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Mesoamérica llegaba hasta Zacatecas y Durango, afirma arqueólogo de EU

Mesoamérica llegaba hasta Zacatecas y Durango, afirma arqueólogo de EU Foto: Vestigios de La Quemada, en Zacatecas. Alfredo Valadez

Descubren en La Quemada y Chalchihuites vestigios de sociedades organizadas.

Estas ciudades florecieron entre los años 300 y 1100 de nuestra era, dice Peter Jiménez. Se cree que un grupo pequeño proveniente de la zona participó en la fundación de Tula, dice.

Los libros de historia prehispánica en México y América Latina deberán ser modificados muy pronto, al comprobarse que el limite de las culturas mesoamericanas, con su bagaje de conocimientos complejos sobre agricultura, astronomía, medicina y botánica, así como sus rituales ceremoniales y su sociedad organizada, llegaron hasta el estado de Zacatecas y sur de Durango, mucho más al norte de lo que siempre se estimó.

Lo anterior lo aseguró en exclusiva a La Jornada el arqueólogo estadunidense Peter Jiménez, director general de las excavaciones y exploraciones arqueológicas en los sitios de La Quemada y Chalchihuites, zonas arqueológicas ubicadas en los municipios zacatecanos de Villanueva y Chalchihuites, respectivamente, y que hoy se sabe, florecieron entre los años 300 y mil 100 de nuestra era, después del florecimiento de Teotihuacán, pero antes de la aparición de Tula.

El lugar más importante es La Quemada, sitio que sorprende hoy día a una decena de arqueólogos que trabajan en el lugar, por los vestigios y objetos ahí encontrados: una ciudad que albergó a no menos de 30 mil habitantes, asentados en un área de 256 hectáreas, que incluye un complejo centro ceremonial con una fortificación amurallada, en la cúspide de un cerro, donde vivía la clase gobernante.

En este lugar están, según los hallazgos arqueológicos, más de 200 kilómetros de calzadas hechas con piedra, que conectan diversos centros ceremoniales y zonas habitacionales. Con pirámides de regular tamaño, áreas para el juego de pelota y observatorios astronómicos, los pobladores de este sitio, hoy se sabe, practicaron el cultivo del maíz y el frijol, así como el comercio de piedras preciosas y la cacería.

La Quemada

Sobre el origen de la cultura identificada hoy como La Quemada, Peter Jiménez narró que este sitio fue conocido históricamente desde el siglo XVIII, cuando historiadores criollos, antes de la Independencia, lo identificaron como Chicomostoc, asociándolo erróneamente a la peregrinación de los mexicas.

Empero, indicó el también coordinador del museo de sitio que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concibió hace una década en el lugar, el reciente trabajo arqueológico "ha consistido en ubicar realmente su tiempo real, y sabemos hoy día que sus fechas de inicio de construcción fueron ente los años 300 y 1100 de nuestra era, el periodo clásico y post clásico temprano".

En esencia, dijo Jiménez, "aquí estamos ante una zona interesante: como era un sitio muy alejado del centro de México, La Quemada siempre fue objeto de especulación respecto a si era de origen purépecha, mexica, teotihuacano o tolteca, o sea, todo mundo, nomás faltaba que se tuviera una interpretación maya" de este lugar.

"Lo que sabemos actualmente es que La Quemada surge de un desarrollo local, de gente que estaba aquí, que más o menos entre los años 300 y 400 adquirió una forma de vida aldeana, lo que nosotros conocemos como fase Malpaso. Entonces, en esa época construyeron un centro ceremonial, por lo que la sociedad se hizo más jerarquizada, más compleja."

Sin embargo, reseña el especialista, se ha descubierto que en el lugar existe además una influencia teotihuacana importante, "interesante en la región de Chalchihuites, una zona arqueológica muy cercana a esta -también en el estado de Zacatecas-, sobre todo en la cuestión de la gastronomía, de los marcadores solares de los círculos y cruces en el cerro Chapín, de la triangulación para marcar solsticios y equinoccios, y eso indudablemente es una cosa de los teotihuacanos que estaban saliendo a buscar el lugar donde el sol regresaba".

Es más, indicó Peter Jiménez, "el apogeo de Chalchihuites y La Quemada coincide entre los años 600 y 850 de nuestra era, y eso es precisamente cuando ya no existe Teotihuacán y todavía no existe Tula. Eso es lo que conocemos aquí como periodo del preclásico".

Chalchihiuites

En Chalchihuites han sido descubiertas decenas de minas subterráneas de piedra verde o turquesa, cuyo comercio fue llevado a toda Mesoamérica, hasta el sur del continente. Allí radica parte de su importancia. Y es en esa época que "las minas de Chalchihuites entran en su apogeo, y surgen las construcciones enormes del centro ceremonial de La Quemada, con todas sus calzadas, la parte ritual, ceremonial".

Pero además ha surgido desde este lugar una hipótesis sorprendente: se calcula que para el año 850 de nuestra era, "un pequeño grupo de aquí se va, hay elementos que indicarían que entre toltecas y chichimecas que van a cofundar Tula, hacia el año 900 con los nonoalcas, podría haber una facción de un pequeño grupo de migración de elites de aquí del norte. Y eso es factible, no es posible descartarlo. No era una migración masiva, como anteriormente se le pintaba, sino que era una diáspora pequeña".

Respecto a la necesidad de cambiar el actual "mapa" que ubica a las zonas arqueológicas de La Quemada y Chalchihuites "fuera de Mesoamérica, arriba, en donde empieza el desierto", Peter Jiménez reiteró que esto deberá reformarse, porque "hay que recordar que todavía hay museos en el país que muestran a Mesoamérica, donde se ve a La Quemada fuera de la jugada, pero hoy día sabemos que la vida de la agricultura se expande hacia el año 300 y 400, y sigue casi hasta los límites del norte de Zacatecas y sur de Durango"

Una herramienta que ha ayudado a los arqueólogos a identificar y situar mejor a estas culturas, dentro de la historia prehispánica y mesoamericana, ha sido el comparar la iconografía encontrada en vasijas y ofrendas, con la etnografía que en la actualidad utilizan grupos indígenas del norte de México, como los huicholes, coras y tepehuanos, asentados en el noroccidente del país, conocido como El Nayar, pero que siempre han tenido una tradición de intercambio cultural y económico con los pobladores de esta región de La Quemada.

"Y en La Quemada encontramos en esencia, lo que estamos viendo hoy día, gracias a la etnografía de los grupos del Nayar, con representaciones iconográficas y mitológicas, idénticas a las que existen en La Quemada y Chalchihuites, entre ellas encontramos al águila devorando la serpiente, que tiene que ver con una invocación de secas, para acabar con las lluvias, y no perder las cosechas."

A pesar de todos estos hallazgos, lo sorprendente es que aún falta mucho trabajo arqueológico por hacer, el cual, seguramente, dará mayor sustento a lo expuesto, señaló Peter Jiménez: "Hoy día el polígono que tenemos en La Quemada son 256 hectáreas, y eso es una cosa modesta, solamente para conservar la parte monumental y las áreas habitacionales. De ahí salen aproximadamente 200 kilómetros de calzadas prehispánicas, hechas de piedra, que se vinculan con 230 sitios arqueológicos más, a lo largo y ancho del valle de Malpaso. Entonces tenemos toda una telaraña, con un patrón de asentamiento extenso, descubierto en 20 años de excavaciones, donde apenas hemos explorado 2 por ciento del lugar".

Por ello, día tras día, incluidos sábados y fines de semana, 10 arqueólogos trabajan en sus investigaciones distintas partes del valle de Malpaso, con apoyo económico de los gobiernos municipal y del estado, del INAH y de la Fundación Nacional de Ciencias.

Por: Alfredo Veladez Rodríguez, La Jornada, Zacatecas, México, 22 de abril de 2005
Enlace: http://www.jornada.unam.mx/2005/abr05/050423/a03n1cie.php

México. Encuentran más restos humanos en Tazumal

México. Encuentran más restos humanos en Tazumal Investigadores detectaron además dos posibles pilares en la superficie de la construcción.

La construcción indígena

Las investigaciones en Tazumal iniciaron luego de que la fachada sur de la estructura II se derrumbó por filtraciones de agua en su interior.

Una capa de cemento mantuvo cubierta la estructura original indígena, desde mediados del siglo pasado, cuando el arqueólogo Stan- ley Boggs la reconstruyó.

Con los hallazgos encontrados hasta hoy por los arqueólogos contemporáneos, la tesis de Boggs es desvirtuada, puesto que no han encontrado ningún rastro original de lo que él colocó en el cemento.

Se ha excavado el 95 por ciento de lo establecido en la investigación. La parte sur y la fachada sur oeste de la estructura II están al descubierto.

Por Camila Calles Minero, La Prensa Gráfica, 15 de abril de 2005

Los arqueólogos pretenden investigar en el futuro la parte norte de la estructura.

Apoco tiempo de concluir la etapa de excavación en la estructura II del sitio arqueológico Tazumal, este sigue arrojando datos. En las últimas semanas se detectaron los restos óseos de un infante indígena, colocado a manera de sacrificio sobre la estructura, aseguró Fabricio Valdivieso, jefe del departamento de arqueología del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).

El hallazgo se suma a los huesos de un joven que se encontraron el mes pasado, del cual también se cree, según los arqueólogos, fue una ofrenda a los dioses.

Ambos cuerpos no están completos, se descubrieron dispersos en un área de cuatro metros de largo y un metro con 50 centímetros de profundidad, en la esquina sureste de la construcción, según Shinya Kato, voluntario japonés y jefe de campo de la excavación.

Análisis médicos hechos a las osamentas establecen que estas corresponden a dos personas diferentes, sacrificadas y que no fueron enterradas por los indígenas, sino más bien por el paso del tiempo y la capa de cemento colocada por Stanley Boggs a mediados del siglo pasado.

Por el momento, los arqueólogos estudian varios huesos que corresponden a las columnas, extremidades, cráneos y dientes. Todos serán analizados en laboratorio, aseguró Valdivieso.

Junto a los cuerpos, los investigadores detectaron restos de una especie de fogón, con restos orgánicos quemados, los cuales serán analizados con pruebas de carbono 14 para establecer la temporalidad. Los resultados se esperan para mediados de año.

“Hemos encontrado un sistema constructivo, un estilo, restos humanos, cerámica. Todo nos da una posibilidad de replantear el origen de los antepasados de los pipiles y la influencia tolteca”, afirmó Valdivieso.

La fachada sur de la estructura II del complejo arqueológico de Tazumal se derrumbó en octubre del año pasado, con ello se desplomó una capa de cemento colocada sobre la estructura original por Boggs en los años cincuenta.

A raíz de la caída de la pared, los arqueólogos de CONCULTURA iniciaron investigaciones en el lugar, y hasta el momento “lo que hemos encontrado difiere totalmente con lo que Boggs colocó”, aseguró Valdivieso.

Esta semana, y con las últimas excavaciones en la parte superior de la construcción, los arqueólogos encontraron dos cavidades, en las que posiblemente permanecían columnas o pilares, colocadas por las manos indígenas.

Son dos orificios perfectamente redondos y a dos metros con 80 centímetros de distancia entre ellos.

“Tenemos el antecedente del templo de las columnas en Tula (Hidalgo, México). Tendríamos que estudiar algún tipo de relación, pero aún es una hipótesis”, explicó Valdivieso.

Por el momento se desconoce la utilización de las columnas y el motivo de su destrucción, pues solo se detectó el lugar donde los indígenas las colocaron.

Paredes consolidadas

Desde hace dos semanas, las paredes originales de la estructura II de Tazumal están siendo consolidadas para que permanezcan visibles.

Los arqueólogos y estudiantes de esa carrera de la Universidad Tecnológica colocan una mezcla de productos orgánicos entre las piedras. La mezcla es conocida como mortero y consiste en unir zacate, arcilla, cal y otros elementos naturales.

“Hasta que suene sólido es que ya está bien. No tiene que sonar hueco”, dijo Emma Martínez, una de las estudiantes que consolida la estructura.

El trabajo es largo y requiere paciencia, dado que tienen que estar trabajando manualmente entre piedra y piedra.

“La ventaja de esto es que será reversible, se podrá quitar y colocar de nuevo, no como el cemento que selló la estructura original”, dijo Valdivieso.

Hasta la fecha se han invertido más de 20 mil dólares en la investigación de la estructura II de Tazumal. Se espera para junio la finalización de los estudios y la entrega de la estructura por parte de los arqueólogos.

Málaga. Un proyecto reconstruye el poblado íbero de Teba, el más importante de la provincia

Málaga. Un proyecto reconstruye el poblado íbero de Teba, el más importante de la provincia Foto: MUSEO. Un carnero del siglo III a. C., algunos vasos y platos íberos se han salvado del expolio. / E. TORO

Distintas administraciones se implican en la excavación y recuperación del cerro de los Castillejos para poner en valor y hacer visitable el yacimiento Se construirá en la localidad un centro de interpretación arqueológico.

LOS CASTILLEJOS

Tipo: Recinto fortificado.

Cronología: Se apunta la presencia humana de desde el siglo VIII a. C. hasta época musulmana.

Descripción: Actualmente se conserva parte de los lienzos de muralla del recinto fortificado y cimientos de cabañas. Hay constancia de la existencia de tres necrópolis.

Objetos recuperados: Una escultura que representa a un canero, tres vasos íberos y una cabeza humana de mármol, que se conservan en el Museo de Teba.

Proyecto Íberos en Málaga-Guadalteba: Pondrá en valor el yacimiento para hacerlo visitable con la excavación del recinto y la reconstrucción de cabañas y murallas. Además, se construirá un centro de interpretación del mundo íbero en la localidad tebeña. El objetivo final sería crear una ruta íbera que conecte los yacimientos de la costa con los de Jaén.

Por Carmen Martín, Teba, Diario Sur Digital, 14 de abril de 2005

Las autoridades están dispuestas a dejar atrás la época en que el yacimiento íbero más importante de la provincia sufría el azote de expoliadores para adornar con sus piezas las dependencias de casas rurales. Dos años después de que el cerro de Los Castillejos de Teba llegase a ser conocido por el saqueo constante de los tesoros que alberga, distintas instituciones trabajan en conjunto en un proyecto de recuperación del asentamiento íbero que pondrá en valor el cerro con la excavación del recinto y la reconstrucción de murallas y cabañas para hacer de él un destino turístico y cultural visitable.

Bajo el nombre Proyecto Íberos en Málaga-Guadalteba, se trabajará durante cuatro años en la puesta en valor del yacimiento del cerro de Los Castillejos, que a ojos del concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento tebeño, Manuel Pinta, es uno de los más importantes del interior de Andalucía. En este trabajo, que también proyecta la construcción de un centro de interpretación del mundo íbero en Teba, están ya implicados el Ayuntamiento de Teba, la Universidad de Málaga, el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica y el Consorcio de Guadalteba y en un futuro podrían estarlo la Diputación y la Delegación de Cultura, según apuntó el edil.

Hallazgos relevantes

El proyecto de excavación, exposición y construcción del centro de interpretación cuenta inicialmente con un presupuesto de 175.000 euros y consistirá en la recuperación del yacimiento y en la reconstrucción de cabañas de las que aún se conservan sus cimientos y de lienzos de muralla.

Pinta explicó que el asentamiento íbero, en la carretera de Ronda, tuvo presencia humana desde el siglo VIII a. C. hasta la época musulmana y que en él se han encontrado restos íberos y lienzos de muralla; además de tener constancia de la existencia de tres necrópolis. Todas estas piezas recuperadas y salvadas de las garras de los expoliadores se exhiben en el Museo Municipal de Teba, donde tienen especial protagonismo el carnero ibérico del siglo III a. C., hallado en la década de los setenta por Francisco Galán, y una cabeza de mármol, encontrada en 1994 por José Camarena.

El recinto fortificado fue descubierto a principios de la década de los 90, cuando se iniciaron unas prospecciones para comprobar la existencia de mármol rojo en la zona por la explotación de una cantera. Cultura conoció el descubrimiento y prohibió que se continuaran las catas. Las excavaciones posteriores, realizadas en 1993 por los arqueólogos del Consorcio Guadalteba, descubrieron una fortificación y piezas que hoy se guardan en el museo tebeño. Sin embargo, poco se sabe de las tres necrópolis que se construyeron en el recinto, entre otras cosas, por la labor de los expoliadores en los setenta y ochenta. Estudios posteriores afirman que de las necrópolis han podido salir tumbas con urnas cinerarias, platos, ungüentarios y utensilios de guerrero como falcatas, puntas de lanza y regatones y vasos griegos.

Ruta interior

Junto a este yacimiento, el proyecto, que según el edil tebeño se presentará de manera oficial en mayo a los distintos organismos públicos, también recuperará el de Castellón de Bobantes, en Campillos, con la idea final de hacer una ruta íbera que una asentamientos de la costa malagueña con los de Jaén. La transcendencia de la actuación ha motivado a los promotores del proyecto a presentar el estudio de recuperación del yacimiento tebeño a los Premios Progreso de la Federación Andaluza de Municipio, añadió Pinta.

Los olmecas, ¿primera civilización en América?

Los olmecas, ¿primera civilización en América? Descubrimientos en Perú suscitan dudas entre investigadores.

NUEVA YORK. Por John Noble Wilford, de The New York Times

En una planicie costera bañada por ríos que fluyen a través de pantanos y junto a campos de maíz y frijol, el pueblo al que los arqueólogos llaman los olmecas vivieron en una sociedad de emergente complejidad hace más de 3,000 años en la zona del Golfo de México correspondiente al estado de Veracruz.

Los olmecas, movilizados por ambiciosos gobernantes y fortificados por un panteón de dioses, movieron una verdadera montaña de tierra para crear una meseta sobre la planicie, cuyas ruinas son conocidas hoy día como San Lorenzo. Dejaron atrás restos de palacios, cerámica distintiva y arte con motivos antropomórficos de jaguares. Lo más impresionante son sus esculturas: colosales cabezas de piedra de gruesos labios y mirada fija que se asume son monumentos de gobernantes reverenciados.

Los olmecas son considerados ampliamente como los creadores de la primera civilización en Mesoamérica, la zona que abarca gran parte de México y Centroamérica, y un manantial cultural de sociedades posteriores, notablemente la civilización maya. Algunos expertos piensan que la civilización olmeca fue la primera de América, aunque recientes descubrimientos en Perú suscitan dudas.

Los arqueólogos están profundamente divididos en torno al grado de influencia que tuvieron los olmecas sobre culturas mesoamericanas contemporáneas y subsecuentes. ¿Fueron la cultura “madre”? ¿O fueron una entre culturas “hermanas” cuyas interacciones a través de la región produjeron atributos compartidos de religión, arte, estructura política y sociedad jerárquica? El mes pasado, el caldero de la polémica fue agitado nuevamente por el doctor Jeffrey P. Blomster, arqueólogo especializado en los olmecas en la Universidad George Washington. En un reporte de la revista Science, él y otros investigadores describieron evidencia de la generalizada exportación de cerámica olmeca que dicen sustenta “la prioridad olmeca en la creación y difusión del primer estilo unificado y sistema iconográfico en Mesoamérica”.

El equipo del doctor Blomster analizó la química de 725 piezas de cerámica decoradas con símbolos y diseños al estilo olmeca recopilados de toda la región. Los investigadores compararon la composición de la cerámica con los barros locales. Determinaron que la mayoría de las piezas no eran imitaciones del estilo olmeca fabricadas por alfareros locales. En un número considerable de vasijas, el barro era igual a la química del material descubierto en los alrededores del sitio San Lorenzo.

“Hay evidencias abrumadoras de que San Lorenzo, la primera capital olmeca, realizó la exportación”, indicó el doctor Blomster. “Los olmecas estaban difundiendo su cultura y ésta era de gran interés para otras”.

El experto agregó que la investigación mostró que aparentemente San Lorenzo no parecía estar importando artefactos emblemáticos de otras culturas, o que contemporáneos regionales estuvieran intercambiando ese material entre sí. La ciudad en la meseta artificial aparentemente era el eje de cultura regional y es esencial para entender el origen y el desarrollo de sociedades complejas en Mesoamérica, apuntó.

El doctor Richard A. Diehl, de la Universidad de Alabama, escribió en la revista Science que los descubrimientos “aportan un poderoso apoyo para la escuela de la cultura madre”, y añadió que San Lorenzo dominaba las relaciones comerciales y la difusión de los sistemas de iconografía y creencias olmecas”.

Pero el doctor Diehl, un propositor de la escuela de la cultura madre y autor de “The Olmec”, publicado el año pasado, dijo en una entrevista que “las conexiones que observamos quizá no hayan durado más de una generación, quizá el tiempo de un gobernante particular y, a lo sumo, no más de un siglo o siglo y medio”.

La investigación del doctor Blomster se centró en cerámica de la segunda mitad del período formativo tempranero de la cultura mesoamericana, que se extendió de los años 1500 a 900 antes de Cristo. Los últimos siglos de este período fueron la época del ascenso de San Lorenzo, pero después la ciudad fue mayormente abandonada y el eje olmeca gravitó a La Venta, en lo que actualmente es el estado de Tabasco.

Para cuando la primera civilización mayor de Mesoamérica estaba desapareciendo, la integración de los olmecas en otras sociedades aparentemente había llegado suficientemente lejos en comercio e influencia para transmitir un legado de política, arte y religión a los mayas.

Citando nuevas investigaciones, algunos arqueólogos y especialistas partidarios de la teoría de la cultura madre comparan la relación de los olmecas con los mayas con la que existió entre los griegos y los romanos en la civilización occidental.

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La gran cultura Olmeca fué la primera en formarse en territorio mesoamericano, se ubicó en la región costera del golfo de México, aproximadamente en el 1800 cuando nace la que hoy es considerada como la "Cultura Madre" del México antiguo, cuyos orígenes y aspectos peculiares constituyen hoy en día un enigma. El término náhuatl "olmeca" significa "habitantes de olman" es decir "habitantes del país del hule", aún no se sabe cómo se llamaban ellos mismos. Según los testimonios arqueológicos permite suponer que la cultura olmeca sentó los cimientos de las grandes civilizaciones que se sucedieron en Mesoamérica hasta la época de la conquista, como los zapotecas, los mayas y aztecas.

Durante los últimos siglos de segundo milenio a.C. los fértiles territorios que correspondían a los actuales estados de Veracruz y Tabasco estaban habitados por una densa población que vivía agrupada en numerosos poblados agrícolas. A partir del 1200 a.C. Aproximadamente empezaron a verificarse una serie de transformaciones que pueden considerarse el embrión de una auténtica civilización, que duraría unos 800 años

En el centro de muchos poblados se erigieron algunas plataformas en tierra de estructura piramidal, cuya función era la de edificios de templos, lo cual constituye las primeras obras arquitectónicas Mesoamérica. A estos conjuntos de plataformas escalonadas se les ha llamado "centros ceremoniales". Los más importantes centros ceremoniales descubiertos son San Lorenzo, la venta, tres Zapotes y laguna de cerros en México. Se cree que San Lorenzo fue el primero florecer alrededor del 1200 a.C. y sufrió una violenta destrucción a la cual siguió el nacimiento de la venta en Tabasco (800 al 400 a.C.), este último fué el principal centro olmeca, una autentica ciudad que poseía las características que serían comunes en los centros urbanos de las ciudades posteriores. La arquitectura de la Venta consiste en plataformas de distintos tamaños, alineados de norte a sur sobre un eje, que en conjunto conforman espacios públicos; es considerada la más grande e importante del área cultural olmeca. Aquí se erigió la más antigua pirámide mesoamericana de 34 metros de altura, cuya forma cónica ha sido interpretada por algunos estudiosos como la reproducción de un volcán.

No se sabe el número de sitios olmecas que existieron pero si que fueron numerosos y que se asentaron en colinas de baja altura o planicies cerca de ríos y lagos, ya que debido a que sus construcciones fueron básicamente de tierra poco o nada queda, pues solo se erigieron algunas construcciones de piedra ya que al no haber suficientes cantidades de ese material debían de importarlo.

Esta civilización también debió ser la primera en utilizar la escultura pues además de ser expertos talladores de jade, dejaron en estos lugares monumentos monolíticos como altares y estelas decoradas en bajorrelieve y el más sorprendente hallazgo de este periodo: una serie de cabezas colosales de piedra, de varias toneladas de peso, hasta el momento se han descubierto 17 cabezas gigantes de hasta de tres metros de altura aproximadamente.

Los curiosos rasgos somáticos que caracterizaron a estos gigantescos rostros coronados por una especie de casco, con ojos almendrados, labios hinchados replegados hacia abajo y gran nariz achatada, similares a los pueblos negroides, han llevado a plantear muchos interrogantes a los arqueólogos sobre el origen étnico que aún siguen sin respuesta. Se han encontrado también de dimensiones más pequeñas diversos recipientes cerámicos, figurillas de terracota de rostros infantiles llamados "Baby Face", pero sobre todo elegantes joyas y figurillas humanas y zoomorfas de jade tallado, serpentina y obsidiana. Que no sólo se han encontrado en nuestras regiones sino también en Belice Guatemala y Honduras, lo que constituye una vasta expansión cultural y comercial olmeca que iniciará en 900 a.C.

Se cree que durante el segundo milenio a.C. surgió y se afirmó una "élite" gobernante, una casta de dirigentes sacerdotes que, por primera vez en la historia de Mesoamérica se expresaron a través de monumentos duraderos y las prerrogativas políticas y religiosas que asumían. Esto queda evidenciado en los ajuares funerarios: probablemente los gobernantes-sacerdotes querían aparecer a los ojos del pueblo como encarnaciones terrenales de las divinidades y los habitantes debían entregar parte de su cosecha y ofrendas a sus soberanos.

Los olmecas practicaban el culto chamánico, aparece el concepto de "nahualismo", según el cual a través de ritos particulares, el brujo-chamán podría transformarse en animal, en particular en jaguar, mediante el uso de drogas alucinantes-hongos y tabaco- y estos acompañados por sacrificios humanos y auto sacrificios.

Los olmecas adquirieron también conocimientos astronómicos, estudios de planetas y ciclos del calendario, entre otras contribuciones el ritual del juego de pelota, se creé también que la escritura, la más antigua descripción de tres Zapotes, Veracruz, gravada en una estela, refleja una fecha correspondiente al 31 a.C.. El problema del uso de la escritura sigue siendo aún hoy controvertido, algunos atribuyen la invención a los zapotecas y es posible que se adoptara una forma de escritura mediante glifos en la época olmeca tardía. Un ejemplo es la inscripción aún no descifrada que se encuentra en la estatuilla de los Tuxtlas y otro un tanto controvertido en la estela de Mojarra. Se supone que los olmecas hablaban una lengua raíz mixe-zoque.

La economía de los olmecas estaba basada en la agricultura, el principal cultivo fué el maíz, además del frijol, calabaza, cacao, etc. Además que que estos formaban parte de su dieta y se incluían la carne de pescado, tortugas, venados y perros domesticados.

La cultura olmeca se extinguió, superada o sorbida por otros pueblos, como los zapotecas en Oaxaca y la naciente civilización maya.

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En la actual República Mexicana, en la región que comprende la parte sur del estado de Veracruz y el oriente del estado de Tabasco, entre el río Grijalva y el Papaloapa, ahí nació la cultura olmeca, ahí fundaron sus ciudades y labraron sus esculturas.

Esta, es considerada como la cultura madre de la civilización en Mesoamérica. Limitada al oriente por las montañas de los Tuxtlas, y por la Sierra Madre del Sur se encuentra la región denomina "área metropolitana", "área clímax" o "zona nuclear" debido a que en ella se encuentran las que fueron acaso, sus capitales: La Venta, San Lorenzo, Laguna de los Cerros, Tres Zapotes.

Usualmente se designa como olmeca al grupo que habitó al sur de Veracruz y al norte de Tabasco: este nombre deriva del náhuatl OLLI y MECATL (mecate), "habitante del país del hule"; también se les conoce como TENOCELOME (la boca de tigre).

La región que ocupó la cultura olmeca, entre las sierras y el Golfo de México, tiene un alto índice de humedad y debido a ello se encuentra agua en abundancia (lagos, ríos y también pantanos).

Abunda la cacería, la pesca y la captura de mariscos; la agricultura, aunque difícil, debe haber sido una actividad común aunada al sistema de siembra seguramente relacionado con el maíz, el frijol y la calabaza, principal sustento de los grupos mesoaméricanos.

Es probable que conocieran la domesticación del perro y del guajolote e iniciaran la apicultura; se sabe que practicaban la antropofagia; y que probablemente extraían de un sapo marino, abundante en el golfo, una sustancia alucinógena.

Por la construcción, conservación y restauración de los centros religiosos y el número de esculturas monumentales y de pequeñas dimensiones, se piensa que el gobierno era teocrático.

Los centros ceremoniales eran respetados y cuidados, en tanto que las cercanías de la sierra eran puntos ideales y, aparentemente, de ocupación temporal. Existen ejemplos de construcción de choza de planta rectangular en adobe (La Venta), pero el resto de las construcciones debe haber tenido muros de madera cubiertos de barro, en algunos casos y techos de palma y otro material perecedero, iguales a los que se siguen construyendo en la actualidad.

ARTE OLMECA

En La Venta, se encuentran formas más elaboradas, tiene un centro ceremonial planificado, aunque con monumentos sólo de tierra y escaso valor arquitectónico. Pero existen sin embargo, montículos de uso religioso, pisos de mosaico de piedra, un recinto rodeado de columnas de basalto y una gran tumba formada de esas mismas columnas.

Es posible ubicar a la cultura ollmeca entre los años 1300 y 600 a. C. basándonos principalmente en su producción escultórica en piedra.

Como un lirio que brota del fango, surgió repentinamente de la selva pantanosa xicallanca un arte cuya fuerza incontenible abrió paso atravesando selvas, ríos y bosques, escalando montañas, para extenderse aun más allá de los confines de Mesoamérica. Trabajaron con esmerada técnica y con refinado sentido artístico, igual el basalto en colosales dimensiones, que el jade en exquisitas figurillas, hachas y cuentas.

A través de Mesoamérica, encontramos en casi todas las áreas estilos parecidos al olmeca que influyó en ellas, ya que se habla de los olmecas como un pueblo que en un tiempo dominó espiritualmente a Mesoamérica.

Por haber sido ahí donde desarrollaron las más altas expresiones de su estilo -herencia única que nos legaron, que no nos revela de donde llegaron, ni cómo eran sus creadores-, pensamos que en el sitio de La Venta, Tabasco, existió el centro ceremonial de las gentes que crearon el arte olmeca".

Ni tan siquiera sabemos las cosas más sencillas de su vida diaria. Otras artes menores a la escultura -quizás la cerámica- nos pueden señalar la anterior trayectoria de esta gente, antes de establecerse en aquel sitio.

Se sospecha la mano dirigente en la concentración de estructuras ceremoniales, que apartan al hombre de la vida cotidiana y le dan oportunidad de acercar sus pensamientos hacia una comunión con la deidad. La vida religiosa se organizó aquí alrededor de un alto montículo piramidal.

ESCULTURA

Las esculturas olmecas, constituyen un estilo; son el vehículo de expresión y el signo visible de una época de integración cultural. Las formas que integran un estilo son como un conglomerado esencial y permanente, en tanto expresan una cultura, pero están sujetas a los cambios propios del mismo proceso cultural.

Los olmecas esculpieron monumentales cabezas de piedra (entre 1.5 y 3 metros de altura) de una hechura perfecta (se conocen 17 de estas cabezas completas); macizos altares rectangulares; enormes estatuas que representaban gente deforme, combinaciones de hombre con tigre, y otros finísimas figurillas.

La mayoría de esculturas del área metropolitana están realizadas en basalto y en andesita (piedras que no se encuentran en la región); los bloques, debieron ser transportados desde distancias de más de 80 kilómetros.
Es en San Lorenzo, donde se realiza, el clásico estilo olmeca, el más puro, el no contaminado, el modelo primordial. La Venta, Tres Zapotes, Laguna de los Cerros, muestran variantes regionales; en muchos aspectos son coincidentes con la escultura de San Lorenzo, pero en otros se distancian considerablemente de esta.

Los olmecas fueron los más antiguos escultores de Mesoamérica; trabajaron no solamente las piedras volcánicas para sus grandes monumentos, sino también las piedras duras, compactas semipreciosas para sus tallas pequeñas, principalmente algunas jadeítas traslúcidas de color verde esmeralda, azul verdoso o grisáceo y, en menor escala, la serpentina, la hematita y hasta se han encontrado en La Venta cuentas de amatista y de cristal roca.

No se sabe con certeza el procedimiento técnico que siguieron para lograr tales pequeñas piezas de talla exquisita y excepcional, sin equivalente en la calidad de su pulimento. Las piezas pequeñas se han encontrado no sólo en la región olmeca metropolitana, sino dispersas en gran parte de Mesoamérica.

FORMA.- En su escultura destaca la preferencia por el volumen, o sea la masa en tres dimensiones contenida por el espacio; de esta mas se define por su pesantez sólidamente arraigada en la tierra, de la cual parece no desprenderse; el ritmo interno de la forma cerrada: los salientes y los remetimientos se recogen creando una unidad plástica que no interrumpe o hiere el espacio circundante; el predominio de las superficies redondeadas que cubren las estructuras de formas geométricas; la monumentalidad que deriva de la justa proporción armónica de las representaciones.

Es precisamente esta última característica la peculiar a la clásica escultura olmeca en su expresión monumental o de pequeñas dimensiones.

TEMAS.- Dentro de su escultura son notables tres conjuntos, las figuras compuestas (rasgos humanos con distintas especies animales, animales diferentes entre sí, y rasgos de este tipo mezclados con otros fantásticos e imaginados.), las figuras animales y principalmente las figuras humanas.

Cabe señalar, que aunque el jaguar aparece en gran número de piezas, el arte olmeca es fundamentalmente homo céntrico. Podemos decir, que la escultura olmeca se divide en representaciones de seres sobrenaturales y de figuras humana.

De entre las figuras humanas, la más frecuente es la de un hombre sedente con las piernas a la manera oriental, cuya cabeza y extremidades exhiben rasgos que se alejan de lo naturalmente humano; algunas cabezas recuerdan las de ciertos animales, particularmente la del jaguar.

Así, los ojos son transformados en formas geométricas como escuadras, líneas paralelas o una suerte de comas en el extremo dirigido hacia afuera y hacia abajo o, recordando la forma de ojos de felino, como elipses cuyas comisuras internas se inclinan apuntado hacia adentro; las cejas, se transforman en algo así como placas de límites sinuosos y que se conocen como cejas de flama, la boca - esa característica boca olmeca - es inconfundible por su labios gruesos, el superior en particular, proyectado hacia el frente y vuelto hacia arriba describiendo la forma de un trapecio; las comisuras caen a menudo.

No hay alteraciones notables en otros rasgos faciales, la nariz, si bien es chata, amplia en su base, aplastada, y no se proyecta del eje vertical marcado por el labio superior, no representa una nariz animal; las mejillas carnosas y a veces colgantes; la frente es breve, ya que a menudo va cubierta por una banda, y el entrecejo ceñido lleva pliegues con hendeduras que los separan; el mentón es casi siempre pequeño y poco saliente.

Hay representaciones que mantienen la estructura básica humana, pero que están alteradas en las extremidades; garras de distintos animales que sustituyen a las manos y a los pies; a veces son de tres y otras de cinco dedos; otras llevan sobre la espalda colas ramificadas; además, usan bandas cruzadas en los pectorales o en los tocados, manoplas, antorchas pequeñas y unas barras cilíndricas, a modo de cetros largos.

En algunas de las escultura, las figuras emergen de una horadación que recuerda a una cueva y se encuentran en los altares . Los altares son bloques en forma de prisma rectangular con el eje mayor en sentido horizontal, en la parte superior, una cubierta que los rebasa por el frente y por los lados; la parte del frente muestra un nicho del que surge una figura que en ocasiones sostiene un niño en entre sus brazos. Los tramos laterales pueden llevar otras imágenes humanas y fantásticas.

Por otro lado, en las pequeñas esculturas, se observan dos tipos: uno, con personajes de pie con el eje vertical del cuerpo y de la cabeza marcadamente señalado (extremidades inferiores muy largas y cráneo deformado a manera de pera o aguacate); el otro tipo, corresponde a la figura de robusta complexión, torso amplio, escasa estatura y cabeza voluminosa en relación al cuerpo.

Las representaciones de animales no abundan ni en pequeñas dimensiones, ni en grandes tallas; en éstas aparecen distanciadas del modelo de la naturaleza; se exageran o distorsionan o se esquematizan algunos de los elementos que las constituyen. Los principales animales que representas son: el jaguar, el mono, la serpiente y el ave rapaz.

Bibliografía

Historia del Arte Mexicano (Tomo 3).
Arte Prehispánico
Escultura Olmeca -Beatriz de la Fuente
Segunda edición 1982
Editorial SALVAT
Esplendor del México Antiguo
Editorial del Valle de México S.A.
Primera edición 1959
Cuarta edición 1982
Tomo I

Historia del Arte Mexicano (Tomo 1).
Arte Prehispánico
Arquitectura en la Costa del Golfo -Alberto Amador Sellerier.
Segunda edición 1982
Editorial SALVAT

Descubren osamentas y edificios mayas en Copán

Descubren osamentas y edificios mayas en Copán Los restos serían de la familia del líder Luna Jaguar

Arqueólogos hondureños y japoneses anunciaron ayer el descubrimiento de 69 osamentas y más de 30 edificios de la civilización maya.

El hallazgo se hizo en Copán Ruinas, 300 kilómetros al oeste de Tegucigalpa, donde florecieron los mayas entre los años 250 y 900 después de Cristo.

“Creemos que esos restos pertenecieron a las familias del décimo gobernante maya: Luna Jaguar”, dijo en rueda de prensa el arqueólogo japonés Seiichi Nakamura.

TEGUCIGALPA, Honduras (AP). 7 de marzo de 2005

“Hallamos más de 450 piezas de vasijas e instrumentos musicales de jade, piedras, conchas y cerámicas”, añadió.

Nakamura, que desde hace siete años dirige a un grupo de investigadores de la cultura maya en Honduras, aseguró que “los hallazgos datan del año 550 después de Cristo y están al norte de la Gran Plaza de la Acrópolis, formados por grupos arquitectónicos de por lo menos una treintena de estructuras”.

Osamentas infantiles Informó que “entre la osamenta destaca la de un niño de 12 años, en cuya cámara mortuoria hay gran cantidad de ofrendas únicas como vasijas, flautas estucadas y un pectoral de jade con la figura grabada de una guacamaya, símbolo sagrado maya”.

El niño, según Nakamura, probablemente era hijo de un personaje maya “porque las ofrendas son de las más ricas de la historia de Copán”.

El sitio podrá ser visitado en dos años por los turistas. Para entonces, los arqueólogos habrán restaurado el conjunto de edificios del denominado período clásico temprano, entre los 300 y 600 años después de Cristo, y clásico tardío, de los 600 a los 900.

Japón financia desde 1998, con 4.1 millones de dólares, las investigaciones arqueológicas en las ruinas de Copán.

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Restaurada tumba de niño maya

La restauración de la tumba de la estructura 9L114 está completa.

Copán Ruinas. Las piezas y estructuras del complejo arquitectónico maya “Núñez Chinchilla”, descubiertas el año pasado por el arqueólogo japonés, Seiichi Nakamura y entre las cuales destaca la osamenta de un niño de 12 años, siguen siendo uno de los mayores descubrimientos dentro del complejo de Copán.

El sitio donde el arqueólogo japonés trabaja con su equipo fue recorrido por el nuevo embajador del país asiático Takashi Koezuma con el fin de evaluar los avances de la investigación y analizar la posibilidad de extender el financiamiento del proyecto, el cual posee fondos sólo para julio de este año.

El embajador se hizo acompañar de su esposa y en el parque fue recibido por Margarita Durón, directora del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, y Óscar Cruz, representante regional de occidente del Ihah.

LOS AVANCES

La estructura 9L100, donde Nakamura y su equipo encontraron los huesos del niño de 12 años, está restaurada y los objetos, que el 24 de mayo de 2004 salieron publicados en exclusiva en La Prensa, han sido restaurados en su totalidad y permanecen resguardados.

También la estructura 9L114, donde se encuentran las tumbas, que por el tipo de construcción no son típicas de Copán, también ha sido restauradas y se mantienen las investigaciones para determinar con cual zona maya concuerdan.

Los objetos de la tumba del niño siguen siendo uno de los mayores descubrimientos hasta la fecha en Copán, suman 145 piezas entre las cuales sobresale una flauta estucada, única dentro de los que se conocen en todo el mundo maya.

El personal sigue excavando en este sitio, se espera abrir a los visitantes dentro de los próximos dos años, así se convertirá en otro atractivo del parque.

ESTUDIOS

Sobre la sepultura no típica de Copán, Nakamura explica que “la tumba es como una caja cerrada, mientras aquí los extremos están abiertos y colocaban ofrendas, podría ser una tradición de áreas cercanas a ciudad de Guatemala, pero está aún en proceso de investigación”.

Respecto a las ofrendas encontradas el año pasado en la estructura 9L100 declara; “creemos que fue un niño de una persona importante, puede ser como tercero o cuarto hijo del gobernante de ese tiempo porque, según descripciones del siglo 16, el segundo o tercer hijo del gobernante era enviado a alguna familia para que aprendiera a ser escribano o artista. Las ofrendas son las más ricas de todo el valle de Copán durante 120 años”.

Nakamura espera finalizar los trabajos en “Núñez Chinchilla” en dos años y medio. Los fondos alcanzan para julio, “de agosto en adelante, el 50 por ciento de área se quedará a medio terminar, si queremos atender toda el área necesitaremos como dos y medio años más de trabajo, el embajador ha dicho que a él le interesa mucho y por lo tanto esperamos que el gobierno de Japón siga ayudándonos para finalizar el proyecto. No pretendemos préstamos sino donaciones. Su visita es muy importante”.

PIEZAS ENCONTRADAS

• 27 vasijas
• 2 tapaderas de vasija
• 1 flauta
• 2 caracoles grandes
• 36 caracoles medianos
• 25 caracoles pequeños
• 5 conchas
• 2 jutes
• 43 jutes en miniatura
• 1 orejera confeccionada en jade
• 1 pectoral

* La flauta encontrada el año pasado entre las ofrendas al niño de 12 la estructura 9L100 es uno de los mayores descubrimientos que aún mantiene en estudio a los especialistas. Posee los cinco colores representativos dentro de la cultura maya y refuerza la hipótesis de que estaba cercano a una familia real. El instrumento permanece resguardado para guardarla del deterioro.

Códices prehispánicos, vínculo con la cultura indígena

Códices prehispánicos, vínculo con la cultura indígena México. El laureado historiador Miguel León Portilla afirmó que la importancia de los códices prehispánicos radica en que "nos acercan al legado cultural y espiritual del mundo indígena".

Añadió que así, entre los estudios más importantes realizados a la fecha a partir de este códice, se ha podido establecer que el comercio con los pochtecas fue clave en el desarrollo económico, político y social de las culturas que florecieron en Mesoamérica.

"Podemos considerar que ellos fueron los forjadores del complejo cultural de la zona", explicó.

El historiador comentó que el Códice Fejérváry-Mayer, el cual es el segundo de una serie que sobre estos antiguos registros mexicanos proyecta editar "Arqueología mexicana", es uno de los libros más antiguos y hermosos, en el cual se da cuenta de los cómputos calendáricos y los sistemas de escritura mesoamericana, y donde se muestran los ritos y ceremonias prehispánicas.

Excélsior, (Notimex), 2 de marzo de 2005

Además, da muestras del poder de los pochtecas, quienes también fungían como embajadores y espías del imperio, añadió el investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, y autor de "La visión de los vencidos", entre otros títulos editoriales.

Destacó que la importancia de esta publicación radica en el hecho de que a un mínimo costo, el público mexicano tendrá acceso a los libros de los antiguos indígenas, cuyos originales se encuentran en su mayoría en museos del extranjero, principalmente de Europa.

"Arqueología mexicana", que en sus 12 años de vida edita por primera vez un número con 112 páginas, ofrece al lector una edición facsimilar de un códice con más de medio milenio de existencia y que habla de la importancia y el papel que jugaban los pochtecas (comerciantes) en la estructura política mesoamericana.

El historiador apuntó finalmente que "México siempre ha sido tierra de libros, lo que nos hace falta son lectores; es necesario conocer la historia, empezando por el presente".

La investigadora y especialista en códices, Ana Rita Valero, resaltó que además de la belleza y lo artístico del documento, que retrata a los diversos patronos de los pochtecas, "el verdadero valor radica en su contenido".

El investigador universitario Salvador Reyes comentó el papel de los pochtecas en la época prehispánica.

En su intervención, Mónica del Villar destacó que a veinte años de haber sido publicado en México, y a 13 de que fue traducido al francés, el Códice Fejérváry-Mayer, cuyo original se conserva en el Museo de Liverpool, en Londres, está por vez primera al alcance de todo el público mexicano, a través de esta edición, acompañada de un estudio de León-Portilla.

Conformado por 44 páginas, el manuscrito original está elaborado sobre cuatro tiras plegadas a modo de biombo, que desdoblado tiene una longitud de 3.85 metros. Los colores utilizados por los tlacuilos o escribanos incluyen el negro, amarillo, blanco, gris, rojo, verde azulado y azul turquesa, entre otros.

Con la intención de poner al alcance de un público amplio el conocimiento de los pueblos antiguos de México, "Arqueología mexicana" presentó su más reciente número especial dedicado al Códice Fejérváry-Mayer, también conocido como "El Tonalámatl de los pochtecas", en una edición que puede considerarse una reproducción facsímil, ya que las imágenes se obtuvieron del libro original.

La presentación se llevó a cabo en el marco de la XXVI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, con la participación de Miguel León-Portilla, coordinador del proyecto e investigador de este documento prehispánico; Mónica del Villar, directora de "Arqueología mexicana"; y los académicos especialistas en códices, Salvador Reyes y Ana Rita Valero.