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Terrae Antiqvae

Arqueólogos hallan falo de piedra de unos 28.000 años en sur de Alemania en la cueva del Hohle Fel

Arqueólogos hallan falo de piedra de unos 28.000 años en sur de Alemania en la cueva del Hohle Fel

Foto: The siltstone phallus is highly polished. It is 19.2cm tall and has a width of 2.8cm. It was reassembled from 14 fragments found in the Hohle Fels Cave. The close-ups of opposite sides show etched rings around the head, and markings that may have come from knapping flint. (Image: J. Liptak)

Reportaje Fotográfico de hallazgos en la cueva del Hohle Fel

Arqueólogos de la Universidad de Tubinga hallaron un falo de piedra de unos 28.000 años de antigüedad en una cueva cerca de la localidad de Schelkingen (sur de Alemania), informó hoy la citada universidad.

La recuperación de la pieza concluyó hace un año, cuando un equipo de arqueólogos descubrió un fragmento que, unido a los trece trozos descubiertos en excavaciones anteriores, completó el puzzle, que resultó ser un miembro masculino de piedra.

El falo tiene veinte centímetros de largo por tres de ancho y se exhibirá a partir del próximo lunes en la exposición Arte de la Edad de Hielo-Inequívocamente masculino, del Museo Prehistórico de Blaubeuren, en el estado federado de Baden-Württemberg.

Las cuevas en torno a Blaubeuren están entre los principales sitios arqueológicos de Europa.

En la cueva del Hohle Fels, donde se ha encontrado el falo, se halló hace algunos años la que se considera la más antigua escultura que representa a un pájaro, una miniatura de pocos centímetros de altura tallada en marfil de mamut, de unos 32.000 años de antigüedad.

Fuente: La Tercera/EFE, 20 de julio de 2005
Enlace: http://www.tercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5726_149698523,00.html

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Hallaron lo que sería el consolador más antiguo del mundo

Un objeto con la forma del miembro masculino fue hallado en una caverna alemana. Se trata de una de las representaciones más antiguas de la sexualidad masculina descubierta por la ciencia.

Investigadores de la Universidad de Tübigen, en Alemania, aseguran haber encontrado la representación de un pene más antigua jamás hallada. La estatuilla, esculpida en piedra, mide 20 centímetros de largo y tres de diámetro, y data de hace 28 mil años.

El pene fue encontrado en la caverna de Hohle Fels, famosa por sus reliquias prehistóricas. La escultura está compuesta por cerca de 14 diferentes materiales. Su tamaño sugiere que ella también pudo haber sido usada como "herramienta sexual" por los humanos de la época.

"Además de una representación de la genitalidad masculina, la escultura debe haber sido usada para capturar otras rocas, pues las rayaduras que tiene sugieren eso", dijo Nicholas Conard, uno de los responsables del descubrimiento.

Los investigadores de la Universidade de Tübigen no descubrieron la escultura de una sola vez.

La última pieza de la escultura fue descubierta en la caverna el año pasado y es la que pudo resolver el misterio. Según los científicos, todas las piezas fueron pulidas de la misma forma y encajan perfectamente.

La caverna es uno de los más fantásticos lugares para la ciencia en Europa central. La Hohle Fels está cerca de 500 metros sobre el nivel del mar, en el valle del Río Ach. Miles de objetos del Paleolítico superior fueron encontrados ahí.

Algunos muestran una sofisticación impresionante, como la escultura de un ave de hace 30 mil años, en mármol. Son los primeros regustros arqueológicos de pájaros de que se tiene noticia.

A pesar de que la ciencia dice que encontró el primero objeto sexual sobre la Tierra, algunos otros más antiguos sugieren que los había, pero nunca tan explícitos e inequívocos como el pene prehistórico. "Las representaciones femeninas con atributos sexuales explícitos son mucho más comunes de ser halladas. Encontrar genitales masculinos fue muy, muy raro", dijo Conrad.

La región donde está la caverna fue una de las culturalmente más innovadoras cuando los primeros hombres modernos llegaron a Europa, hace 40 mil años. El pene será parte de una exibición sobre el tema en Alemania.

Fuente: InfoBae.com, 27 de julio de 2005
Enlace: http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=199526&IdxSeccion=100442

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**** Comentario de la Dra. Ana Mª. Vázquez Hoys en el Foro de Terrae Antiqvae (27-07-05)

DONDE HAYA UN BUEN BISONTE

No quiero ser ordinaria ni escandalizar a nadie, ( ¿Cual era el lema de la ORden de la Jarretera ?...¿El que piense mal ?. pero no me queda más remedio. Asi que comienzo excusándome. Y hablo para adultos. Y explico algo de lo mucho que se del tema por mi profesion y como historiadora de las religiones antiguas:

-PREGUNTO: ¿Para que se queria un consolador si se tenía a mano un buen bisonte?.
Hace años encontré , mirando láminas del libro de geidion de arte, la primera representacion de un acto sexual de bestialismo señora-bisonte, en una caverna francesa. No recuerdo la cronologia.Pero Paleolitica. Lo buscaré.Recordemos que Pasifae tuvo un hijo con un toro ( Minotauro), Leda puso dos huevos ( uno de un cisne ) y otro de su esposo. Patofilia Y recordad lo que he escrito de la serpiente como consolador en los cultos orgiásticos ( orgía no es "desenfreno" sino lo que los cristianos pensaron que lo era, que no es lo mismo).

- "Consoladores" magdalenienses hay bastantes. Algunos terminados en forma fálica, redondeada y hasta con agujero del conducto seminal, luego o son consoladores o son reproducciones de penes. Para "ritos de fertilidad " y sexualidad" se supone. Se lleman "bastones de mando", pero de eso nada.

-La sexualidad antigua era natural, como la vida misma. Se vivia, moria, nacia y se hacia el acto sexual naturalmente. ¿Para qué utilizar penes artificiales?.

¿Solo por placer?. No necesariamente. La representación del pene es la vida misma, la fuerza del varón. El poder. Y el "dar por ahi" utilizan el pene los mismos gibones para demostrar al inferior que lo es: El inferior muestra su espalda al jefe y se pone a su disposición( anécdota que me contaban los ingenieros de teleco de un proyecto médico gon gibones hace años: Cada mañana, lo primero que veían al entrar en el laboratorio era el pompis de los pitecos demostrandoles su sumisión ). Por tanto, el dominio del jefe. Etc...

-El culto al falo es tan antiguo como la vida sobre la tierra. Como a la vagina. En el sur de Portugal hay bellos menhires de forma fálica. No creo que se utilizasen como consoladores ( miden tres metros ) y los falos de Delos creo que medían unos doce. En cuanto a las vaginas, creo que puse en mi pagina web la cueva bulgara que es una vagina artificial y luego se agujereao para que un rayo de sol de forma fálica llegase hasta el fondo de ella. Mas cultos tracios de la fertilidad: Sexo, vida, religion, trascendencia, inmortalidad.

-El falo protege, es "apotropaico", por lo que tambien "ataca" al mal de ojo. Si se pone uno sobre la puerta de entrada no estamos en un prostibulo masculino sino bajo un amuleto contra el mal de ojo.Se pone en cualquier sitio. Priapo, con su enorme falo, se puede encontrar en las despensas de Pompeya o en la entrada de las casas, sobre los muros, los puentes, los acueductos, Atrae y propicia la riqueza ( más o menos). no digo ya el dios egipcio Min ( las reinas eran las superioras de su harén ( p.e. Tiy ) y las que tenian que hacer que el faraón se mantuviese "animado" para las procesiones, porque no se le podia bajar por razones "políticas", obviamente. Asi que no les enseñarían a las niñas a jugar al mus, supongo.)

-Por ello no descarto que el item descubierto sea un consolador. Pero también puede ser un desvirgador, utilizado en ritos de iniciación, para romper el virgo a la niñas desde los siete añoa ( dije 7 ). Las hijas de Akhenaton no tenian muchos mas. Se desvirgaba antes del matrimonio a las casi niñas pre menárquicas ( creo recordar que se dice asi cuado aun no habian desarrollado )( normalmente sus madres o tías en ceremonias oficiales de "integración en la sociedad", ) para que no sufriesen los desgarros del desvirgamiento con una marido adulto o anciano desconsiderado en una noche de bodas horrorosa.

En fin: Llevo muchos años dando Cursos sobre la sexualidad en el mundo antiguo. Y tengo muchisima bibliografia y un libro casi terminado con todas estas cosas .Y excuso deciros que, entre otras muchas cosas más, en el mundo precristiano la sexualidad era SAGRADA, algo que parecemos haber olvidado a fuerza de pecado y represión postagustiniana.

Y mi opinión sobre todo esto es que pecado es matar inocentes. No hacerlos.Supongo que uno de los programas de este verano en la Ser lo dedicaré a estos temas. Yo estaré todo el verano trabajando. Y si quereis oirme, mañana, miércoles ( y todos hasta mediados de septiembre si los dioses lo permiten) a las 5,30, de la tarde . en La Ventana del Verano. El programa de mañana será "Desaprender Egipto".

Un saludo
Ana Vázquez

Rompecabezas de piedra. Proyecto del plano Forma Urbis de Roma

Rompecabezas de piedra. Proyecto del plano Forma Urbis de Roma

Foto: Plano de Roma de 1800 años

Stanford Digital Forma Urbis Romae Project

Por más de 500 años, investigadores de todas las nacionalidades han luchado con un ancestral rompecabezas romano que podría poner a prueba incluso a los más avezados expertos en el tema.

¿Cómo se descifra un mapa de piedra gigante cuando no se tiene el 80% de las piezas y hasta se ha perdido la cabeza en el intento?

Con ayuda de la tecnología un equipo conjunto de estadounidenses e italianos espera poder proporcionar la respuesta a este interrogante.

El Forma Urbis, un mapa elaborado en mármol -también conocido como Severan- es un plano inmenso de la ciudad de Roma, construido alrededor del año 200 DC por el emperador Septimius.

Se colocó originalmente en una de las paredes del Templo de la Paz, en el corazón de la ciudad, el Foro Romano, simbolizando tanto la grandeza de Roma como el poder del emperador, que se extendía hasta el último rincón imaginable en la ciudad.

Pero cuando el imperio se encontraba en su ocaso, alrededor del siglo IV, el gran mapa de mármol -que medía 18 por 13 metros y había sido cavado en 250 losas- se fue desprendiendo de la pared.

Algunas piedras fueron robadas, otras se partieron al caer y el resto se deslizó de la pared para terminar enterrado en los jardines adyacentes por los siguientes 1.000 años.

Reto histórico

El redescubrimiento de algunas de las piezas del mapa durante el Renacimiento despertó el interés por descifrar la enorme piedra y desde entonces, los investigadores no han cedido ante el embrujo que les genera la posibilidad de reconstruir el rompecabezas.

Ahora la Universidad de Stanford se unió a un grupo de arqueólogos del Museo Romano de la Civilización y con la ayuda de un programa informático especial han escaneado las 1.182 piezas que sobrevivieron al paso del tiempo, para tratar de colocarlas en su posición original.

Para ayudarse cuentan con algunos datos adicionales, como la forma de los bordes, el color del mármol, las características particulares de las piedras y los huecos en la parte posterior que servían para adherir la losa a la pared.

"Utilizamos toda esta información durante los primeros tres años sin éxito alguno, fue entonces cuando los programas de computadora empezaron a arrojar las primeras coincidencias. Pero fue maravilloso cuando estos datos se verificaron físicamente con las piezas en Roma", señala el profesor de Stanford Mark Levoy.

¿El resultado? Un paso monumental hacia la reconstrucción del paisaje de la Roma antigua: ricos y pobres, comerciantes, burócratas, esclavos y aquellos que vivían en la ciudad más cosmopolita de la época.

Éxito tecnológico

Sólo en el último año los investigadores encontraron más coincidencias que las descubiertas a lo largo de los últimos 20 años. Y en las últimas semanas se han completado modelos tridimensionales con las piezas existentes.

¿El resultado? Un paso monumental hacia la reconstrucción del paisaje de la Roma antigua: ricos y pobres, comerciantes, burócratas, esclavos y todos aquellos que vivían en la ciudad más cosmopolita de la época.

Observar el mapa después de 2.000 años es una posibilidad que emociona al profesor Andrew Wallis Hadrill, director de la British School en Roma.

"El primer deber del emperador era saber quién estaba en la ciudad, dónde vivían, cómo alimentaría a sus habitantes para evitar revueltas. Por eso el valor de este mapa va más allá del tamaño y lo magnífico que es. El plano dice: te conocemos, sabemos cuantas y cuales son las calles de esta ciudad".

El mapa también posee gran valor porque permite descubrir las partes de Roma que no soportaron el paso del tiempo, las casas y las tiendas que usaban los romanos ordinarios.

A pesar de lo frustrante que pueda resultar, los detalles que proporciona el plano no son subterráneos. Pero para una ciudad que pudo haberse comparado con Nueva York, este es el trabajo topográfico más importante que ha llegado a tiempos modernos.

Ahora el velo se retira para descubrir la verdadera historia de Roma: una ciudad ruidosa, llena de gente, cuya belleza fue capturada en una piedra.

Fuente: Vanessa Collingridge, cortesía BBC Mundo / Actualidad Terra.es, 27 de julio de 2005
Enlace: http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/roma_rompecabezas_piedra_421488.htm

América se descubrió 25.000 años antes de lo que se creía

América se descubrió 25.000 años antes de lo que se creía

Foto: PRUEBAS. Las huellas de humanos descubiertas han perdurado en el tiempo. / SUR

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REPORTAJE FOTOGRÁFICO
The oldest American? Footprints from the past
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Restos de pisadas de humanos cerca de un lago en México prueban que el hombre ya estuvo en el continente entre 38.000 y 39.000 años atrás Hasta ahora esa presencia se había situado hace unos 15.000 años

Una evidencia incontrovertible, hecha pública ayer, de que la humanidad colonizó el Nuevo Mundo hace al menos 40.000 años, cambiará completamente los aspectos clave que se conocen de la historia de las primeras emigraciones de la humanidad.

La nueva evidencia -269 huellas humanas conservadas en unas antiguas cenizas volcánicas- fue descubierta por arqueólogos mexicanos y británicos cerca de la ciudad mexicana de Puebla, 120 km al sureste de la Ciudad de México. El descubrimiento es uno de los más importantes hallazgos arqueológicos de las últimas décadas.

El estrato de ceniza volcánica en el que las huellas están conservadas ha sido fechado, por dos técnicas completamente diferentes de datación, entre 38.000 y 39.000 años.

El hecho de que dos técnicas diferentes de datación -radio carbono y luminiscencia estimulada ópticamente- hayan sido usadas, hace que los datos sean extremadamente fiables. Hasta ahora, las fechas definitivas más tempranas de una presencia humana en América son de hace alrededor de 15.000 años en varias partes de Norte y Suramérica.

Ya que las huellas descubiertas prueban que los humanos estuvieron en el sur de México de 38.000 a 39.000 años atrás, y porque llevó varios siglos e incluso milenios para que la migración humana ocurriera, es virtualmente cierto que los humanos entraran por primera vez en América antes de unos 40.000 años atrás.

El descubrimiento tiene unas implicaciones inmensas para la Historia pre-asiática. En la actualidad, las fechas más tempranas para una presencia humana en el extremo este de Asia (el este de Siberia), son de hace 35.000 años - pero incluso eso es de 2000 kilómetros al oeste de donde Asia solía conectar con Norteamérica (lo que ahora es el Estrecho de Bering).

Cuando se combina con el conocimiento existente sobre el clima prehistórico, el nuevo descubrimiento sugiere que los humanos pueden haber entrado en América bien durante una fase ligeramente menos fría -dentro de la Edad de Hielo- que sucedió alrededor de unos 50.000 años atrás. Ellos habrían marchado en dirección al helado Estrecho de Bering o saltado de isla en isla en barcos primitivos desde Asia del Este a Alaska via los archipiélagos Kuril y Auletio, a cientos de millas al sur del Estrecho.

Antes de lo conocido

Esto significaría que la migración a América ocurrió a la vez, más o menos, que la fecha comúnmente aceptada de las primeras colonizaciones aborígenes de Australia -y esto podría traducirse en que los primeros americanos fueran gentes australoides estrechamente relacionadas con los primeros aborígenes.

Dado que la nueva evidencia prueba que estuvieron ahí alrededor de 40.000 años atrás, es también ahora concebible por primera vez que los humanos llegaron a América incluso antes. El descubrimiento mexicano viene a significar que los arqueólogos tendrán ahora que tomar más seriamente en consideración dos controvertidas y aún no probadas propuestas de que un yacimiento en Brasil y otro en Chile pueden datar de hace 50.000 y 33.000 años respectivamente.

Las huellas mexicanas fueron hechas por al menos cuatro o seis individuos en tres episodios, separados por varias semanas o incluso meses. Los adultos y los niños anduvieron descalzos por la orilla de un gran lago que ahora se llama Valsequillo.

Cada episodio de huellas fue conservado por la ceniza de las sucesivas erupciones de un volcán cercano. Los humanos estuvieron probablemente buscando marisco de agua dulce mientras el volcán dormía, entre las erupciones.

Fuente: DAVID KEYS/LONDRES, Sur Digital, 5 de julio de 2005
Enlace: http://www.diariosur.es/pg050705/prensa/noticias/Portada/200507/05/SUR-POR-319.html

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(2) Hallan en México huellas más antiguas de América

Estudio realizado en Inglaterra modifica teorías

Londres, Inglaterra, 4 de julio de 2005.- El descubrimiento en México de huellas humanas con 40 mil años de antigüedad ha revolucionado las teorías tradicionales sobre la llegada de los primeros hombres al Continente Americano, reveló hoy aquí un equipo de científicos.

Este hallazgo confirma la importancia del centro de México para el estudio de los asentamientos de homínidos en el mundo y permitirá resolver cuestiones sobre la fisonomía de los antiguos pobladores y sus desplazamientos, señalaron especialistas.

"Este descubrimiento muestra que los primeros humanos llegaron a América Central hace 40 mil años y no 11 mil 500 como se creía hasta ahora", explicó la doctora en geología responsable de la investigación, Silvia González.

La teoría tradicional, conocida como "primer modelo de Clovis", en referencia al yacimiento de Nuevo México donde se encontraron los restos arqueológicos, sostenía que los primeros pobladores llegaron a Alaska desde Rusia hace unos 11 mil quinientos años.

Pero los resultados obtenidos por el equipo de científicos de las universidades británicas de Liverpool, Bournemouth y Oxford, que dirige González, plantean la existencia de vías alternativas utilizadas por el hombre para llegar al continente americano.

"Nuestros descubrimientos apoyan la teoría de que los primeros colonos podrían haber llegado por el agua y no a pie, a través de las costa del Pacífico", señaló la geóloga mexicana.

Durante dos años un equipo multidisciplinario de arqueólogos de Reino Unido analizó 269 huellas de origen humano y animal encontradas en las proximidades del volcán Cerro Toluquillas, en Valsequillo, cercano a la ciudad de Puebla, al oriente de la capital mexicana.

La piedra volcánica en la que están incrustadas las huellas es hoy una superficie dura, pero originalmente era polvo de ceniza depositado en un lago de lava durante el pleistoceno (Edad de Hielo, hace 11 mil años).

La científica mexicana de la Universidad John Moores de Liverpool afirmó que "este hallazgo puede ser sólo la punta del iceberg", e insistió en la importancia que tiene México para el estudio de antiguas civilizaciones.

"La región de Valsequillo tiene un gran potencial para el estudio de la población humana y animal, ya que México es una parte vital en este rompecabezas por ser un lugar de paso para las poblaciones que venían tanto del norte como del sur", dijo.

Los expertos dijeron que otros emplazamientos en el país ubicados en Baja California Sur y Coahuila pueden contener restos de gran interés sobre los orígenes de vida humana en América.

Las huellas, que permanecen en el asentamiento mexicano, fueron escaneadas mediante tecnología láser y reproducidas en modelos tridimensionales para su estudio, con el fin de asegurar su conservación a pesar del deterioro natural de la piedra.

Los datos obtenidos con estos procedimientos permitieron a los expertos determinar que las tallas de los individuos que llegaron a México hace 40 mil años oscilaban entre los 117 y 190 ciento noventa centímetros.

"Aproximadamente el 60 por ciento de las huellas son de origen humano, de las cuales el 36 por ciento fueron atribuidas a niños, debido a su tamaño", afirmó el profesor de la Universidad de Bournemouth, Matthew Bennett.

Durante la segunda fase de su investigación, los científicos británicos esperan esclarecer que rutas siguieron las primeras poblaciones en el continente o cuales eran las condiciones climatológicas de la región hace miles de años.

El equipo de científicos que dirige González cuenta ahora con un presupuesto de tres cientos setenta mil dólares, aportados por el Consejo para la Investigación del Medioambiente Natural británico.

"En los próximos años llevaremos a cabo investigaciones más amplias que nos permitan corroborar los primeros hallazgos y calcular la distancia y ruta seguida por los habitantes de hace 40 mil años", explicó la profesora mexicana.

Futuras investigaciones servirán también para obtener detalles acerca de las relaciones de los primeros americanos con la megafauna o animales de gran tamaño, como mamut o camellos.

La investigación además permite resolver la controversia en relación con la antigüedad de los restos arqueológicos y fósiles encontrados en las proximidades de Valsequillo (Hueyatlaco, El Horno, Barranca Caulapan) en los años sesenta y setenta.

Fuente: Hechos.tv, 4 de Julio de 2005
Enlace: http://www.tvazteca.com/hechos/archivos2/2005/7/114628.shtml

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Descubren huellas de primeros humanos que llegaron a América

Datan de hace 38.000 años y fueron encontradas cerca de la ciudad de Puebla, en México

Las impresiones quedaron fosilizadas en una zona cercana al volcán Cerro Toluquilla. Los análisis indican que sus autores habrían medido entre 1,17 y 1,90 m. P Este hallazgo y los realizados en sitios como Monte Verde, sur de Chile, apoyan la teoría de que no hubo una sino varias olas migratorias.

En 2003, un equipo de científicos recorría la cuenca Valsequillo, cerca de la ciudad de Puebla, México. Mientras los investigadores estudiaban varios sitios arqueológicos del lugar -cercano al volcán Cerro Toluquilla- se toparon con algo inesperado: una planicie de ceniza en la que parecían existir más de 200 huellas fosilizadas dejadas por humanos, incluyendo niños.

Tras dos años de análisis, los expertos liderados por Silvia González -geoarqueóloga de la U. John Moores de Liverpool (Reino Unido)- aseguran que las huellas datan de hace 38.000 años y que pertenecieron a los primeros habitantes humanos que llegaron a América.

Varios puntos de vista

Según la teoría tradicional, los humanos llegaron al continente cruzando entre Siberia y Alaska, mediante una masa de tierra que unía ambos continentes hacia fines de la última era glacial (entre 10.000 y 12.500 años atrás). Esta teoría se basa en una serie de puntas de lanza halladas en el yacimiento Clovis, en Nuevo México, EE.UU. El lugar tiene 11.200 años y por mucho tiempo se creyó que eran los restos más antiguos de asentamientos. Sin embargo, esa idea comenzó a ser cuestionada tras el hallazgo de lugares como Monte Verde, ubicado en el sur de Chile y que data entre 12.500 y 13.000 años atrás.

"La existencia de estas huellas de casi 40.000 años implica la prueba definitiva de que el llamado modelo Clovis ya no puede ser aceptado como la primera evidencia de presencia humana en América", dijo David Huddart, geólogo de la Universidad John Moores.

Las impresiones quedaron fosilizadas junto a lo que fue el borde de un lago. Silvia González sugiere que tras llegar a la costa usando botes, los primeros americanos exploraron hasta llegar cerca del volcán Cerro Toluquilla. Probablemente, una erupción los hizo huir.

"Pensamos que hubo varias olas migratorias en diferentes momentos y realizadas por distintos grupos", dijo. La experta agrega que, ante la nueva evidencia, se necesita una revisión urgente de nuevas rutas de desplazamiento: "Nuestros hallazgos apoyan la teoría de que estos primeros colonizadores pudieron llegar navegando a través de la ruta del Pacífico, en lugar de a pie".

Usando técnicas como radiocarbono, luminiscencia y análisis de sedimentos en el lugar de las huellas, se obtuvo el mismo resultado: 38.000 años de antigüedad. "Esto va a ser una bomba arqueológica y estamos dispuestos a luchar por ella", dijo González.

Aunque el origen de los primeros habitantes es incierto, la científica indica que estos colonos habrían sido cazadores que viajaban constantemente en grupos pequeños, lo que explica el débil rastro que dejaron. Incluso, agrega, se habrían extinguido sin dejar un legado genético.

El arqueólogo Michael Faught -experto en asentamientos Clovis- dijo a La Tercera que "Monte Verde en Chile y otros lugares de Sudamérica ya rompieron la barrera impuesta por la tradicional teoría de la población americana". Además, señala, se necesitan más análisis que establezcan "una edad precisa de toda la cuenca volcánica. Hasta que se obtenga ese dato nadie podría confirmar o negar esta posibilidad".

Otras pistas ancestrales también analizadas

Las evidencias que apuntan hacia la presencia temprana del ser humano en América abundan por el continente. Según explica el arqueólogo de la U. de Chile, Carlos Ocampo, se ha encontrado evidencia de que el hombre visitó Alaska, EE.UU., Brasil e incluso Chile mucho antes de que se registrara la migración por el Estrecho de Bering. "En Monteverde hay un sitio que no se ha investigado en profundidad, el cual reveló fogones que fueron datados en 30 mil años", dice el arqueólogo, quien encabeza un estudio que ya lleva cuatro años investigando entre Puerto Montt y Chiloé. "Esa zona no fue alcanzada por la última glaciación. Tenemos fechas de ocupación que van desde los 11 mil a los 33 mil años, muy recientes y que estamos analizando", dice. El experto agrega que es muy probable que la migración hacia América se haya realizado por la costa, "ya que durante la glaciación el nivel del mar estaba unos 100 a 120 metros más bajo".

Fuente: Marcelo Córdova y Ricardo Acevedo, La Tercera, 6 de julio de 2005
Enlace: http://www.tercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5726_146991210,00.html

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Filmarán vestigios de la isla hundida

La expedición usará submarinos, robots y cámara de vídeo

La oceanógrafa ruso-canadiense Paulina Zelitsky revela que en el próximo otoño, entre octubre y noviembre, saldrá una nueva expedición, probablemente del puerto de Progreso, para terminar el trabajo que no se pudo concluir el año pasado en la isla hundida: cartografiar la zona y hacer filmes de alta resolución.

National Geographic financiará la mayor parte del viaje. Desde hace varios meses habilita un barco en Canadá especialmente para la expedición. Se prevé la inclusión de al menos 100 personas en la misión, que llevará un minisubmarino y varios robots para bajar a profundidades superiores a los 700 metros.

En octubre de 2004, Paulina Zelitsky y su equipo realizaron una expedición a la zona del hallazgo, desde el puerto de altura de Progreso, para probar la teoría del hundimiento, pero no pudieron completar la misión por deficiencias técnicas del submarino que llevaban para tomar imágenes del fondo marino. El aparato sólo hizo inmersiones superficiales, pero los científicos lograron filmar una pirámide de casi 35 metros de alto y extraer piedras con fósiles de animales incapaces de vivir a 700 metros de profundidad.

La expedición de este año no busca probar la hipótesis de la isla hundida. “Creemos que ya no es una hipótesis, es un hecho, avalado por científicos especializados en geología y arqueología”, dice la investigadora. “Está comprobada la existencia debajo del agua de estructuras piramidales, de cimientos. Sólo necesitamos recoger los detalles”.

Fuerte sismo Paulina Zelitsky insiste en su creencia del hundimiento de la ciudad a consecuencia de un fuerte sismo hace más de 12,000 años. “Todos los científicos están de acuerdo con entender la formación geológica de la Península de Yucatán como consecuencia de una actividad sísmica. De hecho, la Península y la zona del hundimiento se ubican cerca de una zona de alta sismicidad”, dice.

—Este descubrimiento demuestra que el hombre americano es más anterior a lo que se creía y que no todos llegaron a América por el Estrecho de Bering. Muchos otros arribaron de Asia por el Pacífico. Incluso hay la teoría según la cual los mayas de Yucatán proceden de Centroamérica.

—La semana pasada —recuerda la investigadora—, arqueólogos británicos dijeron que hallaron huellas humanas en Puebla que datan de hace 40 mil años, lo que contradice la idea generalizada de que América fue poblada no antes de 13,500 años atrás.

Pirámides y edificios De acuerdo con la información que el equipo de Paulina Zelitsky recabó en el año 2000, entre Cuba y Yucatán yace una ciudad hundida a más de 600 metros de profundidad con estructuras milimétricamente cortadas, pasadizos, túneles e incluso templos con diversos símbolos que surgían en un lugar donde oficialmente nunca pudieron vivir seres humanos.

Según los investigadores, estas estructuras parecen ser restos de calles, pirámides y edificios. La mayoría de estos bloques tiene dimensiones gigantescas, alcanzando los cinco metros de altura y varias toneladas de peso.

Se ha confirmado que las piedras fueron cortadas, talladas y pulidas para hacerlas encajar unas con otras y formar así estructuras mayores. Estas construcciones, de acuerdo con los científicos, parecen estructuras muy grandes, alineadas en forma simétrica, juntas y muy bien organizadas, como si estuviesen ordenadas urbanísticamente y asentadas sobre un sedimento de cristal volcánico, muy fino, como arena.

Fuente: Hernán Casares Cámara/Diario de Yucatán.com.mx, 10 de julio de 2005
Enlace: http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=11$0200000000$3076115&f=20050710

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Polémica sobre la antigüedad de las huellas del primer americano

Las huellas de seres humanos, encontradas en la zona volcánica de Valsequillo en Puebla, podrían no tener la antigüedad de 40 mil años declarada en su momento, “el problema es saber si corresponden al periodo que se señala y es lo que debemos de corroborar, porque una cosa es que las cenizas tenga esa antigüedad pero las huellas no, además debemos comprobar si en realidad son huellas y no otro tipo de marca”, aseguró Joaquín García Bárcenas, presidente del Consejo Nacional de Arqueología.

Al hablar de los resultados presentados por la arqueóloga Silvia González, de la Universidad de John Moores de Liverpool en Inglaterra, y dos colegas británicos en el sentido de que dicho descubrimiento modifica el tradicional punto de vista, según el cual los primeros pobladores del continente habrían cruzado por el estrecho de Bering, desde Rusia a Alaska, a finales de la última glaciación (hace entre 11.500 y 11mil años), García Bárcenas precisó que “un problema en este tipo de investigaciones es que la ceniza volcánica es gruesa, y pueden que no sean huellas”.

Hallazgo. Durante la presentación del descubrimiento González explicó que las huellas fueron halladas en una cantera abandonada cerca del volcán Cerro Toluquilla, y que su estudió y fechamiento fue realizado por un equipo internacional de investigadores.

“Las huellas fueron conservadas como restos fósiles en las cenizas volcánicas junto a la línea de costa de un antiguo lago volcánico. La erupción del volcán despertó la curiosidad de los primeros pobladores, que caminaron a lo largo de esta línea de costa dejando huellas que pronto fueron recubiertas por cenizas y sedimentos lacustres, tales indicios quedaron sumergidos cuando el lago recuperó su nivel de nuevo y el agua ascendió, preservando las huellas”, indicó la investigadora.

El equipo fue capaz de distinguir las pisadas sin llevar a cabo ninguna excavación, cuando los trabajadores de la cantera removieron los sedimentos del lago que habían sido depositados sobre las cenizas volcánicas.

En el mismo equipo de esta investigadora trabajaron su compañero de la Universidad de Liverpool, David Huddart, y un colega de la Universidad de Bournemouth (sur de Gran Bretaña), Matthew Bennett.

Sin embargo, para García Bárcenas la autenticidad del descubrimiento se debe sujetar al reporte final que González haga a su dependencia.

“Debemos esperar a que la arqueóloga nos envíe su informe. Las huellas las encontró Silvia González hace más de un año, pero lo que ella nos reportó en esa época es que estaban investigando la geología de la zona”.

En cuanto a las declaraciones de Víctor Hugo Valencia, delegado del Instituto Nacional de Arqueología e Historia en Puebla, dadas a un diario local, en el sentido de que se desconocían los trabajos que realizaban los arqueólogos británicos, “además de que no contamos con ninguna información oficial sobre las huellas, ni tampoco un documento técnico del hallazgo, ni expediente que sustente el supuesto descubrimiento”, mencionó que la investigación se encontraba autorizada por el INAH Nacional.

“Todo tipo de vestigios son de la propiedad de la nación y entonces el que interviene en esto y no lo da a conocer a las autoridades correspondientes está cometiendo un delito, pero en este caso la arqueóloga nos aviso que estaba haciendo un estudio geológico del rumbo”.

“Lo que esperamos es el reporte de Silvia porque aún el proyecto no está terminado, para la siguiente etapa tiene que solicitar la autorización correspondiente con los datos obtenidos hasta ahora”.

Fuente: Raúl Cruz de Jesús / La Crónica, 27 de julio de 2005
Enlace: http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=193835

Descubren la tumba de un rey tracio llena de oro en Bulgaria

Descubren la tumba de un rey tracio llena de oro en Bulgaria

Reportaje Fotográfico:
Arqueólogos búlgaros encuentran tumba del rey Orfeo tracio
Tesoros Tracios

SOFIA (AFP) - La tumba de un rey tracio, de construcción inhabitual y llena de objetos de oro y plata, del siglo IV antes de Cristo, ha sido descubierta en la región de Eljovo, al sudeste del país, anunció este domingo a AFP el director del museo Histórico Nacional, Bojidar Dimitrov.

"Esta tumba no se parece a los mausoleos rectangulares o a las casas de tracios que se conocen. Es un enorme hueco cubierto de madera que se parece a las tumbas scitas de Rusia del sur y de Ucrania", explicó.

La jefa del equipo arqueológico, Daniela Agre, afirmó que "se trata de la tumba tracia más rica descubierta en los últimos 100 años".

El equipo encontró el anillo de oro de este rey tracio, que fue enterrado con su perro y sus caballos. Una corona de oro, cubre-rodillas de plata, partes de una armadura y equipamientos para caballos, así como numerosos recipientes de oro, plata y bronce, han sido también descubiertos, según Dimitrov.

Desde el milenio cuarto antes de Cristo hasta el siglo III después de Cristo, los tracios habitaron el territorio que actualmente cubren Bulgaria y Macedonia, el sur de Rumania, el norte de Grecia y de Turquía, así como el suroeste de Ucrania.

Especializados en agricultura y ganadería, se hicieron célebres por su producción de objetos de oro.

Fuente: Yahoo News.com / AFP, 25 de julio de 2005
Enlace: http://es.news.yahoo.com/050724/159/46j0z.html

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Exposición: “Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria”

CAIXAFORUM de Barcelona, Del 15/4/2005 al 31/7/2005

Av. Marqués de Comillas 6-8, C.P.: 08038
Servicio de Información: Tel.: 902 22 30 40
Horario: De martes a domingo y festivos de 10 a 20 h.
Lunes cerrado, excepto festivos.
Exposición para público en general. Actividad gratuita

Los tracios, pueblo indoeuropeo de oscuros orígenes que habitó las actuales áreas geográficas de Rumanía, Bulgaria y el norte de Grecia, han permanecido anclados en el olvido a lo largo de siglos. Pero en las últimas décadas se han descubierto magníficas tumbas reales decoradas con maravillosas pinturas y repletas de tesoros sorprendentes que han dejado atónitos a los especialistas. Los principales de estos hallazgos se mostrarán en esta exposición inédita.

Alimentaba a sus yeguas antropófagas con la carne de los extranjeros que visitaban sus tierras. Así de temerario era Diómedes, hijo del dios Ares y una de las figuras legendarias de Tracia, hasta que Heracles puso fin a tan bárbara costumbre. Altivos, rudos y guerreros despiadados según los griegos, los tracios fueron también un pueblo de gran sensibilidad que legó a la posteridad tesoros de inusitada belleza que han dejado atónitos a los especialistas. Como el tesoro de Rogozen, descubierto en 1985, que data de finales del siglo V a. de C. y está formado por 65 piezas de oro y plata finamente trabajadas, con un peso total de más de veinte kilos. Su escritura aún no ha podido ser descifrada, por lo que los responsables de su entrada en la historia fueron los antiguos griegos. «Son tan bellas sus armas de oro que encantan a la vista, ya que no parece que hayan sido labradas por hombres mortales, sino forjadas para los dioses divinos», escribió Homero, en cuya Ilíada aparece por primera vez el nombre de Tracia. Con el título Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria, la Obra Social de ”la Caixa” presenta en España la mayor exposición realizada en nuestro país de una de las culturas más olvidadas y misteriosas de la Antigüedad. Fruto de la colaboración con el Ministerio de Cultura de la República de Bulgaria, la muestra reúne en CaixaForum 311 obras excepcionales: ricos ajuares, objetos suntuarios, armas y arneses, máscaras funerarias y servicios para banquetes en oro, plata y bronce, entre los que destacan los tesoros de Letnitsa, Rogozen y Borovo.

Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria, comisariada por Gregorio Luri, Alberto Costa y Valeria Fol, se podrá visitar en CaixaForum (av. del Marquès de Comillas, 6-8, Barcelona), del 15 de abril al 31 de julio de 2005. Posteriormente, se podrá ver en la Sala de Exposiciones de la Fundación ”la Caixa” de Madrid.

Uno de los objetivos de la Obra Social de ”la Caixa” es contribuir al conocimiento de la historia y el arte, poner al alcance del público los últimos hallazgos arqueológicos y mostrar en todo su esplendor el legado de los pueblos de la Antigüedad a través de exposiciones dedicadas a las grandes culturas del pasado, como Los íberos, príncipes de Occidente, Asia: ruta de las estepas y Nubia. Los reinos del Nilo en Sudán. La muestra Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria responde a esta voluntad.

La exposición nos desvela los últimos descubrimientos arqueológicos realizados en territorio búlgaro a través de una selección de las piezas más notables y singulares halladas, procedentes de una treintena de museos búlgaros. Aunque el acento recae en la cultura tracia, también se exhiben algunos objetos especialmente relevantes de las culturas que la precedieron en los Balcanes orientales. Es el caso de Varna, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo (datado a finales del Calcolítico, es decir, más de 4.000 años antes de nuestra era) y donde quizá, según coinciden en afirmar varios expertos, se esconde la cuna de la civilización europea, así como el primer oro trabajado del mundo. En las casi trescientas tumbas estudiadas se han hallado collares, brazaletes, cetros, amuletos e, incluso, un falo de oro, todos ellos trabajados con un refinamiento que sorprende.

Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria es fruto de la colaboración entre la Fundación ”la Caixa” y el Ministerio de Cultura de la República de Bulgaria, y de la destacada participación del Instituto de Tracología de la Academia Búlgara de las Ciencias. La exposición quiere familiarizar al público de nuestro país con la cultura de los tracios, un pueblo de origen indoeuropeo que habitó los actuales territorios del norte de Grecia, Bulgaria, Rumanía y hasta la desembocadura del río Dniéper (República de Ucrania). A lo largo de los siglos, Tracia ha permanecido en el olvido. El reciente descubrimiento de magníficas tumbas reales ha llamado la atención de los especialistas sobre el extraordinario legado de los tracios. A partir de 1970, los hallazgos se han encadenado de forma continua: la necrópolis de Varna (1972), el tesoro de Borovo (1974), la tumba de Sveshtari (1982), el tesoro de Rogozen (1985), las tumbas de Shushmanets (1996), Starosel (2000), Alexandrovo (2001), Goliama Kosmatka (2004), etcétera. Precisamente, los tesoros de Letnitsa, Vratsa, Rogozen, Borovo y Panagyurishte son el gran reclamo de esta exposición singular por la amplitud de su enfoque y la calidad de las obras y los objetos reunidos.

Entre la realidad y la leyenda, la cultura tracia es hoy objeto de debate entre los especialistas. La exposición que ahora se presenta en CaixaForum reúne las diferentes piezas de un rompecabezas que abarca desde los tiempos prehistóricos hasta su disolución en el mundo romano. Los primeros testimonios literarios de que disponemos son los griegos. Pero ¿cómo podemos conocer la realidad que no se refleja en estos documentos? ¿Qué mensaje ocultan las tumbas, los santuarios y los tesoros? A tal fin y para poder abordar la complejidad que entraña toda cultura oral, el 12 de mayo de 1972 se fundó el Instituto de Tracología, iniciándose así el estudio de una rigurosa interpretatio thracica.

La realidad presenta a los tracios como un pueblo de origen indoeuropeo pero no griego. Su escritura, conservada en unas pocas inscripciones, no ha podido ser descifrada todavía, y su historia es conocida a través de fuentes griegas y romanas que sólo proporcionan una idea superficial de sus orígenes, lengua y costumbres. Herodoto los considera uno de los pueblos más numerosos del mundo, pero muy segmentado por su tribalismo: «El pueblo de los tracios es el mayor entre todos los hombres, descontando, naturalmente, el de los indios. Si lo rigiera una sola persona o bien pensaran todos de la misma manera, en mi opinión sería irreducible y, con mucho, el más potente. Pero es impensable que eso ocurra. Y son débiles por este motivo. Tienen muchos nombres, que dependen de cada una de las tribus», se lee en su Historia (Libro V, El logos tracio).

Herodoto los caracteriza por su valentía, su amor a los caballos y su visión de esta vida como mero tránsito hacia la inmortalidad. Lucían tatuajes para indicar la nobleza de su origen, llevaban pieles de zorro en la cabeza, se cubrían el cuerpo con túnicas envueltas en mantos variopintos, calzaban botas de piel de cervato que les llegaban hasta las pantorrillas e iban armados con venablos, escudos ligeros y puñales pequeños, tal como corroboran las pinturas de la cerámica griega. La imagen del guerrero tracio está muy extendida en el arte, pues eran conocidos y apreciados por su bravura y su desapego a la vida. «¡Lanceros de Tracia, bien armados, espléndidos jinetes inspirados por Ares!», cantó Eurípides en Hécuba.

Esta exposición da cuenta de todo ello a través de seis ámbitos, hilvanados de forma cronológica y con sub-ámbitos temáticos: Del Neolítico al Bronce, La Edad del Bronce, De la guerra de Troya a la invasión persa, El siglo V a. de C., El siglo IV a. de C. y El declive de la civilización tracia: del helenismo a Roma.

Del Neolítico al Bronce

El Neolítico se caracteriza en los Balcanes por una gran vitalidad demográfica, social y económica. Los numerosos intercambios comerciales proporcionaron al conjunto de la península cierta homogeneidad. Se introdujo la agricultura, con la consiguiente roturación de las tierras, y se desarrolló la ganadería. La metalurgia del oro y el cobre, favorecida por la presencia de estos metales en la superficie del suelo, ocupó un lugar primordial en la economía. Los dos fenómenos más importantes del Calcolítico son la introducción y domesticación del caballo y la progresiva especialización del trabajo. A finales de este período llegan a los Balcanes tribus provenientes, probablemente, de las estepas del norte, a las que en los textos homéricos se les da el nombre de tracias.

Asimismo, es en los Balcanes, lugar de contacto entre las culturas asiáticas y europeas, donde se encuentran algunos de los yacimientos más antiguos de Europa, que en el caso de Bulgaria ocupan la cuenca del río Maritsa y las regiones próximas a la costa del mar Negro. Responden a las antiguas culturas de Karanovo, Gradeshnitsa, Durankulak, Ezerovo y, especialmente, Varna. Cerca del mar Negro, la necrópolis de Varna fue descubierta accidentalmente en 1972. Se extiende a lo largo de toda una hectárea y está datada a finales del calcolítico, cuatro mil años antes de nuestra era. Encierra más de tres mil objetos de oro con un peso total de seis kilos. Sin duda, Varna fue un centro de expansión de la metalurgia y la orfebrería. El elevado número de conchas halladas sugiere la existencia de una gran actividad comercial con el Mediterráneo. Numerosos expertos han calificado la cultura de Varna como «la cuna de la civilización europea» y a su oro como «el más antiguo del mundo».

La Edad del Bronce

A principios del primer milenio antes de Cristo, la parte oriental de la península balcánica estaba habitada por las tribus tracias, muy numerosas y muy celosas de su independencia. Vivían en pequeños núcleos formados por varias casas rodeadas de una empalizada alta, resguardo de los animales domésticos. La doble hacha, también conocida como ‘labris’, era un objeto omnipresente en todas las tribus. Símbolo solar, representaba el poder de los señores tracios, y ha dado pie a varias especulaciones sobre el contacto entre los tracios y la cultura minoica. El reciente hallazgo de un sello con una inscripción en escritura cretense conocida como lineal A (utilizada entre 1850 y 1450 a. de C.) ha demostrado la existencia de estos contactos.

De la guerra de Troya a la invasión persa

La influencia micénica sobre la cultura tracia se produce desde el final de la Edad del Bronce y pervive durante siglos. En sus inicios fue una época de profundas mutaciones sociales en que se desarrolló un sistema de residencias reales fortificadas que dominaban extensos territorios. Los contactos de los tracios con Troya eran frecuentes, así como los mantenidos con Frigia y Bitinia. Homero resalta la riqueza de los ornamentos de sus caballos. Magníficos jinetes, se enorgullecían tanto de sus monturas que no escatimaban en oro o en plata para adornarlas. De los tiempos homéricos hasta el siglo VII, cuando comienzan a establecerse las primeras colonias griegas en las costas de Tracia, tanto en las del Egeo como en las del mar Negro, es muy poco lo que sabemos de los tracios.

Los autores griegos nombran a los tracios en relación con la guerra de Troya. Fueron aliados de los troyanos, con los que quizá guardaban alguna relación étnica. En los versos de La Ilíada aparece por primera vez una referencia a Tracia: «Los tracios recién venidos están ahí, en ese extremo, con su rey Reso, hijo de Eyoneo. He visto sus corceles, que son bellísimos, de gran altura, más blancos que la nieve y tan ligeros como el viento. Su carro tiene lindos adornos de oro y plata, y sus armas son de oro, magníficas, admirables y más propias de dioses inmortales que de hombres mortales» (Homero, La Ilíada, canto X).

En la primera década del siglo VI a. de C., los persas invaden Tracia y la convierten en parte de la satrapía de Skudra. Para esas fechas ya se había desplegado un rosario de colonias griegas por las costas tracias del Egeo y el mar Negro.

El siglo V a. de C.

Tras la derrota de los persas en las guerras médicas y su posterior retirada a sus dominios asiáticos, las tribus tracias, en lugar de recuperar sus antiguos modos de vida, se organizaron en comunidades complejas. La más poderosa, y posiblemente la única con voluntad hegemónica, fue la de los odrisios, que liderados por Teres formaron el primer reino tracio del que tenemos constancia histórica. Teres I (480-460) unificó un cierto número de tribus tracias, inaugurando así un período de esplendor para estos pueblos. Le sucedió su hijo Sitalces (460-424), llamado el Grande. Por el norte extendió las fronteras de su reino hasta el Danubio; por el este, hasta las costas del mar Negro; y por el sur, hasta las montañas Ródope. Su reinado fue la época del máximo esplendor odrisio. A partir de Teres y Sitalces, los tracios desarrollaron una intensa política exterior. El ideal aristocrático se expresa en la construcción de tumbas suntuosas que, en algunos casos, reproducen el estilo micénico.

El siglo IV a. de C.

Los siglos V y IV a. de C. coinciden con cambios sustanciales en los hábitos cotidianos de los tracios. La comunidad tribal se va abandonando progresivamente para dar paso a una organización política mucho más compleja, en forma de Estado. Con Cotis I (383-359), posiblemente el más dinámico monarca tracio, el reino odrisio compitió con Atenas por el control de las rutas comerciales del Egeo y consiguió arrebatarle el Quersoneso tracio y la base naval de Sestos. Tras el asesinato del emprendedor Cotis I, que había logrado expandir las fronteras desde el río Nestos (Mesta) hasta el Istro (Danubio), el reino odrisio comienza a decaer a causa de las disgregadoras guerras dinásticas. Las rivalidades, fruto de la muerte del monarca, fueron aprovechadas por Atenas para debilitar el reino, que se vio así incapacitado para hacer frente a los planes anexionistas de Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.

El siglo IV es la época de máximo esplendor de la cultura tracia. Los tesoros descubiertos constituyen el acontecimiento más notable de la arqueología contemporánea. Algunos de los más importantes ajuares descubiertos en Bulgaria, como Letnitsa, Borovo y Rogozen, fueron reunidos en tiempos de Cotis I, y muchas piezas llevan su nombre grabado.

-El tesoro de Letnitsa data de la primera mitad del siglo IV. Consiste en 24 placas de plata rectangulares que formaban parte de un arnés y que quizá representan escenas mitológicas relacionadas con los misterios de Samotracia y Eleusis. Entre los tracios abundaban los adornos destinados a las guarniciones de los caballos, prueba de la gran estima que les profesaban. Los ornamentos de mayor realce se colocaban en el frontal del animal. En este tesoro aparece representada por primera vez la figura humana en un adorno de este tipo.

-El tesoro de Borovo fue descubierto en diciembre de 1974, cerca de un túmulo funerario. Consiste en tres ritones que acaban en prótomes de caballo, toro y esfinge; un recipiente con dos asas, en cuyo centro pueden verse las figuras en relieve de un ciervo atacado por un grifo, y un jarro de plata ricamente adornado con escenas relacionadas con el culto de Dioniso. El tesoro lleva los nombres del rey Cotis I y del artesano Etbeos.

-El tesoro de Rogozen, descubierto en 1985, está formado por 65 piezas de plata y oro, con un peso total de más de veinte kilos. Es un conjunto de piezas variadas que fue reunido entre finales del siglo V y mediados del IV. Aunque algunas piezas pudieron haberse importado, la mayoría parecen realizadas en Tracia. Quince llevan inscripciones de antiguas ciudades tracias, como Apros, Beos, Gaeiston, Erkistes y Saythabas. El nombre propio que aparece más veces es el del rey Cotis I. Las imágenes mitológicas se refieren básicamente a dos figuras del panteón tracio: la Gran Diosa Madre y el Caballero Tracio.

El declive de la civilización tracia. Del helenismo a Roma

Al morir Filipo II de Macedonia (336 a. de C.), las tribus tracias se sublevaron contra su hijo Alejandro Magno. Como respuesta, éste invadió Tracia. Las tribus de los tribalos y los getas fueron las únicas en oponerle una resistencia consistente, que sin embargo fue incapaz de detener su avance. Una vez sometido el país, Alejandro incorporó los soldados tracios a su ejército, que formaron una quinta parte del mismo, ocupando con frecuencia su ala izquierda. Fue notoria su desempeño en la batalla de Hidaspes (326 a. de C.), donde se lanzaron blandiendo sus famosas espadas (las ronfainas) contra los elefantes indios. En 323 a. de C., Lisímaco, uno de los diadocos de Alejandro, recibió Tracia al repartirse el imperio, dando comienzo a una larga serie de confrontaciones militares. El rey odrisio Seutes III, llamado ‘basileus’, que no aceptó la autoridad de Lisímaco, logró restablecer en parte el reino odrisio y fundó su capital Seutópolis en las orillas del Tonzos (cerca de la actual Kazanlak), siguiendo la tradición arquitectónica helénica.

Los distintos reinos tracios se integraron rápidamente en la corriente del helenismo. En el año 280 a. de C., Tracia fue invadida por los celtas, que por un breve período de tiempo crearon su propio estado, hasta que fueron expulsados a Asia Menor. Tras la derrota de Macedonia (168 a. de C.), Tracia permaneció sujeta a los romanos, hasta que en 47 a. de C., extinguida la monarquía odrisia, pasó a ser una provincia romana con capital en Perinto. Pero aún dio varias muestras de rebeldía. Ahí están la singular figura de Espartaco y las sucesivas revueltas en el interior de la provincia, dando muestras evidentes de que su proverbial agresividad no había sido domesticada por completo. «Excepto los celtas, no hay pueblo que pueda pretender ser más numeroso que los tracios: nunca, antes de que los vencieran los romanos, habían sido completamente sometidos. Hoy toda Tracia obedece a Roma, al menos la Tracia que merecía la pena ser conquistada, pues los romanos no se han preocupado de aquellos lugares que el rigor del frío o la naturaleza del suelo han hecho estériles, pero poseen todo lo que tiene alguna importancia», escribió Pausanias en su Descripción de Grecia.

-Si bien durante la época helenística el nombre de Tracia perdió definitivamente su significado étnico y pasó a ser un término meramente geográfico, la cultura tracia lanzó, antes de desaparecer, su canto de cisne en la forma del tesoro de Panagyurishte. Está formado por nueve piezas de oro con un peso total de 6,1 kilos, y fue descubierto en 1949. Estas piezas tan profusamente trabajadas contienen varias escenas mitológicas, incluyendo en el ánfora una del drama de Esquilo Los siete contra Tebas. Los recipientes llevan inscripciones con su peso tanto en daricos persas como en estateras áticas. Esta es una buena prueba de que los tracios, tanto como a sus caballos y al vino, apreciaban sobremanera el oro primorosamente trabajado.

-Seutópolis, la capital de los odrisios, fue levantada por Seutes III. Por el norte estaba protegida por una muralla y al sur por el río Tonzos, que le proporcionaba una barrera defensiva natural. El urbanismo era perfectamente cuadriculado y en el ágora, donde se cortaban las calles principales, había un altar de Dioniso. En la planta baja de la residencia real se halló un santuario dedicado a los grandes dioses de Samotracia. En las proximidades de la capital se encuentra un gran número de túmulos sepulcrales, conocido actualmente como Valle de los Reyes Tracios, que conforma una sorprendente necrópolis real.

CRONOLOGÍA

- V-IV milenio a. de C. Períodos neolítico y calcolítico. Necrópolis calcolítica de Varna.
- 1200 a. de C. Guerra de Troya. Los tracios, aliados de los troyanos.
- c. 700 a. de C. Inicio de la colonización griega.
- c. 512 a. de C. Tras invadir Escitia, Darío ocupa Tracia, convirtiéndola en satrapía persa.
- 460 a. de C. Primer reino tracio, fundado por Teres, líder de la tribu de los odrisios.
- 440 a. de C. Sitalces el Grande (445/440-424), hijo de Teres, extiende el reino odrisio hasta el Danubio y los mares Egeo y Negro.
- 424- 415 a. de C. Durante el reinado de Seutes I, el reino odrisio alcanza su apogeo.
- 341 a. de C. Filipo II de Macedonia conquista el sur de Tracia, erigiendo Filipópolis, Kabyle y otras ciudades sobre asentamientos tracios.
- 336 a. de C. Alejandro sucede a su padre Filipo II de Macedonia y concluye la conquista de Tracia.
-323 a. de C. Muerte de Alejandro Magno. Lisímaco, esperando obtener el control de Tracia, ataca a Seutes III. No conseguirá reinar en toda Tracia.
-320 a. de C. Seutes III levanta su residencia en Seutópolis.
-Finales siglo IV - comienzos siglo III a. de C. Tesoro de Panagyurishte. Tumbas de Kazanlak y Sveshtari.
-280-279 a. de C. Los celtas invaden Tracia. Establecen su capital en Tile, cerca de Bizancio.
-c.113 a. de C. Nace en Tracia el gladiador Espartaco.
-46 d.C. El reino de Tracia es anexionado por Claudio. Tracia se transforma en provincia romana.

Fuente: Fundación La Caixa
Enlace: http://www.premsacaixa.com/View_Note/1,1274,1-33-865,00.html

'Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria'. Los tracios, los primeros orfebres del mundo

'Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria'. Los tracios, los primeros orfebres del mundo

Foto: Tesoro de Panagyurishte, finales del siglo IV - principios del siglo III a.C.
Museo Arqueológico de Plovdiv / Museo Histórico Nacional de Sofía © Rosen Kolev.

Reportaje Fotográfico:
Arqueólogos búlgaros encuentran tumba del rey Orfeo tracio

Más de 300 piezas, muchas de ellas de oro, forman la exposición 'Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria', que CaixaFórum dedica a los primeros orfebres del mundo, un pueblo olvidado y enigmático que fue citado por primera vez por Homero en 'La Iliada'.

El comisario de la exposición, Gregorio Luri, ha hecho una apasionada defensa de la cultura tracia durante la presentación de la muestra, que se podrá ver en CaixaFórum desde mañana y hasta el 31 de julio y que luego viajará a Madrid y Valencia.

EFE, 15 de abril de 2005

'La historia urbana de Europa -ha aseverado- no se puede escribir igual sin la aportación de la cultura tracia. Mientras en Mesopotamia comenzaba el desarrollo de la agricultura y en Egipto se esbozaba lo que iba a ser su gran civilización, ya existía una cultura tracia' plenamente desarrollada.

Los tracios se extendieron por la actual Bulgaria y Rumanía y parte de países limítrofes como Ucrania, y varios factores han contribuido al olvido de su cultura: haber vivido a la sombra de la gran cultura griega, no haber conseguido superar sus divisiones tribales, lo que les impidió la creación de un estado poderoso, y que su escritura todavía no haya sido descifrada.

Para Gregorio Luri, la exposición no se puede ver 'como una colección de materiales más o menos lejanos, sino como algo que nos incumbe como europeos. Se trata de un pueblo al que se le atribuye el primer oro trabajado del mundo y que vivía en un territorio muy poblado'.

'Si le pudiéramos preguntar -ha dicho Luri- a Sócrates o a Fidias qué pueblo estaría nominado a dominar el mundo hubiera respondido que los tracios y nadie en la antigua Grecia hubiera citado a los macedonios, que era un pueblo mucho más atrasado'.

Sobre los objetos de la exposición, Luri ha asegurado que 'aunque tiene un aire que podría recordar a culturas próximas, como la griega o la persa, los tracios tuvieron la capacidad de tomar lo extraño para hacer algo propio'.

Una de las innovaciones de los tracios fue incluir por primera vez la figura humana como elemento decorativo, lo que se puede apreciar en unos arneses que se muestran en la exposición de CaixaFórum.

La exposición reúne un total de 311 objetos como ajuares, elementos suntuarios, armas y arneses, máscaras funerarias y servicios para banquetes en oro, plata y bronce, entre los que destacan los tesoros de Letnitsa, Rogozen y Borovo.

La muestra ha sido dividida en seis ámbitos, que recorren la cultura tracia y sus predecesoras desde el Neolítico hasta su declive en las épocas helenística y romana.

Uno de los conjuntos de oro más significativos de la exposición en el tesoro de Panagyurishte, formado por nueve piezas con un peso de más de seis kilos que se cree que perteneció al rey Seutes III.

Se trata de nueve vasijas en las que están representadas escenas mitológicas y aunque el modelo de la pieza es de origen persa, las imágenes grabadas proceden del mundo griego, lo que demuestra el sincretismo de la orfebrería tracia.

Además de la cultura tracia, la exposición recoge también piezas de las culturas que le precedieron en los Balcanes orientales, como es el caso de Varna, cuyo yacimiento arqueológico está datado en unos 6.000 años y de donde procede el primer oro trabajado del mundo, no en vano está considerada por algunos expertos en historia de la antigüedad como la cuna de la de la civilización europea.

ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES EN CAIXAFORUM

Los tracios.Tesoros enigmáticos de Bulgaria

15 abril 2005 - 31 julio 2005

Los tracios.
Tesoros enigmáticos de Bulgaria
Del 15 de abril al 31 de julio

Organizada por la Fundación "la Caixa" con la colaboración del Ministerio de Cultura búlgaro, el Instituto de Tracología de la Academia Búlgara de las Ciencias y más de treinta museos búlgaros, esta exposición pretende ofrecer al público una visión científica, pero también misteriosa y sugerente, de lo que fue la antigua Tracia. Los tracios, un pueblo indoeuropeo de oscuro origen, habitaron el área geográfica que actualmente ocupan Rumania, Bulgaria y el norte de Grecia. La exposición, estructurada en seis ámbitos, recorre la historia de Tracia, desde los primeros vestigios de civilización, entre los que destaca la necrópolis pretracia de Varna (4500-4000 a.C.), hasta su asimilación por parte del mundo griego, y la presenta como un lugar de intercambio y cruce de culturas entre Asia Menor y la Europa central.

Las genealogías de sus reyes y sus dioses incorporados al panteón griego, como Orfeo -creador de la música y enemigo de derramar sangre- Ares -dios de la guerra- y Boreas -el destructivo viento del norte-, enmascaran la ignorancia en torno a la organización social y política de los tracios, su economía y su forma de vivir y, al mismo tiempo, han revestido a este pueblo de un aura de misterio que mantiene viva la aventura romántica de la arqueología.

Durante siglos, lo único que hemos sabido es lo que las fuentes literarias e iconográficas griegas nos han transmitido, pero en las últimas décadas el descubrimiento de magníficos tesoros reales como los de Lenitza, Vratsa, Rogotzen, Borovo o Panagurishte (todos ellos representados en esta muestra) nos ha permitido hacernos una idea más aproximada de esta cultura que, sin embargo, sigue siendo una de las más desconocidas y misteriosas de la Antigüedad.

Pese a que, literariamente, la historia de los tracios comienza con la Ilíada (el texto en el que se cita por primera vez el nombre de Tracia) históricamente no formaron una comunidad política definida hasta después de las invasiones persas de los Balcanes (500 a.C.). Teres I fundó el primer reino tracio en el año 480 a.C., después de la retirada persa. El encuentro cultural entre tracios y helenos ya había tenido lugar gracias a las numerosas colonias griegas establecidas a lo largo de las costas del Egeo y del Mar Negro. Las rudas tribus tracias se apropiaron de las formas de vida, las artes y las técnicas foráneas, lo que dio lugar a una cultura original que llegó a su máximo esplendor durante los siglos V y IV a.C. Después de un breve período de revitalización política y cultural durante el helenismo, este pueblo decayó definitivamente con la transformación de Tracia en provincia romana.

Visitas comentadas para el público general

Martes y jueves a las 19.00 h
Sábados a las 12.00 y a las 18.00 h

En días festivos no se realizarán visitas

Martes, a las 19.00 h y sábados, a las 12.00 h
Actividad gratuita

Visitas concertadas para grupos

De martes a viernes de 10.00 a 19.00h
Grupo: mínimo 10 / máximo 30 personas
Precio: 12,00 € / grupo
Inscripción previa: 93 476 86 00

Los grupos con guía propio también deberán reservar hora

VISITAS COMENTADAS PARA GRUPOS DE PERSONAS SORDAS
En lenguaje de signos catalán (LSC): viernes 29 de abril a las 18.30 h y sábado 28 de mayo a las 13.00 h

Visitas adaptadas a la comunicación oral: los lunes 2 y 9 de mayo a las 18.00 h

Se requiere inscripción previa.
Fax:93 476 86 35
E-mail: seducatiu.caixaforum.fundacio@lacaixa.es
Plazas limitadas

Más información:

http://www1.lacaixa.es:8090/webflc/wac0acti.nsf/WURL/ACT20050164_esp?OpenDocument

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** Reportaje Fotográfico e información complementaria:
Hallan en Atapuerca los restos más antiguos de la presencia de humanos en la Península

Foto: El estribo fósil junto a una mosca. (JAVIER TRUEBA) Un minúsculo hueso del oído medio, un fósil que pesa tres miligramos y más pequeño que una mosca, ha sido hallado en el yacimiento paleontológico de Atapuerca (Burgos). Se trata de un estribo y corresponde a los homínidos de hace unos 400.000 años, cuyos restos se van sacando a la luz en la Sima de los Huesos campaña tras campaña. Sólo había hasta ahora cuatro huesecillos de homínidos como éste -el más pequeño del esqueleto- en el registro paleontológico mundial: uno de un australopiteco robusto de hace unos dos millones de años y hallado en África; dos de neandertales de hace unos 60.000 años, y otro, también de la Sima de los Huesos, encontrado en la década pasada por el mismo equipo de científicos. El nuevo fósil es una joya paleontológica por su extrema rareza, ya que los huesos tan pequeños se destruyen y desaparecen fácilmente en el registro. Pero, además, puede ser una clave importante para investigar la capacidad de lenguaje de los remotos individuos preneandertales de Atapuerca, explica Juan Luis Arsuaga, codirector de la excavación y responsable del trabajo en la Sima de los Huesos. "La audición está relacionada con el origen del lenguaje, que estamos investigando. Intentamos abordarlo desde el punto de vista del aparato fonador, pero está formado por tejidos blandos que no fosilizan. Por eso nos centramos en el oído, que en toda especie está sintonizado con el rango de frecuencias en que se comunica los individuos", explica Arsuaga. El estribo forma, junto con el yunque y el martillo, el oído medio. El fósil hallado es de un niño y está en perfecto estado de conservación.

La presente campaña de excavaciones en el yacimiento paleontológico de Atapuerca (Burgos), que culminará este domingo, ha permitido hallar diversas herramientas de sílex, en el nivel 9 de la Cueva del Elefante, de hace más de 1,4 millones de años, lo que a juicio de los investigadores supone la evidencia de ocupación humana más antigua del sur de Europa.

La lista de nuevos descubrimientos, presentada hoy por el director y codirectores de las excavaciones, José María Bermúdez de Castro, Eudal Carbonell y Juan Luis Arsuaga, también incluye un hueso estribo, de 3 milímetros, que permitirá avanzar en las teorías del lenguaje humano, ya que sólo se han encontrado cinco en todo el mundo.

Respecto a las herramientas de sílex, Carbonell adelantó que es fácil que en Atapuerca se trabaje dentro de cinco años en industria y fauna prácticamente africana. "Estos supondría hablar de presencia humana y depósitos paleontológicos de 1,8 millones de antigüedad".

Por su parte, el hueso más pequeño del cuerpo, celosamente guardado en varias cajas, fue presentado por Juan Luis Arsuaga. El estribo, hallado en la Sima de los Huesos, servirá para completar el estudio sobre el origen del lenguaje humano en el que ya trabaja el equipo de excavación.

Los directores confiaron en que el hueso aporte nuevos datos sobre los sonidos de los antepasados. Hasta ahora se intentaba reconstruir el aparato fonador para llevar a cabo las investigaciones, pero las conclusiones eran muy poco exactas. La nueva línea de estudio consistirá en estudiar la audición ya que "el oído está en relación directa con la voz".

Neolítico

Por otro lado, las excavaciones aportaron piezas muy importantes del neolítico como hachas pulimentadas, raspadores, un objeto del comienzo de la metalurgia y un pasador que, según apunto Arsuaga irónicamente, constituye los antecedentes de la moda francesa (5.000 años de antigüedad), ya que este tipo de objetos es de origen galo.

En la presente campaña se han encontrado por primera vez fósiles paleolíticos en la llamada Trinchera del Ferrocarril y en el Mirador. El presidente de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell, destacó que Atapuerca "empieza a tener mucho que decir en los grandes problemas de la arqueología y tecnología paleolítica en el siglo XXII. Además, en los yacimientos del Mirador y Portalón han conseguido llegar a niveles del Pleistoceno Superior completando la cadena evolutiva desde el Pleistoceno Inferior hasta el Holoceno.

Además de lo descubierto en la Cueva del Elefante, José María Bermúdez se refirió a la aparición de “fósiles de animales realmente extraordinarios” en el nivel TD7 como una mandíbula de hiena, una vértebra de león o un canino de oso. Piezas que podrán ser expuestas en museos tras su estudio científico.

En el TD6 han aparecido restos de Homo Antecesor. Se trata de una escápula infantil perteneciente a un niño de entre 3 y 4 años de edad considerada una pieza “muy importante porque son escasísimas en el registro de fósiles, no hay ninguna tan compleja como ésta”. La posibilidad de que se fragmente la pieza al extraerla de la tierra ha llevado a aplazar su limpieza.

El director del proyecto señaló que esperarán a que avancen las técnicas para evitar que la pieza se rompa ya que, al tratarse de un hueso infantil, aún no era muy fuerte. José María Bermúdez apuntó también el descubrimiento dos dientes, perteneciente a diferentes individuos, ambos niños, un incisivo y un canino. Estos no son los únicos dientes aparecidos y en total ya suman 8 individuos, la mayoría niños, jóvenes y, al menos, una mujer.

Ya se conoce la presencia de canibalismo en esta etapa de la historia, ahora sólo es preciso interpretar lo encontrado en el yacimiento y reconstruir la historia. Por el momento no se afirmará nada hasta que no se termine de excavar en el nivel TD6.

Fuente: ICAL – Burgos / El Adelanto de Segovia, 23 de julio de 2005
Enlace: http://www.eladelantado.com/ampliaNoticia.asp?idn=32740&sec=4&offset=0

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(2) Nuevos hallazgos en Atapuerca aportan herramientas de sílex de hace más de 1,4 millones de años

BURGOS.– La presente campaña de excavaciones en el yacimiento paleontológico de Atapuerca (Burgos), que culminará mañana, ha permitido hallar diversas herramientas de sílex, en el nivel 9 de la Cueva del Elefante, de hace más de 1,4 millones de años, lo que a juicio de los investigadores supone la evidencia de ocupación humana más antigua del Sur de Europa.

La lista de nuevos descubrimientos, presentada ayer por el director y codirectores de las excavaciones, José María Bermúdez de Castro, Eudal Carbonell y Juan Luis Arsuaga, también incluye un hueso estribo, de 3 milímetros de espesor, que permitirá avanzar en las teorías del lenguaje humano, ya que sólo se han encontrado cinco en todo el mundo.

Respecto a las herramientas de sílex, Eudal Carbonell adelantó que es fácil que en Atapuerca se trabaje dentro de cinco años en industria y fauna prácticamente africana. «Esto supondría hablar de presencia humana y depósitos paleontológicos de 1,8 millones de antigüedad».

Por su parte, el hueso más pequeño del cuerpo, celosamente guardado en caja, fue presentado por Arsuaga. El estribo, hallado en la Sima de los Huesos, servirá para completar el estudio sobre el origen del lenguaje humano en el que ya trabaja el equipo de excavación.

Los directores de Atapuerca confiaron en que el hueso aporte nuevos datos sobre los sonidos de los antepasados. Hasta ahora se intentaba reconstruir el aparato fonador para llevar a cabo las investigaciones, pero las conclusiones eran muy poco exactas. La nueva línea de estudio consistirá en estudiar la audición ya que «el oído está en relación directa con la voz».

Por otro lado, las excavaciones aportaron piezas muy importantes del neolítico como hachas pulimentadas, raspadores, un objeto del comienzo de la metalurgia y un pasador que, según apuntó Arsuaga irónicamente, constituye los antecedentes de la moda francesa (5.000 años de antigüedad), ya que este tipo de objetos es de origen galo, informa Ical.

En la presente campaña se han encontrado por primera vez fósiles paleolíticos en la llamada Trinchera del Ferrocarril y en el Mirador. El presidente de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell, destacó que Atapuerca «empieza a tener mucho que decir en los grandes problemas de la arqueología y tecnología paleolítica en el siglo XXII. Además, en los yacimientos del Mirador y Portalón han conseguido llegar a niveles del Pleistoceno Superior completando la cadena evolutiva desde el Pleistoceno Inferior hasta el Holoceno.

Además de lo descubierto en la Cueva del Elefante, José María Bermúdez se refirió a la aparición de «fósiles de animales realmente extraordinarios» en el nivel TD7 como una mandíbula de hiena, una vértebra de león o un canino de oso. Piezas que podrán ser expuestas en museos tras su estudio científico.

En el TD6 han aparecido restos de Homo Antecesor. Se trata de una escápula infantil perteneciente a un niño de entre 3 y 4 años de edad considerada una pieza «muy importante porque son escasísimas en el registro de fósiles, no hay ninguna tan compleja como ésta». La posibilidad de que se fragmente la pieza al extraerla de la tierra ha llevado a aplazar su limpieza.

El director del proyecto señaló que esperarán a que avancen las técnicas para evitar que la pieza se rompa ya que, al tratarse de un hueso infantil, aún no era muy fuerte. José María Bermúdez apuntó también el descubrimiento de dos dientes, perteneciente a diferentes individuos, ambos niños, un incisivo y un canino. Estos no son los únicos dientes aparecidos y en total ya suman 8 individuos, la mayoría niños, jóvenes y, al menos, una mujer.

Ya se conoce la presencia de canibalismo en esta etapa de la historia, ahora sólo es preciso interpretar lo encontrado en el yacimiento y reconstruir la historia. Por el momento no se afirmará nada hasta que no se termine de excavar en el nivel TD6.

Fuente: El Mundo.es, 23 de julio de 2005
Enlace: http://www.elmundo-lacronica.com/cronicadeleon/articulo_03.asp?idart=2216179&idcat=12183

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(3) MIRANDO ATRÁS

«Atapuerca era un cubil de caníbales... primitivos que cumplían sus ritos. Algo que no pueden decir quienes ponen las bombas de los trenes...»

En Atapuerca avanzan las investigaciones a grandes zancadas científicas, es decir, con mucha paciencia y un trabajo brillante, hallazgo por hallazgo, reuniendo pequeñas huellas, huesecillos como el estribo que apareció este verano, una pieza de apenas unos milímetros procedente del oído de un homínido. Los hallazgos de cada campaña dan para muchos estudios en laboratorio e ingentes cantidades de conclusiones y teorías sobre nuestro pasado. Arsuaga, Bermúdez de Castro y Carbonell arrojan tanta luz sobre nuestros ancestros que se han convertido en verdaderos detectives del tiempo.

Milenios atrás, y tal vez poniendo un pie simbólico en ese estribo diminuto que alguna vez vibró en el oído de uno de nuestros antepasados, entre gruñidos de fieras y las primeras articulaciones inteligentes de nuestra especie, el equipo de Arsuaga ratificará teorías ya apuntadas en anteriores trabajos sobre los albores de la comunicación humana. Visto desde un medio de comunicación como el que sustenta esta columna, el hallazgo nos parece inconmensurable, puesto que, prácticamente, su estudio atraviesa la frontera del homínido álalo y redibuja las posibilidades fisiológicas de la inteligencia de aquellos primitivos grupos humanos.

Humanos: la palabra aún se abre paso con dificultad en nuestras mentes cuando hablamos de un pasado tan remoto. Atapuerca era un cubil de caníbales. Lo sabemos porque el equipo de este yacimiento dedica todo el primor necesario para que ni ese huesecillo de pocos milímetros escape.

Los hallazgos han ratificado la práctica del canibalismo con niños entre los primitivos pobladores de Atapuerca. Qué ritos o razones impulsaban a aquellos hombres a comerse a los pequeños permanecen en la oscuridad, en los abismos del tiempo. Pero lo que seguramente los científicos acabarán demostrando es eso: que había ritos o razones detrás de aquella práctica, tal vez relacionada con la caza, la fuerza guerrera o con alguno de sus dioses o los ciclos de una naturaleza que atenazaba a los indefensos pobladores de las cuevas.

Visto desde hoy, sin embargo, las razones atávicas de los sacrificios humanos -que también se dieron en fechas mucho más recientes entre los aztecas, y hasta ayer mismo en zonas de África-, se nos caen como agua entre las manos si miramos nuestro presente. No hay ritual ni razón para entender las bombas de los trenes, ni la miserable lotería de una muerte inútil.

Cabría replantearse el término evolución a la vista de los crímenes de esta guerra sorda que nos sacude y también cabría redefinir la palabra humano. Si nuestra civilización ha llegado hasta aquí, debemos aprovechar el conocimiento del pasado para saber adónde no queremos volver.

Fuente: JESÚS GARCÍA CALERO / ABC.es, 23 de julio de 2005
Enlace: http://www.abc.es/abc/pg050723/prensa/noticias/CastillaLeon/CastillaLeon/200507/23/NAC-CYL-162.asp

Descubren en los Andes peruanos la civilización más antigua de América

Descubren en los Andes peruanos la civilización más antigua de América

Foto: EN LA PIRÁMIDE. Winifred Creamer, con sombrero, dirige los trabajos. / PROYECTO NORTE CHICO

Se desarrolló dos milenios antes que la olmeca en México y construyó las primeras pirámides del mundo Fue una de las sociedades más avanzadas de su tiempo, aunque desconocía la escritura, los metales y la cerámica

Por LUIS ALFONSO GÁMEZ/BILBAO, El Correo Digital, 23 de diciembre de 2004

Las primeras pirámides del mundo se construyeron en Perú, a unos 200 kilómetros al norte de Lima. Fueron obra de una civilización que surgió en la región de Norte Chico hace más de 5.000 años, dos milenios antes que los olmecas en México y que la cultura Chavín, considerada hasta ahora la cuna de la civilización de los Andes centrales. Descendientes de cazadores-recolectores, aquellos hombres ya no lo eran. Cultivaban la tierra, pescaban en el mar con redes de algodón y levantaban edificios monumentales al mismo tiempo que los mesopotámicos diseñaban las primeras ciudades y antes de que los egipcios levantaran las pirámides. «Su nivel de desarrollo era muy alto para la época», explica desde Chicago la antropóloga Winifred Creamer, de la Universidad del Norte de Illinois y codirectora del Proyecto Arqueológico Norte Chico.

La civilización más antigua de América vivió en cuatro valles peruanos -los de los ríos Huaura, Supe, Pativilca y Fortaleza- donde se han encontrado más de veinte centros urbanos y ceremoniales que datan de hace 4.000 a 5.000 años. «Es una densidad de enclaves muy alta», destaca la antropóloga estadounidense. Su equipo ha estudiado ya trece de esas ciudades del interior y en todas ellas hay pirámides de piedra, grandes plazas circulares y extensas áreas residenciales. «Este descubrimiento va a cambiar el panorama de la arqueología peruana», indica desde Lima el experto Álvaro Ruiz, codirector de los trabajos junto a Creamer y Jonathan Hass, del Museo Field de Chicago.

Los investigadores empezaron a explorar los cuatro valles peruanos en 2001 y aprovecharon los agujeros abiertos por los huaqueros -como se llama a los cazatesoros locales- para conseguir material que someter al análisis del carbono 14, que permite determinar la antigüedad de restos orgánicos -huesos, madera, carbón...- hasta 50.000 años antes del presente. Los resultados de las pruebas, de los que hoy informan los científicos en 'Nature' han sido sorprendentes: un total de 95 dataciones con una antigüedad que va de 3200 a 1800 antes de Cristo (aC).

Agricultura sin cereales

«Tan importante como las fechas en sí es el hecho de que prácticamente todas las muestras que hemos tomado datan de entre 3000 y 2000 aC. No fue un único sitio donde la gente hacía algo inusual, sino una región entera, una cultura en la que la gente se había organizado para construir grandes pirámides y plazas circulares hundidas, algo nunca visto antes en el mundo», dice Creamer.

La cultura de Norte Chico se extendió por unos 1.800 kilómetros cuadrados durante más de 1.200 años. Cada centro urbano ocupaba de 10 a 100 hectáreas, y sus pobladores habían construido sistemas de regadío -«abrir canales en estos valles es muy fácil»- para sus cultivos de algodón, frijoles, calabaza, ají y otras plantas. Los arqueólogos no han encontrado restos de cereales, a diferencia de los otros tres sitios donde se desarrolló independientemente la agricultura: Mesopotamia, China y Mesoamérica, que incluye el centro y sur de México y partes adyacentes de América Central. En lo que hoy es Irak, el trigo se empezó a sembrar hacia 8500 aC; en China, se cultivaba mijo mil años después; y en Mesoamérica se plantaba maíz antes de 3500 aC.

Los peruanos de hace 5.000 años carecían de escritura, metales, cerámica y telares, y completaban su dieta con pescado procedente de la costa que conseguían a cambio de productos como las redes de algodón, con las que en asentamientos ribereños como Áspero se practicaba la pesca. «Su dieta era muy saludable, pero diferente a la del resto del mundo», apunta Creamer. Y continuó siéndolo hasta principios del segundo milenio aC, cuando los cereales entraron en sus vidas y tomaron la misma senda dietética que otros grupos humanos.

«Los sistemas de regadío pueden explicar tanto la aparición como la desaparición de la cultura de Norte Chico. Pudo surgir cuando alguien descubrió la posibilidad de irrigar los campos. Hacia 1800 aC, cuando esta civilización comienza a declinar, empezamos a encontrar grandes canales más al norte. La población se trasladó a valles más fértiles y llevó consigo el conocimiento del regadío». Y dejaron atrás las primeras pirámides del mundo.

Arquitectura monumental

«Estamos ante las primeras edificaciones monumentales de la Historia», señala Ruiz, miembro del equipo de la Universidad del Norte de Illinois. Cada centro urbano de Norte Chico tiene de una a siete pirámides aterrazadas rectangulares, con dimensiones que van de los 20 x 40 metros a los 60 x 100, y una altura de hasta 25. Las más grandes tienen un volumen de entre 80.000 y 150.000 metros cúbicos. Están hechas de piedras y barro, y enlucidas, y tienen habitáculos en la parte superior.

Los investigadores suponen que se trata de construcciones religiosas, que completarían las plazas circulares hundidas situadas frente a las escaleras de las pirámides. «Estas plazas tienen de 20 a 40 metros de diámetro y 2 de profundidad», indica Ruiz, para quien estaríamos ante el destino final o el punto de partida de procesiones ceremoniales. «Alrededor de las plazas hundidas, hay dos filas de bancos», indica Creamer, para quien tanto el sistema de producción de alimentos como la construcción de estos edificios monumentales tuvo que precisar de mucha gente, aunque no se puede estimar cuánta, porque no se han encontrado enterramientos.

«Lamentablemente, todavía no hemos identificado los cementerios», explica Ruiz, quien sospecha que, como la región ha estado permanentemente habitada desde entonces, los restos de los miembros de la cultura de Norte Chico están debajo de los de otras civilizaciones posteriores. Los estudiosos tampoco han dado con mercados ni talleres, y no están seguros de que la gente viviera en estas ciudades del interior todo el año o sólo en determinadas épocas. Las casas típicas son de caña y barro, y su futura excavación facilitará valiosa información sobre esta primera civilización, a la que bien puede calificarse de la Sumeria de Sudamérica, en honor de la primera cultura conocida, que se desarrolló en Mesopotamia hace más de 5.000 años.

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En Perú surge un Egipto

El Mercurio, 23 de diciembre de 2004

Una pacífica e inusual civilización, experta en construcciones monumentales, intercambio comercial y que vivió 4.500 años antes de los incas, acaba de delatar su grandioso pasar histórico que duró 1.200 años.

Esta vida transcurrió en los valles Pativilca y Fortaleza del Norte Chico del Perú, centro del más temprano origen conocido de casi todas las culturas que siguieron en Sudamérica.

En treinta sitios de esa región, ese grupo de arqueólogos de la Universidad del Norte de Illinois y del Field Museum de Chicago, se encontró con numerosos y fidedignos datos que confirman la existencia de esta extensa civilización en el mismo lugar y época, la llamada precerámica tardía.

Una época, 3 mil años a de C., que no dejó rastro alguno de cerámicas, ni de telares ni pinturas ni de esculturas.

"Pero con una civilización que creó una sofisticada arquitectura en escala comparable a la egipcia", nos señala Winifred Creamer, coautora de esta reveladora investigación.

Excavaciones, incluyendo 95 análisis de fechado de radiocarbono a partir de muestras de junco, conforman el valioso material de los felices científicos que hoy publican su trabajo en "Nature".

El clima seco congeló el pasado que ahora aparece y resplandece ante nuestros ojos.

Grandes constructores

"Hallamos una civilización de hace 5 mil años con grandes estructuras en extensiones de 10 a 100 hectáreas; descubrimos plazas circulares hundidas, de dos metros de profundidad", cuenta el peruano Álvaro Ruiz, coautor del trabajo.

Cada plaza, de hasta 40 metros de diámetro, enfrenta impresionantes montículos de entre 8 y 30 metros de altura, sitios ceremoniales de una cultura aún por descifrar. "No son exactamente pirámides, sino que estructuras escalonadas con cimas planas que dan cuenta de actividades religiosas", precisa Álvaro Ruiz.

Si no hubiera una religión formalizada, un poder complejo y centralizado, estas colosales construcciones no podrían elevarse. ¿Cómo? Es la incógnita que entusiasma a los científicos. Ahora excavarán la zona de las viviendas, donde surgen auténticas ciudades.

Recorriéndolas, los indagadores del pasado distinguieron áreas residenciales, un "barrio alto" donde vivían las elites y los especialistas de las construcciones. Los pre incas eran verdaderamente grandes constructores, sus obras crecían y se preocupaban de renovarlas.

"Quizás el ambiente seco motivó a esta cultura a ser tan creativa en sus construcciones. Casi todas las civilizaciones antiguas, como Mesopotamia y Egipto, surgieron en medio del desierto", sostiene Creamer.

"Se trataba de una civilización sin indicios de guerra y de violencia", agrega. Y trae por testigo las numerosas estructuras desprotegidas, sin murallas.

Con el junco fabricaban "chicras", una bolsas que llenaban con piedras para usarlas como elemento de relleno en la construcción, parecido a como hoy construimos los "gaviones" con que canalizamos los ríos. Precisamente esas chicras sirven hoy para reconocerles el carbono y fechar la misteriosa civilización.

Los artesanos de Supe, un pueblo cercano, utilizan hoy esa misma fibra vegetal para confeccionar canastas.

Consultados los investigadores sobre los restos humanos de esta civilización, lamentaron que los huaqueros y la construcción de grandes carreteras dañaron severamente todos los sitios. No han encontrado tumbas. Piensan que las hallarán debajo de entierros de civilizaciones posteriores que vayan asomando tras excavaciones.

"Ello nos ayudará a entender mejor la jerarquía social y la demografía de esta zona, madre de la civilización de los Andes Centrales", profetiza Ruiz.

Hábiles comerciantes

Winifred Creamer cree que estos pobladores de Sudamérica llegaron primero a la costa y que, con el tiempo, fueron entrando a los valles hasta especializarse en sus curiosas costumbres de construcción y agricultura.

A diferencia de las grandes civilizaciones, no vivían del cultivo de los granos. Más bien dependían de plantas domesticadas, como algodón, zapallo, frijoles, ají, lúcuma camote y paltas. Pero su alimentación base provenía de otra parte.

Con la gente de la costa, establecieron un sistema regular de intercambio comercial. Les entregaban productos agrícolas e hilo de algodón para la manufactura de redes de pescar; a cambio, recibían pescados y moluscos, fundamentales en su dieta.

Este sistema de trueque se mantuvo hasta el año 1.800 a de C. Después, llegaron otras civilizaciones que cultivaron la papa y los granos. Culturas que heredaron, no obstante, algo de estos patrones arquitectónicos pre incaicos hasta que se desvanecieron en el tiempo.

Los arqueólogos están realmente fascinados con su descubrimiento. Con anterioridad, sólo habían hallado algunos datos en sitios, como Caral.

Ahora con treinta nuevos lugares se dan cuenta de la inmensa cobertura que dominó esta cultura por tanto tiempo desconocida. Ellos dicen que están recién "raspando" la superficie de los secretos de esta civilización temprana.

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Estimados integrantes de la lista de arqueología:
Por encargo de la doctora Ruth Shady Solis, jefa del
Proyecto Especial Arqueologico Caral-Supe, Perú, les
transmito la siguiente comunicación.
Atentamente,
Pedro Novoa
PEACS

Lima, 27 de diciembre de 2004

Señores Miembros de la Lista de Arqueología

De mi consideración:

Es grato dirigirme a ustedes para poner en su
conocimiento la apropiación ilícita de los resultados
de la investigación sobre los orígenes de la
civilización en el Perú, que el Proyecto Especial
Arqueológico Caral-Supe/INC – PEACS/INC viene
obteniendo en una década de trabajos en Caral y el
valle de Supe, de parte de dos arqueólogos
norteamericanos, los esposos Jonathan Haas y Winifred
Creamer, con la complicidad de uno nacional, Álvaro
Ruiz Rubio. Esta conducta se inició hace algunos años
y continúa con mayor intensidad, posiblemente, porque
no ha habido reclamo legal nuestro ni censura de parte
de las autoridades e instituciones de nuestro país.

LOS HECHOS SON LOS SIGUIENTES:
1. Historia de nuestras investigaciones:
En 1994 un equipo de arqueólogos liderados por la
suscrita, inició los estudios en el valle de Supe.
Identificamos 18 asentamientos con arquitectura
monumental y doméstica, ubicados entre el litoral y
los primeros 40 kilómetros del valle. Caral fue uno de
ellos, ubicado en el inicio del valle medio.

En 1996 iniciamos las excavaciones en Caral y, sobre
la base de los resultados, probamos la existencia de
asentamientos extensos y con arquitectura monumental y
residencial en el interior del valle sin ninguna
asociación con cerámica y por lo cual pertenecían al
período Arcaico Tardío (3 000 – 1 800 a.C.).

Los trabajos que hasta entonces se habían hecho
estaban limitados al litoral (Feldman: Aspero, Perú:
Architecture, Subsistence Economy and other Artifacts
of a Preceramic Maritime Chiefdom, tesis de Doctorado,
Department of Anthropology, Harvard University. 1980)
o no habían evaluado la antigüedad o la trascendencia
social cultural y política de esta ocupación (Williams
y Merino: Inventario, catastro y relimitación del
Patrimonio Arqueológico del Valle de Supe. Instituto
Nacional de Cultura. 1979 y Zechentner: Subsistence
Strategies in the Supe Valley of the Peruvian Central
Coast during the Complex Preceramic and Initial
Periods. Ph.D. dissertation, Department of
Anthropology, UCLA, 1988).

Nuestros resultados fueron publicados en forma
continua desde 1997 a la fecha (véase la bibliografía
adjunta) en medios académicos, pero también a través
de exposiciones museográficas y en la prensa del país.

2. Intervención de Haas – Creamer:
Respecto a la presencia en Perú de los esposos Haas y
Creamer, debo informar que los conocí cuando fui
invitada a Chicago a la reunión sobre el fenómeno del
Niño en 1999. Hice una presentación sobre Caral, ellos
mostraron interés y anunciaron que viajarían al Perú
al año siguiente. En efecto, en el 2000, ellos
llegaron a Lima y los llevé a conocer Caral donde
permanecieron un fin de semana. Para entonces nuestra
investigación en el valle de Supe ya tenía seis años
de trabajo ininterrumpido y varias publicaciones. Como
había hecho antes con los colegas Betty Meggers del
Smithsonian Institution y Henning Bischof del Museo
Manheinn en Alemania, comprometí a los Haas – Creamer
a que gestionaran en sus instituciones el pago de 12
muestras para fechados por radiocarbono 14. En
diciembre de ese año, Haas me anunció por teléfono que
ya tenía los resultados y que éstos indicaban que
Caral era tan antigua como yo había planteado. Me
propuso entonces publicar los fechados en Science,
conjuntamente con él y su esposa para que,
posteriormente, fuera más fácil conseguir fondos para
Caral, mediante la presentación en los Estados Unidos
de un proyecto binacional. Así Caral tendría los
recursos económicos que carecía hasta entonces. Acepté
esa propuesta aún cuando Haas y Creamer nunca habían
excavado en Caral.

3. Pretensiones y atribuciones incorrectas:
Lo incorrecto es que, a partir de la publicación de
Science, en abril del 2001, la página Web del Field
Museum, donde trabaja Haas, atribuyó a sus
investigadores el establecimiento de la fecha e
importancia de la ciudad más antigua de América (texto
de la noticia original en:
http://www.sciencedaily.com/releases/2001/04/010427073646.htm,
texto actual:
http://www.fieldmuseum.org/museum_info/press/press_hass.htm)
y, asimismo, la página Web de la Universidad de
Illinois, donde trabaja Creamer, destacó el
descubrimiento de la civilización más antigua de
América de parte de su profesora Creamer
(http://www.niu.edu/pubaffairs/presskits/wcjo/release.html).
Por tales mentiras y expresiones de conducta
incorrectas, decidimos no concretar el proyecto con
los Haas – Creamer.

Sin embargo, ellos han creado un programa de
investigación paralelo en el norte chico, que vienen
desarrollando desde el año 2002 y desde entonces, han
venido aprovechando la imagen de Caral y los
resultados nuestros sobre la civilización más antigua
de América, como indican los siguientes documentos:

a. Este año, la revista American Way de la línea aérea
American Airlines
(http://americanwaymag.com/aw/travel/feature.asp?archive_date=11/1/2004),
difunde que las investigaciones en Caral vienen siendo
asistidas por el Field Museum de Chicago (donde labora
Jonathan Haas) con investigadores de la Universidad de
Northern Illinois (centro de trabajo de la esposa,
Winifred Creamer).

b. El documento sustentado a favor de National Science
Foundation ante el Congreso Norteamericano en defensa
de su fondos presupuestales, incluye como argumento el
apoyo económico que ha dado a la investigación sobre
los orígenes de la civilización de Winifred Creamer y
Jonathan Haas, “que han descubierto una sociedad
compleja en la costa del Perú, que predata a otras
formas de civilización en el Hemisferio Occidental, y
menciona a Caral como la ciudad más antigua en el
nuevo mundo” (http://www.aaanet.org/gvt/nsf_fy04.htm).
La verdad es que Creamer ni Haas nunca han trabajado
en Caral y tampoco ellos o sus instituciones han
entregado un dólar al Proyecto Caral.

c. Recientemente los Haas – Creamer han publicado un
artículo en la revista Nature, volumen 432, de
diciembre de 2004, atribuyéndose nuevamente la autoría
de haber descubierto que el desarrollo de la
complejidad social en Perú se remonta al Arcaico
Tardío, entre 3000 y 1800 a.C., y que este proceso se
dio en el “norte chico” en sociedades agrícolas y
pesqueras. No hacen en el texto referencia a que ese y
los otros planteamientos ya fueron señalados por
nosotros a partir de los trabajos en Caral-Supe, valle
del área nor-central o norte chico, salvo unas notas
bibliográficas (véase el artículo de Nature); como
señala mi colega norteamericano Michael Moseley: “Haas
y su esposa con un proyecto paralelo y mayor difusión
en los medios de comunicación de los Estados Unidos
están obteniendo crédito internacional por un trabajo,
datos e interpretaciones, que ya ustedes han dado a
conocer previamente en el Perú”.

Es evidente que los señores Haas – Creamer pretenden
ignorar que un equipo de arqueólogos peruanos
conducidos por la suscrita, desde hace una década,
viene investigando acerca de los orígenes de la
civilización en la costa nor central o “norte chico”,
en el valle de Supe; y que fuimos nosotros los que
planteamos al área nor central como la sede de la
civilización más antigua de América. Pero, además, los
señores Haas – Creamer hacen uso de nuestros
resultados, publicados previamente en libros, folletos
y numerosos artículos, sin citar la fuente
bibliográfica (véase la bibliografía del PEACS y el
artículo de Nature).

Con su comportamiento los señores Haas – Creamer
vienen atentando no solo contra mi derecho intelectual
como arqueóloga, sino contra el derecho de un proyecto
de investigación peruano al que se pretende expropiar
de su autoría.

Ante este caso de flagrante falta de ética profesional
e intelectual nos hemos dirigido al Instituto Nacional
de Cultura para que sancione a los señores Haas –
Creamer por presentar como propios los resultados de
investigaciones ajenas.

No nos oponemos a la investigación de los arqueólogos
extranjeros en el Perú pero ésta debe hacerse con
ética y respeto al derecho intelectual de los
profesionales peruanos y a la preservación del
patrimonio cultural de la nación.

Lo que pongo en su conocimiento y solicito su apoyo
para que se haga efectiva la defensa del derecho
intelectual nuestro y del país.

Atentamente,

Dra. Ruth Shady Solís
Jefa del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe
www.caralperu.gob.pe
caral en terra.com.pe

BIBLIOGRAFÍA SOBRE CARAL PREPARADA POR EL PROYECTO
ARQUEOLÓGICO CARAL-SUPE:

SHADY, Ruth
2004 La ciudad del fuego sagrado. Lima.

SHADY, Ruth
2004 The Foundations of Andean Civilization: Papers in
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2004 “Caral-Supe, la civilización más antigua de Perú
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imprenta).

SHADY, Ruth
2004 Caral-Supe, Perú: The oldest civilization in the
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SHADY, Ruth y Carlos LEYVA, eds.
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SHADY, Ruth
2003 Caral-Supe, la civilización más antigua de
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SHADY, Ruth
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SHADY, Ruth, Martha PRADO, Carlos LEYVA, Jorge
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2000 Las Flautas de Caral-Supe: Aproximaciones al
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Arqueología y Antropología de la UNMSM, año 3, nº 11,
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SHADY, Ruth, Camilo DOLORIER, Fanny MONTESINOS y Lyda
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2000 Los Orígenes de la Civilización en el Perú: el
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Tardío. En Revista Arqueología y Sociedad. UNMSM,
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SHADY, Ruth
2000 Sustento Socioeconómico del Estado Prístino de
Supe Perú: Las evidencias de Caral - Supe. En Revista
Arqueología y Sociedad. UNMSM. Lima, Nº 13, pp.
49-66.

SHADY, Ruth, Marco MACHACUAY y Rocío ARAMBURÚ
2000 La Plaza Circular del Templo Mayor de Caral: Su
presencia en Supe y en el Área Norcentral del Perú. En
Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la
UNMSM, año 3, nº 8, Lima, pp. 2-25.

SHADY, Ruth y Miriam GONZÁLEZ
2000 Una Tumba Circular Profanada de la Ciudad Sagrada
de Caral-Supe. En Boletín del Museo de Arqueología y
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SHADY, Ruth, Marco MACHACUAY y Sonia LÓPEZ
2000 Recuperando La Historia del Altar del Fuego
Sagrado. En Boletín del Museo de Arqueología y
Antropología. UNMSM. Lima, año 3, Nº 4 pp 2 - 19.

SHADY, Ruth
2000 Práctica Mortuoria de la Sociedad de Caral -
Supe, durante el Arcaico Tardío. En Boletín del Museo
de Arqueología y Antropología de la UNMSM, año 3, Nº
3, Lima, pp. 2-15.

2000 Los orígenes de la Civilización y la Formación
del Estado en el Perú. Las evidencias arqueológicas
de Caral - Supe (Segunda Parte). En Boletín del Museo
de Arqueología y Antropología de la UNMSM, año 3, nº
2, Lima, pp. 2-7.

SHADY, Ruth, Marco MACHACUAY y Rocío ARAMBURÚ
2000 Un Geoglifo de Estilo Sechín en el valle de Supe.
En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de
la UNMSM, año 3, nº 1, Lima, pp. 2-11.

SHADY, Ruth
1999 Los Orígenes de la Civilización y la Formación
del Estado en el Perú: Las evidencias arqueológicas de
Caral-Supe. (Primera Parte). En Boletín del Museo de
Arqueología y Antropología de la UNMSM, año 2, nº 12,
Lima, pp. 2-4.

SHADY, Ruth
1999 El Sustento Económico del Surgimiento de la
Civilización en el Perú. En Boletín del Museo de
Arqueología y Antropología de la UNMSM, año 2, nº 11,
Lima, pp. 2-4.

SHADY, Ruth
1999 Flautas de Caral: El conjunto musical más antiguo
de América. En Boletín del Museo de Arqueología y
Antropología de la UNMSM, año 2, nº 10, Lima, pp. 4-5.

SHADY, Ruth
1999 La Religión como una forma de cohesión social y
manejo político en los albores de la civilización en
el Perú. En Boletín del Museo de Arqueología y
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SHADY, Ruth y Sonia LÓPEZ
1999 Ritual de Enterramiento de un Recinto en el
Sector Residencial A. En Caral-Supe. En: Boletín de
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SHADY, Ruth
1999 La Ciudad Sagrada de Caral-Supe. Museo de
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SHADY, Ruth
1997 Caral. La Cité Ensevelie, En: Revista
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1997 La Ciudad Sagrada de Caral - Supe en los Albores
de la Civilización en el Perú. Fondo Editorial,
UNMSM, 75 pags.

*********** REPORTAJES FOTOGRÁFICOS ***********
Caral, Perú. El lugar de nacimiento de la cultura americana
Caral, Perú. Imágenes del yacimiento y reconstrucciones virtuales
Artículos relacionados en la revista:
08/01/2005 - Perú. La Ciudad Sagrada de Caral. Orígenes de la Civilización Andina
23/12/2004 - Descubren en los Andes peruanos la civilización más antigua de América
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Perú. La Ciudad Sagrada de Caral. Orígenes de la Civilización Andina

Perú. La Ciudad Sagrada de Caral. Orígenes de la Civilización Andina

En el valle de Supe floreció la ciudad más antigua de América. Tiene cinco mil años y siete grandes volúmenes piramidales.

Es el descubrimiento arqueológico más notable de los últimos tiempos. La antigüedad de Caral se detectó a través de 18 fechados radio carbónicos realizados en USA. Su hallazgo cambia los esquemas que hasta ahora se tenían sobre el desarrollo de la civilización en el Perú. Hasta hace poco se consideraba a Chavín de Huántar como el foco cultural de más vieja data en el país. Ya no es así. Como centro urbano, Caral también trastoca el orden de antigüedad de las ciudades en el mundo. Los trabajos están a cargo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos que, conmemorando sus 450 años de fundación lanza al mundo este sensacional hallazgo.

Por Domingo Tamariz L.

A la altura del kilómetro 158 de la Panamericana Norte, doblando a la derecha, se abre una vía polvorienta -en algunos tramos afirmada- que conduce, tras 23 kilómetros, a la ciudad sagrada de Caral, el centro urbano más antiguo del continente.

Llegar a Caral -cuyo nombre comienza ya a sonar en el mundo científico- no es fácil. Temerosos de perdernos y de volar una llanta, enfilamos para allá en una excursión que más parecía una aventura. Caminos que se cruzan o bifurcan en medio de una soledad espantosa ponen a prueba nuestro sentido de orientación. Uno que otro asentamiento humano, riachuelos, algunas granjas de nombres japoneses y, de pronto, el perfil de un vecino a la vera del camino, que a medida que se acerca abordamos para indagar por Caral sin hallar una respuesta convincente Por momentos, nos asalta la duda. Una veintena de kilómetros, que deben cubrirse en 45 minutos, se convierte así en un viaje interminable. Revoloteando y empapados de sudor, llegamos finalmente a Caral, la tierra donde hace 5.000 años floreció una ciudad que albergó a alrededor de 3.000 habitantes.

Al percatarse de nuestra presencia se acerca un joven con un sombrero de ala ancha. Es Marco Machacuay, uno de los siete arqueólogos sanmarquinos que, desde hace dos años, residen en la zona para arrancarle sus secretos a esta tierra seca, desértica, que en un tiempo fue un canto a la vida.

Hasta hace cinco años nadie imaginó que en el Perú había existido un centro urbano con arquitectura monumental. Se sabía, desde la década del 40, por fotografías aéreas, que había restos monumentales en el valle de Supe, pero como no se habían hecho excavaciones nadie imaginó que Caral era precerámico, es decir, del período que comprende los 3000 años y 1600 antes de Cristo. Nadie pensaba que en el precerámico podían haberse construido centros urbanos con arquitectura monumental. Lo que se conocía en el resto del Perú eran asentamientos máxime de 10 a 3 hectáreas. Caral tiene 65 hectáreas, es un poco más pequeño que Pachacámac, pero igualmente impresionante. El día que el Perú invierta en ponerlo en valor, el país va a tener, igual que Egipto, pirámides que atraerán cientos de miles de turistas.

Bajo un sol achicharrante empezamos a recorrer la ciudad cuyos primeros vestigios ya saltan a la vista: un coliseo circular que acaso albergó 300 personas; viviendas que se recortan con sus paredes de más de un metro de alto; grandes templos y nichos en los que enterraban a sus muertos sacándoles previamente la cabellera. Tumbas en las que se han hallado cadáveres dispersos delatan que la zona fue antes saqueada, aunque no tanto debido a que cuando los huaqueros comenzaron a trabajar se dieron cuenta que no encontraban sino arquitectura.

El arqueólogo que nos acompañó, nos sugiere ascender a la pirámide más grande, que ha sido en parte ya desenterrada. A su entrada había dos grandes monolitos, que ahora yacen a un costado. Son tan enormes que para levantar una de ellas se necesitaría el concurso de 12 hombres. Subimos sus gradas de piedra: uno, dos, tres, cuatro, cinco, sorteando montículos de tierra, hasta llegar a su máxima altura, 18 metros, desde la que divisamos la explanada donde se asentó la vieja ciudad y sus seis colinas que guardan otras tantas pirámides.

De regreso a Lima fuimos a ver a la doctora Ruth Shady, directora del Museo de Antropología y Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y principal impulsora de los trabajos que, desde hace seis años, se vienen haciendo en Caral. En su oficina de la vieja casona del Parque Universitario, haciendo un alto en los preparativos de la exposición que mostrará la cultura de Caral, próximamente, en el Museo de la Nación, nos dice:

-Nosotros hemos estado trabajando de manera silenciosa, porque cuando informamos a nuestros colegas peruanos, recibieron la noticia con mucho escepticismo, dado que cambia todos los esquemas que hasta ahora se tenían del desarrollo de la civilización. Entonces estaban muy reacios a aceptar que Caral pudiese ser precerámico.

Cuando los arqueólogos de UNMSM llegaron a Caral, ya la zona había sido saqueada. Pero no tanto, porque como Caral no tiene cerámica, sino arquitectura, sólo depredaron las tumbas. Ahí encontraron dos cadáveres; de un niño que había sido ofrendado antes de una construcción, y de un adulto que había sido saqueado. "Le habían dado vuelta -dice la doctora Shady- para encontrar objetos asociados al individuo".

-Lo más interesante de Caral, creo yo -agrega la doctora- es podernos explicar y comparar con otros lugares del mundo, cuáles han sido las motivaciones que llevaron a la formación de un estado prístino, porque es el primer estado que se forma en el Perú. Me parece interesante explicar qué mecanismos, qué factores intervinieron para que esta ciudad se hiciera compleja y surgiera un gobierno central; cómo un grupo de personas dejan de hacer tareas cotidianas como los demás y empiezan a realizar actividades de gobierno y de administración.

La ciudad de Caral es, por lo menos, 1500 años más antigua que Chavín de Huántar, que es considerado el foco cultural de más vieja data del Perú. Por las excavaciones se sabe que Chavín empieza tardíamente, cuando ya en varios valles costeños había habido desarrollos civilizatorios previos. Pero Caral-Supe hace ver que ha sido mucho más antiguo el origen de la civilización en la costa. "Pero eso no quiere decir que no haya habido poblaciones en la sierra y en la selva en la época de Caral -señala la arqueóloga. Lo que ocurre es que su desarrollo ha sido menos complejo".

Los fechados radio carbónicos (18) indican que Caral comenzó a ser ocupada hacia los 3000 años antes de Cristo y dio fe de vida hasta cerca de los 800 ó 1000 años.

-¿Por qué la llaman ciudad sagrada?

-Porque es una época en que por primera vez las sociedades están teniendo un gobierno central, como le decía, se establece el estado y utiliza la religión como medio de afirmación. Todo lo que cavamos en la ciudad está impregnado de religiosidad. Hay muchos fogones construidos para ofrendas. Hay rituales en cada parte. No solamente en los lugares públicos o en los templos sino que hasta en las casas. Nosotros pensamos que Caral ha tenido un halo de religiosidad.
Entre las cosas que se han hallado en Caral, aparte de su sorprendente arquitectura, hay artefactos de diversos materiales: de hueso, madera, piedra, boleadoras y quenas -hechas con huesos de pelícano y cóndor-; adornos para la gente importante o para los dioses que adoraban.

En América, las principales pirámides son las de Yucatán, que se elevan a 20 ó 30 metros de altura. Pero fueron hechas en la época de Chavín de Huántar, unos 3000 años atrás, es decir, en el período formativo. En cambio las de Egipto son de la época de Caral, o sea de hace 5000 años.

-Cuando en Egipto se estaban construyendo las pirámides de Keops, en Caral se erigían las pirámides que usted ha visto dice, finalmente, con inocultable orgullo, la doctora Ruth Shady, quien todos los fines de semana viaja a Caral para continuar un trabajo que pone al Perú, una vez más, entre los países de mayor riqueza arqueológica en el mundo.

Enlaces recomendados:

http://www.caralperu.gob.pe/principal.htm

http://www.geocities.com/proyectonasca/

http://museoarqueologiasanmarcos.perucultural.org.pe/index.htm

Bibliografía y Hemerografía sobre la Ciudad Sagrada de Caral Supe

Bibliografía:

SHADY SOLIS, Ruth
1997 La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú. Lima: UNMSM

SHADY SOLIS, Ruth
2001 "Caral-Supe y la Costa Norcentral del Perú: La Cuna de la Civilización y Formación del Estado prístino". En Historia de la Cultura Peruana, Tomo I, pp 45-87. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2001

SHADY SOLIS, Ruth
2001 La Ciudad Sagrada de Caral y los Orígenes de la Civilización Andina. Folleto. Lima: Museo de Arqueología, UNMSM

Hemerografía:

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SHADY SOLÍS, Ruth, Camilo DOLORIER, Fanny MONTESINOS y Lyda CASAS "Los Orígenes de la Civilización en el Perú: el Área Norcentral y el Valle de Supe durante el Arcaico Tardío". En Arqueología y Sociedad Nº 13 (2000), Revista del Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM, pp. 13-48.

SHADY SOLÍS, Ruth
"Sustento Socioeconómico del Estado Prístino de Supe-Perú: Las Evidencias de Caral-Supe". En Arqueología y Sociedad Nº 13 (2000), Revista del Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM, pp. 49-66.

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SHADY SOLÍS, Ruth
"La Religión como una Forma de Cohesión Social y Manejo Político en los Albores de la Civilización en el Perú". En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, año 2, Nº 9, setiembre 1999 .

GÁLVEZ, Isabel
"Evidencias Quechuas en el Léxico de "Cultivo" de Caral-Supe". En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos año 2, Nº 9, setiembre 1999 .

SHADY SOLÍS, Ruth
"Flautas de Caral: el conjunto musical más antiguo de América". En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, año 2, Nº 10, octubre 1999.

LEYVA ARROYO, Carlos
"Apreciaciones Musicológicas Preliminares de las Flautas de Caral". En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, año 2, Nº 10, octubre 1999.

SHADY SOLÍS, Ruth
"El Sustento Económico del Surgimiento de la Civilización en el Perú". En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, año 2, Nº 11, noviembre 1999.

SHADY SOLÍS, Ruth
"Los orígenes de la civilización y la formación del Estado en el Perú: las evidencias arqueológicas de Caral- Supe" (Primera parte). En Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, año 2, Nº 12, diciembre 1999.

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La ciudad sagrada de Caral-Supe. En los árboles de la civilización en el Perú.

Por Dr. Oswaldo Salaverry García

CAPÍTULO I

CONTEXTO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO

LA UBICACIÓN DE CARAL

La primigenia ciudad de Caral se encuentra en la margen izquierda del río Supe, en la costa norcentral del Perú, cerca del poblado actual de Caral.

Desde la ciudad de Lima, se llega al sitio siguiendo la carretera Panamericana hasta el kilómetro 182, donde se encuentra el desvío que conduce al pueblo de Ambar.

CONDICIONES NATURALES DEL VALLE DE SUPE

La actual falta de agua en el río Supe durante la mayor parte del año y las escasas tierras de cultivo sugieren interesantes preguntas sobre el sustento de los 17 grandes centros cívicos ceremoniales, de Desde allí se continúa por una carretera afirmada, unos 22 km. hacia el interior
del valle.

La ciudad se halla a unos 350 msnm, sobre una terraza aluvial, por encima del valle que, en este sector medio, es estrecho, abrigado y de clima caluroso, muy favorable para la vida humana.

CONDICIONES NATURALES DEL VALLE DE SUPE

La falta de agua en río de Supe durante la mayor parte del año y las escasas tierras de cultivo sugieren interesantes preguntas sobre el sustento de 17 grandes centros cívicos ceremoniales temprana datación, identificados en el lugar.

Se hace evidente que las condiciones geográficas, aparentemente desfavorables en la actualidad no lo habrían sido entonces, en los albores de la civilización. Al ser Supe un valle pequeño, sin mucha gradiente, se puede aprovecharlas aguas del río mediante pequeños canales de riego, que no requieren de conocimientos técnicos sofisticados ni de numerosa inversión en mano de obra. Además, la mapa freática está muy cerca de la superficie, y aún hoy, se forman lagunas y charcos en algunas depresiones, cubiertos de vegetación. En la temporada de sequía, los cultivos se riegan mediante canales alimentados por los pozos de captación de esta fuente hídrica del subsuelo.

Los recursos naturales son muy ricos v variados:

El valle da vida a una densa vegetación natural, todavía persistente en algunos relictos, es denominada «monte ribereño», que constituye un verdadero bosque enmarañado de plantas arbóreas y herbáceas, como huarango (Prosopis juliflora), pájaro bobo, caña brava, achiote, guayabo (Psidium guajava), pacay (Inga feuiller), etc. Flora típicamente costeña, la cual albergaba a una variedad de aves, vizcachas y venados, que cubría al valle en grandes extensiones hasta hace unos pocos años.

Por otro lado, los cerros de la cadena andina, que limitan ambas márgenes del valle, se convierten en lomas durante la temporada de invierno y aún son aprovechadas por los pobladores que incursionan en busca de venados y vizcachas. Es posible que en el pasado cubriesen una mayor extensión y proporcionaran recursos vegetales y animales, al igual que los extensos pantanos, aún vigentes.

Hacia el litoral, el mar de la costa central ha sido fuente inagotable de peces, algas y moluscos, utilizados intensamente en la alimentación de la población y como bienes de comercialización con los agricultores cercanos y distantes.

El río mismo, en la época de verano nutre peces y crustáceos, que son consumidos por los pobladores.

Aparte de los recursos naturales propios, el sector medio del valle posee las mejores rutas de comunicación con otros valles vecinos y alejados. Caral, en particular, se conecta con el valle sureño de Huaura, cuya población habría estado bajo el control ideológico de los templos y el sacerdocio de esta ciudad. Otras vías lo vinculan a los valles costeños de Pativilca y Fortaleza. Las rutas más distantes conectan al valle de Sur De con el Callejón de Huaylas, el Callejón de Conchucos y la cuenca del Marañon.

Los GRUPOS QUE ANTECEDIERON A LOS HABITANTES DE CARAL

Para comprender la temprana aparición de la civilización en los Andes Centrales del Perú, se debe conocer el proceso de neolitización y las características que éste presentó. El Neolítico se inició, como en otras partes del mundo, con el Holoceno y la extinción o reducción de los recursos de cazacolecta, que caracterizaban el ambiente del paleoindio: desaparición de la megafauna, en los que basaban su subsistencia los hombres.

Esta etapa del desarrollo, denominada Arcaico, casi coincide con el poblamiento del territorio en algunas partes de los Andes Centrales, alrededor de los 8000 años antes de Cristo, e implicó el cambio de un modo de vida basado en la apropiación de los recursos naturales, hacia uno que tomaba ventajas de las condiciones locales y había incorporado el manejo de la reproducción de algunas especies donde ya se daba un cierto grado de nucleación y sedentarismo,

El cambio no fue súbito, porque se produjo en forma simultánea en todos los lugares, ni tuvo las mismas manifestaciones culturales, abarcó un largo período, por lo menos unos seis milenios, a través de los cuales los grupos humanos se distribuyeron por las diferentes regiones y zonas ecológicas e iniciaron una relación de culturo-ambiental, expresada en diversos procesos adaptativos o de neolitización, No hubo un solo foco o centro de distribución de un patrón de vida neolítico; porque cada centro se desarrolló de acuerdo con las características del habitat y la tradición cultural de los grupos allí asentados. Estos procesos se desenvolvieron en cierto aislamiento durante el Arcaico Temprano (8000-6000 a.C.), y en menor grado en el Medio (6000-3000 a.C.), ya sea en los valles de la costa, separados por extensos desiertos, en la sierra, por su topografía accidentada y ríos torrentosos, o en la más distante montaña y la llanura amazónica, igualmente con peculiares características.

Pero, no obstante que las sociedades siguieron portrayectorías diferentes, con estrategias de subsistencia distintas, algunas de ellas ubicadas en el área norcentral, tanto en la costa, con una economía orientada a la explotación de los recursos marinos y de lomas, como en los valles interandinos de la sierra adyacente y de las vertientes orientales, dirigidas al aprovechamiento de los recursos de varios pisos ecológicos y de cultivo, simultáneamente se tendieron redes de contactos interregionales y desarrollaron organizaciones complejas hacia los 3000-2500 a.C. La mayor productividad económica de estos grupos y la necesidad de coordinación de actividades de subsistencia diversas, en un contexto de alto riesgo, permitieron la aparición de «gestores» y de una creciente desigualdad social (Shady, 1995). En la costa norcentral del Perú, el período Arcaico comienza con los primeros asentamientos aglutinados de organizaciones sociales igualitarias y concluye, en el Arcaico Tardío o Precerámico, con el establecimiento de sociedades complejas, que erigieron construcciones monumentales, y la aparición de la civilización y la formación del estado. Caral se ubica en este período (Bonavía, 1982; Engel, 1963; Feldman, 1980, 1985; Pozorski y Pozorski, 1979; Quilter, 1985, 1989, 1991).

OTROS ESTABLECIMIENTOS CONTEMPORÁNEOS A CARAL

El avance de las investigaciones en los últimos años dio a conocer importantes sitios arqueológicos pertenecientes al Arcaico Tardío, ubicados en el área norcentral del Perú, como: Áspero, en el litoral del valle de Supe (Feldman 1980, 1985); La Galgada, en la cuenca del Chuquicara, un tributario del río Santa (Grieder y Bueno 11981-, 1985), Piruro, en Tantamayo, Huánuco (Bonnier 1987, Bonnier y Rozenberg 1988), Kotosh, en Huánuco (lzumi y Terada 1972); Huaricoto, en el Callejón de Huaylas (Burger y Salazar 1985); y el Paraíso, en el valle bajo del río Chillón (Quilter 1985; Quilter, Wing
y Ojeda 1991). Cabe destacar que estos sitios se encuentran en diferentes regiones: costa, sierra y selva alta, zonas ecológicas distintivas con recursos singulares, pero todos se hallan en el área norcentral del Perú. Área en que se habría desenvuelto una intensa interacción cultural durante el Arcaico Tardío, que impulsó el desarrollado social.

Estos sitios revelaron una complejidad arquitectónica mucho mayor que la inicialmente supuesta para el período
Arcaico Tardío. En la actualidad, se está evaluando la hipótesis referente a extender un milenio atrás la etapa Formativa para incluir las manifestaciones del Arcaico Tardío, dando as¡ una nueva interpretación al proceso cultural peruano.

Caral forma parte de ese conjunto, siendo uno de los más destacados por su extensión y monumentalidad.

EL DESCUBRIMIENTO DE CARAL

Desde hace varias décadas algunos investigadores habían llamado la atención sobre la existencia, en el valle de Supe, de una serie de complejos arquitectónicos monumentales (a cuatro de ellos se les denominó Chupacigarro) pero ninguno llegó a emprender excavaciones arqueológicas sistemáticas o dío a conocer sus resultados (1).

Atraídos por esta información, que hacía alusión a los imponentes sitios monumentales del valle, en contraste con nuestra experiencia sobre las condiciones geográficas de éste, y el conocimiento existente sobre la problemática del área, decidimos iniciar investigaciones arqueológicas. Para esto fue de gran utilidad el catastro de sitios arqueológicos del valle de Supe, efectuado por Carios Williams y Manuel Merino (1979), así como los valiosos estudios de Williams sobre la arquitectura temprana, entre los que se mencionaba a Caral.

En 1996, después de haber efectuado una detallada prospección arqueológica en el valle de Supe, con un equipo de 5 arqueólogos empezamos a trabajar en Caral uno de los cuatro establecimientos conocidos como «Chupacigarro». Este sitio fue elegido por el buen estado de conservación y porque reunía los rasgos culturales representativos del conjunto.

Para los pobladores actuales, mayormente inmigrantes de la sierra vecina, Caral ya no tenía ninguna significación; era un sitio eriazo por donde pasaba, en la época de las haciendas, la antigua carretera a Huacho, hoy cerrada por una duna. Consideraban a los volúmenes piramidales como cerros rocosos naturales. Los varios milenios y vicisitudes transcurridos habían pasado al olvido desterrando la historia y la noción de la sacralidad e importancia que tuvo la ciudad

(1). Sin embargo, en diferentes sectores de la Ciudad de Caral, hemos encontrado evidencias de intensivas excavaciones con restos de alimentos modernos. Muchas de éstas fueron hechas sin ningún rigor arqueológico y han destruido importantes estructuras arquitectónicas. Los campesinos del lugar recuerdan que hace algunas décadas llegaron unos extranjeros en dos Jeeps y excavaron en varios complejos monumentales del valle, entre ellos en Caral. De nuestra parte, tenemos información que Engel (1987) efectuó excavaciones en éste y en los otros tres sitios conocidos entonces como Chupacigarro.

El mismo nombre de Caral, tomado por nosotros del poblado más cercano al sitio arqueológico, carece de algún significado para sus habitantes. Posiblemente debió corresponder a una lengua regional desaparecida, pues los morfemas se repiten en la toponimia del área.

CAPITULO II

LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL

«La Ciudad de las Pirámides», como también la han denominado algunos visitantes, por los 6 grandes volúmenes piramidales que se observan desde el fondo del valle, se encuentra sobre una terraza aluvial, en un paisaje grisáseo y árido, rodeada por las vistosas cumbres rocosas de las estribaciones costeñas de la cordillera de los Andes, Es un medio desértico, con dunas que contrastan con el colorido verdoso del valle, del cual se separa por una serie de terrazas aluviales, formadas sucesivamente a través de tiempos geológicos,

El ambiente natural del área contribuyó a darle a Caral el carácter sagrado que tuvo; así la ciudad quedó aislada, elevada sobre el valle y alejada de la vida de éste, en una planicie, entre el cielo y los cerros.

La ciudad sagrada, que cubre un área aproximada de 50 ha., está conformada por más de 32 conjuntos arquitectónicos de diversa magnitud y función, de los cuales, hasta el presente, se han podido identificar seis edificaciones piramidales y una serie de construcciones medianas y pequeñas, entre templos, sectores residenciales, plazas públicas, anfiteatro, almacenes, altares, calles, etc. La mayoría se halla todavía cubierta con los escombros de las paredes, derribadas por el paso de] tiempo, y los materiales de¡ enterramiento ritual de las edificaciones, que hacían periódicamente los habitantes de la ciudad de Caral.

Las estructuras arquitectónicas fueron erigidas siguiendo un ordenamiento espacial, en torno a grandes plazas o a espacios abiertos. En el centro de uno de éstos se yergue un gran bloque de piedra parada o «huanca», de 2.15 m. de alto por 80 cm. de ancho, en armonioso diseño con unos volúmenes piramidales, entre los que destacan dos, por su forma cuadrangular. Es frecuente el hallazgo de Ros de taila tosca, de diferente tamaño, hincados verticalmente en algunos de los ambientes de la ciudad.

EL TRABAJO DE CAMPO

Las investigaciones en Cara¡ fueron iniciadas en julio de 1996; conducidas por la suscrita, con la asistencia del Dr. Arturo Ruiz Estrada, la participación del arqueólogo Manuel Aguírre Morales y los estudiantes de arqueología de la Universidad de San Marcos, Pedro Espinoza y Cristian Mesía, y con el financiamiento de la «National Geographic Society».

Posteriormente, las Municipalidades de Supe y Barranca decidieron apoyar económicamente el mantenimiento de algunos trabajos y la gestión para obtener el financiamiento adecuado, que hicieran posible la puesta en valor de Caral Así, Pedro Espinoza pudo continuar excavando hasta diciembre en el sector administrativo, adyacente a la pirámide I. Gracias a ese apoyo municipal, a partir de enero dé este año, Martín García Godos y Elizabeth Enriquez se unieron a los trabajos en la zona, siempre apoyados por los campesinos Julián Solís y Gaudencio Sánchez.

Desde agosto de este año, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tomó la decisión de contribuir activamente con el programa de investigaciones en la ciudad de Caral. Asimismo, el Instituto de Investigaciones Lingüísticas (INVEL) asumió, con gran interés, investigaciones para la recuperación de lenguas antiguas en el valle de Supe.

A la fecha se han realizado excavaciones en área en cinco complejos arquitectónicas. de los 32 identificados, seleccionados a partir del levantamiento planimétrico, efectuado en base a fotos aéreas.

«EL TEMPLO DEL ANFITEATRO»

Es un conjunto arquitectónico de 150 m. por 90 m, en el que destaca una gran plaza circular hundida, «anfiteatro», asociada a una estructura alargada y escalonada, que se eleva sucesivamente, a modo de un ziggurat. Los varios componentes del conjunto están alineados en el mismo eje, aunque a diferentes alturas. El complejo se halla separado del resto de la ciudad por una muralla perimetral. Las construcciones levantadas en el interior de este cerco han cumplido diversas funciones y recibieron un tratamiento especial.

La fachada principal, orientada al NE, como toda la estructura, se halla precedida por una plataforma (1), que contiene en el lado oeste una serie de depósitos alineados, uno al lado del otro, ubicados en dirección horizontal y también vertical. Casi la mitad de este componente fue destruido por un aluvión, causado por inusitadas lluvias, como efecto de algún meganiño, fenómeno ocurrido después del abandono
de la ciudad.

Desde la plataforma (1) se ingresa por medio de una amplia escalinata a la plaza circular hundida (2), presentada como un gran anfiteatro, de 29 m. de diámetro en el interior. Esta tiene tres niveles de graderías en la mitad superior, ubicada al sur, donde además se adicionó una plataforma semicircular (3), a modo de una imponente banqueta. El exterior de este anfiteatro muestra tres terrazas escalonadas con sus respectivos muros de piedra. Las paredes y pisos tuvieron revoque de arcilla y pintura blanca o amarilla. Hay indicios de por lo menos dos remodelaciones en la construcción del anfiteatro.

Del anfiteatro se asciende por otra escalinata, ubicada en el lado opuesto a la de ingreso, hacia la parte superior de la plataforma semícircular (3), que a su vez da ingreso al templo. Este se halla protegido por una muralla, que en el frontis se quiebra en ángulos rectos, formando dos grecas o salientes, una a cada lado. El templo tiene, a su vez, una banqueta adosada al exterior del frontis.

El vano de acceso al templo sigue el mismo eje de las escaleras de la plaza circular. Por éste se ingresa a un recinto central de forma rectangular-horizontal (4), separado por paredes de otros dos recintos laterales. Estos no han sido todavía excavados.

Del recinto (4), siguiendo el eje central, se pasa a un ambiente muy importante (7), porque estuvo resguardado, como se observa en la entrada, por tres paredes anchas, adosadas sucesivamente. La última tiene una saliente en forma de greca. En el contorno de¡ interior de esta habitación hay tres terrazas laterales a modo de graderías y, en el centro, un fogón ceremonial, cerca de¡ cual se hallaba una piedra o «Huanca» que posiblemente estuvo hincada. Al excavar el fogón recuperamos ofrendas carbonizadas. Éste, de forma redondeada, mide 46 cm. por 45 cm. y 41 cm. de profundidad, presenta las paredes enlucidas con sucesivas capas de arcilla, resultantes de las remodelaciones. En una antigua excavación, ya limpiada, pudimos notar que el diseño de este ambiente fue modificado por lo menos 5 veces a través del tiempo. Estos antiguos ambientes yacen debajo de la superficie actual y fueron enterrados sucesivamente. Algunas paredes muestran enlucidos negros.

Desde el recinto 7 se accede por una escalinata, ubicada en el mismo eje central, a otra plataforma elevada con dos habitaciones rectangulares, una a cada lado (8 y 9), excavadas en parte, y donde se aprecia una antigua pared enterrada, muy maltratada que llevaba decoración en relieve. Por el centro continúa una escalera pintada hacia la cima de la terraza, cuyos recintos tampoco han sido definidos (10). En este nivel, por su ubicación más alta, destacada y de limitado acceso, debió estar la divinidad principal del templo y allí se habrían realizado las actividades ceremoniales más relevantes del grupo social que tuvo bajo su control este templo en la urbe.

En la parte posterior del templo se desciende del espacio (10) hacia un recinto cuadrangular (12), pintado de amarillo y rojo. De allí baja a otras dos plataformas hasta llegar al patio (15), que está encerrado por la muralla que circunda a toda la estructura.

El conjunto descrito fue construido con piedras cortadas, unidas con una mezcla de arcilla, y delimitado por la muralla que encierra un amplio espacio rectangular, donde, en otro lado del templo, se construyeron otras unidades arquitectónicas menores, como las estructuras 13 y 14, dedicadas alas actividades auxiliares de los que manejaron el anfiteatro y el templo central. Las estructuras más antiguas subyacen debajo de enormes capas de piedra y muestran variaciones en la tecnología constructiva.

Las paredes externas de este conjunto arquitectónico tuvieron un grueso revoque de arcilla pintado de blanco-crema, color que debió reluciren el paisaje desértico grisáceo. Los ambientes del interior llevaron pintura amarilla, roja y negra.

La excavación de una de las construcciones arquitectónicas auxiliares, ubicada al Este del templo (14), dentro del perímetro amurallado, permitió conocer el funcionamiento de la estructura que estamos denominando: «El Altar del Fuego Sagrado» (14)

EL ALTAR DEL FUEGO SAGRADO

En un espacio rectangular y cercado, de piedra cortada, está encerrado un edificio circular pequeño. El ingreso no es directo, sino a un costado del muro norte (1), ubicado en forma discreta; se pasa por un vano semicerrado y se continúa rodeando al edificio circular por el lado sur hasta encontrar el ingreso en el lado oeste. Se sube por un peldaño trapezoidal (2) a un vano estrecho, el cual conduce a un fogón ceremonial central (3), que es todo lo que contiene esta construcción circular. El fogón es muy especial, de forma oval (22 por 29 cm.); tiene doble nivel y dos ductos subterráneos de ventilación, que cruzan el edificio, ubicados en la dirección de los vientos norte-sur (4 y 5). El ducto norte sale por un orificio desde la pared hacia una canaleta de 18 cm. de ancho por 1.40 de largo.

Las paredes y pisos llevaron revoque y pintura crema, amarilla y ploma, según las sucesivas refácciones realizadas.

El interior del recinto circular (6) muestra, además del fogón, una capa roja y calcinada entre las varias que cubrieron las paredes y el piso, como si hubiera ocurrido, en algún momento, un fuerte incendio. Hemos observado la siguiente sucesión de capas: una de barro marrón sobre la pared de piedra, seguida por una amarilla, una blanca y el rojo calcinado, además de otras 21 capas de mayor o menor espesor.

Por los rasgos que presenta, esta unidad puede ser ubicada dentro de la denominada «tradición religiosa Kotosh», caracterizada por la construcción de pequeños recintos ceremoniales con fogones centrales para la incineración de ofrendas. Tradición que estuvo distribuida en el área norcentral del Perú durante el Arcaico Tardío y el Formativo. Esta edificación de Cara¡ muestra, sin embargo, una modalidad netamente costeña, que fue reproducida en los valles de Casma y Jequetepeque, al parecer, durante el Formativo Temprano (Pozorski y Pozorski 1996: 349)? entre los 1500-1000 años antes de cristo.

Por las evidencias disponibles, se puede interpretar que durante el Arcaico Tardío la sociedad del valle de Supe habría alcanzado un gran prestigio en el área norcentral, el cual le permitió ejercer influencia ideológica en las poblaciones de los valles costeños vecinos como Huaura, Pativilca, Fortaleza, Huarmey y Casma. Del mismo modo, habría establecido comunicación con las del Callejón de Huaylas, donde se encuentran los complejos La Galgada y Huaricoto; y las del Huallaga y Marañón, asientos de Kotosh y Piruiro respectivamente.

Se ha planteado la hipótesis que los exponentes arquitectónicos de la sierra, pertenecientes a la tradición Kotosh, serían más tempranos que los costeños y que este tipo de estructuras se habría originado en la sierra, para desde allí difundirse hacia la costa (Pozorski y Pozorski, ob. cit.: 350). Si la datación radiocarbónica confirmase el contexto estratigráfico, que ubica a Caral en el Arcaico Tardío, estaríamos ante una manifestación cultural común a la arquitectura ceremonial de sociedades serranas y costeñas. La edificación circular, en cambio, habría sido una expresión singular de la arquitectura costeña hasta ahora, al parecer con la evidencia más temprana de Caral, en base a la cronología relativa. Cabe recordar, al respecto, que fueron distintivos y peculiares los procesos adaptativos en otros aspectos de la vida social en las diferentes regiones y áreas (Shady 1993 y 1995: 55-58). Sin embargo, es cierto también, que las sociedades del área norcentral compartieron una serie de rasgos debido a la interacción y al intercambio de bienes.

EL PEQUEÑO TEMPLO DE LA BANQUETA

Es otra estructura arquitectónica, de menor tamaño, ubicada a unos 150 m. al oeste del «Templo del Anfiteatro».

Presenta una terraza central elevada entre un patio anterior y otro posterior. El paramento de esta terraza (1) muestra las diferentes fases de remodelación a las que fue sometida la construcción, las que se confirman con los análisis de la tecnología empleada, las varias capas de pintura y la estratigrafía. Hemos determinado la superposición de, por lo menos, cinco estructuras cuadrangulares, con su respectivo fogón central. Cada una de ellas fue objeto de un enterramiento ritual, con la acostumbrada incineración de ofrendas, antes de la construcción de la siguiente estructura.

Las construcciones de períodos sucesivos muestran diferencias leves en cuanto a las orientaciones de las paredes, y creemos que el alineamiento de éstas varió en relación con determinadas mediciones astronómicas, efectuadas periódicamente. El conocimiento astronómico, necesario para la elaboración de los calendarios agrícolas, debió ser una de las actividades importantes a cargo de los sacerdotes de la ciudad.

El edificio cuadrangular mejor conservado consiste en un espacio encerrado por muros de piedra y una banqueta (3) de 42 cm de altura por 83 cm. de ancho, adosada al paramento de la terraza y a la parte media superior de los lados. Se ingresa a este ambiente por un vano ubicado al NE, de 1.50 m. (4). En el espacio central destaca un fogón ceremonial (5), donde se realizaron quemas rituales.

El paramento de la terraza principal (1) muestra cuatro de las cinco sucesivas remodelaciones, que hemos identificado, con accesos que fueron tapiados. El más antiguo tuvo un ingreso amplio, con un peldaño sin banqueta, que luego fue reducido dos veces hasta quedar definitivamente sellado cuando se construyó la banqueta. Finalmente, ésta fue enterrada; se levantó un nuevo paramento, paralelo al anterior, que dejó más pequeño el ambiente interno, al que se le hizo un fogón acorde con las nuevas dimensiones.

Los pisos presentan una serie de hoyos de los postes de madera que soportaron el techo, compuesto de material orgánico, enlucido con barro.

En las sucesivas remodelaciones se cambió, igualmente, el color de las paredes, que conservan capas superpuestas de pigmentos: blanco crema, amarillo, gris, anaranjado y azul.

Por sus rasgos arquitectónicos, estaedificación puede ser comparada con otras construidas en la sierra, pertenecientes a la tradición religiosa Kotosh, y es una buena exponente de la interacción entre las sociedades que habitaron las
diferentes regiones del área norcentral.

En el lado este del «Pequeño Templo», fue éxcavado un edificio lateral que debió estar vinculado con aquél. El edificio contiene un re cinto de un sólo componente estratigráfico, destinado a actividades domésticas, dada la abundancia de res tos de alimentos recuperados, predominantemente de origen marino.

SECTORES RESIDENCIALES

Hemos identificado tres sectores residenciales, relacionados con las otras estructuras: uno frente al Pequeño Templo; otro mayor, relacionado con el Templo del Anfíteatro; y uno al pie de la pirámide C. Se caracterizan por no mostrar sobre la superficie una volumetría elevada, sino mas bien una serie de depresiones que, al inicio de las excavaciones, interpretamos como hoyos de tumbas, y porque las edificaciones, con excepción de aquellas de las últimas fases, a diferencia de los otros sectores excavados, tienen distinto diseño, y fueron construidas de material orgánico.

No descartamos que puedan haber en la ciudad otros sectores disimulados por el enterramiento ritual que hicieron sus ocupantes antes de abandonarla.

Excavamos en alguna extensión en el sector residencial A ubicado en la explanada, encima de la terraza aluvial derecha de la quebrada por donde pasó el aluvión, al este del Templo del Anfiteatro. A su vez, este sector tiene al frente el espacio abierto más extenso de la ciudad, en cuyo contorno se erigieron las enormes estructuras piramidales.

Ocupa un área de forma rectangular, con terrazas y muros de contención, levantados con bloques de piedra, En el interior se distinguen plazas y subdivisiones, aun no excavadas.

En este conjunto de recintos hemos identificado varios componentes arquitectónicos que muestran estilos y técnicas diferentes, todos pertenecientes a períodos distintos. Al igual que los otros complejos de la ciudad, éste fue también objeto de un enterramiento ritual progresivo y de la incineración de ofrendas. Hemos identificado hasta 10 capas estratigráficas, las cuales sugieren una larga ocupación en este espacio de la ciudad.

Los ambientes aterrazados con paredes de piedra, ubicados frente al gran espacio abierto y presididas por una pequeña estructura escalonada, adherida en la parte central del muro frontal, corresponden a una de las últimas fases constructivas. Esta estructura recuerda al «usnu» incaico.

Otra fase constructiva más antigua presenta paredes con armazón de palos de huarango cruzados por carricillos. Esta fue seguida por otra con estructuras de «quincha», compuestas de un armazón principalmente de carricillos.

Algunos ambientes, no bien ubicados cronológicamente, tienen paredes de piedra cortada y de cantos rodados. Asimismo, se recuperó pequeños adobes en los rellenos, quizás pertenecientes a un edificio muy antiguo.

A la fecha se ha excavado un conjunto de recintos con paredes de huarango y fino revoque, pintadas de crema, amarillo o anaranjado, con pisos igualmente enlucidos y pintados, de alisado uniforme.

En este sector, como en otras partes de la ciudad, las edificaciones muestran sucesivos enterramientos y remodelaciones. Al parecer, una de las actividades más importantes de los habitantes estuvo centrada en el cambio permanente del diseño arquitectónico; tapaban unos ambientes en tanto usaban otros y remodelaban los antiguos. Una de las últimas acciones en este lugar consistió en destruir, como era costumbre, una parte de las construcciones y enterrar completamente todos los recintos con grandes acumulaciones de piedras. Estos enterramientos fueron efectuados en medio de rituales, con grandes incineraciones de alimentos, esparciendo el carbón y la ceniza, depositando ofrendas en hoyos o al lado de las paredes. En la fase tardía, estas ofrendas incluyeron canastas, fabricadas con fibra vegetal, «shicras», llenas con bloques de piedras cortadas y cantos rodados, junto con alimentos quemados, vegetales, moluscos y pescados.

En el centro de los recintos del sector se han encontrado los fogones rituales donde se quemaron alimentos en un acto previo a la nueva remodelación; con ellos se cubrió toda el área antes de hacer el nuevo piso, patrón que ha sido observado también en las otras unidades arquitectónicas de la ciudad.

Como parte del material usado para el enterramiento, recogimos pequeños adobes hechos a mano, algunos en forma plano-convexa, fragmentos de revoque y de arcilla mezclados con cañas y fibras, procedentes de antiguas construcciones destruidas.

Los materiales asociados a todas las remodelaciones identificadas consisten en restos de alimentos, vegetales y marinos, textiles entrelazados, fragmentos de mates, cestas, figuras de arcilla no cocida, lascas cortantes, pedazos de cuarzo, chancadores, moledores y piedras quemadas. No hubo ningún fragmento de cerámica o de textiles a telar, aunque si varios trozos de arcilla quemada, desprendidos de los fogones y de los pisos circundantes.

LAS CONSTRUCCIONES DE HUARANGO Y DE QUINCHA

Debido a las excelentes condiciones de conservación y al patrón constructivo y destructivo secuencial, hemos podido registrar las técnicas de edificación utilizadas a través de los varios períodos de ocupación en este sector del centro urbano. Una de ellas, las más extendida, lleva el armazón de palos de huarango cruzados con carricillos. Uno de los ambientes tuvo decoración mural modelada, que fue destruida al serenterrada. Para ello, hicieron un cerco tosco de pirca, paralelo al muro, que contuviese al material de relleno, pero previo al depósito de éste excavaron unos pozos en el suelo, al pie del muro, donde depositaron ofrendas. En la pared de este recinto, opuesta a los relieves, se encuentra una pequeña plataforma de piedra y barro, a modo de un asiento. Este ambiente tuvo algunas remodelaciones y fue reutilizado durante varias épocas.

Debajo de él subyace enterrada otra estructura arquitectónica de piso blanco y pulido.

A una época posterior pertenecen unos ambientes con armazón de «quincha», a base de algunos palos de huarango equidistantes y carricillos, colocados por pares, tanto en dirección vertical como horizontal, amarrados con junco, los cuales parecen formar un diseño reticulado. Los atravesados en forma horizontal van por detrás.

Además, aplicaron por ambos lados, tanto a las habitaciones de huarango como a las de quincha, que tienen esquinas curvadas, un grueso revoque de arcilla, un enlucido de barro, muy alisado, y pintura amarilla o blanca.

Los pisos fueron igualmente alisados y pintados.

DEPÓSITO ESPECIAL DE OFRENDAS

En uno de los recintos más tardíos del sector A se construyó un depósito de ofrendas, de 1.30 m. por 60 cm., como parte del enterramiento ritual. Este consistió en una caja rectangular con paredes de piedra cortada y cantos rodados, enlucidas con barro sólo en la cara interna y pintadas de color blanco. No hubo cara externa, porque era parte del relleno, consistente en piedras angulosas y cantos rodados de tamaño mediano (Técnica que también hemos encontrado en algunos muros tardíos de los otros complejos excavados).

En esta caja se depositaron capas de ofrendas, siguiendo un ordenamiento ritual estricto. Debajo de una cubierta de carricillos y de una esterilla fina había una especie de «tamal» carbonizado y otros alimentos dentro de valvas de moluscos, cubiertas con haces de hojas, colocadas unas hacia abajo y otras hacia arriba, asociados a una tabletilla de madera alisada.

En las esquinas habían huesos de pescado, conchas, hojas y unos panecillos de barro de forma redondeada.

Las ofrendas más destacadas, dejadas en la parte central, consistían en algunas figuirillas de barro no cocido, dos casi enteras, colocadas boca abajo, otras fragmentadas en pedacitos de cuarzo transparente y una piedra.

En una de las esquinas de la caja había un instrumento musical, una flauta, una cesta y abundantes haces de hojas.

Por todo el espacio se hallaron restos de pescado seco, moluscos, huesos de roedores y fragmentos de coprolitos humanos. Además, el piso es amarillo (por la complejidad de este depósito de ofrendas dejamos su descripción detallada para un artículo específico).

«LETRINA»

Otro de los hallazgos importantes del sector residencial A consiste en un espacio lleno de grandes heces humanas, el que fue cubierto con una capa de ripio fino.

Cuando podamos avanzar con las excavaciones de la «letrina», el material dará importante información sobre la dieta alimenticia, el nivel nutricional y las enfermedades de los ocupantes de esta parte de la ciudad. Se podrá conocer, asimismo, la naturaleza del ambiente donde se depositaron las heces y verificar, como sugiere el contexto, si se
trata de un recinto especial dentro de¡ ordenamiento habitacional. Servirá también para la reconstrucci0n de la flora existente en esa época, del clima y de las actividades económicas practicadas por los pobladores.

Llama la atención el repetido hallazgo de heces humanas asociadas a las diversas ofrendas. Se podría interpretar que esta clase de muestras estuvo considerada como sagrada.

LA PLATAFORMA ESCALONADA, «USNU»

Esta pequeña unidad arquitectónica escalonada, con frente al noreste, estuvo adosada al muro de lajas perimetral del sector A .

Se encontró semidestruida por las excavaciones extensas que se hicieron en esta ciudad hace unas décadas. Un forado había alcanzado al relleno de «shicra», donde se dejó una bolsa de galletas y un fragmento de periódico. Sólo quedaba un peldaño completo y parte del siguiente, el tercero, estaba destruido.

Mide 1.71 m, x 2,64 m. y habría tenido tres escalones; el paso que se conserva 28 cm. x 31 cm. de conserva mide 2 altura.

Las paredes son de piedras cortadas v cantos rodados con estuco, enlucido y pintura crema y blanca sólo en la cara interna. Habría tenido tres escalones.

El interior de esta plataforma contenía un relleno de 43 cm., compuesto por cantos rodados pequeños, cascajo, trozos de revoque y tierra, el cual cubría a un conjunto de 7 canastas de shicra, superpuestas entre rellenos de piedra y algunos grandes bloques cortados.

Las shicras son de junco, confeccionadas con fibras dobles torcidas de aproximadamente 1.5 cm de ancho, a modo de una red, con cuadros de 7 por 7 cm., un diámetro de boca de 30 cm. y 18 cm. de altura. El contenido varía unas llevaban piedras de tamaño mediano, otras sólo unas cuantas grandes. Pesaron entre 10 y 15 kilos. Junto con las piedras habían carboncillos. mesodesmas amarillas pequeñas. fragmentos de choros y restos de cangrejos, En un caso la shicra era doble, es decir. una sobrepuesta en otra.

Debajo de las shicras hubo dos capas, divididas en sectores por fibras, de 7 y 5 cm., con ceniza, abundante pescado, cangrejos, vegetales, choros, mesodesmas, heces y «gomas de mascar».

Este contenido orgánico fue depositado sobre el piso, mayormente roto, correspondiente al Muro de piedra al que se adosó esta estructura.

SACRIFICIOS HUMANOS

En el sector residencial cercano a la «Pirámide C», se halló el entierro de un infante menor de un año, depositado como ofrenda antes de la construcción de una pared con grandes bloques líticos.

La pirámide C es una de las más elevadas, de 21.56 m. Al este de ésta, pero en directa asociación, se encuentra el sector residencial, con un cerco el lado norte, compuesto de grandes bloques de piedra cortada.

Excavamos en este sector tres cortes de prueba, uno de los cuales permitió identificar el entierro humano, que a continuación describimos.

El cadáver fue depositado en una fosa excavada en el terreno estéril, Posteriormente sellada por un piso morado. La fosa, deforma ovoide, tiene 68 X 28 cm. en la boca y una profundidad de 1.42 m. El paquete funerario mide en la base 89 X 28 cm, Esta fosa se halla debajo del muro de piedra, lo que hizo muy difícil la excavación.

Sobre el piso morado había un relleno muy similar al material de la capa estéril, el cual servía de base al piso gris, que está asociado al muro de grandes bloques de piedra.

El relleno que cubría al entierro presentaba una secuencia de capas compuesta por carboncillos, de cantos rodados, y arena.

El infante se encontraba en dirección E-W, decúbito dorsal y con la cabeza al este, mirando a la pirámide. Fue envuelto en una estera de fibra de junco y tenía, hacia los pies, una cesta de fibra entrelazada de 10 cm. de diámetro; una redecilla de algodón con similar técnica se hallaba adherida a la cabeza y sobre ella otra cesta similar a la anterior El cuerpo estaba cubierto con un textil de algodón, en el lado norte de la cabeza había una valva de Choromytilus chorus,- otro choro a la altura del hombro derecho. En el lado izquierdo del hombro se recuperó una aguja de hueso y ala altura del estómago un cordel de algodón. En el cernido de los residuos del entierro aparecieron semillas de algodón, un fragmento de cuarzo transparente, una cuenta de hueso y una cuenta de piedra.

En otros sectores de la ciudad se han ubicado algunos entierros humanos, asociados con estructuras arquitectónicas, todavía pendientes de excavación.

EL TEMPLO MAYOR

(PIRÁMIDE E)

Es una de las construcciones piramidales más destacadas de la ciudad; se encuentra hacia el este, al borde de la terraza que linda con el valle, desde donde se la puede apreciar, imponente en toda su magnitud.

La componen una pequeña plaza circular hundida, ubicada en el frontis de la pirámide, de 19.0 m. de diámetro interno y una profundidad de 1.98 m. Esta plaza presenta dos escalinatas, una de ingreso, con 8 pasos, y otra de conexión con la estructura piramidal. En la parte externa se aprecian dos muros circulares a diferente nivel, que a modo de dos anillos o terrazas definen el perímetro circular. Aunque de menor dimensión, esta unidad es parecida al anfiteatro. La construcción es de piedras cortadas, unidas con argamasa de barro, gravilla y cantos rodados.

Se observa el desfase de unos 6 grados en el eje de ubicación, entre el acceso a la plaza y la entrada a la pirámide, que podría indicar una diferencia diacrónica entre fases constructivas, donde la plaza circular fuese integrante de un complejo más antiguo, cubierto por las sucesivas remodelaciones y ampliaciones efectuadas en la pirámide.

La estructura piramidal central tiene dos alas laterales, cada una con tres grandes plataformas. El ascenso de una plataforma a la siguiente se efectúa a través de una imponente escalinata, aún semienterrada. El gran atrio, ubicado en la parte superior, muestra un enorme bloque de piedra, «huanca», caído, en la forma de un lanzón, de 1.70 m x 45 cm., que recuerda al que se halló en el atrio del Templo del Anfiteatro.

En la segunda plataforma, al oeste, se ubicaron dos grandes bloques de piedras caídas, uno con tres hoyos tallados y el otro totalmente pulido.

Las escalinatas de la parte posterior, que dan al valle, indican 24 niveles de acceso a estructuras todavía no identificadas.

En el contorno de la pirámide se hallan enormes bloques de piedra, que a modo de cerco delimita el espacio correspondiente a la edificación.

Las excavaciones en este monumento han tenido carácter preliminar debido a su gran volumen, que requiere una fuerte inversión de mano de obra. No obstante, hemos podido observar que la técnica constructiva para elevar la pirámide consistió en grandes rellenos con bloques de piedras cortadas, cantos rodados, grumos de arcilla y barro, provenientes de edificios antiguos, depositados juntamente con canastas de fibra, «shicra», llenas de piedras, ramas, hojas y ceniza, en un contexto ritual muy similar al de los otros conjuntos excavados.

Los pisos de los recintos y de la plaza circular hundida estuvieron enlucidos con capas de arcilla, pintadas de blanco y amarillo.

LA ESTRUCTURA AUXILIAR DE LA PIRÁMIDE CUADRANGULAR (I)

La pirámide denominada 1 conforma un espacio aparte, junto con otra, ambas de notoria forma cuadrangular, dispuestas en tomo a un espacio abierto y con un gran bloque, de piedra hincado o «huanca».

En el lado sur de la pirámide 1 se excavó una estructura «auxiliar», compuesta por recintos de piedra y patios delimitados por un muro perimetral. Los ambientes son pequeños y con una serie de fogones centrales y banquetas, que sugieren un conjunto de depósitos, ordenado en torno a espacios de mayores dimensiones. Las paredes están cubiertas de cuidadoso enlucido y de pintura crema, amarilla y roja.

Destaca en este conjunto un espacio abierto, frente a la pirámide I, que tiene adosado en la esquina sureste una plataforma escalonada, a modo de un altar o lugar prominente. Este ambiente y otros de la estructura contienen sobre el piso una capa de materiales carbonizados.

Al igual que las otras construcciones de la ciudad, ésta muestra sucesivas remodelaciones y recintos en varios niveles estratigráficos. Al parecer, la función de esta estructura habría cambiado con el tiempo. Hemos observado, por lo menos, cuatro edificaciones superpuestas. Los ambientes que subyacen a los pequeños recintos son de mayores dimensiones. Una de las habitaciones, con un pequeño altar, fue cubierta totalmente con numerosas bolsas de shicra, relleno inusual que podría indicar su carácter sagrado; en la mayoría de casos, la shicra está aislada como una ofrenda y colocada en medio del relleno.

Algunos entierros intrusivos, del período de Los Desarrollos Regionales (200 a.C-100 d.C.) han alterado la composición de los recintos que linda con la pirámide I.

En este conjunto, más que en otros de la ciudad, nos llamó la atención el tamaño reducido de los recintos de la última fase constructiva. Pero, al igual que en todos, es notable su carácter ritual.

CAPÍTULO III

LA SOCIEDAD DE CARAL - SUPE: INFERENCIAS PRELIMINARES SOBRE LA ANTIGÜEDAD:

En base a la información recuperada, se puede asignar la ciudad sagrada de Caral al período Arcaico Tardío (3000-1500 años a.C.).

La ocupación de Caral habría empezado hacia el tercer milenio antes de Cristo (unos cinco mil años al presente) y continuó durante varios siglos, como puede inferirse de la estratigrafía y de las construcciones superpuestas. Se ha observado cambios a través del tiempo en el diseño y concepción de la ciudad, asimismo en la tecnología constructiva y en el volumen de mano de obra invertida.

Al parecer, en esa época, la población que habitaba Supe estaba distribuida en la zona del litoral y en el valle bajo y medio, conformando comunidades sedentarías, autosuficientes y concierta autonomía en su organización, pero participaba de una entidad mayor, como se infiere de los numerosos rasgos culturales compartidos y de las dimensiones monumentales de algunos sitios, que implican una inversión de mano de obra mayor que la proveniente de su ámbito directo, con la correspondiente organización, supracomunitaria.

Si bien en el litoral se edificó un sitio monumental, como Aspero, y en el valle bajo destacó el complejo de Piedra Parada, el sector medio del valle tuvo la mayor concentración de establecimientos, además de la más grande extensión y volumen, entre los que resalta Caral. Al lado de esta ciudad se edificaron los extensos complejos, denominados Chupacigarro Este, Chupacigarro Centro, y Chupacigarro Oeste, y frente a ellos, en la otra margen del valle, Pueblo Nuevo y Alipacoto. Son, asimismo, notables los complejos de Huacache y Peñico. Puede considerarse a la población supana de entonces entre las primeras sociedades que alcanzaron un temprano y complejo desarrollo, y que organizaron sus actividades económicas, sociales y político-religiosas dentro del marco de los asentamientos urbanos.

LA SACRALIDAD DE LA CIUDAD

La religión tuvo un rol predominante en la vida de los pobladores y en su organización social, los templos destacaron en los centros urbanos y en torno a ellos se desenvolvieron las actividades cotidianas de diverso orden. Cada asentamiento tuvo así un carácter sagrado y los templos fueron el foco de la dinámica socioeconómica y política.

Estos templos sirvieron como fundamento de la cohesión social y recibieron una periódica remodelación, posiblemente en relación con observaciones astronómicas, una de las actividades efectuadas por los gestores de estas ciudades, encargados de la medición del tiempo y de la elaboración del calendario agrícola. Las varias piedras paradas o «huancas», identificadas en las plazas y atrios, habrían servido para esta función. El trabajo permanente de construcción-destrucción y reconstrucción de las estructuras en medio de rituales, ofrendase incineraciones, era también un modo de mantener las obligaciones de la población con la religión y de utilizar a ésta como medio de cohesión.

Los gestores o conductores de la ciudad de Caral reforzaron su poder con estas prácticas ceremoniales y rituales, Todas las actividades efectuadas en la ciudad estuvieron teñidas de religiosidad, cada ambiente tuvo su fogón central donde se incineraban alimentos y otras ofrendas.

Antes de la remodelación de un ambiente se quemaban bienes y se esparcían los carbones y las cenizas por el piso del recinto, que luego era enterrado. En algunos casos, se colocaba en hoyos, tapados por alimentos quemados y cenizas, una especie de «tamales», alimentos preparados, envueltos en hojas. En un período tardío se puso unas canastas llenas de piedras y alimentos quemados en medio de¡ relleno de la habitación que estaba siendo enterrada.

ASPECTOS DE LA ECONOMÍA

La sociedad que edificó el centro urbano de Caral se sustentaba de una economía mixta, basada en actividades agrícolas complementadas con la pesca en el mar y el río, con la recolecta de moluscos y con el aprovechamiento de los recursos vegetales y animales del abundante monte ribereño y de las lomas.

Los feligreses de Caral se desplazaban por el valle, cultivaban en las estrechas márgenes del río Supe, de tierras muy fértiles, irrigables con facilidad mediante cortos canales que tomaban agua del río o de los abundantes «puquiales», por donde afloraba la mapa freática. Este medio debió nutrir a una abundante flora y fauna.

De la misma forma se aprovechó de los recursos del mar, ya sea por el valle de Supe o, más directamente, por una vía natural entre los cerros, que sale al valle de Huaura, a la altura del actual pueblo de pescadores de Végueta. Extrajeron, de preferencia, anchovetas, choros, mesodesmas y algas.

Aparte de sus propios recursos naturales, el sector medio del valle, donde se encuentra Caral, posee las mejores rutas de comunicación con los valles vecinos, cuya población habría estado bajo el control ideológico de los conductores de los templos de Caral. Así parece sugerirlo la amplia distribución que alcanzó en el área el patrón arquitectónico de plataformaplaza circular hundida, peculiar de los asentamientos de Supe.

LOS FELIGRESES DE CARAL

Los constructores de Caral tuvieron conocimientos de arquitectura, geometría y astronomía. Supieron combinar formas y pianos, ordenar los edificios en el espacio, de acuerdo a un plan preconcebido, en un contexto artístico de intenso carácter religioso.

El ordenamiento espacial previo, la extensión del espacio construido y la diversidad de estructuras sugieren un patrón definidamente urbano.

Si comparamos la arquitectura de Caral con la del sitio de Aspero, ubicado en el litoral de Supe, observamos una fuerte identidad en el patrón constructivo, en la tecnología, en los materiales utilizados y en los procedimientos; esto hace pensar en la existencia de un grupo de especialistas que prestó servicios en ambos sitios o de una intensa comunicación entre las autoridades de estos centros urbanos, del litoral y del valle medio. Es también similar la forma como se ha expresado el patrón cultural de permanente construccióndestrucción, enterramiento y reconstrucción de los edificios.

A diferencia de los centros ceremoniales del período siguiente, «Formativo», Caral muestra una gran extensión y, sobre todo, una mayor diversidad constructiva, que se espera de un lugar habitado por una población permanente. Por otro lado, la mayoría de los ambientes religiosos en las áreas excavadas son pequeños e íntimos, especiales para un número reducido de participantes, que quizás agrupaba a los representantes de las familias.

Se hace evidente que la sociedad tuvo una organización jerarquizada, con estamentos sociales bien definidos: campesinos pescadores y los especialistas, que eran autoridades religiosas o gestores. En algunos casos, los edificios estuvieron cercados por murallas que separaban al personal que los ocupaban del resto de la comunidad, Asimismo, en los complejos excavados existen ambientes que contienen estructuras escalonadas, que recuerdan al «usnu» incaico, símbolo del poder o importancia de la autoridad social.

Los trabajadores, además de realizar las actividades económicas de subsistencia, agricultura, pesca, recolecta de mariscos y de aprovechar de los recursos naturales del monte ribereño, de los pantanos y de las lomas, estaban obligados a prestar servicios permanentes en las obras públicas: explotación de canteras, traslado de los bloques de piedra, algunos de grandes dimensiones, para la construcción y remodelación permanente de las edificaciones. Ellos también tuvieron a su cargo el acarreo de piedras y tierra en grandes volúmenes, para el enterramiento ritual de las construcciones, actividad realizada periódicamente,

El número de centros urbanos (17), identificado en el valle de Supe, y su magnitud, requirieron de una gran cantidad de mano de obra y de los excedentes, para su edificación, mantenimiento, remodelación y enterramiento. Si consideramos exclusivamente la capacidad productiva de este pequeño valle, esa inversión no habría podido ser realizada sin la participación de las comunidades de los valles vecinos. Por motivos que todavía desconocemos, la ideología de los pobladores de Supe alcanzó prestigio regional en la época, convirtiéndolo en un valle sagrado. Las comunidades ubicadas en las rutas de comunicación, como Caral, atrajeron la atención de sus vecinos, lograron captar la fuerza de trabajo y los excedentes producidos por los pobladores de los valles costeños de Huaura, Pativilca y Fortaleza, con los cuales se comunicaba Supe a través de varias quebradas laterales, especialmente desde el valle medio.

Nos preguntamos si el mismo nombre que ha quedado en el valle, Supe (de Supay, demonio, diablo), podría ser el recuerdo nominal del temor y respeto que las sociedades de aquella época le tuvieron al lugar donde residían los dioses y estaba el poder de los gestores y conductores de su vida económica, social y religiosa.

RELACIÓN DE OTRAS POBLACIONES COETÁNEAS

Asimismo, cabe señalar las amplias redes de comunicación que se tendieron en el Arcaico Tardío, entre los 3000 y 1500 años antes de Cristo, en el área norcentral del Perú, espacio que estuvo articulado en el eje de norte-sur, entre los valles de El Chillón y Chao, y en el eje oeste-este, a lo largo de los varios pisos ecológicos de la cordillera, desde el mar hasta el Huallaga y el Marañón.

Esta fue el área que tuvo el mayor avance sociocultural del Perú durante el Arcaico Tardío. Las poblaciones vecinas del área norte y sur presentaban un menor nivel de integración social.

Se ha denominado «tradición cultura¡ religiosa Kotosh» al patrón religioso observado en los varios centros monumentales estudiados en el área norcentral. La sociedad de Caral compartió una serie de rasgos culturales de esta tradición con otros centros de la época, ubicados en el valle de Chuquicara (La Galgada), en el Callejón de Huaylas (Huaricoto), el valle del Huallaga (Kotosh) y el Marañón (Piruro). Entre los rasgos más comunes se encuentran: construcciorres arquitectónicas con recintos pequeños, fogones centrales, ofrendas incineradas, nichos, banquetas y un contexto material precerámico. En el área se generó una importante esfera de interacción, que impulsó el desarrollo cultural. Esta situación explica mejor el posterior desenvolvimiento y el nivel monumental de los centros ceremoniales del Formativo Temprano en la costa, en Casma, Rímac o Lurín y la edificación de Chavín de Huantar, un milenio y medio después que se iniciara la construcción de los establecimientos del Arcaico Tardío.

SIGNIFICACIÓN DE CARAL EN EL PROCESO CULTURAL PERUANO Y EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL

Los numerosos centros urbanos que contiene el valle de Supe, de gran complejidad y de temprana datación, realidad arqueológica no informada en otro lugar de¡ territorio nacional, convierten a este valle en una zona privilegiada para las investigaciones sobre el proceso civilizatorio en el país, situación que justifica el calificativo que le estamos dando: «Supe, El Valle Sagrado en los Albores de la Civilización en el Perú».

En base a la información disponible, se puede afirmar que Caral es uno de los centros urbanos más extensos y complejos del Arcaico Tardío.

Su complejidad arquitectónica, su ordenamiento espacial y de extensión, y los testimonios de su cultura material permiten inferir, a falta de nuestro conocimiento sobre su escritura, la existencia de especialistas que lograron desarrollar ciencias aplicadas como la geometría, aritmética y astronomía, dentro del contexto religioso que se extendió en todas las actividades. Estos conocimientos fueron plasmados en la construcción de la ciudad y, posiblemente, en la confección del calendario. El instrumento ideológico les permitió el manejo de la población y de sus excedentes de producción.

En cuanto al continente americano, el Perú se presenta como el foco civilizatorio más antiguo, con arquitectura monumental y organizaciones sociales complejas, que anteceden en, por lo menos. mil años a las sociedades de similar nivel en Mesoamérica.

El Perú ha sido considerado como uno de los seis focos civilizatorios a nivel mundial, al lado de Egipto, Mesopotamia, China, India y Mesoamérica (Service 1968). Sin embargo, las investigaciones arqueológicas, en el caso peruano, no son todavía suficientes para conocer las características, condiciones y factores que intervinieron para configurar ese alto nivel de desarrollo.

En el plano mundial, podemos señalar que, cuando se construía en Egipto las pirámides de Keops y florecían las ciudades sumerias de Mesopotamia, hacia los 2550 años antes de Cristo, en Supe, Perú, se edificaba el centro urbano monumental de Caral.

También podríamos decir que, si los filósofos presocráticos de Grecia discutían sobre el origen de la vida hacia los 600 años antes de Cristo, en el centro urbano de Caral por lo menos 2000 años antes, anónimos filósofos explicaban a su pueblo diversos aspectos relacionados con la existencia de los hombres, los recursos naturales, el origen de la vida y de las cosas.

EL ABANDONO DE LA CIUDAD SAGRADA

Finalmente, después de varios siglos de ocupación, los habitantes de la ciudad sagrada decidieron abandonarla, no sin antes enterrar todas las construcciones con densas capas de guijarros, piedras cortadas y cantos rodados, cumpliendo con determinadas ofrendas a la usanza tradicional. Nada se dejó al descubierto. El clima, a través de los cuatro milenios siguientes, se encargó de acumular arena y contribuir en esta obra de enterramiento cultural.

En los tres primeros siglos de nuestra era, algunos grupos enterraron a sus muertos en ciertos sectores de la antigua ciudad, sin conocer ya su historia.

Sólo las excavaciones arqueológicas irán desenterrando las calles y barrios de este primigenio centro urbano y se podrá mostrar al mundo las obras realizadas por esta sociedad que logró el mayor esplendor de toda la historia del poblamiento del valle de Supe. No hubo allí otra época de similar importancia. Caral nunca volvió a ser habitada y eso ha permitido que lleguen hasta nosotros, sin alteraciones, los testimonios culturales de un pueblo en los albores de la civilización.

*********** REPORTAJES FOTOGRÁFICOS ***********
Caral, Perú. El lugar de nacimiento de la cultura americana
Caral, Perú. Imágenes del yacimiento y reconstrucciones virtuales
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