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Hispania romana

Mérida. Una investigación de cinco años sobre la presa de Proserpina descarta su origen romano

Mérida. Una investigación de cinco años sobre la presa de Proserpina descarta su origen romano

Foto: Vista de la presa de Proserpina. ©Juan Gil

El investigador Santiago Feijoo abre un importante debate científico que rompe mitos Numerosos indicios ponen en duda también la romanidad de la presa de Cornalvo.

Reportaje Fotográfico

El arqueólogo e investigador Santiago Feijoo, que en la actualidad coordina la excavación del convento de San Andrés, ha abierto un importante debate científico en España al publicar las conclusiones de una investigación que ha durado cinco años y que rompe una de las grandes tradiciones de Mérida: el origen romano de la presa de Proserpina.

Su investigación defiende que la presa fue construida en época altomedieval (entre los siglos VIII y X) para lo que aporta numerosos datos, así como un importante conjunto de fuentes bibliográficas y comparativas. Su trabajo se hizo público hace unos meses en el salón de actos del Museo Nacional de Arte Romano, con motivo de la presentación del número 8 de ’Monografías Emeritenses’, una publicación especializada del Museo Nacional de Arte Romano, de difusión internacional, y que recogía por primera vez su trabajo, titulado ’Las Presas y los Acueductos de Agua Potable, una Asociación Incompatible en la Antigüedad: El Abastecimiento en Augusta Emerita’.

Este trabajo, que ya ha protagonizado un encendido debate en los foros especializados de internet, ha despertado el interés de la comunidad científica, y Santiago Feijoo ya ha sido invitado a participar en congresos para explicar su tesis. Feijoo parte de la base de que era imposible que el Acueducto de Los Milagros, que surtía a una parte de la ciudad en época romana, captara el agua de un embalse, ya que hasta el siglo XIX los humanos no se abastecieron nunca de agua embalsada.

Caso «único e imposible»

De hecho, el caso de Mérida sería algo único en todo el área mediterráneo, incluidas las zonas más desérticas.

En el siglo XIX, el impresionante crecimiento de las urbes obligó a buscar sistemas alternativos de abastecimiento y se empezó a captar aguas de menor calidad, «lo que redunda en una serie de epidemias que caracterizan a todo el siglo XIX. Si la peste fue el azote del siglo XVII, la viruela del siglo XVIII, el cólera se cebó en el siglo XIX». Esta situación continuó hasta comienzos del siglo XX, cuando empieza a utilizarse la cloración continua del agua.

De hecho, los romanos construían los acueductos buscando buenos manantiales a kilómetros de distancia justamente para paliar los problemas de salubridad basándose en tres principios básicos, que recogió Vitrubio en su obra ’Los Diez Libros de Arquitectura’.

Tres principios

El primero era que debía protegerse el agua de la luz, por lo que toda construcción que captara o llevara el agua debía ser abovedada. «Las conducciones que tenemos en Mérida siguen este mismo precepto. Todos los canales en su recorrido completo estaban abovedados, lo que constituye una total contradicción si se estaba captando de un embalse donde el agua había estado al aire.

Resulta inconcebible que se realizara el esfuerzo de cubrir decenas de kilómetros de canal para proteger el agua, si ya desde su comienzo se tomaba de un lugar expuesto continuamente a todo tipo de contaminación», defiende Feijoo en su trabajo.

El segundo principio que seguían a rajatabla los romanos era el de la temperatura del agua potable, que debía mantenerse fría para evitar la proliferación de organismos patógenos, por lo que resultaba importante mantener cerrado el canal.

El tercer principio era la necesidad de proteger el agua destinada al consumo de agentes externos, ya que cualquier materia descompuesta puede deteriorar su calidad.

Santiago Feijoo argumenta que resulta difícil de creer que el emperador realizara una inversión tan costosa como la del Acueducto de Los Milagros para llevar «agua verde» a los emeritenses, sino que más bien esta obra sirvió para llevar a los ciudadanos agua pura procedente de los manantiales que existen en la zona, y que ahora surten a Proserpina.

No podía coger agua

Uno de los argumentos más importantes de su tesis es que la cota de la presa original de Proserpina no llega a la de la conducción que lleva el agua a Mérida por lo que estos dos elementos no pudieron funcionar juntos, defiende el investigador. «No tiene sentido, y por ello nosotros creemos que, al igual que en Cornalvo, el acueducto de Los Milagros no tiene ninguna relación con la presa de Proserpina, habiéndose realizado ésta en un momento posterior para embalsar los manantiales que antes lo surtían, que sabemos que existían pues se localizaron varios al vaciarla para quitar los limos a comienzos de los 90».

Otro de sus argumentos es el tipo de construcción utilizado en la presa. La fábrica romana tiene un sello característico, y la presa original «no lo tiene». Al contrario, se parece mucho a la que se encuentra en época Altomedieval: la sillería no tiene huellas de las grúas romanas, y las juntas son sinuosas, no horizontales, y bastante anchas, cuando la mayoría de las romanas normalmente no llegan al milímetro.

Algunas hiladas están compuestas por sillares muy estrechos y alargados, hay ripios de gran tamaño, y no hay formato de ningún tipo, sino que cada sillar es completamente diferente al resto.

En opinión de Feijoo, es complicado achacar estas diferencias a que esta sillería iba a estar sumergida «pues la arquitectura del Imperio se caracteriza por un rigor casi matemático: quizás se cuidara menos la sillería en estos casos, pero hacer las hiladas sinuosas lo vemos muy difícil, ya que responde, junto con los otros elementos, a una concepción constructiva completamente diferente», explica el investigador.

Cornalvo, tampoco

El mismo origen dudoso romano tiene para Feijoo la presa de Cornalvo, cuyo canal pasa por debajo de la pared hasta la torre de toma, y tiene continuidad además aguas arriba de la presa siguiendo varios cientos de metros. En su opinión, el canal es anterior al embalse, y éste es posterior al acueducto.

Respecto a su sistema constructivo, el único elemento romano que se aprecia en Cornalvo es la llamada Torre de Roma, dotada de puertas y ventanas por lo que resulta muy difícil explicar su función dentro de un embalse, «como no sea el de servir a los peces», bromeó ayer Feijoo.

«La presa romana de Cornalvo puede ser una entelequia a la que ha contribuido no poco la existencia de la torre de toma. Es muy ilustrador seguir el proceso historiográfico por el cual se ha fraguado su existencia: primero se ha asociado la presa con el acueducto presuponiéndose de forma natural que si éste es romano, la presa también lo era», señala.

Ya pasó antes

El autor recuerda que ya se ha planteado anteriormente el hecho de descartar el origen romano de unas presas consideradas tradicionalmente de esa época.

El caso más reciente fue planteado por el arqueólogo Luis Caballero, muy conocido en Mérida por haber participado en la excavación de Santa Eulalia y otros yacimientos en Extremadura.

Caballero publicó en 1999 un trabajo en el que demostró que las cinco presas que rodean el monasterio de Santa María de Melque (Toledo) eran de cronología posterior a la romana, y fueron construidas entre los siglos VII y IX.

Para saber más, consultar:

(1) http://traianus.rediris.es/textos/proserpina.htm
(2) http://www.seprem.com/paginas/SeccionTecnica/
HistoriayPatrimonio/ICongresoHistoria/LOS_EMBALSES_DE_EMERITA_
AUGUSTA_Y_DE_SUS_ALREDEDORES.pdf


«Los que piensen que la presa es romana, que lo argumenten»

SANTIAGO FEIJOO ARQUEÓLOGO E INVESTIGADOR

El arqueólogo Santiago Feijoo ha tardado mucho en decidirse a dar el paso de mostrar las conclusiones de su investigación sobre Proserpina al saber que rompe con una tradición, pero la Ciencia sólo avanza discutiendo cuestiones que parecían indiscutibles.
-¿Qué es lo que originó sus dudas sobre el origen romano de Proserpina?

-Hace unos años me encargaron el estudio arqueológico y arquitectónico del Acueducto de los Milagros para ’Alba Plata’. Fue entonces me di cuenta de que era una obra de envergadura muy importante. Todo en él tiene un sentido y una utilidad. Su canal también sigue una tipología clave: está abovedado o es subterráneo. Todo está diseñado para mantener el agua protegida, para garantizar que llegara pura a los ciudadanos. Al comprender eso me di cuenta que era una contradicción que se captara agua de un embalse al aire libre. Empecé entonces a investigar sobre el agua en la Antigüedad, y constaté que las presas no se utilizaban nunca para abastecer de agua potable.

-¿Cuándo cree que surgió entonces el embalse?

-El embalse debió surgir cuando se abandonó el Acueducto, y empezó a almacenarse el agua del manantial que antes iba al Acueducto. Tuvo entonces un aprovechamiento principalmente ganadero, ya que por allí pasaba el Cordel Ganadero, y también para algunas industrias, como el lavadero de lanas del XVII.

-¿Por qué cree que usted se ha dado cuenta de algo que otros arqueólogos e investigadores reputados no han visto?

- Esta pregunta no tiene respuesta, porque hay cosas evidentes que no te das cuenta hasta que cambias la mirada. Yo he sido el primero que he considerado Proserpina un embalse romano, y no me he dado cuenta del error.

-¿Qué opina de las pruebas del Carbono 14 del tapón que se encontró en Proserpina?

- Esta prueba no resulta fiable para épocas históricas más recientes, y además hay que tener un control absoluto de cómo se toman las muestras, porque en un trozo de árbol no dará el mismo resultado coger la muestra de los últimos anillos, que del mismo centro.

-¿Y de la placa de mármol romana en honor a Proserpina que se encontró cerca?

- Esta placa se encontraba en el lavadero de lanas, y hasta sus propios descubridores dijeron que era una pieza reutilizada como hay tantas en numerosos edificios de Mérida.

-¿Es consciente de que habrá mucha gente que se le eche encima por defender esta tesis?

-Es necesario que se estudie científicamente esta presa. Los que piensen que es romana deben argumentar por qué es romana. Se creará un diálogo y será enriquecedor. En mi opinión, con un 90% de probabilidades, no es romana, pero a lo mejor mañana sacan nuevos datos que lo refutan. Lo importante es avanzar en el conocimiento de la presa.

-Pero en Mérida casi resulta escandaloso decir que Proserpina no es romana.

-Ya nos escandalizamos de pocas cosas. Tiene casi más valor una presa altomedieval porque en esa época las técnicas eran peores. Pero a principios del XX, todo lo que era de piedra, lo daban por romano.


Fuente: C. H./MÉRIDA / Hoy Digital, 20 de diciembre de 2005
Enlaces: http://www.hoy.es/pg051220/prensa/noticias/
Merida/200512/20/HOY-LOC-006.html
http://www.hoy.es/pg051220/prensa/noticias/
Merida/200512/20/HOY-MER-061.html


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El futuro centro de interpretación de Proserpina no dirá que es romana

El Ayuntamiento asegura que, sea cual sea su origen, seguirá promocionando este monumento El Centro de Interpretación se inaugurará el próximo año El Museo del Agua se recepcionará esta misma semana

El Centro de Interpretación del embalse de Proserpina, un proyecto que pretende convertir el embalse y su entorno en un nuevo foco de atracción turística, no asegurará en ninguna de sus zonas expositivas y museísticas que la presa es de origen romano.

Así no entrará en contradicción con las nuevas tesis que empiezan a argumentarse de que el embalse fue construido inicialmente en la época altomedieval, tal como defiende el arqueólogo e investigador Santiago Feijoo que, casualmente, es además el asesor científico de la empresa que se ha encargado del proyecto de musealización del centro, el llamado Museo del Agua.

Feijoo explicó que su tesis no ha entrado en contradicción con este trabajo ya que lo que se ha intentado explicar es la función de los embalses y el aprovechamiento que se da al agua desde la Antigüedad.

También se habla de otras presas, como la de Cornalvo, de la que también se baraja su posible origen romano, pero sin darlo por sentado.

El proyecto de musealización del Centro de Interpretación fue adjudicado por 215.630 euros a la empresa E-Cultura, cuya propuesta se impuso a las de las firmas Símbolo 3-D, Espai Visual, Tragaluz, Serrano Bulnes y Emblema.

Los trabajos ya están terminados, y hoy está previsto que la concejala de Turismo Gloria Constantino visite el Museo del Agua acompañada por representantes de la empresa.

Esta semana

Si no surge ningún problema imprevisto, se estima que el proyecto de musealización del Centro se podrá recepcionar esta misma semana, adelantó ayer Constantino.

El proyecto aprovecha el espacio circular diseñado por Rafael Mesa para mostrar la relación de Mérida con la hidrografía. Las sensaciones que recibirán los visitantes desde los colores azules, las pantallas de agua y los paneles se complementarán con la gota permanente que caerá desde la zona superior, y el sonido del transcurrir de un arroyo.

Aunque la obra del Centro de Interpretación ya está terminada, no se inaugurará sin embargo todo el conjunto hasta que se adjudique y entre en funcionamiento la cafetería.

Según prevé Turismo, el Centro podrá ponerse en marcha el próximo año, aunque no se sabe a ciencia cierta en qué mes ya que tanto la explotación de la cafetería como de los locales tendrá que salir a concurso.

Se promocionará igual

Constantino reconoció ayer sentirse sorprendida por la publicación de las principales conclusiones del arqueólogo Santiago Feijoo respecto a la posibilidad de que la presa no sea de época romana.

Sin embargo, considera que esta nueva teoría no afecta en la actualidad, ni perjudicará en el futuro a la promoción turística que tiene planteada el Ayuntamiento respecto al embalse.

«Aunque no sea romana, es una presa que lleva funcionando cientos de años, y que merece la pena visitar. Además es una zona turística irrepetible, con un centro de interpretación como el que se ha hecho, que explica la utilidad del embalse y las relaciones de la ciudad con el agua», defendió ayer Constantino.

La Concejalía de Turismo seguirá por tanto invirtiendo en la promoción turística de esta zona basándose en su riqueza arqueológica y natural. «Si fuera romana, sería más antigua, pero si es altomedieval, también es perfectamente vendible de cara al turismo», concluyó la edil.

Un importante esfuerzo

Este esfuerzo, que se concreta en la inversión de 1,5 millones de euros en el Centro de Interpretación con la ayuda del programa europeo Interreg, es la continuación del que se ha realizado en los últimos años, y en el que también ha participado la Confederación Hidrográfica del Guadiana.

Este organismo, además, está a punto de aprobar un nuevo proyecto para mejorar la carretera de acceso al embalse teniendo en cuenta además las previsiones de aumento de tráfico que existen para la zona por el posible aumento del número de visitantes.

(Fe de erratas: En el artículo de ayer, por un error tipográfico, se llamó torre de Roma a la torre de toma de Cornalvo).

MÉRIDA. REACCIONES ELLOS OPINAN

«Apuesto por su romanidad, pero nunca está escrita la última palabra»

José María Álvarez, director del Museo Nacional de Arte Romano, asegura que el debate sobre el origen romano o no de la presa de Proserpina «necesita una reflexión», aunque, «en principio, por los documentos arqueológicos que existen hasta el momento», apuesta por la romanidad del embalse.

Sin embargo, el también arqueólogo e investigador asegura que en la Ciencia «nunca está escrita la última palabra», y el trabajo de Santiago Feijoo ha creado una reflexión interesante y ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de una excavación arqueológica en la zona.

Al margen de esta discusión, «meramente científica y planteada desde el respeto», el director del Museo mostró su «gran admiración» por Feijoo.

José María Álvarez también aseguró que lo bueno de la Ciencia es que siempre se puede avanzar en los conocimientos. «Hay cosas que escribí hace 30 años que ya no me las creo ni yo», reconoce.


«Los argumentos de Feijoo, basados en el sentido común, son irrefutables»

El arqueólogo Miguel Alba, ex-coordinador de Excavaciones del Consorcio, volcado ahora mismo en el trabajo de investigación en el Instituto de Arqueología, es uno de los grandes defensores de la investigación de Santiago Feijoo que descarta el origen romano de la presa de Proserpina.

«Todos sus argumentos, desarrollados de forma escalonada y complementaria, están basados en el sentido común, y son irrefutables. Cada uno de ellos, por sí mismos, prueba que es imposible que los ciudadanos de Mérida se abastecieran del agua de un embalse llevado a la ciudad a través del Acueducto de los Milagros», asegura Alba.

El arqueólogo considera pruebas incontestables, por ejemplo, el tipo de construcción de la presa que, en ningún estudio serio y hecho sin prejuicios, podría calificarse como ’romano’; o el hecho de que la cota del embalse no llegara a la altura necesaria para que el Acueducto pudiera captar agua.

«Los romanos no hicieron presas para abastecer a ciudades, sino que hicieron embalses pequeños para el ganado y otras industrias», recuerda.


Fuente: CELIA HERRERA/MÉRIDA / Hoy Digital, 21 de diciembre de 2005
Enlace: http://es.f264.mail.yahoo.com/ym/Compose?SEND=1&YY=64903


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El Consorcio defiende que la presa de Proserpina es romana

Mateos afirma que hay datos que apuntan a la época de Trajano. Paralizada una excavación en Delgado Valencia por seguridad.

REUNION DE LA COMISION EJECUTIVA

El director científico del Consorcio, Pedro Mateos, afirmó ayer que no existen ni argumentos ni datos suficientes para afirmar que la presa de Proserpina no es romana "y mientras que existan estos problemas seguiremos defendiendo la romanidad de la presa".

En este sentido, indicó que hay elementos como el tapón de la presa, descubierto cuando se vació el lago, que fue examinados con la prueba del Carbono 14 y que dataron la presa en la época del emperador Trajano.

Mateos sale así al paso de la controversia suscitada a raíz de un estudio sobre la presa de Proserpina realizada por el arqueólogo del Consorcio Santiago Feijoo, quien defiende la tesis que es de época medieval.

FISONOMIA

Pedro Mateos recordó que la fisonomía de la presa de Proserpina es del siglo XVII "y hay una serie de reformas que se corresponden con cuatro momentos históricos de su uso, en los que se va ampliando y reformado. Lo mismo ocurre con el puente, ¿nadie pensará que el puente romano es todo romano?, porque hay elementos visigodos, islámicos, medievales, y contemporáneos".

Asimismo, añadió que "el revuelo se ha formado al cambiar el debate de la comunidad científica a la ciudadanía, y hay que tener cuidado. Pero no pasa nada porque el debate está ahí. Santiago Feijoo piensa eso y el resto de los que han estudiado el tema piensa que no".

Por estos motivos, indicó que en los carteles del Consorcio se seguirá datando la presa en la época romana.

En cuanto a la comisión ejecutiva del Consorcio, Mateos dio a conocer la paralización por motivos de seguridad de la excavación arqueológica que se lleva a cabo en la calle Delgado Valencia, en la que ha aparecido un tramo de la muralla romana.

Cuando consoliden la medianera colindante, se excavará para recuperar el alzado original de la muralla. Los restos se integrarán dentro del local comercial que se construirá.

Por otra parte, anunció que el Ministerio de Cultura ha aprobado la segunda fase de excavaciones del solar donde irá el museo visigodo. El presupuesto es de 100.000 euros y los trabajos se desarrollarán durante el 2006.

El presidente de la comisión ejecutiva del Consorcio, Francisco Pérez Urban, y director general de Patrimonio, anunció que se han presentado 15 proyectos, alguno de ellos extranjero, al concurso de ideas para ordenar las zonas aledañas al templo de Diana con edificios comerciales. Los locales recrearán el volumen del pórtico que rodeaba al monumento.

Fuente: CESAR PEGUERO / El Periódico Extremadura, 22 de diciembre de 2005
Enlace: http://www.elperiodicoextremadura.com/
noticias/noticia.asp?pkid=211874

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Mérida. Un grupo de investigación intenta probar que la presa de Proserpina es romana

El trabajo, elaborado por un equipo multidisciplinar, será presentado mañana en el Centro Universitario de Mérida Además de datos arqueológicos y constructivos, manejan estudios sobre consumo y calidad del agua en época romana

LOS AUTORES

Fernando Aranda Gutiérrez: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Director de explotación de las presas de Proserpina y Cornalvo, y director de obra de diversas actuaciones realizadas sobre las mismas. Es autor de varios trabajos sobre presas romanas, y concretamente, sobre el sistema hidráulico romano de abastecimiento a Toledo.

José Luis Sánchez Carcaboso: Ingeniero técnico de Obras Públicas en la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Director adjunto de explotación de las presas de Proserpina y Cornalvo, y director adjunto de diversas actuaciones realizadas sobre las mismas. También es autor de varios artículos, comunicaciones y ponencias sobre las presas romanas.

Esperanza Andrés Díaz: Ingeniera técnica de Obras Públicas en la Confederación Hidrográfica del Guadiana en Mérida. Fue directora adjunta de los trabajos realizados por dicha Confederación en la presa de Proserpina (1996) y de las conducciones romanas de Mérida (1997).

Germán Rodríguez Martín: Doctor en Arqueología, miembro de la École des Hautes Études Hispaniques, Casa de Velázquez (Francia). Director de las excavaciones de la villa de Torre de Águila, y codirector del proyecto sobre Regina y su territorio.

María Eugenia Polo García: Ingeniera en Geodesia y Cartografía. profesora Titular de la Escuela Universitaria de la Universidad de Extremadura. Autora de diversos artículos sobre obras de ingeniería romana y las técnicas topográficas utilizadas en las mismas.

Rafael Sánchez Crespo: Ingeniero técnico industrial, jefe del servicio del Laboratorio de la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica en Ciudad Real. Miembro de diversas asociaciones científicas, como la New York Academy of Sciences, el Instituto de Hidrología del CSIC, la Comisión Interministerial de Ordenación Alimentaria y la Real Sociedad Española de Química, entre otras.

José Antonio Gutiérrez Gallego: Doctor por la Universidad de Extremadura, en el departamento de Geografía y Ordenación del Territorio. Ingeniero en Geodesia y Cartografía. Profesor titular en el Centro Universitario de Mérida. Autor de varios artículos sobre obras de ingeniería romanas y las técnicas topográficas utilizadas en las mismas.

Un grupo multidisciplinar de investigadores ha trabajado durante varios meses en la elaboración de un trabajo con el que pretenden demostrar que las presas de Proserpina y Cornalvo son romanas, al contrario de lo que concluyó el último estudio publicado sobre el tema, que aseguraba que estos dos embalses son de factura altomedieval y que en ningún caso fueron utilizados para el consumo humano en épocas anteriores.

Este estudio, realizado por el arqueólogo Santiago Feijoo, provocó una pequeña revolución en la comunidad científica y también un profundo impacto en la sociedad emeritense, que siempre había creído, a pies juntillas, que Mérida albergaba una de las principales joyas de la ingeniería romana en Hispania.

El nuevo trabajo, impulsado principalmente por ingenieros y técnicos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, será hecho público mañana, en el transcurso de una conferencia que se impartirá en el Centro Universitario de Mérida, a las 19.30 horas.

La charla se enmarca dentro del programa de actividades de la Semana Cultural del CUM, dos de cuyos profesores, María Eugenia Polo y José Antonio Gutiérrez, han participado en la citada investigación.

Directores de la presa

Los responsables de su presentación, Fernando Aranda y José Luis Sánchez, son profundos conocedores y amantes de las presas de Proserpina y Cornalvo, de cuya explotación son director y director adjunto, respectivamente.

Ambos habían elaborado con anterioridad investigaciones sobre presas romanas y también trabajaron de cerca en el estudio que se realizó de la estructura de Proserpina coincidiendo con el vaciado del embalse.

De hecho, una de las principales aportaciones de este estudio es el conjunto de datos obtenidos durante los análisis estructurales y constructivos de la presa que se realizaron durante los años 1996 y 1997, en colaboración con la empresa 'Ingeniería 75', nunca publicados hasta el momento.

También recopila parte de los trabajos realizados por la Escuela de Topografía de Mérida, algunos de cuyos profesores han realizado actuaciones de identificación y prospecciones geofísicas en las conducciones romanas.

Pura necesidad

Otra aportación novedosa es el estudio de los caudales de Rabo de Buey y de San Lázaro, que se contrasta con el estudio de la cuenca hidrológica, de la climatología y de la geografía de la zona.

Según sus conclusiones, la escasez de acuíferos y de lluvias en la zona obligó a los romanos a buscar fórmulas para garantizar el abastecimiento de la ciudad, para lo que tendrían que construir, inevitablemente, los embalses de Proserpina y Cornalvo, al igual que hicieron en otras zonas áridas de su influencia, como el norte de África, entre otras.

Agua potable

Y como punto fuerte de la tesis que sostiene el origen romano de ambas presas, destacan los análisis de la calidad del agua de ambos embalses que certifica que, incluso en la actualidad, es perfectamente apta para su consumo directo, sin necesidad de cloración previa, teniendo en cuenta además que, en época romana, no sufrirían el impacto del uso social y ganadero que experimentan en la actualidad.

Hay que recordar que uno de los principales argumentos de Santiago Feijoo es que los romanos nunca consumían el agua embalsada, sino que la captaban preferentemente de manantiales subterráneos y la protegían con canalizaciones y conducciones para mantenerla a salvo de la luz y de la contaminación.

Además, y según concluyen los investigadores, un «embalse tiene cierto efecto autodepurador de sus aguas, mediante los fenómenos de dilución y dilución-equivalente, por lo que si no existen aportes de contaminación importantes, debidos a actividades humanas y ganaderas, las aguas del mismo pueden tener una calidad adecuada».

Junto a esto, los informes de los análisis del carbono 14 realizados a algunos de los elementos encontrados en los limos que se retiraron durante la limpieza de Proserpina, y el elevado número de construcciones similares que hicieron los romanos para abastecer a sus poblaciones, de los que se ofrece un breve resumen, son otros de los argumentos que confirman, en opinión de este grupo de investigadores, que ambos embalses fueron construidos en época romana, cuya fisonomía sería «muy parecida» a la actual, aunque con «algunos arreglos» hechos en los siglos posteriores.

La Mérida romana llegaba a consumir más agua que los habitantes de la ciudad actual

Aunque en la actualidad nos creamos unos derrochadores de agua potable, que lo somos, los emeritenses romanos lo eran mucho más, según los estudios sobre el consumo de Mérida en esa época que han manejado estos investigadores.

El consumo de los habitantes de Augusta Emerita se asemejaría al de otras ciudades de su importancia, en las que el agua corría de forma continua, y sin reciclaje, por sus numerosas fuentes públicas y ornamentales, de modo que se derrochaba sin límite en sus termas, estanques y piscinas privadas.

En base a sus estimaciones, cada habitante de la capital lusitania podría gastar unos 300 litros por día, teniendo en cuenta que, en los momentos de máximo esplendor, la ciudad podría contar con 30.000 vecinos.

«Ahora reciclamos mucha agua. Puede que gastemos más agua en la higiene personal, pero se derrocha menos agua pública», explica José Luis Sánchez Carcaboso.

Feijoo, el investigador que abrió el debate, expondrá en Astorga nuevos datos que confirman su tesis

Santiago Feijoo, el arqueólogo que abrió el debate sobre el origen romano o no de las presas de Proserpina y Cornalvo, expondrá en un congreso que se celebrará próximamente en Astorga nuevos datos que confirman su tesis de que no se construyeron en época romana para abastecer a la población.

Sus nuevas aportaciones se harán públicas en el transcurso del Congreso Bianual de Obras Públicas Romanas, que tuvo su origen en Mérida en el año 2002, y que tuvo su continuidad en el encuentro que se celebró en Tarragona en el año 2004.

Feijoo no quiere adelantar aún cuáles son sus nuevos datos para no restar novedad a su ponencia, pero sí asegura que cuenta con numerosos argumentos novedosos que ratifican su principal hipótesis: «Los romanos jamás han bebido agua de un embalse».

De todas formas, el investigador asegura que asistirá mañana con mucho interés a la exposición pública de la tesis contraria, abierto a la posibilidad de que sus datos terminen convenciéndole de que tienen razón los defensores de la hipótesis clásica que sostienen el origen romano de las presas de Cornalvo y Proserpina.

«Esto es lo bueno del debate científico, y además abre nuevas vías a la investigación sobre el tema», comenta con satisfacción.

Nuevos convencidos

Desde que hiciera público su estudio a través de una publicación del Museo Nacional de Arte Romano, y alcanzara mayor trascendencia con su repercusión en la prensa regional, Santiago Feijoo ha mantenido contacto con numerosos investigadores interesados por conocer o rebatir su tesis.

«He hablado con mucha gente, y hasta ahora no he oído ningún argumento nuevo al respecto», comenta el investigador, quien asegura que en este tiempo ha terminado convenciendo a muchos colegas de la posibilidad de que Proserpina no sea una construcción romana.

En su opinión, es muy esperanzador para posibles avances que la Confederación proyecte excavar en la zona. «Será como un documento nuevo que permitirá conocer muchas cosas interesantes y ayudará a la interpretación de este monumento», argumenta.

Fuente: CELIA HERRERA / MÉRIDA / Hoy Digital, 25 de abril de 2006
Enlace: http://www.hoy.es/pg060425/prensa/noticias/
Merida/200604/25/HOY-LOC-006.html

Puente Genil, Córdoba. Hallados valiosos mosaicos romanos y salas del siglo IV en Fuente Álamo

Puente Genil, Córdoba. Hallados valiosos mosaicos romanos y salas del siglo IV en Fuente Álamo

El director de la excavación, Luis Alberto López, afirma que seguirá la serie de importantes restos. La delegación de Patrimonio planea simultanear la fase de trabajos con las visitas guiadas en enero. Esta segunda intervención es iniciativa del Ayuntamiento de Puente Genil.

Apenas un mes de excavación en la villa romana de Fuente Álamo, en el término de Puente Genil, ha dado luz al inicio de una serie de hallazgos arqueológicos de primer orden que además de aportar datos de valor a la historia romana en la península intentarán cifrar la fundación de este asentamiento agrario en la Bética. El director de la excavación, Luis Alberto López Palomo, informó a este periódico que hasta la pasada semana habían aflorado dos nuevas estancias de grandes dimensiones, cuatro nuevos mosaicos -alguno muy deteriorado- un capitel y varios objetos fragmentados de época tardorromana, que están por analizar.

El inicio de la excavación en una nueva zona -junto a la ya registrada- puso al descubierto el pasado lunes la existencia de más mosaicos, posiblemente a distinto nivel, lo que da pie a suponer que forman parte de un conjunto decorativo.

En este enclave es la primera vez que se encuentran restos de estucos policromados en las paredes. Los muros excavados presentan en general un buen estado de conservación y en ocasiones por encima de los dos metros de altura. Una de las habitaciones encontradas tiene un doble cuerpo con un ábside semicircular que se piensa podría haber albergado algún elemento escultórico de valor, que por supuesto habría sido saqueado en la antigüedad.

TEMAS GEOMETRICOS

Los mosaicos nuevos aún no han sido limpiados, aunque están compuestos por elementos geométricos entrelazados usando los colores blanco y negro.

López Palomo asegura que "la excavación no ha comenzado nada más que a dar sus primeros resultados" y que los hallazgos valiosos continuarán en próximas fechas. Esta afirmación se ve reforzada por la prospección por geo-radar realizada a priori.

Uno de los objetivos de esta segunda excavación -la anterior fue en 1985- es determinar la fecha de fundación de esta villa y si se cimenta sobre otra construcción anterior de la época romana.

Asimismo la universidad cordobesa analizará el paleoambiente de los restos a fin de establecer el tipo de cultivos que predominaron en el siglo IV en el entorno de la villa.

El Ayuntamiento de Puente Genil sufraga estos trabajos que en principio concluirán en abril tras descubrir una superficie -de propiedad municipal- en torno a los 1.600 metros cuadrados. Ya se colocó una gran carpa de unos 400 metros cuadrados que cubre la parte excavada en 1985 y parte de la actual. El subdirector de la excavación, Manuel Delgado, informó que son cuatro los operarios que realizan los trabajos habitualmente además de los medios de transporte que esporádicamente se utilizan. "Todas las piezas son cuidadosamente conservadas para dejar el campo abierto a futuras investigaciones", afirma Delgado. Asimismo indica que "la delegación de Patrimonio tiene previsto iniciar en enero las visitas guiadas" que habrá que simultanear con la fase excavatoria.

El alcalde, Manuel Baena, mostró su satisfacción por estos hallazgos arqueológicos y manifestó que "el interés de continuar estas excavaciones es doble para el Ayuntamiento: por un lado, colaborar con el conocimiento profundo de nuestros orígenes como una aportación del municipio a la Historia, y por otro, ampliar los motivos de interés para desarrollar el turismo de interior".

El hallazgo de estos nuevos elementos del pasado anima al Ayuntamiento a plantearse ampliar los trabajos de excavación más allá del mes de abril.

La pieza nilótica fue descubierta en 1982. Se conserva en el Museo Arqueológico

El mosaico más llamativo encontrado en una sala anexa de esta villa romana fue excavado por López Palomo en el año 1982 en una intervención de urgencia, ya que el arroyo estaba lamiendo un extremo y puso en peligro su integridad. Es un mosaico "nilótico" que contiene temas del río con cocodrilos, hipopótamos o una lucha entre pigmeos y las grullas que es "único en España", según López. Esta pieza se conserva en el museo arqueológico provincial y desde el Ayuntamiento pontano se pretende que se reubique en su lugar de origen para ser mostrado. Contiene la peculiaridad de que los personajes mantienen un diálogo a través de "bocadillos" como en los comics actuales.

En otra excavación realizada asimismo por López Palomo en 1985 se rescataron otros diez mosaicos polícromos, alguno de ellos de gran valor. El más famoso reproduce tres escenas mitológicas: Pegaso alimentado por una ninfa; las tres Gracias; y la persecución entre el sátiro y la ninfa.

Estos mosaicos están expuestos en el Museo Arqueológico local, y tras restaurarlos se pretende que vuelvan a Fuente Álamo.

Los saqueos envilecieron la villa romana

Lo que queda ahora no se consideró aprovechable en los siglos pasados.

Se nota de lejos que Luis Alberto López Palomo es una persona enamorada de su profesión. En continua actividad de un lado a otro de las fosas, pendiente de todos los detalles, observando una pieza y ya pensando en lo que puede haber alrededor, y a la vez enfrascado en su posible significado. De vez en cuando reflexiona en voz alta: "Es una lástima, no queda nada, ningún mosaico de los excavados por Aguilar y Cano, los que veíamos cuando nos traían a Fuente Alamo siendo chiquillos".

Cobijo para pastores

Todo lo que se consideró aprovechable durante más de 1.600 años (puertas, rejas, columnas, capiteles, tejas, muebles, estatuas o vigas de madera) ha ido desapareciendo paulatinamente de la villa romana. Además, sus ruinas dieron cobijo -muy probablemente- a agricultores esporádicos o pastores que encontraron refugio entre sus paredes. Hoy nos puede parecer todo un lujo figurarnos sentado en un capitel corintio a un pastor mientras se calentaba en la lumbre encendida sobre un mosaico romano. Sus cabras comían en un pesebre de tosco ladrillo enclavado en teselas artísticas. Pero todo ello puede haber sido muy real.

De estas hipótesis nace la convicción de que los saqueos y la necesidad contribuyeron durante siglos al "envilecimiento" de la villa de Fuente Álamo. López Palomo se centra ahora en delimitar los muros "parásitos" medievales de los primitivos y cuando el resto de una fogata procede del incendio fortuito de la techumbre o para quitarse el frío invernal.

Entre los restos hallados se ha encontrado una teja romana íntegra. Es muy posible que el resto estén desperdigadas en cortijadas próximas. "Los mosaicos no se los pudieron llevar en la antigüedad", confirma López. Mientras recorre la excavación indica que "es una lástima no poder contar con el ajuar doméstico del “pater familias” o con los elementos decorativos.

La fecha de abandono de la villa romana de Fuente Alamo la centra López Palomo "a principios del siglo V" y el envilecimiento, ahora que se descubre paulatinamente, es evidente. Como contrapunto a este decaimiento del enclave romano siempre queda el recurso de acudir a la recreación virtual que sin duda reconforta al navegante por Internet. A través de la página municipal (www.aytopuentegenil.es) se puede acceder al enlace de la villa romana pinchando en el logotipo situado en la parte superior derecha.

Según los estudios de López Palomo, la mejor conservación de los mosaicos de la villa pontana se debe a que los rescoldos -procedentes de la techumbre incendiada- los taparon y actuaron de protección a pesar de soportar a veces los cascotes del material de los muros. Sin embargo los que han estado al descubierto durante siglos están deteriorados y precisan restauración. En esta faceta de recuperación de piezas colabora la Junta de Andalucía subvencionando el proceso restaurador tanto de mosaicos como de piezas halladas en la excavación.

Los documentos romanos que aconsejan los lugares idóneos para ubicar una villa y que coinciden con las coordenadas pontanas no hacen sino confirmar que fueron válidos aún a costa del envilecimiento de una mansión noble.

Fuente: A.L.R./S.M.S. / Diario de Córdoba, 7 de diciembre de 2005
Enlace: http://www.diariocordoba.com/noticias/
noticia.asp?pkid=220180


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(2) Los arqueólogos hallan cuatro mosaicos y capiteles del siglo IV en la villa romana

El estado de conservación de dos de los mosaicos es magnífico, según el director de la excavación Luis Alberto López Palomo, quien espera que aparezcan más. Además de los mosaicos, han aparecido restos de cerámica coloreada.

Puente Genil. Las nuevas excavaciones realizadas en la villa romana de Fuente Alamo han descubierto cuatro mosaicos, dos de ellos en magnífico estado, así como restos de cerámica, capiteles y otros elementos decorativos domésticos, que pueden remontarse al siglo IV después de Cristo. Estos primeros descubrimientos se suman al conjunto arqueológico hasta ahora excavado, y pueden no ser los únicos, ya que se prevé que aparezcan nuevos vestigios hacia el este.

El director de la excavación, el arqueólogo Luis Alberto López Palomo, destacó que estos nuevos hallazgos son «de primer orden, aportarán importantes datos tanto a la historia del propio yacimiento, como a la del mundo hispanorromano». También se ha sacado a la luz restos de estucos policromados en las paredes, cuyos muros presentan, un buen estado de conservación, y un conjunto de obras en cerámica coloreada.

Los romanos aprovecharon la pendiente para construir hacia arriba las viviendas. Ésa es la causa de que se hayan descubierto otros mosaicos en niveles superiores.

Fuente: Agencia EFE / ABC.es, 10 de diciembre de 2005
Enlace: http://cordoba.abc.es/cordoba/pg051210/prensa/
noticias/Cordoba/Provincia/200512/10/COR-COR-037.asp

Santa Comba se vuelve romana. Un cantero encuentra una lápida del siglo I después de Cristo

Santa Comba se vuelve romana. Un cantero encuentra una lápida del siglo I después de Cristo

Foto: Manuel Blanco Novo posa junto a la estela funeraria que encontró cuando araba sus tierras. FOTO: Gallego

La USC descubre la lápida de un soldado romano. El catedrático de Arqueoloxía de la Universidad de Santiago Fernando Acuña Castroviejo y su pupilo, el también arqueólogo Lino Gorgoso, descubrieron una estela funeraria romana en una finca de Santa Comba.

UN HALLAZGO ROCAMBOLESCO

El hallazgo es espectacular porque en ella se indica que en esta tierra fueron enterrados el soldado Quinto Ivlivs Aquinus y su compañera, Tiberia Claudia Urbana.

Ambos son auténticos ciudadanos romanos que vinieron de Italia para vivir cerca de Compostela en la segunda mitad del siglo I de nuestra era, cuando el Imperio romano se embaucó en las llamadas guerras cántabras. Es decir, en la conquista del noroeste de España.

Entre los autores de este descubrimiento no hay que dejar de mencionar también a Manuel Blanco Novo. Manuel es un cantero jubilado que vive en Mallón de Cícere, en Santa Comba. En marzo de 2005 se puso a arar la tierra con ayuda de un nieto: “Estábamos preparando el campo para sembrar el maíz. El nieto manejaba el tractor. Hizo un surco demasiado hondo y golpeó una piedra, que se partió. Recogimos los restos y la apartamos para un lado de la casa”, comenta Manuel Blanco.

En agosto, sin embargo, este hombre, que fue cantero “desde los 12 años”, se fijó en ese montón de piedras sucias, y llenas de barro,. “Estaban trabajadas”, comenta.

Su nieto y él las limpiaron, unieron los trozos y, finalmente, atornillaron la estela funeraria a la fachada de su casa “para que todo el mundo la viera”. La preciosa piedra tallada, de 1,33 centímetros de alto, no pasó desapercibida a los ojos de Lino Gorgoso, arqueólogo y vecino del concello quien inmediatamente comunicó la noticia al profesor Fernando Acuña.

“Dimos parte, también, a la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta, que envió un técnico para analizar la piedra”. La Xunta ya ha aprobado la compra de esta estela funeraria, y la operación se cerrará la próxima semana. La pieza quedará expuesta en el Museo do Pobo galego de Santiago, y Manuel Novo recibirá por este descubrimiento “el 50% de su tasación”.

Para servir a la legión

Quinto Ivlivs Aquinus era un soldado romano que vino de Italia para servir en la Décima Legión Gémina, una de las que participó en la conquista de Gallaecia. “Data de mediados del siglo I después de Cristo, y se puede vincular con otras estelas halladas en la zona zamorana de Rosino de Vidriales, donde estaba el campamento de esa legión”, afirma Lino Gorgoso. En la lápida aparece también el nombre del padre de Ivlivs: “Se llamaba Titus Ivlivs Florus, y era un veterano del Ejército”.

Los investigadores creen que esta estela la mandó hacer el padre en homenaje a su hijo y su nuera, quienes, al parecer, fueron enterrados juntos en esta tierra gallega”

Una pieza de valor incalculable

“Una estela funeraria es una piedra rectangular, de remate diverso, que se colocaba verticalmente encima de la tumba. En las estelas se inscribe el nombre del difunto y de quien se la dedica”, señala el catedrático de Arqueoloxía de la Universidad de Santiago Fernando Acuña Castroviejo.

En esta estela de Santa Comba, que se conserva muy bien pese a haberse roto por la mitad en su día, aparecen el soldado de la legion décima gémina Quinto Ivlivs Aquinus, su probable compañera , Tiberia Claudia Urbana, y el padre del soldado, quien es el que construye esta estela en honor de su hijo y su nuera.

A decir del investigador de la Universidad de Santiago, Quinto Ivlivs podría haber sido destinado a Santa Comba en un destacamento militar para participar en alguna obra pública de infraestructura... O, por el contrario, pudo haber llegado para realizar labores de control del territorio. “No había guerras aquí en esa época”.

Su misión también “podría tener alguna relación con la vía romana 20, porque sabemos que pasaba por Brandomil, pero todavía no tenemos datos suficientes”, dice Castroviejo.

La estela funeraria hallada en Santa Comba no es la única de estas características que hay en Galicia, pues “también se ha encontrado alguna piedra en Caldas de Reis y en Cervantes (Lugo)”, añade el profesor. Cabe señalar, además, que en 1909 apareció una pieza similar a sólo un kilómetro de distancia. “Esa lápida hoy está considerada como uno de los mejores ejemplos de la epigrafía gallega”, señala el arqueólogo Lino Gorgoso.

Pero lo que distingue a la estela hallada en Santa Comba, y lo que la hace especial, es que “es en la única en la que todos los nombres pertenecen a ciudadanos itálicos”, señala el profesor Castroviejo. Su valor histórico es, por ello, inigualable: “Es un monumento y un testimonio de tres personas que vinieron de Italia en el siglo I a Galicia. Las otras estelas no pertenecían a soldados romanos”.

Fuente: El Correo Gallego, 2 de diciembre de 2005
Enlace: http://www.elcorreogallego.es/index.php?option
=com_content&task=view&id=33612&Itemid=6


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(2) Santa Comba se vuelve romana. Un cantero encuentra una lápida del siglo I después de Cristo

La estela funeraria romana se expondrá en el Museo do Pobo Galego. Su descubridor, que la encontró en el campo, recibirá un premio por el hallazgo

Para la arqueología el hallazgo de una estela funeraria romana en Santa Comba no está a la altura de la localización de la Dama de Elche ni de las cuevas de Altamira, pero lo cierto es que en los tres casos fueron personas anónimas, agricultores para más señas, que han marcado un antes y un después en este campo.

Quienes conozcan a Manuel Blanco Novo, cantero retirado de 82 años de edad y vecino de Mallón de Cícere, saben que no es una persona cualquiera, sobre todo después de que el pasado mes de marzo encontrase en uno de sus campos una piedra de grandes dimensiones con una inscripción en latín.

Conocedor de que aquello no era un trozo de granito cualquiera, lo limpió y lo colocó en la fachada de su casa porque, según reconoció ayer, se dio cuenta de que «era unha pedra de mérito».

Allí siguió hasta que el arqueólogo Lino Gorgoso la vio por casualidad y se percató de que se trataba de una estela funeraria romana. La importancia del hallazgo fue corroborada por el catedrático de la USC Fernando Acuña Castroviejo.

Un grupo de expertos tasó esta misma semana la pieza para fijar el premio que le corresponderá al descubridor de la lápida, que está datada en el siglo I después de Cristo. La inscripción de la piedra alude a un legionario romano de la denominada Legio X Gemina, que participó en la conquista de esta zona de la península hace veinte siglos. A corto plazo está previsto que la lápida se exponga en el Museo do Pobo Galego y que se elimine la pintura con la que Blanco Novo quiso destacar la inscripción.

Futuros hallazgos

Lino Gorgoso, descubridor del verdadero valor del petroglifo, confirmó que en la zona de Santa Comba y de la comarca del Xallas hay restos arqueológicos de la época romana que equiparan a la capital xalleira con A Coruña y Santiago. Es más, este experto no destarta que existan más restos en la zona, que aún no se han descubierto o que han pasado desapercibidos para sus propietarios.

Quizá la historia de Manuel Blanco Novo sirva para mucho más que para catalogar una lápida romana y contribuya a fomentar el conocimiento de los vecinos de la comarca xalleira sobre su pasado.

Fuente: Emma Araújo / La voz de Galicia, 2 de diciembre de 2005
Enlace: http://www.lavozdegalicia.es/ed_santiago/
noticia.jsp?CAT=123&TEXTO=4306985


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(3) Una pieza de valor incalculable

“Una estela funeraria es una piedra rectangular, de remate diverso, que se colocaba verticalmente encima de la tumba. En las estelas se inscribe el nombre del difunto y de quien se la dedica”, señala el catedrático de Arqueoloxía de la Universidad de Santiago Fernando Acuña Castroviejo.

En esta estela de Santa Comba, que se conserva muy bien pese a haberse roto por la mitad en su día, aparecen el soldado de la legion décima gémina Quinto Ivlivs Aquinus, su probable compañera , Tiberia Claudia Urbana, y el padre del soldado, quien es el que construye esta estela en honor de su hijo y su nuera.

A decir del investigador de la Universidad de Santiago, Quinto Ivlivs podría haber sido destinado a Santa Comba en un destacamento militar para participar en alguna obra pública de infraestructura... O, por el contrario, pudo haber llegado para realizar labores de control del territorio. “No había guerras aquí en esa época”.

Su misión también “podría tener alguna relación con la vía romana 20, porque sabemos que pasaba por Brandomil, pero todavía no tenemos datos suficientes”, dice Castroviejo.

La estela funeraria hallada en Santa Comba no es la única de estas características que hay en Galicia, pues “también se ha encontrado alguna piedra en Caldas de Reis y en Cervantes (Lugo)”, añade el profesor. Cabe señalar, además, que en 1909 apareció una pieza similar a sólo un kilómetro de distancia. “Esa lápida hoy está considerada como uno de los mejores ejemplos de la epigrafía gallega”, señala el arqueólogo Lino Gorgoso.

Pero lo que distingue a la estela hallada en Santa Comba, y lo que la hace especial, es que “es en la única en la que todos los nombres pertenecen a ciudadanos itálicos”, señala el profesor Castroviejo. Su valor histórico es, por ello, inigualable: “Es un monumento y un testimonio de tres personas que vinieron de Italia en el siglo I a Galicia. Las otras estelas no pertenecían a soldados romanos”.


Fuente: El Correo Gallego, 2 de diciembre de 2005
Enlace: http://www.elcorreogallego.es/index.php?option
=com_content&task=view&id=33613&Itemid=6

Aragón, pionero en estudios de arqueología subacuática

Aragón, pionero en estudios de arqueología subacuática

Entrega del II Premio Aragón Investiga a Manuel Martín Bueno

Manuel Antonio Martín Bueno recibirá el Premio Aragón Investiga a la Excelencia Investigadora, que asciende en 40.000 euros, en reconocimiento a una larga y brillante trayectoria científica en Arqueología y Prehistoria que arranca en 1968. ''Siempre he buscado la interdisciplinariedad, la colaboración con otros campos científicos desde la tecnología en prospección, la conservación de materiales empapados o el inicio de la arqueología antártica o subacuática. La arqueología no tiene límites cronológicos, es global'', explica este científico y catedrático de la Universidad de Zaragoza, que inició la Arqueología Subacuática y la Arqueología Antártica en nuestro país, para quien este premio es una valoración a ese camino emprendido, que ha logrado hacer de la Universidad de Zaragoza una de las mejores escuelas de Arqueología, porque ''son muchos los discípulos que en la actualidad trabajan en organismos y universidades relevantes'', concreta.

Aragón, pionero en estudios de arqueología subacuática

Autor: Manuel Martín Bueno

Aragón, tierra de interior, sin costas marinas, investiga en Arqueología Subacuática desde hace más de veinticinco años. Esta especialidad se ocupa de la localización, estudio y recuperación de vestigios históricos bajo las aguas y tiene uno de sus equipos pioneros en España, precisamente en la Universidad de Zaragoza.

Desde comienzos de los años setenta, un grupo de investigadores aragoneses se ha sumergido en lugares tan diversos como el Estrecho de Gibraltar, la Costa de la Muerte en Galicia, Cantabria, Levante, Cerdeña, Golfo de Aq’aba en el Mar Rojo y la Antártida. Su objetivo ha sido buscar evidencias de acontecimientos históricos perdidas en los fondos marinos que permitan reconstruir el pasado común de la Humanidad.

La Universidad de Zaragoza, la primera de España en introducir esta disciplina en sus planes de estudios, cuenta con laboratorios específicos y es el centro de formación del que proceden buena parte de los actuales investigadores en la materia. En la actualidad se ocupa del inventario de los recursos del patrimonio cultural sumergido en aguas de Laredo, en Cantabria.

Arqueología Subacuática, una nueva frontera

Los cambios experimentados en los últimos años en la concepción metodológica de la Arqueología, han significado un considerable incremento de las posibilidades científicas de esta ciencia. Al mismo tiempo una evolución progresiva de la actitud de la sociedad acerca del patrimonio histórico y arqueológico ha marcado su transformación en varios frentes.

Por una parte, la sociedad ha tomado una postura beligerante de defensa de ese patrimonio histórico como reserva documental y material de su pasado. Parece haber una necesidad cada vez más acuciante de conocer la propia historia y rasgos culturales, para así proteger la identidad en un intento de evitar el peligro de que, con el progreso tecnológico y la civilización de consumo, se lleguen a olvidar o destruir definitivamente partes importantes de ese acerbo histórico y cultural.

El gran avance de las ciencias en múltiples campos, ha incidido positivamente en la misma concepción y desarrollo metodológico de la Arqueología, haciéndola progresar en sus requerimientos, insistentemente más complejos en la búsqueda de la exactitud, para la interpretación de los repertorios materiales que analiza y valora. De unos planteamientos fundamentados en estudios descriptivos, tipológico comparativos, de interpretaciones historicistas y de interminables formulaciones de hipótesis sustentadas a veces sobre bases de gran fragilidad, hemos pasado a disponer de poderosos medios analíticos que hacen más seguros nuestros programas de investigación, en los que la denominada por algunos, "Arqueología total", sin límites cronológicos ni espaciales, va redefiniendo la vieja concepción que se tenía sobre esta ciencia.

En el amplio marco de la Arqueología, una de sus especialidades más jóvenes, la Arqueología Subacuática, ha experimentado tal vez un desarrollo mayor, debido a la necesidad de apoyarse en los nuevos métodos y técnicas de prospección, comunes a diversos campos de la investigación bajo las aguas, cuya evolución ha sido rápida y sustancial. Al mismo tiempo los indiscutibles avances en el campo del tratamiento y conservación de los restos provenientes de estos yacimientos, han posibilitado un acercamiento sin riesgos para su pervivencia.

Durante varios decenios la Arqueología Subacuática ha tenido un desarrollo tímido, incapaz de salir de los estrechos márgenes que le imponía, por un lado una técnica de trabajo poco difundida entre profesionales de la Arqueología, el buceo con escafandra autónoma, y por otro, la dificultad de hacer frente a unos graves problemas de conservación de los materiales y estructuras hallados, sobre todo los de tipo u origen orgánico.

Estas limitaciones, junto con una concepción restrictiva de esta arqueología también en el aspecto cronológico, hizo que su objeto preferencial de estudio, fueran los restos de naves antiguas y sobre todo los cargamentos de aquellas, las tradicionales ánforas y materiales asociados. No obstante sus limitaciones, el progreso del conocimiento acerca de: rutas de navegación, comercio, distribución, etc. para el mundo antiguo, fue espectacular. El salto cualitativo se da, a nuestro juicio, en el momento en que se acomete la responsabilidad de recuperar, no sólo un material "cómodo" como los objetos cerámicos, sino incluso los orgánicos, las estructuras de madera, los cascos de barcos hundidos.

Con estas premisas no es extraño que ahora veamos con perspectiva histórica muy lejanos, los primeros momentos de esta especialidad hace tan sólo unos decenios, e incluso podamos hacer un análisis crítico rigurosos de los trabajos emprendidos entonces con más entusiasmo que conocimiento, con más voluntad que efectividad y sobre todo con una severa mirada hacia los problemas de conservación generados, entonces en muchos materiales y yacimientos que, o bien se han perdido total o parcialmente, o han sufrido degradaciones importantes, arruinando buena parte de la información que encerraban.

Lejos quedan ya los tiempos de las ánforas recuperadas un poco por todo el Mediterráneo, de las primeras excavaciones de Port Royal en Jamaica, gran parte de cuyos materiales no fueron sometidos a tratamiento una vez sacados del fondo marino, o de los balbuceos con los primeros objetos de madera empapada.

En el campo de la Arqueología Subacuática, la combinación de técnicas históricas con las oceanográficas, con sistemas de posicionamiento global (GPS), sistemas electrónicos y electromagnéticos de localización, la ayuda de pequeños robots teleguiados y otros medios técnicos han permitido por un lado elaborar cartas de fondos marinos detalladas así como la localización de anomalías magnéticas correspondientes a abundantes naufragios en todos los mares consolidando la aplicación de una metodología científica nueva como es la arqueología subacuática, una moderna frontera para la ciencia en cuyo control se trabaja intensamente por parte de investigadores-buceadores para su estudio e investigación así como para su conservación y protección.


El equipo de Arqueología Subacuática de la Universidad de Zaragoza inicia un proyecto en La Palma (2003)

El equipo de Arqueología Subacuática de la Universidad de Zaragoza, dirigido por Manuel Martín Bueno, integrado en el Grupo Consolidado URBS, CONSI+D, ha iniciado recientemente un nuevo proyecto de investigación en el Archipiélago de Canarias, concretamente en la Isla de La Palma, financiado por el Ministerio de Medioambiente.

La finalidad es un proyecto de inventario e investigación del Patrimonio Arqueológico Sumergido y Costero de la Isla de la Palma, enmarcado en otro más global de documentación de la costa de la Isla de La Palma. Según explica Martín Bueno, se trata de un proyecto multidisciplinar que se inició en el 2003 y concluirá en el 2005, que cuenta con la participación de cartógrafos, topógrafos, oceanógrafos, biólogos marinos, geófisicos, geógrafos y es en la última etapa, con toda la información recopilada anteriormente, cuando se inicia el quehacer del equipo de Arqueología Subacuática de la Universidad de Zaragoza.

''Nuestro equipo comienza este año su actividad con un trabajo básicamente de recogida de información histórica y geográfica, basándonos en los datos recogidos anteriormente por los otros equipos y con la información cruzada se conseguirá definir las zonas más sensibles a los hallazgos de restos arqueológicos'', detalla Martín Bueno y señala que en el segundo semestre del año se iniciarán las inmersiones.

Con este estudio de tres años, se valorarán los recursos de la isla para conseguir así una eventual protección ante las actuaciones de desarrollo urbanístico, turístico o de adecuación del litoral que puedan programarse en el futuro y evitar acciones que pudieran poner en peligro los recursos que contenga la zona.


Fuente: © Copyright 2003, aragoninvestiga - Gobierno de Aragón
Enlace: http://www.aragoninvestiga.com/noticias/

Tarragona. La gran maqueta de Tarraco a punto

Tarragona. La gran maqueta de Tarraco a punto

La Volta del Pallol albergará a partir de mañana la maqueta de la ciudad del siglo II d.C. Ha costado 66.000 euros, se han invertido 4.000 horas y es la segunda más grande, después de la de Roma. El conocimiento de los monumentos y de los restos arqueológicos que han sido descubiertos en los últimos años es la base científica que se ha aplicado en la creación de la maqueta de la Tarraco del siglo II d.C. Las personas que visiten la Volta del Pallol verán una aproximación de cómo era la ciudad antigua en el período de máximo esplendor.

La maqueta de Tarraco es la segunda de mayor tamaño que reproduce una ciudad romana. Sólo la supera la que en los años treinta se hizo de la capital del Imperio: Roma. Mide tres metros de ancho por 7 de largo y se extiende sobre una superficie de 21 metros cuadrados.

En la confección de la maqueta se ha empleado toda la documentación existente sobre la ciudad antigua, con la finalidad de que reproduzca de forma fidedigna la orografía y distribución urbanística de la ciudad de mediados del siglo II d.C.

El director del Museu d’Història (MHT), Lluís Piñol, manifestó que en la maqueta «se aprecian todos los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad que estaban activos en aquel período: no están la Necròpolis y la Vil•la de Centcelles, que son posteriores».

Piñol la definió como «una maqueta viva». Está formada por veintisiete grandes piezas con el objetivo de «poder introducir modificaciones en la medida que la excavaciones que se hacen en Tarragona aporten nueva información sobre la ciudad romana».

El director del MHT recalcó que la mayor dificultad que ha planteado la construcción de la maqueta ha sidomostrar la ciudad como era en realidad, con una orografía que no se parece a la actual.

En la elaboración de la maqueta han colaborado arqueólogos que han participado en yacimientos, expertos en el mundo antiguo, la Reial Societat Arqueològica Tarraconense y el Institut Català d’Arqueologia Clàssica.

«Sería bueno que la maqueta fuera una fuente de discusión científica a partir de la hipótesis sobre la que hemos trabajado», dijo Piñol. La teniente de alcalde de Patrimonio, Maria Mercè Martorell, declaró que la mayor aportación de la maqueta es poder observar «cómo era el espacio urbano donde vivían los habitantes de Tarraco: me impresionamás ver la zona de la Part Baixa que las tres terrazas».

La maqueta será el punto de partida para las personas que visiten el patrimonio romano de Tarraco. La Volta del Pallol será a partir de mañana un centro de acogida de turistas, una vez se han eliminado los problemas de humedad que la han mantenido cerrada más de una década. El siguiente paso será la apertura de una oficina turística en la Casa Sefus, en 2006, y en 2008 Ca l’Agapito abrirá como centro de interpretación histórica de la Part Alta.

Actividades complementarias

La inauguración de la maqueta a las 20.30 horas de mañana irá acompañada de una exposición y de diversas actividades que se llevarán a término en la Volta del Pallol. Los días 2, 3, 9 y 10 de diciembre los cuatro grupos de reconstrucción histórica de Tarragona mostrarán escenas de la vida cotidiana de Tarraco y el 4 de diciembre la Cobla Reus Jove ofrecerá un concierto. Además, habrá visitas guiadas los días 3, 4, 10, 11, 17 y 18 de diciembre. Todas las actividades serán gratuitas.

Fuente: CARLES GOSÁLBEZ / Diari de Tarragona, 29 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.diaridetarragona.com/dtgn/noticia.php?id=11392&sec=1


Imágenes de Tarragona:

http://www.lesnostresimatges.org/laciutat/tarraco/
http://lamussara.net/p34843.htm
http://www.cervantesvirtual.com/portal/antigua/img_tarraco.shtml
http://www.tinet.org/~tarraco/romano06.html


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‘Ha sido una locura’

Elies Torres, el autor de la maqueta de Tarraco, la segunda más grande de una ciudad romana, incorporará quinientas figuras de cuatro milímetros y embarcaciones del siglo II d.C. a su obra para dotarla de mayor potencia

La Volta del Pallol se convirtió ayer en el centro de interés de los tarraconenses. La presentación de la maqueta de la ciudad de Tarraco en el siglo II d.C. fue seguida por un elevado número de personas, que no dudaron en dar un sobresaliente al trabajo realizado por Elies Torres, responsable de la empresa Clarmont.

El autor de lamaqueta de Tarraco, Elies Torres, aseguró que en los últimos meses el trabajo «ha sido una locura y hemos sufrido porque sabíamos que debíamos tenerla hecha para el 30 de diciembre».

El traslado de la obra a la Volta del Pallol desde el taller que la empresa Clarmont tiene en Els Pallaresos fuemuy lento, debido a lo delicado de las piezas. «Hemos tardado doce horas y al llegar hemos tenido que modificar una parte debido a que sobraban tres centímetros».

Torres es un apasionado de la ciudad romana, un factor que ha facilitado la recreación de la ciudad antigua en una maqueta de 21 metros cuadrados de superficie. «Nací en las Escales d’Arbós, en una casa construida sobre una bóveda del Circo», explicó.

La maqueta es un elemento vivo.

Torres anunció que pronto empezará la construcción de 500 piezas que ambientarán los escenarios y embarcaciones de época romana, y más adelante «adaptaremos el resultado de un estudio que realiza el Institut Català d’Arqueologia Clàssica».

El alcalde

El alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal, recomendó a las personas que asistieron a la inauguración de la maqueta que «no tengan vergüenza de agacharse para verla» y que la mirasen «como el resultado de muchas horas de trabajo y análisis científico».

Nadal recordó que durante los años que transcurrieron antes de la que Unesco declarase Patrimonio de la Humanidad el conjunto monumental de Tarraco «pasamos momentos muy duros y tuvimos que comernos muchas cosas, pero la vida es así. El día de la declaración -añadió- tuve un recuerdo para las personas que, pese a la difícil situación, nos decían que saldríamos adelante: estábamos picando en piedra romana». Nadal afirmó que la tramitación de la candidatura «se hizo bien» y en los cinco años que han transcurrido desde la declaración «la ciudad ha crecido en número de visitas turísticas y en categoría ». «La Patum de Berga está bien, pero aquí hablamos de muchos monumentos y de 2.000 años de historia», agregó.

Lejos de otras comparaciones, Nadal indicó que Tarragona «es la envidia de muchos ciudadanos y cuando hace unos días cayó la muralla media Catalunya estuvo pendiente, porque sabe que es Patrimonio de la Humanidad».

El alcalde reconoció que «mi obsesión es no levantar más Tarragona » y no abrir nuevos frentes de actuación. «El noventa por ciento del esfuerzo que estamos haciendo va dirigido a poner en condiciones lo que tenemos».

La confesión

La teniente de alcalde de Patrimonio y persona que encabezó la delegación tarraconense que acudió a la asamblea de la Unesco en Cairns (Australia), Maria Mercè Martorell, confesó que «desde el mes de enero -de 2000- teníamos información de que la candidatura superaría la criba en junio y sería seleccionada, pero no podíamos decirlo a nadie ni hacerlo público. Sólo lo sabíamos el alcalde Nadal, Francesc Ricomà y yo».

Con relación al futuro, Martorell dijo que es poco dada a crear comisiones o un gran plan estratégico, porque pasan cuatro años de legislatura y no sabes qué hará quien venga detrás. Prefiero hacer actuaciones a corto plazo, como poner al día el Anfiteatro, proyecto del que aún quedan dos fases, o abrir al público el Cos de Guàrdia».

Martorell puso especial énfasis al comentar que «si otras administraciones invirtieran como lo hace el Ayuntamiento, otro gallo nos cantaría». «Me niego a perder tiempo encargando proyectos: prefiero actuar en los monumentos».

Fuente: CARLES GOSÁLBEZ | Diari de Tarragona, 1 de diciembre de 2005
Enalce: http://www.diaridetarragona.com/dtgn/noticia.php?id=11437&sec=1

Córdoba. Hallados en Ollerías una mezquita, una necrópolis romana y un arrabal

Córdoba. Hallados en Ollerías una mezquita, una necrópolis romana y un arrabal

Fotos: (1) Vista general del yacimiento arqueológico de la avenida de Ollerías.(2) Restos del arrabal almohade. Foto: JUAN MANUEL VACAS

En la primera fase de las obras ya se encontraron cinco hornos de cerámica del siglo XIV. El nuevo yacimiento incluye numerosos fragmentos de cerámica de época almohade.

Parte de una mezquita del siglo XII, una necrópolis romana y un arrabal almohade son los hallazgos más destacados que están estudiando los arqueólogos en una obra de la avenida de las Ollerías, donde en años pasados se ubicaba la fundición Alba y la fábrica Santa Ana. Los restos, que actualmente se encuentran en la segunda fase de su exhumación, son de una gran magnitud, ya que el solar es de mil metros cuadrados. En la primera fase de las obras ya se encontraron, a principios del presente año, cinco hornos de cerámica del siglo XIV y vestigios de una necrópolis de época tardoislámica, en concreto 22 cuerpos en una misma estancia.

En el lugar de los hallazgos la promotora Vallehermoso, propietaria del terreno, construirá viviendas de lujo y, en el sótano, plazas de garaje. La empresa privada de gestión del patrimonio histórico Arqueobética es la encargada de la excavación, con el arqueólogo Antonio Molina a la cabeza y Agustín López como responsable. Durante las excavaciones, que culminarán en los próximos días, se ha podido determinar la existencia de un foso que se realizó en la época de Almanzor, que rodeaba el arrabal de la Axerquía, antes de que se construyera la muralla de esa zona de la ciudad, que iría desde la Torre de la Malmuerta hasta el Marrubial. Luego se fue rellenando el foso con los desechos de los hornos. Recientemente, en un solar cercano, aparecieron 17 hornos construidos desde los años del Califato hasta la época moderna. Ahora se han hallado también fragmentos de cerámica de época almohade. La importancia de estos restos es que al tratarse de vertidos suelen ser contemporáneos entre sí y dan la posibilidad de dar una tipología de la cerámica.

La necrópolis romana hallada hace unas semanas conecta perfectamente con la encontrada en Ollerías 14, donde aparecieron restos de tumbas con incineraciones e inhumaciones, tanto de época romana como visigoda. La necrópolis se extiende por la zona porque existía allí una vía romana, a lo largo de las cual se establecieron los enterramientos, aunque luego la vía debió desaparecer y quedó como un simple camino secundario.

Los restos de una mezquita en la zona de la Axerquía tienen un carácter de templo menor o de barrio. El arrabal oriental se amuralla en 1125 por parte de los Almorávides, cuyo sultán, Ali Ibn Yusuf crea un impuesto especial para las murallas de las principales ciudades de Al-Andalus como la de Sevilla y Axerquía de Córdoba. El que exista población en el siglo XII hace que crezca y supere las propias murallas en época almohade. La muralla coincide con el acerado sur de las Ollerías.

En los últimos meses están apareciendo hornos en algunas zonas de la ciudad, como pasó recientemente en la rotonda de Trassierra, donde en una excavación de Construcciones Tirado se hallaron hornos emirales y califales, además de una moneda de Abderramán II. Ahora, en el yacimiento de Ollerías, primera fase, donde se encontraron 17 hornos, fueron documentados y destruidos, conservándose solamente uno.

Fuente: ANTONIO RODRIGUEZ / Diario de Córdoba, 23 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=217726

Palencia. ‘La Olmeda’ afronta el cambio más radical en sus 1.700 años de vida

Palencia. ‘La Olmeda’ afronta el cambio más radical en sus 1.700 años de vida

Ayer se colocó la primera piedra del proyecto de adecuación del yacimiento romano ubicado en la localidad de Pedrosa de la Vega

Siglo IV. La fértil vega saldañesa ha sido objeto de un intenso proceso de romanización y se está llegando al final de esta esplendorosa época. Muy cerca de Saldaña tiene establecida su residencia un aristócrata, en un gran mansión, centro de una explotación agrícola, en la que se reflejan sus gustos, de lo más refinados de la época.

Verano de 1968. Javier Cortés realiza un descubrimiento histórico. Rescata la mansión del olvido casi por casualidad.

Año 2005. Veinticinco años después de que la Diputación se hiciera cargo de los trabajos de investigación y gestión de la villa romana, arranca el proyecto más ambicioso desde su descubrimiento, y podría decirse que en sus 1.700 años de historia (la edificación originaria podría datarse en el siglo I, aunque posteriormente fue reedificada, para llegar a su máximo apogeo en el s. IV).

La Diputación puso ayer la primera piedra -con paleta y cemento, en este caso no se puede hablar metafóricamente- de la adecuación del yacimiento arqueológico. Serán 14 meses y 12 días (uno menos desde hoy) de trabajos con un fin: construir una instalación que prioritariamente permita la visita y conocimiento del conjunto del yacimiento -incluido el patio- y que a su vez puedan continuar las labores de investigación iniciadas hace 38 años.

En 2007 La Olmeda habrá cambiado de traje, manteniendo la percha. Una bella percha en forma de villa romana, uno de los principales elementos turísticos de la provincia, con cerca de 40.000 visitas anuales. La Diputación, tal y como anunció ayer su máximo responsable, Enrique Martín, se ha marcado una meta, duplicar esa cifra «para colocarla en un lugar privilegiado», como merecen sus mosaicos, de los más bellos de todo el Occidente tardorromano.

Síntesis de arquitecturas

La concepción Noli me tangere es un aspecto que ha cuidado especialmente la Diputación, que finalmente se decantó por la propuesta del estudio Pedrosa-Paredes.

Lejos de concebir La Olmeda como un espacio expositivo al uso, lo plantean estos arquitectos «como un lugar en el que se guardan objetos artísticos, no una cubierta sobre unas ruinas».

Ése es uno de los elementos esenciales. A diferencia de otros yacimientos, La Olmeda se presentará al visitante como un lugar destinado al estudio, la conservación y exposición del legado cultural de los romanos.

El yacimiento de Pedrosa de la Vega llamará la atención por el tejido de cuadrados y rombos entrelazados con la planta de la villa romano que no será «ajeno al carácter del museo», explican los arquitectos.

Y llamará la atención porque será una macroestructura de cuadrados y rombos entrelazados donde lejos de proponer un cubrimiento de los restos arqueológicos bajo la que se domine de un solo golpe de vista toda la excavación, «se envuelven todas las estancias que tienen mosaicos, permitiendo vislumbrar unos espacios tridimensionales».

Iluminación. Ello se consigue iluminando cuidadosamente el plano del mosaico. Se trata, tal y como explican los arquitectos, de síntesis de dos arquitecturas, «fuga de toda referencia a un hangar, a un polideportivo, a una nave industrial. Búsqueda de una pieza que forme parte del paisaje, deslizando la nueva construcción entre el entorno de álamos». Así plantean Ignacio García Pedrosa y Ángela García de Paredes su proyecto Noli me tangere, el proyecto arquitectónico que debe permitir la adecuación del yacimiento y su reapertura en 2007.

En la idea que se plasmará se conjuga la protección técnica y estética con la dotación de nuevos servicios, con unas reglas del juego «que posibilitan múltiples situaciones, permitiendo modificar la transparencia del interior arqueológico y su funcionalidad».

Fuente: L.M.RIVAS CILLEROS / Diario Palentino, 17 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.diariopalentino.es/secciones.cfm?secc=Local&id=225625


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VILLA ROMANA DE LA OLMEDA (PALENCIA)

Las ruinas de la villa romana de la Olmeda se levantan en la vega del río Carrión, afluente del Pisuerga, a 60 Kms. al Norte de Palencia y a 6 Kms. de distancia de la villa de Saldaña, en el término municipal de Pedrosa de la Vega.

El descubrimiento de la villa tuvo lugar el día 5 de Julio de 1968. En unas tierras de labor, y en el pago denominado desde antiguo “La Olmeda”, se encontraba un pequeño altozano en el que se observaban restos de viejas construcciones, por lo que era llamado “el alto del Convento” por los vecinos de Pedrosa de la Vega.

Se iniciaron unos trabajos de allanamiento con el fin de rebajar el altozano y facilitar el cultivo, y pronto se vio que las rejas del arado tropezaban en muros subterráneos.

La curiosidad hizo que junto a uno de estos muros se realizase un sondeo, con el resultado de que a poca profundidad -unos 60 cms.- se alcanzase el pavimento de mosaico de una habitación.

Quedaba, pues, aclarada una primera incógnita: el “Convento” era, en realidad, un edificio romano. Pronto se vio la importancia del descubrimiento, y en años sucesivos se pudo ver su complejidad.

Así, lo primero que habíamos sacado a la luz era un palacio del siglo IV después de J.C.; pero a continuación se identificó un edificio anterior; quizás de fines del siglo 1, las termas correspondientes al palacio del siglo IV, las áreas de servicios, tres necrópolis romanas, otro cementerio visigodo, un hábitat de la Primera Edad del Hierro y un cementerio medieval, en fin, todo un yacimiento arqueológico que abarcaba varias culturas y épocas muy diversas.

Del primer edificio romano de la Olmeda solo dejaremos constancia de su existencia a través de los siglos II, III y primera mitad del IV. No sabemos mucho de él, ya que sobre sus ruinas se instaló un cementerio visigodo, deshaciéndolas aún más, si cabe, de lo que estaban, y sobre este cementerio visigodo se continuó enterrando durante la Edad Media, haciendo que la excavación arqueológica sea compleja y lenta.

En tomo a los años centrales del siglo IV se levanta el palacio bajo-imperial, bien conservado, cuyo esplendor podemos fijar en la segunda mitad del siglo IV y principios del V.

Esta época de esplendor en la que se desenvuelve la vida de los primeros años del palacio de la Olmeda es, por vanas razones, una de las más apasionantes de la Historia Universal: época de crisis, de cambios radicales, y en ello estriba su interés.

Aunque España no se ve afectada por invasiones de pueblos bárbaros durante el siglo IV, sí llegan a ella las luchas religiosas. A finales de siglo surge la herejía del obispo de Ávila, Prisciliano, que se propaga con éxito por toda la península. Su principal valedor en el episcopado es Symposio, obispo de Astorga, y no olvidemos que tanto Ávila, como Astorga y la Olmeda son enclaves en la Meseta Norte.

Prisciliano es ejecutado en Tréveris por el Emperador español Magno Máximo, y esta ejecución lo convierte en un mártir a los ojos de sus seguidores.

En una tumba de la necrópolis Sur de la Olmeda encontramos una sortija de bronce en cuyo sello se puede ver una representación mágica, muy posiblemente del dios gnóstico Abraxas. Lleva cabeza de pájaro y otros atributos normales de esta divinidad, representando la Providencia, La Fuerza, la Razón, y, quizás, alusiones a los planetas.
Esta sortija, en época de esplendor priscilianista y en tierras palentinas, no olvidemos que, todavía en el siglo VI, un arzobispo de Toledo, Montano, recrimina al obispo de Palencia por el priscilianismo de sus feligreses, nos lleva a la conclusión de que a la Olmeda llegó con éxito la doctrina de Prisciliano.

Otro signo del cristianísmo de la villa es una inscripción encontrada sobre una pequeña vasija de cerámica, y que dice “Marciano, vivas muchos años en el Señor”.

No sabemos cómo ni cuando comienza la decadencia del palacio, aunque empezamos a entrever algunas posibilidades en este aspecto. Así, entre los hallazgos de la Olmeda figura una moneda de plata del usurpador Constantino III, cuya relación con Palencia es conocida: al derrotar sus ejércitos, con Geroncio al frente de ellos, a las tropas del Emperador legítimo Honorio, los soldados vencedores saquean las villas palentinas, según relatan los textos clásicos.

Esta moneda de plata del usurpador Constantino —pieza extremadamente rara— da pie para pensar que hasta la Olmeda llegaron las consecuencias de aquella guerra civil, y esto pudo ser el comienzo de su decadencia.

Otros indicios nos hablan también de ella: mosaicos torpemente rehechos, puertas tabicadas, muros compartimentando habitaciones, un pozo para sacar agua que perfora un mosaico, el jardín central del palacio convertido en basurero... Pero, por contra, encontramos procedentes del Norte de África y del Próximo Oriente, importaciones de ánforas, fechadas en el siglo V, que sugieren un comercio próspero que se desarrolla todavía en la villa.

Igualmente de época tardía son dos “contomiati”: medallones de bronce, de rareza excepcional, que presentan a menudo efigies de antiguos emperadores y que se consideran símbolos de gran prestigio para su poseedor.

Un violento incendio termina con la vida en el palacio, pero conserva para la posteridad sus estructuras. Los grandes muros de tapial, al derrumbarse, protegen los mosaicos, y una densa capa de tierra procedente de las paredes cubre las ruinas, formando un montículo apreciable a cierta distancia. Era el antes citado “alto del convento”, así bautizado por los labradores del lugar.

EL PALACIO CENTRAL DE LA OLMEDA

Es una casa romana de peristilo, es decir, con un jardín central rodeado de galerías, a las que abren las diversas habitaciones. Tiene forma sensiblemente cuadrada y presenta una torre en cada esquina: las de la fachada Sur de forma octogonal y las de la fachada Norte cuadradas. Son torres que embellecen y dan prestancia al edificio. Entre estas torres, tanto en la fachada Norte como en la Sur, abren sendos pórticos, sostenidos por columnas. Sobre estos pórticos, terrazas pavimentadas con mosaicos.

El ingreso principal al palacio se hace por el centro del pórtico Sur, pasando en primer lugar a un atrio o vestíbulo con un sencillo mosaico geométrico. Al fondo del vestíbulo, cuatro columnas pintadas de rojo jalonan el acceso a la galería Sur del peristilo, cuya separación con el jardín lo forma una arquería de ladrillo con nueve arcos de medio punto. Estos arcos se han podido reconstruir con el material original.

Las habitaciones del ala Sur del palacio son habitaciones de servicios, entre las que destaca la cocina, un almacén y otra sala destinada a algún uso agrícola o industrial impreciso.

En el centro del ala oriental del palacio se encuentra la sala principal, con el mosaico de Aquiles y el de la Cacería. En este mismo ala oriental, un comedor con ábside rectangular, un pequeño dormitorio y tres habitaciones con hipocaustos —calefacción subterránea—, de uso desconocido. Todas ellas pavimentadas con mosaicos geométricos, algunos de gran belleza como el que cubre el dormitorio o el de la habitación contigua a la gran sala por su lado Norte.

El ala Norte del palacio se compone de una larga serie de habitaciones, sin mosaico, cuyo uso no podemos precisar. En el centro de este ala, otro ingreso al palacio, con piso de madera, al que se accede después de cruzar el pórtico, con terraza pavimentada con mosaico, que en el derrumbe del edificio quedó prácticamente deshecho.

Nuevamente hacen su aparición los mosaicos en las habitaciones del ala Oeste del edificio, casi todas con este tipo de piso. Destaca el comedor principal, de forma muy irregular al haber sido ampliado durante la época de esplendor del palacio. Lo cubren cuatro mosaicos diferentes y tiene también calefacción por hipocaustos.

Junto al comedor, un amplio pasillo o corredor, con piso de tierra, sale del palacio y se dirige hacia el Oeste, a las Termas, permitiendo así a los bañistas trasladarse a este recinto sin salir al exterior.

Finalmente, el jardín central. Es prácticamente cuadrado y tenía en su centro una fuente, por desgracia desaparecida. Rodeaba la fuente un pequeño mosaico circular. Una pérgola, formada por ocho arcos de follaje, pasaba por el centro del jardín, uniendo las dos puertas de acceso a las galerías del peristilo. En las jambas de estas puertas. columnas de mármol blanco.

EL MOSAICO DE LA SALA PRINCIPAL

Es la pieza más importante de la villa, tanto por su tamaño -174 metros cuadrados- por su calidad, su temática y la espectacularidad de sus diseños. El centro del mosaico lo ocupan los temas figurados, a los que rodea cenefa geométrica de fuerte barroquismo.

Entre los temas figurados, el más próximo a la puerta del salón es un conjunto de paneles con escenas de caza, posiblemente siete, unidos en un agradable y pintoresco conjunto en el que vemos leopardos que luchan con cazadores, un jabalí acosado por jauría de perros, antílopes perseguidos por un león, y otra serie de animales, tanto autóctonos como exóticos. Es la parte del mosaico que mejor se ha conservado. El centro del salón lo ocupa un conocido tema mitológico: el momento en que Ulises descubre a Aquiles, cuando éste se encontraba vestido de mujer y escondido entre las princesas del palacio real de Skyros.

Tiene figuras de gran tamaño —entre 2,20 y 2,50 mts. de altura— y abundan en él las teselas de mármol y de vidrio.

Rodeando el cuadro de Aquiles hay una cenefa con el tercer tema figurado del mosaico: una serie de medallones ovalados —se conservan catorce de un total de diez y ocho que fueron en origen— con retratos masculinos y femeninos de una excepcional calidad.

Mucho se ha escrito ya sobre ellos, y la teoría más aceptada es la de que se trata de las efigies de los dueños del palacio y de sus familiares. En estos retratos las teselas llegan a alcanzar dimensiones minúsculas —hasta poco más de 1 mm.— y lo mismo que en el tema de Aquiles, se utilizan en ellos teselas de mármol y de vidrio.
En las esquinas de la cenefa están representadas las cuatro estaciones del año, en bustos femeninos: no se conserva el verano, destruido ya en época romana.

LA VILLA DE LA OLMEDA EN EL CONTEXTO DE LAS VILLAS ROMANAS HISPANICAS

La excavación de la villa iniciada en el año 1969, se desarrolló de forma privada hasta el año 1980, de acuerdo con la antigua Ley del Patrimonio. Durante este tiempo se excavó una parte relativamente pequeña del palacio y la Necrópolis Sur, instalándose en Saldaña, a 6 Kms. de la villa, un museo Monográfico, la “Colección Cortes”, con los objetos encontrados en la excavación. Después de estos doce primeros años se constituye la Fundación Pública “Villa Romana de la Olmeda” patrocinada por la Diputación Provincial de Palencia, y las investigaciones arqueológicas adquieren un ritmo más vivo, trasladándose el Museo a una iglesia acondicionada para ello.

Durante los veinte primeros años la excavación la dirige el Dr. Palol, catedrático de la Universidad de Valladolid y después de la de Barcelona. Actualmente la dirección corre a cargo del Dr. Abásolo, catedrático de la Universidad vallisoletana.

Un equipo de especialistas, dirigido por D. Domiciano Ríos, se hace cargo de las labores de excavaciones y de restauración, principalmente la consolidación del conjunto de mosaicos, a partir del año 1969.

Hasta aquí todo es normal, si exceptuamos que esta excavación ha tenido una continuidad poco frecuente en España y un equipo especializado para ella, lo que la confiere una garantía de trabajo bien hecho.

Pero lo que ya no es tan frecuente, más bien es inusitado, es el haber conseguido que una excavación arqueológica española se preserve con cubiertas y paredes, se abra al público y tenga un equipo de seguimiento y conservación.

Más raro todavía en España: que una excavación lleva adjunto un museo monográfico en el que los visitantes puedan ver la relación entre el yacimiento arqueológico y sus objetos.

La consecución de estos logros no ha sido fácil: intentos de obstrucción, de paralización de las obras, en fin la tarea de “contra” con la que por desgracia hay que contar en España, han sido superados, y, también hay que decirlo han existido ayudas generosas y apoyos desinteresados.

LAS NECROPOLIS

Son difíciles de descubrir las necrópolis de estas villas rústicas romanas, pues, además de estar ubicadas a distancias muy variables del poblado, la mayoría de sus enterramientos son simples fosas en tierra, de las que no queda señal alguna visible en superficie.

La suerte quiso que pocos años después del descubrimiento de la villa, se identificase una de sus necrópolis, 400 mts. al Sur del palacio. Con la experiencia adquirida en su excavación y la ayuda de los labradores, se descubrió pronto una segunda necrópolis, esta vez al Norte del palacio, a unos 700 mts. de distancia.

Últimamente se ha encontrado otra, a medio camino entre el palacio y la necrópolis Norte; aún no se ha excavado.

Las dos primeras encontradas han proporcionado un total de 636 tumbas de inhumación, con ataúdes de madera de los que se conservan los clavos. Los restos humanos han desaparecido casi por completo, dada la acidez y humedad del terreno.

Son tumbas con una alta proporción de ajuares funerarios —aproximadamente un 40% en la Necrópolis Sur y un 70% en la Necrópolis Norte— con fechas que oscilan entre mediados del siglo IV —Necrópolis Norte— y mediados o fines del siglo V
—Necrópolis Sur— y que han dado bastante luz sobre la vida en la villa y sobre sus habitantes. Sabemos, por las dimensiones del ataúd, la corta estatura de los inhumados, y comprobamos el ambiente todavía pagano en el que viven, indicado por la colocación de ajuares, y, en el caso de la Necrópolis Norte, por la falta de orientación ritual de la tumba, que demanda la costumbre cristiana.

Estos enterramientos han proporcionado un variado y abundante material, entre el que hay que destacar, en primer lugar, la magnífica colección de vasos de vidrio del Museo de Saldaña, las cerámicas de todo tipo, las herramientas y armas de hierro, los acetres de cobre, las hebillas de cinturón de bronce, pulseras, collares, etc.

OBJETOS SINGULARES DE LA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA

Hemos citado anteriormente algunos como el anillo gnóstico, los “contorniati” y la colección de vidrio de las tumbas, pero no queremos pasar por alto otras piezas interesantes, como puedan ser: una placa calada de bronce, procedente de las termas, que lleva la inscripción latina VINARI LETARI. Se trata de parte de un cubilete para jugar a los dados, mientras se canta una letrilla cuyo primer verso es la inscripción citada.

Una copa de mármol blanco de Carrara, en forma de flor, con base sujeta por garras de león, identificada como pebetero para quemar perfumes y que solía colocarse a la entrada de los triclinios.

Una estatuilla de bronce del dios Apolo con su corona de rayos solares.

Una pequeña bota de cuero, decorada con flecos, encontrada en el fondo de un pozo de las termas.

Y la colección de piezas de atalaje de caballo: frenos, petrales, etc., en bronce, de gran calidad.


Fuente: © www.vegavaldavia.com
Información recopilada de www.villarromana.com
Página web de la Comarca Natural Páramo-Vega-Loma –Valdavia (Palencia)

Enlace: http://www.vegavaldavia.com/paginas/documentos/
olmeda/olmeda.asp

Hallada en Granollers una cabeza romana de mármol del dios Baco

Hallada en Granollers una cabeza romana de mármol del dios Baco

Foto: Imagen de la cabeza de Baco hallada en Granollers. (JOAN SÁNCHEZ)

Una cabeza del dios romano con más fuerza vital, Baco, la antítesis de la razón y el orden que representaba el bello Apolo, ha sido hallada cerca de la plaza de l'Església de Granollers (Barcelona). La escultura tiene más de 1.800 años, pero su estado de conservación es casi perfecto. No hay duda alguna de la identificación: el cabello ensortijado, la corona de parra y un grano de uva en un lado de la cabeza proporcionan las pistas.

La cabeza de joven, de 15 por 10 centímetros, contiene otro elemento que la asocia directamente con el vino: un ligero rubor en la punta de la nariz y unos labios entreabiertos y rojos. No se trata, por supuesto, de policromía, sino de una veta rojiza de la piedra que aprovechó el artista. Se distinguen aún los orificios de la nariz, los párpados y los lacrimales.

Baco no era tan sólo una deidad relacionada con el vino, la fiesta, las orgías y el desenfreno. Protector del teatro y de la danza, y amante de la paz, era también el dios de la creatividad. A menudo aparece representado junto a toros, serpientes, hiedra y vino, y acompañado de una corte de sátiros, centauros y de los dioses menores de la embriaguez, de abundante cabellera y un priapismo permanente: los silenos.

El hallazgo lo han realizado arqueólogos de la empresa Estrats, SL, que desde el año 1999 realiza las excavaciones en Granollers. Según su responsable, Lluís Vila, el busto de Baco da nuevas pistas sobre cómo era Granollers en época romana. La pieza del siglo II seguramente pertenecía a una mesa, y sus propietarios nadaban en la abundancia. No es "nada usual", según Villa, el material con el que se elaboró. El mármol de Chemtou, una pedrera que aún se explota en Túnez, sólo podían permitírselo unos pocos.

Hay otras tres cabezas similares en Cataluña, una muy cerca, a escasos kilómetros, en la vecina población de Canovellas -"estamos investigando, porque probablemente tengan alguna relación", explica Vila-, y otras dos en Can Fatjó de Rubí y en Tarragona.

Los arqueólogos trabajan con la hipótesis de que Granollers era una ciudad romana. La pieza se ha hallado en la zona sur, dedicada al trabajo agrícola. Probablemente, "si la hemos encontrado es porque fue desechada y ahí es donde la tiraron", asegura el arqueólogo responsable de la excavación. La zona residencial estaría situada al norte de la plaza de l'Església, donde se han encontrado restos de zonas de baño y de habitaciones.


Fuente: SÍLVIA MARIMON - Granollers / El País.es, 17 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/20051117elpepicul_7/Tes