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Terrae Antiqvae

Málaga, 2.000 años atrás

Málaga, 2.000 años atrás

Patrimonio desde ronda hasta Estepona se pueden ver ejemplos de los usos y costumbres que introdujeron los romanos.

Las dimensiones del Teatro Romano de Málaga, un edificio construido en el siglo I antes de Cristo bajo la ladera de la colina de la Alcazaba, suponen una aproximación al número de habitantes que tenía la ciudad hace 2.000 años. El yacimiento también da información sobre el tipo de población y su desarrollo posterior, puesto que en este solar también se conservan restos de factorías de salazones. El visitante que se acerque a este espacio también puede ver el graderío de su cávea, sentarse en los sillares (pero no en los originales) y distinguir las diferentes partes que formaban un teatro. Este edificio, que se descubrió de manera fortuita en 1951, es uno de los vestigios romanos más importantes de la capital malagueña. Pero la provincia cuenta con otros ejemplos abiertos al público que ayudan a comprender, a unos 20 siglos de distancia, desde la vida privada a la industria, la salud y el ocio de los pobladores que se regían por las leyes y los gustos de Roma.

Uno de los teatros mejor conservados de la península, el único cuyo graderío está excavado en la piedra, es el de Acinipo, una población a 20 kilómetros de Ronda que se desarrolló desde el cuarto milenio antes de Cristo a los siglos IV o V de esta era. Además, se mantienen en pie más de dos pisos del frente de escena de esta construcción del siglo I a. C. en la que cabían sentadas unas 2.000 personas. Pero Acinipo no es sólo el teatro, también se pueden apreciar (aunque aún hay mucho sin excavar) algunos restos de una importante urbe romana, que acuñó moneda propia.

Según los arqueólogos, el urbanismo se halla en un buen estado de conservación. Una de las razones es que se ha mantenido bajo tierra. Otra es que esta ciudad fue abandonada y no ha tenido prácticamente ocupación posterior a la época tardorromana. Las edificaciones se disponen en terrazas escalonadas para salvar la pendiente del terreno. Además de lo que parece ser el foro y la plaza principal, se ha trabajado en dos viviendas contiguas. Son típicas casas de atrium, con varias habitaciones en torno a un patio con una pequeña alberca para la recogida de aguas de lluvia. Estas habitaciones están estucadas y pintadas con colores rojos, verdes, amarillos, formando motivos geométricos, solerías de ladrillos o de opus, una especie de mortero romano.

Pero no son las únicas viviendas romanas que se pueden ver en Málaga. En la zona de Río Verde, en Marbella, se conserva una villa romana que posee un mosaico de tema culinario único en el mundo hasta el momento. En una franja de unos 15 metros de longitud en la que se disponen una gran variedad de estos motivos relacionados con la gastronomía de la época. También se pueden ver divisiones de habitaciones bastante bien conservadas, según los técnicos. Esta villa data del siglo primero al segundo después de Cristo y también contiene un mosaico de teselas en color que representa una medusa.

También en Marbella, se encuentran las termas romanas de Guadalmina, del siglo II al III después de Cristo, y la basílica tardorromana (s. IV-VIII d. C.). Se trata de un continuum poblacional, es decir, una zona que ha tenido una ocupación constante desde las oleadas coloniales hasta la Málaga musulmana. Se cree que estos restos pertenecían al pueblo romano de Cilniana. La basílica se reconstruyó en el siglo VI d. C. y junto a la pila bautismal antigua se excavó una de algo más de metro diez de profundidad para realizar bautismos por inmersión. Tiene forma de cruz en el interior y de pez en la parte de fuera. Estos yacimientos se tienen que visitar mediante una cita previa, los martes y los jueves, y acompañados por un técnico.

En el municipio de Estepona se encuentra la Villa romana de las Torres, construida en el siglo I d. C. Ahora se puede ver una parte pero se está trabajando para ampliar la zona arqueológica y hacer visitable todo el conjunto. "Tenemos parte de un patio con un impluvium, lugar donde se recogía y luego almacenaba el agua de lluvia, y unos 80 metros cuadrados con distintas habitaciones", explica el arqueólogo Ildefonso Navarro. "Hacia el siglo III d. C. se compartimentaron las habitaciones con intención industrial, por lo que el espacio doméstico se reorienta", añade Navarro que afirma que, según las catas, existen mosaicos en otras partes aún sin excavar. Para finales de año esperan tener listo el ajardinamiento, los paneles, el centro de interpretación, las maquetas y el audiovisual que ayudarán al público a comprender este enclave que pudo ser la ciudad de Salduba.

El yacimiento que sí se encuentra especialmente diseñado para la visita turística es el de la Finca del Secretario en Fuengirola. Este espacio, fechado entre el siglo I y el V d. C., cuenta con un recinto de termas romanas de carácter privado. Junto a ellas se pueden ver tres hornos "vinculados a la fabricación de ánforas y objetos dedicados a la factoría de salazón", comenta el arqueólogo Ramón Hiraldo. Junto a los hornos, se conservan piletas destinadas al garum y las salazones. El pasado año se amplió la zona de descanso "en la que se han recreado unos jardines romanos con estanques, paseos y pérgolas", dice Hiraldo, y se ha levantado una sala de usos múltiples en la que se ha hecho una reconstrucción casi a escala aunque ideal de la sección de un edificio de termas.

Las termas romanas de Santa María, en Antequera, son los únicos vestigios romanos que, por el momento, pueden ser apreciados por el público. Se encuentran junto a la Real Colegiata y datan del siglo I al V d. C. "Se trata de las termas públicas de la ciudad romana de Anticaria que conservan un mosaico que representa a Oceanus, el dios de las aguas", asegura el arqueólogo Manuel Romero. Aunque este mosaico está tapado por motivos de conservación, la Junta de Andalucía ya ha encargado y licitado el proyecto para su revalorización. "Desde una terraza en la Plaza del Escribano se pueden ver las dependencias de agua templada, fría y caliente", añade Romero.

Otro ejemplo de termas que se pueden visitar son las de Torre de Benagalbón, junto a Rincón de la Victoria, dependencias aparejada a una villa en la que aparecieron hermosos mosaicos y para la que está en proyecto la construcción de un museo. En la comarca de la Axarquía, en Vélez Málaga, se encuentran las murallas romanas de Toscana. "Están en la desembocadura del río Vélez y se trata del recinto fortificado que protegía un antiguo templo romano de lo que se cree fue la ciudad de Maenoba", explica Emilio Martín. El arqueólogo comenta que también se pueden ver los restos de la ciudad de Claviculum en Torrox Costa. Se han excavado piletas de garum, un horno alfarero y restos de villas.

Lo que todavía está por ver. Yacimientos en los que se trabaja para hacerlos accesibles al público.

Aunque no se puedan visitar todavía, la provincia de Málaga esconde tesoros arqueológicos romanos como la Villa de la Estación en Antequera, una de las cinco más importantes de España. Un grupo multidisciplinar de 14 personas empezó este pasado viernes un programa de excavaciones de seis meses, financiado en su mayoría por la consejería de Obras Públicas con el objetivo de buscar una solución a la circunvalación norte que quedó paralizada en 1998. Esta villa cuenta con un ejemplo único en la península de mosaico en rampa y con un gran estanque cuadrado de más de 250 metros cuadrados y compuesto por cuatro fuentes con surtidores. Además, en esta villa se ha encontrado un amplio repertorio escultórico, como una escultura de Melpómene, y una pieza de sectile, una especie de zócalo para la pared. También se está trabajando en la villa de la Torre de Benagalbón, junto al Rincón de la Victoria. Los mosaicos están actualmente protegidos y se espera que este verano "se de la licencia de obra del edificio de viviendas que tendrá un sótano diáfano, de cinco metros de altura, que servirá como museo", dice Juan Bautista Salado. Este arqueólogo considera que en 2007 puede estar listo este espacio en el que el visitante podrá ver las estructuras de la villa además de los mosaicos, las esculturas (como el hermes báquico de la foto) y las cerámicas más interesantes.

Fuente: CRISTINA FERNÁNDEZ, Málaga Hoy, 17 de julio de 2005
Enlace: http://www.diariomalagahoy.com/diariomalagahoy/articulo.asp?idart=1567443&idcat=2841

Perú. Descubren quipu con más de 4500 años de antigüedad en Caral

Perú. Descubren quipu con más de 4500 años de antigüedad en Caral

La ciudadela de Caral tendría más de 5000 años de antigüedad.

****** REPORTAJES FOTOGRÁFICOS *****
Caral, Perú. El lugar de nacimiento de la cultura americana
Caral, Perú. Imágenes del yacimiento y reconstrucciones virtuales
Caral, Perú. Visita al sitio arqueológico
Artículos relacionados en la revista:
08/01/2005 - Perú. La Ciudad Sagrada de Caral. Orígenes de la Civilización Andina
23/12/2004 - Descubren en los Andes peruanos la civilización más antigua de América
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EXPOSICIÓN. Los últimos hallazgos descubiertos en la ciudadela de Caral serán presentados en la Sala Plenaria del Museo de la Nación el martes 19 de julio, a las 7 de la noche.

ERA FORMA DE REGISTRO DE CULTURAS PREINCAS

• El código más antiguo del que se tenía información tiene alrededor de 1500 años.
• Reciente hallazgo podría cambiar estudio de la historia peruana.
• Reconstruyen también rostro y características de habitante de Caral.

La historia de la humanidad estaría en proceso de reescribirse. Y es que el hallazgo de un quipu –forma de registro usado por los antiguos peruanos– con más de 4500 años de antigüedad demostraría que las culturas preincas tenían un grado mucho más elevado de cultura del que jamás se pensó. Un giro importante que cambiaría la forma en que estudiamos y entendemos el pasado.

En Caral

El quipu más antiguo del que se tenía registro hasta el momento databa del año 600 de nuestra era. Pero el encontrado recientemente por la arqueóloga Ruth Shady en la ciudadela de Caral (al norte de Lima) dataría de entre 2500 y 2000 años antes de Cristo.

Los quipus son ramales de cuerdas, con nudos y varios colores, con los que los antiguos peruanos daban razón de las historias, noticias y de las cuentas. Según el arqueólogo Carlos Leiva (miembro del proyecto Caral), son una forma de registro igual de válida que la cuneiforme o jeroglífica usada por los mesopotamios o los egipcios.

La forma de registro más antigua conocida es la cuneiforme que data de 3 mil 500 años antes de Cristo. Solo habría mil años de diferencia –y no 4 mil 100 como se pensaba hasta hace poco– entre la forma de registro más antigua conocida y la más antigua encontrada en territorio peruano.

Aunque no se ha sometido la reliquia a una prueba de Carbono 14, se ha estudiado el contexto en el que fue hallado a través de una estratigrafía –estudio de la superposición de las capas naturales y de ocupación cultural que se van encontrando en la tierra al momento de hacer la excavación– Esto ha permitido elaborar una cronología relativa que, debido a las características del sitio arqueológico, que no ha tenido una ocupación posterior al periodo arcaico, debería corresponder a la antigüedad supuesta.

El hombre de Caral

Por otro lado, los estudios realizados por Shady han permitido reconstruir el rostro, el peinado, la vestimenta, el calzado e investigar las fortalezas y carencias alimentarias de un habitante que vivió hace 5000 años en la ciudad de Caral. La información reunida indica que el hombre, de unos 20 años, fue sacrificado en el Templo Mayor.

Definitivamente son hallazgos que abren las puertas a todo un nuevo mundo de posibilidades que revolucionarán la historia del Perú.

Fuente: Alberto García M., La República.com, Perú, 16 de julio de 2005
Enlace: http://www.larepublica.com.pe/noticia_cs.jsp?pIdNoticia=45786&pId=7

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Las Investigaciones en Caral: Su significado y trascendencia para el Perú y el Mundo.

Ruth Shady Solís
Arqueóloga, Jefa del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe/I.N.C.
Contactos: caral@terra.com.pe

Proyecto Especial Arqueológico Caral Supe, Perú
http://www.caralperu.gob.pe/

I. Introducción.

La ciudad de Caral fue construida por una de las más importantes civilizaciones del planeta, creada por el trabajo organizado de sus pobladores en un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Muchos conocen Cusco como la capital del imperio Inca y Machu Picchu como el predio de uno de los últimos incas; pero pocos todavía saben que la Ciudad Sagrada de Caral fue edificada por el primer Estado político que se formó en el Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.

Caral-Supe representa a la civilización más antigua de América, desarrollada casi simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto, India y China. Los habitantes del Perú se adelantaron en, por lo menos, 1500 años a los de Mesoamérica, el otro foco civilizatorio de los seis reconocidos mundialmente, y en más de 3000 años a la sociedad que edificó las reconocidas ciudades mayas.

El precoz desarrollo de la sociedad de Caral-Supe la convirtió en la civilización más antigua del Nuevo Mundo pero, a diferencia de otros focos civilizatorios, como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias, logró un avance sin precedentes en completo aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo.

En el Perú, las formas de organización económica, social y política de las poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área; trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales.

En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y religioso.

II. La Sociedad de Supe en los Albores de la Civilización

Caral es el asentamiento más destacado de los 18 identificados a lo largo de 40 km del valle bajo y medio de Supe, cada uno de los cuales reúne edificios públicos con la característica plaza circular hundida, además de un conjunto de unidades domésticas. No es Caral el más extenso pero sí el que muestra un diseño arquitectónico planificado y una fuerte inversión de fuerza de trabajo en la construcción de los edificios piramidales. Por la extensión de los asentamientos y por la cantidad de trabajo invertida se hace evidente que ellos tienen un ordenamiento jerarquizado y que había una organización social unificada en el valle. Este patrón de distribución puede extenderse también a los valles de Pativilca, Fortaleza y Huaura, los cuales, al lado de Supe, debieron constituir el territorio base de formación del Estado prístino.

La ciudad de Caral se encuentra en el inicio del sector medio del valle de Supe, provincia de Barranca, a 184 km al norte de Lima, en el área norcentral del Perú. Es el asentamiento urbano más destacado por su extensión y complejidad arquitectónica de todos los identificados en el Perú entre los 3000 y 2000 años a.C.

Caral ocupa 66 ha, en las cuales se distingue una zona nuclear y una zona marginal. En el núcleo, las edificaciones están distribuidas en dos grandes mitades: una alta donde se pueden apreciar las construcciones piramidales más destacadas, una plaza circular hundida, dos espacios de congregación pública masiva, además de las unidades domésticas y de almacenamiento de los funcionarios, así como un conjunto residencial extenso. La mitad baja tiene edificios de menores dimensiones, aunque destaca el complejo arquitectónico del Anfiteatro, y un conjunto residencial, igualmente, de menor extensión. La zona en la periferia tiene numerosas viviendas agrupadas, distribuidas a modo de archipiélago en «islotes», a lo largo de la terraza que linda con el valle.

Millones de piedras fueron cortadas y trasladadas a la ciudad para la construcción de los edificios públicos, para remodelar los diseños arquitectónicos o para enterrarlos cíclicamente y construir uno nuevo.

Condiciones económicas que sustentaron la vida y obra de la sociedad de Supe

Los avances tecnológicos alcanzados en los campos agrícola y pesquero en los valles interandinos y en el litoral, respectivamente, incidieron en el desarrollo de las fuerzas productivas de las sociedades que habitaban los valles costeños del área norcentral, en particular en las de Supe. La producción de algodón y la manufactura de fibra destinada a la elaboración de ropa y sobre todo de redes para la extracción masiva de pescado, fomentaron la especialización laboral y favorecieron la complementariedad económica mediante el intercambio permanente de productos entre los asentamientos de agricultores y de pescadores. Se hizo posible, así, la acumulación de la producción, la división social del trabajo, la especialización, el intercambio a corta y a larga distancia.

La trama social y la formación del Estado

Los excedentes derivados de la producción social, tanto en el campo agrícola como en el pesquero, fueron distribuidos de modo desigual, en beneficio de los representantes de linajes y de los especialistas a cargo de las actividades necesarias para garantizar la reproducción del sistema; se formaron así en el área norcentral comunidades de agricultores y pescadores, “pachacas”, dirigidas por sus autoridades y «principales», con sus respectivos edificios públicos para fines administrativos y ceremoniales, sus conjuntos residenciales y su territorio de producción económica.

La producción excedentaria favoreció a las poblaciones del valle medio de Supe, mejor ubicadas para el intercambio de productos. Los valores agregados en la manufactura con la fibra de algodón y en el procesamiento de la anchoveta y sardina, con fines de intercambio, enriquecieron y acrecentaron el prestigio de los «principales» a cargo del comercio interétnico.Entre las autoridades se distinguió el hunu o señor de los señores de los asentamientos del valle y del litoral, y sobre todos los hunus se encontraría el señor del territorio comprendido entre los valles de Santa y Chancay. Este modelo de organización política continuaría en el Perú prehispánico a través del tiempo.

El Estado prístino de Supe logró movilizar grandes cantidades de fuerza de trabajo, y mediante complejas redes de relaciones consiguió atraer en su beneficio el excedente producido en un extenso territorio, que incluía, además del costeño, el Callejón de Huaylas, el Huallaga y el Marañón.
La población mayoritaria conformó el estrato social bajo, dedicada a las actividades agrícolas o pesqueras y a todas las labores que le demandaba el Estado.

La importancia del conocimiento en el desarrollo civilizatorio.

En esas condiciones socioeconómicas se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dio también poder a éstos e hicieron posible mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.

Hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, los geoglifos que antecedieron en más de tres mil años a las líneas de Nasca, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.

El rol de la religión

Un sistema elaborado de creencias, ceremonias y rituales impregnó a las sociedades de los valles ubicados entre el Santa y el Chancay y las sierras y selvas colindantes, articuladas por el primigenio Estado político de Supe o atraídas por su prestigio. Se formaron complejos universos mitológicos y simbólicos.

En ausencia de un grupo militar, la religión fue la fuerza de cohesión y control social. La vida y el quehacer de las poblaciones transcurrieron dedicados a producir para su subsistencia y para el mantenimiento de los dioses, autoridades, funcionarios y servidores, así como a efectuar los trabajos de construcción, enterramiento y remodelación de los templos, para lo que eran convocados periódicamente.

Caral y la autoestima social

La primera contribución de Caral a la sociedad actual es en el campo del conocimiento histórico al mostrar la gran antigüedad de la civilización en el Perú y América y modificar con ello concepciones sobre la condición humana en el planeta. En el caso más concreto de nuestro país, la investigación sobre Caral permite conocer las respuestas dadas por sociedades que habitaron por casi un milenio este territorio antes que nosotros; podemos aprovechar las experiencias positivas y desechar aquellas fallidas.

Desde la perspectiva cultural, Caral está llamado a convertirse en uno de los más importantes instrumentos para mejorar la autoestima de los peruanos y a constituirse en el símbolo más destacado de la identidad nacional, por ser la primera civilización, la más antigua de América y el modelo de organización sociopolítica que desarrollarían otras sociedades en períodos posteriores en el territorio del Perú. Nos pone en evidencia la capacidad creadora de los habitantes de este disímil territorio que con esfuerzo y organización lograron ingresar al estadio civilizatorio un milenio y medio antes que otras poblaciones del continente.

En el aspecto económico, la puesta en valor de Caral, a través de acciones de investigación, consolidación y restauración de sus imponentes construcciones monumentales, la convertirá en un destino turístico de primer orden a escala nacional e internacional, y en una fuente de ingresos importantes para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de la localidad y del país en general. Por su valor histórico, cultural y económico, el destinar fondos a Caral no es un gasto es una inversión que contribuirá al desarrollo del país. Confiamos en el cambio de actitudes, en el reconocimiento de los valores de nuestra historia milenaria, que todo peruano debe hacer para afirmarse y conducirse con seguridad, sesionado de la misma visión de desarrollo, en beneficio de los que conformamos esta nación.

El patrimonio cultural como eje que fomente el desarrollo socioeconómico.

Pero no solo se trata del patrimonio cultural. El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe considera que la riqueza arqueológica del valle debe fomentar el desarrollo socioeconómico en sus diversos aspectos: agrario, ordenamiento de cuenca, reforestación, producción artesanal y manufacturera, etc. para que este importante recurso cultural pueda ser apreciado en un contexto social adecuado en concordancia con su importancia. Creemos que de este modo la población actual podrá identificarse con la fuente de la que derive una mejor calidad de vida y no se convertirá en mero espectador del bienestar de los visitantes. Con esta perspectiva venimos trabajando, pero se requiere del apoyo de diversos sectores del gobierno Central, del Regional y local, así como de la sociedad civil para que aunando esfuerzos se pueda hacer realidad esta visión integradora del desarrollo en beneficio del patrimonio arqueológico y de la población actual que vive al lado de él.

III. El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe

El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS) es una unidad ejecutora del Instituto Nacional de Cultura del Estado peruano que ha planteado un programa una investigación, conservación y puesta en valor del patrimonio arqueológico con un enfoque integral, sostenible y multidisciplinario. Por ello se viene trabajando paralelamente en el estudio científico de los sitios arqueológicos del valle de Supe, en la conservación física de los monumentos, en la restauración y puesta en valor de éstos con fines turísticos y en la búsqueda de la aplicación de diversos otros proyectos con la finalidad de fomentar el desarrollo socioeconómico de las poblaciones del distrito de Supe y de la provincia de Barranca. Se busca convertir al rico patrimonio cultural de Caral-Supe, la civilización más antigua de América, en el eje que fomente mejores condiciones de vida para la sociedad actual.

Con esta perspectiva el PEACS viene realizando excavaciones arqueológicas en Caral y en otros sitios aledaños y coetáneos a éste; estudia y analiza los materiales obtenidos; desarrolla un programa permanente de monitoreo y conservación de las estructuras arquitectónicas del sitio; elabora informes científicos y de divulgación; diseña circuitos turísticos de visita; organiza eventos para la adecuada difusión de la importancia histórico-cultural del lugar; y, promueve el desarrollo integral de la población local y nacional. A partir del año 2005 se dará inicio al primero de los proyectos del programa integral, promovido por el PEACS, de aplicación en el aspecto agrario de la zona, que será ejecutado por el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA) con el apoyo económico del Fondo de Las Américas (FONDAM).

Las actividades de investigación en el valle de Supe, provincia de Barranca, desarrolladas desde 1994, han demostrado que Supe fue el asiento del primer Estado político formado en el Perú, con mayor datación de este continente y que Caral es el asentamiento urbano con arquitectura monumental más antiguo de América. Su antigüedad ha sido confirmada por cuarentidós fechados radiocarbónicos, entre los 3000 y 2000 años antes de nuestra era.

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LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL-SUPE EN LOS ALBORES DE LA CIVILIZACIÓN EN EL PERÚ

Shady Solís, Ruth Martha

FICHA DEL LIBRO

Título: La ciudad sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú
Autor: Shady Solís, Ruth Martha
Publicación: Lima: UNMSM, Fondo Editorial, 1997
Descripción: 42, [4] p.: il., mapas ; 22 cm.
Nota: Bibliografía: p. 38-42
Tema: Indígenas de América del Sur - Perú - Supe; Valle del Río - Antigüedades; Excavaciones (Arqueología) - Perú - Supe; Valle del Río Supe, Valle del Río (Perú) - Antigüedades

Fuente: Bibliotecas de la UNMSM. Perú
Enlace: http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/Arqueologia/ciudad_sagrada/caratula.htm

CAPÍTULO I

CONTEXTO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO

LA UBICACIÓN DE CARAL

La primigenia ciudad de Caral se encuentra en la margen izquierda del río Supe, en la costa norcentral del Perú, cerca del poblado actual de Caral.

Desde la ciudad de Lima, se llega al sitio siguiendo la carretera Panamericana hasta el kilómetro 182, donde se encuentra el desvío que conduce al pueblo de Ambar.

CONDICIONES NATURALES DEL VALLE DE SUPE

La actual falta de agua en el río Supe durante la mayor parte del año y las escasas tierras de cultivo sugieren interesantes preguntas sobre el sustento de los 17 grandes centros cívicos ceremoniales, de Desde allí se continúa por una carretera afirmada, unos 22 km. hacia el interior
del valle.

La ciudad se halla a unos 350 msnm, sobre una terraza aluvial, por encima del valle que, en este sector medio, es estrecho, abrigado y de clima caluroso, muy favorable para la vida humana.

CONDICIONES NATURALES DEL VALLE DE SUPE

La falta de agua en río de Supe durante la mayor parte del año y las escasas tierras de cultivo sugieren interesantes preguntas sobre el sustento de 17 grandes centros cívicos ceremoniales temprana datación, identificados en el lugar.

Se hace evidente que las condiciones geográficas, aparentemente desfavorables en la actualidad no lo habrían sido entonces, en los albores de la civilización. Al ser Supe un valle pequeño, sin mucha gradiente, se puede aprovecharlas aguas del río mediante pequeños canales de riego, que no requieren de conocimientos técnicos sofisticados ni de numerosa inversión en mano de obra. Además, la mapa freática está muy cerca de la superficie, y aún hoy, se forman lagunas y charcos en algunas depresiones, cubiertos de vegetación. En la temporada de sequía, los cultivos se riegan mediante canales alimentados por los pozos de captación de esta fuente hídrica del subsuelo.

Los recursos naturales son muy ricos v variados:

El valle da vida a una densa vegetación natural, todavía persistente en algunos relictos, es denominada «monte ribereño», que constituye un verdadero bosque enmarañado de plantas arbóreas y herbáceas, como huarango (Prosopis juliflora), pájaro bobo, caña brava, achiote, guayabo (Psidium guajava), pacay (Inga feuiller), etc. Flora típicamente costeña, la cual albergaba a una variedad de aves, vizcachas y venados, que cubría al valle en grandes extensiones hasta hace unos pocos años.

Por otro lado, los cerros de la cadena andina, que limitan ambas márgenes del valle, se convierten en lomas durante la temporada de invierno y aún son aprovechadas por los pobladores que incursionan en busca de venados y vizcachas. Es posible que en el pasado cubriesen una mayor extensión y proporcionaran recursos vegetales y animales, al igual que los extensos pantanos, aún vigentes.

Hacia el litoral, el mar de la costa central ha sido fuente inagotable de peces, algas y moluscos, utilizados intensamente en la alimentación de la población y como bienes de comercialización con los agricultores cercanos y distantes.

El río mismo, en la época de verano nutre peces y crustáceos, que son consumidos por los pobladores.

Aparte de los recursos naturales propios, el sector medio del valle posee las mejores rutas de comunicación con otros valles vecinos y alejados. Caral, en particular, se conecta con el valle sureño de Huaura, cuya población habría estado bajo el control ideológico de los templos y el sacerdocio de esta ciudad. Otras vías lo vinculan a los valles costeños de Pativilca y Fortaleza. Las rutas más distantes conectan al valle de Sur
De con el Callejón de Huaylas, el Callejón de Conchucos y la cuenca del Marañon.

Los GRUPOS QUE ANTECEDIERON A LOS HABITANTES DE CARAL

Para comprender la temprana aparición de la civilización en los Andes Centrales del Perú, se debe conocer el proceso de neolitización y las características que éste presentó. El Neolítico se inició, como en otras partes del mundo, con el Holoceno y la extinción o reducción de los recursos de cazacolecta, que caracterizaban el ambiente del paleoindio: desaparición de la megafauna, en los que basaban su subsistencia los hombres.

Esta etapa del desarrollo, denominada Arcaico, casi coincide con el poblamiento del territorio en algunas partes de los Andes Centrales, alrededor de los 8000 años antes de Cristo, e implicó el cambio de un modo de vida basado en la apropiación de los recursos naturales, hacia uno que tomaba ventajas de las condiciones locales y había incorporado el manejo de la reproducción de algunas especies donde
ya se daba un cierto grado de nucleación y sedentarismo,

El cambio no fue súbito, porque se produjo en forma simultánea en todos los lugares, ni tuvo las mismas manifestaciones culturales, abarcó un largo período, por lo menos unos seis milenios, a través de los cuales los grupos humanos se distribuyeron por las diferentes regiones y zonas ecológicas e iniciaron una relación de culturo-ambiental, expresada en diversos procesos adaptativos o de neolitización, No hubo un solo foco o centro de distribución de un patrón de vida neolítico; porque cada centro se desarrolló de acuerdo con las características del habitat y la tradición cultural de los grupos allí asentados. Estos procesos se desenvolvieron en cierto aislamiento durante el Arcaico Temprano (8000-6000 a.C.), y en menor grado en el Medio (60003000 a.C.), ya sea en los valles de la costa, separados por extensos desiertos, en la sierra, por su topografía accidentada y ríos torrentosos, o en la más distante montaña y la llanura amazónica, igualmente con peculiares características.

Pero, no obstante que las sociedades siguieron portrayectorías diferentes, con estrategias de subsistencia distintas, algunas de ellas ubicadas en el área norcentral, tanto en la costa, con una economía orientada a la explotación de los recursos marinos y de lomas, como en los valles interandinos de la sierra adyacente y de las vertientes orientales, dirigidas al aprovechamiento de los recursos de varios pisos ecológicos y de cultivo, simultáneamente se tendieron redes de contactos interregionales y desarrollaron organizaciones complejas hacia los 3000-2500 a. C. La mayor productividad económica de estos grupos y la necesidad de coordinación de actividades de subsistencia diversas, en un contexto de alto riesgo, permitieron la aparición de «gestores» y de una creciente desigualdad social (Shady, 1995). En la costa norcentral del Perú, el período Arcaico comienza con los primeros asentamientos aglutinados de organizaciones sociales igualitarias y concluye, en el Arcaico Tardío o Precerámico, con el establecimiento de sociedades complejas, que erigieron construcciones monumentales, y la aparición de la civilización y la formación del estado. Cara¡ se ubica en este período (Bonavía, 1982; Engel, 1963; Feldman, 1980, 1985; Pozorski y Pozorski, 1979; Quilter, 1985, 1989, 1991).

OTROS ESTABLECIMIENTOS CONTEMPORÁNEOS A CARAL

El avance de las investigaciones en los últimos años dio a conocer importantes sitios arqueológicos pertenecientes al Arcaico Tardío, ubicados en el área norcentral del Perú, como: Áspero, en el litoral del valle de Supe (Feldman 1980, 1985); La Galgada, en la cuenca del Chuquicara, un tributario del río Santa (Grieder y Bueno 11981-, 1985), Piruro, en Tantamayo, Huánuco (Bonnier 1987, Bonnier y Rozenberg 1988), Kotosh, en Huánuco (lzumi y Terada 1972); Huaricoto, en el Callejón de Huaylas (Burger y Salazar 1985); y el Paraíso, en el valle bajo del río Chillón (Quilter 1985; Quilter, Wing y Ojeda 1991). Cabe destacar que estos sitios se encuentran en diferentes regiones: costa, sierra y selva alta, zonas ecológicas distintivas con recursos singulares, pero todos se hallan en el área norcentral del Perú. Área en que se habría desenvuelto una intensa interacción cultural durante el Arcaico Tardío, que impulsó el desarrollado social.

Estos sitios revelaron una complejidad arquitectónica mucho mayor que la inicialmente supuesta para el período
Arcaico Tardío. En la actualidad, se está evaluando la hipótesis referente a extender un milenio atrás la etapa Formativa para incluir las manifestaciones del Arcaico Tardío, dando as¡ una nueva interpretación al proceso cultural peruano.

Caral forma parte de ese conjunto, siendo uno de los más destacados por su extensión y monumentalidad.

EL DESCUBRIMIENTO DE CARAL

Desde hace varias décadas algunos investigadores habían llamado la atención sobre la existencia, en el valle de Supe, de una serie de complejos arquitectónicos monumentales (a cuatro de ellos se les denominó Chupacigarro) pero ninguno llegó a emprender excavaciones arqueológicas sistemáticas o d¡o a conocer sus resultados (1).

Atraídos por esta información, que hacía alusión a los imponentes sitios monumentales del valle, en contraste con nuestra experiencia sobre las condiciones geográficas de éste, y el conocimiento existente sobre la problemática del área, decidimos iniciar investigaciones arqueológicas. Para esto fue de gran utilidad el catastro de sitios arqueológicos del valle de Supe, efectuado por Carios Williams y Manuel Merino (1979), así como los valiosos estudios de Williams sobre la arquitectura temprana, entre los que se mencionaba a Caral.

En 1996, después de haber efectuado una detallada prospección arqueológica en el valle de Supe, con un equipo de 5 arqueólogos empezamos a trabajar en Caral uno de los cuatro establecimientos conocidos como «Chupacigarro». Este sitio fue elegido por el buen estado de conservación y porque reunía los rasgos culturales representativos del conjunto.

Para los pobladores actuales, mayormente inmigrantes de la sierra vecina, Caral ya no tenía ninguna significación; era un sitio eriazo por donde pasaba, en la época de las haciendas, la antigua carretera a Huacho, hoy cerrada por una duna. Consideraban a los volúmenes piramidales como cerros rocosos naturales. Los varios milenios y vicisitudes transcurridos habían pasado al olvido desterrando la historia y la noción de la sacralidad e importancia que tuvo la ciudad

(1). Sin embargo, en diferentes sectores de la Ciudad de Caral, hemos encontrado evidencias de intensivas excavaciones con restos de alimentos modernos. Muchas de éstas fueron hechas sin ningún rigor arqueológico y han destruido importantes estructuras arquitectónicas. Los campesinos del lugar recuerdan que hace algunas décadas llegaron unos extranjeros en dos Jeeps y excavaron en varios complejos monumentales del valle, entre ellos en Caral. De nuestra parte, tenemos información que Engel (1987) efectuó excavaciones en éste y en los otros tres sitios conocidos entonces como Chupacigarro.

El mismo nombre de Caral, tomado por nosotros del poblado más cercano al sitio arqueológico, carece de algún significado para sus habitantes. Posiblemente debió corresponder a una lengua regional desaparecida, pues los morfemas se repiten en la toponimia del área.

CAPITULO II

LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL

«La Ciudad de las Pirámides», como también la han denominado algunos visitantes, por los 6 grandes volúmenes piramidales que se observan desde el fondo del valle, se encuentra sobre una terraza aluvial, en un paisaje grisáseo y árido, rodeada por las vistosas cumbres rocosas de las estribaciones costeñas de la cordillera de los Andes, Es un medio desértico, con dunas que contrastan con el colorido verdoso del valle, del cual se separa por una serie de terrazas aluviales, formadas sucesivamente a través de tiempos geológicos,

El ambiente natural del área contribuyó a darle a Caral el carácter sagrado que tuvo; así la ciudad quedó aislada, elevada sobre el valle y alejada de la vida de éste, en una planicie, entre el cielo y los cerros.

La ciudad sagrada, que cubre un área aproximada de 50 ha, está conformada por más de 32 conjuntos arquitectónicos de diversa magnitud y función, de los cuales, hasta el presente, se han podido identificar seis edificaciones piramidales y una serie de construcciones medianas y pequeñas, entre templos, sectores residenciales, plazas públicas, anfiteatro, almacenes, altares, calles, etc. La mayoría se halla todavía cubierta con los escombros de las paredes, derribadas por el paso de] tiempo, y los materiales de¡ enterramiento ritual de las edificaciones, que hacían periódicamente los habitantes de la ciudad de Caral.

Las estructuras arquitectónicas fueron erigidas siguiendo un ordenamiento espacial, en torno a grandes plazas o a espacios abiertos. En el centro de uno de éstos se yergue un gran bloque de piedra parada o «huanca», de 2.15 m. de alto por 80 cm. de ancho, en armonioso diseño con unos volúmenes piramidales, entre los que destacan dos, por su forma cuadrangular. Es frecuente el hallazgo de Ros de taila tosca, de diferente tamaño, hincados verticalmente en algunos de los ambientes de la ciudad.

EL TRABAJO DE CAMPO

Las investigaciones en Cara¡ fueron iniciadas en julio de 1996; conducidas por la suscrita, con la asistencia del Dr. Arturo Ruiz Estrada, la participación del arqueólogo Manuel Aguírre Morales y los estudiantes de arqueología de la Universidad de San Marcos, Pedro Espinoza y Cristian Mesía, y con el financiamiento de la «National Geographic Society».

Posteriormente, las Municipalidades de Supe y Barranca decidieron apoyar económicamente el mantenimiento de algunos trabajos y la gestión para obtener el financiamiento adecuado, que hicieran posible la puesta en valor de Caral Así, Pedro Espinoza pudo continuar excavando hasta diciembre en el sector administrativo, adyacente a la pirámide I. Gracias a ese apoyo municipal, a partir de enero dé este año, Martín García Godos y Elizabeth Enriquez se unieron a los trabajos en la zona, siempre apoyados por los campesinos Julián Solís y Gaudencio Sánchez.

Desde agosto de este año, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tomó la decisión de contribuir activamente con el programa de investigaciones en la ciudad de Caral. Asimismo, el Instituto de Investigaciones Lingüísticas (INVEL) asumió, con gran interés, investigaciones para la recuperación de lenguas antiguas en el valle de Supe.

A la fecha se han realizado excavaciones en área en cinco complejos arquitectónicas. de los 32 identificados, seleccionados a partir del levantamiento planimétrico, efectuado en base a fotos aéreas.

«EL TEMPLO DEL ANFITEATRO»

Es un conjunto arquitectónico de 150 m. por 90 m, en el que destaca una gran plaza circular hundida, «anfiteatro», asociada a una estructura alargada y escalonada, que se eleva sucesivamente, a modo de un ziggurat. Los varios componentes del conjunto están alineados en el mismo eje, aunque a diferentes alturas. El complejo se halla separado del resto de la ciudad por una muralla perimetral. Las construcciones levantadas en el interior de este cerco han cumplido diversas funciones y recibieron un tratamiento especial.

La fachada principal, orientada al NE, como toda la estructura, se halla precedida por una plataforma (1), que contiene en el lado oeste una serie de depósitos alineados, uno al lado del otro, ubicados en dirección horizontal y también vertical. Casi la mitad de este componente fue destruido por un aluvión, causado por inusitadas lluvias, como efecto de algún meganiño, fenómeno ocurrido después del abandono
de la ciudad.

Desde la plataforma (1) se ingresa por medio de una amplia escalinata a la plaza circular hundida (2), presentada como un gran anfiteatro, de 29 m. de diámetro en el interior. Esta tiene tres niveles de graderías en la mitad superior, ubicada al sur, donde además se adicionó una plataforma semicircular (3), a modo de una imponente banqueta. El exterior de este anfiteatro muestra tres terrazas escalonadas con sus respectivos muros de piedra. Las paredes y pisos tuvieron revoque de arcilla y pintura blanca o amarilla. Hay indicios de por lo menos dos remodelaciones en la construcción del anfiteatro.

Del anfiteatro se asciende por otra escalinata, ubicada en el lado opuesto a la de ingreso, hacia la parte superior de la plataforma semícircular (3), que a su vez da ingreso al templo. Este se halla protegido por una muralla, que en el frontis se quiebra en ángulos rectos, formando dos grecas o salientes, una a cada lado. El templo tiene, a su vez, una banqueta adosada al exterior del frontis.

El vano de acceso al templo sigue el mismo eje de las escaleras de la plaza circular. Por éste se ingresa a un recinto central de forma rectangular-horizontal (4), separado por paredes de otros dos recintos laterales. Estos no han sido todavía excavados.

Del recinto (4), siguiendo el eje central, se pasa a un ambiente muy importante (7), porque estuvo resguardado, como se observa en la entrada, por tres paredes anchas, adosadas sucesivamente. La última tiene una saliente en forma de greca. En el contorno de¡ interior de esta habitación hay tres terrazas laterales a modo de graderías y, en el centro, un fogón ceremonial, cerca de¡ cual se hallaba una piedra o «Huanca» que posiblemente estuvo hincada. Al excavar el fogón recuperamos ofrendas carbonizadas. Éste, de forma redondeada, mide 46 cm. por 45 cm. y 41 cm. de profundidad, presenta las paredes enlucidas con sucesivas capas de arcilla, resultantes de las remodelaciones. En una antigua excavación, ya limpiada, pudimos notar que el diseño de este ambiente fue modificado por lo menos 5 veces a través del tiempo. Estos antiguos ambientes yacen debajo de la superficie actual y fueron enterrados sucesivamente. Algunas paredes muestran enlucidos negros.

Desde el recinto 7 se accede por una escalinata, ubicada en el mismo eje central, a otra plataforma elevada con dos habitaciones rectangulares, una a cada lado (8 y 9), excavadas en parte, y donde se aprecia una antigua pared enterrada, muy maltratada que llevaba decoración en relieve. Por el centro continúa una escalera pintada hacia la cima de la terraza, cuyos recintos tampoco han sido definidos (10). En este nivel, por su ubicación más alta, destacada y de limitado acceso, debió estar la divinidad principal del templo y allí se habrían realizado las actividades ceremoniales más relevantes del grupo social que tuvo bajo su control este templo en la urbe.

En la parte posterior del templo se desciende del espacio 10haciaun recinto cuadrangular (12), pintado de amarillo y rojo. De allí baja a otras dos plataformas hasta llegar al patio (15), que está encerrado por la muralla que circunda a toda la estructura.

El conjunto descrito fue construido con piedras cortadas, unidas con una mezcla de arcilla, y delimitado por la muralla que encierra un amplio espacio rectangular, donde, en otro lado del templo, se construyeron otras unidades arquitectónicas menores, como las estructuras 13 y 14, dedicadas alas actividades auxiliares de los que manejaron el anfiteatro y el templo central. Las estructuras más antiguas subyacen debajo de enormes capas de piedra y muestran variaciones en la tecnología constructiva.

Las paredes externas de este conjunto arquitectónico tuvieron un grueso revoque de arcilla pintado de blanco-crema, color que debió reluciren el paisaje desértico grisáceo. Los ambientes del interior llevaron pintura amarilla, roja y negra.

La excavación de una de las construcciones arquitectónicas auxiliares, ubicada al Este del templo (14), dentro del perímetro amurallado, permitió conocer el funcionamiento de la estructura que estamos denominando: «El Altar del Fuego Sagrado» (14)

EL ALTAR DEL FUEGO SAGRADO

En un espacio rectangular y cercado, de piedra cortada, está encerrado un edificio circular pequeño. El ingreso no es directo, sino a un costado del muro norte (1), ubicado en forma discreta; se pasa por un vano semicerrado y se continúa rodeando al edificio circular por el lado sur hasta encontrar el ingreso en el lado oeste. Se sube por un peldaño trapezoidal (2) a un vano estrecho, el cual conduce a un fogón ceremonial central (3), que es todo lo que contiene esta construcción circular. El fogón es muy especial, de forma oval (22 por 29 cm.); tiene doble nivel y dos ductos subterráneos de ventilación, que cruzan el edificio, ubicados en la dirección de los vientos norte-sur (4 y 5). El ducto norte sale por un orificio desde la pared hacia una canaleta de 18 cm. de ancho por 1.40 de largo.

Las paredes y pisos llevaron revoque y pintura crema, amarilla y ploma, según las sucesivas refácciones realizadas.

El interior del recinto circular (6) muestra, además del fogón, una capa roja y calcinada entre las varias que cubrieron las paredes y el piso, como si hubiera ocurrido, en algún momento, un fuerte incendio. Hemos observado la siguiente sucesión de capas: una de barro marrón sobre la pared de piedra, seguida por una amarilla, una blanca y el rojo calcinado, además de otras 21 capas de mayor o menor espesor.

Por los rasgos que presenta, esta unidad puede ser ubicada dentro de la denominada «tradición religiosa Kotosh», caracterizada por la construcción de pequeños recintos ceremoniales con fogones centrales para la incineración de ofrendas. Tradición que estuvo distribuida en el área norcentral del Perú durante el Arcaico Tardío y el Formativo. Esta edificación de Cara¡ muestra, sin embargo, una modalidad netamente costeña, que fue reproducida en los valles de Casma y Jequetepeque, al parecer, durante el Formativo Temprano (Pozorski y Pozorski 1996: 349)? entre los 1500-1000 años antes de cristo.

Por las evidencias disponibles, se puede interpretar que durante el Arcaico Tardío la sociedad de¡ valle de Supe habría alcanzado un gran prestigio en el área norcentral, el cual le permitió ejercer influencia ideológica en las poblaciones de los valles costeños vecinos como Huaura, Pativilca, Fortaleza, Huarmey y Casma. Del mismo modo, habría establecido comunicación con las del Callejón de Huaylas, donde se encuentran los complejos La Galgada y Huaricoto; y las del Huallaga y Marañón, asientos de Kotosh y Piruiro respectivamente.

Se ha planteado la hipótesis que los exponentes arquitectónicos de la sierra, pertenecientes a la tradición Kotosh, serían más tempranos que los costeños y que este tipo de estructuras se habría originado en la sierra, para desde allí difundirse hacia la costa (Pozorski y Pozorski, ob. cit.: 350). Si la datación radiocarbónica confirmase el contexto estratigráfico, que ubica a Caral en el Arcaico Tardío, estaríamos ante una manifestación cultural común a la arquitectura ceremonial de sociedades serranas
y costeñas. La edificación circular, en cambio, habría sido una expresión singular de la arquitectura costeña hasta ahora, al parecer con la evidencia más temprana de Caral, en base a la cronología relativa. Cabe recordar, al respecto, que fueron distintivos y peculiares los procesos adaptativos en otros aspectos de la vida social en las diferentes regiones y áreas (Shady 1993 y 1995: 55-58). Sin embargo, es cierto también, que las sociedades del área norcentral compartieron una serie de rasgos debido a la interacción y al intercambio de bienes.

EL PEQUEÑO TEMPLO DE LA BANQUETA

Es otra estructura arquitectónica, de menor tamaño, ubicada a unos 150 m. al oeste del «Templo del Anfiteatro».

Presenta una terraza central elevada entre un patio anterior y otro posterior. El paramento de esta terraza (1) muestra las diferentes fases de remodelación a las que fue sometida la construcción, las que se confirman con los análisis de la tecnología empleada, las varias capas de pintura y la estratigrafía. Hemos determinado la superposición de, por lo menos, cinco estructuras cuadrangulares, con su respectivo fogón central. Cada una de ellas fue objeto de un enterramiento ritual, con la acostumbrada incineración de ofrendas, antes de la construcción de la siguiente estructura.

Las construcciones de períodos sucesivos muestran diferencias leves en cuanto a las orientaciones de ¡as paredes, y creemos que el alineamiento de éstas varió en relación con determinadas mediciones astronómicas, efectuadas periódicamente. El conocimiento astronómico, necesario para la elaboración de los calendarios agrícolas, debió ser una de las actividades importantes a cargo de los sacerdotes de la ciudad.

El edificio cuadrangular mejor conservado consiste en un espacio encerrado por muros de piedra y una banqueta (3) de 42 cm de altura por 83 cm. de ancho, adosada al paramento de la terraza y a la parte media superior de los lados. Se ingresa a este ambiente por un vano ubicado al NE, de 1.50 m. (4). En el espacio central destaca un fogón ceremonial (5), donde se realizaron quemas rituales.

El paramento de la terraza principal (1) muestra cuatro de las cinco sucesivas remodelaciones, que hemos identificado, con accesos que fueron tapiados. El más antiguo tuvo un ingreso amplio, con un peldaño sin banqueta, que luego fue reducido dos veces hasta quedar definitivamente sellado cuando se construyó la banqueta. Finalmente, ésta fue enterrada; se levantó un nuevo paramento, paralelo al anterior, que dejó más pequeño el ambiente interno, al que se le hizo un fogón acorde con las nuevas dimensiones. Los pisos presentan una serie de hoyos de los postes de madera que soportaron el techo, compuesto de material orgánico, enlucido con barro.

En las sucesivas remodelaciones se cambió, igualmente, el color de las paredes, que conservan capas superpuestas de pigmentos: blanco crema, amarillo, gris, anaranjado y azul.

Por sus rasgos arquitectónicos, estaedificación puede ser comparada con otras construidas en la sierra, pertenecientes a la tradición religiosa Kotosh, y es una buena exponente de la interacción entre las sociedades que habitaron las diferentes regiones de¡ área norcentral.

En el lado este del «Pequeño Templo», fue éxcavado un edificio lateral que debió estar vinculado con aquél. El edificio contiene un re cinto de un sólo componente estratigráfico, destinado a actividades domésticas, dada la abundancia de res tos de alimentos recuperados, predominantemente de origen marino.

SECTORES RESIDENCIALES

Hemos identificado tres sectores residenciales, relacionados con las otras estructuras: uno frente al Pequeño Templo; otro mayor, relacionado con el Templo del Anfíteatro; y uno al pie de la pirámide C. Se caracterizan por no mostrar sobre la superficie una volumetría elevada, sino mas bien una serie de depresiones que, al inicio de las excavaciones, interpretamos como hoyos de tumbas, y porque las edificaciones, con excepción de aquellas de las últimas fases, a diferencia de los otros sectores excavados, tienen distinto diseño, y fueron construidas de material orgánico.

No descartamos que puedan haber en la ciudad otros sectores disimulados por el enterramiento ritual que hicieron sus ocupantes antes de abandonarla.

Excavamos en alguna extensión en el sector residencial A ubicado en la explanada, encima de la terraza aluvial derecha de la quebrada por donde pasó el aluvión, al este del Templo del Anfiteatro. A su vez, este sector tiene al frente el espacio abierto más extenso de la ciudad, en cuyo contorno se erigieron las enormes estructuras piramidales.

Ocupa un área de forma rectangular, con terrazas y muros de contención, levantados con bloques de piedra, En el interior se distinguen plazas y subdivisiones, aun no excavadas.

En este conjunto de recintos hemos identificado varios componentes arquitectónicos que muestran estilos y técnicas diferentes, todos pertenecientes a períodos distintos. Al igual que los otros complejos de la ciudad, éste fue también objeto de un enterramiento ritual progresivo y de la incineración de ofrendas. Hemos identificado hasta 10 capas estratigráficas, las cuales sugieren una larga ocupación en este espacio de la ciudad.

Los ambientes aterrazados con paredes de piedra, ubicados frente al gran espacio abierto y presididas por una pequeña estructura escalonada, adherida en la parte central del muro frontal, corresponden a una de las últimas fases constructivas. Esta estructura recuerda al «usnu» incaico.

Otra fase constructiva más antigua presenta paredes con armazón de palos de huarango cruzados por carricillos. Esta fue seguida por otra con estructuras de «quincha», compuestas de un armazón principalmente de carricillos.

Algunos ambientes, no bien ubicados cronológicamente, tienen paredes de piedra cortada y de cantos rodados. Asimismo, se recuperó pequeños adobes en los rellenos, quizás pertenecientes a un edificio muy antiguo.

A la fecha se ha excavado un conjunto de recintos con paredes de huarango y fino revoque, pintadas de crema, amarillo o anaranjado, con pisos igualmente enlucidos y pintados, de alisado uniforme.

En este sector, como en otras partes de la ciudad, las edificaciones muestran sucesivos enterramientos y remodelaciones. Al parecer, una de las actividades más importantes de los habitantes estuvo centrada en el cambio permanente del diseño arquitectónico; tapaban unos ambientes en tanto usaban otros y remodelaban los antiguos. Una de las últimas acciones en este lugar consistió en destruir, como era costumbre, una parte de las construcciones y enterrar completamente todos los recintos con grandes acumulaciones de piedras. Estos enterramientos fueron efectuados en medio de rituales, con grandes incineraciones de alimentos, esparciendo el carbón y la ceniza, depositando ofrendas en hoyos o al lado de las paredes. En la fase tardía, estas ofrendas incluyeron canastas, fabricadas con fibra vegetal, «shicras», llenas con bloques de piedras cortadas y cantos rodados, junto con alimentos quemados, vegetales, moluscos y pescados.

En el centro de los recintos del sector se han encontrado los fogones rituales donde se quemaron alimentos en un acto previo a la nueva remodelación; con ellos se cubrió toda el área antes de hacer el nuevo piso, patrón que ha sido observado también en las otras unidades arquitectónicas de la ciudad.

Como parte de¡ material usado para el enterramiento, recogimos pequeños adobes hechos a mano, algunos en forma plano-convexa, fragmentos de revoque y de arcilla mezclados con cañas y fibras, procedentes de antiguas construcciones destruidas.

Los materiales asociados a todas las remodelaciones identificadas consisten en restos de alimentos, vegetales y marinos, textiles entrelazados, fragmentos de mates, cestas, figuras de arcilla no cocida, lascas cortantes, pedazos de cuarzo, chancadores, moledores y piedras quemadas. No hubo ningún fragmento de cerámica o de textiles a telar, aunque si varios trozos de arcilla quemada, desprendidos de los fogones y de los pisos circundantes.

LAS CONSTRUCCIONES DE HUARANGO Y DE QUINCHA

Debido a las excelentes condiciones de conservación y al patrón constructivo y destructivo secuencial, hemos podido registrar las técnicas de edificación utilizadas a través de los varios períodos de ocupación en este sector del centro urbano. Una de ellas, las más extendida, lleva el armazón de palos de huarango cruzados con carricillos. Uno de los ambientes tuvo decoración mural modelada, que fue destruida al serenterrada. Para ello, hicieron un cerco tosco de pirca, paralelo al muro, que contuviese al material de relleno, pero previo al depósito de éste excavaron unos pozos en el suelo, al pie del muro, donde depositaron ofrendas. En la pared de este recinto, opuesta a los relieves, se encuentra una pequeña plataforma de piedra y barro, a modo de un asiento. Este ambiente tuvo algunas remodelaciones y fue reutilizado durante varias épocas.

Debajo de él subyace enterrada otra estructura arquitectónica de piso blanco y pulido.

A una época posterior pertenecen unos ambientes con armazón de «quincha», a base de algunos palos de huarango equidistantes y carricillos, colocados por pares, tanto en dirección vertical como horizontal, amarrados con junco, los cuales parecen formar un diseño reticulado. Los atravesados en forma horizontal van por detrás.

Además, aplicaron por ambos lados, tanto a las habitaciones de huarango como a las de quincha, que tienen esquinas curvadas, un grueso revoque de arcilla, un enlucido de barro, muy alisado, y pintura amarilla o blanca.
Los pisos fueron igualmente alisados y pintados.

DEPÓSITO ESPECIAL DE OFRENDAS

En uno de los recintos más tardíos del sector A se construyó un depósito de ofrendas, de 1.30 m. por 60 cm., como parte del enterramiento ritual. Este consistió en una caja rectangular con paredes de piedra cortada y cantos rodados, enlucidas con barro sólo en la cara interna y pintadas de color blanco. No hubo cara externa, porque era parte del relleno, consistente en piedras angulosas y cantos rodados de tamaño mediano (Técnica que también hemos encontrado en algunos muros tardíos de los otros complejos excavados).

En esta caja se depositaron capas de ofrendas, siguiendo un ordenamiento ritual estricto. Debajo de una cubierta de carricillos y de una esterilla fina había una especie de «tamal» carbonizado y otros alimentos dentro de valvas de moluscos, cubiertas con haces de hojas, colocadas unas hacia abajo y otras hacia arriba, asociados a una tabletilla de madera alisada, En las esquinas habían huesos de pescado, conchas, hojas y unos panecillos de barro de forma redondeada.

Las ofrendas más destacadas, dejadas en la parte central, consistían en algunas figuirillas de barro no cocido, dos casi enteras, colocadas boca abajo, otras fragmentadas en pedacitos de cuarzo transparente y una piedra.

En una de las esquinas de la caja había un instrumento musical, una flauta, una cesta y abundantes haces de hojas.

Por todo el espacio se hallaron restos de pescado seco, moluscos, huesos de roedores y fragmentos de coprolitos humanos. Además, el piso es amarillo (por la complejidad de este depósito de ofrendas dejamos su descripción detallada para un artículo específico).

«LETRINA»

Otro de los hallazgos importantes del sector residencial A consiste en un espacio lleno de grandes heces humanas, el que fue cubierto con una capa de ripio fino.

Cuando podamos avanzar con las excavaciones de la «letrina», el material dará importante información sobre la dieta alimenticia, el nivel nutricional y las enfermedades de los ocupantes de esta parte de la ciudad. Se podrá conocer, asimismo, la naturaleza del ambiente donde se depositaron las heces y verificar, como sugiere el contexto, si se trata de un recinto especial dentro de¡ ordenamiento habitacional. Servirá también para la reconstrucci0n de la flora existente en esa época, del clima y de las actividades económicas practicadas por los pobladores.

Llama la atención el repetido hallazgo de heces humanas asociadas a las diversas ofrendas. Se podría interpretar que esta clase de muestras estuvo considerada como sagrada.

LA PLATAFORMA ESCALONADA, «USNU»

Esta pequeña unidad arquitectónica escalonada, con frente al noreste, estuvo adosada al muro de lajas perimetral del sector A .

Se encontró semidestruida por las excavaciones extensas que se hicieron en esta ciudad hace unas décadas. Un forado había alcanzado al relleno de «shicra», donde se dejó una bolsa de galletas y un fragmento de periódico. Sólo quedaba un peldaño completo y parte del siguiente, el tercero, estaba destruido.

Mide 1.71 m, x 2,64 m. y habría tenido tres escalones; el paso que se conserva 28 cm x 31 cm de conserva mide 2 altura.

Las paredes son de piedras cortadas v cantos rodados con estuco, enlucido y pintura crema y blanca sólo en la cara interna. Habría tenido tres escalones.

El interior de esta plataforma contenía un relleno de 43 cm., compuesto por cantos rodados pequeños, cascajo, trozos de revoque y tierra, el cual cubría a un conjunto de 7 canastas de shicra, superpuestas entre rellenos de piedra y algunos grandes bloques cortados.

Las shicras son de junco, confeccionadas con fibras dobles torcidas de aproximadamente 1.5 cm de ancho, a modo de una red, con cuadros de 7 por 7 cm., un diámetro de boca de 30 cm. y 18 cm. de altura. El contenido varía unas llevaban piedras de tamaño mediano, otras sólo unas cuantas grandes. Pesaron entre 10 y 15 kilos. Junto con las piedras habían carboncillos. mesodesmas amarillas pequeñas. fragmentos de choros y restos de cangrejos, En un caso la shicra era doble, es decir. una sobrepuesta en otra.

Debajo de las shicras hubo dos capas, divididas en sectores por fibras, de 7 y 5 cm., con ceniza, abundante pescado, cangrejos, vegetales, choros, mesodesmas, heces y «gomas de mascar».

Este contenido orgánico fue depositado sobre el piso, mayormente roto, correspondiente al Muro de piedra al que se adosó esta estructura.

SACRIFICIOS HUMANOS

En el sector residencial cercano a la «Pirámide C», se halló el entierro de un infante menor de un año, depositado como ofrenda antes de la construcción de una pared con grandes bloques líticos.

La pirámide C es una de las más elevadas, de 21.56 m. Al este de ésta, pero en directa asociación, se encuentra el sector residencial, con un cerco el-, e¡ lado norte, compuesto de grandes bloques de piedra cortada.

Excavamos en este sector tres cortes de prueba, uno de los cuales permitió identificar el entierro humano, que a continuación describimos.

El cadáver fue depositado en una fosa excavada en el terreno estéril, Posteriormente sellada por un piso morado. La fosa, deforma ovoide, tiene 68 X 28 cm. en la boca y una profundidad de 1.42 m. El paquete funerario mide en la base 89 X 28 cm, Esta fosa se halla debajo del muro de piedra, lo que hizo muy difícil la excavación.

Sobre e¡ piso morado había un relleno muy similar al material de la capa estéril, el cual servía de base al piso gris, que está asociado al muro de grandes bloques de piedra.

El relleno que cubría al entierro presentaba una secuencia de capas compuesta por carboncillos, de cantos rodados, y arena.

El infante se encontraba en dirección E-W, decúbito dorsal y con la cabeza al este, mirando a la pirámide. Fue envuelto en una estera de fibra de junco y tenía, hacia los pies, una cesta de fibra entrelazada de 10 cm. de diámetro; una redecilla de algodón con similar técnica se hallaba adherida a la cabeza y sobre ella otra cesta similar a la anterior El cuerpo estaba cubierto con un textil de algodón, en el lado norte de la cabeza había una valva de Choromytilus chorus,- otro choro a la altura del hombro derecho. En el lado izquierdo del hombro se recuperó una aguja de hueso y ala altura del estómago un cordel de algodón. En el cernido de los residuos de¡ entierro aparecieron semillas de algodón, un fragmento de cuarzo transparente, una cuenta de hueso y una cuenta de piedra.

En otros sectores de la ciudad se han ubicado algunos entierros humanos, asociados con estructuras arquitectónicas, todavía pendientes de excavación.

EL TEMPLO MAYOR

(PIRÁMIDE E)

Es una de las construcciones piramidales más destacadas de la ciudad; se encuentra hacia el este, al borde de la terraza que linda con el valle, desde donde se la puede apreciar, imponente en toda su magnitud.

La componen una pequeña plaza circular hundida, ubicada en el frontis de la pirámide, de 19.0 m. de diámetro interno y una profundidad de 1.98 m. Esta plaza presenta dos escalinatas, una de ingreso, con 8 pasos, y otra de conexión con la estructura piramidal. En la parte externa se aprecian dos muros circulares a diferente nivel, que a modo de dos anillos o terrazas definen el perímetro circular. Aunque de menor dimensión, esta unidad es parecida al anfiteatro. La construcción es de piedras cortadas, unidas con argamasa de barro, gravilla y cantos rodados.

Se observa el desfase de unos 6 grados en el eje de ubicación, entre el acceso a la plaza y la entrada a la pirámide, que podría indicar una diferencia diacrónica entre fases constructivas, donde la plaza circular fuese integrante de un complejo más antiguo, cubierto por las sucesivas remodelaciones y ampliaciones efectuadas en la pirámide.

La estructura piramidal central tiene dos alas laterales, cada una con tres grandes plataformas. El ascenso de una plataforma a la siguiente se efectúa a través de una imponente escalinata, aún semienterrada. El gran atrio, ubicado en la parte superior, muestra un enorme bloque de piedra, «huanca», caído, en la forma de un lanzón, de 1. 70 m x 45 cm., que recuerda al que se halló en el atrio de¡ Templo del Anfiteatro.

En la segunda plataforma, al oeste, se ubicaron dos grandes bloques de piedras caídas, uno con tres hoyos tallados y el otro totalmente pulido.

Las escalinatas de la parte posterior, que dan al valle, indican 24 niveles de acceso a estructuras todavía no identificadas.

En el contorno de la pirámide se hallan enormes bloques de piedra, que a modo de cerco delimita el espacio correspondiente a la edificación.

Las excavaciones en este monumento han tenido carácter preliminar debido a su gran volumen, que requiere una fuerte inversión de mano de obra. No obstante, hemos podido observar que la técnica constructiva para elevar la pirámide consistió en grandes rellenos con bloques de piedras cortadas, cantos rodados, grumos de arcilla y barro, provenientes de edificios antiguos, depositados juntamente con canastas de fibra, «shicra», llenas de piedras, ramas, hojas y ceniza, en un contexto ritual muy similar al de los otros conjuntos excavados.

Los pisos de los recintos y de la plaza circular hundida estuvieron enlucidos con capas de arcilla, pintadas de blanco y amarillo.

LA ESTRUCTURA AUXILIAR DE LA PIRÁMIDE CUADRANGULAR (I)

La pirámide denominada 1 conforma un espacio aparte, junto con otra, ambas de notoria forma cuadrangular, dispuestas en tomo a un espacio abierto y con un gran bloque, de piedra hincado o «huanca».

En el lado sur de la pirámide 1 se excavó una estructura «auxiliar», compuesta por recintos de piedra y patios delimitados por un muro perimetral. Los ambientes son pequeños y con una serie de fogones centrales y banquetas, que sugieren un conjunto de depósitos, ordenado en torno a espacios de mayores dimensiones. Las paredes están cubiertas de cuidadoso enlucido y de pintura crema, amarilla y roja.

Destaca en este conjunto un espacio abierto, frente a la pirámide I, que tiene adosado en la esquina sureste una plataforma escalonada, a modo de un altar o lugar prominente. Este ambiente y otros de la estructura contienen sobre el piso una capa de materiales carbonizados.

Al igual que las otras construcciones de la ciudad, ésta muestra sucesivas remodelaciones y recintos en varios niveles estratigráficos. Al parecer, la función de esta estructura habría cambiado con el tiempo. Hemos observado, por lo menos, cuatro edificaciones superpuestas. Los ambientes que subyacen a los pequeños recintos son de mayores dimensiones. Una de las habitaciones, con un pequeño altar, fue cubierta totalmente con numerosas bolsas de shicra, relleno inusual que podría indicar su carácter sagrado; en la mayoría de casos, la shicra está aislada como una ofrenda y colocada en medio del relleno.

Algunos entierros intrusivos, del período de Los Desarrollos Regionales (200 a. C- 100 d. C.) han alterado la composición de los recintos que linda con la pirámide I.

En este conjunto, más que en otros de la ciudad, nos llamó la atención el tamaño reducido de los recintos de la última fase constructiva. Pero, al igual que en todos, es notable su carácter ritual.

CAPÍTULO III

LA SOCIEDAD DE CARAL - SUPE: INFERENCIAS PRELIMINARES SOBRE LA ANTIGÜEDAD:

En base a la información recuperada, se puede asignar la ciudad sagrada de Caral al período Arcaico Tardío (3000-1500 años a.C.).

La ocupación de Caral habría empezado hacia el tercer milenio antes de Cristo (unos cinco mil años al presente) y continuó durante varios siglos, como puede inferirse de la estratigrafía y de las construcciones superpuestas. Se ha observado cambios a través del tiempo en el diseño y concepción de la ciudad, asimismo en la tecnología constructiva y en el volumen de mano de obra invertida.

Al parecer, en esa época, la población que habitaba Supe estaba distribuida en la zona del litoral y en el valle bajo y medio, conformando comunidades sedentarías, autosuficientes y concierta autonomía en su organización, pero participaba de una entidad mayor, como se infiere de los numerosos rasgos culturales compartidos y de las dimensiones monumentales de algunos sitios, que implican una inversión de mano de obra mayor que la proveniente de su ámbito directo, con la correspondiente organización, supracomunitaria.

Si bien en el litoral se edificó un sitio monumental, como Aspero, y en el valle bajo destacó el complejo de Piedra Parada, el sector medio del valle tuvo la mayor concentración de establecimientos, además de la más grande extensión y volumen, entre los que resalta Caral. Al lado de esta ciudad se edificaron los extensos complejos, denominados Chupacigarro Este, Chupacigarro Centro, y Chupacigarro Oeste, y frente a ellos, en la otra margen del valle, Pueblo Nuevo y Alipacoto. Son, asimismo, notables los complejos de Huacache y Peñico. Puede considerarse a ¡a población supana de entonces entre las primeras sociedades que alcanzaron un temprano y complejo desarrollo, y que organizaron sus actividades económicas, sociales y político-religiosas dentro del marco de los asentamientos urbanos.

LA SACRALIDAD DE LA CIUDAD

La religión tuvo un rol predominante en la vida de los pobladores y en su organización social, los templos destacaron en ¡os centros urbanos y en torno a ellos se desenvolvieron las actividades cotidianas de diverso orden. Cada asentamiento tuvo as¡ un carácter sagrado y los templos fueron el foco de la dinámica socioeconómica y política.

Estos templos sirvieron como fundamento de la cohesión social y recibieron una periódica remodelación, posiblemente en relación con observaciones astronómicas, una de las actividades efectuadas por los gestores de estas ciudades, encargados de la medición del tiempo y de la elaboración del calendario agrícola. Las varias piedras paradas o «huancas», identificadas en las plazas y atrios, habrían servido para esta función. El trabajo permanente de construcción-destrucción y reconstrucción de las estructuras en medio de rituales, ofrendase incineraciones, era también un modo de mantener las obligaciones de la población con la religión y de utilizar a ésta como medio de cohesión.

Los gestores o conductores de la ciudad de Caral reforzaron su poder con estas prácticas ceremoniales y rituales, Todas las actividades efectuadas en la ciudad estuvieron teñidas de religiosidad, cada ambiente tuvo su fogón central donde se incineraban alimentos y otras ofrendas.

Antes de la remodelación de un ambiente se quemaban bienes y se esparcían los carbones y las cenizas por el piso del recinto, que luego era enterrado. En algunos casos, se colocaba en hoyos, tapados por alimentos quemados y cenizas, una especie de «tamales», alimentos preparados, envueltos en hojas. En un período tardío se puso unas canastas llenas de piedras y alimentos quemados en medio de¡ relleno de la habitación que estaba siendo enterrada.

ASPECTOS DE LA ECONOMÍA

La sociedad que edificó el centro urbano de Caral se sustentaba de una economía mixta, basada en actividades agrícolas complementadas con la pesca en el mar y el río, con la recolecta de moluscos y con el aprovechamiento de los recursos vegetales y animales de¡ abundante monte ribereño y de las lomas.

Los feligreses de Caral se desplazaban por el valle, cultivaban en las estrechas márgenes del río Supe, de tierras muy fértiles, irrigables con facilidad mediante cortos canales que tomaban agua del río o de los abundantes «puquiales», por donde afloraba la mapa freática. Este medio debió nutrir a una abundante flora y fauna.

De la misma forma se aprovechó de los recursos del mar, ya sea por el valle de Supe o, más directamente, por una vía natural entre los cerros, que sale al valle de Huaura, a la altura del actual pueblo de pescadores de Végueta. Extrajeron, de preferencia, anchovetas, choros, mesodesmas y algas.

Aparte de sus propios recursos naturales, el sector medio del valle, donde se encuentra Caral, posee las mejores rutas de comunicación con los valles vecinos, cuya población habría estado bajo el control ideológico de los conductores de los templos de Caral. Así parece sugerirlo la amplia distribución que alcanzó en el área el patrón arquitectónico de plataformaplaza circular hundida, peculiar de los asentamientos de Supe.

LOS FELIGRESES DE CARAL

Los constructores de Caral tuvieron conocimientos de arquitectura, geometría y astronomía. Supieron combinar formas y pianos, ordenar los edificios en el espacio, de acuerdo a un plan preconcebido, en un contexto artístico de intenso carácter religioso.

El ordenamiento espacial previo, la extensión del espacio construido y la diversidad de estructuras sugieren un patrón definidamente urbano.

Si comparamos la arquitectura de Caral con la del sitio de Aspero, ubicado en el litoral de Supe, observamos una fuerte identidad en el patrón constructivo, en la tecnología, en los materiales utilizados y en los procedimientos; esto hace pensar en la existencia de un grupo de especialistas que prestó servicios en ambos sitios o de una intensa comunicación entre las autoridades de estos centros urbanos, del litoral y del valle medio. Es también similar la forma como se ha expresado el patrón cultural de permanente construccióndestrucción, enterramiento y reconstrucción de los edificios.

A diferencia de los centros ceremoniales del período siguiente, «Formativo», Cara! muestra una gran extensión y, sobre todo, una mayor diversidad constructiva, que se espera de un lugar habitado por una población permanente. Por otro lado, la mayoría de los ambientes religiosos en las áreas excavadas son pequeños e íntimos, especiales para un número reducido de participantes, que quizás agrupaba a los representantes de las familias.

Se hace evidente que la sociedad tuvo una organización jerarquizada, con estamentos sociales bien definidos: campesinos pescadores y los especialistas, que eran autoridades religiosas o gestores. En algunos casos, los edificios estuvieron cercados por murallas que separaban al personal que los ocupaban del resto de la comunidad, Asimismo, en los complejos excavados existen ambientes que contienen estructuras escalonadas, que recuerdan al «usnu» incaico, símbolo del poder o importancia de la autoridad social.

Los trabajadores, además de realizar las actividades económicas de subsistencia, agricultura, pesca, recolecta de mariscos y de aprovechar de los recursos naturales del monte ribereño, de los pantanos y de las lomas, estaban obligados a prestar servicios permanentes en las obras públicas: explotación de canteras, traslado de los bloques de piedra, algunos de grandes dimensiones, para la construcción y remodelación permanente de las edificaciones. Ellos también tuvieron a su cargo el acarreo de piedras y tierra en grandes volúmenes, para el enterramiento ritual de las construcciones, actividad realizada periódicamente,

El número de centros urbanos (17), identificado en el valle de Supe, y su magnitud, requirieron de una gran cantidad de mano de obra y de los excedentes, para su edificación, mantenimiento, remodelación y enterramiento. Si consideramos exclusivamente la capacidad productiva de este pequeño valle, esa inversión no habría podido ser realizada sin la participación de las comunidades de los valles vecinos. Por motivos que todavía desconocemos, la ideología de los pobladores de Supe alcanzó prestigio regional en la época, convirtiéndolo en un valle sagrado. Las comunidades ubicadas en las rutas de comunicación, como Caral, atrajeron la atención de sus vecinos, lograron captar la fuerza de trabajo y los excedentes producidos por los pobladores de los valles costeños de Huaura, Pativilca y Fortaleza, con los cuales se comunicaba Supe a través de varias quebradas laterales, especialmente desde el valle medio.

Nos preguntamos si el mismo nombre que ha quedado en el valle, Supe (de Supay, demonio, diablo), podría ser el recuerdo nominal del temor y respeto que las sociedades de aquella época le tuvieron al lugar donde residían los dioses y estaba el poder de los gestores y conductores de su vida económica, social y religiosa.

RELACIÓN DE OTRAS POBLACIONES COETÁNEAS

Asimismo, cabe señalar las amplias redes de comunicación que se tendieron en el Arcaico Tardío, entre los 3000y 1500 años antes de Cristo, en el área norcentral del Perú, espacio que estuvo articulado en el eje de norte-sur, entre los valles de El Chillón y Chao, y en el eje oeste-este, a lo largo de los varios pisos ecológicos de la cordillera, desde el mar hasta el Huallaga y el Marañón.

Esta fue el área que tuvo el mayor avance sociocultural del Perú durante el Arcaico Tardío. Las poblaciones vecinas del área norte y sur presentaban un menor nivel de integración social.

Se ha denominado «tradición cultura¡ religiosa Kotosh» al patrón religioso observado en los varios centros monumentales estudiados en el área norcentral. La sociedad de Caral compartió una serie de rasgos culturales de esta tradición con otros centros de la época, ubicados en el valle de Chuquicara (La Galgada), en el Callejón de Huaylas (Huaricoto), el valle del Huallaga (Kotosh) y el Marañón (Piruro). Entre los rasgos más comunes se encuentran: construcciorres arquitectónicas con recintos pequeños, fogones centrales, ofrendas incineradas, nichos, banquetas y un contexto material precerámico. En el área se generó una importante esfera de interacción, que impulsó el desarrollo cultural. Esta situación explica mejore¡ posterior desenvolvimiento y el nivel monumental de los centros ceremoniales del Formativo Temprano en la costa, en Casma, Rímac o Lurín y la edificación de Chavín de Huantar, un milenio y medio después que se iniciara la construcción de los establecimientos del Arcaico Tardío.

SIGNIFICACIÓN DE CARAL EN EL PROCESO CULTURAL PERUANO Y EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL

Los numerosos centros urbanos que contiene el valle de Supe, de gran complejidad y de temprana datación, realidad arqueológica no informada en otro lugar de¡ territorio nacional, convierten a este valle en una zona privilegiada para las investigaciones sobre el proceso civilizatorio en el país, situación que justifica el calificativo que le estamos dando: «Supe, El Valle Sagrado en los Albores de la Civilización en el Perú ».

En base a la información disponible, se puede afirmar que Cara¡ es uno de ¡os centros urbanos más extensos y complejos del Arcaico Tardío.

Su complejidad arquitectónica, su ordenamiento espacial y de extensión, y los testimonios de su cultura material permiten inferir, a falta de nuestro conocimiento sobre su escritura, la existencia de especialistas que lograron desarrollar ciencias aplicadas como la geometría, aritmética y astronomía, dentro del contexto religioso que se extendió en todas las actividades. Estos conocimientos fueron plasmados en la construcción de la ciudad y, posiblemente, en la confección del calendario. El instrumento ideológico les permitió el manejo de la población y de sus excedentes de producción.

En cuanto al continente americano, el Perú se presenta como el foco civilizatorio más antiguo, con arquitectura monumental y organizaciones sociales complejas, que anteceden en, por lo menos. mil años a las sociedades de similar nivel en Mesoamérica.

El Perú ha sido considerado como uno de los seis focos civilizatorios a nivel mundial, al lado de Egipto, Mesopotamia, China, India y Mesoamérica (Service 1968). Sin embargo, las investigaciones arqueológicas, en el caso peruano, no son todavía suficientes para conocer las características, condiciones y factores que intervinieron para configurar ese alto nivel de desarrollo.

En el plano mundial, podemos señalar que, cuando se construía en Egipto las pirámides de Keops y florecían las ciudades sumerias de Mesopotamia, hacia los 2550 años antes de Cristo, en Supe, Perú, se edificaba el centro urbano monumental de Caral.

También podríamos decir que, si los filósofos presocráticos de Grecia discutían sobre el origen de la vida hacia los 600 años antes de Cristo, en el centro urbano de Caral por lo menos 2000 años antes, anónimos filósofos explicaban a su pueblo diversos aspectos relacionados con la existencia de los hombres, los recursos naturales, el origen de la vida y de las cosas.

EL ABANDONO DE LA CIUDAD SAGRADA

Finalmente, después de varios siglos de ocupación, los habitantes de la ciudad sagrada decidieron abandonarla, no sin antes enterrar todas las construcciones con densas capas de guijarros, piedras cortadas y cantos rodados, cumpliendo con determinadas ofrendas a la usanza tradicional. Nada se dejó al descubierto. El clima, a través de los cuatro milenios siguientes, se encargó de acumular arena y contribuir en esta obra de enterramiento cultural.

En los tres primeros siglos de nuestra era, algunos grupos enterraron a sus muertos en ciertos sectores de la antigua ciudad, sin conocer ya su historia.

Sólo las excavaciones arqueológicas irán desenterrando las calles y barrios de este primigenio centro urbano y se podrá mostrar al mundo las obras realizadas por esta sociedad que logró el mayor esplendor de toda la historia del poblamiento del valle de Supe. No hubo all¡ otra época de similar importancia. Caral nunca volvió a ser habitada y eso ha permitido que lleguen hasta nosotros, sin alteraciones, los testimonios culturales de un pueblo en los albores de la civilización.

CONCLUSIONES

1 . El valle de Supe fue uno de los asientos más importantes donde se configuró la civilización peruana.

2. La ciudad de Caral, perteneciente al período Arcaico Tardío (5000-3500 años antes del presente), es uno de los exponentes más destacados para el conocimiento del proceso civilizatorio del desarrollo urbano y de la formación del estado en el Perú.

3. Los feligreses de Caral que habitaban el territorio en forma nucleada y sedentaria, basaron su economía en la producción agrícola, complementada con la extracción de peces, moluscos marinos y los recursos del monte ribereño, de los pantanos y las lomas.

4. El bajo desarrollo tecnológico fue reemplazado por un alto nivel de organización social, que utilizó a la religión como instrumento para el manejo de la fuerza de trabajo humana.

5. Los habitantes de la ciudad tuvieron un nivel de organización social complejo, con diferencias jerárquicas, donde la clase conductora estaba sustentada por la función social que desempeñaba.

6. La ciudad fue construida, destruida, reconstruida y remodelada permanentemente, en un contexto ritual. Cambió de diseño arquitectónico y de técnicas constructivas a través del tiempo.

7. La construcción, mantenimiento y remodelación de este centro urbano dependió de la productividad de un área mayor que la del valle de Supe. Aquí apreciamos un aumento en la inversión de fuerza de trabajo, a través del tiempo, los volúmenes de piedra y tierra son mayores.

8. La élite de Caral participó en la esfera de interacción formada en el área norcentral, que integró a las regiones de costa, sierra y oriente, cuyas sociedades compartieron una serie de patrones culturales.

9. El valle de Supe fue la sede de una sociedad que alcanzó gran prestigio en el Perú durante el Arcaico Tardío.

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Arqueólogos descubrieron aldea de 5 mil años de antigüedad

Fecha Publicación: 12/06/2005 12:00:00 a.m.

Resumen: Arqueólogos peruanos descubrieron una aldea de pescadores de unos 5.000 años de antigüedad que probablemente abastecía con productos marinos a la ciudad sagrada de Caral-Supe, la civilización más antigua de América, informa la prensa de Lima.

El sitio arqueológico, conocido como Bandurria, está ubicado a 145 kilómetros al norte de Lima, cerca a la localidad de Huacho y en las inmediaciones de la albufera Paraíso.

El arqueólogo que dirige el proyecto, Alejandro Chu, dijo que se trata de una zona en la que sus habitantes accedieron a varios recursos provenientes de la albufera, del mar y de las lomas adyacentes.

Las excavaciones del sitio, formado por cuatro montículos cubiertos de arena de los cuales sólo ha sido excavado uno, ha dejado al descubierto una construcción de barro y piedras de 60 metros de largo, 30 de ancho y 10 metros de altura.

La arqueóloga Ruth Shady, descubridora de la ciudad sagrada de Caral, comentó que la arquitectura de Bandurria consistía en cantos rodados, nunca antes registrada en la costa peruana.

El descubrimiento de las edificaciones de este sitio arqueológico, que cubre un área de unas 23 hectáreas y corresponde al período Arcaico Tardío, podría cambiar el concepto de que no se trataba de una aldea de pescadores si no de un centro preurbano.

Los hallazgos durante las excavaciones han permitido llegar a la conclusión de que los habitantes del lugar utilizaron la fibra del algodón para hacer telas y cordeles para las redes de pesca, y junco para la confección de canastas y bolsos para el traslado del pescado.

Shady comentó que los habitantes de Bandurria deben haber sido los abastecedores de pescado de Caral, ciudad que, según señaló, tuvo vínculos estrechos con pescadores, comerciantes y agricultores.

Además, cerca del lugar excavado se hallaron los restos de un hombre, una mujer y un niño, al parecer miembros de una familia de pescadores, así como avíos de pesca y restos de caminos que habrían comunicado a Bandurria con Caral.

La ciudad sagrada de Caral-Supe, ubicada unos 50 kilómetros al noreste del lugar recién descubierto y que se investiga desde 1994, fue edificada por el primer Estado político de América, con organización económica, social y religiosa, según los expertos.
Fuente: http://www.radional.gob.pa/portal/noticia.aspx?PaginaAnterior=Noticias.Aspx&NoticiaID=31072

Valencia. Arqueólogos hallan en Gandia una necrópolis visigoda con 200 esqueletos y una villa romana

Valencia. Arqueólogos hallan en Gandia una necrópolis visigoda con 200 esqueletos y una villa romana

(Foto) Vista de la necrópolis visigoda de Beniopa, en Gandia. Los cuerpos, la mayoría de niños, estaban amontonados en fosas y agrupados por familias.

Un grupo de arqueólogos ha descubierto en Gandia una gran necrópolis visigoda, con 50 tumbas y cerca de 200 esqueletos, que estaban agrupados por familias. En la zona excavada, situada en el área de urbanización Beniopa-Passeig, también se han encontrado restos de una villa romana de los siglos II y III.

La comunidad arqueológica está de enhorabuena en Gandia. Las obras de urbanización de Beniopa-Passeig han sacado a la luz los restos de una necrópolis visigoda, de los siglos V y VII, y una villa romana imperial de los siglos II y III. La mayor relevancia reside en la localización de 50 tumbas, excavadas en la tierra y revestidas por losas de piedra.

Cincuenta enterramientos pero cerca de 200 cuerpos. El ritual de inhumación es el de “uso múltiple” de una misma tumba, donde se acumulan, en algunos casos, hasta cinco y seis cadáveres. Este hecho ha dificultado el estudio de toda la superficie, tal y como explicaron los propios arqueólogos responsables.

Otro dato que se ha podido conocer observando la necrópolis, por la disposición de las excavaciones, es que ya realizaban separaciones entre familias o clanes. Aparecen pequeñas agrupaciones de seis o siete fosas comunes, alejadas del resto.

La gran mayoría de los esqueletos corresponden a personas de corta edad, por lo que los expertos realizarán un intenso estudio morfológico y paleopatológico de los huesos para averiguar las causas de las muertes, así como su modo de vida, costumbres o enfermedades.

El descubrimiento se realizó en enero. Pero los resultados no se han ofrecido hasta ahora por temor a posibles expolios. Ayer mismo los restos fueron retirados. Cuando finalicen los estudios, todos los hallazgos quedarán conservados en el Museu Arqueològic de Gandia (MAGa)

Beniopa y l’Alqueria de Rubio

El yacimiento, ubicado entre el barranco de Beniopa y l’Alqueria de Rubio, presenta dos zonas diferenciadas: una norte donde se ha localizado una villa romana de época imperial, de entre los siglos II y III, y una necrópolis visigoda en el sur.

Se han recuperado silos de almacenamientos que utilizaban como vertederos y destaca un dintel que lució en su día un busto. Las pistas las aporta una inscripción dedicada al dios Hércules. Los expertos sospechan que esa pieza podría estar albergada en un templo, por lo que creen que podría ser un villa importante y lugar de culto.

Sorprende también la gran cantidad de ornamentos, sobre todo, en las niñas, como pendientes de plata, collares de pasta de vidrio, agujas de pelo o incluso una hebilla perfectamente conservada.

La verdadera importancia radica en la escasez de yacimientos de esta época y los pocos estudios de los mismos. “El periodo visigodo es uno de los más oscuros de la historia, y descubrimientos arqueológicos de esta época son auténticas joyas”, aseguró el arqueólogo jefe Llorenç Alapont. De hecho, la comunidad científica ya ha mostrado su interés por conocer y estudiar la necrópolis de Beniopa.

Fuente: A. ESCRIVÁ/ GANDIA, Las Provincias Digital, 16 de julio de 2005
Enlace: http://www.lasprovincias.es/valencia/pg050716/prensa/noticias/Cultura/200507/16/VAL-CUL-200.html

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(2) Valencia. Descubren en Gandía una necrópolis visigoda con 200 cuerpos

Las obras de urbanización del sector Beniopa-Passeig en Gandía han dejado al descubierto los restos de una necrópolis de la época visigoda, de los siglos V y VII, y una villa romana imperial de los siglos II y III, cuya existencia no estaba documentada, según comentaron fuentes municipales.

En el hallazgo se han descubierto cincuenta tumbas, excavadas en la tierra y cubiertas por losas de piedra local. De los enterramientos se han podido recuperar doscientos esqueletos, «la mayoría de niños y jóvenes», afirmó Joan Cardona, director del Museo de Arqueología de Gandía. El yacimiento, tras cuatro meses de excavaciones realizadas, presenta dos zonas diferenciadas, «una norte, donde se ha constatado la existencia de una villa romana de datación imperial de entre los siglos II y III, y una necrópolis visigoda en el sur», afirmó Cardona.

Entre los restos se han recuperado silos de almacenamiento, excavados en tierra, y una balsa de mortero de cal hidráulico, y entre el material rescatado destaca un dintel con una inscripción dedicada al dios Hércules. No obstante, el hallazgo más significativo ha sido el de la necrópolis visigoda, separada de la villa por un antiguo barranco. El ritual de enterramiento utilizado es el de uso múltiple de la misma tumba en sucesivas ocasiones, donde se acumulan varios cadáveres, «en algunos casos hasta cinco o seis, como en los actuales panteones familiares», dijo Cardona.

La mayoría de los doscientos cadáveres recuperados corresponden a niños y jóvenes, y algunos de los esqueletos han aportado restos de indumentaria y ornamentos como pendientes, anillos, collares de pasta de vidrio, plata y bronce, agujas y otros elementos que «indican que estaban vestidos y amortajados de forma muy respetuosa», afirmó Llorenç Alapont, uno de los arqueólogos que ha coordinado los trabajos. Éste señaló que van a encargar un estudio antropológico que dictamine las características de la población y por qué el lugar está lleno de cadáveres tan jóvenes. El arqueólogo apuntó a la hipótesis de que fueran «personas que trabajaban en el campo» y que, según las primeras observaciones de paleotología, algunos de ellos «muriera por enfermedades como la sífilis».

«El periodo visigodo es una de las etapas más oscuras de la historia, y descubrimientos arqueológicos de esta época son auténticas joyas», dijo Alapont haciendo referencia a la importancia del hallazgo, por el que se han interesado «especialistas y estudiosos de este periodo histórico de todo el mundo», manifestó. El yacimiento descubierto en Gandía «es muy amplio y podemos pensar que representa a un poblado muy importante», concluyó Alapont.

Fuente: ABC Sevilla, 16 de julio de 2005
Enlace: http://sevilla.abc.es/sevilla/pg050716/prensa/noticias/Valencia/Valencia/200507/16/NAC-VAL-144.asp

Celtas y Vettones

Celtas y Vettones

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GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA EXPOSICIÓN
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Los pueblos Celtas de la Antigüedad presentan un gran atractivo para el hombre actual. Los celtas hispánicos constituyen, además, uno de los más antiguos vínculos de la península Ibérica con Europa, a la par que un capítulo fundamental de nuestra Historia.

Las exposición Celtas y Vetones se hace eco de esta consideración y muestra, por primera vez en España, una panorámica general sobre los pueblos célticos, con especial incidencia en los de Hispania y singularmente los del actual territorio abulense, los vetones. Organizada por la Diputación Provincial de Ávila, se ha instalado en esta ciudad, que resulta un marco idóneo por los poblados –castros- que la circundan y la profusión de esculturas zoomorfas –verracos- que conserva.

La muestra ilustra quienes eran los celtas, dónde y cuando vivieron, qué hacían y qué legado nos han dejado, a través de 350 piezas de cerca de 50 museos de España y de Europa. Se ha distribuido en dos Secciones, Los celtas en Europa y Los celtas en Hispania, que, con estas coordenadas, describen los orígenes y extensión de estos pueblos, sus creencias y "tesoros", su expansión y guerreros, su vida cotidiana, sus conocimientos intelectuales y su expansión artística. Finalmente, un colofón de Arqueoturismo Celta, abre la muestra al Paisaje Cultural, más allá del recorrido de las salas.

Los Celtas en Hispania

Tras una alusión al descubrimiento científico de los celtas en Hispania y a su extensión por la Península Ibérica, se distribuyen las piezas con un hilo argumental que ilustra su origen y evolución; sus poblados y necrópolis, incidiendo en que los mejores documentos para conocer sus modos de vida se han conservado en sus sepulturas, con armas, cerámicas y joyas. Continúa el planteamiento de su organización social, economía y artesanado, según los principales pueblos y tribus que describen los historiadores de la Antigüedad. Entre ellos, quedan destacadas en el ábside "Los Vettones", antiguos habitantes de las tierras abulenses, con la presencia de verracos, armas, joyas y cerámicas junto a una visión del Altar del Oppidum de Ulaca.

Después del análisis de las creaciones, escritura, lengua y arte, se hace hincapié en el fenómeno romanizador, que si bien supone el ocaso de estos pueblos, también permite la canalización duradera de muchos des sus rasgos. Finalizan la muestra una serie de referencias al folklore y a las pervivencias célticas actuales en muchas regiones de España, sin olvidar el eco popular que los celtas tienen actualmente en curiosos y sorprendentes aspectos de nuestra vida.

Celtas y Vettones, ya se ha dicho, no quiere acabar en las estrictas Salas; por eso invita a conocer sobre el terreno el denominado Arqueoturismo Celta, los castros y verracos de los vettones, visitando los principales poblados y disfrutando de paisajes de inolvidable belleza que se retrotraen fácilmente al entrono de la vida vetona, como en Las Cogotas, Ulaca, Mesa de Miranda, El Raso y Los Toros de Guisando.

Son viajes que pueden servir de introducción a otros itinerarios celtas previstos por toda Hispania y Europa, como guión de un turismo cultural de la más alta calidad.

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LOS CELTAS EN ÁVILA

Comisario de la Exposición D.Martín Almagro Gorbea.

Doctor y Catedrático en Prehistoria por la Universidad Complutense de Madrid. Académico Anticuario de la Real Academia de la Historia.

La Revista de Ávila, suplemento dominical del Diario de Ávila, 30 de septiembre de 2001.

Ávila acoge desde el 28 de septiembre hasta el día próximo día 9 de diciembre la mayor exposición sobre el mundo celta que se haya organizado jamás en Europa: 'Celtas y Vettones' ha sido el nombre escogido para dar a conocer al gran público y a los científicos de todo el mundo las y secretos de éstas antiguas civilizaciones; el profesor comisario de la muestra, ofrece de sus impresiones sobre esta gran exposición.

No es fácil explicar, como arqueólogo, las impresiones personales de una gran exposición como la de 'Celtas y Vettones' que se acaba de inaugurar en Ávila y que va a esta abierta, como un acontecimiento excepcional, hasta el 10 de diciembre de este año 2001.

Desde hace muchos años, los celtas es uno de los temas más 'populares' en las exposiciones temporales de toda Europa y muestras sobre los celtas se suelen realizar casi cada año en distintos países de Europa. El motivo es la popularidad del tema, que supera al de cualquier otra cultura arqueológica.

En efecto, los celtas forman parte de la raíces de muchas naciones de Europa, pero su éxito radica, en parte, en el misterio de su origen y de su visión del mundo y, en parte también, en el eco que todavía tenemos de ellos a través de las sagas irlandesas y bretónas, como el ciclo del Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, y en cuentos y tradiciones populares, conservados hasta hoy en gran parte de Europa.

Para mejor comprender lo que supone este acontecimiento, hay que tener en cuenta algunas circunstancias que le dan gran realce. La primera, es que esta exposición es la primera vez que en España se va a gozar por todo el público el fascinante mundo de los celtas, con lo que se cubre un importante vacío de nuestra Cultura al valor de esta importante faceta de nuestro Patrimonio Cultural e Histórico.

La idea de esta exposición internacional ha sido una iniciativa de la Diputación Provincial de Ávila, la cual, a través de su Institución Gran Duque de Alba y del museo de Ávila nos indicó su deseo de emprender alguna empresa que permitiera dar a conocer los singulares castros y restos arqueológicos de los vettones, pueblo prerromano que habitaba las tierras ganaderas a caballo del Sistema Central y del Occidente de la Meseta.

Los preparativos comenzaron hace más de dos años. El año pasado, en colaboración con la Fundación Duques dé Soria, se llevó a cabo una reunión científica internacional para estudiar las posibilidades de una gran exposición internacional que lanzara al general conocimiento de la cultura de los céltas de Híspania y la de los vettones en particular: la idea inicial acabó concretándose en esta gran exposición internacional sobre Celtas y Vetones que en estos días puede verse en Ávila. Pero para lograr este ambicioso plan se ha contado también con la colaboración de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León y con el patrocinio científico de la Real Academia de la Historia, cuyo eficaz apoyo ha permitido que la muestra alcanzara la altura deseada y que se lograran las mejores obras de los principales museos de España y de toda Europa y el apoyo de sendos comités científicos, uno internacional y otro hispánico.

La colaboración de instituciones y personas ha sido siempre generosa y ha contribuido decisivamente al éxito de la empresa. Gracias a todos, se ha logrado organizar este evento, que marcará una nueva época en los estudios y la valoración del mundo celta, tanto entre los especialistas y público europeos, que hasta ahora conocían muy mal la cultura de los Celtas de Hispania, como entre los especialistas y el gran público de España, que por primera vez vamos a poder gozar las mejores creaciones de los celtas de uno y otro lado de los Pirineos.

Otra idea que hay que resaltar es el porqué esta gran muestra se ha organizado era una ciudad relativamente pequeña como es Ávila. A algunos colegas extranjeros les sorprendía que no fueran Madrid o Barcelona las ciudades elegidas para esta magna muestra, pero la elección de Ávila resulta muy acertada pues esta población es Patrimonio de la Humanidad y une a su propio encanto y atractivo turístico su proximidad a Madrid, lo que la hace fácilmente visitable por el gran público, siendo la exposición un motivo ideal para volver a verla; pero, sobre toldo, Ávila es la antigua Abula, en sus orígenes oppídum o ciudad de los vettones y , además, toda la provincia de Ávila atesora alguno de los más bellos castros de toda Europa, a los que se añaden los famosos verracos o esculturas de cerdos y toros, algunos tan conocidos como los Toros de Guisando. Estos elementos se han 'integrado' en la exposición para permitir no sólo ver las obras de los Celtas, sino conocer sus poblados y sus paisajes, conservados hasta nuestros días en hermosos parajes naturales apenas transformados. Tal posibilidad hace que esta exposición sea abierta', lo que sólo se podía lograr en Ávila, que se convierte en una capital de la cultura celta, pues esta idea es una novedad mundial. Pero con ello también se desconcentran los grandes eventos culturales de carácter internacional de las grandes ciudades al favorecer sede alternativas que permiten desarrollar un turismo cultural arquelógico por áreas rurales que contribuirá con más eficacia a valorar nuestro rico Patrimonio.

Para aprovechar todas estas circunstancias tan favorables, se pretende que la exposición sea 'abierta', no limitada a los dos locales donde se exhiben los objetos, por lo que la visita de los yacimientos vettones más importantes, seleccionados por su interés y atractivo, arqueológico y paisajístico, constituyen una tercera sección de la muestra.

En consecuencia, la exposición consta de tres partes, 'Los celtas en Europa', instalada en el renacentista Torreón de los Guzmanes, 'Los Celtas en Hispania', instalado en la bella iglesia románica de Santo Tomé el Viejo y la visita a castros y verracos, cuya entrada es independiente, pero aconsejada como complemento de la exposición y motivo de magníficas excursiones para los que amen la naturaleza, el senderismo o la Arqueología.

En el Torreón de los Guzmanes el recorrido es lineal, como si se fuera mirando un libro ilustrado con láminas, pero que son auténticas obras maestras directamente visibles. Se han organizado como capítulos sucesivos: quiénes eran los celtas, su situación geográfica, cuándo vivieron, sus orígenes, sus reyes y príncipes, sus tesoros 'mágicos', vinculados a sus creencias en el Más Allá, la nueva época de los guerreros y su expansión por toda, Europa, su vida en la ciudad, los conocimientos 'científicos' de los druidas y sus preciosas creaciones artísticas. La exposición resulta muy completa, con 210 objetos o conjuntos. Pero quiero dejar a juicio del visitante qué obra u obras le resultan más bellas o atractivas, elección ciertamente difícil entre tantos 'tesoros' de nuestra cultura. En todo caso, están reunidas las mejores piezas de muchos museos de Europa y, por supuesto, de España, verdaderas obras cumbre del Arte
Europeo de todos los tiempos.

En la iglesia de Santo Tomé el Viejo se expone, en un sugestivo marco mágico presidido por el mapa de Hispania y el 'altar de sacrificios de Ulaca', el descubrimiento de los celtas en Hispania, su origen y extensión, los principales pueblos con sus peculiaridades, su arte y sus tesoros y su aparente desaparición con la romanización, pues se muestran fotografías y objetos que nos permiten la pervivencia de muchas costumbres celtas entre nosotros. Para el disfrute de esta magna muestra conviene tener presente que las obras expuestas son creaciones de artesanos al servicio de una sociedad que, en objetos aparente mente funcionales como un broche de cinturón, un arma o un vaso, plasmaban sus creencias mágicas y religiosas, que el visitante puede llegar a descubrir analizando con minucia detalles que pasan casi desapercibidos, pues los Celtas gustaban de una arte elusivo en el que figuras y decoraciones ofrecen diversas lecturas según el punto de vista que se adopte. Pero su genialidad creadora y su espontaneidad lo hacen accesible a todos los públicos, desde un niño al más exigente conocedor de las artes.

Para finalizar estas impresiones, esta exposición espera contribuir al conocimiento del fascinante mundo de los Celtas y de su cultura, una de las raíces de Europa y de gran parte de España, lo que nos une hacia el pasado igual que su disfrute actual nos está uniendo en presente y lo hará en el futuro. Además, contribuirá a conocer los castros y verracos en parajes natura es e gran belleza, lo que promocionará el turismo en pueblos del territorio abulense y de otras áreas al crearse rutas de arqueoturismo celta, pues visitar castros y museos, disfrutar de paisajes y apreciar la gastronomía y la hospitalidad de las áreas rurales es un turismo cultural de la más alta calidad. Por todo ello, el visitante de 'Celtas y Vettones' va a disfrutar nuevas experiencias culturales y a conocer mejor este rico Patrimonio Cultural de España y de toda Europa, que tal vez le aficionen a un turismo arqueológico que lleve a conocer mejor nuestras lejanas raíces, que compartimos con, gran parte de la Europa actual, donde los Celtas generan cada día mayor interés.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA EXPOSICIÓN

Exposición: Celtíberos. Tras la estela de Numancia. Soria, Museo Numantino

Exposición: Celtíberos. Tras la estela de Numancia. Soria, Museo Numantino

Foto: Una de las 382 piezas que integran la exposición sobre los celtíberos

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Reportaje fotográfico de la presentación:
Celtíberos. Tras la estela de Numancia (I)
Celtíberos. Tras la estela de Numancia (II)
Ver también:
Exposición "Celtas y Vettones" Ávila 2001
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Tras las huellas de los celtíberos. Historia y cultura de una resistencia

Soria acoge la muestra «Tras la estela de Numancia», que convertirá la provincia en referente de la cultura celtibérica.

Divulgar la cultura celtibérica y convertir la provincia en un referente cultural son los principales objetivos que persiguen las instituciones locales y regional con la exposición Celtíberos. Tras la estela de Numancia, que se desarrollará en Soria del 11 julio al 30 de diciembre de 2005. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, inaugurará hoy la muestra que pretende revalorizar «la riqueza propia y original de los yacimientos de Numancia, Tiermes y Uxama y atraer turistas de las comunidades limítrofes», según declaró la consejera de Cultura, Silvia Clemente, durante la firma del convenio de Celtíberos, en cuya organización participan la Administración autonómica, el Ayuntamiento de Soria y la Diputación.

Casi 400 piezas completan la exposición que se centra en la cultura celtibérica, «de la que la provincia de Soria es referencia exclusiva, por la amplia y dilatada investigación realizada en ella sobre el mundo celtibérico, destacando los castros de la serranía norte y sobre todo las ciudades celtíbero-romanas de Numancia, Tiermes y Uxama».

El comisario científico de la muestra, Alfredo Jimeno, explicó en una presentación previa a los medios de comunicación que el objetivo fundamental es «dar a conocer la riqueza arqueológica de este importante patrimonio de las tierras que, desde el río Ebro, ocupan las cabeceras del Duero y el Tajo». En este espacio de la Celtiberia Histórica, dijo que «se puede seguir la evolución (siglo VI a I. A.C) desde los primeros poblados hasta el desarrollo de ciudades como Numancia, Termes, Uxama, Segeda, Contrebia, Segobriga y Clunia, planteando ya la dualidad entre medio rural y urbano». «La larga tradición investigadora sobre la cultura celtibérica y la riqueza arqueológica, plasmada en los castros de la serranía norte y en yacimientos tan conocidos como Numancia, Termes y Uxama, además de las ricas colecciones que atesora el Museo Numantino, convierten a la provincia de Soria en núcleo esencial de esta cultura», reiteró Jimeno. En concreto, 15 museos europeos y 17 nacionales han cedido piezas para la exposición que se sumarán a las existentes en el Museo Numantino, espacio destinado al evento que ocupará una superficie de 898 metros cuadrados, repartidos en varias áreas diferenciadas.

En la exposición se emplazarán 382 piezas, de las cuales 197 proceden del museo Numantino.

Fuente: Diario de León.es, 11 de julio de 2005
Enlace: http://www.diariodeleon.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=114&TEXTO=3889039

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(2) PRESENTACIÓN DE CELTÍBEROS 2.005 Y LA OFERTA TURÍSTICA DE LA PROVINCIA EN VALLADOLID

El turismo en la provincia de Soria crece un 3% por encima de la media regional durante el mes de mayo.

El Patronato de Turismo presentó ayer en Valladolid la Exposición Celtíberos 2.005 y la oferta turística de la provincia a los medios de comunicación.

El turismo en la provincia de Soria ha crecido un 3% por encima de la media regional durante el pasado mes de mayo, según los datos avanzados ayer por el director general de Turismo de la Junta de Castilla y León, Jesús Rodríguez Romo, en el acto de presentación a los medios de comunicación de la Exposición Celtíberos 2.005 organizada por el Patronato Provincial de Turismo.

Este dato supone un fuerte incremento tanto en el número de visitantes como en el de pernoctaciones durante el mes de mayo en la provincia de Soria y que supera en tres puntos al resto de las provincias de la Comunidad. Para el director general de Turismo, estas cifras reflejan que Soria y su oferta turística, así como las actuaciones de promoción que se están llevando a cabo son esenciales para la región.

En referencia a la Exposición Celtíberos 2.005. Tras la Estela de Numancia que se celebrará en Soria de julio a diciembre, Rodríguez Romo la definió como "un hito esencial para nuestra Comunidad y un referente a nivel nacional e internacional".

Celtíberos 2.005 ocupará un superficie de 900 metros cuadrados en el Museo Numantino, cuyas colecciones se verán potenciadas por las aportaciones de 20 museos europeos y 17 españoles, aproximándose a un total de 400 piezas.

Además, la muestra se completará con visitas a los yacimientos de Numancia, Tiermes y Uxama.

La muestra, que se inaugurará la primera semana de julio, se presentó ayer en Valladolid (en el hotel AC Palacio de Santa Ana) ante la presencia de una veintena de periodistas. También asistieron el presidente de la Diputación, Efrén Martínez Izquierdo; el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Soria, Carlos de la Casa Martínez; la alcaldesa del Ayuntamiento de Soria, Encarnación Redondo; el presidente del Patronato Provincial de Soria, Antonio Pardo Capilla, y su homólogo en Valladolid, Dionisio Miguel Recio; el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, y la directora general de Recursos Humanos de la Junta de Castilla y León, María del Rocío Lucas Navas.

El acto comenzó con la proyección de dos vídeos: el primero referente a la Exposición Celtíberos, y el segundo (con una duración de 15 minutos) con la proyección de la oferta global turística de la provincia de Soria. Al término de las proyecciones intervinieron las distintas autoridades asistentes al acto donde destacó la valoración del presidente de la Diputación, Efrén Martínez, quien definió Celtiberos como una exposición de gran intensidad no sólo por el realce que supondrá para la provincia y Soria capital, sino porque ha de convertirse en un referente a nivel nacional e internacional del mundo y la cultura celtibérica.

Por su parte, Antonio Pardo, definió la campaña de promoción que desde el Patronato de Turismo se está llevando a cabo como un esfuerzo muy importante en pro del progreso del turismo y todos los agentes implicados en la provincia de Soria.

Con esta presentación, el Patronato de Turismo ha llevado Celtíberos y la oferta turística de Soria a un total de ocho ciudades españolas (Murcia, Valencia, Bilbao,
San Sebastián, Zaragoza, Barcelona, Vitoria y Valladolid). Junto a los actos de promoción, las jornadas han ido acompañadas en todos los casos por diferentes restauradores de la capital y provincia que han ofrecido una degustación gastronómica a los asistentes.

La campaña de promoción finalizará el próximo miércoles 22 de junio en Madrid con la participación del restaurante Alvargonzález (Vinuesa). La presentación tendrá lugar en el hotel Eurobulding.

Fuente: Diputación de Soria, 11 de Julio de 2005
Enlace: http://www.dipsoria.com

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CURSO MONOGRAFICO II UNIVERSIDAD DE VALLADOLID (1 – 6 Agosto)
"CELTÍBEROS: ARQUEOLOGÍA E HISTORIA".

Directora: Dra. Dª Carmen García Merino. Profª Titular de Arqueología, Universidad de Valladolid.

Lunes. 1

- 9,45 a 11,45 h.- "LOS CELTÍBEROS A TRAVÉS DE LOS TEXTOS CLÁSICOS". Dr. Manuel Salinas de Frías, Prof. Titular de Historia Antigua. Universidad de Salamanca.

- 12,00 a 14,00 h.- "LA FORMACIÓN DE LOS CELTÍBEROS". Dr. Gonzalo Ruiz Zapatero, Catedrático de Prehistoria, Universidad Complutense de Madrid. Día festivo en El Burgo (San Pedro de Osma).

Martes, día 2

Día festivo en El Burgo de Osma que festeja al fundador de la catedral, San Pierre de Bourges, conocido como San Pedro de Osma

Miércoles, día 3

- 9,45 a 11,45 h.- "CELTÍBEROS Y MODOS DE VIDA: NUMANCIA COMO REFERENCIA". Dr. Alfredo Jimeno Martínez, Prof. Titular de Prehistoria, Universidad Complutense de Madrid.

- 12,00 a 14,00 h.- "LOS CELTÍBEROS ANTE EL MÁS ALLÁ: RITUALES FUNERARIOS". Dr. Carlos Sanz Mínguez, Prof. Titular de Prehistoria, Universidad de Valladolid.

Jueves, día 4

- 9,45 a 11,45 h.- "LA CULTURA MATERIAL DE LOS CELTÍBEROS". Dr. Alberto Lorrio ALvarado, Prof. Titular, Universidad de Alicante.

- 12,00 a 14,00 h.- "LA ROMANIZACIÓN: EL PROCESO DE CAMBIO EN EL TERRITORIO ARÉVACO". Dra. Dª Carmen García Merino. Profª Titular de Arqueología, Universidad de Valladolid.

- 18, 00 h. - aller de prácticas: Salida autobús a Uxama. Ponente. Dra. Carmen García Merino.

Viernes, día 5

- 10,00 horas.- Taller de prácticas: Salida autobús a Numancia y exposición “LOS CELTÍBEROS” en Museo Numantino.

Sábado, día 6

- 9,45 a 11,00 h.- "SEGEDA Y LOS OPPIDA CELTIBÉRICOS DEL VALLE MEDIO DEL EBRO". Dr. Francisco Burillo Mozota,, Prof. Titular de Prehistoria, Universidad de Zaragoza.

- 11,15,00 a 12,30 h.- "VETTONES Y CELTÍBEROS: INTRODUCCIÓN AL POBLAMIENTO DE LA SEGUNDA EDAD DEL HIERRO EN LA MESETA". Dr. Jesús Álvarez Sanchos, Prof. Ayudante, Universidad Complutense de Madrid.

- 12,45 h - CLAUSURA DE LOS CURSOS MONOGRÁFICOS I Y II. ENTREGA DE DIPLOMAS EN EL SALÓN DE ACTOS.

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Redescubrir la Celtiberia

El pasado celtíbero de los pueblos españoles se perfila como un importante reclamo turístico y cultural. Grupos de La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón ya trabajan a través de un programa europeo en la recuperación de este legado histórico.

Logroño. El pasado celtíbero de los pueblos españoles se perfila como una futura oferta en los itinerarios turísticos y culturales del país. Las regiones se reencuentran con su historia y recuperan las huellas del mundo celtíbero. La Celtiberia resucita y en uno de los lugares donde lo ha hecho es en La Rioja, que atesora el yacimiento celtíbero de Contrebia Leukade -ubicado en el municipio de Aguilar del Río Alhama-, uno de los enclaves más importantes de la Península Ibérica entre los siglos V antes de Cristo y el I de nuestra era.

Desde mayo traslada al visitante a una ciudad reinventada en un mundo celtíbero cargado de simbolismo, a través del Centro de Interpretación de la Celtiberia. En ese marco, en Aguilar, tendrá lugar el próximo jueves la asamblea general de la Asociación ADIR Iberkeltia, formada por once grupos de desarrollo rural de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y La Rioja para avanzar en el desarrollo del proyecto de cooperación interterritorial «Paisajes de la Celtiberia», de la Iniciativa Comunitaria Leader Plus, cuyo objetivo es la promoción y la difusión del mundo de la Celtiberia a nivel nacional.

Acciones conjuntas

Con esta iniciativa se pretende llevar a cabo una serie de acciones conjuntas entre las cuatro regiones para crear una imagen corporativa común y divulgar la Celtiberia por España de forma coordinada y uniforme. Además de actuaciones conjuntas, se promueven otras individuales en cada zona de actuación.

En el caso de La Rioja, la Asociación para el desarrollo rural de La Rioja Suroriental, la única representante de la Comunidad Autónoma en el proyecto, centra sus esfuerzos en Contrebia Leukade y en el Cerro de San Miguel, en la localidad de Arnedo. En ambos casos se persigue la puesta en valor de lo que suponen estos dos yacimientos riojanos, interviniendo en aspectos como la determinación de puntos de interés, señalización y acondicionamiento de los accesos y del recorrido, de manera que se marque un itinerario para facilitar la visita.

En el caso de Contrebia Leukade se prevé también la creación de una infraestructura permanente a pie de yacimiento, dotada de una oficina de información y baños. Además, próximamente se ejecutarán los trabajos de consolidación de la muralla y la puerta celtibérica de Contrebia, presupuestados en 495.320 euros y convocados por la Consejería riojana de Cultura.

La actuación contempla la adecuación constructiva y estructural del yacimiento, con desbrozado y limpieza de la zona de actuación; excavación arqueológica en cuatro áreas; protección de canalización subterránea existente y consolidación de taludes mediante la construcción de muretes de mampostería que aseguren su correcta conservación; restauración y consolidación de paramentos de la puerta y de la muralla; y realización de estudios y memoria final.

Poco a poco, y cada vez con más firmeza, el mundo celtíbero va tomando un fuerte impulso y recobra la historia de nuestros pueblos. Mediante el programa Leader Plus y el proyecto «Paisajes de la Celtiberia» se ha conseguido la unión de grupos, Comunidades, ayuntamientos y asociaciones en torno al resurgir de la Celtiberia.

En su encuentro del jueves, los once grupos de desarrollo rural de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y La Rioja abordarán diversos puntos técnicos y visitarán el nuevo Centro de Interpretación de Contrebia Leukade y el propio yacimiento de Cruña, en el que actualmente se están realizando excavaciones.

Fuente: SONIA BARRADO, ABC, 17 de julio de 2005
Enlace: http://www.abc.es/abc/pg050717/prensa/noticias/Nacional/Nacional/200507/17/NAC-NAC-028.asp

México. Hallan un mural del Clásico Temprano en buenas condiciones, una joya del arte maya de Calakmul

México. Hallan un mural del Clásico Temprano en buenas condiciones, una joya del arte maya de Calakmul

CAMPECHE. “Como si hubiera sido pintada ayer”, así es como el arqueólogo Ramón Carrasco Vargas describe la pintura mural, correspondiente al período Clásico Temprano, encontrada en la zona arqueológica de Calakmul.

El encargado del proyecto Calakmul destaca que este hallazgo es de gran importancia, ya que es la primera que se localiza de este período y muestra la gran técnica que poseían los mayas.

“Evidentemente, este hallazgo nos brinda nuevamente materiales muy novedosos que pueden, si no modificar lo que sabemos de la cultura maya, sí precisar otros aspectos”, asegura el arqueólogo.

El mural se encuentra localizado en la estructura I de la Acrópolis Norte.

Según explica, es un paño de unos 2.60 por 1.10 metros en el que aparecen cuatro figuras, dos hombres y dos mujeres en lo que podría ser la separación de alguna bebida de carácter ritual.

“Podría ser parte de una ceremonia, de qué tipo no podría decirlo, pero especulo que estaría relacionada con el ascenso de algún gobernante de Calakmul”.

Indica que lo más interesante de esta pintura mural es que es del período Clásico Temprano.

“La mayoría de la estructura mural que se conoce es del Clásico Tardío, del 600 a 900 después de Cristo, y ésta parecería indicarnos que tenemos imágenes de 300 y 500 después de Cristo aproximadamente, lo que se ha logrado saber mediante el análisis de materiales que corresponden a ese período”, dice el experto.

Importancia Carrasco Vargas reitera que este hallazgo es de gran importancia no sólo por la técnica pictórica y el manejo de colores, pues es una pintura mural policroma, sino por la temporalidad, que muestra la cultura que se desarrolló en Calakmul.

“Hemos liberado este primer paño, estamos en proceso de limpieza; es un trabajo especial y tardará mucho. Realizamos trabajos de conservación, pero está bien preservada, como si el pintor la hubiera terminado ayer”.

Para dar una idea de la importancia de este nuevo hallazgo, el especialista explica que “la pintura mural está sobre lo que era un basamento, lo que conocemos como pirámide de tres cuerpos. Los cuerpos de la pirámide son los que están pintados y calculamos que los tres cuerpos están coloreados por los cuatro lados, es decir, con una pintura exterior.

“Una pirámide se pintaba normalmente de color rojo o de otro color, en este caso es policroma. Estuvo expuesta a la intemperie y a pesar de esto, cuando fue enterrada se hizo de manera ritual, se cuidó que con lodo se lastimara lo menos posible”, abunda.

Antes de concluir, señala que el hallazgo muestra el alto desarrollo en la técnica de fabricación de pigmentos y su uso, ya que, a pesar del paso del tiempo, las pinturas conservan su textura Rival La ciudad de Calakmul, vocablo maya que significa “entre cerros adyacentes”, debería ser conocida como Oxtún porque ahí se hallaron tres piedras enormes que representan a tres reyes y cuya referencia se halló en Dos Pilas, Guatemala, país donde se ubica Tikal, la legendaria rival de Calakmul.

Calakmul

La urbe de Calakmul fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2002.
Centro urbano Calakmul fue el mayor centro urbano en el período clásico y posee más de 500 restos arqueológicos.

Ubicación La zona arqueológica de Calakmul se encuentra al sureste del Estado de Campeche, dentro de la reserva de selva tropical de la Biosfera de Calakmul, aproximadamente a 30 kilómetros de la frontera con Guatemala.

www.campeche.com/México desconocido

Fuente: José Alonzo Parrao, Diario de Yucatán, 6 de julio de 2005
Enlace: http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=17$0100000000$3073386&f=20050706

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CALAKMUL

Fue uno de los sitios que durante el auge de la cultura maya en el período conocido como clásico adquirió una gran supremacía en la región del Petén, llegando sus influencias hasta regiones tan distantes como la cuenca del Usumacinta o la del Río Pasión, siendo el sitio mas nombrado dentro de la historia política del Petén.

HISTORIA DEL SITIO

La extensa urbe prehispánica conocida actualmente con el nombre de Calakmul, nombre maya que significa "Dos Montículos Adyacentes" (ca-dos, lak-adyacentes, mul-montículo artificial o pirámide), fue reportada y nombrada por el explorador norteamericano Cyrus Lundell, a finales de 1931. Desde entonces se han llevado a cabo diversos trabajos de exploración e investigación con el fin de conocer la extensión, orígenes e historia de este asentamiento maya.

Hoy sabemos que durante los años 250 a 750 de nuestra era, Calakmul fue el centro del llamado "Reino de la Cabeza de Serpiente", el cual conjuntaba diversos sitios de las Tierras Bajas Mayas, como El Perú, Dos Pilas y Naranjo entre otros, además de Caracol, llegando a ser este último, en los años 500, el principal aliado de Calakmul en los enfrentamientos con la que pareció ser por siempre su rival: La gran Tikal.

A la muerte de "Garra de Jaguar" (uno de sus principales gobernantes) y su derrota ante Tikal, en Calakmul se agudizaron los conflictos y la lucha de los linajes por el poder se hizo evidente. Ante la creciente influencia de Tikal, el gobernante que sucedió a Garra de Jaguar reorientó la política del reino de la Cabeza de Serpiente y a mediados de los años 700 estrechó relaciones con sus vecinos del norte, especialmente con el área de Río Bec. A partir de este hecho se dio un nuevo auge en Calakmul, que duró hasta los años 1000 de nuestra era.

RECORRIDO

El estilo arquitectónico de Calakmul en un principio se caracterizó por magnos basamentos con grandes mascarones policromados modelados con estuco siguiendo la tradición de la arquitectura del Petén. Hacia los años 400 al 600 de nuestra era, las primeras estructuras se remodelaron colocándose en su parte superior recintos abovedados de habitaciones reducidas; en los cuerpos de los basamentos se conservaron los grandes mascarones zoomorfos. La ornamentación de las estructuras, hecha a base de estuco modelado y policromado, forma visualmente una unidad con los basamentos donde predomina el color rojo. En los años 700 a 800 de nuestra era, Calakmul recibió la influencia de Río Bec y en algunos de sus edificios, como la Estructura V, se integraron elementos decorativos de este estilo. En este período se erigió una gran cantidad de monumentos esculpidos, siendo Calakmul uno de los sitios del área maya con mayor número de estelas: 120 reportadas hasta la fecha. El núcleo principal de los vestigios prehispánicos de la ciudad de Calakmul se asienta sobre un domo natural de aproximadamente 25 km2. En el espacio territorial del domo se ubica el asentamiento más o menos disperso, ocupando el área monumental el sector central donde se encuentran las dos grandes pirámides que dominan la selva y los conjuntos palaciegos a manera de grandes acrópolis con edificios en torno a patios y plazas.

GRAN PLAZA

Es un eje rector de la distribución urbana del Calakmul y desde sus orígenes estuvo determinada por la presencia de la Estructura II. En torno a este espacio público distribuyeron las áreas residenciales de los linajes que en el transcurso de la historia del sitio se alternaron en el poder. El conjunto de edificios que actualmente delimita la Gran Plaza mantuvo su ubicación espacial original, y su configuración cambió sólo a nivel volumétrico, sin alterar en su esencia el carácter de centro del conjunto urbano de Calakmul. En este espacio se localizan, en la primera sección, las Estructuras VIII, IV, VI, VII y V; esta última, en conjunto con la Estructura II, forman la segunda sección.

GRAN ACROPOLIS

De los espacios residenciales, este conjunto de estructuras que se ordenan en torno a plazas y patios, fue concebido como un espacio urbano con un área pública y otra reservada para la clase dirigente. El espacio público fue diseñado en dos secciones que debieron responder a actividades de carácter ceremonial. En la Plaza Norte, la presencia del juego de pelota y la gran laja de los prisioneros parecen indicar que su función estaba orientada hacia las ceremonias de sacrificio asociadas a los rituales de juego de pelota. En esta plaza se pueden visitar las Estructuras XIV, el juego de pelota, la XIII y su anexo. La Plaza Sur, con edificios presididos por el mayor número de estelas (12) localizadas en el área de la Gran Acrópolis, debió estar dedicada a actos públicos relacionados con el poder político. Ahí se localiza la Estructura XV.

El área residencial que se encuentra al occidente del espacio público de la Gran Acrópolis está conformado por un conjunto de palacios que rodean un promedio de 14 patios y pequeñas plazas. El tamaño de cada una de las estructuras dependía directamente del poder político y económico de sus ocupantes. En el extremo norte se han explorado dos de estos conjuntos residenciales: el de La Casa del 6 Ahaw y el del Utsiaal Caan.

OTROS ESPACIOS RESIDENCIALES

En la distribución urbana de las áreas residenciales que fueron ocupadas por las clases dirigentes de Calakmul se encuentran algunos conjuntos de estructuras que de acuerdo a su ordenamiento espacial, tuvieron una función exclusivamente habitacional; entre estos se encuentra, al este de la Gran Plaza, la Pequeña Acrópolis y el conjunto de la Acrópolis Norte. Estos conjuntos arquitectónicos ocasionalmente están precedidos por estructuras que parecen indicar que en ellos habitó una familia de la que alguno de sus miembros debió acceder al poder del Reino de la Cabeza de Serpiente. Esto se puede apreciar en la estructura IX localizada en la Pequeña Acrópolis, donde Bolón K'awil mandó erigir dos de sus monumentos conmemorativos.

COMO LLEGAR

La zona arqueológica de Calakmul se encuentra al Sureste del Estado de Campeche, dentro de la reserva de selva tropical de la Biosfera de Calakmul, aproximadamente a 30 kilómetros de la frontera con Guatemala. Para llegar desde la ciudad de Campeche, México, se conduce por la carretera federal 180 rumbo al poblado de Champotón, de ahí hacia la localidad de Escárcega, donde finalmente se toma la Carretera Federal 186 con dirección a la ciudad de Chetumal; encontrando a la derecha sobre el kilómetro 96 la desviación hacia el sitio, el acceso a éste se realiza por un camino pavimentado de 60 kilómetros. Desde Hopelchén, México, se conduce por la carretera rumbo a la población de Xpujil, de ahí se toma la carretera federal México 186 con dirección a Escárcega, encontrando de lado izquierdo sobre el km 96 la desviación hacia el sitio.


Bibliografía básica:

Carrasco Vargas, Ramón. Calakmul, Campeche. Miniguía. México: CNCA/INAH, 1998.
"Calakmul, Campeche. Arqueología de una Superpotencia". Arqueología Mexicana. 18 (1996): 46-51.
Calakmul, Campeche. Historia General. Miniguía. México: CNCA/INAH, 1998.

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CALAKMUL, RESULTADO DE PROFUNDOS TRABAJOS DE EXPLORACIÓN, INVESTIGACIÓN, RESTAURACIÓN Y RESCATE

Oculta entre la densa vegetación e inmensidad de la selva campechana, y después de un letargo de 10 siglos desde el abandono de sus antiguos pobladores y de 71 años desde su descubrimiento en 1931 -inscrita ya como Patrimonio de la Humanidad-, Calakmul es hoy, a la luz del conocimiento, resultado de intensos y profundos trabajos de exploración, investigación, restauración y rescate para recuperar sus espacios públicos y sus recintos sagrados.

Según recientes estudios del registro epigráfico, Calakmul es la zona arqueológica más importante del sur de Campeche, ya que fue uno de los centros urbanos sobresalientes y una de las superpotencias del período clásico, donde se encontraron evidencias de una secuencia arquitectónica ininterrumpida superior a los 14 siglos.

Enclavada en una de las reservas ecológicas de selva tropical más grande de México -723 mil hectáreas aproximadamente-, la metrópolis se ubica en la región del Petén campechano, a escasos kilómetros de la frontera de México con Guatemala, refiere Ramón Carrasco Vargas, director del Proyecto Arqueológico Calakmul.

En el territorio se comparten no sólo similares características de flora, fauna y orografía, sino también un estilo arquitectónico caracterizado por edificios construidos sobre grandes basamentos, rematados por recintos abovedados de habitaciones reducidas. En la ornamentación de las estructuras, hecha con base en estuco modelado y policromado, predomina el color rojo.

Durante el siglo III antes de nuestra era, agrega, ciertos núcleos de población de la zona empiezan a consolidar una estructura de poder que les permitió emprender obras urbanas de gran envergadura. En el interior de la selva tropical, en el centro geográfico del mundo maya, en Calakmul se tienen las primeras evidencias de arquitectura pública cuando se construyen las estructuras más voluminosas de toda su historia.

ARQUITECTURA ININTERRUMPIDA

Carrasco Vargas asevera que Calakmul y Tikal no sólo son de los asentamientos más tempranos donde se han encontrado, hasta la fecha, las evidencias de una secuencia arquitectónica -desde 550 antes a 900 después de nuestra era-, sino que también destacan por la gran cantidad de estelas y monumentos fechados, donde se plasma la historia de estos pueblos, que abarca prácticamente todo el período clásico: es decir, desde el siglo III hasta finales del IX de nuestra era.

Desde sus inicios, la arquitectura pública lleva implícita en su creación una carga ideológica, con la que las estructuras de poder plasman los conceptos mágicos religiosos y los mitos. En la cosmovisión de los mayas, las plazas fueron consideradas como el Mar Primordial y los grandes basamentos como las Montañas de la Creación, al pie de las cuales se erigían las estelas que simbolizaban los Árboles Sagrados.

En el transcurso de los clásicos temprano y tardío, comenta, se erigió en Calakmul gran cantidad de monumentos esculpidos, siendo uno de los sitios del área maya con el mayor número de estelas: 120 reportadas hasta a la fecha.

El núcleo principal de los vestigios prehispánicos de la ciudad se asienta sobre un domo natural de aproximadamente 25 kilómetros cuadrados, rodeado de aguadas y canales acondicionados por el hombre prehispánico con el fin de almacenar agua, aprovechando que las partes bajas se inundaban fácilmente durante la temporada pluvial.

En el espacio territorial del domo, continúa, se ubica el asentamiento más o menos disperso, ocupando el área monumental el sector central, en el cual se edifican, a partir del preclásico superior, las dos grandes pirámides que dominan la selva y dan el nombre a Calakmul, que significa "dos montículos adyacentes".

Se cree que en el año 431 iniciaron en el sitio grandes obras de remodelación que, sin modificar la traza urbana de la ciudad establecida desde el formativo, le proporcionaron una nueva fisonomía.

El Director del Proyecto Arqueológico afirma que los gobernantes que se suceden en el trono de Calakmul emprenden obras urbanas públicas y privadas en distintos sectores de la ciudad. En estas décadas, los conjuntos palaciegos de las acrópolis incrementan sus construcciones. En este sector se edifican unidades dedicadas a la producción artística y artesanal especializada, donde los miembros de los linajes mandan elaborar la cerámica de estatus y otros objetos de uso ritual.

El clásico tardío, que abarca de 600 a 800 de nuestra era, corresponde al período de auge de Calakmul y es cuando se erige la mayoría de las estelas reportadas. Los altos porcentajes de producción cerámica de esta época, junto con los del clásico temprano, indican que estos lapsos representan los de mayor ocupación del sitio.

Mientras, la actividad constructiva se restringe a algunas remodelaciones menores en los edificios de la Gran Plaza y es cuando probablemente se erige el mayor número de los monumentos conocidos como 'estelas lisas'.

UNA SUPERPOTENCIA

De las últimas interpretaciones de los textos epigráficos, subraya el arqueólogo, se desprende que los reyes del período clásico maya pusieron en práctica esquemas de organización política que les permitieron crear y mantener una amplia red de alianzas. Estas "unidades políticas", a las que se ha denominado "superpotencias", se sustentaron en una diplomacia que puso en práctica desde las alianzas matrimoniales hasta el vasallaje. Tikal y Calakmul fueron los dos grandes centros que se disputaron durante el clásico la hegemonía de las Tierras Bajas Mayas del sur.

En el transcurso del siglo V, el reino de la Cabeza de Serpiente empieza a consolidarse y, al igual que Tikal, intensifica su política exterior. Los primeros registros de probables relaciones entre Calakmul y otros centros de poder se documentan en Dzibanché, Quintana Roo en el año 495 d.C., pero será en el siguiente siglo cuando las alianzas se intensificarán para terminar con la hegemonía de Tikal.

Al inicio del siglo VII, enfatiza más adelante, Calakmul es el centro de la red de alianzas más importante del área maya, cuando se inaugura el período en que las habilidades diplomáticas de sus gobernantes la conducirán a convertirse en la "superpotencia" de las Tierras Bajas mayas del sur.

Mediante una política en la que pusieron en práctica diversos recursos diplomáticos, que van desde las alianzas matrimoniales hasta la guerra, consolidaron el cuxcabal de la Cabeza de Serpiente para erigirlo en el centro de la más extensa red de estados, tanto afiliados como subordinados.

A partir de este momento, dice, las referencias a Calakmul en las inscripciones de otros sitios se multiplican y en los textos epigráficos -aproximadamente 80 referencias, entre glifos, emblemas y toponímicos-, aluden al reino de la Cabeza de Serpiente.

En el transcurso del preclásico superior, que abarca del 300 antes al 150 después de nuestra era, los sitios de Calakmul, El Mirador y Uaxactún se consolidan como una región que mantendrá ciertas diferencias con sus vecinos del sur, especialmente Tikal, con la que se establecerá una permanente hostilidad durante los dos siguientes períodos.

Finalmente, Carrasco Vargas puntualiza que al igual que la mayoría de los grandes centros del clásico en las Tierras Bajas Mayas del sur, Calakmul llega a su ocaso. Si con la reorientación de su política hacia mediados del clásico tardío sus gobernantes lograron integrarse a las tradiciones del norte y compartir con los sitios de esta región el auge del clásico terminal, en el postclásico la actividad es casi exclusivamente de carácter ceremonial. La presencia de ofrendas de incensarios y efigies, entre otros, en los edificios de Calakmul, atestiguan actividad humana en el Petén campechano durante el postclásico tardío.

Debido a que no se ha identificado cerámica utilitaria postclásica en Calakmul, se cree que estos incensarios deben su presencia a peregrinos o a la importación. Calakmul, al encontrarse en el centro geográfico del área maya, aún registra actividad ritual para el período posterior.

Fuente: http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2002/02jul/calakmul.htm

Arellano, Navarra. Restauran un mosaico romano de 94 m². de la Villa romana de Las Musas

Arellano, Navarra. Restauran un mosaico romano de 94 m². de la Villa romana de Las Musas

Foto: Reproducción del aspecto que presenta del mosaico del «oecus», que se está restaurando actualmente. JAVIER SESMA

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Mosaicos de la Villa de Las Musas. REPORTAJE FOTOGRÁFICO

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El Gobierno autoriza obras en la villa romana de Arellano para restaurar un mosaico y reconstruir un muro.

El Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra ha aprobado sendas actuaciones de restauración en la villa romana de Arellano para reconstruir un muro y restaurar un mosaico. El presupuesto asciende a 203.238 euros.

La "Villa de Arellano" es un yacimiento arqueológico de una finca rural romana que estuvo activa entre los siglos I y V d. C. Es conocida también como Villa de las Musas porque en ella se encontró el Mosaico de las Musas que está en Museo Arqueológico Nacional, o del Alto de la Cárcel, por el lugar en que está situada, a unos 6,5 kilómetros al sur de la localidad de Arellano, sobre una de las terrazas formada por los afluentes del río Ega.

Entre 1985 y 2000 se realizaron excavaciones sistemáticas en este yacimiento bajo la dirección de Mª Ángeles Mezquíriz y en la actualidad están al descubierto las ruinas del edificio central, que ocupa 11.000 metros cuadrados. El conjunto está declarado bien de interés cultural.

Mosaico de las Musas.

La primera de las dos intervenciones aprobada ahora por la Dirección General de Patrimonio Cultural consiste en la restauración de la bodega de la villa, afectada por el desplome de su muro oriental y por problemas de conservación en el resto de las estructuras. La obra se ha adjudicado a la empresa Entorno y Vegetación S.A, con un presupuesto de 104.238 euros.

La segunda intervención es una restauración del mosaico del oecus (estancia de respeto que a veces se usaba como comedor) de la villa, descubierto en el año 1996 y que constituye una de las piezas más valiosas en su género encontradas en Navarra. Este mosaico fue objeto de una limpieza en 1998, y entonces se determinó que permaneciera en el mismo lugar, protegido por una cubierta practicable. Sin embargo, se han detectado daños producidos por las fluctuaciones climáticas, por lo que se ha resuelto su restauración y traslado provisional a las dependencias del Servicio de Patrimonio Histórico del Gobierno de Navarra hasta el momento de su reposición en el lugar, cuando se realice el museo que está previsto construir para que el yacimiento sea visitado y conocido por el público.

Fuente: Navarra.es, 11 de marzo de 2005
Enlace: http://www.navarra.es/NR/exeres/747C1EAA-164D-4923-8F4F-
F54C902EB395,frameless.htm?NRMODE=Published


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YACIMIENTO DE ARELLANO

Restauran un mosaico romano de 94 m². La pieza del siglo IV d. C está integrada por más de un millón de teselas y se conserva en torno al 90% de la superficie original. Fue extraído de la Villa de Las Musas en Arellano y trasladado en fragmentos para trabajar sobre él.

La villa romana de las Musas, situada en término de Arellano, comienza a prepararse para la creación del museo de sitio en el que se exhibirán sus piezas más valiosas. Una de ellas, un enorme mosaico de 94 metros cuadrados datado del siglo IV d. C., que además es la único que se conservaba en el lugar, se encuentra en pleno proceso de restauración, una tarea que ha requerido complejos y espectaculares preliminares, ya que la pieza ha debido ser desmontada y trasladada para trabajar sobre ella en un taller. Durante el mes de mayo se ha preparado el mosaico para cortarlo en 98 piezas de algo menos de 1 m² que hiciesen posible su transporte. Una vez en el estudio, el equipo de la empresa Arca, en quien el departamento de Cultura ha confiado para la tarea, devolverá el esplendor al millón de teselas que lo componen y colocará un nuevo soporte para reintegrarlo a su lugar de origen.

En cuatro meses, un equipo compuesto por cinco restauradoras completará meticulosa tarea de levantar y restaurar un mosaico de enormes dimensiones, 94 m², integrado nada menos que por un millón de piezas conocidas como teselas.

Se trata de uno de los tres mosaicos de la denominada Villa de las Musas de Arellano, el mayor de ellos, datado del siglo VI d.C. y el único que todavía permanecía en el lugar original en el que fue descubierto en 1996. Los otros dos han tenido destinos muy diferentes. El bautizado como «mosaico de las Musas», de enorme valor artístico, se conserva en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, mientras que el tercero de ellos, del que sólo se conserva algo menos de la mitad de la superficie original, está almacenado en unas dependencias pertenecientes a la Institución Príncipe de Viana.

La primera en una década

La restauración de este mosaico, la primera que se ha emprendido en más de una década en Navarra, forma parte del proyecto de creación del llamado museo de sitio, que continuará con la construcción de un edificio que cubrirá las estancias más interesantes de la villa para que puedan ser visitadas mediante un sistema de pasarelas superiores.

Ello permitirá la contemplación de las piezas más valiosas del conjunto, principalmente los dos mosaicos que están en poder del Gobierno de Navarra y la bodega de los siglos I a III d.C. También se instalará una réplica del mosaico de Las Musas para evocar el aspecto original de la villa.

La obra de arte musivario que se está restaurando ahora tras su extracción en el mes de mayo, revestía el suelo de una habitación denominada «oecus», que es el salón donde el señor de la villa realizaba sus actos protocolarios. Tiene forma de «exedra», de rectángulo con un semicírculo adosado. Además de sus imponentes dimensiones, la mayor diferencia con los otros dos de la villa es que se conserva más del 90% de su superficie.

«El valor de los mosaicos aumenta a medida que lo hace la dificultad de ejecución y el mayor mérito artístico se atribuye a las escenas con figuras humanas. Esta pieza está compuesta en su mayor parte por composiciones geométricas, aunque contiene dos emblemas, o escenas con personajes mitológicos», explica Jesús Sesma, jefe de la sección de arqueología del Gobierno foral, que ha supervisado el proyecto.

Los trabajos de restauración ha sido adjudicados a la empresa Arca (Actividades de Restauración y Conservación Arqueológica) por un importe de 99.000 euros. La mayor dificultad de la empresa estribaba en que la pieza completa tenía que ser desmontada para poder comenzar su tratamiento en un taller.

El pasado 2 de mayo un equipo de cinco arqueólogas dirigido por Berta Balduz Azcárate e integrado por Maite Berruezo Zapata, María Victoria Landa San Martín, Ana María Cerdán Remón y Carmen Usúa Saavedra, comenzó el trabajo de campo, en el que también colaboró posteriormente el vecino de Arellano Javier Munárriz.

Desde que se descubrió con motivo de la excavación de 1996, el mosaico, sólo había sido retocado en 1998, año en que se retiró la costra calcárea que lo cubría y se le protegió con una capa textil y otra de plástico y grava.

Trabajos previos

Lo primero que hicieron las restauradoras fue levantar esta cubierta para proceder a una limpieza profunda del mosaico. Después se emprendió un trabajo que se realiza por primera vez y que consiste en colocar un plástico para calcar el dibujo trazo por trazo, de forma que se crea una reproducción a escala real que después facilitará la recolocación del conjunto.

Atención especial requirieron las partes más dañadas. «Los huecos que se abren en el mosaico, llamados lagunas, se cubren con una gasa que se queda adherida para evitar que las piezas se vayan soltando. En el caso de las lagunas más grandes, se rellenan con un mortero de cal de arena que ofrece mayor sujeción y luego resulta muy fácil de retirar », explica Berta Balduz.

El sistema del engasado también se emplea para los restos de pintura que se encuentran en el arranque de las paredes, ya que toda la estancia se hallaba decorada con motivos pictóricos que imitaban la apariencia del mármol. También se ha realizado un molde de la «exedra», la zona ultrasemicircular, en poliuretano, para facilitar la recolocación, ya que no tiene una forma completamente regular.

Después, el 1 de junio comenzó la tarea más delicada. «Es preciso cortar el mosaico en piezas pequeñas de aproximadamente un metro por un metro. Para ello se aprovechan los bordes del dibujo, las divisiones entre las teselas más oscuras y más claras, para que el corte luego no se note. En el caso de los emblemas, se han logrado sacar enteros», explicó Balduz. Finalmente, el conjunto se dividió en 98 fragmentos.

Levantamiento delicado

Esta tarea es posible debido a que los mosaicos llevan una preparación subterránea de medio metro de capas de mortero de distintos grosores, que facilitan la retirada del mosaico junto con la capa que está inmediatamente por debajo con la ayuda de unas espadas metálicas. Previamente se había engasado toda la superficie del mosaico para evitar que se abriera.

En el compás de espera, algunas piezas se fueron almacenando en dependencias municipales de Arellano cedidas por el Ayuntamiento, mientras que el traslado se efectuó en dos días, el 21 y 22 junio hasta el taller donde se realizará la fase final, que aún durará dos meses más.

«Básicamente se aplicarán una serie de productos químicos para consolidar las teselas y ayudar a que se conserven durante más tiempo. Además también se renovarán la capa de mortero que lleva el mosaico por debajo con una nueva de unos 2 centímetros de grosor y se añadirá una estructura llamada plancha de nido de abeja realizada en aluminio, de poco peso y gran resistencia, que facilitará su conservación una vez reintegrado a su lugar», concluye Balduz.

Después y durante algún tiempo, esta pieza única aguardará ya restaurada y completa al viaje que le conducirá a su origen y destino definitivo.

Fuente: R. ARAMENDÍA. ARELLANO. Diario de Navarra.es 3 de julio de 2005
Enlace: http://www.diariodenavarra.es/actualidad/noticia.asp?not=
2005070300570000&dia=20050703&seccion=navarra

Tossal de Manises, Alicante. Hallan partes de dos estatuas romanas de bronce y mármol

Tossal de Manises, Alicante. Hallan partes de dos estatuas romanas de bronce y mármol

Foto: Lucentum. Inscripción funeraria de P. Astranio Venusto en la que aparece mencionado el nombre de la ciudad. (Tossal de Manises, Alicante)

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LUCENTUM. Reportaje fotográfico

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Una escultura representaba un emperador del siglo I antes de Cristo

Las últimas excavaciones realizadas en el yacimiento alicantino del Tossal de Manises han descubierto una parte de dos estatuas de bronce y mármol y una gran placa de bronce «muy bien conservada». Según informó ayer la Diputación alicantina, los trabajos se iniciaron el pasado mes de enero por los técnicos del Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) para conocer el lado noroeste del foro romano, donde se prevé que existió un templo que presidía la plaza porticada exhumada en anteriores campañas.

Entre los hallazgos más importantes ha destacado el fragmento de una estatua monumental de bronce. Se trata de una mano y parte de un antebrazo, mayores que de tamaño natural, que coge el mango de una espada cuyo pomo está decorado con dos cabezas de águila que miran en direcciones opuestas. La pieza presenta una calidad de ejecución «excepcional», cuya espada es del tipo especial llamada Parazonium, arma ceremonial y simbólica que portaban los altos oficiales romanos, emperadores y algunas deidades.

La estatua, que se levantaría sobre alguno de los pedestales hallados en la plaza del foro, sería, con toda probabilidad, thoracata, ataviada con uniforme militar con coraza en el torso y representaría un emperador o miembro de la familia imperial de la primera mitad del siglo I antes de Cristo.

Las mismas fuentes explicaron que la pieza ha sido objeto de una limpieza de las adherencias de tierra para acometer de manera inmediata su restauración completa, y se prevé realizar un análisis metalográfico para conocer su composición.

Además, indicaron que será objeto de presentación ante la sociedad científica en el Congreso de Arqueología Romana que se desarrollará en Murcia antes de que finalice el año.

La otra pieza hallada es una gran placa de bronce, decorada con motivos geométricos y vegetales que originalmente chapaba un pedestal o altar de piedra.

Además, se han recuperado fragmentos de una estatua monumental de mármol, en concreto, dedos y parte de una mano, por lo que una vez concluida la excavación se acometerán los trabajos de consolidación y musealización del yacimiento para que los restos constructivos exhumados no sufran deterioro. Los descubrimientos han permitido conocer la existencia de una gran construcción compuesta por una terraza de 1.5 metros de altura a la que se accedía por una amplia escalera que cruzaba el foro. En el extremo norte de esta terraza se levantaba un espacio rectangular al que se entraba desde la propia plataforma pavimentada.

Fuente: Levante Digital, 5 de julio de 2005
Enlace: http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=120310&pIndiceNoticia=6&pIdSeccion=9#

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(2) Halladas en Lucentum partes de dos estatuas romanas

Las últimas excavaciones han desvelado que el templo descubierto podría pertenecer a la época del emperador Augusto

(Foto) A PIE DE YACIMIENTO. Cortés, Ripoll y Olcina, con la parte de una de las estatuas /L.V.

Las últimas excavaciones realizadas en el yacimiento alicantino del Tossal de Manises han descubierto una parte de dos estatuas de bronce y mármol y una gran placa de bronce «muy bien conservada». Los trabajos se iniciaron el pasado mes de enero por parte de los arqueólogos del MARQ para conocer el lado noroeste del foro romano donde se prevé que existió un templo que presidía la plaza porticada exhumada en anteriores campañas.

Entre los hallazgos más importantes, destaca, según se desveló tras una visita al yacimiento, la parte de una estatua monumental de bronce. Se trata de una mano y parte de un antebrazo, mayores que de tamaño natural, que ase el mango de una espada cuyo pomo está decorado con dos cabezas de águila que miran en direcciones opuestas. La pieza presenta una calidad de ejecución «excepcional», cuya espada es del tipo especial llamada Parazonium, arma ceremonial y simbólica que portaban los altos oficiales romanos, emperadores y algunas deidades. La estatua, que se levantaría sobre alguno de los pedestales hallados en la plaza del foro, sería, con toda probabilidad, thoracata ataviada con uniforme militar con coraza en el torso y representaría un emperador o miembro de la familia imperial de la primera mitad del siglo I A.C.

Los arqueólogos explicaron ayer en Lucentum que la pieza ha sido objeto de una limpieza de las adherencias de tierra para acometer de manera inmediata su restauración completa, y se prevé realizar un análisis metalográficos para conocer su composición. Además, indicaron que será objeto de presentación ante la sociedad científica en el Congreso de Arqueología Romana que se desarrollará en Murcia antes de que finalice el año.

La otra pieza hallada es una gran placa de bronce, decorada con motivos geométricos y vegetales que originalmente chapaba un pedestal o altar de piedra. Además, se han recuperado fragmentos de una estatua monumental de mármol, en concreto, dedos y parte de una mano, por lo que una vez concluida la excavación se acometerán los trabajos de consolidación y musealización del yacimiento para que los restos constructivos exhumados no sufran deterioro.

Los descubrimientos han permitido conocer la existencia de una gran construcción compuesta por una terraza erosionada de 1.5 metros de altura a la que se accedía por una amplia escalera que cruzaba el foro. En el extremo norte de esta terraza se levantaba un espacio rectangular al que se entraba desde la propia plataforma pavimentada con losas de varios colores. Además, la aparición de alguna base de columna y fragmentos de capitel indican alguna zona porticada, y junto a las puertas de acceso al foro se han descubierto dos cisternas romanas. Según el equipo de trabajo, el conjunto de edificios excavados, sobre todo la plataforma y posible templo, se construiría en época del emperador Augusto, lo que apunta, que todo el complejo se levantó a finales del siglo I.

Ripoll señaló que «el objetivo de esta excavación era encontrar el templo que diera contenido a la plaza, que no estaba descubierto y no se encontraban datos suficientemente contundentes para poderlo ubicar, y al mismo tiempo que esta visita sirva para lanzar la campaña de verano del Tossal de Manises». Manuel Olcina apuntó que «hemos encontrado una terraza presidida por una habitación, por un gran edificio de pavimento de mármol. que pudiera ser, todo apunta, a que estamos ante el templo del foro romano y por eso la tarea que habremos de emprender más adelante es la musealización».

Fuente: La Verdad.es/EFE/ALICANTE, 5 de julio de 2005
Enlace: http://www.laverdad.es/alicante/pg050705/prensa/noticias/Cultura_Alicante/200507/05/ALI-CUL-260.html

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Lucentum (Tossal de Manises, Alicante)

Presentación

Manuel Olcina Doménech (Museo Arqueológico de Alicante)
Rafael Pérez Jiménez (Diputación de Alicante)

El yacimiento del Tossal de Manises, está situado sobre una colina de 38 metros sobre el nivel del mar junto a la costa y a tres kilómetros al norte del centro urbano de Alicante, una zona intensamente urbanizada en los tres últimos decenios lo cual ha provocado que el recinto antiguo, de 5 hectáreas de extensión y vallado en 1973, haya quedado rodeado completamente de altos y densos edificios de apartamentos. Al pie de la vertiente nororiental se establecía un estrecho entrante marino, una albufera, que fue desecada en la segunda década del siglo XX.

La investigación arqueológica anterior consideraba que la ocupación arrancaba del siglo IV a. C. como poblado ibérico destacado y, sin solución de continuidad, transformado en municipio romano que se deshabitaba en el siglo III d. C. Por otra parte, durante las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado se consideró que Lucentum no se ubicó en el Tossal de Manises sino en el otro extremo de la ciudad de Alicante (el barrio de Benalúa) interpretando como vestigios de la ciudad romana (por los trabajos de M. Tarradell y G. Martín), lo que en realidad eran testimonios constructivos y objetos de villae tardorromanas.

Hoy en día está fuera de toda duda que el municipio romano citado por las fuentes (Plinio, Nat. Hist., III, 3; Pomponio Mela, Chor., II, 93; Ptolomeo, Geogr., 6, 14), radicó en el Tossal de Manises. Por otra parte, la vida de este yacimiento no se presenta como un recorrido continuo sino como un proceso marcado por momentos de vigor y desarrollo y otros de atonía, reflejo de las épocas históricas y el contexto regional en el que está inserto.

Época prerromana

Los materiales arqueológicos indican una fecha de ocupación que arranca de finales del siglo V a. C. o principios del siglo IV a. C. Sin embargo, éstos se encuentran formando parte de niveles arqueológicos asociados a construcciones muy posteriores, de finales del siglo III a. C., es decir, fuera de contexto. Ante esta situación caben dos posibilidades. La primera es que no existe población antes de la última fecha indicada y que los testimonios materiales son traídos al Tossal de Manises desde otros puntos cercanos, formando parte de tierras de relleno o bien, la segunda hipótesis es que el núcleo ibérico se situara circunscrito solamente a la culminación del cerro y que tuviera una extensión pequeña, en torno a una hectárea.

Sin embargo, el entorno no está desierto. El cercano establecimiento del Cerro de Las Balsas, a escasos 300 metros al oeste del Tossal de Manises y al otro lado de la antigua albufera, se ha revelado, por recientes excavaciones, como un gran poblado ibérico que presenta una fuerte ocupación en el siglo IV y primera mitad del siglo III a. C. Es posible que la conocida necrópolis de la Albufereta fuera el espacio funerario, en esos momentos, del Cerro de Las Balsas y no del Tossal.

Superada esta fase por ahora indefinida, el panorama cambia radicalmente, como hemos dicho, a finales del siglo III a. C. Ahora se documenta la fundación de un núcleo de población. Las evidencias son contundentes. En primer lugar se constata la creación de una fortificación que abraza una superficie, en planta, de 2,2 hectáreas, caracterizada por una muralla jalonada por torres y delante, en varios tramos, un potente antemural. Esta construcción se levanta, en las zonas exploradas, sobre terreno virgen. De ahí provienen también las dudas expresadas sobre el poblamiento anterior.

El tipo de fortificación remite a modelos de avanzada arquitectura defensiva helenística no adscribibles a la cultura ibérica. Algunas de las torres son huecas y están concebidas para la instalación, en un piso superior, de catapultas, hecho que también se refuerza por la aparición, en contexto estratigráfico del momento, de proyectiles de piedra para ballistae. Esta característica más la fecha de construcción, dentro de los últimos tres decenios del siglo III a. C., nos mueven a pensar que se trata de una creación bárquida pensada como espacio de control de la costa y afianzamiento territorial derivado de la expansión cartaginesa, quizá posterior a la fundación de la capital en Cartagena. Dos de las torres documentadas, por ejemplo, presentan una división tripartita en la base que recuerda enormemente la muralla púnica de dicha ciudad. Por otra parte, en el interior contra la muralla se construyen cisternas de tipo «a bagnarola» de clara tipología púnica.

Sin embargo no se debe obviar que gran parte del contexto material y de algunas construcciones documentadas de esta fase (un edificio con varias habitaciones en la que la principal cuenta con un gran hogar circular y bancos de adobes adosados a las paredes) son claramente ibéricas lo cual puede señalar una comunión de intereses y estrechas relaciones entre indígenas y púnicos que habrán de definirse en un futuro.

Este establecimiento sufrió una destrucción en los últimos años del siglo III a. C. o primeros del siglo II a. C. El marco temporal derivado del material arqueológico nos remite a esas fechas pero pensamos que debió producirse durante la Segunda Guerra Púnica más que a la represión romana inmediatamente posterior. En estos contextos de destrucción (estratos de incendio y derrumbes) se ha documentado, por primera vez, la presencia tan al sur de la Contestania, de cerámicas ibéricas decoradas con el estilo narrativo o también llamado «Liria-Oliva» muy probablemente importadas, no realizadas aquí.

Los primeros tiempos de ocupación romana

Durante el siglo II a. C. los datos de ocupación son muy escasos. El lugar no está abandonado puesto que se documentan algunos vertederos y utilización, aunque no limpieza o mantenimiento, de cisternas anteriores.

El panorama vuelve a cambiar radicalmente a caballo de los siglos II y I a. C. Se trata, otra vez, de construcciones de carácter militar (segunda fase de amurallamiento). Se levanta, contra la anterior fortificación y sin variar el espacio previamente acotado, otra muralla dotada de torres macizas. Ambos elementos presentan zócalos de aparejo irregular en el caso de la muralla y de sillares en las torres, y todo recrecido de adobes. Sus paralelos más claros remiten a construcciones helenísticas de Sicilia (Gela, Heraclea Minoa).

Inmediatamente después, dentro de la primera mitad del siglo I a. C., se levantan otras dos construcciones defensivas que refuerzan el dispositivo mencionado. La más espectacular es la creación de una puerta en el lado oriental, dotada en sus flancos por una torre de base maciza y un bastión. El vano es cerrado por una doble puerta de dos hojas con escasa separación entre sí. El otro refuerzo consiste en una enorme torre o bastión en el ángulo SE del circuito amurallado. Todas estas edificaciones sugieren un establecimiento militar, un fortín, cuya justificación podría estar relacionada con las crisis bélicas de primera mitad del siglo I a. C. (guerras sertorianas y cesarianas).

Dentro del espacio cercado no se han localizado por ahora otras construcciones relacionadas claramente con esta fase. Sólo un gran edificio de planta cuadrangular, donde posteriormente se ubicará el foro augusteo, presenta una cronología que puede se acorde con las fortificaciones mencionadas, pero su fecha es por ahora imprecisa, sólo podemos decir que es del siglo I a. C., anterior a su último cuarto.

El municipio

A partir del tercer cuarto del siglo I a. C. se asiste a la creación de la ciudad romana. La trama viaria adopta una retícula groseramente ortogonal condicionada por el perímetro urbano fijado en la muralla republicana. Se remodela la Puerta Oriental y ahora es una construcción civil, desprovista del carácter militar anterior. Se construye el foro y las termas llamadas «de Popilio». Toda esta efervescencia urbana ha de estar relacionada con el ascenso a municipio de derecho latino del núcleo urbano en época augustea, hecho deducido por la cita de Plinio el Viejo (Nat. Hist., III, 3).

Del paisaje urbano creado merece destacarse el pequeño foro que se ha excavado parcialmente hace poco tiempo. Se ha sacado a la luz el área de la plaza, rodeada de tres pórticos (el sureste doble), que está delimitada al NE por pedestales de estatua que flanquean la vía que suponemos atravesaba transversalmente el complejo forense que quedaba delimitada a este y oeste por sendas puertas. Esta forma arquitectónica nos hace suponer que al otro lado de la calle hubo de situarse el templo, quizá uno de los mencionados en la epigrafía (CIL II, 3563 y 3557). En enero de 2005 se iniciará la excavación que pretende exhumar la posible área religiosa de este foro. Con el foro se construyen las termas mencionadas, un edificio a caballo entre los edificios balnearios republicanos e imperiales, ya que sólo cuenta con hypocaustum en el alveus y en el caldario.

Lucentum disfruta de vigor urbano durante los tres primeros cuartos del siglo I d. C. En este momento la ciudad se dota de alcantarillado en algunas calles y amplía la oferta termal con la construcción de otro edificio en el lado SO (las llamadas «termas de la muralla»). Este período de despegue se advierte también en el territorio inmediato con la construcción de numerosas villae. Asimismo, barrios suburbanos se extendieron por las vertientes, sobre todo la recayente al mar y en la costa se instalaron factorías de salazones. Probablemente de este momento de auge es el embarcadero excavado recientemente en el lado oriental de la zona húmeda, junto a la costa, de no muy grandes dimensiones ya que sólo podría servir para el atraque de barcazas, pero que remarca el carácter comercial del municipio.

De igual modo, la necrópolis romana, localizada al pie de la vertiente oriental, en el área llamada de Fapegal-Parque de las Naciones, tiene un inicio de finales del siglo I a. C. y sería, por tanto, el cementerio que arranca con la etapa municipal. Las primeras tumbas documentadas presentan urnas cinerarias ibéricas (con decoración simbólica tipo «Elche-Archena»), lo que sugiere un componente social en gran parte indígena, acompañadas de ajuares con Terra Sigillata Itálica y campanienses B-oides.

A partir de época flavia el municipio entra en decadencia: las cloacas se colmatan y a partir de finales del siglo I ya no hay mantenimiento de este servicio. En la segunda mitad del siglo II y principios del siglo III se expolian las construcciones y las superficies de circulación no siguen el trazado viario de inicios del Imperio. La crisis, prolongada, hay que enmarcarla en el contexto regional, sobre todo por el desarrollo de la vecina Ilici. En contraste con Lucentum, la colonia ilicitana, mejor situada en la trama viaria regional y con un ager enorme y de gran rendimiento agrícola y además con un gran puerto (el Portus Ilicitanus en Santa Pola), mermó la capacidad económica lucentina. Ilici disfrutó de una gran prosperidad en época altoimperial reflejada en su paisaje urbano y en los elementos de ornamentación (mosaicos, esculturas, etc.) a diferencia de la situación de abatimiento de Lucentum.

El último acto de ocupación en el Tossal de Manises lo protagonizan los difuntos. Sobre las ruinas de los edificios romanos, se establece un extenso cementerio islámico, probablemente anterior al siglo XI. No conocemos sin embargo la ubicación del núcleo de población altomedieval. Quizá estuviera en la vertiente suroeste descendente al mar, en una zona hoy totalmente construida.

Un yacimiento visitable

El Tossal de Manises es, en la actualidad, un yacimiento abierto al público gracias a los trabajos de puesta en valor llevados a cabo en los últimos años, a iniciativa y financiación de la Diputación de Alicante a través del Museo Arqueológico Provincial y el Servicio de Arquitectura. La dirección ha corrido a cargo de los autores de este texto, M. Olcina Doménech (conservador de Arqueología del MARQ) y Rafael Pérez Jiménez (director del Área de Arquitectura y Conservación). El proceso de recuperación consistió en una primera fase de documentación y consolidación de los restos excavados anteriormente, y una segunda fase de musealización que dotó al yacimiento de los elementos necesarios (itinerario, información, mobiliario, infraestructuras y servicios), para posibilitar la visita pública.

El visitante se acerca al yacimiento ascendiendo por la vertiente oriental y accede al mismo a través de un pequeño edificio de acogida donde encuentra los primeros elementos de información. A continuación puede recorrer el espacio urbano penetrando por la puerta urbana y, recorriendo las calles romanas, contemplar los principales edificios antiguos: murallas, foro, termas, tabernae, etc., un itinerario jalonado por una veintena de paneles informativos. Puede acceder también a la parte superior del cerro desde donde, a pesar de la intensa urbanización contemporánea, es posible entrever el entorno geográfico. El yacimiento puede ser recorrido en su práctica totalidad por personas con minusvalías físicas debido al esfuerzo realizado en la supresión de barreras arquitectónicas. Cuenta con servicio de seguridad las 24 horas del día con sistemas de alarma instalados en la valla perimetral y asimismo es vigilado por medio de cámaras de seguridad, colocadas en las torres de iluminación cuya luz permite la visita nocturna en los meses de verano. A mitad del recorrido se ha habilitado un espacio arbolado desde donde se puede contemplar la bahía de la Albufereta y cerca de la entrada existe un pequeño edificio con terraza aneja que cuenta con aseos públicos y una dependencia con máquinas expendedoras de refrescos. Asimismo se ha dispuesto un jardín con especies autóctonas de árboles y arbustos cada uno de los cuales dispone de una ficha explicativa sobre el origen de la especie y, en su caso, usos en la Antigüedad.

El horario de visitas es de 9 a 12 h. y de 19 a 22 h. de junio a septiembre, y de 16 a 18 h. el resto del año. Domingos y festivos de 10 a 14 h. Las entradas pueden ser adquiridas en el propio yacimiento o en el MARQ.

En este Museo están depositados todos los materiales arqueológicos exhumados desde las primeras campañas en los años 30 del siglo XX y en su sala de Cultura Romana están expuestos muchos de ellos, así como dibujos de reconstrucción urbana y otros elementos informativos. Merece destacarse la gran proyección, en la que a través de nueve escenas que combinan escenarios infográficos de gran calidad y personajes reales, el visitante contempla la reconstrucción de partes de la ciudad romana (que ha visto o verá en el yacimiento) y su entorno rural y costero, así como escenas de la vida cotidiana.

Por último, en la página www.peregrinus.org de Internet, es posible contemplar la reconstrucción infográfica de varios edificios de Lucentum a partir de su estado de conservación actual.

Bibliografía básica

OLCINA DOMÉNECH, M., «El Tossal de Manises en época romana», en Historia de la ciudad de Alicante. Edad Antigua, Alicante, 1990, vol. I, pp. 151-188.
«Las primeras excavaciones en Lucentum (El Tossal de Manises, Alicante)», en La Cultura Ibérica a través de la fotografía de principios del siglo XX. El litoral mediterráneo, Madrid, 2000, pp. 109-117.
«Lucentum», en Valencia y las primeras ciudades romanas de Hispania, Valencia, 2002, pp. 255-266.

OLCINA DOMÉNECH, M.; PÉREZ JIMÉNEZ, R., La ciudad ibero-romana de Lucentum (El Tossal de Manises, Alicante). Introducción a la investigación del yacimiento arqueológico y su recuperación como espacio público, Alicante, 1998.
«Lucentum: la ciudad y su entorno», en "Las ciudades y los campos de Alicante en época romana", Canelobre, 48, 2003, pp. 90-119, Alicante.

OLCINA DOMÉNECH, M.; RAMÓN SÁNCHEZ, J., Las cerámicas africanas de Lucentum (Tossal de Manises, Alicante): los fondos antiguos del Museo Arqueológico Provincial y consideraciones en torno a la decadencia de la ciudad romana. Scripta in Honorem E. Llobregat, Alicante, 2000, pp. 391-431.

Fuente: Cervantes Virtual – ANTIGUA-
Enlace: http://www.cervantesvirtual.com/portal/Antigua/lucentum.shtml

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Enlaces relacionados:

CONTESTANIA.COM: Tossal de Manises (Lucentum) y necrópolis de la Albufereta

http://www.contestania.com/albufereta.htm

La ciudad ibero-romana de Lucentum. Introducción a la investigación del yacimiento arqueológico y su recuperación como espacio público. El Tossal de Manises. Alicante.
Autores/Authors:
Rafael Pérez Jiménez (arquitecto/architect)
Manuel Olcina Doménech (arqueólogo/archaeologist)

http://www.via-arquitectura.net/01_prem/01p-116.htm

Ayuntamiento de Alicante

http://www.alicante-ayto.es/ingles/culture/patri-excavaciones.html