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Sigue el robo de tesoros iraquíes

Sigue el robo de tesoros iraquíes

Foto: (1) Las imágenes de satélite muestran el alcance de los saqueos. (2) Después de los saqueos, se ordenó el despliegue de guardias en el Museo de Bagdad .

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REPORTAJE FOTOGRÁFICO:
Tesoros iraquíes (I)
Tesoros iraquíes (II)
Tesoros iraquíes (III)
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Hace dos años los saqueos del Museo Nacional de Bagdad provocaron una condena internacional.

En el caos que se vivió en la ciudad al final de la guerra, miles de piezas fueron robadas o dañadas.

Los soldados estadounidenses que tomaron Bagdad fueron acusados de no hacer lo suficiente para proteger la invaluable colección de arte mesopotámico del museo.

Otros sospecharon la existencia de una red que contó con una complicidad interna y en la que habrían estado involucrados contrabandistas profesionales, miembros del entorno de Saddam Hussein y comerciantes internacionales.

Las circunstancias exactas de lo que sucedió aún no han sido aclaradas, lo que nadie pone en duda es la perdida que representó para la herencia cultural iraquí.

Sin embargo, ahora una de las principales expertas sobre las antigüedades del país señala que hay pruebas de que los tesoros arqueológicos están siendo sistemáticamente robados.

"Lo que está sucediendo aquí es peor de lo que pasó con el museo de Bagdad", señaló la profesora Elizabeth Stone de la Universidad de Stonybrook en Nueva York.

"Lo que ocurrió en el museo no debería haber sucedido. Sin embargo, por lo menos sabemos de donde salió lo que se llevaron. Tenemos fotografías. Sobre lo que está saliendo ahora no tenemos ninguna idea de lo que es".

La profesora Stone ha estado estudiando nuevas imágenes de satélites que muestra cientos de hoyos que muestran las excavaciones de yacimientos.

"Podemos distinguir entre las áreas que realmente tienen como objetivo y la áreas que están explorando", señala. "Podemos realmente distinguir entre los distintos tipos de saqueos".

Nacimiento de la civilización

Desde el final de la guerra, una fuerza especial fue organizada para proteger esas zonas. Sin embargo, su trabajo es sumamente difícil. Cerca de 1.000 agentes tienen que proteger casi 10.000 emplazamientos.

“Sabemos que hay personas sentadas en Arabia Saudita y en Jordania que piden material específico de emplazamientos específicos” Dr. Donny George, museo de Bagdad.

"Sitios arqueológicos están siendo destruidos para encontrar esos objetos", señala el doctor John Curtis, director del departamento de Oriente Próximo del Museo Británico en Londres.

"En el proceso de ese saqueo, se pierde muy importante evidencia arqueológica. Y es esta evidencia lo que nos puede decir mucho sobre la civilización".

La antigua Mesopotamia - Irak Moderno - suele ser llamada la cuna de la civilización.

El doctor Curtis indica que es una descripción muy bien merecida ya que Mesopotamia es un lugar relacionado con los orígenes de la escritura, la medicina, las matemáticas y la astronomía.

"Coleccionistas inescrupulosos"

La importancia histórica de la región es lo que está impulsando los esfuerzos para proteger los museos y los emplazamientos, pero es lo que también está impulsando el mercado en antigüedades robadas. Incluso una pequeña tableta de arcilla puede llegar a costar cientos de dólares.

El doctor Donny George estuvo trabajando en el museo de Bagdad cuando ocurrieron los saqueos. Ahora está a cargo del resto de la colección que, dos años más tarde, aún sigue bajo llave.

George dice que coleccionistas privados inescrupulosos son los verdaderos culpables de lo que sucedió en los yacimientos arqueológicos iraquíes.

"Hay una conexión definitiva entre los saqueadores y los coleccionistas afuera del país", señaló.

"Sabemos que hay personas sentadas en Arabia Saudita y en Jordania que piden material específico de emplazamientos específicos".

Comercio "clandestino"

Sin embargo, encontrar las piezas no es fácil. Algunas fuerzas policiales nacionales, además de Interpol, mantienen una base de datos de los artefactos extraviados más importantes de Irak.

El trabajo policial ha tenido un cierto éxito. Sin embargo, la profesora Stone cree que esa labor también ha hecho que el comercio se haga de forma clandestina y, por lo tanto, sea más difícil de detectar.

"En algún lugar debe haber almacenes llenos hasta el tope porque estos objetos no aparecen en el mercado", señala.

"La gente que está guardando esta piezas quizás pertenece a empresas familiares de vendedores de antigüedades. Puede que ellos estén pensando que si esta generación no consiga los beneficios, la siguiente generación sí se los llevará".

Esta semana la UNESCO está revisando en una conferencia su trabajo para detener el comercio de piezas. Sin embargo, se trata de una tarea difícil.

Los recursos son limitados, La situación de seguridad en Irak no ha dado señales de haber mejorado y los ladrones y contrabandistas están mejor organizados que nunca.

Fuente: James Menendez, BBC Mundo, 22 de junio de 2005
Enlace: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4117000/4117672.stm

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Matsuura previene contra ’daños irreversibles’ en patrimonio Irak

El director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura, denunció los ’daños irreversibles’ que pueden causar la instalación de bases militares en Irak y pidió la ’movilización’ contra la excavación ilegal de sus yacimientos arqueológicos.

Lo que está en juego ’es la protección de uno de los más antiguos patrimonios del mundo’ y ’es nuestro deber hacer todo lo que podamos para lograrlo’, consideró Matsuura al abrir la segunda reunión del Comité Internacional de Coordinación y Salvaguarda del Patrimonio Cultural Iraquí (CIC).

La protección y la rehabilitación del patrimonio iraquí ’son procesos que llaman a una movilización internacional y a estrategias a largo plazo’, destacó.

El director general recordó los efectos devastadores que pueden tener para el patrimonio nacional las bases militares instaladas en lugares como Babilonia (al sur de Bagdad) y Hatra (norte) o en sus proximidades.

Hatra, en cuyos alrededores se instalaron posiciones militares estadounidenses, forma parte desde 1985 del Patrimonio Mundial de la UNESCO, precisó.

En cuanto a Babilonia, el Museo Británico denunció el pasado enero que las bases militares polacas y estadounidenses estaban causando ’daños sustanciales’ en la antigua capital del Imperio de los Partos.

El diplomático japonés lamentó, asimismo, que las excavaciones clandestinas continuasen destruyendo el patrimonio iraquí, en particular en el sur del país, ’en yacimientos tan importantes como Isin, Umma y Umm al-Agarib’.

Tampoco olvidó que el Museo de Bagdad y numerosas instituciones culturales fueron ’salvajemente saqueadas’ en medio de la ’gran confusión’ reinante en el país hace dos años (cuando el 9 de abril de 2003 entraron las tropas estadounidenses en la capital iraquí).

Se calcula que 15.000 piezas de las desaparecidas entonces de Bagdad todavía no han sido encontradas, pero ’es absolutamente imposible evaluar el número de objetos robados en los yacimientos arqueológicos’, dijo.

Lo que supone una ’pérdida inestimable para Irak, pero también para la humanidad entera’, resaltó.

Participan en la segunda reunión del Comité, que concluirá el próximo día 24 en la UNESCO, el ministro iraquí de Cultura, Nuri Farhan al-Rawi; el ministro de Estado para el Turismo y las Antiguedades, Hashim al-Hashimi, y numerosos expertos internacionales.

La UNESCO envió a Irak dos equipos de expertos y celebró tres reuniones internacionales sobre el tema, con el objetivo de revisar las acciones en curso, hacer una evaluación y poner a punto objetivos que garanticen la manera más apropiada de proteger y rehabilitar el patrimonio iraquí material e inmaterial.

El CIC fue creado en 2003 por la UNESCO, bajo los auspicios del Ministerio de Cultura iraquí, para coordinar la ayuda internacional al patrimonio cultural iraquí y toda actividad en favor de su protección.

El director general celebró las contribuciones aportadas por los Estados miembros de la Organización, así como las ayudas financieras de algunos Gobiernos y de asistencia técnica, que se insertan en la estrategia global de la ONU en Irak, precisó.

Añadió que en cuanto las consignas del sistema de las Naciones Unidas lo autoricen, abrirá la oficina de la UNESCO en Bagdad, que por el momento opera desde Aman, lo que reforzará ’nuestro impacto’ de manera considerable y la capacidad de acción de la Organización.

Igualmente en cuanto la situación lo permita se enviará a Irak una tercera misión de expertos, afirmó Matsuura, quien resaltó que la cultura sigue siempre ’en posición difícil’, por lo que ’hay negociaciones en curso con donantes potenciales’ para garantizar nuevas contribuciones financieras.

La reunión abierta hoy en la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) coincide con la Conferencia Internacional auspiciada en Bruselas por la Unión Europea y los Estados Unidos, para examinar los medios de ayudar a Irak en su proceso de estabilización y reconstrucción.

En un comunicado, la UNESCO recordó que participan en este segundo encuentro los ministros de Asuntos Exteriores y representantes de unos 80 países y organizaciones internacionales, entre ellos el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice.

Fuente: Terra Actualidad – EFE, 22 de junio de 2005
Enlace: http://actualidad.terra.es/nacional/articulo/matsuura_irak_previene_danos_irreversibles_366480.htm

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Rebeldes iraquíes se financian con arte robado

Donny George, director del Museo Nacional de Irak, alerta que las agresiones al patrimonio de su país no han cesado.

Un día después de que el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Koichiro Matsuura, instó a frenar el saqueo y el asentamiento de bases militares en sitios arqueológicos en Irak que producen "daños irreparables", el director del Museo Nacional de Irak, Donny George, dijo en la UNESCO que la venta de las obras de arte robadas en Irak financia la insurrección iraquí.

"Personas ricas compran objetos robados y el dinero va a Irak, donde se compran armas para utilizarlas contra la policía iraquí y las fuerzas estadounidenses", declaró George.

Durante la segunda reunión del Comité Internacional de Coordinación y Salvaguarda del Patrimonio Cultural Iraquí (CIC), abierta en la UNESCO, Donny George subrayó que sólo se han recuperado 4 mil piezas de las 15 mil robadas en 2003 en el museo que dirige, una de las grandes instituciones culturales del país "salvajemente saqueada" ese año, (tras la entrada de las tropas estadounidenses en Bagdad), como había señalado el martes Koichiro Matsuura, al abrir el encuentro.

Las agresiones al patrimonio iraquí, uno de los más antiguos del mundo, no han cesado y, según reiteró Donny George, es hoy imposible estimar la amplitud de los saqueos de los yacimientos arqueológicos situados fuera de la capital.

El ministro iraquí anunció que los 170 palacios que el ex dictador iraquí Saddam Hussein tenía repartidos por todo el territorio nacional serán convertidos en casas de cultura, centros de investigación y bibliotecas. Sin embargo, actualmente, la mayoría de los palacios están ocupados por soldados estadounidenses y británicos.

Koichiro Matsuura había denunciado que los saqueos en los sitios arqueológicos de Isin, Umma y Umm al-Aqarib, en el sur del país, destruyeron restos históricos irremplazables. Subrayó además que bases militares de las tropas aliadas destruyeron, entre otros sitios, la antigua capital del imperio parto, Hatra, al norte, que en 1985 fue declarada patrimonio mundial.

Fuente: El Universal Online/EFE/PDA, México, 24 de junio de 2005
Enlace: http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/42993.html

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Museo de Bagdad sigue cerrado

El recinto, que albergaba las piezas más bellas de Mesopotamia, quedó clausurado luego de los saqueos que sufrió hace más de dos años.

BAGDAD.— Cual Bella Durmiente, el Museo de Bagdad lleva más de 26 meses de letargo, cerrado tras los saqueos que siguieron a la caída del antiguo régimen, y su reapertura sigue suspendida a causa de la seguridad.

“Yo les digo a los guardianes: si les disparan una bala, tienen que responderles con cien, porque tenemos que demostrar que el lugar está bien protegido”, declaró en una entrevista su director Donny George, un iraquí cristiano.

Tras un reciente ataque en el que resultaron heridos dos guardias de seguridad del museo, George pensó que los atacantes estaban probando la seguridad del centro con la intención de repetir los pillajes masivos que siguieron a la invasión de las fuerzas británicas y estadounidenses en 2003.

El director se inquieta también por las explosiones de coches bomba en el barrio “caliente” del museo, y por las dificultades que encuentra su personal para ir a trabajar a causa del bloqueo de las carreteras en la capital iraquí, aun afectada por la violencia.

“Pensábamos que todo volvería a la calma tras las elecciones [del 30 de enero]. Habíamos previsto una exposición en julio pero las cosas han empeorado”, dijo.

“El museo es un blanco fácil. Si en este momento quisiéramos hacer una exposición, necesitaríamos todo el ejército iraquí para protegerlo”, indica George, de unos 50 años, sonriente y enérgico.

Por los pasillos del edificio, los arqueólogos van y vienen. Algunos han viajado desde sus provincias a la capital para hacer los informes de los saqueos. Entretanto, en los laboratorios rehabilitados los jóvenes conservadores reparan las piezas y hacen un inventario.

De los 15 mil tesoros robados en el caos que siguió a la caída de Bagdad en abril de 2003, aproximadamente la mitad fueron recuperados en países como Kuwait, Japón e Italia con ayuda de esos gobiernos, explica el director.

Para George por ahora esos tesoros es mejor que permanezcan donde están. “Ahí están en seguridad”, dice, felicitándose por la colaboración de países como Jordania y Estados Unidos, pero acusando a otros de inacción.

“Irán y Turquía no nos respondieron jamás sobre lo que tenían y nosotros sabemos que tienen algunas piezas”, se lamenta.

Las cartas que enviaron el ministerio iraquí de Cultura, la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y la Interpol no obtuvieron respuesta.

El museo, que albergaba las piezas más bellas de Mesopotamia, la “cuna de la civilización”, contiene ahora muebles vacíos recubiertos de polvo.

Unicamente el departamento dedicado a Asiria, donde descansan esculturas macizas de piedra que representan dioses antiguos o criaturas aladas, muestra que, en otro tiempo, el museo fue un centro único y prestigioso.

Estas estatuas eran sin duda demasiado pesadas para ser robadas o quizá no estaban lo suficientemente decoradas como para atraer la atención de los ladrones.

El director del museo considera que la ayuda estadounidense para la renovación del centro es una forma de excusarse por los daños y los saqueos. “Al principio estaba muy encolerizado con los estadounidenses porque no habían protegido el museo. Pero fue así, y no podemos quedarnos sin hacer nada lamentándonos”.

Fuente: Charles Onians, La Opinión Digital/Copyright AFP, 17 de julio de 2005
Enlace: http://www.laopinion.com/espectaculos/?rkey=00050713194518119875

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REPORTAJE FOTOGRÁFICO:
Tesoros iraquíes (I)
Tesoros iraquíes (II)
Tesoros iraquíes (III)
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Egipto. Hallan una estatua oculta hace 3600 años

Egipto. Hallan una estatua oculta hace 3600 años

Corresponde a Nefer-Hotep I, el faraón "bello y bueno", que se encontraba en el colosal templo del dios Amon, centro de un complejo de edificios religiosos

Una estatua con la imagen de Nefer-Hotep I, el faraón "bello y bueno", fue descubierta luego de permanecer unos 3600 años oculta en las ruinas de Tebas, capital del Antiguo Egipto, que conservaron intactos los ornamentos reales con que fue erigida, se informó hoy.

El anuncio fue hecho por el Centro franco-egipcio de los estudios del templo de Karnak y el Consejo Superior de la Antigüedad egipcia en Luxor (Alto Egipto).

La estatua del faraón de la 13ra. dinastía fue hallado donde se encuentra el colosal templo del dios Amon, centro de un complejo de edificios religiosos.

La obra que representa a Nefer-Hotep I -de 1,80 metros, en piedra calcárea y base cuadrada- se encontraba con la capa real y la frente cubierta por una cinta que simula una cobra, símbolo del poder del faraón, dijo el experto Francois Larche.

"Estaba sepultada a 1,60 metros de profundidad, bajo un portal de piedra que constituía el ingreso al templo faraónico del rey Thutmosi I, que reinó Egipto del año 1530 a 1520 a. C, y vecino a un obelisco de la reina Hatshepsut", dijo el experto.

Hatshepsut fue la única monarca faraón que reinó Egipto, de 1504 a 1484 a.C.

"No podemos sacar la estatua del subsuelo porque se encuentra vecina al obelisco. Para desenterrarla, deberíamos desmontar el portón, para luego edificarlo de nuevo tras haberla retirado", explicó Larche.

La suerte de la estatua depende ahora del Consejo Superior de la Antigüedad egipcia, dijo el vocero. De ese organismo emanará la decisión de sacarla a la luz o mantenerla en el mismo lugar que la mantuvo oculta, precisó.

La estatua fue descubierta por medio de la ayuda de fotos satelitales durante la última estación de excavaciones, que comenzó en noviembre de 2004 y finalizó en mayo.

Nefer-Hotep I, 21er. faraón de la 13ra. dinastía (1785-1680 a.C.), reinó Egipto entre 1696 y 1686 a.C.

La estatua del faraón Neferhotep I seguirá de momento bajo tierra

Sepultada desde unos 3.600 años, la estatua de Neferhotep I, 'el bello y bueno' faraón de Egipto, permanecerá bajo las ruinas de la antigua ciudad de Tebas mientras el Consejo Superior de Antigüedades egipcio no decida desmontar un monumento antiguo para poder extraerla.

El Centro Franco-Egipcio de Estudios de los Templos de Karnak (CFEEK) y el Consejo Superior de Antigüedades Egipcias (CSAE) anunciaron el sábado en Luxor (alto Egipto) que habían descubierto esta estatua. Fue encontrada en Karnak, localidad edificada sobre las ruinas de Tebas -capital del Antiguo Egipto- donde está el colosal templo de Karnak dedicado al Dios Amón, y otras edificaciones religiosas que hoy se enmarcan en el centro de la ciudad de Luxor (700 km al sur de El Cairo).

Se trata de una estatua que representa al rey Neferhotep I con el nemis, la corona real, y la cobra, símbolo del rey, declaró un arqueólogo francés miembro del CFEEK, François Larché. La obra, esculpida en piedra caliza, mide 1,80 metros de alto y está rodeada de un marco doble de 2 metros de lado y una profundidad de 80 cm, precisó Larché a los periodistas que realizaron una visita al lugar.

"Fue encontrada sepultada a 1,6 m de profundidad bajo tierra debajo de un pórtico de piedra que era la entrada de un templo faraónico del rey Thutmosis I, que reinó en Egipto del año 1530 al 1520 a.C., y cerca de un obelisco de la reina Hatchepsut", única mujer que fue faraón (1504-1484 a.C.), indicó Larché. "No podemos sacar la estatua de la tierra porque se encuentra cerca del obelisco, y para desenterrarla nos haría falta desmontar el pórtico y luego edificarlo de nuevo después de haber extraído la pieza".

"Corresponde al Consejo Superior de Antigüedades Egipcias determinar la suerte de la figura de Neferhotep I y decidir si se extrae o si se deja sepultada en el lugar en el que fue hallada", explicó el arqueólogo. Por ahora sólo ha sido desenterrada una parte de la doble estatua y la otra parte permanecerá sepultada hasta que el CSAE decida si se extrae o no.

"Hemos recurrido a un sistema de fotos por satélite y a un equipo especial de detección empleado en las excavaciones arqueológicas, que han probado que existe una estatua doble que está unida por la mano al rey desenterrado", dijo Larché. La pieza fue descubierta durante el periodo de excavaciones que empezó en noviembre y acabó en mayo.

Rey 22º de la Dinastía XIII (1785-1680 a.C), Neferhotep I, cuyo nombre significa "bello y bueno", reinó del 1696 al 1686 a.C. Aunque no tenía sangre real, la posición de su padre, que era sacerdote del templo Abydos, le permitió ascender al trono. Larché subrayó que la obra de arte se parece a otra que fue hallada en un escondite de Karnak entre 1898 y 1904 d.C. donde había guardadas miles de estatuas.

Fuente: LUXOR, Egipto (AFP), 6 de junio de 2005
Enlace: http://es.news.yahoo.com/050605/159/43hl0.html

Más fotos en Yahoo:

http://news.search.yahoo.com/news/search?p=king+neferhotep&rs=1&c=images

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More secrets from Karnak

The discovery of a life-sized dyad statue of a Middle Kingdom Pharaoh and the reconstruction of two prestigious monuments are among the latest achievements of the Franco-Egyptian archaeological team working at Karnak Temple in Luxor. Nevine El-Aref tours the site


At the Karnak Temple, history has a special scent and taste. Within its pylons is amassed an unsurpassed assembly of soaring obelisks, awe- inspiring chapels, and splendid sanctuaries reflecting the spectacular life and great civilisation of Ancient Egypt. Although most of Karnak has been thoroughly excavated, the temple still conceals and occasionally reveals more of the Pharaohs' secrets and mysteries.

Last week, during the annual inspection tour carried out by the Supreme Council of Antiquities (SCA) to check on the latest achievements of the French Egyptian mission at Karnak Temple, one part of a rare limestone dyad (pair statue) of the 13th- Dynasty Pharaoh Neferhotep I was announced. After being buried for nearly 3,600 years in the temple ruins, the statue of Neferhotep, whose name means "beautiful and good", was uncovered by archaeologists from the Centre Franco-Egyptien D'Étude des Temples de Karnak (CFEETK) in a niche 1.5m below the foundation pit of Hatshepsut's obelisk at the Wadjyt hall. It is a life-sized statue of the Pharaoh in the customary royal striding position, wearing the royal head-cloth nemes and holding a mace in one hand. The forehead bears an emblem of a cobra, which Ancient Egyptians used as a symbol on the crown of their Pharaohs. They believed that the cobra would spit fire at approaching enemies.

The style of the statue is typical of Middle Kingdom royal art, as reflected in the pleats of the nemes, the large ears, and the stern expression. The second half of the statue is still buried in sand and waiting to be unearthed, but according to archaeologists there are several obstacles to be overcome. Architect François Larché, former head of the CFEETK, told Al-Ahram Weekly that uncovering the second part of the statue and lifting out the dyad would be a critical operation requiring accuracy and specialised techniques.

The part of the statue already revealed suggests that the two figures are holding hands, and shows Neferhotep's cartouche carved between their shoulders. Larché said the uncovered part of the statue was blocked by the remnants of an ancient portico, while the second was still hidden under the foundations of Hatshepsut's obelisk. "In an attempt to raise it, the portico has to be dismantled. The obelisk might be removed temporarily from its current location until the process is completed," Larché said.

Any question of lifting the statue sparks uproar among Egyptologists, who are divided into two groups; French architects and Egyptologists are totally in support of action, citing the fact that this is a unique statue of a Pharaoh of who has few representations, as well as its being a valuable addition to the overwhelming number of monuments at Karnak Temple. On the opposing side are Egyptian Egyptologists, who fear an unpredictable disaster that might lead to major damage to the obelisk or the portico.

To put an end to the debate Zahi Hawass, secretary- general of the SCA, has assigned a professional committee of French and Egyptian architects, archaeologists and restorers to discuss the issue and decide on a solution. "We cannot remove a whole temple to unearth a statue," Hawass commented.

A similar statue ascribed to Neferhotep I was unearthed in 1904 in the Court of the Cachette and is now on display at the Egyptian Museum in Cairo.

According to Larché, the discovery suggests the existence of an important installation in this zone at some point before the New Kingdom (1569- 1081), along with the buried calcite base and Osirian sandstone statues excavated in the foundations of southern Wadjyt hall.

Holeil Ghali head of Upper Egypt Antiquities said the discovery came about during regular excavation work in the Wadjyt hall, which begun last October with a small sounding in disturbed areas of the courtyard pavement. The exploration was part of a comprehensive research programme being carried out since 2002 in the central zone of Karnak and aiming to clarify understanding of the various phases of construction of the sanctuary from the Middle Kingdom to the reign of Amenhotep III (1410-1372). It is also hoped to shed more light on the different stages of construction of this area during the 13th Dynasty, as well as to analyse the vestiges found in the foundations that testify to its former occupation.

Neferhotep was the 22nd ruler of the 13th Dynasty. The son of a temple priest in Abydos, he ruled Egypt from 1696-1686 BC. Experts believe that his father's position helped him to ascend the throne, since there was no royal blood in his family. Neferhotep was one of the few Pharaohs whose name did not invoke the sun god Re. It is written on a number of stones including a document on his reign found in Aswan.

The inspection team also visited the temple's open- air museum where a number of royal chapels are on display after being dismantled, restored and re- erected. This year the calcite chapel of Amenhotep II (1454-1419), which has been re-erected at the entrance, is the highlight of the open-air exhibition. Blocks of this chapel were found within the walls of the Temple of Mut, which is far from its original location -- determined by analysts to be between Tuthmose I's two obelisks in front of the Fourth Pylon.

Amenhotep II chose this location in an attempt to make use of the obelisks' strength to hold and support the ceiling of his chapel. During the reign of Ramses II, blocks of the chapel were reused as plaques to describe the Pharaoh's marriage to the daughter of the Hittite king after the signing of the historic peace treaty between the two rulers.

Sabri Abdel-Aziz head of the Ancient Egyptian Department in the SCA said the conservation and preservation focussed on cleaning and checking the cohesion of the stones and treating them with auxiliary consolidation. The cleaning of the wall faces has been completed, while the installation of the coloured coatings is in process on both the chapel and the reproduction of the obelisks.

Monuments built by Amenhotep I (1545-1525 BC) have their part in the reconstruction process. Some 1,400 blocks of his temple found within the structure of the Third Pylon, the Cachette Court and the north corner of the temple precinct are now being restored pending reconstruction in the open-air museum. Architectural study of the blocks will permit the reconstruction of Amenhotep I's temple and its transformation up to the reign of Hatshepsut. According to Emmanuel Laroze, the new head of CFEETK, once the plan is finished and the blocks restored the rebuilding project will be implemented.

The Karnak Temple's central zone was also on the inspection tour. There, another dismantling, restoration, photographing and rebuilding project is taking place, this time on the gate erected by Seti II. Larché said that while carrying out the work it was found that Tuthmose III had built walls on both sides of the axis of the Forth Pylon courtyard, their faces turned towards the axis and decorated with a large part of the text of the Pharaoh's Annals. Each wall was perforated by a door which gave access to two new courtyards, one on the north and one on the south. The wall enclosing the southern of the two courtyards was dismantled by Seti II and many of the blocks reused.

While archaeologists were taking apart the eastern part of Seti II's wall, several decorations dedicated to Tuthmose III were uncovered. The western end of the wall extending the periphery was also revealed. The exposed side was decorated with a very beautiful scene showing the Pharaoh in front of the god Amun.

Houses used by the priests of Karnak and located beside the sacred lack have also been restored, as well as statues and entrances to the Fourth Pylon. In collaboration with Memphis University, the last part of a relief featuring military scenes found on the external south wall of the Hypostyle Hall has been restored and documented.

In an attempt to shed more light on the various construction stages of the area enclosed between the Middle Kingdom court and the Fourth Pylon, Rashid Migalaa, a member of the Egyptian team, has fabricated a wooden model of this area. This model will be put on display in a suitable place within the Karnak precinct.

At the end of the tour Laroze led the delegation to the Hypostyle Hall of Amun Re, where a century ago French archaeologist George Legrain found the splendid statues of the Karnak Cachette. Here a photographic exhibition shows 12 black and white photographs of the 1904 excavation. Workmen are shown in action removing limestone blocks, brushing the sand off a statue and pulling on a thick rope with a huge granite object attached to its end. Photographs of some of the statues are also exhibited.

"This is a new trend to be implemented," Laroze told the Weekly. He said the new exhibition revealed this unique discovery, one of the most important in Karnak, in a new light. It will also provide visitors to the temple with information about the objects that have been found and are now exhibited in both the Luxor and the Egyptian museums. More photographs will be added to the display in the future.

Over the next archaeological season the CFEETK will complete the excavation at the eastern side of Karnak Temple so as to provide a path for visitors which will enable them to admire the remains of the various epochs of Egyptian history.

Fuente: Al-Aharam, 16 de junio de 2005
Enlace: http://weekly.ahram.org.eg/2005/747/he1.htm

Fotos: Clockwise from top: part of the newly discovered Neferhotep's dyad statue in situ; French architect supervising the dismantling of king Seti II's gate; French and Egyptian restorers; the calcite chapel of king Amenhotep II; a worker inside a pit brushing the sand off the Neferhotep statue and a careful mapping of the site. Mohamed Wassim and courtesy of the CFEETK

Hallan en Libia inscripciones casi idénticas a las que hay en yacimientos canarios

Hallan en Libia inscripciones casi idénticas a las que hay en yacimientos canarios

Foto: Inscripciones líbico-bereberes halladas en el desierto de Libia, pertenecen al pueblo de los Garamantes.

Un equipo de astrónomos y arqueólogos ha estudiado los restos del antiguo pueblo de los garamantes, en el desierto de Libia, donde hay miles de tumbas y decenas de pirámides de influencia egipcia y, para su sorpresa, inscripciones líbico-bereberes casi idénticas a las que hay en Canarias. Los restos estudiados pertenecen al pueblo de los Garamantes.

El científico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Juan Antonio Belmonte, que formó parte de la expedición junto al astrónomo César Esteban y las arqueólogas María Antonia Perera y Rita Marrero, afirma en una entrevista que los investigadores se vieron sorprendidos por el hallazgo de decenas de inscripciones similares a las prehispánicas de Fuerteventura y Lanzarote.

También se han encontrado grabados de podomorfos y estaciones de cazoletas, cavidades horadadas en la roca que podrían estar relacionadas con rituales de fertilidad.

Además, en la primera capital de este reino, la fortaleza rocosa de Zinchecra, se hallaron inscripciones en seis alfabetos distintos, entre ellos el latino, el griego y el tifinagh antiguo y moderno, pero también otro tipo de escritura que no se ha podido identificar.

Los garamantes fueron una tribu de origen bereber que habitó en un oasis, rodeado por 400 kilómetros de desierto, conocido por los musulmanes como el río de los muertos en la región de Fezzan, actualmente en Libia, con una extensión de más de un centenar de kilómetros de este a oeste, comprimido entre el mar de dunas de Ubari y la meseta del Messak.

Fue precisamente este emplazamiento geográfico el que contribuyó a que los garamantes fueran el único estado paleobereber que no pudo conquistar Roma, a pesar de que intentó la invasión en dos ocasiones, en las que sus legiones llegaron hasta la capital garamante.

Aunque es difícil datar su cronología, se cree que la civilización garamante se gesto en torno al siglo IX antes de Cristo y fue destruida por la invasión árabe en el VII de la era cristiana.

La época de mayor esplendor de este pueblo se prolongó desde el siglo I antes de Cristo hasta el II de nuestra era, lo que conllevó además la fundación de una nueva capital, Garama, de la que recibirían su nombre.

Los garamantes eran agricultores y mercaderes, pues el oasis en el que habitaban era lugar de tránsito de caravanas que comerciaban con sal, fieras y esclavos.

Se desconoce casi todo sobre su religión pero pudo estar relacionada con la egipcia, por lo que algunos muertos de singular importancia eran enterrados en pequeñas pirámides de adobe y de unos tres metros de altura, o en tumbas en forma de mastaba.

Juan Antonio Belmonte precisa que en el oasis estudiado por el equipo de investigadores canarios hay miles de túmulos funerarios, algunos simples y otros más elaborados, con estelas curiosas con la forma de la palma de una mano con los dedos extendidos y otras en forma de creciente lunar, símbolos sagrados típicos del Mediterráneo.

En el ámbito de la arqueoastronomía se han investigado las pirámides y las mastabas, de las que hay casi un centenar y que, al igual que las egipcias, están orientadas según los puntos cardinales, aunque las primeras carecen de accesos o cámaras interiores.

A juicio del investigador, sería interesante ampliar los estudios de las inscripciones halladas en la zona y, sobre todo, en los lugares más cercanos a la costa de Libia, en los que habitaban tribus conocidas como los Maxies o Makies, pues Belmonte recuerda que los antiguos habitantes de Fuerteventura y Lanzarote recibían la denominación de Maxos.

"Hay una serie de conexiones muy curiosas que invitan a volver a investigar en la zona, que ha sido relativamente poco estudiada", explicó.

Además, esta zona del desierto libio está "plagada" de grabados rupestres, que no tienen "nada que envidiar" a los del Sáhara argelino, comentó el científico del IAC.

En cuanto a yacimientos de otro tipo, Belmonte señaló que, al igual que los enclaves del desierto, la edificación de Garama se ha hecho con "una capa sobre otra", de manera que debajo de las ruinas de la actual ciudad musulmana posiblemente se hallen restos de la antigua capital, y de hecho en una reciente excavación se encontraron los sillares de piedra de un templo.

Los garamantes también construyeron una red de túneles subterráneos, llamados fogaras, para extraer el agua fosilizada bajo las arenas del desierto, lo que permitía mantener la agricultura y en cuyo mantenimiento se usaban esclavos, hace unos 1.500 años.

Se cree que el declive de esta civilización se debió al empeoramiento de las condiciones climáticas, al descenso en el caudal de agua subterránea y al traslado de las rutas transaharianas hacia el oeste tras la conquista musulmana.

Fuente: Canarias Ahora/ EFE. La Laguna (Tenerife), 18 de junio de 2005
Enlace: http://www.canariasahora.com/portada/editar_noticia.asp?idnoticia=64519&idtemageneral=7

INSTITUTO DE ASTROFÍSICA DE CANARIAS:

http://www.iac.es/gabinete/index.htm

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El estado actual de la Investigación de la Prehistoria del Norte de África y del Sahara.

ALMAGRO BASCH, Martín, 1968

Instituto de Estudios Africanos, Madrid.

INTRODUCCIÓN

El Sahara y en cierta manera también el Magreb constituyen una extensa región cuya historia quedó sin escribir en la Antigüedad. Hasta el siglo XII con Ibn Haldum, nadie nos ha dado una descripción conveniente de sus habitantes. Entonces ya estaban incorporados al Islam. Luego, cuando los europeos penetraron en el Sahara, vieron que ni el aglutinante del Islam habla podido acabar con el mundo indígena anterior que se ofrece aún en los grupos beréberes al norte, en los tuaregs al centro, otros grupos más al este y al sur. Sus lenguas, sus peculiares instituciones, con las que el Islam tuvo que pactar, sus razas y sus costumbres ofrecían gran sugestión y difícil interpretación histórica. Todos estos elementos, conservados como resto de arcaicas etapas culturales, hizo más atractivo el tema de reconstruir la historia de la región, y tras un período en el cual lo legendario privó sobre lo científico, después de la pacificación de este país, que fue durísima, se emprendió la interpretación de los documentos que las más diversas ciencias fueron aportando para poder escribir sobre base científica la historia de toda aquella extensa región.

Tal tarea se ha tenido que llevar a cabo sobre todo en el campo de la investigación prehistórica. También se ha trabajado en el campo de la Filología: primero, reuniendo y analizando las fuentes históricas antiguas con lo poco y confuso que nos pueden decir hoy de esta región; luego, estudiando la toponimia; y, principalmente con la lingüística, consagrada pacientemente al análisis de los idiomas bereberes.

Otra serie de datos ha aportado los resultados de la Antropología prehistórica y actual. Con la investigación prehistórica, filológica y antropológica del Norte de África en los últimos diez años se han venido reuniendo tal cantidad de datos nuevos que muchas de las más divulgadas hipótesis que llegaron a ser admitidas corno verdad histórica se han tenido que revisar totalmente.

Hoy resulta apasionante la ordenación de cuanto se va conociendo sobre el pasado de toda esa extensa región que va del Mediterráneo a las sabanas que bordean el centro de Africa y desde el Atlántico al Mar Rojo, incluida la estrecha y personalísima región que forma el valle del Nilo. Vamos a intentar dar una síntesis de lo que hoy sabemos sobre el pasado antehistórico de esa región de manera breve y sencilla.

LAS APORTACIONES DE LA FILOLOGIA

Fuentes antiguas

Comenzaremos por declarar al comenzar nuestra exposición que después de reunir minuciosamente toda la literatura histórica de la Antigüedad sobre el Norte de África, no se logra sacar a este país de la oscuridad de la prehistoria. La desaparición de la literatura cartaginesa, si es que existió, nos ha dejado sin las que debieran ser primeras fuentes escritas referentes al contacto de un pueblo histórico como los fenicios, establecido en el país desde comienzos del primer milenio a. de J. C. con los habitantes del Norte de África. Luego continuaron la obra de los fenicios los cartagineses, mucho más ligados a la población indígena. Pero ni unos ni otros han aportado nada a la Historia de las poblaciones y culturas del Magreb y del Sahara.

Los griegos, cuya literatura no fue destruida por la soldadesca romana, como se dice de la literatura histórica fenicia y cartaginesa, no penetraron en Berbería. Los conocimientos de Herodoto sobre el África del Norte no pasan del Sahel líbico-tunecino, y todo lo que sabe decir es que '" aquella región sólo hubo siempre cuatro pueblos: los griegos, los fenicios, los libios y los garamantes.

Entre estos dos pueblos indígenas aparecen los nombres de unas cuantas tribus, pero nada sabemos de su vida, su carácter, ni su historia. El relato de la expedición de Agathocles (303-307 a. de J. C.) nos da las primeras referencias sobre las poblaciones norteafricanas, pero estas referencias se reducen a deformaciones ópticas de los relatos bélicos. Además, Teodoro de Sicilia, que es la principal fuente para el estudio de las expediciones de Agathocles, escribió tres siglos después que éste hubiera llevado a cabo su expedición al Norte de Africa. Todo cuanto nos aporta son los nombres de unos cuantos pueblos y alguna noticia histórica, confusa, de los mismos.

Las guerras púnicas primero y luego el relato de las luchas contra Yugurta y Takfarinas, estas últimas relatadas por Salustio y Tácito, vuelven a darnos detalles sobre las poblaciones númidas y moras, pero sus relaciones no son una presentación adecuada ni siquiera serena de aquella población: los métodos de combate de los númidas como jinetes de rápido desplazamiento y practicando una guerra de escaramuzas, rehuyendo el combate, ha contribuido a la elaboración de un cliché literario que ha convertido a las poblaciones nómadas del Norte de Africa Occidental en unos aventureros, de un país sin cultura. Sobre todo, queda sin la más mínima luz la valoración de su origen, de su historia anterior a sus contactos con Roma.

Se llegó a la asociación númida = nómada que está totalmente en contradicción con los datos arqueológicos que la Prehistoria ha reunido pacientemente en las últimas décadas. En verdad, hoy, a un historiador moderno que aborde el tema resulta como cosa evidente que para los historiadores y escritores en general de la época del imperio, romano las poblaciones bereberes eran algo totalmente desconocido en su aspecto étnico, social e histórico. Incluso la misma localización de los pueblos indígenas que aparecen en las fuentes y más aún su género de vida está siempre sometido a controversias. Basta ver los resultados de Touvenot y de Camps en torno a las inscripciones de Volubilis, cuyas discusiones tampoco nos las ha podido aclarar historiador tan serio como Courtois.

Del África romana nosotros conocemos solamente las ciudades, la, administración y el pensamiento religioso y político de los ciudadanos. Pero nosotros estamos completamente aún sin información sobre las poblaciones indígenas que conservaban las tradiciones y los géneros de vida de la prehistoria. Por ello, es muy difícil decir dónde comienza la, historia y termina la prehistoria de Africa del Norte y del Sahara. Esta continuidad de la penumbra histórica de la prehistoria norteafricana llega, como hemos dicho, hasta los árabes. Y aún podríamos decir que hasta nuestros días en algunos aspectos sumamente sugestivos, pues las fuentes escritas no nos aportan datos suficientes y válidos para comprender y reconstruir científicamente el pasado de aquella extensa región.

Las inscripciones en el alfabeto númida y tifinagh

Tan negativa conclusión ante cuanto aportar los textos escritos no queda mejorada por el hecho de haberse usado en todo el norte de África desde varios siglos antes de Jesucristo una escritura. Ciertamente los habitantes del Norte de África, del Este al Oeste y del Sur al Norte, poseyeron en la Antigüedad una escritura con el alfabeto líbico continuado luego por el tifinagh.

Tenemos infinidad de estas inscripciones líbicas, entre ellas unas veinte bilingües, diez púnico-líbicas y ocho latino-líbicas. Varios investigadores, y últimamente Febrier, han hecho un esfuerzo extraordinario para conseguir leer una docena de palabras y lo único positivo es que estas doce palabras coinciden con la lengua bereber actual. Son las palabras U = hijo; UT = hija; MT = madre; la palabra hierro es AZLH = azzel y recuerda al púnico BRZL; y AMENUCAL equivale a Jefe Supremo, a imperator, como en el bereber. También se observa que en los nombres propios el prefijo "te" indica el femenino seguido del mismo sufijo "te", salvo en los nombres propios. Esto es todo lo que nos aportan hasta hoy las inscripciones púnicas: bilingües además de algunos nombres propios de personas, de pueblos y de ciudades, las demás resultan indescifrables.

Esta escritura para unos procede del alfabeto púnico, del que serían sus letras una tardía imitación. Algunos han creído que fue el mismo rey númida Masinisa quien creó esta escritura. Pero a ello se oponen los datos arqueológicos que prueban que esta escritura estaba ya en uso mucho antes. Evidentemente, ciertos signos líbicos se parecen a letras fenicias, mas la organización de las inscripciones es muy diversa. No están escritas de derecha a izquierda, como en general ocurre con las escrituras semíticas, sino de abajo arriba. La más antigua inscripción líbica bien datada es del año 139 y se refiere al año X del reinado de Micipsa, pero ya entonces este alfabeto debía estar en uso desde hacía mucho tiempo entre los pueblos del Norte de África.

Recientemente, se ha intentado relacionar las letras del alfabeto líbico con caracteres sudarábigos, además de con el alfabeto fenicio. Hay a favor de estas teorías sudarábigas el que algunas poblaciones bereberes, según algunos prehistoriadores, procederían de aquellas regiones del Este, habiendo pasado por el Alto Nilo hacia el Oeste, como diremos. Pero tales poblaciones arrancarían muy pronto de aquella región y no tendrían, desde luego, alfabeto en la época de su emigración hacia el Oeste lejano, pues el uso de la escritura es una aportación cultural siempre muy tardía. Así, pues, por hoy, la solución de este problema es muy difícil. Luego estas inscripciones líbicas se han conservado mucho tiempo por todo el Sahara bajo la forma de la escritura tifinagh; sobre todo entre los bereberes occidentales. Aún hoy los tuaregs escriben en tifinagh, habiendo enriquecido el actual alfabeto tuareg con algunos signos aquella antigua escritura líbico-beréber.

En resumen, ni los textos escritos ni las inscripciones en líbico, bastante numerosas, nos han aportado otro dato que una antigua división de la población del norte de África y del Sahara en númidas por la región del Tell hacia Túnez y Libia; más al oeste los moros, detrás de ellos, hacia el interior, los gétulos y los garamantes en el Sahara oriental. Esta es la base étnica, histórica visión que desde Estrabón se ha ofrecido como y cultural para todo el Norte de África y el Sahara, y, además, el célebre geógrafo ya dijo que todos esos pueblos eran casi iguales.

Este cuadro no es exacto, ni suficiente, pero tampoco lo completaríamos si sólo tuviéramos como fuente los textos escritos griegos y romanos incluidas las inscripciones de la región, ni tampoco añade gran cosa lo que hoy podemos deducir a base del estudio de la toponimia y de los estudios de la lingüística consagrados a las lenguas indígenas de esta región, como vamos a exponer a continuación.

Toponimia y lingüística

Casi lo único que sabemos dentro del campo histórico lingüístico sobre la lengua beréber es el hecho evidente de resultar un idioma muy permeable a las intrusiones. Por ejemplo, casi todos los nombres propios de las inscripciones líbico-bereberes son de origen cartaginés, según probó Febrier. Así pudo recibir otros influjos varios que se incorporarían a su acervo lingüístico con facilidad. Fuera de este hecho bien patente, el análisis de esta lengua se ha convertido hoy en la "bestia negra" para los filósofos. Nada claro saben asegurarnos sobre su carácter, filiación y origen. Tal vez como reacción a las tesis facilonas sostenidas hasta el presente, para las cuales el líbico-beréber unas veres era de la familia del traco-frigio, otras del sumerio, para algunos se relacionaba con el vasco, para otros era turanio, etc. La verdad es que resulta para los especialistas difícil conocer su origen y evolución, pues no sabemos nada de esta lengua en la Antigüedad. Del beréber sólo conocemos su estructura a partir del siglo XII por el árabe Baïdag y ya entonces ofrecía las mismas características lingüísticas que hoy día. Todo lo más seguro que podemos decir es que hoy el beréber se considera como una lengua del tronco camítico y que seguramente continúa el desarrollo del antiguo líbico.
También, ya más dubitativamente, parece que los idiomas camíticos se relacionan con los semíticos y nos hablan los filólogos de un tronco común en el suroeste de Asia, origen de ambos grupos lingüísticos camíticos y semíticos. Poco ha quedado en pie, e insistiremos sólo en este aspecto, sobre las tesis que han sostenido la existencia de afinidades con Europa, sobre todo con lenguas prelatinas de España, de los dialectos actuales del beréber. Había llegado esta idea a ser casi un lugar común que la investigación moderna ha rebatido.

Tal vez pensamos nosotros que algunas palabras del beréber que se han relacionado con la toponimia mediterránea y europea como: Savas = Sava; Bodraga = Lladraga; Auserre = Auser y algunas más podrían explicarse como una aportación de la penetración de las culturas mediterráneas del Neolítico y Bronce Antiguo en el Norte de África. Yo he visitado Ausert en el Tirig de nuestro Sahara y he recordado la comparación que algunos han hecho de este topónimo sahariano con el vasco Auserre y me ha parecido simplemente que era evocar una audaz y poética aventura filológica sin valor alguno histórico ni lingüístico. Pasemos ahora de ese cuadro nada positivo aún, pero al menos claro y salvado de leyendas y atrevidas reconstrucciones histórico-culturales, a resumir lo que nos aportan los estudios antropológicos.

LA ANTROPOLOGIA DEL AFRICA DEL NORTE COMO FUENTE HISTORICA DE LA REGION

Los actuales tipos raciales del Magreb y Sahara

Del análisis de las características raciales de las poblaciones actuales del Magreb, Cabot Briggs ha venido a diferenciar cuatro tipos humanos bien característicos tras una concienzuda y bien llevada labor investigadora:

Tipo A: Hiperdolicocéfalo con occipucio muy saliente. Es el más antiguo tipo humano sapiens de África, descendiente del tipo de CombeCapelle, o sea, paleomediterráneo. Se le conoce con el nombre de raza de Mechta el Arbi o de Afalu bu Ruhmel. Tipo B: Mediterráneo africano dolicocéfalo, venido del Medio Oriente y por el Alto Nilo. Para los antropólogos debió tener contacto con los boskopoides. Tipo C: Braquicéfalo, para él de origen misterioso. Llegaría al mismo tiempo que los mediterráneos y vendría del Oriente Próximo. Este podría ser de origen europeo meridional. Tipo D: Mezcla de los anteriores. El tipo A llegaría al Africa del Norte durante el Paleolítico Superior avanzado.

El tipo B pudo llegar con el Mesolítico y con el Neolitico, que sería una época de estabilización genética en todo el Norte de África. Entonces llegarían negros como el de Kef el Arab (Túnez) y el de la cueva de los Trogloditas (Orán). Los hombres del Mechta el Arbi aún a veces se ofrecen puros en el Neolítico del África del Norte. Hacia el segundo milenio se piensa llegaron a Canarias. Son la base esencial de la población del Magreb hasta la época actual. Parece evidente que hubo movimientos de gentes diversas y afines. Podremos precisarlas con el tiempo. Sabemos, por ejemplo, que los Laguatan (Luata) pasan de Cirenaica a Tripolitania en el siglo I; de Tripolitania a Bizanea en tiempos del Bajo Imperio; en tiempos de Ibn Haldun estaban en el Aures y el Tiaret.

Algunos negros han avanzado entre los impulsos de estas gentes blancas hacia el Norte. A veces, parece procedieran del Este de hacia la región del Alto Nilo. Otros se replegarían hacia el Norte al desecarse el Sahara y han llegado a ocupar algunas zonas del mismo "tel1". En el siglo IV (310-307), cuando la expedición de Agatocles, los griegos se admiran del color oscuro, como los etíopes, que tienen los Asfodelodes. Gsell probó que este pueblo habitaba el Norte de Túnez y N. E. de Argelia. Aún poseían entonces carros de guerra los norteafricanos.

Otros tipos raciales prehistóricos de África del Norte

A estos datos de la antropología aún se deben añadir los resultados más recientes que nos prueban que en el Norte de África y el Sahara habitaron primero los pithecantropinos como los Atlanthropus y el hombre de Koro-koro del sur del Sahara hacia el Tchat. Luego llegan los Neanderthales representados por el hombre de Rabat y los restos humanos fósiles del Djebel Irhud en Marruecos y Haua Fteath en Cirenalca. Luego penetró el tipo humano de homo sapiens de Mechta el Arbi que creó la cultura del Oraniense o Iberomauritano. Además, se ha podido definir otro tipo humano: el de Ain Dokkara, al cual se debe la cultura Capsiense. Era de tipo mediterráneo mezclado con algo de negro y casi seguro llegó desde el S. E. del Magreb y Sahara Oriental durante el Mesolitico. Estos resultados de la antropología prehistórica y actual están de acuerdo en líneas generales con los datos que ha logrado la intensa y paciente investigación arqueológica de esta extensa región.

LA INVESTIGACION PREHISTORICA Y LA RECONSTRUCCION HISTORICA DEL AFRICA DEL NORTE

Las culturas del Paleolítico Inferior norteafricano

Más precisas noticias sobre la historia remota de esta extensísima región nos aporta la investigación prehistórica reciente. Por ella vemos cómo desde los comienzos del Cuaternario, cuando aún vivían animales terciarios, un ser industrioso tallaba en Ain Hanech, cerca de Saint Arnaud, entre Setif y Constantina (Argelia), cuarcitas para lograr instrumentos de forma simple y también esferoides toscos. Igualmente en otro yacimiento, el de Ain Brimba (Sur de Túnez), se ven estos típicos y primitivos artefactos tallados.

Deben relacionarse con, las industrias que los prehistoriadores surafricanos llaman "Pebble-Culture y que se atribuyen a los diversos grupos de Australopithecos, por hoy los más antiguos precedentes del hombre como seres ya con capacidad de crear industrias y tal vez fuego. Los hallazgos de estas primitivas industrias se van extendiendo, conforme avanza la investigación, por todo el Sahara y Norte de África en general. Sin embargo, la cronología de las mismas es aún algo imprecisa dentro de su enorme antigüedad de alrededor de un millón de años. Tampoco podemos, hasta el presente, unir a estos vestigios de la industria humana restos fósiles de sus realizadores.

Ya en época posterior v ivió en África del Norte, del Mediterráneo al Atlántico y al Sur del Sahara y por la región de Tchad, un ser más desarrollado, al cual se atribuyen las industrias del Achelense con sus bellas hachas de mano talladas sobre núcleos y lascas de silex y cuarcita. Tres son los hallazgos antropológicos que de estos primitivos precedentes del hombre se conocen en esta región. Pertenecen al grupo de los Pithecanthropus y los tres son del más grande interés.

El primero se halló cerca de Orán, en Ternifine (Palikao), con industrias del Achelense Medio que pueden tener unos 350.000 años de antigüedad. Arambourg, su descubridor, llamó al Pitecanthropus creador de aquellas industrias cuyos restos las acompañaban "Atlanthropus". De fecha más o menos semejante son otros restos del mismo ser, hallados con industrias también achelenses en las canteras de Sidi Abderraman, en Casablanca. Recientemente, otro Pitecanthropus algo diverso y tal vez más antiguo se ha encontrado en Koro-Koro, al sur del Tchad. Todo el Sahara debió de ser recorrido y habitado por estos seres, pues los hallazgos de estas industrias humanas achelenses van aumentando sin cesar.

Nos muestran una lenta evolución y en toda esta enorme área geográfica no se produce, al parecer, cambio cultural alguno a lo largo de varios milenios, en los que el territorio debió pasar por períodos desérticos, tras los cuales recibiría la lluvia suficiente para que una flora y fauna de estepa permitiera al hombre cazador mantenerse en aquellas regiones. Sabemos aún poco con seguridad sobre lo que fueron los periodos pluviales e interpluviales en esta gran parte de África. Yacimientos extraordinarios del Achelense como el de Sidi Zin, en Kef (Túnez), Lago Karar y Abukir (Argelia), Casablanca y Ain Seba (Marruecos) y tantos otros, nos aseguran que desde los comienzos del Cuaternario los grupos humanos se sitúan hacia las fuentes y lagunas interiores, señalándonos un aspecto de tendencia constante en la región hacia la desertización. Pero sólo sabernos como se produjo y se fue acusando el desierto durante la última etapa de la Prehistoria de la región, como señalaremos más adelante.

El Paleolítico Medio en el África del Norte

Ya en el último período glaciar, el Wurmiense, penetra en el tell del Magreb la cultura Musteriense, que fue desarrollada por el hombre de Neanderthal. Esta raza está presente en Marruecos ya en época temprana, como lo prueban sus restos fósiles hallados en Rabat, de aspecto muy primitivo, a los que se han añadido los de Djebel Irhoud. (Marruecos) y los muy tardíos del Mugaret-el Aliya, en Tánger y los de Haua Fteath, en Cirenaica. La industria Musteriense aparece sólo en las zonas costeras de Marruecos con yacimientos como el de Kifan bel Gomari y Taforalt, en Argelia, con el de Retaima en Marruecos y en Túnez con los de Sidi Zin; Ain MIrotta; Ain Meterchen; Sidi Mansur. Es importante el de El Guettar, en Ued Akarit (Túnez), donde la industria Musteriense se desarrolló con un clima más fresco y húmedo que hoy, favoreciendo a una flora de selva mediterránea con fresnos, olmos, cipreses, álamos blancos, etc... Sin embargo, no tenemos para fechar el Musteriense más referencias cronológicas que las que da el Ateriense, cultura típica del Norte de África y del Sahara y que se desarrolló a continuación como una etapa especial y perfeccionada del Musteriense en el África del Norte.
El Ateriense fue contemporáneo y posterior a la playa del Interestadio del Rixdorf, que se desarrolla entre el glaciar Würm I o glaciar del Warte y el glaciar Würm II o del Vístula. Así pues, el Musteriense seria posterior a la playa del período interglaciar del Riss al Würm, llamado Eeniense, y se debió desarrollar también durante el período glaciar del Würm I.

Muy importante es señalar que el Musteriense alcanza sólo las regiones mediterráneas que van de Túnez a Marruecos. No penetra en el Sahara y no ofrece hasta el presente yacimientos hacia el Este que lo enlacen con Palestina y las industrias musterolevalloisienses del Valle del Nilo. Además, su tipología antigua le enlaza con el Musteriense europeo de puntas talladas con finos retoques, que está representado por la tipología que ofrecen los yacimientos franceses de La Ferrassie y l'Ermitage y, en general, el Musteriense centroeuropeo, como el que vemos en Ehringdorf, en Alemania, y no con el Musteriense de Palestina y Siria, que ha sido paralelizado con el llamado Musteriense típico europeo, tipo La Quina nivel 3 y Hauteroche estratos 4 y 5. Por ello, cabría pensar que el Musteriense norteafricano fue una penetración desde nuestro continente europeo a través del sur de Italia y Sicília cuando los niveles marinos bajaron al máximo y, tal vez, pudieron ser atravesados a pie seco los estrechos de Sicilia, pues no parece existió nunca comunicación a través del estrecho de Gibraltar, donde el mar ofrece mucha mayor profundidad. Luego, la cultura musteriense tuvo en el Africa del Norte larga duración, prolongándose con la llamada cultura Ateriense, simple y tardía evolución del Musteriense y que debemos atribuir también al hombre del Neanderthal.

La larga perduración del Ateriense le permitió alcanzar formas muy evolucionadas, sobre todo hacia Marruecos septentrional y también por el extenso Sahara desde el Atlántico al Nilo. Un clima cada vez más húmedo favoreció su expansión según se ha podido comprobar por los análisis polínicos de algunos yacimientos, como el de In-Eker en el Ahaggar, donde el pino de alepo, el cedro atlántico y los arbustos mediterráneos, como el celtis afr. australis, nos aseguran que cuando se desarrollaba la industria Ateriense un bosque de árboles y un manto de sabana húmeda cubrió lo que hoy es absoluto desierto. El mismo paisaje forestal, ciertamente muy diferente al actual, nos lo aseguran otros yacimientos aterienses gracias a los análisis polínicos realizados recientemente. Así el Od-Djuf-el-Djemel hacia la parte desértica de Marruecos, donde los fresnos, pinos y otros árboles y arbustos nos muestran la extensión de un tipo de selva mediterránea en las zonas hoy muy esteparias o desérticas, la cual sólo se ha conservado en pequeñas áreas del más alto Atlas y del Rif.

Fue en Marruecos y en el Sur del Sahara donde los aterienses perduraron más. Seguramente, sólo al final del cuaternario son eliminados de las zonas del tell norteafricano por el homo sapiens, que introduce la cultura de hojas del Oraniense o Iberomauritano. En el Sahara meridional aún debieron perdurar mucho más, a juzgar por la belleza y evolución de las numerosas estaciones que esta cultura nos ofrece. Sin embargo, no es posible aún precisar con seguridad si fueron, como parece, los neolíticos quienes eliminaron e hicieron desaparecer a los últimos neanderthales del ateriense de aquellas regiones o si se habían extinguido ya al llegar esta nueva etapa cultural. Hasta el presente faltan yacimientos con clara estratigrafía u otros datos cronológicos que aclaren esta cuestión.

El Paleolítico Superior y el Mesolítico norteafricanos

Entre tanto, los hombres de Neanderthal y su industria ateriense fueron poco a poco eliminados por una nueva población que desarrollara la cultura oraniense en toda la región costera, desde la Cirenaica y el golfo de Gabes al sur del Marruecos atlántico, con algunos yacimientos esporádicos hacia el interior, como Colunnata aún en el tell y Bu Saáda el Hamed ya en la zona esteparia casi desértica. Se caracteriza la nueva industria lítica por su gran progreso sobre todas las culturas anteriores. Nos ofrece hojas con sección triédrica; hojas puntiagudas, medias lunas, hojas triangulares obtusas y escalenos. Son puntas para javalinas y puntas de flechas para arcos. La proporción de estos tipos ayuda a establecer la cronología y evolución de esta cultura. Se han podido precisar bien tres etapas en su tipología y desarrollo: El Oraniense 1 o industria llamada del "Horizonte Colignon" El Oraniense II, y el Oraniense III, ya desarrollado durante el Mesolítico pleno y el Neolítico.

El Oraniense es en conjunto una cultura con industria mediocre. Se desarrolla sólo en el tell. No tiene arte, pero sí ofrece algo de industria de hueso, aunque muy simple, pero, eso sí, más que el Capsiense Típico, aunque menos que el Capsiense Superior, culturas que describiremos más adelante y al lado de las cuales vivieron los hombres de la raza llamada de Afalu-bu-Rhumel o de Mechta el Arbi, que fueron los creadores del Oraniense o Iberomauritánico. Su gran modernidad frente a lo que se había supuesto queda probada por el Carbono 14 en la Cueva de los Pichones, de Taforalt (Marruecos), donde se han conseguido fechas en los siguientes estratos, todos con industria del Oraniense II:

Nivel II 8850 ± 400
Nivel VI 10120 ± 400
Nivel VIII 8850 ± 400
Necrópolis 9950 ± 240

Así, hoy, es prudente fijar que esta cultura Oraniense debió comenzar su desarrollo en el Magreb antes del 10000. El período denominado "Horizonte Collignon" o sea, el Oraniense I se debe suponer se desarrollaría entre el 12000 y el 10000 a. de J. C. El Oraniense II entre el 10000 y el 7000 y el Oraniense III iría del 7000 al 4000 a. de J. C. Así, entre el 12000 y el 4000 a. de J. C. se desarrollaría la cultura Oraniense en Argelia mediterránea y Marruecos.

Luego, hacia el 4000 a. de J. C., más o menos, penetra el neolítico matizando y transformando esta cultura. Estas fechas son aún en gran parte problemáticas y esperan ser fijadas con mayor exactitud, pero vienen aconsejadas por las fechas citadas de los niveles del Oraniense medio de la.cueva de los Pichones, en Taforalt, y, sobre todo, por las culturas de hojas de las regiones de Cirenaica y el mismo Egipto, con las cuales se relaciona el Oraniense, aunque cada zona geográfica de Africa del Norte ofrezca indudablemente una gran personalidad durante el Paleolítico Superior.

Hoy sabemos bien que desde estas regiones orientales, Tripolitania, Círenaica y Egipto, es de donde llegaron los homos sapiens, que penetran siguiendo la costa hasta llegar a la región de Casablanca. En Cirenalca tenemos esta cultura de hojas en la cueva de El Dabba, que se desarrollaba hacia el 14000 a. de J. C. Luego, aún más cercana tipológicamente al Oraniense, es la industria lítica de hojas de Haffet el Tera, en la misma región, fechada antes del 12000 a. de J. C. y sobre todo Haua Fteath cuyos niveles, XVIII a XI, muestran todo el desarrollo de esta cultura en la región donde el llamado por Mac Burney Proto-Oraniense nos muestra allí las etapas finales del Paleolítico Superior en aquella región. Del 17000 al 8000 se han podido fechar los citados estratos.

También, la penetración de estos homo sapiens desde Palestina se nos ofrecen en los yacimientos de Turah, Heliópolis y Abu Guwair, en Bajo Egipto, y, sobre todo, en las industrias líticas que se han podido diferenciar y fechar en la región del Alto Egipto, sobre todo en Kom-Ombo.

Unas y otras nos muestran los contactos con las tradiciones de la industria lítica levalloisiense de la región. Unas más acusadas son más personales en sus tipo y evolución. Otras menos se acercan más al Oraniense I del "Horizonte Collignon" Se distinguen en Kom-Ombo el Silsiliense, que se ha fechado en el 16000 a. de J. C. y que parece relacionarse con la industria de hojas hallada cerca de Wadi Halfa, ya en el Sudán, igualmente datada por el Carbono 14 hacia el 16000 a. de J. C. Es la más cercana al Oraniense.

Por el contrario, el llamado Menchiense recuerda más la industria de tipo auriñaciense, de su lugar de origen, que fue Palestina. Luego aparece una industria de hojas truncadas llamada Sebekiense, parecida grandemente al Anteliense de Siria y Palestina. En Kom-Ombo se la puede fechar poco antes del 12000 a. de J. C.
Pero la industria que más se generalizó por todas aquellas regiones fue el Sebiliense, que ofrece tres etapas cada vez más influidas por el microlitismo, que se han denominado y fechado- con el Carbono 14, así: Sebiliense I, del 14000 al 12000 a. de J. C. El Sebiliense II, del 12000 al 10000, y Sebiliense III, del 10000 al 9000 a. de J. C.

Esta industria pudo nacer del Mustero-levalloisiense de la región, como opinaron Viguard y miss aCtom-Tompson, pero es más lógico relacionarla con una aportación del homo sapiens fósil mediterráneo cuyos restos fósiles han sido hallados recientemente en Argin, cerca del Wadi Halfa con vestigios de este paleolítico superior evolucionado, el cual debió penetrar hacia Abisinia y el Africa Central. Los restos fósiles de estos hombres han sido ya definidos como eritroides o Proto-Caucasoides, rama del hombre afromediterráneo que filológicamente llamaremos protocamítico, base de la población que veremos actuar en todo el Africa del Norte, con diferencias culturales y mixtificaciones étnicas, sobre todo con los negros. Estos ya aparecen en la época que nos toca historiar. En realidad cada día aumenta nuestra información para poder reconstruir la historia lejana de la región no sólo en lo que se refiere a los restos humanos fósiles hallados, sino también a los vestigios conservados hasta nosotros de la cultura material de aquellos tiempos.

De ese mundo cultural que nos refleja la industria lítica de hojas con acusada tendencia al microlitismo cada vez mayor, debió nacer la cultura capsiense que se presenta ya formada y en plena época geológica actual, no mucho antes del 6000 a. de J. C. en que aparecen fechados sus más antiguos yacimientos, como señalaremos a continuación. Su dispersión queda bien situada en la región de la Cirenaica, al Sur de Túnez y en el S. E. de Argelia, sin llegar en el Magreb a la región costera, donde el Oraniense sigue su desarrollo. El origen del capsiense es aún hoy enigmático. Por una parte, el microlitismo que lo caracteriza se nos ofrece ya abundante en las etapas más avanzadas del Silsiliense y del Sebíliense. También aparece en la cueva de "Haua Fteah", de Cirenaica, antes de aparecer el Neolítico. En el Sahara sólo tenemos el yacimiento de Raggan, que Fitte, Dunville y Vignar consideraron como capsiense, atribución que ha sido rechazada recientemente por Ph. Smith.

Los hombres que propagan el capsiense eran de tipo diverso a los de la raza de Mechta el Arbi. El hombre capsiense lo define el tipo de Ain Dokkara y el de Khanguet el Muhaad. Eran mediterráneos que habían adquirido ciertos -caracteres negroides, aunque podemos saber poco de su raza por utilizar sus huesos para fines diversos, lo cual hace muy raros los hallazgos antropológicos útiles para poder definir bien el pueblo capsiense.

Llegan hacia el 8000 a. de J. C. a las costas de Cirenaica, y hacia el 7000 al sur de Túnez y Argelia con una cultura ya formada: hojas de tipo auriñaciense, formas gravetienses y, sobre todo, microlitos geométricos.

Su característica es la rapidez de su expansión y de su desarrollo. Hoy se pueden definir bien tres etapas. Primero se nos ofrece el Capsiense Típico, al cual sucede enseguida el Capsiense Superior y a éste el Neolítico de Tradición Capsiense. La cultura Capsiense tuvo un éxito fulminante. Llegó formada. Tiene arte desde sus comienzos, como nos lo muestran los huevos de avestruz y las piedras grabadas que aparecen en los yacimientos.

Parece que ya en la etapa del Capsiense Superior alcanza la Argelia occidental, creándose incluso una facies llamada el Keremiense, que no es sino una rama del Capsiense Superior. Otras grandes facies regionales se van pudiendo establecer, como el Inteergetuloneolítico hacia Túnez; el Tebesiense en la región de Tebesa; el Setifiense hacia Setif ya en la zona del actual desierto; el Tíariense, grupo lateral del Capsiense Superior, ya en la zona desértica del Tiaret, en el Atlas argelino. Para datar el desarrollo y expansión de esta cultura tenemos más datos precisos que para orientarnos sobre su origen. Citaremos algunos yacimientos de tipología bien definida y datados por el Carbono 14.

El-Mekta (Túnez) con su industria del Capsiense Típico, o sea, de la primera etapa evolutiva de esta cultura, se ha datado por el Carbono 14 en 6450 ± 400 años a. de J. C. Ofrecía entonces el interior hoy desierto de Túnez un paisaje más húmedo, como lo prueban los análisis polínicos que nos aseguran una gran extensión de la Phillyrea media. Otras fechas para esta misma etapa cultural nos las ofrece el yacimiento de Bostal Fakher (Túnez) con dos pruebas de Carbono 14 que ha dado las fechas del 5650 ± 200 y 4980 ± 200 a. de J. C. Confirmándonos cuanto venimos exponiendo sobre el desarrollo de esta cultura. Así puede establecerse que desde algo antes del 6500, hacia el 7000 a. de J. C. llegaría la cultura capsiense al sur de Túnez y S. E. de Argelia ya formada, iniciando su desarrollo y expansión rápida por todo el sur del Atlas argelino y marroquí, pero sin penetrar hacia el "tell" mediterráneo.

Luego, se desarrolla la etapa segunda de su creación tipológica que se denominaría Capsiense Superior. Este ha podido fecharse en el yacimiento de Khanguet el Muhaad (Argelia) en el 5350 ± 200 a. de J. C. y en el de Dra-Mta-el-Ma-el-Abiot también del desierto argelino en el 5050 ± 200 a. de J. C. Allí se nos ofrecía entonces una flora típica que denuncia una mayor humedad. Crecían alrededor del yacimiento los bosques de pinos de Alepo, de cedros y de robles (Quercus ilex). No es de extrañar que en un Sahara de praderas de sabanas húmedas viviera toda una fauna abundante de gacelas, variados antílopes, búfalos, toros salvajes onagros, elefantes, hipopótamos y rinocerontes, jirafas, avestruces y demás animales que sólo se nos ofrecen hoy en las sabanas del borde de las regiones centrales del continente. Los hombres capsienses cazaron abundantemente estos animales y se extendieron por grandes áreas de lo que hoy es desierto.

Cabe suponer con fundamento que fueron orillando a los continuadores de la cultura ateriense que seguramente pertenecían a la raza de Neanderthal y que poco a poco dan paso a una población de hombres más o menos blancos de tipo sapiens mediterráneo norteafricano como nos los denuncian los citados cráneos de Ain Dokkara y de Khanguet el Muhaad. Pero la realidad es que nos faltan hallazgos antropológicos que nos den más segura precisión sobre la raza de los pueblos blancos que se expanden por todo un Sahara entonces suficientemente regado para ser habitado por el hombre.

La llegada del Neolítico al Zagreb

Cuando el África Septentrional y el Sahara alcanzaban el máximo de humedad de este periodo llegó a toda esta gran parte del continente africano la gran revolución neolítica. El Neolítico es el paso más trascendental en la historia de las sociedades humanas, pues representa la producción de los alimentos por voluntad del hombre que potencializa rápidamente siglos de experiencias de su vida anterior de cazador y recolector. Algunos animales domésticos y algunas plantas adecuadas para su cultivo artificial, asientan sobre las bases seguras del pastoreo y la agricultura la producción de alimentos con los cuales los grupos humanos pueden asegurar su subsistencia al margen de la caza y la recolección de productos naturales, cuya posibilidad siempre era muy limitada.

El Neolítico parece llegó al Africa del Norte desde Asia Menor don de se origina en las regiones que forman el llamado Creciente Fértil. De allí proceden los animales domésticos básicos: oveja, cabra, cerdo, pequeño toro; los cereales como el trigo, la cebada, el mijo, escanda, etc. Sin embargo, para muchos prehistoriadores en Africa pudo haber nacido independientemente algún foco neolítico hacia el Sureste del Sahara o en las cercanías del Alto Nilo. Todas estas tesis resultan muy hipotéticas y sin base segura en tanto que los datos cronológicos que poseemos nos dicen cómo atravesando el istmo de Suez, se expande el Neolítico poco a poco por todo el norte de Africa viniendo de Oriente Medio. Penetra primero en la región del Delta del Nilo, donde nos ofrece los yacimientos más antiguos. Luego sigue dos rutas diversas al parecer: una, valle del Nilo arriba; otra, por la zona costera mediterránea. Ambas corrientes civilizadoras acabaron entrecruzándose luego en el lejano Occidente del Magreb, como veremos más adelante en nuestra síntesis expositiva, sobre este trascendental fenómeno histórico-cultural, que nos viene ofreciendo, gracias a las recientes investigaciones en toda esta región y sobre todo en el Sahara, los más sorprendentes hallazgos.

Los yacimientos prehistóricos de esta nueva etapa del África del Norte, y sobre todo las fechas absolutas logradas para algunos de ellos, nos marcan dos rutas de influencias culturales como hemos señalado. La primera sigue la región mediterránea del este al oeste. Comienza en el delta del Nilo y en la región cercana del Fayum, con la cultura primera del neolítico egipcio que nos ofrecen los yacimientos de Merinde (Marmada beni Salamah) y del Fayum. En este último lugar se ha podido precisar para la etapa inicial de esta cultura llamada Fayum A, dos fechas del Carbono 14: 4441 ± 180 años y 4.145 ± 250 años a. de J. C., o sea, que la fecha intermedia para la etapa más antigua de los primeros agricultores de aquella región sería el 4228 a. de J. C. Entonces la región desértica que rodea el Fayum ofrecía un paisaje con abundantes arbustos como la celtis integrifolia.

Hacia Cirenaica, ya en la actual Libia, la cueva de "Haua Fteah" nos ofrece un nivel IX del Capsiense líbico, aún sin cerámica ni vestigio alguno de animales domésticos ni agricultura. Su cronología más o menos llegaría hacia el 5000 a. de J. C., dada la fecha que se ha establecido para el nivel VIII del yacimiento citado en el que aparece francamente el neolítico, con cerámica diversa, alguna con impresiones de rueda dentada o peine de tipo sahariense y muchos restos de animales domésticos. Este nivel ha sido datado el 4400 a. de J. C., pero se piensa podría iniciar su desarrollo esta cultura a partir del 5000 a. de J. C. como máximo.

Así podemos pensar con buen fundamento que entre el 5000 y el 4000, el Neolítico avanzó por la zona mediterránea del África del Norte y llega a transformar la cultura capsiense mogrebí que ahora recibe una enorme expansión hacia el Sur y hacia Occidente que no logró alemuar durante las dos etapas anteriores: del Capsiense Típico y del Capsiense Superior. Esta nueva y brillante fase de la cultura capsiense se ha denominado Neolítico de Tradición capsiense y representa uno de los momentos de mayor interés en la Prehistoria de la región, pues la nueva etapa cultural asimila elementos diversos e influye sobre el área de la cultura oraniense que se había mantenido aislada en el oeste de Argelia y Marruecos hasta que, poco a poco, asimila, por una parte, las influencias del Neolítico capsiense, por otra, las aportaciones que desde España alcanzan al Oranesado y al norte y oeste de Marruecos, como veremos.

Son muy instructivas las fechas que vamos obteniendo para todo este proceso histórico cultural del Norte de Africa. En Túnez se nos ofrece el yacimiento de Jaatcha. Un abrigo con industria del Neolítico de tradición capsiense que ha sido fechado el 3050 ± 150 años a. de Jesucristo. Luego hacia Argelia nos faltan yacimientos con cronología absoluta, pero sí se ve con claridad que se desarrolló más al oeste en la región del "tell", después del Oraniense, un neolítico muy peculiar en el que la industria lítica recibe las influencias y aportaciones del neolítico de tradición capsiense, pero es mucho más pobre y de técnica mediocre. Lo mismo ocurre con la industria ósea, en la que ningún objeto llega a la finura que nos ofrecen las estaciones capsienses de más al este y más al sur. Los huesos de avestruz son raros y en muchas pocas ocasiones decorados.

La cerámica es más abundante, mucho más decorada que en el mundo capsiense y más cuidada que en los yacimientos de aquella cultura. Resulta evidente su origen mediterráneo como nos lo señalan sus fondos cónicos y sobre todo su rica y personal decoración que la relaciona con el Neolítico I español.

Sobre esta zona neolítica no cabe duda que se ejerció durante esta etapa una clara 'influencia española que luego se prolonga a lo largo del Bronce I hispano con la adaptación de sepulturas megalíticas y con la introducción del vaso campaniforme con decoración de punzón e incisa; pero es muy rara la aparición de la cerámica ornada con impresiones hechas con peine de alfarero de carácter sahariense. No tiene este neolítico costero ningún arte mueble, quedando reducido su gusto artístico a las composiciones de motivos decorativos que ofrece la cerámica.

Se ha podido comprobar que los hombres que realizan esta personal cultura neolítica del tell norteafricano son de la raza de Mechta-el-Arbi, que introdujo el Oraniense y continúa desarrollándose en el litoral y en las montañas del tell, sin ofrecer una barrera cerrada a las aportaciones venidas del mundo marítimo mediterráneo, ni a las que llegaban de las estepas saharianas; de la una tuvo, sobre todo, la cerámica; de la otra, toda la transformación de su industria lítica en la que aparecen más y más los microlitos conforme avanza en su desarrollo histórico.

Un aspecto evolutivo semejante ofrece el neolítico por el litoral marroquí. La investigación reciente nos ha aportado algunas buenas estratigrafías para ver el desarrollo de esta cultura. Un buen ejemplo es la cueva de Gar Kahal, situada en las montañas que se levantan al sur del estrecho de Gibraltar, entre Ceuta y Tánger, de ella tenemos una buena estratigrafía obtenida por las excavaciones españolas de M. Tarradell. En todos sus niveles aparece cerámica impresa e incisa, con la cual comienza la presencia del Neolítico. Luego, vemos cómo a la cerámica cardial la sucede la cerámica acanalada, paralela a nuestro Bronce I; después, la cerámica campaniforme, y, finalmente, la cerámica a la almagra, propias también de los estadios más avanzados de esta cultura del Bronce I Hispano. Es evidente que todos estos elementos culturales proceden de España.

Ofrece un singular interés por su cada vez mayor expansión la aportación del vaso campaniforme que ya conocía la metalurgia; así, hay que añadir la llegada de los objetos de metal desde la Península, los cuales aparecen tanto en algunos hallazgos, como representados en el arte rupestre de las montañas marroquíes.

Los ídolos de cerámica de la cueva de Achacar, los tipos de ídolos antropomórficos, son igualmente una variante de la misma familia de ídolos del Bronce I, que van desde el Oriente mediterráneo hasta Iberia.

También a lo largo del litoral atlántico estas corrientes fueron avanzando hasta alcanzar la región de Casablanca, como lo demuestra la cerámica de El-Kiffen recientemente estudiada, clara derivación local de nuestras cerámicas del período del Bronce I hispano. Es de gran interés el haber podido lograr dos fechas con el análisis del Carbono 14 para este yacimiento del neolítico reciente del Magreb.

Una es del 1342 ± 80 años a. de J. C. Otra es de 1142 ± 200 a. de Jesucristo. Tales fechas nos prueban el retraso de todo el neolítico marroquí con relación a lag regiones de más al este y al sur y también con relación a España, de donde en gran parte deriva. Estas corrientes españolas no se sabe hasta dónde penetraron en el sur y hacia el interior de Marruecos. Fragmentos campaniformes se han recogido en la región de Saïda y también al pie de los grabados rupestres de la región de Tiut, ya en plena zona hoy desértica.

Hemos de señalar que el neolítico del Oeste magreví es pobre a pesar de estas decisivas aportaciones hispanas., Tampoco ofrece manifestaciones artísticas, lo cual le separa claramente de todo el resto del Sahara, por donde se desarrolló todo un grupo de provincias artísticas de una vitalidad extraordinaria, como analizaremos a continuación.

El origen y desarrollo del Neolítico en el Sahara

Una de las aportaciones claras que debemos a las más recientes investigaciones ha sido esclarecer los ricos y variados documentos del período Neolítico que el inmenso Sahara ha ido ofreciendo del Este al Oeste y del Sur al Norte.

Podemos hoy asegurar, como ya hemos señalado en páginas anteriores, que entre el 5000 y el 4000 la nueva vida que para el hombre representa el Neolítico avanzó no sólo por las regiones costeras del Africa del Norte, sino siguiendo el valle del Nilo. Allí, tras el Neolítico Antiguo de Merinde, del Fayum y de otros lugares, vemos aparecer focos nuevos de esta cultura en el Alto Egipto, como Deir Tassa. Unos 1000 años, hasta el 4000 a. de J. C., se puede establecer que dura la ocupación del borde del valle antes de la penetración de las colonias de agricultores a lo largo de la zona que alcanza la inundación en el Valle del Nilo. Poco a poco transformaron la región en el inmenso vergel que alimentara la numerosa población que nos ofrece ya el Egipto Predinástico. A lo largo de este período, que duró todavía otros 1000 más, transcurren las culturas del Nagada; el Amratiense, el Gerziense y el Semainiense, hasta que Menes, más o menos hacia el 3000, funda la Primera Dinastía y el Egipto faraónico nos ofrece el rápido desarrollo de su cultura moral y artística. Mejor que los tiempos neolíticos conocemos el desarrollo cultural de los periodos predinásticos o culturas de Nagada. El Amratiense o Nagada 1 se desarrolló entre el 4000 y el 3500. Tenemos dos fechas de Carbono 14 para esta cultura que dan el 3790 ± 300 años y 3627 ± 300 a. de Jesucristo: el -Gerziense o Nagada II que le sucede iría entre el 3500 y el 3200 a. de J. C.; el Semainiense o Nagada III entre el 3200 y el 3000, dejando paso a las, dinastías predinásticas, y, finalmente, al establecimiento desde el Alto Egipto del estado faraónico unificador fundado por Menes.

Más al Sur le la Primera Catarata no llega el Neolítico al parecer sino muy tarde. La Baja Nubia entre Asuán y la Segunda Catarata al sur de Wadi Halfa parece poderse asegurar que pueblos mesolíticos cazadores siguen desarrollando su cultura hasta que en tiempos de la cultura de Nagada I o Amratiense se inicia la presencia de la primera cultura de agricultores y pastores que denominamos de Bahan y `que sólo deberá fijarse su desarrollo a partir del 3500 a. de J. C., sin que tengamos aún fechas absolutas seguras.

Más al sur de la Segunda Catarata el Neolítico nos ofrece, ya en el Sudán, la cultura de Gezira Dabarosa, que parece relacionarse y derivarse de un foco cultural muy antiguo y personal, cuyos yacimientos principales aparecen en Jartum y en la región cercana. El mejor conocido es el de Es-Shaheinab, con su cerámica ricamente ornada con peine, ruedecilla, en zonas de rayas paralelas onduladas con la típica ornamentación cerámica llamada de "waby line". La cronología que el Carbono 14 ha concedido a este yacimiento es el 3495 ± 380 a. de J. C. Entonces las regiones desérticas del Sudán estaban más regadas y abundaba la celtis integrifolia entre una flora de sabana húmeda.

Nada se opone a que el hombre neolítico de Es-Shaheinab proceda de más al norte y sea una lejana influencia de los neolíticos de la cultura Bahan, aunque su personalidad sea muy acusada, pero el período anterior neolítico al que llamamos Jhartum Primitivo de más al sur, inclina a muchos prehistoriadores a sostener un origen diverso tal vez indígena para este neolítico tan típico de las sabanas del Sudán que se nos ofrece también luego en Wannyanga, en el Enedi, en el Acacus y hacia todo el sur del Sahara. Es evidente que una corriente neolítica desde el Alto Nilo alcanzó la región al sur de la zona sahariana septentrional extensísima donde se desarrollaba el Neolítico de Tradición Capsiense. El neolítico que podríamos llamar sudanés contrasta con el Neolítico de Tradición Capsiense. Este último se extiende desde el Norte del Tibesti y del Hoggar hasta el Atlas y se caracteriza por la pobreza de su cerámica, la riqueza de su silex y la abundante aparición de arte mobiliar, sobre todo de los huevos grabados de avestruz. La provincia neolítica del sur del Sahara o del Neolítico Sudanés es una provincia caracterizada por un rico y bello arte rupestre grabado y sobre todo por una gran riqueza y variedad de pinturas rupestres apareciendo también en los yacimientos una cerámica muy bella. Su industria lítica por el contrario, es algo mediocre, pobre en microlitos y en puntas de flechas.

También aparece bastante industria de hueso que ofrece peines y punzones, cuentas de huesos de avestruz y hasta arpones decorados. En algún caso ha llegado esta cultura -a poseer, al norte del Chad, cerámica decorada zoomorfa de un estilo muy particular, según los hallazgos publicados por Courtin; los arpones en hueso y en marfil encontrados en diversos yacimientos desde Es Shaheinab al Atlántico nos dan idea de que estos neolíticos recorrieron el Enedi, el Tassili, el Air, el Acacus, y el Hoggar, hasta llegar al Sahara español, como veremos.

A esta facies neolítica del sur del Sahara se quiere llamar ahora "teneriense" por la riqueza ofrecida por el yacimiento de Adrar-Buss en el Tenérè, aunque también se nos ofrece en otros yacimientos más hacia el sur, como Meniet en el Immidir. Muy importantes son las fechas obtenidas en algunos de los más ricos y típicos yacimientos de este neolítico sahariense.

El ya citado de Meniet ha proporcionado la fecha de 3450 ± 150 años a. de J. C. Es decir, más o menos la de Es-Shaheinab. Entonces crecían en el desiertico Tenéré, llamado hoy "el desierto dentro del desierto", el ciprés, el pino de Alepo, el cedro, el roble y otros arbustos de selva húmeda mediterránea como la celtis afr. australis, el Zizyphus sp., el Tamaris cf. gallica y otros.

La misma flora nos ofrecen los análisis polínicos del ya célebre yacimiento de Adrar-Bus III, en pleno Tenéré; su cerámica es igualmente de tipo sudanés, debiendo haber atravesado el Tenéré viniendo del Zuarké y el Kordofan, donde hallamos sus mismos tipos que difieren de otros que se ven en el Sahel sudanés más al sur, aunque todos debieron tener un origen común en el neolítico sudanés del Alto Nilo, aún poco conocido.

El arte rupestre norteafricano como dato histórico

Pero la más sorprendente manifestación cultural del Neolítico sahariense es su rico y variado arte rupestre.

De los abrigos con pinturas de Tassili n'Ajjer y del Acacus proceden algunas fechas de Carbono 14 aún sin publicar, pero que parecen asegurar una enorme antigüedad a este mundo cultural. Del célebre abrigo pintado de Sefar con arte de época ya avanzada, del llamado período bovino, se ha dado a conocer la fecha de 3070 ± 150 años y 3080 ± ± 300 años a. de J. C. Pero parece existen otras más antiguas que elevarían grandemente el comienzo del arte rupestre de esta región hasta el 5000 a. de J. C., aproximadamente. Otra fecha publicada es la del yacimiento de Um Umagiat, en el Acacus, donde al lado de pinturas rupestres del período pastoril bovino se halló hasta una momia que pudo dársele una antigüedad total de 5405 ± 180 años, o sea, unos 3500 años antes de J. C., fecha que coincide con la citada del abrigo pintado de Sefar. Pero si aceptamos esta cronología deberemos admitir que los ritos funerarios egipcios para la conservación de cadáveres, propios de culturas avanzadas, tendrían precedentes entre los pastores del Oeste del Valle del Nilo.

Aún es más desconcertante que cerca de esta momia aparezca una representación de la barca solar funeraria, claro influjo de la mitología egipcia. Sin embargo, no queda aún claro qué elementos culturales aportó el valle del Nilo a los pueblos y culturas de los pastores de las regiones occidentales y hasta qué puntos éstas desarrollaron su arte rupestre y demás elementos culturales tempranamente y al margen de las culturas egipcias y en qué parte fueron incluso elemento positivo aportado a su formación. Hoy vemos que frente a A. Scharff, tanto H. Lhot como Mor¡ y también Resch, se inclinan a sostener, por ejemplo, que el culto del carnero de Amón llegó a Egipto desde el Oeste.

Para este último autor las representaciones de carneros con discos solares que se ven en el arte rupestre del Atlas y del Sahara, como el célebre de Bu Alem, serían de la época del Bubalus antiquus y por lo menos mil años anteriores a la presencia de las más antiguas representaciones del carnero de Amón en el arte egipcio. Con esta tesis coincidiría la opinión de E. Zyhlahrs para el cual los T'w país de Z'tj citados en la lista VII de Tutmosis III serían los mismos pueblos Thnw o hehenu o thenios repetidamente citados en las fuentes egipcias, pastores de ovejas y vacas de los oasis occidentales, a los cuales se debía el culto al toro y al carnero en sus diversas manifestaciones en la religión egipcia.

Esta cronología de gran antigüedad para las diversas manifestaciones del arte rupestre norteafricano no puede ser hoy unánimemente admitida, aunque el carbono 14 la sostiene repetidas veces. Nosotros nos inclinaríamos a esperar aún nuevas investigaciones para ver claro el origen y desarrollo de todos estos círculos artísticos norteafricanos y saharienses antes de establecer, como se viene haciendo, conclusiones firmes que se puedan dar por seguras. Es evidente que los pueblos pastores líbicos dependieron y se relacionaron con Egipto y su cultura histórica. Podemos utilizar datos en este sentido que contradicen la anterior 1 conclusión. Por ejemplo, el hombre armado con un hacha con forma egipcia del Nuevo Imperio de buen estilo naturalista bovino, de un abrigo rupestre pintado de Sefar en el Tassili no puede ser más antiguo al 1500 a. de J. C. más o menos. También las diversas figuras y composiciones repetidamente egiptizantes que se ven entre varias de estas pinturas, parecen inclinarnos a sostener que aquellos grandes artistas del Sahara Central se pudieron inspirar en obras del Imperio faraónico. La misma momia de Um Umagiat hallada y estudiada por Mor¡, las varias representaciones de barcas y otros elementos culturales, nos harían inclinarnos a esta misma conclusión.

No es éste el lugar para extendernos más en estos problemas, pero sí diremos que a nosotros no nos parece posible aún ver claro en su totalidad el desarrollo y cronología de estas sorprendentes -provincias artísticas que las tierras hoy desérticas del sur del Sahara nos ofrecen Por otra parte, cada 'día esta región ve más enriquecida con el hallazgo de nuevos conjuntos de arte rupestre más o menos personales en técnica, estilo y temática, como los que nosotros mismos estamos estudiando en el Sahara español. Cada uno de estos descubrimientos regionales, sucesivamente aportados en toda esa extensa región del Norte de África desde el Mar Rojo al Atlántico, plantean nuevos problemas, no sólo propios de tales provincias artísticas sino que influyen en la total visión que sobre las creaciones del arte rupestre norteafricano nos hayamos de formar y nos aconsejan ser prudentes en toda valoración étnica y cronológica que hagamos de los mismos.

Más seguro que las hipótesis sobre el origen y desarrollo del arte rupestre del sur del Sahara es observar que, conforme avanzó hacia el Oeste por el Sur del inmenso desierto esta corriente cultural fuertísima, nos ofrece siempre una cerámica rica y variada, pero algo más tosca que en los otros yacimientos de más al este y al sur; pero siempre se la ve como algo netamente africano, sin relación alguna ni con el mundo magrebí ni con las cerámicas mediterráneas. Enlaza claramente con el complejo sahariano-sudanés.

Nuestros actuales conocimientos sobre-esta provincia artística y cultural nos van permitiendo ensanchar y precisar nuestra visión sobre el carácter y cronología del Neolítico del Sahara, cada vez más con nuevos hallazgos, como los proporcionados por las recientes excavaciones de Tamanraset, donde se nos ofrecen los vestigios antropológicos de los creadores de esta cultura. Estos nos muestran un pueblo mezcla de elementos mediterráneos y negroides. Iguales son otros que se han hallado más al sur, hacia Serla, Tamayamalet e Inget.

Toda esta interesante cultura del Neolítico sahariano, como ya hemos dicho, poseyó un rico y variado arte rupestre de pinturas y grabados de gran sugestión y originalidad. Difiere, sin embargo, del arte rupestre del Atlas y tampoco las pinturas rupestres alcanzan la zona más occidental del Sahara. Constituyen, evidentemente, su más bella creación cultural.

También tuvo un arte mobiliar de esculturas de animales en piedra dura que recuerda las esculturas predinásticas del antiguo imperio egipcio. Esta inspiración del arte faraónico se nos ofrece también en muchas de sus pinturas tanto por su técnica y motivos como la barca de ultratumba, como a veces por su estilo.
Sin embargo, como ya hemos señalado, resulta hoy muy difícil establecer la interrelación de un mundo con otro, y lo mismo ocurre cuando se trata de la cerámica y otros elementos que pensamos llegaron del valle del Nilo, pues los investigadores franceses e italianos han levantado a su favor la cronología que aporta el Carbono 14 que parece da fechas más antiguas en el Sahara que en Egipto para todos estos pueblos neolíticos del Sahara que fueron agricultores pero que esencialmente vivieron como pastores de ganado bovino.

El Neolítico del Sahara Occidental

Más hacia el Oeste, por las regiones de Tanesruf del Sahara mauritano, hallamos la prolongación de esta misma corriente cultural del Neolítico sahariano, aunque aún no está suficientemente documentada y definida. El Neolítico de esta zona queda caracterizado por su excelente cerámica, por sus ricas y variadas puntas de flecha y por la bella industria de arpones. Las estaciones al sur de Tanesruf Tilen-si, Tames-nar ofrecen los mejores hallazgos de toda el área.

La decoración de la cerámica muestra impresiones movidas y la técnica de las incisiones combinadas con zonas sin decorar, pero cuidadosamente pulimentadas; las arcillas usadas para la fabricación de esta cerámica son muy buenas. Hay huevos de avestruz bien grabados; las piedras grabadas o esculpidas son raras, en tanto que son muy frecuentes los recipientes o utensilios fabricados con piedras duras. Hay objetos de adorno, sobre todo cuentas de huesos de avestruz y de piedra. Lo más digno de señalar es que toda esta zona, como las regiones de más al Este hacia el Hoggar, parece quedan fuera de la influencia capsiense.

Tampoco llegan hacia aquí y más al oeste las bellas pinturas rupestres, pero sí se nos ofrecen grabados que no faltan tampoco más al Oeste hacia Mauritania y el Sahara español. La provincia artística que nos ofrece esta última región parece debería relacionarse con algunos yacimientos que aparecen hacia el suroeste del Atlas marroquí y argelino. Así resulta que el neolítico del Sahara atlántico se nos ofrece como una provincia muy compleja Los huevos de avestruz grabados aparecen no solamente al norte de Rio de Oro -como ha dicho Camps Fabrier-, sino a lo largo de toda la zona hasta la bahía la Agüera, que nosotros hemos podido explorar y en otros yacimientos del interior como Mahbes.

Ello enlazaría esta región con la cultura de tradición capsiense. Pero los hallazgos arqueológicos, sobre todo la cerámica enlaza, no con el norte,como se ha supuesto, sino que todos los materiales que hemos hallado son parecidos a los que ofrecen las regiones del Tanesruf y el Tenére. Los vasos decorados de los concheros del Sahara Español, desde la Sequia el Hamra y más al Norte basta la Agüera, y lo mismo el del interesante yacimiento de Mahbes, se parecen totalmente a las cerámicas del sur de Sahara y del Sudán y no a los de Marruecos. También aparecen vasos tallados en piedras duras como los de estas regiones. Igualmente, la industria ósea nos ofrece los mismos elementos de arpones y punzones que hallan sus paralelos en los yacimientos citados del Sur del Sahara. Sólo el rico arte rupestre que vamos descubriendo y estudiando tiene dentro de una personalidad evidente, claras características que le unen a otros de hacia el Norte, como los de la zona desértica del Sur del Atlas y los niontes de Uarga, aunque no debemos olvidar que algunos hallazgos, como las figuras grabadas, recientemente descubiertas en la cueva de Ausert en el Tirig parecen relacionarse con otras que han aparecido hacia el Hoggar y al sur del Sahara.

Para fechar las manifestaciones culturales de estas regiones meridionales y occidentales del Sahara tenemos los yacimientos de Sus-Marin, en el Adrar Tin-Terin (Sahara Central), donde el Neolítico típico sahariense de la región se ha podido datar en el 2770 ± 250 a. de Jesucristo.

Otro yacimiento, el de Tamanrasset II, en el Sahara Meridional, ha dado la fecha de 1380 ± 250 a. de J. C. para una sepultura neolítica simple. Otro yacimiento de tipología paralela, el de Zmeilet Barka, se ha fechado hacia el 1000 a. de J. C. Luego a esta cultura neolítica y a sus enterramientos simples, los suceden por todo el Sahara los monumentos funerarios tumulares de tipología diversa y aún imprecisa evolución y cronología. Parecen ofrecer inhumaciones de gentes mediterráneas que fueron apartando la presión más o menos negroide que había penetrado en todo el sur del extenso Sahara. Proceden, evidentemente, de los enterramientos megalíticos del tell mediterráneo del Magreb.

Durante todo el último milenio a. de Jesucristo estas gentes se expanden por el Sahara central y meridional hacia el Este y el Oeste. Ya han podido fecharse varias de estas típicas sepulturas que ilustran el paisaje monótono de todo el desierto continuamente; unas veces solas, otras formando pequeños grupos. Las excavadas en Tejerlis dieron la fecha del 849 ± 120 a. de J. C. Otras de ElBarkat aportaron la fecha del 659 ± 120 a. de J. C. Más moderna es aún la fecha del 10 ± 160 a. de J. C. lograda para el túmulo de Wadi Montana en el Ferkane. También en algunos lugares del Immidir, como Ahelane, se ha podido realizar análisis polínicos que nos aseguran que ya a lo largo de¡ primer milenio a. de J. C. se había terminado el último período húmedo que había beneficiado al Sahara.

Así, en gran parte, todo este período de la historia del Sahara marcado por la creciente desertización, corresponde a la influencia que ejercen en el norte las culturas mediterráneas, que acaban haciendo posible primero el reino númida y luego la penetración romana, cuya enorme presión debió desplazar hacia el Sahara a muchos pueblos que habitaban el tell y su periferia y a los que corresponde el influjo de estas sepulturas tumulares antes citadas.

El tránsito del Neolítico a la Edad del Bronce en el Zagreb

Para la mejor comprensión de las últimas etapas de la cercana Prehistor ia del extenso Sahara y de todo el Magreb en general, es preciso volver a analizar los últimos períodos prehistóricos de la región septentrional, períodos en los cuales el elemento indígena derivado de los iberomauritanos u Oranienses de Marruecos y Argelia Occidental y de los capsienses más cercanos al tell en Argelia Oriental y Túnez, inician con el neolítico la recepción de elementos culturales y étnicos llegados por el Mediterráneo, tanto desde las cercanas tierras del sur de España como desde el sur de Italia y sus islas meridionales.

Hoy podemos asegurar que el Neolítico antiguo y reciente de Marruecos y del Oranesado parece proceder en gran parte de España y se puede aún con mayores datos afirmar que mientras se desarrollaba el neolítico en el Magreb ha llegado a esta región el conocimiento de la metalurgia 0 ¡más bien podríamos decir la importación de objetos de bronce y otros muchos elementos culturales traídos por hombres mediterráneos. Representan claramente la llegada de colonizadores de raza mediterránea mesocéfalos o subdolicocéfalos que también importan la oxidiana procedente de las islas volcánicas del sur de Italia. Eran gentes de menor talla que los de la raza de Mechta-el-Arbi. Sus descencientes del tipo de los mediterráneos, gráciles, con cabellos y ojos más claros que el resto de la población norteafricana, se establecen en el tell y hoy son patentes, sobre todo entre los pueblos del Rif y de la Kabila.

Los introductores de estas corrientes culturales mediterráneas excavaron sus enterramientos en las rocas de la región de Túnez, formando grandes necrópolis del mismo tipo que las de Sicilia, como Castelluccio y otras de la Italia meridional. Se llaman hanut, plural hauanet, y son un elemento característico de la Prehistoria de Túnez y Argelia oriental. Nos ofrecen puertas bien talladas en la roca, llamadas "biban". Ante estos monumentos y los restos conservados de sus ajuares, es preciso rectificar, frente a lo sostenido por Gsell y sus seguidores, la tesis de que no hubo Edad del Bronce en el Magreb.

Además de tan claros elementos culturales de esta edad, vemos a estos mismos hombres mediterráneos introducir los dólmenes por toda la Berbería, tal vez pasándolos desde España. Aún hoy son denominados con su nombre en beréber, basina (Kerkur o Redjen en árabe), y forman parte del paisaje agreste a veces desolado del Norte de África. Con estos monumentos han llegado los puñales de cobre con lengüeta para el enmangue de tipo ibérico, como el de Cap-Chemogua, las hachas de bronce y las alabardas, también de tipo ibérico, los ya citados vasos campaniformes, etc... ; toda esta corriente civilizadora debe fecharse a lo largo del segundo milenio y continué tal vez ya a comienzos del primero, mientras se desarrollaba en la Península Ibérica el Bronce II hispano.

Finalmente del Sur por el Sahara y por los contactos marítimos, llegan también los carros de combate que exigen conocimientos de la metalurgia del bronce. Eran arrastrados por caballos, que son los primeros de estos animales que penetran en la región. Sabemos que el caballo no entró en África hasta la invasión de los indoeuropeos hrikos en Egipto hacia el 1700 a. de J. C., por lo tanto, sólo después ya avanzado el segundo milenio han podido llegar estos animales al lejano Occidente y al Sahara.

Las colonizaciones históricas en el Magreb

Finalmente, conocemos la colonización de los griegos en Cirenaica y de los fenicios y los chipriotas desde Trípoli a Mogador, realizada en el último milenio a. de J. C. Llegaron con sus pacotillas a comerciar en el litoral norteafricano. Mas tarde fundaron ciudades y ejercieron un Potente influjo con el conocimiento de la metalurgia del hierro. El más representativo e influyente de estos centros urbanos, focos de la nueva cultura, fue Cartago. Gran potencia mediterránea llegó a rivalizar con Roma, la cual, destruida Cartago, heredó en África la obra iniciada por los fenicios y griegos.

La obra de estas ciudades convierten el Norte de África en un país cada vez más acusadamente ligado a la historia del "Mare Nostrum". A ello colabora grandemente el avance de la continua desecación del Sahara, que vive sus últimos momentos de esplendor vital a partir del año 1000 a. de J. C. y luego va más y más convirtiéndose en la inmensa área estéril actual. Por otra parte, los países mediterráneos habían alcanzado un gran desarrollo de la navegación debido al mejor trabajo de la madera y al descubrimiento de la brea o pez para calafatear los navíos. Gracias a estos adelantos técnicos los comerciantes y colonos griegos y púnicos fueron incorporando más y más todo el Magreb a la historia del Mediterráneo, a cuya vida se vincula tras Roma. Su dominación, al menos nominalmente, la continúan los vándalos y Bizancio, pero sobre todo fueron los árabes los verdaderos transformadores y unificadores de esta inmensa región.

Quien más influyó en el Norte de África fue Roma, cuyo pujante imperio, ya en los finales del siglo in y los comienzos del siglo II a. de J. C., vence y elimina a Cartago. Hereda la continuidad y potencializa la obra que venían representando las colonias griegas costeras de la Cirenaica, las fenicias desde las Sirtes a Mogador e incluido el vacío que deja la herencia del poderío púnico. Así, el Norte de África llegó a tener un carácter mediterráneo con reyes númidas que aspiran a ser soberanos helenísticos y se impregnan en lo posible de latinidad. Pero sólo el "tell" norteafricano llegará a aportar valores sustanciales a la cultura latina, pues tal carácter lo llegaron a ofrecer sólo las ciudades y fue obra de los ciudadanos, soldados y magistrados romanos.

La población indígena, sobre todo hacia el Sahara, quedó al margen de cuanto culturalmente representó la romanización y sólo militarmente se sostuvo la obra de Roma desde sus comienzos.

La historia no es explícita en la exposición de todo este fenómeno histórico. Sabemos, sin embargo, de las duras expediciones de Cornelio Balbo el 32, 30, 28 y 21 a. de J. C. contra getulos y garamantes, por cuyas victorias recibió, el año 19 a. de J. C., el honor del triunfo en el Capitolio de Roma.

El año 3 de la Era otro cónsul romano, Possienus Rufus, vuelve a recibir el mismo honor, pues estos pueblos del desierto que los romanos no nos describen nunca, habían saqueado Aisuras (Zanfur), y de nuevo el 5 y el 6 Cossius Cornelius Lentulus vuelve a atacar y vencer a los getulos rebelados contra Juba, rey númida instrumento de la romanización. El imperio romano fundó ciudades y absorbe territorios para los colonos y conforme se asienta la obra de Roma en el África del Norte, quedan sustancialmente eliminados los pueblos indígenas, los cuales huyen hacia el sur o son orillados en los montes y comarcas aisladas del Magreb, sin recibir gran influjo de la nueva cultura que la romanidad representa. Así nos traspasarán y conservarán hasta nuestros días sus lenguas preromanas y muchos de sus tradicionales elementos culturales a través de las épocas posteriores por las que atravesará este país dominado por vándalos y bizantinos y luego por el islamismo, al cual se incorpora tras la conquista árabe.

Es evidente que el pueblo indígena del Magreb prerromano, del que casi nada sabemos, mantuvo su cultura ancestral y se enraiza en el inmenso Sahara, cada vez más estéril y más refractario a los influjos mediterráneos, que primero Cartago y luego Roma representaron en su historia. El hábitat humano de todo el África del Norte se fue ciñendo más al tell tunecino y argelino, mientras la desertización se agudiza más y más, desarrollando después del siglo v, con la caída de Roma y la ocupación de los germanos vándalos y luego de los bizantinos, parte muy importante de la historia del mediterráneo, pero con los árabes se desvincula de Europa y se une espiritualmente al Oriente Medio, cuna de la islamización y del arabismo.

La llegada del Islam

En la segunda mitad del siglo VII de la Era Cristiana, con una velocidad vertiginosa el mundo del Islam, con sus ideas, conquista por las buenas o las malas toda esta extensa región, cuyo pasado hemos historiado. Pacta con las reliquias culturales de los tiempos pre-romanos que en muchas regiones aún perduran hoy, pero el Islam supo superar cuanto hablan representado Roma y Bizancio como fuerza civilizadora, incluido el Cristianismo, de cuya presencia en el mundo rural indígena estamos escasísimamente informados. Del Mar Rojo al Atlántico y del Mediterráneo a las sabanas ecuatoriales, los secuaces de Mahoma dan un sello de unidad a toda esta inmensa región, cada vez más desolada, cuyo pasado nos ha dejado tantos vestigios y tantos problemas aún por esclarecer, pero que no impiden ya que conozcamos las grandes Líneas, de su historia, gracias a la paciente investigación que se va llevando a cabo y que cada día nos ilustra más y mejor sobre lo que sólo hace unos lustros era novelesca aventura que sólo podía aportar legendarias visiones llenas de encanto y poesía, pero sin valor científico alguno.

La síntesis que del pasado del África del Norte y del Sahara hemos dado en las páginas que preceden plantearán al lector problemas nuevos, le presentarán reconstrucciones atrevidas o tal vez una visión en contradicción a lo que con gran frecuencia haya leído y haya visto sostenido con autoridad y mayor extensión en trabajos y libros de otros autores. No es posible ofrecer ahora aquí el moderno aparato bibliográfico; pero en un libro ya en preparación sobre toda la prehistoria del Norte de África y del Sahara, hallará el lector la exposición de hechos y de ideas aquí expuestos, suficientemente documentada y tratada. Esta publicación no permite dar mayor amplitud a los muchos y sugestivos temas y problemas que aquí se han tratado. Sólo hemos aspirado a dar una idea de las novedades más salientes que la investigación prehistórica nos ofrece hoy en la reconstrucción del pasado de todo el Norte de África.

Fuente: SAHARA NEWS PAPERS
Enlace: http://sahara-news.webcindario.com/AlmagroBasch.htm
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Ver también:

Proto-Bereber [antiguo Bereber, Bereber común]

Enlace: http://www.nrhispania.org/linguaeimperii/Libyan/berber_es.html

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León. El Ayuntamiento musealizará el anfiteatro hallado en Cascalerías

León. El Ayuntamiento musealizará el anfiteatro hallado en Cascalerías

Foto: Las obras que seguirán con la excavación del anfiteatro comenzarán en breve

Sólo hay constancia de otros cinco espacios de las mismas características en el territorio imperial. La construcción tiene carácter militar y es hermana de otras descubiertas en Austria e Inglaterra.

Los restos del anfiteatro romano que se han descubierto en la calle Cascalerías se preservarán y se musealizarán. El concejal de Patrimonio, Jesús María Cantalapiedra, ha asegurado que el Ayuntamiento y la propiedad del solar en el que se hallaron los vestigios trabajan de manera conjunta para alcanzar un acuerdo lo antes posible.

En este sentido, ya se han presentado algunos proyectos con la altura que tendrá esta cripta y el Consistorio compensará a la empresa, probablemente ampliando los niveles de edificabilidad. En cualquier caso, ambas partes consideran que la resolución se producirá de manera inmediata.

Los restos del anfiteatro se descubrieron el pasado mes de enero y han dado respuesta a uno de los enigmas que más interrogantes había levantado entre los arqueólogos en los últimos diez años. ¿Qué era en realidad la cripta de Cascalerías? Las excavaciones han demostrado que ambos hallazgos están conectados.

Fuera del campamento

Que se trata de un anfiteatro es ya una certeza, después de todos los estudios y descubrimientos que se han desvelado en los últimos cinco meses. El arqueólogo municipal, Victorino García Marcos, que apostó desde el primer momento por esta posibilidad, explica que el hecho de que esta construcción se encuentre en León y no en Astorga se debe al hecho de que este espacio lúdico tenía un carácter predominantemente militar, y sigue los patrones de los construidos en los dominios septentrionales del Imperio, fundamentalmente en Austria y el Reino Unido.

Cabe destacar que el anfiteatro se encontraba en el exterior del campamento, al igual que los descubiertos en el resto de Europa. Por el momento, y a la espera de que se reanuden las excavaciones, ya se sabe que la superficie útil de la cripta tendría 386 metros cuadrados. Además, se ha descubierto que con posterioridad a la construcción del anfiteatro, se levantó un segundo muro -en el siglo II a. C- con el fin de sostener la estructura, que tendría problemas de estabilidad.

Sólo cinco ciudades europeas tienen unas ruinas semejantes

El anfiteatro de León tiene, que se sepa, cinco construcciones similares en el Reino Unido, Austria, Alemania y la actual Suiza.

Se trata de Caerleon y Chester en Gran Brataña, Carnuntum, en Austria, Vindonissa, en Suiza, y Vetera Castra, en Alemania.

Además, los arqueólogos intuyen que la ciudad de York también podría albergar un espacio de las mismas características, y que habría sido utilizado por la VI Victrix.

Caerleon fue el hogar de la Legio II Augusta, la Legio XX Valeria Victrix ocupó el territorio de la actual Chester, Carnuntum, en Austria, acogió a los legionarios de la XV Apollinaris, mientras que en Vindonisssa moraron los miembros de la XIIII Gemina.

En el caso de Chester, se trata de un coliseo romano de menor tamaño que el de la capital italiana, que data del siglo II después de Cristo y que albergó luchas entre gladiadores y soldados, además de ejecuciones públicas. La estructura de piedra hallada en el centro de Inglaterra formaba parte de un anfiteatro creado por los romanos en la invasión. El descubrimiento confirmó que la ciudad de Chester fue un centro político y administrativo crucial para Roma.

Fuente: Cristina Banjul, Diario de León, 18 de junio de 2005
Enlace: http://www.diariodeleon.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=114&TEXTO=3827107

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**Noticias anteriores (23 de febrero de 2005)

Puede que el misterio que se abrió en 1994 con el descubrimiento de la cripta de Cascalerías tenga al fin una respuesta.

Las obras desarrolladas en esta calle han sacado a la luz unos restos romanos que están, con toda seguridad, conectados con la bóveda anteriormente citada y cuyo uso podría dejar de ser un enigma en menos de un mes.

La ausencia de imágenes se debe a la negativa de la empresa propietaria del local de permitir el paso a los fotógrafos hasta que se conozca la magnitud del descubrimiento. A pesar de que los arqueólogos contratados por la empresa constructora para realizar las catas no han querido realizar declaración alguna, los técnicos consultados por Diario de León consideran que los restos podrían ser parte de un anfiteatro romano, uno de los más grandes de la península.

Las «huellas» se descubrieron hace poco menos de un mes y por el momento restan por sacar a la luz al menos dos metros. No obstante, se trata de uno de los hallazgos más importantes de cuantos se han producido hasta la fecha en la ciudad.

El porqué de la posibilidad de que se trate de un anfiteatro hay que buscarlo en el hecho de que los vestigios descubiertos tienen forma ovalada, lo que eliminaría otra serie de posibilidades, tales como foro, termas o palacio. No obstante, faltan los muros y, por otro lado, se han descubierto una serie de lucernas en la bóveda, lo que descartaría a priori la posibilidad de que sobre ella se dispusiera el graderío.

Sin embargo, los expertos preguntados han apuntado la posibilidad de que la cávea (gradas) pudiera haber sido dispuesta en madera y no en piedra, lo que explicaría la ausencia de los muros y la disposición de estas claraboyas naturales.

Otro de los puntos clave para poder desentrañar el misterio radica en la gran dimensión de la estructura. Sin llegar al tamaño de otros circos como el de Córdoba o Segóbriga, el descubrimiento podría sorprender puesto que tiene una superficie de unos cien metros cuadrados.

Y, de nuevo surge la interrogante. La capital no era León sino Astorga y, por lo tanto, lo normal sería que este centro de ocio estuviera en Asturica Augusta, y no en el vecino campamento. Sin embargo, en esta ocasión puede utilizarse una vez más el argumento anterior. En el caso de que finalmente se demostrara que el graderío fuera de madera, la explicación que podría darse sería que se trató de un alzado sin grandes pretensiones, un «anfiteatro de pueblo».

Esta posibilidad es una de las más avanzadas, pero no es la única.

Un posible ninfeo

Otra de las bazas con las que se conjetura en este primer estadio de la excavación señala a la probabilidad de que las ruinas escondan un ninfeo. Un ninfeo era una suerte de templo romano cuyo culto estaba dedicado a las ninfas, diosas del agua.

Se trataba, por lo tanto de un conjunto hidráulico que constaba de presa, puente y fuente, lugar de culto a las ninfas.

La razón puede encontrarse en las inscripciones halladas en la muralla romana y dedicadas a las deidades acuáticas. Sin embargo, una vez más estamos ante un escollo importante. A pesar de las inscripciones de la Legio VII, dedicatorias a deidades en forma de ara o pequeño santuario, dedicatorias a las Ninfas de la fuente, a pesar de la forma ovalada de los vestigios, parece que esta probabilidad se desvanece por las dimensiones del descubrimiento.

Uno de los mayores ninfeos conocidos se encuentra en Jordania, en la ciudad de Jerash, al norte de Aman y, aunque se trata de una estructura de gran altura, su dimensión no tiene ni la mitad de superficie que los restos de Cascalerías.

La cripta ocultaba la clave

Desde hace cuatro años un sótano de Cascalerías conserva restos de una «extraña galería» de 60 metros de largo y tres de alto, que hasta ahora los arqueólogos no habían podido identificar.

La clave del misterio estaba a un paso. A seis metros de profundidad. En el verano del 2001 concluía la construcción de un edificio de viviendas en la calle Cascalerías, en cuyo sótano se conservaban restos de una misteriosa «galería» de época romana. Los arqueólogos adivinaron desde un principio que el hallazgo podía ser vital y exigieron su conservación. En la cripta, que temporalmente ha estado abierta al público, hay un túnel abovedado de 60 metros de largo, tres de alto y metro y medio de ancho. Los técnicos intuían que esta galería tendría continuidad en los solares aledaños. Pero había que esperar. Y ha llegado el momento.

La construcción de un nuevo edificio en esa calle ha desenterrado más restos de una galería que no es tal, sino parte posiblemente de un anfiteatro. Los expertos guardan cierta cautela antes de aventurar cualquier tesis. Sin embargo, ya en los restos de la cripta se apreciaba la «curvatura» de lo que en principio se creyó un simple muro; curva que encajaría con la planta ovoidal o elíptica que caracteriza a los anfiteatros. La recuperación del legado romano suele chocar frontalmente con los intereses de los promotores de viviendas, aunque siempre hay fórmulas para salvar la herencia histórica sin frenar el crecimiento urbanístico. La aparición del anfiteatro podría cambiar completamente todas las teorías sobre la Legio VII, al tiempo que pondría en valor un enclave militar que durante décadas se ha considerado de segunda fila.

Los auditorios de los romanos

Córdoba Unas excavaciones en la parte trasera de la antigua Facultad de Veterinaria hicieron aflorar hace un par de años parte del que fue el mayor anfiteatro de la Hispania romana y el tercero de todo el imperio, después del Coliseo de Roma y el anfiteatro de Cartago, según los arqueólogos. El anfiteatro data del siglo I. Mide 178 metros, cuatro más que el anfiteatro de Itálica en Sevilla. El otro eje podría tener unos 140 metros. Mérida Este anfiteatro fue inaugurado en el año 8 a.C. y se encuentra ubicado junto al teatro, aprovechando la colina del cerro de San Albín. Hay un foso cruciforme en el centro de la arena. Es, junto al de Tarragona, el mejor conservado de España. Segóbriga El anfiteatro, con sus 75 metros, es el monumento más grande de Segóbriga (Cuenca). Tenía una capacidad para 5.000 espectadores. Fue construido bajo el mandato de Augusto. Tarragona Construido en el siglo II d. C. a orillas del mar Mediterráneo, en la parte central del anfiteatro se conservan los restos de la planta de una basílica visigótica (siglo VI) y los de una iglesia románico-gótica del siglo XII. Roma Su verdadero nombre es Anfiteatro Flavio. La denominación de Coliseo se le dio posteriormente, se cree que hace referencia a la colosal estatua de Nerón que se encontraba en sus proximidades. Es sin duda la obra más representativa del arte romano. Construido por Vespasiano en el año 72 d.c, se inaugura en el año 80, bajo el reinado del emperador Tito. Disponía 80 filas de gradas y albergaba a 109.000 espectadores.

Los que van a morir...

En la época de la Roma imperial se utilizaban para combates de gladiadores, peleas de fieras y otros espectáculos. La arena estaba circundada por gradas. Roma desde el primer momento de la conquista de Hispania, implantó estos espectáculos. La mayoría de los anfiteatros aparecidos en Hispania se han hallado en la Betica.

Cuando las piedras hablan...

En los últimos doce años, desde la aprobación del Plan Especial del Casco Antiguo, que obliga a realizar excavaciones en el perímetro de la ciudad histórica, hemos ido de sorpresa en sorpresa. Descubrimos que, efectivamente, hubo una Legio VI anterior a la Gemina Pia Felix. Aparecieron también en Carbajal de la Legua restos del acueducto que abastecía de agua al campamento militar y vestigios de las cuatro murallas que sucesivamente construyeron los legionarios. Hace apenas unos meses, en un solar de la calle San Pelayo se localizaban los Principia (el cuartel general). Poco a poco el puzle del legado romano va cobrando sentido.

Las «piedras» parecen demostrar que el de León no fue uno de tantos campamentos. Desde 1993 se han llevado a cabo más de 150 excavaciones y recuperado más de medio millón de piezas de aquélla época. De ser cierto que los restos de Cascalerías corresponden a un anfiteatro y, al parecer, uno de los mayores de Hispania, sería imprescindible crear, como recomendó el Consejo de Europa, un Centro de Estudios de Arqueología Romana.

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León, de campamento a ciudad

Siempre se ha atribuido el origen de esta urbe al asentamiento allí de la “Legio VII Gemina”, a finales del siglo I d.C., pero el resultado de recientes excavaciones prueba que su función de capital militar de la Hispania romana fue anterior.
Tradicionalmente se ha considerado a León como una ciudad surgida de un campamento establecido por la Legio VII Gemina hacia el 74 d.C., en un suave altozano situado en el interfluvio constituido entre los ríos Bernesga y Torío, en un lugar estratégico que constituía una auténtica encrucijada entre la Meseta y la Montaña Central leonesa. Ya el padre Risco, en la segunda mitad del siglo XVII, eliminó el falso intento de derivar el nombre de la ciudad de León a partir de su supuesto fundador, Leovigildo, estableciendo por primera vez la relación directa entre León y la Legio VII Gemina, su fundadora, identificación que se ha mantenido sin cambios casi hasta nuestros días.

Durante la restauración de la catedral, dirigida por el arquitecto D. de los Ríos, entre 1884 y 1888, se documentaron restos constructivos de gran envergadura en el subsuelo, identificados como un complejo termal de época romana. A finales del siglo XIX, se derribaron los cubos de un gran sector del lienzo septentrional de la muralla para abrir la actual calle Carreras, una grave agresión al patrimonio arqueológico de la ciudad que permitió, sin embargo, recuperar una gran colección epigráfica, publicada por Fita y conservada hoy en el Museo de León.

En 1960 los trabajos de consolidación del subsuelo de la catedral provocaron el descubrimiento de nuevos restos de las termas romanas. García y Bellido fue llamado para ocuparse de su interpretación. Tal vez éste fue el motivo desencadenante de que en 1961 y, más tarde, en 1967, realizara varios sondeos arqueológicos en diversos lugares de la ciudad (Puerta de Renueva, Huerto de San Isidoro, Jardín del Cid…). Un año más tarde se conmemoró el XIX Centenario de la Fundación de la Legio VII con un gran Congreso Internacional bajo su dirección. Las excavaciones desarrolladas por García y Bellido en diversos puntos de la ciudad constituyeron el punto de partida de la moderna arqueología romana en León. Sus resultados apenas se han visto contestados a lo largo del tiempo y las recientes excavaciones han corroborado, en lo sustancial, las hipótesis ya apuntadas por el investigador.

Este panorama cambió sustancialmente, al transferirse las competencias sobre el Patrimonio Cultural a la Comunidad Autónoma de Castilla y León en 1985. A partir de aquel momento se sucederían las intervenciones arqueológicas dentro del conjunto histórico y en sus cercanías. La aprobación, a comienzos de los noventa, por el Ayuntamiento, de las Normas Urbanísticas de Protección del Patrimonio Arqueológico de la Ciudad Antigua de León supuso un nuevo impulso, pues se estableció la obligatoriedad de realizar intervenciones arqueológicas en las obras que supongan alguna alteración del subsuelo y se nombró a un arqueólogo municipal. En consecuencia, durante los últimos quince años se ha generado un enorme volumen de información arqueológica, que permite renovar y completar sustancialmente la visión histórica sobre el pasado romano de la ciudad, acuñada a partir de los trabajos de García y Bellido. Ángel Morillo Cerdán y Victorino García Marcos actualizan en este número el resultado de las últimas investigaciones, que prueban que la función de la actual León como capital militar de la Hispania romana fue anterior.

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La muralla de León es la única que se levantó con levas llegadas de Oriente

Este es uno de los hallazgos que se expondrá en el congreso mundial de frontera romana del 2006. Los arqueólogos hallan restos de escudos que sólo se han encontrado en esa parte del mundo «Nuestra muralla está estrechamente asociada a las tropas exteriores». Ángel Morillo, profesor de Arqueología de la Universidad de León, precisa que durante los últimos años se han encontrado monedas y restos de armaduras que tan sólo se hallan en zonas que correspondían a las conquistas orientales del Imperio, lo que viene a demostrar que hasta León llegaron tropas de refresco que fueron, precisamente, las que se encargaron de la construcción de los cubos. El investigador señala que el mismo modelo se copió más tarde a la defensa de campamentos como el de Gijón o el de Lugo.

Ésta es una de las conclusiones de las investigaciones arqueológicas realizadas en León, conclusiones que se unirán a las que cientos de investigadores de todo el mundo traerán hasta la ciudad en septiembre del próximo año durante la celebración del congreso de frontera romana.

Entre el dos y el 14 de septiembre, León se convertirá en un foro mundial, en el que arqueólogos de todo el mundo compartirán los descubrimientos realizados en arqueología militar romana en los últimos tres años. Es la primera vez que España acoge a esta comunidad científica, que inició sus trabajos en 1949 y que tan sólo ha detenido su labor durante la guerra de los Balcanes.

El hecho de que se haya decidido que finalmente sea León la ciudad anfitriona se debe al gran número de descubrimientos arqueológicos que se han sucedido durante los últimos años, así como a los hallazgos científicos.

El profesor Morillo, a la sazón director científico del congreso, destaca además que estas jornadas servirán para que se dé más importancia a la herencia patrimonial que esconde la ciudad y se sienten las bases para poner en valor de manera más eficaz los restos arqueológicos, tales como la cripta de Puerta Obispo.

Hasta el momento, el congreso -que cumple el próximo año su vigésima edición- se ha celebrado en Inglaterra, Francia, Alemania, Bélgica e, incluso en Jordania e Israel.

Las secciones del congreso

El congreso se organizará mediante sesiones dedicadas a la investigación articuladas en torno a seis secciones fundamentales: Las fronteras interiores , asedios , el final de las fronteras y los bárbaros en el Imperio , la experiencia hispana: un modelo de conquista y explotación , la ciudad fortificada en el periodo tardorromano , y movimientos de tropas .

Además, el certámen contará con excursiones a Astorga, Rosinos de Vidriales, Las Médulas, Bergidum y Gijón.

Los expertos siguen sin saber la forma del campamento de la Legio VI
El final de las guerras cántabras implica la partida de la mayor parte de las tropas y la configuración de un ejército hispano establecido en bases estables. Son los campamentos legionarios.

Ángel Morillo destaca que buena parte de lo que se conoce acerca de las técnicas de conquista se ha conseguido a partir del estudio de los campamentos hispanos y lusos, soluciones y modelos que luego se aplicarían en el resto.

Se sabe que durante la República, el ejército estaba compuesto por las tropas romanas y las auxiliares. Estas últimas se integraban de especialistas como arqueros y jinetes que, en su mayoría, eran extranjeros, razón por la que no compartían campamento con los romanos. Esta situación cambia a partir del siglo I, momento en el que estos aliados con admitidos en el acantonamiento, con lo que éste será más grande.

De momento, se desconoce qué forma debía haber tenido el recinto de la Legio VI. Puede que fuera rectangular o poligonal. Lo que sí se sabe, según asegura el profesor Morillo, es que el campamento julio-claudio (la Legio VII) tenía una disposición regular.

El Ayuntamiento presenta otro proyecto para salvar los Principia
Cantalapiedra considera que esta vez el arqueólogo de la Junta lo aprobará. El documento incluye la opinión de los expertos más destacados del mundo

El concejal de Patrimonio, Jesús Cantalapiedra, anunció ayer que el Ayuntamiento de León ha presentado un nuevo informe a la Junta para salvar y conservar los Principia. «Pensamos que, en esta ocasión, la Junta no puede dictaminar en contra, porque se trata de un documento que refleja el entusiasmo de toda la comunidad científica defendiendo la preservación», dijo. En el texto se plasma la opinión de numerosos expertos, como los del Consejo de Europa -que el verano pasado estudiaron los restos arqueológicos de la ciudad y emitieron un informe cuyo cumplimiento debería ser vinculante-, los publicados por los científicos que estuvieron en la ciudad durante el congreso de Arqueología militar romana, y opiniones destacables, como la de Carmen Fernández Ochoa.

El edil se muestra convencido con que en esta ocasión el arqueólogo responsable de la Comisión de Patrimonio de la Junta, Julio Vidal, dará una respuesta favorable.

Por otro lado, recuerda que el pasado mes de abril del 2004 -con el PSOE en el equipo de gobierno-, tuvo lugar la primera de las reuniones en la que el informe del arqueólogo de la Junta echa por tierra la petición de conservación de los restos del campamento romano. «Creo recordar que la concejala de Patrimonio era la socialista Evelia Fernández, que se quedó callada y no discutió», asegura. El concejal popular considera injusta la reacción del PSOE después de que ellos tuvieron 17 meses para actuar y «no hicieron nada».

El documento que remitirán a la Junta será el tercero desde que se puso en marcha el plan para la puesta en valor de uno de los restos arqueológicos más importantes de cuantos esconde el suelo de la ciudad.

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La web del Ayuntamiento de León divulga la vida en el campamento de la romana Legio VII

Enlace: http://www.leon.es/leonromano/index2.html

La web del Ayuntamiento de León, (aytoleon.es) divulga desde hoy cómo era la vida en el campamento de la Legio VII a partir del siglo I d. C.. El Consistorio presentó hoy la aplicación virtual 'León Romano' en el salón municipal de actos.

El concejal de Hacienda y Nuevas Tecnologías, Francisco Saurina, resaltó que mediante esta aplicación se aúnan la historia bimilenaria de la ciudad y la informática.

La explicación de los detalles de la aplicación corrió a cargo del arqueólogo municipal, Victorino García, quien significó que hoy 10 de junio se conmemora la fecha de nacimiento de la Legio VII Gemina (68 después de Cristo, El Natalicio de las Aguilas), fecha que se conoce por una inscripción hallada cerca de La Bañeza.

Victorino García recordó no obstante que las excavaciones realizadas en los últimos 15 años han permitido constatar el acantonamiento anterior de una guarnición legionaria (la Legio VI Victrix) en el solar leonés. Los hallazgos de esta legión 'victoriosa' permiten retrotraer la fundación de León hacia el año 10 antes de Cristo.

Una de las principales líneas de actuación dentro del proyecto León, Ciudad Digital es la de Cultura, Turismo y Patrimonio, a través de la cual se pretende promocionar y difundir el patrimonio histórico, cultural y artístico de la ciudad de León a toda la población. LEGADO ROMANO.

Una de las grandes riquezas de esta ciudad es su legado romano. El sucesivo asentamiento en campamentos militares de dos legiones del Imperio Romano: la Sexta Victrix y la Séptima Gémina, durante más de cuatro siglos, dejó como herencia el origen y el nombre de esta ciudad León.

Ante la importancia del legado romano en la ciudad de León, se decidió darlo a conocer gracias a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, a través de una aplicación de realidad virtual accesible desde Internet, que cuenta con una serie de contenidos interactivos multimedia en 2D retroceder en el tiempo al León de la época del Imperio Romano.

Además, se pueden recorrer los campamentos militares romanos que dieron origen a la actual ciudad de León en viaje en tres dimensiones como si realmente se estuviera paseando rodeado de sus murallas y edificios.

APLICACIÓN MULTIMEDIA.

Esta aplicación se ha bautizado con el nombre de "León romano". Está diseñada con un enfoque didáctico y, a la vez, lúdico, que anima a sus usuarios a conocer el León de la época romana, para poder comprender cómo es hoy en día la ciudad actual.

Para enriquecer aún más la oferta cultural acerca del patrimonio romano de León, se han puesto en marcha puntos de información multimedia (PIM), uno en la cripta arqueológica de Calle Cascalería donde existen vestigios del anfiteatro romano y otro estará disponible en un futuro en el museo de San Marcelo.

Estos PIM contienen un extracto de la aplicación completa "León romano", proyectado de forma "plana" en modo vídeo. Este proyecto en su conjunto, ha contado con un presupuesto aproximado de 150.000 euros.

Localizan en Egipto una fábrica de vidrio de hace 3.000 años

Localizan en Egipto una fábrica de vidrio de hace 3.000 años

(1) Una de las herramientas usada para la fabricación de vidrio. (Foto: Science)
(2) Uno de los vasos procedentes de la fábrica egipcia. (Foto: Science)

Un equipo de arqueólogos del Colegio Universitario de Londres ha localizado al este del Delta del Nilo, en Egipto, una especie de fábrica de vidrio que tiene una antigüedad de más de 3.000 años. Según el estudio de los científicos, que publica la revista Science, el hallazgo tira por tierra la teoría de que fueron los mesopotámicos los primeros en utilizar estos materiales.

Con el hallazgo de esta primitiva fábrica los investigadores colocan a Egipto entre las civilizaciones antiguas más importantes en la producción de vidrio. Según los arqueólogos, el lugar ha sido identificado tras encontrar 'evidencias directas' de producción de vidrio primario, localizado en 'Quantir-Piramesses', al este del Delta del Nilo y fechado en el 1.250 antes de Cristo.

Los instrumentos y restos de vasijas encontrados en esta fábrica demuestran que los artesanos primero calentaban las materias primas parcialmente a una temperatura de entre 900 y 950ºC, dentro de unas pequeñas vasijas donde antes es probable que almacenaran cerveza. Luego, el proceso de fabricación del vidrio incluía la trituración del material y su posterior lavado.

Después el vidrio era coloreado y calentado en crisoles especiales, formando barras circulares que eran exportadas a otras tiendas en las que el vidrio era recalentado a 1000 ºC y convertido en objetos decorativos. Los moldes utilizados podían haber sido destruidos para extraer el vidrio.

Estos objetos de cristal, fundamentalmente frascos de perfumes y otros líquidos, eran extremadamente valiosos y artículos de consumo frecuente entre los egipcios de clase alta. Entre las muestras encontradas por los arqueólogos destacan unos 1.100 fragmentos de entre 250 y 300 vasos cilíndricos decorados con cristal coloreado, y con diámetros de unos 12 cm.

Los arqueólogos han encontrados en caso todos los vasos una fina capa de cal en el fondo, probablemente para evitar que los líquidos del vaso entraran en contacto con la arcilla ferruginosa con la que estaba hecho el recipiente, que puede legar a ser muy tóxica.

Según asegura en la revista la arqueóloga Caroline Jackson, de la Universidad de Sheffield, es muy probable que el intercambio de vidrio, por su difícil su fabricación, jugara un destacado papel en los cambios políticos del Oriente Próximo y Medio así como del Mediterráneo durante finales de la Edad del Bronce. Los artefactos de vidrio más antiguos conocidos hasta ahora son de aproximadamente 1.500 años antes de Cristo.

Fuente: SCIENCE / OLALLA CERNUDA, El Mundo.es, 17 de junio de 2005
Enlace: http://www.elmundo.es/elmundo/2005/06/16/ciencia/1118936525.html

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Evidence of Glassmaking In Ancient Egypt Found

Scientists said yesterday that they have unearthed the first conclusive evidence of a glass factory in ancient Egypt, offering new insights into production techniques for a commodity so highly prized that nobles used it interchangeably with gemstones.

Analyzing glass and clay fragments at Qantir-Piramesses in the eastern Nile Delta, researchers described a two-step process in which factories melted crushed quartz to form "semifinished" glass, then re-melted and colored it to make glass "ingots" for shipment to artisans elsewhere. They melted the glass again and shaped it into inlays, ornaments and other objects.

"For years, there was no direct evidence of the production of glass," said archaeologist Thilo Rehren of University College London. "Somebody was making it, but the only thing we had were museums full of glass objects."

Rehren, reporting in this week's edition of the journal Science, said he first visited Qantir 12 years ago to examine artifacts at the ruins of an ancient industrial complex dated 1250 B.C.

"There were lots of bronze castings, but among all the debris we found a number of things that didn't fit," Rehren said in a telephone interview. "It took me a year or two to figure out that the unusual finds were related to glass."

But it was not until additional excavations at Qantir in 2003 that researchers were able to say that Egypt had a thriving glassmaking industry of its own instead of simply importing glass from Mesopotamia. The Qantir artifacts have allowed archaeologists for the first time to show in detail how glass was made in the ancient world.

"We have thought that people were actually making glass in earlier excavations, but it has been very hard to interpret some of the evidence," said Egyptologist Christine Lilyquist of New York's Metropolitan Museum of Art. "Qantir is a very important excavation."

Common glass is made mostly of silicon dioxide -- the same compound as quartz or sand -- that has been melted and cooled rapidly so the molecules remain amorphous instead of forming a crystal lattice. Other compounds give glass its color or other properties.

Lilyquist said the first true glass appeared in Mesopotamia between 1600 B.C. and 1550 B.C. Ancient Egyptian texts describe how a pharaoh brought home skilled glassworkers, along with buckets of glass ingots, after a Mesopotamian expedition in 1500 B.C.

"The mainstream opinion was that the Egyptians were importing it from Mesopotamia," Rehren said. "In Egypt, we had only evidence that they were making it into artistic objects."

Glass was highly prized, not because it was inherently expensive but because "not that many people knew how to do it," Lilyquist said. Artisans used it as a gemstone equivalent in gold jewelry and in making small bottles, beads and sculptures.

It is unclear when glass production began in Egypt. At Amarna, archaeologists have found finished glass and intact furnaces from the time of the pharaoh Akhenaten, about 1350 B.C., but there is debate about whether the furnaces were for glass production or glassworking.

"We have wires of glass that are used for making objects, and it's true that glassworking doesn't necessarily mean glassmaking," said Cardiff University archaeologist Paul T. Nicholson, a glass expert who works at Amarna. "But I think we actually do have the factory."

Qantir, the ancient capital of the pharaoh Ramses II about 60 miles northeast of Cairo, has no intact furnaces or kilns but is littered with about 1,100 fragments of ceramic vessels marked by heat and frequently encrusted with bits of glass.

Rehren outlined a two-phase process that began by loading crushed quartz powder into half-gallon ceramic beer jars and heating it to about 1,650 degrees Fahrenheit. The quartz was mixed with an equal amount of ash from desert plants rich in sodium carbonate, which lowers the melting temperature of quartz.

Rehren said the artisans then crushed the semifinished glass into a powder and leached it with water to remove salt and other impurities. Then they put it into a flowerpot-shaped crucible and heated it to 2,000 degrees Fahrenheit, probably with the aid of a bellows.

"On the second melting, the gas bubbles disappear and you can get the colors," Rehren said. Qantir appears to have specialized in red glass, made by adding copper oxide during the second melting in carefully controlled amounts and conditions. Once cooled, the ceramic was broken and chipped off, and the ingots were sent away.

© 2005 The Washington Post Company

Fuente: Guy Gugliotta, Washington Post Staff Writer, June 17, 2005
Enlace: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2005/06/16/AR2005061601364.html

El Museo Arqueológico de Atenas reabre tras el seísmo de 1999 con tres colecciones

El Museo Arqueológico de Atenas reabre tras el seísmo de 1999 con tres colecciones

El Museo Arqueológico de Atenas reabre hoy, jueves, una galería con tres colecciones de objetos de bronce, frescos y ánforas de Akrotiris en la isla griega de Santorini, tras dos años y medio de obras de reparación del edificio de los efectos del seísmo de 1999.

El viceministro griego de Cultura, Petros Tatulis, declaró con motivo de la apertura de la exposición, que las tres colecciones están albergadas en una de las secciones más hermosas del museo, que fue construido en los años 30-40.

La colección de objetos de bronce está formada por 1.670 piezas que incluyen representaciones famosas de dioses de la Antigüedad, las ánforas son 2.400 y están consideradas de las más importantes del mundo del periodo Geométrico, y se exponen también unas mil estatuillas.

La sala que se reabre al público ofrece la oportunidad de admirar los renombrados frescos 'Primavera', 'Los luchadores'y 'Las antílopes', así como las ánforas con representaciones únicas del mar y de la tierra, y de la época en que la isla fue destruida por una erupción en el Akrotiri (cabo) Thiras.

El viceministro Tatulis explicó que las obras de reparación del museo continuarán y que para ello hay un presupuesto disponible de tres millones de euros, con objeto de terminar la remodelación de las bodegas y poder reabrir la exposición de colecciones de gran valor como son las de terracota y de cristales.

Enlaces de Interés:

Museo Arqueológico de Atenas

http://www.culture.gr/2/21/214/21405m/e21405m1.html

Fuente: Terra Actualidad – EFE, 16 de junio de 2005
Enlace: http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/museo_arqueologico_reabre_galeria_colecciones_354993.htm

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"AGON"

The temporary exhibition "Agon", which was presented at the National Archaeological Museum in the summer of 2004, in honour of the institution of the Olympic Games, is being re-opened from January 10th until April 22nd 2005 with objects from Greek Museums. The exhibits from the foreign Museum have been replaced with free copies or photographs. This time en educational program has been created for school children aged 8-14 years old.

The exhibition is divided into the following parts:

Á. The personification of Agon.
B. Mythical Competitions.
C. Competitions for the Body.
D. Competitions for the Spirit.
E. Apotheosis of the Winners.

The first part, which constitutes the introduction to the exhibition, refers to the competition spirit.

In the part of the mythical competitions the contests between the gods, semi - gods and heroes are presented. Noteworthy is the conflict between Athena and Poseidon, which is depicted on the Attic red - figure hydria from Pella.

In the third thematic unity, which is devoted to athletic contests, important works, refering to the training and preparation of athletes in the Gymnasia and the palaestra are exhibited. In addition, through other exhibits of the same unity reference is made to athletic contests conducted in the great Panhellenic sanctuaries, as well as to local games.

The competitions for the spirit, which took place during the ceremonies of the panhellenic sanctuaries, are presented in the following part of the exhibition. The poetic, musical, dramatic and artistic competitions are represented by important works of vase painting and sculpture.

The exhibition culminates in the proclamation and the awarding of the prize to the winners, the goal of all competitors. Representative pieces of art from many Greek and foreign Museums emphasise the spirit of victory, which characterised athletic as well as spiritual contests.

In total, the exhibition comprises 178 works of ancient Greek art from 16 Greek Museums (National Archaeological Museum, Epigraphic Museum, Numismatic Museum, Athens Acropolis Museum, Ancient Agora Museum, Museums of Eleusis, Corinth, Nafplion, Thebes, Delphoi, Chalkis, Corfu, Pella, Royal Tombs of Aigais, Veria, Paros). The 59 works from the foreign Museum have been replaced with free copies or photographs.

The scientific catalogue of the exhibition is being sold at the entrance of the exhibition hall and at the TAP Bookstore, at the price of 65 Euro.

Enlace: http://www.culture.gr/2/21/215/21505/215054/e21505401.html

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El Museo Arqueológico de Atenas

Hay que ver sobre todo las dos grandes esculturas de bronce (Poseidón y el Joven Jinete), el oro de la tumba de Agamenón, las esculturas de mármol del período clásico y los frescos de Santorini. Además se pueden contemplar cinco estatuas de bronce descubiertas en 1959 en el puerto del Pireo que son una maravilla; la única Kouros Apollo Arcaica, dos estatuas de Artemis, la Piraeus Athena y una máscara trágica todas ellas fechadas en el siglo 400 a. de Cristo. Se encuentra en la calle Patision, 44 en otro espléndido edificio neo clásico de Atenas.

Patissíon, 44 Atenas +30 210 8217717


El Museo Arqueológico Nacional de Atenas ha permanecido cerrado los dos años previos a los juegos olímpicos de Atenas del 2004 para acometer su renovación. Se han reabierto 32 salas totalmente remozadas de este centro, considerado como el mejor escaparate de la escultura, la cerámica y las artes menores griegas

Tras veinte meses cerrado por renovación, acaba de abrirse de nuevo al público, considerado como el mejor escaparate de la escultura, de la cerámica y las artes menores de la Antigüedad griega, desde el neolítico hasta el arte romano.

Son treinta y dos salas nuevamente acondicionadas, comenzando por la parte neolítica y el arte cicládico, mostrando posteriormente el arte micénico en todo su esplendor. Una presentación digna y sobria, excelente iluminación, textos en griego y en inglés. Se han conservado los números del catálogo original de las piezas, que permiten poder utilizar guías antiguas (el nuevo catálogo del museo se está imprimiendo aún) para admirar los tesoros expuestos. Se han reabierto, en total, más de 4.000 metros cuadrados, de los 20.000 que tiene el museo.

Podrán visitar los frisos de Santorini (frescos minoicos coloreados descubiertos en Acrotiri) y la cerámica desde la Edad de Bronce hasta la época clásica, la colección más completa del mundo.

Aparte de modernizarse el Museo por dentro (el exterior, neoclásico, permanece igual, ya que el edificio data de 1874), ha sido habilitarlo para personas de movilidad restringida. Se ha seguido la ordenación de las salas y se exponen 7.500 objetos de la época prehistórica y 1.000 esculturas. El propio Santiago Calatrava, el arquitecto valenciano que ha modernizado el complejo olímpico principal para los Juegos olímpicos, afirmaba que en este Museo, que termina en la época romana se pueden ver todos los estilos y todos los autores que vendrán después en la historia de la escultura, gracias a piezas como las representaciones de la Victoria (Niké) que decoraban el templo de Artemis en Epidauro o el Atleta de Maratón.

Se han completado colecciones, se ha rectificado su composición y descripción dado que en algunos casos hay información reciente que cambia la que existía con anterioridad. Hay esculturas nunca expuestas como las piezas chipriotas de excepcional calidad y otras en mármol representando máscaras de la comedia. También se expone por primera vez el denominado tesoro neolítico que se recuperó tras haber sido robado y exportado al extranjero.

Los conservadores no sólo han verificado la catalogación de las piezas, sino que todos los mármoles han sido limpiados y pulidos (sin brillo), mientras que el resto expuesto resalta por su buena iluminación y presentación, dentro de vitrinas especiales anti-reflejos, que reemplazan las anticuadas y polvorientas de antaño.

Finalmente, los especialistas aplauden el trabajo del director del Museo, Nikos Kaltsas, y de su equipo. Han conseguido más personal, la instalación de los sistemas de seguridad, control de humedad, prevención de incendios, refrigeración, salidas de incendios, rampas, mejor tienda de reproducciones, cafetería (aún por inaugurar), etcétera, que crean ya un modelo para continuar la modernización de los numerosos museos estatales del país.

En el Museo se pueden ver las obras estrella en todo su esplendor: los atletas arcaicos, los kúros, con su sonrisa enigmática; las máscaras funerarias de oro macizo micénicas (como la denominada de Agamenón y otras más rodeadas de objetos también de oro, armas, joyas...); el impresionante «Poseidón» de bronce del 450 a.C., que impone a pesar de no tener su tridente; el «jockey» (Caballo y Jinete del siglo II) y el Efebo de Anticítera (349 a.C.) que dominan sus salas y concentran todas las miradas.

Chichén Itzá, Teotihuacan y los orígenes del Popol Vuh

Chichén Itzá, Teotihuacan y los orígenes del Popol Vuh

Por Enrique Florescano

Las raíces profundas que unen la centenaria cultura de Teotihuacán con la cultura maya se perciben en el Popol Vuh, también llamado el Libro del Consejo. Parece ésta una afirmación descabellada, pues Teotihuacán tiene su época de esplendor entre el siglo II y el VI de esta era, mientras que la versión que conocemos del Popol Vuh es de 1554, unos diez siglos más tarde. Sin embargo, como verá el lector al concluir la lectura de este ensayo, se trata de una tesis plausible.

Lo cierto es que desde la publicación primera del Popol Vuh no ha cesado la inquisición acerca de sus orígenes, sin que hasta la fecha una explicación se eleve inapelable sobre las otras. La manufactura k’iche’ del libro no puede ponerse en duda, pues los datos muestran que fue redactado en el alfabeto latino en Santa Cruz del Quiché, la fundación española que sustituyó a Q’umar Ka’aj, la capital del reino k’iche’. La fecha final de su elaboración es el año de 1554, cuando aún vivían Juan de Rojas y Juan Cortés, quienes aparecen citados en el libro como la última generación de reyes k’iche’.(1)

Las motivaciones que llevaron a los jefes k’iche’ a redactar en el alfabeto castellano la historia antigua de su pueblo son explícitas. En la primera página se dice que aun cuando antes "existía el libro original, escrito antiguamente", ya no se puede ver ni entender (Popol Vuh 1961, 21). Este dato sugiere que el libro "escrito antiguamente" era un códice pintado, el libro del Consejo de Q’umar Ka’aj, del cual se copió la versión en alfabeto latino. Al final de su obra los autores reiteran su intención de conservar la memoria del libro ancestral en el lenguaje impuesto por el conquistador. Dicen que como "ya no puede verse el [libro o códice] que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido", tomaron la decisión de transcribir en letras la tradición acuñada en pinturas y glifos.

Pero los autores del Popol Vuh introducen una duda acerca de los orígenes lejanos del libro, pues declaran que el códice donde estaban pintadas sus historias les fue dado por Nakxit, el gobernante de Tulán, el reino famoso al que se refieren con reverencia los textos nauas y mayas (Popol Vuh 1961, 142). En el Popol Vuh Tulán es el arquetipo del reino y la fuente de los conocimientos fundamentales. El Popol Vuh registra dos viajes de los jefes k’iche’ a esta Meca política y cultural. El inicial lo hacen los cabezas de la primera generación de linajes k’iche’, quienes emprenden una larga jornada hacia el oriente, el rumbo donde ubican a Tulán, la ciudad que describen como una metrópoli atestada de gente de diversas etnias que hablaban lenguas distintas. Ahí, narra el libro, les fueron dados sus dioses patronos. Luego, en cantos tristes lloraron su salida de Tulán y fueron a buscar el lugar donde habrían de asentarse y fundar una nación poderosa (Popol Vuh 1961, 110-112 y 116-117). Es decir, según el Popol Vuh, para los jefes del pueblo k’iche’ Tulán era la metrópoli dispensadora de los dioses protectores y los bienes de la vida civilizada.

Motivados por el destino que les fue revelado en Tulán, los linajes k’iche’ invaden la región de altas montañas cercanas al lago de Atitlán, en Guatemala, y emprenden batallas encarnizadas contra los pobladores nativos, a quienes vencen y convierten en tributarios. Protegidos por Tojil, el poderoso dios del relámpago y el trueno (una variante del Tláloc teotihuacano), los k’iche’ se posesionan de territorios dilatados. Sus primeros caudillos, antes de morir, les hicieron tres recomendaciones: no olvidar nunca a los ancestros, visitar el lugar del origen, Tulán Zuywa, y rendirle homenaje al Bulto de Flamas, el envoltorio sagrado que guardaba las reliquias de los fundadores del pueblo k’iche’ (Popol Vuh 1961, 140-141; véase también Tedlock 1996, 50). Como se advierte, las tres recomendaciones hacen de la tradición el principio legitimador del poder, y particularmente la tradición de Tulán Zuywa.

Más tarde, cuando sus sucesores combaten y vencen a las numerosas tribus originarias, emprenden un segundo viaje al oriente, el asiento de la legendaria Tulán Zuywa. Se trata de un viaje de confirmación de los derechos adquiridos, encabezado por los jefes del grupo, quienes en Tulán Zuywa son recibidos por Nakxit, el gobernante de nombre naua ("Cuatro pies"), a quien todos acatan y temen. Nakxit "era el nombre del gran Señor, el único juez supremo de todos los reinos" (Popol Vuh 1961, 142). Aquí, otra vez, la legitimidad política se hace radicar en Tulán Zuywa.

Es decir, mientras en el primer viaje los jefes k’iche’ reciben sus dioses patronos, en el segundo se les otorgan las insignias del poder, los símbolos que legitiman su gobierno. El Popol Vuh y los textos que narran el viaje de los k’iche’ y los kaqchikeles a la Tulán maravillosa, sitúan a ésta en el oriente. Como advertirá el lector, esta es una tradición diferente a la de la época Clásica, cuyos testimonios ubican a Tollan en el occidente, identificándola con Teotihuacán. Los gobernantes de Tikal y de Copán inscribieron en estelas y en monumentos colmados de glifos su ascendencia teotihuacana, y declararon orgullosos sus vínculos con la gran metrópoli del occidente (véase David Stuart 2000, 465-513; y Martin 2001, 98-111). En cambio, diez siglos más tarde, los jefes k’iche’ y kaqchikeles proclamaron descender de una Tulán oriental. (2)

El Popol Vuh asienta que los jefes k’iche’, obedeciendo el mandato de sus progenitores, dijeron: "vamos al Oriente, allá de donde vinieron nuestros padres" (Popol Vuh 1961, 142). Las fuentes que narran la migración de las tribus que poblaron las tierras altas de Guatemala subrayan el origen oriental de Tulán y cuentan que para llegar a esa gran ciudad fue forzoso atravesar el mar.(3)

El paso del mar es un episodio crucial en este periplo y su registro en las crónicas permite rastrear el probable itinerario que siguieron los peregrinos de Tulán. Así, el Memorial de Sololá dice que al llegar al mar los jefes kaqchikeles se encontraron a "un grupo de guerreros de los llamados nonowalkat [nonoalcas]", en sus canoas (Memorial de Sololá 1999, 159). Como sabemos, las fuentes antiguas ubican a los nonoalcas en el área de Xicalanco, en las orillas de la Laguna de Términos, en el actual estado de Campeche (Fig. 1) (Carmack 1981, 44-48, fig. 3.7). El Memorial de Sololá refiere que los kaqchikeles derrotaron a los nonoalcas y con los barcos de éstos atravesaron el mar y llegaron al oriente, donde estaba asentada Tulán (Memorial de Sololá 1999, 160). O sea que los kaqchikeles recorrieron en canoas la costa de Campeche y desembarcaron en algún punto cercano a Chichén Itzá, el asiento de la famosa Tulán Suywa (Carmack 1981, 46-47). El Memorial de Sololá describe a Tulán Suywa como una ciudad imponente: "en verdad que nos causaron terror esa ciudad y esas casas donde moraban los de Suywa, allá en el Oriente" (Memorial de Sololá 1999, 160). La visita a Tulán suscitó estupor y temor entre los kaqchikeles, pues describen escenas sobrecogedoras, como aquella "cuando se levantó [el viento] entre las casas formando remolinos que se convirtieron en un verdadero torbellino de polvo". Luego cuentan que este torbellino "se arrojó sobre nosotros, nos arremetieron las casas, nos arremetieron sus dioses" (Memorial de Sololá 1999, 160).

Finalmente esas escenas de espanto y vértigo fueron compensadas por el encuentro inefable con Nakxit: "Este era en verdad un gran rey y disponía del encargo de escoger e investir a los señores gobernantes y a los gobernantes adjuntos." Cuando llegaron a su presencia, Nakxit les dijo: "Subid las piedras horadadas para el dintel de mi palacio y os concederé el señorío." Como recordará el lector, las escaleras, dinteles y columnas horadadas más famosas son las que enmarcan la entrada del Templo de los Guerreros de Chichén Itzá (Fig. 2). El Memorial de Sololá dice que cuando los jefes de la nación kaqchikel llegaron a la entrada del palacio de Nakxit "procedieron a subir dichas piedras horadadas. Y de esta manera Nakxit les concedió el señorío, con todos los honores e insignias correspondientes". La misma fuente dice que "Allí también tuvieron que celebrar consejo" (Memorial de Sololá 1999, 161-162). Es decir, estos textos informan que junto a los símbolos de poder, los kaqchikeles recibieron también las instituciones y ceremonias políticas consagradas en Tulán.

Figura 1. La ruta de los ancestros k’iche’, de Nonoalco a las tierras altas de Guatemala, según un mapa de Robert M. Carmack. Con línea punteada he señalado el posible viaje de ida y regreso de los k’iche’ a Tulán Zuywá (Chichén Itzá). Carmack, 1981: 45.
El Popol Vuh de los k’iche’ describe la misma escena exultante. Narra cómo Nakxit les dio a sus jefes los títulos reales de Guardián de la Estera (Aj Pop) y Guardián de la Casa de Recepción de la Estera (Aj Pop Q’amajay), equivalente al título de receptor de los tributos, así como las insignias de la realeza: el trono, la piel y las garras de jaguar, las flautas de hueso, la bolsa de tabaco, las plumas de papagayo y el estandarte de plumas de garza real. Y junto a las insignias de mando, Nakxit les otorgó las pinturas de Tulán, el libro que contenía los orígenes, la historia y la sabiduría de Tulán. (4) Luego de ese encuentro inolvidable, los k’iche’ y kaqchikeles retornaron a Xicalanco y desde ese lugar emprendieron su largo viaje a las montañas de Guatemala, remontando el curso del Usumacinta (Carmack 1981, 45, fig. 3.1).

Aquí deben subrayarse dos hechos críticos para la comprensión de esta historia. Primero, que la antigua Tollan a la que se refieren los textos de la época clásica ha cambiado de ubicación geográfica. En lugar de estar en el Altiplano Central, es decir, en Teotihuacán, al occidente del territorio maya, los textos k’iche’ y kaqchikeles la sitúan ahora en el oriente, hacia la costa este de Yucatán. Segundo, esta Tulán, al mismo tiempo que es un lugar de reunión, una Meca en la que convergen los más variados pueblos, es un centro de dispersión. Los textos dicen que en Tulán Suywa se reunieron pueblos procedentes de distintas regiones, hablantes de las lenguas más variadas, quienes luego que recibieron las insignias del poder de manos de Nakxit abandonaron la ciudad e iniciaron una diáspora, al cabo de la cual las diferentes tribus se asentaron en las tierras altas de Guatemala (Memorial de Sololá 1999, 155; Popol Vuh 1961, 143). El Memorial de Sololá dice que al salir los pueblos de Tulán, cada uno recibió su equipaje: las tribus recibieron piedras preciosas, plumas verdes, pinturas, esculturas y los calendarios sagrados, mientras los guerreros fueron dotados de flechas, arcos y escudos (Memorial de Sololá 1999, 156-157).

Si todas las fuentes afirman que Tulán Zuywa está en el oriente de la península de Yucatán, esa Tulán no puede ser otra más que Chichén Itzá, la metrópoli maya que floreció entre los años 800 y 1200 d.C. en ese rumbo del territorio. Precisamente la época de migración de los k’iche’, kaqchikeles y otros grupos mayas se sitúa a principios del siglo XIII, cuando ocurre la desintegración del poder asentado en Chichén Itzá. Sin embargo, la mayoría de los autores que tratan la emigración de los pueblos mayas hacia las tierras altas de Guatemala identifican a estos migrantes con la desbandada que produjo la caída de la Tula de Hidalgo. (5) Pienso, por el contrario, que esta diáspora está asociada con la destrucción de Chichén Itzá, la metrópoli oriental que entre los siglos VIII al XIII había logrado integrar el antiguo legado maya con las influencias políticas, religiosas y culturales procedentes de Teotihuacán. Los rasgos sociales y culturales de los grupos migrantes que invaden el área montañosa de Guatemala se identifican más con la tradición de Chichén Itzá que con la de la Tula de Hidalgo.(6)

El origen mismo de la diáspora está vinculado con el sureste de Mesoamérica, no con el Altiplano. Como lo ha mostrado Robert Carmack, un punto clave de la diáspora fue la región pantanosa de Tabasco-Campeche, formada por el delta del río Usumacinta y la Laguna de Términos, territorio de hablantes del chontal, el náuat y otras lenguas afines (Carmack 1968, 42-92; y 1981, 44-48). Estos grupos tenían una relación de siglos con la cultura teotihuacana, como lo prueba la presencia de la lengua náuat en sus instituciones políticas, religiosas, militares y sociales; y como sabemos hoy, según los últimos estudios, la lengua de Teotihuacán era el náuat. (7) Las crónicas que narran la peregrinación k’iche’ y kaqchikel informan que esos grupos migrantes estaban compuestos principalmente por guerreros. Como en la tradición teotihuacana, los capitanes de la guerra son los jefes del grupo y los conductores de la migración. Sus armas y pertrechos son también de origen teotihuacano: átlatl, macanas, escudo redondo, malla de algodón. Y asimismo, sus ideales y valores son guerreros: la conquista, la imposición de tributos, el sacrificio humano y la exaltación del ardor bélico. Nakxit-Kukulcán es la síntesis de esos valores y el ideal del gobernante. El Popol Vuh y el Memorial de Sololá consideran a Nakxit-Kukulcán el ancestro fundador del reino k’iche’ y del reino kaqchikel, respectivamente. (8)

El legado de Chichén-Itzá

Figura 2. El templo de los Guerreros en Chichén Itzá, cuyo pórtico está enmarcado por dos cuerpos de serpientes descendentes, labrados en sus cuatro lados. Dibujo de Raúl Velázquez

Estos y otros rasgos que se leen en los libros sagrados de los k’iche’ y kaqchikeles son de indudable origen teotihuacano, pero se advierte que están ya adaptados a la tradición maya a través del tamiz de Chichén Itzá. La revaloración de Chichén Itzá como una metrópoli en la que concurren el legado político, religioso y militar teotihuacano con las antiguas raíces de la cultura maya, la sitúa como la metrópoli oriental más importante de Mesoamérica durante los siglos IX al XIII. Gracias a esta simbiosis de tradiciones, el foco de la vida política, comercial, religiosa y militar se traslada del Altiplano Central al sureste mesoamericano. En estos años Chichén Itzá se convierte en una metrópoli, una Meca religiosa, un polo comercial y una fuerza expansiva y conquistadora.

Pero su contribución más significativa al desarrollo de Mesoamérica es su papel de mortero donde se mezclan tradiciones culturales divergentes y se produce una nueva amalgama política y cultural. Desafortunadamente, las aleaciones que intervinieron en la formación de esa mixtura son las menos estudiadas. El culpable de esa ignorancia fue la identificación de la Tula de Hidalgo con la Tollan-Teotihuacán de la época Clásica, una confusión que impidió vincular la tradición naua procedente de esta metrópoli con la cultura maya. (9)

Para rescatar el verdadero rostro de Chichén Itzá es preciso romper con la tesis que identificaba a la Tula de Hidalgo con la Tollan maravillosa de los textos, y concentrar la investigación en Tollan-Teotihuacán, la metrópoli política y cultural más importante de la época Clásica y la más influyente en el desarrollo posterior de Mesoamérica.

Chichén Itzá es un caso extraordinario de fidelidad a los orígenes y de adaptación a los nuevos aires impuestos por el cambio histórico. Los estudios recientes muestran que esta metrópoli conservó la antigua concepción maya del Cosmos (la división en cuatro partes y tres niveles verticales), y el culto a los dioses tradicionales: el dios ancestral, Pawahtun, la diosa Chak Chel, Chak, el dios del maíz, etcétera (Taube 1994, 212-246; Kristan-Graham 2001, 329-332). Pero el apego a las tradiciones constitutivas del pueblo maya no le impidió adaptarse a las transformaciones de su tiempo. Los cambios más visibles se advierten en la composición social y el régimen político. Chichén Itzá muestra una estructura social distinta a la de los reinos de la época Clásica, asentada en grupos de etnias diferentes y en linajes competitivos, trabados en una lucha continua por el poder (Stomper 2001, 207-208).

Un resultado de esta estructura social fragmentada en linajes competitivos fue el fortalecimiento del Popol na, la Casa del Consejo. Según las crónicas de la época colonial, Popol na significa la casa donde se asienta la estera, el sitio donde se reunían las cabezas de los linajes con el halach uinic o jefe político para tratar "las cosas de república", es decir, los asuntos concernientes al gobierno del pueblo y sus relaciones con el exterior. (10) El antecedente más remoto de esta forma de organización política está registrado en Copán, a fines de la época Clásica. (11) Más tarde, en el Posclásico, esta novedad política se vuelve una institución común en el área maya. El Popol Vuh y el Memorial de Sololá narran que las principales decisiones adoptadas por los pueblos k’iche’ y kaqchikel, desde el inicio de su migración en el siglo XIII hasta su apogeo en los siglos XV y XVI, fueron decididas en sesiones de Consejo o tomadas en la Casa del Consejo, e informan que ese Consejo estaba integrado por los jefes de los linajes. (12)

La mejor prueba de la raigambre de estas instituciones comunitarias es la existencia del libro que llamamos Popol Vuh, Libro del Consejo, cuyo título expresa el espíritu comunitario que animaba a los distintos linajes que conformaron la nación k’iche’. Precisamente un ejemplar del Libro del Consejo de Q’umar ka’aj elaborado en las salas del Popol na de esa capital, fue el modelo para componer el Popol Vuh (Florescano 1999, 206-207). En contraste con los relatos históricos de la época clásica, concentrados en la persona del supremo gobernante, el Popol Vuh narra la historia de la nación k’iche’. Recoge sus orígenes remotos, cuando nació la primera generación de linajes k’iche’, y va hilando la historia de sus infortunios y conquistas. Relata la larga migración que los condujo a las tierras altas de Guatemala y enumera los territorios que recorrieron y los pueblos que fundaron. Cuenta cómo se unieron los linajes y cómo adoptaron la lengua, los dioses, las tradiciones y las instituciones k’iche’. No omite las rupturas internas que los amenazaron, pero festeja sobre todo a los dioses y los caudillos que combatieron esos peligros y fraguaron la unidad k’iche’. Las últimas páginas del libro son un canto al poder y la grandeza alcanzados por el reino k’iche’, un recuento de la energía creativa desplegada por la nación k’iche’ para conquistar su territorio y construir sus palacios, templos y ciudades, hasta convertirse en la capital de esta región de Mesoamérica.

El Popol Vuh puede resumirse en una frase: es la historia del pueblo k’iche’, un relato que narra las vicisitudes que enfrentó un grupo humano para construir una nación. Su personaje central es el ente colectivo llamado nación o reino k’iche’. Al trasladar a sus pinturas la historia, los anhelos y los logros del pueblo k’iche’, el libro se convirtió en la representación de la nación k’iche’. Condensó en sus páginas la esencia de ese pueblo y al mismo tiempo devino el principal transmisor de ese mensaje ante las nuevas generaciones. (13) Por esa razón los k’iche’ decían que sus reyes, los primeros lectores de este libro, podían explicar el pasado y adivinar el porvenir:

Grandes señores y hombres prodigiosos eran los reyes portentosos Gucumatz y Cotuná, y los reyes Quicab y Cavizimah. Ellos sabían si se haría la guerra y todo era claro ante sus ojos; veían si habría mortandad o hambre, si habría pleitos. Sabían bien que había donde podían verlo [pues] existía un libro llamado Popol Vuh (Popol Vuh 1961, 155).

Sin embargo, los k’iche’ dicen una y otra vez que la escritura, la luz, como también le llaman, les fue dada en Tulán Suywa, en el oriente, del otro lado del mar. Confiesan que ellos no son los creadores del libro original del Popol Vuh, sino que éste les fue dado por Nakxit, el gobernante de Tulán Suywa. Aquí se impone una aclaración. Es evidente que Nakxit no les pudo dar a los k’iche’ un libro que aún no se había escrito, pues la historia del pueblo k’iche’ apenas había comenzado. Lo que probablemente quieren decir las frases "cuando fueron a recibir al otro lado del mar" las escrituras de Tulán, o "las pinturas, como llamaban a aquello en que ponían sus historias", es que Nakxit les entregó un ejemplar del libro que relataba la historia de Tulán Suywa, es decir, de Chichén Itzá. Dicho de otro modo, Nakxit les otorgó el libro modelo que contenía cifrada la historia de los orígenes, grandeza y sabiduría de Tulán, les dio el arquetipo de los libros dedicados a recoger el pasado de la nación y el modelo para transmitir ese relato a sus herederos. Tal fue el legado de Chichén Itzá a los pueblos mayas de la Península de Yucatán. Este fue el legado que más tarde navegó por los caminos del agua y las rutas de la migración, hasta las tierras altas de Guatemala, donde encarnó en el Popol Vuh, el Memorial de Sololá, el Título de Totonicapán y otros textos que adoptaron el modelo de Tulán para contar la historia de su propia nación

Tollan-Teotihuacán y el modelo original de la historia nacional

Chichén Itzá, a su vez, no fue la cuna del libro que narraba los orígenes de la nación. Como lo muestran los estudios de los epigrafistas, arqueólogos e historiadores que en las últimas décadas reconstruyeron la historia de la época Clásica, los antiguos mayas, zapotecos y teotihuacanos escribieron en glifos y en imágenes los orígenes de sus pueblos y registraron minuciosamente el principio de sus reinos y dinastías. En otra parte he mostrado que esas laboriosas reconstrucciones adoptaron un modelo que codificó los temas principales de la narración, los períodos en que se dividió ésta y los métodos para narrar los acontecimientos. (14) De modo que la historia del posclásico que escribieron los mixtecos y zapotecos está basada en el Códice de Viena, un texto del siglo XIII ó XIV, cuyos orígenes se remontan a la época de esplendor de las culturas de Monte Albán y Teotihuacán.

En el área maya volvemos a encontrar la tradición de un texto fundamental del que se derivaron sus distintas narraciones históricas. En 1973 Robert Carmack, el estudioso más persistente de la etnografía de los pueblos de Guatemala, encontró en Totonicapán un verdadero tesoro de antiguos documentos k’iche’. Entre éstos destacan el Título de Totonicapán, el Título de Yax, el Título de Pedro Velázquez y el Título de Cristóbal Ramírez. El análisis y la publicación de estos documentos arrojó nueva luz sobre los orígenes de la memoria k’iche’. Quizá el descubrimiento que más asombró a Carmack fue constatar que estos papeles, escritos a mediados del siglo XVI, estaban basados en el Popol Vuh, el gran libro que compendió los legados culturales del pueblo k’iche’.

Carmack advirtió que uno de los escribas de la versión que conocemos del Popol Vuh, Diego Reynoso, también participó en la hechura del Título de Totonicapán. Comprobó, asimismo, que la genealogía de gobernantes k’iche’ de ambos textos es semejante, aun cuando es más completa en el Título... Y constató que salvo la parte dedicada a la creación del Cosmos del Popol Vuh, los siguientes temas son tratados de modo semejante en ambos documentos (Carmack y Mondloch 1983, 14-16).

Si avanzamos un poco más y comparamos la estructura narrativa y temática del Popol Vuh (cuadro I), con la estructura y el contenido del Título de Totonicapán (cuadro II) y el Título de Yax (cuadro III), advertimos con claridad meridiana que la influencia del primero sobre los segundos fue decisiva. (15) Como se advierte en estos cuadros, la composición que organiza el relato del Popol Vuh, el Título de Totonicapán y el Título de Yax es similar. Los tres dividen su narrativa en una triada: primero relatan la creación original del Cosmos, luego la creación de los seres humanos, el sol y los primeros asentamientos de pueblos, y por último exaltan la constitución del reino, la genealogía del linaje gobernante, la ampliación de las fronteras del territorio y el poder alcanzado por el reino k’iché.

Salvo la intrusión en el Título de Totonicapán del relato bíblico de la creación del mundo, el contenido de estos textos proviene de la tradición mesoamericana, que es la dominante y la más profunda. Se trata de una tradición anterior a la época de esplendor del pueblo k’iche’ en el siglo XV, cuando probablemente se compusieron en pinturas y cantos los episodios que narra el Popol Vuh. Carmack sostiene que estos textos reflejan la tradición mexicana que floreció en la época Clásica (300 a 900 d.C.) en Teotihuacán. Es decir, alude a "la tradición cultural tolteca que fue heredada por varios grupos étnicos después de la caída […] de Tula" (Carmack y Mondloch 1983, 16). Se trata, dice, de una tradición que se expandió por distintas regiones de Mesoamérica. Una de sus vertientes, la de la Costa del Golfo, tuvo una influencia decisiva en la historia k’iche’, pues "su manifestación en los altos de Guatemala comenzó en los primeros años del siglo XIII", cuando se inició la construcción de ese reino (Carmack y Mondloch 1983, 17).

Carmack afirma que la principal influencia en el Título de Totonicapán proviene de los toltecas. Dice que "las palabras nahuas de El Título con pocas excepciones son del náhuat", el idioma de la Costa del Golfo. En segundo lugar, sus tradiciones históricas ubican el origen de los fundadores quichés en Tulán, un lugar asociado con sitios de la Costa del Golfo. Tercero, las instituciones "mexicanas" en el Título... —casamiento, ritos, asentamiento de pueblos, militarismo, etcétera—, se asemejan más a lo tolteca que a lo azteca o pipil. Agrega que la mejor prueba de la influencia mexicana en el Título... son las abundantes palabras nauas, sobre todo las que se refieren a la migración desde Tulán, la guerra, las ceremonias religiosas y los símbolos del poder (Carmack y Mondloch 1983, 17-18).

Comparto esa opinión. En otra parte he sostenido que la llamada cultura tolteca es originaria de Teotihuacán y que esta ciudad fue el modelo de las capitales políticas posteriores, la cuna de los cantos y del códice pintado que narraron los orígenes del Cosmos y la crónica del reino, y la primitiva Tollan, de la que derivaron las posteriores: Tollan Cholula, la Tula de Hidalgo, Tulán Zuywá (Chichén Itzá) y Tollan-Tenochtitlán (Florescano 1999, caps. 3-5). Hace poco Karl Taube fortaleció esa tesis; en un estudio dedicado al lenguaje de Teotihuacán propone que éste era el náuat, una variante antigua del náuatl, una tesis que también asume Christian Duverger, y que anteriormente había postulado Wigberto Jiménez Moreno (Taube 2000; Duverger 2000; Jiménez Moreno 1974, 1, 1-12). Como sabemos, los contactos entre Teotihuacán y la cultura maya están datados desde el año 378 d.C., cuando contingentes guerreros de Teotihuacán invaden el reino de Tikal e instalan una dinastía teotihuacana. Más tarde otras invasiones de teotihuacanos y toltecas procedentes de Tula propagan en las tierras altas de Guatemala las tradiciones procedentes de Teotihuacán. (16)

Esta vieja tradición teotihuacana está presente en el Popol Vuh y en la mayor parte de los Títulos a través de Chichén Itzá, la metrópoli yucateca que floreció entre los siglos XI y XIII y que para mí es la legendaria Tulán Zuywa de los textos k’iche’ y kaqchikeles, un doble de la Tollan-Teotihuacán primera.

La comprobación de que el Título de Totonicapán y el Título de Yax de los k’iche’ repiten el contenido, la división temática y el propósito esencial del Popol Vuh, es un dato clave para dilucidar su origen. La semejanza y el paralelismo de los tres textos muestra, sin sombra de duda, que los dos Títulos son versiones diferentes del Popol Vuh, o textos derivados de la misma fuente que nutrió al libro que inmortalizó la historia del pueblo k’iche’. Quiero decir que los textos de Totonicapán y de Yax no son Títulos de tierras como lo proclaman sus nombres, sino variantes del relato ancestral que los pueblos de Mesoamérica construyeron para rememorar sus orígenes y preservar su identidad, un relato que probablemente adquirió su forma canónica en Teotihuacán, la Tollan primordial. (17)

NOTAS:

1.- Véase la introducción de Adrián Recinos a la edición del Popol Vuh traducida por él (Popol Vuh 1961, 11-12); Tedlock 1996, 56-57.

2.- El Título de Totonicapán (Carmack y Mondloch 1983, 181) dice que los jefes k’iche’ marcharon hacia dos rumbos opuestos. "Uno de ellos se fue por donde sale el sol y el otro, por donde se oculta el sol. C’ocaib se fue por donde sale el sol, y C’ok’awib por donde se oculta el sol." Ese último no encontró la deseada Tulán y regresó a Jak’awits, la capital que habían edificado los k’iche’.

3.- Además del Popol Vuh, El Título de Totonicapán (Carmack y Mondloch 1983, 166, 181-183); y el Memorial de Sololá (1999, 156-161), narran el episodio del cruce del mar.

4.- Popol Vuh 1961, 142; Tedlock 1996, 50-51 y 179-180. Los kaqchikeles narran un episodio semejante. Véase el Memorial de Sololá 1999, 157.

5.- Véase, por ejemplo, Thompson 1975, 21-72; y Carmack 1981, 43-74.

6.- Trato este tema con amplitud en el libro recientemente publicado por la Editorial Taurus con el título Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica, 2004.

7.- En estudios anteriores (Florescano 1999, 58-63; 118-128; 2002, cap. II) había propuesto esta tesis, basado en el análisis de los mitos de creación. Recientemente los estudios de Wigberto Jiménez Moreno (1974, 1-12), Karl Taube (2000) y Christian Duverger (2000) confirmaron esas presunciones.

8.- En el El Título de Totonicapán, Robert M. Carmack y James L. Mondloch (1983, 17-18) atribuyen estos rasgos a la tradición epitolteca derivada de la Tula de Hidalgo, no de Teotihuacán.

9.- Como sabemos, esta identificación se estableció en la Mesa Redonda celebrada en 1941 por la Sociedad Mexicana de Antropología, donde se impuso la tesis de Wigberto Jiménez Moreno, quien afirmó que la famosa Tollan citada por los textos era la Tula de Hidalgo, no Teotihuacán. Véase Jiménez Moreno 1941, 79-84. Presento una refutación detallada de esta tesis en el libro Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica (2004).

10.- Esta definición del Popol na o Casa del Consejo corresponde a la época colonial. Véase Roys 1943, 59 y 64; y Stomper 2001, 207-208.

11.- En Copán, el reino maya de la época Clásica, Bárbara Fash y otros arqueólogos identificaron un edificio de la acrópolis, fechado en 746, como una casa dedicada a celebrar reuniones colectivas de los jefes de linaje en esa capital. Véase Fash et al., 1996, 441-456; y Florescano 2004, 152-157.

12.- Numerosos ejemplos. Véase Popol Vuh 1961, 117, 130, 134, 151, 152, 153; Memorial de Sololá 1999, 159, 162.

13.- En este sentido el Popol Vuh es también, como dice Robert M. Carmack, "una etnografía del pueblo que habitó el Quiché en el tiempo en que se escribió el libro". Véase Carmack 1983, 43-59.

14.- Florescano 1999. Véase también Florescano 2002, caps. I y II.

15.- Para hacer esta comparación me apoyé en el análisis estructural que hice antes del Popol Vuh y de otros mitos cosmogónicos mesoamericanos. Véase Florescano 1999, cap. I. Esta tesis coincide con los estudios de Robert D. Bruce (1974 y 1976-1977). En ellos, compara la tradición cosmológica de los lacandones, que él registró a fines de la década de 1960 y en la década de 1970, con el libro del Popol Vuh, y destaca sus semejanzas. El estudio reciente de Didier Boremanse (1986) confirma el estudio comparativo de Bruce. Véase especialmente la parte primera de esta obra.

16.- Sobre la invasión teotihuacana en Tikal véanse los estudios de Stuart y Martin antes citados. Sobre las invasiones de gente de habla náuat procedente de Teotihuacán y Tula véase Stephan F. De Borhegy, 1973: 39-41. En este estudio, Borhegy habla de tres penetraciones de gente de habla náuat en las tierras altas de Guatemala. La primera, dice, ocurre entre los 400-500, y la llama migración "Teotihuacan-Pipil", procedente directamente de Teotihuacán. La segunda ocurre en 700-900 y la llama "Tajinized-Teotihuacan-Pipil". Se trata de un grupo guerrero. La tercera ocurre en 1000-1200 y la llama migración "Nonoalca-Pipil-Toltec-Chichimec". Véase también, Geoffrey E. Braswell, 2003: 297-298.

17.- Véase mi análisis sobre los Títulos primordiales en Florescano 2002, cap. VI.

Enrique Florescano

Fuente: La Jornada Semanal, núm. 536, México, 12 de junio de 2005

Enlace: http://www.jornada.unam.mx/2005/jun05/050612/sem-enrique.html

Málaga. Hallan en los Montes estelas con epigrafía paleohispánica

Málaga. Hallan en los Montes estelas con epigrafía paleohispánica

El arqueólogo Muñoz Gambero ya ha encontrado más de 300 piezas con inscripciones fechadas entre el segundo y el primer milenio a. C.

Junto a un camino, en pleno corazón de los Montes de Málaga, el arqueólogo Juan Manuel Muñoz Gambero ha hallado un nuevo ejemplo de epigrafía paleohispánica, es decir, de inscripciones en la roca que presumen un tipo de comunicación anterior a la llegada del alfabeto fenicio. Esta pieza, que presenta signos distintos a los de las rocas analizadas hasta ahora, se localizó en un entorno inhóspito, en el que no se esperaba encontrar restos de asentamientos prehistóricos. Pero los descubrimientos de este arqueólogo, que ya tiene inventariadas más de 300 estelas de este tipo, no cesan en otras partes de la provincia. También ha encontrado esta epigrafía en rocas de los municipios de Arenas y Casabermeja.

La roca encontrada en los Montes tiene tres caras grabadas y, aunque es muy difícil de fechar, podría datarse entre finales del segundo milenio y el primero antes de Cristo. Esta estela se encontró a un kilómetro de unos posibles ortostatos (piezas para la construcción de un dolmen), pero apareció aislada y fuera de contexto, según el arqueólogo. "Era impensable hasta hace dos semanas ver estas inscripciones a esa altitud, en un paraje abrupto, degradado", asegura Muñoz Gambero. "En aquella época, esta zona de los Montes sería un bosque muy rico en caza, así que, a pesar de que no lo esperábamos, no debe extrañarnos que se encuentren allí este tipo de piezas", añade.

En el municipio de Casabermeja, donde sí se habían encontrado ya estelas, se ha hallado un nuevo ejemplo de este tipo de escritura o signografía. Apareció en un cerro y formaba parte de un muro de dos metros y medio de ancho. "Era una estructura defensiva que suponemos de final de la época nazarí, sobre el siglo XIV, porque hemos encontrado restos de cerámica desde el periodo calcolítico hasta la etapa califal y nazarí", afirma el arqueólogo, que también descubrió otros grabados en rocas del terreno. "Es la primera ocasión en la que descubrimos una estela de estas características formando parte de una fortificación", recuerda Muñoz Gambero, que también dio con una importante pieza en la localidad de Arenas, en la comarca de la Axarquía.

"No se escribe por gusto en una piedra, todo esto tiene una intencionalidad y creemos que puede haber un tipo de escritura anterior al primer milenio que sería distinta a la que trae el mundo de las colonizaciones fenicia y griega", detalla el arqueólogo. La mayoría de ejemplos encontrados se encuentran dentro de un contexto arqueológico definido, como es el mundo funerario dolménico y de enterramientos en cistas (una especie de caja realizada con rocas). Y lo que demuestran los nuevos descubrimientos es que este tipo de signografía, "que quiere dejar testimonio de algo", se encuentra en numerosos ejemplos por toda la provincia.

"Hay una conexión muy clara entre distintas zonas de Andalucía. Por ejemplo, el mismo tipo de A se halla en el Rincón de la Victoria y en Granada, en Almería o Casares", dice Muñoz Gambero, por lo que se supone que ya existía una "comunicación homogénea en un vasto territorio que se va haciendo más elaborada hasta que se topa con la llegada del alfabeto fenicio dentro del primer milenio".

El arqueólogo y su equipo continúan haciendo un inventario de las estelas para entregar un informe a la Consejería de Cultura de la Junta. A partir de ahí, se deberá comenzar un estudio pormenorizado de cada pieza por lingüistas y epigrafistas. "Creemos que el descubrimiento es importante y que la investigación puede durar años", concluye Muñoz Gambero, que aspira a que este patrimonio pueda estar representado en el futuro Centro de Interpretación de la Prehistoria Andaluza del complejo dolménico de Antequera.

Fuente: CRISTINA FERNÁNDEZ , Málaga, 14 de junio de 2005

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Málaga. Encuentran cientos de estelas con grabados de hace 3.000 años

Foto: Símbolos en la roca. Una de las piezas con signos epigráficos encontrada por el arqueólogo Muñoz Gambero en la comarca de la Axarquía.

Hace poco más de un año y medio, el arqueólogo Juan Manuel Muñoz Gambero tuvo que evaluar en el municipio de Casabermeja el estado de destrucción de un dolmen. Junto a esta estructura apareció una gran estela con grabados de carácter geométrico. En ese mismo entorno se encontraron in situ más de un centenar de piedras marcadas con lo que puede ser epigrafía paleohispánica o prerromana. Era un hallazgo que desvelaba la existencia de un tipo de escritura en un periodo anterior del que se tenía constancia, alrededor del primer milenio antes de Cristo. Pero esto no fue un hecho aislado. Desde entonces, este equipo ha identificado más de 200 piezas en casi toda la provincia de Málaga e, incluso, en Granada.

Aunque el arqueólogo aún está haciendo el informe preliminar, un filólogo experto en epigrafía ya ha estudiado estos símbolos que se repiten desde Casares, pasando por Ojén y hasta la Axarquía. En una de las piedras, este profesor identificó la palabra Calabe, pero no se sabe qué paralelismo puede tener ésta con cualquier lengua conocida. No se ha encontrado aún ninguna piedra de Rosetta que ayude a traducir los símbolos que fueron escritos en las rocas hace 3.000 años.

Estas estelas aparecen, en su mayoría, en un contexto funerario o religioso de carácter pseudo prehistórico o protohistórico. Aún no se conocen los significados de estos signos, pero aparecen grabados en ambas caras de rocas, algunas antropomorfas y zoomórficas (piedras que representan figuras de animales sagrados o respetados como el toro y el oso). "Hemos llegado a encontrar hasta el grabado de un barco", explica Muñoz Gambero.

"Estas piedras atestiguan que había una intencionalidad de comunicación a través de signos o símbolos en grandes áreas de la provincia, por lo que creemos que estas comunidades estaban mucho más avanzadas de lo que se suponía, ya que podían llegar a comunicarse mediante signos", añade el arqueólogo.

Estas líneas que surcan la piedra no son fruto de un acto casual o aislado. "Para determinar si esto tiene importancia o no, si es falso o creíble tan sólo hay que ver que la signografía y simbología es prácticamente igual en todas las partes de la provincia", dice Muñoz Gambero. Los trazos aparecidos en Benalmádena, Ojén y Casares son muy similares a los de la costa este y el interior de la provincia. En Málaga capital también se han descubierto piedras de estas características junto a un viejo dolmen semidestruido, aunque no se dan sólo en contextos funerarios.

Estas estelas con grabados, se encuentran a distintas altitudes (con respecto al nivel del mar) y en distintos tipos de terreno. Según Muñoz Gambero, no pueden ser marcas hechas por casualidad, por las labores de labranza del campo o un arado. Primero porque un arado no haría estas huellas (algunas de ellas con dibujos muy reconocibles como serpientes o barcos) y segundo porque algunas están en medio de un bosque, en terrenos que han tenido poca intervención del hombre. Además, son marcas intencionadas, que se repiten constantemente en puntos kilométricos muy distantes.

Sin embargo, la cronología exacta de estas estelas es difícil de especificar. Una de las maneras de datar los hallazgos es aparejándolos al contexto en el que se han encontrado. "Los dólmenes tienen una edad específica y estas piedras tienen la cronología aproximada del dolmen junto al que se han encontrado", comenta el arqueólogo, que ya excavó la colonia fenicia del Cerro del Villar hace décadas.

Pero el interés por estas epigrafías, el germen de las actuales investigaciones, ya surgió en los trabajos arqueológicos en el santuario-necrópolis ibero-púnico del Cerro de la Tortuga, junto a la actual residencia militar Castañón de Mena. Las excavaciones se hicieron en 1960. Allí se encontraron rocas con grabados que la profesora Amadassi Guzzo de la Universidad de la Sapienza en Roma ya identificó como letras púnicas y fenicias. "En Málaga no había Universidad y tan sólo un pequeño grupo de arqueólogos. Hasta dos años más tarde no empezamos a estudiar los grabados, no los tomamos en serio", relata. Aunque había mucho desconocimiento, los informes de los demás expertos lo pusieron sobre la pista de este tipo de epigrafía.

Sin embargo, ahora estas piedras se sitúan en yacimientos aún más antiguos, por lo que se supone que los grabados que Muñoz Gambero está localizando actualmente son pasos previos a la signografía y simbología que encontró en el Cerro de la Tortuga. "Hace unos domingos, estaba paseando y encontré una estela con cierta manera antropomorfa, tenía un metro de altura", recuerda el arqueólogo, que no creyó que pudiese hallar esa pieza a 1.000 metros de altitud, en el término municipal de Ojén.

"Me pregunté cómo se podía encontrar allí una estela, en un territorio tan alejado, en un valle casi cerrado y con tan poca comunicación con las poblaciones limítrofes. Entonces determiné que debió ser un lugar destinado al culto", explica. En la antigüedad, este lugar debería de ser un inmenso bosque de castaños, pinos y nogales, algo que despertara admiración y que fue divinizado por los pobladores de la provincia hace unos 3.000 años. "Antes de que llegaran los fenicios había poblaciones autóctonas y ésta sería una forma de determinar el territorio por la comunidad, de establecer las zonas de influencia y prestigio".

Estos grabados no sólo son signos o símbolos que podrían corresponder a un tipo de escritura que, hasta el momento, no puede conocerse su significado, como otras lenguas muertas. También se han encontrado trazos serpentiformes e incluso el dibujo de un barco. "Hay muchas teorías pero no una lectura clara, debido a la poca información e investigaciones poco elaboradas", opina Muñoz Gambero.

El equipo de este arqueólogo está terminando el informe preliminar que entregará a la Junta de Andalucía, encargada de valorar los hallazgos para ver hasta qué punto se pueden proteger y recuperar. "También queremos invitar a otros especialistas a que vengan por aquí para valorar el hallazgo", dice Muñoz Gambero que asegura que la Comisión de Patrimonio Histórico de la Junta tiene conocimiento de estos hallazgos, ya que está informada de todos los trabajos que se están haciendo en los terrenos que están afectados por el trazado de la autopista de peaje de Casabermeja.

Pero aún queda una intensa labor por hacer. Se tienen que estudiar las estelas halladas e intentar que las administraciones competentes tomen cartas en el asunto. "No queremos dotar a este descubrimiento de mayor trascendencia de la que tiene. Para nosotros ya es importante, la verdad. Pero los alcaldes de los distintos municipios donde hemos encontrado las piezas no se lo toman en serio", expone Muñoz Gambero. Pero para apoyar los trabajos arqueológicos es fundamental que las instituciones asuman la labor de protección de los restos.

Por ello, también es importante que la Comisión de Patrimonio de la Junta emita un informe con la valoración de estos grabados epigráficos. Además, muchas fincas en las que se han encontrado los restos corresponden a particulares, "en las que se van a hacer urbanizaciones y campos de golf", dice el arqueólogo responsable de la investigación. "El procedimiento siempre es el mismo. Hacemos un informe para los ayuntamientos y al mismo tiempo ponemos en conocimiento a la Junta. Tras el primer hallazgo, hace año y medio, se nos invitó a que completásemos la investigación para que el estudio sea evaluado por la Delegación de Cultura", añade.

En el taller de este arqueólogo se atesoran muchas incógnitas aún sin desvelar, símbolos paleohispánicos que se encuentran plasmados en fotografías y reproducciones. El trabajo, además, no cesa. El arqueólogo sigue encontrando estelas en distintas zonas de Málaga. Si esto es el comienzo, queda por definir, además del significado de los signos, la cuestión más importante, ¿desde cuando existía una escritura en el sur de la península? Un capítulo más de la historia de los primeros pobladores de la provincia.

La riqueza del Cerro de la Tortuga

Aunque el yacimiento del Cerro de la Tortuga, junto la residencia militar Castañón de Mena, fue excavado por Muñoz Gambero a principios de los años 60 no fue hasta 1998 cuando se terminó la primera fase de los estudios de epigrafía de las piedras encontradas en la zona. De más de ochenta piezas, se seleccionaron 49 para un informe más exhaustivo. "Al primer grabado lo llamamos inscultura", relata Muñoz Gambero en el informe preliminar para la Gerencia de Urbanismo. "Se trataba de una afloración de un tipo de arenisca de color verdoso, donde podíamos ver perfectamente grabado un rectángulo en el que se inscribían unos cuadraditos en sus ángulos, una línea divisoria, dos circulitos en cada espacio y un pequeño rectángulo exterior", explica. Poco después encontraron otra piedra con este símbolo y en el reverso una inscripción. A partir de ahí se descubrieron muchas más rocas que dividieron en grupos, dependiendo si representaban letras (según se ha estimado hasta el momento), dibujos de animales o personas.

El doctor Jesús Cunchillos, del Centro Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, la profesora italiana Amadassi Guzzo y distintos arqueólogos de la Universidad de Málaga, coincidieron en la importancia del hallazgo. El Cerro de la Tortuga está declarado "yacimiento arqueológico con protección específica" por la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta, por lo que no debe modificarse ni, por supuesto, destruirse. "Sin embargo, el Ayuntamiento de Málaga lo califica como zona urbanizable no programada", dice Muñoz Gambero, que pide una protección mayor.

Fuente: Cristina Fernández, Málaga Hoy, 22 de marzo de 2005

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