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Terrae Antiqvae

El imperio del maíz

El imperio del maíz

* Arqueólogo historia sobre el origen del grano y su dominio en Centroamérica
* No llegó a ser un producto importante hasta unos 500 a 200 años antes de Cristo
* 64 olotes se encontraron en Panamá y se dataron en el 200 d. C.

Casi en los días en que se encontraban importantes piezas precolombinas cerca de Tiscapa, que seguramente tienen vínculos con los primeros agricultores de Nicaragua, como afirma el arqueólogo Ramiro García Vásquez, una costarricense recomendaba que para entrar con buen pie al TLC había que desterrar el maíz a cambio de convertir el país en un exportador de ranas.

García informó que en las excavaciones que realizó el Departamento de Investigaciones Arqueológicas del Museo Nacional de Nicaragua, durante el Proyecto de Arqueología Metropolitana de Managua, en el sitio denominado “Complejo Tiscapa”, se encontraron restos de cerámica temprana que datan desde 2,000-800 años a.C.

En Nicaragua, probablemente, la actividad agrícola se inicia hacia los 2,500-3,000 años a.C. con el cultivo de maíz, frijol y algunos tipos de tubérculos, historió García Vásquez.

El estudio del actual jefe de Investigaciones Antropológicas del Museo Nacional de Nicaragua nos revela que hay un vínculo entre estos productos y la alfarería, de la cual hoy se precia Nicaragua por contar con formidables piezas precolombinas.

Los granos, señala, eran preparados en piedras naturales en forma de metates, las cuales pudieron dar origen a los metates que más tarde tallaron los chorotegas, nicaraos y otros grupos culturales que se emplazaron en estas tierras. La fecha anteriormente señalada coincide con algunos datos que se han obtenido de la prueba de Carbono-14 en restos de maíz en el Istmo de Centro América.

Afirmamos con gran seguridad que todos los pueblos de cultura mesoamericana tenían como principal elemento en su dieta diaria a Zea–mays, nombre científico de la planta.

“Investigaciones sobre la reconstrucción de los regímenes alimentarios de las poblaciones precolombinas de Managua, utilizando isótopos de huesos, sugieren que el maíz está entre uno de los recursos alimentarios más importantes de la dieta paleoindia en los alrededores de Managua”.

García, al referirse a los argumentos de la ciudadana costarricense que manda a criar ranas, eliminando el maíz porque genera pobreza, dijo que la recomendación “es hasta cierto punto ofensiva, pues el maíz para la sociedad de Nicaragua es como uno de los elementos más importantes de nuestra dieta y para todos los pueblos de América”.

El investigador proporcionó, además, algunos datos de carácter científico sobre la importancia prehistórica, cultural y antropológica de esta gramínea (el maíz) en los pueblos de América y de mucha importancia para Nicaragua:

Hasta ahora, las evidencias arqueológicas dan la impresión de que el maíz (Zea-mays), una de las plantas más ampliamente cultivadas en el siglo XVI, no llegó a ser un producto importante hasta unos 500 a 200 años a.C., sin embargo, nuevas evidencias dentro y fuera de Panamá indican que se debe proceder con cautela al hablar de la cronología de esta planta en el istmo de Centro América.

Restos carbonizados de maíz han sido encontrados en cuatro sitios arqueológicos en Panamá: Sitio Pittí, La Pitahaya, Sitio Sierra y Finca Cornejo. En Pittí se recuperaron 64 tusas (olotes). La mayoría procedían de una casa cuya antigüedad ha sido fijada entre los años 200 y 400 d. C.

Galinat. W. C. informó que este maíz tiene un promedio de ocho hileras de granos y que era producto intermedio entre las variedades Nal-Tel y Pollo, las cuales evolucionaron de una variedad mucho más antigua, en un lugar todavía desconocido.

La muestra tiene dos características que facilitan el secamiento en los ambientes húmedos y frescos, un raquis de diámetro reducido y un alto índice de condensación. Linares O. F. piensa que la aparición del maíz en las montañas del Chiriquí quizá se deba a una inmigración relativamente rápida, desde un área adyacente de región fronteriza entre Panamá y Costa Rica, en el momento en que las características antes señaladas permitieron su adaptación a las zonas altas y húmedas subtropicales (¿Desde el año 1 d.C. a 500 años a. C?).

En el Sitio Sierra se recuperaron más de doscientos fragmentos de tusas, granos y tallos. Aún no han sido sometidos a un análisis formal por parte de especialistas en genética de maíz, pero el Dr. Earle Smith, quien revisó la muestra en 1977, considera que es posible que haya tres variedades: dos son parecidas, en términos generales, al grupo Nal-Tel / Chapolote / Pollo, y una se asemeja a los maíces suramericanos harinosos, tales como Cuzco y el Harinoso de ocho.

El imperio del maíz

En este momento hay pocas evidencias que contradigan la idea de que no fue hasta 500-200 a. C cuando Zea-mays comenzó a dominar los agrosistemas del Pacífico. Sin embargo, existen ciertos problemas nuevos, tanto teóricos como empíricos, que deben mencionarse cuando tomamos en cuenta la antigüedad de este cultivo en Panamá:

Si el ancestro del maíz es la hierba silvestre, Teosinte (Zea americana) y no una forma silvestre y extinguida de maíz, ese grano ha debido cultivarse en sus orígenes, dentro de la región donde se encuentra el Teosinte naturalmente, o sea, entre el norte de México y el suroeste de Honduras. También se encontró Teosinte en el norte de Nicaragua.

Puesto que el maíz estaba cultivándose en la costa oeste del Ecuador, por lo menos hacia el año 3,500 a.C., y quizás hacia el año 6,000 a.C. ha debido haber pasado por Panamá, en una u otra forma, por lo menos antes del año 4,000 a.C.

Si las especies harinosa y dulce estaban cultivándose en el Ecuador en el 2,000 a.C, y son por consiguiente de origen sudamericano, estas variedades han debido pasar de “vuelta” por Panamá, en dirección opuesta a la primera “migración”. Datos recientemente analizados procedentes del Abrigo de Aguadulce, en Coclé, señalan que fitolitos de maíz se encontraron en depósitos cuya fecha es de unos 1,600 años a.C. junto con la cerámica más antigua de Panamá, la Monagrillo.

Aunque Renare y la misma Piperno han interpretado esta evidencia con la debida cautela, es importante señalar que la cerámica Monagrillo tiene una fecha de C-14 de 2,500 a.C. en el sitio del mismo nombre, mientras en el cercano abrigo rocoso, la Cueva de los Ladrones, se ha atribuido una edad de por lo menos 2,800 años a.C.

Ya que en el Abrigo de Aguadulce los fitolitos de maíz no están presentes en las capas que no tienen cerámica, sería lógico pensar que el maíz y la cerámica se introdujeron simultáneamente y, por consiguiente, que aquella planta se estaba cultivando en litoral de la Bahía de Parita hace unos 5,000 años (3,000 a.C.).

Fecha de la dispersión

Aunque esta última fecha (3,000 a. C) no puede atribuirse todavía con objetividad científica al maíz en Panamá, concuerda con las fechas que están otorgando los botánicos y genéticos a la dispersión de Zea-mays a través de Centroamérica. Linares ha sospechado que el maíz es de mayor antigüedad en la Bahía de Parita que lo indicado por la evidencia primaria. No sería extraño que futuras excavaciones le cedan la razón.

Las actividades agrícolas se intensificaron hacia el 2,300 a.C. La evidencia primaria no ha demostrado inequívocamente que el maíz estaba empleándose en Panamá para esa fecha; pero el análisis de los fitolitos procedentes de un sitio de la Bahía de Parita, y la evidencia teórica y foránea implican que esta planta importante debió utilizarse en el Istmo mucho antes de los años 500 a.C. Probablemente en las zonas más áridas, y como una más entre una variedad de especies de igual impotencia.

En el sitio arqueológico “Joyas de Cerén “, ubicado en el municipio de San Juan de Opico. departamento de La Libertad, a 30 km al noroeste de San Salvador, el doctor Payson D. Sheets, de la Universidad de Colorado USA, encontró mazorcas de maíz petrificado, frijoles, chile y otros restos botánicos en muy buen estado de conservación. Este sitio arqueológico ofrece un registro más detallado de la vida cotidiana de un pueblo mesoamericano de por lo menos 1,400 años a. C

Para los incas, el maíz constituía la base fundamental de la alimentación del pueblo, y su cultivo era de suma importancia, a tal extremo que las principales festividades del Imperio estaban supeditadas a los actos de la siembra, cultivo y cosecha de maíz.

Su auge actual

Su cultivo, en estos últimos tiempos, se ha intensificado y tecnificado, de tal manera que la mazorca y los granos van alcanzando cada vez proporciones mayores. Es un producto de clima templado y hay variedades que pueden desarrollarse muy bien en las alturas (0 hasta los 3,000 mt de altitud).

Los investigadores se han dado a la tarea de buscar sus raíces, indagar de dónde procede, quiénes lo domesticaron, y, naturalmente, hay muchos países que se disputan tal privilegio. En la región de Tehuacán se han hallado vestigios que datan desde 7,000 años a.C. (Galinat y McNeish), y los mexicanos creen que el maíz es de origen azteca.

Los haitianos aducen que su isla es la cuna, y que de allí fue llevado al continente. Otros científicos trasladan su origen al Oriente, y Vere Gorden Childe, escritor australiano, afirma que es de Norteamérica.

Maíz, base de supervivencia

Bueno, sin descartar la posibilidad de que pudiera haberse domesticado en dos o más puntos distantes de América, en Perú, ahora podemos afirmar y exhibir argumentos válidos desde el punto de vista científico para demostrar que hace más de 10,000 años el maíz ya crecía en los valle de los Andes centrales del Perú. Los primitivos moradores de estas latitudes sobreviven y dominan las montañas gracias al maíz.

Los orígenes y desarrollo de Chavín están signados a base de maíz. Es precisamente esta civilización la que presta más atención a su cultivo en los valles interandinos y en la costa (Rapayán, Kotosh, Ancón, Nepeña). Veamos, pues, algunos de nuestros argumentos.

El clima: Perú es un país de clima templado debido a la cordillera andina, lo que favorece el cultivo del maíz. La Toponimia: hay lugares con nombres alusivos al maíz, como la hacienda “Yana-sara” (maíz negro), el caserío conocido como “Garhua-ara (maíz amarillo, dorado), en los Andes centrales “Pancal” (de panca, la caña y hojas de maíz). Variedades de maíz: en el Perú todavía se cultivan muchos tipo de maíz como: Okghe (plomizo), el Pajchus (arrugado), el Chushu (menudo), el Ghapia (suave), el Murucho (duro) y otros. Los botánicos aseguran que allí donde se dan más especies se debe buscar el origen de esta gramínea.

Fuente: El Nuevo Diario, 26 de mayo de 2005
Enlace: http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/especiales-20050525-05.html

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EL MAIZ Y LOS ORIGENES DE MESOAMERICA.

El nacimiento de los pueblos que habitaron el territorio que más tarde llamaríamos México está vinculado con el origen del maíz. Los mitos más antiguos de Mesoamérica narran que el mundo que hoy habitamos fue creado por los dioses del maíz, quienes al mismo tiempo crearon a los seres humanos y les dieron el alimento para sustentarlos.

Un mito cosmogónico maya, inscrito en el año 690 d.C., en los templos del llamado Conjunto de la Cruz de Palenque, cuenta que el cosmos fue creado en el lejano año de 3114 a.C. En esa fecha, que registra la terminación de un período de 13 ciclos o baktunes, se dice que nació el Primer Padre, quien es llamado Hun Nal Ye, que quiere decir Uno Maíz. Según esta cosmogonía, Hun Nal Ye creó una casa en un lugar llamado Cielo Levantado y la dividió en ocho partes, siguiendo las cuatro direcciones cardinales y los cuatro rumbos intercardinales.

En el mismo lugar ubicó las tres piedras que señalaban el centro del cosmos y levantó el árbol cósmico llamado Wakah Chan, nombre que tiene el árbol que se ve en el centro del tablero del Templo de la Cruz en Palenque.

Luego de estos hechos prodigiosos, Hun Nal Ye protagoniza el acto central de la cosmogonía: su resurrección del inframundo en la forma de un joven de belleza extraordinaria que lleva consigo las semillas preciosas del maíz, rescatadas de Xibalbá, el nombre que los mayas le dieron al inframundo. La historia de la resurrección del dios del maíz la conocemos no por el desciframiento de los glifos mayas, sino gracias a una serie de escenas pintadas en los vasos funerarios de la época Clásica.

Aun cuando esas imágenes corren dispersas, un posible ordenamiento de ellas sería el siguiente.
Las primeras describen la caída de Hun Nal Ye en el medio acuoso y oscuro de Xibalbá. Al penetrar en esta región enfrenta unos personajes que lo amenazan con hachas y otros instrumentos de decapitación. Sigue luego su encuentro, probablemente sexual, con unas mujeres jóvenes y desnudas, y un episodio donde se ve al dios del maíz viajar en canoa por las aguas frías del inframundo. Como sabemos por la lectura del Popol Vuh, el libro sagrado de los quichés de Guatemala, Hun Nal Ye baja al inframundo en busca de la montaña escondida de los mantenimientos, el lugar donde se guardaban las mazorcas amarillas y blancas del maíz.

En otro vaso se describen tres episodios del viaje de Hun Nal Ye por el inframundo. En la parte inferior el dios aparece en la posición de los recién nacidos, como si acabara de nacer de las fauces de una serpiente. En la parte superior, donde se le representa con apariencia juvenil, los dioses remeros lo conducen en la canoa y lleva abrazada sobre el pecho una bolsa con granos de maíz. Es decir, en estas imágenes Hun Nal Ye regresa del lugar donde estaban escondidos los mantenimientos, y por eso lleva las preciosas mazorcas del maíz. En la escena final de la izquierda, dos mujeres le ayudan a ponerse su vestido de cilindros y esferas de jade.

Finalmente están las escenas que describen el clímax de esa sucesión de acontecimientos dramáticos: el brote del dios del maíz de las profundidades de la tierra. Una vasija muestra a los dioses remeros acompañando a Hun Nal Ye a su renacimiento glorioso. El dios del maíz brota de un caparazón de tortuga, y lleva una bolsa que contiene en su interior las preciosas semillas del maíz. En otro plato de dibujo muy fino, Hun Nal Ye sale de una hendidura en el carapacho de una tortuga (símbolo de la tierra entre los mayas), y es recibido por Xbalanqué
y Hunahpú, los famosos Gemelos Divinos del Popol Vuh. Muchos vasos y platos de la época Clásica representan la misma escena jubilosa, con los Gemelos Divinos a uno y otro lado, ayudando al Primer Padre a salir del inframundo.

Al comparar las aventuras de los gemelos que narra el Popol Vuh con los estudios que descifran la cerámica, los textos y el simbolismo de los monumentos mayas, se tiene la impresión de haber recorrido un tramo muy largo de la historia humana, y tocando algo profundo de esa historia. De pronto percibimos que durante más de quince siglos, desde Palenque hasta Copán, los mayas se contaron una misma historia acerca de los orígenes del cosmos y los fundamentos de la vida civilizada.

Como lo sugieren las estelas de Izapa que tienen grabadas las imágenes más antiguas que conocemos de los Gemelos Divinos, quizá este mito empezó a relatarse desde el Preclásico, muchos años antes de la era actual. Lo más probable es que naciera con los comienzos de la civilización, cuando los mesoamericanos descubrieron el secreto del cultivo de las plantas y fundaron su vida en la agricultura. El relato cosmogónico que los mayas clásicos grabaron en diversos monumentos de Quiriguá, Bonampak, Copán y Palenque, indica que en sus orígenes éste fue un mito agrícola, una narración centrada en el brote de la planta del maíz de las profundidades de la tierra. Por los textos, las pinturas y las estelas de esa época, sabemos que los dirigentes mayas convirtieron la aparición de la planta del maíz en una gestación divina, y alrededor del dios creador del alimento más precioso construyeron sus concepciones del cosmos, los seres humanos y la vida civilizada. El hecho de que la cosmogonía maya se refiera a la presente creación del cosmos como un alumbramiento agrícola, y haga brotar a la nueva
humanidad de la masa del maíz, revela que para los pueblos más antiguos la civilización nació con los orígenes de la agricultura y el cultivo del maíz.

Entre los varios fines que se atribuyen a los mitos, uno de los más inmediatos es el de ratificar las costumbres que sustentan la vida de los pueblos, conservar la memoria de sus tradiciones y otorgarles prestigio y autoridad. En este sentido, la resurrección anual de los dioses de la vegetación -manifiesta en el brote de las plantas- era la demostración más visible del privilegio otorgado por la divinidad al pueblo escogido, una suerte de carta de legitimidad de su destino afortunado.

Los mitos del origen de los cereales también apuntalaron dos ideas centrales de la cosmovisión de los antiguos pueblos campesinos: la identidad del inicio de la agricultura con el amanecer de la vida civilizada, y el concepto de identidad étnica. Los mitos de creación de las plantas cultivadas dieron un sentido de fundación cósmica al nacimiento de los cereales y convirtieron el origen de la agricultura en el momento inaugural de la vida civilizada. Así, los mitos, los cantos y las ceremonias que celebraban el origen de las plantas cultivadas exaltaban los valores propios de una sociedad agrícola, lo mismo que la pintura, la escultura, la arquitectura, la cerámica y las demás artes.

La agricultura, en consecuencia, era sinónimo de riqueza y vida civilizada; sus símbolos eran la abundancia de bienes, la suntuosidad de los templos, la magnificencia de las ciudades y el esplendor que irradiaba de la imagen de los dioses. El origen de la agricultura se consideraba un bien tan decisivo para el desarrollo de la humanidad, que en los mitos los dioses y los gobernantes se disputaban el mérito de su creación y se atribuían su difusión entre los mortales.

Asimismo, el origen del héroe cultural está vinculado a la difusión de los conocimientos agrícolas. En Egipto, Osiris fue reverenciado como el propagador de la agricultura y de los conocimientos preciosos; en Mesopotamia, la invención de la agricultura se equiparó al comienzo de la vida civilizada y también fue un atributo de los dioses creadores; en la Grecia clásica, la agricultura era un don de las diosas de la tierra, pero un héroe cultural, Triptólemo, fue el encargado de difundir su conocimiento entre los pueblos.

De la misma manera, en Mesoamérica el dios del maíz es sinónimo de vida civilizada. Hun Nal Ye es el dios maya creador del cosmos y el héroe cultural que transporta a la tierra el alimento de los seres humanos; es decir, el dios mesoamericano del maíz es a un tiempo el creador de la actual era del mundo y la encarnación misma del alimento que nutre a los seres humanos. El dios 9 Viento, equivalente mixteco del Quetzalcóatl mexica, es uno de los dioses creadores y el intermediario divino que genera la vida civilizada y funda las primeras dinastías. Más tarde, aun cuando los mexicas se esforzaron por acumular en su dios nacional las virtudes de los antiguos dioses creadores, tomaron a Quetzalcóatl como su máximo héroe cultural: fue su dios creador del maíz y de la nueva humanidad y el inventor de la escritura, la astronomía, las ciencias y las artes.

Por otra parte, los mitos de creación que identificaron el origen de los granos con el nacimiento de la vida civilizada, transmitieron el mensaje de que los seres humanos y las plantas cultivadas nacieron en la propia tierra. Es decir, proclamaban que ambos eran productos autóctonos de la región. De manera semejante a los mitos de creación del Neolítico europeo, en los mitos más antiguos de Mesoamérica se afirmaba que el cosmos y la vida humana tuvieron su origen en la propia tierra. Se decía que ambos habían surgido de la cueva escondida en la colina primordial. A su vez, los mitos que exaltaban el valor de la localidad fundaron las relaciones de
identidad social en este principio. De modo que los valores más altos correspondían a la tierra propia, al lugar de nacimiento y de donde procedían los ancestros. En los tiempos más antiguos estas creencias fueron asumidas por los olmecas, y posteriormente, en la época Clásica, por los mayas, los zapotecos y los teotihuacanos, como se aprecia en sus mitos y su plástica.

Simbólicamente, los mitos de creación mesoamericanos remiten a un mundo que abarcaba hasta los confines del cosmos y en cuyo centro se comunicaban el cielo, la tierra y el inframundo. Sin embargo, en lo cotidiano, ese dilatado ámbito se constreñía a la delimitada geografía del reino, señalado en sus cuatro rumbos espaciales por los colores de pájaros locales y en su centro por el árbol emblemático de la región. Así como en los mitos de creación se acentúa el carácter local y los emblemas propios de la región, también el cosmos, los dioses y los gobernantes aparecen investidos con los símbolos de la fauna y la flora del lugar, iluminados por colores locales y animados por poderosas fuerzas autóctonas. Esta obsesión por exaltar lo propio produjo fuertes
lazos de identidad en los pequeños reinos de la época Clásica, una identidad tan volcada hacia lo suyo que fatalmente alentó enfrentamientos con pueblos vecinos que tenían tradiciones, etnias y lenguas diferentes.

El fin que los mitos de creación perseguían con ahínco era el de infundir en la comunidad la noción de estabilidad, duración y continuidad de los ciclos fundamentales de la naturaleza y de la vida humana. La conmemoración de la creación del cosmos y del origen de la vida civilizada, que escenificaba con fasto esos acontecimientos maravillosos en la fiesta del equinoccio de primavera y el comienzo del año agrícola, confirmaba a la población la convicción de que los dioses mantenían su pacto con los mortales y renovaban el orden y la armonía establecidos desde el primer día de la creación.

Aún cuando el mito glorificaba la permanencia, se convirtió en un testimonio del cambio histórico. Como lo recuerdan Ann Barring y Jules Cashford, «Los mitos no son historia, pero como se manifiestan en el tiempo crean historia, se visten con el lenguaje de la transformación y el cambio» Así, aun cuando los mitos de creación de Mesopotamia o de Creta narran la misma historia del origen del mundo a lo largo de varios siglos, los dioses y los símbolos que intervienen en ese acto difieren conforme a cada época. En el pasaje del Neolítico a la Edad de Hierro, la antigua diosa madre perdió sus poderes omnímodos y se convirtió en una deidad secundaria ante los
nuevos dioses masculinos.

En ese mismo tránsito del Neolítico a los tiempos históricos, la diosa madre mesoamericana cedió su lugar a poderosos dioses. Más tarde, al derrumbarse los reinos de la época Clásica y comenzar el turbulento período del Postclásico, los dioses de la fertilidad fueron desplazados de modo gradual por los dioses celestes del trueno y del relámpago. En el transcurso de esos años cambiantes, los mitos que glorificaban el origen autóctono de los pueblos fueron sustituidos por mitos que exaltaban a pueblos guerreros procedentes de regiones remotas y extrañas. El dios maya Hun Nal Ye mudó de nombre, y a veces de símbolos y cultos, y se llamó sucesivamente 9
Viento, Ehécatl, Kukulcán, Nácxit, Serpiente Emplumada, Ce Acatl Quetzalcóatl y Hun Hunahpú.

Muchas veces su nombre y su culto se mezclaron con los de otros dioses, y el culto del antiguo dios del maíz recibió a su vez la influencia de nuevos dioses y cultos. El mito de Quetzalcóatl, al recoger en su trama y en sus símbolos esas transformaciones, se convirtió también en un testimonio histórico, en una acumulación compleja de múltiples significados, sin perder su esencial condición mítica. Así, el estudio del mito de Quetzalcóatl no sólo permite penetrar en zonas profundas del pensamiento religioso de Mesoamérica, sino apreciar asimismo sus fases de transformación y los movimientos que traían el cambio.

La arqueología aún no describe con precisión las diversas fases que adoptó el cultivo de los cereales en Mesoamérica, o los distintos tipos de maíz que proliferaron en esa región. Sin embargo, a través de los mitos que relatan las aventuras y transformaciones del dios del maíz, podemos avizorar la importancia y el significado que tuvo esta planta en el desarrollo de esa civilización.

Descubren en Egipto un templo y tumbas de hace cuatro mil años

Descubren en Egipto un templo y tumbas de hace cuatro mil años

Foto: Imagen de los restos de un enterramiento de la I dinastía egipcia

Arqueólogos estadounidenses descubrieron los vestigios de un templo y tres tumbas de las I y II dinastías faraónicas, que gobernaron Egipto entre los años 3000 y 2654 antes de Cristo.

El hallazgo fue realizado por un equipo mixto de expertos de las universidades norteamericanas de Yale, Pensilvania y Nueva York, en la zona arqueológica de Chuna Al Zubeib, próxima a Abydos, provincia de Sohag, a 556 kilómetros al sur de El Cairo, precisó Hosni.

«En el acceso oeste del lugar se descubrieron las ruinas del templo funerario del rey Jasejemui, último soberano de la II dinastía faraónica», reveló, por su parte, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades (CSA), egiptólogo Zahi Hawas, un de los arqueólogos más activos de Egipto.

«Es probable que ese templo fuese reutilizado en épocas posteriores ya que en su interior se hallaron vestigios de entierros de terneros que representaban al dios »Abydos«, y fragmentos de estelas de roca con inscripciones del antiguo alfabeto copto», precisó Hawas. Asimismo, dentro del mismo lugar, se encontraron un total de 200 vasijas de cerámica que eran usadas para conservar vino y cerveza, y tres tumbas rectangulares, de un mismo estilo arquitectónico, y con techos de forma triangular.

Fuente: Diario de León, 18 de mayo de 2005
Enlace: http://www.diariodeleon.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=114&TEXTO=3737039

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Un grupo de arqueólogos descubren en Egipto vestigios de un templo y tumbas de las I y II dinastías faraónicas

El hallazgo, considerado de gran relevancia, fue realizado por un equipo de expertos de las universidades de Yale, Pensilvania y Nueva Cork

Arqueólogos estadounidenses han descubierto los vestigios de un templo y tres tumbas de las I y II dinastías faraónicas, que gobernaron Egipto entre los años 3000 y 2654 antes de Cristo, según informó ayer el ministro egipcio de Cultura, Faruq Hosni. El hallazgo fue realizado por un equipo mixto de expertos de las universidades norteamericanas de Yale, Pensilvania y Nueva York, en la zona arqueológica de Chuna Al Zubeib, próxima a Abydos, provincia de Sohag, a 556 kilómetros al sur de El Cairo, según precisó Hosni.

"En el acceso oeste del lugar se descubrieron las ruinas del templo funerario del rey Jasejemui, último soberano de la II dinastía faraónica", reveló, por su parte, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades (CSA), egiptólogo Zahi Hawas. "Es probable que ese templo fuese reutilizado en épocas posteriores ya que en su interior se hallaron vestigios de entierros de terneros que representaban al dios "Abydos", y fragmentos de estelas de roca con inscripciones del antiguo alfabeto copto", precisó Hawas.

Asimismo, dentro del mismo lugar, se encontraron un total de 200 vasijas de cerámica que eran usadas para conservar vino y cerveza, y tres tumbas rectangulares, de un mismo estilo arquitectónico, y con techos de forma triangular. También se descubrieron trozos de uno de los muros del templo funerario del rey Hor-Aha o Menes, fundador de la I dinastía faraónica y unificador del antiguo Egipto.

Gran relevancia histórica

Por su parte, Mathew Adams, director de los arqueólogos estadounidenses, dijo que en un sitio próximo al actual cementerio de la zona han encontrado varios enterramientos que datan del Imperio Medio (2040-1777 a.C.), y una pequeña tumba, cuya construcción se remonta al Imperio Nuevo (1554-1076 a.C.).

En la misma región los expertos norteamericanos encontraron anteriormente diez sepulturas de asnos, que, probablemente, fueron enterrados para ser usados en los viajes que los faraones harían en la vida eterna. "Estos últimos descubrimientos son de gran relevancia histórica porque confirman que la zona Chuna Al Zubeib y Abidos fue un importante centro funerario de peregrinación durante las dinastías I y II", recordó el arqueólogo Sabri Abdelaziz, uno de los responsables del CSA.

Fuente: Estrella Digital/EFE, 18 de mayo de 2005
Enlace: http://www.estrelladigital.es/articulo.asp?sec=cul&fech=18/05/05&name=restos

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Los arqueólogos que descubrieron una cámara de 5.000 años de antigüedad donde se cree se efectuaron los rituales funerarios de un faraón egipcio hallaron 200 tarros de cerámica para cerveza y vino, informaron el jueves las autoridades egipcias.

El recinto mortuorio del faraón Hur-Aha, fundador de la Primera Dinastía de Egipto, también incluía una capilla para rendirle culto donde el piso y las bancas están manchadas de material orgánico, probablemente restos de ofrendas hechas durante rituales, informó el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.

"Es un descubrimiento muy importante porque nos dará nueva información sobre la Primera Dinastía", dijo Zahi Hawass, director del consejo, a The Associated Press.

El recinto mortuario hecho de ladrillo de adobe fue descubierto en Shunet El-Zebib, parte de la ciudad sagrada faraónica de Abydos _donde están enterrados muchos de los primeros faraones de Egipto_, a 400 kilómetros al sur de El Cairo. Participaron la Universidad de Yale, el Museo de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Nueva York.

Se cree que el cadáver del rey Hur-Aha permaneció en el recinto durante los rituales funerarios. Su tumba se encuentra cerca de allí, en Abydos, aunque se desconoce si fue enterrado en ese lugar.

En la cámara también había tres tumbas rectangulares con techos de madera cubiertos por una estera roja, una de ellas con un esqueleto bien conservado de una mujer y otra tumba con restos de huesos humanos. Hawass dijo que los expertos estaban tratando de identificar los restos.

El recinto también tenía una cámara de vasijas con jeroglíficos que indican que fueron fabricados durante el reinado de Hur-Aha, el cual gobernó alrededor de 3100 a.C., unos 500 años antes de la construcción de las pirámides.

Fuente: La Voz, 19 de mayo de 2005
Enlace: http://www.azcentral.com/lavoz/spanish/global/articles/global_92823.html

Aparece en Ávila un segundo verraco en las márgenes del río Adaja

Aparece en Ávila un segundo verraco en las márgenes del río Adaja

Foto: Un fragmento de verraco céltico ha aparecido junto al río Adaja, en las obras de acondicionamiento que se llevan a cabo en la margen derecha. Los restos hallados están formados por el lomo y el arranque de las cuatro patas del animal, aunque no ha aparecido la cabeza de la figura. El fragmento ha sido encontrado en una valla de cerramiento de piedra, en la que había sido reutilizado para su construcción, a unos 250 metros del que apareció hace poco más de un mes.

La arqueóloga municipal descarta que la zona se trate de un castro vettón o que tenga que ver con enterramientos.

Las intervenciones que se están llevando a cabo para acondicionar las márgenes del río Adaja, a su paso por la capital abulense, no dejan de sorprender a los arqueólogos de la capital. En la mañana de ayer aparecía un segundo verraco en esa zona al que le faltaban las patas y el soporte sobre el que se colocaban estas figuras zoomorfas.

A pesar de que sea el segundo hallazgo que aparece en esta zona en pocas semanas, la arqueóloga municipal, Rosa Ruiz, descartó ayer que sea un castro vettón. El verraco encontrado ayer apareció mientras intervenían en una valla de piedra y por eso, desde el momento en que se conoció su presencia, se pararon las obras para buscar si podría haberse utilizado como material de esa valla de protección. Es demasiado pronto, según Ruiz, para conocer con exactitud de qué época podría ser el verraco, «no sé si del siglo IV, III, II o I antes de Cristo», aseguró, aunque haciendo un ejercicio de memoria sí que imaginó que la zona en la que apareció podría ser un espacio rico en pastos, asociado con una dehesa o muy vinculado a la ganadería. Por el contrario, negó que la aparición del verraco tuviera algo que ver con figuras funerarias o de enterramientos.

A diferencia del otro verraco que se encontró hace varias semanas, en el caso del aparecido ayer no se podría afirmar que se encontraba en su lugar original, «posiblemente, en la época de la romanización, lo cambiaron porque dedujeron que no les servía para nada». No fue este el caso del primero, sobre el que con toda rotundidad la arqueóloga aseguró que se había encontrado en su originario lugar de ubicación. Y estaba tan segura porque debajo de la base del animal se encontraba enterrada también una vasija procedente de la Edad del Hierro, elaborada a mano y sin decoración.

Los restos encontrados ayer no presentaban la figura exacta del verraco y, por tanto, es difícil asegurar si su forma era la de un toro o un cerdo.

Según Ruiz, podría ser las dos cosas porque en las dos figuras zoomorfas se aprecia con facilidad el nervio que se le dibuja en el cuello, y este hecho se reproducía en el verraco encontrado recientemente.

Diferentes hipótesis

Existen hipótesis que atribuyen a los verracos un significado relacionado con la ganadería y la división de las tierras, frente a quienes los consideran animales totémicos o monumentos sepulcrales, según Efe.

Se trata del tercer verraco que se encuentra en la zona sur de la capital, después de que el 11 de abril se hallara otro de los siglos IV-III antes de Cristo y dos años después de que apareciera un tercero en un lugar próximo, con una antigüedad superior a los 2.000 años.

El verraco será trasladado hoy a los almacenes municipales, donde será restaurado, antes de decidir su ubicación tras esta intervención.

La provincia de Ávila cuenta con el mayor verraco de Europa, descubierto hace pocos años en el municipio de Villanueva del Campillo, con unas dimensiones de 250 centímetros de largo, por 243 de alto y 150 de ancho.

Fuente: SONIA ANDRINO/ÁVILA, El Norte de Castilla, 20 de mayo de 2005
Enlace: http://www.nortecastilla.es/pg050520/prensa/noticias/Avila/200505/20/VAL-AVI-148.html

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Aparece en zona sur Ávila segundo verraco en el plazo de un mes

El seguimiento arqueológico que se realiza con motivo de las obras de adecuación de la margen derecha del río Adaja a su paso por Ávila ha conseguido sacar a la luz un gran fragmento de un verraco, el segundo hallazgo de este tipo de esculturas zoomorfas en el plazo de un mes y el tercero en dos años.

Según informó hoy a Efe la arqueóloga municipal, Rosa Ruiz, el hallazgo se ha producido a unos 250 metros de distancia de la talla que fue descubierta a mediados de abril en la zona sur de la capital abulense.

Esta circunstancia, unida a la aparición hace mucho más tiempo de un cuarto verraco en el mismo espacio, podría ratificar las teorías que sostienen la posibilidad de que estas esculturas de piedra sirvieran para 'delimitar los terrenos', ya que en este caso se trataba de una zona 'muy rica en pastos', explicó Ruiz.

El fragmento, que puede datar del periodo comprendido entre los siglos IV antes de Cristo y el I después de Cristo, ha aparecido en una valla de cerramiento de piedra, en la que había sido reutilizado para su construcción.

El verraco cuenta con 'el lomo entero y lo que podría denominarse cerviz', aunque le falta la cabeza y una parte de las patas, explicó la arqueóloga municipal, que consideró este hallazgo 'significativo' para entender el significado que pudieron tener en su día estas esculturas zoomorfas.

Existen hipótesis que atribuyen a los verracos un significado relacionado con la ganadería y la división de las tierras, frente a quienes los consideran animales totémicos o monumentos sepulcrales.

Se trata del tercer verraco que se encuentra en la zona sur de la capital, después de que el 11 de abril se hallara otro de los siglos IV-III antes de Cristo y dos años después de que apareciera un tercero en un lugar próximo, con una antigüedad superior a los 2.000 años.

Al verraco hallado ahora le falta una parte de su estructura, que podría tener una envergadura de 1,20 metros de longitud y 150 centímetros de altura, según Rosa Ruiz.

El verraco será trasladado esta mañana a los almacenes municipales, donde será restaurado, antes de decidir su ubicación tras esta intervención.

La provincia de Ávila cuenta con el mayor verraco de Europa, descubierto hace pocos años en el municipio de Villanueva del Campillo, con unas dimensiones de 250 centímetros de largo, por 243 de alto y 150 de ancho.

Fuente: Terra Actualidad – EFE, 19 de mayo de 2005
Enlace: http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/aparece_avila_zona_sur_verraco_307120.htm

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Información adicional en Internet:

(1) VERRACOS. Arte escultórico de los celtas. Foto Aleph

¿Qué sabemos de los celtas que habitaron en España? ¿Qué conocemos de su cultura? Apenas unas vagas referencias, unas ruinas perdidas aquí y allá. Y, sin embargo, a poco que indaguemos en el tema, descubriremos que existe al alcance de nuestros ojos un abundante e insustituible muestrario del arte escultórico céltico: los llamados 'verracos', esos animales de piedra que desde hace más de dos mil años aguardan nuestra visita en remotos parajes de la meseta castellana, obras únicas que, debido a su estado actual de dispersión, se hallan insuficientemente valoradas por parte del gran público. Para ayudar al interesado a formarse una visión de conjunto, presentamos aquí una antología fotográfica de esculturas de verracos vettones de Ávila y Salamanca, incluidos algunos soberbios ejemplares muy poco conocidos.

http://www.fotoaleph.com/Exposiciones/Verracos/Verracos-portada.html

(2) Exposición Celtas y Vettones

http://www.diputacionavila.es/expo/vettones/info.php?id=0&tipo=1

http://www.asociacion-aest.org/CeltasVettones/Centro.htm

(3) La trashumancia en nuestros días: de la revisión de las fuentes escritas a los modelos de arqueología espacial. UAM.

http://www.ffil.uam.es/antigua/piberica/ganado/ganado2.html

(4) LOS VETONES: TERRITORIO, PASTORALISMO Y ETNOGÉNESIS.
FRANCISCO JAVIER BURGALETA MEZO, Universidad de Extremadura

http://www.paseovirtual.net/biblioteca/Ft/veton.pdf

Málaga. Hallado en Rincón de la Victoria un balsamario romano único en España

Málaga. Hallado en Rincón de la Victoria un balsamario romano único en España

Las excavaciones arqueológicas que se están desarrollando en el solar de la futura Biblioteca Municipal han engrosado el patrimonio con el que cuenta Rincón de la Victoria, según ha dado a conocer la concejalía de Urbanismo y Patrimonio, dirigida por Francisco Salado Escaño. Los arqueólogos responsables han encontrado un balsamario de bronce del siglo IV d.C. que es único en España.

La pieza mide 8,1 centímetros de diámetro y 7,5 centímetros de altura. Era un recipiente que servía para contener productos de belleza y del cuidado personal. Los relieves que conforman su esquema decorativo consisten en imágenes de cacería donde se observan diferentes animales, como ciervos y perros, en posiciones enfrentadas o de persecución.

Según el especialista en bronces romanos Salvador Pozo, los motivos con los que ha sido decorado el balsamario le dan un carácter único entre los bronces conocidos en España. Este valor aumenta si se tiene en cuenta que en todo el territorio que ocupada el Imperio sólo se conocen cien piezas de estas características.

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La Carta Arqueológica de Rincón de la Victoria cataloga 18 yacimientos nuevos en el municipio

La Concejalía de Urbanismo y Patrimonio Histórico, dirigida por Francisco Salado Escaño, ha localizado un total de 18 yacimientos nuevos en el término municipal de Rincón de la Victoria gracias a la elaboración de la Carta Arqueológica. El documento es un inventario de los restos arqueológicos que se han hallado en el Municipio y es fruto de seis meses de trabajo intensivo realizado mediante la prospección de todo el término municipal. Estos 18 yacimientos vienen a sumarse a los 13 que ya se conocían.

El objetivo de elaborar un documento de este tipo es establecer las zonas arqueológicas de Rincón de la Victoria de cara a incluir éstas de forma adecuada en la revisión del PGOU y en el Plan Especial de Reforma del Medio Rural. Se trata de investigar y proteger el patrimonio histórico.

La necesidad de incluir la Carta Arqueológica en la revisión del PGOU viene motivada por el proceso de transformación urbanística que Rincón de la Victoria viene experimentando durante las dos últimas décadas. Durante este tiempo se ha producido un rápido proceso de destrucción y deterioro progresivo que ha afectado a varios de los yacimientos más importantes del litoral malagueño por la falta de un marco legal claro que los protegiera.

Nuevos yacimientos y áreas de protección

Entre los nuevos yacimientos hay que destacar el hallazgo de un dolmen (La Cala del Moral), alquerías medievales y bajomedievales de grandes dimensiones y algún caserón del siglo XVI. En general, se han localizado yacimientos que abarcan, prácticamente, todo el abanico histórico.

Tanto a los yacimientos recién encontrados como a los nuevos, se les ha adjudicado un área de protección, que en función a su ubicación e importancia posee distintos grados.

Por un lado, se encuentra los yacimientos con protección tipo 1, es decir, los que están catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC). En esta área se encuentran las cuevas del Tesoro y Victoria, el castillo de la ciudad Bezmiliana, las torres almenaras y la Casa Fuerte Bezmiliana. En proceso de otorgarle esta categoría se encuentran la Villa Romana de Torre de Benagalbón, la Loma de Benagalbón, El Aljibe y el Alminar de la mezquita de Bezmiliana y la zona urbana de Bezmiliana (parcela UR-11).

Todos los yacimientos localizados tienen una protección tipo 2. De este modo, se hace perceptiva su excavación en el caso de que se promueva en los terrenos protegidos. Si los resultados fuesen positivos, esos restos serían directamente conservados.

Por último, hay zonas que se han protegido con el tipo 3 debido a los escasos indicios existentes. Esto es que antes de cualquier movimiento de tierra deberá procederse a una vigilancia arqueológica de cara a verificar la existencia o ausencia de restos arqueológicos. En caso de que existieran, de procedería a un investigación y se resolvería su conservación en función de su importancia.

Zona arqueológica urbana

Una importante zona del centro urbano de Rincón de la Victoria se ha catalozagdo como zona arqueológica urbana, espacio que coincide con las zonas más próximas a la ciudad musulmana de Bezmiliana. Las parcelas que aún no están construidas, los viales, los edificios con una antigüedad de más de 25 años y las zonas verdes se han protegido para que sean investigadas en el momento en que se decida promover en ellas o hacer cualquier tipo de obra de infraestructuras que pudiera perjudicar a los restos arqueológicos. Dentro de esta zona arqueológica urbana se han incluido el Llano de Torroba y Huerta Julián, en ambos casos con una protección de tipo 3, ya que son zonas sin indicios evidentes, pero que están próximas a Bezmiliana.

Para facilitar los trabajos que se puedan realizar en el futuro se ha efectuado un desglose de los medios técnicos y de la mano de obra más apropiada para utilizar en cada yacimiento, de esta forma, los promotores sabrían a qué atenerse.

Yacimientos en zonas urbanas

Existen yacimientos que se encuentran en zonas urbanas y con los proyectos de urbanización bastante avanzados, ya se acogen al anterior PGOU. En estos casos, que son los que más preocupan a la Concejalía de Urbanismo, se están cerrando acuerdos puntuales con los propietarios. Con esto se pretende conseguir que las zonas de protección coincidan con las zonas verdes y los yacimientos ni se vean afectados en la medida de lo posible.

La Carta Arqueológica también pretende proteger lugares o edificios de gran valor etnográfico. El documento incluye un total de 20, entre los que destacan grandes cortijos como Lo Cea Alto, Lo Holgado o distintas alcubillas e infraestructuras hidráulicas que están dispersas por todo el Municipio.

Por otro lado, se está barajando la posibilidad de incluir en esta Carta Arqueológica una prospección subacuática del litoral rinconero con el fin de localizar los posibles embarcaderos o puertos de Bezmiliana y Torre de Benagalbón o posibles pecios para que tengan una protección específica, al igual que los yacimientos terrestres.

Francisco Salado ha señalado que con este tipo de acciones se está demostrando que la política urbanística de Rincón de la Victoria ha cambiado dando un giro de 180 grados. “Rincón ha multiplicado su visión arqueológica, antes estaba muerta y ahora goza de buena salud”, ha matizado el edil de Urbanismo.

Fuente: Inforincon.com, 19 de mayo de 2005
Enlace: http://www.inforincon.com/detal.asp?IDNoticia=2788

Este balsamario será en un futuro una de las joyas que albergue el museo que podría ubicarse en esta parcela en el que también se integrarían los restos de un importante edificio romano. En estos momentos, la pieza se encuentra en el Museo Provincial de Málaga, donde un grupo de técnicos la están restaurando.

Francisco Salado ha querido señalar que el hallazgo de esta importante pieza es fruto del esfuerzo realizado por el Ayuntamiento para conservar el patrimonio del municipio. Para el concejal, el hecho de que el Consistorio cuente con un área de Patrimonio "es un acierto que pone de manifiesto que la política urbanística del Ayuntamiento ha dado un giro de 180 grados en los últimos dos años".

Fuente: Inforincon.com, 17 de mayo de 2005
Enlace: http://www.inforincon.com/detal.asp?IDNoticia=2881

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(2) Hallan en Rincón de la Victoria un balsamario romano único en España

Rincón de la victoria. Las excavaciones arqueológicas que se están desarrollando en el solar de la futura biblioteca municipal del Rincón de la Victoria siguen deparando sorpresas. El último vestigio encontrado es un balsamario de bronce del siglo cuarto después de Cristo que es único de España y del que tan sólo se conservan un centenar de piezas en todo el territorio que ocupó el Imperio Romano. La pieza, que mide 8,1 centímetros de diámetro y 7,5 centímetros de altura, servía para contener productos de belleza y del cuidado personal. Ésta estaba ornamentada con relieves de imágenes de cacería en las que se observan diferentes animales, como ciervos y perros, en posiciones enfrentadas o de persecución. Según el especialista en bronces romanos Salvador Pozo los motivos con los que ha sido decorado el balsamario le dan un carácter único.

En cuanto a los resultados de las excavaciones realizadas en la parcela ubicada en el inicio del Camino Viejo de Vélez todo parece indicar que existieron tres tipos de asentamientos romanos diferentes que van desde el siglo primero al cuarto después de Cristo. Según los indicios el hallazgo pone al descubierto nuevas termas en el municipio.

"Hay que distinguir tres fases. Una primera datada en el siglo I después de Cristo que por los materiales encontrados podría tratarse de una fundición. Una segunda época que llega hasta el siglo III y que por los materiales encontrados podemos deducir que se trata de unas termas de uso público y monumental", explicó el coordinador del proyecto, Juan Bautista Salado, quien detalló la importancia del uso de los sillares empleados, los suelos de oposignunum y elementos como el balsamario o cañerías de bronce. La tercera fase corresponde al siglo IV en el que continúa el uso termal.

Las excavaciones se realizan desde hace dos meses –fecha en la que se descubrió de forma casual con los trabajos de construcción de la biblioteca municipal– por un grupo de diez personas coordinados por Marta Bejarano como directora del proyecto. En la misma parcela también se ha hallado una necrópolis árabe con restos humanos que podrían guardar relación con lo que fue la antigua ciudad de Bezmiliana. El Ayuntamiento estudia la posibilidad de ubicar en este solar un centro de interpretación o el museo arqueológico de la ciudad.

Fuente: Mayte Cortés, Europa Sur, 18 de mayo de 2005

Hallan al hombre más antiguo de Europa, data de unos 31 mil años

Hallan al hombre más antiguo de Europa, data de unos 31 mil años

Los restos completos más antiguos del "homo sapiens" encontrados jamás en Europa se remontan a una edad de 31 mil años y proceden de una pequeña población de la Moravia checa, según comunicaron hoy arqueólogos de la Universidad de Viena en base a nuevos resultados de investigación.

Los expertos, que publican los datos sobre sus estudios en la prestigiosa revista "Nature", consiguieron analizar restos de cráneo, dientes y huesos del llamado Hombre de Mladec, descubiertos en la localidad del mismo nombre situada hoy en la República Checa por investigadores de la Academia de Ciencias austro-húngara en el siglo XIX, pero cuya edad no había sido precisada hasta ahora.

Entre 1881 y 1882, los científicos de la Academia de Ciencias y del Museo de Historia Natural de la Corte de Viena descubrieron en dicha localidad restos humanos junto a objetos de interés arqueológico.

Los huesos de Mladec son los restos más antiguos y completos de "homo sapiens" hallados hasta ahora en Europa y, gracias a los utensilios encontrados junto ellos, pudieron atribuirse al Paleolítico Superior.

Tan sólo hay unos huesos más antiguos de "homo sapiens", encontrados en Rumanía, pero, según señaló la portavoz del Museo de Historia Natural de Viena, Maria Teschler Nicola, se trata de restos muy parciales, fundamentalmente una mandíbula, mientras faltan por completo las extremidades.

Los intentos de determinar la edad de los restos de Mladec habían fracasado hasta hace poco, cuando los arqueólogos recurrieron a nuevos métodos dentro de las investigaciones de radiocarbono y se centraron en los dientes, donde por fin acertaron.

Según la experta, en los dientes se encontró la cantidad suficiente de material orgánico, protegido por el esmalte dental, que hizo posible fijar su edad.

Los científicos utilizaron un dispositivo de espectrometría de masas de acelerador adquirido por la Universidad de Viena en los años 90 que permite realizar mediciones de radioisótopos aplicables en muchas disciplinas, como también se llevaron a cabo en el caso del "hombre de los hielos", la momia de una edad de 5.300 años encontrada en el Tirol en septiembre de 1991.

En el curso de los análisis resultó que todos los restos son prácticamente igual de antiguos, lo que sorprendió porque acusan características anatómicas dispares, en parte modernas y en parte arcaicas, más bien propias del hombre de Neandertal.

El logro de los científicos austriacos ha llamado la atención a nivel internacional porque podría revelar hechos hasta ahora desconocidos sobre la colonización de Europa y Asia desde África, cuestión sobre la que hay opiniones muy opuestas y debates vehementes entre arqueólogos enfrentados.

Por un lado, los defensores de la hipótesis llamada de "de África" sostienen que el hombre moderno proviene de África y desde allí pobló en los pasados 100.000 años el resto del mundo, condenando a la desaparición a la población humana ya existente, por ejemplo del hombre de Java en Asia y de Neandertal, en Europa.

Quienes defienden la teoría multi-regional, por su parte, opinan que el hombre moderno se creó partiendo de formas previas en todos los continentes y que se produjo una mezcla de genes, por lo que todo ser humano europeo llevaría genes del hombre de Neandertal.

La experta no quiso comentar hasta qué punto estos resultados confirman una teoría o la otra, aunque parecen favorecer la teoría multi-regional porque indican que hombres "arcaicos" y "modernos" vivieron en el mismo lugar en el mismo período.

La arqueóloga señaló que todavía hay problemas importantes sin aclarar porque los aproximadamente 25 restos de cráneo, dientes y huesos no se han podido atribuir aún a individuos aislados, por lo que no es posible corroborar la teoría sobre una mezcla de genes.

En Internet:
http://www.volny.cz/jeskynechynov/informace/ostatni_jeskyne/2.6mladec.htm
http://www.uwyo.edu/bioanth/4020/Pages/01_14/01_14.html
http://www.archaeologyinfo.com/homosapiens.htm
http://home.entouch.net/dmd/neanev.htm
http://www.originsnet.org/eraup.html
http://www.modernhumanorigins.com/sapiens.html
http://www.cil-nardi.com.ar/congresos/novenoling.php?pr=magran.htm&pre=ling

Fuente: Agencia EFE, 18 de mayo de 2005
Enlace: http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=182332

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Ha habido dos teorías sobre el origen evolutivo del hombre moderno:

• La teoría de la evolución multirregional sostiene que ha habido tres líneas filéticas que han mantenido intercambios genéticos entre sí, manteniendo la unicidad de la especie. Estas líneas estarían representadas por Homo erectus (raza mongoloide, amarilla), Homo neanderthalensis (raza caucásica, blanca) y los fósiles africanos (raza negroide).

• La teoría del origen común africano sostiene que los tres grupos de seres humanos formados por los descendientes de Homo erectus (por ejemplo, los restos hallados en Zhoukoudian, Chu-ku-tien, Asia), el Homo neanderthalensis (los neandertales europeos) y el Homo sapiens (el hombre moderno de origen africano que realizan una segunda migración desde África hacia Eurasia hace unos 50.000 años) tuvieron un origen común. Los dos primeros grupos desaparecieron posiblemente por inferioridad competitiva con H. sapiens debido, quizá, a la utilización del lenguaje y el pensamiento simbólico y la mejor estructura social de estos últimos.

Se ha discutido si realmente hubo hibridación entre los neandertales y Homo sapiens (Wong, 2000). Aunque algunos datos podrían favorecer esta hipótesis - por ejemplo, los restos de 32.000 años de antigüedad hallados en Vogelherd (Alemania); Mladec, Moravia (30.000 años); Vindija, Coacia (28.000 años); Lagar Velho, Lapedo, Portugal (24.500 años) - sin embargo, el análisis del ADN mitocondrial realizado en 1997 por S. Pääbo y colaboradores mostró que la diferencia en la secuencia de un fragmento de ADNmt entre neandertales y humanos actuales era mucho mayor que la que se encuentra entre poblaciones humanas actuales, concluyendo que los neandertales no fueron nuestros antepasados.

Especial relevancia tienen los estudios realizados por Wilson y colaboradores en 1987 sobre lo que ha venido en llamarse la “Eva mitocondrial” o la “Eva negra”: de la comparación del ADNmt de 147 personas pertenecientes a 5 poblaciones geográficas distintas (África, Asia, Australia, Nueva Guinea y Europa) se podía concluir que los humanos actuales tienen un origen africano femenino común (de ahí la interpretación incorrecta de una única “Eva”) que se puede fechar en unos 200.000 años.

Por otro lado, del análisis comparativo del ADN del cromosoma Y realizado en 1995 utilizando como muestra varones procedentes de Sudáfrica, Zaire, afroamericanos, aborígenes australianos, japoneses y europeos, se estimó que todos ellos tenían un ancestral común en torno a 188.000 años atrás, en clara coincidencia con los datos anteriormente citados del ADN mitocondrial. No obstante, en otra investigación realizada también en 1995 utilizando el cromosoma Y de varones procedentes de Europa, Melanesia y África se estimó una edad de coalescencia entre 37.000 y 49.000 años.

En el hombre moderno, Homo sapiens , Cavalli-Sforza y colaboradores (1988, 1992) analizaron la correlación existente entre los árboles genealógicos genético y lingüístico de más de 40 poblaciones distribuidas por todo el mundo, encontrando que ambos árboles se superponen.

Fuente: http://www.cnice.mecd.es/tematicas/genetica/2005_03/2005_03_01.html

“Jaguar prehispánico: huellas de lo divino”

“Jaguar prehispánico: huellas de lo divino”

Foto: jaguar Prehispánico

Exhiben cien jaguares prehispánicos. Magna exposición en Querétaro. 3 de mayo al 30 de julio de 2005

Más de cien felinos prehispánicos fueron reunidos por primera vez, durante la magna exposición, “Jaguar prehispánico: huellas de lo divino”.

Por primera vez, se reúnen más de cien representaciones de felinos, localizados en diversas áreas de Mesoamérica y resguardados en más de 20 museos y sitios arqueológicos del país, en la magna exposición Jaguar prehispánico: huellas de lo divino, que se presenta en el Museo Regional de Querétaro.

La ceremonia inaugural fue encabezada por Francisco Garrido Patrón, gobernador de Querétaro, quien estuvo acompañado de Manuel Naredo Naredo, director del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, y Diego Prieto Hernández, director del Centro INAH en la entidad.

Por la complejidad técnica de su creación, la presentación y el volumen de la colección —103 piezas de lítica, barro, jade y hueso de diversas dimensiones— se espera la asistencia de más de 75 mil visitantes a esta exhibición de carácter internacional.

Además de Querétaro, la exhibición ha tenido únicamente dos sedes más en México: Nuevo León y Xalapa, y posteriormente continuará su camino por recintos de Europa y Asia.

Buscar el sendero del jaguar a través de la historia de los pueblos mesoamericanos y explorar sus diversas representaciones y concepciones, es entender la manera en que éstos concebían el mundo que les rodeaba. Las características y cualidades que les atribuían a sus deidades y a sus gobernantes, eran resultado de la observación de los seres vivos y de los fenómenos naturales con los que se relacionaban de modo ambivalente, de acuerdo con uno de los curadores de la exposición, Manuel Polgar.

La museografía estuvo a cargo de Jesús Álvarez, y la curaduría contó también con el apoyo de destacados arqueólogos como Carmen Valverde y Tomás Pérez Suárez, responsables de reunir esta colección de más de cien piezas provenientes de diversos museos de la República como: el Nacional de Antropología, de las Culturas de Oaxaca, de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, de Sitio de La Venta, de Antropología de Xalapa y los Regionales de Chiapas, Yucatán y Querétaro.

El jaguar estuvo presente en todos los ámbitos de los pueblos mesoamericanos, representando la continuidad de la tradición materializada en esculturas, vasijas y entierros. Además del tributo que se le rinde a través de danzas, cantos y atuendos.

Esculturas reflejadas en el Popol Vuh

En esta exposición no se muestran episodios históricos ni se presenta el origen de la concepción ideológica de manera cronológica o dividida en espacios geográficos. Jaguar prehispánico: huellas de los divino, permite adentrarse en todos y cada uno de los rincones del pensamiento mesoamericano.

El jaguar adquirió imagen de deidad protectora y propiciatoria y representó la fuerza y sagacidad de los guerreros mexicas durante sus conquistas. La colección que aquí se reúne se integra por obras que forman parte de la historia de la arqueología, así como hallazgos que en su momento fueron detonadores de interpretaciones novedosas y controvertidas.

Tal es el caso del "Jaguar Azul" impresionante escultura de piedra que fue localizada con dos personajes gemelos y un jaguar más pequeño; a este grupo escultórico se le relaciona con mitos del origen del hombre y del cosmos, una probable escena narrada tres mil años después por el Popol Vuh.

Además se pueden apreciar piezas que nunca habían salido de sus museos como el cajete policromo de Tlaixcoyan, Veracruz, que se rescató recientemente en una excavación, o bien obras monumentales como el jaguar de dos toneladas de peso que se encontró al pie de la pirámide de Teotihuacan.

Seguir las huellas felinas en el México prehispánico, significa buscar entre las diversas culturas —olmecas, zapotecas, aztecas — y horizontes temporales (la gente de la montaña de Guerrero actualmente le baila y danza al jaguar para pedirle lluvia); además de que son muchos los caminos que recorrió como símbolo de la creación de la raza humana, representando la fuerza, el linaje y el poder.

Reunir y mostrar museográficamente estos atributos en piezas localizadas en diversos contextos arqueológicos, ofrendas, usos domésticos, políticos y religiosos, así como la dinámica de los significados en la historia de los pueblos mesoamericanos, es el objetivo de esta muestra que se complementa con videos de representaciones de rituales en torno a este mítico animal.

Jaguar prehispánico; huellas de lo divino, exposición itinerante, organizada por la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, con el apoyo del Gobierno del Estado de Querétaro, a través de la Secretaría de Turismo y el CONACULTA, se presenta en el Museo Regional de Querétaro, hasta el 3 de agosto de 2005.

**Con información de CONACULTA

Fuente: Terra, México, 15 de mayo de 2005
Enlace: http://www.terra.com.mx/ArteyCultura/articulo/160878/

Galería de fotos:

http://www.bigbangmex.unam.mx/bigbangmex/4Naturalezas/MenuJaguar.htm

El jaguar en el México prehispánico:

http://www.arqueomex.com/S2N3nHUELLAS72.html

Museo Amparo, Querétaro

http://www.museoamparo.com/DeLasColecciones.html

Dos estudios sostienen que 600 mujeres bastaron para «colonizar» el sur de Asia

Dos estudios sostienen que 600 mujeres bastaron para «colonizar» el sur de Asia

El grupo partió desde África hasta llegar las islas Andaman y Nicobar

Dos estudios que publica «Science» muestran que los primeros colonizadores de Asia recorrieron hace 60.000 años unos 12.000 kilómetros hasta llegar al sur de Asia, en concreto a las islas Andamán, castigadas el pasado diciembre por el «Tsunami». Las conclusiones son ciertamente sorprendentes. Por una parte, los primeros colonizadores asiáticos partieron de África y pudieron seguir una ruta «inédita» hacia Asia que implicaría seguir la costa, salvando el estrecho de Bab-el-Mandeb, próximo al cuerno de Etiopía, para seguir una ruta costera hacia el sur, hasta India y, posteriormente, Borneo y Australia.

Por la otra, el número de mujeres necesarias para llevar a cabo la colonización pudo ser de unos centenares, quizá 600, según arrojan los modelos. La velocidad de estos pioneros sería lenta, quizá de cuatro kilómetros por año. Los dos estudios corren a cargo de Kumasaramy Thangaraj, del centro de Biología Molecular de Hiderabad, India, y Vicent Macaulay, de la Universidad de Glasgow, en Escocia.

Las conclusiones se basan en los análisis de sangre en varias poblaciones, especialmente de las islas Andaman y Nicobar, y en Malasia. Los investigadores analizaron el ADN de las mitocondrias, que es transmitido de madre a hija, en individuos aislados en esas poblaciones. Encontraron que en las islas indias había grupos que tenían dos marcadores genéticos, M31 y M32, que habían derivado de otro genérico llamado M, propio de los africanos, hace 65.000 años. En Malasia, que sería la siguiente estación en el trayecto, el grupo de Macaulay encontró dos marcadores, M21 y M22, que derivaban de los asiáticos de hace 60.000 años. Así, ambos estudios resultaron compatibles y dibujaban una migración desde África.

«Los autores eligieron la ruta sur ya que ecológicamente hubiera sido más complicado transitar por un camino más al norte, ya que tendrían que haber atravesado la península del Sinaí, y en su camino hacia la India, haber cruzado el desierto de Arabia», explica a este periódico el arqueólogo y genético Peter Forster, de la Universidad de Cambridge. «Habría sido una ruta muy difícil, ya que es un terreno desértico y tendrían que haber llegado a Turquía para rodearla en su camino al Índico». La ruta norte se topa con la pega, dice Forster, de tener Europa al alcance de la mano. ¿Por qué no llegaron a Europa? El reemplazamiento de los neandertales tuvo lugar entre hace 30.000 y 40.000 años, no antes. «El hecho es que encuentras los fósiles más antiguos en Asia y en Australia», dice Forster.

En cuanto al reducido número de mujeres, en las que los modelos de colonización arrojan sólo centenares (el estudio de Macaulay habla de 600 mujeres, aunque podrían llegar a 2000), Forster cree que es un hecho consistente, a pesar de ser sorprendente. «Si hubieran llegado mujeres en números masivos, verías muchos tipos africanos en Andaman y eso no ocurre. Con un número pequeño desembocas en un solo tipo».


Fuente: L. M. Ariza, La Razón, 13 de mayo de 2005
Enlace: http://www.larazon.es/noticias/noti_soc53360.htm

Colombia. El Museo del Oro

Colombia. El Museo del Oro

Foto: Balsa muisca, representación de la leyenda de El Dorado. Muisca 700-1600 d.n.e. (Pasca, Cundinamarca)

El pasado mes de diciembre reabrió sus puertas el famoso Museo del Oro de Bogotá, luego de su ampliación y la instalación de tecnología museográfica de avanzada que acentúa el esplendor de una de las colecciones de orfebrería prehispánica más importante del mundo. Un recorrido por la destellante exhibición de 30.500 piezas de oro de las antiguas culturas indígenas de Colombia.

Según los estudios arqueológicos, la zona de la actual Colombia tuvo sus primeros pobladores hace unos 16.000 años. Estos grupos desperdigados comenzaron a establecerse hace 5000 años y nombraron líderes y caciques para ordenar su vida en sociedad. Pero fue recién hace 2500 años cuando estos líderes incorporaron la orfebrería como símbolo de poder y surgió el nuevo arte de trabajar el oro, cuyas técnicas llegaron desde el Perú, donde tenía ya mil años de existencia.

Así, desde el año 500 a.C. hasta la conquista, el trabajo metalúrgico floreció entre las culturas indígenas del área andina y el litoral colombianos. Con más de una docena de estilos diferentes se elaboraron miles de objetos en diversos metales que no eran simples adornos sino parte de la simbología ritual ligada al chamanismo. Los conquistadores españoles no pudieron encontrar El Dorado en esta zona, pero dieron en cambio con deslumbrantes máscaras de oro, pectorales, brazaletes, diademas, collares, aros y todo tipo de figuras creadas con fulgurante oro. De las piezas que se salvaron del saqueo español, unas 30.500 permanecen en el Museo del Oro de Bogotá.

Del saqueo al resguardo

Hasta bien entrado el siglo XX en Colombia –año 1939–, cada vez que alguien descubría una sepultura indígena con su ajuar funerario recogía la serie de brazaletes, orejeras, pectorales y pequeñas esculturas para colocarlas en una mochila e ir directo al banco o a la Casa de la Moneda más cercana. Allí se pesaba el botín de oro y le entregaban al portador la contrapartida en billetes de papel. Ni siquiera las señoras tuvieron la extravagancia de conservar curiosidades indígenas para usar como broches o aretes. Todo iba a parar al banco y de allí directo al crisol de fundición.

Fue recién en 1939 cuando el gerente del Banco de la República le aconsejó a la Junta del Emisor detener el saqueo de la memoria americana y comenzar a guardar esos tesoros irrecuperables. Si bien no hubo una sistematización ni un estudio de las piezas, al menos comenzaron a quedar a buen resguardo. Hay que recordar que el trabajo de orfebrería indígena prácticamente desapareció como resultado de la colonización, aunque los pueblos nativos todavía sigan existiendo. En Colombia hay 84 grupos étnicos americanos puros que hablan 64 lenguas e incluso mantienen algunas religiones paganas que utilizan el oro en su ritualidad.

Hasta 1959 el privilegio de vislumbrar esos tesoros se limitó a los colombianos destacados y delegaciones diplomáticas. Ese mismo año se habilitó la primera sala de exposiciones en el sótano del banco, que funcionó hasta 1968.

Hoy en día el Museo del Oro ubicado en la casa central del Banco de la República dispone de tres pisos completos que han sido reacondicionados hace muy poco luego de un año de trabajos que culminaron en diciembre pasado. Hubo también una ampliación y se aplicaron modernas tecnologías como vitrinas herméticas, iluminación con fibra óptica, soportes invisibles para los objetos y una sala multimedia. Además se ideó un novedoso criterio didáctico para organizar las exposiciones.

Hacia la sala de oro

En el segundo piso del museo se exponen las obras de las principales culturas prehispánicas de Colombia: Tumaco, Nariño, San Agustín, Tierradentro, Tolia, Quimbaya, Calima, Sinú, Tairona y Muisca. Cada una de estas culturas está tratada por separado con una explicación general y muestras de su estilo alfarero, su orfebrería y objetos de piedra, huesos y cerámica. En el tercer piso están algunas de las piezas más deslumbrantes del museo, verdaderas obras de arte con sello único de autores anónimos que abarcan 1500 años de producción artística.

El punto culminante de la visita –y que todos recuerdan por sobre los demás–, es la Sala de las Ofrendas. Allí los visitantes esperan turno para ingresar en grupo a una sala circular con una puerta automática que se cierra dejando al público a oscuras. La música comienza a crear un clima misterioso y las luces se encienden de a poco. En el centro de la sala, bajo el suelo que pisamos, se ilumina un hoyo con un juego de espejos que simboliza la laguna de El Dorado. En el fondo se ven tesoros verdaderos –de oro puro– dispuestos en forma circular y que parecen infinitos gracias al reflejo de los espejos. Pero a medida que la luz va alumbrando toda la sala, crece el asombro al descubrir las millares de piezas de oro que parecen flotar sobre las paredes circulares. Un novedoso sistema de soporte con varillas de acero abraza los objetos por detrás y los aleja de la pared produciendo la sensación de que estuvieran suspendidos en el aire.

El vuelo chamánico

La pieza emblemática del Museo del Oro de Bogotá es una balsa en miniatura de la cultura muisca cuyo contenido simbólico encierra gran parte de la cosmogonía indígena de la región. Esta balsita de oro encontrada en Pasca (Cundinamarca) en 1969 tiene una relación directa con la figura del chamán, que cumplía un rol fundamental en la sociedad americana. Era él quien en sus trances alucinatorios se transformaba en ave y realizaba largos vuelos corporizado en un cóndor, un gallinazo rey, un colibrí o una garza. El chamán muisca de la zona de Ubaque –por ejemplo– contaba a los españoles que podía volar hasta la ciudad de Santa Marta.

En su vuelo el chamán alcanzaba otras dimensiones y entraba en contacto directo con los espíritus. Los consultaba sobre enfermedades y el futuro, aprendía sus bailes y cantos, y negociaba peces y animales de cacería con sus propios “dueños”. En sus rituales el chamán usaba máscaras, coronas de plumas, maracas y sonajeros que ahora se exhiben en el museo. Alguno de estos iconos prefiguran aves que son el símbolo primordial del chamán, ya que comparte con ellas la capacidad de volar. Los guacamayos y los loros, por ejemplo, “llevaban” sus recados.

¿Cuál es la relación entre la balsa de oro y el rito chamánico? La respuesta la da el cronista español Juan Rodríguez Frayle en un relato de 1636: “En aquella laguna se hacía una gran balsa de juncos. Desnudaban al cacique en carnes vivas y lo espolvoreaban en polvo de oro molido de tal manera que la balsa iba cubierta toda de ese metal”. Esto ocurría en las tribus muiscas en la laguna de Guatavita, cerca de Bogotá. “Hacía el indio su dorado ofrecimiento echando todo el oro y las esmeraldas que llevaba en medio de la laguna”, aseguraba el español asombrado por el derroche de tesoros que probablemente haya contribuido a desatar el mito de la búsqueda de El Dorado. Estas eran las ceremonias de investidura de los caciques. Y además no eran el derroche irracional que parecían sino que tenían un significado simbólico muy concreto. Bajo la mirada del pueblo congregado y con la supervisión de los chamanes, el ritual de El Dorado servía para ofrendar a las divinidades una serie de riquezas que en realidad estaban siendo devueltas a su dueño –la Madre Tierra– para conseguir a cambio cosas para la comunidad. De alguna manera era como un pago por utilizar sus recursos naturales. Así se completa también el ciclo vital: el oro se extrae, se lo trabaja, se usa y se ofrenda para volver a la tierra, lanzándolo al fondo del lago. La representación de la balsa de Pasca parece representar el sentido último de este ritual.

Postales del Museo del Oro:
http://www2.dsu.nodak.edu/users/fernando/colombia2001/bogota/museo/museodeloro.htm

Datos útiles

Museo del Oro: Ubicado en la Calle 16 N°. 5-41, el museo abre de martes a domingo (los domingos la entrada es gratuita). Sitio web: www.banrep.gov.co/museo

Por Julián Varsavsky, Fotos: Alejandro Elías
Fuente: Página 12, 15 de mayo de 2005
Enlace: http://www.pagina12web.com.ar/suplementos/turismo/vernota.php?id_nota=604&sec=9