Blogia
Terrae Antiqvae

Hispania romana

Cartagena. Los arqueólogos encuentran 50 metros de calzada romana en El Molinete.

Cartagena. Los arqueólogos encuentran 50 metros de calzada romana en El Molinete. La Coordinadora del Molinete dice que el hallazgo en La Morería hace necesario ampliar la zona excavada. Se trata de un decumano, una calle que sigue el trazado de la calle Morería.

Agencias, 1 de enero de 2005

Cartagena ciudad milenaria, así han definido muchas veces a la ciudad portuaria los investigadores que trabajan en desenterrar la historia y las raíces de esta antigua población que no deja de sorprender por lo que guarda bajo sus calles. El último hallazgo no ha dejado indiferente a nadie.

Los arqueólogos que trabajan en las excavaciones contratadas por el Ayuntamiento de Cartagena en el área de El Molinete han localizado los restos pertenecientes a una calzada romana del siglo I antes de Cristo en buen estado de conservación que podría medir unos 50 metros, según ha informado Agustín Guillén, concejal de Urbanismo. Elena Ruiz, coordinadora de Arqueología del Ayuntamiento, ha explicado que se trata de un decumano, es decir, una calle diseñada de norte a sur, siguiendo aproximadamente el trazado de la calle Morería.

La arqueóloga municipal afirma que la estructura se ha conservado en muy buen estado porque en el siglo I fue tapada por una nueva calle realizada a base de tierra apisonada. El decumano, que pertenece a la urbanización de la ciudad tras su fundación, podría datarse en el último cuarto del siglo I a de C. y está construida con losas poligonales de caliza gris. Guillén, ha explicado que, a falta de la opinión de la Dirección General de Cultura, todo apunta a que se trata de restos de importancia para Cartagena y que deben ser conservados.

El concejal ha recordado que el desarrollo de El Molinete comienza con la conservación y la protección de cualquier resto histórico que los arqueólogos consideren de interés. Es lo que siempre hemos dicho y los que se hará con esta calle y con cualquier otro resto que nos indiquen los especialistas. Por su parte, la Coordinadora para la Defensa del Cerro del Molinete y su entorno asegura que el hallazgo en la Morería confirma las teorías de este colectivo sobre la zona.

La Coordinadora ya anunció hace unos meses que en la Morería se podía apreciar claramente parte de una gran calzada romana con zona porticada que tiene continuidad debajo de la calle y que se extiende desde la Calle San Fernando hasta las Puertas de Murcia, por lo que reclamaba que el consistorio continuara las excavaciones en las zonas previstas como calles y plazas en el plan urbanístico de la zona.

El presidente de la Coordinadora, Enrique López, subraya que estos descubrimientos ratifican que los hallazgos de La Morería son un gran conjunto arqueológico que es imprescindible poner en valor sin divisiones, pues es una destacada parte del diamante arqueológico que es El Molinete. Por ello, las personas y colectivos integrantes de esta organización reclaman un compromiso explicito de la administración local para excavar en extensión toda la zona y musealizarla con el fin de que los ciudadanos y visitantes puedan conocer el único área industrial y portuaria romana del sureste español y el único barrio clásico de Cartagena recuperable en su integridad.

Cádiz, hallados un pozo y dos tipos de pavimento romanos en Jabonería.

Cádiz, hallados un pozo y dos tipos de pavimento romanos en Jabonería. Foto: Neápolis al descubierto. Aspecto de la excavación realizada en el solar de Jabonería, donde se aprecian los muros, el tramo de escalera y el pozo hallados. Joaquín Pino. Los nuevos hallazgos confirman la importancia del solar del barrio de Santa María, en el que está prevista la construcción de viviendas.

Por AIDA R. AGRASO, Diario de Cádiz, 5 de enero de 2005

Cádiz. La excavación del solar de Jabonería continúa deparando hallazgos que confirman la importancia del terreno, situado en una zona de alta densidad arqueológica -allí se situaba la neápolis mandada construir por Balbo el Menor- y donde se planea la construcción de viviendas. Los arqueólogos han encontrado en su subsuelo un pozo y dos tipos distintos de pavimento, así como un tramo de escaleras que las dimensiones de la cata objeto de estudio no permiten aún ver a dónde irá a parar. La excavación en extensión, que comenzará a ser una realidad a partir del próximo lunes, aclarará este punto y otros relacionados con el edificio al que pertenecerían los tres muros hallados con anterioridad en el solar.

La arqueóloga directora de las excavaciones, María Eugenia García Pantoja, explicaba ayer que en el mismo lugar donde aparecieron los tres muros han sido localizados "restos de pavimento y un pozo, perteneciente a la misma estructura y de la misma época", es decir, del siglo I d.C. Aún se desconoce qué tipo de funcionalidad tendría este pozo, y la arqueóloga sigue sin aventurarse a hacer hipótesis hasta que no se amplíe la superficie a estudio.

La excavación ha permitido también obtener evidencias de pavimentos romanos de dos tipos, uno "de losas grandes en piedra ostionera" y "otro de opus". Por tanto, se aprecian "dos niveles de ocupación claro, uno con el opus y, por debajo, el otro de piedra ostionera, un pavimento menos común".

Además, estos hallazgos se relacionan "con dos peldaños de una escalera que se introduce en el perfil del sondeo y no se sabe dónde llega", así como con distintos fragmentos cerámicos.

Todos estos restos -incluidos los muros romanos aparecidos con anterioridad- han sido localizados en un hueco de diez por cuatro metros, un espacio que no permite obtener la suficiente información como para poder aclarar las distintas incógnitas que aún se ciernen sobre el hallazgo. La arqueóloga afirma que en estos días "se rematará" el estudio de esta cata, y que a partir del lunes se ampliará la zona a estudio. Cabe recordar que la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico ha dato todas las facilidades posibles para que la excavación pueda ser ampliada, tal y como pidió María Eugenia García Pantoja una vez comprobada la importancia de los primeros hallazgos.

Los expertos llevan tres meses estudiando la zona, donde se prevé llevar a cabo una importante actuación urbanística. Aunque la arqueóloga reconoce que la localización de restos "ralentiza el trabajo" y que "se va muy despacio" por el lógico cuidado y la minuciosidad con los que se tiene que excavar el terreno, añade que se va "a buen ritmo", teniendo en cuenta que se trabaja a cinco metros de profundidad, algo que complica las labores arqueológicas.

En estos tres meses, el equipo dirigido por María Eugenia García Pantoja ha sacado a la luz no sólo un revuelto de materiales de distintas épocas -romanos, con fragmentos de opus, mármoles y estucos, y vajilla de época medieval y moderna- sino también los restos de tres muros romanos -de 55 centímetros de grosor- que forman una esquina de lo que es sin duda una estructura de considerables dimensiones y que pertenece a una edificación de la zona noble de la neápolis mandada construir por Balbo el Menor, que escogió una zona elevada al otro lado de la antigua ciudad para erigir el teatro, el anfiteatro y otras obras de infraestructuras, entre otras construcciones. Los materiales romanos confirman además la pertenencia de estos restos a una "zona noble".

El primero de los muros fue localizado a mediados del mes de noviembre, y sus características confirmaban las expectativas que se cernían sobre el solar. A este lienzo se sumarían un mes después otros dos, del mismo material -piedra ostionera, excavados en la roca natural- y, ahora, el tramo de escalera y el pozo.

El conjunto podría pertenecer a un edificio público o una edificación de cierta entidad. No se descarta que pudieran pertenecer a una criptocámara parecida a la hallada en su día en la Casa del Obispo, aunque este extremo está aún por confirmar. Lo cierto es que los muros -que aún conservan los mechinales de las vigas- sonde una entidad indiscutible. Tanto que ya se ha hablado en voz alta de la conveniencia de que sean conservados in situ en el futuro proyecto constructivo.

Hasta ahora, los restos localizados han confirmado una posibilidad tenida en cuenta desde el principio tanto por la Delegación Provincial de Cultura como por los responsables de la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico: los posibles cambios en el proyecto constructivo a realizar si aparecían restos de entidad.

Si ya Cultura decía en un principio que la aparición de restos "podrían acarrear medidas correctoras en el futuro proyecto constructivo" y José de Mier, delegado provincial del Gobierno, explicaba hace un año que la realizada en Jabonería era "una operación de cirugía, con un bisturí muy fino en un cuerpo que tiene 3.000 años" y pedía "que nos ayuden los restos" no apareciendo, una vez que la aparición de los hallazgos era una realidad se confirmaba que posiblemente se tendrá que modificar el proyecto, aunque éste no hará en principio que se tengan que realizar cambios en el número de pisos que se tiene previsto construir en el solar.

Así, el yacimiento sólo afectaría a uno de los edificios que se iban a construir en la que se define como una de las operaciones más importantes para eliminar la infravivienda que ejecuta la Junta en el casco histórico de la ciudad. Y toda vez que en la planta baja del inmueble no iban viviendas sino locales, no se cree difícil conservar los restos en la zona y habilitar una entrada al subterráneo en el espacio que iban a ocupar algunos de los futuros comercios, según se informó en este periódico el pasado 10 de diciembre.

A partir del lunes, por tanto, se ampliará la zona excavada, y los hallazgos podrían multiplicarse. De cualquier manera, los niveles arqueológicos aparecen muy alterados en casi todo el solar, menos en tres puntos, donde se observa la presencia de restos de importancia.

El León romano halla su cuartel general

El León romano halla su cuartel general Foto: El solar limita al este y sur con la casa de Sierra de Pambley. En los niveles superiores aparecieron 51 tumbas de una necrópolis medieval que se asocia al monasterio de San Miguel. Los sondeos de San Pelayo,7 encuentran los restos del templo donde guardaban el tesoro.

Por Ana Gaitero, Diario de León, 29 de marzo de 2004

El edificio más emblemático y central de los campamentos romanos, los Principia -cuartel general y centro administrativo y religioso para los legionarios- ha salido a la luz en León en una excavación arqueológica que durante los últimos seis meses se ha llevado a cabo en la calle San Pelayo, en el antiguo huerto de una casa capitular, ya desaparecida, del siglo XIV. Los Principia son al campamento militar lo que el foro a la ciudad romana. «Se distinguía por su tamaño e impresionante arquitectura y estaba situado céntricamente, opuesto a la unión de las dos calles principales», precisan los manuales sobre arquitectura militar romana.

De las tres partes en que se divide normalmente este conjunto arquitectónico -patio rodeado de galerías, hall lateral en forma de cruz y en la zona trasera, la capilla del regimiento- se cree que la excavación se ha encontrado con vestigios de esta última, ya que el área excavada equivale a menos del 10% de la superficie total (7.000 metros cuadrados, casi un campo de fútbol) que se calcula que ocuparon los Principia en el recinto amurallado de la Legio VII. El vergel de la calle San Pelayo, 7 guardaba bajo los surcos parte del templo o Aedes del cuartel general -con vestigios anteriores, como una zanja de madera y un muro de cantos rodados, asociados a la Legio VI- así como los restos del pórtico que lo rodeaba y estructuras de sillería de estancias anejas al templo. Esta es la hipótesis de la arqueóloga María Luz González tras concluir los trabajos. El templo está prácticamente arrasado y sólo se observan las huellas de su traza sobre el terreno, un canal que se asocia al desagüe de las aguas de lluvia desde el tejado del pórtico y los restos de muros y columnas que sujetaban esta estructura. Los muros de sillería, más sólidos, pertenecen a otras estancias de los Principia.

El lugar sagrado Hay tres argumentos que sustentan su hipótesis. El primero es que, de acuerdo al patrón habitual de construcción de los campamentos legionarios, el cuartel general se ubica en el cruce de las calles más importantes: la Vía Principalis (cruza el recinto de este a oeste y en León coincide con la calle Ancha) y la Vía Decumana y la Vía Praetoria (de norte a sur).

La posición topográfica de los restos arqueológicos encontrados encaja en el cruce de estos dos ejes.

Otro indicio es el tipo de arquitectura. Los muros de sillería forman un aparejo regular -isódomo- y es de las mismas características del muro de 1,80 metros hallado en los años 60 por García Bellido a los pies de San Isidoro, que documenta la edad más antigua de la muralla romana de la Legio VII. Igualmente, los hallazgos materiales, en concreto los epigráficos, apoyan la hipótesis de que los restos encontrados pertenezcan a los Principia. Se han encontrado varios fragmentos correspondientes a inscripciones, entre ellas, una dedicada el emperador Antonino Pío, cuya identidad se deduce por la filiación familiar, que alcanza a sus bisabuelos.

Restos de la Legio VI Los vestigios más antiguos están asociados a la ocupación militar de la Legio VI Victrix , en torno al cambio de era. Se trata de unas zanjas que albergaban una estructura de madera y que se sitúan en la zona occidental del solar de San Pelayo, 7. Con posterioridad a este «durmiente de madera» realizan un muro de canto rodado trabado con otros dos de forma perpendicular. Con la llegada de la Legio VII al interfluvio de los ríos Bernesga y Torío -hacia el año 74 d. C.- para el control de las rutas de distribución del oro de Las Médulas se levanta un nuevo campamento. Los restos de la Aedes o templo se corresponden con unos muros de argamasa. Las bases de dos columnas halladas en la excavación se corresponden, según las primeras interpretaciones, con el límite norte de los Principia , rematado por un pórtico. La canalización encontrada en esta zona se asocia a la recogida de las aguas del tejado que cubriría el pórtico columnado. En cuanto al límite sur, se sitúa al borde de la calle Ancha, cuyo trazado mantiene la memoria de la Vía Principalis en el campamento romano. Se desconocen, por ahora, cuáles serían los límites este y oeste del cuartel general, pero por los indicios que aporta el tramo excavado se calcula que sus dimensiones rondan los 103 por 68 metros, unos 7.000 metros cuadrados, que coinciden con las medidas estándar de los Principia en otros campamentos romanos.

En concreto, el campamento de Mirabeau, en Francia, tiene unos Principia de 7.300 metros cuadrados; el de Chester, en Inglaterra alcanza los 7.400 metros cuadrados y el de Neuss, en Alemania, al borde del Rhin, es algo mayor y tiene 7.650 metros cuadrados de planta. Los Principia eran, a su vez, la parte central de los Latera Praetorii, constituidos además por la residencia del comandante o Praetorium y las moradas de los tribunos. Hasta la excavación de San Pelayo, 7, el único hallazgo en el que se atisbaron sus huellas eran los restos de un muro de sillería y la traza de un pórtico columnado hallados en la calle Dámaso Merino en 1996.

Cementerio medieval

Sobre los restos romanos se encontró una necrópolis medieval de la que no se tenía constancia. Han aparecido 52 tumbas sencillas, algunas de ellas delimitadas por muros de canto rodado y que en principio se sitúan en un momento altomedieval. Se trata de una población de adultos, pero también de jóvenes y bastantes niños, por lo que «pensamos que estaría asociado con un cementerio parroquial» posiblemente vinculado al monasterio de San Miguel. La existencia de cenobios en esta zona de la ciudad queda acreditada en la obra de Claudio Sánchez-Albornoz Una ciudad de la España cristiana hace mil años. «Desde la Puerta del Obispo puede salirse a la Cauriense con ligeros rodeos, teniendo siempre a derecha e izquierda algún cenobio. Ya antes de entrar en la ciudad se hallan junto a la puerta referida San Pedro de los Huertos y la iglesia de los santos Justo y Pastor; pasada aquella se hallan a un lado y a otro del carral: Santa María y el templo de Santiago; con Santa María linda también el monasterio de San Andrés Apóstol y desde él se llega hasta San Juan, frontero a la muralla del poniente, pasando por San Miguel Arcángel y San Pelayo Mártir».

En 1989 se realizó la primera intervención en el solar de la casa capitular. Los trabajos, dirigidos se realizaron en otra zona del solar al norte de la actual excavación. Fueron dirigidos por el arqueólogo Fernando Miguel y se encontraron los muros de canto rodado que delimitan la traza de la antigua casa capitular de su vergel y que van asociados con la puerta gótica que se conserva en la calle San Pelayo.

También fueron halladas dos canalizaciones y un pavimento viario -gravas de cal- en sentido este-oeste, así como materiales que denotan una «ocupación medieval importante» en los siglos XII y XIII. Fue un sondeo de menos dimensiones que la actual excavación, por lo que ahora se propuso hacer dos sondeos al norte y al sur de la primera intervención.

Al norte se toparon con la continuación de los canales y el nivel de pavimento correspondiente a la calle, así como otro canal que discurre a un nivel inferior también de época romana. En los niveles superiores se vieron materiales medievales y muros de canto rodado de la casa capitular.

Los propietarios postergaron la promoción urbanística de este solar durante más de una década debido a un pleito con el Ayuntamiento de León por el aprovechamiento urbanístico. Tras obtener una sentencia favorable del Tribunal Supremo, decidieron impulsar la construcción de pisos y apartamentos, para lo que se exigió ampliar los sondeos.

«La posición topográfica dentro del campamento, los aparejos regulares y la epigrafía nos indica que es el cierre Norte de los Principia» NOMBRE, cargo

La arqueología traza el puzle de la legión en León.

Más de 130 excavaciones arqueológicas realizadas en el casco histórico de León y su perímetro en los últimos diez años han contribuido a conocer un poco más la ciudad romana. Si hasta el siglo XX sólo había certeza del perímetro del campamento, las murallas y la existencia de unas termas, en las dos últimas décadas se conseguido la confirmación arqueológica de las teorías ya apuntadas en 1963 por Antonio García Bellido: que en León hubo ocupación militar romana estable antes de la llegada de la Legio VII, en el año 74 d. C. El arqueólogo municipal, Victorino García Marcos, confirmó, en el solar de Santa Marina, que hubo un campamento de madera entre los años 15-10 a.C. y 15-20 d. C., que se «petrifica» a partir de este momento y permanece ocupado al menos hasta el invierno del año 69-70 d. C., cuando marcha la Legio VI Victrix. Sobre su perímetro se levanta después el campamento de la Legio VII. El hallazgo de la Puerta Principalis Sinistra (cripta Catedral), barracones, canales y los restos de una gran edificación civil en la calle Cascalerías, son los hitos principales.

El 5% del campamento.

La dilatada vida de las guarniciones romanas en León todavía esconde gran parte de su implantación urbanística.

«Es un hallazgo que ya intuíamos porque las topografías de los campamentos romanos responden a un patrón fijo», precisó el arqueólogo territorial Julio Vidal sobre los restos que se atribuyen a los Principia o cuartel general de la Legio VII en León. Teniendo en cuenta que apenas se conoce el 5% de la implantación urbanística de los romanos en León y carácter de edificio administrativo y religioso, el descubrimiento adquiere más relevancia.

La decisión sobre la conservación o no de los restos encontrados corresponde a la comisión provincial de Patrimonio y al Ayuntamiento de León que, en función de los informes técnicos, tendrían que negociar con la propiedad si tuvieran intención de mantenerlos.

Los hallazgos de León se consideran significativos no sólo para conocer la vida de las sucesivas guarniciones militares y el entramado civil que arrastraban extramuros, sino también para conocer «pautas de arquitectura militar» del Imperio y su evolución.

Las excavaciones que se realicen en León pueden favorecer estos conocimientos dado que «el campamento tiene una vigencia muy dilatada», añade el arqueólogo. Hasta ahora, Alemania e Inglaterra son los países donde más se ha investigado y, al constituir fronteras del Imperio, son las zonas geográficas militares por excelencia. El limes o frontera germana es patrimonio de la Humanidad y también el muro de Adriano en Gran Bretaña. En el Noroeste de Hispania los campamentos más importantes fueron León, Astorga, Herrera de Pisuerga (Palencia) y Rosinos de Vidriales (Zamora). El arqueólogo municipal, Victorino García Marcos, también comparte la tesis de que los restos de San Pelayo se corresponden con los Principia o en cualquier caso con alguna de las otras edificaciones de los Latera Praetorii , que comprende también la casa del comandante y las residencias de los tribunos. A su alrededor se situaban otros edificios singulares como las fabricae, y el hospital, en algún caso.

En León, en el lado oriental de este conjunto se levantaron las termas, cuya planta es muy difícil de trazar por no haberse encontrado aún la conexión entre los distintos tramos hallados al norte y poniente de la Catedral.

Un mármol dedicado a Antonino Pío que aún guarda incógnitas.

Antonino Pío ejerció el poder sobre Roma desde el año 138 hasta el 161 d. C. y en León alguien, por ahora desconocido, le dedicó una inscripción imperial. Sus restos han sido hallados en la excavación arqueológica de San Pelayo. La piedra de mármol apenas conserva algunas palabras, pero «como es normal en las inscripciones imperiales hemos reconocido al emperador por la filiación familiar, que alcanza a su bisabuelo», precisa la arqueóloga María Luz González. El estudio epigráfico lo realiza con la ayuda del catedrático de la Universidad de Valladolid, José Antonio Abásolo y vendría a decir: «Dedicado al emperador Tito Aelio Antonino Agusto, hijo de Adriano, nieto de Trajano, biznieto de Nerva...» A continuación de esta leyenda irían las titulaciones y el dedicante, así como la fecha en que se realiza. Sin embargo, no se han encontrado otros fragmentos que completen el mármol. Según la costumbre romana, la dedicatoria estaría situada sobre un pedestal y encima de ella habría una estatua. El hallazgo de esta inscripción es un aval más a la hipótesis de que los restos arqueológicos encontrados pertenecen a la parte sagrada de los Principia.

Según los descubrimientos de excavaciones en campamentos romanos alemanes, franceses e ingleses, «a menudo había estatuas flanqueando la entrada a la capilla». En el recinto legionario de Caerleon (Gales) se hallaron dos inscripciones dedicadas por la Legio II Augusta al cumpleaños del emperador y en Papcastle (Cumbria) otras dos que se asocian a la capilla de la guarnición.



Enlaces relacionados:

http://www.geocities.com/archeoa/aerea/romano.html

http://www.fontun.com/leon/arte/fotoleon.htm

http://155.210.60.15/HAnt/Bibliografias/Biblio.Hisp.html

http://www.bierzonet.es/ieb/bierzo/arte1.html

http://www.usek.es/Servicios/extension/Verano2001/3_14_Julio/ModuloA.htm

http://www.leon-antiguo.com/historia.php

http://www.caminosantiago.org/cpperegrino/cppoblaciones/cpleon/leon.html

http://www.aaviladonga.es/es/garciaybellido.htm

http://www.nemo.es/AVAME/Pablo/leon.htm

http://acacia.pntic.mec.es/~mgodos/leon.htm

http://descubreleon.com/arte/museos.php

Hallado en Córdoba un gran anfiteatro romano del siglo I

Hallado en Córdoba un gran anfiteatro romano del siglo I Los arqueólogos aseguran que sólo son mayores los monumentos de Roma y Cartago

Los arqueólogos presentaron ayer el anfiteatro romano hallado en Córdoba, capital de la Bética. Unas excavaciones en la parte trasera de la antigua Facultad de Veterinaria han hecho aflorar parte del que fue la mayor construcción de estas características en la Hispania romana y el tercero de todo el imperio, después del Coliseo de Roma y el anfiteatro de Cartago, según los arqueólogos. El anfiteatro data del siglo I.

El eje mayor de la elipse que dibujan estas estructuras, en las que se batían los gladiadores y los esclavos se enfrentaban a las fieras, mide 178 metros, cuatro más que el anfiteatro de Itálica en Sevilla. El otro eje podría tener unos 140 metros. Los arqueólogos responsables de la excavación, Juan Murillo y Mahudilio Moreno, lo catalogaron como la obra que marca el fin de un modelo de construcción de anfiteatros iniciada en el siglo II antes de Cristo y concluida en la primera centuria de nuestra era.

Los anfiteatros de Mérida y Pompeya son los que mejor se conservan, "pero el de Córdoba lleva a los extremos la monumentalidad y grandiosidad del modelo", precisó Murillo. "Se trata de la serie republicana con grandes muros de sillería y con rellenos en los que se disponen gradas para el público; es un edificio macizo", agregó. El Coliseo de Roma es el ejemplo de un nuevo modelo basado en bóvedas.

Las catas iniciadas en noviembre pasado albergaban las sospechas de que bajo el terreno de la Facultad de Veterinaria se podría encontrar el segundo circo romano de la ciudad. Fueron hallados unos muros concéntricos y otros radiales cuyos ángulos no apuntaban a un centro común. Con ello se descartó la estructura circular típica del circo y comenzó a tomar forma la elipse del anfiteatro. Otro muro detectado en una excavación de un edificio cercano confirmó la fórmula espiral del monumento.

La certificación del hallazgo la otorgan, según los investigadores, las numerosas inscripciones lapidarias de gladiadores que ya fueron halladas en el entorno de estas nuevas excavaciones. "Son 20 inscripciones que contemplan todas las categorías de gladiadores y suponen la colección más importante que existe, exceptuando la de Roma", precisó Desiderio Vaquerizo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba.

El último elemento que ha dado la clave a los arqueólogos ha sido una placa que marcaba la reserva de localidades a una familia honrada por la curia romana.

El anfiteatro, construido en la época de Claudio Flavio y que podía albergar entre 30.000 y 50.000 personas, fue abandonado en el siglo IV, coincidiendo con la crisis de los espectáculos de gladiadores, que fueron prohibidos por Constantino. Los arqueólogos han detectado asentamientos poco definidos en el espacio del anfiteatro en el siglo IV. Pero fue en la época de ocupación musulmana en la que un arrabal de casas levantadas entre los siglos IX y X se superpone a la sillería del anfiteatro.

Las excavaciones han destapado hasta el momento la parte que ocupaba la fachada del anfiteatro hasta el podio que marcaba el inicio de la explanada de arena. De las tres plantas que le otorgaban una altura inicial de unos 15 o 20 metros, sólo se conservan unos cuatro metros.

Mahudilio Moreno explicó que el desgaste responde al "expolio despiadado" que sufrió desde el declive de estos centros lúdicos hasta la implantación del arrabal que le da el aspecto actual. El material que era extraído se utilizaba para otras construcciones, según el arqueólogo.


-------------------------------------------------------------------


CÓRDOBA. Los libros de Historia deberán reescribir desde hoy una nueva página del pasado de la ciudad, gracias a uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años: la estructura de un anfiteatro romano, aparecido en el entorno de la avenida Medina Azahara, y que ha sido catalogado ya por los expertos como el más grande de Hispania.

Con la aparición de este anfiteatro, los arqueólogos completan el repertorio de edificios romanos dedicados a espectáculos públicos, en el que también se encuentra el teatro de la plaza Jerónimo Páez y el circo de Orive. Se sospecha que todos ellos pudieron ser proyectos simultáneos.

Según las primeras estimaciones, este enclave -que permaneció en activo entre el siglo I y IV d.C.- pudo albergar entre 30.000 y 50.000 espectadores, lo que lo sitúa como el tercer anfiteatro más grande del Imperio, después del de Roma (Italia) y el de Cartago (Túnez).

En concreto, estos restos están situados en la fachada sur de la antigua Facultad de Veterinaria, en unos terrenos que son propiedad de la Universidad de Córdoba. En ellos ha trabajado, en los últimos 10 meses, un equipo de arqueólogos de la UCO y la Gerencia de Urbanismo que ha calculado que este edificio de planta elíptica pudo tener unas dimensiones de alrededor de 178 metros de longitud (en su eje mayor) por 147 metros (en el menor) y una altura de tres plantas (de 10 a 15 metros), lo que da idea de la monumentalidad de este espacio público.

"La convocatoria de juegos suponía una gran fiesta para la sociedad de la época y éstos sólo se convocaban situaciones muy especiales", indicó ayer el director del Seminario de Arqueología de la UCO y codirector de los trabajos, Desiderio Vaquerizo.

Hasta este espacio de la Corduba romana (capital de la Baetica) se acercaban ciudadanos de toda la provincia dispuestos a disfrutar de "espectáculos amenos que duraban varias horas e iban creciendo en emoción", añadió Maudilio Moreno, otro de los arqueólogos participantes.

Todo comenzaba con una exhibición de animales salvajes y venationes (especie de cacerías). La jornada continuaba con ejecuciones sumarísimas -normalmente de esclavos- y, ya por la tarde, se realizaban las luchas entre gladiadores aunque, en la mayoría de los casos, no eran a muerte.

El anfiteatro de Córdoba estuvo en activo hasta finales del siglo III o mediados del siglo IV, momento en el que los juegos gladiatorios sufrieron una grave crisis provocada por la prohibición de su celebración por orden del emperador Constantino.

Con posterioridad, y debido a la buena calidad de los materiales empleados, este lugar sufrió importantes expolios durante la época califal (siglo X) en la que se construyó un arrabal aprovechando los materiales existentes. Después, el lugar pasó a ser una zona de huertas que ha perdurado hasta hoy.

Aunque se conserva una mínima parte de la superficie total del anfiteatro, los arqueólogos calculan que la excavación puede estar terminada y abierta al público como parque arqueológico en un periodo de entre 6 y 10 años.

El anfiteatro, que estuvo rodeado por un barrio residencial, contaba con la distribución habitual que rige este tipo de espacios: la arena (o zona central en la que se desarrollaban los espectáculos), el graderío (en el que se disponían los asistentes) y el podio (que separaba las anteriores).

No obstante, su estructura también posee ciertas particularidades, ya que está formada por grandes muros de sillería que permanecían rellenos de tierra y sobre los que se disponían las gradas, características que lo convierte en un edificio macizo.

Este modelo de construcción, también presente en el de Mérida, evolucionó en poco tiempo hacia otro (el del Coliseo de Roma) que presenta una estructura de gradas totalmente hueca, formada por pasillos abovedados que servían para el tránsito interior de los asistentes. Asimismo, el anfiteatro cordobés contaba con un diseño muy práctico "que garantizaba la contemplación del espectador desde cualquier punto y facilitaba la afluencia y salida del mismo en poco tiempo", dijo el arqueólogo de la Gerencia de Urbanismo y codirector de la excavación, Juan Murillo.

El Ayuntamiento y la Universidad de Córdoba pretenden ahora crear un parque arqueológico en la zona.

Una vez finalizado el proceso de documentación posterior a la excavación, el vicerrector de Gestión de Recursos de la UCO, José Roldán Cañas, indicó que la Universidad cederá ese terreno para la creación de un parque arqueológico que permita conocer los restos del anfiteatro romano.

De este modo, se pretende que la zona se convierta en otro de los puntos de referencia turística de la ciudad, responsabilidad ésta que excede de las posibilidades con las que cuenta la Universidad, por lo que "se requerirá tanto la colaboración de entidades públicas como privadas", indicó Roldán Cañas. La intención de la institución universitaria es rentabilizar social, cultural y económicamente el hallazgo de estos restos, aparecidos durante el proceso de adaptación de la antigua Facultad de Veterinaria a sede del nuevo rectorado. Este hecho variará, en parte, el proyecto inicial de las obras, que contemplaba la creación de un edificio de nueva planta que albergaría un importante salón de actos y la secretaría general.

Según confirmó el vicerrector de Infraestructuras, José Manuel Muñoz, el proyecto definitivo, que estará listo a finales de octubre, reduce las dimensiones del inmueble y propone un salón de actos con capacidad para unas 400 personas (espacio suficiente para la celebración de los claustros). En enero se convocará la adjudicación de las obras, que tienen un plazo de ejecución de 18 meses.

Los gladiadores, héroes de la multitud

Los trabajos realizados por el equipo de arqueólogos junto a la antigua Facultad de Veterinaria también han puesto al descubierto una magnífica colección epigráfica, formada por alrededor de 20 inscripciones de gladiadores, que se erige como una de las mejores del mundo.

Éstas se unen a otras descubiertas con anterioridad en Ciudad Jardín, que hacían sospechar de la existencia de un edificio de espectáculos públicos en los alrededores. En ellas se detallan diversos aspectos de la vida y los éxitos de estos luchadores, así como detalles sobre las circunstancias de su muerte, cuya edad no superaba en muchos de los casos los 20 años.

Fueron auténticos héroes entre los ciudadanos de su tiempo. Se sabe que hubo muchos gladiadores cordobeses y los expertos creen que incluso pudo existir un lugar en la ciudad el que se instruyera a estos jóvenes.

Una ciudad volcada con los espectáculos

La situación privilegiada de la Corduba romana, que ostentó la capitalidad de la Baetica, incidió en la construcción de una importante red de edificios públicos destinados a la diversión y el entretenimiento, que convocaron a miles de ciudadanos provenientes de toda la provincia.

Los más importantes, de los que se conocía su existencia por inscripciones pero que han sido documentados en los últimos años, son: el teatro, el circo y el anfiteatro. El primero de ellos, (en la plaza Jerónimo Páez), tuvo una capacidad para unos 15.000 espectadores (es el mayor de Hispania) y sus restos están en fase de estudio. El circo, ubicado en la manzana de Orive, estaba destinado a las carreras de caballos.

Los arqueólogos descubren parte de una balsa «porticada» vinculada a otras termas del foro

Los arqueólogos descubren parte de una balsa «porticada» vinculada a otras termas del foro LA ALMOINA

Foto: PISCINA ROMANA. ÁNGULO DE LA ANTIGUA BALSA Y RESTOS DE UNA COLUMNA DESCUBIERTOS EN LA ALMOINA.

Las excavaciones junto al edificio del Punt de Gantxo sacan a la luz una «piscina monumental»

Los arqueólogos municipales dieron hace dos semanas con un importante hallazgo en el yacimiento arqueológico de la Almoina. Los expertos han descubierto en el perímetro del edificio del Punt de Ganxo que todavía no se había excavado restos de «una piscina monumental porticada» del siglo I o II después de Cristo.

Por: H. García, Valencia, Levante Digital, 23 de diciembre de 2004

En concreto, se ha localizado un ángulo de la esta construcción de época romana, cuyos muros tienen un metro de grosor. Justo en la esquina ha aparecido restos de una de las columnas que rodeaban la piscina, ubicada al lado del ninfeo del foro romano -una especie de estanque o fuente ornamental-. Este nuevo elemento del foro romano de Valentia se localiza en la parte oriental de la Almoina, justo donde se concentran la mayoría de edificios y construcciones relacionadas con el agua, como fuentes, pozos, norias y el propio ninfeo.

El hecho de que la piscina, cuya profundidad todavía no ha podido determinarse, estuviera rodeada de columnas ha llevado al director de las excavaciones y jefe del Servicio Municipal de Arqueología (SIAM), Albert Ribera, ha barajar la hipótesis de que esta construcción pudiera estar relacionada con unas termas o baños públicos, de época posterior a las termas republicanas que ya se hallaron en la Almoina. Tampoco se descarta la posibilidad de que la piscina monumental formase parte del conjunto del ninfeo. Ribera aseguró que este último descubrimiento, que se produce cuando ya las excavaciones se daban por concluidas y mientras se trabaja en la construcción de la plaza semiacristalada de la Almoina, «es muy valioso y evidencia la riqueza del yacimiento». Este nuevo elemento del foro se integrará en la exposición del museo subterráneo que habrá debajo de la nueva plaza.

La religión fenicia y su importancia en la vida de Gadir

La religión fenicia y su importancia en la vida de Gadir Por AIDA R. AGRASO, Europa Sur, domingo 12 de diciembre de 2004

Cádiz. El informe realizado por los arqueólogos de Arqueogades para la excavación del solar donde irá ubicada la Ciudad de la Justicia pone de manifiesto la importancia arqueológica de una amplia franja del terreno gaditano. Hablaba entre otros aspectos de la ubicación de la ciudad que mandó construir Balbo, o de la de los templos que protagonizarían la vida religiosa en las primeras edades de la ciudad. Son estos últimos dos extremos que retrotraen a la religión que entonces se practicaría, y que tendría sus ritos, sus plegarias, sus devociones.
¿Qué datos se han entresacado de los restos hallados en la ciudad de esa religión? No duda Ángel Muñoz, arqueólogo de la Delegación Provincial de Cultura, al indicar que el establecimiento de un templo dedicado a Melkart en Gadir es, sin duda, uno de los episodios fundamentales de la presencia fenicia en Occidente, no sólo porque es la divinidad tutelar del comercio y de las grandes empresas marítimas, sino porque vinculaba, "en cuanto rey de la ciudad, las colonias con la monarquía de Tiro".

En Gadir existía el santuario de Melkart, que protagoniza el mayor número de referencias literarias de todo el panorama cultural fenicio occidental. Muñoz indica que según esta tradición escrita, este templo fue el más antiguo erigido por los fenicios. Estrabón dijo que "los que llegaron en la tercera expedición fundaron Gadira, y levantaron un templo en la parte oriental de la isla y la ciudad en la occidental". Es decir, "la fundación de la colonia de Gadir está presidida por un hecho religioso como garante de las actividades comerciales".

Muñoz apunta que el templo ganaría prestigio "pues se tenía la creencia de que en él se hallaba la tumba del dios en Occidente, donde se celebraban los rituales de su muerte y resurrección".

¿Qué materiales arqueológicos han llegado a nuestros días? Una muestra de la etapa arcaica, según indica el arqueólogo, serían las estatuillas de bronce localizadas casualmente en el caño de Sancti Petri en los años 80, "que muestran un claro matiz e influencia de la estatutaria egipcia, representados en actitud hierática y frontal con la pierna izquierda adelantada. El último de los bronces localizados en Sancti Petri responde a modelos griegos y lleva grabado sobre el vientre las letras HG", Hércules Gaditanus.

Los textos antiguos también hablan del santuario de Baal, aunque ni las referencias históricas ni los hallazgos arqueológicos son tan abundantes ni tan determinantes. Sí se ha hallado un capitel protoeólico, localizado en la playa de La Caleta, que ha sido considerado un elemento decorativo que coronaría uno de los pilares o columnas de su entrada. El culto a Baal se relaciona con los sacrificios de niños, "de los cuales Ramón Corzo -dice Ángel Muñoz- identificó en algunos enterramientos infantiles localizados en la actual Avenida de Andalucía, en la trasera del colegio de la Torre Tavira".

El otro gran templo gaditano de época fenicia es el de Astarté, que es citado por Plinio y Avieno en los textos clásicos. Las referencias que el subsuelo gaditano ha facilitado para su identificación y localización son, esencialmente, un amplio conjunto de materiales cerámicos de carácter ritual hallados en los alrededores de la Punta del Nao, de nuevo en la playa de la Caleta. Sería este santuario algo más tardío que los anteriores, ya que "las piezas más antiguas fechadas (algunas terracotas, ánforas de pequeño tamaño y Thymiaterion) no permiten situarlo más allá de la mitad o segunda mitad del siglo VII a.C., evolucionando hasta prácticamente el cambio de la era".

No son las únicas piezas halladas relacionadas con la religión en Gadir. Las terracotas halladas en la calle Juan Ramón Jiménez, con agrietamientos y fallos de cocción, indican que "nos encontramos ante un vertedero de un taller de terracotas de carácter ritual de los siglos V-IV a.C.", dice el arqueólogo. La iconografía de estas figuras elaboradas en Gadir sugiere representaciones de una deidad femenina, y su destino debió estar relacionado con el uso votivo en santuarios. Como se aprecia, Gadir, su religión y sus costumbres dejaron sus huellas en la ciudad.

Sobre la ubicación de los santuarios gaditanos en época fenicia

Sobre la ubicación de los santuarios gaditanos en época fenicia Por Ángel Muñoz Vicente, Europa Sur, domingo 12 de diciembre de 2004

Mucho se ha hablado y escrito sobre el emplazamiento de los templos fenicios que los autores clásicos nos refieren de su existencia en el territorio de Gadir. Tradicionalmente se ha venido identificando el islote de Sancti Petri como el lugar elegido por los fenicios de Tiro para la implantación de su más antiguo y famoso santuario en Occidente: el de Melkart. Por su parte la zona del Castillo de San Sebastián, en La Caleta, se ha relacionado como hipótesis más admitida, con el lugar donde debió ubicarse otro de los santuarios relevantes de Gadir: el de Baal. Por último los alrededores del Castillo de Santa Catalina y más concretamente en la zona conocida como la Punta del Nao, ha sido el lugar asignado por la mayoría de los investigadores para el emplazamiento del santuario a Astarté, divinidad que junto a Melkart constituían la base del panteón de la metrópolis tiria en los inicios del primer milenio antes de nuestra Era.

Estas localizaciones tuvieron su explicación y sustento tanto en las noticias de los historiadores y geógrafos de la Antigüedad, como en las reconstrucciones del paisaje de la Bahía de Cádiz en épocas antiguas, lanzadas en la década de los 80 del siglo pasado a raíz de la determinación, esbozada por F. Ponce unos años antes, de la existencia de un brazo de mar que discurría por el interior del casco antiguo de Cádiz y que como ha publicado J.A. Fierro en la segunda edición de su libro Historia de la ciudad de Cádiz, ya se había hecho eco de esta circunstancia S. Viniegra a finales del siglo XIX y principios del XX.

Si el establecimiento de esta primera aproximación al paisaje de Gadir/Gades hace ahora casi 25 años, supuso un relanzamiento de los estudios fenicios en el área gaditana, los trabajos geoarqueológicos llevados a cabo bajo la dirección de los profesores O. Arteaga y H.D. Schulz,en los años 2000 (saco interior de la Bahía) y 2001 (ciudad de Cádiz), han supuesto los primeros trabajos científicos para abordar la estrategia del poblamiento histórico en la Bahía de Cádiz y como no el punto de partida para iniciar una nueva lectura de los textos clásicos.

De entre las citas de los autores que se refieren a los templos gaditanos podemos destacar las de Estrabón, que en un pasaje de su Geografía, refiriéndose a la ciudad mandada a construir por Balbo, dice: "La ciudad yace en la parte occidental de la isla, y cerca de ella, en la extremidad que avanza hacia el islote, se alza el Kronion. El Herakleion está en la otra parte, hacia el oriente, en el lugar donde la isla se acerca más a tierra firme...". De este texto se desprende la existencia de dos templos ubicados en los extremos de la isla mayor o Cotinusa, uno dedicado a Melkart-Hércules y otro consagrado a Cronos, dios griego identificado por los cartagineses como Baal Hammon. Estas referencias, en principio poco claras si las analizamos desde la perspectiva del paisaje actual o de la restitución paleotopográfica de los años ochenta del siglo pasado, pueden tener su explicación a la luz de los nuevos trabajos geoarqueológicos. Para la historiografía de los dos últimos siglos el "islote" que cita Estrabón se ha venido admitiendo su identificación con la pequeña isla de San Sebastián. Sin embargo hoy día podemos saber con certeza que dicho islote se originó como consecuencia del proceso erosivo del océano con posterioridad a época romana, formando este territorio donde hoy se asienta el castillo del mismo nombre, uno de los extremos de la isla Cotinusa durante toda la Antigüedad. Así el citado "islote" podríamos identificarlo con la isla pequeña donde Plinio indica que estuvo el antiguo oppidum de Gades, es decir Erytheia y "la extremidad que avanza" hacia el mismo, puede estar refiriéndose a ese sector de tierra que cegó por su parte central el brazo de mar entre ambas islas a partir de aproximadamente el 4500 a.C.. En consecuencia sería en este sector de Cotinusa, en el actual Campo del Sur, entre el Barrio del Pópulo y el de la Viña el lugar donde pudo estar emplazado el santuario de Baal. Esta hipótesis concretada al área de la Catedral Vieja ya fue señalada por Hübner a principios del siglo XX, expresándose en el mismo sentido García y Bellido en 1942.

En relación a lo anterior podríamos traer a colación los resultados de las excavaciones realizadas en la Casa del Obispo, en la plaza de Fray Félix, bajo la dirección de los Srs. Gener y Pajuelo, donde las estructuras murarias localizadas y el enterramiento monumental con podium de sillares de ostionera (la denominada tumba-templo) podrían tener un claro matiz ritual si analizamos los restos materiales asociados a las mismas. En este sentido es de destacar el bajo porcentaje de ánforas (menos del 10% del total) y grandes recipientes de almacenaje (2,5%) en relación con otros tipos cerámicos como platos y cuencos, que pueden indicar que nos encontramos ante unas construcciones no vinculadas a tareas relacionadas con actividades industriales o comerciales (el ánfora como indicador relevante de estas actividades) o de habitat (el recipiente de almacenaje como elemento característico para reserva de provisiones). Por otro lado las formas cerámicas más abundantes (platos, cuencos y vasos de imitación de formas de la vajilla de lujo griega)son tipos frecuentes en yacimientos relacionados con actividades de culto. Igualmente el quemador de perfumes con restos de cenizas en su cazoleta, puede igualmente responder a algún tipo de ofrenda ritual.

En cuanto el santuario de Melkart las novedades para determinar su ubicación radican en la importante comprobación geoarqueológica de que el islote de Sancti Petri siempre tuvo carácter insular y nunca estuvo, como se pretendió desde las formulaciones paleotopográficas de los años ochenta, soldado a la isla mayor o Cotinusa. Consecuentemente el extremo de la isla hacia el oriente, en el lugar donde más se acerca a tierra firme, sería la denominada actualmente Punta del Boquerón. Esta hipótesis tendría igualmente su comprobación arqueológica en los sondeos realizados bajo la dirección de R. Corzo en 1985 en el citado islote, en los que no se documentaron estructuras que puedan relacionarse con el santuario, ya que los niveles detectados únicamente pudieron testimoniar la presencia humana en la zona a partir de los inicios de la presencia fenicia en Occidente y sin que en ningún momento el registro arqueológico pueda relacionarse con actividades de culto. Hay que recordar que igualmente las conocidas estatuillas fenicias de bronce halladas casualmente en el interior del Caño de Sancti Petri, proceden de una zona más próxima al entorno de la Punta del Boquerón que al propio islote. Por último, sobre el santuario a Astarté poco o nada podemos añadir a lo ya conocido y admitido por la mayoría de los investigadores que coinciden en situarlo en los alrededores de la Punta del Nao y que Avieno en su Ora Marítima cita de la siguiente forma: "Del lado de la fortaleza por donde muere el día hay una isla consagrada a Venus Marina, y en ella un templo con profunda cripta y un oráculo".

------------------------------------------------------------------


Excavación en cánovas del castillo, 38. Los restos hallados pueden ser del IX a.C. El primer estudio de los materiales obtenidos es interesante para conocer el inicio de la presencia fenicia en el Occidente Mediterráneo.

Por: JOAQUÍN PINO, Diario de Cádiz, 29-05-03

NUEVA UBICACIÓN. El biberón en cerámica hallado en Cánovas está expuesto en el Museo.

Las excavaciones realizadas el pasado año en el solar de la calle Cánovas del Castillo, 38 están incrementando su importancia -que ya de por sí se entreveía cuando se inició el estudio del solar- a medida que avanza la investigación de los resultados obtenidos.

Desde que finalizaron los trabajos arqueológicos de urgencia, en septiembre de 2002 y hasta fechas recientes, se ha realizado un primer estudio de los materiales obtenidos, centrados especialmente en el periodo fenicio arcaico y cuyos resultados son "específicamente interesantes para el conocimiento del inicio de la presencia fenicia en el Occidente Mediterráneo", según informan fuentes de la Delegación Provincial de Cultura.

Los trabajos fueron realizados bajo la dirección del arqueólogo Ignacio Córdoba, y depararon la localización, en planta y estratigrafía, de varios niveles de ocupación correspondientes al periodo fenicio arcaico, con una cronología, según el excavador, de hacia la mitad del siglo VIII a.C. Sin embargo, desde la Delegación de Cultura se aclara que "las cronologías tradicionales basadas en las cerámicas, pueden estar algo retrasadas, ya que en los últimos años las fechas obtenidas por carbono 14 calibrado nos están señalando para estos momentos y para estos materiales una fecha de la segunda mitad o finales del siglo IX a.C.".

Los materiales a los que se refieren los técnicos de la Delegación Provincial de Cultura fueron hallados en el nivel fenicio, donde se observaron tres fases de ocupación y una de abandono, esta última sellada por una formación dunar. Las estructuras asociadas a este nivel arcaico corresponden a pavimentos de arcilla apisonada. Los materiales eran "muy abundantes", y consistían en fragmentos de platos, cuencos, oinochoes y páteras, todos con engobe o barniz rojo. También aparecieron ánforas fenicias arcaicas, tanto fabricadas en el extremo occidental como centro-mediterráneas (cartaginesas) y orientales. Igualmente se localizaron fragmentos de botellas, ampollas, lucernas de un picos, jarras y lebrillos.

"Especial mención -apuntan desde Cultura- merecen ciertas cerámicas de origen sardo -de Cerdeña- con formas de ánforas ovoides fabricadas a mano, pintadas de rojo y con fondo plano, así como otras, entre las que destaca un biberón (askos) en cerámica, muy similar a los hallados en los yacimientos de Monte Olladiri o en Su Congian'e Sa Funtá".

Cultura explica que el arqueólogo Ignacio Córdoba atribuye a estos niveles fenicios una posible funcionalidad industrial, relacionada con el procesamiento de productos pesqueros, de los que se han localizado algunas vértebras, posiblemente de atunes. De todas formas, se avisa desde la Delegación que éste es un tema "que debe ser estudiado en profundidad, ya que la simple localización de restos de peces no tiene por qué indicarnos que nos encontramos ante una zona industrial -como una factoría de salazones-, pues también podría tratarse de simples restos de alimentos consumidos".

El arqueólogo Ignacio Córdoba confirmó "con seguridad", cuando se realizaron las excavaciones, que había indicios de que se trataba de un lugar de hábitat del siglo VIII a.C. que no continuó en siglos posteriores, de forma que la estratigrafía mostraba un salto hasta la época romano-republicana, hacia el siglo I a.C. Y avisó, ya entonces, de la importancia del material cerámico, afirmando que la excavación resultaba ser "muy importante para Cádiz y para el estudio fenicio".


--------------------------------------------------------------------------------



Benjamín López exhibe ya su tesoro arqueológico. La plaza de los Hornos Púnicos se abre al público para mostrar los restos de dos importantes talleres alfareros hallados en Torre Alta y en Camposoto.

"Este conjunto alfarero tiene un valor incalculable"

Por: C.BONET, Diario de Cádiz, 23-05-03

SAN FERNANDO. La plaza de los Hornos Púnicos construida en la rotonda de Benjamín López se ha abierto al público antes de lo previsto. Aunque el plazo de ejecución de la última fase del proyecto no concluía hasta mediados de junio, los trabajos se han agilizado para que los ciudadanos puedan desde ayer mismo contemplar los siete hornos púnicos y fenicios que forman el gran tesoro arqueológico de la ciudad.

Los restos que se exhiben formaron parte de dos importantes talleres alfareros asociados a la ciudad de Gadir. Las piezas arqueológicas -dos hornos fenicios localizados en el sector tres de Camposoto y otros cinco hornos púnicos hallados en Torre Alta- están resguardadas en unas salas acristaladas que permiten que se puedan ver desde el exterior.

Todas ellas constituyen un conjunto excepcional en Occidente tanto por el elevado número de estructuras como por su estado de conservación.

Precisamente, uno de los hornos fenicios del siglo VI antes de Cristo que se muestra es una de las piezas que mejor se conserva en el mundo.

El nuevo espacio cultural fue ayer visitado por el alcalde de la ciudad, Antonio Moreno, el vicepresidente de la Gerencia de Urbanismo, Fernando Rodríguez, y el subdirector del Museo Municipal, Antonio Saez. Éste explicó que la idea que se ha perseguido con este complejo es que el visitante contemple las piezas arqueológicas como si se tratara de la vitrina de un museo.

Las visitas al interior de las salas acristaladas se tendrán que concertar con el Museo Histórico Municipal, aunque los hornos se aprecian bien desde el exterior. El conjunto arqueológico está adornado con varias ánforas de la época que han sido reproducidas para su exhibición.

La urbanización de la rotonda convertirá a este lugar en un espacio de ocio y de visita cultural, además de servir de zona de paso entre la avenida Rafael Alberti y la calle Benjamín López.


--------------------------------------------------------------------------------



Excavaciones. San Fernando era un barrio alfarero de Gadir en los siglos V y IV a.C.

Por: FRANCISCO JAVIER CEBALLOS, Diario de Cádiz, 21-05-03

SAN FERNANDO. Los descubrimientos arqueológicos hallados en la nueva carretera de Camposoto tuvieron su presentación el lunes a las siete de la tarde en el Museo Municipal.

El representante de la asociación Templo Melkart, José Juan Díaz, partícipe de la obras, fue el encargado de explicar la intervención de urgencia en la carretera a cargo de la empresa Figlina, y agradecer la confianza del Ayuntamiento y de Derribos Aragón.

En Camposoto han aparecido tres yacimientos diferentes: el primero, denominado Villa Maruja por su ubicación, pertenece a un barrio alfarero de Gadir de los siglo V y IV a.C. que pone de manifiesto que San Fernando no permanecía deshabitada en aquella época.

El segundo yacimiento recibe el nombre de Parque Natural y corresponde a un asentamiento rural costero del siglo I a.C.. El tercer yacimiento llamado La Milagrosa se relaciona con un asentamiento industrial del siglo I a.C.


--------------------------------------------------------------------------------


El Museo exhibe los restos hallados en Camposoto. El Día Internacional del Museo arranca en la ciudad con una exposición que pone de manifiesto los descubrimientos más importantes hallados en las obras de la carretera de la playa.

Por: ARTURO RIVERA, Diario de Cádiz, 19-05-03

SAN FERNANDO. El Museo Histórico Municipal abrió ayer sus puertas para exhibir los restos arqueológicos más significativos hallados en el transcurso de las obras desarrolladas para la construcción de la nueva carretera de acceso a la playa de Camposoto.

Las dependencias municipales se sumaban así a la celebración del Día Internacional de los Museos y abrían sus puertas para mostrar al público algunos de los hallazgos arqueológicos más relevantes que han sido descubiertos en la localidad recientemente.

La exposición de los restos que las obras de la nueva carretera han dejado al descubierto va de lo concreto a lo general. El punto de partida de esta muestra que acogerá el patio central del Museo hasta el próximo sábado son trece piezas escogidas por su relevancia y halladas por el equipo técnico de la empresa Fliglina, responsable del control arqueológico de las obras.

Sobre este conjunto de piezas arqueológicas que se han encontrado en el movimiento de tierras realizado para la construcción de la carretera, el Museo articula una primera interpretación sobre la relevancia de los descubrimientos de Camposoto que apunta a una ampliación de los límites geográficos en los que se desarrollaba la actividad industrial alfarera existente en la zona durante las épocas fenicio-púnica y romana.

"Una de las cosas más importantes de estos hallazgos es que amplían la actividad industrial que existía en La Isla, que hasta ahora estaba restringida a la zona de Pery Junquera y del Cerro de los Mártires, a todo el borde marítimo que da a la zona del Río Arillo", afirmó el subdirector del Museo y uno de los responsables del control arqueológico que se ha llevado a cabo en la zona, Antonio Sáez. Un estudio más detallado de estos restos se ofrecerá en un libro, coordinado por Darío Bernal, profesor de arqueología de la UCA, que la Gerencia Municipal de Urbanismo sacará a la luz en las próximas semanas.

Las trece piezas que componen la exposición pertenencen a los tres yacimientos que las obras de la carretera han dejado al descubierto, tres núcleos situados en las zonas de Villa Maruja, La Milagrosa y del Parque Natural que sirven también para dividir las partes de la exposición.

Restos de cerámica, ánforas e incluso moldes de máscaras y otros elementos que destacan por su singularidad componen los trece restos que exhibe esta muestra sobre los hallazgos arqueológicos de Camposoto. Entre los descubrimientos más importantes del control arqueológico de las obras se encuentra un importante yacimiento de la industria alfarera de la época fenicio-púnica en la zona de Villa Maruja; restos de una vivienda romana de la época tardorrepublicana situada a la altura de la Milagrosa en la que se halló también un mosaico; y un horno púnico también situado en la misma zona. Los trabajos arqueológicos dieron también con dos tumbas completas e indicios de una tercera perteneciente a una necrópolis púnica.

----------------------------------------------------------------

El solar de Ancha podría guardar la primera estructura fenicia arcaica

La Delegación de Cultura y los arquitectos acuerdan estudiar el que ya se denomina el "hallazgo del siglo XXI"

Por: AIDA R. AGRASO, Diario de Cádiz, 16-07-03

CÁDIZ. El estudio arqueológico realizado en un solar de la calle Ancha está empezando a ser denominado "la excavación del siglo XXI". El motivo: los restos hallados, que podrían ser la llave de las cerraduras que encierran las incógnitas sobre el pasado de la ciudad. La Delegación de Cultura, a través de su delegada, Bibiana Aído, y del arqueólogo Ángel Muñoz, afirman que el yacimiento "puede ser único", ya que, a una profundidad de unos cinco metros, aparece lo que podría ser, según las primeras hipótesis, la primera tumba arcaica de tiempo fenicio puro -hacia el VIII a.C, aunque no se descarta que sea anterior-, de una cronología anterior a restos similares hallados en Málaga o Granada.

Sería, en fin, "una pieza clave de la historia fenicia en Cádiz", se afirmó. Desde la Delegación de Cultura ya se apunta que existe la "intención y la voluntad" de colaborar con esta excavación, debido a la "gran importancia que puede tener este hallazgo, que puede ser único", dijo Bibiana Aído.

Ángel Muñoz indicó que la zona del estrato fenicio, fechada en principio a finales del VIII a.C. o incluso principios del IX, es amplia, de forma que ocupa casi todo el solar. Una vez quitada la capa superficial, se localizó una fosa que tenía "más profundidad que en otros sitios" y que se hallaba primorosamente excavada en terreno natural, pasando por duna, arcilla, paleosuelos rojos y piedra natural. Pero surgió un problema: se encontraba ya a una cota inferior a la cimentación del edificio que se iba a erigir en el solar, unos 4 metros, que coincidía justo con el estrato fenicio del siglo VIII. Se comprobó entonces que "hay un ámbito donde continúa la fosa ovalada, que está en el centro".

Desde Cultura se explica que en principio, y sólo como hipótesis, se baraja que estos restos podrían pertenecer a un enterramiento en fosa con escalones, con una zona central. Sería el primer ejemplar de tumba fenicia arcaica en esta zona, más antigua que los restos hallados en la necrópolis de Cerro de Santo Cristo de Almuñécar y "una pieza clave de la historia fenicia de Cádiz".

Una vez observado el alcance del hallazgo, se mantuvo una reunión con los arquitectos del proyecto, teniendo en cuenta tanto el peligro que podría desentrañar seguir ahondando en la fosa como el interés surgido por estudiar los restos. El pasado lunes por la tarde, se hizo una zanja en la fosa, y todos los indicios marcan que "podemos estar ante una tumba del mismo contexto del que hablaba Pelayo Quintero cuando se hizo la cimentación de Telefónica", donde apareció un sacerdote fenicio.

La cronología ha sido establecida por la Delegación Provincial de Cultura en los primeros años del siglo VIII a.C., aunque parece ser que incluso se podría datar en una fase anterior a los restos localizados en asentamientos fenicios como el del estrato 1B del Llano de Mezquitilla -donde se encontraron las cerámicas más antiguas- o del Guadalhorce. Sería, pues, anterior a los restos fenicios actualmente reconocidos como referencias, de principios del VIII a.C., en el Mediterráneo español. Expertos que han estado en esos yacimientos y en el de la calle Ancha constatan este punto.

De confirmarse que la estructura pertenece a una tumba, no descartaría que Gadir fuera Cádiz, ya que, según Ángel Muñoz, se reestudiaría lo hallado en la calle Cánovas del Castillo. Y, continúa, en la zona alta -donde se sitúa el solar del Cómico, aún pendiente de ser excavada- "sí se han localizado suelos de casa", con lo cual "no sería de extrañar que en la ladera se situaran las tumbas y la zona alta fuera la de hábitat".

"El que haya tumbas aquí del siglo VIII a.C.", además de tumbas del VII y del V indica que se pueda hablar de una continuidad en la habitabilidad de la zona. Y como hay quien esgrimía que Cádiz no podía ser asentamiento fenicio por la falta de restos fenicios arcaicos, "la importancia es que los haya. Y los hay a miles. Jarros, cuencos carenados..."

El estudio, dentro de unos meses

Sea lo que sea el elemento hallado en el solar de la calle Ancha, teniendo en cuenta su antigüedad, los arqueólogos se inclinan por decir sin ambages que los restos podrían hacer salir de la oscuridad el pasado fenicio arcaico de la ciudad. Pero al encontrarse a cinco metros de profundidad, "cota bastante inferior a las pantallas perimetrales", para seguir estudiándolos "habría que apuntalarlo todo", además de que la construccion del edificio acumularía un gran retraso. La solución que se dará, una vez estudiado el caso 'in situ' por las partes implicadas, es que el yacimiento no se va a excavar ahora, sino que esperará a que se haya construido la losa del sótano -dejando un hueco en el centro-y el forjado de su cubierta y luego se podrá continuar el estudio "con todo el tiempo posible", pero dentro de unos tres meses, aproximadamente. Será entonces cuando, "con toda seguridad y y tranquilidad del mundo", se aplique toda la metodología posible -incluidos estudios de carbono 14 y de pasta cerámica- y se estudiará "casi con bisturí" la que sería la primera estructura fenicia arcaica, posiblemente del 790-780 a.C. que, además, está acompañada de un "magnífico material fenicio".

Aníbal, un ilustre visitante del templo de Melkart

Aníbal, un ilustre visitante del templo de Melkart Por A.R.AGRASO, Europa Sur, domingo 12 de diciembre de 2004

Cádiz. La religión era un elemento de singular trascendencia en el proceso colonizador fenicio, ya que los templos actuaron, entre otras cuestiones, como garantes de las transacciones comerciales. Algo de especial importancia teniendo en cuenta el carácter de la sociedad fenicia.
Las fuentes para el estudio de la religión fenicia en Oriente son escasas, aunque los expertos señalan dos características principales: su carácter conservador -ya que se mantienen prácticamente los mismos cultos desde los momentos iniciales- y la existencia de unas divinidades jerarquizadas.

Destaca Ángel Muñoz Vicente, arqueólogo de la Delegación Provincial de Cultura, que la mayoría de las divinidades y santuarios de los que hablan las fuentes antiguas estén relacionados con la navegación y sacralización de accidentes costeros y templos de ciudades portuarias; así, el santuario de Gibraltar se ubicaba en las puertas del Atlántico, y en el de la Lux Lubia, "en Sanlúcar de Barrameda a orillas del Guadalquivir, los navegantes y marinos que iniciaban sus travesías hacia el interior depositaban sus exvotos" para que el viaje les fuera favorable.

A principios del primer milenio antes de nuestra era, existían en Tiro tres divinidades principales: El, Melkart -cuyo culto debió evolucionar con el paso del tiempo, asimilándose en el siglo VI c.C. con el Heraklés griego- y Astarté. Los dos últimos, indica Muñoz, están claramente documentados tanto por las noticias de los autores clásicos como por la arqueología, pero del primero las noticias escritas son nulas, aunque existen referencias arqueológicas en Cádiz: un sello de un anillo signatario, localizado en 1873 por un pescador en los fosos de Puertas de Tierra, que se conserva en el Museo arqueológico Nacional.

Este anillo está dividido en dos mitades por una incisión. En la superior aparece representado un personaje masculino "de aspecto enano o infantil, con las piernas separadas y flanqueado por dos halcones", que los expertos identifican con el dios Path-Pateco, "al que la iconografía muestra habitualmente con los halcones sobre los hombros". Es la inscripción de este anillo la que alude al dios El, y la que relaciona esta pieza con Tiro. El anillo, según algunos investigadores, tendría origen oriental y habría llegado a Gadir como fruto de las relaciones comerciales con la región sirio-palestina en los primeros momentos del proceso colonizador.

El templo de Malkart-Heráklés-Hércules fue, según se cree, muy visitado por personajes de la Antigüedad. "Sabemos que Aníbal, antes de la Segunda Guerra Púnica, estuvo en él para implorar protección. También lo visitaron Julio César y Pomponio Mela, entre otros", dice el arqueólogo.

Melkart, Astarté, El. Los dioses de Gadir tenían nombre propio. Nombres que han quedado repujados en objetos, o de los que hablan los hallazgos que reposan en el subsuelo.