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Selección de vídeos sobre el mundo romano.
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La máscara, que según los arqueólogos perteneció a un rey tracio, fue localizada en una cámara funeraria decorada con paredes de madera.
Sofía, Bulgaria.- Arqueólogos búlgaros encontraron el sábado una máscara tracia del siglo IV antes de Cristo mientras realizaban excavaciones junto a Topolyane, en las cercanías de Sliven, informaron hoy medios locales.
La máscara, que según los arqueólogos perteneció a un rey tracio, fue encontrada en una cámara funeraria decorada con paredes de madera, junto a cerámicas y otros valiosos objetos rituales y fúnebres.
Se trata de la segunda máscara de oro encontrada en Bulgaria en los últimos años, lo que demuestra que el dominio tracio alcanzó una extensión mayor de lo que se creía.
El antiguo pueblo indoeuropeo de los tracios es mencionado ya en La Ilíada de Homero.
Tribus tracias se asentaron en los Balcanes en parte de los actuales Rumania, Bulgaria y Grecia, así como en Asia Menor. El arte de este pueblo se caracteriza por su refinamiento y particular belleza.
Fuente: DPA, 16 de julio de 2007
The first Thracian mask of solid gold ever found
(2) Bulgarian archaeologists discover 2,400-year-old golden mask
SOFIA, Bulgaria: Archaeologists have unearthed a 2,400-year-old golden mask in an ancient Thracian tomb in southeastern Bulgaria, scholars announced Monday.
The mask was discovered over the weekend by a team of archaeologists excavating near the village of Topolchane, 290 kilometers (180 miles) east of the capital, Sofia. Its discovery, archaeologists said, indicates a Thracian king was buried in the tomb.
BULGARIA sensation - New Golden Mask of Thracian King Found
It was found together with a solid gold ring engraved with a Greek inscription and with the design of a bearded man in a timber-lined Thracian grave.
Team leader professor Georgi Kitov said that they also found a silver rhyton, silver and bronze vessels, pottery and funerary gifts.
"These finds confirm the assumption that they are part of the lavish burial of a Thracian king," said professor Margarita Tacheva, who was also on the dig.
"The artifacts belonged to a Thracian ruler from the end of the 4th century B.C. who was buried here," Kitov added.
According to Kitov, the Thracian civilization was at least equal in terms of development to the ancient Greek one.
The Thracians lived in what is now Bulgaria and parts of modern Greece, Romania, Macedonia, and Turkey between 4,000 B.C. and the 8th century A.D., when they were assimilated by the invading Slavs.
In 2004, another 2,400-year-old golden mask was unearthed from a Thracian tomb in the same area.
Dozens of Thracian mounds are spread throughout the central Bulgarian region, which archaeologists have dubbed "the Bulgarian valley of kings" in reference to the Valley of the Kings near Luxor, Egypt, home to the tombs of Egyptian Pharaohs.
Source: The Associated PressPublished: July 16, 2007
BULGARIA Bulgarias GOLD RUSH Valley of the THRACIAN KINGS
BULGARIA - A JOURNEY TO THE LAND OF THE THRACIAN KINGS
ARCHAEOLOGICAL DISCOVERIES IN BULGARIA CONTINUE
12:28 Tue 17 Jul 2007
Days after prominent Bulgarian archaeologist Georgi Kitov found a gold royal mask and other precious artefacts, Polish archaeologist Andrzej Biernacki unearthed a unique Roman pool in the ancient Roman town of Novae, near Svishtov.
The pool has a gate, which had once been decorated with statues. Water poured through the gate on to the pool, Focus news agency reported.
Previously, only one facility like this had been found, in Northern Africa.
The Roman mineral baths in Novae covered 7500 sq m and could turn out to be the biggest found in Bulgaria, Focus said.
Archaeologists suppose that the baths were built for the Roman legions that were based in Novae in the second century.
ARCHAEOLOGISTS SPECULATE THAT RING FOUND IN BULGARIA BELONGED TO THRACIAN KING TERES II
09:01 Wed 18 Jul 2007
The solid gold ring found in a Thracian mound near Sliven on July 15 2007 by archaeologists most probably belonged to Thracian King Teres II, expedition member Yordanka Radancheva said.
King Teres II ruled from 350-341 BCE.
The ring, which has a Greek inscription and the likeness of a man, probably doubled as a seal, Bulgarian news agency BTA said.
The inscription was initially deciphered to read The Saviour of Asia.
Two silver centaurs and a sword that belonged to the interred person were also found at the site. Most of the artifacts found at the site are ornate, which suggests that the people buried there were aristocrats.
Archaeologists see the results of recent excavations as evidence that the Valley of Thracian Kings extends eastward from the Kazanluk area into the Sliven area.
The burial has been initially dated to the fourth century BCE, though some of the artifacts may have been made at an earlier date.
Fotos del vídeo: José Luis Santos
Disponibles en: Terrae Antiqvae Imágenes
Otras imágenes de museos con colecciones egipcias en Europa:
El Museo Egipcio de El Cairo, custodia la mayor colección de objetos de la época faraónica del antiguo Egipto; posee más de 120.000 objetos clasificados. Situado en la plaza Tahrir, fue diseñado por el arquitecto francés Marcel Dourgnon, iniciándose las obras en 1897, fue inaugurado en 1902.
Antecedentes
En 1835 fue creado el Servicio de Antigüedades de Egipto para proteger los tesoros y monumentos del país de la codicia y expoliación local y extranjera. Desde entonces las piezas halladas se guardaban en un pequeno edificio situado cerca de Azbaia, en El Cairo y posteriormente en la ciudadela de Saladino. Pero el gobernador de Egipto, Abbas Pasha, regaló esta colección al emperador austríaco Maximiliano, en su visita a Egipto. En 1858 se fundó otro museo, en el barrio de Boulaq, pero quedó inutilizado durante una gran inundación del Nilo.
Evolución del museo
Desde 1922 el museo experimentó un espectacular crecimiento al ser incrementados sus fondos con el gran tesoro de Tutankamón, de más de tres mil quinientas piezas, descubierto por los ingleses Howard Carter y Lord Carnarvon en la tumba del faraón, en el valle de los Reyes, frente a Luxor.
Contenidos del Museo Egipcio de El Cairo
En el museo se exhiben objetos de todos los periodos del antiguo Egipto:
Periodo predinástico y dinástico temprano:
Las vasijas de piedra y objetos funerarios
Imperio Antiguo:
La estatuaria, pinturas relieves y objetos mobiliarios
Imperio Nuevo:
El gran tesoro de TutanKamón
Estatuas, relieves y objetos del periodo de Amarna y sarcófago de Ajenatón
Equipamiento funerario, joyas, maquetas y otros objetos
Estatuas de reyes y personajes
Periodo Tardío
Estatuas, relieves y objetos funerarios
Época greco-romana:
Estatuas y objetos funerarios
En los jardines del museo, se exiben esculturas de varias épocas
Texto: Wikipedia
Fotos del Vídeo: José Luis Santos Enlace Permanente:
http://s204.photobucket.com/albums/bb75/terraeantiqvae/?action=view¤t=917910d7.pbr
Karnak (al-Karnak,الكرنك, "ciudad fortificada", llamada en el antiguo Egipto Ipet Sut, "el lugar más venerado") es una pequeña población de Egipto, situada cerca de la ribera oriental del río Nilo. Era una zona de la antigua Tebas que albergaba el complejo religioso más importante del antiguo Egipto. Situación: 25° 43′ 00″ N 32° 39′ 30″ E
Complejo de templos de Karnak
Durante siglos, este lugar fue el más influyente centro religioso egipcio. El templo principal estaba dedicado al culto del dios Amón, pero como en otros templos egipcios también se veneraba a otras divinidades.
El complejo de templos de Karnak lo componen:
El gran templo de Amón
El recinto de Montu
El recinto de Mut
El templo de Jonsu
El templo de Opet
El templo de Ptah
Existían también numerosos templetes y capillas de menor tamaño y múltiples estancias y almacenes situados dentro de los muros que circundaban las zonas principales.
La diferencia principal entre el templo de Amón en Karnak, que Diodoro de Sicilia afirma ser el más antiguo de Tebas, y la mayoría de los templos egipcios es el tiempo y esfuerzos empleados en su construcción y posteriores ampliaciones. Unos treinta faraones contribuyeron con sus edificaciones convirtiendo al complejo en algo que por su tamaño (unas treinta hectáreas) no se había conocido antes.
La entrada, entre dos inmensos pilonos, está precedido por una avenida de esfinges (dromos), con cabeza de carnero, símbolos del dios Amón. Se accede a un gran patio porticado donde se encuentra, la izquierda, un templete del faraón Sethy II, la columna de Taharca y la estatua de Pinedyem I, a la derecha el templo de Ramsés III, al frente la sala hipóstila, y un poco más al fondo los obeliscos de Thutmose I y Hatshepsut, después una serie de estancias y patios menores, y el santuario, a los que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes.
La sala hipóstila está compuesta de numerosas columnas que aún conservan sus inscripciones y algunas tienen aún restos de la pintura original. Sus capiteles tienen forma de papiro (papiriformes). El santuario se encuentra en el centro del templo.
En el antiguo Egipto, la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario, lo que significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto. Todo el conjunto estaba ricamente decorado y pintado en vivos colores.
El complejo de Karnak es el conjunto de culto religioso conocido más antiguo del mundo. Un enorme museo a cielo abierto que muestra importantes restos de la cultura del antiguo Egipto. Después de las pirámides de Giza, es el segundo lugar más visitado de Egipto.
Forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas con sus necrópolis, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.
Texto: Wikipedia
Fotos del video: José Luis Santos Enlace Permanente
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El río Nilo (النيل en árabe) está situado en el nordeste de África, nace en Burundi, en el río Kagera y desde su principal fuente, el lago Victoria en África central, fluye a través de Uganda, Sudán y Egipto, desembocando en el mar Mediterráneo formando un amplio delta. El Nilo toma su actual configuración al final de la Era Terciaria, junto con la formación del Mediterráneo. Es el segundo río más largo del mundo, sólo superado por el Amazonas.
Etimología de la palabra Nilo
La palabra Nilo viene de la palabra griega Neilos (Νειλος), que significa «Valle del río». En la antigua lengua egipcia, el río era llamado Iteru, que significa «Gran río». En copto, la palabra piaro (Sahídico) o phiaro (Boháirico) significa «El río» (literalmente «El gran canal»), que viene del mismo nombre antiguo.
Historia
El Nilo (Iteru, en egipcio antiguo) fue un elemento fundamental para el florecimiento de la civilización del Antiguo Egipto. La mayor parte de la población y ciudades se encontraban en el valle del Nilo y el Delta. El Nilo fue vital para la cultura egipcia desde la Edad de Piedra. El cambio del clima, y la desertización, desecaron las tierras de caza y pastoreo de Egipto para formar el desierto del Sáhara, en torno al 8000 adC; entonces los habitantes emigraron y se asentaron junto al río Nilo, en donde desarrollaron una economía agrícola y una sociedad centralizada.
El Nilo y la civilización egipcia
El río Nilo desempeñó un papel crucial en la formación de la civilización egipcia; es una fuente inagotable de recursos; gracias a las inundaciones anuales, la tierra que bordea el río se torna muy fértil. Los egipcios podían cultivar cosechas junto al Nilo, proporcionando abundante alimento a la población. También, el agua del Nilo, atrajo a animales como el búfalo de agua; los persas introdujeron el camello, en el siglo VII a.C. Estos animales podían proporcionar leche y carne y, domesticados, ser utilizados para arar y viajar por el desierto. El agua era vital para la población y el ganado. El Nilo fue también utilizado como vía fluvial para el transporte de personas y mercancías.
La sociedad Egipcia era de las mejor estructuradas de la historia, de hecho, sobrepasó a muchas sociedades modernas. Esta estabilidad era resultado de la fertilidad del Nilo. El Nilo proporcionó lino para el comercio. El trigo fue otro recurso importante, sobre todo porque en Oriente Medio predominaban épocas de hambruna, pues las cosechas solían ser escasas. Un sistema de alianzas aseguró la relación que Egipto mantenía con otras poblaciones, y contribuyó frecuentemente a dotar de estabilidad económica a Egipto. También, el Nilo, proporcionó recursos, tales como alimento, con los que sostener a un ejército eficiente.
El Nilo desempeñó un importante papel en la vida política y social. Se suponía que el faraón propiciaba la inundación del Nilo. Por su parte los campesinos cultivaban el suelo fértil y entregaban, como impuesto, una parte de la cosecha al faraón, quien decidía como utilizarla para el bienestar de la sociedad egipcia.
Se consideraba al Nilo como un símbolo espiritual; era tan importante para los egipcios que incluso tenían un dios que representaba al Nilo; el nombre de este dios era Hapi; él y el faraón propiciaban la crecida del Nilo. También era considerado como un camino simbólico, de la vida hasta la muerte, que terminaba en la vida futura. El Este era el lugar del nacimiento y del crecimiento, y el oeste la región de la muerte, ya que Ra, el dios Solar, experimentaba nacimiento, muerte, y la resurrección cada vez que él cruzaba el cielo. Por esa razón las tumbas fueron situadas al oeste del Nilo, porque los egipcios creían poder tener una vida futura, y debían ser enterrados en el lado que simbolizaba la muerte.
El historiador griego Herodoto escribió que «Egipto era un don del Nilo», y tenía razón. Sin las aguas del río Nilo y sus fértiles limos, que vivifican sus riberas, la civilización egipcia no habría surgido. El Nilo proporcionó los elementos que generaron una civilización próspera, y contribuyó a sus tres mil años de esplendor.
Texto: Wikipedia

El diente del primer europeo, encontrado en Atapuerca. (Foto: Jordi Mestre/IPHES)
EL FÓSIL SE HALLÓ EN LA ENTRADA DE LA SIMA DEL ELEFANTE
El europeo más viejo de la Historia nació en Burgos hace la friolera de 1,2 millones de años. Esta es el último y extraordinario hallazgo que escondían los yacimientos de Atapuerca y han salido a la luz el pasado miércoles durante la campaña de este año: restos de un individuo del linaje humano que habitó en esta sierra castellana y que hacen retroceder casi medio millón de años la llegada de los primeros homínidos a este continente.
El fósil, que da una nueva perspectiva a la historia humana, se trata de un diente que fue encontrado por la joven paleontóloga Rosa Huguet en la entrada de la Sima del Elefante, un yacimiento del Pleistoceno que ha sido el último en comenzar a excavarse de forma sistemática en Atapuerca.
José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones, reconoció en declaraciones a elmundo.es que "de momento no tenemos ni idea de qué especie se trata, pero de lo que no hay duda, por el nivel donde ha aparecido, es de que est diente perteneció al europeo más antiguo hallado hasta ahora".
Bermúdez de Castro recordó que ya en campañas anteriores habían encontrado en la Sima del Elefante utensilios de sílex en niveles muy antiguos, que indicaban presencia humana muy anterior a la que se creía. También habían aparecido utensilios de similares dataciones en la Sierra de Guadix-Baza (en los yacimiento de Fuente Nueva y Barranco León) y en Italia, pero faltaban las pruebas fósiles.
En Atapuerca, declarado como Patrimonio de la Humanidad, ya se descubrieron, en 1997, los restos de un Homo antecessor, de hace 800.000 años, una especie desconocida hasta entonces que hizo retroceder a un millón de años la historia de los primeros europeos.
En años posteriores, también se han encontraron en estos yacimientos fósiles de Homo heidelbergensis, de hace 500.000 años, y de Homo sapiens. "Desde los años 90 hemos visto como la fecha de la llegada desde África a Europa ha ido yendo para atrás y puede que aún aparezcan fósiles más antiguos", aseguró el investigador, que no podía disimular su entusiamo y el del resto del equipo.
Fuente: ROSA M. TRISTÁN, ATAPUERCA (BURGOS).- / El Mundo.es, 29 de junio de 2007
Enlace: http://www.elmundo.es/elmundo/
2007/06/29/ciencia/1183104013.html
(2) La presencia de homínidos más antigua de Europa se localiza en Atapuerca
Un diente localizado en la Sima del Elefante, en los yacimientos prehistóricos de Atapuerca (Burgos) el pasado 27 de junio confirma la presencia más antigua de homínidos en Europa en esta zona. La antigüedad del hallazgo es superior a 1.200.000 años.
Los codirectores de las excavaciones de Atapuerca, de izda a dcha, José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga, posan con el premolar. Fotógrafo: Federico Vélez/ EFE
Un diente hallado en Atapuerca el 27 de junio y presentado hoy a los medios de comunicación por los codirectores del yacimiento confirma la presencia más antigua de homínidos de Europa, con una antigüedad superior a 1.200.000 años. De esta manera se supera en 400.000 a los que hasta ahora eran los restos más antiguos de Europa, correspondientes a la especie "homo antecessor", también localizada en Atapuerca.
Eudald Carbonell, uno de los codirectores del proyecto, precisó en conferencia de prensa que el hallazgo se produjo en la zona de Atapuerca conocida como la cueva de la "Sima del Elefante", muy próxima a la Gran Dolina, donde se localizaron varios restos de "homo antecessor" en 1994.
Otro de los responsables, José María Bermúdez de Castro, explicó que se trata de un segundo premolar inferior y es "un diente un poco gastado, probablemente de un individuo de entre 20 y 25 años". El científico afirmó que la intención del equipo de Atapuerca es aprovechar el mes de julio para estudiar el diente, de manera que se pueda realizarse cuanto antes una publicación en alguna revista científica especializada.
"El diente está limpio pero todavía sin consolidar, aunque ya se puede decir que supera todas las espectativas que habíamos planteado al inicio de esta campaña de excavaciones", aseguró Bermúdez de Castro.
A falta de realizar el estudio científico, el codirector de las excavaciones señaló que su antigüedad es sin duda superior a 1.200.000 años porque la cronología del estrato en el que ha aparecido, el denominado TE-9, está perfectamente determinada. Pese a la importancia del hallazgo, Bermúdez de Castro reconoció que es insuficiente para determinar con precisión la especie a la que pertenece.
"La Sima del Elefante está muy cerca de Gran Dolina y podríamos pensar por ello que se trata de un ´homo antecessor´, pero también podemos estar pensando en que se va aproximando a la antigüedad del hombre de Georgia, localizado en el yacimiento de D´manisi, por lo que también podría haber alguna vinculación", explicó Bermúdez de Castro.
Posible origen asiático
El científico adelantó que durante el resto de la campaña, en el mes de julio, se seguirá trabajando en extensión en el nivel TE-9 de la Sima del Elefante, por lo que consideró posible que se localicen más restos de homínidos de esta antigüedad. "Nosotros ya expresamos hace dos años la posibilidad de que el ´homo antecessor` tuviera origen asiático, y es que este cruce de caminos entre Asia y África puede ser un buen centro de origen para la dispersión de muchas especies", añadió.
Por su parte, Eudald Carbonell precisó que el yacimiento donde se ha encontrado el diente de homínido tiene todavía 14 metros sin excavar y estimó que tardarán 10 años en llegar a la base de ese relleno. "El diente es la confirmación de una sospecha que ya teníamos, porque habían aparecido en anteriores campañas elementos arqueológicos, fundamentalmente herramientas de sílex, pero nos faltaba la confirmación que supone encontrar restos de quién pudo hacer esas herramientas", afirmó Carbonell.
Fuente: EFE. Atapuerca | Heraldo.es, 29 de junio de 2007
Enlace: http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=202696
Enlaces recomendados:
Rueda de prensa Viernes 29 de Junio de 2007 Yacimientos de la Sierra de Atapuerca
CODIRECTORES DEL PROYECTO ATAPUERCA:
Juan Luis Arsuaga José María Bermúdez de Castro Eudald Carbonell
THE FIRST EUROPEAN IN ATAPUERCA
It has been fifteen years since some European scientists rekindled the debate on the dates of the first human occupation of Europe. These scientists, among them Prof. Wil Roebroeks, proposed that Europe was not colonized until half a million years ago. The archaeological and paleontological evidence seemed to support this hypothesis, although from the seventies of the last century, other researchers such as Prof. Henry de Lumley claimed to have evidences of an earlier colonization, maybe close to one million years. Archaeological sites such as Monte Poggiolo in Italy, Le Vallonet in France and the TD4 level in the Gran Dolina site in Sierra de Atapuerca (Burgos, Spain) provided some data on human occupation around one million years ago. These data consisted of lithic instruments that could only be explained by the presence of hominins in that remote period.
However, big news occurred on July 8th 1994. In the TD6 level of the Gran Dolina, an assemblage of hundred human fossils belonging to a so far unknown species was found associated with several lithic instruments. Three years later, the Atapuerca research team published in Science magazine a new human species, Homo antecessor, meaning the explorer in latin, since it was the first settler of Europe with an age of 800.000 years old. With these findings, the date of the first hominin arrival to the most occidental part of the Eurasian continent was moved back at least 300.000 years.
At the beginning of the XXI century, the chronologies of several sites such as Barranco León and Fuente Nueva, in the Guadix Baza basin (Granada) and the lowest levels of Sima del Elefante site in the Sierra de Atapuerca, were confirmed. In addition, new lithic tools as well as cutmarks on some herbivorous fossils found in Pirro Nord site in Italy, and Labaux in France, were stretching back the dates of the arrival of the first Europeans, to possibly 1.2 or 1.3 million years ago.
The morning of the 27th of July of 2007, in the first weeks of the new excavation season of the Sierra de Atapuerca, has been crucial for this scientific debate. The Atapuerca research team has just found a human premolar in the TE9 level of the Sima del Elefante site. This tooth represents the oldest human fossil remain of occidental Europe. Now we finally have the anatomical evidence of the hominins that fabricated those tools more than one million years ago.
The TE9 level of the Sima del Elefante site had provided so far fossils from several mammal species such as bisons, wild bears, deers and even Macaca, one of the very few European primate species from that period. In addition, there were also found several bird fossils and remains from a small mouse, Allophayomis lavocati, that point to a chronology beyond one million years for this level.
The paleomagnetism study of the Sima del Elefante site had already confirmed that the TE9 level had been deposited during the Lower Pleistocene. The preliminary radiometric studies also confirmed that the TE9 level is older than one million years and we are waiting for the final results before publishing this extraordinary finding in a research journal of the highest scientific prestige.
Since it is an isolated fossil remain, it is not possible at this point to confirm to which Homo species this tooth belongs to. Future studies in the coming months will allow a more precise conclusion about this matter.
Contact: Patricia Martínez. pmartinez@fundacionatapuerca.es
Teléfono: 628 670 384
«Comían de todo, pero no sabemos aún si cazaban»
JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO INVESTIGADOR DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
Se estima que recolectaba frutas y bayas y que poseía habilidades para pescar
José María Bermúdez de Castro y su colaboradora, la doctora María Martinón (especialista en dentición de homínidos), estaban radiantes. «Tenemos la absoluta seguridad de que se trata del diente de un homínido. El segundo premolar inferior izquierdo, la pieza que se encuentra justo delante de la primera muela. Yo habré visto unos 7.000 en todo el mundo y no hay lugar a error», señalaba Martinón.
Con sólo una pieza, apuntaban, es todavía difícil establecer qué pautas de vida seguía el homínido más antiguo de Europa. «Hablamos de un tipo con 900 centímetros cúbicos de capacidad craneal y bípedo que trabaja piedras, que hace objetos», explica Bermúdez de Castro.
-¿Se puede saber qué comía?
-Sería omnívoro, como lo eran los individuos de origen euroasiático con los que se puede relacionar. Al vivir en una latitud templada aprovecharía la estacionalidad para recolectar frutos y bayas en otoño. Suponemos que cazaba o que se alimentaba de carroña para nutrirse de carne y grasa. Posiblemente, pescaba.
-¿Hace un millón de años veían el mismo paisaje que nosotros?
-Muy parecido, aunque vivieron en una época más cálida que la actual. La vegetación era como esta, de tipo mediterráneo, con agua abundante. En épocas más frías se trasladaría hacia la Sierra de la Demanda, a 1.200 metros de altitud, abundante en coníferas.
-¿Cree que este nivel señala el fondo de Atapuerca?
-Es posible que hayamos llegado al límite del yacimiento. A un fondo de 1,5 millones de años.
-¿Cree que este hallazgo servirá para dirimir la discusión científica sobre la colonización de Europa? Unos apuntan a migradores desde África, por Gibraltar, mientras otros se inclinan por poblaciones llegadas desde Oriente.
-Esperamos encontrar más restos. Se trata de un gran debate y estos hallazgos pueden servir para contrastar hipótesis. Con mandíbulas o maxilares podríamos establecer un escenario evolutivo y tratar de saber cómo se relaciona este individuo con el Homo antecessor y con los restos hallados en Dmanisi, Georgia, y datados hace 1,8 millones de años.
-Se dice que a Atapuerca le faltan los neanderthales...
-Cierto. Pero también estamos excavando en la Cueva del Mirador, a dos kilómetros de Atapuerca. Es un área bien orientada donde ya trabajamos en una zona de 6 metros cuadrados y 12 de profundidad. Es un terreno muy difícil, donde hemos sufrido derrumbes. Ahora excavamos hacia lo desconocido. La zona es Pleistoceno superior, por lo que esperamos encontrar restos de Homo sapiens, de Cromagnon. Y en niveles inferiores creemos poder hallar neanderthales.
Eudald Carbonell: "No lo podíamos esconder más, era un secreto a voces"
La presentación del hallazgo no ha seguido los derroteros habituales en el mundo de la ciencia, es decir, el diente no ha sido enviado a una revista con revisores para su validación y su presentación. Ha llegado antes a la prensa y las televisiones. "Lo hemos hecho así porque no se podía esconder más, era un secreto a voces --se excusa Eudald Carbonell--. No solo lo sabía la gente del yacimiento, sino hasta los familiares. Y eso que solo han pasado dos días". La intención del equipo de Atapuerca es aprovechar el mes de julio para estudiar el diente, de manera que pueda realizarse cuanto antes una publicación. "Lo hemos notificado a Science y Nature".
Fuente: J. MÉNDEZ / Diario Vasco, 30 de junio de 2007
Enlace: http://www.diariovasco.com/prensa/20070630/
cultura/comian-todo-pero-sabemos_20070630.html
Foto: Homo antecessor de la Gran Dolina, Atapuerca (Burgos)
Yacimientos arqueológicos de Atapuerca documentados mediante realidad virtual fotográfica (3D)
La sima. Trinchera elefante
EL NOMBRE
La sima del Elefante o Trinchera Elefante está en la Trinchera del Ferrocarril, un gran canal abierto en la roca por la construcción de una vía de tren a finales del siglo XIX. La sima recibió el curioso nombre por el descubrimiento de un hueso que se atribuyó a un proboscídeo, aunque luego resultó ser de rinoceronte. En años posteriores aparecieron huesos de murciélagos, ciervos, ratones y castores.
LA CUEVA
La Trinchera Elefante es una antigua cueva cuyo techo se derrumbó hace miles de años y luego se llenó de sedimentos, concretamente con arcilla. La zona de excavación de este año ocupa 30 metros cuadrados. La técnica de trabajo es la habitual: los investigadores la vacían poco a poco y con mucha delicadeza, separando piedras, para evitar que se les escapen piezas minúsculas de gran interés. Este año ha sonado la flauta a las primeras de cambio, pues el diente ha aparecido en los primeros 10 centímetros, pero aún queda un trabajo ingente.
LA CRONOLOGIA
No hay en Atapuerca un yacimiento con un registro cronológico tan prolongado, ni siquiera Gran Dolina. En la parte superior aparecieron herramientas del Modo 3 o Musteriense, atribuidas a los neandertales, mientras que en las partes más profundas se espera llegar incluso a 1,5 millones de años.
La reina dormía en el sótano. Egipto asegura haber identificado el cuerpo de la faraona Hatshepsut en una momia anónima almacenada en el museo de El Cairo.
Hatshepsut, la más grande de las reinas de Egipto, la poderosa soberana que se sentó en el trono del país del Nilo como un hombre, un verdadero faraón con barba -postiza- y todo, y lo condujo a una de las cimas de su esplendor, no reposa en ninguna de las dos tumbas que se construyeron para ella entre la sagrada y áurea arena del Valle de los Reyes ni en ningún misterioso escondite. Su momia, de 3.400 años, dormía anónima y humildemente en los sótanos del Museo Egipcio de El Cairo, su descanso perturbado por los pasos de millares de turistas y su real oído, que escuchó otrora los secretos de los dioses, al alcance del insidioso claxon de cualquier taxista de la capital.
La prueba final de la identificación ha sido un fragmento de muela aparecido en un vaso.
Así al menos lo sostiene el mayor responsable arqueológico de las antigüedades faraónicas de Egipto, Zahi Hawass, que hoy presentará oficialmente el hallazgo -adelantado por Discovery Channel, que ha filmado la pesquisa- en el mismo Museo Egipcio.
Detrás del descubrimiento, toda una investigación digna de CSI Tebas. Y es que la identificación del cuerpo embalsamado desconocido que reposaba entre las reservas del tercer subsuelo del abarrotado museo cairota se ha basado especialmente en... una muela.
La prueba final ha sido la minúscula parte que le falta a un molar de esa momia y que, según la investigación, ha aparecido en el interior de un vaso funerario, con el nombre de Hatshepsut, procedente de su gran templo funerario en Deir el-Bahari (Luxor). Una prueba circunstancial, se dirán algunos. Puede ser, pero hay más.
Mystery mummy is lost female pharaoh the Queen Hatshepsut
La momia desconocida fue hallada en la tumba del Valle de los Reyes KV 60, excavada en 1903 por Howard Carter. En la tumba sólo había dos momias de mujeres - "muy desnudadas"- y algunos gansos momificados, según anotó desapasionadamente Carter. Pero una de ellas, y esto es significativo, era la de la ama de cría de Hatshepsut, Sitre In, a la que se adjudicó la tumba. La otra era la de una anciana con el brazo derecho cruzado sobre el pecho (la postura mortuoria de las reinas). La que Hawass afirma que es Hatshepsut fue una mujer gorda y, al momificarla, hubo que eviscerarla a través de la base de la pelvis en lugar de por el abdomen. La hipótesis de que esa momia podía ser la de Hatshepsut ha sido planteada ya en varias ocasiones antes, por Elizabeth Thomas especialmente. Pero sólo ahora el Gobierno egipcio considera que hay pruebas suficientes para anunciarlo a bombo y platillo. El tema, sin duda, va a agitar a la comunidad egiptológica.
Hatshepsut (nacida hacia 1499 antes de Cristo), hija de Tutmosis I, fue casada con su hermanastro Tutmosis II. Al morir éste se convirtió en regente durante la minoría de edad de su hijastro Tutmosis III, pero su ambición -y la creencia de que era su derecho- la llevó a proclamarse soberana con título de faraón, usurpando el trono, según sus detractores, bajo el nombre de Makara, que significa verdad es el alma de Ra. Realizó una enorme campaña propagandística de construcción cuyo cénit fue su templo mortuorio de Deir el-Bahari, una de las maravillas de Egipto, retratándose en numerosos lugares con todos los atributos de la realeza. Erigió dos impresionantes obeliscos en Karnak, envió una célebre expedición al país de Punt y realizó campañas militares, especialmente contra los nubios. No se casó ni tuvo hijos, aunque se le atribuye un amante, su gran colaborador, el noble Sennemut (un grafito les muestra en posición comprometedora, concretamente a tergo). Tras un largo reinado, la reina desaparece y se ha sugerido que su memoria fue condenada por su sucesor, Tutmosis III, que habría detestado a su madrastra.
Zahi Hawass, un investigador sólido, aunque proclive al espectáculo, no ha dudado en calificar el hallazgo de la que asegura es la momia de Hatshepsut como, por supuesto, el mayor descubrimiento en Egipto tras el de la tumba de Tutankamón.
Cuando trascendió que Hawass iba a hacer un gran anuncio relativo a una reina, empezaron a cruzarse apuestas sobre si se referiría a Nefertiti, Cleopatra o Hatshepsut, el gran trío de soberanas sin cuerpo (aunque en su día lo tuvieron y quiere la tradición que notable).
Hawass está involucrado en la búsqueda de todas ellas: tuvo un rifirrafe con la estudiosa Joanne Fletcher porque ésta identificó erróneamente la momia de Nefertiti como una de las que reposan en una cámara de KV 35, y actualmente excava la que cree que es la tumba de Cleopatra en Abousiris Magna, cerca de Alejandría. Ya veremos.
Fuente: JACINTO ANTÓN / El País.com, 27 de junio de 2007
Enlace: http://www.elpais.com/articulo/cultura/
reina/dormia/sotano/elpepucul/20070627elpepicul_3/Tes
(2) Egipto identifica la momia de la reina Hatshepsut
La majestad, cuyo recuerdo fue borrado por su sucesor, tuvo un entierro anónimo

Misterio resuelto. El zar de arqueología egipcia, Zahi Hawass, se dispone hoy a mostrar al mundo un nuevo y gran descubrimiento, comparable, según el canal de televisión Discovery Channel, promotor de la investigación, incluso al del faraón Tutankamón. Un equipo de científicos asegura haber identificado la momia de Hatshepsut, considerada la reina más relevante e importante del antiguo Egipto.
La identificación ha sido posible tras analizar un diminuto fragmento de una muela hallado en un vaso fúnebre con el nombre de la reina en el templo de Deir al Baheiri, que coincide con una pieza dental fracturada de la momia. Los restos también han sido sometidos a un escáner de tres dimensiones, y el resultado se ha cotejado con momias de sus familiares directos. Para el canal norteamericano las pruebas son "concluyentes", y se presentarán esta mañana en una rueda de prensa en el Museo Egipcio de El Cairo.
HALLADA EN 1903
La momia fue descubierta en 1903 por Howard Carter, el arqueólogo británico que abrió la tumba de Tutankamón, pero entonces no dio importancia al hallazgo. Y no era para menos. Carter encontró en un agujero de unos 40 metros cuadrados dos pequeños cuerpos embalsamados. Uno estaba metido en un sarcófago, y el otro yacía sobre el suelo. Nunca llegó a imaginar que este último pudiera corresponder a una reina. La tumba, conocida como KV60, está en el Valle de los Reyes, en Luxor, al sur de Egipto.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Décadas más tarde se atribuyeron los restos ocultos en el sarcófago, almacenados en un sótano del Museo Egipcio, a Sitra In, nodriza de Hatshepsut. La arqueóloga estadounidense ya fallecida Elisabeth Taylor especuló entonces con la posibilidad de que la momia que yacía en el suelo, que se dejó en el mismo lugar donde fue hallada, fuera la de Hatshepsut. Basó su tesis en que el brazo derecho del cuerpo embalsamado descansaba sobre el pecho, un signo claro de la realeza en la época faraónica.
En su opinión, el deseo de su hermanastro y sucesor, Tutmosis III, de borrar por completo la memoria de la reina obligó a enterrarla de forma clandestina y sin los honores que se merecía. Poco fueron los que creyeron la tesis de Taylor. Incluso Hawass, que dirige el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, se mostró siempre muy escéptico.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
La reina Hatshepsut, hija del gran faraón Tutmosis I, reinó durante 22 años, del 1479 al 1458 antes de Cristo. Pertenecía a la Dinastía XVIII, una de las más esplendorosa del antiguo Egipto. Intentó establecer una dinastia de reinas en Egipto. De hecho preparó el terreno para que le sucediera su hija, Neferu-Ra, pero la princesa murió.
Fuente: Kim Amor, El Cairo. EFE / El Periódico.com, 27 de junio de 2007
Enlace: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio
_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=419449&idseccio_PK=1026
*** Hatshepsut, reina-faraón de la XVIII Dinastía
Hatshepsut, reina-faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Quinto gobernante de dicha dinastía, reinó alrededor de 1479 a.C. hasta aprox. 1457 a.C. Gobernó con el nombre de Maatkara Hatshepsut [1], y llegó a ser la mujer que más tiempo estuvo en el trono de las "Dos Tierras".
El nombre de Hatshepsut con el que se la reconoce hoy en día en principio era un título con el significado de "La primera entre las damas nobles", que también se presentaba en su forma completa de Hatshepsut Jenemetamón, esto es, "La primera entre las damas nobles que abraza a Amón".
Familia
Ignoramos el momento exacto del nacimiento de Hatshepsut, aunque es de suponer que sucediese en la por entonces capital del estado, Tebas, a finales del reinado de Amenhotep I. Ante la falta de descendencia del faraón, el sucesor designado era el padre de Hatshepsut, el futuro Thutmose I (Tutmosis I), quien para poder legitimar su inminente acceso al trono se había tenido que casar con la princesa Ahmose.
Este matrimonio trajo al mundo, aparte de a Hatshepsut, al menos a otros tres niños, de nombres Amenmose, Uadymose y Neferubity. Desgraciadamente, y debido a la alta tasa de mortalidad infantil, sólo Hatshepsut y su hermana menor, Neferubity (y ésta sólo por un corto espacio de tiempo) llegarían a edad adulta.
Además de sus hermanos de padre y madre, Hatshepsut tuvo que tener otros medio-hermanos, fruto de las relaciones de su padre con esposas secundarias y concubinas. Del único del que nos han llegado datos es de quien más tarde reinaría como Tutmosis II, un hijo de Tutmosis I y de una esposa secundaria, de nombre Mutnefert.
Nieta, hija y esposa de faraones
El padre de Hatshepsut, Tutmosis I, había logrado expandir el Imperio egipcio de manera nunca antes vista en tan sólo trece años de reinado. Este prodigioso monarca pasaría a la historia por llevar a sus tropas al curso de un río enorme que, al contrario que el Nilo, no discurría de sur a norte, sino a la inversa: el Éufrates.
A la muerte, algo temprana, de Tutmosis I, Hatshepsut era la mejor situada para sucederle en el trono, pues sus hermanos varones ya habían muerto. Es posible que incluso el propio Tutmosis I tratase en vida de asociar a su hija al trono, como así lo demuestra que la nombrase Heredera. Sin embargo, sus deseos fueron incumplidos, pues al parecer una conjura palaciega encabezada por el visir y arquitecto real, el poderoso Ineni consiguió sentar en el trono a Tutmosis II, nacido de una esposa secundaria. Hatshepsut tuvo que soportar convertirse en la gran esposa real de su hermanastro, y se cree que este fue un duro golpe a su orgullo.
La joven reina era descendiente directa de los grandes faraones libertadores de los hicsos y además ostentaba el importantísimo título de Esposa del dios, lo que la hacía portadora de la sangre sagrada de la reina Ahmose-Nefertari. Es lógico que su orgullo fuera inmenso, y que no soportase muy bien la idea de supeditarse a su marido. Así, no es de extrañar que mientras su débil y blando esposo ceñía la doble corona, Hatshepsut comenzara a rodearse de un círculo de adeptos que no dejaron de crecer en poder e influencias: entre ellos destacamos sobre todo a Hapuseneb y a Senenmut. La gran esposa real se había convertido, para temor del visir Ineni, en un peligroso oponente.
El tercero de los Tutmosis
Tutmosis II tuvo un reinado muy breve, y murió en plena juventud cuando sus dos únicos hijos conocidos aún estaban en la primera infancia. Como había pasado en la generación anterior, la gran esposa real Hatshepsut no había traído al mundo un varón, sino una niña, por lo que volvió a abrirse una crisis sucesoria. Una vez más, Ineni consiguió que la nobleza aceptara como único candidato factible a un hijo de Tutmosis II y de una simple concubina, que sería nombrado rey como Tutmosis III. No obstante, la reina viuda Hatshepsut no quería que la historia se repitiera por segunda vez, y lo cierto es que la modificó considerablemente.
Dado que Tutmosis III era demasiado pequeño para gobernar, la gran esposa real de Tutmosis II asumió la regencia y pospuso indefinidamente el matrimonio entre el nuevo rey y su hija, la princesa real Neferura, única persona que podría legitimar su ascenso al poder absoluto. La situación no era rara: hubo muchos casos de regencia a lo largo de la historia egipcia, aunque nunca de una mujer a la que no la unía ningún lazo sanguíneo con el rey.
Durante los primeros años de reinado de Tutmosis III, Hatshepsut estuvo preparando minuciosamente un "golpe de Estado" que revolucionaría a la tradicional sociedad egipcia. Alejó para siempre de la escena política a Ineni, y elevó a sus fieles Hapuseneb y Senenmut a los más altos cargos. Parece ser que la figura política más importante de la época fue Hapuseneb, quien unió para sí los cargos de visir y de sumo sacerdote de Amón. Con unos aliados tan poderosos, Hatshepsut tenía ahora los medios y el apoyo suficientes para sorprender al mundo.
Hatshepsut, faraón. Dos faraones en un mismo trono
Cuando se vio lo suficientemente fuerte, la hasta entonces gran esposa real y esposa del dios, Hatshepsut, en presencia del faraón Tutmosis III, se autoproclamó también faraón de las Dos Tierras y primogénita de Amón, con el beneplácito de los sacerdotes, encabezados por Hapuseneb. El golpe de efecto fue magistral, y el inexperto Tutmosis III no pudo hacer otra cosa más que admitir la superioridad de su tía y madrastra. Hatshepsut se había convertido en la tercera reina-faraón conocida en la historia egipcia.
Hatshepsut asumió todos los atributos masculinos de su cargo (excepto el título de "Toro poderoso"), haciéndose representar a partir de entonces como un hombre y tocándose de barba postiza. Estableció una insólita corregencia con su sobrino, aunque hubo un clarísimo predominio de la primera sobre el segundo, hasta tal extremo de colocarlo en un segundo plano impropio del papel futuro que tendría Tutmosis III en la historia. Tal era el carisma y la personalidad de esta mujer.
Aún así, no se puede ver de ninguna forma a Hatshepsut como una usurpadora, visión que han trasladado a nuestra época algunos autores. Al menos no se vio así en su tiempo, pues de haber sido el caso, Hatshepsut habría eliminado con total facilidad a sus adversarios o se habría producido una guerra civil. Tutmosis III no estuvo encerrado en palacio, como se ha llegado a pensar, ni tampoco Hatshepsut evitó hacer mención alguna a su existencia. La sociedad de entonces asumió sin problemas la nueva situación, y Hatshepsut gozó de uno de los reinados más prósperos de toda la historia egipcia, gracias también al apoyo recibido por Hapuseneb y Senenmut, auténticos gobernantes en la sombra.
La Teogamia
Hatshepsut no hubiera podido ni soñar siquiera acceder al trono de no contar con los apoyos que consiguió entre el clero del dios Amón en Tebas mientras era la esposa de Tutmosis II. Las cuantiosas donaciones y los privilegios que concedió a los sacerdotes, encabezados por la eminencia gris del régimen, el visir Hapuseneb, fueron una forma de pago por los servicios prestados, pues de no ser por el inmenso regalo que recibió Hatshepsut de ellos, su legitimidad habría sido menor. Y este valioso obsequio de la casta sacerdotal a la reina-faraón fue la célebre Teogamia.
En la Teogamia, Hatshepsut declara al pueblo egipcio que su verdadero padre no es Tutmosis I, sino el propio dios Amón, que con su sabia previsión visitó una noche a la gran esposa real Ahmose y la permitió concebir a la mujer que estaba sentada ahora en el trono de las Dos Tierras con el beneplácito del panteón entero. Hatshepsut se declaraba por ende primogénita de Amón, y su sustituta y fiel delegada en la tierra, con lo que su figura se trocaba en completamente sagrada.

Es necesario destacar que muy pocos faraones recurrieron a la Teogamia para validar su derecho al trono, y su estatus pasaba a ser poco menos que el de un dios vivo. El ardid de Hatshepsut y el alto precio que tuvo que pagar a los sacerdotes por él, le asegurarían un reinado tranquilo y sin disidencias, aunque acabaría pasándole factura a la dinastía por el, desde entonces, imparable crecimiento de los sacerdotes de Amón.
Nombres
Como todo rey que accedía al trono, Hatshepsut tenía derecho a usar hasta cinco nombres diferentes: el de Horus, el de Nebty, el de Horus de Oro, y los dos principales, conocidos vulgarmente como nombre de nacimiento y nombre de coronación. Éste último resultó ser el de Maat-Ka-Ra, es decir, "El espíritu de Ra es justo" y lo utilizó siempre conjuntamente con su nombre de nacimiento.
Sin embargo, este último apelativo sufrió una serie de cambios a lo largo del reinado de Hatshepsut. Si bien la forma original del nombre de nacimiento era Hatshepsut, en numerosos monumentos aparece de formas bien distintas: añadiendo la segunda parte de nombre y quedando como Hatshepsut-Jenemetamón, masculinizándolo en parte como Hatshepsu [2] o completamente como Hashepsu. Sólo así se puede comprender la sorpresa de los egiptólogos que descubrieron la existencia de esta mujer que jugaba en sus apariciones, siendo representada varón, con sus nombres unas veces escritos tal que había nacido hombre o mujer. Un curioso juego de intercambio de sexos que sin duda realzó su carácter divino y concentró en sí misma la dualidad que tanto veneraba el pueblo egipcio.
Actividad constructora
"El" faraón Hatshepsut dedicó la mayor parte de su reinado a embellecer el país y a restaurar los templos, con el beneplácito de sus aliados los sacerdotes. Egipto había sufrido hacía dos generaciones la última de sus guerras, cuando el abuelo de la reina, el rey Ahmose, expulsó a los hicsos, un pueblo semita que había conseguido dominar el país durante cien años. Como habían hecho sus antecesores, Hatshepsut invirtió mucho en borrar todos los daños ocasionados por la guerra de liberación que había elevado a su dinastía a lo más alto.
Sin embargo, el centro de acción principal de la reina fue su ciudad, la pujante Tebas. Edificó la llamada Capilla Roja del enorme templo de Amón en Karnak y de las canteras de Asuán mandó hacer los obeliscos más grandes que se habían erigido en Egipto hasta entonces, y los llevó a Karnak decorados con electrum, aleación de oro y plata. Se cree que el obelisco inacabado que aún hoy se puede ver en Asuán data del reinado de Hatshepsut, y de haberse acabado habría sido el mayor de toda la historia del país.
Dyeser-Dyeseru, el templo de Hatshepsut en Deir el-BahariAunque no fue en Karnak donde Hatshepsut desplegó toda su imaginería, sino en la orilla oeste de Tebas, la necrópolis de entonces. Como era costumbre por entonces, los faraones hacían construirse, además de su tumba, un templo funerario algo alejado de ésta, que sirviera a un mismo tiempo para proteger y recordar al difunto. Hatshepsut escogió el paraje de Deir el-Bahari para edificar su templo, y encargó la tarea a su favorito, Senenmut.
El resultado final fue envidiable: construido al lado del templo de Mentuhotep II, el de Hatshepsut es una de las joyas del Antiguo Egipto y uno de los destinos más visitados por los turistas. Conocido por aquel entonces como el Dyeser-Dyeseru (el sublime de los sublimes), su estructura en forma de largas terrazas y de rampas con suave inclinación, de estilo similar al de Mentuhotep II, le hacen fundirse a la perfección con la roca y el entorno.
Campañas militares
Hatshepsut ha pasado a la historia como una gobernante pacífica y que prefirió gastar parte de su tesoro en construir templos en vez de conquistar territorios, pero lo cierto es que hubo al menos seis campañas durante sus 22 años de reinado. Hay que destacar que la mayoría de éstas no pasaron de ser meras escaramuzas o actividades disuasorias cuya única finalidad era disuadir a los siempre belicosos pueblos fronterizos de atacar a las Dos Tierras.
Primera campaña. Era casi costumbre que al morir un faraón, los pueblos nubios atacasen las fronteras meridionales y quemasen algunas de las fortalezas del lugar, a modo de tanteo de cómo reaccionaría el nuevo monarca. Hatshepsut no se dejó avasallar y, pese a que aún era sólo reina regente, fue a Nubia y dirigió los ataques.
Segunda campaña. En este caso los enemigos fueron tribus de Siria-Palestina, cuyos continuos ataques a los puestos fronterizos hicieron responder a Egipto. Ignoramos la fecha exacta de esta acción bélica, aunque es muy posible que acaeciese cuando Hatshepsut ya había sido coronada. Una cosa que parece segura es que la reina no viajó al frente en esta ocasión.
Tercera y cuarta campañas. El motivo vuelve a ser Nubia. Ignoramos por qué los nubios se revolvieron tanto en época de Hatshepsut, pero las tropas egipcias fueron implacables. La tercera campaña fue en el año 12º y la cuarta en el 20º, y ambas se solucionaron sin ningún problema. Se cree que en ésta última participó Tutmosis III.
Quinta campaña. Contra el país de Mau, al sur de Nubia. Fue inmediatamente después de la cuarta campaña, tal vez debido a una coalición de estos dos pueblos. Existen menciones a una caza de rinocerontes, y también es probable que Tutmosis III estuviese al frente del ejército.
Sexta campaña. Una vez más, Tutmosis III -anticipando su papel de rey guerrero que en su reinado en soliatrio acabaría por desarrollar con excelentes resultados- marchó a Palestina y conquistó la ciudad de Gaza, que se había rebelado recientemente. Las fechas sobre esta campaña datan de finales del reinado de Hatshepsut, quizás inmediatamente antes de morir la reina. Como se puede ver, su papel era ya meramente representativo, y Tutmosis III se había convertido en el monarca dominante del curioso tándem real.
El viaje a Punt
Otro hecho relevante del reinado de Hatshepsut fue la doble misión a Punt, el país legendario de donde procedían los mejores árboles de incienso y mirra, que probablemente estaba en la una región de la actual Somalia, aproximadamente en el año 15º de su reinado. Comandada por Nehesi, portador del sello real, la expedición fue tanto por tierra como por mar, y durante ella no sólo se dedicó la delegación egipcia a comerciar, sino que también hizo un minucioso estudio de la fauna y la flora de Punt, así como de la organización política y social del lugar.
Tuvo que ser tan importante esta acción para la posición de Hatshepsut, que no dudó en decorar gran parte de las paredes del Dyeser-Dyeseru con escenas de aquel mágico periplo por el que sería recordada durante mucho tiempo por la población llana. No sólo fue un éxito al conseguir importar la preciosa mirra a Egipto, sino que trajo extrañas especies animales antes nunca vistas y generosos cargamentos de oro, marfil, ébano y otras maderas preciosas que enriquecieron considerablemente las arcas reales y las de los templos.
Aun así, es extraño que Hatshepsut pusiera tanto empeño en promocionar el viaje a Punt, un país que se conocía ya desde la época de las pirámides, y sólo puede explicarse como una parte más de la intensa propaganda que distribuyó por el Dyeser-Dyeseru y por otros lugares del país con el único fin de legitimar su posición. Sin lugar a dudas, en aquel momento de su reinado, con la inauguración de su hermoso templo y el regreso de los viajeros del Punt, Hatshepsut había llegado al cenit de su gobierno.
Descendencia
Mucho se ha hablado del tema y poco se ha conseguido aclarar. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que Hatshepsut fue madre de una hija, a la que puso de nombre Neferura y cuyo cuidado encargó a su favorito, Senenmut. Se ignora el verdadero papel de este hombre en la trama; no son pocas las voces que dicen que fue él el padre de Neferura y no Tutmosis II, y que hubo una tórrida historia de amor entre el arquitecto y canciller real y la reina, una historia que pese a ser muy interesante desde el punto de vista novelesco, sigue sin estar demostrada. A favor de todo esto hay algunas pruebas, como que aparezcan en actitud ciertamente cariñosa Senenmut y Neferura, o un ostracón hallado en las cercanías del templo de Deir el-Bahari donde se ve a un faraón femenino teniendo relaciones sexuales con un hombre. Aun así, aunque cada vez más voces se alzan a favor de un romance de Hatshepsut con Senenmut, se sigue pensando que Neferura era hija de Tutmosis II.
También se ha divagado mucho acerca de la posible maternidad de Hatshepsut Meritra, quien sería más tarde gran esposa real de Tutmosis III. Debido a su nombre, siempre se pensó que era la segunda hija de Hatshepsut, pero era realmente extraño que nunca se la mencionase en vida de su presunta madre, mientras que Neferura apareciese tan a menudo. Actualmente parece haber quedado claro que, pese a llevar su nombre, Hatshepsut Meritra era en realidad hija de la dama Huy, una mujer muy influyente en la corte de entonces, y quizás aquel apelativo tuviese como destino halagar a la reina-faraón. Así podría entenderse por qué cuando Tutmosis III comenzó a perseguir la memoria de su madrastra, su gran esposa real optase por llamarse simplemente Meritra.
Desaparición. Muerte de Hatshepsut
Sin embargo, fue a raíz de la finalización del templo de Deir el-Bahari, sobre el año 15-16 de reinado, cuando la estrella de Hatshepsut comenzó a menguar a favor de la de Tutmosis III. El rey era un joven que cada vez ansiaba más el poder, y a cualquier precio. Así, no es de extrañar que en apenas un año murieran los dos principales sustentos de la reina y sus más grandes apoyos, Hapuseneb y Senenmut. Y por si no fuera poco, poco después murió la gran esperanza, el arma secreta de la reina, la princesa Neferura.
Los golpes que sufrió Hatshepsut en torno al año 16 de su reinado fueron tan grandes que a partir de entonces la reina se retiró parcialmente del cargo y el otro rey, Tutmosis III, comenzó a tomar las riendas del gobierno. Al parecer, la ambición de Hatshepsut era aún más grande y no estaba satisfecha con ser ella sola "faraón", sino que se proponía inaugurar una auténtica dinastía femenina de reyes, y por esa razón declaró "Heredera" a su amada hija Neferura. La muerte de la princesa fue tan repentina y favorable a Tutmosis III que hay quien piensa que fue intencionada, y que consiguió su objetivo: derrumbar a la reina-faraón.
Tutmosis III, corregente y sucesor de HatshepsutHatshepsut acabó por morir en su palacio de Tebas tras un largo reinado de 22 años, abandonada por todos. Se ignora la edad de su muerte, pero suponemos que debería oscilar entre los cuarenta y los cincuenta años. Hasta ahora no sabemos cómo murió exactamente, si fue muerte natural o durante un golpe de estado liderado por su hijastro, pero hay que decir que Tutmosis III era virtualmente el único rey, y que Hatshepsut se había retirado de la lucha. Su tumba definitiva se encuentra en el Valle de los Reyes y está catalogada como KV20. Allí existen indicios que mandó ampliar la tumba de su padre para ser utilizada también para ella. El amor y la lealtad que la hija profesó al padre tuvo que ser tan grande que quiso permanecer junto a él toda la eternidad.
A su muerte, Tutmosis III se convertiría en un gran faraón, que, emulando a su abuelo Tutmosis I, realizó numerosas campañas y ascendió a Egipto al rango de superpotencia mundial. Pero jamás lo habría logrado sin la preparación a la que lo sometió su colosal tía-madrastra. Nunca le perdonó haber asumido el trono: borró su nombre y el de Senenmut de los anales e hizo suyo el hermoso templo de Deir el-Bahari. Mas, pese a esta terrible acción -que condenaba a la reina-faraón a la muerte y el olvido eternos-, la gran personalidad de Hatsehpsut, la mujer que más tiempo estuvo sentada en el torno de los faraones, ha sobrevivido a su castigo y aún hoy sigue cautivándonos desde más de tres mil años de historia.
La momia de la reina
La momia de Hatshepsut fue presentada al público el 26 de junio de 2007 en un acto televisado, en el Museo Arqueológico de El Cairo, después de largos periodos de incertidumbre acerca de su correcta identificación. Zahi Hawass, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades en Egipto, aseguró que se trataba del descubrimiento arqueológico más importante desde el hallazgo de la tumba de Tutankamón, en 1922. La momia pudo identificarse mediante el análisis de una muela de la misma. Así se confirmba la teoría de Zahi Hawass, quien había afirmado previamente que la momia era de la faraona, cuando en un principió se confundió con la momia de su nodriza, enterrada junto a ella.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Ambas momias fueron descubiertas en la tumba KV60 del Valle de los Reyes. Este sepulcro fue construido por la propia Hatshepsut destinado a su nodriza, a la que profesaba un gran cariño, la dama Sitra, y en él se hallaron los cuerpos de una mujer de unos cuarenta o cincuenta años y de una anciana obesa de más de sesenta años, que presentaba la peculiaridad de tener el brazo izquierdo doblado en una posición claramente de reina. Fue entonces cuando se empezó a pensar que dicha momia pertenecía a Hatshepsut, dada la anómala posición del brazo. Elló generaba múltiples cuestiones, ¿cómo querría enterrarse esta mujer, como una gran esposa real o como un faraón, con los dos brazos cruzados sobre el pecho? ¿Permitiría Tutmosis III que su madrastra fuera enterrada en la posición típica de los reyes?

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Antes de la verificación de la momia ya se había descubierto el hígado modificado que con toda certeza pertenecía a Hatshepsut, hallado en el escondite de momias reales de la tumba de DB320. Lo cual hizo pensar originalmente que el cuerpo de Hatshepsut se hallara entre alguna de las mujeres anónimas de DB320.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Hatshepsut en la literatura
El interés que ha despertado Hatshepsut en la sociedad moderna es innegable, y las posiciones respecto a ella que tienen arqueólogos, historiadores o simples lectores no pueden ser más variadas. Hatshepsut se halla en la actualidad convertida en una maquiavélica usurpadora, en un animal político que no retrocede nada con tal de satisfacer su ambición, en una mujer que tuvo que elegir entre el amor y su reino, en una amante de la paz o en un modelo feminista, o todo esto a un mismo tiempo, dependiendo de la persona que opine acerca de ella.
Por ello, no es de extrañar que exista un amplio abanico de libros dedicados a Egipto, al Imperio Nuevo o incluso a ella por completo en los que existan todos los puntos de vista posibles, y más. Tampoco falta su presencia en las novelas, que suelen pintarla como una bella y ambiciosa mujer que vivió una vida digna de ser recordada, junto a Tutmosis I, Tutmosis III o Senenmut, para algunos un faraón sin corona. Sea como fuere, es indiscutible el encanto que emana de Hatshepsut que sólo puede compararse al que rodea a otras grandes figuras de la civilización egipcia como Ajenatón, Nefertiti, Tutanjamón, Ramsés II o Cleopatra.
Notas
[1] Maatkara Hatshepsut es la transcripción de su nombre de trono y de nacimiento, según las convenciones académicas.
Los títulos de la reina, grabados en su templo de Deir el-Bahari, son:
Horus Useretkau "Poderosa en kas", las dos Señoras Uadyetrenput "Afortunada en años", Horus de oro Necheretjau "Divina en apariciones", rey de las Dos Tierras (Egipto) Maatkara "El espíritu de Ra es Justo", "imagen (sacra) de Amón",..."Engendrada por Amón".
El nombre de la reina según los epítomes de Manetón:
Amesis (Flavio Josefo, Contra Apión)
Amesse (Flavio Josefo, de Teófilo)
Amensis (Julio Africano, versión de Sincelo)
(Omitido) (Eusebio de Cesarea, versión de Sincelo)
(Omitido) (Eusebio de Cesarea, versión armenia)
[2] El signo jeroglífico "t" al final de la palabra determinaba el género femenino, en el idioma egipcio antiguo.
Fuente: Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Hatshepsut
HATSHEPSUT
Temple of Hatshepsut Luxor Egypt
(3) Queen for a day
Nevine El-Aref attempts to unravel the identity of Hatshepsut. Research will determine which of the two is Hatshepsut.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Though not the only female ruler of Egypt, Queen Hatshepsut (1473-1458 BC), which means "united with Amun in front of the nobles", is one of the best known.
In ancient Egypt women often held high status, and could own and inherit property. Yet female rulers remained rare: only Khent- Kaues, Sobeknefru and, possibly, Nitocris, preceded Hatshepsut. Pharaoh was an exclusively male title and in early Egyptian history there was no word for a Queen regent, unlike Queen consort.
Hatshepsut slowly assumed the regalia and symbols of Pharaonic office, including the Khat head cloth topped with an uraeus, the traditional false beard, and the shendyt kilt.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
She created a myth about her own divine birth in which Amun goes to Ahmose in the form of Thutmose I and awakens her with pleasant odours. When Amun places the ankh, a symbol of life, beneath Ahmoses nose, Hatshepsut is conceived. Khnum, the god who forms the bodies of human children, is then instructed to create a body and ka, or corporal presence/life force, for Hatshepsut. Khnum and Heket, goddess of life and fertility, leads Ahmose to a lion bed where she gives birth to Hatshepsut.
To further strengthen her position, the Oracle of Amun proclaimed that it was the will of Amun that Hatshepsut be Pharaoh. She also claimed that she was her fathers intended heir and that he had made her crown prince of Egypt.
Hatshepsut enjoyed a peaceful and prosperous reign. She built magnificent temples, protected Egypts borders and masterminded a highly profitable trading mission to the Land of Punt. Yet as a result of the relocation of royal mummies by 21st Dynasty temple priests during the third Intermediate Period the whereabouts of Hatshepsuts mummy has long been a mystery. It was not among the royal mummies discovered in 1881 and 1898 in the Valley of the Kings, nor in the unfinished tomb KV20, built for her as the official wife of king Thutmose II. When Howard Carter explored the tomb in 1920, he found two empty sarcophagi; one for Hatshepsut and the second for her father, Thutmose, along with some of Hatshepsuts funerary objects which were transferred to the Egyptian museum in Cairo.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
In 1903, Carter found the tomb of Siter In, Hatshepsuts wet nurse. Two sarcophagi were found in KV60, one for Siter In and the second containing an unknown females mummy. Carter paid little attention to the tomb.
Three years later KV60 was re-entered by Edward Ayrton, who removed the mummy of Siter In to the Egyptian museum, where it joined other royal mummies as part of the royal funerary collection.
It was not disturbed again until 1989, when anthropologist Donald Ryan found it in more or less the same condition as Carter and Ayrton, with the second, unidentified mummy lying down near the core of the burial chamber. The well preserved fat woman with dyed long hair was wrapped in linen, her right arm crossed over her chest -- a sign of royalty -- while her left arm was laid beside her.
A few years later, in her book about the Valley of the Kings, Elizabeth Thomas would suggest the mummy left inside KV60 was that of Hatshepsut. She had several reasons for doing so: the mummy dated from the 18th Dynasty and was in royal pose; a part of Hatshepsuts wooden mummy mask had been found inside KV60; Hatshepsut was known to have requested that people close to her be buried alongside her. There was also the small hole found in the mummys chin, suggesting that a fake beard had been attached at some point. While the circumstantial evidence seems compelling, it remained circumstantial. The tomb was closed once again.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Two years ago the Supreme Council of Antiquities (SCA) launched its five-year mummy project, involving CT scans of a vast number of mummies, the one in KV60 among them.
"At the Valley of the Kings I went to see KV60 with Egyptologist Salima Ikram to examine the mummy for a television documentary," wrote Zahi Hawass, secretary- general of the SCA, in an article, "The quest for the mummy of Hatshepsut", published last year on his official website. They made their way to the burial chamber down a set of rough stairs and an undecorated tunnel with niches on both sides, and entered the unfinished burial chamber with difficulty. "It might have been a perfect place to hide mummies in the Pharaonic period," wrote Hawass.
Three caches of royal mummies have been found in the Valley of the Kings: KV35 in 1898; KV55 in 1907; and the tomb of Horemheb in 1908; neither these, nor the royal mummy cache discovered at Deir Al-Bahari, have ever been associated with Hatshepsut.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
"Despite Thomass suggestion that the mummy left behind in KV60 is Hatshepsut and Ryans support for such a hypothesis, I do not believe that this mummy is Hatshepsut," writes Hawass, explaining that the mummy is very fat with huge pendulous breasts, and the position of her arm is not convincing evidence of royalty.
Hawass instructed curators at the Egyptian Museum in Cairo to look for the second mummy found by Carter and moved by Ayrton in 1908. They found it on the third floor of the museum. Examinations revealed that the badly damaged coffin is typical 18th Dynasty and among the inscriptions engraved on it is " wr Sdt nfrw nswt In, [great royal nurse In]." The mummy inside is 1.5m tall while the coffin is 2.13m, suggesting that the coffin was not originally intended for the mummy it contains. "The obese mummy still in the tomb is significantly taller, and would fit much better in the coffin," says Hawass. The examination also revealed that the mummy in the Egyptian Museum has her right hand by her side and the left hand across her abdomen, with the hand closed as if it was originally holding something. She was mummified in fine linen, with the fingers wrapped individually. The toes were evidently wrapped together; this wrapping has been torn away, as if the robbers were looking for gold. The woman was eviscerated through a U-shaped incision in the abdomen. She has long curly hair remaining on her head. There is also a mass of linen at the bottom of the coffin but this is not of the same quality.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
"I think the face is quite royal, and believe that anyone who sees it will have the same reaction," concluded Hawass in his article.
He suggests that in the Third Intermediate Period, during the 21st Dynasty, the priests moved the mummy of Hatshepsut to KV60, which was possibly cut in the 18th Dynasty but never used. The priests moved Hatshepsuts mummy for security reasons, as they did with many mummies in the valley.
According to Hawass the big breasted mummy in KV60 may well be the wet nurse, the original occupant of the coffin at the Egyptian Museum, while the mummy on the third floor of the Egyptian Museum could be Hatshepsut.
In an attempt to end such speculation, the mummy was moved to the Egyptian Museum in Cairo where it was subjected to CT scans and other examinations.

Photo: (Brando Quilici / Discovery Channel) Jun 26, 2007
Talking at the Metropolitan Museum during the inauguration of the Hatshepsut exhibition, Hawass said that while they had considered DNA testing the problem is that "there are mistakes about 40 per cent of the time. We might, though, experiment with an Egyptian team, with the mummy of Thutmosis II and with the mummies thought to be of Hatshepsut. If they are related, maybe this will settle the issue."
Examinations are now in their final stages and Hawass will declare which is the mummy of Hatshepsut at the end of this month during an international press conference at the Egyptian Museum.
Source: Al-Ahram Weekly.
Link: http://weekly.ahram.org.eg/2007/849/eg3.htm
Un proyecto faraónico elaborado por un arquitecto búlgaro se propone rescatar del fondo de una presa las ruinas de la antigua capital tracia de Seuthopolis, fundada hace veinticinco siglos, mediante la construcción de un anillo que la circunde y la convierta en un pozo seco en medio de las aguas.
A una profundidad de entre 19 y 24 metros bajo las aguas de la presa Koprinka, en el sureste de Bulgaria, se encuentra hoy la única ciudad tracia descubierta en su totalidad, que el soberano Seuthes III mandó erigir en el siglo IV a.C. como su capital.
Los tracios fueron un pueblo indoeuropeo que habitó la parte oriental de la península balcánica, en lo que es hoy Bulgaria, Rumanía, el norte de Grecia y el noroeste de Turquía, desde el siglo X a.C. hasta el siglo I d.C., cuando se produjo su romanización.
Entre los Estados tracios uno de los más famosos en su época fue el de Seuthes III, que alrededor del año 323 a.C. mandó erigir su capital, a la que dio el nombre de Seuthopolis.
"Las excavaciones arqueológicas comenzaron en 1948 cuando empezó la construcción de la presa Koprinka", cuenta a Efe la arqueóloga María Chichikova, del equipo que investiga las ruinas.
Inicialmente, los arqueólogos se toparon con dos túmulos tracios que les hicieron pensar que cerca podría haber una ciudad que utilizara esos sepulcros, y esto los impulsó a buscarla.
Así, encontraron primero vestigios de los muros de dos metros de ancho de la ciudad fortificada, luego una torre, una ciudadela, un palacio y así fue quedando al descubierto toda la ciudad, que ocupaba una superficie de cinco hectáreas y donde residía la corte y la administración.
"Seuthopolis fue muy moderna para su época, con calles paralelas y perpendiculares y con dos avenidas principales de seis metros de ancho y cubiertas de piedra", explica Chichikova.
En su cruce se encontraba la plaza de la ciudad, que medía 48 por 40 metros y donde había un templo y pequeños comercios, puntualiza la arqueóloga.
El trabajo de los estudiosos continuó hasta 1954, año en que terminaron las obras de construcción de la presa y la zona quedó bajo las aguas.
"Una noche cayó un aguacero y, cuando fui al otro día por la mañana, el agua lo había cubierto todo", recuerda Chichikova, que fue durante años jefa del departamento de arqueología tracia en el Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Bulgaria.
Treinta años más tarde, la presa fue desecada por un breve período de tiempo por motivos hidrológicos y se comprobó que bajo una capa de medio metro de lodo Seuthopolis se había conservado en muy buen estado.
Hoy, un enorme proyecto arquitectónico pretender volver a dar vida a la antigua urbe.
"La idea es muy elemental: una cortina en forma de anillo que circunde Seuthopolis, rescatándola así del agua", comenta a Efe el arquitecto Jeko Tilev, jefe del equipo que desarrolló el proyecto y responsable del departamento de Tecnología de la Arquitectura de la Universidad de Arquitectura y Construcción de Sofía.
No hay otro proyecto parecido en el mundo, ni diseñado ni realizado, según Tilev.
El anillo estará a una distancia de entre 300 y 500 metros de las riberas de la presa y a él se accederá en embarcaciones, por lo que su parte superior, que tendrá 15 metros de ancho, hará las funciones de muelle.
El diámetro interior del anillo será de 390 metros y el perímetro medirá 1.272 metros.
La parte interior será como un pozo seco cuyo volumen será de 3,7 millones de metros cúbicos, con terrazas y pasillos que asemejarán un anfiteatro y por las que se podrá bajar a la ciudad, al igual que por las cuatro escaleras y los ocho ascensores previstos.
En la parte del anillo habrá incluso un hotel y un museo cuyas ventanas se abrirán a la ciudad y a la presa.
Se calcula que su construcción puede costar entre cien y ciento veinte millones de euros.
El arquitecto Tilev asegura que el proyecto podrá realizarse en tres años: uno para secar la presa y hacer el anillo, y dos más en los que constructores y arqueólogos completarán el trabajo.
Fuente: EFE, Sofía / Frontera Info, 24 de junio de 2007
Enlace: http://www.frontera.info/EdicionEnLinea/Notas/
Cienciaytecnologia/23062007/247813.aspx
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*** Los Tracios
Pueblo indoeuropeo de oscuros orígenes que habitó las actuales áreas geográficas de Rumanía, Bulgaria y el norte de Grecia, han permanecido anclados en el olvido a lo largo de siglos. Pero en las últimas décadas se han descubierto magníficas tumbas reales decoradas con maravillosas pinturas y repletas de tesoros sorprendentes que han dejado atónitos a los especialistas. Los principales de estos hallazgos se mostrarán en esta exposición inédita.
Alimentaba a sus yeguas antropófagas con la carne de los extranjeros que visitaban sus tierras. Así de temerario era Diómedes, hijo del dios Ares y una de las figuras legendarias de Tracia, hasta que Heracles puso fin a tan bárbara costumbre. Altivos, rudos y guerreros despiadados según los griegos, los tracios fueron también un pueblo de gran sensibilidad que legó a la posteridad tesoros de inusitada belleza que han dejado atónitos a los especialistas. Como el tesoro de Rogozen, descubierto en 1985, que data de finales del siglo V a. de C. y está formado por 65 piezas de oro y plata finamente trabajadas, con un peso total de más de veinte kilos. Su escritura aún no ha podido ser descifrada, por lo que los responsables de su entrada en la historia fueron los antiguos griegos. «Son tan bellas sus armas de oro que encantan a la vista, ya que no parece que hayan sido labradas por hombres mortales, sino forjadas para los dioses divinos», escribió Homero, en cuya Ilíada aparece por primera vez el nombre de Tracia.
La realidad presenta a los tracios como un pueblo de origen indoeuropeo pero no griego. Su escritura, conservada en unas pocas inscripciones, no ha podido ser descifrada todavía, y su historia es conocida a través de fuentes griegas y romanas que sólo proporcionan una idea superficial de sus orígenes, lengua y costumbres. Herodoto los considera uno de los pueblos más numerosos del mundo, pero muy segmentado por su tribalismo: «El pueblo de los tracios es el mayor entre todos los hombres, descontando, naturalmente, el de los indios. Si lo rigiera una sola persona o bien pensaran todos de la misma manera, en mi opinión sería irreducible y, con mucho, el más potente. Pero es impensable que eso ocurra. Y son débiles por este motivo. Tienen muchos nombres, que dependen de cada una de las tribus», se lee en su Historia (Libro V, El logos tracio).
Herodoto los caracteriza por su valentía, su amor a los caballos y su visión de esta vida como mero tránsito hacia la inmortalidad. Lucían tatuajes para indicar la nobleza de su origen, llevaban pieles de zorro en la cabeza, se cubrían el cuerpo con túnicas envueltas en mantos variopintos, calzaban botas de piel de cervato que les llegaban hasta las pantorrillas e iban armados con venablos, escudos ligeros y puñales pequeños, tal como corroboran las pinturas de la cerámica griega. La imagen del guerrero tracio está muy extendida en el arte, pues eran conocidos y apreciados por su bravura y su desapego a la vida. «¡Lanceros de Tracia, bien armados, espléndidos jinetes inspirados por Ares!», cantó Eurípides en Hécuba.
Del Neolítico al Bronce
El Neolítico se caracteriza en los Balcanes por una gran vitalidad demográfica, social y económica. Los numerosos intercambios comerciales proporcionaron al conjunto de la península cierta homogeneidad. Se introdujo la agricultura, con la consiguiente roturación de las tierras, y se desarrolló la ganadería. La metalurgia del oro y el cobre, favorecida por la presencia de estos metales en la superficie del suelo, ocupó un lugar primordial en la economía. Los dos fenómenos más importantes del Calcolítico son la introducción y domesticación del caballo y la progresiva especialización del trabajo. A finales de este período llegan a los Balcanes tribus provenientes, probablemente, de las estepas del norte, a las que en los textos homéricos se les da el nombre de tracias.
Asimismo, es en los Balcanes, lugar de contacto entre las culturas asiáticas y europeas, donde se encuentran algunos de los yacimientos más antiguos de Europa, que en el caso de Bulgaria ocupan la cuenca del río Maritsa y las regiones próximas a la costa del mar Negro. Responden a las antiguas culturas de Karanovo, Gradeshnitsa, Durankulak, Ezerovo y, especialmente, Varna. Cerca del mar Negro, la necrópolis de Varna fue descubierta accidentalmente en 1972. Se extiende a lo largo de toda una hectárea y está datada a finales del calcolítico, cuatro mil años antes de nuestra era. Encierra más de tres mil objetos de oro con un peso total de seis kilos. Sin duda, Varna fue un centro de expansión de la metalurgia y la orfebrería. El elevado número de conchas halladas sugiere la existencia de una gran actividad comercial con el Mediterráneo. Numerosos expertos han calificado la cultura de Varna como «la cuna de la civilización europea» y a su oro como «el más antiguo del mundo».
La Edad del Bronce
A principios del primer milenio antes de Cristo, la parte oriental de la península balcánica estaba habitada por las tribus tracias, muy numerosas y muy celosas de su independencia. Vivían en pequeños núcleos formados por varias casas rodeadas de una empalizada alta, resguardo de los animales domésticos. La doble hacha, también conocida como labris, era un objeto omnipresente en todas las tribus. Símbolo solar, representaba el poder de los señores tracios, y ha dado pie a varias especulaciones sobre el contacto entre los tracios y la cultura minoica. El reciente hallazgo de un sello con una inscripción en escritura cretense conocida como lineal A (utilizada entre 1850 y 1450 a. de C.) ha demostrado la existencia de estos contactos.
De la guerra de Troya a la invasión persa
La influencia micénica sobre la cultura tracia se produce desde el final de la Edad del Bronce y pervive durante siglos. En sus inicios fue una época de profundas mutaciones sociales en que se desarrolló un sistema de residencias reales fortificadas que dominaban extensos territorios. Los contactos de los tracios con Troya eran frecuentes, así como los mantenidos con Frigia y Bitinia. Homero resalta la riqueza de los ornamentos de sus caballos. Magníficos jinetes, se enorgullecían tanto de sus monturas que no escatimaban en oro o en plata para adornarlas. De los tiempos homéricos hasta el siglo VII, cuando comienzan a establecerse las primeras colonias griegas en las costas de Tracia, tanto en las del Egeo como en las del mar Negro, es muy poco lo que sabemos de los tracios.
Los autores griegos nombran a los tracios en relación con la guerra de Troya. Fueron aliados de los troyanos, con los que quizá guardaban alguna relación étnica. En los versos de La Ilíada aparece por primera vez una referencia a Tracia: «Los tracios recién venidos están ahí, en ese extremo, con su rey Reso, hijo de Eyoneo. He visto sus corceles, que son bellísimos, de gran altura, más blancos que la nieve y tan ligeros como el viento. Su carro tiene lindos adornos de oro y plata, y sus armas son de oro, magníficas, admirables y más propias de dioses inmortales que de hombres mortales» (Homero, La Ilíada, canto X).
En la primera década del siglo VI a. de C., los persas invaden Tracia y la convierten en parte de la satrapía de Skudra. Para esas fechas ya se había desplegado un rosario de colonias griegas por las costas tracias del Egeo y el mar Negro.
El siglo V a. de C.
Tras la derrota de los persas en las guerras médicas y su posterior retirada a sus dominios asiáticos, las tribus tracias, en lugar de recuperar sus antiguos modos de vida, se organizaron en comunidades complejas. La más poderosa, y posiblemente la única con voluntad hegemónica, fue la de los odrisios, que liderados por Teres formaron el primer reino tracio del que tenemos constancia histórica. Teres I (480-460) unificó un cierto número de tribus tracias, inaugurando así un período de esplendor para estos pueblos. Le sucedió su hijo Sitalces (460-424), llamado el Grande. Por el norte extendió las fronteras de su reino hasta el Danubio; por el este, hasta las costas del mar Negro; y por el sur, hasta las montañas Ródope. Su reinado fue la época del máximo esplendor odrisio. A partir de Teres y Sitalces, los tracios desarrollaron una intensa política exterior. El ideal aristocrático se expresa en la construcción de tumbas suntuosas que, en algunos casos, reproducen el estilo micénico.
El siglo IV a. de C.
Los siglos V y IV a. de C. coinciden con cambios sustanciales en los hábitos cotidianos de los tracios. La comunidad tribal se va abandonando progresivamente para dar paso a una organización política mucho más compleja, en forma de Estado. Con Cotis I (383-359), posiblemente el más dinámico monarca tracio, el reino odrisio compitió con Atenas por el control de las rutas comerciales del Egeo y consiguió arrebatarle el Quersoneso tracio y la base naval de Sestos. Tras el asesinato del emprendedor Cotis I, que había logrado expandir las fronteras desde el río Nestos (Mesta) hasta el Istro (Danubio), el reino odrisio comienza a decaer a causa de las disgregadoras guerras dinásticas. Las rivalidades, fruto de la muerte del monarca, fueron aprovechadas por Atenas para debilitar el reino, que se vio así incapacitado para hacer frente a los planes anexionistas de Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.
El siglo IV es la época de máximo esplendor de la cultura tracia. Los tesoros descubiertos constituyen el acontecimiento más notable de la arqueología contemporánea. Algunos de los más importantes ajuares descubiertos en Bulgaria, como Letnitsa, Borovo y Rogozen, fueron reunidos en tiempos de Cotis I, y muchas piezas llevan su nombre grabado.
El tesoro de Letnitsa
Data de la primera mitad del siglo IV. Consiste en 24 placas de plata rectangulares que formaban parte de un arnés y que quizá representan escenas mitológicas relacionadas con los misterios de Samotracia y Eleusis. Entre los tracios abundaban los adornos destinados a las guarniciones de los caballos, prueba de la gran estima que les profesaban. Los ornamentos de mayor realce se colocaban en el frontal del animal. En este tesoro aparece representada por primera vez la figura humana en un adorno de este tipo.
El tesoro de Borovo
Fue descubierto en diciembre de 1974, cerca de un túmulo funerario. Consiste en tres ritones que acaban en prótomes de caballo, toro y esfinge; un recipiente con dos asas, en cuyo centro pueden verse las figuras en relieve de un ciervo atacado por un grifo, y un jarro de plata ricamente adornado con escenas relacionadas con el culto de Dioniso. El tesoro lleva los nombres del rey Cotis I y del artesano Etbeos.
El tesoro de Rogozen
Descubierto en 1985, está formado por 65 piezas de plata y oro, con un peso total de más de veinte kilos. Es un conjunto de piezas variadas que fue reunido entre finales del siglo V y mediados del IV. Aunque algunas piezas pudieron haberse importado, la mayoría parecen realizadas en Tracia. Quince llevan inscripciones de antiguas ciudades tracias, como Apros, Beos, Gaeiston, Erkistes y Saythabas. El nombre propio que aparece más veces es el del rey Cotis I. Las imágenes mitológicas se refieren básicamente a dos figuras del panteón tracio: la Gran Diosa Madre y el Caballero Tracio.
El declive de la civilización tracia. Del helenismo a Roma
Al morir Filipo II de Macedonia (336 a. de C.), las tribus tracias se sublevaron contra su hijo Alejandro Magno. Como respuesta, éste invadió Tracia. Las tribus de los tribalos y los getas fueron las únicas en oponerle una resistencia consistente, que sin embargo fue incapaz de detener su avance. Una vez sometido el país, Alejandro incorporó los soldados tracios a su ejército, que formaron una quinta parte del mismo, ocupando con frecuencia su ala izquierda. Fue notoria su desempeño en la batalla de Hidaspes (326 a. de C.), donde se lanzaron blandiendo sus famosas espadas (las ronfainas) contra los elefantes indios. En 323 a. de C., Lisímaco, uno de los diadocos de Alejandro, recibió Tracia al repartirse el imperio, dando comienzo a una larga serie de confrontaciones militares. El rey odrisio Seutes III, llamado basileus, que no aceptó la autoridad de Lisímaco, logró restablecer en parte el reino odrisio y fundó su capital Seutópolis en las orillas del Tonzos (cerca de la actual Kazanlak), siguiendo la tradición arquitectónica helénica.
Los distintos reinos tracios se integraron rápidamente en la corriente del helenismo. En el año 280 a. de C., Tracia fue invadida por los celtas, que por un breve período de tiempo crearon su propio estado, hasta que fueron expulsados a Asia Menor. Tras la derrota de Macedonia (168 a. de C.), Tracia permaneció sujeta a los romanos, hasta que en 47 a. de C., extinguida la monarquía odrisia, pasó a ser una provincia romana con capital en Perinto. Pero aún dio varias muestras de rebeldía. Ahí están la singular figura de Espartaco y las sucesivas revueltas en el interior de la provincia, dando muestras evidentes de que su proverbial agresividad no había sido domesticada por completo. «Excepto los celtas, no hay pueblo que pueda pretender ser más numeroso que los tracios: nunca, antes de que los vencieran los romanos, habían sido completamente sometidos. Hoy toda Tracia obedece a Roma, al menos la Tracia que merecía la pena ser conquistada, pues los romanos no se han preocupado de aquellos lugares que el rigor del frío o la naturaleza del suelo han hecho estériles, pero poseen todo lo que tiene alguna importancia», escribió Pausanias en su Descripción de Grecia.
Si bien durante la época helenística el nombre de Tracia perdió definitivamente su significado étnico y pasó a ser un término meramente geográfico, la cultura tracia lanzó, antes de desaparecer, su canto de cisne en la forma del tesoro de Panagyurishte. Está formado por nueve piezas de oro con un peso total de 6,1 kilos, y fue descubierto en 1949. Estas piezas tan profusamente trabajadas contienen varias escenas mitológicas, incluyendo en el ánfora una del drama de Esquilo Los siete contra Tebas. Los recipientes llevan inscripciones con su peso tanto en daricos persas como en estateras áticas. Esta es una buena prueba de que los tracios, tanto como a sus caballos y al vino, apreciaban sobremanera el oro primorosamente trabajado.
Seutópolis
La capital de los odrisios, fue levantada por Seutes III. Por el norte estaba protegida por una muralla y al sur por el río Tonzos, que le proporcionaba una barrera defensiva natural. El urbanismo era perfectamente cuadriculado y en el ágora, donde se cortaban las calles principales, había un altar de Dioniso. En la planta baja de la residencia real se halló un santuario dedicado a los grandes dioses de Samotracia. En las proximidades de la capital se encuentra un gran número de túmulos sepulcrales, conocido actualmente como Valle de los Reyes Tracios, que conforma una sorprendente necrópolis real.
CRONOLOGÍA
- V-IV milenio a. de C. Períodos neolítico y calcolítico. Necrópolis calcolítica de Varna.
- 1200 a. de C. Guerra de Troya. Los tracios, aliados de los troyanos.
- c. 700 a. de C. Inicio de la colonización griega.
- c. 512 a. de C. Tras invadir Escitia, Darío ocupa Tracia, convirtiéndola en satrapía persa.
- 460 a. de C. Primer reino tracio, fundado por Teres, líder de la tribu de los odrisios.
- 440 a. de C. Sitalces el Grande (445/440-424), hijo de Teres, extiende el reino odrisio hasta el Danubio y los mares Egeo y Negro.
- 424- 415 a. de C. Durante el reinado de Seutes I, el reino odrisio alcanza su apogeo.
- 341 a. de C. Filipo II de Macedonia conquista el sur de Tracia, erigiendo Filipópolis, Kabyle y otras ciudades sobre asentamientos tracios.
- 336 a. de C. Alejandro sucede a su padre Filipo II de Macedonia y concluye la conquista de Tracia.
-323 a. de C. Muerte de Alejandro Magno. Lisímaco, esperando obtener el control de Tracia, ataca a Seutes III. No conseguirá reinar en toda Tracia.
-320 a. de C. Seutes III levanta su residencia en Seutópolis.
-Finales siglo IV - comienzos siglo III a. de C. Tesoro de Panagyurishte. Tumbas de Kazanlak y Sveshtari.
-280-279 a. de C. Los celtas invaden Tracia. Establecen su capital en Tile, cerca de Bizancio.
-c.113 a. de C. Nace en Tracia el gladiador Espartaco.
-46 d.C. El reino de Tracia es anexionado por Claudio. Tracia se transforma en provincia romana.
BULGARIA - A JOURNEY TO THE LAND OF THE THRACIAN KINGS Part 1
BULGARIA - A JOURNEY TO THE LAND OF THE THRACIAN KINGS Part 2
BULGARIA A LAND OF ANCIENT CIVILIZATIONS tombs & treasure Part 1
BULGARIA A LAND OF ANCIENT CIVILIZATIONS tombs & treasure Part 2
(2) Seuthopolis uncovering project
Seuthopolis was an ancient city founded by the Thracian king Seuthes III, and the capital of the Odrysian kingdom since 320 BC. It was a small city, built on the site of an earlier settlement, and its ruins are now located at the bottom of the Koprinka Reservoir near Kazanlak, Stara Zagora Province, in central Bulgaria.
Seuthopolis was not a true polis, but rather the seat of Seuthes and his court. His palace had a dual role, functioning also as a sanctuary of the Cabeiri. Most of the space within the city was occupied not by homes but by official structures, the majority of the people living outside the city.
The dual role of Seuthes palace (royal court and sanctuary) indicates that Seuthes was a priest-king: the high priest of the Cabeiri among the Odrysian Thracians. A hearth altar stood in the center of the Cabeiri sanctuary, the Cabeiri being associated with fire and metallurgy and with the smith-god Hephaestus.
The cemetery of Seuthopolis included a number of brick tholos tombs, some covered by tumuli, in which the upper-class were interred, sometimes along with their horses. The less affluent were cremated, with modest grave goods laid alongside.
The ruins of the city were discovered and excavated in 1948 by Bulgarian archeologists during the construction of the Georgi Dimitrov (later renamed Koprinka) Reservoir. However, it was decided to continue with the construction and flood the dam, leaving Seuthopolis at its bottom.
In 2005, Bulgarian architect Zheko Tilev proposed a project to uncover, preserve and reconstruct the city of Seuthopolis (the best preserved Thracian city in Bulgaria) by means of a dam wall surrounding the ruins in the middle of the dam, enabling the sites inscription as a UNESCO World Heritage Site and making it a tourist destination of world importance. Tourists would be transported to the site by boats. The round wall, 420 metres in diameter, would enable visitors to see the city from 20 metres above and would also feature "hanging gardens", glass lifts, a quay, restaurants, cafés, shops, ateliers, etc. It would be illuminated at night.
The project was donated by the architect to Kazanlak municipality and funds are being raised to begin construction. According to Tilev, it would cost minimum 50 million.
Sevtopolis Peak on Greenwich Island in the South Shetland Islands, Antarctica is named for Seuthopolis.
Bulgaria gold treasure
Thracian Gold in Bulgaria
*** Seuthes III
Athens formed an alliance with Odrysian King Ketriporis of Thrace and Illyrians against Philip II of Macedonia in 358 BCE. Philip II defeated the coalition in 353 BCE and waged his first campaign against the Thrace in 347-346 BCE. He conquered southern Thrace in 341 BCE. He founded Philippopolis (Plovdiv), Kabyle (Yambol) and other cities near or on older Thracian settlements. The Triballi tribe of Thrace defeated and wounded Philip in 339 BCE.
After Philip died in 336 BCE, the Thracian tribes revolted against his son Alexander III. Alexander waged a campaign against and defeated the Thracian tribe Getai and King Syrmus of the Triballi. All other Thracians submitted to him and sent troops to join his army.
After Alexander died in 323 BCE, Lysimachos seized control of Thrace but only nominally. Odrysian King Seuthes III continued to reign in parallel with the Lysimachos. In 320 BCE, Seuthes III moved Odrysian kingdom to central Thrace and built his capital city at Seuthopolis (Kazanluk). Lysimachus died in a battle against Seleucus in 281 BCE. Thrace came under the rule of Ptolemy II after the battle.
In 273 BCE, Celts invaded and destroyed the Thracian kingdom. They founded a kingdom with Tylis as its capital. Thracian aristocracy escaped to Greek colonies on Black Sea. In 214 BCE, the Thracians destroyed the Celtic kingdom and Thracian King Pleuratus ruled between 213-208 BCE. Philip V of Macedon conquered the Thrace in 202 BCE. Perseus succeeded Philip V in 182 BCE. Perseus was defeated by Romans in 168 BCE. Macedonia with Thrace came under the Roman rule.
*** Odrysian kingdom
The Odrysian kingdom was a union of Thracian tribes that endured between the 5th century BC and the 3rd century BC. It consisted largely of present-day Bulgaria, spreading to parts of Romania, northern Greece and Turkey.
Its former capital was Uscudama or Odrysia which is now the city of Edirne, in the European part of Turkey. King Seuthes III later moved the capital to Seuthopolis, located at the bottom of the "Koprinka" reservoir near the town of Kazanlak in Central Bulgaria.
History:
The Odrysian state was the first Thracian kingdom that acquired power in the region, by the unification of many Thracian tribes under a single ruler, King Teres. Initially, the state included eastern Thrace and regions as far north as the mouths of the Danube. According to the Greek historians Herodotus and Thucydides, a royal dynasty emerged from among the Odrysian tribe in Thrace around the end of the sixth century BC, which came to dominate much of the area and peoples between the Danube and the Aegean for the next century. Later writers, royal coin issues, and inscriptions indicate the survival of this dynasty into the early first century AD, although its overt political influence declined progressively first under Macedonian, later Roman, encroachment. Despite their demise, the period of Odrysian rule was of decisive importance for the future character of south-eastern Europe, under the Roman Empire and beyond. Under the Odrysians Greek became the language of administrators; Greek customs and fashions contributed to the recasting of east Balkan society. The Odrysians created the first state entity which superseded the tribal system in the east Balkan peninsula. Their kings were usually known to the outside world as kings of Thrace, although their power did not extend by any means to all Thracian tribes. Even within the confines of their kingdom the nature of royal power remained fluid, its definition subject to the dictates of geography, social relationships, and circumstance. Teres son, Sitalces, proved to be a good military leader, forcing the tribes that defected the alliance to acknowledge his sovereignty. The rich state that spread from the Danube to the Aegean built roads to develop trade and built a powerful army that could reach 150,000 men. In 429 BC, they organized a campaign against the Macedonians, but they retreated after only thirty days. Sitalces was later killed fighting the Triballi, another Thracian tribe.
Seuthes I followed as king and during this time, the kingdom enjoyed a period of prosperity, but various Thracian tribes made themselves independent.
In the 4th century BC, the kingdom split itself in three smaller kingdoms, of which one, with the capital at Seuthopolis survived the longest.
List of Odrysian kings:
Teres 450 BC - 431 BC
Sitalces 431 BC - 424 BC
Seuthes I (424 BC - 410 BC)
Amadocus I (410 BC - 390 BC)
Seuthes II (405 BC - 391 BC)
Hebryzelmis (390 BC - 384 BC)
Cotys I (384 BC - 359 BC)
Cersobleptes (359 BC - 341 BC)
Source: http://www.answers.com/topic/seuthopolis
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