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Terrae Antiqvae

Prehistoria

El hombre actual y el neandertal, casi iguales. Los genomas de las dos especies son idénticos en, al menos, el 99,5%

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Análisis genéticos revelan que el último ancestro común vivió hace unos 700.000 años y no han encontrado rastros de hibridación.

Artículo relacionado: El Hombre de Neandertal vivió en Gibraltar hasta hace 24.000 años

EL HOMÍNIDO EUROPEO

Descubrimiento: Los primeros restos de un neandertal los encontró un niño en la cueva belga de Engis en 1829, aunque no fueron identificados como de una nueva especie hasta 1856.

Aspecto: La evolución moldeó la fisionomía de sus antepasados y la de los neandertales para sobrevivir en una Europa fría -cubierta de hielo hasta el norte de Francia-, en la que se daban interludios cálidos de miles de años. Eran más bajos y fornidos que nosotros.

El hombre actual y el neandertal somos casi iguales. Compartimos, al menos, el 99,5% del genoma, según un estudio publicado hoy en la revista 'Science'. «Nuestro parecido genético con el chimpancé (99%) y el neandertal los hace más importantes, porque queda por explicar como tan pocas diferencias nos llevan a ser tan distintos», indica Juan Luis Arsuaga, director del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III. «Como se trata de una comparación con los genomas del chimpancé y el ser humano, no me extrañaría que nuestro parecido acabara siendo del 99,7 ó 99,8%», precisa José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, que abrirá sus puertas en Burgos en 2007.

Los neandertales fueron descubiertos hace 150 años. Vivieron entre hace 400.000 y 30.000 años en Europa, y se extinguieron poco después de la llegada de nuestra especie, el 'Homo sapiens', desde África. El homínido europeo evolucionó a partir de inmigrantes africanos que habían venido en una primera oleada hace más de un millón de años y tenía una capacidad craneal mayor que la del hombre actual. La arqueología ha demostrado que desarrolló una cultura propia, socorría a los heridos y atendía a los enfermos, y alcanzó una adaptabilidad que le permitió sobrevivir en una Europa hostil, de clima cambiante, durante decenas de miles de años. Y, de repente, hace 30.000 años, desapareció. Los expertos creen que fue porque perdió la guerra por los recursos con una especie invasora, nosotros.

Separación de las estirpes

Dos investigaciones publicadas hoy en 'Nature' y 'Science' suponen un primer vistazo genético a nuestro pariente más próximo. Un grupo de científicos estadounidenses y alemanes liderado por Edward Rubin, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, de EE UU, concluye en 'Science' que el neandertal se parece a nosotros en, como poco, el 99,5% del genoma, según el análisis de 65.250 pares de bases del ADN de un fósil de hace 38.000 años descubierto en Vindija (Croacia). Los secretos de las diferencias entre las dos especies están, por tanto, en el 0,5% del genoma.

El trabajo de Rubin establece que el último antepasado común del 'Homo sapiens' y el neandertal vivió hace 706.000 años y que las estirpes de ambas especies se separaron definitivamente -no era ya posible la reproducción entre ellas- hace 370.000 años, mucho antes de la aparición de los primeros 'H. sapiens' en lo que hoy es Etiopía. A partir del estudio de un millón de pares de bases procedentes del mismo fósil, otro trabajo dirigido por Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, sitúa la divergencia entre las dos estirpes hace 500.000 años, .

«Casa con lo que veníamos diciendo los paleoantropólogos», afirma Arsuaga, codirector de las excavaciones de Atapuerca. Bermúdez de Castro cree que, si 'Homo antecessor' -la especie descubierta en la sierra de Burgos - no es ese antepasado común entre los neandertales y nosotros, «está cerquísima, porque la cara moderna no se la quita nadie». Tras el inicio de la separación de las estirpes, serían en los 'Homo heidelbergensis' de Europa y África en los que se completaría la evolución hacia neandertales y 'sapiens', respectivamente. Durante decenas de miles de años, seguirían siendo una especie hasta romper definitivamente hace unos 370.000 años.

Los dos trabajos concluyen, asimismo, que no hay pruebas de hibridación entre los dos homínidos. «Es lo que sabíamos. No tenemos ascendientes neandertales», sentencia Arsuaga, para quien, si alguna vez hubo mestizaje, los genes neandertal desaparecieron en nuestra especie de la misma forma que los apellidos poco comunes, con el tiempo. «No excluimos la posibilidad de una modesta aportación a nuestra genoma», advierte Jonathan Pritchard, de la Universidad de Chicago y uno de los autores. Los trabajos publicados hoy, dicen los investigadores, marcan «el amanecer de la genómica neandertal». «Si podemos comparar los genomas del hombre y del neandertal, podremos identificar cuáles fueron los cambios genéticos claves durante la fase final de la evolución humana», sentencia Pritchard.

Fuente: LUIS ALFONSO GÁMEZ l/BILBAO l.a.gamez@diario-elcorreo.c
Diario Vasco, 16 de noviembre de 2006
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20061116/sociedad/hombre-actual-neandertal-casi_20061116.html


(2) Scientists decode Neanderthal genes

Material from 38,000-year-old bone fragment being analyzed

By Ker Than

Humans and their close Neanderthal relatives began diverging from a common ancestor about 700,000 years ago, and the two groups split permanently some 300,000 years later, according to two of the most detailed analyses of Neanderthal DNA to date.

Photo: A reconstructed Neanderthal skeleton, right, and a modern version of a Homo sapiens skeleton are on display at the Museaum of Natural History Wednesday, Jan. 8, 2003 in New York. The Neanderthal skeleton, reconstructed from casts of more than 200 Neanderthal fossil bones, is part of the museum's exhibit called "The First Europeans: Treasures from the Hills of Atapuerca." (AP Photo/Frank Franklin II) 1:02 p.m. ET, 11/15/06

Using different techniques, two teams of scientists separately sequenced large chunks of DNA extracted from the femur of a 38,000-year-old Neanderthal specimen found in a cave 26 years ago in Croatia. One team sequenced more than 1 million base pairs of the 3.3-billion-pair genome, and the other analyzed 65,000 pairs.

The achievements could help shed light on the evolution of our own species, and it paves the way for building a complete library of the Neanderthal genome within a few years, the scientists say.

No evidence of interbreeding

In popular imagination, Neanderthals are often portrayed as prehistoric brutes who became outsmarted by a more advanced species, humans, emerging from Africa. But excavations and anatomical studies have shown that Neanderthals used tools, wore jewelry, buried their dead, cared for their sick, and possibly sang or even spoke in much the same way that we do. Even more humbling, perhaps, their brains were slightly larger than ours.

The results from the new studies confirm the Neanderthal's humanity, and show that their genomes and ours are more than 99.5 percent identical, differing by only about 3 million bases.

"This is a drop in the bucket if you consider that the human genome is 3 billion bases," said Edward Rubin of the Lawrence Berkeley National Laboratory, who led one of the research teams.

For comparison, the genomes of chimpanzees, our closest living relatives, differ from humans by about 30 million to 50 million base pairs.

The findings also appear to argue against speculations by some scientists that Neanderthals and humans interbred in more recent times. "We see no evidence of mixing 30,000 to 40,000 years ago in Europe," Rubin said. "We don't exclude it, but from the data that we have, we have no evidence that pages were ripped from one genome and put in the other."

Ruling out contamination

One of the biggest challenges in sequencing Neanderthal DNA is finding a bone sample that hasn't been too contaminated by human handling. Fortunately, the femur fragment used in the studies was relatively small and uninteresting, causing it to be largely overlooked.

The femur "was thrown in a big box of uninformative bones and not handled very much," said Svante Paabo of the Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology in Germany, leader of the other sequencing project. "Whereas more interesting bones — where you can study the muscle attachment and the morphology of Neanderthals — had been extensively cleaned and handled and thus tend to be much more contaminated."

The researchers also relied on other clues, such as chemical damage unique to ancient DNA, to help verify that the genetic material was indeed Neanderthal. "One of the crucial things is that we feel confident that the DNA we have, which we're calling Neanderthal, is truly Neanderthal," Rubin said.

New advances

The successes of the two teams' sequencing projects were made possible by recent advances in DNA sequencing technology, which now allow scientists to sequence DNA more than 100 times faster than in the past.

Paabo's team recovered more than a million Neanderthal base pairs using a new automated technique called "pyrosequencing." In this process, DNA fragments are attached to tiny artificial beads, sequenced, and then matched to similar sections on human chromosomes.

Rubin's team employed "metagenomics," which involves integrating short fragments of extracted Neanderthal DNA into the genomes of bacteria. The Neanderthal DNA gets amplified as the bacteria divide, and then scientists pluck out human-matching bases using "probes" made with snippets of human DNA.

The researchers say their achievements mark the "dawn of Neanderthal genomics," and they estimate that further advances in DNA sequencing technology could allow the completion of a very rough draft of the entire Neanderthal genome within two years.

"There's no question that we're going to have a Neanderthal genome, and likely, we're going to have several Neanderthal genomes," Rubin said. The team hopes to extract and sequence DNA from the bones of other individuals and to complete several drafts of the Neanderthal genome.

Clues to our past

A complete Neanderthal genome would help scientists identify the genetic changes in our own genome that set us apart from other hominids.

The comparison between recently sequenced chimpanzee genomes and ours is already shedding light on the evolutionary changes our ancestors went through to make them less ape-like. But because chimps and humans began diverging some 6.5 million years ago, examination of their genome cannot reveal what happened in the final stretches of our own evolution.

"Humans went through several stages of evolution in the last 400,000 years," said study co-author Jonathan Pritchard of the University of Chicago. "If we can compare humans’ and Neanderthals’ genomes, then we can possibly identify what the key genetic changes were during that final stage of human evolution."

A completed genome will also reveal new insights about Neanderthals, who disappeared mysteriously about 30,000 years ago.

"In having the Neanderthal genome sequence ...we're going to learn about the biology, learn about things that we could never learn from the bones and the artifacts that we have," Rubin said.

The results of Rubin's team are detailed in Thursday's issue of the journal Nature; Paabo's team's results are detailed in Friday's issue of the journal Science.

Fuente: LiveScience.com / MSNBC.com, 15 de noviembre de 2006
Enlace: http://www.msnbc.msn.com/id/15732243/

Artículos relacionados:

http://www.pnas.org/cgi/content/full/97/13/7663

http://www.pnas.org/cgi/content/full/96/22/12281

http://www.americanscientist.org/template/AssetDetail
/assetid/28338/page/1;jsessionid=aaa5LVF0

El útero de piedra de Nenkovo (Bulgaria)

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Esta asombrosa estructura relacionada con antiguos ritos de fertilidad y fecundidad así como con la renovación anual de los ciclos de la Naturaleza fue descubierta y documentada en abril de 2001. Está situada en lo alto de la montaña en una zona agreste y montañosa sobre el Borovitsa Chalet, a unas 14 millas de Kurdzhali, en Bulgaria. No lejos de allí están los grandes complejos rocosos de nichos tracios de Rhodope oriental.

Esta cueva confirma que las teorías de Maria Gimbutas sobre la existencia de una Gran Diosa Madre neolítica no estaban muy descaminadas. Que la matriz de la Madre-Tierra era una fuente de poder, de renovación cíclica. Y que los cultos de fertilidad y las ceremonias de iniciación sexual se llevaban a cabo en estos sitios especiales, en lugares agrestes, en los que hombres y mujeres llevaban a cabo cada primavera los ritos de renovación de la vida, protegidos y auspiciados por la Gran Diosa Madre.

Una gran sorpresa aguarda al visitante, puesto que la entrada de la cueva es exactamente la entrada de de una vagina. Y se adentra en la cueva unos 65 pies.

Pero los expertos que han analizado el relieve están de acuerdo en considerar que el relieve natural cárstico correspondía solamente a unos 48 pies, siendo lo demás obra excavado artificialmente. Indudablemente, unas manos humanas continuaron la obra del agua que excavó el lugar durante milenios. Al final de la cueva, un altar excavado en la roca simboliza el útero mismo.

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Fig.1. El macizo de la cueva, villa de Nenkovo, Kurdzhali

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Fig.2. El Útero de Roca, Nenkovo, Kurdzhal, Bulgaria. Foto Chavdar Stoychev

La sorpresa real, sin embargo, tiene lugar al mediodía: cuando el sol se acerca a su punto más alto en el cielo, su luz penetra dentro de la cueva por una abertura especial de la roca y proyecta una perfecta y reconocible forma de falo de luz sobre el suelo.

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Fig.3. El falo solar acercándose al altar-útero dentro de la cueva. Villa de Nenkovo, Kurdzhali. Foto Chavdar Stoychev

Cuando al sol se alza más, y la luz se extiende por el interior de la cueva, el falo se alarga y llega al altar que simboliza el útero. Solamente durante algunos meses del año, enero y febrero, cuando el sol está bajo en el horizonte, el rayo de luz fálico tiene la longitud suficiente para llegar al altar y fecundar simbólicamente el útero. No cabe duda de que esta es la cueva-matriz de cuya existencia quedan recuerdos en antiguos mitos. Este fue el lugar donde los ritos órficos alcanzaron su clímax. También en la isla de Samotracia, en la costa tracia, en el Egeo, en un templo órfico, según los autores antiguos, jóvenes solteros eran iniciados en cultos sexuales (abitikos) con jóvenes mujeres tracias.

El significado de estas orgías es arquetípico. Según la tradición indoeuropea, el rey muere cíclicamente y renace de acuerdo con un ciclo cósmico anual. Para esta renovación, debe subir la montaña y llevar a cabo sacrificios de animales o una víctima humana así como llevar a cabo una unión sexual con la Diosa -Madre con lo que vuelve a renacer. Este es el antiguo mito del Hijo-Amante, nacido de la Diosa-Madre, que retorna a su útero en el momento de la cópula.

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Fig.4. Vista desde dentro de la cueva de la Matriz o Útero de Piedra, Nenkovo, Kurdzhali. Foto Chavdar Stoychev

Numerosos detalles de los extinguidos ritos órficos parecen sobrevivir en las montañas de Strandzha. Así, santa Marina vivía en una cueva en la que había un curso de agua. La imaginación popular suponía que era una corriente fecundante masculina que corría por la cueva-matriz. La misma Marina se creía que había sido concebida después de que su madre implorase al Sol. Una vez al año, jóvenes solteros y jóvenes doncellas se reúnen en las cuevas locales para tomar parte en el sacramento de la concepción. El paralelo con el relato de Herodoto es obvio. Este autor es el que se refería a los ritos sexuales que se llevaban a cabo en la cueva del templo de Samotracia. El mismo ritual tenía lugar en el antiguo templo órfico de Delfos y pasajes de Las Bacantes de Eurípides así parecen señalarlo: la orgías dionisíacas tenían lugar en las oozy, cuevas con aguas en las que se suponía que había sido educado Dionysos. El río Perpereshka tomas sus aguas de la proximidad de esta cueva sagrada y Perperikon, célebre lugar de culto de Dionysos está solo a unas doce millas.

Dra. Ana Mº. Vázquez Hoys .UNED, Madrid


(2) The Rock Womb at Nenkovo [East Rhodopa Mountain]

This amazing structure was discovered and documented in April 2001. It is high in the mountain, in a wild, rocky area above the Borovitsa Chalet, some 14 miles from Kurdzali. Not far away is the largest complex of Thracian rock niches in the Eastern Rhodope.

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A surprise awaits the visitor at the very entrance as one realises that it is shaped like the opening to a vagina. It leads into a 65 ft cave, and expert analysis has shown that the original karstic cavern had only been 48 ft deep. Undoubtedly, a human hand shaped it into a place of conception constantly washed by water seeping through the walls. At the deep far end of the cave, a carved altar symbolises the womb itself. The real surprise, however, comes at midday: as the sun approaches its highest point in the sky, its light seeps into the cave through a special opening in the ceiling and projects a perfectly recognisable representation of a phallus onto the floor. As the sun progresses further, and the light slants across the interior of the cave, the phallus grows longer, reaching out to the womb altar. Only during some months of the year, however, January and February, when the sun is lowest on the horizon, the phallus becomes long enough to reach the altar and symbolically fecundate the womb.

There can be no doubt that this is the rock womb whose existence had been suggested on the basis of the fragmentary evidence found in ancient records. This was the place where the Orphic rite reached its climax. It was in such an Orphic temple on the island of Samothrace (modern Greek Samothraki) in the Aegean Sea off the Thracian coast that, according to the ancient authors, unmarried men who were initiated in the cult (the abitikos) performed sexual rituals with young Thracian women.

The meaning of these orgies is archetypal. According to the Indo-Iranian tradition, the King died and was reborn again as a manifestation of the natural cosmic cycle. To do this, he had to climb high in the mountain and slaughter a sacrificial animal or another human, enacting his own death. He then entered into symbolic matrimony with the Mother Goddess, fecundated her and was thereby reborn. This is the ancient myth of the Lover Son, born by the Mother Goddess, who returns to her womb by the act of copulation.

Many details of the extinct Orphic rite apparently survived in the rather fantastic beliefs of some remote communities in the Strandzha Mountain. According to them, St. Marina lived in a cave with a stream pouring into it, which popular imagination likened to male fecundating fluid pouring into a womb. Marina was herself conceived after her mother had prayed to the Sun. Once a year, young unmarried men and women gather in the local caves to take part in the sacrament of conception. The parallel with Herodotus’ account is obvious. (It was he who denounced the sexual wantonness of the Thracian ritual in the cave temple on Samothrace.)

The same ritual was performed in the early Orphic temple at Delphi. Passages in Euripides’ Bakchai are even more to the point: the Dionysian orgies took place in the oozy, watery caves where Dionysus had reputedly been raised. The river Perpereshka takes its source from the vicinity of the Rock Womb. Perperikon is some 12 miles downstream. One place of worship precedes the other topologically; it must have informed it spiritually as well.

Fuente: http://www.perperikon.bg/home.php?cp=25

Hallazgo en homínido hace tambalear teoría sobre extinción

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The most famous Paranthropus robustus skull, found in the Swartkrans fossil field in South Africa. Science magazine

Descifran la alimentación de la especie paranthropus robustus, un antepasado directo del hombre moderno y que caminó erecto hace más de un millón de años

Un homínido que camino erecto y que vivió lado a lado con los antepasados directos de los seres humanos modernos hace mas de un millón de años tenía una dieta mucho mas diversa de lo que se creyó alguna vez, borrando la noción de que fue conducido a la extinción por sus hábitos estrictos en su dieta en un continente africano sumergido en una gran sequía, de acuerdo con la Universidad de Colorado en Boulder.

El nuevo estudio demuestra que el paranthropus robustus, del que se pensó alguna vez como una "máquina de masticación" y que se especializaba en vegetación resistente, de baja calidad, en su lugar tenía una dieta variada que se extendía desde las frutas, nueces hierbas, semillas y quizás incluso animales, dijo el antropólogo Matt Sponheimer.

Las conclusiones surgieron de las pruebas que existían sobre su extinción hace más de 1 millón de años ligadas a su dieta.

Paranthropus era parte de una línea de parientes cercanos de los humanos conocidos como australopitecinos, que incluye al famoso fósil etiope Lucy que vivió sobre hace 3 millones de años.

Muchos antropólogos miran a Lucy como la matriarca de los seres humanos modernos. "Una línea de los hijos de Lucy condujo en última instancia a los seres humanos modernos, mientras que otra a un callejón evolutivo sin salida.

Puesto que ahora hemos demostrado que Paranthropus era flexible en sus hábitos, en comer en intervalos cortos y largos, necesitamos probablemente mirar otras diferencias biológicas, culturales o sociales para explicar su extinción", señala Sponheimer en un articulo que aparece en la revista Science.

Hace aproximadamente 2.5 millones de años, se cree que los australopitecinos se separaron del género homo, el cuál produjo al homo sapiens moderno y al género Paranthropus.

Primo lejano

El paranthropus parado media cerca de 1.30 metros de alto y pesaba probablemente menos de 45 kilos; la estructura de su pelvis y de las piernas indican que era bípedo.

Aunque la proporción cerebro-cuerpo en el paranthropus robustus es levemente más grande que el de los chimpancés, no era un gigante mental, afirma Sponheimer.

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A Paranthropus robustus molar, of the sort analyzed to reveal diet. Science magazine

Los investigadores utilizaron una técnica llamada ablación del láser para examinar los dientes a partir de cuatro individuos recolectados del sitio Swartkrans en Sudáfrica, que contienen isótopos de carbono absorbidos desde los alimentos durante el transcurso de la vida del homínido.

Los árboles, arbustos y arbustos de monte producen un tipo diferente de isótopos de carbono que las hierbas y almendras; el equipo pudo determinar que el paranthropus a menudo alteraba dramáticamente su dieta, en períodos que se extendían desde meses a años.

"Éste es el primer estudio que pinta un retrato de un homínido muy antiguo comiendo a su manera a través de un paisaje variado," dijo Sponheimer.

"Ninguno de los implicados en el estudio del paranthropus soñamos que hubiera tenido una dieta tan variada en el transcurso de miles de años, mucho menos apenas en algunos meses".

Sponheimer especula que algunos individuos paranthropus se movían hacia adelante y hacia atrás entre las áreas de bosques ricas en frutas y la sabana, un paisaje de prados, quizás a lo largo de canales ricos en nueces.

Extinción homínida

Puesto que también hay evidencia de variaciones año tras año de la dieta en los dientes, el equipo especuló que los movimientos de los paranthropus pudieron haber estado relacionado en un cierto grado de variabilidad de la precipitación, ligada al alimento, incluyendo el inicio de las sequías que pudieron hacer que los individuos consumieran alimentos no preferidos normalmente.

"Hemos podido ver como nunca antes el cambio dietético dentro del curso de la vida de un solo individuo. Es como tener una película corriendo meses y años en vez de apenas tener una imagen fija".

Swartkrans es un renombrado sitio homínido temprano; es una cueva que contiene restos de pranthrropus robustus y miembros tempranos del género homo.

La cueva posee un gran interés para los arqueólogos porque contiene herramientas de hueso y de piedra usadas por homínidos primitivos, incluyendo palillos de hueso que se cree utilizaban para cavar y obtener termitas o tubérculos, así como por haber dado una de las pruebas más antiguas conocidas sobre el uso del fuego.

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El sitio contiene huesos de animales quemados a temperaturas constantes con fuegos controlados. Mientras que los antropólogos son conscientes de que la dieta variada de especies tempranas homo, incluyendo carnes y una amplia variedad de especies de planta, ayudó a propulsar la línea en una exitosa carrera en la Tierra que continúa hoy, la noción de que una dieta excesivamente especializada condenó a los paranthropus a la extinción en un ambiente que cambiaba se ha puesto ahora en duda.

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An artist's impression of a Paranthropus troop on the savanna. Walter Voigt

¿Qué condujo en última instancia al extremo de la línea a los paranthropus? Podría haber sido una competencia directa con el género homo, el que se convertía rápidamente en un experto en tecnología del hueso y de la piedra, o bien pudo ser una variedad de otras causas, incluyendo una tasa reproductiva más lenta para los paranthropus que para los homo.

"Una cosa que creo es que necesitamos repensar seriamente la razón detrás del final de los paranthropus," dijo Sponheimer. "Esto no está bien o no está bien, por lo que el misterio podría no ser resuelto pronto," dijo.

Fuente: Andrés Eloy Martínez Rojas / El Universal.com.mx, México. 11 de noviembre de 2006
Enlace: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/35915.html


(2) Varied diet of early hominid casts doubt on extinction theory, says Colorado U study

Contact: Matt Sponheimer
msponheimer@yahoo.com
303-898-5307
University of Colorado at Boulder

An upright hominid that lived side by side with direct ancestors of modern humans more than a million years ago had a far more diverse diet than once believed, clouding the notion that it was driven to extinction by its picky eating habits as the African continent dried, says a new University of Colorado at Boulder study.

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Caption: Paranthropus robustus skull from Swartkrans Cave, South Africa.
Credit: Image courtesy Darryl DeRuiter, Texas A&M University

The new study shows that Paranthropus robustus, once thought to be a "chewing machine" specializing in tough, low-quality vegetation, instead had a diverse diet ranging from fruits and nuts to sedges, grasses, seeds and perhaps even animals, said CU-Boulder anthropology Assistant Professor Matt Sponheimer. The findings cast doubt on the idea that its extinction more than 1 million years ago was linked to its diet, he said.

Paranthropus was part of a line of close human relatives known as australopithecines that includes the famous Ethiopian fossil Lucy that lived over 3 million years ago. Lucy is regarded by many anthropologists as the matriarch of modern humans.

"One line of Lucy's children ultimately led to modern humans while the other was an evolutionary dead end," he said. "Since we have now shown Paranthropus was flexible in its eating habits over both short and long intervals, we probably need to look to other biological, cultural or social differences to explain its ultimate fate."

A paper on the subject appears in the Nov. 10 issue of Science. Co-authors include the University of Utah's Benjamin Passey and Thure Cerling, Texas A&M University's Darryl de Ruiter, Ohio State University's Debbie Guatelli-Steinberg and Julia Lee-Thorp of the University of Bradford in Bradford, England.

Roughly 2.5 million years ago, the australopithecines are thought to have split into the genus Homo -- which produced modern Homo sapiens -- and the genus Paranthropus, Sponheimer said. Paranthropus stood about four feet tall and probably weighed less than 100 pounds, and its pelvis and leg structure indicate it was bipedal. Although the brain to body-size ratio in Paranthropus robustus is slightly larger than that of chimpanzees, "Paranthropus was not a mental giant," Sponheimer said.

The researchers used a technique called laser ablation to examine teeth from four individuals collected from the Swartkrans site in South Africa which contain isotopes of carbon absorbed from food during each hominid's lifetime. Since trees, shrubs and bushes produce a different carbon isotope signal than grasses and sedges, the team was able to determine that Paranthropus was often dramatically altering its diet over periods ranging from months to years.

"This is the first study to paint a portrait of an early hominid eating its way across a varied landscape," Sponheimer said. "None of us involved in the study dreamed Paranthropus would have had such a variable diet over thousands of years, much less in just a few months time."

Sponheimer speculated some Paranthropus individuals were moving back and forth between forested areas rich in fruits to a savanna and grassland landscape, perhaps along sedge-rich waterways. Since there also is evidence of year-to-year diet variation in the teeth, the team speculated the movements of Paranthropus may have been based to some degree on rainfall-related food variability, including the onset of droughts which can cause individuals to consume foods not normally preferred.

"We've never before been able to see dietary change within a single individual's lifetime," Sponheimer said. "It's like having a motion picture running over months and years instead of just having one still image."

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Swartkrans is a renowned early hominid cave site containing remains of both Paranthropus robustus and early members of the genus Homo, he said. The cave is of high interest to archaeologists because it contains both bone and stone tools used by early hominids -- including bone digging sticks thought to have been used to obtain termites or tubers -- as well as one of the earliest known records of fire. The site contains animal bones burned at temperatures consistent with controlled fires.

While anthropologists are confident that the varied diet of early homo species -- including meats and a wide variety of plant species -- helped to propel the line into a successful run on Earth that continues today, the notion that an overly specialized diet doomed Paranthropus to extinction in a changing environment is now in doubt, he said.

So what ultimately led to the end of the line for Paranthropus? It could well have been direct competition with Homo -- which was becoming skilled in extensive bone and stone technology -- or it could have been a variety of other issues, including a slower reproductive rate for Paranthropus than for Homo, he said.

"One thing I do believe is that we need to seriously re-think the reason behind the ultimate fate of Paranthropus," said Sponheimer. "This 'who done it' or 'what done it' mystery is not likely to be resolved any time soon."

The study was funded by the National Science Foundation, the National Research Foundation in South Africa and the University of Colorado at Boulder Dean's Fund.

Contact: Jim Scott, (303) 492-3114

Fuente: EurekAlert!, 9 de noviembre dem2006
Enlace: http://www.eurekalert.org/pub_
releases/2006-11/uoca-vdo110606.php

El Hombre de Neandertal vivió en Gibraltar hasta hace 24.000 años

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Foto: Entrada de la gran cueva de Gorham’s, vista desde el mar

Científicos del grupo de investigación ‘Geomorfología Ambiental y Recursos Hídricos’ de la Universidad de Huelva demuestran que los neandertales se extinguieron hace 24.000 años y que Gibraltar fue uno de los últimos lugares que habitaron.

Investigadores del Departamento de Geodinámica y Paleontología de la Universidad de Huelva, dirigidos por el Catedrático Joaquín Rodríguez Vidal, profesor del Área de Geodinámica Externa, han participado en un proyecto europeo INTERREG denominado PalaeoMed. El estudio ha estado coliderado por el Museo de Gibraltar, el Museo de El Puerto de Santa María, en Cádiz, el Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad de Huelva.

Las investigaciones desarrolladas por este grupo de científicos apuntan que el hombre de Neandertal desapareció de la Tierra hace 24.000 años y no 35.000, como indicaban las últimas dataciones. Incluso, como asegura el responsable de la investigación, Rodríguez Vidal, “esta fecha podría rebajarse hasta los 21.000 años”. Además se ha demostrado que el último hábitat que esta especie de homínido ocupó fue el Sur de la Península Ibérica, lugar que los científicos han denominado ‘refugio climático’. Estas conclusiones han sido publicadas en la prestigiosa revista científica Nature.

Estos hallazgos han sido resultado de excavaciones realizadas en Gorham’s Cave, un yacimiento situado en una cueva gibraltareña, donde ya se investigaba desde el año 1995. Los expertos de la Onubense han conseguido tener la secuencia más completa del mundo de un yacimiento arqueológico donde vivieron los Neandertales más tardíos. Ya desde el año 1950 se realizaban estas excavaciones por parte de científicos ingleses, que fueron los primeros en descubrir la existencia de industria musteriense, el complejo industrial del Paleolítico Medio, es decir, materiales elaborados por los neandertales. En 1994, los españoles se incorporaron a las investigaciones en esta cueva como colaboradores, y más tarde lo harían como coordinadores.

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En Gorham’s Cave los científicos han encontrado útiles humanos que empleaba esta especie, además de restos de fauna y flora, lo que ha permitido reconstruir una historia de decenas de miles de años para así conocer cómo vivían los neandertales en los últimos años de su existencia. Por otra parte, Joaquín Rodríguez Vidal confía en poder encontrar restos humanos próximamente, lo que proporcionaría mayor información sobre el comportamiento de este homínido. “Confiamos en que, en excavaciones futuras, encontraremos restos humanos. Para ello vamos a tratar de volver a redirigir la investigación”, concluye.

Refugio climático

Los investigadores han denominado ‘refugio climático’ al sur de la Península Ibérica, ya que la Europa de entonces se encontraba en un periodo glaciar, y el clima del sur de Andalucía era típicamente mediterráneo. Esto aumentó el tiempo de permanencia en la Tierra del Neandertal, puesto que esta especie se adaptaba muy mal al frío a diferencia del hombre moderno.

“El refugio de los neandertales era algo muy similar a lo que es hoy día Doñana”, señala Joaquín Rodríguez, “pero con la única diferencia de que existía por entonces una llanura costera, donde habitaban los mismos animales y vegetales que en la actualidad”.

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Foto: Industria lítica musteriense encontrada en las excavaciones

También hay que decir que el medio era muy favorable para cualquier especie, ya que era rico en recursos, lo cual permitió que las dos especies de homínidos, el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens pudieran convivir de manera pacífica, sin competencia, es decir con cierto ‘respeto’, sin invadir los territorios donde vivían. “Estas especies se conocían perfectamente y convivían en respeto. Cada una poseía un territorio y no invadían el contrario”, afirma el responsable del grupo.

Todo esto, por lo tanto, ha roto una serie de paradigmas, como por ejemplo, el de lucha y extinción, que aunque científicamente no estaba demostrado sí se creía en él. Otro de los paradigmas es que los neandertales se consideraban exclusivamente carnívoros. Sin embargo, este estudio ha permitido comprobar que consumían todo tipo de alimentos vegetales, animales, etc.; es decir, eran unos buenos cazadores y recolectores.

Causas de su extinción

El siguiente paso será contribuir al esclarecimiento de las causas que llevaron a la extinción del hombre de Neandertal. Se descarta que la especie desapareciera por motivos de competencia y lucha con el hombre moderno, así como por el medio.

Una de las posibles causas que el grupo de científicos baraja es una mezcla entre ‘cambio ambiental y agotamiento genético’, “un ejemplo cercano es lo que ocurre actualmente con algunas especies en vías de extinción”, afirma el profesor Rodríguez. “Las poblaciones serían poco numerosas, estarían formadas por escasos individuos y tal vez, bastante aisladas unas de otras, por lo que su reproducción se vería seriamente dificultada, así como sus posibilidades de supervivencia”.

Más información

Joaquín Rodríguez Vidal
Departamento de Geodinámica y Paleontología
Facultad de Ciencias Experimentales
Universidad de Huelva

Email: jrvidal@uhu.es

Fuente: A. Isabel Varela / Andalucía Investiga, 13 de octubre de 2006
Enlace: http://www.andaluciainvestiga.com/
espanol/noticias/10/neandertal_3630.asp


Enlaces relacionados:

POSIBLE ORIGEN DEL MUSTERIENSE EN EL NORTE DE ÁFRICA

Gibraltar Museum:
http://www.gib.gi/museum/caves%20project%202003.8.htm


(2) Ancient man’s last stand in a refuge on the Rock

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By Mark Henderson, Science Editor

The last known refuge of the Neanderthals before they were driven to extinction by Modern Man and climate change has been traced to a cave in Gibraltar.

New excavations at Gorham’s Cave, in the British territory, have suggested that Neanderthal Man was still living there thousands of years after the species was thought to have died out.

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Foto: Under pressure from advancing homo sapiens, Neanderthals found final refuge in present-day Spain and Gibraltar. DER SPIEGEL

Stone tools of Neanderthal design unearthed at the site have been dated to just 28,000 years ago, and may have been made as recently as 24,000 years ago, scientists said yesterday. This indicates that the human relatives survived in Europe for much longer than is generally thought: though dating evidence is disputed, most researchers agree that the most recent Neanderthal fossils and artefacts are at least 30,000 years old.

As modern Homo sapiens is known to have been present in southern Spain at least 32,000 years ago, and had reached other parts of Europe 36,000 years ago, the research shows that the two species must have lived alongside one another for several millennia. Previous evidence suggested that the Neanderthals survived only until between 30,000 and 33,000 years ago, allowing for little coexistence.

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Foto: The timeline of human evolution is long and controversial, with significant gaps. Experts do not agree on many of the start and end points of va. (*** All About Evolution and Intelligent Design)

This could shed important light on the unresolved question of why Homo neanderthalis died out so soon after the arrival of Modern Man in Europe, after thriving in the continent for hundreds of thousands of years. The new research, published in the journal Nature, suggests that no single cause was to blame: rather, the species suffered from a cooling climate, and from competition for increasingly scarce resources with the more intelligent Homo sapiens.

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Foto: Neanderthal reconstruction with color coding for specimen identification. The brownish color is La Ferrassie 1, the green is Kebara 2, and the white is false human bone. Credit: John Wiley & Sons, Inc.

In some parts of Europe, Modern Man probably also came into direct conflict with his Neanderthal cousins, though scientists now think it unlikely that Neanderthals were the victims of a continent-wide genocide. “It looks more and more as if the demise of the Neanderthals was complex,” said Professor Chris Stringer, of the Natural History Museum, London, who contri-buted to the new study. “There isn’t a single explanation — different things happened in different regions.

“Population densities of both species were so low that they wouldn’t have encountered each other much. Where they did, there might have been conflict, but in other regions, modern humans may have killed them off without intending to, by pushing them into more marginal areas where life was less good. Then they suffered as the climate cooled.”

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Foto: Reconstructed Neanderthal skull. Credit: John Wiley & Sons, Inc.

Clive Finlayson, of the Gibraltar Museum, who led the research team, said: “As forest turned into tundra, the Neanderthal lifestyle would have become more untenable, while modern humans were better adapted. They would have become confined to smaller and smaller groups, which, as we know from tigers and pandas, are vulnerable to human influence and disease.”

A longer co-existence between the two species also makes it possible that they occasionally interbred, though this must have been infrequent because genetic evidence shows that Modern Man has no Neanderthal DNA. Even so, the latest dates for settlement at Gorham’s Cave overlap with those for the Lagar Velho child, a fossil found in Portugal that has been proposed as a Homo sapiens-Neanderthal hybrid.

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Foto: The Neanderthal skeleton, at left, is compared with a modern human skeleton. John Wiley & Sons Inc.

As it has been dated to 24,500 years ago, many scientists have cast doubt on this theory as Neanderthals were assumed to have died out by then, but the new evidence makes it possible that it was the offspring of the two human species. Neanderthal settlements have been known in Gibraltar since the 19th century, but the dig at Gorham’s Cave is the first to pin down such a late date for their survival there.

Fuente: The Times, 14 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.timesonline.co.uk/
article/0,,13509-2356606,00.html


Gibraltar, el último refugio para el hombre de Neandertal

Recientes hallazgos sugieren que nuestro "primo evolutivo": el Neanderthal, podría haber sobrevivido en el sur de la península ibérica hasta hace apenas 24.000 años.

Gibraltar, el último refugio para el hombre de Neandertal

Nuestro primo lejano, el Neandertal, podría haber sobrevivido en Europa mucho más tiempo del que se creía.

Un estudio publicado en la revista Nature señala que esta especie habría vivido en la cueva de Gorham, Gibraltar, hace 24.000 años.

Se creía que el hombre de Neandertal había desaparecido unos 35.000 años atrás, al tiempo que el hombre moderno se abría paso a través del continente.

Pero las nuevas pruebas sugieren que los Neandertales permanecieron muy al sur de Europa tras la llegada del Homo sapiens.

El equipo de investigadores cree que el Neandertal de Gibraltar pudo llegar a ser el último de su especie.

"Sin lugar a dudas, el estudio demuestra que la actual cueva de Gorham fue el último lugar del planeta donde sabemos con certeza que vivieron los neandertales," afirma el principal autor del estudio, el profesor Clive Finlayson, director de patrimonio cultural del museo de Gibraltar.

Herramientas avanzadas

A pesar de que en el pasado se mantenía que los neandertales fueron nuestros ancestros, hoy en día son considerados como una especie que dejó de evolucionar.

Entraron a formar parte de la prehistoria hace aproximadamente 230.000 años y, en su plenitud, estos rechonchos y forzudos cazadores se impusieron a lo largo de un amplio territorio que se extendía desde las islas Británicas y el oeste de la península Ibérica hasta el sur de Israel y el este de Uzbekistán.

Nuestra propia especie, el Homo sapiens, evolucionó en África y cerca de 40.000 años después de su llegada a Europa desplazó al Neandertal.

Científicos de Gran Bretaña, España, Gibraltar y Japón realizaron la prueba del Carbono 14 sobre el carbón vegetal empleado en las antiguas hogueras que fue desenterrado a gran profundidad en la cueva de Gorham, situada en Gibraltar, una montañosa península en el extremo sur de España.

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El carbón procede de las capas de tierra de la cueva donde los arqueólogos habían extraído con anterioridad ciertas herramientas de piedra creadas exclusivamente por el hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis).

Las primeras muestras de carbón datan de hace 33.000 años mientras que las más recientes son de hace 24.000 años, mucho más recientes de lo que nadie se hubiera imaginado.

Sin embargo, no hay pruebas determinantes de su existencia hace 24.000 años y por ello los investigadores solo pueden afirmar con certeza que los neandertales estuvieron en la cueva hasta hace 28.000 años.

Grandes recursos naturales

Con todo, esta fecha convierte a la cueva de Gorham en el lugar de ocupación de los neandertales más reciente que se conoce.

Los científicos creen que se trataba de un lugar privilegiado donde las partidas de caza se refugiaban del frío durante la última glaciación.

El refugio rocoso tiene buena ventilación y está relativamente bien iluminado, con una cubierta alta y abovedada destinada a que el humo del fuego encendido ascendiera desde la parte inferior de la cueva en lugar de quedarse al nivel del suelo asfixiando así a sus ocupantes.

Debido a que en aquel entonces el nivel del mar era inferior, el peñón estaba rodeado de una llanura costera en lugar de agua. Cubiertas por pantanos en algunos lugares y por dunas de arena en otros, las llanuras se convirtieron en el hábitat de numerosos y diversos animales.

El profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, afirma que el Peñón habría proporcionado un estratégico coto para el cazador neandertal: "Excelente si uno pretende controlar sus recursos y averiguar por donde aparecerá su próxima comida. En lo alto del peñón es posible que hubiera animales como íbices, y en la llanura abierta ciervos y probablemente caballos y conejos. Sabemos que se alimentaban de mariscos y hasta de tortugas, que seguramente se cocían en su propio caparazón".

Un cambio radical

El profesor Stringer cree que el emplazamiento permite comprender los motivos de la extinción del hombre de Neandertal: "Durante años la mayoría de nosotros solíamos buscar un único motivo para la desaparición de los neandertales, como que nos habíamos cruzado genéticamente, que nos habíamos impuesto o que los habíamos aniquilado". Según Stringer, "las pruebas halladas en Gibraltar refuerzan la teoría que en los últimos años ha tomado fuerza de una serie de acontecimientos complejos como la causa. El hombre moderno no apareció y el neandertal desapareció sin más".

Una de las teorías sobre la extinción del hombre de Neandertal los hacía desaparecer rápidamente a medida que el hombre moderno se extendía por Europa. El hombre moderno está bajo sospecha aunque las nuevas pruebas apuntan hacia la importante influencia del cambio climático.

Durante las anteriores glaciaciones, los neandertales sobrevivieron en reducidos grupos locales, reapareciendo cuando las condiciones mejoraban. Aunque parece que la última glaciación se caracterizó por una serie de rápidos e intensos cambios climáticos que alcanzaron su máximo exponente hace 30.000 años.

Es probable que estos cambios fueran más pronunciados en la zona más septentrional de Europa, donde se podría haber desequilibrado la balanza entre el neandertal y el hombre moderno en favor de este último.

El clima de Gibraltar sirvió de abrigo durante la mayoría de esos cambios aunque empeoró con el paso del tiempo. Los últimos datos registrados a gran profundidad del mar revelan que las temperaturas descendieron bruscamente hace unos 24.000 años, lo que pudo ocasionar condiciones de sequía en la zona y al mismo tiempo la disminución del número de presas que los neandertales podían cazar.

En declaraciones del profesor Finlayson a BBC News: "Si la población de neandertales se redujo al límite, eso fue suficiente para abocarles a su extinción".

El estudio al completo se presentará en la Conferencia de Calpe, que se celebrará del 14 al 17 de septiembre en Gibraltar.

Fuente: Paul Rincon / BBC, 13 de octubre de 2006
Enlace: http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/5343266.stm


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Letter

Nature advance online publication 13 September 2006 | doi:10.1038/nature05195; Received 12 April 2006; Accepted 25 August 2006; Published online 13 September 2006

Late survival of Neanderthals at the southernmost extreme of Europe

Clive Finlayson(1,2), Francisco Giles Pacheco(3), Joaquín Rodríguez-Vidal(4), Darren A. Fa(1), José María Gutierrez López(5), Antonio Santiago Pérez(3), Geraldine Finlayson(1), Ethel Allue(6), Javier Baena Preysler(7), Isabel Cáceres(6), José S. Carrión(8), Yolanda Fernández Jalvo(9), Christopher P. Gleed-Owen(10), Francisco J. Jimenez Espejo(11), Pilar López(12), José Antonio López Sáez(13), José Antonio Riquelme Cantal(14), Antonio Sánchez Marco(9), Francisco Giles Guzman(15), Kimberly Brown(16), Noemí Fuentes(8), Claire A. Valarino(1), Antonio Villalpando(15), Christopher B. Stringer(17), Francisca Martinez Ruiz(11) and Tatsuhiko Sakamoto(18)

The late survival of archaic hominin populations and their long contemporaneity with modern humans is now clear for southeast Asia1. In Europe the extinction of the Neanderthals, firmly associated with Mousterian technology, has received much attention, and evidence of their survival after 35 kyr bp has recently been put in doubt(2). Here we present data, based on a high-resolution record of human occupation from Gorham's Cave, Gibraltar, that establish the survival of a population of Neanderthals to 28 kyr bp. These Neanderthals survived in the southernmost point of Europe, within a particular physiographic context, and are the last currently recorded anywhere. Our results show that the Neanderthals survived in isolated refuges well after the arrival of modern humans in Europe.

1. The Gibraltar Museum, 18–20 Bomb House Lane, Gibraltar
2. Department of Social Sciences, University of Toronto at Scarborough, Toronto, Ontario M1C 1A4, Canada
3. Museo Arqueologico de El Puerto Santa María, 11500 El Puerto Santa María, Spain
4. Departamento de Geodinámica y Paleontología, Facultad de Ciencias Experimentales, Universidad de Huelva, 21071 Huelva, Spain
5. Museo Municipal, 11650 Villamartín, Spain
6. Institut Catala de Paleoecologia Humana i Evolucio Social, Area de Prehistoria, Universidad Rovira i Virgili, 43003 Tarragona, Spain
7. Departamento de Prehistoria y Arqueología, Universidad Autonoma, 28049 Madrid, Spain
8. Department of Plant Biology, Universidad de Murcia, 30100 Murcia, Spain
9. Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), 28006 Madrid, Spain
10. The Herpetological Conservation Trust, Bournemouth, Dorset BH1 4AP, UK
11. Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, CSIC-UGR, 18002 Granada, Spain
12. Department of Geography, Royal Holloway College, University of London, Egham, Surrey TW20 0EX, UK
13. Laboratorio de Arqueobotánica, Instituto de Historia (CSIC), 28014 Madrid, Spain
14. Departamento de Prehistoria y Arqueologia, Universidad de Granada, 18071 Granada, Spain
15. Area de Prehistoria, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Cádiz, 11003 Cádiz, Spain
16. Department of Biological Anthropology, University of Cambridge, Cambridge CB2 3DZ, UK
17. Department of Palaeontology, The Natural History Museum, London SW7 5BD, UK
18. Institute for Research on Earth Evolution, Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology, Yokosuka 237-0061, Japan

Correspondence to: Clive Finlayson(1,2) Correspondence and requests for materials should be addressed to C.F. (Email: jcfinlay@gibraltar.gi).

Canarias. La Gomera presenta el mayor yacimiento arqueológico hasta ahora descubierto

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El hallazgo de un panel con 105 inscripciones de la escritura líbico-bereber en una cueva de La Gomera deja constancia del mayor descubrimiento arqueológico hallado en la isla. Los expertos presentaron este hallazgo que a partir de estos momentos las investigaciones se centrarán en saber la realidad de los antiguos aborígenes de La Gomera.

El profesor universitario y arqueólogo Juan Francisco Navarro Mederos y la especialista en la lengua Líbico-bereber, Renata Springer, junto con el arqueólogo de la Unidad de Patrimonio del Cabildo de La Gomera, Juan Carlos Hernández, el presidente de la Corporación Insular, Casimiro Curbelo, el responsable del área, Juan Alonso Herrera, presentaron en rueda de prensa el hallazgo del yacimiento arqueológico ‘Las toscas del guirre”, un descubrimiento que “cambia todo el panorama arqueológico actual y transforma la visión que se tiene de los antiguos gomeros”, aseguró el presidente cabildicio.

Según Navarro Mederos, se ha encontrado un conjunto arqueológico importante en un paraje natural de la Isla que ha sido poco alterado por lo que los yacimientos hallados se conservan relativamente bien y dentro de este conjunto ha aparecido una estación de grabados rupestres que además son alfabéticos.

En total son 105 las inscripciones que han aparecido en el interior de una cueva, en un panel de 3 metros de largo por 2 de alto, que pertenecen a la lengua líbico-bereber y que sitúan a La Gomera en la que mayor número de símbolos de estas características se han encontrado en Canarias, destacando las 30 del pueblo lanzaroteño de Femés y las 50 de El Hierro.

Este descubrimiento se data aproximadamente de hace un año cuanto de forma fortuita los arqueólogos de la Unidad de Patrimonio del Cabildo encuentran un conjunto de yacimientos en el que se descubre una estación de grabados rupestres que corresponden a la escritura líbico-bereber.

Según Juan Carlos Hernández, los trabajos de investigación han sido bastante largos aunque han sido pocos ya que según se recoge en la Ley 4.99 de Patrimonio de Canarias, para realizar una investigación a fondo en un yacimiento de estas características se necesita una autorización y en estos momentos se está gestionando la misma para comenzar el trabajo de campo. Por lo pronto se ha realizado un importante registro fotográfico de todo el panel encontrado.

Los trabajos de investigación permitirán a su vez, señaló Navarro, van a permitir saber todo lo relacionado con la vida de los antiguos pobladores de La Gomera y lo bueno que de ello se desprende es que permitirá poder contextualizar culturalmente las inscripciones rupestres.

Por su parte, Renata Springer, experta en este tipo de lengua, declaró que todas las características que se han encontrado en Canarias, incluidas las de La Gomera, están presentes en algún lugar de Africa, concretamente a las que aparecen en el norte de Tunez y norte de Argelia.

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Springer manifestó que estos estudios servirán para ampliar todo lo que ya se conoce de esta escritura que dejó de utilizarse en el siglo V después de Cristo aunque en Canarias se tiene constancia de que fue hasta el siglo VIII, lo cual indica que al menos en el Archipiélago se vino utilizando durante tres siglos, “y eso es bastante teniendo en cuenta el número de población”, apostilló.

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El presidente del Cabildo señaló a su vez que en estos momentos la Corporación está realizando las gestiones precisas para adquirir la zona y así poder proteger el yacimiento así como sentando las bases y protegiendo el lugar para su futura declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).

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Fuente: Concha Francia Lozano / Canarias24horas.com, 29 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.canarias24horas.com/index.php?
option=com_content&task=view&id=11708&Itemid=21

*** Hallan en Libia inscripciones casi idénticas a las que hay en yacimientos canarios

Escrito Líbico-Bereber en La Gomera

En este mismo medio periodístico, Gaceta de Canarias-El Mundo, desde San Sebastián de La Gomera en noticia del pasado sábado con amplio título y a tres columnas de última página, leemos que hallan en la isla colombina el mayor texto líbico bereber de Canarias aparecido en las paredes de una pequeña cueva. El presidente cabildicio y rector institucional gomero D Casimiro Curbelo califica este descubrimiento como “crucial para las investigaciones de las sociedades prehistóricas”, evidentemente avalado por el dictamen del profesor de Prehistoria de la Universidad de La Laguna el Dr. Francisco Navarro Mederos quién aclaró que las inscripciones rupestres encontradas se incluyen dentro de un conjunto arqueológico “relativamente bien conservado” en un paraje natural “muy poco modificado” y que se espera hallar nuevas estaciones que corroboran la relación cultural entre Canarias y Norte de África (actual Libia), ya demostrado en los jeroglíficos de El Julán (Hierro)

Se ha de partir de la teoría ya expuesta por la que el Sahara próximo (actualmente desierto arenoso) estuvo ampliamente poblado en otra épocas, aspectos deducidos por estudios cronológicos en polinización, flora o fauna para épocas relativamente recientes en cronología histórica de la Humanidad (1000-2000 años AC). Poblamiento éste considerado en función paralela con variadas micro oscilaciones climáticas que tuvieron lugar en dicho periodo y que el investigador francés J Hugot ha estudiado meticulosamente en un capítulo de Historia de África editada por la UNESCO (recomendado a estudiosos en esta materia).

Aquellos desplazamientos poblacionales eran más intensos a medida que el clima se tornaba más seco y cálido con disminución de precipitaciones que agotaban fuentes, ríos, lagos y que, consecuentemente, obligaba al hombre de por sí trashumante a emigrar hacia regiones periféricas más idóneos para la siempre difícil subsistencia en aquellas precarias épocas. Las cosas atlánticas frente a Canarias sería uno de sus asentamientos preferidos.

Por todo ello no ha de extrañarnos la identificación, ampliamente constatable en lo humano, entre culturas de sustrato similar en todo el norte de África, pero extensible a las Islas Canarias para diferentes épocas. Las industrias líticas, en hueso, la cerámica, y especialmente en grabados de arte rupestre o pintaderas, que contextualmente nos demuestran un paralelismo cultural común.

Los grabados de El Julán, al sur-oeste de la vecina isla de El Hierro, se hallan inscritos en soporte de basalto volcánico, escorias de lava (sitos Frontera al sur de la misma) sobre terrenos de pastoreo con gran inclinación de montaña hasta el Mar de Las Calmas. El descubridor de estos jeroglíficos, el presbítero Padrón hacia el año 1875, los consideró como caracteres de extraña apariencia, agrupados en dos o más, y que refutó como “signos primitivos (escriturales o numéricos) de una época remota”. Aparecen inscripciones alfabéticas, líbicas – que a su vez se encuentran en otros lugares de la misma isla- y sobre todo grabados domésticos compuestos por círculos aislados partidos por uno o más diámetros tangentes, trazos sinuosos en herraduras, así como la característica espiral de carácter casi genérico en todas las islas (en concomitancia tal vez con otras aparecidas en Bretaña o Irlanda).

Múltiples han sido las interpretaciones en torno a tales grabados, pero todos son coincidentes con el “emparentamiento” norteafricano, de similar estructura con los signos aparecidos en lugares tan distantes como las estaciones de Hagaar y Tibesti en el mismo centro del desierto sahariano. La Sociedad Geográfica de Madrid en 1877 o nuestro Sabino Berthelot consideran posible su pertenencia al mismo tipo de escritura libio-bereber y relaciona estos grabados con los aparecidos en distintas zonas del Norte de África. Otros investigadores, Ripoche, Grau Bassas o Faidherbe, Millares Torres (sin menospreciar la aseveración hoy menos considerada , de Rene Vernau por su misticismo rebasado por la ciencia), consideran las citadas grabaciones como originarias de las costas de Líbia y sus autores hábiles navegantes aventureros en nuestras costas canarias. Wölfel y sus seguidores los llevan a culturas cretenses y paleo numídicas (3-4 mil años a.C.). Esto nunca es descartable, puesto que la navegación a vela era algo habitual en el Mediterráneo desde 4 mil AC. Sin embargo, todas las teorías coinciden que su procedencia originaria es norteafricana y en obligada relación con el Mediterráneo cuna de la cultura universal.

Pero “el colmo” de la interpretación aislada, posiblemente politizada o interesada, corresponde a Hernández Rubio Cisneros (ya desaparecido) que en uno de sus libros sostiene que “los petroglíficos canarios en general son objeto de mucho teatro”, dudando incluso que sean grabados líbicos y de origen norteafricano, para añadir que “pudieran haber sido realizados por cualquiera que vagara por aquellas rocas (refiriéndose a los de El Julán) y se aburriera solemnemente, bien en tiempo prehistórico como histórico…”, lamentable deducción a nuestro entender que sí es capaz de aburrir a cualquier entendido en esta materia. Si nos atenemos a ello conduciría a otra lamentable conclusión como es considerar los grabados milenarios de La Palma, Bretaña, Irlanda o Escocia (espirales con un formato común), e inclusive los hititas o egipcios como obras de pastores aburridos y no de artistas despistados pero sí creadores de arte, que el ser humano lleva implícito desde que tuvo raciocionio.

En otra estación, la de Zonzamas (Lanzarote), los grabados aparecen en soporte de rocas fonolíticas (o en bloques de basaltos sueltos) y su contexto arqueológico se halla claramente definido por la presencia de otras formaciones de sustrato como las queseras y poblados de superficie, según nos dice la Dra. Arco Aguilar o el Dr. Jiménez Gómez, ambos de la ULL. Aparecen dos técnicas para ejecutar el grabado: el picado y la incisión que pueden o no coexistir en el mismo yacimiento con motivos diversos. Así aparecen con caracteres líbico beréberes en Peña de Juan del Hierro o Luis Cabrera que pueden ser considerados pleno – históricos o pompeyanos de escritura latina (propios del castellano antiguo), según A. Betancort, con trazos rectilíneos aislados o formando combinaciones asimétricamente cruciformes, o combinados con motivos curvilíneos que aparecen con carácter general en todas las Islas del Archipiélago.

Todo lo que antecede, ya definido en varios tratados al respecto, nos conduce a pensar que el trasiego entre África y Canarias (o hacia la península Ibérica a través del estrecho brazo de mar que es Gibraltar), no tiene lugar ahora (con o sin cayucos), sino que data de épocas remotísimas que podrían supera los cien mil años pero que no existen (hasta ahora) elementos probatorios concluyentes, a decir de los expertos, aspecto que no discutimos por no ser de nuestra especialidad.

Fuente: Miguel Leal Cruz / Cuba Nuestra, 4 de octubre de 2006
Enlace: http://www.cubanuestra.nu/web/article.asp?artID=5429

Navarro Mederos reconoce que La Gomera tiene un potencial arqueológico superior al resto de las Islas

(La Gomera - Canarias).- La Gomera posee, en estos momentos, un potencial arqueológico superior al resto de las Islas del Archipiélago canario. Así lo puso de manifiesto el doctor en Arqueología y profesor de la Universidad de La Laguna Juan Francisco Navarro Medros, quien valoró el último hallazgo encontrado en la Isla, es decir el mayor texto líbico bereber descubierto en nuestra Comunidad Autónoma denominado el yacimiento "Las Toscas del Guirre". Navarro señaló la "cantidad llamativa de signos, concretamente 105 grabados del alfabeto líbico bereber, e hizo hincapié en la "importancia de proteger el hallazgo ya que la piedra se está degenerando". Estas declaraciones las formuló Navarro Mederos en la noche de ayer miércoles, 11 de octubre, en el Salón de Plenos del Cabildo de La Gomera, donde se dio a conocer a los ciudadanos de la Isla este importante descubrimiento que aumenta aún más el valor del mayor texto líbico bereber de Canarias descubierto en La Gomera. Con esta conferencia informativa se pretendió acercar a la población insular los tesoros rupestres de la Isla. En este sentido, el arqueólogo de la Unidad de Patrimonio de la corporación insular, Juan Carlos Hernández destacó que las inscripciones forman parte de un entorno único aún por investigar.

Navarro Mederos indicó, igualmente, que La Gomera desde hace diez años ha dado un "avance considerable" en el conocimiento de la arqueología. Además, indicó que la Isla posee grabados rupestres "bien conservados" debido, principalmente, a la "orografía abrupta que dificulta al acceso y a la buena conservación del territorio que no ha sido excesivamente devorado por las vías de comunicación, contrariamente a otras Islas".

Por su parte, Renata Springuer, profesora de Filología de la Universidad de La Laguna y especialista en escritura líbico bereber en Canarias hizo una introducción detallada de la historia de estos signos en otras regiones africanas.

Juan Carlos Hernández, que formuló con detalle la descripción del yacimiento sin dar a conocer la localización exacta del lugar para garantizar la conservación de los grabados, describió las características del descubrimiento y explicó que el yacimiento está alojado en otro de dimensiones mayores. Además, destacó que también encontraron en la zona pequeñas concentraciones de cuevas de enterramiento, materiales y rutas de pastoreo. Adelantó, igualmente, que el próximo año abordarán el trabajo de esta cueva, pues en la actualidad "estamos estudiando los concheros arqueológicos de La Gomera y realizamos continúas prospecciones por todo el territorio insular".

Añade que los grabados líbico bereber, localizados en un lugar bautizado como Las Toscas del Guirre cuya localización no se desvela para proteger el yacimiento, se incluyen en un enclave relativamente bien conservado y ubicado en un paraje natural muy poco modificado, de ahí la riqueza del hallazgo, que cambia todo el panorama arqueológico del Archipiélago conocido hasta el momento actual.

Se precisa, además, que en el entorno se aprecian con claridad cazoletas y otros signos de la presencia humana que hablan de la importancia que un día tuvo el lugar y, en consecuencia, tiene hoy para el estudio de las sociedades prehispánicas. Se indica también que la cueva que alberga todos estos restos tiene un fondo arenoso, que aventura la existencia de indicios arqueológicos sin descubrir.

Hace hincapié en que, en cualquier caso, los 105 grabados del alfabeto líbico bereber, por sí solos tienen una vital trascendencia, pues "se trata de un descubrimiento único, y transforma la visión que hasta ahora existía de los antiguos gomeros". La cueva es de pequeñas dimensiones, en la que el tamaño del panel es de cinco metros de largo por dos metros de alto.

Fuente: Europa Press / Gomera Verde, 13 de octubre de 2006
Enlace: http://www.gomeraverde.com/n.php?n=13306

Macedonia. Barcas de la edad de piedra 'ancladas' en desecado lago Prespa

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De las profundidades del desecado lago Prespa, al sur de Macedonia, han aflorado a la superficie embarcaciones del neolítico que, por falta de dinero para su recogida e investigación, se pierden entre la maleza.

El lago Prespa, el segundo de los tres mayores en este país balcánico -además de los de Ohrid y Dojran-, se encuentra en el extremo sur de Macedonia, lo comparten Grecia y Albania y aquí se suceden en intervalos de siglos fenómenos naturales de relleno y vaciado aunque desaguan los ríos.

Desde finales de los años sesenta del siglo pasado, está en curso el proceso de desecación que ha hecho perder hasta hoy casi un tercio de los 274 kilómetros cuadrados de superficie que el Prespa tiene en circunstancias normales.

Al evaporarse el agua salieron a la superficie vetustas barcas de asentamientos neolíticos que habían estado ocultas durante siglos en el fondo lacustre.

Algunas de estas embarcaciones halladas hace unos 30 años están expuestas en los corredores de la Casa de la Cultura de la ciudad de Resen, próxima al lago.

Los habitantes de la región han advertido en los últimos dos años a las autoridades arqueológicas de la aparición de otros objetos similares a las de estas embarcaciones, pero el Estado nada puede emprender por falta de medios.

’Se trata de barcas monolíticas de 5 metros de largo. Eso significa que fueron construidas de troncos ahuecados de un árbol raro, parecido al abeto, de hoja perenne presente también hoy en esta región’, explica a Efe, el arqueólogo de Resen, Dimitar Mucevski.

Todos provienen de la zona del pueblo de Nakolec, cuyos habitantes avisaron también la última vez, hace varios meses, de haber vuelto a encontrar partes de barcas neolíticas.

Esta tranquila aldea de unos 30 habitantes se encuentra a sólo tres o cuatro kilómetros de la frontera con Grecia y está poblada mayoritariamente por ancianos, ya que los jóvenes han emigrado durante las últimas décadas a EEUU en busca de una mejor vida.

Nakolec era antaño un pueblo muy interesante y animado. Los viejos lo llamaban la ’Venecia macedonia’. Las casitas de pescadores estaban construidas dentro del lago sobre estacas de madera, de ahí su nombre: ’na kolec’ (’sobre estacas’).

’Mi abuela me contaba cómo iban de una casa a otra en barcas y también remaban para asistir a la liturgia en la iglesia de Santo Domingo’, dijo a Efe Vera Tuxharova, de 50 años, pero, nada de eso queda, el agua se ha retirado, la gente se ha ido, las casas están en ruinas.

’Según se ha ido retirando el lago han ido apareciendo nuevas barcas de la edad de piedra. Ahí abajo apareció una, pero nadie del Estado vino’, recuerda Risto, de 34 años, uno de los pobladores que sabe mucho de la historia del pueblo.

El tiempo hizo pronto de las suyas. La gran humedad y el viento caliente del sur hicieron cubrir el desecado fondo lacustre de matorrales de hasta 4 metros de altura y de serpientes, y ya nadie recuerda dónde se encontraban los objetos por el cambio del relieve.

En la capital, Skopje, trabaja el director de la Administración para la protección del tesoro cultural de Macedonia, Pasko Kuzman, conocido arqueólogo de larga cabellera blanca que dirigió hace unos años el proyecto arqueológico en los lagos macedonios.

’Buceé con un equipo debajo de la aldea de Nakolec. Teníamos datos de que había por ahí un asentamiento neolítico de hace 7.000 años. Nada hallamos porque concluimos que el agua se había retirado más de lo que pensábamos. Tenemos que buscar el asentamiento y nuevas barcas en tierra’, explica Kuzman a Efe.


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Añadió que Nakolec es un sitio extraordinario, pero que sin dinero nada se puede hacer y espera que si el país recibe algunos fondos de la Unión Europea (Macedonia es desde el año pasado candidato al ingreso en la UE), con esos medios se podrían iniciar algunos sondeos e indagaciones arqueológicas.

Hasta entonces, nadie sabrá cuántas barcas de la edad de piedra esperan ’ancladas’ en el fondo desecado y cubierto de vegetación del lago Prespa.

Fuente: Terra Actualidad – EFE, 26 de septiembre de 2006
Enlace: http://actualidad.terra.es/ciencia/articulo/
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(2) Forgotten Macedonian Venice Reveals Pre-Historic Artifacts

Source: Macedonian daily newspaper Vreme

Written by Ivan Blazhevski

Translated by UMDiaspora Staff

For decades now, the Cultural Center in Resen has housed boats, some 4,000 years old. They belonged to the Prespa inhabitants of the Stone Age, and were discovered on the shores of Lake Prespa.

“In my 28 years as a professional, I have never heard of these boats, explains Dimitar Mucevski, an archeologist from Resen. “I know of foreign archeologists discovering such wooden boats in the pharaohs’ tombs, but I was not aware of such treasures here in Macedonia. These boats are made out of a single tree trunk,” further elaborates Mucevski.

Two years ago some locals contributed to the conservation of the boats dating from the Neolithic Period, and now the three can be seen in Resen free of charge.

Mucevski told us that the boats were discovered near the village of Nakolec. The locals say that similar artifacts are regularly washed up on the shores, but that there are not any sufficient funds or human resources available to conduct an archeological search.

Stone Age boats in Nakolec! We decide to take a trip to this Prespa village. It is situated on the southern most part of the lake, at 850 meters above sea level, between Dolno Dupeni and Ljubojno. The village was on the very edge of the lake once; today, the water has withdrawn almost 1 kilometer.

Will we be able to find the Stone Age domiciles that have been hidden in the lake’s depth for centuries? Experts say that oxygen-deprived wood, located under water, under ground, or frozen, may remain intact for centuries. The three boats we saw in Resen are about 5 meters long. At the bottom, one can see the carvings that mark out the individual seats.

Nakolec is quiet. It is almost 3:00pm, and there is not a single soul on the streets; all hiding away from the summer heat. We finally come across Risto, a 35-year-old man who has lived his entire life in Nakolec. During our conversation, the cruel reality of things is exposed:

“No big deal. We have had many items like that washed up on shore for years, but they have all been rotting for some time. Nobody even remembers how many different items there have been.”

I am reminded of a statement by archeologist Viktor Lilcik, who said that, out of some 10,000 archeological locations, Macedonia has protected only about 150. However, this prehistoric location is not recorded anywhere.

“You see that church over there? Twenty years ago, the water went all the way up to it. After it was drained, many wooden items came up there. Go and see for yourself, but I doubt you will find anything there now,” Risto informs us.

We go there, walking upon what once was the lake’s bottom. We find nothing. Not a single spike or sign of the boats and artifacts that have been washed up there in the past years. We return home, even though, under our very own feet, we may be leaving behind the gondolas of the prehistoric fishermen.

Nakolec -- the Macedonian Venice

The three boats, dating from the beginning of the New Stone Age period (ca 2000 BC) were carved out of a type of evergreen tree trunks. It is a type of tree typical for the Prespa region, and in particular to the Golem Grad Island.

Up until 1960, the lake came up into the village, and the church of St. Nicholas was literally in the water. People would go by boat to the church to light up a candle and fish in their yards, tells us Vera Tudzarovska.

The village itself was originally under water, and some 100 years earlier, the houses were erected on wooden pillars.

“Between the houses there were water canals, and people would move about in boats. It all looked a little bit like Venice. The name of the village is incredibly appropriate,” says Vera. [Nakolec, ’na’ -- on; ’kolec’ -- spike/pillar, means on a spike, or on a wooden pillar]

Today, Nakolec is a site of villas, visited sporadically by its owners when they come back from the United State for their vacation. People want to restore the old Nakolec and turn it into a big tourist attraction. Some say that there are photographs of the old village. They urge the government to make a plan for this restoration and re-galvanize the region’s tourism and economy.

Fuente: United Macedonian Diaspora, 4 de septiembre de 2006
Enlace: http://umdiaspora.org/index.php?
option=com_content&task=view&id=133&Itemid=54

Descubiertos en Etiopía los restos más antiguos de una niña

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Un esqueleto de 3,3 millones de años de una niña, el más antiguo encontrado hasta ahora, demuestra que el antiquísimo antepasado de los humanos modernos caminaba erguido, pero también podría haber escalado a los árboles, según afirmó un grupo de investigadores. En la imagen, un científico sujeta el cráneo de "Selam", descubierto en la zona etíope de Dikika, el 20 de septiembre de 2006. REUTERS/Euan Denholm.

LONDRES (Reuters) - Un esqueleto de 3,3 millones de años de una niña, el más antiguo encontrado hasta ahora, demuestra que el antiquísimo antepasado de los humanos modernos caminaba erguido, pero también podría haber escalado a los árboles, según afirmó un grupo de investigadores.

Los restos bien conservados de una niña de la especie Australopithecus afarensis - que incluye el esqueleto fósil conocido como "Lucy" - fueron encontrados en la zona etíope de Dikika, a 400 kilómetros al noreste de la capital Addis Abeba.

"Representa el esqueleto parcial más antiguo y más completo de un niño encontrado jamás en la historia de la paleontropología", dijo el miércoles el doctor Zeresenay Alemseged, del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania.

El cráneo, torso y extremidades superiores e inferiores, incluyendo la mano, muestran características tanto humanas como simiescas. El estado de los huesos sugiere que fue sepultada tras una inundación que podría haber causado también su muerte.

Los restos proporcionan las primeras evidencias del aspecto que tenían los niños pequeños de los antiguos antepasados humanos. El esqueleto casi completo también proporcionará información sobre la altura y estructura de la niña.

"Esta niña nos ayudará a entender mucho sobre la especie a la que pertenece", dijo Alemseged, jefe del equipo internacional de científicos que informó sobre los hallazgos en la revista Nature.

"La parte inferior del cuerpo, que incluye el pie, la tibia y el fémur nos muestra claramente que esta especie era una criatura que caminaba erguida", dijo a Reuters.

Sin embargo, algunas de las características de la parte superior del cuerpo, incluyendo el omoplato y brazos son más simiescos. Los dedos son largos y curvados, lo que sugiere que podría haber sido capaz de columpiarse entre árboles.

"El hallazgo es el esqueleto homínido más completo encontrado jamás en el mundo", dijo Alemseged en una rueda de prensa en Addis Abeba.

El experto explicó que el fósil era más antiguo que los restos de 3,2 millones de años de "Lucy", descubiertos en 1974 y descritos por los científicos como uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del mundo.

"Los nuevos huesos pertenecen a una niña de tres años que vivió hace 3,3 millones de años, 150.000 años antes que Lucy", dijo Alemseged.

El fósil ha sido bautizado como "Selam", que significa paz en el idioma oficial de Etiopía, el amharic.

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Fuente: Patricia Reaney / © Reuters, 21 de septiembre de 2006
Enlace: http://es.today.reuters.com/news/newsArticle.aspx?type=topNews&storyID=2006-09-21T062523Z_01_ROD122997_RTRIDST_0_OESTP-CIENCIA-FOSIL-NINA.XML&archived=False


(2) «Selam», la primera niña de la humanidad

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Descubren el fósil homínido completo más antiguo conocido. Se trata de una «niña» de australopitecus afarensis que murió hace 3,3 millones de años, con sólo tres. Conserva intactos el cráneo, la dentadura de leche y un pie.

Un revolucionario descubrimiento paleontológico ha desvelado el esqueleto fósil homínido más antiguo conocido, una «niña» de tres años que vivió en lo que hoy es Etiopía hace unos 3.300.000 años. El hallazgo, liderado por el paleoantropólogo etíope Zeresenay Alemseged, del Museo Nacional de Addis Abeba, y que ha sido financiado por el Instituto alemán Max Planck de Leipzig y la National Geographic Society, arroja nueva luz sobre el «australopiteco afarensis», considerado un primigenio ancestro indirecto del hombre.

«Es una niña de tres años que vivió hace tres millones trescientos mil años», asegura el científico. «La evidencia indica que probablemente murió por una inundación del cercano río Awash», añade. «Ahora tenemos, por primera vez en la historia la más sólida evidencia de una imagen nítida de cuál era el aspecto de los niños humanos ancestrales».

«Impresión» del cerebro

El fósil, en relativo buen estado, conserva el cráneo casi intacto, incluyendo mandíbula y dentadura completas, aún con los dientes de leche; así como una «impresión» fosilizada de lo que fue el cerebro. También se han recuperado, en un trabajo de cinco años -el esqueleto fue descubierto en 2000 en Dikika, uno de los numerosos yacimientos del valle del Rift-, buena parte del tronco, incluyendo bastantes vértebras y todas las costillas, así como fragmentos de piernas, brazos, hombros y manos.

Aún sin separar de la piedra arenosa que lo rodea, se ha extraído también un pie íntegro de la niña -se cree que lo es por el tamaño de sus muelas-, que será clave, cuando pueda estudiarse en detalle, para determinar si esta especie era sólo bípeda, como cree buena parte de la comunidad científica, o era también capaz de trepar y saltar de árbol en árbol, lo que sugiere la gran longitud de sus brazos, la forma de sus hombros y omóplatos, y la curvatura de los dedos de sus manos.

Los afarensis, que vivieron en el continente africano durante el Plioceno, hace entre 2,5 y 4 millones de años, en una zona tropical que hoy es desértica, medían poco más de un metro de altura en edad adulta, pesaban en torno a 30 kilos y sus extremidades superiores llegaban hasta debajo de sus rodillas.

Su bipedismo -la forma de sus caderas sugiere que caminaban erguidos sobre sus extremidades posteriores- liberó sus manos, lo que permitió perfeccionar habilidades que llevaron al desarrollo de su pequeño cerebro, de sólo 500 centímetros cúbicos, algo más de una cuarta parte de la capacidad del homo sapiens. Por otra parte, el hueso de la nuez -el hioides- sugiere, por su pequeño tamaño y similitud con la de los chimpancés, que no tenía capacidades comunicativas muy avanzadas, más allá de gruñidos y aullidos como los que usan los monos actuales para comunicarse entre ellos.

El descubrimiento fue realizado dentro del complejo de Hadar, un yacimiento que posee importantes antecedentes de hallazgos fósiles, como «Lucy», el mítico esqueleto de «afarensis» considerado hasta el momento el ancestro homínido más antiguo descubierto. Restos de especies anteriores se han desenterrado en África, pero ninguno tan completo ni en tan buen estado.

«Es increíble que se halla encontrado un esqueleto entero tan antiguo», señala Fred Spoor, de la Universidad de Londres. «Es un hallazgo único». Spoor, profesor de anatomía evolutiva, describe el hallazgo en profundidad en un artículo publicado en el último número de «Nature», junto al descubridor y otros investigadores que han participado en el proyecto, que llevará muchos años concluir. Hallado en 2000, desenterrar el esqueleto y separarlo de la roca arenosa que lo rodea ha sido un trabajo de chinos que ha ocupado cinco años bajo el implacable sol africano.

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A juzgar por lo bien conservados que estaban los huesos, el esqueleto debe provenir de un cuerpo que fue enterrado por la crecida de un río, aseguran los expertos. La pequeña será clave en el estudio de la evolución y el desarrollo de la inteligencia y la habilidad manual. «La forma superior del cuerpo es muy simiesca, pero la inferior recuerda a la de un ser humano», asegura. «La clave está en determinar si esos rasgos de mono fueron resultado de su capacidad arborícola o un vestigio de sus antepasados directos», explica.

«Una mina de información»

Bernard Wood, de la Universidad de George Washington, escribe, también en «Nature», que el hallazgo es «una mina de información sobre una etapa crucial en la evolución». El hecho de que conserve intacto el cráneo, incluyendo mandíbula inferior, dentadura de leche completa -algo inédito- y un molde del cerebro, así como vértebras, costillas, ambas clavículas y omóplatos convierte a «Selam» en una pieza clave de la paleoantropología, «dotando a los científicos de una herramienta valiosísima para saber cómo era la vida homínida de hace más de tres millones de años».

Más aún, algunas partes del esqueleto, como el ya comentado pie íntegro, «están en la misma posición en que fueron utilizados en vida, una pieza clave que permitirá saber cómo lo utilizaba». El misterio del «eslabón perdido» podría por fin quedar resuelto.

Fuente: Miguel Carbonell / La Razón.es, 21 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.larazon.es/noticias/noti_soc4023.htm


(3) Baby fossil adds to debate over our origins

3.3 million-year-old juvenile skeleton came from same species as ‘Lucy’

Move over, Lucy. Welcome, little Selam.

And let the debate about you and your brethren go on.

Lucy is probably the most famous fossil find in human evolutionary history — the partial skeleton of what was once a 3 1/2-foot-tall adult of an ape-man species, and named for a Beatles song that played over and over in camp the night of its 1974 discovery in Ethiopia.

Now Lucy has a young companion: Selam, the remains of a 3-year-old female of the same species, called Australopithecus afarensis. Selam lived some 3.3 million years ago, more than 100,000 years before Lucy.

"It’s a pretty unbelievable discovery, to be honest," said Will Harcourt-Smith of the American Museum of Natural History in New York. "I think it’s sensational."

He and others say the skeleton provides a trove of information, some of which will fuel a long-standing debate that "makes the Middle East look like a picnic," said human-origins expert Bernard Wood of George Washington University.

At issue: whether afarensis, which walked on two legs on the ground, could also climb trees easily and move around in them with agility. Selam hasn’t settled the debate, but it does provide new evidence of climbing ability.

Selam’s discovery in northeastern Ethiopia is reported in Thursday’s issue of the journal Nature by Zeresenay Alemseged of the Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology in Leipzig, Germany; Fred Spoor, professor of evolutionary anatomy at University College London, and others.

Selam was discovered in 2000. Scientists have spent five painstaking years removing the bones from sandstone, and the job will take years more to complete. Judging by how well it was preserved, it may have come from a body that was quickly buried by sediment in a flood, the researchers said.

"It’s a once-in-a-lifetime find," said Spoor.

Scientists already knew afarensis had long arms that dangled just above the knees, just the kind of feature that could indicate climbing ability. The debate centers on whether such traits are true signs of climbing ability in afarensis or just evolutionary baggage.

Spoor said so far, analysis of Selam does seem to indicate some climbing ability.

While the lower body is very human-like, he said, the upper body is ape-like:

The shoulder blades resemble those of a gorilla rather than a modern human.

The neck seems short and thick like a great ape’s, rather than the more slender version humans have to keep the head stable while running.

The organ of balance in the inner ear is more ape-like than human.

The fingers are very curved, which could indicate climbing ability, "but I’m cautious about that," Spoor said. Curved fingers have been noted for afarensis before, but their significance is in dispute.

A big question is what the foot bones will show when their sandstone casing is removed, he said. Will there be a grasping big toe like the opposable thumb of a human hand? Such a chimp-like feature would argue for climbing ability, he said.

Yet, to resolve the debate, scientists may have to find a way to inspect vanishingly small details of such old bones, to get clues to how those bones were used in life, he said.

Selam also revealed just the second hyoid bone to be recovered from any human ancestor. This tiny bone, which attaches to the tongue muscles, is very chimp-like in the new specimen, Spoor said.

While that doesn’t directly reveal anything about language, it does suggest that whatever sounds afarensis made "would appeal more to a chimpanzee mother than a human mother," Spoor said.

Selam includes the complete skull, including an impression of the brain and the lower jaw, all the vertebrae from the neck to just below the torso, all the ribs, both shoulder blades and both collarbones, the right elbow and part of a hand, both knees and much of both shin and thigh bones. One foot is almost complete, providing the first time scientists have found an afarensis foot with the bones still positioned as they were in life, Spoor said.

The work was funded by the National Geographic Society, the Institute of Human Origins at Arizona State University, the Leakey Foundation and the Planck institute.

Fuente: Malcolm Ritter / The Associated Press, 20 de septiembre de 2006
Enlace: http://msnbc.msn.com/id/14922303/

*** Enlaces relacionados:

Australopithecus afarensis
http://www.mnh.si.edu/anthro/humanorigins/ha/afar.html

Vídeo de National Geographic:

How ’’Lucy’s Baby’’ Was Discovered
http://news.nationalgeographic.com/news/2006/09/060920-lucy-baby-video.html?fs=www9.nationalgeographic.com

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Zeresenay Alemseged, the Ethiopian paleonthologist who headed the research team that found the 3.3 million years old "Selam" (peace in Amharic), the oldest ancestor child skeleton ever found, holds the skull of an hominid child known as Australopithecus afarensis during a press conference in Addis Ababa. Palaeontologists, reporting an extraordinarily rare fossil find, say they have uncovered a nearly complete skeleton of a hominid child who lived at a key stage in primate evolution more than three million years ago.(AFP/Lealisa Westerhoff)

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The lower limbs show the Dikika girl could walk upright

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Lucy’s daughter ... the skull of a young child, most probably a girl, who died about 3.3 million years ago and a reconstruction of what she might have looked like. Zeresenay Alemseged; National Geographic
Photo: AP Photo/National Geographic, JB

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Australopithecus Afarensis:

Con 3,5 mill. de años nos encontramos con uno de los más famosos homínidos hallados y sus restos se distribuyen tanto en Etiopía como en Tanzania. Saltó a la luz en 1974 cuando Donald Johanson encontró Lucy, un esqueleto muy completo de una hembra que nos dice muchas cosas. Una de ellas es que vivió en un bosque más bien seco a lo largo del cauce de algún río, pero ya existían sabanas a su alrededor. Es pues un hábitat intermedio y refleja un cambio climático importante en esta región africana (East Side Story). Han existido muchas dudas con esta especie ya que la diferencia morfológica entre machos y hembras es tan grande (dimorfismo sexual) que muchos pensaban que se trataba de especies diferentes, hasta que Johanson tuvo un segundo golpe de suerte. En Hadar encontró a nada menos que trece individuos de edad y sexo diferentes. Se piensa que formaban parte de un mismo grupo y que murieron como consecuencia de una riada. Eran diferentes en tamaño y morfología por lo que se pudo demostrar que en realidad individuos tan diferentes pertenecían a la misma especie, algo parecido a lo que sucede con los gorilas en la actualidad. Es posible que formaran comunidades de varios machos emparentados, en las que cada uno agruparía un pequeño harén de hembras.

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Los homínidos no humanos; los australopitecus

Hace 2’5 ma. apareció un segundo casquete polar en el Ártico, lo que ocasionó en África un enfriamiento del clima y una aridificación y desaparición de las selva. Esta fue la causa de que un homínido aparecido hace 4’4 millones de años -el australopiteco- prosperase por encima de los demás, junto con los parántropos.

La caracterización del género Australopitecus la realizó R. Dart y la matizó Philip Tobias. Eran individuos que tenían una capacidad craneal entre 400 y 500 c.c. Las paredes del cráneo eran delgadas, los bordes supraorbitales robustos. Tenían orientado el foramen magnum en un plano casi horizontal. El prognatismo subnasal moderado. Los huesos maxilares masivos. Sus mandíbulas eran robustas, con un arco mandibular interno en V o U aguda; la arcada dental parabólica sin diostema (espacio entre dientes). Sus dientes son caninos espatulados con desgaste perpendicular al diente; los premolares y molares absoluta y relativamente grandes. Son bípedos.

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Australopithecus anamensis

El más antiguo fue el hallado en Kanapoi por Bryan Patterson (1965)y Allia Bay (Kenia) y tiene una antigüedad de 4 m.a. "Anam" significa lago, y se le bautizó así por estar cerca del lago Turkana. Es el primer hominido bípedo y vivía en un entorno más abierto que los bosques de Aramis. Tenía el esmalte dental grueso, lo que prueba que ya comía gramíneas duras. Los huesos de las extremidades inferiores, bastante modernos, no parecen encajar con los de un cráneo muy primitivo. Meave Leakey afirma que son los antecesores de los Australopithecus afarensis.

Australopithecus afarensis

En 1974 el antropólogo Donal Johanson y Tom Gray encontraron la cadera de una hembra, de poco más de un metro de estatura, en Hadar (Etiopía). Su antigüedad era de 3’6 mll. de años. Fue bautizada como "Lucy" porque durante la década de los 70 estaba triunfando la canción de los Beatles Lucy in the sky with diamonds. Científicamente se le conoce como Australopithecus afarensis. Los restos más antiguos fueron hallados en los años 30 en Laetoli, pero fueron atribuidos a A. africanus. En los años 50 Weinert y Senyürak encontraron un maxilar de esta especie (el de Garusi) al que llamaron Meganthropus africanus; también encontraron un molar de la especie a la que bautizaron como Praeanthropus africanus. A partir de los años 70 los restos encontrados en Hadar y Laetoli, junto con los de Maka y Belohdelice (Etiopía) constituyen el hipodigma de esta especie. Son pequeños, apenas algo más de un metro, tenían una cara maciza con fuerte prognatismo, es decir, una mandíbula prominente y una capacidad craneana apenas mayor que la del chimpancé, unos 500 cm. Cúbicos).

En 1977 Mary Leakey y Paul Abell descubrieron las huellas de estos homínidos en las cenizas de Laetoli, finas capas de cenizas volcánicas depositadas formando capas finas sobre el suelo; sobre ellas cayó la lluvia, convirtiéndolas en una masa pastosa, que fue pisoteada por los homínidos. Cuando el sol brilló endureció la pasta con una dureza similar a la del cemento, quedando para siempre impresas las huellas.

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El rol de A. afarensis como el curso del cual emergen los otros homínidos esta envuelto en discusión. Hace unos dos millones de años, luego de un largo período (de un millón de años) de pocos cambios, tantos como seis especies de homínidos evolucionan en respuesta a los cambios climáticos asociados a los comienzos de la Edad de Hielo. Dos grupos evolucionan: el Australopithecus, de cerebro mas pequeño y que no usaba herramientas; y la línea que lleva al género Homo, cerebros mayores y usos de herramientas. El Australopithecus se extinguió hace un millón de años; Homo permanece en el planeta.

Fuente: La Velleta Verda. Gonçal Vicenç Bordes

LOS HOMINIDOS NO HUMANOS
http://club.telepolis.com/gvb/hominidos.htm

EVOLUCIÓN HUMANA
http://club.telepolis.com/gvb/indexevol.htm


23 de mayo de 2007

"La 'niña de Dikika', que vivió hace tres millones de años, tuvo atenciones y mimos"

La portada de la revista National Geographic con una niña peluda como un mono pero sonriente como cualquier hija de vecino dio la vuelta al mundo en septiembre pasado. Tras esa reconstrucción virtual de una pequeña Australopitecus afarensis que vivió hace 3,3 millones de años hay una larga historia que ha revolucionado la paleontología mundial: el hallazgo en 2000 del fósil más antiguo de un homínido joven, una chiquilla de tres años de edad, en una remota región del noreste de Etiopía llamada Dikika. Su cráneo y los huesos de la parte superior de su cuerpo estaban prácticamente completos, lo que ha dado un volumen de información inusitado sobre su especie. También se ha hallado su pie, cuyo análisis ha certificado que era bípeda. Los detalles de cómo fue encontrada encenderán más de una vocación entre aquellos que creen que la paleontología todavía puede ser una disciplina teñida de aventura. El autor del hallazgo, Zeresenay Alemseged (Axum, Etiopía, 1969), ha hablado de ello en Barcelona invitado por la Obra Social La Caixa.

"Selam' ['Paz' en etíope] contiene todo lo que la paleontología puede pedirles a unos huesos"

"Si la oyéramos hoy, la voz de 'Selam' se parecería más a la de un chimpancé que a la de un ser humano"

ENTREVISTA: ZERESENAY ALEMSEGED Paleontólogo

Pregunta. ¿En qué circunstancias se produjo el hallazgo de la niña de Dikika, que usted bautizó como Selam (Paz en amárico, lengua oficial de Etiopía)?

Respuesta. Yo era el único científico en la expedición y tenía que ocuparme de todo: paleontología, arqueología, geología y hasta climatología... Sólo me acompañaban tres personas más: un representante del Gobierno y dos soldados, porque Dikika es una zona de frontera entre dos grupos étnicos rivales y se dan enfrentamientos violentos.

P. ¿Por qué decidió hacer una prospección allí?

R. Porque está rodeada por tres grandes áreas de conocida riqueza para la paleontología: al norte, Hadar, donde en los años setenta se encontraron los restos de Lucy, la famosa hembra adulta también de la especie A. afarensis; al oeste Gona, donde han aparecido las herramientas de piedra más antiguas conocidas; y al sur, Middle Awash, que ha dado muchos fósiles importantes de homínidos. Como hay cierto peligro por los enfrentamientos, los científicos no se arriesgan a ir. Incluso mi familia se extrañaba de que fuera, pudiendo trabajar en Francia o en EE UU. Pero yo tenía informes geológicos que indicaban la presencia en Dikika de sedimentos anteriores a los de Hadar, así que fui allí, pensé que alguien tenía que hacerlo, era un reto personal.

P. ¿Es una zona de muy difícil acceso?

R. Se encuentra a 470 kilómetros de Addis Abeba. Los primeros 440 kilómetros pueden cubrirse en coche en seis horas, pero para los 30 últimos... ¡son necesarias cuatro horas! ¡Fui la primera persona en ir en coche a Dikika!

P. ¿Y cómo se produjo el descubrimiento?

R. Mi objetivo era trabajar en la etapa previa a Lucy (3,18 millones de años). Había seleccionado un emplazamiento con cenizas volcánicas datadas en 3,4 millones de años. A las tres semanas de estar excavando decidimos inspeccionar una ladera y el mismo día que empezamos aparecieron los restos de Selam. Recuerdo la hora: eran las cinco de la tarde. El fósil se situaba justo encima de las cenizas, por lo que enseguida estuvo claro que tenía que ser muy próximo en el tiempo a ellas.

P. Fue todo muy rápido.

R. Encontrar un fósil tan completo es algo increíble, sobre todo si lo comparas con tantos colegas que han de emplear toda su carrera para dar quizá con unas pocas piezas dentales. Selam contiene todo lo que la paleontología puede pedirle a unos huesos: información sobre la anatomía, el comportamiento, la locomoción y el desarrollo de su especie.

P. Halló a Selam en 2000 pero no lo anunció hasta 2006. ¿Por qué tanto tiempo?

R. Porque los huesos estaban completamente pegados a un amasijo de restos de piedra y arena, que era como cemento. Hemos tenido que separar la tierra de los huesos grano a grano, con una precisión casi de dentista. Algunos huesos tardamos cuatro años en poder reconocerlos.

P. ¿Era capaz de hablar esa niña?

R. Podemos analizar cómo debía de ser su voz gracias a que uno de los huesos hallados fue el hioides (encima de la laringe), del cual hasta ahora sólo tenemos un par de ejemplos más, muy posteriores, en neandertales. El hioides de Selam tiene una cavidad en su base, igual que los chimpancés, que sirve como saco de aire; en nuestro cuerpo, en cambio, ese hueso es plano. Si la oyéramos hoy, la voz de Selam se parecería más a la de un chimpancé.

P. ¿Y su cerebro? ¿Qué grado de diferenciación tenía respecto al de un chimpancé?

R. La arena y la piedra se han moldeado tan bien en torno a la cavidad de su cráneo que es como si tuviéramos una impresión de su cerebro, algo similar a la conservación de las víctimas de Pompeya. El cerebro de Selam era más reducido que el de un chimpancé de su misma edad. Esto no significa que fuera más retrasada, sino al contrario, que era más humana. Somos la única especie que tiene un desarrollo lento de su cerebro: el cuidado de nuestros padres completa su formación. Así que Selam debió de tener atenciones y mimos. Ésta es una información decisiva para entender los orígenes de los comportamientos de paternidad, de cuidado de nuestros hijos, y también la infancia tal y como la concebimos, algo único en la naturaleza. Así que los A. afarensis eran muy humanos en ese sentido.

P. ¿Qué opina sobre el hombre de Flores, cuyo pequeño cráneo ha generado una gran polémica?

R. Creo que es una especie aparte. En un encuentro en Filadelfia en marzo pasado se presentaron resultados convincentes sobre la ausencia de rasgos morfológicos que indicaran que era un Homo sapiens afectado de microcefalia, una de las principales tesis contrarias. Además, se presentó otro estudio sobre los huesos de su muñeca que muestra que su estructura es muy similar a la de los primates africanos y de los A. afarensis, adaptada para subirse a los árboles, alejada del tipo de muñeca hacia la que evolucionarían después los neandertales o los sapiens.

P. ¿Va a volver al yacimiento de Dikika?

R. Iré en noviembre, pero voy a concentrarme en el periodo de tiempo entre hace 3 y 2,7 millones de años. Es cuando surgen los primeros representantes del género Homo. De hecho, en 2005 localizamos una pelvis de homínido que está en estudio. La ventaja de Dikika es que cubre un periodo de tiempo muy amplio de la historia de la evolución humana que llega hasta hace 500.000 años.

P. ¿Ha cambiado mucho su vida desde el hallazgo de Selam?

R. Soy investigador en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva [Alemania] y el presidente de todos los Max Planck, al que no conocía y que es alguien casi tan importante como Angela Merkel, pone a la niña de Dikika en sus conferencias como ejemplo del impacto ideal a conseguir por un científico. En efecto, ha sido algo que ha ido más allá de la ciencia, ha alcanzado a todos los ciudadanos.

Fuente: J. Á. MARTOS, Barcelona / El País.com, 23 de mayo de 2007
Enlace: http://www.elpais.com/articulo/futuro/nina/Dikika/vivio/hace/
millones/anos/tuvo/atenciones/mimos/elpepusoc/20070523elpepifut_2/Tes

Un estudio revela que los británicos descienden de pescadores ibéricos

GuerrerosCeltas

Los ingleses, «hijos» de los españoles

Si se lo hubieran contado al Almirante Nelson, no se lo habría creído jamás: los soldados españoles a los que derrotó hace ya dos siglos en la batalla de Trafalgar eran primos lejanos suyos. Al menos, esta es la principal conclusión de un reciente estudio elaborado por la Universidad de Oxford, que asegura que gran parte de la población del Reino Unido desciende directamente de un grupo de pescadores ibéricos que viajó por mar hasta las Islas Británicas hace aproximadamente 6.000 años.

«La mayoría de los actuales habitantes del Reino Unido son herederos directos de los españoles», confirmó al diario «The Independent» el profesor Bryan Sykes, autor de una investigación que supuestamente desmonta la teoría de que los celtas provienen de tribus de Centroeuropa.

El equipo de investigadores llegó a esta inesperada conclusión mediante el análisis de material genético de personas de origen celta y de habitantes de la costa cantábrica. Tras comprobar que el ADN de ambos grupos era prácticamente idéntico, lanzaron la teoría de que los ingleses provienen de un grupo de pescadores que salió de la Península Ibérica hace unos 6.000 ó 7.000 años.

Esta oleada migratoria se convirtió en la base de la población británica, cuyo mapa genético ha sido analizado por el profesor Sykes para un libro que se publica esta misma semana en el Reino Unido, titulado «Blood of the Isles» (en castellano, «La sangre de las Islas»). Al parecer, hace unos seis milenios el territorio inglés estaba poblado por varios miles de seres humanos, antes de la llegada de distintos grupos étnicos. Entre ellos, asegura el profesor de Oxford, destacó la presencia de seres humanos provenientes de Iberia que sabían cómo construir embarcaciones capaces de navegar en aguas agitadas como las del Canal de la Mancha, antes de llegar a las Islas. «Con posterioridad, la población indígena se subsumió en una tribu celta de mayores dimensiones, lo que implica que la mayoría de los habitantes de las islas británicas descienden de españoles», señaló el autor del estudio, famoso por el libro «Las Siete Hijas de Eva», en el que asegura que gran parte de los europeos desciende de las mismas siete mujeres.

Análisis de ADN

En su esfuerzo por completar el mapa genético del país, el genetista de Oxford analizó muestras de ADN de 10.000 de habitantes del Reino Unido y de Irlanda.

Centrándose en el cromosoma «Y», pudo diseccionar su origen paterno y determinar que la inmensa mayoría de ellos desciende de una de las seis tribus que llegaron a las Islas Británicas antes de la invasión normanda. Los más comunes son los provenientes de un grupo celta que bautizó «Oisin», seguido de los vikingos daneses y después los noruegos, mientras que también se encontraron diversos rastros de otras poblaciones distintas provenientes del norte de África, de Oriente Medio y de Roma.

Fuente: Gonzalo Suárez / La Razón.es, 21 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.larazon.es/noticias/noti_soc4021.htm


(2) Celts descended from Spanish fishermen, study finds

Don’t tell the locals, but the hordes of British holidaymakers who visited Spain this summer were, in fact, returning to their ancestral home.

A team from Oxford University has discovered that the Celts, Britain’s indigenous people, are descended from a tribe of Iberian fishermen who crossed the Bay of Biscay 6,000 years ago. DNA analysis reveals they have an almost identical genetic "fingerprint" to the inhabitants of coastal regions of Spain, whose own ancestors migrated north between 4,000 and 5,000BC.

The discovery, by Bryan Sykes, professor of human genetics at Oxford University, will herald a change in scientific understanding of Britishness.

People of Celtic ancestry were thought to have descended from tribes of central Europe. Professor Sykes, who is soon to publish the first DNA map of the British Isles, said: "About 6,000 years ago Iberians developed ocean-going boats that enabled them to push up the Channel. Before they arrived, there were some human inhabitants of Britain but only a few thousand in number. These people were later subsumed into a larger Celtic tribe... The majority of people in the British Isles are actually descended from the Spanish."

Professor Sykes spent five years taking DNA samples from 10,000 volunteers in Britain and Ireland, in an effort to produce a map of our genetic roots.

Research on their "Y" chromosome, which subjects inherit from their fathers, revealed that all but a tiny percentage of the volunteers were originally descended from one of six clans who arrived in the UK in several waves of immigration prior to the Norman conquest.

The most common genetic fingerprint belongs to the Celtic clan, which Professor Sykes has called "Oisin". After that, the next most widespread originally belonged to tribes of Danish and Norse Vikings. Small numbers of today’s Britons are also descended from north African, Middle Eastern and Roman clans.

These DNA "fingerprints" have enabled Professor Sykes to create the first genetic maps of the British Isles, which are analysed in Blood of the Isles, a book published this week. The maps show that Celts are most dominant in areas of Ireland, Scotland and Wales. But, contrary to popular myth, the Celtic clan is also strongly represented elsewhere in the British Isles.

"Although Celtic countries have previously thought of themselves as being genetically different from the English, this is emphatically not the case," Professor Sykes said.

"This is significant, because the idea of a separate Celtic race is deeply ingrained in our political structure, and has historically been very divisive. Culturally, the view of a separate race holds water. But from a genetic point of view, Britain is emphatically not a divided nation."

Origins of Britons

Oisin

Descended from Iberian fishermen who migrated to Britain between 4,000 and 5,000BC and now considered the UK’s indigenous inhabitants.

Wodan

Second most common clan arrived from Denmark during Viking invasions in the 9th century.

Sigurd

Descended from Viking invaders who settled in the British Isles from AD 793. One of the most common clans in the Shetland Isles, and areas of north and west Scotland.

Eshu

The wave of Oisin immigration was joined by the Eshu clan, which has roots in Africa. Eshu descendants are primarily found in coastal areas.

Re

A second wave of arrivals which came from the Middle East. The Re were farmers who spread westwards across Europe.

Roman

Although the Romans ruled from AD 43 until 410, they left a tiny genetic footprint. For the first 200 years occupying forces were forbidden from marrying locally.

Fuente: Guy Adams / The Independent, 20 de septiembre de 2006
Enlace: http://news.independent.co.uk/uk/this_britain/article1621766.ece

MilesiansTA

(3) Myths of British ancestry

Everything you know about British and Irish ancestry is wrong. Our ancestors were Basques, not Celts. The Celts were not wiped out by the Anglo-Saxons, in fact neither had much impact on the genetic stock of these islands

The fact that the British and the Irish both live on islands gives them a misleading sense of security about their unique historical identities. But do we really know who we are, where we come from and what defines the nature of our genetic and cultural heritage? Who are and were the Scots, the Welsh, the Irish and the English? And did the English really crush a glorious Celtic heritage?

Everyone has heard of Celts, Anglo-Saxons and Vikings. And most of us are familiar with the idea that the English are descended from Anglo-Saxons, who invaded eastern England after the Romans left, while most of the people in the rest of the British Isles derive from indigenous Celtic ancestors with a sprinkling of Viking blood around the fringes.

Yet there is no agreement among historians or archaeologists on the meaning of the words "Celtic" or "Anglo-Saxon." What is more, new evidence from genetic analysis (see note below) indicates that the Anglo-Saxons and Celts, to the extent that they can be defined genetically, were both small immigrant minorities. Neither group had much more impact on the British Isles gene pool than the Vikings, the Normans or, indeed, immigrants of the past 50 years.

The genetic evidence shows that three quarters of our ancestors came to this corner of Europe as hunter-gatherers, between 15,000 and 7,500 years ago, after the melting of the ice caps but before the land broke away from the mainland and divided into islands. Our subsequent separation from Europe has preserved a genetic time capsule of southwestern Europe during the ice age, which we share most closely with the former ice-age refuge in the Basque country. The first settlers were unlikely to have spoken a Celtic language but possibly a tongue related to the unique Basque language.

Another wave of immigration arrived during the Neolithic period, when farming developed about 6,500 years ago. But the English still derive most of their current gene pool from the same early Basque source as the Irish, Welsh and Scots. These figures are at odds with the modern perceptions of Celtic and Anglo-Saxon ethnicity based on more recent invasions. There were many later invasions, as well as less violent immigrations, and each left a genetic signal, but no individual event contributed much more than 5 per cent to our modern genetic mix.

Many myths about the Celts

Celtic languages and the people who brought them probably first arrived during the Neolithic period. The regions we now regard as Celtic heartlands actually had less immigration from the continent during this time than England. Ireland, being to the west, has changed least since the hunter-gatherer period and received fewer subsequent migrants (about 12 per cent of the population) than anywhere else. Wales and Cornwall have received about 20 per cent, Scotland and its associated islands 30 per cent, while eastern and southern England, being nearer the continent, has received one third of its population from outside over the past 6,500 years. These estimates, set out in my book The Origins of the British, come from tracing individual male gene lines from continental Europe to the British Isles and dating each one (see box at bottom of page).

If the Celts were not our main aboriginal stock, how do we explain the wide historical distribution and influence of Celtic languages? There are many examples of language change without significant population replacement; even so, some people must have brought Celtic languages to our isles. So where did they come from, and when?

The orthodox view of the origins of the Celts turns out to be an archaeological myth left over from the 19th century. Over the past 200 years, a myth has grown up of the Celts as a vast, culturally sophisticated but warlike people from central Europe, north of the Alps and the Danube, who invaded most of Europe, including the British Isles, during the iron age, around 300 BC.

Central Europe during the last millennium BC certainly was the time and place of the exotic and fierce Hallstatt culture and, later, the La Tène culture, with their prestigious, iron-age metal jewellery wrought with intricately woven swirls. Hoards of such jewellery and weapons, some fashioned in gold, have been dug up in Ireland, seeming to confirm central Europe as the source of migration. The swirling style of decoration is immortalised in such cultural icons as the Book of Kells, the illuminated Irish manuscript (Trinity College, Dublin), and the bronze Battersea shield (British Museum), evoking the western British Isles as a surviving remnant of past Celtic glory. But unfortunately for this orthodoxy, these artistic styles spread generally in Europe as cultural fashions, often made locally. There is no evidence they came to Britain and Ireland as part of an invasion.

Many archaeologists still hold this view of a grand iron-age Celtic culture in the centre of the continent, which shrank to a western rump after Roman times. It is also the basis of a strong sense of ethnic identity that millions of members of the so-called Celtic diaspora hold. But there is absolutely no evidence, linguistic, archaeological or genetic, that identifies the Hallstatt or La Tène regions or cultures as Celtic homelands. The notion derives from a mistake made by the historian Herodotus 2,500 years ago when, in a passing remark about the "Keltoi," he placed them at the source of the Danube, which he thought was near the Pyrenees. Everything else about his description located the Keltoi in the region of Iberia.

The late 19th-century French historian Marie Henri d’Arbois de Jubainville decided that Herodotus had meant to place the Celtic homeland in southern Germany. His idea has remained in the books ever since, despite a mountain of other evidence that Celts derived from southwestern Europe. For the idea of the south German "Empire of the Celts" to survive as the orthodoxy for so long has required determined misreading of texts by Caesar, Strabo, Livy and others. And the well-recorded Celtic invasions of Italy across the French Alps from the west in the 1st millennium BC have been systematically reinterpreted as coming from Germany, across the Austrian Alps.

De Jubainville’s Celtic myth has been deconstructed in two recent sceptical publications: The Atlantic Celts: Ancient People or Modern Invention by Simon James (1999), and The Celts: Origins, Myths and Inventions by John Collis (2003). Nevertheless, the story lingers on in standard texts and notably in The Celts, a Channel 4 documentary broadcast in February. "Celt" is now a term that sceptics consider so corrupted in the archaeological and popular literature that it is worthless.

This is too drastic a view. It is only the central European homeland theory that is false. The connection between modern Celtic languages and those spoken in southwest Europe during Roman times is clear and valid. Caesar wrote that the Gauls living south of the Seine called themselves Celts. That region, in particular Normandy, has the highest density of ancient Celtic place-names and Celtic inscriptions in Europe. They are common in the rest of southern France (excluding the formerly Basque region of Gascony), Spain, Portugal and the British Isles. Conversely, Celtic place-names are hard to find east of the Rhine in central Europe.

Given the distribution of Celtic languages in southwest Europe, it is most likely that they were spread by a wave of agriculturalists who dispersed 7,000 years ago from Anatolia, travelling along the north coast of the Mediterranean to Italy, France, Spain and then up the Atlantic coast to the British Isles. There is a dated archaeological trail for this. My genetic analysis shows exact counterparts for this trail both in the male Y chromosome and the maternally transmitted mitochondrial DNA right up to Cornwall, Wales, Ireland and the English south coast.

Further evidence for the Mediterranean origins of Celtic invaders is preserved in medieval Gaelic literature. According to the orthodox academic view of "iron-age Celtic invasions" from central Europe, Celtic cultural history should start in the British Isles no earlier than 300 BC. Yet Irish legend tells us that all six of the cycles of invasion came from the Mediterranean via Spain, during the late Neolithic to bronze age, and were completed 3,700 years ago.

Anglo-Saxon ethnic cleansing?

The other myth I was taught at school, one which persists to this day, is that the English are almost all descended from 5th-century invaders, the Angles, Saxons and Jutes, from the Danish peninsula, who wiped out the indigenous Celtic population of England.

The story originates with the clerical historians of the early dark ages. Gildas (6th century AD) and Bede (7th century) tell of Saxons and Angles invading over the 5th and 6th centuries. Gildas, in particular, sprinkles his tale with "rivers of blood" descriptions of Saxon massacres. And then there is the well-documented history of Anglian and Saxon kingdoms covering England for 500 years before the Norman invasion.

But who were those Ancient Britons left in England to be slaughtered when the legions left? The idea that the Celts were eradicated—culturally, linguistically and genetically—by invading Angles and Saxons derives from the idea of a previously uniformly Celtic English landscape. But the presence in Roman England of some Celtic personal and place-names doesn’t mean that all ancient Britons were Celts or Celtic-speaking.

The genocidal view was generated, like the Celtic myth, by historians and archaeologists over the last 200 years. With the swing in academic fashion against "migrationism" (seeing the spread of cultural influence as dependent on significant migrations) over the past couple of decades, archaeologists are now downplaying this story, although it remains a strong underlying perspective in history books.

Some geneticists still cling to the genocide story. Research by several genetics teams associated with University College London has concentrated in recent years on proving the wipeout view on the basis of similarities of male Y chromosome gene group frequency between Frisia/north Germany and England. One of the London groups attracted press attention in July by claiming that the close similarities were the result of genocide followed by a social-sexual apartheid that enhanced Anglo-Saxon reproductive success over Celtic.

The problem is that the English resemble in this way all the other countries of northwest Europe as well as the Frisians and Germans. Using the same method (principal components analysis, see note below), I have found greater similarities of this kind between the southern English and Belgians than the supposedly Anglo-Saxon homelands at the base of the Danish peninsula. These different regions could not all have been waiting their turn to commit genocide on the former Celtic population of England. The most likely reason for the genetic similarities between these neighbouring countries and England is that they all had similar prehistoric settlement histories.

When I looked at exact gene type matches between the British Isles and the continent, there were indeed specific matches between the continental Anglo-Saxon homelands and England, but these amounted to only 5 per cent of modern English male lines, rising to 15 per cent in parts of Norfolk where the Angles first settled. There were no such matches with Frisia, which tends to confirm a specific Anglo-Saxon event since Frisia is closer to England, so would be expected to have more matches.

When I examined dates of intrusive male gene lines to look for those coming in from northwest Europe during the past 3,000 years, there was a similarly low rate of immigration, by far the majority arriving in the Neolithic period. The English maternal genetic record (mtDNA) is consistent with this and contradicts the Anglo-Saxon wipeout story. English females almost completely lack the characteristic Saxon mtDNA marker type still found in the homeland of the Angles and Saxons. The conclusion is that there was an Anglo-Saxon invasion, but of a minority elite type, with no evidence of subsequent "sexual apartheid."

The orthodox view is that the entire population of the British Isles, including England, was Celtic-speaking when Caesar invaded. But if that were the case, a modest Anglo-Saxon invasion is unlikely to have swept away all traces of Celtic language from the pre-existing population of England. Yet there are only half a dozen Celtic words in English, the rest being mainly Germanic, Norman or medieval Latin. One explanation is that England was not mainly Celtic-speaking before the Anglo-Saxons. Consider, for example, the near-total absence of Celtic inscriptions in England (outside Cornwall), although they are abundant in Ireland, Wales, Scotland and Brittany.

Who was here when the Romans came?

So who were the Britons inhabiting England at the time of the Roman invasion? The history of pre-Roman coins in southern Britain reveals an influence from Belgic Gaul. The tribes of England south of the Thames and along the south coast during Caesar’s time all had Belgic names or affiliations. Caesar tells us that these large intrusive settlements had replaced an earlier British population, which had retreated to the hinterland of southeast England. The latter may have been the large Celtic tribe, the Catuvellauni, situated in the home counties north of the Thames. Tacitus reported that between Britain and Gaul "the language differs but little."

The common language referred to by Tacitus was probably not Celtic, but was similar to that spoken by the Belgae, who may have been a Germanic people, as implied by Caesar. In other words, a Germanic-type language could already have been indigenous to England at the time of the Roman invasion. In support of this inference, there is some recent lexical (vocabulary) evidence analysed by Cambridge geneticist Peter Forster and continental colleagues. They found that the date of the split between old English and continental Germanic languages goes much further back than the dark ages, and that English may have been a separate, fourth branch of the Germanic language before the Roman invasion.

Apart from the Belgian connection in the south, my analysis of the genetic evidence also shows that there were major Scandinavian incursions into northern and eastern Britain, from Shetland to Anglia, during the Neolithic period and before the Romans. These are consistent with the intense cultural interchanges across the North sea during the Neolithic and bronze age. Early Anglian dialects, such as found in the old English saga Beowulf, owe much of their vocabulary to Scandinavian languages. This is consistent with the fact that Beowulf was set in Denmark and Sweden and that the cultural affiliations of the early Anglian kingdoms, such as found in the Sutton Hoo boat burial, derive from Scandinavia.

A picture thus emerges of the dark-ages invasions of England and northeastern Britain as less like replacements than minority elite additions, akin to earlier and larger Neolithic intrusions from the same places. There were battles for dominance between chieftains, all of Germanic origin, each invader sharing much culturally with their newly conquered indigenous subjects.

So, based on the overall genetic perspective of the British, it seems that Celts, Belgians, Angles, Jutes, Saxons, Vikings and Normans were all immigrant minorities compared with the Basque pioneers, who first ventured into the empty, chilly lands so recently vacated by the great ice sheets.

Note: How does genetic tracking work?

The greatest advances in genetic tracing and measuring migrations over the past two decades have used samples from living populations to reconstruct the past. Such research goes back to the discovery of blood groups, but our Y-chromosomes and mitochondrial DNA are the most fruitful markers to study since they do not get mixed up at each generation. Study of mitochondrial DNA in the British goes back over a decade, and from 2000 to 2003 London-based researchers established a database of the geographically informative Y-chromosomes by systematic sampling throughout the British Isles. Most of these samples were collected from people living in small, long-established towns, whose grandparents had also lived there.

Two alternative methods of analysis are used. In the British Y-chromosome studies, the traditional approach of principal components analysis was used to compare similarities between whole sample populations. This method reduces complexity of genetic analysis by averaging the variation in frequencies of numerous genetic markers into a smaller number of parcels—the principal components—of decreasing statistical importance. The newer approach that I use, the phylogeographic method, follows individual genes rather than whole populations. The geographical distribution of individual gene lines is analysed with respect to their position on a gene tree, to reconstruct their origins, dates and routes of movement.

Fuente: Stephen Oppenheimer / Prospect Magazine, 21 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.prospect-magazine.co.uk/article_details.php?id=7817

(4) El estudio valida la teoría de una base genética común en el oeste europeo

El profesor del departamento de Antropología Biológica de la Universidad de Santiago José Luis Blázquez Caeiro, que dirige un proyecto para establecer el mapa genético poblacional de los gallegos con el fin de reconstruir su historia evolutiva, considera «muy interesantes» las conclusiones a las que ha llegado su colega Bryan Sykes, aunque difiere de la interpretación de los datos realizados.

Por un lado, Caeiro asegura que la investigación del británico viene a corroborar la suya, en el sentido de que confirma que las poblaciones del Occidente de Europa (desde Bretaña a Galicia, Irlanda o Gran Bretaña) guardan una base genética similar que han sabido mantener a lo largo de los años y que se corresponde con la herencia dejada por los primeros pobladores europeos. Las poblaciones de Homo sapiens sapiens , en su expansión por el continente a partir del Cáucaso, tomaron dos direcciones, una hacia el Mediterráneo y otra hacia el norte de Europa, y fue en este proceso evolutivo donde se marcaron las diferencias genéticas.

Economía de esfuerzos

En el caso de la migración por la ruta norte europea, la memoria genética de los primeros pobladores quedó más profundamente marcada en la periferia, de ahí que, por ejemplo, las poblaciones de Galicia o el Occidente francés conserven una base genética similar. Y en este punto es, precisamente, donde difiere la interpretación realizada por Caeiro respecto a la de Sykes. «El Finisterre europeo tiene una memoria genética compartida, por lo que, si la que se encontró en Gran Bretaña es la misma, lo lógico sería, por una simple cuestión de economía de esfuerzos, que las poblaciones que hicieron ese aporte genético fueran las francesas, más cercanas, y no las del norte de España». En este sentido subraya que «no es lo mismo hacer un viaje por mar de 1.000 kilómetros que otro de 50».

En cualquier caso, Caeiro admite que «puede ser válida la hipótesis de Sykes. Sólo que hay que probarla».

Fuente: La Voz de Galicia, 22 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.lavozdegalicia.es/
inicio/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=5128295

Los celtas que colonizaron Gran Bretaña procedían de Galicia. Las tribus del noroeste español cruzaron el mar hace 6.000 años y se establecieron en las islas.

La ciencia genética ha venido a verificar la leyenda de Ith. Que el hijo de Breogán entrevió Irlanda desde la torre de Hércules y dio lugar a su posterior colonización podría ser algo más que un mito, según los resultados de un estudio que ha analizado el ADN de 10.000 británicos y que apunta a que los celtas que se convirtieron en la tribu dominante en las islas procedían de la península Ibérica. Bryan Sykes, profesor de genética humana en la Universidad de Oxford, ha dirigido el estudio y publica esta semana sus conclusiones en el libro Blood of the isles. Su teoría es que hace 6.000 años estos habitantes de la península desarrollaron embarcaciones capaces de cruzar el océano y llegaron a las islas británicas. El territorio ya estaba habitado, pero estas personas fueron asimiladas en una tribu celta mayor.

Sykes explicó ayer a este diario que los celtas llegados desde las costas peninsulares provendrían del noroeste y el norte, «mucho más probable que del Mediterráneo». La huella genética más común en los británicos lleva la marca de aquellos migradores; a continuación, las más extendidas son las de tribus escandinavas. Esto significa que, al contrario de lo que se pensaba, el origen de los celtas británicos no se halla en Europa central, sino en el noroeste de la península Ibérica.

Sorpresa

Las investigaciones de Sykes apuntan, además, a que los ingleses comparten la huella celta en la misma medida que irlandeses y escoceses, algo que seguramente sorprenderá en Inglaterra, que siempre se ha visto como un pueblo sajón. Sykes es consciente de que ahora existe un resurgir de lo celta como «opuesto a inglés», pero también advierte de que «Irlanda y Escocia no pueden ejercer el monopolio sobre esta cuestión». Los datos obtenidos por el estudio constatan la presencia de la huella celta «en toda Gran Bretaña».

«Las leyendas de tradición celta tienen sus raíces en la realidad»

Entrevista a Bryan Sykes

Bryan Sykes, conocido por investigaciones anteriores como Las siete hijas de Eva, ha retratado gracias a la genética el origen de los celtas británicos, que sitúa en las costas norteñas de la península Ibérica. Aunque su investigación tiene una base científica, el profesor oxoniense también conoce las leyendas que vinculan Galicia con las islas británicas: «Países como Irlanda cuentan con una sólida tradición celta con vínculos a España, como la historia de Mil Espane, y que seguramente tiene sus raíces en la realidad».

-De hecho, Mil Espane viajó a Irlanda para vengarse de la muerte de Ith, quien avistó Irlanda desde A Coruña.

-Sí, conozco esa historia y que desde la torre de Hércules era posible divisar Irlanda en una clara tarde de invierno. Obviamente, es imposible que desde España se vea Irlanda, pero los hechos de hace muchos años, como las migraciones, se han ido transformando por la tradición popular hasta originar mitos y leyendas.

-¿Por qué los ingleses como pueblo no se reconocían en un origen celta?

-Los ingleses también comparten un importante componente celta, pese a que se ha sostenido su origen sajón con raíces germánicas, que los diferenciaba de escoceses e irlandeses. Esto se debe a un mito del siglo XIX que incluso se puede rastrear hasta la Edad Media cuando había un interés, generado por Enrique VIII, de alejar a Inglaterra del catolicismo. Antes de eso siempre se creyó que los habitantes de las islas eran «viejos británicos», es decir, los que ya se encontraban aquí antes de la llegada de los romanos.

-¿Por qué no se investigó hasta ahora?

-Hemos realizado la primera prueba exhaustiva de ADN, que antes no habría sido posible por falta de medios, que nos indica que la huella genética de los celtas británicos es mucho más similar a la de los españoles de lo que se pensaba, y no tanto a la de Europa central.

-¿Conoce Galicia?

-Sí, he visitado Compostela, aunque no A Coruña. También he recorrido la costa norte desde Bilbao a Santander y recuerdo que al ver a todas esas personas rubias y de ojos azules pensaba que bien podría haber estado en Dublín.

-Tampoco existen muchas diferencias geográficas entre ambos lugares.

-Son paisajes muy similares. Estoy seguro de que se sintieron muy cómodos cuando llegaron a las islas británicas.

Fuente: Xesús Fraga / La Voz de Galicia, 22 de septiembre de 2006
Enlace: http://www.lavozdegalicia.es/inicio/
noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=5128296


*** Blood of the Isles

Oxford Ancestors are pleased to announce the launch of Professor Bryan Sykes' latest book out on 11th September.

TheBloodoftheIslesTA

Professor Bryan Sykes, the world's first genetic archaeologist, takes us on a journey around the family tree of Britain and Ireland, to reveal how our tribal history still colours the country today. In 54BC, Julius Caesar launched the first Roman invasion of Britain. His was the first detailed account of the Celtic tribes that inhabited the Isles. But where had they come from and how long had they been there? When the Roman eventually left five hundred years later, they were succeeded by invasions of Anglo-Saxons, Vikings and Normans. Did these successive invasions obliterate the genetic legacy of the Celts, or have very little effect? After two decades tracing the genetic origins of people from all over the world, Bryan Sykes has now turned the spotlight on his own back yard. In a major research programme, the first of its kind, he and his team at Oxford University set out to test the DNA of over 10,000 volunteers from across Britain and Ireland with the specific aim of answering this very question: what is our modern genetic make-up and what does it tell us of our tribal past? Where are today's Celtic genes? Did Vikings only rape and pillage, or settle with their families? And what of the genetic legacy of the Saxons and the Normans? Are the modern people of the Isles a delicious genetic cocktail? Or did the invaders keep mostly to themselves forming separate genetic layers within the Isles? And where do you fit in? As his findings came in, Bryan Sykes discovered that the genetic evidence revealed often very different stories to the conventional accounts coming from history and archaeology. "Blood of the Isles" reveals the nature of our genetic make-up as never before and what this says about our attitudes to ourselves, each other, and to our past. It is a gripping story that will fascinate and surprise with its conclusions.