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Terrae Antiqvae

Hispania romana

Cádiz. Los arqueólogos descubren en Bolonia una necrópolis romana. El recinto está fechado entre los siglos V y VI

Cádiz. Los arqueólogos descubren en Bolonia una necrópolis romana. El recinto está fechado entre los siglos V y VI

Foto: Las ruinas de Baelo Claudia en Bolonia, junto a Tarifa, Cádiz

Las excavaciones promovidas por la Universidad de Cádiz arrojan que son tumbas de mampostería. Eso facilita su estudio

Los trabajos de arqueología que llevan a cabo los profesores Darío Bernal y Alicia Arévalo, de la Universidad de Cádiz, en el yacimiento de Baelo Claudia, han puesto de manifiesto la existencia de una necrópolis tardorromana datada entre los siglos V y VI después de Cristo.

Las prospecciones, que se llevan a cabo bajo la supervisión de Ángel Muñoz, director del yacimiento de Baelo Claudia, constatan que se trata de tumbas en 'Cista', de mampostería. Este tipo de enterramiento permite una mayor posibilidad de estudio forense debido a que el cuerpo no se incinera, conservándose los huesos en el interior de la tumba funeraria de piedra.

Darío Bernal destacó la importancia de esta necrópolis que se excava por primera vez con metodología científica en el Campo de Gibraltar. Esta modalidad conlleva la existencia de un equipo multidisciplinar, pues a la presencia del arqueólogo se unirán otros científicos de diversas especialidades, como antropólogos y expertos en laboratorio, para poder estudiar y determinar con la mayor amplitud posible los restos de la necrópolis.

Este recinto funerario empezó a excavarse, en una primera fase, durante el pasado mes de julio, reanudándose los trabajos a lo largo del presente mes. Pocas son las tumbas excavadas hasta el momento pero posibilitarán, según Darío Bernal, un mayor conocimiento de la época tardía de Baelo, de la que se conoce muy poco, y también de la vida de sus habitantes.

Por otro lado, tanto Bernal como Arévalo, profesores titulares de Arqueología del departamento de Historia, Geografía y Filosofía de la Universidad de Cádiz, ejecutan el encargo de la Junta de Andalucía de acometer una excavación de apoyo y puesta en valor de la muralla oriental del yacimiento de Baelo. Esta prospección, que también está supervisada por Ángel Muñoz, ha consistido en la realización de varios sondeos para determinar la altura del citado muro con vistas a posteriores excavaciones.

La documentación y puesta en valor de la muralla se enmarca dentro de las actuaciones relacionadas con el centro de interpretación que la Junta de Andalucía construye en las inmediaciones de este yacimiento, ya que el itinerario correspondiente al recorrido será variado.

De otra parte, ambos profesores dirigieron durante el pasado mes de septiembre unas excavaciones relacionadas con los salazones en un sector industrial de Baelo que se ubica junto a la puerta de Carteia.

Según Bernal, estos trabajos son muy importantes para poder conocer el modelo industrial de los salazones durante la época alto imperial romana, correspondiente a los siglos I y II después de Cristo.

Baelo es una ciudad en la que se ha excavado entre un diez y un quince por ciento de su superficie.

Fuente: R. GR. / Europa Sur, 15 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.europasur.com/europasur/
articulo.asp?idart=2075086&idcat=1240

Cantabria. La historia visigoda estaba en una cueva

Cantabria. La historia visigoda estaba en una cueva

Foto: Los cinco broches con sus hebillas (la del centro está restaurada) hallados en Mortera, con una escala (arriba, a la izquierda) de 10 centímetros.

Vecinos de Cantabria encuentran huesos de 13 personas que pueden ser claves para el estudio del siglo VIII en el norte

Los restos arqueológicos encontrados en la cueva de los Perros, en la localidad cántabra de Mortera, a 12 kilómetros de Santander, van a proporcionar los datos definitivos sobre la población visigoda en el norte de la Península. El yacimiento fue descubierto por miembros de un grupo ecologista de este pueblo, en una de sus incursiones por los montes que rodean la localidad, un territorio con un patrimonio natural y arqueológico que defienden frente a la invasión de las urbanizaciones desde el litoral. El depósito de época visigoda, con restos de 13 personas y un ajuar sepulcral con cinco broches de cinturón completos, plantea rituales funerarios y las relaciones con el cristianismo oficial.

La historia de Cantabria se puede leer en las cuevas. En una de las 6.500 cavidades que hay en la región se estudia desde hace un año un yacimiento arqueológico que se considera ya, antes de su análisis definitivo y conocimiento público, como el mejor depósito cerrado de la época visigoda. Destaca el hallazgo en el interior de la gruta de un cementerio familiar de una población cercana, que añadirá interés histórico sobre la llegada y el establecimiento de los visigodos en la costa cantábrica entre los siglos VII y VIII, sus costumbres y relaciones con el cristianismo.

Los miembros de la asociación ecologista y cultural Mortera Verde dieron la alarma sobre los objetos que se habían encontrado en una cueva situada en la sierra de la Picota, una herradura de montículos de prados y eucaliptos que abraza la localidad de Mortera, de 1.500 habitantes, en el municipio de Piélagos, a dos kilómetros del parque natural de las dunas de Liencres y a 12 kilómetros de Santander.

La Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria aprobó realizar un primer informe pericial del hallazgo, una campaña de excavación de urgencia en la superficie, el cierre de la cavidad y el envío de medio centenar de objetos (broches, anillos, pendientes, piedras de molino, cerámicas, un hacha de combate y restos humanos de 13 individuos) al depósito de seguridad del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en Santander.

El hallazgo de la cueva de los Perros I (o de las Penas, su nombre antiguo) fue el resultado de los paseos y el interés de la gente de este pueblo cántabro por conocer y difundir el patrimonio de un territorio que se ve amenazado por la especulación urbanística, según cuentan Óscar Losa, de 48 años, profesor de instituto, presidente de la asociación; José Miguel Toraya, de 42, dueño de un bar, y Mariano Gómez de Vallejo, de 50, artista. Entraron por la pequeña boca (60 centímetros) del sumidero, al fondo de una pendiente que arrastra el agua y objetos de un cercano vertedero (apareció un neumático de camión a cien metros de la entrada) y cubiertos de barro fueron descubriendo galerías, con objetos en la superficie y grabados y pinturas negras carbonosas de tipo esquemático en las paredes.

La cueva de los Perros, conocida como un lugar de basuras, a la que se arrojaban gatos y perros muertos, fue descubriendo una serie de huesos, restos de cerámica, trozos de piedras de molino y unos broches de cinturones que los descubridores consideraron de interés para los arqueólogos. Varios miembros de Mortera Verde han colaborado en los trabajos de campo, junto a un equipo de arqueólogos y espeleólogos, bajo la dirección de Ángeles Valle, por encargo del Servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura. En el equipo de excavación y estudio de las piezas figuraron el espeleólogo Alix Ferna y el historiador José Ángel Hierro.

Un ajuar sepulcral

Los arqueólogos se entusiasman con los objetos del yacimiento arqueológico de la cueva de los Perros en Mortera (Cantabria). Los objetos del ajuar de este depósito sepulcral, que es anterior o coetáneo de la invasión de la Península por el caudillo musulmán Tariq en el año 711, ofrecerán tras su estudio más detenido nuevas luces sobre la época visigoda en Cantabria, que divide a los expertos. Se han formado dos escuelas medievalistas sobre la población visigoda, que se refugia en el norte tras la invasión árabe o se relaciona en el siglo VI con la extensión del cristianismo y figuras como san Millán de la Cogolla. Aquí entra también la falta de datos y los tópicos frente a la arqueología, en la interpretación de la vida de los asentamientos visigodos y sus relaciones con el cristianismo. El ajuar sepulcral contiene cinco broches de cinturón completos, de bronce (uno de ellos, forrado con plancha de oro y decorado con damasquinados de plata), dos anillos, dos pendientes, un hacha de combate de hierro (una francisca) y restos de varios calderos de madera, entre otros objetos. Los expertos analizan la parte de ritual funerario, por la ofrenda de alimentos (hay esqueletos de dos gallinas domésticas junto a un cadáver), o la práctica de paganismo, en un lugar de difícil acceso, perseguido por el cristianismo oficial. Ya se han identificado los restos humanos de 13 individuos, en un trabajo de la médico forense Silvia Carnicero, fechados por C14AMS entre los siglos VII y VIII, y se interrogan sobre los grabados rupestres abstractos, de difícil lectura, o los fragmentos de molino. La publicación de los estudios está pendiente de la aprobación del consejero de Cultura, Francisco Javier López Marcano, que no ha permitido la visión de los materiales.

Fuente: F. SAMANIEGO, Santander / El País.es, 13 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/
20051113elpepicul_4/
Tes/historia/visigoda/estaba/cueva

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(2) Mortera escondía un cementerio visigodo de gran valor histórico

El informe de Cultura lo califica como el yacimiento más importante del norte Huesos de 13 individuos y cinco broches de cinturones, hallazgos más destacados.

RESTOS MÁS DESTACADOS:

- Cinco broches de cinturón con hebillas, uno de ellos forrado con planchas de oro y decorado con damasquinados de plata.

- 364 huesos correspondientes a 13 individuos, tres de ellos niños (un nonato), y restos de dos gallinas y una perdiz, además de garras de oso.

- Un briquet, encendedor de fuego de hierro.

- Fragmentos de molinos giratorios.

- Un hacha de combate, denominada 'Francisca'.

- Herraduras, anillos de cobre, puntas de lanza, vasijas...

El descubrimiento se produjo hace un año, pero no ha sido hasta ahora cuando ha salido a la luz. Una de las cavidades del monte La Picota, en Mortera, albergaba el yacimiento visigodo más importante del norte de España, según se describe en el estudio realizado por un grupo de expertos y presentado a la Consejería de Cultura, al que ha tenido acceso este periódico. En él se datan los restos, tras las pruebas de carbono 14, entre finales del siglo VII y mediados del VIII.

En el interior de la cavidad, más conocida como la 'cueva de los perros', arqueólogos y vecinos del municipio (descubridores de los restos) encontraron herraduras de hierro, encendedores, anillos, un hacha de combate, pinturas, fragmentos de molinos, puntas de lanza y vasijas. Pero lo que ha convertido este yacimiento en un hallazgo clave para conocer la llegada de los visigodos a la costa cántabra son los restos humanos y cinco broches de cinturones con sus hebillas.

En concreto, en la superficie de la cueva, muy deteriorada por el agua, se han descubierto 364 restos que pertenecen a tres niños (uno de ellos un feto) y diez adultos de no más de 30 años. Tanto la disposición de los cuerpos como algunos de los objetos permiten asegurar que esta zona se utilizó como cementerio de una familia de la nobleza.

El Tulem de Gundesindo

En cuanto a los broches de cinturones, que ya se encuentran en el depósito de seguridad del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, cabe resaltar uno de bronce forrado con planchas de oro y decorado con damasquinados de plata.

«Es una colección excepcional que convierte el yacimiento en vital para conocer el tránsito de la edad antigua a la media», destacó el historiador José Ángel Hierro, quien también participó en el estudio.

Además, la presencia de restos de molinos ha llevado a los arqueólogos a pensar en la existencia de una población cercana, muy seguramente la que describe en el año 811 el conde Gundesindo como Tulem o Tuler, situada entre Boo y Mortera, según se detalla en el estudio.

Elementos paganos

La rareza del yacimiento también reside en la combinación que se ha encontrado entre los elementos culturales visigóticos con la religión pagana. Concretamente, los investigadores apreciaron restos de rituales de la cultura romana y autóctona, cuando lo habitual es que los visigodos estén vinculados al cristianismo.

Al margen de este descubrimiento, la asociación Mortera Verde avisó de que en la zona hay otra cavidad sin investigar, denominada Los Hornos, en la que también se han descubierto restos humanos. Además, han informado a la Consejería de Cultura de la existencia de enterramientos de la prehistoria reciente en el monte La Picota.

Fuente: GONZALO SELLERS / MORTERA / El Diario Montañés, 15 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.eldiariomontanes.es/pg051115/prensa/
noticias/Region/200511/15/DMO-REG-061.html

Abierto al público el yacimiento romano de Forua, el más grande de Bizkaia

Abierto al público el yacimiento romano de Forua, el más grande de Bizkaia

Foto: EN EL TAJO. Arqueólogos trabajan en el edificio de almacenes y talleres de 560 metros cuadrados descubierto en Forua. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La Diputación Foral de Bizkaia lo ha presentado hoy públicamente tras 22 años de excavaciones.

La localidad de Forua posee el yacimiento romano más grande de Bizkaia (60.000 metros cuadrados) y el mejor conservado de toda la cornisa Cantábrica. Precisamente, desde hoy se puede contemplar en su totalidad.

Las excavaciones arqueológicas comenzaron hace 22 años y todavía hoy continúan. Cada día diez arqueólogos, azada en mano, van limpiando el terreno, sacando a la luz las piedras, vestigio de una civilización anterior.

El yacimiento estuvo ocupado entre los siglos I y V después de Cristo y hasta la fecha, se han localizado hasta nueve estructuras romanas diferentes que denotan diferentes fases dentro del período romano.

Enclave ideal

Las excavaciones han descubierto en Forua un asentamiento romanizado y latinizado, cuyas actividades económicas alternaron los usos propios de un poblado agropecuario con la explotación de la metalurgia del hierro -se han encontrado varios talleres y hornos- y la práctica del comercio.

En suma, Forua vendría a unirse a la nómina de pequeños puertos de la costa Cantábrica cuya vocación marítima queda patente en su misma ubicación en la margen izquierda de la ría Urdaibai, además de ser un punto de encuentro comercial con el interior peninsular.

A través de su puerto, con el que comercia con los núcleos romanos del Cantábrico y la costa de Aquitania, exportaría productos como el hierro local y los excedentes agropecuarios, para importar otros procedentes de los activos centros del Arco Atlántico.

Forua es el ejemplo mejor conocido de una serie de asentamientos surgidos en la franja costera de Euskadi en torno a esas fechas. Su análisis permitirá crear un modelo de estudio aplicable a otros como Portuondo (Mundaka-Sukarrieta), Bermeo o Lekeitio, que formarían parte del mismo fenómeno.

Darlo a conocer

El Departamento foral de Cultura quiere que toda la ciudadanía conozca el yacimiento. Así, se han colocado estructuras informativas y habrá visitas guiadas para escolares.

Fuente: © EITB24 – 2005 Canal Vasco de noticias e información, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.eitb24.com/noticia_es.php?id=103816


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(2) Forua, puerto comercial de Roma

Las excavaciones revelan que el asentamiento vizcaíno fue uno de los más importantes fundados por el Imperio en la costa vasca para garantizar la comunicación marítima.

En la colina de Elejalde, a orillas de la ría de Urdaibai y en lo que hoy es Forua, había en el siglo I un puerto y un poblado romanos. Lo que el Imperio denominaba un ’forum’, «un asentamiento dedicado al intercambio comercial que servía para ordenar al elemento indígena», explica Mikel Unzueta, arqueólogo de la Diputación de Vizcaya. Desde el lugar, se veía el castro de Kosnoaga, situado en lo alto de otra colina. «Dejó de estar habitado cuando se fundó el enclave romano», indica Ana Martínez Salcedo, la arqueóloga que descubrió el yacimiento de Forua hace ya veintitrés años.

Las excavaciones han desenterrado cerca de Gernika el yacimiento romano más importante de Vizcaya y el mejor conservado de todo el Cantábrico oriental. El poblado estuvo ocupado entre los siglos I y V, y sus restos se extienden en la actualidad por unos 60.000 metros cuadrados que cuentan con una protección especial. «Hemos encontrado nueve estructuras; pero sabemos, gracias a sondeos, que hay al menos otras tantas en las fincas próximas», dice Unzueta, al tiempo que señala los muros que rodean los 10.000 metros cuadrados adquiridos ya por la institución foral y en los que trabajan los investigadores. Del asentamiento original, de unos 120.000 metros cuadrados, sólo ha llegado hasta nuestros días la mitad, debido a las labores agrícolas y a la edificación de la zona. Aún así, Forua es el mejor ejemplo de una serie de enclaves fundados por los romanos en la costa vasca en el siglo I.

Polibio circunnavega la Península en el siglo II aC y el Imperio emprende la conquista del litoral cantábrico hacia 29 aC. El objetivo es estratégico: controlar la franja costera para garantizar el tráfico marítimo y terrestre entre el mundo mediterráneo y el atlántico, además de ofrecer una salida al mar a los productos de la mitad norte de la Meseta. Las guerras cantábricas duran diez años por la belicosidad de astures y cántabros -las tribus indígenas de lo que es el País Vasco apenas oponen resistencia-, y acaban en 19 aC con la región integrada en el Imperio, desde Oiasso (Irún) hasta Brigantium (La Coruña).

Los romanos llegan a Forua hacia 41, con Claudio en el poder, y administran el territorio alrededor del nuevo enclave comercial. En la misma época, establecen los puertos de Portuondo (Mundaka-Sukarrieta), Bermeo y Lekeitio para la navegación de cabotaje. Un ’forum’ solía recibir su denominación a partir del nombre del emperador, el grupo indígena o su actividad principal. Así, ’Forum Augustus’ se llamaba así por haber sido creado en época del emperador Augusto; ’Forum Limicorum’ -el actual Xinzo de Limia-, porque hacía referencia a los límicos, la tribu gallega romanizada en ese asentamiento; y ’Forum Lignorum’ sería un enclave de leñadores. «En el caso de Forua, el topónimo actual deriva de la palabra latina ’forum’ (plaza pública, mercado). Tenemos el nombre, pero no conocemos el apellido», dice Martínez Salcedo.

Las estructuras desenterradas apuntan a un asentamiento que no sigue ningún tipo de planificación urbana y en el que la actividad metalúrgica tiene gran peso. Las ruinas se encuentran en la ladera sur de la colina de Elejalde y corresponden a talleres con hornos para la transformación del hierro y almacenes vinculados a un puerto fluvial que aprovecharía un meandro de la ría hoy inexistente. «El poblado en sí estuvo posiblemente situado en lo alto de la colina, donde se encuentra la iglesia», indica Unzueta. De los edificios que hubo alguna vez en la zona más alta, no queda nada. Los de la zona baja tuvieron diferentes usos entre el siglo I y el V.

Ascenso y declive

Los arqueólogos no pueden saber cuánta gente llegó a vivir en el lugar, pero de lo que están casi seguros es de que, aunque sólo hayan excavado el 20% del poblado, no hay que esperar hallazgos de piezas valiosas en sí, de mosaicos y frescos. «Este yacimiento es extenso; pero pobre. Aquí residen pequeños propietarios que viven del comercio y que no tienen dinero ni para grandes villas ni para objetos de lujo», sentencia el arqueólogo de la Diputación. Este foro, delimitado por una cerca defensiva, ofrece para el comercio productos agropecuarios, mármol de Ereño, hierro, herramientas de hierro, madera y todo aquello necesario para el tráfico marítimo, desde víveres hasta repuestos. Las mercancías son transportadas en embarcaciones de fondo plano hasta Portuondo o Bermeo, donde se traspasan a barcos de carga que navegan por un Cantábrico vigilado por la flota militar imperial.

El poblamiento de Forua coincide en el tiempo con el despoblamiento del castro de Kosnoaga. Es lo mismo que sucede en otros puntos de la cornisa cantábrica donde la llegada de los romanos conlleva un traslado de la población indígena desde sus poblados en altura, en los que se dedican al pastoreo, a los nuevos asentamientos fundados por los invasores, como San Sebastián y Castro Urdiales. Si los aborígenes son hostiles, así se impide que se subleven; si son aliados, no tiene para ellos sentido vivir en lo alto del monte cuando Roma garantiza la ’pax’ y pueden mudarse al valle.

«Hay muchos foros que con el tiempo derivan en ciudades; pero éste no es el caso de Forua, ni por población ni por recursos», explica Martínez Salcedo, cuyo equipo ha acabado este año de delimitar la llamada estructura 7. El edificio, de unos 560 metros cuadrados y que parece ser un conjunto de talleres y almacenes ordenados alrededor de un patio, es el más grande de época romana descubierto en el norte peninsular.

El asentamiento de Forua vive su época dorada en el siglo II -acoge entonces una guarnición de la legión en un cuartel cercano al puerto- y entra en decadencia en el siglo IV. La inestabilidad política y social, unida a la caída de actividad en la ruta marítima del Cantábrico, hace que, a partir de ese momento, la población abandone el poblado y se refugie en cuevas próximas como Peña Forua, Aurtenetxe, Goikolau, Santimamiñe El Imperio desaparecerá. Sólo quedarán en Forua los restos de lo que fue -ruinas de edificios, fragmentos de cerámica y de vidrio, monedas, útiles de metal...- y un nombre que ha llegado hasta nosotros.

«El transporte en barco es cien veces más barato»

«El transporte en barco es cien veces más barato que el terrestre». Esta frase de Mikel Unzueta resume el interés de los romanos por dominar la franja costera cantábrica. La gran potencia de hace dos milenios estaba centrada en el Mediterráneo; pero se había extendido hasta el norte de Europa. Comunicar ambos mundos por rutas terrestres era más caro e inseguro que hacerlo por mar, que a su vez exigía el control de todo el litoral.

El aprovisionamiento de las tropas destinadas en las fronteras del Imperio y el transporte comercial salpican la costa cantábrica de puertos. «Los primeros contactos de los indígenas con los romanos se dan en la costa hacia el cambio de era y están íntimamente ligados con el comercio marítimo y la navegación de cabotaje», explica Ana Martínez Salcedo. Esta arqueóloga y Unzueta, a quienes puso tras la pista del yacimiento de Forua el historiador Antonio Rodríguez Colmenero, empezaron a excavar en el lugar con el apoyo del prehistoriador vizcaíno Juan María Apellániz en 1982. Siete años después, asumió el proyecto la Diputación.

En el País Vasco, se han encontrado restos de un gran puerto en Oiasso (Irún), y de otros más pequeños en Cabo Higer, San Sebastián, Zarautz, Getaria, Mutriku, Lekeitio, Forua, Portuondo (Mundaka-Sukarrieta), Bermeo, Plentzia, Bilbao, Ansio Ugarte y Santurtzi-Portugalete. Estos asentamientos servían de escalas para el transporte marítimo y, al mismo tiempo, de salida para los productos de la zona y del norte de la Meseta, y de entrada para otros importados.

Paralelamente al nacimiento de los enclaves costeros de nueva fundación, mueren los castros, los poblados indígenas situados en lo alto de colinas. Sus habitantes bajan al valle fluvial y a la costa, y se integran en los nuevos centros urbanos creados por los romanos para gestionar esta parte del Imperio.

Abierto al público

La Diputación de Vizcaya presentó ayer a la prensa el yacimiento romano de Forua veintitrés años después de su descubrimiento y en plena campaña de excavación. La institución foral, que financia las excavaciones desde 1989, abrirá el lugar a las visitas de colegios en la próxima primavera.

«El reto es dar a conocer a la opinión pública lo que hasta ahora únicamente conoce la comunidad científica», dijo ayer Belén Greaves. La diputada de Cultura asegura que los visitantes podrán ver no sólo los restos sobre el terreno, sino también «cómo trabajan los arqueólogos».

Fuente: LUIS ALFONSO GÁMEZ/FORUA / © Copyright EL CORREO DIGITAL, 10 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg051110/
prensa/noticias/Sociedad/200511/10/VIZ-SOC-056.html


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*** Vías y comercio en Euskal Herria en época romana

Por Eliseo Gil, Idoia Filloy

Contrariamente a una cierta imagen mental muy extendida, Euskal Herria ha contado con un muy razonable sistema de comunicaciones en la Antigüedad. En esta ocasión vamos a centrar nuestra atención en una de las implicaciones de estas primeras redes viarias. Nos referimos al comercio, al tránsito de mercancias cuyo rastro inequívoco puede conocerse a través de la investigación arqueológica.

En primer lugar vamos a acotar el ámbito cronológico escogido, hablamos de la etapa romana que, convencionalmente, -y para lo que ahora nos ocupa- situaremos entre el siglo primero antes de Cristo y el quinto después.

No existía una única motivación para el trazado de las vías, si en un primer momento obedecieron fundamentalmente a las necesidades del proceso de conquista, tempranamente comenzaron a tomar peso específico las cuestiones relacionadas con la explotación del territorio. De la misma manera no pensemos en un único trazado homologado e inalterable. A lo largo de los mencionados 600 años hubo una paulatina incorporación de trazados secundarios, haciendo más densa la red de comunicaciones.

Lógicamente no todos los caminos eran lo que imaginamos como calzadas, sino que se parecerían más a nuestras pistas agrícolas. Ahora bien, junto a las principales ciudades su aspecto sería más monumental, un nivel al que contribuían las grandes obras públicas, como los puentes. Algunos de ellos aún dan carácter a nuestro paisaje -como los restos del otrora imponente Puente de Mantible, en la Rioja Alavesa-. Tampoco todas las vías eran terrestres, hay que decir que en época romana era mucho más barato el transporte marítimo, y desde luego para nuestro País tuvo una importancia fundamental la así denominada como via maris, complementando a las comunicaciones convencionales.

Comenzando de Sur a Norte, Euskal Herria contaba con los siguientes ejes viarios. En primer lugar estaba la citada via maris, una ruta de cabotaje que unía los puertos de la fachada atlántica. Como puntos extremos tendríamos al Oeste la ciudad de Flaviobriga (Castro Urdiales) y al Este el puerto comercial de Oiasson (Irun). La investigación va rellenando los vacíos entre ambos y ahora disponemos ya de notables datos sobre enclaves de estos momentos, como Lekeitio u Ondarribia. Este sistema de comunicaciones del arco atlántico no puede entenderse sin un contexto más amplio en el que se integrarían ciudades tan importantes como Gijón o la aquitana Burdigala (Bordeaux). Aproximadamente por el centro del terrritorio discurría la principal vía terrestre de comunicaciones: la Astorga- Burdeos, que contaba como puntos extremos con la ciudad de Asturica Augusta (Astorga) -a su vez nudo de comunicaciones como cabecera de la "ruta de la plata", que ascendía desde el Sur peninsular- y con la citada Burdigala. Al interior de Euskal Herria unía localidades como Deobriga, Veleia, Suestatium, Tullonio, Alba, Araceli, Alantone, Pompaelo, Iturissa, Summus Pyrenaeus o Imus Pyrenaeus. Entre ellas es obligado destacar las pujantes ciudades de Veleia (Iruña de Oca, Álava) o Pompaelo (Iruñea/Pamplona). Aún más al Sur discurría tangencialmente la vía del Valle del Ebro, que enlazaba notorios núcleos urbanos como Calagurris (Calahorra) o Gracchurris (Alfaro). Además de estos trazados mayores Este -Oeste se contaba con una serie de rutas Norte-Sur, que garantizaban la articulación del territorio, nos referimos -por ejemplo- a vías como las que unían Flaviobriga con Deobriga, pasando por enclaves tan destacables como el de Las Ermitas (Espejo, Álava), o la que llevaba de Oiasson a Pompaelo.

Hagamos ahora un repaso a lo que circulaba por todas esas vías. Primeramente, ¿qué se producía en nuestro País? Fundamentalmente productos agropecuarios. Recordemos que, según los recientes estudios sobre paleobotánica, al menos desde el primer milenio antes de Cristo la zona mediterránea de Euskal Herria destacaba por su producción cerealística. También hay que reseñar la explotación de los metales de la vertientecantábrica -hierro, galena, plata, etc.- Del mismo modo se utilizó la caliza decorativa conocida como "mármol" de Ereño o "rojo Bilbao", profusamente explotado en época romana, fundamentalmente como aplacado decorativo para los edificios de buen porte. Un claro testimonio de ello lo tenemos en la ciudad de Veleia (Iruña de Oca, Álava), donde abunda el Ereño utilizado como revestimiento, para cornisas, para molduras e incluso como soporte epigráfico.

Los grandes centros productores de manufacturas quedaban fuera de nuestro ámbito, aunque contamos con algunas factorías especializadas. Una decidida vocación metalúrgica puede establecerse para los asentamientos de Forua (Gernika) o Aloria (Orduña/Arrastaria), mientras que en Guethary (Laburdi) se localizaron las instalaciones de una factoría de salazones.

En la categoría de centros receptores de mercancías destacarían los enclaves portuarios, como el citado de Oiasson (Irun) si bien lo que se conoce de él, por el momento, se remite en exclusiva a época altoimperial.

La última categoría corresponde a los centros de consumo, en los que a su vez tenemos todo un panorama: desde enclaves rurales a ciudades, siendo éstas los centros consumidores por excelencia, sin olvidar que además las grandes ciudades ejercen un papel de redistribución de mercancías en su ámbito de influencia. Es decir, se trata de aquellos lugares donde mayor potencial encontramos para la investigación y para la reconstrucción histórica y de la vida cotidiana de estos momentos.

Finalmente nos falta saber qué era lo que llegaba hasta los distintos enclaves de Euskal Herria. La respuesta es simple, aunque difícil de explicar en breves líneas. Se recibía prácticamente la totalidad de las manufacturas que se producían a lo largo del Imperio. Es obligado referirse a las producciones cerámicas, uno de los materiales más abundantes en nuestros yacimientos arqueológicos y que tantas precisiones nos permiten a la hora de establecer no sólo circuitos comerciales, sino fechaciones precisas, hábitos culinarios, etc. En nuestros museos se custodian centenares de miles de fragmentos cerámicos procedentes de los distintos lugares de habitación: ingentes cantidades de vajilla fina de mesa -la sigillata-, producida en los vecinos talleres del área de Tritium Magallum (Tricio, La Rioja), y en menor medida en los alfares itálicos o en los gálicos de Montans o La Graufesenque; vajilla de cocina regional del valle del Ebro, pero también proveniente de los alfares africanos e itálicos; recipientes de vidrio regionales e italianos. A lo largo de la historia del Imperio otros centros productores toman el relevo y se reestructuran los mercados. Las sigillatas se producen ahora en el entorno del Najerilla y el norte de Burgos, pero también se importan desde África, las Galias e incluso desde Asia menor. Así mismo llegan recipientes de vidrio desde África y desde la zona renana.

Todo un panorama para una zona tradicionalmente considerada autárquica y cerrada.

Para saber más: Isturitz 8 y 9 "1er. Coloquio Internacional sobre la romanización en Euskal Herria", Ed. Eusko Ikaskuntza.

El próximo 2º Coloquio que se celebrará en el año 2000 plantea además como tema monográfico "El artesanado en la Antigüedad. Producción, distribución y consumo".

Resulta totalmente recomendable la visita a museos de Arqueología de Álava (Vitoria-Gasteiz), Museo de Navarra (Iruñea/Pamplona) o Museo de Aquitania (Bordeaux).


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Eliseo Gil Zubillaga es vicepresidente del Instituto Alavés de Arqueología

Idoia Filloy Nieva participa en el programa de investigación sobre el yacimiento de Iruña/Veleia (Iruña de Oca)

Fuente: http://www.euskonews.com/0037zbk/gaia3705es.html


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Un pueblo que aún fascina a los arqueólogos tras 23 años de estudios y descubrimientos

Forua alberga uno de los yacimientos romanos más grande y mejor conservado del cantábrico oriental

El sorprendente hallazgo en el subsuelo de la iglesia de Forua es el último de una larga lista de descubrimientos que fascina desde hace 23 años a los arqueólogos. Los expertos sienten predilección por este pequeño pueblo rural de apenas 980 habitantes, pero cuyas entrañas custodian aún un sinfín de secretos. Enigmas que están casi siempre relacionados con el mundo romano. Y es que el enclave alberga uno de los yacimientos de aquel imperio más grandes del norte de España y, sin duda, el mejor conservado del cantábrico oriental.

Ana Martínez Salcedo, la directora del grupo de expertos que ha actuado en la iglesia de San Martín, es también la impulsora de los estudios que la Diputación ha desarrollado durante más de dos décadas en la zona. La institución foral, que ya es propietaria de 10.000 metros cuadrados de terreno, confía en seguir sacando a la luz poco a poco, despacio, pero sin pausa, nuevos elementos del fascinante pasado de Forua.

Por el momento, si se confirma que las tumbas más antiguas halladas en el templo pertenecen a la época bajoimperial romana (siglo IV), los expertos tendrán quizás nuevos elementos para reconstruir el final de la presencia romana en la ría de Urdaibai y el porqué de su decadencia.

Templo romano

Asimismo, todo parece indicar que la iglesia de San Martín se levantó sobre los cimientos de un antiguo lugar de culto o un edificio romano. Por ello, es posible que puedan aparecer nuevos restos en los alrededores de la robusta construcción.

El Imperio se asentó en Forua hacia mediados del siglo I. La protección que brindaban las marismas frente al enemigo y el mar hacían del enclave un buen emplazamiento para construir un puerto. Además, los romanos comenzaron a apreciar pronto algunas de las materias primas que aún hoy abundan en la zona: el extraordinario mármol de Ereño, la pesca y el hierro.

Todo se cargaba en barcazas, que eran arrastradas por la corriente hacia la desembocadura, donde aguardaban los barcos de la flota imperial. El comercio fue intenso, sobre todo durante la época dorada del asentamiento, en el siglo II. El pueblo acogió entonces una guarnición de la legión romana, acantonada en un cuartel cerca del puerto.

Los estudios sobre este pasado imperial aún continúan y durarán todavía muchos años más. Con todo, hay quien piensa que el yacimiento impide el crecimiento urbanístico del municipio. La valla del poblado ha sido dos veces derribada en poco más de tres meses.

Fuente: JOSU GARCÍA/GERNIKA / El Correo Digital, 3 de abril de 2006
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060403/
prensa/noticias/Sociedad/200604/03/VIZ-SUBARTICLE-040.html

Hallan en el subsuelo de la iglesia de Forua una de las necrópolis más importantes de Vizcaya

Los arqueólogos encuentran un centenar de tumbas que datan desde la época romana hasta el siglo XIX Unas obras en el templo dieron pie al descubrimiento


HISTORIA DE LA IGLESIA

Nombre: San Martín de Forua.

Localización: Barrio de Elexalde.

Orígenes: la iglesia fue fundada entre finales del siglo XI y principios del XII, según los estudios realizados en 1795 por el historiador Juan Ramón Iturriza.

Motivo: el templo fue erigido durante el papado de Urbano II por los señores de la zona para no tener que ir a oír misa a otras localidades más alejadas.

Sucesivas reformas: el edificio original era muy modesto y fue sometido a diversas reformas a lo largo de los tiempos.

Siglo XVI: se acomete su ampliación y se le dota de un estilo gótico-renacentista, muy típico de los canteros vizcaínos de la época.

Unificación social: curiosamente, la iglesia adopta una forma de salón casi cuadrado, es decir, las tres naves permanecen a la misma altura, sólo separadas por columnas. Con ello se consigue que todos los fieles vean el altar por igual (igualdad de lege).
Hallazgo sorprendente: en el siglo XVIII se encuentra un ara romana (piedra para sacrificios) que es reconvertida en pila bautismal.

Siglo XVIII: se llevan a cabo numerosas reformas que desembocarán en el aspecto que actualmente tiene la iglesia de San Martín. También se encargan numerosas tallas.

El pequeño pueblo de Forua sigue siendo una gran caja de sorpresas para los arqueólogos vizcaínos. El subsuelo de esta localidad limítrofe con Gernika esconde una riqueza histórica que, poco a poco, va viendo la luz. Los nuevos descubrimientos ayudan a conocer y comprender una parte de lo que fue el pasado del territorio y los habitantes que lo poblaron. El hallazgo más reciente ha tenido lugar en la iglesia de San Martín, donde en las últimas semanas se han desenterrado cerca de un centenar de tumbas, cuya antigüedad oscila entre 200 y 1.600 años.

En conjunto, estos enterramientos conforman una gran necrópolis secuencial, de mayor a menor antigüedad, que permitirá a los expertos estudiar con precisión los diferentes ritos funerarios y la historia de la iglesia, a lo largo de casi dos milenios.

El sorprendente hallazgo ha tenido lugar con motivo de unas obras de saneamiento proyectadas por el Obispado. Dado que el templo se encuentra en una zona de presunción arqueológica, un grupo de expertos se desplazó al lugar para verificar la marcha de los trabajos. Tan pronto como se levantó el suelo, comenzaron a aparecer los restos.

Los especialistas, dirigidos por Ana Martínez Salcedo y José Luis Ibarra, trabajan todavía en esta intervención arqueológica, que está dando muy buenos resultados. Aunque la excavación todavía está sin concluir, los investigadores ya han constatado que la iglesia alberga una de las secuencias históricas más completas de necrópolis cristianas de Vizcaya. Y es que en diferentes capas están agrupados cerca de 2.000 años de historia.

El trabajo, que comenzó el pasado mes de noviembre, ha permitido descubrir enterramientos de tres épocas bien diferenciadas. A falta de los resultados de las pruebas de datación con el carbono 14, los restos hallados podrían extenderse hasta el periodo bajo imperial romano del siglo IV, algo que constataría la fuerte implantación de esta cultura en la zona. «Por su proximidad al poblado romano ya esperábamos encontrar restos de esta época», señalaron fuentes de la dirección del Departamento de Cultura de la Diputación.

La excavación ha estado condicionada por la estructura de la iglesia, que en su última reforma quedó configurada como un templo de planta de salón (casi cuadrada). Las investigaciones, sin embargo, han constatado la presencia de elementos constructivos de la época romana y posteriores.

La investigación se ha desarrollado en toda la planta del recinto, aunque se han diferenciado tres espacios a la hora de profundizar en el subsuelo. «Se constata una ocupación muy intensa de este espacio como cementerio. En todos los casos los tumbas están orientadas hacia el este», apunta Martínez.

Los restos más antiguos se han encontrado en la zona más próxima al altar. A casi metro y medio bajo el suelo han aparecido restos de necrópolis desde la época altomedieval hasta una fecha todavía por determinar. También se ha observado la presencia de elementos romanos.

Restos de cerámica

«Las inhumaciones más antiguas son de tres tipos: en fosa, en cajas de piedra y en muretes», añadela arqueóloga. En este punto también se han encontrado restos de cerámica, vidrio y una moneda todavía por datar, aunque los expertos creen, casi con seguridad, que es romana. «No han aparecido elementos de ajuar como podrían ser joyas u otros ornamentos; en general -detalla Ana Martínez Salcedo- lo que ha aparecido son piezas de uso cotidiano, como platos o utensilios para beber».

A la entrada del templo están situadas las necrópolis del siglo XV y principios del XVI. Son enterramientos en fosa simple. Los restos oseos están muy alterados porque la tierra es ácida y ha corroído los huesos.

«De esta fase bajomedieval los datos con los que contábamos eran escasos, por lo que los restos encontrados permitirán reconstruir el proceso histórico del enclave con todos sus momentos constructivos. En otras ocasiones los enterramientos de épocas posteriores han destruido lo que se encontraba debajo pero en este caso no ha sido así», explica Martínez. Por último, en el espacio central del recinto religioso se encuentran las necrópolis de los siglos XVIII y XIX, en las que los cuerpos están enterrados en cajoneras, y que «no se tocarán», ya que están suficientemente documentadas.

Fuente: JUAN PABLO MARTÍN/GERNIKA / El Correo Digital, 3 de abril de 2006
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060403/
prensa/noticias/Sociedad/200604/03/VIZ-SOC-039.html


El mundo romano en las Islas Baleares

El mundo romano en las Islas Baleares

Foto: Guerreros menorquines y piezas procedentes del Museo de Mallorca. Una diosa que fue hallada en Eivissa. Foto: JAUME MOREY. La exposición exhibe 200 piezas arqueológicas en el centro cultural de la entidad hasta el 26 de febrero.

Palma. La Caixa recorre siete siglos de legado romano en Baleares.

Las fuentes escritas hablan de la llegada de los romanos a Baleares por necesidad de parar a la piratería, aunque el motivo principal fue la estrategia militar y comercial. La llegada de las naves de Quinto Cecilio Metelo en el año 123 a.C. conquistaron Mallorca y Menorca, mientras que las Pitiusas se incorporaron a la órbita romana mediante un pacto, un hecho que marcaría las costumbres, la lengua y el derecho de esta población hasta nuestros días.

La fundación la Caixa presentó ayer su exposición El mundo romano en las Islas Baleares, una muestra organizada y producida por la Obra Social la Caixa que ofrece un recorrido por los siete siglos, mostrando una realidad tan lejana y desconocida como potente y que se exhibe hasta el 27 de febrero en el centro cultural de esta entidad.

«La llegada de las tropas romanas supuso para las Islas el paso de la prehistoria a la historia», aseguró el director ejecutivo de la Obra Social la Caixa y director general de la Caixa, Josep F. de Conrado i Villalonga, quien marca la romanización como «la llegada al mundo de la civilización».

La exposición reúne 200 piezas que reconstruyen esta aventura apasionante y que también han vivido una vida propia que se inició en colecciones particulares hasta llegar a museos de prestigio como la Hispanic Society de Nueva York, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo de Arqueología de Cataluña, el Museu de Mallorca y el Museo Monográfico de Pollentia.

Su estructura parte de un periodo de prerromanización «que muestra las diferencias respecto a las épocas posteriores, al que sigue la época romana vertebrada en distintos temas que dan testimonio de las creencias, vida cotidiana, la transformación territorial, la implantación de las ciudades, el comercio, el ocio, el concepto de la muerte y el fin de la dominación.

23 instituciones

Han sido un total de 23 las instituciones y colecciones que han prestado sus obras para reunirlas por primera vez en una muestra. La Hispanic Society of America (Nueva York), el Museo de Mallorca, el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, el Museo de Menorca, la Bibliothèque Nationale de France (París) y el Museo de Arqueología de Cataluña, entre otras han aportado su granito de arena a esta exposición.

Conrado i Villalonga mostró su orgullo al respecto, ya que El mundo romano en las Islas Baleares continúa con la línea de actividades culturales que «hemos centrado en el lado social» y se refirió a programas centrados en la violencia doméstica, el medio ambiente, en la juventud, los más mayores y también habló sobre las propuestas en materia de becas o de vivienda, todo ello con un montante de 300.000.000 de euros de presupuesto para 2006.«La exposición destaca el valor a nuestro patrimonio cultural de los pueblos,intentando sensibilizar a la sociedad de sus propios valores artísticos, humanos y patrimoniales», añadió.

Vida pública y privada se juntan en torno a 200 piezas arqueológicas de todo tipo, como las grandes esculturas con toga que se colocaron en los espacios públicos de la ciudad, figuras votivas de diferentes divinidades, ánforas para el comercio, cerámica de cocina, vajillas de mesa, joyas, ungüentarios para los perfumes, indumentaria de gladiadores, lápidas funerarias y una lista de objetos que transportan a la vida cotidiana de las Baleares en época romana.

Las islas prerromanas; 123 a. C, el año de la llegada; la implantación territorial; la imagen de los dioses; Mare Nostrum, nuestro mar; de la cocina a la mesa; la joya como talismán; cultura romana, cultura lúdica; los rituales de la muerte; la transformación del mundo antiguo; y a la búsqueda del pasado vertebran la muestra. Precisamente, es en este apéndice final donde se proponen una serie de retos y se reivindica un mayor esfuerzo para conocer el pasado romano de las Islas. En este sentido, el conseller de Educación y Cultura, Francesc Fiol, invitó a la reflexión: «a menudo buscamos nuestra identidad fuera y nos, bastaría con mirar hacia nuestras raíces».

Las joyas: un talismán en tiempos de los romanos

En los yacimientos arqueológicos de las Illes Balears se han encontrado esmeraldas, perlas, amatistas, azabaches, rubíes... que formaban parte de joyas que se usaban para adornar las personas pero también las esculturas y de las que se nos muestran algunos ejemplos como collares, pulseras, pendientes y agujas.

Los romanos se ocupaban mucho de embellecer su cuerpo con joyas pero dedicaban todavía más atenciones a la higiene corporal y en este aspecto los elementos de tocador son fundamentales. Usaban el aceite de oliva para los masajes y después limpiaban la piel con un estrígilo, se sumergían en los baños y utilizaban ungüentos perfumados de los que se han encontrado una serie de recipientes (presentes en la exposición), además de peines o espejos.

En cuanto a los rituales, la muerte comporta también un espacio en la exposición ilustrada con piezas como urnas funerarias, estelas y lápidas. Los romanos practicaron el rito de cremación de los cuerpos de los muertos de forma generalizada hasta el siglo II dC; a partir de entonces se impulsó la inhumación.

Pero la cultura romana destacaba por su carácter lúdico. El ocio jugaba un papel fundamental en la vida romana y eran los espectáculos públicos los que tenían más éxito por ser gratuitos. En Mallorca se conserva el teatro de Pollentia y se supone que también en Palma había otro. En los teatros se representaban tragedias y comedias, pero fueron el mimo y la pantomima las que triunfaron en provincias. Otro lugar para el ocio eran las termas donde además de baños y masajes se ofrecía música. En Pollentia hay restos de unas termas y todo indica que Palma también las tenía.

Y, como no, la gastronomía. La exposición ofrece una cincuentena de piezas como jarras, platos, ollas, bandejas, morteros, copas, sartenes y tazones para conocer mejor las costumbre en la mesa y la manera de consumir los productos, y también algunas de las recetas como la preferida de Cicerón según Apicio: el guiso al queso.


Fuente: MAYTE AMORÓS
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES, 9 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.elmundo-eldia.com/2005/11/09/cultura/1131490803.html


** Lugar y dirección:

Centre Cultural de Palma
Plaça Weyler, 3
07001 PALMA DE MALLORCA (ILLES BALEARS)

Alicante. Hallan en Villajoyosa la ciudad romana de Alonis tras dos siglos de búsquedas

Alicante. Hallan en Villajoyosa la ciudad romana de Alonis tras dos siglos de búsquedas Foto: Llorca y Santapau contemplan la monumentalidad del hallazgo. Los restos apuntan a un asentamiento secundario o el barrio portuario asociado a la ciudad, pero el equipo de arqueólogos no descarta que se trate de la misma Alonis.

La ciudad de Alonis, una de las diez que en la época romana de la Península tenía estatuto jurídico en la Comunidad, podría haber aparecido al fin en Villajoyosa, después de dos siglos de infructuosa búsqueda. Alonis, con una importante infraestructura portuaria, había permanecido oculta a pesar de las múltiples investigaciones destinadas a localizarla emprendidas desde el siglo XVIII, pero ahora numerosos indicios apuntan a que podría hallarse en el mismo corazón de la localidad de la Marina Baixa.

Las excavaciones realizadas por el equipo que dirigen los arqueólogos Diego Ruiz y Amanda Marcos han dado su fruto con la aparición de un yacimiento arqueológico romano de considerables dimensiones.

Aunque la riqueza arqueológica de Villajoyosa es patente, se trata del descubrimiento más importante realizado hasta la fecha en la localidad, ya que abre la posibilidad, según el arquitecto municipal, Antonio Espinosa, de que la propia localidad vilera sea la tan buscada Alonis. Según Espinosa, las excavaciones han permitido localizar una extensa área arqueológica, «que debe pertenecer a un núcleo de población romano imperial relacionado con el importante puerto de Alonis y quizá con la propia ciudad», cuyo «territorium» o término era la actual comarca de la Marina Baixa.

El alcalde de Villajoyosa, José Miguel Llorca, se mostró impresionado en su visita al yacimiento por «el tamaño» del mismo y «los hallazgos» efectuados en éste, que a su juicio ratifican «la capitalidad arqueológica e histórica» de su ciudad en la comarca.

Localización desconocida

Las hipótesis de los investigadores no se basan exclusivamente en el actual yacimiento. Al margen de los numerosos restos que han ido apareciendo bajo Villajoyosa antes de la actual excavación en la zona de la Jovada, en el sector Jovada II ya se había hallado una calzada pavimentada que enlazaba con la descubierta en la Creueta en el año 2001, canalizaciones de agua, un atrio porticado con bases de pilares, depósitos impermeables revestidos con mortero, pinturas murales en las paredes o numerosas habitaciones, signos inequívocos de la existencia de una villa o gran residencia asociada a la presunta Alonis.

El concejal de Cultura, Marcos Santapau, considera que el yacimiento de la Jovada posee un «excepcional valor científico y cultural», dados «la monumentalidad y el estado de conservación, fuera de lo común, de estas estructuras». Santapau destaca además la curiosa coincidencia de que los restos del que podría haber sido un importante núcleo romano se hayan econtrado «entre el nuevo auditorio, la finca de la Barbera, la nueva estación del TRAM y el Centro Social», o lo que es lo mismo, «en pleno centro cultural de la localidad».

Alonis pronto podría dejar de ser una de las escasas ciudades romanas de la Comunidad cuya localización exacta se desconoce. El museo vilero conserva inscripciones de la época, como la dedicada a un alcalde romano o la que conmemora la restauración del mercado municipal en el siglo II, y en el solar actualmente excavado ha aparecido un nuevo fragmento de inscripción, hecho que aumenta las sospechas de que se trate de un núcelo urbano o asentamiento secundario, lugares donde suelen hallarse.

Fuente: D. MARTÍNEZ / ABC.es, 5 de noviembre de 2005
Enlace: http://sevilla.abc.es/sevilla/pg051105/prensa/noticias/Valencia/
Valencia/200511/05/NAC-VAL-172.asp


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(2) Hallan en La Vila Joiosa los restos de una ciudad romana del siglo I d. C.


INVESTIGANDO EL PASADO. TRABAJOS ARQUEOLÓGICOS QUE SE ESTÁN LLEVANDO A CABO EN LA PARTIDA CHOVAES DE LA VILA

Los arqueólogos confirman que el hallazgo, ubicado en la partida de Chovaes, corresponde al núcleo poblacional de la villa de Alonis

La Vila Joiosa se confirma como la ciudad romana de Alonis, tras el hallazgo presentado ayer por el Consistorio vilero en la partida Chovaes. El yacimiento es uno de los descubrimientos más importantes jamás realizado en La Vila Joiosa, según ha manifestado el arqueólogo municipal, Antonio Espinosa, quien ha asegurado que «no podemos descartar que estemos ante la propia ciudad romana de Alonis». Alonis era una de las diez ciudades con estatuto jurídico de la Comunidad Valenciana en la época, cuyo territorium o término era la comarca de La Marina Baixa.

Según ha explicado Espinosa, «las excavaciones han permitido localizar una extensa área arqueológica, que debe pertenecer a un núcleo de población romano imperial relacionado con el importante puerto marítimo de Alonis y, quizá, con la propia ciudad», que podría datarse entre los años 15 y 20 del primer siglo después de Cristo.

Los restos más destacables y mejor conservados en la partida Chovaes son unas termas, localizadas en el sector Chovaes I, en las que se conservan muros de hasta dos metros de altura, con el sistema de pilares completo que sustenta los pisos para la circulación de aire caliente en tres habitaciones, la sauna (sudatio), piscina de agua caliente (caldarium), depósito de agua, un horno para calentar el aire (praefurnium) y canalizaciones para la circulación de agua por el complejo.

Dadas las dimensiones de la parte caliente de las termas, y teniendo en cuenta que falta por excavar como mínimo la parte templada (tepidarium), la piscina de agua fría (frigidarium) y el vestuario (apodyterium), parece que el conjunto poseía unas dimensiones considerables y que podría pertenecer a la villa excavada en el sector Chovaes II, pero sin que los expertos descarten por el momento un carácter público, es decir, que fueran obra del «municipium», dentro del barrio portuario, o incluso que nos encontráramos ante parte de la propia ciudad.

La envergadura de los restos hallados ahora apoyan la entidad del asentamiento, puesto que en el sector Chovaes II se ha encontrado una calzada pavimentada que enlazaba con la detectada en la Creueta en 2001, con largas canalizaciones de agua, un gran atrio porticado con bases de pilares, depósitos de agua revestidos de mortero impermeable, pavimentos de cal, paredes con pintura mural y numerosas habitaciones, que podrían pertenecer a una gran residencia asociada a este núcleo de población.

Por su parte, el concejal de Cultura Marcos Santapau ha afirmado que «la monumentalidad y el estado de conservación fuera de lo común de estas estructuras, nos sitúan ante un yacimiento de valor científico y cultural, que incide en la relevancia histórica de La Vila Joiosa como capital de la comarca en época romana».

La incógnita de la localización

Alonis es una de las pocas ciudades romanas, de las diez conocidas, cuya localización exacta es todavía una incógnita. Alonis ha esquivado las numerosas investigaciones realizadas desde el siglo XVIII, pero, las excavaciones efectuadas bajo la dirección de los arqueólogos Diego Ruiz y Amanda Marcos han dado como resultado el hallazgo de un yacimiento arqueológico romano de grandes dimensiones. Sin embargo, en el solar excavado en La Vila ha aparecido un pequeño fragmento de inscripción, algo que sólo suele suceder en los núcleos urbanos romanos o en los asentamientos secundarios, como los vici.

Fuente: C. Ferrer, la Vila Joiosa / Levante Digital, 5 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=148537&pIndiceNoticia=29&pIdSeccion=17


Cáceres. El yacimiento del Mayoralgo confirma el origen puramente romano de la ciudad

Cáceres. El yacimiento del Mayoralgo confirma el origen puramente romano de la ciudad Foto: Lápida de Norba Caesarina. Inscripción funeraria encontrada en la necrópolis de Norba que se situaba fuera de la ciudad,a lo largo de la Vía de la Plata hacia Augusta Emerita. (c) jugimo / Imagen publicada por: jugimo en celtiberia.net

La primera ocupación hallada data del siglo I a. C. y es el antecedente de Norba Caesarina Las excavaciones son una ruta arquitectónica por más de 2.000 años de historia cacereña

SECUENCIA DE OCUPACIÓN

Fase 1: Primera mitad del siglo I antes de Cristo. Ocupan el área miembros de los cercanos campamentos militares romanos.

Fase 2: Siglos I a III. Construcción de la colonia Norba Caesarina.

Fase 3: Siglos III a V: Construcción de una muralla y reforma urbanística que supone la degradación de la ciudad.

Fase 4: Siglos V a VIII: Degradación paulatina del área, que pasa a convertirse en un arrabal.

Fase 5: Siglos VIII a X. La zona se constituye como arrabal para funciones industriales.

Fase 6: Siglos X a XIV: El área se revitaliza tras estabilizarse la región.

Fase 7: Siglos XIV a XVI: Se construye el palacio de Mayoralgo. La economía crece gracias a la ganadería.

Fase 8: Sigolos XVI a XVIII: Reformas de poca entidad.

Fase 9 : Siglos XVIII a XX. Reformas funcionales en el palacio.

Fase 10: Siglo XXI. Caja Extremadura reforma el edificio.


Antes de la fundación de Norba Caesarina existió otra ciudad en el espacio que hoy ocupa la Ciudad Monumental. Fue en el siglo I antes de Cristo, en los últimos años de la república romana previos a la llegada del imperio, y hoy podemos saberlo gracias al yacimiento arqueológico que ha quedado al descubierto tras la reforma del palacio de Mayoralgo.

Los investigadores han descubierto allí, en el patio trasero, una construcción de piedra que les permite asegurar que el origen de la ciudad de Cáceres es puramente romano y sin participación aborigen, es decir, que no se construyó sobre ningún castro anterior. El director de las excavaciones, el arqueólogo Hugo Chautón, afirma que la cerámica hallada en esa vivienda permite ser muy concreto y situarla «entre el 80 y el 70 antes de Cristo».

Los trabajos realizados en el patio del Mayoralgo desde el año 2001 han dejado a la luz un extenso yacimiento de 531 metros cuadrados, en el que pueden verse mezcladas estructuras que abarcan desde esa época tardo-republicana hasta las últimas actuaciones acometidas en la era contemporánea, más de 2.000 años de historia superpuestos que ahora han quedado a la vista de todos. Caja Extremadura, propietaria del inmueble, ha acondicionados el yacimiento con pasarelas, luces y paneles informativos que permiten realizar una visita en el tiempo desde los orígenes de Cáceres hasta la actualidad.

Hugo Chautón insiste en la tremenda importancia de esta actuación. Las estructuras descubiertas permiten fijar sin duda alguna los orígenes romanos de Cáceres y la situación exacta del área monumental de Norba Caesarina, de la cual hasta ahora se tenía cierta información imprecisa, pero no evidencias tajantes. Además, los arqueólogos han podido fechar la fundación en la época correspondiente a los emperadores Tiberio y Claudio tras analizar el derribo del entramado urbano anterior.

El director del yacimiento explica que Norba Caesarina conoció un tiempo de pujanza entre los siglos I y III, en la época romana altoimperial. Era una ciudad satélite de Emérita Augusta que se fundó como centro administrativo de los nuevos territorios conquistados en la expansión de la Lusitania. En el subsuelo del Mayoralgo han aparecido unas termas (frigidarium) y un aljibe de aquella época, además de otras estructuras más pequeñas correspondientes a un posible ninfeo y el patio porticado de una casa.

No obstante, Hugo Chautón matiza que la excavación sólo abarca una ínfima parte, algo así como un uno por ciento, de la extensión de Norba Caesarina, cuyos límites se encontraban entre tres y cuatro metros hacia el interior de la muralla medieval que conocemos hoy. Por lo tanto no se pueden establecer unas conclusiones generales claras y definitivas sobre la colonia con tan poco terreno estudiado, pero sí establecer su localización «con seguridad» en el recinto intramuros.

La construcción mejor conservada es un aljibe con dos brocales que serviría entre otras cosas para abastecer de agua a las termas, situadas a unos pocos metros de distancia. Su tamaño es considerable, y apareció tras retirar cuatro metros de tierra y seguir la boca del pozo que estaba en la superficie del patio del Mayoralgo, y que permaneció en uso hasta el siglo XVIII.

El espacio del aljibe ya se conocía y había sido utilizado, si bien es ahora cuando la superficie ha quedado al descubierto. Su análisis ha permitido además descartar que se trate de parte de un pasadizo, posibilidad que habían apuntado algunos investigadores.

Periodo bajoimperial

La siguiente fase de la que se han encontrado construcciones es la correspondiente al periodo romano bajoimperial, entre los siglos III y V. Es un momento en el que la zona va perdiendo monumentalidad en las construcciones que van sustituyendo a las anteriores, y de hecho los materiales antiguos se reutilizan en los nuevos edificios. El perímetro urbano crece y se delimita con una muralla, pero la ciudad original se va degradando. De esta época ha aparecido un taller de forja con un pequeño horno de ladrillo en bóveda, dos pilas de hormigón y otras estructuras adyacentes.

Hugo Chautón y su equipo han datado un total de diez fases constructivas basadas en los restos que han encontrado en el yacimiento del Mayoralgo, una secuencia ocupacional que hacen extensible al conjunto de la ciudad.

A partir del siglo V el área objeto de la excavación se convierte en un arrabal dedicado a funciones industriales. Permanece así durante casi mil años, hasta que la estabilización de la región en el siglo XVI permite que la zona se revitalice económicamente, gracias sobre todo a los prósperos negocios de la ganadería. En el siglo XV se construye el palacio y quedan enterradas todas las estructuras anteriores, de modo que a partir de entonces el interés arquitectónico de los restos hallados se reduce a reformas de pequeña entidad.

Todas estas transformaciones acometidas a lo largo de la historia de ese pequeño trozo de la ciudad han quedado ahora documentadas y a la vista en el yacimiento del Palacio de Mayoralgo. Las que más interés revisten son sin duda las más antiguas, que corresponden a los primeros asentamientos romanos y a la fundación y desarrollo de la colonia de Norba Caesarina.

Hugo Chautón destaca el esfuerzo realizado por Caja Extremadura al conservar el yacimiento y crear un recorrido que permite visitarlo, pues lo normal en estos casos es llevar a cabo un estudio más o menos pormenorizado, documentar los materiales y las estructuras encontrados y volverlos a cubrir para aprovechar el terreno. En este caso no se ha hecho así, sino que se ha colocado una cubierta protectora sobre la excavación y se ha instalado un sistema de pasarelas que permite realizar una visita por todo el yacimiento.

Materiales

Además de las estructuras ha aparecido durante los trabajos arqueológicos una gran cantidad de materiales de distintas épocas. En concreto son muy útiles las cerámicas, ya que por una parte permiten datar con exactitud la estructura donde aparecen, y por otra constatar las relaciones comerciales de los habitantes de Norba Caesarina, ya que la procedencia de los fragmentos es mu diversa. También se han encontrado muchas monedas, la mayor parte de época medieval.

Pero sin duda el hallazgo más importante fue el magnífico busto de bronce bañado en oro que apareció en noviembre de 2001, al poco tiempo de comenzar las excavaciones. Se trata de una pieza única en la Península Ibérica, cuya procedencia se sitúa en el siglo I después de Cristo.

El busto se encuentra desde entonces en el Museo de Cáceres, donde según Hugo Chautón está previsto habilitar una sala en la que se expongan los distintos materiales localizados en el yacimiento.

La excavación del palacio de Mayoralgo es la primera que se ha llevado a cabo en lo que hoy es el recinto intramuros. No cabe duda de que ofrece una nueva perspectiva sobre los orígenes de la ciudad y ha servido para responder a muchas interrogantes, aunque la mayor parte de la historia romana de Cáceres permanece oculta bajo las calles, monumentos y palacios de la Ciudad Monumental.

Aparece parte del foro en la zona de la Cuesta de Aldana

El yacimiento del palacio de Mayoralgo se corresponde con el área monumental de Norba Caesarina, pero a los arqueólogos les faltaba situar con exactitud el corazón de toda ciudad romana: el foro o plaza pública.

Como es lógico, en la parte antigua no se puede excavar, por lo que fue una zanja abierta en la Cuesta de Aldana para la instalación de líneas eléctricas lo la que permitió descubrir una serie de losas de granito de gran tamaño que los investigadores han identificado como parte del foro de Norba Caesarina.

También han ubicado los dos ejes principales sobre los que, a semejanza de los campamentos romanos, se construyó la ciudad. Son la vía decumana (de este a oeste) y el cardo (de norte a sur), un tipo de urbanismo del que existen otros ejemplos en Extremadura, el más relevante de ellos el caso de Mérida.

Norba Caesarina era un asentamiento de cierta importancia que según Hugo Chautón contaría con «todos los elementos propios de una urbe romana», tanto los que ya han aparecido, como el foro o las termas, como otros que aún permanecerían ocultos en el subsuelo, que podrían ser templos y, dado el tamaño de la colonia, hasta un teatro.

Asimismo, ha aparecido un tramo perfectamente conservado de calzada romana, que en principio sería un ramal que conectaría la ciudad con la Vía de la Plata.

Fuente: CLAUDIO MATEOS/CÁCERES / Hoy Digital, 1 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.hoy.es/pg051101/prensa/noticias/Caceres/200511/01/HOY-LOC-004.html

Mérida. La nueva imagen del Arco de Trajano podrá contemplarse a partir de mañana

Mérida. La nueva imagen del Arco de Trajano podrá contemplarse a partir de mañana Mérida. La nueva imagen del Arco de Trajano podrá contemplarse a partir de mañana

La presentación de los restos es uno de los actos del IV Simposio Internacional de Arqueología que se celebrará en el Palacio de Congresos hasta el sábado

La nueva integración de los restos arqueológicos del Arco de Trajano podrá contemplarse a partir de mañana. El consejero de Cultura, Francisco Muñoz, presidirá la inauguración de este espacio a partir de las 20.30 horas.

Este evento forma parte del programa del IV Simposio Internacional de Arqueología de Mérida, que se celebrará desde mañana hasta el próximo sábado en el Palacio de Congresos y Exposiciones.

Como explica el Consorcio de la Ciudad Monumental, en la nueva integración patrimonial del Arco de Trajano se han realizado tareas de conservación y acondicionamiento. También se ha dotado al monumento de iluminación artística y de una panelería interpretativa que contextualizará el arco dentro del conjunto monumental de culto imperial al que perteneció y del que constituía la principal puerta de acceso.

Desde hace años, el Instituto de Arqueología de Mérida desarrolla un proyecto de investigación sobre dicho monumento y todo el conjunto de culto imperial. En esta investigación se enmarca la reciente excavación arqueológica gracias a la cual ha podido documentarse una de las puertas laterales del arco y el pavimento original.

Se tiene constancia de estos elementos desde finales del siglo XVIII, como lo atestiguan las láminas que elaboró el investigador portugués Villena y Moziño sobre la excavación que él mismo dirigió entre 1791 y 1794.

La profesora Alicia María Canto recogió esta labor en el libro ’La Arqueología Española en la época de Carlos IV y Godoy. Los dibujos de Don Manuel de Villena Moziño. 1791-1794’, que publicó gracias a la colaboración de la Fundación de Estudios Romanos.

Simposio

Con el título ’Santuarios, Oppida y Ciudades: Arquitectura Sacra en el origen y desarrollo urbano del Mediterráneo Occidental’, el IV Simposio Internacional de Arqueología de Mérida continúa con una línea de trabajo que desde el año 1999 pretende citar en la capital autonómica a los máximos especialistas internacionales de la arqueología.

El encuentro está organizado por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida y el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM). En las distintas ponencias se analizarán las claves de la arquitectura y el urbanismo de época antigua, desde los primeros núcleos tartésicos hasta la nueva estrategia urbana que supone la romanización.

Tras la inauguración oficial del simposio, a la que asistirán el consejero de Cultura y el alcalde de Mérida, se podrá asistir a la conferencia ’El origen de la ciudad antigua entre Oriente y Occidente a partir de Roma’ a cargo de Andrea Carandini.

Además de Carandini, acudirán expertos de Portugal, Francia, Inglaterra e Italia, así como de las principales universidades de nuestro país y del Consorcio, el Instituto de Arqueología y el Museo Nacional de Arte Romano.

El programa del simposio se distribuye en actividades de mañana y tarde. Entre el jueves y el viernes se tratarán dos ponencias en cada turno, hasta completar las ocho conferencias previstas, además de la lección inaugural.

El simposio culminará con la lectura de las conclusiones el viernes por la tarde. El sábado 5 se realizará una visita al conjunto monumental de Mérida y su territorio con recorridos alternativos.

Monumentos por explotar

El Arco de Trajano es uno de los monumentos que en Mérida casi pasa desapercibido por la grandeza del conjunto romano, pero que en cualquier otra ciudad sería un foco principal de atracción turística. Por ese motivo, el Consorcio se ha centrado en los últimos años en intervenciones como la del Arco de Trajano, la piscina limaria de la conducción de Proserpina y el ’castellum aquae’, que no solo se realizan con bajo presupuesto (lo que facilita la financiación externa) sino que refuerzan puntos turísticos al tiempo que ofrecen al tejido urbano nuevos lugares de encuentro.

Fuente: JUAN SORIANO/MÉRIDA / Hoy Digital, 1 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.hoy.es/pg051101/prensa/noticias/Badajoz/200511/01/HOY-BAD-035.html


** Alicia Mª Canto, La Arqueología española en la época de Carlos IV y Godoy. Los dibujos de Mérida de don Manuel de Villena Moziño (1791-1794). Patrocinado por Fundación El Monte, Fundación de Estudios Romanos y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Madrid, Ediciones El Viso, 2001. Un vol., 192 pp., XXXVII láminas color y b/n, ISBN: 84-607-2510-3.

Pedidos: Fundación de Estudios Romanos y Museo Nacional de Arte Romano, c/ José Ramón Mélida, s/n, E-06800 Mérida (Badajoz), o bien a las direcciones electrónicas fuer@redestb.es, info@fuer.org o mnar@mnar.es

A propósito de la presentación de diecinueve espléndidas láminas en color, de gran tamaño, ejecutadas por el hispano-portugués Manuel de Villena Moziño entre 1791 y 1794 como resultado de una misión arqueológica en Mérida encargada por el rey Carlos IV de Borbón y Sajonia y conservadas desde 1932 en el Museo Naval de Madrid, se reúnen distintos datos y documentos, inéditos o no bien valorados. Éstos conducen a la conclusión de que Carlos IV y su valido Manuel de Godoy deben ser considerados como los primeros protectores ilustrados de la Arqueología española, ya que puede detectarse durante este reinado, tan desgraciado y convulso por otros motivos, un verdadero programa anticuario, que incluye, entre otras novedades, las excavaciones oficiales en Sagunto, Segóbriga y Mérida, o publicaciones de tanta relevancia como el Voyage Pittoresque de l’Espagne de Alexandre de Laborde. En uno de los epílogos se presenta a otra nueva figura: la del discípulo de Villena, el emeritense Fernando Rodríguez, autor de otras sesenta láminas entre 1794 y 1798.

Índice general

Prólogos de J.M. Álvarez Martínez y M. del Valle Arévalo. Agradecimientos. - I: Introducción. - II: La herencia italiana. Carlos III y la formación de Carlos IV. - III: Carlos IV y el Príncipe de la Paz, protectores de la Arqueología española. - IV: Las aficiones emeritenses del conde de Campomanes. - V: Don Manoel de Vilhena Mozinho: portugués, marino, dibujante... español, presbítero y arqueólogo. - VI: El expediente y los informes de la Real Academia de la Historia acerca de Villena y sus dibujos. - VII: Los "diseños coloridos" de Villena sobre las antigüedades romanas de Mérida. - VIII: Epílogo.

Bibliografía. Índices analíticos, onomásticos y toponímicos. Créditos de las ilustraciones.

Alicia Mª Canto es Profesora Titular del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid. Doctora por la Universidad Complutense, es antigua becaria Humboldt en la Universidad de Heidelberg, miembro correspondiente del Instituto Arqueológico Alemán de Berlín y de la Real Academia de Extremadura. Sus variados temas de investigación se han plasmado hasta ahora en más de un centenar de publicaciones, libros y artículos aparecidos en prestigiosas revistas científicas nacionales y extranjeras.



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Mérida. El Arco de Trajano luce su estado original tras su estudio e integración

El Consorcio ha analizado sus problemas, lo ha dotado de iluminación artística y cartelería interpretativa y ha mejorado su entorno

DATOS DE INTERÉS

Datación: El Arco de Trajano fue construido en la época romana altoimperial, en el siglo I, bajo el mandato del emperador Tiberio.

Función: Según los investigadores, el Arco era una puerta de acceso a un gran recinto monumental presidido por el templo situado en la actualidad en la calle Holguín.

Objetivos: La actuación del Consorcio pretendía recuperar parte de la monumentalidad de la puerta, contextualizándola con los otros restos arqueológicos pertenecientes al mismo conjunto monumental de época romana.

Financiación: La actuación ha costado unos 60.000 euros y ha sido financiada por el Ministerio de Cultura, aunque la ejecución ha correspondido al Consorcio de la Ciudad Monumental con la colaboración de la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Mérida.

Intervención: Aparte de la excavación arqueológica, que ha recuperado la altura original del arco, se ha embellecido el entorno acondicionando medianeras, eliminando registros de luz y agua, se ha ajardinado la zona, se ha puesto iluminación artística, se ha mejorado el acerado y se han colocado paneles interpretativos.

El Arco de Trajano, uno de los monumentos más emblemáticos de Mérida, estrena iluminación artística, paneles informativos e interpretativos y un entorno con bastante mejor aspecto gracias al trabajo desarrollado por el Consorcio de la Ciudad Monumental, cuyo objetivo era integrar este espacio al igual que el resto del conjunto monumental.

«Que los monumentos no sean una postal, sino que formen parte de la vida de la ciudad», justificó ayer el director científico del Consorcio, Pedro Mateos, durante la inauguración del IV Simposio de Internacional de Arqueología de Mérida, que fue el acto previo a la visita del Arco, al que se quiso 'reinaugurar' después de su cambio de imagen.

Mateos también subrayó que la recuperación del Arco de Trajano ha sido el fruto de un trabajo colectivo, de la unión de todas las instituciones, y también de la interrelación del Consorcio con el Instituto de Arqueología.

«Modelo de actuación»

El consejero de Cultura de la Junta de Extremadura, Francisco Muñoz, resaltó que la «integración patrimonial» del Arco en la ciudad, para el disfrute de todos los ciudadanos, representa un «modelo de actuación institucional» y de colaboración con el Instituto de Arqueología, lo que justifica la existencia del Consorcio.

«También demuestra que se lleva a cabo la metodología correcta», aseguró, al haberse acometido la investigación y excavación del Arco y su posterior recuperación y apertura al público.

La investigación que ha promovido el Instituto de Arqueología ha puesto de manifiesto que el Arco de Trajano fue construido con una función, que fue la de ser puerta de entrada a un espacio sacro situado en las zonas anexas, como demuestran las excavaciones de la calle Holguín. Hay que recordar que la entidad desarrolla desde el año 1999 un proyecto de investigación sobre el llamado Foro Provincial de Augusta Emerita.

Dentro de este proyecto se han realizado sondeos arqueológicos en una de las puertas laterales del llamado Arco de Trajano. Gracias a ellos ha podido sacarse a la luz el pavimento original de época romana y una de las puertas laterales que flanqueaban el arco romano, ya que la que se ve en la actualidad forma parte de una restauración contemporánea.

Para el culto imperial

El Consorcio considera que estos hallazgos arqueológicos son de gran importancia, ya que están relacionados con una de las zonas más importantes de la antigua ciudad romana, un gran conjunto monumental destinado al culto imperial y cuya puerta principal fue el Arco de Trajano.

El consejero de Cultura aprovechó el acto para anunciar que el próximo año se inaugurará la nueva entrada a la Alcazaba árabe, gracias a un proyecto que se enmarca en el esfuerzo de la Consejería por la recuperación «de la gran área arqueológica de Mérida».

La ciudad será sede de la investigación del proceso de creación de las ciudades

Numerosos investigadores y estudiosos de la historia y la arqueología de todo el mundo se reúnen esta semana en Mérida para participar en el IV Simposio Internacional de Arqueología, inaugurado ayer, y que este año se centrará en el análisis de las claves de la arquitectura y el urbanismo de época antigua, desde los primeros núcleos tartésicos hasta la nueva estrategia urbana que supuso la romanización.

El director científico del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, Pedro Mateos, destacó sobre este encuentro que se trata de un simposio «muy científico», en el que el tema principal es la cuestión de cómo se fundaron las ciudades y cuáles son los elementos vertebrales, «un debate muy actual en Europa, del que Mérida se convierte estos días en sede internacional».

Mucho debate

Mateos comentó que el simposio había sido organizado de una forma muy novedosa, en el sentido de que girará alrededor de mesas redondas y debates, en los que los científicos podrán participar de forma muy activa e intercambiarán ideas e hipótesis en vez de limitarse a las habituales ponencias y conferencias en las que unos pocos investigadores hablan de sus trabajos. El contenido de estos debates se grabará y será publicado en un libro.

El consejero de Cultura, Francisco Muñoz, destacó ayer durante la inauguración del simposio que Mérida era la ciudad más adecuada para debatir el origen y desarrollo urbano de las ciudades.

Por su parte, el alcalde emeritense, Pedro Acedo, quien dio la bienvenida a los participantes en el encuentro, también resaltó que la capital autonómica es una ciudad que se mueve «entre dos realidades», la de la ciudad antigua y la moderna, que han sabido convivir, y en la que crece cada día «el respeto de los emeritenses» hacia sus monumentos.

Fuente: CELIA HERRERA/MÉRIDA / Hoy Digital, 4 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.hoy.es/pg051103/prensa/noticias/Merida/200511/03/HOY-MER-060.html

León. Hallan en Lancia los restos de todos los edificios de una calle romana

León. Hallan en Lancia los restos de todos los edificios de una calle romana Foto: Reconstrucción virtual de una de las construcciones localizadas en el yacimiento de Lancia

Aparece un inmueble de grandes dimensiones que podría ser de uso notable y daría paso al foro

La última campaña de excavaciones saca a la luz un taller metalúrgico y restos de las termas

Las piedras han vuelto a «hablar». La última campaña de excavaciones arqueológicas en el gigantesco yacimiento de Lancia ha permitido sacar a la luz todos los edificios de una calle romana. En concreto, son restos de los cimientos de las fachadas, entre los que destacan los de un inmueble de grandes dimensiones y excepcionales materiales -mármol y molduras decoradas-, que hacen sospechar que o bien su propietario era un alto mandatario romano o estaba dedicado a importantes tareas de Estado, dada su proximidad al foro. En esta misma calle apareció un taller metalúrgico, posiblemente una herrería, con restos del horno y de materiales y herramientas utilizados por su dueño.

Pero tres meses de rastreo, que comenzaron en julio, han deparado otros hallazgos en Lancia. Con una cuadrilla de apenas una treintena de estudiantes de universidades de toda España, que a partir de agosto fueron relevados por diez trabajadores de la Diputación, las excavaciones han permitido localizar unas termas, ubicadas en la zona denominada de Valdealbura, que tímidamente habían «asomado» en la campaña anterior. El responsable del yacimiento, Jesús Celis, explica que han localizado el hipocausto (la calefacción subterránea que llevaba el vapor caliente a las habitaciones) y otra sala que o bien sería un frigidarium (sala fría) o un apoditerium (que se utilizaba para desvestirse antes de entrar al baño).

El mercado Lancia, la gran ciudad astur y, tras su conquista (en el año 25 a. C.), también romana, continúa siendo un puzle que, año tras año, los arqueólogos, pieza a pieza, intentan encajar. Nuevos restos aparecidos este verano han permitido confirmar lo que hasta ahora sólo era una sospecha: que el mercado ( macellum ) estaba porticado.

Hay que tener en cuenta que en todo el Imperio Romano no habría más de ochenta mercados, situados siempre cerca del foro -donde a su vez se asentaría el templo y el archivo de la ciudad-, localizado en una finca aún no excavada.

La expropiación pendiente. Lancia la ciudad enterrada

La ciudad astur-romana de Lancia se asienta, en buena parte, en terrenos privados, además sólo ha sido excavada una mínima parte, lo que hace prever que faltan décadas para encajar este puzle
Verónica Viñas león

El gran puzle que constituye Lancia, la que fuera la mayor ciudad de los astures y, posteriormente, enclave romano, está aún muy lejos de estar completo. Buena parte de los terrenos donde se asienta el yacimiento arqueológico, en el municipio de Villasabariego, son de propiedad privada.

Pese a que la Diputación ha anunciado en muchas ocasiones su intención de comprar esas fincas, lo cierto es que la decisión se ha ido, inevitablemente, posponiendo. De hecho, el foro, cuya localización se conoce desde hace años, nunca ha podido ser excavado por tal motivo.

Asimismo, hasta la fecha, las campañas que anualmente pone en marcha el Instituto Leonés de Cultura para ir desenterrando Lancia son muy limitadas en el espacio y en el tiempo.

En apenas tres meses y, básicamente con mano de obra voluntaria y estudiantil, los responsables del yacimiento tienen que elegir en qué pequeña retítula clavan el «pico y la pala».

Es una labor muy lenta. De seguir el ritmo actual de excavaciones, en Lancia restan aún muchos años para sacar a la luz los restos de los primeros habitantes (los astures) y de sus sucesores (los romanos).

Primeros restos astures

De hecho, hace cinco años aparecían los primeros restos tangibles de los astures; lo que hasta entonces sólo habían sido indicios.

Debajo de las termas romanas se localizaron las huellas del poblado de los astures; el asentamiento que Carisio respetó tras derrotar al ejército indígena al final de las guerras cántabras, para que «sin quemar fuese mejor monumento de la vitoria romana».

Unos restos poco espectaculares, en apariencia, pero de vital importancia para conocer a los primeros pobladores. Las construcciones de los astures eran cabañas de materiales leñosos y cubierta vegetal, por lo que sólo se ha recuperado, de momento, la huella circular de los postes que las sostenían, hornos para la cocción de alimentos, una calle empedrada, además de ajuares cerámicos y metálicos y restos óseos.

El primitivo poblado prerromano, según los expertos, tendría unos 1.500 habitantes, de ahí que Carisio la denomina en sus escritos como «la ciudad más importante de los astures».

Según los expertos, los astures eran menos cultos que los celtíberos, no comerciaban y el peso del trabajo lo llevaban las mujeres.

«La mujer tiene en esta sociedad una gran importancia, a ella pasa la herencia, el marido entrega la dote a su muerte y ellas se casaban con los hermanos del marido. Cada mujer tiene varios maridos», escribe Matías Díez Alonso.

Fuente: Verónica Viñas / León / Diario de León, 23 de octubre de 2005
Enlace: http://www.diariodeleon.es/inicio/noticia.jsp?CAT=113&TEXTO=4184526