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Terrae Antiqvae

Graffiti, La permanencia de lo efímero. Pompeya en un grito mudo

Graffiti, La permanencia de lo efímero.  Pompeya en un grito mudo

A la historia se ingresa por la puerta de la traición. Como supo decir Dalmiro Sáenz, la deslealtad de Leonardo Da Vinci a sus maestros de artes medievales, y la infidelidad de San Martín a las armas españolas permitieron que cada uno trascendiera en lo suyo. Esto es, alcanzar la permanencia. Una nota sobre los graffiti es una traición al graffiti como expresión fresca de la lengua popular. Es una ofensa al que da rienda suelta sobre lo que le viene en ganas garrapateando en una pared. Hacia ellos va nuestro consuelo en este deseo de permanecer: nadie leerá estas líneas sin aquel ánimo de traición. Bienvenidos al club, entonces.

Por Marcelo Luna

Pompeya en un grito mudo.

La erupción del Vesubio sepultó por siglos la ciudad italiana de Pompeya, y con ella todo vestigio de vida. Sucedió entre el 25 y el 27 de agosto del año 79 de nuestra era: las lavas volcánicas y la lluvia de cenizas y de piedras sorprendieron a los pompeyanos -acostumbrados a los movimientos sísmicos que cada tanto realizaba el Vesubio -, quienes se confiaron demasiado. Así, en las excavaciones que iniciaron los arqueólogos del siglo XIX, afloraron los últimos momentos vividos en aquel desastre: personas que huyen por las calles con sus cosas de valor, otras que duermen plácidamente en sus casas, mientras adentro de los refugios aparecen cuerpos unidos en un último abrazo. Cada resto humano que se encuentra es un instante del final. Como fotografías vivas de un grito mudo.

Rasguñando paredes

Pero en la tragedia de Pompeya estuvo también su trascendencia. Los graffiti, esto es, los textos escritos a mano sobre las paredes carbonizadas de la ciudad, son la prueba viva de las mujeres y los hombres de Pompeya, de su imaginación cotidiana. Se descubrieron 10.000 hasta 1956 - los trabajos arqueológicos están lejos de finalizar-, y abarcan un período de pocos años (entre el 60 y el 79, año de la erupción). Son escritos espontáneos, sin rebusques en sus significados. Sucede que no fueron hechos con voluntad de perduración, pero gracias a ellos accedimos a los deseos, voluntades y ocurrencias de quienes usaron las paredes para los fines más diversos: agradecimientos a los dioses, cualidades eróticas, anuncios comerciales, saludos personales, mensajes amorosos, anécdotas sexuales, insultos y hasta citas de autores clásicos. Señoras y señores, para ustedes, los despojos de la psiquis pompeyana.

La virtud de la obscenidad

Los graffiti pompeyanos son testimonios ricos para indagar la vida sexual de la antigüedad, donde figuran los registros de las proezas y dotes sexuales. Es el caso del que anotó «Hapocras folló aquí estupendamente». Aparecen también conductas sexuales, como la fellatio y la homosexualidad, registradas a modo de desprecio («Cosmo, gran invertido y mamón»), o con ánimo de sorna en la inscripción que dice «no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo adentro». Sin embargo, el imperativo «chúpame la verga» parece más cercano a una actitud de liberalidad sexual. Es que en la obscenidad de los graffiti hay una virtud casi terapéutica: lo breve, anónima y atrevida de la inscripción refleja así un momento pulsional y pasional, como el regodeo de una mirada libertina diciendo «Menéate, mamón». Cabe acotar que muchos graffiti generaron reacciones -también espontáneas- apreciables en agregados hechos por otras manos, y también en dibujos fálicos. Así, sobre el fogón de un panadero se lee «Aquí tiene su morada (un falo) la Felicidad»; un gesto burlón y, a la vez, muestra de la decadencia de las costumbres antiguas pues lo fálico como atributo de los dioses fue transformándose en símbolo puramente erótico.

Floronio, soldado perteneciente a la VII legión ha estado aquí y las mujeres, salvo unas pocas, no lo «conocieron», pero éstas «se sentaron».

Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario.

Satir, no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo dentro.

A mí, a mí, chúpame la verga.

(En la pared de una habitación) Lancen gritos de dolor, mujeres; quiero dar por culo.

Dioniso, a la hora que le da la gana puede follar.

Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto.

Menéate, mamón.

Isidoro puteolano, esclavo nacido en casa, cunnilinguamente.


El amor es más fuerte

Son muy abundantes los graffiti amorosos, prueba del ánimo de goce por la vida y sus placeres que tenían fama los pompeyanos. En ellos el sentimentalismo, la sensualidad y la nostalgia son lugares comunes, aunque debemos tener en cuenta que estamos frente al lenguaje de la calle, de personas que en su mayoría no tenían instrucción, que escriben como hablan (aunque nadie escribe como habla). Así y todo expresan tiernamente sus sensaciones como la melancólica inscripción de quien «echaba de menos a su querida Urbana», o la que fantasea diciendo «vamos a retozar un poquito. Imaginemos que este lecho es un campo llano». También las mujeres se muestran, como esa solitaria y desamparada que reflexiona: «tan pronto como Venus une a los enamorados el día los separa». El amor circula entre las paredes de Pompeya como un juego: tres personas distintas definen al amor desde una pintura con dos patos, mientras otra juega con las letras y forma un anagrama con las palabras «amor-roma». Los más extremos dejan asentada una consiga repetida: «¡Salud al que ame, muerte al que no sepa amar!». En otros casos aparecen fragmentos de poemas y de textos literarios como los dos últimos citados en la columna paralela (aunque en el primero una mano secreta y burlona lo enriqueció notablemente). De todos modos, sigue pareciendo muy dulce el gesto de quien, al regresar a casa, leía: «Todo enamorado es un soldado».

(En una basílica pompeyana) Tú, en verdad, me guías. (Más abajo) Cuando escribo me dicta Amor, y Cupido guía mi mano. ¡Ay! ¡Que me muera si quisiera ser un dios sin ti!

¡Salud al que ame; muerte al que no sepa amar!

(En la entrada de una basílica) Vida mía, mi delicia, vamos a retozar un poquito. Imaginemos que este lecho es un campo llano.

(En la pared de una casa de un médico) Ojalá pudiera tener tus tiernos brazos rodeando mi cuello y librar besos de tus tiernos labios. Muchas veces yo, despierta a altas horas de la noche, desamparada, me decía a mí misma: muchos a los que la Fortuna ensalza luego de repente los abate y pisotea. De igual modo tan pronto como Venus une a los enamorados el día los separa.

R O M A-A M O R

(En una columna) Que intente encadenar a los vientos e impida brotar a los manantiales el que pretenda separar a los enamorados.

Con el embrujo de tus ojos me has hecho arder de pasión, y ahora das rienda suelta a las lágrimas por tus mejillas, pero las lágrimas no pueden apagar mis llamas. (Otra mano) Los vecinos se ven obligados a intervenir en el incendio porque las llamas podrían propagarse rápidamente.

(En la entrada de una casa) Todo enamorado es un soldado.

(En una pintura en la que figuran dos patos) Los que se aman llevan, como las abejas, una vida melosa. (Otra mano comenta) ¡Cuánto me gustaría a mí! (Otro también añade) Los enamorados carecen de penas.

(En la pared de una habitación de una casa) Vibio Restituto durmió solo aquí y echaba de menos a su querida Urbana.

Ta' dura la calle...

La prostitución y el comercio sexual eran también comunes en los graffiti de Pompeya: el nombre, las cualidades para el cliente y el precio son los datos recurrentes y básicos -como lo es hoy en los diarios-.

Soy tuya por dos ases de bronce.

Lais chupa por dos ases.

Félix chupa por un as.

Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.

Chistes viejos

(En la panza de un cántaro antes de cocerlo)
Quienquiera que hace el amor con chicos y chicas sin límite ni medida no administra bien su dinero.
Tómate una cocinera; así, cuando te venga en gana, puedes servirte de ella.

(Debajo de dos falos)
Veo dos vergas. Yo, el lector, soy la tercera.

Me he meado en la cama. Lo confieso, he cometido un pecado, pero si me preguntas, hospedero, la razón, te diré: no tenía orinal.

(En el estuco de una puerta)
Considera atentamente esta adivinanza de Epafra: lo meto en un lugar negro, lo saco rojo

Animarse a más

Aquí yo follé la boca y el culo de Calínco.

Agátopo, Prima y Epafrodito en un «triángulo».

Y siempre están los osados, los ocurrentes que se salen de la serie. Desde ellos, desde la soez y la expresión brutal, es posible apreciar la fuerza de la lengua, con los riesgos que tiene toda traducción literal (Sobre el particular, preferimos los vocablos argentinos antes que los del castellano neutro por una cuestión puramente estética al autor de estas líneas).

(Debajo de un falo en bajorrelieve) Cuando me da la gana, me siento en él.
Un coño peludo se folla mucho mejor que uno depilado. Aquella retiene mejor los vahos y tira, al mismo tiempo, de la verga.

Esa fuerza invisible que tiene la lengua, en especial la popular, hace que un garabato de la antigüedad nos suene familiar. Cuando eso sucede, los pompeyanos dejan de ser ellos, y comparten un código común de intuición e intención en todas las personas: un nosotros. La permanencia de lo efímero está en la frescura de los graffiti, rasgo de una auténtica vitalidad que nos viene del pasado, como si no hubiera pasado:

«Nosotros habitamos aquí: que los dioses nos hagan felices.»

Bibliografía:

MORTERO CARTELLE, Enrique (1995), Grafitos amatorios pompeyanos, Buenos Aires, Planeta/DeAgostini.

Enlace recomendado:

Graffitis de Pompéi por Alain Canu.

http://www.noctes-gallicanae.org/Pompeii/graffiti_1.htm

El Ídolo de Tíjola

El Ídolo de Tíjola

Foto: En la vitrina nº 12 de la Sala dedicada al Neolítico del Museo Arqueológico Nacional, se guarda y exhibe una estatuilla plana, tallada en esteatita -lo que vulgarmente conocemos por talco o jaboncillo- que fue encontrada en una sepultura dolménica, descubierta en las cercanías de nuestro pueblo.

Por Julio Guiard Ruiz

Esta estatuilla está catalogada por eminentes arqueólogos y prehistoriadores españoles y extranjeros, como un ídolo perteneciente a la cultura megalítica almeriense que por el lugar de su procedencia se le conoce como el ídolo de Tíjola.

La curiosa estatuilla, que mide 15 por 4'5 centímetros y está tallada un material blando y maleable como es la esteatita, constituye un ejemplar único dentro de la serie de ídolos encontrados en las múltiples tumbas excavadas a lo largo del Valle del Almanzora, cuya riqueza y variedad en esta clase de objetos, lo configuran como uno de los territorios más significativos del neolítico hispano. Tanto la procedencia de la estatuilla como su forma y catalogación, desde el punto de vista arqueológico, presentan aspectos dudosos e interrogaciones que trataré de aclarar en la medida que me lo permitan mis precarios conocimientos en esta materia y los datos recogidos en la documentación consultada.

La primera noticia de la existencia de la estatuilla, que llamó mi atención y despertó mi interés por el asunto, la obtuve a través de la lectura de la obra de Fernando Sánchez Dragó titulada GARGORIS Y HABIDIS: UNA HISTORIA MAGICA DE ESPAÑA. Este singular libro, cuyo título anticipa una idea de su contenido, se publicó en el mes de diciembre de 1.978. Su aparición constituyó un verdadero impacto editorial. La obra fue muy bien recibida, tanto por la crítica como por el público, como lo acredita el hecho de haberse lanzado cinco ediciones en el espacio de siete meses, y el haber reportado al autor el Premio Nacional de Literatura de 1.979. Consta de cuatro tomos de no fácil lectura, lo que hace mas meritorio el éxito alcanzado.

El tema de la obra es la historia de España vista desde una perspectiva inusual. En su exposición y desarrollo, Sánchez Dragó se aparta de los caminos trillados por donde ha transitado la historiografía tradicional y se adentra por las trochas y vericuetos de lo mágico extraordinario, por lo que su reflexión sobre España y los españoles puede clasificarse como extravagante, en el genuino y propio sentido de esta palabra. Sus conclusiones son tan curiosas y peregrinas que no me resisto en dar una breve reseña de las mismas.

El material que utiliza Sánchez Drago para la construcción de su historia de España, está fundamentalmente constituido por los mitos, las leyendas, las veneraciones populares, el folklore autóctono, la sabiduría en definitiva, que el pueblo español, el común y humilde, ha ido condensando a través de los tiempos y las diversas vicisitudes. Este fantástico material, distinto del documento histórico, es el que ha sido despreciado e ignorado por los conspicuos historiadores al formar la imagen de España que podemos calificar de academia u oficial. Para Sánchez Dragó, es precisamente este material desestimado, que formar la urdimbre y el entresijo la "otra" historia de España, a su juicio verdadera y entrañable, que se ha atado de ocultar a los españoles. a otra realidad de España que se ha visto obligada a transcurrir por los intrincados caminos de lo oculto y heterodoxo, de lo marginado. Es la historia que ha quedado frustada por la intervención de elementos ajenos a nuestro auténtico carácter y temperamento.

Según el autor, la historia de España está llena de frustraciones e intentos malogrados. El elemento perturbador de nuestra historia, lo ha constituido para Sánchez Dragó, la Europa racionalista y liberal. Ella ha sido e1 permanente obstáculo que ha impedido alcanzar a España su verdadero destino, al desviarla de lo mágico y maravilloso que es lo que ha dado autenticidad y brillantez a nuestra historia. La verdadera decadencia española, empieza cuando el hombre hispano, agarrotado por un absurdo complejo de inferioridad, se esfuerza por ser un hombre lógico y racional y positivista, produciendo obras y acciones ajenas a su genio y en una ignominiosa sumisión a Europa. Siguiendo con esta reflexión, Sánchez Dragó muestra sus preferencias y simpatías por la dinastía de los Austrias por mágicos y pluralistas, frente a la de los Borbones, que califica de cartesianos, timoratos y centralistas.

Gonzalo Torrente Ballester, en el prólogo que puso a la obra, sintetiza maravillosamente el pensamiento de Sánchez Dragó con la siguiente frase: "España es un país que no pudo expresar su originalidad, porque siempre le tocó habérselas con la invención ajena, traída en forma de invasiones y mandatos políticos, de influencias religiosas y culturas extrañas que de algún modo, y siempre por el mismo procedimiento, el de la violencia, impusieron la unanimidad sobre la variedad, la ortodoxia sobre la heterodoxia, lo común universal sobre lo peculiar. Europa fue la gran aniquiladora de España, enviando sus ideas o sus formas desde París, desde Cluny, desde Roma (más tarde desde Londres, Berlín o Moscú). Lo espontáneo autóctono fue destruido cuando no pudo ser domesticado." Como puede apreciarse por lo expuesto, la historia de Sánchez Dragó, es una historia a contrapelo, una historia de características muy hispánicas, que no deja de tener cierto atractivo y encanto, como la que produce toda actitud insólita o numantina. En el tomo 1 de esta curiosa historia, subtitulado "LOS ORIGENES" el autor enumera y comenta los múltiples datos y testimonios que, desde los mas remotos tiempos, acreditan las relaciones frecuentes que la Península Ibérica, ha mantenido con las civilizaciones de Oriente. Los grandes legados culturales, siguiendo preferentemente la ruta mediterránea, han penetrado por las tierras del Sudeste peninsular, desde donde han difundido por todo el Occidente a través de la llamada cultura de Almería, que floreció en esta esquina España hacia el IV milenio antes de Cristo en Los Millares y posteriormente en El Argar, constituyéndose así nuestra provincia en la puerta de Europa hacia el fecundo Oriente.

En la exposición de estos testimonios junto a las "saltatrices gaditanas" cuyas faldas de volantes eran muy semejantes a las de las "sacerdotisas de Creta" incluye Sánchez Dragó la referencia a la estatuilla del ídolo de Tíjola, cuyas similitudes con otras aparecidas en las costas del Mar Egeo, da pie para reafirmar la existencia un puente cultural tendido de extremo a extremo del Mediterráneo.

En la página 144 de este primer tomo, Sánchez Dragó dice lo siguiente: "Las tumbas de cúpula (cuyo prototipo es la Tesorería de Atreo en Micenas), existen solo en los dos extremos del Mediterráneo: la cueva del Romeral, situada cerca del dolmen de Menga (Antequera, Málaga) suministra el mejor ejemplo español. El ídolo de esteatita tallada de Tijola (Almería) es similar a los desenterrados por Schliemann en Hissarlik".

Esta es la curiosa cita, cuya lectura, me produjo una grata sorpresa y una cierta sensación de lugareño orgullo, al ver el nombre de nuestro pueblo, pequeño e ignorado, puesto en relación con lugares y acontecimientos de relieve tan universal.

Hissarlik es el nombre actual de la colina situada en la costa occidental del Asia Menor (hoy Turquía) a la entrada de los Dardanelos, donde estuvo asentada la legendaria ciudad de Troya, conocida por los griegos de los tiempos heroicos como Ilión y cuyo asedio y destrucción en el siglo XII antes de Cristo, dio origen al poema épico más extraordinario y célebre de la literatura universal: la Iliada. Las excavaciones realizadas en esta colina por el famoso arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, en el último tercio del siglo XIX, dieron a conocer las ruinas de nueve ciudades distintas, superpuestas, las cuales con el nombre de Troya, se fueron sucediendo a través de las edades, respondiendo a la importancia estratégica que la referida colina tenía sobre el tráfico comercial de los estrechos que dan acceso al Mar Negro. El control de este tráfico fue la fuente de las inmensas riquezas de Troya y el origen de sus sucesivas desgracias. La Troya de la leyenda parece que corresponde al nivel VI de las ruinas descubiertas.

Con Heinrich Schliemann nos encontramos ante una, de las personalidades mas fascinantes del siglo XIX. Fué uno de los pocos hombres verdaderamente afortunados que consiguió ver realizados los sueños más increíbles de su niñez. Siendo pequeño y pobre, Schliemann quedó seducido y arrobado por unos versos maravillosos recitado por un alegre vagabundo de su ciudad. Supo que estos versos pertenecían a la ODISEA de Homero y desde entonces, el sueño de su vida fue el conocer los lugares y parajes por donde transcurrieron los fantásticos e interminables viajes de Ulises y descubrir la legendaria ciudad de Troya, lugar de encuentro de los mas extraordinarios héroes de la antigüedad griega. Schliemann siempre creyó, desde su mas temprana edad, en la realidad de los hechos y sucesos descritos por Homero en sus dos grandes poemas épicos y en la verdadera existencia de Troya, cuyo descubrimiento y excavación constituyó la fecunda obsesión de su vida. Fue un hombre predestinado.

La vida de Schliemann, desde que pudo dedicarse al trabajo a edad muy temprana, fue un frenesí de actividad, que le llevó por diversos países y a través de una serie de vicisitudes por lo general afortunadas, a amasar una inmensa fortuna, que le permitió, a partir de los cuarenta y un años, abandonar la actividad comercial para dedicarse, con la misma entrega apasionada de siempre, al sueño de su vida: demostrar al mundo que los relatos de Homero no eran ni fantasías ni leyendas, ni mitologías, sino la verdadera historia de los tiempos heroicos griegos.

Recitaba de memoria los poemas íntegros de la Iliada y la Odisea y apoyándose en las descripciones de Homero, identificó la colina de Hissarlik como el lugar de emplazamiento de Troya, asombrando al mundo con las noticias de sus hallazgos y descubrimientos, que supo facilitarlas a los medios informativos de su época, con el dinamismo y la agresividad que caracterizan a las técnicas publicitarias de nuestros días.

Fué uno de los más extraordinarios y admirables lingüistas de su siglo. Desde muy joven comenzó a estudiar idiomas siguiendo un método muy personal, consistente en aprenderse de memoria la traducción al idioma que estudiaba de un libro ya conocido por él. Con este método aprendió diecinueve idiomas actuales, además del latín, griego clásico y sanscrito.

Sus descubrimientos arqueológicos no se limitaron a sus sueños de Troya, sino que excavó en Micenas y descubrió las grandes tumbas de cúpula y el extraordinario tesoro de Atreo, cuyos objetos de oro y plata igualaron las magnificencias encontradas en Troya. Descubrió y excavó Tirinto y Orcomenos y no desenterró los palacios de Cnosos en Creta porque el propietario de terreno le pidió una suma de dinero tan desproporcionada, que Schliemann a pesar de su riqueza renunció al intento.

El carácter insólito se manifiesta en haber naufragado en un viaje a Venezuela, el haber participado en la gran fiebre del oro de California y el haber creado un comercio en San Petersburgo que en poco tiempo le proporcionó la inmensa fortuna que le permitió realizar sus excavaciones arqueológicas.

En los últimos años de sus excavaciones en Troya, que era su lugar preferido se rodeó de arquitectos y arqueólogos profesionales que corrigieron los errores cometidos por Schliemann e hicieron una catalogación de las distintas ciudades descubiertas en Hissarlik, mas conformes con la verdad histórica. Estos errores, por otra partes lógicos en un autodidacta, no pueden ensombrecer la importancia y el mérito de lo mucho y bueno realizado por Schliemann. Su nombre está escrito con letras de oro en la historia de la Arqueología.

Pero volvamos al tema principal de nuestras divagaciones: el curioso ídolo de esteatita, conocido como ídolo de Tíjola.

La lectura de la referencia de Sánchez Dragó, me impulsó a buscar los testimonios y documentos en que se apoyó para su cita y conocer la figura o forma del ídolo. En aquel momento no me acordé que en el interesante folleto titulado "Prospecciones arqueológicas en el Alto Valle del Almanzora" de Manuel Pellicer y Pilar Acosta, ilustres catedráticos de la Universidad de Sevilla, del que disponía de un ejemplar en el pueblo, se recoge la existencia de este ídolo y se dan las referencias de las publicaciones en las que aparecen catalogados. Cuando lo leí, estaba yo muy interesado en la recogida en superficie de materiales arqueológicos principalmente restos cerámicos, en distintos lugares del pueblo, por lo que toda mi atención quedó captada por la descripción y catalogación que se hace en el referido folleto, de los materiales recogidos por los autores en Tíjola la Vieja, Cerrá y Muela de Ajo, entre otros, lugares que eran precisamente el objeto de mis exploraciones.

Falto de datos orientativos, tuve que iniciar mi búsqueda sin rumbo. Consulté algunos tratados infructuosamente, y por un tiempo, abandoné el intento. Mi posterior descubrimiento fue un golpe de fortuna. El lugar donde trabajaba en Madrid, se trasladó a un edificio en la calle de Duque de Medinacelli, aledaño con el consejo Superior de Investigaciones Científicas y de su Librería, la cual presentaba, por entonces, un aspecto de vetustez y abandono, que no invitaba a la visita. Una tarde a la salida del trabajo se me ocurrió entrar y mirar los libros que había distribuidos por las mesas del local. En una de ellas había varios libros de Arqueología y Prehistoria y entre ellos uno titulado "Los ídolos del Bronce I Hispano" de Mª José Almagro Gorbea que me llamó la atención. Hojeando el libro me tropecé con una referencia a Tíjola, descubriendo, tras su lectura, que; se trataba del buscado ídolo, del que se hacía una descripción literaria y gráfica del mismo.

La alegría fue enorme y tomé datos de la publicación con idea de consultarla más detenidamente en una biblioteca ya que el precio del libro no invitaba a su adquisición. Pero el hecho mismo de haberlo encontrado, el saber donde podía hacerme de un testimonio y el desvío de mi interés hacia otros temas y cuestiones, hizo que me desentendiera del asunto dejándolo, como ahora se dice "aparcado" para mejor ocasión.

La ocasión para volver sobre el tema, me la ha estado proporcionando este Boletín Informativo desde su aparición. Pero hasta ahora no he sabido vencer mi pereza para la escritura. Lo único positivo del retraso es que me ha dado ocasión a aportar más datos y testimonios sobre el tema que es objeto de mi comentario.

Veamos pues la pequeña historia del llamado ídolo de Tíjola.

La primera publicación en que se da noticia de la existencia de la estatuilla, fue en el primer tomo de la HISTORIA GENERAL DE ESPANA, escrita por miembros de números de la Real Academia de la Historia, dirigida por D. Antonio Cánovas del Castillo, cuya primera edición es del año 1.890. En la página 560 de este primer tomo, titulado GEOLOGIA Y PROTOHISTORIA IBERICA, se reproduce un dibujo a la pluma de la estatuilla con el siguiente pié: "figura labrada en esteatita, procedente de Tíjola". Su redactores D. Juan Vilanova y Piera y D. Juan de Dios Rada Delgado, en el capítulo dedicado al Neolítico hacen varias referencias a Tíjola, con ocasión de unas hachas de diorita pulimentadas encontradas en las cercanías del pueblo, cuya forma y características compara con otras encontradas en la provincia de Gerona. En este capítulo, los autores dan noticia de la procedencia de la estatuilla y de las circunstancias que concurrieron en su hallazgo, tal como veremos más adelante, noticia que ignoraron todos los prehistoriadores que han examinado y estudiado la referida estatuilla con posterioridad al libro que comento. Esta versión primera del ídolo de Tíjola, se recoge en la figura nº 1 de la ilustración que acompaña a este artículo.

En el año 1.924, D. Juan Cabré Aguiló, eminente arqueólogo y prehistoriador español, publicó una comunicación en el Boletín de la Sociedad de Antropología, Etnología y Prehistoria en la que, junto a una fotografía de la estatuilla (figura nº 2) dice lo siguiente: Ídolo femenino de esteatita, de la colección Vilanova, procedente del dolmen de Tíjola (Almería). Ha sido reproducido por Vilanova y Rada Delgado y no conozco nota alguna de las circunstancias de su hallazgo". Es el primer tratadista del tema que cataloga la estatuilla como la de un ídolo femenino y el primero que lo denomina como ídolo de Tíjola. El Sr. Cabré no debió de leer, o leyó muy de pasada el capítulo donde se recogen precisamente como veremos, "las circunstancias su hallazgo" narradas por el propio autor del descubrimiento; el Sr. Cura Párroco de Tíjola.

Posteriormente, en el año 1.934, el célebre arqueólogo y prehistoriador francés Henri Breuil, en su importante obra "Las pinturas rupestres esquemáticas de la Península Ibérica", recoge una serie de ídolos procedentes de excavaciones realizadas en la provincia de Almería, entre los que incluye el de Tíjola (figura nº 3) con la siguiente descripción: "Dolmen de Tijola (Almería), estatuilla plana de esteatita, de quince centímetros de alta, la cabeza, rectangular, está sostenida por un cuello bastante largo, elevándose sobre hombros angulosos, de donde caen dos largos brazos paralelos al cuerpo; del busto, poco importante, cae el vestido ensanchándose progresivamente hacia los pies ausentes". Aunque el autor no lo dice expresamente, la descripción que hace de la estatuilla corresponde a un ídolo femenino. Se hace referencia a la publicación realizada D. Juan Cabré, que he comentado anteriormente.

Una de las obras mas completas sobre la cultura megalítica del Sudeste español, es la publicada en el año 1.943, por el matrimonio de arqueólogos alemanes G. y V. Leisner. En esta obra se recoge de forma casi exhaustiva, todo el material arqueológico encontrado en las sepulturas y poblados excavados en la provincia de Almería, siendo los objetos más numerosos e importantes los procedentes del Valle del Almanzora. Entre este material se incluye la estatuilla de Tíjola, cuya imagen, según la versión de los Leisner, aparece reproducida en la figura nº 4. La describen muy telegráficamente como "ídolo plano, esteatita" y en cuanto a su procedencia dicen escuetamente: "tumba de forma desconocida". Aunque los Leisner en su obra, hacen referencia a la publicación de D.Juan Vilanova con el título y fecha erróneo de Geología 1894, se desprende de su descripción que no han leído el libro de Vilanova y Rada.

La última referencia que tengo documentada sobre el ídolo de Tíjola, es la que aparece recogida en la obra titulada "Ídolos del Bronce I Hispano" de Mª José Almagro Gorbea publicada en el año 1.973 y que fue donde encontré la primera referencia gráfica y literaria del ídolo y me proporcionó la información que orientó mis posteriores consultas sobre el tema. En esta obra se reproduce una silueta de la estatuilla (figura nº 5) copiada del dibujo de los Leisner y se hace la siguiente descripción: "Al parecer dentro de una tumba de forma desconocida, se encontró un ídolo cruciforme, que se caracteriza por poseer un largo cuello algo roto en su extremo superior o cabeza y dos brazos laterales muy largos en posición completamente vertical, terminados en punta y dirigidos hacia arriba, bajo los brazos, una estrecha escotadura marca la cintura del ídolo la base o cuerpo del mismo, presenta forma cuadrangular, redondeada ligeramente en los vértices". Como se puede apreciar, la autora de esta reseña tampoco ha leído a Vilanova y Rada; sigue desconociendo la forma de la tumba de donde procede la estatuilla. La descripción que hace de ella, está bastante detallada, pero invertida a la descripción que hace H. Breuil: lo que para éste es cabeza del ídolo, para Almagro Gorbea es cuerpo y lo que para ésta es cintura para aquel es cuello. Esta cuestión, que aparece manifiesta en la ilustración que se acompaña a este artículo, será objeto de un comentario más adelante.

En la figura nº 6 me he permitido reproducir el dibujo del ídolo realizado por mí directamente de la vitrina del Museo Arqueológico, tal como aparece expuesto. Con él recojo todas las versiones del ídolo que he encontrado a través mis consultas de los testimonios y documentos existentes.

La cuestión que plantea la forma de la tumba en que fue encontrada la estatuilla -dato arqueológicamente importante- así como las circunstancias de su hallazgo y que manifiestan desconocer tres de los autores que se han ocupado del ídolo, aparece claramente resuelta por los Sres. Vilanova y Rada en el libro en que lo dieron a conocer. En el capítulo sobre el Neolítico a que anteriormente nos hemos referido, junto a varias referencias a las hachas de diorita encontradas en nuestro pueblo, describe un trozo de la carta, que en fecha 12 de octubre de 1.881 dirigió el Sr. Cura Párroco de Tíjola, Sr. Bolea a un tal D. Pedro personaje desconocido, y en la que se describe como fue descubierta la estatuilla y la forma de la sepultura en que fue hallada.

En el año 1.880 era párroco de pueblo D. Miguel Bolea y Sintas, persona muy ilustrada y entusiasta de la nueva ciencia de la arqueología, que por aquellos años de finales de siglo estaba en proceso rápido de formación, debido a los múltiples descubrimientos que se estaban haciendo de objetos y materiales elaborados por hombres cuya datación correspondía a edades muy anteriores a la de los romanos. Eran las fechas de los extraordinarios hallazgos de Schlieman que asombraban al mundo. Dado el interés del dato, creo necesario transcribir íntegramente la referencia recogida en el libro de Vilanova y Rada. Dice así: "En el pueblo de Albox y en Tíjola también se encontraron, en una cueva en aquél y en sepulcros en los alrededores de éste, según el Sr. Bolea distinguido arqueólogo y sacerdote por todo extremo ilustrado, varias hachas de diorita. He aquí como explica este Sr. el singular hallazgo, en carta de 12 de octubre de 1.881: El difunto coadjutor de mi parroquia, D. Juan Tomas Ruiz Restoy, me avisó que en una finca suya, situada a media legua al N.E. de esta villa, habían encontrado los labradores una sepultura de moros; supliquele diese orden de que no tocasen a ella hasta el siguiente día que, acompañado de dos operarios, fui al cortijo de los Blanquizales y sitio que llamaban Sepultura de Moros. Estaba ésta formada por losas de pizarras que medían 1150 metros de largo por 0,75 de ancho, todas iguales y sin labrar; formaban un círculo de unos dos metros de diámetro, y por una piedra que habían arrancado se veía el centro ocupado por huesos humanos, contenidos en tierra rojiza y negra que rellenaba los cráneos y revestía los otros huesos que se hallaban en completo desorden. Hice levantar la tierra que cubría la parte superior y aparecieron, tal vez mas de veinte cráneos, en lo que no reparé, por creerlos árabes o romanos. Lo primero que llamó mi atención, fue el OBJETO DE ESTEATITA que le remito, y que se hallaba en un cráneo lleno de tierra; pero todavía no fue esto bastante para retirar de Roma mi mente; mas cuando se habían separado casi todos los huesos apareció un hacha, y entonces me hice cargo de la distancia a que me hallaba de árabes y romanos. Pero ya no podía hacer todo lo que hubiera hecho; solo pude encontrar entre los huesos las dos que le mando. Tal es Sr. D. Pedro, la mal hilvanada historia de los objetos que le remito: los cuchillos de pedernal y las hachas pulidas abundan en este país y confío encontrar algunas otras sepulturas semejante a la explorada".

Después de trascribir este trozo interesantísimo de la carta del Párroco de Tíjola Sr. Bolea, los autores del texto añaden lo siguiente:

"Dedúcese del fiel relato que antecede, que la tal sepultura fue o era un verdadero dolmen del periodo neolítico, siendo por todo extremo curioso el hallazgo de la ESCULTURA DE ESTEATITA dentro del cráneo. ¿Pertenecía éste al que en vida la labró, rindiendo de este modo sus contemporáneos tributo, admiración y respeto al atrevido artista?. Posible es esta sospecha; pues si bien el objeto nos parece hoy tosco y rudimentario, hay que trasladarse con la mente a la época remotísima en que se hizo, para apreciar su valor y significación en la historia del arte. ¿Sería aquél un mero capricho del artista o se destinaría como ÍDOLO al culto?. Pregunta es ésta sobradamente difícil de contestar, pero subsiste el peregrino esbozo escultural y es por todo extremo interesante, tanto por la forma humana que parece quiso reproducir, cuanto por la materia prima de que el primitivo ¿escultor? se sirvió".

Con esta larga referencia queda aclarado uno de los aspectos o cuestiones que suscitaba el ídolo de Tíjola a los autores que se han ocupado de él: la forma y características de la tumba y las circunstancias de su hallazgo. En la carta del ilustre Cura Párroco de Tijola, Sr. Bolera, queda explícitamente descrita la sepultura en que fue hallada la, tantas veces referida, estatuilla. Se trata claramente de un dolmen muy similar a los numerosos encontrados lo largo del Valle del Almanzora, de forma circular y construido con lajas de pizarra sin desbastar que, sus dimensiones y el diámetro del círculo, pueden calcularse en unas diez a doce las lajas utilizadas. La localización la tumba se indica en el Cortijo los Blanquizales, que por la dirección marcada y la distancia del casco urbano de Tíjola, debería estar por detrás la Muela del Ajo, en dirección a Somontín y fuera del término municipal de nuestro pueblo.

En cuanto a la fecha en que tuvo lugar el hallazgo, no viene indicada en la carta, pero puede fijarse en el año 1.880, por ser éste el año en que falleció el coadjutor de la Parroquia de Tíjola D. Juan Tomas Ruiz Restoy, propietario del Cortijo de los Blanquizales y el que dio aviso a D. Miguel Bolea de la aparición de la tumba. Según los datos que me han sido facilitados, el Sr. Ruiz Restoy ejerció su ministerio sacerdotal en Tíjola durante los años 1.879 y 1.880 en el que falleció, según se indica en la carta del Sr. Bolea.

Otra de las cuestiones que plantea el ídolo de Tíjola, y que ya ha sido advertida anteriormente, se refiere a la manera como ha de ser contemplado; si con las extremidades o brazos hacia abajo, como lo presentan las versiones de Vilanova, Cabré y Breuil, o hacia arriba, conforme aparece representado en la de los Leisner, Almagro Gorbea y el Museo Arqueológico. En mis lecturas sobre el tema, no he encontrado ninguna referencia sobre esta cuestión, que estimo esencial, por cuanto el significado o simbología de la estatuilla no puede ser idéntico para ambas versiones. Por otra parte no he encontrado ninguna razón indubitable en favor de una u otra versión. En el tomo VI del Summa Artis, se reproducen unas estatuillas de ídolos neolíticos procedentes de yacimientos arqueológicos de Purchena, que pueden asimilarse tipológicamente al de Tíjola, los cuales aparecen con los brazos hacia abajo. Sin embargo, en la serie de ídolos catalogados por D. Luis Siret en su obra "Religiosa neolíticas de Iberia", en la que se recogen los encontrados por este gran arqueólogo en la provincia de Almería, estos mismos ídolos de Purchena se representan con los brazos hacia arriba. Mi opinión es que si se trata de un ídolo femenino, la forma más correcta, parece ser la primera, y la descripción más clara y más ajustada a la figura, la realizada por el arqueólogo frances H. Breuil. La cuestión queda irresuelta y abierta a la controversia.

Las dudas no se limitan a la manera de representarse la figura del ídolo, sino a si se trata realmente de un ídolo. ¿Constituye la estatuilla la representación de una divinidad neolítica con virtudes propiciatorias? ¿Es un objeto de reverencia y culto o un simple amuleto? ¿Se tratará mas bien de un objeto lúdico, de entretenimiento y juego, realizado con la única finalidad de mostrar una habilidad manual o crear un juguete con el que entretener el tiempo?. Esta extraña estatuilla ¿No podría ser una muñeca? Vilanova y Rada apuntan como posible interpretación un "mero capricho" del artífice.

El lugar y las circunstancias del hallazgo de la estatuilla, parecen apoyar la interpretación más generalizada de ídolo y en ella coinciden casi todos los que se han ocupado del tema. Tan sólo Vilanova y Rada recogen lo del ídolo con un interrogante. D. Juan Mata Carriazo, eximio historiador, en un articulo publicado el año 1.931 bajo el título "La escultura tartésica", habla del "supuesto ídolo femenino de esteatita del dolmen de Tíjola". Como se puede apreciar la cuestión, como la anterior, queda también entre interrogantes.

En el Museo Arqueológico Nacional, se muestra la estatuilla como la de un ídolo perteneciente a la religión de los primeros metalúrgicos que llegaron a España, los cuáles poseían un gran sentido religioso. Estas gentes, procedentes de Oriente, trajeron junto con las técnicas de fundir metales -ya de por sí misteriosa y solo accesible a iniciados- las creencias en la vida de Ultratumba y en la existencia de un ser o principio superior, creador y conservador de la vida actual y futura del cual dependen todas las criaturas. Este ser superior era el dispensador de la fecundidad, tanto de las cosechas como de los animales y de los hombres. Se le denominaba como la Gran Diosa Madre y se le identificaba con la tierra nutricia, aunque parece que no se le atribuía un sexo determinado. Como protector de los muertos, sus imágenes aparecen en los enterramientos colectivos. Estas creencias han llegado a nosotros mediante las representaciones en piedra, huesos o en pinturas rupestres de figurillas con características antropomorfas, entre las que se encuentra el denominado ídolo de Tíjola. Con estos primeros metalúrgicos, llegaron a las costas del Sudeste de Iberia, formas de vida más evolucionadas, con la creación de núcleos urbanos y el establecimiento de contactos, ya casi históricos, con el mundo exterior.

En cuanto a las similitudes que Sánchez Dragó manifiesta que existen, entre la figurilla de esteatita de Tíjola y los ídolos encontrados en Hissarlik por Heinrich Schliemann, no he encontrado los testimonios que acreditan esta afirmación. En las publicaciones consultadas no he encontrado ningun dato que apoye esa similitud. Tanto en los escritos de Luis Siret -el Schliemann del Valle del Almanzora- como en los de H.. Breuil, Martin Almagro, Almagro Gorbea y nuestra ilustre paisana Pilar Acosta en su trabajo "Representaciones de ídolos en la Pintura Rupestre esquemática española" que he consultado, aparecen semejanzas entre ídolos procedentes de las culturas del Mar Egeo y del Sureste español, por lo que es realidad su idea del puente cultural entre los dos extremos del Mediterráneo. Los ídolos desenterrados en Hissarlik son semejantes a los hallados en yacimientos arqueológicos de El Garcel, pero no con el de Tíjola, que de tener alguna semejanza, lo seria con las estatuillas desenterradas también por Schliemann, pero en las ruinas de Micenas.

Al término de estas divagaciones y ante la serie de interrogantes que envuelven al ídolo de Tíjola, me viene al recuerdo la opinión que un irónico y escéptico profesor de mis tiempos de Universidad, tenia sobre el Sacro Imperio Romano Germánico que, según él, ni era sacro, ni era imperio, ni era romano, ni era germánico. ¿No podría ocurrir que la curiosa y peregrina estatuilla sobre la que he divagado más de lo conveniente, ni sea un ídolo... ni sea de Tíjola?

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EL ÍDOLO DE TÍJOLA

"ROQUE" LA IDENTIDAD DE UN PUEBLO

Conferencia de José Mª Oliver Pozo. 2ª Jornadas de Historia Local. Tíjola.

INTRODUCCIÓN

En primer lugar y para iniciar mi exposición, agradecer sinceramente a Gonzalo y a Juan Salas la invitación que me hicieron para participar en estas jornadas, y sobre todo agradecerle el esfuerzo que realizan, de manera desinteresada, para hacerlas realidad.

Así mismo, doy las gracias a Julio Guiard por el hecho de dejarme compartir con él esta charla, sobre todo teniendo en cuenta que el único estudio que existe sobre el Idolo es el realizado por él y que hoy expone aquí.

Este estudio fue publicado en el Boletín Informativo Cultural de Tíjola y por desgracia no supe de su existencia hasta diciembre de 1995.

En segundo lugar, agradecer vuestra asistencia y pediros disculpas por haber aceptado intervenir, y sobre todo, por la osadía de haberme atrevido a disertar sobre un tema del que, si bien antes ni siquiera era consciente que desconocía, ahora que me he acercado muy superficialmente a él he tomado conciencia de que desconozco completamente.

Pero no os preocupéis, no pretendo enfocar mi intervención desde el punto de vista científico, para ello y por suerte contamos con alguno de los mejores especialistas en la materia, nuestra paisana Pilar Acosta y su marido Manuel Pellicer, y la exposición de Julio después de haber consultado bastante bibliografía sobre el tema que nos ocupa, creo que es la más completa que actualmente existe sobre El Ídolo.

Lo que pretendo con W exposición es transmitiros las sensaciones que he experimentado preparando estas notas y, sobre todo, compartir con vosotros la inquietud y satisfacción por haber encontrado unos orígenes, comunes a todos nosotros, que nos arraiguen mas, si es posible, a nuestra tierra.

Para finalizar esta introducción Julio, me vas a permitir que justifique mi presencia hoy aquí con unas palabras que son tuyas, o al menos yo te las he oído pronunciar a ti y que dicen que: "La utopía es utopía en tanto en cuanto se pretende desinteresadamente".

Mi pretensión desinteresada mi pequeña utopía en estos tiempos tan preocupados por lo individual, tan preocupados por lo material, es ahondar en unas raíces comunes que nos den mayor conciencia colectiva es buscar un origen común a todos que nos permita desde esta conciencia de origen compartido, comprender que sea cual sea el destino que nos haya deparado la vida ,somos tan solo un eslabón mas en esta cadena que forman las diferentes generaciones.

Pasaremos como han pasado nuestros padres, como han pasado nuestros abuelos, pero desde esa conciencia hemos de tener claro que los que coincidimos en un lugar y en un momento determinado debemos de esforzarnos para alcanzar unas condiciones de vida dignas para todos.

Si sabemos apreciar lo efímero de nuestra existencia podremos llegar a asumir que nadie es mas que nadie y que todos podemos en función de nuestras posibilidades trabajar para que no existan desigualdades (a injusticias entre los que coincidimos, como decía anteriormente, en un periodo de espacio y tiempo determinado.

Esta figurilla nos puede hacer reflexionar sobre estas cuestiones pero además también debe de servir para que tengamos conciencia de que somos un pueblo fraguado a lo largo de miles de años y con la mezcla de muchos pueblos y de muchas culturas, q1e han dejado su huella y han forjado nuestra identidad y el carácter abierto y hospitalario que nos define.

No quisiera olvidar el agradecimiento a la Dra. Cacho, Jefa del Departamento de Prehistoria del Museo Arqueológico de Madrid, sin cuya profesionalidad y, buen hacer no hubiera sido posible que hoy nos encontráramos hablando del "Ídolo de TIJOLA".

Bien entrando ya en la materia que nos ocupa, creo que en la historia del Ídolo de Tíjola, al que de ahora en adelante llamaré ROQUE, hay tres etapas que a mi entender son importantes, en primer lugar su origen, en segundo lugar cuando fue encontrado y por último su presentación en sociedad. Mi exposición se centrará en la primera y última etapa.

En la primera parte pretendo situar al Roque en su época y en su ambiente. Es decir brevemente y de manera figurada, podemos hacernos una idea de como vivían los tijoleños hace cinco mil años, en el período conocido cómo el Neolítico.(1)

Me he tomado la libertad de fechar la figurilla en el año 3004 a.C., y por aquello de las conmemoraciones, este año seria el CINCO MIL ANIVERSARIO del ROQUE, insistir una vez mas en el carácter figurado de esta primera parte aunque lógicamente no exento de elementos ciertos.

En la segunda parte de mi exposición, y ya situados en la actualidad, me limito a narrar los avatares para localizar a Roque en el Museo Arqueológico Nacional, y catalogarlo correctamente, tarea ésta que se me había asignado en la primera reunión de la Asociación Histórico Cultural, dentro del "Proyecto Roque" presentado por Julio Guiard.

PRIMER APARTADO. EL ROQUE Y SU TIEMPO

De siempre se ha utilizado como recurso cuando no existen datos ciertos para tratar de explicar los acontecimientos que den sentido a nuestro origen, inventar historias dentro de la Historia.

En este sentido hasta hace poco mas de medio siglo, se enseñaba en la escuela que el primer poblador de España se llamaba Tubal, que era hijo de Jafet y nieto de Noé. Esto lo inventó a finales del S.XV, el fraile italiano Fray Juan Anio de Viterbo. Henriquez de la Jorquera (2) y Orbaneja (3) hicieron arribar a Tubal a las costas de Almeria.

Hasta hace pocos años todos hemos creído, y por consiguiente dado por cierto, que nuestros primeros padres eran Adán y Eva, y que vivieron en el paraíso terrenal del que fueron expulsados por comer la fruta prohibida.

Todas las religiones, todas las civilizaciones utilizan estos relatos fantásticos para tratar de dar una respuesta "lógica" a nuestro origen y la elemental pregunta "¿de dónde venimos?" queda para unos contestada por elevar a la categoría de "acto de fe" estas historias, y para otros aplazada "sine die" sin respuesta que satisfaga su mente racional y científica.

Yo como por educación y cultura, soy partidario de este tipo de recursos, y siendo consciente que ninguno de los que hoy estamos aquí, lo elevará a la categoría de "acto de fe", voy a descender una rama más en nuestro árbol genealógico común para afirmar que si nuestros primeros padres y primeros pobladores de la Tierra fueron Adan y Eva; el primer poblador de España se llamó Tubal; nuestro primer paisano se llamó Roque y habitó nuestra tierra tijoleña hace cinco mil años.

Son muchos los restos encontrados que delatan su presencia: hachas, cuchillos, puntas de flecha... etc, pero nos vamos a detener en una estatuilla de esteatita de 15 cm. de longitud y 7,5cm de anchura conocida como "El Idolo de Tíjola".

De su existencia nos hablan entre otros, Menéndez Pelayo que se refiere a la misma como "una escultura que reproduce muy toscamente la figura femenina hallada en Tíjola el año 1881" (5), y Vilanova y Piera que la describe en su discurso de recepción en la Real A.cademia de Historia en el año 1889 diciendo que: ''A propósito de objetos de arte, debo hacer especial mención del encontrado dentro de un cráneo humano en Tíjola (Almeria), en un enterramiento fuera de gruta o caverna, pertenecíente sin duda a época mas adelantada a juzgar por las hachas pulimentadas, junto con hermosos cuchillos de pedernal. El objeto a que me refiero es, en mi concepto, una escultura que reproduce tosca e imperfectamente la forma humana, según se infiere de su general delineamiento; la piedra de que se sirvió el artista, la esteatita, o jabón de sastre, como vulgarmente se llama, es sobrado blanda para poder servir como arma".

Pues bien nuestro primer paisano, Roque, vivía en un poblado, uno más de los existentes en la comarca, estratégicamente enclavado en la conocida Muela del Ajo, que nuestra paisana Pilar Acosta nos presenta como un "gran cerro constituido por un estrato de conglomerado en la cima y por otros arcillosos inferiores, situado entre la Rambla de Cela al norte y el río Almanzora al sur, se presenta aislado en forma de una gran meseta de contorno irregular elevándose unos 65 m. sobre la Rambla de Cela y unos 705 m. sobre el nivel del mar" (4).

No es el único poblado que hay por la zona ni siquiera el mas importante, en todo el Valle del Almanzora desde Villaricos a Serón existen múltiples asentamientos y en concreto en la comarca del Alto Almanzora existen otros poblados en Somontín, Urracal, Purchena, Serón y Cela (6).

Viven en el poblado unas cuantas familias que habitan en chozas circulares con armazón de postes de madera y paredes de ramas entrelazadas a los postes. La casa se remata por una cubierta hecha con un entramado de caña, paja o hierba. Para aislarla de la lluvia y el frío cubren las paredes con un enlucimiento de arcilla.

Se dedican fundamentalmente a la caza, a la agricultura y al pastoreo. Cultivan en huertos que hay alrededor del pueblo, cebada, trigo y algunas leguminosas y poseen piaras de cerdos y rebaños de ovejas, cabras y vacas. Su dieta la completan con la carne de los ciervos, gamos y jabalíes que cazan en los alrededores y la recolección de los árboles frutales. No es de extrañar, como dice mi amigo Rafael, que hubiera algo parecido la bodega del Primo Joaquín, pues de la cebada sabían obtener la cerveza.

Se visten con túnicas de pieles y de tejidos hechos por ellos. La vegetación de los montes de alrededor la componen pinos, encinas, acebuches y hayas. El clima es muy parecido al actual.

Estos hombres y mujeres que nos precedieron, estos primeros tijoleños, habían abandonado la vida errante del cazador y sin dejar la caza, organizan un método de vida más estable.

La vida cotidiana era tranquila y suele girar alrededor de las actividades descritas anteriormente. El día se inicia con los primeros rayos del sol y tanto hombre como mujeres se reparten las tareas agrícolas y de pastoreo. Son actividades comunales pues los huertos y los rebaños pertenecen a la comunidad. No tienen sentido de la propiedad privada. En esto a mi entender hemos retrocedido y nos llevaban ventaja.

Al caer la tarde se dedican a fabricar pacientemente los instrumentos para la caza, puliendo las puntas de flecha, las hachas, los cuchillos o los raspadores para las pieles.

Son hombres y mujeres cuya humanidad conoce la muerte a una edad media bastante temprana, entre los cuarenta y cincuenta años; padecen enfermedades como la tuberculosis, el reumatismo crónico y precoz, la sífilis; hay gran mortalidad infantil, pero ya saben consolidar fracturas y practican la trepanación (7).

Son hombres y mujeres, en definitiva, audaces en su debilidad, como siempre han sido los seres humanos y refugiados en sus creencias religiosas viven la dureza de su cotidianidad con las esperanzas puestas en una vida mas allá de la vida.

En cuanto a las creencias religiosas de esta época Maringe afirma que: "Testimonios determinados de la religión, que es un fenómeno esencialmente moral, la expresión espiritual de una cultura, no han podido llegar a nosotros, pero si sus expresiones materiales: templos, imágenes, objetos de culto, símbolos. Podemos llegar a conocer las creencias de nuestros antepasados por sus sepulturas, por la posición en que los cadáveres han sido depositados en ellas, por los objetos que en ellas dejaron por ser el ajuar del difunto".

En este sentido son múltiples los objetos encontrados en las tumbas, que denotan estas creencias religiosas, como pequeñas esferas de tierra cocida, conchas de moluscos, brazaletes, aros de piedra... etc. Pero los más significativos son las figurillas o ídolos y amuletos realizados en piedra, hueso, marfil, arcilla. Representan a una divinidad o diosa superior y se simboliza en motivos muy diversos: triángulos sexuales, ondas, ciervos, árboles, figuras femeninas.

A este último grupo pertenece El Roque. El material con que fue elaborado, la esteatita no es el utilizado frecuentemente pero si muy abundante en la zona, es muy fácil de modelar por lo que podría suponer que se realizó para la ocasión, es decir, con motivo de la muerte de algún personaje importante de la época.

El ritual funerario pudo consistir en la deposición del cadáver, conforme se produjo la muerte, en un lugar determinado, cubierto o al aire libre, para que se descarnara. Posteriormente los huesos fueron depositados en la tumba megalítica junto con el ajuar e introducida la figurilla dentro del cráneo en el ritual previo al enterramiento definitivo.

Estas a grandes rasgos estas pudieron ser las circunstancias de vida y muerte de Roque, quedando depositado en la tumba junto a varios individuos más hasta que la misma fue localizada cuatro mil novecientos años después por nuestro insigne párroco D. Miguel Bolea y Sintas.

Es de suponer que junto aquella tumba hubiera otras que no han corrido la misma suerte.

SEGUNA PARTE. PRESENTACION DE ROQUE EN SOCIEDAD

Han pasado cinco mil años desde que Roque fue enterrado y algo mas de cien desde que su tumba fue descubierta.

Voy a narrar, a modo de diario, las actuaciones para localizar, catalogar y conseguir los derechos para poder difundirlo como patrimonio histórico de nuestro pueblo. Esta narración la inicié el día que regresaba de Madrid a Sevilla, después de haber concluido, creo que con éxito la tarea propuesta.

Es necesario aclarar que el trabajo que había realizado Julio y publicado en el Boletín de Tíjola en el año 88, yo lo conocí una vez finalizada esta narración, es decir en diciembre de 1995.

El relato está en forma de diario y comienza a las 13 horas 55 minutos, del día 28 de Noviembre de1.995 en la estación de Atocha ya embarcado en el AVE que me llevaba de vuelta a Sevilla. Por la mañana a las ocho había realizado el camino contrario para hacer algunas gestiones en Madrid, y como sabía que podía disponer de algún tiempo quedé citado con mi hermano Carlos para acercarme al Museo Arqueológico y aclarar las dudas sobre la existencia o no entre los fondos del mismo del "Ídolo de Tíjola".

Mi ánimo era bastante pesimista, cuando llegué esta mañana, ya que los antecedentes con los que contaba no daban pie al optimismo, sabía que para bien o para mal, con este intento, iba a agotar el último cartucho, y sólo deseaba hacerlo cuanto antes aunque me preocupaba bastante que las sospechas, de que dicha figura no estuviera en el Museo, se ratificaran.

Pretendo relatar como se han sucedido los acontecimientos y puedo adelantar mi gran alegría no sólo por haber ratificado que la "figurilla" en cuestión es la que se pensaba, sino además por haber posibilitado que el propio Museo, y en concreto, que la Conservadora Jefa del Departamento de Prehistoria la Dra. Cacho, que inicialmente dudaba de su existencia, no sólo cambiara de opinión sino que además estudie todos los antecedentes y la trayectoria desde que fue encontrada hasta hoy día, las publicaciones que se han realizado e incluso que certifique su existencia modificando la ficha técnica.

He de confesar que para mí, total desconocedor de esta materia, la historia ha sido gratamente embaucadora y cautivadora, y sugiero que el siguiente objetivo sea recuperar para el pueblo las colecciones privadas, integradas por cientos de objetos que han ido dejando los distintos pueblos que han habitado la zona, para que puedan ser estudiadas por quienes estén interesados por estos temas.

Mi vinculación con Roque comenzó en una Jornadas celebradas en Agosto de 1.993 "Primeras jornadas de Historia Local de TIJOLA" organizadas por Juan Salas a las que tuve el placer de asistir, y en las que por primera vez oí hablar de su existencia.

En la intervención de nuestro paisano Manolo Pozo sobre las raíces religiosas de la ciudad de Tíjola decía: 'El primer dato constatable de una presencia humana en -La que hoy, es Tíjola y sus entornos, nos llega con el descubrimiento de un objeto de esteatita (15 x 4,5 cm.) datado por los entendidos en la época neolítica y que recibe el nombre de "Ídolo de Tijola".

La primera noticia de su existencia me llegó por medio de la lectura "Gárgoris y Habidis" de Fernando Sánchez Dragó. Es justo destacar que, junto al descubrimiento fortuito por unos agricultores en el paraje de Los Blanquizales, detrás de la conocida "Muela del Ajo", debemos la datación y conservación del Ídolo a un presbítero, a la sazón párroco de la ciudad D. Miguel Bolea y Sintas, inquieto investigador y amante de la Historia y la Arqueología "Un personaje insigne, poco conocido, que habla que recuperar en el recuerdo de los tijoleños".

Aquello se me quedó gravado y he de confesar que desde aquel momento me atrajo tanto la figurilla, como fundamentalmente lo que ésta representaba:"hace cinco mil años ya había un asentamiento estable en nuestro pueblo, es decir, la presencia humana durante el Neolítico en Tíjola queda certificada por esta Ídolo."

Acostumbrado a vivir en Sevilla, suponía encontrar ciertas señas de identidad que años atrás había echado de menos cuando recién llegado a esta ciudad tuve que "enfrentarme" a ese carácter del sevillano totalmente identificado con su ciudad, su historia, sus fiestas religiosas, su feria, sus clubes ... etc.

Siempre he pensado que la mejor seña de identidad es "la gente" y la existencia del "Ídolo", es una prueba real de que "mi gente" hace miles de años ya se había asentado en la zona, y sobre todo, que la identidad del "tijoleño", se ha forjado durante estos miles de años y con la huella de muchos pueblos, que a su vez también han dejado vestigios de su existencia, sirvan como ejemplo las intervenciones en estas primeras Jornadas de Pedro Resima que nos habló de "Tágilis: Tras las huellas romanas de la ciudad", Rafael Pozo de "Tíjola Islámica", y Pilar Acosta de "Moriscos y nueva población".

Por supuesto entonces no podía imaginar que posteriormente me iba a comprometer con esta figurilla, pero si era consciente de que algo había que hacer. No obstante y como en todas las facetas de nuestra vida lo cotidiano solapa a lo importante, después de las vacaciones me incorporé a mi tarea diaria, olvidándome conscientemente del tema.

VERANO DE 1.995

Dos años mas tarde, en agosto de 1.995, Juan Salas una vez más me comenta la idea de hacer una asociación Histórico Cultural que sin carácter exclusivo ni excluyente nos permitiera fomentar la investigación, la enseñanza y publicación de toda labor científica relacionada con el análisis histórico, cultural y antropológico de Tijola.

Con tal motivo nos reunimos en la Casa de Cultura el día 13 de Agosto Juan Salas, Julio Guiard, Lázaro Villalva, Rafael Sánchez Sánchez, Juan Oliver, Paco Reche, Manolo Oliver, Rafael Lopez y Juan Sola.

Comentamos amplia e ilusionadamente los objetivos de la asociación y el borrador de los estatutos. A todos con independencia de nuestra edad formación y lugar de residencia, nos une una misma cosa somos de Tíjola y militamos como tijoleños estemos donde estemos, vivimos en Tíjola o volvemos al pueblo cada vez que tenemos la mínima oportunidad, nos divertimos con nuestra gente y nos preocupamos con ella. Tíjola es como una amante que nos atrae, nos ocupa y nos preocupa.

En la misma reunión se estuvieron tratando algunos temas que se podrían ir realizando. Julio propuso lo que él mismo denominó "Proyecto Roque".

Entonces recordé aquellas primeras jornadas en las que había oído hablar de él y no dudé en colaborar. Se trataba de adoptar al Ídolo como "signo totémico" representativo de nuestra ciudad y de la comunidad de tijoleños y llamarle "Roque".

La idea me pareció bastante acertada y cada vez me parece más, no solo por las razones expuestas por Julio en su propuesta, sino también porque vincular al Ídolo con el nombre de Roque tan allegado para los que conocimos al cura-párroco D. Diego Garrido Pombo (a todos los feligreses les llamaba Roque), supone vincular este objeto que nace como representación de una religión prehistórica con las creencias actuales. Por otra parte para entender la identidad actual del tijoleño hay que analizarlo como un pueblo bastante religioso que sabe alternar su devoción con su saber vivir.

Por otra parte esta figurilla siempre ha estado relacionada con los "guías" religiosos del pueblo, ya que es de suponer que fue depositada dentro del cráneo, a la hora de ser enterrado definitivamente, por quien en aquellos momentos fuera la autoridad religiosa del poblado , quien la encontró en 1.881 fue el entonces cura-párroco del pueblo D. Miguel Bolea y Sintas y por último el nombre propuesto por Julio y aceptado por todos es, como he dicho antes el que D. Diego daba a todos sus feligreses.

Acepté el encargo que me hicieron, se trataba en definitiva de garantizar la existencia del Ídolo, certificar su procedencia y vinculación con Tíjola, para poder adoptarlo como símbolo de identidad de nuestra asociación y de nuestro pueblo.

En principio la tarea me resultaba fácil y apasionante, pues con los pocos datos que poseía, pensaba que estaba catalogado en el Museo Arqueológico y que solo se trataba de en algunos de los viajes que hiciera a Madrid, hacer un reportaje fotográfico tanto a la figurilla como a la ficha técnica.

COMIENZA LA BUSQUEDA

A principio de Noviembre, el día 6 , estando cercanas las fiestas navideñas y por lo tanto pensando ya en Tíjola, llamé por teléfono al Museo Arqueológico para que con los datos que tenia, me ratificaran que efectivamente en la vitrina 12 de la sala del Neolítico se encontraba una figurilla catalogada como el Ídolo de Tíjola.

Me pasaron con la Jefa del Departamento de Prehistoria y he de confesar que esta primera conversación me fue bastante descorazonadora pues con los datos que le facilité me confesó que era difícil que se pudiera hacer algo, no obstante quedamos en hablar al día siguiente.

A primera hora hice la llamada y mi sorpresa fue mayúscula, ya que me dijo que no existía ni en la vitrina ni en el museo ningún ídolo prehistórico con esta denominación.

Además todos los ídolos que figuraban en la vitrina 12 del museo estaban catalogados en el barranco de la Lámpara y Jocalla y pertenecían al término municipal de Purchena.

Ante mi insistencia, me dijo que no podía perder el tiempo, dado que los fondos del museo eran muy amplios, y que si deseaba más información o que me ratificara lo hablado, se lo solicitara por escrito.

Cuando colgué el teléfono me sentí bastante decepcionado tanto por la forma, tenía la sensación de haber hablado no con la encargada del departamento de prehistoria sino con la prehistoria misma, sino también por el fondo pues era difícil hacerse a la idea de que el Ídolo no era real.

No obstante no estaba dispuesto a dejar fácilmente la tarea que me habían encomendado pues además de fracasar suponía olvidarme por completo del tema y renunciar a la existencia de esta figura tan emblemática.

Lo que en principio me había parecido fácil de pronto se me hizo cuesta arriba, me encontraba algo perdido y sobre todo me cuestionaba el porqué había asumido la responsabilidad de encontrar y catalogar esta figurilla para acabar certificando que, muy en contra de todos los datos conocidos, el Ídolo no se encontraba entre los fondos del Museo.

Pero soy de los que opinan que no hay que rendirse a la primera y que los trabajos para bien o para mal se deben siempre finalizar, porque un problema aplazado supone la aparición de muchos problemas derivados de éste.

Así pues aunque solo fuera para darle carpetazo al asunto y para que me comunicaran formalmente lo que me había comentado por teléfono, ese mismo día le escribí una carta no exenta de cierta ironía y en realidad sin ninguna esperanza de que me contestaran.

Esa misma tarde consulté la obra de Sánchez Dragó "Gárgoris y Habidis" que había mencionado Manuel Pozo en su intervención en las Primeras jornadas de Historia local y efectivamente en la página 145 dice:"El ídolo de esteatita tallada de Tíjola (Almería) es similar a los desenterrados por Schliemann en Hissarlik.

Llamé a mi hermano Carlos esa misma noche para que se acercara al Museo y me hiciera un reportaje fotográfico de la vitrina 12 del Neolítico, él no conocía la forma de este ídolo y podía ser más objetivo y de esta manera actuar con imparcialidad, además venía de Madrid a Sevilla a pasar el fin de semana y podría tener pronto este reportaje.

Efectivamente el sábado tenía en mi poder las fotos y en la ficha técnica no figuraba este ídolo. No obstante según mis datos debía ser alguno de los números 41-43 "Ídolos cruciformes. Llano de la Lámpara, Loma de la Lámpara y Barranco de Jocalla (Almería)", todos pertenecientes como me habían informado a Purchena. (Anexo fotografías)

Este reportaje aunque no me garantizaba nada si suponía que mi tarea debía cambiar de rumbo, no se trataba de localizar el ídolo sino más bien de convencer a los responsables del Museo de que esta figurilla estaba mal catalogada.

El día 24 de Noviembre recibo un escrito de la Dra. Cacho en el que me solicitaba que le ampliara la información que le había enviado en mi primera comunicación. A vuelta de correos contesto a su solicitud, ampliando con algunos datos más e incluso me atrevo a hacerle un pequeño esbozo del ídolo del que se puede apreciar que el dibujo no es mi fuerte.

El día 28 de Noviembre debo ir a Madrid y lo hago con tiempo para acercarme al Museo. A las diez y cuarto me espera Carlos en Atocha y nos dirigimos directamente al Museo. Bajamos con cierta inquietud a la sala del Neolítico y posteriormente teníamos pensado ver a la Dra. Cacho pues tenía pendiente responderme a mi escrito del 25. Una vez en la sala nos dirigimos directamente a la vitrina 12, a cierta distancia pudimos apreciar que la figurilla no estaba y en su lugar había una nota y al acercarnos pudimos leer su contenido "IDOLO DE TIJOLA EN EL DEPARTAMENTO DE FOTOGRAFIA".

Como es de suponer nuestra alegría fue enorme pues aunque no pude ver el ídolo este figuraba como "Ídolo de Tíjola" lo que nos daba a entender que nuestra labor había obtenido sus frutos.

Después de hacer algunas fotografías nos dirigimos a la planta de despachos para localizar a la Dra. Cacho. Nos recibe muy cordialmente y me comenta que me ha mandado un escrito en el que narra todos los datos que ha podido conseguir en el Museo sobre esa figurilla y que la pieza se encuentra en el departamento de fotografía para enviarnos una copia de tamaño real. Nos pone en contacto con el encargado de dicho departamento con quien quedamos para retirar la foto y pagar los derechos de reproducción.

Salimos Carlos y yo del Museo con la satisfacción de la misión cumplida y con el hambre suficiente para tomar un café con leche y un bocadillo de tortilla en la Casa de la Villa y hacer una llamada a Tíjola para decirle a Manolo que "ya teníamos Roque".

He de decir aquí que en un principio y llevado por la decepción que me causó mi primera conversación con la Dra. Cacho (pretendía ingenuamente que me asegurara la existencia del ídolo por teléfono), la idea que me hice de ella no coincide ni con su imagen real ni sobre todo con su comportamiento posterior, dado que si no es por el interés que se tomó en este tema no hubiera sido posible llegar a buen puerto. En todo momento ha actuado con bastante agilidad y sobre todo con la seriedad y profesionalidad con la que deben tratarse estos temas.

Esta profesionalidad y buen hacer es la mayor garantía científica, por lo que puedo afirmar que al igual que el de Julio el papel de la Dra. Cacho es fundamental en la figura del Ídolo de Tíjola. Una vez más reitero mi agradecimiento.

El viernes día 1 de Diciembre, ya en Sevilla, recibo la carta de la Dra. Cacho y tal como me había anticipado me certifica que efectivamente existe el ídolo de Tíjola así como ciertos datos de interés sobre él.

Le contesto a vuelta de correo agradeciéndole su dedicación y solicitándole como último favor que en la ficha técnica que obra en la vitrina figure catalogado como ÍDOLO DE TÍJOLA.

En mi último viaje a Madrid pude comprobar que efectivamente el "Ídolo de Tíjola" está en la vitrina 12 del Neolítico catalogado COMO tal y diferenciado del resto. He estado varias veces a verlo en el Museo y pretendo continuar esta historia con otras reflexiones y estudios que creo que merecen la pena.

Conclusiones

Me gustaría para finalizar esta intervención dar una serie de sugerencias que considero podrían ser de interés para los que en definitiva deben de asumir en nombre de un pueblo, la responsabilidad de ocuparse de todos aquellos temas que pueden repercutir en beneficio de la mayoría de los hombres y mujeres que lo habitan. Que duda cabe de que este tema es interesante para conocer las raíces comunes, para difundir la imagen de Tíjola y sobre todo para conocer nuestra identidad.

En primer lugar y en cuanto al ÍDOLO se refiere, hemos de ser conscientes de la importancia que esta figurilla tiene para Tíjola. Por ello desde un principio debemos cuidar la difusión y utilización que hagamos de la misma.

En segundo lugar sería interesante, para proteger el patrimonio histórico de todos nosotros, que se controle a los que con intereses muy particulares están expoliándolo y malvendiendolo, el daño que han ocasionado ya no se puede corregir, pero si se pueden arbitrar medidas para evitar que este daño irreparable continúe. No obstante me consta que hay buenas colecciones privadas y que alguno de sus propietarios estarían dispuesto a devolverlas al patrimonio público, si Tíjola contara con un pequeño Museo donde ser custodiadas, expuestas y a disposición de quien quisiera estudiarlas.

En tercer lugar y en relación con lo anterior sería interesante que se hicieran en los centros escolares unos talleres de historia comarcal y local que además de poner en contacto a los jóvenes de la zona sirvan para profundizar más en lo mucho que nos une y superar lo poco que nos separa y para que estudiando en profundidad los múltiples yacimientos que hay, sean ellos la mejor garantía de su custodia.

Así mismo deberían incluirse en los planes de estudios unos temas referentes a la historia comarcal y local.

Se trata en definitiva de que nuestras generaciones más jóvenes y la futuras generaciones, conozcan cual ha sido nuestro devenir a lo largo de la historia para que conociendo nuestras raíces no solo las protejamos como patrimonio común sino sobre todo podamos tener conciencia colectiva de nuestra identidad.

En este sentido todos debemos de asumir la responsabilidad que nos corresponde para que este tipo de jornadas no se conviertan en actividades esporádicas y elitistas de carácter voluntarista, sino que formen parte de un esfuerzo continuado por mejorar las condiciones de vida de todos desde el conocimiento de algo tan importante como es nuestra cultura.

Es cierto de que ese esfuerzo debe vertebrarse desde las instituciones que nos gobiernan democráticamente, para garantizar que pueda llegar a todos y que se realice dentro de una programación estable, pero no es menos cierto que todos debemos arrimar el hombro para que esto pueda hacerse realidad, cada uno desde sus posibilidades y desde su puesto. En este sentido la labor de los que trabajan en los centros educativos de la zona es fundamental y me consta que en otros pueblos se está haciendo.

Por mi parte y creo que por parte de todos los que estamos en la asociación Histórico-Cultural seguiremos trabajando y prestaremos nuestro apoyo desinteresado cuando haga falta y se nos requiera.

Muchas Gracias.

FUENTES BIBLIOGRAFICAS

(1) Se suele dar al Neolítico unos cinco mil años de duración desde que comienza en el Creciente fértil durante el séptimo milenio a.C. hasta que empieza la edad de los metales. San Vólero en su obra "La Península Hispánica en el mundo Neolítico", pone los comienzos en Oriente durante los milenios séptimo o sexto y la llegada a España durante el tercero. El C.14 ha dado dos fechas absolutas para el Neolítico Hispano en el litoral del Sudeste.La de los cereales de Beniarrés(Alicante) que se fija en el quinto milenio a.C. y la de la madera de Los Millares (Almería) en el tercero. P.Acosta y M.Pellicer en el trabajo realizado y, redactado en el año 64 -Prospecciones Arqueológicas en el Alto valle del Almanzora- hablan de una serie de descubrimientos en la zona. El interesante Ídolo de esteatita, el dolmen de la Ermita de Cela que nos ayudan a relacionar la zona de Tíjola con el resto del valle del Almanzora en un momento inicial del Bronce I hispano, precampaniforme, fase II y II-III de Siret y Leisner el hacha hallada en la Polaca, siempre dentro del III milenio.

(2) Anales de Granada.1934

(3) Almería ilustrada.1699

(4) P.Acosta y M.Pellicer ob.cit.publicada en la revista ZEPHYRUS,XXV,1974.Pag.161. La definición la realizan para un yacimiento correspondiente a un gran núcleo púnico industrial y comercial que sitúan a mediados del primer milenio a.C. No obstante por los datos que da D. Miguel Bolea y Sintas cuando encontró la estatuilla, estas tumbas podrían pertenecer a la necrópolis del poblado que se situaría en la Muela del Ajo y que estaría poblado hasta un momento anterior a la romanización de la zona.

(5) M.Guirao. Prehistoria y Protohistoria de Vélez Blanco y Vélez Rubio,1953 Pág. 18.

(6) P.Acosta y M.Pellicer en el estudio citado realizan una enumeración bastante exhaustiva de los yacimientos conocidos desde Villaricos a Serón presentados por Siret y Leisner y que como ellos mismos afirman "... no es la primera vez que se habla de yacimientos arqueológicos en esta fértil zona del alto Almanzora, verdadera via de penetración desde el Méditerráneo hacia la región de Baza y Guadix". Resaltar los relativos al Alto Almanzora localizados en la zona de Purchena- Urracal - Somontín- Tíjola -Serón, los del Llano de los Turuletes, Llano de la Lámpara, Jocalla, Buena Axena, Loma del Fás, Loma Blanca, La Atalaya, Llano del Jautón, Ermita de Cela, El Marchal.

(7) J.San Valero. Perspectiva actual de la Historia primitiva de España pag.6 y 7.

(8) J.Maringer, Los Dioses de la Prehistoria Pág.39-40.

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TÍJOLA. (TAGILI) Provincia Tarraconensis. Conventus Carthaginiensis. Res publica Tagilitana.

El valle del río Almanzora divide la provincia de Almería de este a oeste, quedando al sur dos terceras partes del territorio.
En la cabeza del valle, entre las sierras Filabres y Estancias, la Res Publica Tagilitana, desconocida hasta reciente fecha, ofrece testimonio sobre la romanización de esta zona.

Una inscripción, encontrada en 1976, lugar llamado la Muela del tío Felix, sobre el mismo cauce del río, como a un kilómetro del pueblo de Tíjola, certifica una RESPUBLICA TAGILITANA.

"VOCONIA AVITA, HIJA DE QVINTO, CONSTRUYO PARA SU REPVBLICA TAGILITANA VNAS TERMAS EN SV TERRENO Y CON SU DINERO ORGANIZO UNOS JUEGOS CIRCENSES Y DIO UNA COMIDA PARA LA CONSERVACION Y USO PERPETVO DE LAS TERMAS DIO A LA REPUBLICA TAGILITANA DOS MIL QVINIENTOS DENARIOS"

El texto de esta inscripción tal vez pueda datarse a finales del siglo I de C. Es sumamente informativo de la importancia de este lugar .El municipio romano era TAGILIS; si bien la zona romanizada hubo de comprender desde Bayarque a Armuña, y extenderse más cauce abajo Purchena y Fines; llano o vega arriba, por Cela y Lúcar.

Bibliografía: M. Sánchez Mártinez, Tierra Urcitana, Almería, 1988, p. 24."

Los Celtas: ¿una cultura sin un pueblo?

Los Celtas: ¿una cultura sin un pueblo?

Foto: Caldero de Gundestrup. Localización: Pantano de Gundestrup, Dinamarca, Museo nacional de Copenhague, Cultura La Téne. Siglos III-II a.C., 35 cm. de alto, 70 cm de diámetro, peso 9 Kg. Plata. Las enigmáticas representaciones que componen su decoración hacen de esta pieza una de las más importantes de la protohistoria europea. Durante mucho tiempo se pensó que se trataba de un objeto fabricado en la Galia, sin embargo, actualmente se piensa que procede de un taller celta de Europa Oriental. Posiblemente se trate de un trofeo de guerra danés, que fue arrojado como ofrenda al pantano. Las placas de plata repujada cuentan una enigmática historia de animales, hombres y seres fantásticos.

Por Pablo Rodriguez Leirado.

Presentamos un breve resumen histórico de esta singular etnia, con raíces en países tan diversos como Escocia, Irlanda, Gales, la Isla de Man, Cornualles, Bretaña, Asturias y parte del norte de Italia.

Quiénes eran los celtas.

Procedían originariamente de Asia y formaron el tronco, como miembro del pueblo indogermánico, que se estableció en el occidente de Europa, en el siglo XX a.C. ya habitaban el centro y norte de Europa. Para el año 1000 a.C. se extendieron por las Islas Británicas, norte de Francia, parte de Suiza y norte de Italia. Invadieron España en el siglo IX a.C. Su lengua era indoeuropea, de la cual se conservan escasos registros literarios.

Para el siglo IV a.C. fueron desplazados del centro y norte de Europa, a consecuencia de las llegadas de otros pueblos, los grupos germánicos

Desarrollaron las denominadas culturas de Hallstatt y La Tène. La primera se manifestó en el primer período de la Edad del Hierro. Tomó el nombre de una localidad de la Alta Austria. Se originó a partir de la Edad del Bronce, en donde el hierro sustituyo al otro material en la fabricación de elementos como espadas, puntas de lanzas, hachas agujas, recipientes, cuchillos y puñales.

La Tène es la cultura celta de la segunda Edad del Hierro estructurada en tres o cuatro períodos. Se desarrolló entre la Hallstatt y la conquista romana (450 a 50 a.C.). Aquellos que compartieron esta civilización se destacaron por la elaboración de elementos como grandes espadas, escudos alargados, grandes hebillas, fíbulas, construían sus fortificaciones en las cumbres y acuñaron su propia moneda.

Los monumentos más característicos de los Celtas eran los Dólmenes (del gaélico tohl: mesa y maen: piedra), Menhires (del gaélico maen: piedra y hir: alta o erguida), Trilitos. Los primeros describen un megalito compuesto por una roca plana, en forma de laja, puesto horizontalmente sobre dos o mas pilares verticales de piedra; los otros se refieren a una roca aislada de tres a ocho metros de alto. También se destacaron las imponentes tumbas megalíticas desarrolladas en las modalidades de atrio, de galería, de portal o la combinación de estos. Una consideración especial merece la célebre y misteriosa formación de alineamientos megalíticos de Stonehenge, a 13 km. al norte de Salisbury, una ciudad del condado de Wiltshire, al sur de Inglaterra. Excavaciones y mediciones con carbono 14 demostraron que posee una historia excepcionalmente prolongada de uso como centro ritual o religioso. Su construcción abarcó cinco etapas, donde la primera tuvo inicio en el 2800 antes de Cristo.

A diferencia de los romanos, que construían sólo dentro de los límites de la ciudad y cerca de sus famosas rutas –como la Via Apia-, los Celtas construían en torno a la naturaleza, por eso vivían más en contacto con ella.

También fueron portadores de la denominada cultura urnenfelder o "campos de urnas". Habitaban en poblados situados en montículos de fácil defensa, llamados - en Galicia - castros, con las viviendas distribuidas irregularmente. Su economía era cerrada, pastoril y ganadera

Los guerreros y pastores estaban organizados en una gran variedad de tribus, clanes y grupos. Socialmente se desarrollaron progresivamente, diferenciándose en clases sacerdotal (druidas), nobles, comerciantes y campesinos.

Dime que festejas y te diré quien eres.

Los días especialmente significativos para un pueblo dicen mucho de él. El 1° de SAMONIS, que significa "reunión", y es el equivalente a nuestro primero de noviembre, los celtas iniciaban el año. La llegada del cristianismo lo transformó en el día de Todos los Santos (y todos los Difuntos). SAMONIS se hizo samuin o SAMAIN en irlandés antiguo, y samhain [sâuñ] en el moderno.

Ese día, además, se celebraba el encuentro amoroso, a orillas de un río, de Morirîganî con Teutatis, el Dios de la Tribu, padre de los hombres y señor del mundo inferior. Ella era la diosa única céltica, en su aspecto de señora del mundo inferior y de la guerra, "la Reina de espectros". La versión de esa pareja para los irlandeses eran Morirían y Dagda; en las Galias (Francia) se llamaban Sucellos y Herecura; y en Hispania, Endovellicos y Ataicina. La cita amorosa tenía una consecuencia importante, pues la diosa le proporcionaba a su amado los secretos para salir victorioso en la próxima batalla mítica.

Para el folklore, Hallowe’en, recuerda que es, en el hemisferio norte, el comienzo del año oscuro. Los celtas, como otros pueblos antiguos, empezaban los ciclos temporales por la mitad oscura: la jornada tenía su inicio con la caída del sol y el año con el principio del invierno (boreal).

Un punto de vista interesante para tener en cuenta es que este festival se asociaba con el aire. Agua, fuego, tierra y aire no eran solo los elementos fundamentales de los griegos presocráticos, sino que como categorías de aprehensión de la realidad fueron de todos los indoeuropeos y también de muchas otras culturas.

Las otras festividades celtas eran: Ambiwolkà ("circumpurificacion"), hacia el primero de febrero, correspondía al agua. Belotenià ("fuego brillante"), que giraba en torno de los fuegos de primavera, el 1° de mayo, una fiesta aún celebrada el siglo pasado por los campesinos de Europa como la fiesta de los Mayos y hoy curiosamente reciclada en el día del Trabajo. Lugunàstadà ("matrimonio de Lugus") era la celebración del matrimonio sagrado del dios-rey Lugus con la Tierra el 1° de agosto. SAMONIS tenía que ver con el aire, es decir, con los espíritus.

Una herencia más fuerte que la espada.

El impulso romano de un lado y de otro el germano, quebrantó el imperio de los celtas en la Europa central hasta someterlo. Quedaron en las costas occidentales con sus caracteres vivos aunque dominados.

Una característica que facilitó su dominio pero que, a la vez, permitió la continuidad de su cultura, fue la ausencia de un verdadero estado celta a causa de la primacía de las estructuras tribales y familiares. Esta división los hacía militarmente débiles ante invasores bien organizados, como por ejemplo los romanos –a los que sin embargo les llevó años conquistarlos -, paradójicamente sucedía lo contrario con las costumbres y los valores, protegidos de influencias externas por los fuertes vínculos parentales, en donde el clan estaba por encima de toda organización estatal, y unificaba y cobijaba a sus miembros.

Por eso no resulta extraño que los pueblos con influencia cultural celta conformen distintos estados y hasta hablen diferentes idiomas. Esa antigua unión se manifiesta entre los diferentes intérpretes de la actualmente denominada música celta, ya que no comparten la nacionalidad ni la lengua, pero conforman una misma cultura, por ejemplo: The Chieftains, Carlos Núñez, Loreena McKennitt, Scottish Pipes & Drums, Edimburgh Military Tattoo, Tannahil Weavers, Battlefield Band, Milladoiro, Lyam O’Flynn, Planxty, Real Banda de Ourense, Bothy Band, Silly Wizard, Clannad, Altan, Xeito Novo, entre otros

La unidad se manifiesta en el folklore, en el sentido religioso de los aspectos naturales panteístas, que el cristianismo aprovechó con certeza a la hora de la conversión de estos pueblos, y en los inmortales temas artísticos.

¿Quienes eran los Celtas?

La ancestral cultura de los celtas dejó una notoria y silenciosa influencia en todo el mundo occidental y que hoy en día se está descubriendo.

"Llevamos la fuerza del jabalí y la sabiduría del unicornio" McCamb.

Los druidas, el estrato de mayor influencia y poder entre los celtas, sabían leer y escribir griego y latín (como los antiguos sacerdotes egipcios), sin embargo optaron dejar por vía oral, en hermosos versos, la crónica de la existencia de su pueblo. Este fue uno de los principales motivos por el cual no se ha considerado la magnitud, en buena parte de los libros de historia, del importante legado celta que fundamenta notablemente la sociedad occidental, ya que los mismos celtas antiguos no creían –o no formó parte de su tradición- en los documentos escritos.

Para ellos, la poesía, no sólo un recurso literario, sino también mnemotécnico ya que de esa manera intentaban fijar los detalles de las historias en sus memorias. Tan potente fue la tradición oral que ninguna de las historias, leyendas y leyes celtas fueron transcriptas hasta seis o siete siglos después del nacimiento de Cristo, labor que realizaron los monjes celtas irlandeses.

Estas leyes se basaban en un tipo de sociedad tribal, en ella los hombres eran, primordialmente, responsables el uno ante el otro más que ante una institución impersonal, como por ejemplo un estado, que quedaba relegado a un segundo plano. Por lo tanto un delito no era una ofensa civil sino la vulneración de un derecho privado, quien ofendía a otro pagaba su deuda a la familia de la parte injuriada, no a la sociedad. De no cumplir con estas obligaciones se recibía uno de los peores castigos: la discriminación de sus pares y sobre todo la expulsión del clan, que sólo un hombre tercamente obstinado podía arriesgarse a tan terrible consecuencia, un rasgo similar a los griegos que no concebían la vida fuera de la polis.

La estructura social de los diferentes pueblos, clanes y tribus estaba claramente diferenciada en tres estratos representados por los druidas, los nobles y el resto del pueblo. Esta clasificación es similar a la que efectúa Platón en la República, los tres estamentos en como se organiza la sociedad (que representan las tres partes del alma: la parte inteligible, la irascible y la concupiscible): los sabios – o filósofos-, los guerreros y los productores de riqueza, en estos últimos se incluyen a los comerciantes, artesanos y campesinos, ya sean ricos o pobres. Los sabios, los que conocen "la verdad", eran los encargados de dirigir la comunidad.

La elite celta.

Los bosques y las selvas inspiraban adoración y terror a las tribus célticas porque se las consideraba morada de los dioses. No es casualidad que a los integrantes de la clase sacerdotal se los llamara druidas, palabra de raíz céltica -"derb" y "dru" quieren decir roble- y significa "conocedores del roble" ya que practicaban sus ritos en medio de la espesura de los bosques. Allí celebraban asambleas, sentados en troncos sagrados, desde donde administraban justicia y decidían la paz y la guerra. Por otro lado es una antigua costumbre celta tocar madera ante el anuncio de un hecho ingrato, superstición que tiene su explicación en los robles azotados por los rayos y centellas en las tormentas, que como resultado indujeron a creer que estos árboles debían ser la morada de los dioses, de ahí el ritual de tocarlos cuando el peligro acechaba.

En realidad, el término "druida" hace referencia a una jerarquía - la superior - de las cuatro que existían en la casta sacerdotal de los celtas. Los integrantes de la categoría más baja eran los estudiantes o "amdaurs" (aspirantes a druidas), reconocidos por sus túnicas amarillas. En un orden de mayor importancia estaban los "vates", que se distinguían por utilizar el color rojo. El grado de mayor categoría no solo se manifestaba en la vestimenta, sino en las atribuciones y conocimientos.

A los "vates" se les debe buena parte de la trascendencia de los mitos, tradiciones, creencias y conocimiento de todo tipo de la civilización celta, ya que ellos eran los encargados de compilarlos para luego transmitirlo al pueblo. Además, practicaban la profecía, estudiaban filosofía, astronomía, medicina, música y oratoria. En una etapa más avanzada, luego de una compleja ceremonia de iniciación, podían usar el color azul, que revelaba que habían accedido al nivel de los bardos. Ellos eran los encargados de amenizar las fiestas y celebraciones recitando, en prosa o en verso, las proezas de los guerreros y de cantar alabanzas a los dioses.

Finalmente, el rango superior, estaban los verdaderos druidas quienes vestían túnicas blancas. Se encargaban principalmente de realizar los sacrificios rituales y familiares y, sobre todo, eran los jueces supremos e inapelables. Era tal el respeto hacia ellos que no necesitaban usar armas para recorrer territorios pertenecientes a varios clanes.

Sus santuarios eran de piedra, organizados en forma circular y sin techo, para ver el firmamento y aún se conservan algunos al sur de Inglaterra, los templos o Dólmenes de Avebury y de Stonehenge, cerca de donde –según la leyenda- fue enterrado el rey Arturo.

Los druidas practicaban el culto a los antepasados, no temían a la muerte ya que creían en la trasmigración del alma, y –a pesar de que llevaban a cabo sacrificios humanos- predicaban el valor supremo del Bien. Este fue uno de los motivos por el cual los druidas, y también el pueblo celta, tuvieron "mala prensa" entre muchos escritores y cronistas –fomentada por la falta de tradición escrita de los druidas que hace prevalecer los juicios y opiniones de los griegos y los romanos-, aunque es bueno recordar que los romanos hacían sacrificios humanos en el siglo III a. C.

Uno de los tesoros más antiguos que se conservan de los monasterios celtas cristianos de Irlanda es el libro de Durrow. Un manuscrito del siglo VII d.C. de 23 x 13 cm. Reproducción de una página conocida como "tapiz" por su parecido con los ricos tapices persas.

Julio César, en su obra, "La guerra de las Galias", manifiesta que "querían persuadir a sus discípulos de que las almas no mueren, fijando que semejante doctrina, seguida de sus corolarios, conduce a la virtud por el desprecio de la muerte". Además de esta particular apreciación, César proclamó el exterminio de esta religión a la que calificó de "bárbara e inhumana". Hay que tener en cuenta que los druidas eran quienes podían haber convertido y animado a estos pueblos a constituirse en una unidad política que, evidentemente, hubiese contrariado las ambiciones del famoso conquistador romano.

Sin embargo, mediante una paciente labor, se ha ido reconstruyendo la historia celta a tal punto que hoy se pueden conocer aspectos bastante puntuales de su cultura.

¿Y cómo era el pueblo?

Los celtas eran entusiastas degustadores de los placeres de la buena mesa. El vino era la bebida de las clases más altas pero el pueblo tomaba corma, que era cerveza de trigo mezclada con miel, muy utilizada en los banquetes, los cuales eran muy frecuentes en tiempos de paz. En estos festines los bardos tocaban sus liras y cantaban canciones sobre trágicos amores y héroes muertos en combate. Para comer utilizaban los dedos y ocasionalmente se acompañaban de un puñal para los trozos de carne difíciles de cortar. Su comida típica incluía cerdo cocido, buey, vaca y jabalí, todo ello acompañado con miel, queso, mantequilla y, por supuesto, corma –cerveza- y un buen vino.

También eran muy aficionados a un juego de mesa llamado fidchell, parecido al ajedrez, aunque se jugaba con estacas. Admiraban la artesanía experta y las hazañas intelectuales –sobre todo cuando se exhibía una prodigiosa memoria-. Tenían el ideal de una sociedad heroica, pero vivieron como prósperos ganaderos y agricultores, ocupados a menudo en el robo de ganado.

En general, como principal característica de su aspecto físico, eran altos de cabellos castaños y ojos grises. La barba larga era común, al igual que los bigotes espesos y caídos. Las mujeres trenzaban sus largos cabellos y a veces lo recogían en complicados peinados, eran generalmente aficionadas en exceso a los adornos, utilizaban collares, brazaletes y pequeñas campanas que cosían en los bordes de sus túnicas. También llevaban capas con dibujos de rayas o cuadros de brillantes colores, quienes tenían mayores recursos las usaban con bordados de oro y plata. Los hombres utilizaban un collar en el cuello llamado torques, que de acuerdo al status social era de bronce, plata u oro.

Se cuidaban en su apariencia ya que la obesidad era algo repugnante para los celtas. "Tratan de no engordar ni de ponerse panzudos", escribió el griego Estrabón, "y ningún joven es perfecto si excede la longitud fijada del cinturón.

Habitaban en aldeas situadas en zonas elevadas para facilitar su defensa en caso de ataque, y se denominaron castros, que los romanos llamaron oppida u oppidum. Estos asentamientos estaban fortificados con paredes macizas de tierra, trabadas interiormente con soportes de madera, y con su parte exterior rodeada por un foso. En el interior se construían chozas adosadas a la muralla, lo cual les proporcionaba una mayor solidez. Las casas generalmente eran de forma circular y se hallaban dispuestas sin ningún orden establecido en la ciudad. Además efectuaban numerosas construcciones de carácter religioso fuera de los límites de los castros y en torno a la naturaleza, por ello vivían muy en contacto con ella. Estos monumentos eran llamados Dólmenes, Menhires, Trilitos, construidos sobre piedra, terminados sobre dos columnas y una piedra grande en forma horizontal que le daba terminación.

Eran un pueblo guerrero por naturaleza, capaces de luchar de manera muy ruda unos contra otros por un insulto o por el simple placer del combate. Las mujeres eran tan belicosas como sus maridos, "toda una tropa de extranjeros sería incapaz de oponer resistencia a un solo galo si éste llamara a su mujer en su ayuda", según advertía el romano Ammianus Marcellinus a sus compatriotas. Esta ferocidad era alimentada por los druidas en tiempos de guerra mediante los citados sacrificios humanos, destinados a impresionar y asustar – como demuestran los cronistas griegos y latinos- a sus enemigos. Pero fueron conquistados por los romanos porque carecían de una estrategia militar, peleaban llevados por su fervor guerrero, a tal punto que tenían la costumbre de pelear sólo con sus armas, un cinturón y su torques.

Sin embargo tardaron años en derrotarlos y nunca pudieron dominarlos completamente porque mantuvieron su cultura viva, su amor a la libertad, a su tierra y sus clanes. Sentimientos que se trasmiten en el arte, los mitos y las leyendas, y de manera muy especial en la música de sus gaitas, un instrumento emblemático de estos pueblos, ya que para poder apreciarla en su plenitud hay que tocarla al aire libre. Los acantilados, ante el escenario inmenso del mar, y las altas montañas son el marco ideal para que su voz, extrañamente alegre y melancólica a la vez, resuene en los valles o en las cumbres e inunde de una dulce placidez el alma humana.

La expansión de los Celtas.

Además del enorme territorio que ocuparon en el pasado, se constituyeron en las raíces de pueblos tales como Escocia, Irlanda, Gales, la isla de Man, Cornualles, Bretaña, Asturias, Galicia y parte del norte de Italia.

La capacidad guerrera de los pueblos que conformaron parte de esta etnia les permitió ocupar la parte central de Europa durante 800 años, entre 700 a. C. y el año 100 d. C., y luego extenderse desde Irlanda hasta las costas del Mar Negro. Todos estas tribus y clanes están abarcados en la denominación de celtas, nombre que, paradójicamente, jamás utilizaron para ellos mismos. La designación que los unifica como grupo humano proviene de otras culturas. Por ejemplo los antiguos griegos en un principio los denominaron Hiperbóreos, y desde el siglo V a. C. pasaron a ser Keltoi, posteriormente Keltai y también los llamaron Gálatas, que significa altos y nobles.

Los Gálatas: Celtas que se fueron al oriente.

En el este europeo las tribus celtas habían llegado al Danubio, cuando bajaron hasta Bulgaria se encontraron con Alejandro Magno, que realizaba una campaña militar en esa misma zona. El célebre macedonio recibió una embajada en el 335 a. C. e intercambió tratados de paz con ellos. El juramento de los celtas estipulaba que la alianza con Alejandro existiría hasta que "el cielo se desplomara". En Irlanda, 1000 años después, los celtas utilizaban esa misma fórmula para dar su palabra de honor: "nosotros guardaremos fidelidad a menos que el cielo caiga y nos aplaste o que la tierra se abra y nos trague o que el mar se eleve y nos sumerja". De estos juramentos –y otros similares- se desprende la creencia que sólo temían a que el cielo cayera sobre sus cabezas.

Después de la muerte de Alejandro, en el 323 a. C., su enorme imperio se fragmentó, por lo tanto también se debilitó, y dejó las riquezas de Grecia al alcance de los guerreros celtas que por ese motivo avanzaron hacia el sur.

En el año 279 a. C. los griegos llamaron Gálatas a los celtas que amenazaron el santuario de Apolo, en Delfos. El ataque fracasó por una combinación de resistencia griega y desastres naturales, según contó el historiador griego Pausanias, consistentes en un terremoto acompañado por rayos, truenos y una terrible tormenta seguida de una cruda noche de heladas y nevadas, además del desprendimiento de rocas de las montañas. El mismo jefe de los gálatas, Brennos, resultó gravemente herido en el asalto a Delfos y, desesperado, se suicidó –bebiendo una gran cantidad de vino puro, escribió Pausianias-. Estos celtas causaron una enorme impresión en los griegos, que describen su bravura con admiración: "tanto desprecian la muerte que combaten desnudos a excepción de un cinto".

El resto del ejército se replegó y cruzó el estrecho de los Dardanelos hacia Asia Menor y allí establecieron el reino de Galacia. El nombre servirá para referirse tanto a los celtas orientales (especialmente a los que se establecieron en el Asia Menor, en el curso del Halys, actual Kizilirmak), como a los occidentales. Posteriormente Polibio emplea el nombre de celtas o gálatas para indicar a los celtas cisalpinos o los trasalpinos. El equivalente latino de Gálatas es tal vez Galos (galli), que aparece medio siglo más tarde. Se usa para la Galia Cisalpina (actual territorio del norte de Italia) y Trasalpina (actualmente Francia, Paises Bajos y la zona alemana al oeste del Rhin). Sin embargo se utiliza el nombre de Celtas (en latín Celti) especialmente para los trasalpinos.

La Italia céltica.

En realidad los galos cisalpinos fueron las tribus celtas que atravesaron los Alpes –los que quedaron del otro lado se llamaron trasalpinos- para atacar Italia y saquear en el año 390 a. C. la ciudad que posteriormente fue la capital de un imperio que los conquisto: Roma. Anteriormente habían llevado el conocimiento del hierro y extendido su uso a la zona situada al norte de los Alpes.

Después del saqueo se establecieron en el norte de Italia, pero antes de abandonar Roma exigieron que la ciudad pagara un rescate en oro por su liberación. La última humillación a la que sometieron a los romanos fue disponer su propio sistema de pesos para determinar la cantidad del pago; cuando el enviado especial romano se quejó de que los pesos celtas eran mayores que los suyos, el jefe galo arrojó su propia espada a la balanza y de manera arrogante exclamó "¡Ay de los vencidos!" –expresión, según relata Tito Livio, "intolerable para los oídos de un romano"-.

Pero sobrevino la venganza romana, aunque 150 años después, cuando los vencieron en la batalla Telamón y conquistaron el norte de Italia. Polibio, que relata el cruento hecho, comenta que le llamó la atención que pelearan desnudos –como a Pausianias en Grecia y a Julio César en la Galia-, cuestión que atribuyó a la desesperación de verse próximos a la derrota y así luchar con un furor inusitado. Lo cierto es que esa era la costumbre celta, luchar sólo con las armas por una cuestión de bravura, descripción que se repitió en numerosos lugares más, salvo en el norte de Europa, por obvias razones climáticas.

La Galia

Julio Cesar incorporó el resto de la Galia en una guerra que duró del año 58 al 51 a. C., y que fue especialmente sanguinaria, como la toma del oppidum –nombre latino para los poblados galos- de Avaricum, que de los 40.000 habitantes que tenía sólo escaparon 800. La contienda quedó definida con la caida de Alesia (52 a. C.) y la rendición del principal jefe galo, el legendario Vercingétorix.

En el año 121 a.C., para resguardar las comunicaciones entre sus dominios de la Península Ibérica, los romanos tomaron la zona equivalente a la actual Provenza (Francia), que pasó a denominarse Galia Narbonense, en honor a Narbo Martius, quien fundó la primer colonia romana en las Galias.

Sin embargo, a pesar de la dominación, se considera que la sociedad gala vivió su apogeo económico y cultural durante los siglos I y II d.C. En el siglo V d.C. las invasiones del varias tribus germánicas (visigodos, burgundíos, francos, vándalos, etc.) desbastaron la Galia y se repartieron su territorio. La Bretaña Armoricana fue la única región en donde los celtas sobrevivieron medianamente libres.

La pequeña Galia

En Galicia algunos autores hablan de una población aborigen protocéltica (de origen común a los celtas) que el famoso arqueólogo e historiador Florentino López Cuevillas los denomina "Oestrimnios" que fueron conquistados por los celtas Sefes o Serpes, pueblo que ocupó Galicia y Portugal y que poseían como tótem la serpiente. Serpes en griego quiere decir serpiente, con esto vemos lo que parece una característica céltica: el nombre con el que finalmente son recordados proviene de otros pueblos. Con los Serpes se introduce en esta región la cultura de la Urnas de Vlenden-Bennghardt (una variante de las Urnenfelder), más adelante con la tribu de los Paledones se incorporó la de los castros.

Pero el desarrollo celta en Galicia fue interrumpido por la marcha de las cáligas –el calzado militar romano-, que para ese entonces ya habían pisoteado las cabezas de numerosos pueblos. Las legiones romanas penetraron en el territorio noroeste de la península ibérica, en el año 137 a. C., acaudilladas por Décimo –o Decio- Junio Bruto, proconsul de España Ulterior. Allí se encontraron con una manera de pelear semejante a la que enfrentaron en las Galias y en el norte de Italia, con igual fervor guerrero de sus hombres auxiliados por sus mujeres, los idénticos gritos de guerra (o aturuxos), armados con similares espadas hallstáticas de antenas, desnudos con sólo un cinturón y luciendo al cuello los mismos torques, protegidos con uno de los genuinos escudos celtas: la caetra y con el peculiar casco de La Téne. También tropezaron con el mismo símbolo áureo de siempre, de culto solar: el triskel celta, y la svástica de cuatro o más brazos, símbolo común a todos los pueblos célticos e indoeuropeos. El procónsul Bruto los denominó "gens bellicosissima".

Los romanos denominan a ese territorio Gallaecia (o pequeña Galia), al que consiguen dominar, en dos etapas, tras más de cien años de encarnizada lucha en el 25 a. de C. por Augusto. Después de la invasión de Decio Junio Bruto el territorio quedó dividido en dos partes: una que después se llamó Galicia bracarense y otra, al norte, que fue extraña a esa sujeción. La segunda conquista de Galicia fue dirigida por Julio César, en el año 61 a. C., nombrado pretor de España Ulterior. César buscaba nuevas campañas que aumentaran su prestigio militar y para ello recurrió a las deportaciones y asesinatos en masa hasta lograr su propósito.

Posteriormente pasaron y se establecieron numerosos pueblos que terminaron por configurar al pueblo gallego: los suevos, los visigodos, los árabes, las invasiones normandas y sarracenas, la integración –y también dominación- de los reinos leoneses, castellanos y finalmente el español.

Pero la historia, curiosamente, deparó dos nuevos aportes demográficos de origen celta. El primero para el año 550 de nuestra era, cuando llegaron al norte de Galicia centenares de refugiados Bretones (o Britanos), de las islas Británicas, que huían de la invasión anglosajona. Fundaron la ciudad de Britonia (o Bretonia, cerca de la actual Mondoñedo). Tuvieron un importante desarrollo, sus propios obispos entre los que se destacó el célebre Maeloc.

Un milenio después se produce la última migración céltica a Galicia que la emparenta aún más con Irlanda. En 1599 el Papa nombró arzobispo de Dublín al compostelano fray Mateo de Oviedo. A expensas del rey Felipe II el flamante arzobispo partió, de La Coruña, rumbo a Irlanda una expedición de 45 barcos, 3000 hombres, a la que siguió otra de 12 barcos y 800 hombres. Numerosos gallegos e irlandeses derramaron su sangre por la independencia de Irlanda, pero la rebelión fue derrotada por los ingleses. En 1607, cuando los jefes de las grandes casas o clanes, también llamadas "chieftains", O’Neill y O’Donnell tuvieron que rendir sus tierras al rey Jaime –o Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra-, se embarcaron rumbo al continente y muchas familias irlandesas son acogidas en Galicia, motivo por el cual causa sorpresa encontrar esos nombres, especialmente el último, en el norte de España.

No se puede dejar de remarcar la notable influencia que ejerció el santuario de Santiago de Compostela, no sólo en Galicia sino en todo occidente durante la Edad Media, y su relación con el panteísmo de la cultura celta. Este tema resulta de suma importancia e interés, más propicio para un desarrollo posterior en un artículo dedicado especialmente al tema.

Irlanda: país celta por excelencia.

Las leyendas irlandesas que se narran en el "Lebhor Gabhala Eireann", el "Libro de las Conquistas de Irlanda", cuentan las invasiones de los celtas a Irlanda por los denominados hijos de Milesio. Estas historias sobre el origen de los irlandeses han sido "interpretadas" de diferentes maneras, cuestión que ha provocado más de una disputa entre los historiadores, sobre todo por aquellos de origen inglés e irlandés, referida a la procedencia de los celtas de Irlanda. Los ingleses, con William Gandem a la cabeza, postulan que la invasión provino de Inglaterra -previamente llegados allí desde el norte Francia-. Los irlandeses, G. Keating y Edmund Curtis, dan diversos orígenes a la colonización céltica: directamente del norte o sur (de la parte atlántica) de Francia, de los Paises Bajos y del norte de España. Todas esta discusiones tienen un evidente trasfondo político en donde cada bando presenta sus pruebas que avalan sus teorías.

Lo cierto es que se reconocen dos grandes migraciones celtas a Irlanda. La primera fue cercana al año 1000 a C –según otros autores fue por el 1300-. La segunda, en los siglos IV y V a. de C., y se duda del lugar exacto de su procedencia, las posibilidades son del norte de España, sur de Francia o de Inglaterra, norte de Francia y Países Bajos. Con respecto a la versión que postula al norte de la península Ibérica, más propiamente de Galicia, se han descubierto en Irlanda numerosas hachas iguales a las que aparecieron en territorio gallego, entre otros hallazgos que llaman poderosamente la atención. También por el lado de las leyendas hay coincidencias ya que se considera que Milesio era descendiente de Breogán, un legendario rey celta gallego, supuestamente el creador de la famosa torre de Hércules (ubicada en la ciudad de La Coruña) en las regiones que los romanos identificaban genéricamente como el Finisterre.

Irlanda permaneció como el único territorio propiamente céltico, ya que no fue conquistada por los romanos ni por otro pueblo. Cuando en el 423 San Patricio cristianiza el pueblo celta, se produjo el primer cambio –o encuentro cultural- importante en la isla desde su colonización celta: la aparición de monasterios con reglas monásticas propias y una iglesia independiente de Roma. Ambos aspectos generaron una notable actividad religiosa e intelectual. Estos monasterios se convirtieron en verdaderos centros culturales y educativos, desde donde salieron numerosos monjes y misioneros que recorrieron toda Europa, entonces arrasada por la invasiones de tribus germánicas. Muchos pueblos recibieron la influencia cultural céltica de los monjes irlandeses, porque ellos fueron quienes transcribieron todas las leyendas, mitos y leyes celtas que estaban bajo la tradición oral.

Desde fines del siglo VIII se empiezan a padecer los saqueos de los noruegos. Brian Boru o Boroimhe (941-1014), rey de Irlanda (1002-14) contuvo estas invasiones, venció a los escandinavos en Limerik y liberó su país de una nueva invasión en Clontarf (1014) aunque murió en esa batalla, transformándose un héroe de características míticas.

Enrique II Plantagenet, rey de Inglaterra y señor de media Francia –uno de los reyes más poderosos de su época-, aprovechando las peleas internas invadió el último país celta libre en el año 1172 y obtuvo del papado la "concesión" del pueblo irlandés y la soberanía de su Iglesia.

Una represión continua en todos los campos, político, cultural, social, económico y religioso, ejercieron los ingleses, con mayor intensidad en el siglo pasado cuando un millón de irlandeses murieron a causa de la hambruna a que fueron sometidos, que sumado a una fuerte emigración provocó un notorio descenso demográfico. En 1916, en momentos que Inglaterra peleaba la Primera Guerra Mundial, una nueva sublevación se llevó a cabo, que si bien fue derrotada, obligó al gobierno británico a reconocer la autonomía en 1921. Este fue el inicio de un camino que concluyó en abril de 1949 con la declaración legal de la República de Irlanda y tomó el nombre de Eire.

Los Astures: siempre rebeldes.

Así se denominaba el pueblo celta que dio nombre a la región de Asturias, quienes junto a los cantabros, los galaicos y los vaceos se rebelaron contra los romanos en una guerra -que duró desde el 29 al 19 a. C.- en la que tuvo que intervenir el propio emperador Octavio Augusto. Del campamento Asturica Augustas (Astorga) salieron sus legiones y sus mejores generales, Lucio Emiliano, Cayo Furnio, Carisio. En el 19 a. C. el célebre Agripa, finalmente, logró imponerse aunque el espíritu de libertad estuvo siempre latente. Por ejemplo, cuando se sublevaron contra Nerón en el 54 de nuestra era. Por esa época se cristianizó el pueblo.

Luego de la invasión musulmana a la península ibérica en el 711, los Astures, acaudillados por el noble Pelayo, fueron los que iniciaron los 800 años de reconquista en el 718, y derrotaron a los árabes en el norte de Aseura - Covadonga en el 722. Pelayo fue proclamado rey, pero su estirpe se extingue pronto –con la muerte de su hijo Fáfila- y ocupa el trono Alfonso I (739-757). Un descendiente, Alfonso III, trasladó la capital de Oviedo a León, dando origen al Reino de León, que posteriormente formó parte de Castilla y luego de España.

Gales y Cornualles, los hijos del Rey Arturo.

A fines del primer milenio los celtas introdujeron, en Gales y en Cornualles, la técnica del hierro del tipo de La Téne. Con respecto a la procedencia céltica existe un conflicto de historiadores similar al de Irlanda, en donde influyen poderosamente los aspectos políticos. Algunos lo manifiestan el origen en Irlanda o de una migración de la Galia. Otros postulan la dependencia del territorio inglés.

Parte del territorio fue conquistado por los romanos y se retiraron en el 410. Esta región se encontraba habitada por dos ramas brython (el pueblo celta que dio nombre a las Islas Británicas): los Welsh y los Cornish. El cristianismo fue difundido por los monjes celtas irlandeses y adoptado en el siglo VI. Los clanes de pastores y granjeros sostuvieron luchas fronterizas constantes contra los reinos de la heptarquía anglosajona. De esa época viene la leyenda del rey Arturo y la Mesa Redonda, cuya capital Camelot proviene de Camulos, dios celta de la guerra. Se la ha situado en Cornualles, en el Somerset o en el país de Gales.

El rey Hywel Dda (910-950) unificó el país, codificó sus leyes y costumbres –serie de leyes jurídicas, religiosas e historia registrado en Laws of the Hywel Dda-, y otorgó protección oficial a los bardos, quienes habían de ser los propagadores de la cultura galesa. En 1282 el último rey galés, Llewelyn ap Gruffydd, fue derrotado y muerto por Eduardo I, quien por el Estatuto de Rhuddlan estableció en Gales el dominio inglés (1284) y en 1301 nombró a su hijo Príncipe de Gales (título que todavía llevan los herederos al trono de Inglaterra). El espíritu de resistencia se mantuvo en el campo, origen de numerosas rebeliones. La última gran sublevación fue la de Owen Glandower, que después de vencer a los ingleses en 1404 se proclamó rey, aunque tres años más tarde fue derrotado. Un descendiente suyo reclamó la corona de Inglaterra, Enrique Tudor y derrotó a Ricardo III en la sangrienta batalla de Bosworth (22 de agosto de 1485) dando fin a la Guerra de las Dos Rosas. En su hijo Arturo se cifraron las esperanzas galesas –que ya por su nombre honraba a un mito galés-. Sin embargo la muerte del anhelado príncipe (1502) frustró las ilusiones. Su hermano Enrique VIII incorporó Gales a Inglaterra, en 1536, cuando abolió la mayoría de sus leyes. La parte más importante de la nobleza se volcó hacia Londres. Gales se quedó con nobles de poca importancia y una gran masa de campesinos sin dirigentes. De esta manera los Tudor hicieron grande a Inglaterra y volvieron pequeña a su propia patria.

En 1914 la iglesia anglicana dejó de ser la oficial, y la iglesia calvinista metodista, muy nacionalista, se pudo desarrollar en libertad. En 1966 fue elegido Gwynfor Evans, el primer diputado nacionalista galés.

Bretaña, la parte gala de Francia (y la patria de Asterix).

Antiguamente se denominaba Armórica y fue ocupada por los galos, es decir los celtas, y recién conquistada por los romanos en el siglo I de nuestra era. Es la tierra de los famosos personajes de historietas, Asterix y Obelix, los guerreros galos invencibles.

Al igual que Galicia recibió varias migraciones de origen celta a lo largo de su historia. La más importante fue en el siglo V. Los brythons y los cornish emigraron de Cornualles y Gales como consecuencia de las invasiones de los anglos y de los sajones a Inglaterra. Se fusionaron con las antiguas tribus galas y conformaron los clanes Bretones, que terminaron por dar nombre a esta región.

En el siglo IX sus reinos autárquicos se unificaron en el liderazgo de Nomenoe (1087). Esto les permitió independizarse del dominio Carolingio y conformar, hacia mediados del siglo XI, el Gran Ducado de Bretaña, con capital en Rennes.

Constituyeron una monarquía en conflicto con los soberanos francos, pero se unió a la corona francesa por los enlaces matrimoniales de Ana de Bretagne con Carlos VIII (1491) y Luis XII (1499) de Francia. La incorporación definitiva llegó como resultado de otro casamiento: Claude, hija de Ana y Luis XII, con el heredero al trono de Francia, Francisco I (1532).

Actualmente en la parte occidental de Bretaña aún se habla una lengua céltica denominada Bretón.

Escocia, tierra de los héroes inmortales.

Cuando llegaron los romanos, comandados por Julio Agrícola (82 d. C.), estaba habitada por los Pictos o Pict al norte y por los Bretones al suroeste. En el año 563 San Columbano introdujo el cristianismo desde Irlanda. En el siglo VI los Escotos (Scott Gaël) del norte de Irlanda ocuparon el oeste y los Anglos el sureste. Estos cuatro pueblos, cuando se unieron, conformaron étnicamente el pueblo de Escocia.

En el año 852, Kenneth I, rey de Dalríada (un reino Scott), reunió a los Scott y a los Pict, creando el reino de Alba, origen del escocés. El nombre de Scotland (tierra de los Scott), hoy Escocia, se empezó a utilizar durante el reinado de David I (1124-1153). Este rey introdujo la organización feudal de tipo normando.

Eduardo I de Inglaterra la convirtió en un reino vasallo en 1275, hasta que una sublevación general en 1296 –encabezada por el célebre William Wallace- inició un largo conflicto que culminó con la victoria del rey Robert Bruce, en Bannockburn en 1314. Posteriormente el hijo de la reina María Estuardo, Jacobo VI –o Jaime I de Inglaterra- reunió las coronas inglesas y escocesas al morir sin descendencia Isabel I de Inglaterra en 1603. Durante el reinado de Ana Estuardo (1702-1714) fue proclamada la unión definitiva de ambos reinos –o según otros la sumisión escocesa- en el Acta de 1707. A partir de entonces se han sucedido varios movimientos independentistas escoces que claman por su libertad hasta el día de hoy, cuestión reforzada por poseer un idioma propio, el gaélico - escocés, que fundamentalmente se habla en las islas y regiones montañosas.

Isla de Man y su particularidad: el Manx.

Su población de origen céltico fue conquistada por los romanos por un período breve y también por los escandinavos. En 1266 pasó a poder de Alejandro III de Escocia y posteriormente fue dominio de varias familias inglesas, hasta que pasó a la corona en 1765 y se incorporó en 1829. Actualmente está administrada por un gobierno nombrado por la corona inglesa. Posee un parlamento propio y su sistema judicial autónomo. Parte de su población conserva el idioma celta denominado Manx.

¿Y actualmente?...

Debido a las múltiples migraciones y uniones con otros pueblos se hace evidente que no se puede afirmar la existencia de una raza celta. Por otro lado el concepto de raza ha sido últimamente abandonado por los antropólogos. Se considera más adecuado que la cultura, arte, tradiciones, música, leyendas, mitos, y la lengua son aspectos que, en su totalidad o la unión de alguno de ellos, definen a un pueblo o una etnia. En el caso particular de los celtas, constituyen la base cultural y étnica de varias naciones con identidad propia.

Bibliografía

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Diccionario enciclopédico Salvat. 1972 Barcelona, España.

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Binayán, Narciso."Un lento renacimiento", artículo del diario La Nación de Buenos Aires, Argentina.10/11/97.

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Hallados restos Teotihucanos y Aztecas en Ecatepec

Hallados restos Teotihucanos y Aztecas en Ecatepec

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) de México, 7 de enero de 2005

En la localidad de Ecatepec situada en el estado de México, en un lugar que estuvo situado a orillas del antiguo lago de Zumpango, se han hallado restos de lo que fue primero un lugar ocupado por Teotihuacanos y posteriormente por Aztecas de las clases sociales más bajas.

Los restos Aztecas están datados entre los años 1500 y 1521 de nuestra era, y corresponde a un área habitacional de familias de pescadores. Raúl García Chávez, el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México encargado de los rescates arqueológicos, comenta: “Lo interesante de este hallazgo fue que la casa donde vivían estas personas tenía por lo menos un temazcal, aunque se hallaron los restos de otra estructura que también pudiera haberlo sido, pero no pudo determinarse porque se encontraba totalmente destruido. Con los restos encontrados, se pretende recrear una caracterización epigenética, para poder determinar algunas características somatológicas de la población de la región, los principales rasgos de los habitantes y tratar de determinar si existen entre ellos lazos familiares o son individuos diferentes, lo cual resulta interesante en la medida en que la composición social de ese islote resulta muy heterogénea”.

Cerca de ese lugar, se ha hallado otra área habitacional datada de entre los años 150 a 200 de nuestra era, que corresponde a la época de máximo esplendor de Teotihuacán, y que parece fue utilizado por personas procedentes de Teotihuacán que se dedicaban a la pesca. Raúl García comenta: “Es muy obvio que la relación sociológica con la gran urbe era muy directa, no hay indicios de que la población fuera diferente de la del sitio. Seguramente se trata de una pequeña aldea de pescadores porque se han encontrado todos los aparejos que utilizaban en esa actividad, por ejemplo los fragmentos cerámicos que se usaban como contrapesos en las redes”.

Tanto en el área Teotihuacana, como en la Azteca, ha sido halladas tumbas, lo que realza la idea de que se convirtió en su lugar habitual de residencia.

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Los Aztecas. Ancestros y bases del complejo urbano mas grande del mundo: la ciudad de México.

Antecedentes históricos y geográficos.

Debemos pensar que para poder hablar de los Aztecas, debemos remontarnos un poco de tiempo atrás de ellos, de tal forma que, al menos, encontremos algunas de sus raíces... no es posible establecer nada seguro acerca de estos antecedentes, pero nos podrá dar una idea clara y una perspectiva de que la historia, aún cuando existen diferentes opiniones en las fuentes de información, únicamente difieren en fechas y pequeños acontecimientos que realmente no son de gran trascendencia comparados con lo que sucedió después de la fundación de la gran Tenochtitlan.

Cholula estuvo habitada, aproximadamente hasta el año 800 D.C., por gente teotihuacana que fue desalojada de allí por los olmecas (de origen popolocamixteco) que dominó durante unos 500 años y que pronto extendió su influencia hasta el centro de Veracruz; bajo su empuje cayeron la provincia cultural de Cerro de las Mesas y la región de los Tuztlas. Los habitantes nahuas de ambos lugares junto con los teotihuacanos (recientemente expulsados de Cholula), iniciaron una migración en masa, llamada "de los pipiles", y se establecieron en la región chiapaneca del Soconusco, de donde más tarde se movieron hacía Centroamérica, quedándose la mayoría en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua; pequeños grupos radicaron en Costa Rica y Panamá. Algo antes del año 900, una parte de los pipiles inició un movimiento migratorio hacía el norte y llegó a Tula, donde, bajo el nombre de "nonoalca" colaboró con los tolteca-chichimeca en la formación del imperio tolteca.

Hacía 900 D.C., se produjeron cambios en el clima de la región donde floreció la cultura proto-tolteca, cuyo centro fue probablemente La Quemada, al sur de Zacatecas, y esto originó la invasión de las tribus tolteca-chichimecas al Valle de México, se apoderó de Acolman y Teotihuacán y estableció su capital en el Cerro de la Estrella (cerca de Iztapalapa). Desde ahí realizó conquistas como la de las "Siete Cuevas" (Chicomóztoc), región situada entre Tula y Jilotépec, (antes propiedad de los otomíes) quizá a la caída de Teotihuacán. Esos tolteca-chichimecas que dominaron a los otomíes y se mezclaron con ellos constituyeron más tarde el imperio tolteca.

Un señor (rey) llamado "Topiltzin" decidió cambiar la capital de su imperio (tal vez a causa de la presión que desde Cholula ejercían los olmecas), primero temporalmente, a Tulancingo y después a Tula, sitio estratégico que le permitía dominar los valles del Mezquital y de México y que por su proximidad a la frontera con los indios bárbaros, le facilitaba detener sus incursiones.

Topiltzin tuvo un reinado muy próspero; fomentó la cultura y las artes, desterró los sacrificios humanos y trató de afianzar en su pueblo el culto a su dios "Quetzalcóatl" (Serpiente emplumada), pero esto disgustó a los tolteca-chichimecas que veneraban a Tezcatlipoca, deidad que exigía sacrificios.

Al producirse el colapso de Tula, bandas de bárbaros irrumpieron desde el sur de Texas hasta entrar al Valle de México en el siglo XIII, y sólo se detuvo ante la barrera montañosa del Ajusco, que vino a ser la nueva frontera mesoamericana entre los sedentarios y los nómadas, entonces los toltecas fueron desplazados del centro de México y se diseminaron.

Poco después los acolhuas fundaron el señorío de Huejotzingo, se fortalecieron y derrotaron a Cholula, fundaron la "república de Tlaxcala" (no el estado, sino el conjunto de cuatro señoríos: Tepetícpan, Ocotelolco, Tizatlán y Quiahuiztlan).

Mientras tanto, los chichimecas fundaban un señorío en la región tetzcocana, donde la civilización aumentó, tomando el idioma nahua y se volvieron sedentarios.

Todo lo anterior, nos da una gran idea de lo que sucedía en el valle de México antes de la llegada de los Aztecas, para lo cual, volveremos al pasado, en otro sitio, lejos del valle de México...

Los mexicas, nacimiento de los Aztecas y su viaje.

Los mexicas procedían, según parece, de un lugar llamado Aztatlan o Aztlán, que según varias leyendas significa "lugar de garzas", por lo cual, se les conoce mejor bajo el nombre de aztatecas o aztecas, aún cuando ellos preferían denominarse culhuas-mexicas.

Se dice que Aztatlan estaba situado en una isla de la laguna de Mexcaltitlan en la costa de Nayarit y que el grupo salió de ahí entre el año 890 y el 1111, atravesaron primero algunas regiones del norte de Jalisco y después, siguiendo el curso del río Lerma, partes de Guanajuato y Michoacán.

Los mexicas eran, según Sahagún, atlacachichimeca, es decir, "pescadores y cazadores", y no es posible reconstruir en detalle el itinerario que habían seguido hasta que llegaron a las inmediaciones de San Juan del Río, desde donde se cuenta con mas información hasta su llegada al Valle de México. Tenían por costumbre encender cada 52 años (duración de un ciclo en su calendario), un fuego nuevo; el primero celebrado después de iniciada su peregrinación fue el de Coatépec, en la región nor-oriental del Valle de México, en el año 2 caña (1163). Allí nació, según un mito, el dios Huitzillopochtli (Colibrí del Sur), hijo de Coatlicue que era un hechicero que rendía culto a Tezcatlipoca, era su caudillo y su dios más venerado. Después de él tuvieron otros, caudillos-sacerdotes hasta Ténoch, el último, quien auspició la fundación de Tenochtitlan y quién le dio su nombre; aunque también recibió el nombre de México, en honor de Huitzillopochtli o también conocido como Mexitlí.

A raíz de encender el fuego nuevo de 1163, los mexicas se trasladaron a Tula, y posteriormente se desplazaron a Apazco, por donde celebraron el siguiente fuego nuevo en 1215. Penetraron otra vez al Valle de México y se establecieron temporalmente en diversos sitios como Zumpango y Cuauhtitlan. Continuando su peregrinación llegaron a Ecatépec, bordearon el sur de la sierra de Guadalupe y arribaron a Tecpayocan, el actual cerro de Santa Isabel, cerca de los "Indios Verdes", en donde encendieron su tercer fuego nuevo en 1267. De allí, penetraron a tierras del señorío de Azcapotzalco, gobernado entonces por Acolnahuacatzin, quien les permitió avecindarse en sus dominios como tributarios, hasta que, cuando les gobernaba su primer rey Huitzilihuitl, entre 1273 y 1276, se establecieron en Chapultépec.

En realidad, desde su salida de Tula hasta su llegada a Chapultépec, los mexicas sólo permanecían, en calidad de "paracaidistas", unos años en cada lugar por donde pasaban, pues todas las tierras estaban ocupadas y nadie les quería como vecinos por ser muy pendencieros, practicar formas crueles de sacrificios humanos, y tener la costumbre de robarse a las mujeres casadas. En Chapultépec, sitio estratégico de fácil defensa, se sintieron al fin seguros y desde allí comenzaron a merodear por los lugares próximos, haciéndose, como siempre, odiosos a sus vecinos. Estos, cansados de soportarlos, formaron una coalición con casi todos los señoríos del Valle de México, encabezados por el de Xaltocan y, en 1319, lograron derrotarlos gracias a una estratagema urdida por los tepanecas: éstos les hicieron creer que necesitaban su ayuda militar para combatir a los de Culhuacan. Así lograron que salieran de Chapultépec todos los guerreros quedando sólo los ancianos, las mujeres y los niños, a quienes fácilmente pudieron aprisionar. Desmoralizados los mexicas fueron vencidos por los culhuas y quedaron como sus cautivos o siervos, confinados en Tizapan, lugar poblado de serpientes. Los de Culhuacan esperaban que éstas hiciesen perecer a muchos de los prisioneros, pero resultó que los mexicas consiguieron exterminarlas.

Más tarde, los culhuas, que sostenían una ardua lucha contra los xochimilcas, utilizaron a los mexicas como soldados mercenarios para vencer a sus enemigos y les ofrecieron la libertad a cambio de 8000 prisioneros xochimilcas. Por ser reducido el grupo mexica y no poder conducir hasta Culhuacan a los 8000 prisioneros, se contentaron con cortarles las orejas y llevar éstas, en sacos, a Coxcoxtli, señor de Culhuacan, el cual, horrorizado, les concedió la libertad y les permitió establecerse en Mexícatzingo. Edificaron allí de inmediato un templo en honor a Huitzillopochtli y pidieron a Coxcoxtli una hija "para tenerla como una reina y venerarla como una diosa". Sin saber que los mexicas se proponían desollarla accedió el señor culhua, e incluso aceptó la invitación que le hicieron para que él mismo fuera a reverenciarla. Cuando se percató de lo que habían hecho se enfureció e hizo que sus súbditos persiguiesen sin tregua a los mexicas y los arrojaran a los carrizales que había a orillas del lago, en donde encontraron refugio en un islote abandonado.

Fundación de Tenochtitlan.

En aquel islote fue donde, según la historia, vieron la señal expuesta por Huitzillopochtli: el águila devorando una serpiente sobre un nopal y empezaron a edificar Tenochtitlan en 1345. Doce años después otro grupo mexica se estableció en un islote contiguo, fundando Tlatelolco en 1357. Tenochcas y tlatelolcas quedaron sometidos al señor de Azcapotzalco, pagando en los primeros años tributos muy onerosos.

Ténoch conservó la suprema autoridad hasta su muerte en 1369. Dos años antes, en 1367, los mexicas conquistaron Culhuacan en provecho de Tezozómoc (señor Tepaneca, vecino de Huejotzingo y Tlaxcala), y los señores que allí reinaban encontraron asilo en Coatlichan. A la muerte de Ténoch, algunos nobles mexicanos fueron a solicitar a Coatlichan que un príncipe culhua, llamado Acamapichtli, viniese a residir en México, aunque todavía no con la calidad de rey, que sólo tuvo a partir del año de 1376.

Tezozómoc estimó conveniente convertir a los mexicas de soldados mercenarios en socios de sus empresas de conquista. Así, después que los Tenochcas conquistaron Culhuacan en 1367 y los tlatelolcas Tenayuca en 1371, alcanzaron el rango de señoríos Tlatelolco y Tenochtitlan: el primero, en 1375, con Cuacuahpitzáhuac como rey, hijo de Tezozómoc, quien gobernó hasta 1409 o 1418; el segundo, en 1376, cuando subió al trono Acamapichtli, descendiente de los antiguos señores toltecas de Culhuacan, lo cual habría de inducir a los Tenochcas a considerarse corno herederos de las posesiones que habían pertenecido al imperio de Tula.

Gracias a las conquistas de Acarnapichtl; -Xochímilco (1376), Mizquic (1378) y Cuitláhuac (1393)- quedó en poder de Tezozómoc el sur del Valle de México, excepto el señorío de Amecameca, aliado suyo. El último terreno que cayó en manos del señor tenochca fue el importante y extenso señorío de Cuernavaca, que se prolongaba hacia el sur, probablemente hasta el río Balsas, en el que abundaba el algodón, que ahora afluyó al Valle de México, utilizándosele para la fabricación de telas.

Acamapichtli falleció en 1396; le sucedió su hijo Huitzilihuitl (1397-1417), quien engendró un vástago, Moteczuma llhuicamina, con la hija del señor de Cuernavaca, en 1398.

Huitzilíhuitl derrotó a los xaltocameca en 1400, a los de Chalco-Atenco en 1410 y combatió a los de Tetzcoco en compañía del señor de Tlatelolco y de otros vasallos de Tezozómoc. Se convirtió en un auxiliar tan valioso para Tezozómoc, que éste le dio en matrimonio una hija suya, unión de la que nació Chimalpopoca, quien sucedió a su padre en el trono de Tenochtitlan en 1417, cuando apenas tenía 12 años.

A medida que Tezozómoc asoció más estrechamente en sus empresas a sus vasallos mexicas, fueron disminuyendo los onerosos tributos que al comienzo les impuso hasta que, cuando Chimalpopoca subió al trono, por afecto a él, suprimió esas cargas y permitió que los Tenochcas gozaran de una situación de privilegio, cosa que disgustó a una parte considerable de los tepanecas.

En 1418 Tezozómoc y sus aliados mexicas conquistaron Tetzcoco, ciudad que entregó aquél dos años después a Chimalpopoca. El tirano de Azcapotzalco, que murió en 1427, parece haber escogido como sucesor a su hijo Tayatzin, pero un hermano mayor de éste, Maxtla, le usurpó el trono. Poco después, al saber el usurpador que Chimalpopoca conspiraba, junto con otros señores, para derrocarlo y restablecer a Tayatzin, mandó encarcelarlo. Consideró esto el señor de Tenochtitlan como una terrible afrenta que lo indujo a darse la muerte. Entonces los Tenochcas eligieron rey a Itzcóatl, hijo de Acamapichtli y medio hermano de Huitzilihuitl.

Mientras tanto, Nezahualcóvotl que, tras la pérdida de su trono de Tetzcoco en 1418, había vivido exiliado entre los huejotzingas y tlaxcaltecas, con cuyos señores trabó amistad, consiguió ayuda militar de ellos y celebró una alianza con ltzcóatl. Luego, aprovechando el resentimiento que guardaban los Tenochcas por los agravios que Maxtla infirió a Chimalpopoca, emprendió una lucha contra Maxtla en 1427. Logró, con sus aliados, vencer a Azcapotzalco en 1428, merced a la ocupación previa de Tacuba que sirvió como "cabeza de playa" para el ataque de la capital tepaneca. Entonces parece que Maxtla huyó a Coyoacan, lugar donde había gobernado antes de convertirse en señor de Azcapotzalco, luego a Cuauhximalpan y después a Tasco, sitio en que murió en 143l.

Aunque había caído la capital de los tepanecas, Nezahualcóyotl e ltzcóatl, aliados ahora con el señor tepaneca de Tacuba, tuvieron que continuar luchando contra varios señoríos que habían formado parte de aquel imperio, y por eso les fue preciso llevar al cabo numerosas conquistas como la de Xochimilco en 1430 y la de Tetzcoco en 1431. En este año recuperó Nezahualcóyotl su trono y tres años más tarde se constituyo la Triple Alianza integrado por los señores de Tetzcoco, de Tenochtitlan y de Tacuba que, de común acuerdo, se repartieron los territorios hasta entonces sojuzgados y establecieron además el convenio de que los señoríos que posteriormente dominasen deberían pagarles tributo: dos quintas partes a Tetzcoco, otras tantas a Tenochtitlan y sólo una a Tacuba.

Las guerras Floridas.

Después de sojuzgado Azcapotzalco, los señoríos más poderosos del Valle de México fueron Tenochtitlan y Tetzcoco, gobernados por Itzcóatl y Nezahualcóyotl, respectivamente. Ambos emprendieron, en colaboración, una serie de conquistas. Ante todo prosiguieron la lucha contra los pequeños señoríos que habían dependido de Azcapotzalco y después ltzcóatl concentró sus esfuerzos en dominar las regiones occidental y meridional del Valle de México, gran parte del de Morelos y las tierras guerrerenses situadas al norte del Balsas, sometiendo a Tasco, Iguala y Tepecuacuilco.

Al apoderarse de Cuahuacan, quedó Itzcóatl dueño de la sierra de Monte Alto y tuvo el camino abierto hacia Xilotépec.

Aunque el poderío de los tlatelolca había disminuido, realizaron aún conquistas como la de Cuauhtinchan, al sur de Cholula, en 1438.

Nezahualcóyotl por su parte, se ocupaba en recuperar todos los territorios que habían pertenecido al señorío de Tetzcoco y en colaborar con Izcóatl en las conquistas que éste hacía en los Estados de Morelos y Puebla, como, por ejemplo, la de la región que se halla entre Cuauhltla y Huaquechula, y que le permitieron extender sus dominios hasta Izúcar. Ambos soberanos fueron los forjadores de la grandeza de Tetzcoco y Tenochtitlan y establecieron las pautas políticas y sociales que habrían de seguirse.

Muerto ltzcóatl en 1440, le sucedió Moteczuma Ilhuicamina, quien continuó la conquista, iniciada por su antecesor, del señorío de Xilotépec que se extendía a través del valle del Mezquital hasta Zimapan. De esta manera el río Moctezuma, límite actual de los Estados de Hidalgo y Querétaro, fue la frontera septentrional del imperio mexica y como tal quedó hasta la llegada de los españoles. Moteczuma también consolidó el dominio de las comarcas conquistadas por ltzcóatl en Morelos y Guerrero y, tras varios años de lucha, sujetó a los de Chalco-Arnecameca en 1465.

En 1450 Nezahualcóyotl emprendió una campaña siguiendo el trazo de la actual carretera que va de Pachuca a Tuxpan, lo que le permitió introducir una cuña que separó a los huastecos de los totonacos, impidiendo así una posible y peligrosa alianza de ambos.
Todo parecía sonreír a los tetzcocanos y Tenochcas cuando precisamente en ese año de 1450, comenzó una terrible hambre, provocada quizá por prolongadas sequías y cierta probable inexperiencia en las técnicas agrícolas, que los orilló a adoptar medidas desesperadas: la introducción de los sacrificios humanos en gran escala. Muchos mexicas se vendieron como esclavos a mercaderes totonacos por sólo 20 mazorcas.

Estimando los sacerdotes que tan terrible crisis se debía a que la tierra desfallecía porque le faltaba vigor para producir frutos y que el sol tampoco era capaz de infundirle vida, decidieron que ambos no estaban debidamente fortalecidos con la especie de vino generoso que era la sangre humana y que, en consecuencia, había que derramar ésta con mayor profusión multiplicando el número de víctimas.

Como los mexicas y tetzcocanos tenían un calendario según el cual el año constaba de 18 meses de 20 días y en cada veintena debía celebrarse por lo menos una fiesta en que se hiciesen sacrificios humanos, era necesario asegurar el abastecimiento oportuno de víctimas, por lo general prisioneros obtenidos en campañas, y éstas podían ya sólo emprenderse contra señoríos relativamente alejados del Valle de México porque éste y las comarcas circunvecinas habían sido ya conquistadas. Para evitar el peligro de que no las hubiese ni a tiempo ni en el número requerido, se llegó a un acuerdo con los señoríos de Huejotzingo y Tlaxcala, también azotados por el hambre, mediante el cual se establecía la "Guerra Florida" (xochiyáoyotl), que no tendría como fin la conquista de territorios al enemigo, sino sólo la lucha contra él, en lugares y tiempos determinados, con objeto de obtener prisioneros que unos y otros contendientes sacrificasen a sus respectivos dioses. No existía, pues, entonces, una enemistad real entre ambos grupos, sino un pacto cuyos resultados creían mutuamente benéficos. Sin embargo, esas luchas periódicas llegaron a producir la rivalidad definitiva entre ellos, sobre todo después que Moteczuma I venció a los chalcas en 1465 y extendió sus dominios hasta la Sierra Nevada, en donde empezaban los de los huejotzinga.

Como sí se hubiese acertado con la solución verdadera, en 1455 hubo frecuentes lluvias y cosechas abundantes. Los mexicas se sintieron más fuertes que nunca y se arrojaron impetuosos sobre las tierras más fértiles como si quisieran asegurar la obtención de tributos y evitar otra crisis como la sufrida.

Desde Izúcar se lanzó Moteczuma I, a través de Acatlan y Huajuapan, contra el poderoso señorío de Coixtlahuaca, habitado por nahuas, mixtecos y chocho-popolocas y gobernado por Atónal, último soberano de una dinastía de origen tolteca establecida allí después de la ruina de Tula. Este señorío se extendía hasta Tuxtépec y la costa al norte del Papaloapan. La pelea, que fue muy reñida, empezó en 1458 y terminó en 1461 con la victoria de los mexicas. Con ella y con la extensión previa de Nezahualcóyotl hasta Tuxpan, quedaron cercados los territorios dominados por los huejotzinga y los que tenían los totonacas en el norte de Veracruz. Desde Tuxtépec y Cozamaloapan fue fácil para los mexicas conquistar en 1463 la provincia de Cotaxtla, que llegaba hasta Chalchiuhcueyehcan (el actual puerto de Veracruz) , y no tardó en caer en sus manos Cuauhtochco (Santiago Huatusco, cerca de Cotaxtla).

Cuando al fin Moteczuma I, tras dos décadas de lucha, sometió a Chalco-Amecameca, surgió una cierta hostilidad entre Tenochtitlan y Huejotzingo que quedaban convertidos en estados vecinos, y se agudizó cuando los Tenochcas sometieron en 1466 al señorío de Tepeaca, el más fiel aliado de los huejotzinga. Atacando desde aquí y desde Cuauhtochco, se apoderaron los mexicas de Orizaba, estrechando aún más el cerco que rodeaba a huejotzingas y totonacas.

Las conquistas realizadas por Moteczuma le convirtieron en un soberano muy poderoso que recibía toda clase de tributos de los pueblos avasallados, entre ellos oro, jades, turquesas y ricas plumas, principalmente de la provincia de Tuxtépec, importante encrucijada comercial a donde llegaban desde el sudeste productos quizá hasta entonces casi desconocidos por los mexicas, como el cacao.

Moteczuma tuvo especial predilección por el valle de Morelos y escogió Huaxtépec como lugar de recreo. Aclimató ahí toda clase de árboles y arbustos traídos del centro y sur de Veracruz. En las peñas de Chapultépec hizo grabar su efigie, costumbre continuado por sus sucesores. llhuicamina dio al estado tenochca su forma política definitiva y bajo su reinado debió surgir el arte característicamente mexica cuyos mejores logros fueron de índole escultórica.

Al morir Moteczuma en 1469 fue elegido para sucederle Axayácatl, el primero de tres hermanos que reinaron uno tras otro. Ya éste se había distinguido al final del gobierno de Ilhuicamina en las campañas hechas en las comarcas de Cotaxtla Y Orizaba. Habiéndose sublevado esta última región, Axayácatl la reconquistó imponiendo un duro castigo a los rebeldes.

Esplendor del Imperio Azteca.

En 1473 tuvo una guerra con Moquíhulx, último soberano de Tlatelolco, quien había estado conspirando para formar una coalición contra los Tenochcas integrado por varios señores de los valles de México y Toluca. Denunció el complot a Axayácatl una hermana suya casada con Moquíhuix, ofendida por el abandono en que éste la tenía a causa de la preferencia que daba a otras mujeres. Sabedor de lo que contra él se tramaba, el rey tenochca atacó de improviso a los tlatelolcas, que se defendieron obstinadamente en su último reducto, el templo mayor. Moquíhuix pereció en la lucha y los tlatelolca quedaron sin soberano propio, obedeciendo desde entonces al de Tenochtitlan, hasta que se restauró la monarquía tlatelolca en 1515 con Cuauhtémoc, quien, años después, gobernó también en Tenochtitlan.

Resentido Axayácatl, por haber conspirado con Moquíhuix algunos de los señoríos independientes matlatzincas, otomíes y mazahuas del valle de Toluca, corno los de Toluca, Xocotitlan y Xiquipílco, los atacó y conquisto tras ardua contienda en 1480. Enseguida se enfrentó a los tarascos en los confines de los Estados de México y Michoacán, pero éstos acometieron con tal ímpetu desde las fortificaciones hechas de madera que tenían en Tajimaroa (Ciudad Hidalgo), que derrotaron al ejército mexica. Por primera vez encontraban los Tenochcas un enemigo irreductible. Para atajar la expansión de los tarascos en Guerrero, que ocupaban ya las tierras bajas de Michoacán y de la cuenca del Balsas, se adueñó Axayácatl de Oztuma en el noroeste de dicho Estado y estableció allí una guarnición. Realizó también otras conquistas de regiones situadas al norte del Balsas, cuya subyugación, iniciada por ltzcóatl, había sido proseguida por Moteczuma.

Aunque alguna fuente histórica atribuye a Axayácatl la conquista de Oaxaca, en realidad esta codiciada prenda cayó en poder de los mexicas bajo el reinado de Ahuízotl.

En 1479 se dedicó la "Piedra del Sol" o "Calendario Azteca", porque en ese año, equivalente en la cuenta indígena a 13 ácatl, se conmemoraba la creación del quinto sol, ocurrida en ese mismo signo.

Dos años después falleció Axayácatl y le sucedió su hermano Tizoc quien sólo gobernó cinco años, ya que murió envenenado en 1486. A pesar de que se le ha pintado como un rey cobarde, emprendió conquistas importantes, como la de la región de Nauhtla, Veracruz, efectuada coordinadamente con Nezahualpilli, hijo y sucesor de Nezahualcóyotl y también la reconquista de Yanhuitlan, Oaxaca. Además, en la "Piedra de Tízoc" aparecen otras victorias suyas, solo que en su lugar, como vencedor, figura el dios Tezcatlipoca.

Bajo Ahuízotl, sucesor y hermano de los anteriores, alcanzó el imperio mexica su máxima expansión. Como después de la gran hambre de 1450-54 cada nuevo soberano tenochca, al ascender al trono, iniciaba una campaña contra señoríos aún sin someter, para agregar más territorios al imperio y obtener suficientes cautivos con qué propiciar a los dioses, y como se acercaba además la dedicación del Templo Mayor, erigido en honor a Huitzillopochtli, se requerían numerosas víctimas. Para obtenerlas Ahuízotl hizo la guerra a los huastecos de la provincia de Xiuhcóac o Tziuhcóac (llamado por los españoles "Cicoaque"), y después a los zapotecas, logrando conquistar todo el valle de Oaxaca. De ambos sitios obtuvo innumerables prisioneros. Con el holocausto de no menos de 20,000 se solemnizó en 1487 la dedicación del Templo Mayor de Tenochtitlan. Aterrorizados ante el relato de esta hazaña inaudita, los habitantes de los más remotos confines de Mesoamérica, temblaron ante la posibilidad de que de entre ellos se reclutasen las próximas víctimas y el nombre del fiero monarca tenochca inspiró un pavor tal que todavía hoy se llama "ahuizote" a alguien a quien se teme constantemente o que produce una molestia continua.

Ahuízotl se lanzó de nuevo sobre los paraísos veracruzanos arrasando y diezmando pueblos que se habían rebelado. A las provincias asoladas se llevaron colonias mexicas que reforzaron el predominio de la lengua nahua. Sojuzgó también este rey la mayor parte del Estado de Guerrero, extendiendo los dominios de su imperio hasta la desembocadura del Balsas.

En 1486 las huestes mexicas se apoderaron del valle de Oaxaca y, siguiendo la ruta de la actual carretera, sometieron a Tehuantépec en 1498. Continuaron su marcha victoriosa por la costa del Soconusco hasta apoderarse de la actual población guatemalteco de Ayutla. La penetración de los "pochtecas" o comerciantes por tierras centroamericanas es prueba de que preparaban una próxima agresión, y es seguro que el sucesor de Ahuízotl se proponía conquistar a los quichés y cakohíqueles cuando llegaron los españoles. Un golpe en la cabeza contra un dintel de piedra al tratar de escapar de una inundación que se produjo en Tenochtitlan en 1502 causó la muerte al más temible conquistador mexica. Con él terminó la etapa de los grandes caudillos militares y se inició la de un monarca a punto de ser divinizado.

Le sucedió Moteczuma II Xocoyotzin, originalmente sacerdote modesto y humilde muy versado en su religión, a quien el poder ensoberbeció pronto y convirtió en una especie de sátrapa oriental. A él tocó sofocar serias rebeliones en La Míxteca y conquistar allí regiones que nunca antes habían sido sometidas. También bajo su reinado disminuyó aún más el poder de Tetzcoco que había empezado a declinar a la muerte de Nezahualcóyotl. El hijo de éste, Nezahualpilli, que heredó el trono a los ocho años de edad, quedó bajo la tutela de Axayácatl, y desde entonces los Tenochcas se consideraron como tutores de los tetzcocanos. Cuando llegó el momento de elegir sucesor, Moteczuma impuso a Cacamatzin, en 1516.

Moteczuma murió en 1520. Su imperio abarcó casi todo Veracruz, Puebla, Hidalgo, México, Morelos, gran parte de Guerrero y Oaxaca y las costas de Chiapas. Todo este territorio -más el reino tarasco- constituyó el núcleo de lo que fue la Nueva España y es hoy la República Mexicana. Dentro de aquél estaban enclavados, como señoríos independientes, Tlaxcala, Meztítlan, Yopitzingo y Tututépc.

Antecedentes de los viajes españoles.

Nuevamente, si retrocedemos unos cuantos años, vincularemos la llegada de los españoles...

Hasta cerca de México había llegado Colón en su cuarto viaje y tenido noticias de una región llamada Maya; y también habían recorrido parte del litoral mexicano los navegantes Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón en la expedición que hicieron en 1508 con el propósito de hallar un paso marítimo hacía el Asia. Pero las tierras del actual México no fueron verdaderamente descubiertas hasta que Diego Velázquez puso especial empeño en averiguar qué países se hallaban al occidente de Cuba.

La primera expedición organizada al efecto fue la que tuvo como jefe a Francisco Hernández de Córdoba y como piloto de las naves a Antón de Alaminos, que había acompañado a Colón en su cuarto viaje. Tres naves y alrededor de cien hombres formaron la unidad exploradora. Partieron los expedicionarios de Jaruco a principios de febrero de 1517, llegaron al cabo Catoche el primero de marzo. Ahí tuvieron un primer encuentro con los indios. Costeando, llegaron luego a Campeche y a Potonchán (cerca de Frontera, Tabasco). En este lugar fueron casi deshechos por los indígenas: más de la cuarta parte murieron en la lucha y los restantes, incluso el capitán, salieron heridos. Por esta causa decidieron regresar a Cuba. Desembarcados en la Habana, difundieron la noticia de su descubrimiento e hicieron abultadas relaciones de las cosas prodigiosas que habían visto: las grandes ciudades con casas como las de España, las extensas labranzas, las abundantes y ricas alhajas, etc. Poco después moría Hernández de Córdoba a causa de las heridas que recibió en Potonchán.

Con tan tentadoras noticias, la siguiente expedición no se haría esperar. Puso Velázquez al frente de ella a un hombre de su confianza, Juan de Grijalva, y éste consiguió reunir para llevarla a cabo cuatro navíos y unos doscientos hombres, entre ellos venían como capitanes Pedro de Alvarado, Francisco Montejo y Alonso de Avila, y como piloto Alaminos. La pequeña armada partió de Cuba el 5 de abril de 1518 y, arrastrada por las corrientes, arribó a la isla de Cozumel el 23 del mismo mes. Siguió después la ruta de Hernández de Córdoba hasta Potonchán, y recorrió un largo trecho de costa, deteniéndose en la laguna de Términos, bautizada con este nombre por creérsela un estrecho; en el río de Tabasco, al que se dio el nombre de Grijalva; en el río Jamapa, donde los expedicionarios tuvieron el primer contacto oficial con indios mexicanos representantes de Moteczuma, y en la isla de Sacrificios, que fue denominada así porque en sus adoratorios encontraron los españoles varios indios sacrificados. Desde aquí los expedicionarios siguieron recorriendo la costa hasta alcanzar la altura de Nauhtla, punto en que decidieron regresar a Cuba, adonde llegaron el 29 de septiembre, después de cinco meses de exploración y contratación. Con las dos expediciones quedó bastante bien determinada la mayor parte de la costa oriental de México y precisada en lo general la naturaleza de los pueblos que habitaban las regiones litorales y las próximas a ellas.

La conquista de todos los territorios que formaban el reino novohispánico al final de la dominación española, fue larga y no completa. En pleno siglo XVIII fueron reducidos el Nayarit y Nuevo Santander y al iniciarse la lucha por la independencia aún quedaban extensas zonas del Norte en posesión de los indios apaches.

Pero la conquista del núcleo territorial más habitado y en el que se hallaban establecidas las principales tribus indígenas sedentarias, es decir, las zonas central y sur del actual México, se consumó en poco tiempo y fue obra de tres caudillos: Hernán Cortés, Nuño de Guzmán y Francisco Montejo.

La expedición a México.

Vistos los buenos resultados del viaje de Hernández de Córdoba, decidió el gobernador de Cuba obtener autorización del rey para la conquista y colonización de las tierras descubiertas.

Mas como las gestiones para cerrar con el monarca la oportuna capitulación se prolongaban, pensó Velázquez en aprovechar el tiempo enviando una nueva expedición exploratoria, a la vez que mercantil, de la que esperaba un aumento considerable de las noticias ya adquiridas sobre los países a cuya conquista creía tener derecho.

No sin alguna desconfianza eligió a Cortés como capitán; los recelos de Velázquez aumentaron a última hora e intentó quitar el mando a su elegido e impedir su salida, pero Hernán Cortés, que estaba advertido, apresuró los últimos preparativos y se hizo a la mar antes que su jefe pudiera evitarlo. Para la expedición había puesto Cortés la mayoría de los recursos, de su propia hacienda o prestados: Velázquez y algunos amigos habían aportado la parte restante; los capitanes y soldados a las, órdenes de Cortés contribuyeron con las armas y caballos qué llevaban y aun con víveres para su sostenimiento. Cuando la expedición salía de Cuba, el 18 de febrero de 1519, componíanla cien marineros y quinientos ocho soldados, distribuidos en diez pequeños navíos: entre los capitanes de la fuerza militar figuraban Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid, Francisco Montejo y Diego de Ordaz.

Hasta Veracruz Cortés pasó rápidamente por la ruta de sus predecesores. Arribó a Cozumel, en donde tuvo la suerte de poder rescatara un español cautivo de los indios, cuya lengua y cuyas costumbres conocía, el diácono Jerónimo de Aguilar; se detuvo brevemente en Tabasco, lugar en que combatió con los indios y obtuvo, al hacer las paces con ellos, un presente de esclavas, entre las que figuraba Malinalli, llamada después Marina y Malinche, hija de un cacique costeño; Y poco después, el 21 de abril, a los dos meses aproximadamente de su salida, llegaba al primer objetivo importante de su viaje: el sitio de la costa en donde pensaba consumar la ruptura con su jefe e iniciar la conquista.

Desembarcando frente a San Juan de Ulúa, pone en ejecución sus planes. De acuerdo con la mayoría de sus soldados, decide lo que le estaba prohibido, que era poblar, y funda inmediatamente una ciudad, la Villa Rica de la Vera Cruz, cuyas autoridades, por él nombradas, le confieren poderes para llevar a cabo la conquista y le designan capitán general de las fuerzas que habían de acometerla. Contra tal decisión protestaron los adictos a Velázquez, pero Cortés hizo aprisionar a sus principales representantes y, los convenció luego de que le siguieron.

A los pocos días del desembarco, se presentó en el campamento español el gobernador de Moteczuma en aquella comarca, que ofreció a Cortés en nombre de su señor ricos regalos y víveres: el conquistador correspondió a ello con objetos europeos y para impresionar a los mexicas hizo un alarde militar, ordenando que fueran disparados los cañones y se lanzara al galope la caballería. Con estas demostraciones quería Cortés que se adentrara aún más en los indígenas la creencia, fundada en sus tradiciones, de que los españoles eran dioses. Sin embargo, los jefes mexicas, siguiendo instrucciones de Moteczuma, trataron de hacer abandonar al capitán español la idea de penetrar en el interior para entrevistarse con el emperador azteca.

La llegada de una embajada del cacique de Cempoala, contribuyó mucho a que Cortés pasara inmediatamente adelante. Mediante ella el jefe de la nación totonaca notificaba al capitán español que él y sus súbditos deseaban sacudir el yugo a que les tenían sometidos los mexicas, y que recibirían con agrado a los soldados hispanos en su capital. Cortés se dirigió enseguida a Cempoala y allí concertó una alianza con los totonacas, expulsó a los recaudadores de tributos de Moteczuma y mandó a sus soldados, con gran disgusto de los nativos, que derribaran los ídolos de los templos públicos. Una noticia valiosísima obtuvo del cacique de Cempoala: que eran muchos los pueblos sojuzgados por los mexicas, y que uno próximo y poderoso, la república de Tlaxcala, estaba en lucha permanente con el imperio azteca para conservar su independencia. Con esta información y la que ya poseía, pudo Cortés trazar su estrategia, que había de consistir fundamentalmente en buscar la alianza de los muchos pueblos enemigos de México con el fin de abatirlo.

Por entonces, llegó un emisario que comunicó a Cortés la noticia de que Velázquez había obtenido ya la autorización real para la conquista de México. El derecho estaba ahora categóricamente contra él; sólo lo ya realizado y, sobre todo, la consumación de la magna empresa que tenía entre manos podían disculparlo respecto del rey. Para defender su causa ante éste y pedirle que ratificara lo resuelto por los soldados de la conquista, hizo que el cabildo de Veracruz despachara procuradores o representantes a España, que llevaban como oferta al monarca todos los objetos de valor obtenidos de los naturales. Algunos velazquistas, en desacuerdo con esto, intentaron volver a Cuba para enterar a su jefe; pero Cortés descubrió la intriga, e hizo ahorcar a dos de ellos; y para cortar cualquier tentativa parecida, mandó hundir los dos navíos servibles aún.

Liquidado este asunto y tras breves preparativos, salía el capitán extremeño para Tenochtitlan a mediados de agosto de 1519. Componían sus fuerzas algo más de cuatrocientos soldados españoles y quizá otros tantos guerreros totonacas; en Veracruz quedaban los viejos y los enfermos. Llegó sin tropiezos a las proximidades de Tlaxcala, con la que deseaba concertar una alianza. Los cempoaltecas que le acompañaban se prestaron a servir de embajadores y cuatro de ellos pasaron a entrevistarse con los gobernantes de aquella nación. Mas, como transcurrieron varios días y no regresaran, Cortés decidió reanudar la marcha. Al parecer, los tlaxcaltecas decidieron seguir una doble política: la de negociar y la de guerrear, para enterarse bien de los designios de los españoles y para probar su fuerza; mientras negociaban, sostenían luchas que atribuían a generales desobedientes o a una tribu extraña como la de los otomíes. Hubo largos combates (del 31 de agosto al 7 de septiembre) con gran desgaste de los españoles, que no esperaban tan tenaz resistencia, llegando por tal motivo a desalentarse algunos. El capitán de los tlaxcaltecas, y héroe de las primeras, jornadas de la lucha contra las aguerridas huestes hispanas, fue el célebre Xicoténcatl. Alcanzada la victoria por los españoles, entraron éstos en la capital de Ocotelolco el 22 de septiembre. No derribó aquí Cortés los ídolos indígenas, pero sí prohibió los sacrificios humanos e hizo levantar altares públicos para el culto cristiano. El triunfo militar reportó a Cortés tres señalados beneficios: levantó la moral de su hueste, puso a los tlaxcaltecas incondicionalmente a su lado y aumentó los temores de los mexicanos.

Cuando Cortés acababa de obtener la victoria, llegaron a su campamento embajadores de Moteczuma con ricos presentes de su soberano y con el encargo de rogarle que renunciara a ir a México y de ofrecerle en concepto de vasallaje el pago de un tributo anual. Hernán no escuchó el ruego de los embajadores, ni tampoco las instancias que éstos le hicieron para que no se aliase con los tlaxcaltecas; pero sí siguió, contra el consejo de éstos, que tenían una emboscada, la indicación que le hicieron los enviados de Moteczuma para que pasase por la ciudad de Cholula. Acompañado por seis mil soldados tlaxcaltecas, y después de obtener el sometimiento de Huejotzingo al emperador de España, hizo Cortés su entrada en aquella ciudad. Con un plan muy premeditado se adentró en ella el capitán español, dejando a los de Tlaxcala, que eran enemigos de los cholultecas, en las cercanías. Dispuesto a evitar lo que creía que se preparaba contra sus fuerzas, Cortés, cuando llegó al centro de la ciudad, reprochó a los principales allí reunidos su "mala voluntad" e inmediatamente dio orden a sus soldados que disparasen contra los indios del lugar; los disparos sirvieron de señal para que los tlaxcaltecas se unieran a las fuerzas que estaban dentro de Cholula, la cual fue arrasada y saqueada en pocas horas; en dos, según dice el mismo Cortés, fueron muertos más de tres mil cholultecas.

Moteczuma no desoyó la advertencia. Accedió a que los españoles vinieran a México, se exculpó de lo ocurrido en Cholula y envió al conquistador algunos hombres principales de su corte para que le acompañasen en el viaje. Rechazó Cortés, por desconfianza, seguir el camino que éstos le indicaron, y pasando por entre los dos volcanes vino a dar a Itztapalapa, desde donde hizo su entrada en la capital azteca. Los españoles quedaron asombrados del espectáculo que ofrecía el Valle de México y su ciudad principal.

Cortés fue recibido por el emperador, quien agasajó a los españoles espléndidamente. Ya en su alojamiento, sintió el conquistador terrible preocupación por lo que había hecho, pues se había introducido en una enorme y desconocida ciudad, cuyos habitantes, sumamente aguerridos, podían aniquilarlo en poco tiempo, y decidió con el consejo de sus capitanes, para salvar la comprometida situación, apoderarse de Moteczuma y conservarlo como rehén. Así lo hizo, dando como pretexto la muerte de varios soldados españoles en Nauhtla, de la que culpó al emperador. Ni la justicia hecha en el cacique de dicho pueblo, Cuauhpopoca, sobre quien parecía recaer la culpa del ataque a los españoles, bastó para que pusiese en libertad al jefe mexica: lo mantuvo en prisión esperando que su vida sirviera para salvaguardar la de los conquistadores.

Mientras esto ocurría habían ido regresando varios grupos exploradores que, guiados por expertos mexicas, fueron enviados por Cortés para reconocer la tierra y saber de qué lugares extraían el oro los naturales. Los exploradores trajeron noticias de algunas regiones de Oaxaca donde abundaban los veneros auríferos; de Coatzacualco, en donde hallaron lugar apropiado para establecer un puerto, y de Pánuco; también consiguieron que varios caciques rindieron vasallaje al rey de España.

Para obligar más al emperador azteca y a sus súbditos, creyó conveniente Cortés pedirles ya el reconocimiento de la soberanía del monarca español. Le fue esto acordado, aunque de mala gana, por los señores mexicas, que consideraban improcedente tal acto mientras estuviese cautivo su jefe. También les pidió Cortés un cuantioso presente para enviarlo al soberano a quien rendían pleitesía, y recibió enseguida uno de los más ricos regalos hechos a la Corona castellana por los que habían de ser sus súbditos.

Al disgusto provocado por la prolongada prisión de Moteczuma, se sumó pronto el que produciría la prisión de algunos señores principales (Cacama y Cuitláhuac, entre otros) y las reiteradas exigencias de Cortés para que los mexicas abandonaran sus prácticas religiosas y se convirtieran al cristianismo. La destrucción por él ordenada, e incluso ejecutada, de los ídolos del Templo Mayor, elevó al máximo el enojo de los mexicanos, que aceleraron sus preparativos para combatir a los españoles.

Mientras Cortés conquistaba México, Velázquez preparaba la revancha. Organizó una poderosa hueste, compuesta por unos mil quinientos hombres, y la envió bajo el mando de Pánfilo de Narváez, quien traía el encargo de apresar a Cortés y enviarlo enjaulado a Cuba. Enterado Cortés de la llegada de Narváez, salió apresuradamente de México con trescientos cuarenta hombres a su encuentro. La diplomacia de Cortés, más que la fuerza, le valió la victoria. Con oro y promesas se atrajo a muchos de los soldados de su enemigo. También su habilidad militar contribuyó no poco al triunfo, pues supo buscar un momento propicio para atacar a los contrarias: una noche de lluvia en que éstos descansaban tranquilamente en su campamento de Cempoala. Se había librado Cortés de la amenaza velazquiana, pero su salida de México agravó aquí la situación de los españoles hasta hacerla desesperada.

Rebelión de Tenochtitlan.

Una nueva afrenta cometida por la desenfrenada soldadesca mientras su jefe se hallaba ausente, hizo explotar súbitamente la terrible carga de odio acumulada en el pueblo de Tenochtitlan por los sucesivos y crecientes ultrajes a sus veneradas instituciones. Habían obtenido los mexicanos permiso de Alvarado, sustituto de Cortés en el mando, para rendir el acostumbrado homenaje anual a Huitzillopochtli. Llegado el día de la celebración, los sacerdotes y los nobles indígenas, desarmados, porque esa fue la condición que se les puso para concederles el permiso, se aglomeraron en la plaza del Templo Mayor. Cuando la ceremonia se hallaba en su auge, y sin que hubiera motivo alguno, los españoles cayeron de repente sobre los asistentes y los pasaron a cuchillo; a la inmolación siguió el robo de joyas y atavíos. Cuando la noticia de tan feroz matanza se extendió por la ciudad, todos los hombres tomaron las armas y pusieron sitio al cuartel de las fuerzas cortesianas, donde éstas quedaron aisladas por completo.

Avisado Cortés de lo que acontecía, acudió rápidamente con los soldados que le acompañaban. Aunque le fue fácil entrar en la ciudad, nada pudo hacer para aliviar la situación. Para entonces, tenían ya los mexicas un caudillo prestigioso, perteneciente a la familia real, Cuitláhuac, que había sido puesto en libertad por Alvarado con el fin de que apaciguara a su gente. Cuitláhuac, por el contrario, enardeció a los combatientes y organizó y dirigió su esfuerzo bélico. Durante algunos días se lucho en torno al cuartel español con terrible fiereza. Quizá como último recurso, en un momento en que los mexicas intentaban asaltar ese reducto, Cortés hizo salir a Moteczuma a una de las terrazas para que tratára de calmar los ánimos de sus súbditos y les pidiera que diesen una solución pacífica al conflicto. La respuesta fue un ataque con toda clase de objetos arrojados, a consecuencia, del cual quedó mal herido el emperador. Poco después moriría; no se sabe si a causa de las lesiones recibidas, o sí a manos de los españoles, en la matanza de prisioneros hecha por éstos cuando abandonaron la ciudad de México.

A los pocos días de su retorno, Cortés comprendió que la única esperanza de escapar al exterminio total era salir como pudiera de la ciudad. E inmediatamente trazó el oportuno plan, que consistió en asegurar la evacuación de fuerzas por la calzada de Tacuba, cuyas cortaduras o zanjas hizo ocupar por retenes de soldados. Dispuestas así las cosas, emprendió la retirada en la oscura y lluviosa noche del 30 de Junio. Todo fue bien en las primeras zanjas; pero en las demás, que mediante un estratagema habían ocupado los mexicas, los españoles fueron atacados furiosamente por grandes contingentes enemigos que les causaron cuantiosas bajas. Un día después, al hacer el recuento de lo salvado, pudo Cortés darse cuenta de la magnitud de sus pérdidas: de unos mil soldados españoles, sólo quedaban alrededor de quinientos, y a la mitad, dos mil, se había reducido el número de los auxiliares.

Desde Tacuba inició Cortés inmediatamente la vuelta a Tlaxcala. Esquivó en su marcha todo lo que pudo la gran ciudad, y cuando ya estaba bastante alejado de ella, al entrar en el valle de Otumba, le salió al paso un numeroso ejército de Tetzcoco, con el que se vio obligado a combatir. En la lucha empezaron llevando los españoles la peor parte: pero habiendo podido reconocer entre los combatientes al jefe y portabandera de los tetzcocanos, y sabedores de la enorme importancia que la posesión de la bandera tenía para los guerreros indígenas arremetieron contra dicho caudillo y le arrebataron la enseña. A partir de entonces, los indios comenzaron a retroceder y terminaron por desbandarse. Sin más contratiempos ya, llegaron las fuerzas de Cortés a Tlaxcala, en donde fueron amistosamente recibidos y su capitán pudo curar las heridas que recibió en México y en Otumba, y vencer luego una grave enfermedad.

Conquista de México.

Cortés no se precipitó. Conociendo ya las serías dificultades con que tendría que habérselas para conquistar a México, no quiso dejar nada a la aventura y elaboró minuciosamente el plan de operaciones, que ejecutaría después punto por punto.

Mejoró y reforzó sus tropas españolas, haciendo traer de las islas armas y caballos; y luego las entrenó ocupándolas en reducir a los pueblos dominados aún por los mexicas: Tepeaca, Tecamachalco, etc. Hizo construir en Tlaxcala trece bergantines que destinaba al apoyo de las operaciones terrestres desde el lago. Y realizó una hábil labor diplomática para atraerse a los enemigos de México o para separar a éste de sus aliados.

Las fuerzas que llevarían a cabo la conquista estaban integradas por casi seiscientos soldados españoles, cuarenta de a caballo, y por un número de auxiliares indígenas que pasaba de los cien mil; pocos eran los cañones de que disponían: nueve y de pequeño calibre.

En México, Cuitláhuac, que había sucedido a Moteczuma, organizaba la resistencia y perseguía, en vano, la alianza con Tlaxcala y Michoacán. La desgracia vino por entonces a cebarse en la ciudad. A fines de año, una epidemia de viruela, enfermedad introducida por un esclavo negro de Narváez, diezmó la población y ocasionó la muerte del esforzado caudillo mexica. En su lugar fue puesto Cuauhtémoc, cuyo nombre significa en castellano "Aguila que cayó". Tenía a la sazón 25 años, era sobrino de los dos últimos emperadores y se había distinguido por su valor y decisión en la guerra contra los españoles.

Para ejecutar el primer punto de su plan, que era el sometimiento de los pueblos próximos a México, estableció Cortés su cuartel general en la ciudad de Tetzcoco, donde puso como cacique a un príncipe partidario suyo, Ixtlilxóchitl, aprovechando desavenencias habidas en la familia real. Desde allí fue cerrando el círculo en torno de México y reduciendo sucesivamente a los pueblos que él consideraba enemigos. Uno tras otro fueron cayendo en su poder: ltztapalapa, Chalco, Xaltocan, Azcapotzalco, Tacuba, Xochimilco, Cuernavaca, Coyoacán, etc.; en algunos de estos lugares, Xochimilco y Cuernavaca, la resistencia ofrecida por los naturales puso a veces en serio peligro a sus tropas. Por método, para aterrorizar, o por exasperación, Cortés arrasó los lugares que no se dejaron someter fácilmente y redujo a la esclavitud a muchos de sus habitantes. El capitán español extremó con todos su rigor, pues a uno de los suyos, Antonio de Villafaña, que había sido acusado por intento de conspiración, lo hizo ahorcar, y al morir ahorcado condenó también al heroico capitán Xicoténcatl, quien, por diferencias con los caciques tlaxcaltecas, se había separado del ejército.

A mediados de mayo, armados ya en Tetzcoco los bergantines, fue iniciado el ataque y sitio de la ciudad. Alvarado, Olíd y Sandoval, al mando de sendas columnas, debían avanzar por las tres grandes calzadas, y los bergantines proteger el avance de las fuerzas terrestres y paralizar la acción de las canoas indígenas. Los progresos de los sitiadores fueron lentísimos, pues los mexicas defendieron su ciudad heroicamente palmo a palmo, solían recuperar mediante contraataques nocturnos el terreno que perdían durante el día. Al correr el tiempo, la falta de agua y víveres los puso en la más extrema necesidad y las enfermedades y el hambre comenzaron a hacer estragos entre ellos. Sin embargo, todavía de vez en cuando reaccionaban enérgicamente y lograban poner en apuros a sus enemigos; Cortés mismo estuvo a punto de ser hecho prisionero por los sitiados. A los tres meses la resistencia se había vuelto imposible; los defensores de la ciudad estaban ya acorralados en un pequeño reducto, en el barrio que hoy lleva el nombre de Tepito y en Tlatelolco. Pero Cuauhtémoc, que era el alma de la defensa, no quería admitir las ofertas de paz que Cortés le hacía. Un día, el 13 de agosto, cuando estimó ya que la resistencia iba a desplomarse, intentó escapar en una canoa y fue apresado por la tripulación de uno de los bergantines. Traído ante Cortés, viéndole éste muy abatido trató de animarlo; mas el jefe de los mexicas, poniendo la mano en un puñal que Cortés llevaba, le pidió que lo matase, pues ya él había cumplido su misión. Al concluir la heroica defensa, reinaba la muerte y la desolación en la gran ciudad. Para evitar una epidemia hubo que desalojarla. Muy grande fue el número de muertos habidos durante el sitio.

Cortés, dice que 67000 personas perecieron en los combates y unas 50000 a consecuencia del hambre.

Al martirio de la ciudad siguió el suplicio de su heroico defensor. Tuvo este acto una causa reprobable: la codicia. Después de la conquista de México, fue preocupación principal de los vencedores hallar el tesoro que, a juzgar por lo que habían visto, debían poseer los emperadores aztecas; lo consideraban como botín de guerra, y esperaban que se repartiera, conforme a las normas que regían en la conquista, para resarcirse; de los gastos y premiar los méritos de la campaña. Cuauhtémoc y los señores de Tacuba y Tetzcoco, Tetlepanquétzal y Coanácoch, junto con algunos más, fueron interrogados a fin de que declarasen donde se encontraba dicho tesoro, pero todos respondieron que lo ignoraban. Exasperados porque no lograban lo que se proponían, Cortés y los oficiales de la real hacienda que le acompañaban, decidieron someter, a tormento a Cuauhtémoc y al señor de Tacuba, para arrancarles lo que parecía ser un secreto; la quema de los pies untados con aceite fue la clase de tortura elegida para doblegarlos. Pero sólo declararon que el oro que les quedaba lo habían tirado a la laguna cuatro días antes.

Como los españoles conquistaban para colonizar, tras la conquista o simultáneamente a ella, procedían a establecerse en los territorios conquistados, fundando ciudades y constituyendo un gobierno. En la Nueva España, Cortés emprendió la colonización desde el momento mismo que iniciaba la conquista. Antes de someter a los mexicas ya había fundado dos ciudades: Veracruz en 1519 y Segura de la Frontera, junto a Tepeaca en 1520.

Mas tarde Cortés decidió establecer en México la capital de la nueva colonia y dispuso inmediatamente que fuera reconstruida, dentro del terreno que antes ocupaba la urbe mexica, reservó un espacio que se llamó la traza, para la ciudad española, y en las cercanías de ella, señaló tierras para que los indios establecieran sus antiguos barrios.

Alejandría

Alejandría

Por Dra. Ana Mª Vázquez Hoys, profesora titular de la UNED

El discurso fúnebre de Hipérides por los muertos atenienses de ese año los alababa en términos que reconocían implícitamente el mito de Alejandro. Serían bienvenidos en el Hades, dijo, por los héroes y semidioses que habían combatido contra Troya y contra Persia. Durante esos pocos años la propia Grecia había agotado gran parte de su poder político. En Atenas, entre conflictos interrumpidos, protestas y argucias, la escuela de los grandes filósofos mantuvo la posición de la ciudad como capital del mundo intelectual, pero la expansión de su propio mundo les había empequeñecido. En el siguiente siglo, por el este, una avalancha de nómadas partos, futuros gobernantes de Persia, aislaría las provincias macedonias interiores, si bien durante generaciones, los macedonios aislados sobrevivirían con soberanía propia. El nuevo reino indio de Chandragupta atenazaba las fronteras meridionales desde el este; había que pagar 500 elefantes para tener vía libre. En occidente, Alejandro de Molosia, cuñado de Alejandro Magno, había encontrado la muerte en una campaña independiente en el sur de Italia; Pirro de Epiro, rey desde niño en el año 307 a.C. sería el primer griego que lucharía contra Roma. No existía una ciudad de la Grecia continental que tuviera los recursos físicos para competir en ese mundo.

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Cualquiera de los grandes generales macedonios que ahora, teniendo en sus arcas los tesoros persas se disputaban el mundo, estaban en condiciones de emplear mercenarios en una escala imposible de igualar por una sola ciudad. Los elefantes que llevaban los nuevos castillos de batalla inventados por los griegos, pasaban de rey a rey por herencia y por tratados. Pirro los llevó a Italia.

Las disputas de los generales macedonios produjeron el caos a escala mundial. Los dos comandantes naturales eran Perdicas en Asia, que estaba en posesión del hijo póstumo de Alejandro y en Europa, Antípatro, último general superviviente de Felipe.

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La corona de Macedonia se repartió entre un medio hermano de Alejandro, de inteligencia mediana y su hijo. Los demás generales eran señores locales: Ptolomeo en Egipto, Antígono en Frigia, Seleuco en Babilonia y Lisímaco en Tracia. Perdicas fué el primero en caer, muriendo en el año 321 a.C. a manos de sus propios hombres cuando intentaba invadir Egipto. Antípatro murió en el año 319 a.C.

El hijo de Antípatro, Casandro, asesinó al poco esclarecido rey, a la madre de Alejandro y por último, al niño que, quizá para suerte suya, sólo vivió hasta los trece años. El propio Casandro murió en el año 298 a.C., mientras tanto, Antígono y su hijo Demetrio se mostraban activos en Grecia. La plenitud de su poder se produjo entre los años 307 y 303 a.C., pero al año siguiente Antígono murió combatiendo contra Seleuco y sus elefantes. Demetrio sobrevivió, con buenas y malas rachas hasta el año 285 a.C., en que se vió obligado a capitular ante Seleuco, entregándose a la bebida y muriendo al cabo de dos años. El único sucesor directo de Alejandro que murió en la cama fue Ptolomeo.

Demetrio se había casado con una hija del viejo Antípatro, y su hijo, Antígono Gonatas, llegó en su momento a ser rey de una nueva Macedonia. Ptolomeo se había casado con otra de las hijas de Antípatro y el hijo de ambos, Ptolomeo el Rayo, cuando el poderío de Seleuco estaba en su apogeo, asesinó al señor de la guerra en el año 280 a.C. Pero Ptolomeo el Rayo nunca gobernó Egipto; su padre había expulsado a su madre, dejando Egipto para un hijo bastardo: el Ptolomeo que fuera patrón de los últimos poetas griegos.

Ptolomeo el Rayo realizó la mayor parte de sus campañas en el norte. Murió durante la gran incursión celta contra Grecia bajo el mando de Breno, en el año 279 a.C., período en que Pirro de Epiro se dirigía con sus elefantes a invadir Italia.

La religión del Egipto helenístico

Ptolomeo I tuvo éxito en unir los egipcios y griegos a través de una nueva religión, la del dios Serapis con su mujer la diosa Isis y su hijo el dios Harpócrates y construyó muchos templos para el culto de esta tríada. El dios Serapis tomo diferentes formas dependiendo de las creencias de los egipcios y griegos; fué representado por el buey sagrado Apis " para los egipcios" y por la forma del dios Zeus " para los griegos". La diosa Isis, diosa egipcia fué vestida en forma griega y el hijo fue representado por un niño con el dedo en la boca.

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En el año 1944 fueran descubiertas cerca de la "Columna de Pompeyo" las estelas de fundación de la construcción del templo de Serapis hechas por Ptolomeo III Evergetes ( 246-221 a.C.). El templo tenía la forma rectangular. Las diez estelas de fundación fueron colocadas en los cuatro rincones del templo; la primera era de oro, la segunda era de plata, la tercera de bronce, la cuarta de sedimento del Nilo, de la quinta a la novena de pasta de vidrio y la décima de fayenza. Encima de cada estela, había dos textos en jeroglífico y en griego. Otra estela en forma cuadrada, fue encontrada dentro del Serapeum estando datada en la época de Ptolomeo IV ( 221-204 a.C.).

El templo de Serapis fue destruído en la época del emperador romano Trajano ( de origen sevillano ) ( 98-117), durante la revolución de los judíos en Alejandría. El templo fué reconstruído en la época del emperador Adriano (117-138) y también mandó hacer la estatua colosal del buey sagrado Apis que está expuesta en el Museo Grecorromano de Alejandría ( en sala núm. 6 ). Finalmente los cristianos destruyeron el Serapeum y su biblioteca en el año 391 y se construyó en su lugar la iglesia de San Juan el bautista, que permaneció hasta el siglo X d. C.

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El Faro de Alejandría

El proyecto es concebido e iniciado por Ptolomeo Soter alrededor del 290 a.C. pero se completó después de su muerte y durante el reinado de su hijo Ptolomeo II Filadelfo, por Sostrato de Cnido de origen griego, un contemporáneo de Matemáticos. Era arquitecto, pero los cálculos detallados para la estructura y sus accesorios se efectuaron en la Biblioteca de Alejandría. El monumento se dedicó al dios Salvador: Ptolomeo I Soter y su esposa Berenice.

La construcción del Faro consistía en una amplia base cuadrada y una torre octogonal de unos 100 metros de altura. En la parte superior ardía leña y resina; ésa luz servía de aviso y señal a los navegantes. Para los marineros, significó un guía seguro para sus retornos al gran puerto. Para los arquitectos, significó aún más; era el edificio más alto sobre la tierra y para los científicos era lo misterioso; poseía un espejo que los fascinó. El espejo daba un reflejo que podría ser visto a más de 50 Km., fuera de la costa. Su ubicación se sitúa sobre la antigua Isla de Faros, ahora un promontorio dentro de la ciudad de Alejandría.

Fuera de la costa de la ciudad yace una pequeña isla: Faros. Su nombre, según la leyenda es una variación de la "Isla de los Faraones". La isla se conectó al territorio continental por medio de un dique, el "Heptastadium", que dió a la ciudad un puerto doble y a causa de sus condiciones de navegación peligrosa y la costa plana en la región, la construcción de un faro era necesaria. Por siglos, el Faro de Alejandría ( ocasionalmente se referían a él como el Faro de Faros) se usó para marcar el puerto, usando fuego de noche y reflejando los rayos del sol en el espejo durante el día.

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De los " Seis Portentos Desvanecidos", el Faro de Alejandría fue el último en desaparecer, por lo tanto tenemos conocimientos adecuados y precisos de su ubicación y aspecto. Los cuentos antiguos nos dan una descripción breve de la torre y el magnífico mármol blanco que lo cubría. Ellos nos cuentan como el misterioso espejo según la leyenda era también usado para detectar y quemar buques enemigos antes que estos pudieran dar alcance al puerto.

En 1166 d.C., un viajero árabe llamado Abou-Haggag Al-Andalusí visitó el Faro, el cual documentó y nos dió una rica información con una precisa descripción de la estructura que ayudó a los arqueólogos modernos a reconstruir el monumento.

Se compuso de tres etapas: el cuadrado bajo de 55.9 mts. de alto con un núcleo cilíndrico, el medio octágono con una longitud de lado de 18.30 mts. y una altura de 27.45 mts y el tercero circular 7.30 mts. de alto. La altura total del edificio incluyendo la fundación base estuvo sobre 117 mts. El núcleo interno se usó como un eje para levantar el combustible que se necesitaba para dar fuego en la cima de la torre.

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Aunque el Faro de Alejandría no sobreviva en la actualidad, dejó su influencia en diversos aspectos. Desde un punto de vista arquitectónico, el monumento se ha usado como un modelo para muchos prototipos a lo largo del mediterráneo y desde un punto de vista lingüístico, dió nombre a los faros de todo el mundo.

Alejandro no se quedó mucho tiempo para dar testimonio de la construcción de la ciudad y no podría saber que la pequeña Isla de Faros sería el sitio el que daría su nombre a la "Séptima Maravilla del Mundo".

Para acceder a la entrada existía una rampa abovedada larga. De allí, una escalera espiral que llevaba a las muchas cámaras que tenía y usadas quizás por bestias de carga para llevar combustible al tercer piso donde el fuego se quemaba en la cúspide.

La reconstrucción gráfica que ha seguido siendo la vista popular aceptada del Faro hasta el momento, ha sido la elaborada por Herman Thiersch, un alemán que escribió un gran trabajo al que tituló "Faros" y que ha servido como una referencia normal desde que se publicó en 1909. Thiersch estudió imágenes de las monedas, terracotas, y ciertos mosaicos romanos en Libia y Jordania. También emprendió un estudio de varios alminares, incluso en Egipto, los cuales se piensa copiaron la forma del Faro.

Hay un debate acerca de las posibles estatuas que se hallaban en el Faro, pues algunos autores suponen representaban a Poseidón, dios de los mares y Zeus. Otros han sugerido que hubo dos estatuas de los dioses Castor y Polux; los dioscuros griegos considerados protectores de los navegantes. Esta teoría esta basada en la inscripción de la dedicatoria que se talló en la pared del Faro, "Sostrato de Cnido, hijo de Dexífanes, en nombre de los marineros, a los salvadores divinos", mientras que la frase "salvadores divinos" habitualmente referida a éstos hijos gemelos de Zeus, pudo haber sido una ambigüedad deliberada para también permitirle referencia a Ptolomeo Soter ( El Salvador ) y su esposa Berenice e incluso a ambos ellos como verdaderos artífices de la construcción.

A los diecisiete siglos de su construcción, en el 285 a.C. y a su destrucción final a mediados del siglo XIV de nuestra era, sirvió como ya comentamos de guía a marineros que se acercaban a la costa de Egipto.

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El hecho de que sobreviviera todos ésos años y a pesar de su constante exposición a las violentas tormentas de invierno en Alejandría, claramente sugiere que nosotros estamos hablando de un edificio de calidad excepcional. Solamente los terremotos pudieron realmente dañar el Faro y hubo los suficientes como para acabar con él.

A partir del año 320 y 1303 de nuestra era, hubo distintas fuentes de información registradas por escritores clásicos y árabes. Entre los diversos escritos se cuenta que en el año 796, el Faro perdió su piso superior y 100 años después, el gobernador de Egipto, Ibn Tulun (868-884), construyó una mezquita abovedada en la cúspide.

Entre el año 950 y 956, las grietas empezaron a aparecer en las paredes y la torre perdió unos 22 metros de altura. En el año 1261 un terremoto la volvía nuevamente a dañar, cayendo parte de su estructura. Ciertamente, como un objeto de admiración por parte de los árabes se volvió también un objeto de cuidado y algunos emprendieron reparaciones.

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En el año 1272 por ejemplo, el sultán Salah al-Din Yusuf ( Saladino ), hizo un trabajo de restauración y consiguió que el Faro sobreviviera hasta fines del siglo XIV.

El 8 de agosto de 1303 un violento terremoto agitó la zona mediterránea oriental. Los violentos temblores se sintieron en Grecia, el Levante y Delta de Nilo. Alejandría sufrió como ninguna particularmente éste terremoto como señaló Ibn Tagribardi: "Los príncipes a cargo de fundaciones religiosas pasaron largo tiempo ocupándose reparando los daños infligidos en las escuelas, mezquitas e incluso el Faro". El epicentro del terremoto debió de haber ocurrido lo bastante cerca.

En el año 1326, el viajero árabe Ibn Battutah, pasó por primera vez por Alejandría y escribió que él subió a la rampa que llevaba a la entrada de la torre. En su retorno a la ciudad en el año 1349 ésta ya no estaba y que el Faro estaba completamente en ruinas.

Permaneció así abandonado durante un siglo hasta que el sultán Mameluco, Quaitbay, decidió fortificar la defensa de Alejandría para lo cual construyó una fortaleza sobre las ruinas del mismo Faro, usando la piedra caída y el mármol blanco con que estaba recubierto.

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La Biblioteca

La biblioteca se guiaba por el ideal de reunir una colección de libros internacional, con obras griegas y traducciones al griego de obras escritas originalmente en otras lenguas del Mediterráneo, el Medio Oriente y la India.

El museo y la biblioteca estaban divididos en facultades, cada una dirigida por un sacerdote. El salario del personal lo pagaba el rey. Los estudiosos de la biblioteca y museo de Alejandría estudiaban todo lo estudiable: literatura, matemáticas, astronomía, historia, física, medicina, filosofía, geografía, biología e ingeniería. Por sus pasillos se pasearon, entre otros, Eratóstenes; el astrónomo Hiparco, el cual trazó un mapa de las constelaciones y clasificó las estrellas por su brillo aparente; Euclides, sistematizador de la geometría; Apolonio de Perga, matemático que investigó las propiedades de las curvas llamadas "secciones cónicas" (parábola, hipérbola y elipse); Arquímedes, el genio de la mecánica, y -en el ocaso de la biblioteca, seis siglos después- la astrónoma, matemática y física Hipatia, una mujer que se desenvolvía con toda soltura en un medio tradicionalmente acaparado por hombres y una época en que las mujeres tenían aun menos oportunidades que hoy.

La biblioteca enviaba agentes a todos los rincones del mundo conocido en la época a buscar libros de todas las culturas y a comprar colecciones completas. Se dice que cuando un barco llegaba al puerto, lo registraban para ver si transportaba libros, los confiscaban en caso de que sí, los copiaban y luego los devolvían a sus dueños.

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La biblioteca de Alejandría iluminó el mundo hasta que una horda de fanáticos inspirados por el arzobispo de la ciudad la incendió y asesinó a Hipatia, última directora de la biblioteca, en el año 415 d.C. Hipatia y sus obras cayeron en el olvido. Al arzobispo hoy se le conoce como San Cirilo

La nueva biblioteca de Alejandría

La biblioteca de Alejandría vuelve a alzarse a orillas de Mediterráneo, 1.600 años después de su desaparición, gracias a los esfuerzos económicos del gobierno egipcio, la UNESCO y un sinfín de países árabes, europeos y americanos, empeñados en recuperar uno de los enclaves míticos de la cultura de la Antigüedad. El 24 de abril de 2002 estuvo prevista , tras siete años de construcción y más de 1.500 millones de euros invertidos, la inauguración a la que iban a asistir tres reinas -de España, Suecia y Jordania- y más de una docena de jefes de Estado , que se suspendió por los problemas de Irak.

El proyecto de la nueva biblioteca de Alejandría salió a la luz en el año 1987 con un presupuesto de 230 millones de dólares. En la primera reunión para tratar el tema, en Assuán, se consiguieron 65 millones de dólares. La construcción empezó en el 15/05/1995 y acabó en el 31/12/1996 con un costo de 59 millones de dólares, las obras de su estructura y acabado externo empezaron en el 27/12/1996 con un costo de 117 millones de dólares.

Los arquitectos noruegos Snohetta han proyectado este enorme cilindro de cemento y cristal, y seccionado en diagonal, que se erige en el mismo malecón de Alejandría, a pocos metros de la que fue su mítica antecesora. Las cifras marean: una superficie de 36.770 metros cuadrados, una altura de 33 metros, con once niveles- cuatro de ellos por debajo del nivel de la calle- más de 85.000 metros cuadrados útiles y una sala hipóstila de lectura de hormigón y madera noble para mas de 2.000 personas, que la convierte en la mayor del mundo. Si su antecesora helenística albergó más de700.000 manuscritos, ahora sus estantes están llenos en un 1 %, pues contiene 200.000 libros -la mayoría de ellos procedentes de donaciones- de los 20 millones posibles. Tiene 50.000 mapas, 10.000 manuscritos, 50.000 libros únicos, 10.000 multimedia de audio y 50.000 multimedia visual. Tiene casi 600 funcionarios.

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La sala de lectura, de 20.000 metros cuadrados, ocupa el espacio central del edificio cuyo cubierta, de forma cilíndrica , pretende homenajear a Ra, el dios del Sol del Antiguo Egipto. Su inclinación de 16 grados hacia el mar y la combinación de vidrio y aluminio permite controlar la luz en su interior y desde el exterior, proyecta sus rayos hacia el Mediterráneo como recuerdo del antiguo Faro de Alejandría, cuyos restos han de estar en algún lugar de la rada portuaria. La pared exterior del edificio es de granito procedente de Assuán con bajorrelieves caligráficos de la mayoría de lenguas.

La biblioteca ocupa el espacio central de un conjunto arquitectónico de otros dos edificios: un centro de conferencias y el planetario que alberga tres museos - ciencia, caligráfico y arqueológico-, además de un laboratorio de restauración, escuela internacional de información ( Isis ), la biblioteca principal, biblioteca para niños, biblioteca para invidentes y minusválidos y una moderna imprenta.

La biblioteca dispondrá de reproducciones informáticas del fondo bibliográfico árabe de Cataluña cuyos origines se exhiben en uno de los pisos de la sala de lectura. La muestra, que se compone de 52 piezas, fue inaugurada por el Presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.

Es una de las cinco mas grandes del mundo junto a la biblioteca del congreso americano, la del museo británico, la nacional francesa y la del Vaticano.)

Los capiteles de las columnas tiene peso de 9 toneladas y de la forma de loto.

La biblioteca da trabajo a casi 600 funcionarios y depende directamente del Presidente de la República de Egipto.

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Su población tenía una maravillosa diversidad; soldados macedonios y más tarde romanos, sacerdotes egipcios, aristócratas griegos, marineros fenicios, mercaderes judíos y visitantes de la India, todos ellos, excepto la vasta población de esclavos vivieron juntos en armonía y respeto mutuo durante la mayor parte del período que marca la grandeza de Alejandría.

La ciudad fue fundada por Alejandro Magno y construida por su antigua guardia personal. Alejandro estimuló el respeto por las culturas extrañas y una búsqueda sin prejuicios del conocimiento. Según la tradición ( y no ha de importar mucho que esto fuera o no cierto ) se sumergió en el Mar Rojo y en lo que es considerada la primera campana de inmersión del mundo. Animó a sus generales y soldados a que se casaran con mujeres persas e indias, respetó los dioses de los demás pueblos y por ejemplo, coleccionó formas de vida exóticas, entre ellas, un elefante que destinó a su maestro Aristóteles.

Su ciudad estaba construida a una escala suntuosa, porque tenía que ser el centro mundial del comercio, de la cultura y del saber. Estaba adornada con amplias avenidas de treinta metros de ancho, con una arquitectura y una estatuaria elegante, con la tumba monumental de Alejandro y con un enorme faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Pero la maravilla mayor de Alejandría fué su biblioteca y su correspondiente museo (en sentido literal, una institución dedicada a las especialidades de las Nueve Musas ). De ésta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeum, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue vuelto a consagrar al conocimiento y unos pocos estantes enmohecidos pueden ser en la actualidad sus únicos restos físicos. Sin embargo, este lugar fué en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta; el primer auténtico instituto de investigación de la Historia del Mundo.

Los eruditos de la Biblioteca estudiaban la totalidad del Cosmos (palabra griega que significa el orden del universo), en cierto modo, lo opuesto al Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas, inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del Universo.

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Había en la Biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta.

El genio florecía en aquellas salas. La Biblioteca de Alejandría fué el lugar donde los hombres se reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo. Además de Eratóstenes, allí se instruyó el astrónomo Hiparco que ordenó el mapa de las constelaciones y estimó el brillo de las estrellas; Euclides, que sistematizó de modo brillante la geometría y que en cierta ocasión dijo a su rey que luchaba con un difícil problema matemático: "no hay un camino real hacia la geometría"; Dionisio de Tracia, el hombre que definió las partes del discurso y que hizo en el estudio del lenguaje lo que Euclides hizo en la geometría; Herófilo, el fisiólogo que estableció de modo seguro, que es el cerebro y no el corazón la sede de la inteligencia; Heron de Alejandría, inventor de cajas de engranajes y de aparatos de vapor y autor de un autómata, la primera obra sobre robots; Apolonio de Pérgamo, el matemático que demostró las formas de las secciones cónicas (elipse, parábola e hipérbola) las curvas que como sabemos actualmente siguen en sus órbitas los planetas, los cometas y las estrellas; Arquímedes, el mayor genio mecánico hasta Leonardo de Vinci y el astrónomo y geógrafo Tolomeo, que compiló gran parte de lo que es hoy la pseudociencia de la astrología; su universo centrado en la Tierra estuvo en boga durante 1500 años, lo que nos recuerda que la capacidad intelectual no constituye una garantía contra los yerros descomunales y entre estos grandes hombres hubo una gran mujer, Hipatia, matemática y astrónoma, la última lumbrera de la biblioteca cuyo martirio estuvo ligado a la destrucción de la Biblioteca siete siglos después de su fundación, historia a la cual volveremos.

Alejandría 01

Los reyes griegos de Egipto que sucedieron a Alejandro tenían ideas muy serias sobre el saber. Apoyaron durante siglos la investigación y mantuvieron la biblioteca para que ofreciera un ambiente adecuado de trabajo a las mejores mentes de la época. La Biblioteca constaba de diez grandes salas de investigación, cada una dedicada a un tema distinto. Había fuentes y columnatas, jardines botánicos, un zoo, salas de disección, un observatorio y una gran sala comedor donde se llevaban a cabo con toda libertad las discusiones críticas de las ideas.

El núcleo de la biblioteca era su colección de libros. Los organizadores escudriñaron todas las culturas y lenguajes del mundo. Enviaron agentes al exterior para comprar bibliotecas. Los buques de comercio que arribaban a Alejandría eran registrados por la policía, y no en busca de contrabando, sino de libros. Los rollos eran confiscados, copiados y devueltos luego a sus propietarios. Es difícil de estimar el número preciso de libros, pero parece probable que el numero de libros en la época de Ptolomeo I era 200.000 volúmenes y en la época de Ptolomeo II fue duplicado a 400.000 volúmenes. Cuando llegó Cesar a Egipto en el año 48 a.C., el numero se aumentó 700.000 volúmenes, Marco Antonio ofreció a Cleopatra 200.000 volúmenes de la Biblioteca del Pérgamo. Finalmente el numero de los libros llego a 900.000 volúmenes. Cada uno de ellos un rollo de papiro escrito a mano. ¿Qué destino tuvieron todos estos libros?

La civilización clásica que los creó acabó desintegrándose y la Biblioteca fué destruida deliberadamente. Sólo sobrevivió una pequeña fracción de sus obras junto con unos pocos y patéticos fragmentos dispersos, ¡ y qué tentadores debieron ser éstos restos y fragmentos ¡. Sabemos por ejemplo que en los estantes de la Biblioteca había una obra del astrónomo Aristarco de Samos quien sostenía que la Tierra es uno de los planetas que orbita el Sol como ellos y que las estrellas están a una enorme distancia de nosotros.

Cada una de estas conclusiones es totalmente correcta, pero tuvimos que esperar casi dos mil años para redescubrirlas. Si multiplicamos por cien mil nuestra sensación de privación por la pérdida de esta obra de Aristarco empezaremos a apreciar la grandeza de los logros de la civilización clásica y la tragedia de su destrucción.

Hemos superado en mucho la ciencia que el mundo antiguo conocía, pero hay lagunas irreparables en nuestros conocimientos históricos. Imaginemos los misterios que podríamos resolver sobre nuestro pasado si dispusiéramos de una tarjeta de lector para la Biblioteca de Alejandría. Sabemos que hubo una Historia del Mundo en tres volúmenes, obra de un sacerdote babilónico llamado Beroso.

Museo Alejandría 08

El primer volumen se ocupaba del intervalo desde la Creación hasta el Diluvio, un período al cual atribuyó una duración de 432.000 años, es decir cien veces más que la cronología del Antiguo Testamento. Sólo en un punto de la historia pasada hubo la promesa de una civilización científica brillante.

Los libros eran caros y cada uno era copiado a mano. La Biblioteca era depositaria de las copias más exactas del mundo. El arte de la edición crítica se inventó allí. El Antiguo Testamento ha llegado hasta nosotros principalmente a través de las traducciones griegas hechas en la Biblioteca de Alejandría. Los Ptolomeos dedicaron gran parte de su enorme riqueza a la adquisición de todos los libros griegos y de obras de África, Persia, India, Israel y otras partes del mundo.

Ptolomeo III "Evergetes" quiso que Atenas le dejara prestados los manuscritos originales o las copias oficiales de estado de las grandes tragedias antiguas de Sófocles, Esquilo y Eurípides, pero éstos libros eran para los atenienses una especie de patrimonio cultural, algo parecido a las copias manuscritas originales y a los primeros folios de Shakespeare en Inglaterra y no estuvieron muy dispuestos a dejar salir de sus manos ni por un momento aquellos manuscritos, sólo aceptaron dejar en préstamo las obras cuando Ptolomeo hubo garantizado su devolución con un enorme depósito de dinero. Pero Ptolomeo valoraba estos rollos más que el oro o la plata. Renunció alegremente al depósito y encerró del mejor modo que pudo los originales en la Biblioteca. Los irritados atenienses tuvieron que contentarse con las copias que Ptolomeo, un poco avergonzado, no mucho, les regaló. En raras ocasiones un estado ha apoyado con tanta avidez la búsqueda del conocimiento.

Los Ptolomeos no se limitaron a recoger el conocimiento conocido, sino que animaron y financiaron la investigación científica y de este modo generaron nuevos conocimientos.

Alejandría era la mayor ciudad que el mundo occidental había visto jamás. Gente de todas las naciones llegaban allí para vivir, comerciar y aprender. En un día cualquiera sus puertos estaban atiborrados de mercaderes, estudiosos y turistas. Era una ciudad donde griegos, egipcios, árabes, sirios, hebreos, persas, nubios, fenicios, romanos, galos e íberos intercambiaban mercancías e ideas. Fué probablemente allí donde la palabra cosmopolita consiguió tener un sentido auténtico, ciudadano, no de una sola nación, sino "Ser un Ciudadano del Cosmos".

Museo Alejandría 07

Es evidente que allí estaban las semillas del mundo moderno. ¿qué impidió que arraigaran y florecieran?, ¿a qué se debe que Occidente se adormeciera durante mil años de tinieblas hasta que Colón, Copérnico y sus contemporáneos redescubrieron la obra hecha en Alejandría?. No puedo daros una respuesta sencilla. Pero lo que sí sé es que no hay noticia en toda la historia de la Biblioteca de que alguno de los ilustres científicos y estudiosos llegara nunca a desafiar seriamente los supuestos políticos, económicos y religiosos de su sociedad.

Se puso en duda la permanencia de las estrellas, no la justicia de la esclavitud. La ciencia y la cultura en general estaban reservadas para unos cuantos privilegiados. La vasta población de la ciudad no tenía la menor idea de los grandes descubrimientos que tenían lugar dentro de la Biblioteca. Los nuevos descubrimientos no fueron explicados ni popularizados y la investigación les benefició poco.

Los descubrimientos en mecánica y en la tecnología del vapor se aplicaron principalmente a perfeccionar las armas, a estimular la superstición, a divertir a los reyes. Los científicos nunca captaron el potencial de las máquinas para liberar a la gente. Los grandes logros intelectuales de la Antigüedad tuvieron pocas aplicaciones prácticas inmediatas. La ciencia no fascinó nunca la imaginación de la multitud. No hubo contrapeso al estancamiento, al pesimismo, a la entrega más abyecta, al misticismo. Cuando al final de todo, la chusma se presentó para quemar la Biblioteca no había nadie capaz de detenerla.

Museo Alejandría 06

La gloria de la Biblioteca de Alejandría es un recuerdo lejano. Sus últimos restos fueron destruidos poco después de la muerte de Hipatia. Era como si toda la Civilización hubiese sufrido una operación cerebral infligida por propia mano, de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus memorias, descubrimientos, ideas y pasiones. La pérdida fue incalculable. En algunos casos sólo conocemos los atormentadores títulos de las obras que quedaron destruidas. En la mayoría de los casos no conocemos ni los títulos ni los autores. Sabemos que de las 123 obras teatrales de Sófocles existentes en la Biblioteca sólo sobrevivieron siete. Una de las siete es Edipo Rey.

La biblioteca madre fue quemada en el incendio de Alejandría durante la guerra entre la flota romana y la egipcia en el año 48 a.C., y la biblioteca del Serapeum fue destruida en el año 391 por el patriarca Teofilo.

Cleopatra y sus agujas

Cleopatra VII quien fué la ultima reina de la dinastía de los Ptolomeos, llegó al trono en el año 51 a.C., a la edad de 17 años, participando con su hermano y marido Ptolomeo XII después de la muerte de su padre Ptolomeo XI.

Cleopatra, cuyo nombre en griego significa "el orgullo de su padre", era de origen heleno, pero fué inspirada por la religión de los egipcios y sus creencias. Nació, vivió y se suicidó en Alejandría. En el año 30 a.C. y cuando contaba con 38 años, a raíz de la derrota naval egipcia sufrida ante Octavio, puso fín a sus días.

Se habló mucho de la historia de Cleopatra y Cesar que llegó a Egipto en el año 48 a.C. para acabar el conflicto que había entre Cleopatra y su hermano y marido Ptolomeo XII. César fué atraído por su belleza, inteligencia, encanto y simpatía y de ella tuvo un hijo llamado Cesarión que fue reconocido por Cesar antes de su muerte. También se habla de su historia con Marco Antonio que gobernó la parte oriental del Imperio Romano después de la muerte de César. Cleopatra y su flota dirigida por Marco Antonio, fué derrotada en la guerra contra Octavio en la famosa batalla de Actium en el año 31 a.C.

En el año 30 a.C., Marco Antonio pensando que Cleopatra había ya muerto, decide quitarse la vida y Cleopatra al ser conocedora de la noticia, se suicida en su palacio real para no ir cautiva con Octavio. Fue momificada y enterrada en Alejandría.

Museo Alejandría 04

Octavio acabó el Caesaron y lo dedicó al culto de los emperadores. Este se hallaba en el llamado "Distrito Real" ( estación de Raml actualmente) y mas tarde, en el siglo IV y en la época de Constantino, éste edificio se transformó en la iglesia de San Miguel.

En el año 1879, dos obeliscos de Cleopatra fueros transportados uno a Londres y el otro a Nueva York. El obelisco representa los rayos de sol ( petrificados )

Los romanos en Egipto

Los romanos entraron en Egipto en el año 30 a.C., bajo la jefatura de Octavio, quien fundó un nuevo suburbio al este de Alejandría al que puso Nikopolis, "La Ciudad de la Victoria" ( Mustafa Kamel actualmente ). Así Egipto empezó a ser una provincia romana gobernada por un monitor y Alejandría continuo siendo la capital de Egipto.

Durante la época romana, Egipto perdió mucho de su importancia y fue considerada como una granja de maíz, fuente de lino, papiro y uvas y en Alejandría, algunas industrias empezaron a elaborar vidrio, papel, incienso y vino.

Muchos emperadores romanos visitaron Egipto, como Adriano (117-138 d.C.), quien ordenó restaurar los monumentos destruidos después del conflicto entre los judíos y griegos en la época de Trajano. También restauró el Serapeum y navegó por el Nilo con su amigo Antinoo, por quien ordenó construir la ciudad que llevo el nombre de "Antinoopolis" ( Sheik Abada, en Elminia actualmente) y también restauró las estatuas de Amenofis III conocidas por los colosos de Memnón hoy día y en honor de Diocleciano, fué hecha la columna llamada hoy la Columna de Pompeyo en Alejandría, cerca del Serapeum y una pequeña biblioteca.

Los emperadores romanos permitieron las divinidades egipcias, así en Alejandría, se siguieron adorando a los dioses locales Serapis, Isis y Harpócrates.

En el año 323 d.C. y durante el gobierno de Constantino empezó la religión cristiana a ser la religión oficial del Imperio Romano y en el año 391 fueron destruidos los centros de culto pagano.

La época Bizantina (395-641) fué presidida por la llegada de los árabes a Egipto en el año 641 bajo la jefatura de Amr Ibn Elas del ejercito del Califa Omar Ibn Elkhatab. Con la llegada árabe se destruyeron la mayoría de las fortalezas romanas como la de Babilonia, en el viejo Cairo de la actualidad e hicieron una nueva capital, Fustat, muy próximas a ellas.

Museo Alejandría 05

Los Cristianos y San Marcos

Según la tradición, San Marcos fué el primero que vino a Alejandría con la nueva religión en el año 61. El primer cristiano en Egipto fue un zapatero llamado Aniano, al que San Marcos le curó una herida en la mano. A San Marcos atribuimos la fundación de la primera iglesia y la primera escuela de catecismo, cuyas dos primeras cabezas eran Clemente y Origen. San Marcos fue martirizado y enterrado en Alejandría en el año 62 durante el gobierno de Nerón que persiguió a los cristianos. Estos hubieron de esperar a la época de Trajano (comienzos del siglo II d.C.) para que se les permitiese extenderse, primero en Alejandría y luego poco a poco a lo largo de todo el Valle del Nilo.

La época de Diocleciano (284–305)

Museo Alejandría 01

Fue la era de martirizar a miles de cristianos, uno de ellos San Menas, un oficial egipcio martirizado en el año 269 d.C., durante su servicio en Asia Menor por no renunciar a ser cristiano.

Cuando sus tropas volvieron a Egipto, llevaron consigo sus restos, produciéndose un milagro; el camello que portaba los restos del santo se negó a seguir adelante,.por lo cual fué enterrado en este lugar y olvidado un tiempo. Posteriormente un pastor se dio cuenta de que una oveja enferma al pasar por encima del enterramiento se curó; lo mismo sucedió con otra oveja y posteriormente con una princesa enferma. Pronto se difundió la noticia de los poderes curativos del santo. Atanasio hizo construir una iglesia sobre su tumba en el siglo IV y fue incorporada a una gran basílica, erigida por el emperador Arcadio, a comienzos del siglo V. El lugar se convertiría en el Lourdes del desierto occidental.

La razón de esta popularidad debió de ser el agua local que debe contar con poderes curativos. De la mañana a la noche aparecieron casas, se construyeron baños y se irrigó la tierra cercana. Mientras tanto el culto a San Menas atravesó el desierto gracias a los comerciantes y al Mediterráneo por los marinos, llegando a Francia y España, donde también se han encontrado los conocidos frasquitos con las imágenes del santo entre dos camellos arrodillados, algunos ejemplos expuestos en la sala núm. 1 en el museo Grecorromano de Alejandría.

El lugar ha sido excavado y se pueden discernir claramente los cimientos de la iglesia original, de la basílica de Arcadio. La cripta donde fué enterrado San Menas se sitúa al pie de una escalera de mármol en la iglesia, que fué incorporada al pórtico de la basílica, pero sus reliquias permanecen en el monasterio moderno. Al norte de la basílica están el hospicio y los baños con depósitos para agua caliente y fría.

En el año 325 d.C. en el consejo de Nicosia, Atanasio apuesta por las ideas de Arcadio sobre la naturaleza de la divinidad de Jesucristo y defendió la religión Ortodoxa y fueron acusados Arcadio y su doctrina.

Museo Alejandría 02

En el año 330 Constantino trasladó la capital a Constantinopla "Estambul" y después de su muerte el Imperio Romano fué dividido entre Roma y Bizancio. Finalmente, la Iglesia Egipcia se separó de la iglesia oriental y la lengua Copta apareció como mezcla entre la escritura egipcia llamada "demótica" y el griego.

Debido a todo esto algunos cristianos egipcios han preferido la vida monástica en el desierto como San Antonio, la más ilustre de estas ermitas y fue el origen de la vida monástica en Egipto. Cuatro monasterios se construyeron en el norte de Egipto en el Uadi el-Natrón por San Macario y al igual que lo hizo en el sur, el ermitaño llamado San Pachon.

El monasterio de Santa Catalina fué construido en la Península del Sinaí durante la época del emperador romano Justiniano en el año 527. Contiene una gran colección de iconos bizantinos (icono en griego es pintura dónde se señalan temas religiosos). El icono pintado en estilo cáustico "sarcástico" lo era de colores de cera.

LOS MONUMENTOS DE ALEJANDRÍA

La Alejandría de nuestros días no conserva grandes monumentos de su época de esplendor, pero aún se puede respirar en sus calles la atmósfera de su glorioso pasado. Las excavaciones arqueológicas van restituyendo, poco a poco, los vestigios de su historia, engendrada por las diferentes culturas que han habitado su territorio a lo largo de la historia.

1 - El Museo Grecorromano

No muy lejos del centro, detrás del palacio del Gobernador, se encuentra el Museo Grecorromano. Dedicado principalmente al arte alejandrino y su influencia en el Delta (Fayum y Egipto Medio). Se completa con obras de la época faraónica y paleocristiana.

En el año 1893 se hizo el Museo de Alejandría para cuidar los monumentos encontrados y aquéllos que estaban en manos de particulares. Al principio era un pequeño edificio de cinco salas en la calle de Rachid (calle del Horreya actualmente), pero al quedar muy pequeño se hizo el edificio actual de once salas por los arquitectos Dietriche y Stienon, siendo inaugurado en el año 1895 por el jedive Abbas Helmi II. Como resultado de los descubrimientos de monumentos tuvieron que añadirle mas salas hasta llegar a las 25 actuales.

La Organización de Antigüedades reformó y desarrollo el edificio para que fuese adecuado a la visita y organizado cronológicamente, empezando por la sala núm. 6 y terminando por la entrada principal.

En las salas (1-4) hay una colección importante de la época copta encontrada en Alejandría, El Shij Abada, Ashmonein, Ajmim y Asuán.

En la sala núm. 5 hay una colección importante de joyas y estatuas encontrada en Alejandría y Bheira.

La sección del comienzo de la cultura de Alejandría

· En la sala núm. 6 hay la cabeza de Alejandro fundador de Alejandría, mosaicos que representan a Alejandría como una mujer, estatuas de la tríada de Alejandría " Serapis, Isis y Harpócrates", estatuas de bronce, granito, basalto y momias de la época egipcia antigua.

· En la sala núm. 7 hay una colección de épocas diferentes entre ellas la estatua colosal de granito rosado de Ramses II.

· En la sala núm. 8 hay tres momias de la época grecorromana.

· En la sala núm. 9 hay monumentos sacados del templo del dios cocodrilo en la ciudad de Fayum.

· En la sala núm. 10 hay una colección de la época tardía de la historia egipcia antigua donados al museo por un señor griego llamado "Antoniados"

La sección de esculturas

· En la sala núm.11 hay una colección que demuestra la influencia mutua entre el arte egipcio y el griego

· En la sala núm. 12 ha una estatua del emperador romano Marco Aurelio.

· En la sala núm. 13 hay una colección de estatuas de filósofos.

· En la sala núm. 14 hay una colección de estatuas, cabezas de los Ptolomeos y emperadores romanos, así como otros restos de estatuarios de Alejandro, Cleopatra, Ptolomeo V y Julio Cesar.

· En la sala núm. 15 hay una colección de estelas funerarias y piezas arquitectónicas de restos de edificios y tumbas de la antigua Alejandría y de arte egipcio y grecorromano.

· En la sala núm. 16 hay estatuas de la diosa del amor y belleza Venus, dos estatuas del dios Escolapios y su hija, así como del dios de la música Apolo.

· En la sala núm. 17 hay sarcófagos de la época romana, conocidos por el estilo de ramos de flores.

· En la sala núm.18 una colección de platos y estatuas de "terracota" de la época grecorromana.

· En la sala núm. 19 hay restos de azulejos decorados con una rosa abierta..

la sección de alfarería

La sala núm. 20 se dedica a los monumentos encontrados en las tumbas de Shatby, Hadra y Ibrahimia que demuestran el arte de alfarería y vidrio.

En la sala núm. 21 Por primera vez se estudió grupos de lámparas de aceite y vasos para conservar restos de cuerpos quemados de la época grecorromana.

En la sala 22 se puso magníficamente el desarrollo de la industria de vidrio como una de las industrias más famosas en Alejandría.

la sección de monedas

La salas 23- 24 tienen una colección muy especial de monedas que tiene el museo y representa las épocas: Ptolemaica, romana, bizantina y musulmana.

Nota: Este edificio permanece abierto todos los días de 09.00 a 16.00.

2 - Las catacumbas de Kom el Shukafa

Las catacumbas de Kom el Shukafa, (monte de Piedras), se descubrieron en una meseta pedregosa en el antiguo distrito de Rakotis, en la calle llamada Mamalik, al sur de la Columna de Pompeyo. Fueron descubiertas por casualidad en el año 1901. Se trata del hipogeo más importante de la ciudad, una construcción de tres plantas subterráneas excavadas en la roca y datada en el siglo II d.C., ( Epoca Romana ).

No se sabe quienes ocuparon esas tumbas, aunque surgió la teoría de que comenzaron como una cámara familiar y fueron posteriormente tomadas por un gremio de enterradores. Las catacumbas se edificaron en tres niveles; el mas bajo se encuentra inundado y es inaccesible. Nada mas entrar encontramos 4 maravillosos sarcófagos de granito. Al primer nivel se accede por una escalera circular iluminada por una abertura central, desde la cual se hacía descender los cadáveres mediante cuerdas. Desde el vestíbulo se accede a una rotonda, con una abertura central por encima de la cual ocho pilares sirven de apoyo a un techo abovedado. A la izquierda se encuentra la "sala de banquetes", donde amigos y familiares del difunto celebraban fiestas ceremoniales en su honor. Desde la rotonda, una pequeña escalera desciende al segundo nivel desde donde se anuncia la sorprendente tumba central. Aquí las decoraciones son fantásticas y los estilos se entremezclan. El muro del vestíbulo muestra dos serpientes barbudas ciñendo la doble corona del Alto y el Bajo Egipto, sostienen el cono de Dionisio y la vara en forma de serpiente de Hermes. En la parte superior hay medusas en formas circulares. De cara a la entrada se encuentra una extraordinaria figura del dios Anubis - con cabeza de chacal pero vestido como soldado romano, con espada, lanza y escudo- , a la izquierda, se encuentra el dios Sobek, también con vestimenta militar, con capa y lanza. Dentro de la cámara de la tumba hay tres grandes sarcófagos de estilo romano tallados en la roca, decorados con frutas, flores, medusas y cabezas de buey. Ninguno de ellos fue usado nunca y sus tapas están selladas. Por encima de cada sarcófago hay un nicho decorado con relieves en el estilo egipcio.

Recomendamos caminar alrededor de la tumba central y observar detenidamente los nichos y los sarcófagos, ya que se trata de uno de los lugares mas interesantes de Alejandría.

· Abierto todos los días de 09.00 a 16.00.

El Serapeo y la Columna de Pompeyo

Sobre un montículo en el antiguo distrito de Racotis (Karmuz actualmente) y muy cerca de la catacumbas de Kom el Shukafa se encuentra la Columna de Pompeyo. Se sabe con certeza que la columna pertenecía al Serapeo, el antiguo templo dedicado al Dios Serapis, construido por los Ptolomeos en la cima de su Acrópolis. El templo estaba edificado en el mismo lugar donde Cleopatra apoyándose en una colección de 200.000 manuscritos regalados por Marco Antonio, creó la segunda gran biblioteca alejandrina. Ambas edificaciones permanecieron vinculadas hasta que el templo fue destruido por una turba de cristianos, habiendo sido durante 400 años el lugar de más erudición de la Tierra.

Museo Alejandría 03

Hoy en día apenas queda nada del Serapeo, algunos túneles en la roca con criptas y nichos y unas pocas columnas de mármol, un pozo de abluciones, biblioteca, pozos de agua y un nilómetro. En su santuario se pusieron estatuas de Serapis adornadas con piedras preciosas.

En el año 1944 se descubrieron las placas de la fundación del templo. Las placas tenían dos inscripciones, una en Griego " el rey Ptolomeo, hijo de Ptolomeo y Arsinoe, el hermano dios dedicó a Serapis este templo y su conjunto" y otra en Egipcio " el rey del sur y el norte, heredero del hermano dios, elegido por Amón-Ra como Ptolomeo hijo de sol que vive para siempre construyó el templo y su conjunto".

Pero la principal atracción era una columna solitaria de granito rosado de altura de 27 mts. y 9 mts. de diámetro. Su capitel es de estilo corintio. Su base está formada de varios bloques de la épocas faraónicas y griegas que fueron transportados de Asuán a Alejandría (una distancia de casi 1150 Km.)

La columna parecía alcanzar el cielo, desafiante, atrayendo las miradas de los viajeros del siglo XV. Tal vez por falta de conocimiento, identificaron la Columna con Pompeyo y se decía que su cabeza estaba encerrada en una esfera de la parte superior. En realidad no tiene nada que ver con Pompeyo, según una inscripción de su base , fue dedicada al emperador Diocleciano, que llegó a Egipto en el año 279 d.C., y asedió Alejandría hasta que cayó en su poder después de 8 meses de resistencia. Tras la victoria, Diocleciano permaneció un tiempo en la ciudad. Demostrando ser un hombre justo ordenó distribuir pan, maíz y otras donaciones para el pueblo. La inscripción en griego de la base de la columna dice: "se erigió este monumento para el emperador justo, dios de Alejandría, Diocleciano y al invencible "Póstumo" gobernador de Egipto".

Frente a la columna hay tres esfinges , un escarabajo y restos de varias estatuas. Los descubrimientos mas importantes de la zona eran las estatuas del dios Serapis en sus dos formas: la egipcia del "buey Apis" y la griega de "Zeus".

· Abierto todos los días de 09.00 a 16.00.

El Anfiteatro Romano

Está situado en el bario de Kom el-Deka y cerca de la estación de ferrocarril. Es uno de los mas recientes descubrimientos en Alejandría. La misión polaca, en 1960, descubrió el teatro en el lugar de la antigua fortaleza construida en la meseta. Data del siglo II, en la época romana. Sabemos que el teatro ocupó un lugar muy importante en la cultura romana en la que se interesaron por todos tipos de arte. Contiene 13 líneas de mármol blanco en forma semicircular y la entrada estaba decorada por dos piezas de mosaico. Detrás del anfiteatro hay varias habitaciones probablemente usadas por los actores y actrices para cambiar su ropa durante los espectáculos. Los dos lados del anfiteatro fueron hechos de peldaños y su techo cubierto por una cúpula que desapareció por completo. Las placas pueden contemplarse en el Museo Grecorromano, sala número 3.

En la época cristiana el lugar fue usado para encuentros religiosos. De esta época se conservan varias columnas con cruces grabadas en la parte superior. De la época musulmana del siglo IX fue descubierto un cementerio. Recientemente se ha encontrado al lado oeste del anfiteatro numerosos baños públicos.

· Abierto todos los días de 09.00 a 16.00.

5 - Las tumbas de Anfushi

Son tumbas más pequeñas y antiguas que las tumbas de Kom el-Shukafa, decoradas en estilo lujoso de la época ptolemaica, que unen los estilos griegos y egipcios. Sus paredes de estuco están pintadas imitando bloques de mármol y baldosas, con relieves de dioses egipcios y de vida cotidiana. Fueron descubiertas en los años 1901 y 1921.

6 - El templo de Taposiris Magna

De época Ptolemaica, es contemporáneo a la fundación de Alejandría y fué dedicado al culto del dios Osiris. La torre en ruinas situada al éste fue un faro ptolemaico, primero de una cadena que recorrería la costa africana desde Alejandría. Se parece en miniatura a lo que debió ser el famoso Faro de Alejandría y por ésta razón es de gran interés para los historiadores y arqueólogos. Solo queda hoy día la pared exterior y el pilón. Hay evidencias de que se practicó culto a animales en el lugar, pues muy cerca se encontró un cementerio de animales. También se encontraron iglesias cristianas y baños públicos de la época del emperador romano Justiniano.

7 - El Caesareum

Del templo de Augusto fundado por Cleopatra la VII en honor de Marco Antonio, no queda hoy día nada. Es el lugar donde pudiera ser que Cleopatra se suicidó en el año 30 a.C. El templo estaba en el centro del gran puerto, tenía parques y bibliotecas. Se convirtió en catedral de Alejandría en el siglo IV d.C. y fué destruido en el año 912 d.C.

En el templo había dos obeliscos de granito rojo llamados "Agujas de Cleopatra". Tenían los nombres de Tutmose III, Seti I y Ramses II. En el año 1879 los dos obeliscos fueron trasladados uno a Londres, Inglaterra y el otro a Nueva York en los Estados Unidos. En el lugar del Caesareum hoy día está la estatua del gran nacionalista alejandrino Saad Zaghloul.

8 - La fortaleza de Quaitbay

Se encuentra en el lugar que ocupó el Faro de Alejandría, que fue destruido totalmente y sólo por ésta razón atrae a muchos curiosos. En el año 1480 El sultán Quaitbay mandó construir ésta impresionante fortaleza de arquitectura defensiva. Sus torres del exterior y todo el fuerte fueron restaurados tras el bombardeo de Alejandría por parte de los británicos en 1882, como anticipo de su invasión y ocupación. Entrando en la primera planta, a la izquierda, hay una mezquita y a la derecha, hay la escalera que lleva hacia las dos plantas de arriba donde hay un museo naval abierto al público.

9 - Los monumentos sumergidos en las aguas de Alejandría

Durante su larga historia, Alejandría ha sido cuna de varias civilizaciones del mundo antiguo; faraónica, helenística y romana. Bajo las aguas del Mediterráneo, en la costa alejandrina, se encuentra el mayor museo multicultural de la ciudad. Formó parte de la antigua ciudad de Alejandría durante el siglo V a.C., y fué destruido por los terremotos y la erosión.

En el año 1992 el Concilio de Antigüedades y el Instituto Europeo de Antigüedades, emprendieron un ambicioso proyecto de investigación realizando una topografía de la zona del puerto del este. Las operaciones de exploración dieron los siguiente resultados:

1) Una detallada topografía del distrito real sumergido en la antigua Alejandría.

2) Encontraron más de 1300 lugares con restos arqueológicos, que fueron limpiados de sedimento que había encima.

3) Realizaron seis mapas arqueológicos de la zona que describen los hallazgos de varias áreas.

Estas operaciones permitieron un panorama completo del puerto del este " Magnus Portus". Entre los numerosos hallazgos destacan dos estatuas de esfinges; uno de granito gris y el otro de piedra de diorita. Los descubrimientos han sido realizados en los años 1996, 1997 y 1998 y hay programadas exploraciones en el futuro para rescatar todo lo que hay sumergido en las aguas del Mediterráneo.

10 – El Palacio Montazah

En Alejandría, la Corniche o paseo marítimo se extiende unos 16 Km. hacia el este y hay numerosas playas situadas a lo largo del litoral entre el puerto oriental y Montazah. En verano están llenas de gente. Tras las obras realizadas en Stanely, su nuevo puente y la cantidad de túneles que hicieron para cruzar "el Corniche", se ha convertido en un lugar muy agradable para pasear y disfrutar de su belleza.

El Palacio de Montazah se estableció como residencia de verano de la familia real con amplios jardines con pinos italianos. Fue construido en un estilo turco- florentino por el jedive Abbas II. El palacio se utilizó como hospital por la Cruz Roja durante la primera guerra mundial. Es muy agradable pasear por sus jardines, abiertos al público, pero el interior actualmente se encuentra cerrado al público.

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Revista online de Arqueología e Historia Antigua

 

 

 

 

El origen y la domesticación del maíz. Memoria y resistencia

El origen y la domesticación del maíz. Memoria y resistencia

Por ATILANO A. CEBALLOS LOEZA, 31 de diciembre de 2004

Uno de los momentos más importantes en la vida de las antiguas comunidades mayas fue, sin duda alguna, la domesticación del grano del maíz. Haber logrado dar el enorme salto de ser una planta silvestre hasta convertirse en base de la alimentación de los mayas de ayer y de hoy requirió, con toda seguridad, un gran número de años y siglos. ¿A dónde se remonta el origen del maíz? ¿Qué pruebas existen de su domesticación y uso intensivo? El presente apartado intenta dar respuesta a éstas y otras interrogantes.

Quizá sea de todos conocida la idea de que el hombre y la mujeres que vivieron originalmente las tierras de lo que hoy llamamos América provengan de África. En su paso incansable, las personas han caminado a lo largo de los siglos; de ese modo fueron surcando las praderas y el borde de los ríos, empinándose por las altas cordilleras y rodeándolas; de ese modo, caminando y caminando, llegaron a lo que hoy se conoce como el Estrecho de Bering, que para ese entonces, debido a los cambios climáticos, se encontraba unido por bloques de hielo a través de los cuales los hombres y mujeres de aquel entonces se introdujeron a nuestro territorio americano. Sin detenerse más que lo necesario, las personas vivían de la caza y la recolección de frutos y raíces para alimentarse, cazaban animales salvajes y pescaban en ríos y lagunas. Los arqueólogos han encontrado evidencias de huesos humanos que demuestran que ya estaban viviendo hace 30 mil años al norte de América, 25 mil en lo que hoy es México, 20 mil en el Perú, 15 mil en Chile y 10 mil en Patagonia.

Sin embargo, se tienen datos de un cambio de vida en las comunidades originarias de estas tierras desde aproximadamente ocho mil años antes de Cristo. En este lento y paulatino cambio, descubrieron una planta que ahora conocemos y apreciamos: el maíz. Era una planta que sólo crecía en estado silvestre y su fruto no era más grande que el dedo pequeño de la mano. El origen de esta planta se remonta al Valle de Tehuacán, Puebla: el descubrimiento en el año de 1961, de una pequeña mazorca de maíz, que, después de estudiarla, se ha fechado siete mil años antes de Cristo, aproximadamente. Algunos grupos indígenas la dominan “madre del maíz”. “Fue encontrada en una capa de tierra que cubría el piso de una cueva que la gente utilizaba como refugio. Los habitantes de esa caverna deben haber comido aquellos primeros elotitos junto con otras hierbas y plantas, algunas frutas, caracoles de río y carne de pescado y animal silvestre. En tierras mayas, el descubrimiento más temprano de restos de maíz comestible se hizo en la orilla del lago de Petenxil, en Guatemala. Por eso sabemos que nuestros antepasados lo cultivaban seguramente a partir de 3,000 años antes de Cristo” (1).

Pero, ¿cuál es el origen de esta planta? ¿Cómo llegó hasta esta tierra? Las únicas respuestas se remontan a los mitos cosmogónicos o de la creación entre los mayas. Ellos recrean y explican lo que no tiene explicación, o aquello que no se sabe cómo explicarlo; en los mitos indígenas y, por consiguiente, entre los mitos mayas, se entremezclan diversos personajes. Dioses y animales, ya sea cuadrúpedos o aves, se unen para sacar adelante la empresa de la creación del cosmos y de todo cuanto existe sobre la faz de la tierra, por debajo de ella y lo que hay en ella. Tal es el caso del maíz, este cereal que logró, de alguna manera, la formación de grandes reinos de la antigüedad.

En el área maya existen varias fuentes que nos informan sobre el origen del maíz (2). Aunque cada región conserva sus mitos cosmogónicos en los que hay similitud; los mayas yucatecos también conservan el suyo que está registrado en los libros del Chilam Balam de Chumayel. Dice que “el espíritu o divinidad del maíz quedó solo dentro de la gracia —término ritual adoptado por los mayas para llamar al maíz— cuando no había ni cielo ni tierra. Después fue pulverizado al final del katún porque no podía haber nacido en el primer katún. Tenía los largos bucles —es de suponer, como apunta R. Roys, que se tratara de los cabellos o barbas de elote, que suelen verse en las mejillas del dios maíz—. Su divinidad le llegó al irse. Estaba oculta dentro de la piedra. En un oscuro pasaje se menciona que el guacamayo hacía algo detrás del actún, la columna de piedra. La piedra bajo la cual estaba el maíz se llama chac ye tun, 'gran piedra de punta', ocontún 'pilar de piedra', zuhuy tun 'piedra virgen, no contaminada'. En el juego de palabras, al maíz se le llama 'tun', que significa no sólo piedra en general, sino específicamente jade, a su vez símbolo de precioso” (3).

Thompson describe un relato similar recogido entre los mayas mopanes de Belice, en el que cuentan que el maíz estaba oculto bajo una enorme roca o gran peña, y sólo las hormigas podían llegar a ellas y alimentarse del grano, por una pequeña grieta de la piedra. La zorra comió de los granos que no podían cargar las hormigas, y siguió a las hormigas hasta encontrar el lugar exacto donde se encontraba dicha semilla, pero no pudo entrar por ser muy pequeña la grieta. De vuelta con los otros animales, la zorra se echó una flatulencia y sus vientos olían tan bien, que sus compañeros quisieron saber qué había comido.

Le siguieron y conocieron su secreto; les pidieron a las hormiguitas sacar más granos, pero éstas sólo podían sacar para su sustento. Pidieron ayuda a la hormiga roja y a la rata, pero tampoco pudieron. Finalmente le comunicaron al hombre el secreto de aquel maravilloso alimento. El hombre pidió ayuda a los dioses, éstos a los pájaros carpinteros para ubicar la parte más blanda de la roca y después de 12 intentos los dioses envían a un último rayo que pulveriza la piedra y libera el grano. Al principio los granos eran blancos, pero el rayo abrasó algunos granos que se volvieron rojos, ahumó a otros que se volvieron amarillos y carbonizó a otros que se volvieron negros. Los hombres más jóvenes se llevaron el maíz.

Entre los mayas quichés existe un relato muy hermoso: “Los dioses hicieron de barro a los primeros mayas-quichés. Poco duraron. Eran blandos, sin fuerza; se desmoronaron antes de caminar. Luego probaron con la madera. Los muñecos de palo hablaron y anduvieron, pero eran secos; no tenían sangre ni sustancia, memoria ni rumbo. No sabían hablar con los dioses o no encontraban nada que decirles. Entonces los dioses hicieron de maíz a las madres y a los padres. Con maíz amarillo y maíz blanco amasaron su carne. Las mujeres y los hombres de maíz veían como los dioses, su mirada se extendía sobre el mundo entero. Los dioses echaron un vaho y les dejaron los ojos nublados para siempre, porque no querían que las personas vieran más allá del horizonte” (4). Así lo cuenta el libro sagrado del Popol Vuh. Existen otros muchos relatos mayas sobre el origen del grano (5), la mayor parte de ellos menciona a las hormigas y la piedra debajo de la cual se halla dicho grano.

Los antiguos mayas no sólo quisieron explicarse el origen y la domesticación de esta planta, sino el origen mismo del cosmos y de todo cuanto existe; más aún, buscaron explicar su propio origen, la eterna e inquietante pregunta: ¿quiénes somos y de dónde venimos? Para esto último, los mayas y todos los pueblos mesoamericanos encontraron en el maíz su origen y su esencia. “La identificación del origen del maíz con el origen del cosmos, el nacimiento de los seres humanos y el comienzo de la vida civilizada expresan la importancia que estos pueblos le atribuyeron a la domesticación de esta planta” (6).— Maní Yucatán.

————— 1) DE VOS J., “Nuestra raíz”, Editorial Clío. México 2001 2) Thompson J. Eric, “Historia y Religión de los Mayas”. Siglo XXI. México 1970 3) Idem 4) Gaelano Eduardo, “Memorias de Fuego” I. Siglo XXI. México 2002 5) Florescano, Enrique, “Memoria Indígena”, Editorial Taurus. México 1999 6) Idem

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Un canto al maiz, el Popol Vuh

El Popol Vuh, libro común de los quichés, se adelantó en identificar ante los ojos del mundo el valor del Zea Mays, o maíz, al narrar que en su reconocimiento mismo el hombre señaló a esta planta como parte primordial de su organismo.

Tiempo después la especie humana descifró el enigma de su composición anatómica y supo ubicar en su justo lugar a este grano de unos siete mil años de antigüedad, que ha llegado a convertirse en la dieta básica de muchos pueblos, básicamente en el continente americano.

El maíz es la planta más domesticada y evolucionada del reino vegetal, con valores nutritivos que van desde las proteínas, hasta el agua, almidón, carbohidratos, grasas, sustancias minerales y vitaminas.

Su productividad y adaptabilidad le ha posibilitado extenderse rápidamente a lo largo de todo el planeta luego de que los españoles y europeos exportaran la planta desde América durante los siglos XVI y XVII y se ha convertido en la tercera cosecha en importancia, después del trigo y el arroz.

Hoy se siembra en la mayoría de los países del mundo, fundamentalmente en Estados Unidos, China y Brasil, sumando el 73 por ciento de la producción anual global, de unos 456 millones de toneladas.

Pero no sólo su irrefutable valor nutritivo ha ubicado en el trono a esta planta de la familia de las gramíneas, sino también sus más de tres mil 500 usos y aplicaciones, derivados de su compleja composición química, que lo mismo le permite ser un cosmético que un explosivo.

De acuerdo con investigaciones, alrededor de un 10 por ciento de esta planta contiene sustancias nitrogenadas, entre el 60 y el 70 por ciento de almidón y azúcares, y del cuatro al ocho por ciento materias grasas, mientras el resto está formado por agua, celulosa y sustancias minerales.

Entre las materias nitrogenadas del maíz se encuentra la zeína, la edestina (una globulina), la maisina (en tres formas: a, b, g) y de las 60 partes de fécula, el maíz dulce sólo contiene 20, otras 20 se hallan convertidas en dextrina y la porción restante, en glucosa y sacarosa casi a partes iguales.

Se afirma que el grano reducido a harina o desengrasado, y convertido en maicena, es de fácil digestión y muy nutritivo, aunque los especialistas llaman la atención a la hora de suministrarlos a los niños.

Las vellosidades, barbas o cabellera del maíz reportan beneficios diuréticos eficaces han sido bien colectadas y se indican a un paciente cuando es necesario activar la secreción urinaria.

Su consumo en infusiones de estilos de la planta se recomienda para combatir estados febriles, inflamaciones de la vejiga, enfermedades cardíacas, albuminuria, la llamada gota, entre otras, pero nunca en el caso de afectaciones a la próstata, ya que, dicen, multiplicaría los padecimientos del enfermo.

Además de las variadas recetas que se pueden confeccionar en la cocina, muchos de los jabones, geles, cosméticos y en lociones para el rasurado incluyen derivados del maíz en su formulación.

Varios de los cereales que en el mundo se consumen están compuestos de maíz, almidón de maíz, almíbar de maíz, harina de maíz y un edulcorante extraído del maíz.

El pan de molde puede tener almidón, almíbar y dextrosa como ingredientes, mientras el té o café instantáneos también suelen incluir en su composición un subproducto del maíz: la maltodextrina.

Este granito tiene incontables variedades, entre éstas, el dentado, considerado el de mayor importancia comercial, el Flint, el duro, el Flour, el reventador y el dulce.

La carne y los huevos que consumen los seres humanos suelen proceder de ganado alimentado con piensos que incluyen maíz en un elevado porcentaje, principalmente su gluten.

Cerca de 85 tipos diferentes de antibióticos utilizan maíz en sus fórmulas, como la capa fina que recubre las aspirinas y otros analgésicos, además de los sueros intravenosos y otros fármacos.

Muchos envases de plástico y papel son elaborados con fibras de maíz en su composición, que resultan más ecológicos que otros plásticos industriales.

El maíz se ha tomado como un cultivo muy estudiado para investigaciones científicas y su condición de planta monoica, que aporta gran información al poseer una parte femenina y otra masculina, permite crear varias recombinaciones (cruces) y nuevos híbridos para el mercado, encaminados a obtener altos rendimientos en la producción.

Sobre la ubicación de los santuarios gaditanos en época fenicia

Sobre la ubicación de los santuarios gaditanos en época fenicia

Por Ángel Muñoz Vicente, Europa Sur, domingo 12 de diciembre de 2004

Mucho se ha hablado y escrito sobre el emplazamiento de los templos fenicios que los autores clásicos nos refieren de su existencia en el territorio de Gadir. Tradicionalmente se ha venido identificando el islote de Sancti Petri como el lugar elegido por los fenicios de Tiro para la implantación de su más antiguo y famoso santuario en Occidente: el de Melkart. Por su parte la zona del Castillo de San Sebastián, en La Caleta, se ha relacionado como hipótesis más admitida, con el lugar donde debió ubicarse otro de los santuarios relevantes de Gadir: el de Baal. Por último los alrededores del Castillo de Santa Catalina y más concretamente en la zona conocida como la Punta del Nao, ha sido el lugar asignado por la mayoría de los investigadores para el emplazamiento del santuario a Astarté, divinidad que junto a Melkart constituían la base del panteón de la metrópolis tiria en los inicios del primer milenio antes de nuestra Era.

Estas localizaciones tuvieron su explicación y sustento tanto en las noticias de los historiadores y geógrafos de la Antigüedad, como en las reconstrucciones del paisaje de la Bahía de Cádiz en épocas antiguas, lanzadas en la década de los 80 del siglo pasado a raíz de la determinación, esbozada por F. Ponce unos años antes, de la existencia de un brazo de mar que discurría por el interior del casco antiguo de Cádiz y que como ha publicado J.A. Fierro en la segunda edición de su libro Historia de la ciudad de Cádiz, ya se había hecho eco de esta circunstancia S. Viniegra a finales del siglo XIX y principios del XX.

Si el establecimiento de esta primera aproximación al paisaje de Gadir/Gades hace ahora casi 25 años, supuso un relanzamiento de los estudios fenicios en el área gaditana, los trabajos geoarqueológicos llevados a cabo bajo la dirección de los profesores O. Arteaga y H.D. Schulz,en los años 2000 (saco interior de la Bahía) y 2001 (ciudad de Cádiz), han supuesto los primeros trabajos científicos para abordar la estrategia del poblamiento histórico en la Bahía de Cádiz y como no el punto de partida para iniciar una nueva lectura de los textos clásicos.

De entre las citas de los autores que se refieren a los templos gaditanos podemos destacar las de Estrabón, que en un pasaje de su Geografía, refiriéndose a la ciudad mandada a construir por Balbo, dice: "La ciudad yace en la parte occidental de la isla, y cerca de ella, en la extremidad que avanza hacia el islote, se alza el Kronion. El Herakleion está en la otra parte, hacia el oriente, en el lugar donde la isla se acerca más a tierra firme...". De este texto se desprende la existencia de dos templos ubicados en los extremos de la isla mayor o Cotinusa, uno dedicado a Melkart-Hércules y otro consagrado a Cronos, dios griego identificado por los cartagineses como Baal Hammon. Estas referencias, en principio poco claras si las analizamos desde la perspectiva del paisaje actual o de la restitución paleotopográfica de los años ochenta del siglo pasado, pueden tener su explicación a la luz de los nuevos trabajos geoarqueológicos. Para la historiografía de los dos últimos siglos el "islote" que cita Estrabón se ha venido admitiendo su identificación con la pequeña isla de San Sebastián. Sin embargo hoy día podemos saber con certeza que dicho islote se originó como consecuencia del proceso erosivo del océano con posterioridad a época romana, formando este territorio donde hoy se asienta el castillo del mismo nombre, uno de los extremos de la isla Cotinusa durante toda la Antigüedad. Así el citado "islote" podríamos identificarlo con la isla pequeña donde Plinio indica que estuvo el antiguo oppidum de Gades, es decir Erytheia y "la extremidad que avanza" hacia el mismo, puede estar refiriéndose a ese sector de tierra que cegó por su parte central el brazo de mar entre ambas islas a partir de aproximadamente el 4500 a.C.. En consecuencia sería en este sector de Cotinusa, en el actual Campo del Sur, entre el Barrio del Pópulo y el de la Viña el lugar donde pudo estar emplazado el santuario de Baal. Esta hipótesis concretada al área de la Catedral Vieja ya fue señalada por Hübner a principios del siglo XX, expresándose en el mismo sentido García y Bellido en 1942.

En relación a lo anterior podríamos traer a colación los resultados de las excavaciones realizadas en la Casa del Obispo, en la plaza de Fray Félix, bajo la dirección de los Srs. Gener y Pajuelo, donde las estructuras murarias localizadas y el enterramiento monumental con podium de sillares de ostionera (la denominada tumba-templo) podrían tener un claro matiz ritual si analizamos los restos materiales asociados a las mismas. En este sentido es de destacar el bajo porcentaje de ánforas (menos del 10% del total) y grandes recipientes de almacenaje (2,5%) en relación con otros tipos cerámicos como platos y cuencos, que pueden indicar que nos encontramos ante unas construcciones no vinculadas a tareas relacionadas con actividades industriales o comerciales (el ánfora como indicador relevante de estas actividades) o de habitat (el recipiente de almacenaje como elemento característico para reserva de provisiones). Por otro lado las formas cerámicas más abundantes (platos, cuencos y vasos de imitación de formas de la vajilla de lujo griega)son tipos frecuentes en yacimientos relacionados con actividades de culto. Igualmente el quemador de perfumes con restos de cenizas en su cazoleta, puede igualmente responder a algún tipo de ofrenda ritual.

En cuanto el santuario de Melkart las novedades para determinar su ubicación radican en la importante comprobación geoarqueológica de que el islote de Sancti Petri siempre tuvo carácter insular y nunca estuvo, como se pretendió desde las formulaciones paleotopográficas de los años ochenta, soldado a la isla mayor o Cotinusa. Consecuentemente el extremo de la isla hacia el oriente, en el lugar donde más se acerca a tierra firme, sería la denominada actualmente Punta del Boquerón. Esta hipótesis tendría igualmente su comprobación arqueológica en los sondeos realizados bajo la dirección de R. Corzo en 1985 en el citado islote, en los que no se documentaron estructuras que puedan relacionarse con el santuario, ya que los niveles detectados únicamente pudieron testimoniar la presencia humana en la zona a partir de los inicios de la presencia fenicia en Occidente y sin que en ningún momento el registro arqueológico pueda relacionarse con actividades de culto. Hay que recordar que igualmente las conocidas estatuillas fenicias de bronce halladas casualmente en el interior del Caño de Sancti Petri, proceden de una zona más próxima al entorno de la Punta del Boquerón que al propio islote. Por último, sobre el santuario a Astarté poco o nada podemos añadir a lo ya conocido y admitido por la mayoría de los investigadores que coinciden en situarlo en los alrededores de la Punta del Nao y que Avieno en su Ora Marítima cita de la siguiente forma: "Del lado de la fortaleza por donde muere el día hay una isla consagrada a Venus Marina, y en ella un templo con profunda cripta y un oráculo".

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Excavación en cánovas del castillo, 38. Los restos hallados pueden ser del IX a.C. El primer estudio de los materiales obtenidos es interesante para conocer el inicio de la presencia fenicia en el Occidente Mediterráneo.

Por: JOAQUÍN PINO, Diario de Cádiz, 29-05-03

NUEVA UBICACIÓN. El biberón en cerámica hallado en Cánovas está expuesto en el Museo.

Las excavaciones realizadas el pasado año en el solar de la calle Cánovas del Castillo, 38 están incrementando su importancia -que ya de por sí se entreveía cuando se inició el estudio del solar- a medida que avanza la investigación de los resultados obtenidos.

Desde que finalizaron los trabajos arqueológicos de urgencia, en septiembre de 2002 y hasta fechas recientes, se ha realizado un primer estudio de los materiales obtenidos, centrados especialmente en el periodo fenicio arcaico y cuyos resultados son "específicamente interesantes para el conocimiento del inicio de la presencia fenicia en el Occidente Mediterráneo", según informan fuentes de la Delegación Provincial de Cultura.

Los trabajos fueron realizados bajo la dirección del arqueólogo Ignacio Córdoba, y depararon la localización, en planta y estratigrafía, de varios niveles de ocupación correspondientes al periodo fenicio arcaico, con una cronología, según el excavador, de hacia la mitad del siglo VIII a.C. Sin embargo, desde la Delegación de Cultura se aclara que "las cronologías tradicionales basadas en las cerámicas, pueden estar algo retrasadas, ya que en los últimos años las fechas obtenidas por carbono 14 calibrado nos están señalando para estos momentos y para estos materiales una fecha de la segunda mitad o finales del siglo IX a.C.".

Los materiales a los que se refieren los técnicos de la Delegación Provincial de Cultura fueron hallados en el nivel fenicio, donde se observaron tres fases de ocupación y una de abandono, esta última sellada por una formación dunar. Las estructuras asociadas a este nivel arcaico corresponden a pavimentos de arcilla apisonada. Los materiales eran "muy abundantes", y consistían en fragmentos de platos, cuencos, oinochoes y páteras, todos con engobe o barniz rojo. También aparecieron ánforas fenicias arcaicas, tanto fabricadas en el extremo occidental como centro-mediterráneas (cartaginesas) y orientales. Igualmente se localizaron fragmentos de botellas, ampollas, lucernas de un picos, jarras y lebrillos.

"Especial mención -apuntan desde Cultura- merecen ciertas cerámicas de origen sardo -de Cerdeña- con formas de ánforas ovoides fabricadas a mano, pintadas de rojo y con fondo plano, así como otras, entre las que destaca un biberón (askos) en cerámica, muy similar a los hallados en los yacimientos de Monte Olladiri o en Su Congian'e Sa Funtá".

Cultura explica que el arqueólogo Ignacio Córdoba atribuye a estos niveles fenicios una posible funcionalidad industrial, relacionada con el procesamiento de productos pesqueros, de los que se han localizado algunas vértebras, posiblemente de atunes. De todas formas, se avisa desde la Delegación que éste es un tema "que debe ser estudiado en profundidad, ya que la simple localización de restos de peces no tiene por qué indicarnos que nos encontramos ante una zona industrial -como una factoría de salazones-, pues también podría tratarse de simples restos de alimentos consumidos".

El arqueólogo Ignacio Córdoba confirmó "con seguridad", cuando se realizaron las excavaciones, que había indicios de que se trataba de un lugar de hábitat del siglo VIII a.C. que no continuó en siglos posteriores, de forma que la estratigrafía mostraba un salto hasta la época romano-republicana, hacia el siglo I a.C. Y avisó, ya entonces, de la importancia del material cerámico, afirmando que la excavación resultaba ser "muy importante para Cádiz y para el estudio fenicio".


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Benjamín López exhibe ya su tesoro arqueológico. La plaza de los Hornos Púnicos se abre al público para mostrar los restos de dos importantes talleres alfareros hallados en Torre Alta y en Camposoto.

"Este conjunto alfarero tiene un valor incalculable"

Por: C.BONET, Diario de Cádiz, 23-05-03

SAN FERNANDO. La plaza de los Hornos Púnicos construida en la rotonda de Benjamín López se ha abierto al público antes de lo previsto. Aunque el plazo de ejecución de la última fase del proyecto no concluía hasta mediados de junio, los trabajos se han agilizado para que los ciudadanos puedan desde ayer mismo contemplar los siete hornos púnicos y fenicios que forman el gran tesoro arqueológico de la ciudad.

Los restos que se exhiben formaron parte de dos importantes talleres alfareros asociados a la ciudad de Gadir. Las piezas arqueológicas -dos hornos fenicios localizados en el sector tres de Camposoto y otros cinco hornos púnicos hallados en Torre Alta- están resguardadas en unas salas acristaladas que permiten que se puedan ver desde el exterior.

Todas ellas constituyen un conjunto excepcional en Occidente tanto por el elevado número de estructuras como por su estado de conservación.

Precisamente, uno de los hornos fenicios del siglo VI antes de Cristo que se muestra es una de las piezas que mejor se conserva en el mundo.

El nuevo espacio cultural fue ayer visitado por el alcalde de la ciudad, Antonio Moreno, el vicepresidente de la Gerencia de Urbanismo, Fernando Rodríguez, y el subdirector del Museo Municipal, Antonio Saez. Éste explicó que la idea que se ha perseguido con este complejo es que el visitante contemple las piezas arqueológicas como si se tratara de la vitrina de un museo.

Las visitas al interior de las salas acristaladas se tendrán que concertar con el Museo Histórico Municipal, aunque los hornos se aprecian bien desde el exterior. El conjunto arqueológico está adornado con varias ánforas de la época que han sido reproducidas para su exhibición.

La urbanización de la rotonda convertirá a este lugar en un espacio de ocio y de visita cultural, además de servir de zona de paso entre la avenida Rafael Alberti y la calle Benjamín López.


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Excavaciones. San Fernando era un barrio alfarero de Gadir en los siglos V y IV a.C.

Por: FRANCISCO JAVIER CEBALLOS, Diario de Cádiz, 21-05-03

SAN FERNANDO. Los descubrimientos arqueológicos hallados en la nueva carretera de Camposoto tuvieron su presentación el lunes a las siete de la tarde en el Museo Municipal.

El representante de la asociación Templo Melkart, José Juan Díaz, partícipe de la obras, fue el encargado de explicar la intervención de urgencia en la carretera a cargo de la empresa Figlina, y agradecer la confianza del Ayuntamiento y de Derribos Aragón.

En Camposoto han aparecido tres yacimientos diferentes: el primero, denominado Villa Maruja por su ubicación, pertenece a un barrio alfarero de Gadir de los siglo V y IV a.C. que pone de manifiesto que San Fernando no permanecía deshabitada en aquella época.

El segundo yacimiento recibe el nombre de Parque Natural y corresponde a un asentamiento rural costero del siglo I a.C.. El tercer yacimiento llamado La Milagrosa se relaciona con un asentamiento industrial del siglo I a.C.


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El Museo exhibe los restos hallados en Camposoto. El Día Internacional del Museo arranca en la ciudad con una exposición que pone de manifiesto los descubrimientos más importantes hallados en las obras de la carretera de la playa.

Por: ARTURO RIVERA, Diario de Cádiz, 19-05-03

SAN FERNANDO. El Museo Histórico Municipal abrió ayer sus puertas para exhibir los restos arqueológicos más significativos hallados en el transcurso de las obras desarrolladas para la construcción de la nueva carretera de acceso a la playa de Camposoto.

Las dependencias municipales se sumaban así a la celebración del Día Internacional de los Museos y abrían sus puertas para mostrar al público algunos de los hallazgos arqueológicos más relevantes que han sido descubiertos en la localidad recientemente.

La exposición de los restos que las obras de la nueva carretera han dejado al descubierto va de lo concreto a lo general. El punto de partida de esta muestra que acogerá el patio central del Museo hasta el próximo sábado son trece piezas escogidas por su relevancia y halladas por el equipo técnico de la empresa Fliglina, responsable del control arqueológico de las obras.

Sobre este conjunto de piezas arqueológicas que se han encontrado en el movimiento de tierras realizado para la construcción de la carretera, el Museo articula una primera interpretación sobre la relevancia de los descubrimientos de Camposoto que apunta a una ampliación de los límites geográficos en los que se desarrollaba la actividad industrial alfarera existente en la zona durante las épocas fenicio-púnica y romana.

"Una de las cosas más importantes de estos hallazgos es que amplían la actividad industrial que existía en La Isla, que hasta ahora estaba restringida a la zona de Pery Junquera y del Cerro de los Mártires, a todo el borde marítimo que da a la zona del Río Arillo", afirmó el subdirector del Museo y uno de los responsables del control arqueológico que se ha llevado a cabo en la zona, Antonio Sáez. Un estudio más detallado de estos restos se ofrecerá en un libro, coordinado por Darío Bernal, profesor de arqueología de la UCA, que la Gerencia Municipal de Urbanismo sacará a la luz en las próximas semanas.

Las trece piezas que componen la exposición pertenencen a los tres yacimientos que las obras de la carretera han dejado al descubierto, tres núcleos situados en las zonas de Villa Maruja, La Milagrosa y del Parque Natural que sirven también para dividir las partes de la exposición.

Restos de cerámica, ánforas e incluso moldes de máscaras y otros elementos que destacan por su singularidad componen los trece restos que exhibe esta muestra sobre los hallazgos arqueológicos de Camposoto. Entre los descubrimientos más importantes del control arqueológico de las obras se encuentra un importante yacimiento de la industria alfarera de la época fenicio-púnica en la zona de Villa Maruja; restos de una vivienda romana de la época tardorrepublicana situada a la altura de la Milagrosa en la que se halló también un mosaico; y un horno púnico también situado en la misma zona. Los trabajos arqueológicos dieron también con dos tumbas completas e indicios de una tercera perteneciente a una necrópolis púnica.

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El solar de Ancha podría guardar la primera estructura fenicia arcaica

La Delegación de Cultura y los arquitectos acuerdan estudiar el que ya se denomina el "hallazgo del siglo XXI"

Por: AIDA R. AGRASO, Diario de Cádiz, 16-07-03

CÁDIZ. El estudio arqueológico realizado en un solar de la calle Ancha está empezando a ser denominado "la excavación del siglo XXI". El motivo: los restos hallados, que podrían ser la llave de las cerraduras que encierran las incógnitas sobre el pasado de la ciudad. La Delegación de Cultura, a través de su delegada, Bibiana Aído, y del arqueólogo Ángel Muñoz, afirman que el yacimiento "puede ser único", ya que, a una profundidad de unos cinco metros, aparece lo que podría ser, según las primeras hipótesis, la primera tumba arcaica de tiempo fenicio puro -hacia el VIII a.C, aunque no se descarta que sea anterior-, de una cronología anterior a restos similares hallados en Málaga o Granada.

Sería, en fin, "una pieza clave de la historia fenicia en Cádiz", se afirmó. Desde la Delegación de Cultura ya se apunta que existe la "intención y la voluntad" de colaborar con esta excavación, debido a la "gran importancia que puede tener este hallazgo, que puede ser único", dijo Bibiana Aído.

Ángel Muñoz indicó que la zona del estrato fenicio, fechada en principio a finales del VIII a.C. o incluso principios del IX, es amplia, de forma que ocupa casi todo el solar. Una vez quitada la capa superficial, se localizó una fosa que tenía "más profundidad que en otros sitios" y que se hallaba primorosamente excavada en terreno natural, pasando por duna, arcilla, paleosuelos rojos y piedra natural. Pero surgió un problema: se encontraba ya a una cota inferior a la cimentación del edificio que se iba a erigir en el solar, unos 4 metros, que coincidía justo con el estrato fenicio del siglo VIII. Se comprobó entonces que "hay un ámbito donde continúa la fosa ovalada, que está en el centro".

Desde Cultura se explica que en principio, y sólo como hipótesis, se baraja que estos restos podrían pertenecer a un enterramiento en fosa con escalones, con una zona central. Sería el primer ejemplar de tumba fenicia arcaica en esta zona, más antigua que los restos hallados en la necrópolis de Cerro de Santo Cristo de Almuñécar y "una pieza clave de la historia fenicia de Cádiz".

Una vez observado el alcance del hallazgo, se mantuvo una reunión con los arquitectos del proyecto, teniendo en cuenta tanto el peligro que podría desentrañar seguir ahondando en la fosa como el interés surgido por estudiar los restos. El pasado lunes por la tarde, se hizo una zanja en la fosa, y todos los indicios marcan que "podemos estar ante una tumba del mismo contexto del que hablaba Pelayo Quintero cuando se hizo la cimentación de Telefónica", donde apareció un sacerdote fenicio.

La cronología ha sido establecida por la Delegación Provincial de Cultura en los primeros años del siglo VIII a.C., aunque parece ser que incluso se podría datar en una fase anterior a los restos localizados en asentamientos fenicios como el del estrato 1B del Llano de Mezquitilla -donde se encontraron las cerámicas más antiguas- o del Guadalhorce. Sería, pues, anterior a los restos fenicios actualmente reconocidos como referencias, de principios del VIII a.C., en el Mediterráneo español. Expertos que han estado en esos yacimientos y en el de la calle Ancha constatan este punto.

De confirmarse que la estructura pertenece a una tumba, no descartaría que Gadir fuera Cádiz, ya que, según Ángel Muñoz, se reestudiaría lo hallado en la calle Cánovas del Castillo. Y, continúa, en la zona alta -donde se sitúa el solar del Cómico, aún pendiente de ser excavada- "sí se han localizado suelos de casa", con lo cual "no sería de extrañar que en la ladera se situaran las tumbas y la zona alta fuera la de hábitat".

"El que haya tumbas aquí del siglo VIII a.C.", además de tumbas del VII y del V indica que se pueda hablar de una continuidad en la habitabilidad de la zona. Y como hay quien esgrimía que Cádiz no podía ser asentamiento fenicio por la falta de restos fenicios arcaicos, "la importancia es que los haya. Y los hay a miles. Jarros, cuencos carenados..."

El estudio, dentro de unos meses

Sea lo que sea el elemento hallado en el solar de la calle Ancha, teniendo en cuenta su antigüedad, los arqueólogos se inclinan por decir sin ambages que los restos podrían hacer salir de la oscuridad el pasado fenicio arcaico de la ciudad. Pero al encontrarse a cinco metros de profundidad, "cota bastante inferior a las pantallas perimetrales", para seguir estudiándolos "habría que apuntalarlo todo", además de que la construccion del edificio acumularía un gran retraso. La solución que se dará, una vez estudiado el caso 'in situ' por las partes implicadas, es que el yacimiento no se va a excavar ahora, sino que esperará a que se haya construido la losa del sótano -dejando un hueco en el centro-y el forjado de su cubierta y luego se podrá continuar el estudio "con todo el tiempo posible", pero dentro de unos tres meses, aproximadamente. Será entonces cuando, "con toda seguridad y y tranquilidad del mundo", se aplique toda la metodología posible -incluidos estudios de carbono 14 y de pasta cerámica- y se estudiará "casi con bisturí" la que sería la primera estructura fenicia arcaica, posiblemente del 790-780 a.C. que, además, está acompañada de un "magnífico material fenicio".