los datos más relevantes proceden de la necrópolis, donde se han recuperado 25 tumbas de guerreros, mujeres y niños, en una superficie de 96 metros cuadrados. En ellas se han encontrado cerca de dos centenares de piezas que, además de aportar nuevas referencias de cronología relativa -entre los siglos III a II antes de Cristo- ofrecen posibilidades de lectura social a través de ajuares y ofrendas.

Se ha ratificado así la existencia de áreas del cementerio reservadas a la élite militar vaccea, mientras que las tumbas infantiles, en las que se han hallado piezas miniaturizadas, son la consecuencia de un derecho heredado, ya que los niños se enterraban bajo las viviendas.

Fuente: María Aurora Viloria / El Norte de Castilla, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.nortecastilla.es/pg051110/prensa/
noticias/Portada/200511/10/VAL-POR-302.html


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(2) El MUVa exhibe los hallazgos de esta temporada en Pintia

La exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 10 de enero, muestra las 200 piezas más importantes descubiertas durante la última campaña, calificada de «magnífica»

Tras finalizar los trabajos de investigación y las excavaciones arqueológicas de la Campaña Pintia 2005, el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa) ha organizado una exposición con los hallazgos más importantes en el poblado de Las Quintanas, en Valoria la Buena, y en la necrópolis de Las Ruedas, emplazada en Padilla de Duero. Esta muestra permanecerá a disposición de los visitantes hasta el 10 de enero. En ella se muestran en torno a doscientas piezas en las que predominan elementos cerámicos como ollas, tazas, vasos, cuencos o vasijas que han sido recuperadas en un óptimo estado de conservación y que confirman el aprecio de la sociedad vaccea por el consumo del vino, informó Ical.

En diferentes vitrinas, ordenadas según la tumba de procedencia de los objetos, puede intuirse la riqueza de los ocupantes de los nichos, cuya clase social media era «muy elevada, algo que contrasta con lo habitual en el mundo celtibérico», explicó Fernando Romero, codirector del Proyecto Pintia. «Estamos ante una sociedad opulenta, cuya base económica cerealista les permitió prosperar notablemente», afirmó. Arreos de caballos, cuchillos, puntas de lanzas y piezas de puñales encontrados en áreas reservadas para la oligarquía guerrera conviven en la muestra con otras piezas excepcionales como un sonajero o adornos como broches o fíbulas que completan una selección de un gran valor para la reconstrucción histórica.

Representantes del yacimiento informaron sobre los más importantes descubrimientos de los últimos meses gracias a las intervenciones del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid. Entre ellos destaca la recuperación de 25 nuevas tumbas con sus respectivos ajuares y datadas entre los siglos II y II antes de Cristo, entre las que destaca una que contenía el más completo ajuar de arreos de caballo de los exhumados hasta ahora. La cifra es muy relevante al tener en cuenta que durante 2004 se realizaron excavaciones en 56 metros cuadrados y se encontraron sólo dos tumbas, y a lo largo de este año en la exploración de 96 metros cuadrados han quedado al descubierto muchos más enterramientos. Este hallazgo, para el responsable de la excavación, sanciona algo que ya sospechaban y es que en esos cementerios hubiera áreas reservadas especialmente a la oligarquía guerrera, casta de la que además se han encontrado conjuntos a caballo y armas damasquinadas. Doce de las tumbas pertenecieron a guerreros y, según el director de Estudios Vacceos, Carlos Sanz, pudieron estar reservadas a la élite militar vaccea y a sus familiares ya que en la época también los niños eran enterrados con enseres que, dada su juventud, tenían que ser heredados, informó Europa Press.

Romero subrayó la colaboración de la Confederación Hidrográfica del Duero, que invirtió alrededor de 200.000 euros para recuperar las riberas del Duero y del arroyo de La Vega a su paso por el yacimiento. Durante el acto también se presentó la publicación divulgativa Pintia cotidiana y simbólica, realizada a cargo de Sanz y Romero, que pretende acercar a los ciudadanos la labor desarrollada en el complejo arqueológico. Por su parte, María Teresa Alario, vicerrectora de Extensión Universitaria de la UVa, valoró los resultados conseguidos como «magníficos».

Fuente: Europa Press / El Día de Valladolid, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.eldiadevalladolid.com/secciones.cfm?secc=Vivir&id=222888


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(3) Los vacceos enterraban a sus guerreros en zonas reservadas élite

Los vacceos, antiguo pueblo hispánico de origen celtibérico que habitó la meseta central entre los siglos VI y IV antes de Cristo, consideraban a sus guerreros como una élite dentro de su escalafón social, fuertemente jerarquizado como lo demuestran sus sepulturas en lugares reservados de las necrópolis.

Esta es una de las principales conclusiones de la última campaña de excavaciones arqueológicas realizadas por la Universidad de Valladolid en el yacimiento de Pintia, situado entre los términos de Padilla y Pesquera de Duero, y cuyo avance de resultados presentaron hoy sus directores, Carlos Sanz y Fernando Romero.

Los vacceos ’enterraban a sus guerreros en lugares reservados, incluso rompiendo la estratigrafía horizontal’ del resto de los túmulos, explicó Sanz a los periodistas al informar de las veinticinco tumbas halladas, abiertas y estudiadas en una superficie de noventa metros cuadrados dentro de la necrópolis de Las Ruedas.

Este cementerio forma parte de las entre 125 y 130 hectáreas sobre las que se asienta el yacimiento de Pintia, que consta además de un poblado (Las Quintanas), una zona de incineración (Los Cenizales) y un barrio artesanal (Carralaceña), estudiados desde 1978 en sucesivas campañas de excavaciones.

La última de ellas, desarrollada entre junio y octubre, ha descubierto una docena de enterramientos pertenecientes a guerreros, mujeres y niños, cuya disposición y principalmente ajuares depositados junto a los cuerpos han permitido concluir la férrea jerarquía social o estatus existente entre los vacceos.

En el caso de los combatientes, se han encontrado restos de servicios de bebida, puntas de lanza, navajas de afeitar, puñales damasquinados en plata y bronce, copas, tahalíes y arreos de caballo, mientras que en los de las mujeres también se han encontrado recipientes para libar.

Los infantes hallados, de una edad aproximada de tres años, han inducido a los investigadores a pensar que su derecho a ser inhumados en una zona privilegiada o de reconocimiento social como eran las necrópolis, ’era heredado’, explicó Sanz.

A esta conclusión han llegado los arqueólogos después de haberse topado con enterramientos de niños de muy corta edad en los suelos de las casas excavados dentro del poblado de Las Quintanas, donde también han aparecido restos de mobiliario y enseres domésticos como hornos.

Los fallecidos nada más nacer no tuvieron tiempo de adquirir un reconocimiento o estatus social, razón por la cual no tenían derecho a ser sepultados en el camposanto comunal y sus progenitores o deudos lo hacían en las propias casas, con suelos de madera y reforzadas a base de adobe y tapial.

Sanz llamó la atención sobre el hecho de que la necrópolis de las Ruedas es ’prácticamente la única documentada’ en los aproximadamente 50.000 kilómetros cuadrados de la zona centro de España donde se asentaron los vacceos y que tuvo sus principales poblaciones en Pallantia (Palencia), Cauca (Coca -Segovia-), Ocelodurum (Zamora) y Septimania (Simancas -Valladolid-).


Fuente: Terra Actualidad – EFE, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/
vacceos_enterraban_guerreros_zonas_reservadas_586126.htm

El mundo romano en las Islas Baleares

El mundo romano en las Islas Baleares

Foto: Guerreros menorquines y piezas procedentes del Museo de Mallorca. Una diosa que fue hallada en Eivissa. Foto: JAUME MOREY. La exposición exhibe 200 piezas arqueológicas en el centro cultural de la entidad hasta el 26 de febrero.

Palma. La Caixa recorre siete siglos de legado romano en Baleares.

Las fuentes escritas hablan de la llegada de los romanos a Baleares por necesidad de parar a la piratería, aunque el motivo principal fue la estrategia militar y comercial. La llegada de las naves de Quinto Cecilio Metelo en el año 123 a.C. conquistaron Mallorca y Menorca, mientras que las Pitiusas se incorporaron a la órbita romana mediante un pacto, un hecho que marcaría las costumbres, la lengua y el derecho de esta población hasta nuestros días.

La fundación la Caixa presentó ayer su exposición El mundo romano en las Islas Baleares, una muestra organizada y producida por la Obra Social la Caixa que ofrece un recorrido por los siete siglos, mostrando una realidad tan lejana y desconocida como potente y que se exhibe hasta el 27 de febrero en el centro cultural de esta entidad.

«La llegada de las tropas romanas supuso para las Islas el paso de la prehistoria a la historia», aseguró el director ejecutivo de la Obra Social la Caixa y director general de la Caixa, Josep F. de Conrado i Villalonga, quien marca la romanización como «la llegada al mundo de la civilización».

La exposición reúne 200 piezas que reconstruyen esta aventura apasionante y que también han vivido una vida propia que se inició en colecciones particulares hasta llegar a museos de prestigio como la Hispanic Society de Nueva York, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo de Arqueología de Cataluña, el Museu de Mallorca y el Museo Monográfico de Pollentia.

Su estructura parte de un periodo de prerromanización «que muestra las diferencias respecto a las épocas posteriores, al que sigue la época romana vertebrada en distintos temas que dan testimonio de las creencias, vida cotidiana, la transformación territorial, la implantación de las ciudades, el comercio, el ocio, el concepto de la muerte y el fin de la dominación.

23 instituciones

Han sido un total de 23 las instituciones y colecciones que han prestado sus obras para reunirlas por primera vez en una muestra. La Hispanic Society of America (Nueva York), el Museo de Mallorca, el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, el Museo de Menorca, la Bibliothèque Nationale de France (París) y el Museo de Arqueología de Cataluña, entre otras han aportado su granito de arena a esta exposición.

Conrado i Villalonga mostró su orgullo al respecto, ya que El mundo romano en las Islas Baleares continúa con la línea de actividades culturales que «hemos centrado en el lado social» y se refirió a programas centrados en la violencia doméstica, el medio ambiente, en la juventud, los más mayores y también habló sobre las propuestas en materia de becas o de vivienda, todo ello con un montante de 300.000.000 de euros de presupuesto para 2006.«La exposición destaca el valor a nuestro patrimonio cultural de los pueblos,intentando sensibilizar a la sociedad de sus propios valores artísticos, humanos y patrimoniales», añadió.

Vida pública y privada se juntan en torno a 200 piezas arqueológicas de todo tipo, como las grandes esculturas con toga que se colocaron en los espacios públicos de la ciudad, figuras votivas de diferentes divinidades, ánforas para el comercio, cerámica de cocina, vajillas de mesa, joyas, ungüentarios para los perfumes, indumentaria de gladiadores, lápidas funerarias y una lista de objetos que transportan a la vida cotidiana de las Baleares en época romana.

Las islas prerromanas; 123 a. C, el año de la llegada; la implantación territorial; la imagen de los dioses; Mare Nostrum, nuestro mar; de la cocina a la mesa; la joya como talismán; cultura romana, cultura lúdica; los rituales de la muerte; la transformación del mundo antiguo; y a la búsqueda del pasado vertebran la muestra. Precisamente, es en este apéndice final donde se proponen una serie de retos y se reivindica un mayor esfuerzo para conocer el pasado romano de las Islas. En este sentido, el conseller de Educación y Cultura, Francesc Fiol, invitó a la reflexión: «a menudo buscamos nuestra identidad fuera y nos, bastaría con mirar hacia nuestras raíces».

Las joyas: un talismán en tiempos de los romanos

En los yacimientos arqueológicos de las Illes Balears se han encontrado esmeraldas, perlas, amatistas, azabaches, rubíes... que formaban parte de joyas que se usaban para adornar las personas pero también las esculturas y de las que se nos muestran algunos ejemplos como collares, pulseras, pendientes y agujas.

Los romanos se ocupaban mucho de embellecer su cuerpo con joyas pero dedicaban todavía más atenciones a la higiene corporal y en este aspecto los elementos de tocador son fundamentales. Usaban el aceite de oliva para los masajes y después limpiaban la piel con un estrígilo, se sumergían en los baños y utilizaban ungüentos perfumados de los que se han encontrado una serie de recipientes (presentes en la exposición), además de peines o espejos.

En cuanto a los rituales, la muerte comporta también un espacio en la exposición ilustrada con piezas como urnas funerarias, estelas y lápidas. Los romanos practicaron el rito de cremación de los cuerpos de los muertos de forma generalizada hasta el siglo II dC; a partir de entonces se impulsó la inhumación.

Pero la cultura romana destacaba por su carácter lúdico. El ocio jugaba un papel fundamental en la vida romana y eran los espectáculos públicos los que tenían más éxito por ser gratuitos. En Mallorca se conserva el teatro de Pollentia y se supone que también en Palma había otro. En los teatros se representaban tragedias y comedias, pero fueron el mimo y la pantomima las que triunfaron en provincias. Otro lugar para el ocio eran las termas donde además de baños y masajes se ofrecía música. En Pollentia hay restos de unas termas y todo indica que Palma también las tenía.

Y, como no, la gastronomía. La exposición ofrece una cincuentena de piezas como jarras, platos, ollas, bandejas, morteros, copas, sartenes y tazones para conocer mejor las costumbre en la mesa y la manera de consumir los productos, y también algunas de las recetas como la preferida de Cicerón según Apicio: el guiso al queso.


Fuente: MAYTE AMORÓS
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES, 9 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elmundo-eldia.com/2005/11/09/cultura/1131490803.html


** Lugar y dirección:

Centre Cultural de Palma
Plaça Weyler, 3
07001 PALMA DE MALLORCA (ILLES BALEARS)

Hallan rastros de una masacre ocurrida en Egipto hace 4.000 años

Hallan rastros de una masacre ocurrida en Egipto hace 4.000 años

Londres.- Un equipo de arqueólogos ha hallado restos humanos de una cruel masacre presuntamente ocurrida hace 4.000 años en la ciudad egipcia de Mendes, al norte de El Cairo, según informa hoy el diario ’’The Guardian’’.

Mientras excavaban los cimientos de un templo del faraón Ramsés II, los científicos descubrieron treinta y seis cuerpos de víctimas de una brutal matanza.

Donald Redford, arqueólogo de la Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos), anunció su hallazgo en una conferencia en la academia de Bloomsbury, en Londres.

Explicó que, aunque al principio creyeron que las treinta y seis personas habían muerto en ese lugar, investigaciones posteriores han demostrado que seguramente fueron aniquiladas en otra zona y luego depositados sus cuerpos frente al templo de Ramsés II, faraón del imperio egipcio.

Más tarde, el templo se incendió y se cree que el lodo de los ladrillos derretidos cayó sobre los cadáveres, que quedaron sepultados hasta ahora.

’’Algo horrible ocurrió all풒, aseguró Redford en la conferencia.

Los cuerpos hallados, de hombres y mujeres de distintas edades, estaban apilados de forma arbitraria, lo que resulta raro en una civilización que hacía culto a la muerte y enterraba a sus muertos ceremonialmente.

Según el profesor, no queda claro cómo murieron las víctimas, que podrían haber sido ’’acuchilladas, envenenadas o asfixiadas’’.

En todo caso, los suelos áridos y las altas temperaturas del clima de Egipto han ayudado a la preservación de estos restos humanos, afirma ’’The Guardian’’.

La ciudad de Mendes, en el delta del Nilo, vivió su apogeo en la era de la Grecia clásica, cuando se convirtió en foco de resistencia a los persas que tomaron Egipto durante 120 años.

Fuente: EFE / La Segunda.com, 7 de noviembre de 2005

Enlace: http://www.lasegunda.com/ediciononline/elmundo/detalle/index.asp?idnoticia=247820


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(2) Mysterious case of death on the Nile, 4,000 years ago

Excavations in Egypt have unearthed a grisly massacre at an ancient royal city

Archaeologists have begun to piece together the story of a mysterious massacre more than 4,000 years ago in the former royal city of Mendes, which flourished for 20 centuries on a low mound overlooking the green fields and papyrus marshes of the Nile delta north of Cairo.

Donald Redford of Pennsylvania State University had begun to excavate the foundations of a huge temple linked to Rameses II, the pharaoh traditionally linked to the biblical story of Moses, when he found an earlier structure destroyed by fire, and evidence of a grisly episode of death on the Nile, he told a Bloomsbury Academy conference in London on Saturday.

"We were under the misapprehension that it was a new temple on a new site," he said. "But in fact I sunk a trench below the existing temple and was really surprised beyond belief by what I found. There was a late Old Kingdom structure of some sort, a great mud brick platform 40 metres wide, on which a temple had once stood."

Under the fire-scorched rubble, the scientists discovered the first of at least 36 bodies, victims of some brutal event 40 centuries ago. "We thought they had died where they were. But it has now become apparent that they were killed elsewhere and thrown in front of the podium. The mud brick of the burning temple cascaded over them. They were covered up and never retrieved. So there is a certain amount of foul play here."

They found old and young, men and women, tumbled in disordered heaps. In a civilisation that made a cult of death, such discoveries are rare: even the poorest were interred formally, and with some provision for the afterlife.

The arid, baking climate of Egypt helps in preservation. But the discovery of human remains in one of the cities of the delta - annually flooded by the Nile, and in some parts inundated for 10 months of the year - astonished the researchers.

"The bones were in very bad condition. It was a wonder that the bioanthropologist discovered them at all. It would have been so easy to trowel through, and not recognise them. They are virtual powder in the mud. But once you do detect them, and are very careful, out comes the outline of a body," he said.

There is no obvious indicator of how the victims died. They may have been knifed, or poisoned, or smothered. There are no bludgeon marks on the surviving skeletons. The bodies were casually thrown in, one on top of another. The temple had been rebuilt somewhere between 2150 and 1950BC. The implication is that the mysterious murders must date from the collapse of the Old Kingdom, or the turbulence between 2250BC and 2150BC.

The fortunes of Mendes rose and fell for 25 centuries. The city was a centre of two cults, of the ram god and a fish goddess. It thrived as a trade centre, and early names suggest that semitic herdsmen must have frequently crossed the Sinai desert to visit the region. Scientists have slowly unearthed evidence of factory-scale brewing and baking, of a busy harbour, of a flourishing perfume industry in the Graeco-Roman years and of hasty burials, perhaps during an epidemic of plague.

Mendes reached its heyday during the ancient Greek era. It became a centre of resistance to Persian conquerors who held Egypt for 120 years - a freedom fighter called Neferites I founded a dynasty there - and Ataxerxes the Persian sacked the city in a punitive expedition in 343BC. The settlement survived into the early Christian era, but the Mendesian branch of the Nile meandered away altogether, leaving an enigmatic pattern of granite obelisks, limestone ruins and poor mud graves on a mound of dense sand above the water table in what is now a vast agricultural plain.

In about AD1,000, an Arab traveller reported that he had seen the temple enlarged by Rameses II still standing. The first European travellers during the Renaissance found it much as it is today. "It must have been during the middle ages that it was finally swept away," Professor Redford said.

Donald B. Redford has been a Professor of Classics and Ancient Mediterranean Studies at Pennsylvania State University since 1998. For 29 years he was a Full Professor at the University of Toronto. He studied at the University of Toronto where he received a Bachelors Degree, a Masters Degree, and a Ph.D. in Near Eastern Studies. Dr. Redford also acted as a Visiting Professor at the University of Pennsylvania and the Ben Gurion University of the Negeb. Donald Redford is married to Susan Redford, a Ph.D. candidate at Penn. State University. She is also an Egyptologists.

Currently Donald Redford was granted access to dig at four sites at the Akhenaten Temple in East Karnak, which is part of the ancient city of Thebes, Tel Kedwa in North Sinai, and Luxor, located in the Valley of the Nobles. The ancient city of Mendes boasts one of the largest and longest inhabitance. Mendes was a thriving city, which had two harbors and an elaborate trade network with countries. At Akhenaten Temple, Redford and his team excavated the half-mile long by 212 meters temple, which housed giant statues of King Akhenaten. At the North Sinai site, Redford says the civilization lasted only a short while, perhaps a hundred years. In Luxor, Donald and his wife are unearthing Akhenaten’s butler. Redford has 40 years of experience in Egyptology.

“When I start teaching a course on ancient Egypt, I always tell my students, by the end of the semester, someone will have discovered something that will change our minds”- Donald B. Redford, 325 Weaver Bldg., University Park PA 16802; 814-863-8945; dbr3@psu.edu.


Archaeological Experience:

1964-1965, 1967-In Jerusalem Redford was site supervisor for excavations under the British School of Archaeology

1968-Located in Lower Egypt, Redford was Epigrapher at the excavations of Buto under Egypt Exploration Society

1970-1972-At the temple of Osiris, Karnal University of Toronto and SUNY Binghamton

1972-1976- Director of the Akhenaten Temple Project under University of Pennsylvania

1975-1991 Director of the East Karnak Excavations

1981- Director of the Jordan Toponym Survey

1991-present-Director of excavations at Mendes in Lower Egypt

1993-present-Director of excavations at Tel Kedwa in North Sinai

1992-present-Epigrapher at the Theban Tomb Survey

Publications:

History &Chronology of the Egyptian 18th Dynasty,

Seven Studies, A Study of the Biblical Joseph Story,

The Akhenaten Temple Project I,

Initial Discoveries, Pharaonic King-lists,

Annals and Day-books,

Akhenaten, the Heretic King,

The Akhenaten Temple Project II,

Rwd-mnw & the Inscriptions, Egypt, Canaan

Israel in Ancient Times

References

www.3.la.psu.edu/cams/redford.htm (August 29, 2002)

www.rps.psu.edu/0205/pharoahs.html (August 29, 2002)

www.personal.psu.edu/users/d/b/dbr3/thebanto.html (September 4, 2002)

Fuente: Tim Radford / Guardian Unlimited © Guardian Newspapers Limited, 7 de noviembre de 2005

Enlace: http://www.guardian.co.uk/international/story/0,3604,1635917,00.html