Blogia
Terrae Antiqvae

América

Guatemala. Hallan tumba de familia real de Cancuén

Guatemala. Hallan tumba de familia real de Cancuén Foto: Los antropólogos refieren que los indicios llevan a concluir que allí yacen los restos de la dinastía real, porque meses antes en el mismo lugar se encontró un plato con inscripciones jeroglíficas del período Clásico Tardío Terminal, aproximadamente del año 850 d. C. Foto Prensa Libre: Archivo.

Once presuntos familiares de rey habrían sido muertos en Petén en 850 d. C

Antropólogos y arqueólogos descubrieron restos de al menos 11 personas que habrían vivido en el año 850 d. C., y que según los primeros indicios, eran miembros de la dinastía real de la ciudad maya de Cancuén, ubicada en la ribera del río La Pasión, Sayaxché, Petén.

Los arqueólogos que trabajan en el Proyecto Cancuén, financiado por la Universidad de Vanderbilt, Tennessee, EE.UU., aún no salen de su asombro de lo que consideran pudo haberse tratado de una masacre.

Una fosa común ubicada al pie de la escalinata del templo principal de Cancuén, en la entrada sur, contiene restos de niños, adolecentes y adultos, y al menos un anciano — hombres y mujeres— .

Hace un año en el punto más alto de un montículo fueron hallados los restos del posible último rey. Se cree que era el hijo del rey Taj Chan Ahk, quien construyó el palacio de Cancuén.

Salvador López, jefe del Departamento de Monumentos Prehispánicos, del Ministerio de Cultura, manifestó que los trabajos concluyeron esta semana.

Extrajeron las osamentas con el apoyo técnico de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG).

Para López, la muerte de la familia pudo haber obedecido a la sublevación del pueblo contra sus gobernantes.

Las osamentas estaban en un especie de piscina, la cual se cree pudo haber sido utilizada como depósitos de agua, comentó José Suasnávar, de la FAFG.

Pese al tiempo transcurrido, los huesos encontrados están en un buen estado, debido a las condiciones del lugar, comentó Suasnávar.

Indicios

Los antropólogos refieren que los indicios llevan a concluir que allí yacen los restos de la dinastía real, porque meses antes en el mismo lugar se encontró un plato con inscripciones jeroglíficas del período Clásico Tardío Terminal, aproximadamente del año 850 d. C.

Además de las osamentas, en el sitio también se encontraron collares de conchas y de piedra verde que podría ser jade, figurillas, silbatos, adornos pectorales y para las orejas, puntas de proyectiles pedernales, cuchillos bifaciales, navajas de obsidiana y huesos de animales.

Realeza maya: ¿Quiénes son?

Los restos encontrados en una especie de piscina o depósito de agua, se cree que corresponden a la nobleza de la dinastía de Cancuén, una de las principales ciudades mayas del período Clásico Tardío.

En el lugar, hace un mes, se encontraron los restos de la reina, de quien aún no se descifra el nombre, con vasijas del altiplano del país.

La reina fue encontrada a 100 metros del depósito de agua, donde había 11 osamentas, aproximadamente, con atavíos preciosos.

“Es la primera masacre antigua que se investiga”

Arthur Demarest, director del Proyecto Cancuén, cree que lo descubierto podría ser la respuesta al fin de la ciudad de la fábrica de jade más importante del período Clásico Tardío maya.

¿Cómo califica el hallazgo?

Es la primera vez que se estudia una posible masacre antigua, pero los científicos de la Fundación de Antropología Forense nos darán respuestas.

¿Qué podría significar?

Tenemos sólo hipótesis, pero podría ser la respuesta al fin dramático de Cancuén.

¿Por qué se cree que los restos pertenecerían a la realeza?

Porque tenían objetos valiosos, estaban vestidos como nobles y se habla de una masacre porque no fueron enterrados en forma ceremoniosa.

¿Cuál será el procedimiento a seguir?

Se harán estudios de micropatología o muestras de ADN. Los restos serán entregados al Ministerio de Cultura y Deportes. Se necesita más apoyo para continuar la investigación, además de fondos para proteger estos hallazgos tan importantes para la historia maya.

¿Qué otros hallazgos importantes ha habido?

El año pasado, encontramos a un rey que tenía un collar con colmillos de jaguar y pieles, así como un tocado que iba de la cabeza a los pies; se miraban como líneas de color verde, rojo y blanco. Creemos que eran plumas de quetzal.

Fuente: Sonia Pérez, Prensa Libre.com, Guatemala, 3 de junio de 2005
Enlace: http://www.prensalibre.com/pl/2005/junio/03/115808.html

Galería de imágenes:

http://www.terra.com.mx/tecnologia/galeria_de_fotos/006449/galeria.asp?FotoColeccionId=6449&NoPagina=1

Enlaces recomendados:

Extensive palace found at the Maya site of Cancuén in Guatemala's Petén region:

http://www.archaeology.org/online/news/cancuen/

Archaeologists Uncover Maya "Masterpiece" in Guatemala:

http://news.nationalgeographic.com/news/2004/04/0423_040423_mayapanel.html

-------------------------------------------------------------------------------

*** Cancuen. (Halub')

Ciudad ubicada en el sur del Petén. Fue un centro comercial, a tal grado que no tiene estructuras religiosas. Su historia es opacada en su mayor parte por las grandes naciones mayas, incluyendo las superpotencias Tikal y Calakmul. En tiempos de la Gran Guerra maya, Cancuen obtuvo importancia durante su alianza con Yuknoom Ch'een, ajaw de Calakmul.

Lista cronológica de los ajawob de Cancuen (Lugar de la Serpiente):

Taj Chan Wi'

~ Yuknoom Ch'een, ajaw de Calakmul proteje a Cancuen ~

K'inich K'ap Neel Ahk B'aluun Otoot

K'iib' Ajaw

Pawahtuun Chan Ahk Wi' Taak Kay

~ Tiempos desconocidos ~

Tajal Chan Ahk Aj Chak Tzukte

~ Tikal invade a Calakmul... se acrecenta la guerra ~

-------------------------------------------------------------------------------

La Cultura Maya

Los mayas del antiguo imperio

Los orígenes de las más antiguas tribus mayas se pierden en la oscuridad de las leyendas. Los manuscritos indígenas del siglo XVI han perdido todo recuerdo histórico de la primitiva localización geográfica maya, así sean los libros de hechiceros o chalam balam (Yucatan), o el Popol Vuh de los Quiches.

Los mayas vivían en el litoral Atlantico de México, desde donde descendieron a centroamerica remontándose a lo largo del Usumacinta para llegar al Petén. Un viejo grupo maya, el huasteco, quedo, sin embargo, en el extremo Norte de México, en el rincón veracruzano-tamaulipeco.

Quiza el empuje Nahua corto en dos al pueblo maya y arrojó a unos grupos hacia el norte y otros hacia el sur. Los grupos arrojados hacia el sur fueron los que se desarrollaron en toda su plenitud la civilización maya. Se inicia la edad de oro del antiguo imperio: desde 633 a 830, en la segunda mitad del baktun noveno, se esculpen las más preciosas estelas, los más finos dinteles erigen los mas suntuosos edificios y se labran las más artísticas escalinatas. Hacia el siglo VII Palenque se constituye en la meca religiosa por excelencia: su arquitectura nunca más habría de ser superada, sus estucos modelados con escenas quedaron como imperecederas obras maestras, mientras que en lo intelectual y, particularmente en astronomía, es la cabeza de las ciudades mayas.

El abandono de las ciudades mayas del sur: cambios climáticos, fiebres y epidemias, colapsos agrícolas, guerras, etc., que hicieron inhabitable aquellas regiones. Morley sugiere que el agotamiento de las tierras empujara a la población hacia el norte; Thompson, por el contrario, parece inclinarse más a la teoría de alzamientos del campesinado para el sacerdocio; otros se inclinan a ver en estas destrucción la mano olmeca-tolteca que, penetrando a lo largo del Usumacinta antes de 895, haya sojuzgado esta cultura arrojando sus restos hacia Yucatan.

Cuando Hernán Cortes atravesó el área del antiguo imperio, tanto en el Usumacinta como en el Petén, durante la expedición a las higueras, hacia muchos siglos que aquellas ciudades habiín sido abandonadas y ningun recuerdo quedaba de ellas.

Los mayas del nuevo imperio

Ya hemos visto que con el siglo X empieza una época oscura y de silencio en la cultura maya, se deja sentir por donde quiera, iniciandose simultaneamente los grandes movimientos migratorios en masa al norte, a Yucatán. La antigua área Palenque-Uaxantun-Copán es abandonada y los mayas empiezan a moverse a lo largo del caribe y del golfo. Tulum e Ichpaatun son testigos de una temprana colonización siguiendo la ruta de Quintana Roo.

La edad media maya ha pasado y el renacimiento esta próximo a iniciarse. La arquitectura de transición tipo hochob, dzibilnocac y río Bec, aunque sobrevive en algunos edificios de Uxmal y de Chichén Itza, es abandonada, levantándose nuevas y mas hermosas construcciones. Esta arquitectura provenia de influencia nueva, enérgica, extranjera, de origen mexicano. Ya hemos de ver que la migracion tolteca parece seguir dos rutas en dos épocas diferentes: la primera, la de la rama olmeca, se interna en centroamerica; la segunda, la tolteca, llega a Chichén Itza. Las relaciones entre Tula y Chichén Itza son múltiples: columnas serpentinas, atlantes, tigres en actitud de caminar, etcetera; quizá la expulsión de Tula arrojo a un núcleo considerable, primero a Xicalanco y después a Yucatán, donde, como conquistadores, llegaron a apoderarse de Chichén Itza.

Después de treinta y cuatro años de lucha, es destruido, toda la familia Cocom asesinada, excepto un hijo de Huanac Ceel que se encontraba de viaje. Dice el cCilam Balam de Chumayel: "fue conquistada la tierra de mayapan, la amurallada, por los itzaes, que habían sido arrojados de sus casas por los de izamal, a causa de huanac ceel". La destrucción de mayapan acaecio -dice el chilam balam de mani- sesenta años antes de la llegada de los españoles; es decir, si tomamos como punto de partida el año de la conquista de México, llegaríamos a la fecha de 1461. Todavía después de la caída de Mayapan sucedieron veinte años de cierta prosperidad y abundancia, al cabo de los cuales volvió a cernirse el desastre sobre Yucatán. Al llegar a Yucatán los españoles, no quedaba un solo imperio en vigilia, solo tribus barbaras erraban por la península. Cuando los españoles de montejo consumaron en 1539-42 la conquista, hacia algunos años que la cultura maya se había extinguido definitivamente.

LOS ANTIGUOS MAYAS Y SU LEGADO
Finalmente el legado de los mayas empieza a descubrirse en todo su esplendor. A través de excavaciones, del descifrado de su antigua lengua y de sus continuas investigaciones, los arqueólogos conocen cada vez más sobre un pueblo que desarrolló un calendario tan preciso como el que usamos hoy en día, además eran astrónomos consumados, arquitectos y matemáticos.

Construyeron grandes ciudades y templos monumentales (la palabra "pirámide" fue introducida por los españoles para describir estas estructuras) sin el uso de instrumentos de metal. Cada área urbana era planeada cuidadosamente con templos y palacios al centro y un juego de pelota en las cercanías, deporte prehispánico que se jugaba por equipos. Las casas de techo de paja y paredes de yeso o adobe de sus habitantes estaban a una corta distancia del centro. La aportación maya más importante a la arquitectura mundial es el arco korbel, también llamado arco maya, un arco falso formado por bloques de piedra que se proyectan desde cada lado de una pared hasta encontrarse formando un pico. Esta estructura reemplazaba al arco verdadero.

Tratándose de matemáticas, el tiempo y los calendarios, los mayas fueron verdaderos genios. Por su creencia de que el tiempo era cíclico, idearon dos calendarios, uno de los cuales era usado en los rituales, celebraciones religiosas y predicciones astrológicas (260 días). El otro era un calendario solar basado en cálculos que consideraban que el año tenía alrededor de 365 días. Ambos estaban interrelacionados y en conjunto ofrecían un conteo de días mucho más preciso que el calendario gregoriano. Seguían el movimiento del sol, la luna y las estrellas con tal exactitud que los astrónomos podían predecir fenómenos místicos como los eclipses y los equinoccios de primavera y de verano. La construcción de la pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá, por ejemplo, es tan precisa, que cada equinoccio el sol poniente proyecta una larga sombra sobre sus peldaños en el mismo punto, dibujando así una gran serpiente que parece deslizarse hacia abajo por el costado del edificio. Los templos en Dzibilchaltún, también en Yucatán y Edzná en Campeche poseen cámaras donde se producen anualmente hermosas alineaciones solares. En la primera, largos rayos de luz solar se encuentran exactamente al centro de dos ventanas opuestas y en Edzná, la máscara del dios sol se ilumina bellamente. Los mayas fueron la primera civilización mesoamericana en conocer el cero y lo usaron mucho antes de que fuera descubierto en otras latitudes. Sin embargo, en lugar del sistema decimal, usaron la cuenta vigesimal -multiplicando por 20 en lugar de por 10- para señalar el paso del tiempo, generalmente usaban el katún, un período de veinte años. Cabe destacar además que los mayas conocían la rueda, pero sólo la usaron en juguetes para los niños.

DESCIFRANDO LOS JEROGLÍFICOS MAYAS

Otra muestra de su genio fue el sistema de escritura jeroglífica que desarrollaron. Los glifos adornan las estelas y templos en todo el Mundo Maya; hoy se sabe que los mayas erigían estelas para conmemorar hechos históricos. La interpretación de los glifos era un tropiezo mayor para los mayanistas hasta hace 20 años, cuando un equipo de arqueólogos de México y Estados Unidos descifró un código en Palenque, en el estado de Chiapas, México. Desde entonces los arqueólogos han traducido muchas secuencias de glifos e incluso han identificado a algunos de los gobernantes en ciudades tales como Palenque y Yaxchilán (Chiapas) y Piedras Negras y Tikal (Guatemala). La famosa Escalera de los Jeroglíficos en Copán es otro ejemplo destacado del uso de la su lengua -se trata de en un monumento que conmemora los logros de la dinastía real y es probablemente el relato escrito más grande acerca de la historia de la civilización maya.

Por desgracia, muchos códices mayas escritos en piel de venado o en papel amate, hecho de corteza de árbol, fueron destruidos a causa del fanatismo religioso de los sacerdotes españoles durante los autos de fe en el siglo XVI, otros sucumbieron a los estragos del tiempo. Hasta la fecha se han recuperado sólo tres de estos códices, entre ellos el famoso códice Dresden. A través del estudio de estos códices los arqueólogos han descubierto pasajes mitológicos de historia, religión, astrología y ciencias. Por ejemplo, el códice Dresden contiene información sobre eclipses y los movimientos de Venus. Los mayas también mantenían una rica tradición oral que en alguna medida forjaron su cultura y que se acentuó cuando los códigos fueron destruidos. Un texto del antiguo "Popol Vuh" o Libro de Consejos, es un manuscrito escrito en la lengua maya de la región del quiché, Guatemala que fue descubierto por un fraile español en el siglo XVII y rescatado del olvido. Traducido al español por el fraile, el "Popol Vuh" es la historia maya de la creación en la que se describe cómo los dioses formaron la tierra a partir del caos y crearon la luz y la vida. Después crearon al hombre del maíz para que fuera el guardián del universo. Hasta hoy, los mayas todavía consideran a la tierra como sagrada y el maíz aún es la base de su alimentación. En Yucatán, México, fue hallado y todavía se conserva, el "Chilam Balam", un libro de historia, astrología, medicina y profecías en lengua maya, pero que usa escritura española en vez de glifos.

LOS ARTISTAS MAYAS.

Los mayas fueron excelentes escultores, crearon figuras bellamente proporcionadas y de armonía estética sobre estelas, dinteles y en los frisos que decoran paredes y templos. Tales esculturas en piedra representan los sacrificios humanos, ceremonias sangrientas, y otros ritos de purificación mientras que otras muestran a ricos gobernantes con espléndidos peinados, dioses, figuras geométricas, aves y animales.

La cerámica también podría considerarse como una expresión artística. Las ollas de barro que se ponían a secar al sol en lugar de cocerse en hornos, podían hallarse lo mismo en la cocina de una familia común que en el ritual del templo. Las piezas ceremoniales muchas veces se pintaban con figuras mitológicas. También se han hallado piezas de oro en muchos sitios, algunas de ellas verdaderamente valiosas, labradas en jade y de exquisita manufactura. El jade era un material muy preciado y se usaba en ofrendas a los dioses o en los adornos de la nobleza. La gente usaba collares con piezas de jade que representaban figuras de animales o cuentas para alejar las enfermedades.

LA PIRÁMIDE SOCIAL

Los mayas estaban divididos en clases sociales muy bien definidas.

En lo más alto de esta jerarquía se encontraba el gobernante, un representante de dios en la tierra que gobernaba y que decidía cuándo había que hacer la guerra o pactar la paz; regía en el comercio y las alianzas maritales. Este gobernante era apoyado por la casta sacerdotal, la nobleza y sus guerreros. Sólo el gobernante o sus sacerdotes estaban autorizados para realizar las ceremonias religiosas en los templos.

Otro grupo en la estructura social eran los arquitectos, quienes estaban por encima de los escultores, los ceramistas y otros artesanos, los campesinos, sirvientes y esclavos, que eran los de menor categoría. Los soldados eran importantes en tiempos de conflicto, de otra manera estaban más abajo que los arquitectos y comerciantes en la escala social.

La mayoría de los mayas eran campesinos que sostenían a una minoritaria clase dominante con sus cosechas de maíz, frijol y otros vegetales. Hay evidencia de que usaban el sistema de desmonte y quema para preparar los campos de labranza, exactamente como lo hacen sus descendientes hoy. También usaban la irrigación en zonas áridas, levantaban diques y preparaban terrazas en los terrenos altos. La dieta de los mayas se complementaba con la caza de animales salvajes, peces, frutas, semillas y miel que se obtenían de la selva.

La economía dependía además del comercio, los mayas eran comerciantes por excelencia que hacían trueque con pescado, miel, conchas, obsdiana, jade, cerámica, sal, cacao, plumas, pedernal y algodón. Sus rutas mercantiles seguían el curso de ríos importantes en el área y las costas del Golfo de México, el Caribe y el Pacífico. Su imperio comercial se extendía desde América Central hasta el centro de México y posiblemente más allá de esas fronteras.

LOS DIOSES MAYAS

La religión jugaba un papel muy importante en la vida diaria y todas las actividades, ya fuera de mucha o poca importancia, estaban regidas por deidades. El sacerdote, que llegó a ser una figura muy poderosa durante el Periodo Clásico, guiaba la vida espiritual de la comunidad. Se representaban ritos específicos para llamar la atención de las deidades. Por ejemplo, las mujeres en cinta visitaban el templo de Ixchel, la diosa de los alumbramientos, para ser bendecidas antes de que naciera la criatura. De hecho, las futuras madres a menudo realizaban peregrinajes a la isla de Cozumel o Isla Mujeres en México, que se encontraba bajo la protección de esta diosa. Otros dioses regían sobre los vientos, el sol, el cielo, el maíz, la guerra y la muerte. Posiblemente la deidad más importante era el dios de la lluvia, Chac, adorado con vehemencia en toda la región. En muchos sitios arqueológicos yucatecos las esculturas de Chac, representado con una nariz larga y curva, adornan las fachadas de los templos. La serpiente emplumada se convirtió en una deidad mayor en la península de Yucatán después de la llegada de los toltecas en el siglo X de nuestra era. Estos extranjeros guerreros provenientes del centro de México adoraban a este dios con el nombre de Quetzalcoatl. Los mayas le cambiaron el nombre a Kukulkán y dedicaron un templo al nuevo dios en Chichén Itzá.

Las ceremonias rituales en honor de las deidades a veces se hacían a través de sacrificios humanos. Figuras humanas en una extraña pose reclinada sosteniendo un recipiente en su regazo pueden encontrarse en Chichén Itzá y otros sitios yucatecos. Supuestamente los personajes esculpidos en piedra conocidos como Chaac Mool recibían el corazón latiendo de la víctima sacrificada. Los cenotes, profundos pozos naturales donde fluía el agua, característicos de la península de Yucatán, eran también centros de sacrificio. Los más famosos cenotes usados para este fin se encuentran en Chichén Itzá. Junto con los hombres o mujeres sacrificados, se depositaban en el pozo ofrendas de jade, oro, cerámica y otros objetos para honrar a los dioses. Las creencias religiosas estaban íntimamente ligadas a los ritos funerarios, los cuales, en el caso de los gobernantes, eran muy elaborados.

En 1952, el arqueólogo mexicano Alberto Ruíz Lihuilleur descubrió la tumba del Señor de Pakal dentro del Templo de las Inscripciones en Palenque. Su hallazgo reveló que los mayas usaban prácticas funerarias como las de los antiguos egipcios: enterraban a sus gobernantes dentro de pirámides construyendo falsas cámaras y sepultando objetos funerarios y sirvientes para que acompañaran al difunto en la vida ultraterrena. La cripta de piedra de Pakal estaba cubierta con jeroglíficos y rodeada de oro, cerámica y otras riquezas. La tapa cincelada del sarcófago pesa cinco toneladas y puede verse aún sobre la tumba, en lo profundo del corazón del Templo de las Inscripciones. Una fina máscara de jade cubre el rostro del caudillo y siete acompañantes fueron hallados junto a él. De acuerdo con los antropólogos, la máscara representaba los rasgos del personaje, los cuales se deterioraron con el tiempo. Se creía que con la máscara serían reconocidos por los señores del inframundo después de su muerte. El tamaño del tesoro enterrado y el número de acompañantes que se sepultaban junto al gobernante demostraban su importancia en vida de forma tal que los Señores lo tratarían en correspondencia en su vida futura. El árbol de la ceiba se consideraba sagrado por los mayas. Creían que era una especie de estación de paso entre los trece cielos y los inframundos, encima y abajo de la tierra.

HISTORIA MAYA

La civilización maya duró aproximadamente 3,000 años y su historia se divide en tres períodos. Conocido como Preclásico, el período que abarca desde el año 2000 a.C., hasta el 250 de nuestra era, vio el nacimiento y el desarrollo de los mayas; desde el 250 hasta el 900, durante el período Clásico su cultura floreció, entonces ocurrió una transformación y comenzó la decadencia en el período Postclásico, desde el 900 hasta el 1500 con mayor exactitud hacia el 1521 con el comienzo del dominio español en México.

El período Clásico fue la época de esplendor maya, un curso creativo que duró más de 600 años. Florecieron la arquitectura, el arte y la ciencia. En Chiapas, Guatemala, Honduras y parte de la Península de Yucatán, las dinastías y sus ciudades alcanzaron su mayor apogeo.

Con la misma rapidez con que se habían desarrollado, las ciudades más importantes comenzaron a declinar y fueron abandonadas. Los expertos aún no han podido determinar la causa de la caída de la civilización maya, existen muchas teorías. Además de las invasiones se considera que los mayas se vieron debilitados por luchas internas. Algunos dicen que los caudillos más poderosos, tratando de tener el control sobre las rutas de comercio, emprendieron campañas de guerra contra sus vecinos. Otros consideran que la pobreza de las cosechas, como resultado de intensas sequías u otros desastres naturales, trajeron hambrunas que diezmaron a la población y los obligaron a emigrar. Otra teoría sugiere que el pueblo se levantó contra sus autocráticos gobernantes.

Los arqueólogos han concluido que la decadencia ocurrió en diferentes épocas, en distintas áreas, por ejemplo, los centros ceremoniales en las tierras bajas de Chiapas y Guatemala fueron abandonados en el siglo VIII, momento en el que muchas ciudades de Yucatán alcanzaban su máximo esplendor durante el período Postclásico. En el Postclásico la civilización maya sufrió muchas transformaciones, el arte y la arquitectura eran sólo una sombra lejana de la gloria que alcanzó en otros tiempos. El comercio tuvo un mayor auge y las tribus guerreras del centro de México como los toltecas y más adelante los aztecas, se desplazaron hacia el Mundo Maya trayendo nuevos dioses y nuevos estilos arquitectónicos. Aumentaron las guerras entre ciudades-estados rivales y cuando los españoles invadieron las tierras de los mayas en el 1520 hallaron un pueblo dividido y debilitado por viejas enemistades.

Después de cruentas batalla, a mediados del siglo XVI los europeos tenían bajo su control la mayor parte del Mundo Maya. Aunque algunos historiadores españoles registraron el descubrimiento de templos en ruinas, no fue hasta el siglo XIX que el mundo conoció de la existencia de antiguas ciudades en la selva.

Intrépidos aventureros como el conde Waldeck, John L. Stephens y el artista Frederic Catherwood visitaron los asentamientos y escribieron acerca de ellos. Durante muchos años los intelectuales especularon sobre las fabulosas ruinas como un legado de las tribus perdidas de Israel o de sobrevivientes de la Atlántida. Estos primeros exploradores fueron los pioneros de la arqueología maya. A partir de sus escritos sobre la región se han llevado a cabo innumerables excavaciones en sitios tales como Uxmal, Palenque, Tulum y Chichén Itzá en México, la magnífica y antigua Tikal en Guatemala y Copán en Honduras, un lejano sitio del imperio. Caracol y Lamanai son sólo dos de las ciudades prehispánicas en Belice que actualmente son estudiadas.

También hay asentamientos en el Salvador dentro de los cuales el más famoso es Joya de Cerén. Descubierta a partir de 1980, esta aldea agrícola del siglo VII fue sepultada bajo catorce capas de ceniza volcánica y es uno de los más fascinantes hallazgos en el Mundo Maya hasta el momento. Conocida como la "Pompeya del Nuevo Mundo", ha proporcionado información sobre los campesinos del Mundo Maya, un grupo social del que se sabe muy poco.

En todo el Mundo Maya, los arqueólogos se esfuerzan por saber más sobre los antiguos habitantes de la región. Aunque se han logrado avances importantes, muchos secretos aún están por revelarse.

Lo que sabemos hasta la fecha acerca de los logros mayas en arquitectura, artes y ciencias, su sistema político y creencias religiosas, abre las puertas para otros descubrimientos. Sus estudios sobre astronomía y matemáticas por ejemplo, los llevaron a elaborar un calendario muy desarrollado mil años antes del comienzo de la era cristiana. Esto significa que apenas conocemos la "punta del iceberg".

Seguir los pasos de los mayas a través de su pasado, es una rica aventura hacia el alma de un pueblo que nunca podrá ser olvidado.

Tamtoc, la mítica Aztlán

Tamtoc, la mítica Aztlán Un grupo de arqueólogos que analiza 70 mil vestigios recién hallados en Tamtoc, San Luis Potosí, cree haber hallado la ciudad mítica donde los aztecas iniciaron su legendaria peregrinación.

En el panorama violento de Mesoamérica, rodeada por tribus chichimecas, se fundó una ciudad de agricultores con fama de hechiceros, guerreros, escultores y textileros, que profesaban culto a la Luna y a Ehécatl. Corría el año 400 cuando en un meandro del Río Tampaón, al noreste de San Luis Potosí, una sociedad bien organizada transformó el terreno pantanoso, rodeado de lagunas, en una ciudad monumental, con edificios de tierra rematados en plataformas circulares que se alzaban por encima de los 36 metros de altura.

Hoy la llaman Tamtoc, lugar de las nubes de agua. Después de 900 años de ocupación y otros 700 de abandono, más de 70 mil vestigios acaban de resurgir para llamar la atención sobre un “hueco historiográfico” que podría acercarnos al primer ensayo de la monumental obra hidráulica que dio origen a Tenochtitlán.

Conocida desde 1880, pero excavada parcialmente en 1960, Tamtoc fue comparada con la monumentalidad de Teotihuacán. Hoy, el que será “el primer sitio arqueológico de la cultura huasteca”, abrirá al público en diciembre con un atractivo proyecto integral de ecoarqueología, que incluye la posibilidad de llegar hasta él en trajineras, a través del río, para no dejar lugar a las comparaciones sino al asombro.

BAJO LAS NUBES

A una hora de Ciudad Valles, Tamtoc se extiende a lo largo de 133 hectáreas (26 kilómetros) “y todavía falta que compremos 16 más”. Luego de tres años de excavaciones, iniciadas en 2001 por el arqueólogo Guillermo Ahuja, se ha descubierto el 25 por ciento de la ciudad: apenas 64 de las 225 estructuras, algunas de las cuales se cuentan entre las 10 más grandes del país.

Las pocas menciones historiográficas describen a los huastecos desnudos, tatuados en el cuerpo, con dientes limados, a veces cubiertos de chapopote “para verse más fieros en la batalla” y con la cabeza deformada en forma de cono. Sahagún relata una ceremonia del pulque en la que participó un sacerdote huasteco, quien al beber cinco tazones del sagrado líquido perdió la cordura y enseñó “sus vergüenzas”. Ángel María Garibay presentó un poema erótico que habla de una hija de Xólotl, la cual “enfermó” por ver a un huasteco desnudo en el mercado, y hasta que su padre no la casó con éste no se repuso.

“Los huastescos llegaron a ocupar Tamtoc por miles. Tenemos calculados casi 4 mil habitantes: en el posclásico tardío (entre el 800 y 1300 d.C) ya era una de las regiones más pobladas, con señoríos independientes”, dice Ahuja.

Vestigios encontrados en la zona, entre los que destacan una escultura de piedra partida por la mitad que muestra las extremidades inferiores y el pene perforado de un personaje (alusión al mito de gestación del Hombre del Quinto Sol), además de códices y vasijas con iconografía que nunca se había registrado, llevan a afirmar al arqueólogo: “En Tamtoc habitó una sociedad sedentaria bien organizada, que entra en el patrón de agricultores avanzados con una organización pre-estatal o tal vez plenamente estatal. Hay una diferenciación social por clases, incluso división social del trabajo, pues encontramos talleres de tallado y tejido. Hay también evidencias de comercio de obsidiana cuya ruta comercial pudo partir a través de la Sierra Gorda y la sierra Madre Oriental hasta Hidalgo, uno de los productores de la piedra negra”.

Entrevistado en el sitio arqueológico que ahora coordina y por el cual fue duramente criticado por el Consejo de Arqueología (“decían que quería construir un jardín o un nuevo Xcaret”), Ahuja resume su labor: “Creo que hemos encontrado bastante, pero no son grandes tumbas ostentosas”.

Tamtoc cuenta con una plaza central que posiblemente tuvo un uso cívico-administrativo y que fue construida en los últimos momentos de la ciudad, pues las estructuras están recubiertas con piedra. “En épocas anteriores los recubrimientos son sólo de estuco. La plaza puede fecharse entre el 900 y 1300 d. C.”.

La plaza está rodeada de estructuras como El cubilete, de 36 metros de alto, que fue la causante de que el arqueólogo Joaquín Mit no pudiera contener las ganas de compararla, en 1937, con la grandeza de Teotihuacán. “Quizá lo hizo pensando en el equivalente del Sol y la Luna, pero no encontramos elementos de esa relación hasta ahora”, dice Ahuja.

El Tantoque, de 21 metros de alto, es la estructura religiosa. “Lo creemos así por su orientación hacia el nacimiento del sol, que la hace servir de rector calendárico”. Al norte de la plaza está El Corcovado, una estructura circular que sería uno de los puntos comerciales políticos. “Construir a partir de un círculo marcó el primer eslabón de otras transformaciones arquitectónicas, que ya se aprecian en La Venta, donde las esquinas comienzan a hacerse en ángulo y se recubren con piedra”, detalla Ahuja, quien considera la arquitectura como uno de los muchos elementos que junto con el uso de calendarios, el urbanismo hidráulico y la presencia de ritos funerarios, permitirían aventurar “la posibilidad de que las grandes migraciones que llegaron al Altiplano Central a partir del 1100 d.C., pasaron por esta región”.

HALLAZGOS

Hasta el momento, 64 estructuras fueron liberadas, de un total de 225 edificios. Por algunas orientaciones, los arqueólogos han inferido “un fuerte culto a la Luna relacionado con las fases más cercanas o lejanas del satélite con respecto a la Tierra, aunque también está presente el uso del calendario solar”.

En lo que respecta a las estructuras de la ciudad, algunas todavía conservan huellas de los pisos, decorados con láminas de estuco; otras tienen restos de dos etapas constructivas y la mayoría muestra restos de quemazón.

Otras construcciones se prolongan en pasillos que rematan con una plataforma circular en la punta y son muy características del sitio. “Todavía no tenemos explicación para ellas, pensábamos originalmente que por su orientación hacia el Sol podían significar la proyección del astro, pero acabamos de encontrar una que no apunta al Sol sino hacia la Luna. No es justificación, pero enfrentamos el vacío de información sobre la cultura huasteca”.

En uno de estos pasillos se encontró un osario con siete individuos desmembrados, depositados en un hueco. “Las mandíbulas presentan dientes aserrados y tenemos siete kilos de carbón para que se hagan fechamientos”, dice Ahuja.

En total, junto con un entierro de 19 individuos entre los que sobresalen los restos de un hombre y de dos niños, se han encontrado 40 cuerpos. También, restos con puntas de proyectil, hachas y algunos huesos con marcas de canibalismo ritual, que han aparecido en entierros múltiples en la punta de una estructura de aproximadamente 19 metros de alto, donde el esqueleto está rodeado por vasijas con iconografía acanalada, y tiene sus dedos al interior de las ollas.

“Es muy probable que se trate de dos personas. Es común que los entierros sean múltiples, por el concepto de acompañarse al inframundo. El hecho de que los depositen en una estructura tan sobresaliente indica cierto rango social.

Por otro lado, el depósito viene cubierto con cinabrio, un polvo rojo que es el mercurio nativo. Haciendo una similitud con la Reina Roja de Palenque, que también se encontró cubierta de cinabrio, pues creemos que no es cualquier pelado”.

En otras partes del sitio se han recuperado fogones de entre el 300 y el 1300 d.C. aunque, a decir del arqueólogo en jefe, hay evidencias de ocupaciones anteriores que pueden remontarse al 600 o 700 a. C.. “No las hemos trabajado porque nuestra prioridad es estabilizar la parte central”, informa.

Otros vestigios, como malacates de piedra para hilar, agujas de cobre, cucharones, platos, ollas, jarras, cuentas de calcita, de piedra verde tipo serpentina, y miles de fragmentos de cerámica esgrafiada, entintada o con pintura fugitiva (que desparece con el agua) revelan a los estudiosos “que los huastecos tenían como actividad comercial la producción de textiles, los más prestigiados en Mesoamérica, y la venta de esculturas de piedra, las mejores en cuanto al manejo de la tridimensionalidad, las proporciones, el volumen y el adorno”. Incluso hay evidencias de un taller de tallado, con desechos de esculturas enormes.

ECOLOGÍA ARQUEOLÓGICA

Entre los trabajos de ecoarqueología destaca la recuperación de dos lagunas, las cuales funcionaban para el autoconsumo durante la época de florecimiento de Tamtoc, y que estaban secas. “Provocamos desniveles para encauzar el agua hacia éstas y le dimos una ayudada bombeando agua del río. Ahora han comenzado a llegar patos, espátula rosada, halcones y el águila quebrantahuesos”.

En cuanto a vestigios de pintura mural, destacan fragmentos de personajes con atavíos coloridos y plumas. “Debieron tener criaderos de aves de bello plumaje. Las mismas crónicas de Sahagún describen los enormes tocados de los huastecos: iban muy galanos a las guerras, con pulseras enormes y orejeras”.

El monumento 22

Pero el más impresionante de los vestigios encontrados es la escultura del posible gobernante de Tamtoc, que por interpretaciones del glifo que lo acompaña podría llamarse Cinco Caracol, y a quien que ya se conoce jocosamente como “Tomás”. Es una gran estructura de piedra que representa la parte inferior de un personaje, desnudo con un enorme pene perforado y cubierto con una protección de ixtle.

“Hace alusión al mito de la Creación del Hombre del Quinto Sol por Quetzalcótal, quien al bajar al inframundo se perforó el pene para mezclarlo con los huesos de las generaciones anteriores y generó al hombre”.

Descubierto en mayo, justo en la época de lluvias, los pobladores han comenzado a asociar su presencia con la caída del vital líquido. “Creen que cada vez que lo limpiamos llueve. El año pasado vinieron a pedirnos de favor que los dejáramos limpiarlo para que lloviera.

Coincidentemente, cayó el mayor temporal del año. Por eso vienen a verlo con respeto y hasta le atribuyen el aguacero que le cayó al ex gobernador Fernando Silva Nieto cuando vino a inaugurar los trabajos.

“Encontramos primero una esquina de la piedra, pero resultó ser enorme. Nos extendimos porque creíamos que era una larga tumba que tenía grabados solo laterales como en forma de serpiente”, recuerda.

Cinco Caracol tiene un glifo en el que según la interpretación del arqueólogo aparece un caracol con cinco puntos y otro con el nombre del lugar: un río serpenteante que rodea las tres elevaciones, con un caracol al centro que alude “al lugar de las nubes de agua”.

“Hay una propuesta de que la Lápida Tamtoc, que ahora se muestra en el Museo Regional Potosino, forme parte del glifo y marca la unificación de señoríos, pero creo que la escultura debió formar parte de la decoración de alguna estructura en honor del gobernante y al morir fue derrumbado. No se ha encontrado ni su cabeza ni el torso”.

Para los investigadores, lo maravilloso del sitio es que “vienes de cero, no conocemos nada, no hay documentos del siglo XVI, es todo un reto”. Hay que empezar a entender la simbología, las representaciones de figurillas y trazos de la cerámica.

VOLVER A AZTLÁN

No es descabellado pensar que, rodeados de agua, los huastecos pudieran ser el germen de la fundación de Tenochtitlán. “La mítica Aztlán de la que provenían los migrantes podría bien localizarse en el Golfo. Recordemos que el huasteco es la gente que está después del pasadero de agua”, dice Ahuja. “Son los que dejan atrás ese lugar de garzas y se integran a un movimiento migratorio causado por la caída de las urbes”.

La propuesta señala que “hay más elementos para asociar la presencia cultural de los huastecos en el trabajo que llega a hacer el tenocha en el islote para agrandarlo y poder empezar a crear la metrópolis”. De acuerdo con el arqueólogo, “tenemos la presencia de deidades tipo Ehécatl en periodos anteriores a los mexicas. Al ir viendo la migración y los lugares de ocupación, tenemos una ruta clara desde Tamtoc hasta el Altiplano. Subes por la planicie costera, te internas en la sierra Gorda y llegas a Teotihuacán”.

Si bien se había propuesto que Tamtoc era un asentamiento del posclásico tardío y que había sido sometida por los mexicas, hasta el momento no se ha encontrado cerámica azteca.

Según Ahuja, los hallazagos plantean parteaguas para mirar, no sólo hacia Mesoamérica, sino también hacia Florida: “Las crónicas del XVI, el mismo fray Andrés de Olmos, se inician para evangelizar el corredor cultural que iba hacia allá”, aventura.

Tamtoc se abrirá en diciembre con una reunión académica que comience a discutir los materiales encontrados.


Fuente: El Independiente / Georgina Hidalgo Vivas
Enlace: http://www.elindependiente.com.mx/articulos.php?id_sec=9&id_art=10726&id_ejemplar

----------------------------------------------------------------



Del Período Clásico, entre 400 y 800 d.C.

IMPORTANTE HALLAZGO EN TAMTOC PERMITIRÁ EL RESCATE HISTÓRICO DE LA CULTURA HUASTECA POTOSINA

Una escultura y un petroglifo, según los primeros análisis iconográficos, cambiarán totalmente el concepto del nombre de la Zona Arqueológica.

Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron en la Zona Arqueológica de Tamtoc, en San Luis Potosí, una escultura representativa de un personaje y un petroglifo, hallazgo que coloca a la institución en el umbral de una nueva fase de recuperación histórica de la cultura huasteca potosina.

Guillermo Ahuja Ormaechea, director del Proyecto Arqueológico Tamtoc, admitió en este sentido la necesidad de empezar a conocer la iconografía de los símbolos que están apareciendo en la región, para contar con la oportunidad de ubicar al sitio en el marco mesoamericano.

De acuerdo con los primeros estudios y análisis del petroglifo, del Período Clásico, entre 400 y 800 d.C., el concepto del nombre de Tamtoc cambiará totalmente, porque algunos símbolos como franjas indican un lugar rodeado de agua y, por otra parte, hay ausencia de emblemas de carácter serpentino, equivalentes a la tierra, comentó el especialista. En cambio, precisó, unas vírgulas deberán caracterizar qué tipo de tierra se tenía y el modo de producción que practicaban.

Por las características que presenta el glifo —junto con la escultura se ha denominado como Monumento 22—, y por diseños conocidos de antecedentes iconográficos mexicas, principalmente, el glifo puede estar representando dos aspectos primordiales: el topónimo del lugar; es decir, cómo se llamaba el sitio y, junto, el nombre del personaje.

Muy similar en sus oquedades al de la Lápida de Tamtoc, en exhibición en el Museo Regional Potosino, el glifo no es calendárico, sino más bien el nombre del personaje, que podría denominarse como gobernante, posiblemente asociado con los grupos piedra o caracol, así como el posible topónimo del lugar.

Ahuja Ormaechea aseveró por otra parte que la escultura representativa del personaje está fragmentada, aparentemente en forma intencional. Comentó que otras piezas en Tamtoc han aparecido con esa característica, sin el torso.

Esta losa individual, de 2.57 metros de largo por 2.49 de ancho, y un peso aproximado de tres toneladas, presenta a un personaje con marca de auto sacrificio en su miembro viril, perforado en su parte superior, así como un protector en la punta del pene. El arqueólogo recordó las referencias del siglo XVI sobre los huastecos, que los identifican como personajes desnudos o con las bragas al aire.

La perforación que presenta el pene del personaje, dijo, confirma los ritos prehispánicos de auto sacrificio como una manera de integración del individuo con las divinidades. Este posible gobernante con esa característica, por lo tanto, cuida y defiende al grupo. En cambio, la protección sí es una tradición, ya que se trata de un elemento que otorga permanencia, un estatus dentro del grupo, y habla de fertilidad, de liderazgo y de una serie de elementos relacionados con la reproducción.

EL HALLAZGO

El Director del Proyecto Arqueológico Tamtoc afirmó que al realizarse labores de limpieza, levantamiento, registro y ordenamiento de piezas en los diferentes grupos de la Zona Arqueológica, así como de detección de los niveles de la plaza principal respecto de los del resto de las estructuras, una piedra asomaba unos 70 centímetros sobre el suelo.

En el denominado grupo "F" se iniciaron los trabajos para liberarla y no dejarla en campo con el propósito de evitar la pérdida de algún dato cultural. No obstante, el avance de las labores confirmó que se trataba de una pieza de grandes dimensiones, lo cual obligó a armar toda una estructura de protección. Como resultado se pudo observar que la piedra era parte de un conjunto de tres losas de 2.40 metros de largo por 2.20 de ancho, con un grabado en el costado en forma entretejida, muy parecido al reportado en una tumba prehispánica en el estado de Hidalgo, en la parte de tradición huasteca.

Ahuja Ormaechea precisó que al momento de tratar de definir ese conjunto de tres losas, se decidió ampliar la exploración para dar un margen de protección. Fue entonces cuando apareció la cuarta losa, denominada ahora Monumento 22, en la que, no obstante estar bocabajo, se comenzaron a observar restos de relieve con un mismo diseño. Los trabajos de liberación completa del Monumento 22 requirieron de las condiciones necesarias para su protección y conservación.

Actualmente, admitió el arqueólogo, no hay un trabajo previo de iconografía de la Huasteca; sólo algunos símbolos asociados con otros en la tradición del centro de México. Al no contarse con datos del siglo XVI, ya sea en las relaciones de conquistadores o de frailes, el primer paso será iniciar, con la participación de especialistas en lingüística e iconografía, con asociación en gabinete y discusiones académicas, los trabajos para determinar los significados de los símbolos.

Ahuja Ormaechea informó que a un año y nueve meses de haber comenzado los trabajos arqueológicos en Tamtoc —iniciados el 6 de agosto de 2001—, la imagen de la Zona Arqueológica es ahora diametralmente distinta; de un sitio saturado de hierba, con pocos antecedentes, se pasó a otro con por lo menos tres plazas definidas —A, B y C—, 64 estructuras liberadas o plataformas, cuya altura varía de 40 centímetros a seis metros, y la ampliación de andadores para la visita pública.

La creación del Fideicomiso Arqueológico Tamtoc —integrado por el Fondo Cultural Banamex, el Gobierno del Estado y el INAH—, así como la participación del Programa de Empleo Temporal de la Secretaría de Desarrollo Social, y de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), permiten ahora, 21 meses después, observar los excelentes resultados de la Zona Arqueológica.

También con base en el equipo de trabajo de investigación (siete personas), así como 220 trabajadores, entre oficiales y peones provenientes de las comunidades aledañas, en toda la poligonal de 133 hectáreas se han establecido y conformado siete conjuntos arqueológicos, donde las evidencias están a la vista.

¿Cuál es el significado de la pálabra Aztlan?

Aztlan es el lugar místico de origen de los Aztecas. En su lengua, el Nahuatl, las raíces de Aztlan son las pabras: aztatl tlan(tli) que significa "garza" y "lugar de" respectivamente. 'Tlantli' propiamente significa "diente", y como una característica de un buen diente es que esta firmemente arraigado en su lugar y no se mueve, el prefijo de esta palabra es comúnmente usado en Nahuatl para denotr asentamientos o nombres de lugares, por ejemplo, Mazatlan (lugar del ciervo), Papalotlan (lugar de las mariposas) o Tepoztlan (lugar del metal). Se dice frecuentemente que la lengua Nahuatl language incluye tres niveles de significado para sus palabras o expresiones: literal, sincrético y connotativo. El significado connotativo de Aztlan, debido al plumaje de las garzas, es "Lugar de la blancura." Las descripciones míticas de Aztlan la ponen como una isla.
Cambie la terminación -tlan por -tecatl para identificar a un residente o persona de el lugar dado. Así, para los ejemplos de arriba tendríamos, la gente de Mazatlan sería Mazatecatl, alguien de Tepoztlan sería un Tepoztecatl y alguien de Aztlan sería un Aztecatl.

En los orígenes míticos de los Aztecas, ellos emergieron originalmente de los intestinos de la Tierra a través de siete cuevas (Chicomostoc) y se establecieron en Aztlan, desde donde subsecuentemente emprendieron su migración hacia el sur en búsqueda de una señal que les indicaría que se establacieran otra vez. Este mito coincide toscamente con la historia que se conoce de los Aztecas como una horda de bárbaros que migraban de lo que actualmente es el noroeste de México hacia la meseta central hacia el final del primer milenio DC, cuando civilizaciones de gran antigüedad estaban ya bien establecidas en la región. Es sabido que los Aztecas tenian un sector ("barrio") en la ciudad Tolteca de Tollan, y la influencia cultural de los Toltecas en la agitada época de los Aztecas fué subsecuentemente muy marcada. En el punto de vista de algunos eruditos (por ejemplo Nigel Davies), todo el desarrollo cultural de los Aztecas fué un esfuerzo por recrear la grandeza que conocieron en Tollan.

La localización exacta de Aztlan es desconocida, debería haber estado localizada cerca de los estuarios o en la costa noroeste de México, aunque algunos arqueólogos han ido demasiado lejos para localizar el actual pueblo de San Felipe Aztlan, Nayarit, como el lugar exacto.

En el folklore chicano, Aztlan es frecuentemente usado para nombrar esa porción de México que fué gobernada por los Estado Unidos después de la guerra México-Americana de 1846, en la creencia de que esta gran área representa el punto de partida de la migración de los Aztecas. En un amplia interpretanción, hay algo de verdad en esto en el sentido de que todos los grupos que se comvertirían en la gente de el centro de México que habla Nahuatl pasó por esta región en una época prehistorica, como esta atestigüado por la existencia de grupos de gente lingüísticamente relacionados a través de la región montañosa del pacífico de los Estados Unidos, el suroeste de Estados Unidos y el norte de México, conocido como el grupo Uto-Aztecan-Tanoan, e incluyendo gente como los Paiute, Shoshoni, Hopi, Pima, Yaqui, Tepehuan, Rarámuri (Tarahumara), Kiowas y Mayas.

Fuente: CONACULTA.gob.mex.
Enlace: http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2003/07may/tamtoc.htm


------------------------------------------------


Enlaces recomendados en Internet:

http://azteca21.com/noticias/antes/buena190302-1.html

http://transparencia.inah.gob.mx/index.php?sid=44

http://www.arts-history.mx/Noticiario/index.php?idNoticia=71

http://www.embamex.co.uk/meet_mex/cos22a.htm

http://www.tam.itesm.mx/art/huastec/ehuas01.htm

http://www.tenochtitlan.com/

http://academic.brooklyn.cuny.edu/history/burrows/Colonial/411_ss1.htm

Reconstruyen en México rostro de mujer que vivió hace 3.500 años. “La dama de Tlacojalpan”

Reconstruyen en México rostro de mujer que vivió hace 3.500 años. “La dama de Tlacojalpan” Foto: El rostro reconstruido de una mujer que vivió hace 3.500 años y cuya osamenta fue descubierta en el estado mexicano de Veracruz. (EFE)

SUPONEN QUE LA MUJER FUE UNA DIRIGENTE DE SU COMUNIDAD

El rostro de una mujer que vivió hace 3.500 años y cuya osamenta fue descubierta en el estado mexicano de Veracruz fue reconstruido por el equipo de forenses que investiga los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez.

La osamenta, bautizada por los antropólogos como "La dama de Tlacojalpan", fue encontrada en la cuenca del río Papaloapan, en el estado de Veracruz, en una de las mayores urnas funerarias halladas en esta región.

El experto del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana (UV), Pedro Jiménez Lara, quien estuvo al frente de las excavaciones, afirmó a EFE que su enterramiento denota que esta mujer fue integrante de la clase dirigente de su sociedad.

La reconstrucción de su rostro fue llevada a cabo a través del uso de resinas por el mismo equipo forense que investiga las muertes de mujeres en la localidad fronteriza con EE.UU. de Ciudad Juárez.

El Departamento de Periciales de la Procuraduría General del Estado de Chihuahua, al frente de la doctora Leonor Mata, logró en tres meses la reconstrucción de su rostro a través de las mismas técnicas usadas en las investigaciones de Ciudad Juárez, donde han sido asesinadas cerca de 400 mujeres desde 1993.

La "La dama de Tlacojalpan" fue encontrada dentro de lo que parece una necrópolis, cuya cultura originaria se desconoce y en la que también se hallaron las osamentas de seis niños.

Junto a los restos de la mujer se encontró una importante ofrenda que incluía un collar de conchas de mar, con más de 60 piezas y algunos pectorales.

"Sabemos que este tipo de entierros solo se da en la élite del momento y por eso vemos que es importante lograr la restitución facial para identificar los rasgos físicos y poder tenerla en exhibición en un museo", explicó Jiménez Lara.

Durante las excavaciones se determinó que el pueblo al que pertenecía "La dama de Tlacojalpan" estaba dedicado al cultivo de especies marinas.

Las excavaciones, que incluyeron antropología acuática, descubrieron restos arqueológicos en una extensión de seis hectáreas en los márgenes del río Papaloapan, viviendas hechas de barro y en medio de ellas una especie de lago alimentado por agua de la cuenca del río, donde cultivaban camarones.

Los vestigios encontrados en esa zona abarcan un amplio periodo que va desde los 1.800 años antes de Cristo hasta la conquista española.

Para el investigador, el pueblo que habitó esta zona fue uno de los primeros que en tierra firme se dedicó a la piscicultura de especies marinas en América.

Fuente: Diario ABC Color Digital, Veracruz( México), Agencia EFE. 26 de mayo de 2005
Enlace: http://www.abc.com.py/articulos.php?fec=2005-05-27&pid=181355&sec=12

El imperio del maíz

El imperio del maíz * Arqueólogo historia sobre el origen del grano y su dominio en Centroamérica
* No llegó a ser un producto importante hasta unos 500 a 200 años antes de Cristo
* 64 olotes se encontraron en Panamá y se dataron en el 200 d. C.

Casi en los días en que se encontraban importantes piezas precolombinas cerca de Tiscapa, que seguramente tienen vínculos con los primeros agricultores de Nicaragua, como afirma el arqueólogo Ramiro García Vásquez, una costarricense recomendaba que para entrar con buen pie al TLC había que desterrar el maíz a cambio de convertir el país en un exportador de ranas.

García informó que en las excavaciones que realizó el Departamento de Investigaciones Arqueológicas del Museo Nacional de Nicaragua, durante el Proyecto de Arqueología Metropolitana de Managua, en el sitio denominado “Complejo Tiscapa”, se encontraron restos de cerámica temprana que datan desde 2,000-800 años a.C.

En Nicaragua, probablemente, la actividad agrícola se inicia hacia los 2,500-3,000 años a.C. con el cultivo de maíz, frijol y algunos tipos de tubérculos, historió García Vásquez.

El estudio del actual jefe de Investigaciones Antropológicas del Museo Nacional de Nicaragua nos revela que hay un vínculo entre estos productos y la alfarería, de la cual hoy se precia Nicaragua por contar con formidables piezas precolombinas.

Los granos, señala, eran preparados en piedras naturales en forma de metates, las cuales pudieron dar origen a los metates que más tarde tallaron los chorotegas, nicaraos y otros grupos culturales que se emplazaron en estas tierras. La fecha anteriormente señalada coincide con algunos datos que se han obtenido de la prueba de Carbono-14 en restos de maíz en el Istmo de Centro América.

Afirmamos con gran seguridad que todos los pueblos de cultura mesoamericana tenían como principal elemento en su dieta diaria a Zea–mays, nombre científico de la planta.

“Investigaciones sobre la reconstrucción de los regímenes alimentarios de las poblaciones precolombinas de Managua, utilizando isótopos de huesos, sugieren que el maíz está entre uno de los recursos alimentarios más importantes de la dieta paleoindia en los alrededores de Managua”.

García, al referirse a los argumentos de la ciudadana costarricense que manda a criar ranas, eliminando el maíz porque genera pobreza, dijo que la recomendación “es hasta cierto punto ofensiva, pues el maíz para la sociedad de Nicaragua es como uno de los elementos más importantes de nuestra dieta y para todos los pueblos de América”.

El investigador proporcionó, además, algunos datos de carácter científico sobre la importancia prehistórica, cultural y antropológica de esta gramínea (el maíz) en los pueblos de América y de mucha importancia para Nicaragua:

Hasta ahora, las evidencias arqueológicas dan la impresión de que el maíz (Zea-mays), una de las plantas más ampliamente cultivadas en el siglo XVI, no llegó a ser un producto importante hasta unos 500 a 200 años a.C., sin embargo, nuevas evidencias dentro y fuera de Panamá indican que se debe proceder con cautela al hablar de la cronología de esta planta en el istmo de Centro América.

Restos carbonizados de maíz han sido encontrados en cuatro sitios arqueológicos en Panamá: Sitio Pittí, La Pitahaya, Sitio Sierra y Finca Cornejo. En Pittí se recuperaron 64 tusas (olotes). La mayoría procedían de una casa cuya antigüedad ha sido fijada entre los años 200 y 400 d. C.

Galinat. W. C. informó que este maíz tiene un promedio de ocho hileras de granos y que era producto intermedio entre las variedades Nal-Tel y Pollo, las cuales evolucionaron de una variedad mucho más antigua, en un lugar todavía desconocido.

La muestra tiene dos características que facilitan el secamiento en los ambientes húmedos y frescos, un raquis de diámetro reducido y un alto índice de condensación. Linares O. F. piensa que la aparición del maíz en las montañas del Chiriquí quizá se deba a una inmigración relativamente rápida, desde un área adyacente de región fronteriza entre Panamá y Costa Rica, en el momento en que las características antes señaladas permitieron su adaptación a las zonas altas y húmedas subtropicales (¿Desde el año 1 d.C. a 500 años a. C?).

En el Sitio Sierra se recuperaron más de doscientos fragmentos de tusas, granos y tallos. Aún no han sido sometidos a un análisis formal por parte de especialistas en genética de maíz, pero el Dr. Earle Smith, quien revisó la muestra en 1977, considera que es posible que haya tres variedades: dos son parecidas, en términos generales, al grupo Nal-Tel / Chapolote / Pollo, y una se asemeja a los maíces suramericanos harinosos, tales como Cuzco y el Harinoso de ocho.

El imperio del maíz

En este momento hay pocas evidencias que contradigan la idea de que no fue hasta 500-200 a. C cuando Zea-mays comenzó a dominar los agrosistemas del Pacífico. Sin embargo, existen ciertos problemas nuevos, tanto teóricos como empíricos, que deben mencionarse cuando tomamos en cuenta la antigüedad de este cultivo en Panamá:

Si el ancestro del maíz es la hierba silvestre, Teosinte (Zea americana) y no una forma silvestre y extinguida de maíz, ese grano ha debido cultivarse en sus orígenes, dentro de la región donde se encuentra el Teosinte naturalmente, o sea, entre el norte de México y el suroeste de Honduras. También se encontró Teosinte en el norte de Nicaragua.

Puesto que el maíz estaba cultivándose en la costa oeste del Ecuador, por lo menos hacia el año 3,500 a.C., y quizás hacia el año 6,000 a.C. ha debido haber pasado por Panamá, en una u otra forma, por lo menos antes del año 4,000 a.C.

Si las especies harinosa y dulce estaban cultivándose en el Ecuador en el 2,000 a.C, y son por consiguiente de origen sudamericano, estas variedades han debido pasar de “vuelta” por Panamá, en dirección opuesta a la primera “migración”. Datos recientemente analizados procedentes del Abrigo de Aguadulce, en Coclé, señalan que fitolitos de maíz se encontraron en depósitos cuya fecha es de unos 1,600 años a.C. junto con la cerámica más antigua de Panamá, la Monagrillo.

Aunque Renare y la misma Piperno han interpretado esta evidencia con la debida cautela, es importante señalar que la cerámica Monagrillo tiene una fecha de C-14 de 2,500 a.C. en el sitio del mismo nombre, mientras en el cercano abrigo rocoso, la Cueva de los Ladrones, se ha atribuido una edad de por lo menos 2,800 años a.C.

Ya que en el Abrigo de Aguadulce los fitolitos de maíz no están presentes en las capas que no tienen cerámica, sería lógico pensar que el maíz y la cerámica se introdujeron simultáneamente y, por consiguiente, que aquella planta se estaba cultivando en litoral de la Bahía de Parita hace unos 5,000 años (3,000 a.C.).

Fecha de la dispersión

Aunque esta última fecha (3,000 a. C) no puede atribuirse todavía con objetividad científica al maíz en Panamá, concuerda con las fechas que están otorgando los botánicos y genéticos a la dispersión de Zea-mays a través de Centroamérica. Linares ha sospechado que el maíz es de mayor antigüedad en la Bahía de Parita que lo indicado por la evidencia primaria. No sería extraño que futuras excavaciones le cedan la razón.

Las actividades agrícolas se intensificaron hacia el 2,300 a.C. La evidencia primaria no ha demostrado inequívocamente que el maíz estaba empleándose en Panamá para esa fecha; pero el análisis de los fitolitos procedentes de un sitio de la Bahía de Parita, y la evidencia teórica y foránea implican que esta planta importante debió utilizarse en el Istmo mucho antes de los años 500 a.C. Probablemente en las zonas más áridas, y como una más entre una variedad de especies de igual impotencia.

En el sitio arqueológico “Joyas de Cerén “, ubicado en el municipio de San Juan de Opico. departamento de La Libertad, a 30 km al noroeste de San Salvador, el doctor Payson D. Sheets, de la Universidad de Colorado USA, encontró mazorcas de maíz petrificado, frijoles, chile y otros restos botánicos en muy buen estado de conservación. Este sitio arqueológico ofrece un registro más detallado de la vida cotidiana de un pueblo mesoamericano de por lo menos 1,400 años a. C

Para los incas, el maíz constituía la base fundamental de la alimentación del pueblo, y su cultivo era de suma importancia, a tal extremo que las principales festividades del Imperio estaban supeditadas a los actos de la siembra, cultivo y cosecha de maíz.

Su auge actual

Su cultivo, en estos últimos tiempos, se ha intensificado y tecnificado, de tal manera que la mazorca y los granos van alcanzando cada vez proporciones mayores. Es un producto de clima templado y hay variedades que pueden desarrollarse muy bien en las alturas (0 hasta los 3,000 mt de altitud).

Los investigadores se han dado a la tarea de buscar sus raíces, indagar de dónde procede, quiénes lo domesticaron, y, naturalmente, hay muchos países que se disputan tal privilegio. En la región de Tehuacán se han hallado vestigios que datan desde 7,000 años a.C. (Galinat y McNeish), y los mexicanos creen que el maíz es de origen azteca.

Los haitianos aducen que su isla es la cuna, y que de allí fue llevado al continente. Otros científicos trasladan su origen al Oriente, y Vere Gorden Childe, escritor australiano, afirma que es de Norteamérica.

Maíz, base de supervivencia

Bueno, sin descartar la posibilidad de que pudiera haberse domesticado en dos o más puntos distantes de América, en Perú, ahora podemos afirmar y exhibir argumentos válidos desde el punto de vista científico para demostrar que hace más de 10,000 años el maíz ya crecía en los valle de los Andes centrales del Perú. Los primitivos moradores de estas latitudes sobreviven y dominan las montañas gracias al maíz.

Los orígenes y desarrollo de Chavín están signados a base de maíz. Es precisamente esta civilización la que presta más atención a su cultivo en los valles interandinos y en la costa (Rapayán, Kotosh, Ancón, Nepeña). Veamos, pues, algunos de nuestros argumentos.

El clima: Perú es un país de clima templado debido a la cordillera andina, lo que favorece el cultivo del maíz. La Toponimia: hay lugares con nombres alusivos al maíz, como la hacienda “Yana-sara” (maíz negro), el caserío conocido como “Garhua-ara (maíz amarillo, dorado), en los Andes centrales “Pancal” (de panca, la caña y hojas de maíz). Variedades de maíz: en el Perú todavía se cultivan muchos tipo de maíz como: Okghe (plomizo), el Pajchus (arrugado), el Chushu (menudo), el Ghapia (suave), el Murucho (duro) y otros. Los botánicos aseguran que allí donde se dan más especies se debe buscar el origen de esta gramínea.

Fuente: El Nuevo Diario, 26 de mayo de 2005
Enlace: http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/especiales-20050525-05.html

-------------------------------------------------------------

EL MAIZ Y LOS ORIGENES DE MESOAMERICA.

El nacimiento de los pueblos que habitaron el territorio que más tarde llamaríamos México está vinculado con el origen del maíz. Los mitos más antiguos de Mesoamérica narran que el mundo que hoy habitamos fue creado por los dioses del maíz, quienes al mismo tiempo crearon a los seres humanos y les dieron el alimento para sustentarlos.

Un mito cosmogónico maya, inscrito en el año 690 d.C., en los templos del llamado Conjunto de la Cruz de Palenque, cuenta que el cosmos fue creado en el lejano año de 3114 a.C. En esa fecha, que registra la terminación de un período de 13 ciclos o baktunes, se dice que nació el Primer Padre, quien es llamado Hun Nal Ye, que quiere decir Uno Maíz. Según esta cosmogonía, Hun Nal Ye creó una casa en un lugar llamado Cielo Levantado y la dividió en ocho partes, siguiendo las cuatro direcciones cardinales y los cuatro rumbos intercardinales.

En el mismo lugar ubicó las tres piedras que señalaban el centro del cosmos y levantó el árbol cósmico llamado Wakah Chan, nombre que tiene el árbol que se ve en el centro del tablero del Templo de la Cruz en Palenque.

Luego de estos hechos prodigiosos, Hun Nal Ye protagoniza el acto central de la cosmogonía: su resurrección del inframundo en la forma de un joven de belleza extraordinaria que lleva consigo las semillas preciosas del maíz, rescatadas de Xibalbá, el nombre que los mayas le dieron al inframundo. La historia de la resurrección del dios del maíz la conocemos no por el desciframiento de los glifos mayas, sino gracias a una serie de escenas pintadas en los vasos funerarios de la época Clásica.

Aun cuando esas imágenes corren dispersas, un posible ordenamiento de ellas sería el siguiente.
Las primeras describen la caída de Hun Nal Ye en el medio acuoso y oscuro de Xibalbá. Al penetrar en esta región enfrenta unos personajes que lo amenazan con hachas y otros instrumentos de decapitación. Sigue luego su encuentro, probablemente sexual, con unas mujeres jóvenes y desnudas, y un episodio donde se ve al dios del maíz viajar en canoa por las aguas frías del inframundo. Como sabemos por la lectura del Popol Vuh, el libro sagrado de los quichés de Guatemala, Hun Nal Ye baja al inframundo en busca de la montaña escondida de los mantenimientos, el lugar donde se guardaban las mazorcas amarillas y blancas del maíz.

En otro vaso se describen tres episodios del viaje de Hun Nal Ye por el inframundo. En la parte inferior el dios aparece en la posición de los recién nacidos, como si acabara de nacer de las fauces de una serpiente. En la parte superior, donde se le representa con apariencia juvenil, los dioses remeros lo conducen en la canoa y lleva abrazada sobre el pecho una bolsa con granos de maíz. Es decir, en estas imágenes Hun Nal Ye regresa del lugar donde estaban escondidos los mantenimientos, y por eso lleva las preciosas mazorcas del maíz. En la escena final de la izquierda, dos mujeres le ayudan a ponerse su vestido de cilindros y esferas de jade.

Finalmente están las escenas que describen el clímax de esa sucesión de acontecimientos dramáticos: el brote del dios del maíz de las profundidades de la tierra. Una vasija muestra a los dioses remeros acompañando a Hun Nal Ye a su renacimiento glorioso. El dios del maíz brota de un caparazón de tortuga, y lleva una bolsa que contiene en su interior las preciosas semillas del maíz. En otro plato de dibujo muy fino, Hun Nal Ye sale de una hendidura en el carapacho de una tortuga (símbolo de la tierra entre los mayas), y es recibido por Xbalanqué
y Hunahpú, los famosos Gemelos Divinos del Popol Vuh. Muchos vasos y platos de la época Clásica representan la misma escena jubilosa, con los Gemelos Divinos a uno y otro lado, ayudando al Primer Padre a salir del inframundo.

Al comparar las aventuras de los gemelos que narra el Popol Vuh con los estudios que descifran la cerámica, los textos y el simbolismo de los monumentos mayas, se tiene la impresión de haber recorrido un tramo muy largo de la historia humana, y tocando algo profundo de esa historia. De pronto percibimos que durante más de quince siglos, desde Palenque hasta Copán, los mayas se contaron una misma historia acerca de los orígenes del cosmos y los fundamentos de la vida civilizada.

Como lo sugieren las estelas de Izapa que tienen grabadas las imágenes más antiguas que conocemos de los Gemelos Divinos, quizá este mito empezó a relatarse desde el Preclásico, muchos años antes de la era actual. Lo más probable es que naciera con los comienzos de la civilización, cuando los mesoamericanos descubrieron el secreto del cultivo de las plantas y fundaron su vida en la agricultura. El relato cosmogónico que los mayas clásicos grabaron en diversos monumentos de Quiriguá, Bonampak, Copán y Palenque, indica que en sus orígenes éste fue un mito agrícola, una narración centrada en el brote de la planta del maíz de las profundidades de la tierra. Por los textos, las pinturas y las estelas de esa época, sabemos que los dirigentes mayas convirtieron la aparición de la planta del maíz en una gestación divina, y alrededor del dios creador del alimento más precioso construyeron sus concepciones del cosmos, los seres humanos y la vida civilizada. El hecho de que la cosmogonía maya se refiera a la presente creación del cosmos como un alumbramiento agrícola, y haga brotar a la nueva
humanidad de la masa del maíz, revela que para los pueblos más antiguos la civilización nació con los orígenes de la agricultura y el cultivo del maíz.

Entre los varios fines que se atribuyen a los mitos, uno de los más inmediatos es el de ratificar las costumbres que sustentan la vida de los pueblos, conservar la memoria de sus tradiciones y otorgarles prestigio y autoridad. En este sentido, la resurrección anual de los dioses de la vegetación -manifiesta en el brote de las plantas- era la demostración más visible del privilegio otorgado por la divinidad al pueblo escogido, una suerte de carta de legitimidad de su destino afortunado.

Los mitos del origen de los cereales también apuntalaron dos ideas centrales de la cosmovisión de los antiguos pueblos campesinos: la identidad del inicio de la agricultura con el amanecer de la vida civilizada, y el concepto de identidad étnica. Los mitos de creación de las plantas cultivadas dieron un sentido de fundación cósmica al nacimiento de los cereales y convirtieron el origen de la agricultura en el momento inaugural de la vida civilizada. Así, los mitos, los cantos y las ceremonias que celebraban el origen de las plantas cultivadas exaltaban los valores propios de una sociedad agrícola, lo mismo que la pintura, la escultura, la arquitectura, la cerámica y las demás artes.

La agricultura, en consecuencia, era sinónimo de riqueza y vida civilizada; sus símbolos eran la abundancia de bienes, la suntuosidad de los templos, la magnificencia de las ciudades y el esplendor que irradiaba de la imagen de los dioses. El origen de la agricultura se consideraba un bien tan decisivo para el desarrollo de la humanidad, que en los mitos los dioses y los gobernantes se disputaban el mérito de su creación y se atribuían su difusión entre los mortales.

Asimismo, el origen del héroe cultural está vinculado a la difusión de los conocimientos agrícolas. En Egipto, Osiris fue reverenciado como el propagador de la agricultura y de los conocimientos preciosos; en Mesopotamia, la invención de la agricultura se equiparó al comienzo de la vida civilizada y también fue un atributo de los dioses creadores; en la Grecia clásica, la agricultura era un don de las diosas de la tierra, pero un héroe cultural, Triptólemo, fue el encargado de difundir su conocimiento entre los pueblos.

De la misma manera, en Mesoamérica el dios del maíz es sinónimo de vida civilizada. Hun Nal Ye es el dios maya creador del cosmos y el héroe cultural que transporta a la tierra el alimento de los seres humanos; es decir, el dios mesoamericano del maíz es a un tiempo el creador de la actual era del mundo y la encarnación misma del alimento que nutre a los seres humanos. El dios 9 Viento, equivalente mixteco del Quetzalcóatl mexica, es uno de los dioses creadores y el intermediario divino que genera la vida civilizada y funda las primeras dinastías. Más tarde, aun cuando los mexicas se esforzaron por acumular en su dios nacional las virtudes de los antiguos dioses creadores, tomaron a Quetzalcóatl como su máximo héroe cultural: fue su dios creador del maíz y de la nueva humanidad y el inventor de la escritura, la astronomía, las ciencias y las artes.

Por otra parte, los mitos de creación que identificaron el origen de los granos con el nacimiento de la vida civilizada, transmitieron el mensaje de que los seres humanos y las plantas cultivadas nacieron en la propia tierra. Es decir, proclamaban que ambos eran productos autóctonos de la región. De manera semejante a los mitos de creación del Neolítico europeo, en los mitos más antiguos de Mesoamérica se afirmaba que el cosmos y la vida humana tuvieron su origen en la propia tierra. Se decía que ambos habían surgido de la cueva escondida en la colina primordial. A su vez, los mitos que exaltaban el valor de la localidad fundaron las relaciones de
identidad social en este principio. De modo que los valores más altos correspondían a la tierra propia, al lugar de nacimiento y de donde procedían los ancestros. En los tiempos más antiguos estas creencias fueron asumidas por los olmecas, y posteriormente, en la época Clásica, por los mayas, los zapotecos y los teotihuacanos, como se aprecia en sus mitos y su plástica.

Simbólicamente, los mitos de creación mesoamericanos remiten a un mundo que abarcaba hasta los confines del cosmos y en cuyo centro se comunicaban el cielo, la tierra y el inframundo. Sin embargo, en lo cotidiano, ese dilatado ámbito se constreñía a la delimitada geografía del reino, señalado en sus cuatro rumbos espaciales por los colores de pájaros locales y en su centro por el árbol emblemático de la región. Así como en los mitos de creación se acentúa el carácter local y los emblemas propios de la región, también el cosmos, los dioses y los gobernantes aparecen investidos con los símbolos de la fauna y la flora del lugar, iluminados por colores locales y animados por poderosas fuerzas autóctonas. Esta obsesión por exaltar lo propio produjo fuertes
lazos de identidad en los pequeños reinos de la época Clásica, una identidad tan volcada hacia lo suyo que fatalmente alentó enfrentamientos con pueblos vecinos que tenían tradiciones, etnias y lenguas diferentes.

El fin que los mitos de creación perseguían con ahínco era el de infundir en la comunidad la noción de estabilidad, duración y continuidad de los ciclos fundamentales de la naturaleza y de la vida humana. La conmemoración de la creación del cosmos y del origen de la vida civilizada, que escenificaba con fasto esos acontecimientos maravillosos en la fiesta del equinoccio de primavera y el comienzo del año agrícola, confirmaba a la población la convicción de que los dioses mantenían su pacto con los mortales y renovaban el orden y la armonía establecidos desde el primer día de la creación.

Aún cuando el mito glorificaba la permanencia, se convirtió en un testimonio del cambio histórico. Como lo recuerdan Ann Barring y Jules Cashford, «Los mitos no son historia, pero como se manifiestan en el tiempo crean historia, se visten con el lenguaje de la transformación y el cambio» Así, aun cuando los mitos de creación de Mesopotamia o de Creta narran la misma historia del origen del mundo a lo largo de varios siglos, los dioses y los símbolos que intervienen en ese acto difieren conforme a cada época. En el pasaje del Neolítico a la Edad de Hierro, la antigua diosa madre perdió sus poderes omnímodos y se convirtió en una deidad secundaria ante los
nuevos dioses masculinos.

En ese mismo tránsito del Neolítico a los tiempos históricos, la diosa madre mesoamericana cedió su lugar a poderosos dioses. Más tarde, al derrumbarse los reinos de la época Clásica y comenzar el turbulento período del Postclásico, los dioses de la fertilidad fueron desplazados de modo gradual por los dioses celestes del trueno y del relámpago. En el transcurso de esos años cambiantes, los mitos que glorificaban el origen autóctono de los pueblos fueron sustituidos por mitos que exaltaban a pueblos guerreros procedentes de regiones remotas y extrañas. El dios maya Hun Nal Ye mudó de nombre, y a veces de símbolos y cultos, y se llamó sucesivamente 9
Viento, Ehécatl, Kukulcán, Nácxit, Serpiente Emplumada, Ce Acatl Quetzalcóatl y Hun Hunahpú.

Muchas veces su nombre y su culto se mezclaron con los de otros dioses, y el culto del antiguo dios del maíz recibió a su vez la influencia de nuevos dioses y cultos. El mito de Quetzalcóatl, al recoger en su trama y en sus símbolos esas transformaciones, se convirtió también en un testimonio histórico, en una acumulación compleja de múltiples significados, sin perder su esencial condición mítica. Así, el estudio del mito de Quetzalcóatl no sólo permite penetrar en zonas profundas del pensamiento religioso de Mesoamérica, sino apreciar asimismo sus fases de transformación y los movimientos que traían el cambio.

La arqueología aún no describe con precisión las diversas fases que adoptó el cultivo de los cereales en Mesoamérica, o los distintos tipos de maíz que proliferaron en esa región. Sin embargo, a través de los mitos que relatan las aventuras y transformaciones del dios del maíz, podemos avizorar la importancia y el significado que tuvo esta planta en el desarrollo de esa civilización.

“Jaguar prehispánico: huellas de lo divino”

“Jaguar prehispánico: huellas de lo divino” Foto: jaguar Prehispánico

Exhiben cien jaguares prehispánicos. Magna exposición en Querétaro. 3 de mayo al 30 de julio de 2005

Más de cien felinos prehispánicos fueron reunidos por primera vez, durante la magna exposición, “Jaguar prehispánico: huellas de lo divino”.

Por primera vez, se reúnen más de cien representaciones de felinos, localizados en diversas áreas de Mesoamérica y resguardados en más de 20 museos y sitios arqueológicos del país, en la magna exposición Jaguar prehispánico: huellas de lo divino, que se presenta en el Museo Regional de Querétaro.

La ceremonia inaugural fue encabezada por Francisco Garrido Patrón, gobernador de Querétaro, quien estuvo acompañado de Manuel Naredo Naredo, director del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, y Diego Prieto Hernández, director del Centro INAH en la entidad.

Por la complejidad técnica de su creación, la presentación y el volumen de la colección —103 piezas de lítica, barro, jade y hueso de diversas dimensiones— se espera la asistencia de más de 75 mil visitantes a esta exhibición de carácter internacional.

Además de Querétaro, la exhibición ha tenido únicamente dos sedes más en México: Nuevo León y Xalapa, y posteriormente continuará su camino por recintos de Europa y Asia.

Buscar el sendero del jaguar a través de la historia de los pueblos mesoamericanos y explorar sus diversas representaciones y concepciones, es entender la manera en que éstos concebían el mundo que les rodeaba. Las características y cualidades que les atribuían a sus deidades y a sus gobernantes, eran resultado de la observación de los seres vivos y de los fenómenos naturales con los que se relacionaban de modo ambivalente, de acuerdo con uno de los curadores de la exposición, Manuel Polgar.

La museografía estuvo a cargo de Jesús Álvarez, y la curaduría contó también con el apoyo de destacados arqueólogos como Carmen Valverde y Tomás Pérez Suárez, responsables de reunir esta colección de más de cien piezas provenientes de diversos museos de la República como: el Nacional de Antropología, de las Culturas de Oaxaca, de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, de Sitio de La Venta, de Antropología de Xalapa y los Regionales de Chiapas, Yucatán y Querétaro.

El jaguar estuvo presente en todos los ámbitos de los pueblos mesoamericanos, representando la continuidad de la tradición materializada en esculturas, vasijas y entierros. Además del tributo que se le rinde a través de danzas, cantos y atuendos.

Esculturas reflejadas en el Popol Vuh

En esta exposición no se muestran episodios históricos ni se presenta el origen de la concepción ideológica de manera cronológica o dividida en espacios geográficos. Jaguar prehispánico: huellas de los divino, permite adentrarse en todos y cada uno de los rincones del pensamiento mesoamericano.

El jaguar adquirió imagen de deidad protectora y propiciatoria y representó la fuerza y sagacidad de los guerreros mexicas durante sus conquistas. La colección que aquí se reúne se integra por obras que forman parte de la historia de la arqueología, así como hallazgos que en su momento fueron detonadores de interpretaciones novedosas y controvertidas.

Tal es el caso del "Jaguar Azul" impresionante escultura de piedra que fue localizada con dos personajes gemelos y un jaguar más pequeño; a este grupo escultórico se le relaciona con mitos del origen del hombre y del cosmos, una probable escena narrada tres mil años después por el Popol Vuh.

Además se pueden apreciar piezas que nunca habían salido de sus museos como el cajete policromo de Tlaixcoyan, Veracruz, que se rescató recientemente en una excavación, o bien obras monumentales como el jaguar de dos toneladas de peso que se encontró al pie de la pirámide de Teotihuacan.

Seguir las huellas felinas en el México prehispánico, significa buscar entre las diversas culturas —olmecas, zapotecas, aztecas — y horizontes temporales (la gente de la montaña de Guerrero actualmente le baila y danza al jaguar para pedirle lluvia); además de que son muchos los caminos que recorrió como símbolo de la creación de la raza humana, representando la fuerza, el linaje y el poder.

Reunir y mostrar museográficamente estos atributos en piezas localizadas en diversos contextos arqueológicos, ofrendas, usos domésticos, políticos y religiosos, así como la dinámica de los significados en la historia de los pueblos mesoamericanos, es el objetivo de esta muestra que se complementa con videos de representaciones de rituales en torno a este mítico animal.

Jaguar prehispánico; huellas de lo divino, exposición itinerante, organizada por la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, con el apoyo del Gobierno del Estado de Querétaro, a través de la Secretaría de Turismo y el CONACULTA, se presenta en el Museo Regional de Querétaro, hasta el 3 de agosto de 2005.

**Con información de CONACULTA

Fuente: Terra, México, 15 de mayo de 2005
Enlace: http://www.terra.com.mx/ArteyCultura/articulo/160878/

Galería de fotos:

http://www.bigbangmex.unam.mx/bigbangmex/4Naturalezas/MenuJaguar.htm

El jaguar en el México prehispánico:

http://www.arqueomex.com/S2N3nHUELLAS72.html

Museo Amparo, Querétaro

http://www.museoamparo.com/DeLasColecciones.html

Colombia. El Museo del Oro

Colombia. El Museo del Oro Foto: Balsa muisca, representación de la leyenda de El Dorado. Muisca 700-1600 d.n.e. (Pasca, Cundinamarca)

El pasado mes de diciembre reabrió sus puertas el famoso Museo del Oro de Bogotá, luego de su ampliación y la instalación de tecnología museográfica de avanzada que acentúa el esplendor de una de las colecciones de orfebrería prehispánica más importante del mundo. Un recorrido por la destellante exhibición de 30.500 piezas de oro de las antiguas culturas indígenas de Colombia.

Según los estudios arqueológicos, la zona de la actual Colombia tuvo sus primeros pobladores hace unos 16.000 años. Estos grupos desperdigados comenzaron a establecerse hace 5000 años y nombraron líderes y caciques para ordenar su vida en sociedad. Pero fue recién hace 2500 años cuando estos líderes incorporaron la orfebrería como símbolo de poder y surgió el nuevo arte de trabajar el oro, cuyas técnicas llegaron desde el Perú, donde tenía ya mil años de existencia.

Así, desde el año 500 a.C. hasta la conquista, el trabajo metalúrgico floreció entre las culturas indígenas del área andina y el litoral colombianos. Con más de una docena de estilos diferentes se elaboraron miles de objetos en diversos metales que no eran simples adornos sino parte de la simbología ritual ligada al chamanismo. Los conquistadores españoles no pudieron encontrar El Dorado en esta zona, pero dieron en cambio con deslumbrantes máscaras de oro, pectorales, brazaletes, diademas, collares, aros y todo tipo de figuras creadas con fulgurante oro. De las piezas que se salvaron del saqueo español, unas 30.500 permanecen en el Museo del Oro de Bogotá.

Del saqueo al resguardo

Hasta bien entrado el siglo XX en Colombia –año 1939–, cada vez que alguien descubría una sepultura indígena con su ajuar funerario recogía la serie de brazaletes, orejeras, pectorales y pequeñas esculturas para colocarlas en una mochila e ir directo al banco o a la Casa de la Moneda más cercana. Allí se pesaba el botín de oro y le entregaban al portador la contrapartida en billetes de papel. Ni siquiera las señoras tuvieron la extravagancia de conservar curiosidades indígenas para usar como broches o aretes. Todo iba a parar al banco y de allí directo al crisol de fundición.

Fue recién en 1939 cuando el gerente del Banco de la República le aconsejó a la Junta del Emisor detener el saqueo de la memoria americana y comenzar a guardar esos tesoros irrecuperables. Si bien no hubo una sistematización ni un estudio de las piezas, al menos comenzaron a quedar a buen resguardo. Hay que recordar que el trabajo de orfebrería indígena prácticamente desapareció como resultado de la colonización, aunque los pueblos nativos todavía sigan existiendo. En Colombia hay 84 grupos étnicos americanos puros que hablan 64 lenguas e incluso mantienen algunas religiones paganas que utilizan el oro en su ritualidad.

Hasta 1959 el privilegio de vislumbrar esos tesoros se limitó a los colombianos destacados y delegaciones diplomáticas. Ese mismo año se habilitó la primera sala de exposiciones en el sótano del banco, que funcionó hasta 1968.

Hoy en día el Museo del Oro ubicado en la casa central del Banco de la República dispone de tres pisos completos que han sido reacondicionados hace muy poco luego de un año de trabajos que culminaron en diciembre pasado. Hubo también una ampliación y se aplicaron modernas tecnologías como vitrinas herméticas, iluminación con fibra óptica, soportes invisibles para los objetos y una sala multimedia. Además se ideó un novedoso criterio didáctico para organizar las exposiciones.

Hacia la sala de oro

En el segundo piso del museo se exponen las obras de las principales culturas prehispánicas de Colombia: Tumaco, Nariño, San Agustín, Tierradentro, Tolia, Quimbaya, Calima, Sinú, Tairona y Muisca. Cada una de estas culturas está tratada por separado con una explicación general y muestras de su estilo alfarero, su orfebrería y objetos de piedra, huesos y cerámica. En el tercer piso están algunas de las piezas más deslumbrantes del museo, verdaderas obras de arte con sello único de autores anónimos que abarcan 1500 años de producción artística.

El punto culminante de la visita –y que todos recuerdan por sobre los demás–, es la Sala de las Ofrendas. Allí los visitantes esperan turno para ingresar en grupo a una sala circular con una puerta automática que se cierra dejando al público a oscuras. La música comienza a crear un clima misterioso y las luces se encienden de a poco. En el centro de la sala, bajo el suelo que pisamos, se ilumina un hoyo con un juego de espejos que simboliza la laguna de El Dorado. En el fondo se ven tesoros verdaderos –de oro puro– dispuestos en forma circular y que parecen infinitos gracias al reflejo de los espejos. Pero a medida que la luz va alumbrando toda la sala, crece el asombro al descubrir las millares de piezas de oro que parecen flotar sobre las paredes circulares. Un novedoso sistema de soporte con varillas de acero abraza los objetos por detrás y los aleja de la pared produciendo la sensación de que estuvieran suspendidos en el aire.

El vuelo chamánico

La pieza emblemática del Museo del Oro de Bogotá es una balsa en miniatura de la cultura muisca cuyo contenido simbólico encierra gran parte de la cosmogonía indígena de la región. Esta balsita de oro encontrada en Pasca (Cundinamarca) en 1969 tiene una relación directa con la figura del chamán, que cumplía un rol fundamental en la sociedad americana. Era él quien en sus trances alucinatorios se transformaba en ave y realizaba largos vuelos corporizado en un cóndor, un gallinazo rey, un colibrí o una garza. El chamán muisca de la zona de Ubaque –por ejemplo– contaba a los españoles que podía volar hasta la ciudad de Santa Marta.

En su vuelo el chamán alcanzaba otras dimensiones y entraba en contacto directo con los espíritus. Los consultaba sobre enfermedades y el futuro, aprendía sus bailes y cantos, y negociaba peces y animales de cacería con sus propios “dueños”. En sus rituales el chamán usaba máscaras, coronas de plumas, maracas y sonajeros que ahora se exhiben en el museo. Alguno de estos iconos prefiguran aves que son el símbolo primordial del chamán, ya que comparte con ellas la capacidad de volar. Los guacamayos y los loros, por ejemplo, “llevaban” sus recados.

¿Cuál es la relación entre la balsa de oro y el rito chamánico? La respuesta la da el cronista español Juan Rodríguez Frayle en un relato de 1636: “En aquella laguna se hacía una gran balsa de juncos. Desnudaban al cacique en carnes vivas y lo espolvoreaban en polvo de oro molido de tal manera que la balsa iba cubierta toda de ese metal”. Esto ocurría en las tribus muiscas en la laguna de Guatavita, cerca de Bogotá. “Hacía el indio su dorado ofrecimiento echando todo el oro y las esmeraldas que llevaba en medio de la laguna”, aseguraba el español asombrado por el derroche de tesoros que probablemente haya contribuido a desatar el mito de la búsqueda de El Dorado. Estas eran las ceremonias de investidura de los caciques. Y además no eran el derroche irracional que parecían sino que tenían un significado simbólico muy concreto. Bajo la mirada del pueblo congregado y con la supervisión de los chamanes, el ritual de El Dorado servía para ofrendar a las divinidades una serie de riquezas que en realidad estaban siendo devueltas a su dueño –la Madre Tierra– para conseguir a cambio cosas para la comunidad. De alguna manera era como un pago por utilizar sus recursos naturales. Así se completa también el ciclo vital: el oro se extrae, se lo trabaja, se usa y se ofrenda para volver a la tierra, lanzándolo al fondo del lago. La representación de la balsa de Pasca parece representar el sentido último de este ritual.

Postales del Museo del Oro:
http://www2.dsu.nodak.edu/users/fernando/colombia2001/bogota/museo/museodeloro.htm

Datos útiles

Museo del Oro: Ubicado en la Calle 16 N°. 5-41, el museo abre de martes a domingo (los domingos la entrada es gratuita). Sitio web: www.banrep.gov.co/museo

Por Julián Varsavsky, Fotos: Alejandro Elías
Fuente: Página 12, 15 de mayo de 2005
Enlace: http://www.pagina12web.com.ar/suplementos/turismo/vernota.php?id_nota=604&sec=9

Descubren en Campeche una ciudad maya atípica y misteriosa

Descubren en Campeche una ciudad maya atípica y misteriosa La zona arqueológica de Río Bec, ubicada en la selva baja del sur de Campeche, muestra particularidades arquitectónicas, sociales y económicas que “se disparan por completo” de todo lo que se ha observado en el mundo maya, afirmó el arqueólogo francés Dominique Michelet.

Reconocida como capital regional de una área maya, en ella a diferencia de las conocidas, no se encuentra la organización social de ricos a humildes y sus edificios hablan de una zona habitada en su totalidad de castas nobles pues no se distinguen edificaciones menores y no hay pirámides con sus templos arriba, lo que es un elemento muy diferente no sólo en la zona maya sino de Mesoamerica completa.

Carlos Vidal Angles, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Campeche, indicó que “el proyecto iniciado en 2002 no tiene precedente en el estado y su relevancia radica en que se trata de un modelo muy importante para el nivel académico y de investigación a nivel nacional”.

Recordó que en los últimos veinte años los programas para las zonas arqueológicas se reducían a la conservación por lo que la inversión hecha en el área es inédita “el presupuesto inicial, aportado por las empresas francesas en México, era de cuatro millones de pesos, pero el gobierno estatal aportó uno más y en la reciente visita del embajador francés se propuso que por cada peso nuevo de aportación de ellos nosotros daremos uno más”.

De la investigación dijo que se han encontrado “elementos arquitectónicos relevantes, un tipo de pintura mural que se desconocía en el área, banquetas con ornamentaciones muy ricas así como tres entierros de animales domésticos. En fin, estoy convencido de que cuando finalicemos, Río Bec va a dar sorpresas porque es una área de fondo de Campeche”.

Dentro del conjunto habitacional de 170 casas, los primeros resultados revelaron que sus pobladores tenían una red de extracción de agua, así como un sistema agrícola desarrollado.

“Suponemos que ya desde entonces enfrentaban el problema de la escasez de agua que prevalece en el área, pero el enigma de la zona es saber de dónde la extraían. Por ello, estamos trabajando en varios aspectos como el análisis de suelo con una serie de muestras que puedan determinar dónde se encuentran las grandes aguadas, tal y como se hizo en Calakmul”.

Mientras el arqueólogo francés e investigador del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), mencionó que los puntos más relevantes que pretende descifrar la investigación son “el primero de ellos, determinar hasta qué punto se estaba frente a un sistema de organización social política diferente que dominó por espacio de 400 años (600 a 1000 d.C, años de su esplendor, pues la zona se empezó a poblar desde 600 a.C), y que se dispara del sistema tradicional de los mayas”.

“Estamos realmente a nivel antropológico frente a una cosa relativamente nueva en la arqueología maya”.
Michelet explicó que el segundo objetivo es de orden económico, pues no se ha podido determinar el sistema de producción en el que se basó la bonanza de esta ciudad de nobles.

“Y es que si bien su densidad poblacional no era tan alta como en otras zonas del altiplano central, sí hubo una población relativamente fuerte y más importante que la que puebla actualmente el ejido de Veinte de Noviembre, donde se ubica Río Bec.

“Nos preguntamos cómo pudo haber una población aparentemente exitosa más numerosa que la actual”, la que se supone terminó “más o menos mal. Estamos buscando sobre qué bases se desarrolló esta región, inclusive a nivel agrícola”.

“Los datos que tenemos nos permiten pensar que tal vez los habitantes de esa zona contaban con métodos de cultivo más eficientes que los modernos, lo que les permitió nutrir a sus poblaciones” destacó.

Sin embrago, para Michelet hay que seguir preguntándose de qué vivían porque sin ser cantidades grandes si eran numerosos y ocupaban totalmente todos sus espacios, “es decir que no había áreas para el cultivo”.

Ante ello, la primer hipótesis plantea que tal vez tenían una agricultura intensiva eficiente, pese a no contar con nutrientes para la tierra, puesto que no había animales ni, en consecuencia, estiércol.

Añadió que en el aspecto arquitectónico existe también una serie de interrogantes, como la ausencia de espacios de culto a dioses y de recintos funerarios, como lo son las pirámides en otras zonas.

A su vez Vidal Angles agregó que hasta el momento se han descubierto que 51 grupos eran los que habitaban dentro del perímetro “por lo que resultó no ser una ciudad tan pequeña como se planteó en un inicio, además que se pudo descubrir que era un pueblo base. Los nuevos datos serán determinantes al amarrar la información existente dentro de un círculo de 100 kilómetros cuadrados como no se había hecho nunca en el sur de Campeche y Quintana Roo”.

Por Raúl Cruz de Jesús, La Crónica, México, 4 de mayo de 2005
Enlace: http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=179776

--------------------------------------------------------------------------------------------

Río Bec, sitio que no encaja. Ubicado en el sur de Campeche, es una rareza de los mayas.

La zona arqueológica de Río Bec, en la selva baja del sur de Campeche, muestra particularidades arquitectónicas, sociales y económicas que “se disparan por completo” de todo lo que se observa en el mundo maya, afirmó el arqueólogo francés Dominique Michelet.

Río Bec (Río del Roble) “¿es realmente una anomalía dentro del mundo maya desde el punto de vista de su organización, o es que no conocemos suficientemente el lugar?”, se preguntó el especialista, quien se encuentra al frente de un grupo multidisciplinario de investigadores franceses, mexicanos y españoles.

El responsable del “Proyecto Río Bec”, que comenzó en 2002 y que en su primera etapa concluirá en 2006 —el primero encabezado por un extranjero que es apoyado por el INAH—, explicó que esa zona es una excepción dentro del mundo maya por las características de sus grupos de edificios y la distancia que existe entre ellos.

En su campamento establecido en Zoh Laguna, a 10 kilómetros del poblado de Xpuhil, municipio de Calakmul, en la parte sur de Campeche, el arqueólogo habla de la concepción concéntrica que se tenía en las poblaciones mayas.

El mundo maya, detalla, está formado por varias provincias, cada una tiene sus particularidades, pero en cuestiones generales de su organización social y política en el período clásico aparentemente todas funcionaban igual, ya sea en sitios grandes como Calakmul o Tikal, o en pequeñas ciudades, donde había un personaje central, príncipe o dirigente, el “ahau” o “ajaw” (señor).

Eran, añadió, sistemas donde había una familia real, con su personaje principal que es el rey, alrededor una corte de gente noble y después el resto de la población hasta los más humildes; “eso da, a nivel de sitio, un centro con pirámides, juegos de pelota y palacios”. Esto es, “un primer centro con gente más elevada en la jerarquía social y hacia las afueras campesinos que trabajan las milpas”, detalló el arqueólogo.

Pero en Río Bec, pese a ser parte de ese mundo maya, no se encuentra esa organización social, sus edificios hablan de una zona habitada por nobles; no se distinguen edificios menores y no hay pirámides con templos arriba, lo que es un elemento muy diferente no sólo de la zona maya sino de Mesoamérica.

Río Bec, aclara, no se puede decir que es un sitio, sino una zona habitacional con una gran cantidad de estructuras importantes, mayores en términos arquitectónicos, pero sin algún centro rector o zona que pudiera aparecer como el corazón del sitio.

“Lo específico de Río Bec, que tuvo su mayor esplendor en el Clásico Tardío Terminal, es una estructura aquí, otra a 150 metros, otra a 200 por allá, y se desconoce si hubo un centro mayor que las demás”, remarcó Michelet.

El especialista en Mesoamerica e investigador del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) y ex director (1984-1987) del Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (Cemca), explicó que cuando se inició el Proyecto Río Bec, en 2002, se plantearon dos objetivos: El primero de ellos, determinar hasta qué punto se estaba frente a un sistema de organización social política diferente que dominó por espacio de 400 años (600 a 1000 d.C, años de su esplendor, pues la zona se empezó a poblar desde 600 a.C), y que se dispara del sistema tradicional de los mayas.

“Tentativamente podríamos decir que estamos frente a un sistema de casas nobles sin que ninguna, o tal vez alguna, por un período breve, logre superar a las demás o imponerse a todos como ocurre con las familias reales de otros sitios”, refirió. “Estamos realmente a nivel antropológico frente a una cosa relativamente nueva en la arqueología maya”.

El segundo objetivo, explica, es de orden económico, pues no se ha determinado el sistema de producción en el que se basó la bonanza de esta ciudad de nobles.

“Nos preguntamos cómo pudo haber una población aparentemente con éxito más numerosa que la actual, la que se supone terminó más o menos mal. Estamos buscando sobre qué bases se desarrolló esta región, inclusive a nivel agrícola”.

Los datos que han arrojado las investigaciones del grupo que encabeza Michelet permiten pensar que tal vez los habitantes de esa zona contaban con métodos de cultivo más eficientes que los modernos, lo que les permitió nutrir a sus poblaciones. Por ello, abundó el especialista, han enfocado sus trabajos al aspecto agrícola y del abasto del agua, pues hoy en día la población de la zona sufre de escasez de agua, e incluso el ejido tiene que abastecerse de pipas municipales.

“Hay agua profunda, pero los mayas no tenían pozos con bombas. Incluso el agua que se encuentra a baja profundidad no es buena”, acotó.

No obstante, se sabe que los antiguos pobladores de Río Bec usaron las “aguadas”, que son depósitos abiertos, naturales o artificiales, para la captación de agua pluvial, y que tenían formas de conservar la limpieza de esa agua. “Esa es una tradición prehispánica que se perdió y que los habitantes actuales ya no usan”. De cualquier forma hay que preguntarse de qué vivía esa gente.

El arqueólogo indicó que una vez que se concluya la quinta etapa del proyecto y cuarta de excavación, la investigación de campo será dejada de manera provisional, aunque se continuará con obras de consolidación para seguir dando mantenimiento al sitio y ampliar lo que se puede visitar.

Pero la investigación arqueológica se detendrá de uno a dos años, porque se necesitará reflexionar en torno a la gran cantidad de datos que hay.

Lo investigado hasta ahora representa una mínima parte, hay trabajo para siglos, porque “no sabemos dónde termina el sitio; es una zona que se extiende y se pierde y no sabemos hasta dónde llega”, expresó Michelet.

Fuente: CALAKMUL (Notimex).— Diario de Yucatán, 13 de abril de 2005
Enlace: http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=17$3301000000$3010584&f=20050413

'Divina y Humana'. Poder e influjo de la mujer precolombina

'Divina y Humana'. Poder e influjo de la mujer precolombina Muestra de la mujer precolombina.

Con un acervo de más de 330 piezas que dan cuenta de la cosmovisión de la mujer precolombina, la binacional exposición Divina y humana. La mujer en México y Perú antiguos, se exhibirá entre el 12 de mayo y el 10 de octubre próximos, en el Museo Nacional de Antropología, en esta ciudad.

La muestra es el resultado de una colaboración sin precedentes en la historia de las exhibiciones en América, toda vez que conjuntan un importante acervo arqueológico, una temática innovadora y propositiva, un cuidadoso trabajo de investigación y novedosa museografía.

"Sociedad, política y religión"; "Ornamento corporal y trascendencia"; "Culto y magia"; "Vida y muerte": Sexualidad, maternidad, parto y crianza” y "Diosas", son los temas sobre los cuales gira el guión museográfico formulado para mostrar a la mujer antigua con todos sus matices, valores y supervivencias.

Además de plantear el rol que se les había asignado a las mujeres en ambas culturas, describe puntualmente el lugar que las mesoamericanas y las andinas tuvieron en la sociedad, precisó el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en un comunicado.

Fuente: Fuerza Informativa Azteca
Enlace: http://www.todito.com/paginas/noticias/174619.html

---------------------------------------------------------------------------------

Poder e influjo de la mujer precolombina

'Divina y Humana' es una muestra organizada por las primeras damas Eliane Karp de Toledo y Martha Sahagún de Fox.

El poder e influjo de la mujer precolombina une a Perú y México en la primera muestra binacional "Divina y Humana", que se inaugura en Lima y que ha sido organizada por las primeras damas Eliane Karp de Toledo y Martha Sahagún de Fox.

La histórica estación del tren de Desamparados, ubicada al lado de Palacio de Gobierno, en el centro de Lima, será el marco de la muestra peruano-mexicana, que reunirá 351 piezas arqueológicas que mostrarán a la mujer de la época precolombina en su papel de diosa, sacerdotisa, guerrera y madre.

Los Incas en Perú y los Mayas y Aztecas en México constituyen las principales civilizaciones que surgieron en América antes de la llegada de los españoles en el siglo XV.

La imponente muestra abre con dos placas que contienen textos escritos por Martha Sahagún de Fox y Eliane Karp de Toledo, donde resaltan el importante papel de la mujer en la época precolombina y cómo podría aplicarse en el presente en ambos países, donde ellas en coincidencia han roto con el rol oficial de la primera dama.

La exposición está dividida en siete secciones: "Sociedad, política y religión"; "El origen sagrado de los alimentos"; "Textiles e indumentarias; Ornamento corporal y trascendencia"; "Culto y magia: oficiantes, sacerdotisas, curanderas, adivinas y parteras"; "Vida y Muerte: sexualidad, maternidad, parto y crianza"; y "Diosas".

"Divina y Humana" contiene por Perú las tumbas de la Sacerdotisa de San José de Moro, de la cultura Moche, (del 100 al 800 antes de Cristo) y la tumba de la pareja del señor de Túcume, en el norte del país andino.

Además, textiles coloridos de dos mil años de antigüedad, esculturas y diversas piezas de oro y plata.

México aporta las espectaculares tumbas ceremoniales de dos mujeres de las culturas mexicas, la diosa esculpida en piedra Cihuateteo (1250 al 1521 después de Cristo) y la diosa zapoteca "13 serpientes" de Monte Albán (del 300 al 900 después de Cristo), así como diversas vasijas en barro y textiles.

Las culturas que estarán presentes en la muestra por la parte mexicana son los mayas, huastecas, mixtecas, zapotecas y mexicas y, por parte de los peruanos, estarán las nazca, moche, chancay, vicus, chimú, recuay y wari.

Martha Sahagún de Fox, esposa de Vicente Fox, llegará hoy a Lima, donde realizará una visita que sólo durará ocho horas para inaugurar la muestra binacional junto a Karp, antropóloga y esposa del presidente peruano, Alejandro Toledo.

La exposición será exhibida en Perú hasta marzo del 2005 y luego será trasladada al Museo Nacional de Antropología e Historia en la capital de México, donde podrá ser vista a partir de mayo.

El extraordinario aporte de "Divina y Humana", según dijo Eliane Karp de Toledo, es que "se demostrará que hubo intercambio de productos entre Perú y México en la época precolombina, en base a un mapa que mostrará las rutas que utilizaron y los productos comunes que tuvieron, como los tintes, el mullu y el spondylus (conchas de mar)".

A juicio de Karp, "esta globalización premilenio demostrará que es un concepto equivocado pensar que los moche, chimú (de Perú) hayan estado separados de los aztecas y mayas (de México)".

La mujer de Toledo resaltó el papel que cumple como primera dama en el aspecto cultural, junto a Martha Sahagún, para exponer al mundo las grandezas de lo que ella llama las "culturas originarias".

El espectáculo que inaugurará la muestra hoy está inspirado en la transformación de "Tsurr tsipa ngó", luego de morir, en la diosa principal de la cultura moche, que surgió hace dos mil años, mientras el Imperio Romano iba extendiendo su influencia en Europa.

En el cortejo fúnebre de "Tsurr tsipa ngó" se mezclará el teatro, la pintura, la música, la danza y proyecciones multimedia, en las que dos mujeres, en quechua y en castellano, narrarán la transformación de la diosa basándose en su relación con la pachamama (tierra en quechua.

Durante el mito que refiere la metamorfosis de humana a divina, "Tsurr tsipa ngó" es acompañada por la presencia del Ancestro protector, representado a través de una diosa de la cultura Nazca.


Fuente: EFE/Terra México, 29 de abril de 2005
Enlace: http://www.terra.com.mx/general/historico/formatos/formato1.asp?articuloid=146011&paginaid=1

----------------------------------------------------------------------------------

Según investigadores, las mujeres tenían mucho poder hasta el punto de ser consideradas de “élite”

¿Estaba la era precolombina dominada por hombres? Según un estudio realizado por la arqueóloga Luvy Pichardo, del Departamento de Investigación antropológica del Museo Nacional, las mujeres ocuparon varios roles al margen del de ama de casa.

Para llegar a esta conclusión, Pichardo analizó cien metates que hace varios años fueron extraídos de tierras chontaleñas, Solentiname, Condega, Mateare y San Rafael del Sur y que ahora se encuentran bajo la custodia de las autoridades del Museo Nacional de Nicaragua “Dioclesiano Chaves”, ubicado en el Palacio de la Cultura.

“Ella encontró que muchos de los metates estaban siendo decorados y representaban mujeres y algunas esculturas encontradas también representaban al sexo femenino, lo que significa que ellas tenían cierto grado de poder en esa época”, aseguró Edgard Espinosa, director del Museo Nacional.

MUJERES DE ÉLITE

Para fundamentar el descubrimiento de la arqueóloga nicaragüense, citó parte de las crónicas del español Gonzalo Fernández de Oviedo, quien cuenta en sus relatos que “los indios de la lengua de Chorotega son los señores antiguos y gente natural de aquellas partes, y éstos es una cruda gente y valerosos en sus esfuerzos, y muy mandados y sujetos a la voluntad y querer de sus mujeres (...)”.

Según Espinosa, el metate simbolizaba para entonces una silla de trono, usada generalmente por mujeres de élite. Versión que mantiene Luvy Pichardo en su investigación “Bienes de élites Metates: evidencias de poder en la Nicaragua precolombina”.

“Por lo general, el metate se ligaba al trabajo doméstico de la mujer, pero luego, por medio de los dibujos decorativos estilizados con diferentes motivos geométricos, me di cuenta cómo la mujer tuvo de cierta forma el mando en la era precolombina”, explicó.

¿METATE SINÓNIMO DE PODER?

El director del Museo Nacional estableció una relación entre los metates como símbolo de poder por medio de los hallazgos arqueológicos. “En los cementerios que van del período 400 a.c. y 300 d.c. uno se encuentra con que los individuos estaban siendo enterrados con metates que no tienen la mano, por lo que se deduce fácilmente que no los usaban para moler maíz”, explicó el especialista.

Otra forma de descubrir la utilidad de los metates fue a través de las vasijas en cerámicas, las esculturas en piedra y las referencias de los cronistas del siglo XVI.

“La mujer se dedicaba a la crianza de los hijos, al chamanismo (entiéndase este término por actividades religiosas), y el control de la distribución de alimentos. Es decir, tenía cierto control de las cosas”, explicó Pichardo.

--------------------------------------------------------------------------------------

La Historia Precolombina en la América del Sur.

Estas palabras de introducción tienen por objeto dar una noticia histórica para comprender mejor los acontecimientos que han sucedido en los pueblos que he conocido en los países que he visitado en la América del Sur.

Está generalmente reconocido que la América del Sur ha estado habitada desde hace veinte mil años por pueblos nómades que vivían de la caza y de la pesca y que comenzaron a desarrollar una agricultura incipiente alrededor del año 4.000 antes de Cristo, cultivando sobre campos quemados para despejar malezas, técnica todavía usada por algunas aisladas tribus de indios de la Amazonas. Las primeras colonias agrícolas permanentes aparecieron alrededor del año 3.500 antes de Cristo en ciertos lugares como ser los valles Andinos cerca de las costas donde la técnica casi nómade de las quemazones de pastos y de malezas no era aplicable y donde era preciso dominar los cambios estacionales y construir terrazas para disponer de tierras cultivables.

Estas nuevas técnicas de agricultura intensiva implicaban un acuerdo sobre la conveniencia y la necesidad que los trabajos fueran realizados comunitariamente siendo entonces un requisito ineludible que la estructura de esos grupos sociales se fundara en un conjunto de valores y de creencias comunes que posibilitaran el resultado aspirado mediante el esfuerzo mancomunado. Cada comunidad entonces inventó dioses cuyo papel era generalmente el de organizar el calendario fértil de la tierra en función del cultivo de la tierra conforme se suceden las distintas estaciones del año. Se sabe poco de estas religiones primitivas que se desarrollaron independientes durante mil años en muchos sitios sobre la costa (Valdivia, Huaca Prieta, Salinas de Chao, Aspero, Piedra Parada, El Paraíso), y en las montañas (Kotosh, Shillacoto, Wairai-jirca, Huaricoto, La Galgada, Piruru).

La historia Andina es compleja pues muchas sociedades se han desarrollado en las partes norte y sur de la costa y de las montañas. El cuadro siguiente busca localizar las más importantes en el tiempo y en el espacio.

Horizonte Chavín (1400 - 200 BC)
Virú (300 BC),
Moche (100 - 700 AD)
Nazca (200 - 800 AD) Cajamarca (500 AD),
Recuay (200 BC - 600 AD)
Pukara (200 BC - 200 AD),
Tiahuanaco (200 -600 AD)
Hegemonía Huari (600 - 1000 AD)
Chimú (1300 - 1460 AD)
Chancay (1100 - 1450)
Ica-Chincha (100 - 1450) Pachacamac (600 - 1000 AD)
Imperio Inca (1450 - 1532 AD)

C) El horizonte Chavín (1400 - 400 AC)

Alrededor del año 1.400 antes de Cristo, uno de los centro Andinos situado a 3.200 metros de altura sobre una cadena de montañas (actualmente llamado Chavín de Huántar), controlaba las rutas comerciales a través de dos desfiladeros en la cordillera Blanca, hacia el oeste hasta el mismo Pacífico, y hacia el este hasta la zona del Amazonas, bajando el curso del río Mosna. Este emplazamiento estratégico contribuyó a su prosperidad, permitiéndole desarrollar comunicaciones con sitios alejados en tanto desarrolló un estilo cultural peculiar que ha permitido registrar la extensión de su influencia.

Hacia el año 900 antes de Cristo, el culto del Jaguar de Chavín y su influencia cultural había sido aceptada en la mayor parte de la zona que actualmente ocupa el Perú como lo atestigua la presencia de templos en "U" de Chavín y el estilo de multitud de esculturas, vasijas, y textiles pertenecientes a esa cultura.

El templo de Chavín estaba hecho con pisos o plataformas de piedra que estaban llenas de grabados, con muros hechos con bloques de piedra y acribillados a diferentes niveles por galerías paralelas a los muros, bien ventiladas y con desagües consistentes en pozos efectuados en las mismas piedras. La parte más antigua del templo es una estructura en forma de U, que domina una depresión que servía de lugar ceremonial, y que está orientado hacia el este. La parte central contiene una galería cruciforme, en la encrucijada de la cual se encuentra una flecha distinguible realizada en granito blanco, de una altura de quince pies, esculpida con bajos relieves que representan un personaje humano de pie con una cara felina y un par de grandes colmillos en la mandíbula superior.

Esta figura, que ha sido llamada El Lanzón, La Gran Imagen, y El Dios Sonriente, parece haber sido el principal objeto del culto. El ala sur del templo ha sido extendido para componer un nuevo templo en el cual las primeras galerías son prolongadas, y en donde se ha hallado una piedra (Raimondi), que muestra el dios de los báculos, un personaje semi humano, con garras en los patas delanteras, una cara felina con colmillos cruzados, y un bastón de mando en cada mano ( el bastón de mando era un símbolo de autoridad). En el exterior del nuevo templo se encuentra un patio cuadrado en el cual se halla un obelisco (Tello), esculpido con bajos relieves representando un cocodrilo cubierto de grabados simbólicos, como ser una fila de dientes y de cabezas de animales. Este cocodrilo o caimán se considera que puede haber sido el objeto del culto al dios sonriente o del báculo

Las vasijas de la cultura Chavín son mejor conocidas gracias a que se han hallado diferentes tipos decorados en las galerías del templo de Chavín y en tumbas, en la costa norte donde han sido denominadas Cupisnique. Las influencias de la cultura Chavín se evidencian en el estilo de los cacharros y de los textiles de Paracas hallados en el valle de Ica sobre la costa sur del Perú. (La cultura de Paracas ha empezado alrededor del año 900 antes de Cristo y ha durado hasta cerca del año 200 antes de Cristo). Las más bellas esculturas de piedra de la región central de los Andes se encuentran en Chavín de Huántar o sobre los sitios relacionados con Chavín tales como el Cerro Blanco en el valle de Nepeñas o el cerro Sechin en el valle de Casma. Los Chavínes han desarrollado también el trabajo de los metales y se han destacado en la fabricación de ornamentos de oro martillado, placas decorativas cinceladas que eran fijadas en las vestimentas y altas coronas cilíndricas con relieves mitológicos que llevaba la nobleza.

La influencia religiosa y cultural de Chavín unificó el Perú preincaico por medios pacíficos pero propendió el establecimiento de clases privilegiadas y de desigualdades de riquezas que no podían continuar siendo mantenidas solamente por medio de una ideología. En ausencia de una competencia militar central, la hegemonía cultural de Chavín se desintegró en innumerables grupos locales. Fueron construidas fortalezas en las cimas de las colinas un poco por todos lados, y cada pequeño grupo luchó por mantener y aumentar su legado de la herencia de Chavín. Finalmente, se desarrollaron grupos regionales, cada uno con caracteres distintivos propios.

Moche (100 - 700)

La civilización Mochica se formó, se desarrolló y prosperó sobre las costas de una docena de ríos que bajan de los Andes a través de la árida costa del norte para desembocar en el océano Pacífico (entre los valles Lambayeque y Nepeña). Su dependencia de un sistema muy desarrollado de irrigación de aguas en las escasas zonas agrícolas disponibles en los valles, condujo al establecimiento de un estado jerárquico agresivo, como lo testimonian imágenes de guerreros, de sacerdotes y de señores sobre tronos, visibles en las vasijas Mochica.

Ellos no tenían escritura, pero su alfarería, que muestra una influencia perdurable de Chavín, ha alcanzado un alto nivel de desarrollo en la representación de su sociedad. Las ceremonias Mochica, están entre las más bellas realizaciones de la escultura realista y del dibujo narrativo precolombino, También ellos produjeron exquisitas vasijas eróticas que han sido interpretadas como teniendo un significado ritual más que pornográfico.

La metalurgia Mochica era decorativa y tecnológicamente más avanzada que la de las civilizaciones anteriores. Los adornos de oro, de plata, de cobre, y las aleaciones frecuentemente cuentan con incrustaciones de turquesas y de lapislázuli. Las formas geométricas y los motivos mitológicos, especialmente la divinidad Felina fueron utilizados.

Los Mochicas usaban bloques de barro secado al sol para construir estructuras fortificadas emplazadas sobre los flancos de los valles, y grandes palacios en la cima de terrazas, túmulos para entierros y enormes pirámides como la Huaca del Sol en el valle moche (el Huaca de la Luna no es un túmulo de entierro sino un palacio elevado sobre el nivel del terreno).

La extraordinaria riqueza, el poder y el avance tecnológico de la civilización Mochica no han sido revelados sino recientemente, ello a raíz de los descubrimientos efectuados a Loma Negra en 1960, a Sipán en 1987 y a la Mina en 1990. Sin duda que queda aún mucho más por descubrir todavía...

Nazca (200 - 800 AD)

Los Paracas de la costa sur del Perú, que coexistieron bajo la influencia de Chavín desde cerca del año 900 antes de Cristo, evolucionaron para crear la civilización nazca alrededor del año 200 después de Cristo. Los Nascas eran pues contemporáneos de los Mochicas pero han producido poca arquitectura. Sin embargo, ellos se destacaron en la fabricación textil y en la producción de ollas y de cacharros con un estilo con mucho color que contrasta vivamente con el realismo y los colores apagados de las cerámicas Mochicas.

Los nazca son muy conocidos por las líneas que llevan ese nombre y que son uno de los legados más enigmáticas de todos los vestigios precolombinos. Estan constituidas por dibujos realizados con alineamientos de piedras sobre el mismo suelo y que forman figuras geométricas, de animales, de pájaros, y de peces que no pueden ser visualizados sino desde la altura. Ciertamente estaban destinadas a un uso ceremonial, las imagines esta hechas por la colocación de piedras oscuras sobre la superficie más clara de la tierra para que contraste. Algunas se parecen a las pinturas efectuadas en las cerámicas de nazca pero otras constituyen líneas derechas de un largo de muchos kilómetros cuya finalidad no es evidente.

Muchas teorías, algunas bastante fantasiosas, han sido propuestas para explicar el sentido y la forma en que pudieron haber sido dibujadas sobre la tierra sin la ayuda de la visión aérea, pero ninguna generalmente aceptada. Ninguno sabe...

Tiahuanaco (200 - 600AD)

Tiahuanaco se encuentra sobre la orilla sur del lago Titicaca en la actual Bolivia. Ella estaba habitada desde el año 1.000 antes de Cristo pero es solamente alrededor de 200 que este complejo urbano ha devenido el centro de una civilización mayor caracterizada por edificios de piedra maciza, tejidos textiles bellos, vasijas y el trabajo de los metales.

Los edificios de ceremonias comprenden una gran plataforma con terrazas erosionadas llamada Apacana con cimientos y con edificios en la parte elevada, un templo con forma de patio adornado con cabezas hechas con piedras del estilo Chavín y una gran plataforma rectangular llamada Calasasaya, rodeada de dos muros en piedra sin mortero. Los edificios y la escultura fueron concebidos para producir un efecto monumental y una monolítica apariencia. Las estatuas monolíticas en forma de pilares, tienen unos 24 pies de altura, y están diseminadas un poco por todos lados en la región de Tiahuanaco, y están decoradas con bajos relieves cuyas imágenes religiosas están religiosamente estilizadas, poniendo de relieve la austeridad, la autoridad, y la eternidad.

En el interior del recinto se halla la Puerta del Sol, confeccionada con una piedra única que presenta relieves delicados. Ella no tiene más de 12 pies de alto pero parece más grande por su concepción. La impresionante figura centra sobre el dintel representa el "Dios de la Puerta" que caracteriza la religión de Tiahuanaco, que ha sido más adelante adoptada por el Imperio Huari.

La cultura de Tiahuanaco fue la primera antes de los Incas en realizar un uso también extensivo de la piedra para la arquitectura, la escultura, y los objetos ceremoniales. La civilización de Tiahuanaco se diseminó alrededor de 1.100 en una multitud de pequeños estados Aymarás que resistieron la invasión Inca de lengua quichua pero que finalmente debieron someterse en el siglo 15.

La Hegemonía Huari - Tiahuanaco (600 - 800 AD)
La Hegemonía Huari - Tiahuanaco (600 - 800).

La sociedad guerrera centrada alrededor de Huari (cerca de la zona actualmente Ayacucho), adoptó la religión y la iconografía de Tiahuanaco alrededor de 600, pero ella quedó socioeconómicamente separada de los Aymarás de Tiahuanaco, que fueron de una distinta etnia. La expansión Huari puso fin al regionalismo en el Perú por medios militares y difundió la religión y la cultura de Tiahuanaco por la fuerza.

Claro que menos refinadas que las cerámicas de Tiahuanaco, las ollas y vasijas de Huari, presentan una construcción sólida, un dibujo audaz, y el abundante uso de colores vivos. La difusión de los estilos de las vasijas Huari, algunas de las cuales presentan el "Dios de la Puerta" de Tiahuanaco y otra figuras religiosas, ha llevado sobre toda la costa a la repetición de estos viejos estilos en los cacharros, de nazca a moche Las culturas Huari de la costa sin embargo han producido tejidos de alta calidad con modelos basados en motivos pintados en las vasijas de Tiahuanaco.

El imperio Huari alcanzó su mayor esplendor alrededor de 800, extendiéndose desde el valle Ocoña en el sur hasta Cajamarca en el norte. El centro entonces se desplomó y Huari fue abandonada. Los Aymarás de Tiahuanaco habían establecido su autoridad hacia el sur hasta el norte de Chile y de la Argentina de hoy en día cuando el imperio Huari se disgregó.

Chimú (1300 - 1460 AD)

Después del fin de la hegemonía Huari, los pueblos de los valles de la costa del norte quedaron desorganizados hasta la aparición de la cultura Chimú bajo Chan Chan en el valle moche a 10 kms. solamente de Huaca del Sol construido por los Mochicas, mas de cinco siglos antes.

La necesidad de una autoridad central incontestada para planificar, construir y dirigir un sistema eficaz de irrigación condujo a los Chimus, como antes de ellos a los Mochicas a organizarse, alrededor de 1300, en un poderoso y agresivo estado militar que se extendió hasta Piura al norte y cerca de Lima al sur.

Su capital de Chan Chan fue construida con recintos grandes hechos con muros de adobe que se parecían a aquellos más antiguos establecidos por los Huaris. Esta fue la mas gran ciudad de los Andes. Ella comprendía diez grandes cuadriláteros, cada uno contenía pequeñas pirámides, residencias, mercados, tailleres, depósitos, comercios, jardines, y cementerios. Los edificios estaban decorados con mosaicos con motivos geométricos en ladrillos de adobe y con bajos relieves estilizados con animales, pájaros, y figuras mitológicas. Su alfarería, que era generalmente producida en serie y de colour negro, jamás alcanzó el valor artístico y la sofisticación de aquella de los Mochicas que cinco siglos antes habían ocupado las mismas tierras.

Los valles bajo su autoridad estuvieron unidos por rutas y su territorio estuvo defendido por fortalezas (como Paramonga al sur, que ha sido considerada como una obra maestra de genio militar). Los sistemas de ingeniería en cuánto a la irrigación de la que dependían para satisfacer las necesidades de sus grandes poblaciones concentradas eran no obstante vulnerables, esta fue una de las razones por las cuales los Incas los pudieron conquistar en 1460.

Se cree que los Incas aprendieron mucho de los Chimú después de haberlos conquistado, pues ellos establecieron una colonia de trabajadores Chimú en el Cuzco y Tupac Inca Yupanqui, que puso a punto la organización política del imperio, lo fundamentó en gran medida en el sistema Chimú.

Pachacamac (600 - 1000)

Las ocupaciones y las construcciones mayores más antiguas de Pachamac datan de una cultura conocida bajo el nombre de Antigua Lima (200 antes de Cristo - 600 después de Cristo) que construyó la pirámide de terrazas y el templo en adobe. Ella fue célebre por ser el asiento de un oráculo poderosos y ella fue famosa como el Templo de Pachamac que permaneció siendo un gran centro y lugar de peregrinaje bajo el imperio Huari, y ella probablemente fue la principal población de la costa. Los Incas más tarde construyeron el Templo del Sol en el sitio, y el Oráculo de Pachamac, al cual los primeros exploradores españoles han hecho alusión, y han colocado una capilla en el mismo templo.

El Imperio Inca (1450 - 1532)

Los Incas, que se daban a sí mismos el nombre de Tawantinsuyus, vinieron en el siglo 12 del poblado de Paqari-tampu, cerca de alrededor de 24 kms al sur del Cuzco, el fundador de la dinastía Inca, Manco Capac, condujo la tribu para establecerse en Cuzco que fue su capital. Había pocas diferencias entre los Tawantinsuyus y las numerosas tribus que vivían en los pequeños dominios en los Andes, hasta el momento en que ellos comenzaron a extender su dominio en el siglo 14 bajo el cuarto Inca, Maya Capac.

Bajo el siguiente emperador, Capac Yupanqui, los Incas extendieron su poder mas allá del valle del Cuzco, y bajo el Inca Viracocha, el octavo, ellos comenzaron un programa de conquista permanente estableciendo guarniciones en las aldeas de los pueblos que ellos ya habían conquistado. Bajo Pachacuti Inca Yupangqui (1438-71) los Incas conquistaron el sur del territorio hasta el lago Titicaca y el norte hasta donde actualmente está la ciudad de Quito, dominando a los Aimrarás, Chancas, Quichuas, y el reino de Chimú. Bajo Tupac Inca Yupanqui (1471-93) el imperio alcanzó su más grandes territorio al sur hasta Chile Central. La muerte de este Inca fue seguida por luchas por su sucesión, de las que Huayna Capac (1493-1525) salió vencedor. Huayna Capac llevó la frontera norte del imperio hasta el río Ancasmayo antes de morir en una epidemia. Su muerte llevó a otra lucha de sucesión, que no había finalizado cuando en 1532 los españoles llegaron a Perú; en 1535 se perdió el imperio.

La sociedad Inca era muy estratificada. El emperador, estaba acompañado por una corte poderosa, gobernaba con la ayuda de una aristocracia burocrática que ejercía su poder con rudeza y con una autoridad represiva. La tecnología y la arquitectura Inca se habían desarrollado pero no eran muy originales. Sus sistemas de irrigación de aguas, sus palacios, sus templos, y sus fortificaciones aún son visibles en los Andes. La economía estaba basada sobre la agricultura, los principales productos eran el maíz, las papas blancas y azucaradas, las mandiocas, los tomates, el ají, la coca, y el algodón. Ellos criaban cochinillos, patos, llamas, alpacas, y perros. Los tejidos estaban hechos con lana de llama y con algodón. Las casas eran de piedra o en adobe. Casi todo hombre era un granjero, produciendo su propio alimento y su ropa.

Los Incas construyeron una vasta red de caminos por todo el territorio del imperio. Se componía en especial de dos rutas norte sur, una bordeando la costa sobre cerca de 3600 kms, la otra en el interior del territorio seguía a lo largo de los Andes sobre una distancia considerable, y había muchas interconexiones entre ambas rutas. Además había pequeños túneles y puentes suspendidos. El uso de este sistema de comunicaciones esta estrictamente reservado para los negocios oficiales y militares; un servicio de correos muy bien organizado y que circulaba a una velocidad estimada en 250 kms por día transmitía los mensajes que consistían en cuerdas anudadas.

Ellos impusieron su dominación desplazando poblaciones enteras de sus tierras nativas hacia otras tierras para mejor dividirlos y controlarlos. Esta práctica tuvo un importante efecto secundario, extender el uso de la lengua quichua sobre todo el territorio del enorme imperio Inca.

Los gustos de los Incas eran simples y funcionales. Los edificios Incas fueron construidos con piedras cuidadosamente talladas y ajustadas con precisión que no eran decoradas. Las puertas y las ventanas trapezoides eran características. Los Incas no produjeron estatuas grandes ni esculturas arquitecturales. Las ciudades de montaña Inca tales como Machu Picchu eran cuidadosamente delineadas para armonizar con el paisaje circundante.

La religión del estado Inca, dirigida por sacerdotes, adoraba muchos dioses y las religiones de los pueblos preincaicos fueron toleradas, lo que llevó a una mezcal compleja de ceremonias, de practicas, de creencias animistas en poderes mágicos junto con el culto de la madre Naturaleza.
* Inti, o Apu-Punchau, el dios del Sol era el dios supremo cuyo culto era obligatorio.
* Viracocha, el dios de la creación también era el dios de la creación de las civilizaciones de Tiahuanaco.
* Apu Illapu, el dador de las lluvias, era la divinidad a la cual el hombre ordinario dirigía sus rezos para solicitar la lluvia.
* Mama-Kilya, la mujer del dios del Sol, era la Madre de la Luna y la reguladora del ciclo menstrual de las mujeres.
* Mama-Paca era la "Madre de la Tierra".
* Mama-Qoca era la "Madre del mar", etc.....

Por BERNARD CLOUTIER
Enlace: http://berclo.net/page94/94es-hist-sam-pc.html