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Egipto

Hallan una momia en perfecto estado de conservación anterior a Tutankamon

Hallan una momia en perfecto estado de conservación anterior a Tutankamon Foto: Parte frontal del sarcófago, uno de los más antiguos realizados en madera. Pertenece a un funcionario de la Administración del Antiguo Egipto enterrado hace 3.750 años.

Un equipo de la Universidad Waseda, de Tokio, dirigido por Sakuji Yoshimura, realizó el hallazgo dado a conocer ahora el pasado 5 de enero en la zona de Dahasur, situada al norte de Egipto. La momia –que aún no ha sido inspeccionada, pero que tiene un «excelente» grado de conservación– se encontraba dentro de un sarcófago de madera, uno de los más antiguos que se han descubierto, con numerosas inscripciones, entre ellas jeroglíficos con la identidad del cuerpo momificado: un alto funcionario del Antiguo Egipto enterrado hace unos 3.750 años, anterior por tanto a Tutankamon.

Por Darío Menor, La Razón, 24 de enero de 2005

El Cairo. Ciento ochenta años después de que Jean-François Champollion abriera los ojos del mundo a las maravillas del Antiguo Egipto, otro extranjero, el japonés Sakuji Yoshimura, ha protagonizado el último descubrimiento de la egiptología: la momia en perfecto estado de un hombre enterrado hace alrededor de 3.750 años. En equipo de la universidad Waseda de Tokio, dirigido por Yoshimura, realizó el hallazgo el pasado 5 de enero en la zona de Dahasur, situada al norte de Egipto.

«El descubrimiento tiene un alto valor académico. El cuerpo momificado ha sido encontrado en un sarcófago de madera completamente cerrado, que se cree uno de los más antiguos de este tipo hallados», declaró el director de las excavaciones, quien aseveró que la momia pertenece a una época anterior a la del célebre faraón Tutankamon, que rigió los designios del Antiguo Egipto entre 1336 y 1327 antes de Cristo.

El gran valor del hallazgo no sólo se debe a la antigüedad del enterramiento, sino también a su excelente estado de conservación, debido a que nunca ha sido expoliado ni dañado. Durante siglos, el saqueo de las tumbas del Antiguo Egipcio ha sido una constante, lo que ha provocado que cientos de enterramientos de valor incalculable hayan sido arruinados en mayor o menor grado.

Para la identificación de la momia y su época ha sido determinante el estudio del sarcófago, el cual estaba pintado de amarillo y llevaba inscritos un gran número de jeroglíficos en color azul claro. Según informó el profesor Yoshimura, una vez descifradas las inscripciones del ataúd se constató que el hombre momificado había sido un funcionario de la administración del Antiguo Egipcio.

El sarcófago, que se encontraba a cinco metros bajo tierra, incluía además jeroglíficos con el nombre del individuo que contiene en su interior. Alrededor de la sepultura se encontraron numerosos objetos y accesorios funerarios, una práctica habitual en los enterramientos de la época. Los expertos no han inspeccionado la momia todavía; se han limitado al estudio del sarcófago, las inscripciones y los utensilios.

Arrojar algo de luz. El hallazgo puede tener notables consecuencias en su campo ya que «podría contribuir a arrojar un poco de luz en un área de enterramientos muy importante históricamente desde una perspectiva académica». Las posibilidades de estudio que ofrece la momia, el sarcófago y los objetos hallados son muy numerosas, y el descubrimiento se produce en un momento especialmente sensible en el mundo de la egiptología, debido al reciente análisis por escáner a la que ha sido sometida la momia de Tutankamon por parte del reconocido experto Zahi Hawass. Muchos temen que la investigación de Hawass desate la «maldición de los faraones», que la leyenda sitúa como una de las causas de la muerte de Lord Carnarvon, patrocinador de la expedición que descubrió la tumba del joven faraón.

El enigma de la maldición de los faraones

El enigma de la maldición de los faraones REINADO DE AMENOFIS IV / AKENATON (1353-1335 a.C)

¿Cómo era Amenofis IV?: Las imágenes que han llegado hasta nosotros en estatuas y bajorrelieves nos lo representan con un cráneo de forma extraña, calificado por algunos autores de hidrocéfalo. En realidad lo que tenía era una platicefalia en su parte superior y una notable protrusión del occipital, que a veces hemos encontrado nosotros en antiguos cráneos de arévacos y en somalíes y que hemos llamado "moño". Tenía la raíz muy prominente, la frente deprimida, los ojos muy grandes, almendrados, la mirada dulce y soñadora, los labios gruesos con un cierto gesto huraño. El mentón notablemente alargado, saliente, adaptado a un cuello delgado y largo. Ninguno de los textos nos dice si tuvo una voz ronca y sonora, profunda, pero si fuese así, con el aspecto de la cara podría tratarse de un acromegálico.

Por Prof. José Manuel Reverte Coma
Museo de Antropología Médico-Forense Paleopatología y Criminalística

Mariette, el famoso arqueólogo, creía que era eunuco, y algunos egiptólogos tenían la impresión de que era una mujer por el aspecto con que lo presentan ciertos bajorrelieves. Pero ciertas tablillas halladas en Tel-el-Amarna confirman su identidad masculina. Según los estudios realizados, padecía tuberculosis y epilepsía.

Petrie, entre los escombros del Palacio, encontró la mascarilla mortuoria de Amenofis IV, hecha en yeso fino. Dedujo que le habían vaciado el rostro para dar exactitud a su escultura. Elliot Smith que estudió su cráneo, señaló que por su conformación correspondía a un epiléptico y reformador religioso. Era la época en que estaban el auge las teorías de Gall y Lombroso.

Ya en el poder, al tercer año de su reinado, se casó con la hija del Rey de Mitani, TADUKIPA, una exótica belleza oriental de 12 años que vino en una caravana de camellos, cargando una dote propia de un cuento de las Mil y Una Noches. Amenofis IV nada más verla se enamoró profundamente de ella y le asignó un nuevo nombre en egipcio, NEFERTITI ("La Bella que llega"), con el que la conoce la Historia.

En el año sexto de su reinado y de común acuerdo con Nefertiti, decide emprender la reforma que su padre no pudo llevar a cabo. Había meditado mucho. Desde su infancia era un poeta, un soñador, y estaba entusiasmado con el proyecto de su padre. Mucho le animó a llevar a cabo la reforma, HOREMHEB que fué favorito de su padre, y Jefe militar de su guardia, y que ahora era la eminencia gris detrás del trono, junto con AY, que era el administrador del real tesoro.
Decide pues, de un plumazo acabar con el politeísmo y la idolatría tradicional en Egipto. Establece el culto a Aton, nombre del sol en egipcio, como Dios único. La nueva religión monoteísta se basaba en el amor, la fraternidad, la paz, que debían substituir a la guerra, la superstición, la hechicería y la idolatría.

Cambia su nombre de AMENOFIS por el de AKENATON, en honor al sol. Su "Canto al Sol", poema dedicado al dios único, es una pieza extraordinaria de la literatura religiosa. Profundizó en los estudios filosóficos de su tiempo y tuvo la visión de un mundo superior creado por un solo Dios todopoderoso manifestado a través del Sol, fuente de vida, padre-madre de todo lo creado.

AKENATON ha sido por todo ello considerado como uno de los primeros reformadores religiosos de la Humanidad.
Pero la reforma religiosa tenía que ir acompañada de una profunda reforma política y social. Comienza por apartar de Tebas la capitalidad y para ello elige un lugar adecuado, lejos de la odiada Tebas, y a orillas del Nilo, levanta una nueva ciudad a la que llama KHUNIATONU, "La Ciudad del Sol", "La Ciudad del Horizonte de Tum", hoy conocida con el nombre moderno de Tell-el-Amarna

Por medio de un decreto, trató de que los sacerdotes se pusieran a tono con la nueva ideología, pero se rieron de él. Como respuesta, HOREMHEB ordena la detención de un sacerdote, sobrino del Sumo Pontífice BEKANCOS, que había estafado a una pobre mujer vendiéndole a precio abusivo un ejemplar del "Libro de los Muertos" que deseaba colocar en la tumba de su esposo. El detenido fué juzgado, condenado a muerte y ejecutado.

Akenatón funda en Nubia la ciudad de GENIATON ("La que encuentra a Tum") y en Palestina, cerca de Jerusalem, la de KHONIOTONU, con la idea de extender su religión monoteísta fuera de las fronteras de Egipto.

Reunió el Faraón a la Corte y dignatarios del Imperio, presidiendo la reunión con su esposa Nefertiti, protegido y respaldado por Horemheb y les dirigió el siguiente mensaje: "¡Egipcios! Desde que llevo esta corona estoy sometiendo a revisión todo lo existente en nuestro país. Nuestro pueblo se halla prisionero de la idolatría y rinde homenaje a un ejército de dioses sujetos a Amon, cuyo sumo sacerdote es Bekancos. Pero yo declaro que no hay ninguna divinidad que quiera ser honrada con sangre, muerte y sacrificios. Apartaos del culto de los dioses. Sólo hay un Dios que se halla por encima de todo y que rige nuestros destinos: ¡Nuestro dios Atón! Dios es el Sol, el Sol mismo, que da vida a todas las cosas. Abjurad del dios Amon y de sus ídolos y seguid mi doctrina. Seamos iguales todos los hombres antes de que la muerte nos iguale. Las escuelas de sacerdotes serán cerradas. Los sacerdotes no fueron nunca servidores de dios. Sus doctrinas son erróneas y hay que apartarse de ellos. Cerraré todos los templos de Amon que son fuente de ingresos para los sacerdotes. Me incautaré de todos sus astilleros y buques, de sus talleres y canteras, de todas sus tierras y graneros y de todo el ganado que en su afán de dominio han llegado a formar un estado dentro del estado. Los sacerdotes podrán ser ahora demandados y llevados ante los Tribunales".
Nadie se atrevió jamás a tanto contra una casta tan poderosa.

Después de un largo discurso terminó con estas palabras: "En prueba de mi devoción a Aton, he resuelto cambiar mi nombre y llamarme en lo sucesivo AKENATON "El que vive de la Verdad", en honor al dios uno".

A esta declaración de principios siguieron revueltas, saqueos, robos, asaltos. El populacho al sentirse liberado del yugo sacerdotal, atacó a los grandes y poderosos, penetró en los harenes, violó a las mujeres. El ejército, manejado por Horemheb, pronto restableció el orden.

Akenaton rechazó toda colaboración con la nobleza y eligió y seleccionó a sus colaboradores entre las clases inferiores de la sociedad. En una tumba de Tell-el-Amarna se puede leer: "Su Magestad elige a los humildes para convertirlos en príncipes". Ordena a sus obreros decapitar las estatuas de Amón y martillar su efigie hasta en las tumbas.
El arte se modifica, se libera de los rígidos cánones tradicionales. Expresión de ello es la bella escultura que nos ha dejado Egipto, el busto de Nefertiti, obra maestra de la antigüedad. La libertad de expresión artística conduce al realismo y al naturalismo. El arte de Tell-el-Amarna es un arte nuevo, es la Naturaleza misma trasladada a elementos plásticos. Los nuevos vientos que soplan en Egipto han cambiado hasta los colores.

El nuevo Faraón prohibe a su pueblo que se arrodille y se humille ante él. Recorre los campos con su esposa, confraterniza y se mezcla con los fellahs, los anima en su tarea, él mismo abandona toda pompa en sus vestidos. Establece el matrimonio monógamo. Elimina todo tipo de ceremonial tanto en la Corte como en la religión. Prohibe el fasto y los costosos desfiles. Una de sus frases que ha llegado hasta nosotros es: "Viviendo recta y honradamente es como se honra a Dios". Ha sido un giro copernicano el que ha dado a la Historia. Da orden de abolir la esclavitud y exhorta a los pobres, siervos y desvalidos a luchar por Aton cuya victoria significa la desaparición de la injusticia, crónica en Egipto. Aconseja a la mujeres que sólo parieran dos hijos y se concentrasen en su cuidado. Se convierte en el primer ecologista del mundo y protector de los animales, prohibiendo la caza masiva.

Su vida está de acuerdo con sus predicaciones. Come y viste con sencillez. Dedicó el capital que antes se utilizaba para construcciones suntuarias a construir viviendas para el pueblo. Dictó leyes sanitarias prohibiendo convivir hombres y animales en la misma casa. Ordena construir cocinas dentro de las viviendas, cada una de las cuales tiene que disponer de un retrete evitando así la costumbre de hacer necesidades en cualquier rincón.

Construyó en El Amarna la primera colonia para trabajadores en la Historia del Mundo. Como remate de sus revolucionarias reformas, disolvió el Ejército y no volvió a pagar soldados.

La riqueza inmobiliaria, las tierras, todo estaba en manos de los sacerdotes de Amon y de los templos o de los dignatarios de la Corte. Por un solo decreto eliminó aquel sistema de propiedad, repartiendo la tierra entre labradores y colonos. A los ricos les dejó una porción de sus antiguas posesiones que les sirviese para vivir. Pero ahora tenían que pagar impuestos como todo el mundo. Prohibió la mendicidad y persiguió a astrólogos, hechiceros y adivinos.
Pero la libertad así tan de improviso, era fruta desconocida para el pueblo egipcio y produjo estupefacción. No sabían qué hacer con ella. Eran muchos milenios de tradiciones, costumbres e ideas y una cosa es querer y otra poder hacer las cosas. A veces los mayores beneficiarios iban a ser sus mayores críticos. Además, el enemigo no había sido destruído. Los sacerdotes se dedicaron a sabotear el proceso reformador. La prohibición de quemar incienso ante los dioses, acabó con el trato comercial de esta substancia. Esto creó un descontento entre los marineros de los barcos que traficaban con Oriente y entre los comerciantes.

Aprovechando las reformas, los países sometidos se sublevaron, las tropas de ocupación regresaron y con ellas la lacra de los Gobernadores, Virreyes y burócratas.

Los antiguos partidarios de Amón se unieron en un partido opositor y comenzaron las luchas callejeras. Los sacerdotes, los antiguos ricos y cortesanos formaron el partido de AMON. Los plebeyos, los esclavos y los fellahs formaron el de ATON. Los sacerdotes tenían escondidas reservas de riquezas con las que contrataron mercenarios de Nubia y Siria y declararon la guerra santa. La lucha de clases se convierte en incendios, venganzas y muertes. El Nilo se tiñó de rojo. Era la guerra civil. De nada sirvieron las palabras de Akenaton. Tomaron sus discursos por debilidad. Todos los que creyeron un día en sus reformas fueron abandonándole. Y él se quedó sólo con su arpa, sus sueños, su epilepsía y sus oraciones a Aton. Y su propio médico de cabecera, hombre de toda su confianza, le administró la copa de veneno proporcionada por los sacerdotes.

Las últimas palabras del Faraón fueron: "El reino de lo eterno no tiene sitio dentro de los límites de lo terreno. Todo será como era antes. El terror, el odio y la injusticia volverán a gobernar el mundo y los hombres tendrán que volver a sufrirlo. Hubiera sido mejor para mí no haber nacido nunca pues así no hubiera visto cuánta maldad hay en la tierra".
Tras el asesinato de AKENATON, surgió el eterno problema de la lucha por el poder. Los del partido de Amon querían poner al sumo sacerdote Bekancos en el trono iniciando así una nueva dinastía. Pero Nefertiti y Horemheb con el ejército que le quedaba, impusieron su criterio, ayudados por AY, que había sido y seguía siendo Director del Sello con Akenaton, recaudador general y Administrador del Tesoro Real.

Akenaton había tenido de su primer matrimonio con Nefertiti seis hijas y ningún varón. Buscando descendencia masculina, casó con otra mujer de su antiguo harem que le dió dos hijos varones: SMENKHARE y TUT-ANKH-ATON. Ambos fueron niños enfermizos.

El primero, SMENKHARE, casó a los 14 años con su hermanastra MERITATON, primera hija de Nefertiti. Fué corregente con Akenaton y al morir quedó como Faraón en plena guerra civil. Reinó de 1335 a 1333, año en que murió. Pasó sin pena ni gloria.

REINADO DE TUT-ANKH-AMON

Entonces, nuevamente Nefertiti apoyada por Ay y Horemheb, impusieron al segundo hijo varón de Akenaton, al niño TUT-ANKH-ATON que tenía 12 años y al que casaron con otra de sus hermanastras, la tercera hija de Nefertiti, ANKES-ATON que tenía 9 años. Era la forma de que pudiera subir al trono, pues su madre no había sido de sangre real como ya había señalado Maspero, el Director del Museo de Arqueología de El Cairo y luego confirmaría Carter. Aquello era mejor que crear una nueva dinastía, lo que no hubiese sido bien visto por el pueblo.

TUT-ANKH-ATON, que significa "la imagen viviente de Aton", a sus 12 años no podía mandar ni disponer mucho, así que fueron Ay, Horemheb y Nefertiti los que pactaron con los sacerdotes, haciendo restablecer el culto a Amon y devolviendo al clero sus prebendas y beneficios. Para tranquilizarlos más cambiarían el nombre de los monarcas por los de TUT-ANKH-AMON ("imagen viviente de Amón") y ANKH-ES-AMON.

La ciudad de Tell-el-Amarna fué abandonada y la corte se trasladó de nuevo a Tebas. La memoria del "hereje" fué perseguida y su nombre borrado de todas partes. Le negaron hasta el derecho de tener una tumba propia. Sin embargo, TUT-ANKH-AMON, llevó consigo a Tebas el cadáver embalsamado de su padre, para enterrarlo en el Valle de los Reyes, junto con su madre Tii. En 1891, Barsanti, excavando en el Valle descubrirá esta momia, que trasladó al Museo de El Cairo, donde la estudió Elliot Smith detrminando que tenía 30 años cuando murió.

Como compensación a la aceptación del nuevo Faraón por el clero egipcio, éste le exigió un decreto solemne condenando la herejía y restituyéndoles el poder oficialmente. Y el Faraón-niño firma el famoso Decreto del año IV de su reinado, que se conservó en granito de Karnak para la posteridad en la estela llamada de "La Restauración de los Templos" fechada en 1347 a.C., día 19 del 4º mes de la inundación (más o menos el 4 de noviembre).

El Faraón fué consagrado "Hijo de Amón" por el Sumo Sacerdote que le odiaba por ser hijo de Akenatón, el Faraón "hereje" y posteriormente es proclamado Rey del Alto y Bajo Egipto.

Pero la venganza de los sacerdotes y del ejército vencedores no se hizo esperar. La represión fué brutal. Hubo crucifixiones, piras humanas, torturas y se instaló de nuevo la esclavitud además de los oráculos, las hechicerías, los gastos suntuosos y los harenes.

Horemheb organizó una expedición militar a los países antiguamente sometidos y volvió a dominarlos. Este extraño egipcio, de familia real (su madre era hija del primer matrimonio de Amenofis III con una de sus hermanas), tuvo, como señala Tabouis "la habilidad política de saber cambiar de dioses, de dueño, de ideas y de moral. Fué un gran ambicioso que supo esperar su momento y hacer coincidir sus apetitos y sus intereses con el interés de la nación". Sus triunfos militares le granjearon la simpatía de todos, ejército, pueblo y Faraón. Y cuando llegó su momento, a la muerte de Tutankhamón, personalmente atravesó el pecho del sumo sacerdote Bekancos con su espada. Bekancos pretendía casarse con Nefertiti y erigirse en Faraón. Horemheb no se lo permitió y fué él quien se casó con Nefertiti y se coronó Faraón comenzando una nueva dinastía, la XIX. La Historia no lo dice, pero la muerte de Tutankhamón se podría atribuir a él.

¿Cómo murió Tutankhamón? Según los jeroglíficos hallados y traducidos, murió a los 18 años "en forma inesperada", cuando nadie podía pensar que esto podía suceder. La hipótesis del crimen se planteó enseguida por los arqueólogos.
Es un enigma que la Historia no nos ha desvelado claramente. Sólo podemos saber lo que se deduce del estudio de sus restos momificados. Desroches en 1963 señalaba que de estos estudios sobre la momia del Faraón no se pudo hallar nada que permitiese creer en esta hipótesis. Pero posteriormente, Harrison y su equipo parecen deducir que hubo un traumatismo de cráneo.

Por la edad a que murió, Tutankhamón no tuvo tiempo de hacerse construir una sepultura como hacían todos los Faraones en cuanto subían al trono. Por eso la sepultura de éste fué "improvisada" aunque muy bien construída y depositados en ella los tesoros fabulosos del monarca, más las ofrendas de sus partidarios y allegados.

Horemheb a su subida al trono organizaría otra terrible e implacable purga y sería el mayor iconoclasta de los faraones que le precedieron, tratando de borrar su recuerdo destruyendo sus estelas, nombres, cartuchos, estatuas y ordenando la eliminación de los partidarios de los antiguos monarcas.
Pero en la guardia que antes mandaba Horemheb había un oficial de estirpe real, llamado Ramsés, que había sido fiel sacerdote de Bekancos. Este oficial obtuvo la confianza del Ejército y esperó también "su momento". Y cuando después de 12 años de reinado de Horemheb estalló una revuelta sangrienta, Ramsés depuso a Horemheb y se instaló en el trono con el nombre de Ramsés I.

HOWARD CARTER Y LORD CARNARVON

La historia de Howard Carter comienza en Londres donde nació el 9 de mayo 1874, último de 11 hijos de una modesta familia compuesta por su padre Samuel John Carter, pintor y dibujante del Illustrated London News y su madre, Martha Joyce Sands. Su educación fué mínima, lo que siempre produjo en Carter problemas de ajuste emocional. Pero su habilidad como artista heredada y aprendida de su padre fué tan extraordinaria que el egiptólogo Percy Newberry le contrató para ir a Egipto a copiar los murales de Beni Hasan y Deir-el-Dersha. Comenzó también a excavar y a aprender Egiptología con Flinders Petrie. Pasaría así seis años copiando inscripciones y dibujos egipcios en Deir-el-Bahari. Conoció al gran egiptólogo francés Gaston Maspero, Jefe del Servicio de Antigüedades egipcias quien al ver la valía del joven Carter le nombró Inspector General de Monumentos del Alto Egipto en 1900. Trabajó después por cuenta del norteamericano Theodore Davis, que había descubierto varias tumbas en el Valle de los Reyes, entre ellas la de Tutmosis IV y así se fué desarrollando su pasión por aquella inhóspita región que le atraía en forma inevitable.

Sus intervenciones enérgicas como Inspector le granjearon muchas simpatías y respeto entre los trabajadores de las excavaciones, pero también roces con la Administración y los turistas, plaga que no soportaba y en cierta ocasión que se le exigió que pidiera excusas a un grupo de éstos que en el curso de una visita en estado de embriaguez habían cometido múltiples sinrazones, se negó en redondo prefiriendo renunciar a su puesto, cosa que hizo.

Obligado a sobrevivir, se dedicó a pintar cuadros en El Cairo y a venderlos. Pero el panorama de su vida cambia cuando Maspero que le apreciaba mucho y conocía su extraordinaria valía, le recomienda a Lord Carnarvon, que quería patrocinar algunas excavaciones. Maspero indicó al adinerado inglés que no había nadie en Egipto que hiciese mejor el trabajo de dirigir unas excavaciones que Carter. Y a partir de ese momento se produce una estrecha amistad entre el patrocinador Lord Carnarvon y el egiptólogo, Howard Carter, quien ya estaba dominado por una idea fija y obsesiva: "Encontrar la tumba del Faraón TUT-ANKH-AMON en el Valle de los Reyes".

En cuanto a George Edward Stanhope Molineux Herbert, quinto Conde de Carnarvon, era el clásico Lord inglés que a la muerte de su padre hereda una enorme hacienda y que no sabe cómo gastar el dinero. Viaja por el mundo entero, se aburre, de dedica a navegar y luego le apasiona el deporte naciente del automóvil y acaba por tener un serio accidente el año 1901 en Alemania. Vuelca el coche, queda atrapado debajo y sin conocimiento y aparentemente sin vida. Pero la ayuda de su chófer le hace revivir y es trasladado a un Hospital. Quedó tan maltrecho que hubo de sufrir repetidas intervenciones quirúrgicas para restaurar sus huesos rotos no quedando nunca en buen estado de salud a partir de entonces. Sus médicos le recomendaron convalecer en un lugar seco que mejorara su aparato respiratorio afectado por el accidente y sus dolores articulares. Marcha entonces a Egipto donde se apasiona por el país y por las excavaciones. Fué allí donde Gaston Maspero le recomendó que contratase los servicios de Howard Carter.

Comienzan a explorar tumbas en Gurneh, donde halla la tumba de Tetiky, un Alcalde Tebas de la XVIII dinastía y otra serie de interesantes tumbas en las que hallan documentos valiosos para la Egiptología. Sus trabajos se resumen en una obra: "Cinco años de exploraciones en Tebas" (1907-1911). Luego excava en el Delta, pero una invasión de culebras y la escasez de hallazgos les obligan abandonar el lugar.

Sus conexiones con los Museos Arqueológicos y de Arte de Inglaterra y los Estados Unidos, les permiten hacer buenos negocios con la venta de piezas arqueológicas que compensan las inversiones de capital hecha por Lord Carnarvon. Además logró éste reunir una valiosa colección egipcia de más de 1.200 piezas. Después de su muerte, su viuda Lady Almina la venderá al Metropolitan Museum of Art de Nueva York por la suma de 145.000 $ USA.

Con motivo del abandono de la concesión que tenía Theodore Davis, abogado norteamericano dedicado a las excavaciones arqueológicas en Egipto en el Valle de los Reyes, con quien había trabajado Carter una temporada, quedó libre la concesión. El año 1915 se hacen con ella Lord Carnarvon y Carter y comienzan a partir de entonces sus largas exploraciones de varios años, que continuaron a pesar de que todos los arqueólogos aseguraban que allí no se podía encontrar nada de interés. Pero la constancia y la perseverancia de Carter, le llevan a descubrir la ansiada tumba de TUTANKHAMON el año 1922.

EQUIPO COLABORADOR DE CARTER

Carter estuvo bien acompañado en sus excavaciones y en el estudio de la tumba de Tutankhamón. El Director de la Sección egipcia del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, Dr. Lythgoe, le cedió su mejor fotógrafo, Harry Burton. Telegrafió a Carter: "Muy contento de ayudarle de cualquier modo. Ruego disponga de Burton y de cada uno de mis colaboradores". Se agregaron al equipo los dibujantes Lindley F. Hall, Walter Hauser y Arthur A. Mace, Director de la excavaciones que se llevaban a cabo en las pirámides de Lischt, todos ellos del Metropolitan Museum.

El Dr. Alfred Lucas, de la Sección egipcia de Química del Museo de El Cairo se unió a ellos. Más tarde escribiría una obra: "La Química en la tumba". El Prof. Alan Henderson Gardiner, grafólogo, se concentró en las inscripciones. El Prof. James H. Breasted de la Universidad de Chicago se encargó de los aspectos históricos de los sellos en los que era especialista. El Dr. Saleh Bey Hamdi de Alejandría y el Dr. Douglas E. Derry se encargaron de examinar la momia. Percy E. Newberry estudió las flores secas que acompañaban a la momia, determinando su especie y la época del año en que florecieron para saber en qué tiempo se enterró al Faraón. Hizo lo mismo con los frutos que aparecieron. De todo ello pudo deducir que Tutankhamón fué enterrado entre marzo y abril. Otros materiales fueron examinados por Alexander Scott y H.J. Plenderleith del British Museum.

Con este equipo estaba garantizado un estudio científico detallado para los medios de que se disponía en aquellos años.

Como ayudantes de confianza, Carter tuvo en todo momento a Arthur. R. Callender, a Astor y Bruère.

Battiscombe Gunn se dedicaría al estudio de los "óstraka". L.A. Boodle botánico de los Kew Gardens colaboraría también en la identificación de plantas y frutos. James R. Ogden, joyero inglés, estudió los trabajos en oro y piedras semipreciosas. G.F. Hulme de la Inspección geológica de Egipto intervino también estudiando los terrenos. Richard Adamson. sargento en activo, fué el Jefe de los guardias que cuidaron la tumba en todo momento.

HALLAZGO DE LA TUMBA Nº 62 DEL VALLE DE LOS REYES

"Llegué a Luxor el 28 de octubre de 1922 y el 1º de noviembre ya había reclutado a mis obreros y estaba dispuesto a poner manos a la obra. Nuestras búsquedas anteriores se habían efectuado en el ángulo Noreste de la tumba de Ramsés VI y a partir de este lugar empecé a excavar en dirección Sur".

"Conviene recordar que en esta zona había gran número de chozas de obreros, las cuales habían sido utilizadas probablemente por los peones que construyeron la tumba de Ramsés VI".

Así escribe Carter en su obra "Cómo descubrí el tesoro de Tutankhamón". Carter excavó los 90 cm de tierra sobre los que fueron construídas las chozas. Al llegar a la excavación el día 4 de noviembre, le sorprendió un silencio poco habitual entre los hombres que habían parado el trabajo. Algo extraordinario había sucedido. Habían encontrado una trinchera excavada en la roca en forma de escalera. Siguieron los trabajos y el 5 de noviembre se había despejado la escalera. Era la entrada de una tumba. Al pie de los 16 escalones descubiertos había "una puerta cerrada, enyesada y sellada". Carter hizo un orificio debajo del dintel para introducir una linterna eléctrica y vió...un pasillo lleno de piedras y escombros casi hasta el techo.

"Tuve que hacer un esfuerzo para contenerme y no derribar la puerta y empezar a buscar por todas partes. Había una cosa que me intrigaba: la entrada de la tumba era mucho más estrecha que las de las demás tumbas del Valle. El estilo arquitectónico era sin duda alguna, el de la dinastía XVIII".

Carter volvió a cerrar la abertura y mandó cubrir la excavación poniendo vigilantes permanentes en el lugar. Dice en sus memorias: "Lord Carnarvon se hallaba en Inglaterra y tenía el deber de esperar su regreso". Al día siguiente le envía el siguiente telegrama:

"Por fin hemos hecho maravilloso descubrimiento en el Valle; tumba espléndida con sellos intactos. Hemos vuelto a cubrir la excavación hasta su regreso. Enhorabuena" (6 nov 1922).

20 noviembre: Llega Lord Carnarvon con su hija Lady Evelyn Herbert, su fiel compañera en estas expediciones arqueológicas.

25 noviembre: Fotografían los sellos y los rompen. Retiran las grandes piedras que tapiaban el pasillo. Retiran los escombros. Era un pasillo en pendiente. Carter se dió cuenta inmediatamente de que la tumba había sido violada varias veces en tiempos muy remotos. Recuperó fragmentos de vasijas rotas, objetos pequeños, varias ánforas que debieron ser utilizadas para la mezcla del yeso utilizado para cerrar la puerta.

26 noviembre: Fué el gran día. Dice Carter "Fué el día más hermoso de mi vida, hasta el punto que no creo volver a vivir otro semejante". A 10 metros de la primera puerta había otra, réplica de la anterior y sellada también. Con toda claridad vió que era "El sello de Tutankhamón" y de la necrópolis real. Se veía que la tumba había sido violada y vuelta a sellar, probablemente poco después del entierro del Faraón.

Carter abrió una pequeña brecha en el ángulo superior izquierdo de la puerta. Encendió unas velas para ver si el aire era tóxico. Comprobó que no lo era. Ensanchó la abertura. Introdujo la vela. Cuando se habituó a la obscuridad del recinto que había al otro lado comenzó a ver los objetos que salían de las sombras después de más de 3.000 años. Había una profusión de estatuas de oro, animales extraños, vasijas fabulosas, piezas muy variadas, todo resplandeciente. Quedó sin habla. Carnarvon preguntó:

- "¿Ve Usted algo?"
- "Sí, cosas maravillosas" replicó Carter.

Ensancharon el agujero, introdujeron una antorcha eléctrica. "Imposible evaluar el tesoro que había ante nosotros, pero el efecto era asombroso, anonadante" dirá Carter. "Tratábase de un Museo, de un aposento amueblado con los objetos más diversos, algunos de ellos familiares, otros jamás vistos, amontonados unos sobre otros, en una profusión aparentemente infinita". Carter estaba extasiado... Observó que había otra puerta en aquella fabulosa sala, entre dos estatuas de tamaño natural. Decidieron terminar por aquel día el trabajo. Cerraron la abertura, aseguraron con cerrojo la reja de madera expresamente fabricada por ellos, pusieron guardianes seleccionados ante la reja y regresaron al Valle silenciosos y emocionados.

27 noviembre: A la mañana siguiente, Carnarvon, Evelyn y Carter se dedicaron a estudiar la antecámara y tendieron un cable para llevar luz eléctrica al interior.

La puerta que tanto les intrigó, flanqueada por las dos estatuas, se veía que había sido perforada como para dejar pasar a un niño y luego cerrada y sellada de nuevo. Alguien hacía miles de años les había precedido. Con un poderoso acto de voluntad científica decidieron no abrir aquella nueva puerta hasta que no estuviesen catalogados y guardados todos los objetos de la antecámara.

700 piezas había en la antecámara. Con gran cuidado fueron numerando, catalogando y fotografiando cada una de ellas para luego trasladarlas a la vecina tumba de Ramsés XI, que utilizaron como almacén de herramientas y para guardar los hallazgos de menor importancia. La tumba de Seti II fué utilizada como Laboratorio de Conservación y restauración y como Laboratorio fotográfico. La tumba 55 fué utilizada como cámara obscura por Harry Burton para revelado de fotografías.

Prepararon con sumo cuidado el momento de la apertura de la puerta de la cámara. Fueron invitadas diversas personalidades a aquel acto oficial, para lo cual dispusieron una serie de filas de sillas en la antecámara como si fuese un teatro. El London Times tuvo la exclusiva de la información. Los invitados fueron: Halim Bajá Soliman, Ministro de Obras Públicas, Pierre Lacau, Director General de la Administración de Antigüedades, Sir William Garstin, Sir Charles Tust, Lithgoe, Director de la Sección de Egiptología del Metropolitan Museum de Nueva York, Prof. Breasted, Dr. Alan Gardiner, Winlock, Mervin Herbert, Richard Bethell, Mr. Engelbach, Inspector de la Administración de Antigüedades, Bey Fahmy Gobernador de la provincia y Sir Lee Stack Sirdah, Comandante del Ejército egipcio.

Llegado el momento, Carter y uno de sus ayudantes fueron cuidadosamente rompiendo la puerta, sacando con mucho cuidado los trozos de muro, y por fin entraron en la cámara siguiente donde encontraron una capilla o féretro recubierta de oro y pinturas. Medía 5.20 x 3.35 x 2.75 m. y era una de las más bellas obras del arte egipcio. Tenía puertas aseguradas con cerrojos sellados. Carter escribiría después lo que dijo en aquel momento: "He hallado a Tutankhamón, esto es seguro, y creo que...intacto". Le temblaban las manos cuando descorrió el cerrojo. Abrieron las puertas y apareció una segunda capilla dentro de la primera, dorada, con incrustaciones azules. También tenía cerrojos con sus respectivos sellos. Uno de éstos intacto, tenía el nombre de Tutankhamón y el chacal recostado sobre los nueve enemigos de Egipto. Resplandecían las capillas de oro y sus decorados con escenas del "Libro de los muertos". Lo que había detrás de aquellas puertas nadie lo había visto en más de 3.000 años. Carter ya no dudaba. Allí se encontraban los restos del Monarca. Las capillas estaban intactas. Los violadores no habían llegado hasta allí. Hasta cuatro capillas fué abriendo Carter, una dentro de otra.

Al abrir los cerrojos de la última y romper su sello "apareció un enorme sarcófago monolítico, intacto, de cuarzo amarillo".

Carter decidió desmontar las capillas siguiendo el orden inverso al que debieron seguir los que enterraron al Faraón. Así se podría estudiar el sarcófago sin dificultades. Una vez que éste estuvo aislado, por medio de una polea y cuerdas se levantó la pesada tapa, una losa de 1.250 Kg. En su interior había unos lienzos de lino que se retiraron y... "un grito de asombro brotó de nuestros labios...Todo el interior del sarcófago estaba ocupado por la efigie del joven monarca, una efigie de factura admirable".

Era un segundo sarcófago dentro del primero, que medía 2.75 x 1.50 x 1.50 m. y reposaba sobre un catafalco bajo que representaba a un león. Las manos y la cabeza del Rey estaban cubiertas de oro macizo delicadamente repujado. Las manos cruzadas sobre el pecho sostenían los emblemas reales, cayado y flagelo, con bellos adornos. Rostro y facciones exquisitamente modelados sobre panes de oro. Los ojos de aragonita y obsidiana, las cejas y párpados de lapislázuli. En la frente, dos emblemas: la cobra y el buitre, símbolos del Bajo y Alto Egipto. Unas flores marchitas formaban una a manera de corona. ¡Flores de hacía más de 3.000 años colocadas seguramente por la joven viuda del Rey! Parecía aún oirse el paso de las plañideras que acompañaban al cortejo que trajo hasta aquel lugar la momia de Tutankhamón.

Había una frase grabada sobre el ataúd: "Oh Madre de la noche, extiende sobre nosotros tus alas, como las estrellas eternas!".

Burton iba tomando fotografías.

El trabajo de extracción de los sarcófagos que estaban uno embutido en otro, fué lento, muy laborioso y no exento de contratiempos, que se agravaron por la actitud del Servicio de Antigüedades que llegó a suspender los trabajos, retirar a Carter su licencia de excavar y todo ello complicado con la situación política mundial. La Guerra mundial de 1914-1918 había terminado, pero se sufrían las consecuencias políticas, el nacionalismo exaltado del país, la actitud de los egipcios que veían a los ingleses con malos ojos, sobre todo a quienes se llevaban sus tesoros.

Pero tras el hallazgo de las capillas y los sarcófagos, los exploradores se dieron cuenta de que en la recámara de la momia había otra puerta más pequeña, cerrada como las anteriores, que conducía a otra cámara pequeña. A Carter le bastó una simple ojeada para comprender que en su interior se hallaban "los mayores tesoros de la tumba". No es extraño que el hallazgo de la tumba de Tutankhamón fuese calificado como el más grande registrado en toda la Historia de la Arqueología.
Por fin, y después de muchos sinsabores, entre los cuales no fué el menor la muerte de Lord Carnarvon, Carter y sus ayudantes consiguieron abrir el segundo sarcófago y dentro había algo increíble...¡otro tercer sarcófago de oro macizo! que medía 1.85 m de longitud con un espesor de 2.5 mm de oro puro.

Entre el segundo y el tercer sarcófagos había una masa negra, sólida, endurecida por el tiempo, como pez. Eran resinas y ungüentos que habían sido extendidos para proteger mejor la momia del Faraón. Levantada la tapa de oro del último sarcófago, apareció por fin la momia de TUTANKHAMON.

Carter recordando aquel instante escribe: "En tales momentos se pierde el habla". Tuvieron que utilizar la acción del calor, una elevada temperatura de 500º para que se pudiera separar un sarcófago del otro.
El traslado de las piezas halladas en la tumba fué una de las operaciones más delicadas. Después de catalogadas, fotografiadas y restauradas o limpiadas, fueron embaladas con todas las precauciones y llevadas hasta el barco que las esperaba para llevarlas al Museo de El Cairo. Desde la tumba hasta el río tenían que recorrer 1.500 metros por tierra accidentada. Para evitar golpes y vibraciones, Carter consiguió unas vagonetas sobre rieles, pero el Servicio de Antigüedades le dió tan pocos que tuvieron que hacerlo en varios tiempos, y a medida que avanzaban, tenían que desarmar los rieles de la parte posterior y ponerlos delante. Así hasta que llegaron al río Nilo.

LA AUTOPSIA DE LA MOMIA DE TUTANKHAMON

Una vez abierto el tercer sarcófago de oro puro, apareció la momia del Rey envuelta en vendas de lino. La cabeza estaba cubierta por una máscara que era el retrato exacto del rey en vida.

El 11 de noviembre de 1923 a las 9.45 a.m. el Dr. Douglas E. Derry, Profesor de Anatomía de la Universidad de El Cairo, ayudado por el Dr. Saleh Bey Hamdi, de Alejandría, dieron comienzo a la autopsia de la momia. Con ellos estaban Carter, el fotógrafo Harry Burton que fué tomando placas de cada momento importante del acto, Alfred Lucas y varios invitados egipcios y europeos.

Las vendas de lino estaban tan frágiles a causa de los ungüentos aplicados que hubo que extender una capa de parafina líquida sobre ellas para preservarlas de la desintegración. Derry escribió más tarde: "Tal vez debo justificarme por haber examinado a Tutankhamón. Muchos consideran que nuestra intervención es una profanación y que hubiéramos debido dejar en paz al Rey".

Entonces, una vez parafinadas las vendas, Derry dió un corte vertical desde la parte superior y media del tórax en dirección a la sínfisis pubiana continuando hasta los pies para dividir las capas de vendas por la mitad y separarlas más fácilmente. Estas vendas, de 6 a 9 cm de anchura daban hasta 16 vueltas al cuerpo. En muchos lugares resultaban difíciles de quitar a causa del ungüento resinoso que se había endurecido con el tiempo.

El efecto de los ungüentos sobre las vendas y la propia momia fué desastroso. La momia del Faraón constituyó una desilusión para los investigadores debido a su mal estado de conservación, precisamente por el exceso de ungüentos inapropiados que le habían puesto los embalsamadores. Carter señaló que lo único bueno que habían hecho los ladrones al violar las tumbas era permitir que las momias no fueran destruídas por estos ungüentos y al dejarlas expuestas al aire, permitieron que se secasen muchas de ellas conservándose mejor. El químico Lucas anotó que "el color negruzco de la momia era el resultado de alguna clase de combustión lenta y espontánea en la cual, casi con certeza, los cultivos de hongos habían desempeñado su papel". La carbonización había llegado hasta los huesos.

Entre las vendas de lino había un sinnúmero de joyas, amuletos, símbolos que producían un aislamiento mágico para proteger el cuerpo. Apareció un total de 143 alhajas.

Las piernas quedaron libres de vendas. Los dedos de pies y manos habían sido envueltos por separado y recubiertos de fundas de oro. El pene fué vendado de tal forma que lo mantuvieron en posición itifálica (en erección). No apareció vello pubiano. Tampoco se pudo determinar si había sido circuncidado, práctica común en Egipto. Se pudo observar en la parte izquierda de la piel del abdomen una herida de 8.6 cm de longitud, desde la altura del ombligo hasta unos centímetros del hueso de la cadera (ilion). No se vió ninguna placa de embalsamamiento con la que se solía cubrir esta incisión que era por donde se vaciaba el cuerpo de sus vísceras.

El más llamativo de los hallazgos de objetos sobre la momia fué un amuleto situado bajo una almohadilla en forma de corona que rodeaba la cabeza. Era de un metal distinto a todo lo que había en Egipto: hierro.

Costó trabajo desprender la máscara de oro que cubría el rostro del rey, pero se consiguió con cuchillos calentados a elevada temperatura. Carter, al ver el verdadero rostro del Faraón diría en su informe: "Faz pacífica, suave, de adolescente. Era noble, de bellos rasgos y los labios dibujados en líneas muy netas".

En otro pasaje dice Carter, hablando de Tutankhamón: "Hasta donde llegan nuestros conocimientos, podemos decir con seguridad que lo único notable de su vida fué su muerte y su fastuoso entierro".

La postura en que fué colocado el cadáver era la clásica en el antiguo Egipto, decúbito supino, con la mano derecha descansando sobre la cadera izquierda y la mano izquierda sobre las costillas del lado derecho.

Llevaba 21 amuletos en torno al cuello, símbolos de Osiris, Isis, Thot, Horus, Anubis y un cetro de feldespato verde bajo las vendas, serpientes aladas y cinco buitres de Mut o Nechbet.

El Faraón era de escasa estatura y aún no había completado su desarrollo. La momia medía 1.64 m de longitud desde el vertex a la base de los talones. La ecuación regresiva de Pearson permitió determinar con más precisión la estatura, dando una cifra de 1.677 m. Esta era la misma talla de las dos estatuas del rey halladas en la tumba.

Se pudo apreciar que aún no tenía fundidas la mayor parte de las metáfisis de los huesos largos lo que permitió establecer la edad en el momento de la muerte entre 18 y 19 años. La cabeza del fémur estaba ya unida al hueso, pero aún podía verse la línea de soldadura. La epífisis del trocánter mayor estaba ya casi soldada. La meseta tibial aún no estaba bien fundida pero la epífisis inferior lo estaba totalmente. Las cabezas de los húmeros no estaban fusionadas. En el cúbito la fusión había comenzado, pero en el radio, la extremidad distal estaba completamente libre.

La piel del tronco era la peor conservada. Las vísceras fueron embalsamadas aparte y se encontraban en los vasos canopes que fueron encontrados en el cuarto del tesoro, en una gran capilla dorada montada en un trineo. Dentro, en calcita semitransparente había tallado un gran recipiente en cuyo interior se encontraban cuatro compartimentos tapados con cabezas humanas representando al rey, todo tallado en calcita bellísima. En cada uno había un pequeño ataúd, que contenía las vísceras embalsamadas, bajo la protección de los cuatro hijos de Horus, Amset, Hapi, Tiumantef y Khebenef que correspondían al hígado, pulmones, estómago e intestinos, todos embalsamados y debidamente envueltos en vendas. El corazón también había sido embalsamado por separado, para que según sus ideas religiosas pudiese ser pesado por Osiris en el Tribunal de la Muerte. En su lugar se había colocado un escarabajo sagrado.

Al quedar liberada la cabeza de sus vendajes se pudo apreciar su extraña conformación. El cráneo estaba completamente rasurado. La piel aparecía cubierta por un ácido graso blanquecino y un gorro de lino.

Los párpados entreabiertos permitían ver los ojos intactos pero desecados. Las pestañas eran muy largas. El cartílago nasal aparecía aplastado por la presión de los vendajes. Los orificios nasales estaban taponados con resina. A través de ellos se había extraído el cerebro. Las orejas eran pequeñas y presentaban sendos orificios en los lóbulos de 7.5 mm de diámetro. La piel de la cara tenía un color grisáceo, muy agrietada. En la mejilla izquierda, a la altura del lóbulo auricular, se podía ver una cicatriz circular y deprimida, de bordes levantados. Al Dr. Derry no le fué posible determinar el tipo de lesión de que se trataba. (No hay que olvidar que en Egipto como en algunos otros países de medio Oriente se padece mucho de leishmaniasis mucocutánea, el llamado Botón de Oriente, que deja una cicatriz muy parecida a la descrita por el Dr. Derry).

Tenía dientes grandes y prominentes que asomaban por entre los labios entreabiertos. Las M-3 (muelas del juicio o cordales) habían brotado, pero no llegaban a la altura oclusal del segundo molar M-2.

La extraña forma de la cabeza, advertida por Derry, era similar a la hallada en el cráneo de Amenofis IV/Akenatón, es decir, platicefalia en la parte superior y protrusión del occipital con depresión del punto lambda, el clásico "moño" advertido por nosotros en cráneos de poblaciones de arévacos y en somalíes.

La medidas que se pudieron tomar en el cráneo fueron comparadas con las del cráneo de Akenatón mostrando una gran semejanza en todas ellas.

AKENATON TUTANKHAMON

Longitud del cráneo 190 mm 187 mm

Anchura del cráneo 154 155

Altura del cráneo 134 132.5

Anchura de la frente 98 99

Altura superior cara 69.5 73.5

Altura total cara 121 122

Anchura mandibular 99.5 99

Perímetro craneal 542 547

Talla 1.66 m 1.68 m

Esta comparación anatómica da como muy probable la íntima relación de parentesco entre Akenatón y Tutankhamón y se confirmó años más tarde cuando se estudió en ambas momias el grupo sanguíneo que fué idéntico: A2 subgrupo MN. Esto demuestra el valor de los estudios de Paleopatología para poder explicar muchas circunstancias históricas, dinásticas y aún políticas.

Una anchura o diámetro transverso craneal de 154 mm es una medida extraordinaria para un cráneo egipcio como ya señaló Elliot Smith. Aún es mayor este diámetro en Tutankhamón: 156,5 mm y aunque se quiten 0.5 mm de cada lado por el espesor de la piel momificada, nos quedan todavía 155.5 mm que es un gran diámetro transverso.

Me imagino que ya se habrá estudiado el DNA, pero de no haberlo hecho así, debería hacerse para confirmar estos datos más todavía.

La cavidad del cráneo estaba vacía, excepto por un poco de material resinoso que se introdujo por la nariz después de sacar el cerebro.

Sobre la momia y los sarcófagos se hallaron las siguientes especies botánicas, estudiadas por P.E.Newberry:

Apio silvestre (Apium graveolens L.) con el que

tejieron las coronas.

Olivo (Olea europaea L.) con el que se hizo la

"Corona de Justificación" que prescribe el "Libro de los Muertos".

Genciana o Centaurea (Centaurea depressa)

Sauce (Salix safsaf Forsk)

Nenúfar azul (Nymphaea caerulea Sav.)

Solano leñoso (Solanum dulcamara L.)

Mandrágora (frutos) (Mandragora officinalis L.)

Palma datilera (tiras)

Picris (Picris coronopifolia Asch)

Fueron hallados 11 frutos de mandrágora que es la "manzana del amor" citada por el Génesis (30, 14) y los Cánticos (7, 13), utilizada en la antigüedad como afrodisiaco. Los árabes la consideran como excitante pudiendo producir hasta locura. La llaman por eso tuffah-el-jinn (manzana de los jinn o diablos). Se usó como narcótico.

Por las flores halladas determinó Newberry que Tutankhamón fué enterrado entre mediados de marzo y finales de abril, época en que florecen en Egipto las especies encontradas.

SEGUNDA AUTOPSIA DE TUTANKHAMON

En 1968, el Dr. R.G. Harrison, de la Universidad de Liverpool y el equipo de científicos dirigido por él, entre los que se encontraba el Dr. F.Filce Leek, el gran paleopatólogo, íntimo amigo mío de muchos años con quien participé en diversos Congresos internacionales de Paleopatología como los de Caen (Francia), Bruselas, Siena, Middelburg (Holanda) y en el de Manchester "Science in Egyptology", estudió nuevamente la momia de Tutankhamón.

Este equipo llevó consigo un aparato portátil de Rayos X, con el que se tomaron 50 placas radiográficas del cuerpo momificado del Faraón. Se confirmó en este estudio la edad, aunque Leek, por el estado de los terceros molares parecía inclinado a creer que tenía algo menos de 18 años.

Se confirmó la similitud radiográfica de la forma de los cráneos de Tutankhamón y Akenatón, éste último encontrado en la tumba nº 55 del Valle de los Reyes. Uno de los ayudantes del Dr. Harrison, el Dr. R.D. Conolly, serólogo, fué quien determinó el grupo sanguíneo que resultó ser "A2 subgrupo MN", idéntico en ambos.

Tampoco se hizo en aquel entonces el ADN porque aún no se practicaba esta técnica, pero se ha de hacer pronto si no se ha hecho ya. Al menos no tengo noticias de ello.

El estudio de las radiografías demostró que los embalsamadores habían separado el peto costal (esternón y costillas) durante el embalsamamiento. Se pudo comprobar que la causa de la muerte no había sido la tuberculosis ni ningún tumor como se había dicho. Las radiografías sin embargo parecen demostrar que recibió un golpe en la parte lateral del cráneo con fractura y hemorragia, posiblemente con un instrumento contundente. Lo más probable por todo esto es que murió asesinado.

LOS HIJOS ABORTIVOS DE TUTANKHAMON

En la tumba de Tutankhamón aparecieron en un armario dos pequeños ataúdes. Dentro de cada uno había otro recubierto por láminas de oro. Y en el interior de éstos había sendos fetos momificados. Uno medía 30 cm de longitud, muy bien conservado con su máscara facial. La otra momia fetal estaba peor conservada, medía 39.5 cm de longitud y no llevaba máscara. La máscara que fué preparada para este feto se encontró en el pozo nº 54 junto con otros restos del embalsamamiento y enterramiento del Faraón, que fueron los que dieron pistas a Carter para pensar que la tumba de Tutankhamón se encontraba en el Valle de los Reyes. Fué Davis quien encontró en 1907 aquellos restos de embalsamamiento y no les dió importancia.

Douglas Derry realizó la autopsia de las dos pequeñas momias en 1932. Una parecía una hembra de 25.75 cm de longitud con el cordón umbilical cortado a ras de la piel del abdomen. La otra momia midió 36.1 cm de longitud y parecía también de niña, sietemesina, en peor estado de conservación, aunque tenía cejas y pestañas, los ojos abiertos y había sido embalsamada con el cráneo relleno de telas empapadas en sal, y con una incisión pequeña en la región inguinal por la que se había introducido tela empapada también en sal.

Las radiografías tomadas por el equipo del Dr. Harrison mostraron en la segunda momia la llamada "Deformación de Sprengel", con la escápula derecha alta, espina bífida y escoliosis. Según este equipo, la edad era ya de un feto a término.

Se han considerado ambas como hijas de Tutankhamón. El estudio del DNA podría confirmarlo. Además apareció otro féretro pequeño, que era una reproducción en maqueta del gran féretro del Rey. Este féretro era antropomorfo, medía 35 cm y estaba barnizado en negro con adornos de oro en forma de tiras con frases escritas en ellas. Dentro había otro féretro recubierto de oro como el del Faraón y dentro de éste un tercer féretro con lo que creyeron que era una momia de niño. Pero al desatar las vendas se vió que no era una momia sino otro féretro "momificado". Y dentro de él un amuleto de oro heredado de su abuelo Amenofis III y envueltos en tela de lino, unos rizos de pelo color castaño pertenecientes a la abuela Teye que aún vivía cuando fué enterrado con Tutankhamón.

La existencia de los dos fetos abortivos en la tumba, dió origen a la teoría de que la momia que se creía era la de Tutankhamón, no lo era realmente, sino que era la momia de una mujer, ya que la costumbre en Egipto es colocar los restos de los hijos muertos junto a la madre y no con el cadáver del padre. Llegaron algunos a pensar que sus enemigos arrojaron el verdadero cadáver del Faraón al Nilo, substituyéndolo por el de una mujer.

El estudio realizado en 1967 con Rayos Gamma en la máscara de Tutankhamón, demostró que había sido hecha de varias piezas tan bien soldadas que no quedó la menor huella y que el Faraón tenía una cicatriz profunda en la mejilla izquierda.

MUERTE DE LORD CARNARVON

Después de la apertura oficial de la cámara sepulcral de Tutankhamón, Lord Carnarvon que se sentía agotado, decidió el 28 de febrero (1923) marchar a Asuán para pasar unos días de descanso.

Allí al parecer, sufrió la picadura de un mosquito en la mejilla izquierda. Esto debió ser algo normal en Egipto en aquellos tiempos en que no existían substancias como el DDT o el Dieldrín, ni campañas antimosquitos intensivas. Aún hoy día los mosquitos están por todas partes. El caso es que la picadura debió infectarse o hincharse la piel y al afeitarse con su navaja, se cortó sobre la zona inflamada. Se hizo una cura local con yodo, pero poco después se sintió febril y muy cansado hasta el punto de que, siguiendo los consejos de su hija, se metió en cama. Tenía 38º C de temperatura. Así estuvo un par de días mejorando pasajeramente. Se levantó y a las pocas horas se sintió mal de nuevo y volvió a guardar cama.

Lord Carnarvon tenía 57 años por entonces. Su hija intentó su traslado a El Cairo el 14 de marzo, pero se encontraba tan sumamente débil y agotado por la fiebre que no tuvo ánimos para viajar. Lady Evelyn, alarmada, había llamado a su madre Lady Almina y a su médico de cabecera Dr. Johnson que estaban en Inglaterra y que llegaron al poco tiempo en avión y a su hermano Porchey que estaba en la India y que llegó con el tiempo justo para ver a su padre aún vivo. También puso un telegrama a Carter quien inmediatamente se desplazó hasta el Hotel donde se encontraba su amigo y mecenas.

Llegaron tarde. Lord Carnarvon estaba casi inconsciente. Deliraba. Fué diagnosticado de septicemia y neumonía. La temperaturá subió por encima de 40º C.

Y el 5 de abril de aquel año de 1923 a la 1:50 a.m.. ciento treinta días después de la apertura de la tumba, dejaba de existir Lord Carnarvon. Sus últimas palabras, en medio de su delirio fueron: "He escuchado su llamada y le sigo".
Cuenta su hijo que súbitamente se apagaron las luces. Fué una interrupción del fluído eléctrico cuya causa no supieron explicar técnicamente en la central eléctrica, y que obligó a llevar velas al cuarto del difunto. Y cuenta también que por extraña coincidencia, su perra Susie, que estaba mutilada de una pata, y que tantas veces acompañó a su amo en sus viajes a Egipto, moría en la finca de Highclere al mismo tiempo que Lord Carnarvon.

La familia dispuso que el cuerpo fuese embalsamado para trasladarlo a Inglaterra, donde querían que fuese enterrado en Beacon Hill, junto a su mansión de Highclere.

LA MALDICION DE LOS FARAONES

A partir de la muerte de Lord Carnarvon, comienza la leyenda de la venganza del Faraón por haber alterado su tranquilidad al profanar su tumba. En la prensa local, hacía unos días que una novelista, Marie Corelli, había escrito: "Sobre los intrusos en una tumba sellada, cae el castigo más horrible".

Se habló mucho de una maldición existente en la tumba. Hay muchos autores que niegan que hubiese ninguna maldición escrita. Pero otros autores aseguran que Carter encontró en la antecámara un ostrakon de arcilla de los utilizados por los escribas egipcios para hacer sus anotaciones, de aspecto inofensivo que al principio fué catalogado, pero cuando Alan Gardiner descifró los jeroglíficos que tenía "fué tachado de la lista de objetos hallados". Por lo visto la descripción decía: "La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del Faraón".

Parece que no quisieron que trascendiese aquello para evitar a los supersticiosos, especialmente a los trabajadores, que emprendieran la huída. No fué fotografiada y se ha dado por perdida. Luego, en un amuleto hallado en la cámara principal, se encontró otra inscripción que decía: "Yo soy el que ahuyenta a los profanadores de tumbas con la llamada del desierto. Yo soy el que custodia la tumba de Tutankhamón".

A todo esto se unieron un par de circunstancias fortuitas que fueron vistas por los supersticiosos egipcios como mal augurio. El día anterior al descubrimiento de la tumba, Carter fué picado en una mano por un alacrán, picadura que le mortificó bastante durante la apertura de la tumba. Además, ese mismo día en la casa donde dormía Carter junto a las excavaciones, penetró una culebra y se comió a un canario al que tenía mucho cariño. Era todo aquello suficiente para que los egipcios empezasen a murmurar. Algunos llegaron a decir: "Esta gente encontrará oro y muerte".

Por si todo esto fuera poco, los trabajadores de la excavación vieron un halcón que sobrevolaba la tumba de Tutankhamón y se perdía después en dirección Oeste, "hacia el otro mundo" como creían los egipcios.

La prensa de entonces, que había tratado en primera plana el hallazgo de la tumba y del tesoro, tenía ya suficiente para escribir la historia de "la maldición del Faraón".

Y como dando la razón a los rumores, al poco tiempo de la muerte de Lord Carnarvon, moría también su hermano menor Aubrey Herbert, de 48 años de edad, quien se suició en un arrebato de locura. Poco después, en Egipto, moría también la Hermana de la Caridad que actuó como enfermera del noble inglés y que le atendió hasta su muerte.
Comenzaron así una serie de muertes que parecían misteriosas y que desconcertaron a los más incrédulos. En 1929 en el Bath Club al que pertenecía, moría el Secretario de Lord Carnarvon, Richard Betkell, hijo único de Lord Westenrys, cuando al parecer gozaba de buena salud. Lo encontraron muerto en su cama. No se supo nunca la causa de su muerte. Los médicos dijeron que fué a causa de una embolia.

El 21 de febrero de 1930, la Prensa anunciaba que Lord Westenrys, de 78 años de edad, padre del Secretario de Lord Carnarvon "se lanzó al vacío desde un séptimo piso donde vivía, quedando muerto en el acto", al parecer desesperado por la muerte de su hijo. Dicen sus biógrafos que guardaba en su habitación una jarra de alabastro procedente de la tumba de Tutankhamón. Y para colmo, cuando fué llevado al cementerio, el coche fúnebre que llevaba el cadáver, atropelló accidentalmente a un niño de 8 años y le mató.

¿Cómo convencer a millones de personas supersticiosas de que aquello no eran meras casualidades, que la causa verdadera de tan extrañas muertes no era un fenómeno de orden sobrenatural?

Los egipcios vieron en aquellas muertes la obra de los malos espíritus, la venganza de Faraón. La Prensa egipcia y la sensacionalista del mundo entero agitó aún más las aguas ya revueltas.

Se pensó que los que enterraron al Faraón, habían colocado "trampas" para acabar con los violadores de la tumba y por eso los que intervinieron en el "saqueo arqueológico", de alguna forma estaban condenados a morir de muertes misteriosas.
Las maldiciones han existido en Egipto. Es conocido el caso de la tumba de Ursu, "Jefe de los países auríferos de Amon" (dinastía XVIII, 1570-1320 a.C.) en la que se encontró un largo párrafo escrito, amenazando a todo el que penetrase en aquel recinto, dañase su tumba, sacara o violara su cadáver, con el castigo de Ra por el cual "no transmitirá sus propiedades a sus hijos, su corazón no estará satisfecho en vida, no recibirá agua en la necrópolis y su alma será destruída para siempre".

Lo cierto es que nadie es inmortal y que tanto los ladrones de tumbas como los egiptólogos, arqueólogos y personal del Servicio de Antigüedades, tenían que morir por ley de vida más tarde o más temprano.

Los excavadores habían hallado en ocasiones cadáveres esqueletizados o desecados en el interior de las tumbas que abrían, y que no tenían que ver con la momia allí enterrada. Consideraron que se trataba de ladrones de tumbas que al penetrar a robar con teas encendidas para alumbrarse, consumieron el oxígeno del recinto, asfixiándose, lo que es algo completamente natural. Robert Phillips que investigó estos casos, demostró que algunos habían encendido hogueras para iluminarse o llevado teas encendidas y que efectivamente habían muerto asfixiados.

Hubo quienes creyeron que de una forma inexplicable, en las tumbas se almacenaba "energía psíquica concentrada". Eran los que estaban influenciados por las ideas espiritistas de la época.

Hay una vieja costumbre referente a maldiciones que no es exclusiva de Egipto, que consiste en grabar el nombre de la persona a la que se desea maldecir, en una olla de barro y romper la olla después.

Engelbach, Inspector de la Administración de Antigüedades de Egipto, a quien conoció bien Carter, descubrió una tumba cerca de la pirámide de Medun y en ella una tablilla con esta maldición : "El espíritu del muerto retorcerá el cuello al ladrón de tumbas como a un pato". Y junto a la tumba encontró en el suelo, un cadáver sin embalsamar, esqueletizado, pero con ropas y restos de piel desecada. Era al parecer un profanador que al tratar de robar los objetos valiosos que llevaba la momia, le cayó una piedra desprendida del techo. ¿Casualidad o trampa ingeniosamente colocada?

Los saqueos de las tumbas egipcias eran cosa que venía de muy antiguo. Constituían un verdadero deporte nacional del que vivía mucha gente, organizada en verdaderos clanes. Se ha calculado que durante los milenios que duró la civilización egipcia antes de Cristo, fueron enterrados en aquel país más de 200.000.000 de personas, todas con ajuar funerario en consonancia con el estatus que tenían en la sociedad. Ello permite hacerse una idea de los tesoros que aún pueden permanecer enterrados allí.

Loa ajuares más ricos fueron enterrados junto a los Faraones y personajes de la nobleza. Se supone que hubo en Egipto más de 300 Faraones y que sólo ha sido hallada la quinta parte de sus tumbas. Esto permite sospechar que todavía Egipto nos tiene reservadas muchas sorpresas.

Carter calculaba que de la tumba de Tutankhamón que fué saqueada en tiempos remotos, los ladrones se llevaron el 60 % de los objetos que contenía, quizás los de menor tamaño, pero más valiosos y eso que lo que encontró Carter fué fabuloso. ¿Y qué tesoros pudieron existir en las tumbas de faraones más poderosos si en la tumba de uno casi desconocido se encontró aquella fortuna?

SIGUEN LAS MUERTES

Muere el egiptólogo Arthur Weigall.

Muere el Profesor Lafleur del Canadá, que fué el primer científico norteamericano que visitó la tumba de Tutankhamón. Murió en Luxor, de enfermedad desconocida. Regresó a su Hotel, se sintió mal, tuvo un fuerte acceso febril y murió en pocas horas. Su médico no pudo explicarse la causa.

Arthur C. Mace, del Metropolitan Museum de Nueva York, que trabajó con Carter en la catalogación y ordenación del Material extraído de la tumba, decidió marcharse de Egipto sintiéndose enfermo. Embarcó para Estados Unidos y murió a bordo, en medio del Atlántico. Algunos autores aseguran que murió en el mismo Hotel que Lord Carnarvon.

Lady Almina Carnarvon viuda de Lord Carnarvon murió también por la picadura de un insecto como su marido. Esto aumentó el terror entre muchas personas que no veían ya una casualidad en las muertes sino una fatal y trágica circunstancia.
Saleh Ben Hamdy que ayudó a practicar la autopsia de Tutankhamón, murió también en extrañas circunstancias.

James Henry Breasted, que fué uno de los pocos que tuvo la fortuna de asistir a la apertura oficial de la tumba, enfermó poco después gravemente, presentando fuertes accesos febriles y síntomas parecidos a los que tuvo Lord Carnarvon. Mejoró sin embargo, y en noviembre de 1935, a los 70 años de edad, trece años después de sus trabajos en el Valle de los Reyes, moría a bordo del barco que le llevaba a los Estados Unidos.

George Jay Gould, millonario magnate de los ferrocarriles norteamericanos, muy amigo de Lord Carnarvon, visitó la tumba con Carter. Al amanecer del día siguiente tuvo un acceso de fiebre con síntomas similares a los de su amigo y murió aquella misma noche. Los médicos diagnosticaron "peste bubónica".

Evelyne White, egiptólogo, que tuvo gran interés en el examen del sepulcro, cayó en un estado de postración que le hizo padecer mucho. Rechazó los cuidados de los médicos y se suicidó, dejando un mensaje: "Pesaba sobre mí una maldición a la que no tengo más remedio que someterme".

Georges Benedite, egiptólogo francés, del Museo del Louvre de París, fué otra víctima notable. Murió de una caída poco después de la visita a la tumba del Faraón.

Mario Passanova, arqueólogo italiano, murió casi simultáneamente después de Benedite.

Joel Woolf, industrial, fué expresamente a visitar la tumba del Faraón. Después de la visita embarcó para Inglaterra, enfermó en circunstancias parecidas a las de Jay Gould, con fiebre elevada y murió.

Ali Kemel Fahmy Bey, otro visitante de la tumba, murió de un disparo que le hizo su esposa en el Hotel Savoy de Londres.
En total, se relacionaron con la tumba de Tutankhamón más de 26 muertes. Las investigaciones del egiptólogo alemán Georg Steindorf en 1933, demostraron que no había nada de sobrenatural en las muertes de aquellas personas.
¿Por qué no morían los fellahs que trabajaron en la excavación? ¿Por qué no murieron los miles de personas, turistas, periodistas y personalidades que visitaron la tumba? No se habló nada de ellos. Su conclusión fué: "La maldición del Faraón no existe en absoluto".

El Dr. A. Lucas, químico inglés que trabajaba en el Museo de El Cairo, realizó una serie de investigaciones en la tumba de Tutankhamón y observó que no había gérmenes en ella, salvo algunos escasos que sin duda habían penetrado desde el exterior. Murió en 1947, o sea 25 años después de su contacto con la tumba.

LOS SUPERVIVIENTES

Allan H. Gardiner, egiptólogo murió en 1963 a los 85 años de edad, años después de recibir su título de Sir.
Percy E. Newberry, murió a los 81 años, en 1949, 27 años después de su trabajo en la tumba del Faraón.
Harry Burton, el fotógrafo del equipo de Carter, murió en 1940 a los 60 años.

W.B. Emery que tenía 20 años cuando participó en el hallazgo de la tumba de Tutankhamón, murió 49 años después de aquella misión, a los 69 años.

Engelbach, sobrevivió 24 años al hallazgo. Fué el Inspector del Servicio de Antigüedades del Alto Egipto. Tenía 59 años cuando murió.

G. Lefèbvre, Conservador Jefe del Museo de El Cairo, sobrevivió 35 años al hallazgo, muriendo a los 79 años.
Douglas Derry, Profesor de la Universidad Fuad I de El Cairo, que hizo la autopsia a la momia de Tutankhamón, decía a sus 75 años: "Si hay alguien que realmente ha ofendido al Faraón, ese soy yo, y además soy el más expuesto a los peligros que se supone que rodean la momia y la tumba. Además hay varias docenas de colaboradores de Carter y Lord Carnarvon que siguen sanos y vivos". Murió en 1969 a los 87 años. Es la mejor demostración de que no había tal maldición.
Lady Evelyn Herbert (de casada Lady Evelyn Beauchamp) que fué una de las primeras personas que entró en la tumba y que había nacido en 1901, murió en 1980 a sus casi 80 años de edad.

Eusebio Güell, Vizconde de Güell, fué otro de los invitados al descubrimiento de la momia. Murió 33 años después, a los 77 años de edad, sin haber padecido ninguna enfermedad que le hiciese pensar en una maldición.

Hay infinidad de historias de momias asociadas con muertes, lo que ocuparía un extenso libro. Aquí sólo quiero mencionar a manera de anécdota la que refiere Blasco Ibáñez en su novela "La vuelta al mundo de un novelista". Se refiere a la momia de Ramsés II y dice que cuando fué colocada en su vitrina del Museo egipcio de El Cairo, se incorporó súbitamente, rompiendo el cristal de un manotazo. Los visitantes, espantados, huyeron, cayendo atropellándose por las escaleras. El resultado fueron 20 heridos de los que cinco fallecieron posteriormente. El Museo estuvo cerrado a raíz del incidente durante dos años ya que nadie quería trabajar allí.

A propósito del tema se han escrito libros, novelas, se han filmado películas como "La momia" de Boris Karloff y otras muchas historias.

Howard Carter, el nº 1 de los "implicados", sobrevivió 17 años al hallazgo. Murió el 2 de marzo de 1939 a los 65 años, de muerte natural. Su frase preferida cuando le hablaban de la "maldición", era: "Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de esas estúpidas ideas". Y añadía: "Los antiguos egipcios, en lugar de maldecir a quienes se ocupasen de ellos, pedían que se les bendijera y dirigiesen al muerto deseos piadosos y benévolos... Estas historias de maldiciones, son una degeneración actualizada de las trasnochadas leyendas de fantasmas...El investigador se dispone a su trabajo con todo respeto y con una seriedad profesional sagrada, pero libre de ese temor misterioso, tan grato al supersticioso espíritu de la multitud ansiosa de sensaciones".

LOS SUPERVIVIENTES

Allan H. Gardiner, egiptólogo murió en 1963 a los 85 años de edad, años después de recibir su título de Sir.

Percy E. Newberry, murió a los 81 años, en 1949, 27 años después de su trabajo en la tumba del Faraón.

Harry Burton, el fotógrafo del equipo de Carter, murió en 1940 a los 60 años.

W.B. Emery que tenía 20 años cuando participó en el hallazgo de la tumba de Tutankhamón, murió 49 años después de aquella misión, a los 69 años.

Engelbach, sobrevivió 24 años al hallazgo. Fué el Inspector del Servicio de Antigüedades del Alto Egipto. Tenía 59 años cuando murió.

G. Lefèbvre, Conservador Jefe del Museo de El Cairo, sobrevivió 35 años al hallazgo, muriendo a los 79 años.
Douglas Derry, Profesor de la Universidad Fuad I de El Cairo, que hizo la autopsia a la momia de Tutankhamón, decía a sus 75 años: "Si hay alguien que realmente ha ofendido al Faraón, ese soy yo, y además soy el más expuesto a los peligros que se supone que rodean la momia y la tumba. Además hay varias docenas de colaboradores de Carter y Lord Carnarvon que siguen sanos y vivos". Murió en 1969 a los 87 años. Es la mejor demostración de que no había tal maldición.

Lady Evelyn Herbert (de casada Lady Evelyn Beauchamp) que fué una de las primeras personas que entró en la tumba y que había nacido en 1901, murió en 1980 a sus casi 80 años de edad.

Eusebio Güell, Vizconde de Güell, fué otro de los invitados al descubrimiento de la momia. Murió 33 años después, a los 77 años de edad, sin haber padecido ninguna enfermedad que le hiciese pensar en una maldición.

Hay infinidad de historias de momias asociadas con muertes, lo que ocuparía un extenso libro. Aquí sólo quiero mencionar a manera de anécdota la que refiere Blasco Ibáñez en su novela "La vuelta al mundo de un novelista". Se refiere a la momia de Ramsés II y dice que cuando fué colocada en su vitrina del Museo egipcio de El Cairo, se incorporó súbitamente, rompiendo el cristal de un manotazo. Los visitantes, espantados, huyeron, cayendo atropellándose por las escaleras. El resultado fueron 20 heridos de los que cinco fallecieron posteriormente. El Museo estuvo cerrado a raíz del incidente durante dos años ya que nadie quería trabajar allí.

A propósito del tema se han escrito libros, novelas, se han filmado películas como "La momia" de Boris Karloff y otras muchas historias.

Howard Carter, el nº 1 de los "implicados", sobrevivió 17 años al hallazgo. Murió el 2 de marzo de 1939 a los 65 años, de muerte natural. Su frase preferida cuando le hablaban de la "maldición", era: "Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de esas estúpidas ideas". Y añadía: "Los antiguos egipcios, en lugar de maldecir a quienes se ocupasen de ellos, pedían que se les bendijera y dirigiesen al muerto deseos piadosos y benévolos... Estas historias de maldiciones, son una degeneración actualizada de las trasnochadas leyendas de fantasmas...El investigador se dispone a su trabajo con todo respeto y con una seriedad profesional sagrada, pero libre de ese temor misterioso, tan grato al supersticioso espíritu de la multitud ansiosa de sensaciones".

HIPOTESIS CIENTIFICAS SOBRE LA SUPUESTA MALDICION DE LOS FARAONES

TEORIA DE LAS RADIACIONES

El Dr. Auer Gohed quien hizo repetidos experimentos en 1969, valorando con sus computadoras las experiencias realizadas por el Prof. Luis Alvarez de la Universidad de California en la cámara de la Gran Pirámide, declaraba en una entrevista al New York Times:

"Nos encontramos ante un misterio inexplicable que podemos llamar ocultismo, maldición faraónica, brujería o magia. Lo cierto es que en el interior de la pirámide existe una fuerza que contradice todas las leyes científicas"
Basa su hipótesis en el hecho de que la permanencia por largo tiempo encerrado en tumbas faraónicas como le sucedió a Paul Bronton quien pasó una noche encerrado en la cámara real de la pirámide de Keops, era causa de alteraciones mentales. Bronton sufrió después de aquella noche alucinaciones, crisis nerviosas, agarrotamiento muscular, quedando al día siguiente en un estado de profunda apatía.

Los científicos de la ciudad atómica de Oakridge pensaron en la posibilidad de que los antiguos egipcios conociesen ciertos materiales radiactivos y hubiesen colocado en lugar estratégico alguna substancia cuyo efecto pudo persistir al cabo de 3.300 años siendo esto el origen de algunas de las muertes. Sin embargo, ningún detector de radiaciones ha permitido demostrar la presencia de ninguna substancia que tenga estas propiedades.

La hipótesis de la radiactividad ha sido expresada por otros autores. Dado que los egipcios explotaron minas de oro y que este metal suele ir combinado de alguna manera con el uranio y el torio, piensan que pudieron conocer estas substancias.

En 1949, el Profesor Bulgarini, renombrado científico atómico, declaraba: "En mi opinión, los egipcios de la antigüedad conocían ya las leyes de la desintegración del átomo. Sus sabios y sacerdotes conocían el uranio. Y es muy posible que se sirvieran de la radiactividad para proteger sus santuarios". Aún en nuestros días se explotan en Egipto algunos minerales uraníferos. Sigue expresando el mismo autor que: "podrían haber cubierto con uranio el suelo de sus tumbas o haberlas construído con mineral radiactivo. Aún hoy las radiaciones podrían matar a una persona o por lo menos dañar su salud".

Lo que más llama la atención de muchos investigadores es que antes de su muerte, numerosos arqueólogos se quejaron de cansancio y otros dieron claras muestras de trastornos mentales y depresiones. Los afectados por radiaciones tienen como síntoma común una enorme astenia. No todas las personas reaccionan igual ante las radiaciones, así muchos científicos sufrían alteraciones fisiológicas poco tiempo después de comenzar su trabajo en las tumbas o en las momias. En otros, en cambio, los efectos aparecían al cabo de meses o de años. Unos morían inesperadamente y otros sufrían afecciones cerebrales o embolias. Y otros muchos no sufrían aparentemente ningún síntoma. Los defensores de esta teoría comparan estos casos con los que hubo en Hiroshima después del lanzamiento de la bomba atómica, y los síntomas son los mismos en muchos de ellos. Hubo varios grados de afectación en el tiempo. Entre los síntomas, el cansancio, las embolias, las alteraciones de la conducta y la prematura o tardía afectación fueron las principales variantes, incluso en personas de una misma familia a quienes les sorprendió en un mismo lugar la explosión.

Para apoyar su tesis hacen referencia al caso del hundimiento del Titanic que chocó con un enorme témpano de hielo a la deriva. Se sabe que Lord Canterville llevaba en aquel barco desde Inglaterra a Nueva York la momia de una famosa pitonisa egipcia de la época de Amenofis IV encontrada en Tell-el-Amarna. Debido a su extraordinario valor y a su delicadeza, no se había atrevido a guardarla en las bodegas sino que iba detrás del puente de mando. Según relata Vandenberg, relacionaron la presencia de la momia con la extraña conducta inusual en el capitán que mandaba el barco, el Capitán Smith que hizo y dijo cosas extrañas aquel 14 de abril de 1912, día del hundimiento, algunas de las cuales estuvieron en relación con el mayor número de víctimas.

También ha sido motivo de preocupación para muchos el hallazgo en Egipto, de una serie de jeroglíficos bajo tierra, grabados en rocas, en zonas donde se explotaban minas desde lejanas épocas. Precisamente estos jeroglíficos aparecieron en los lugares donde se tapiaban las galerías y lo más extraño es que aún no han podido ser descifrados.
Todo esto ha dado pábulo a algunos investigadores para creer en la existencia de radiaciones como causa racional que explicaría la "maldición de los faraones".

HIPOTESIS DEL ASPERGILLUS NIGER

El 3 de noviembre de 1962, el Dr. Ezz Eldin Taha, médico biólogo de la Universidad de El Cairo, convoca una conferencia de prensa durante la que comunica que ha examinado a numerosos arqueólogos y en todos ha descubierto la presencia de un hongo, el Aspergillus niger, que provoca fiebre e inflamación de las vías respiratorias. Considera que ésta puede ser la explicación de la supuesta "maldición de los faraones".

Hacía tiempo que los arqueólogos conocían una infección que a veces padecían llamada "sarna copta", por la que aparecían eczemas en la piel de las manos y a veces afecciones de las vías respiratorias.

El Aspergillus vive en las momias y en los sepulcros cerrados. La "maldición de los faraones" según él, podía combatirse con antibióticos. Trataba así de desmitificar la famosa "maldición".

Poco después de la conferencia de prensa, viajaba de El Cairo a Suez atravesando el desierto por una carretera rectilínea acompañado de dos de sus colaboradores. A unos 70 Km. al Norte de El Cairo chocó frontalmente con otro coche que venía en dirección contraria tras un brusco viraje. Murió instantáneamente con sus dos ayudantes.

HIPOTESIS DEL VENENO

Otra de las teorías que se han emitido para explicar racionalmente la "maldición de los faraones", ha sido la del veneno. Se pensó que al enterrar en su tumba la momia de alguno de los grandes personajes, especialmente los Faraones del antiguo Egipto, los sacerdotes, hábiles en la preparación de substancias tóxicas hubiesen podido colocar alguna de estas substancias capaz de producir la muerte a quienes penetrasen en la tumba después de haber sido sellada.

Estos venenos podían haber sido utilizados en forma de polvos extendidos sobre el cuerpo mismo de la momia o en sus cercanías. O bien haber sido aplicados en forma de substancias que se volatilizarían lentamente produciendo una atmósfera venenosa que al ser inhalada por el violador de la tumba acabaría con él disuadiendo a los demás que quisieran entrar para desvalijar los tesoros del ajuar funerario.

Se basarían los defensores de esta hipótesis en detalles como por ejemplo el de que los ladrones de tumbas siempre hacían un agujero en la puerta sellada de un tamaño muy inferior al que era necesario para poder pasar un cuerpo. Ese agujero, según esta teoría, tendría por finalidad hacer salir el gas venenoso, del que ya tendrían alguna experiencia por haber visto morir a algunos de sus compañeros en ocasión anterior.

El mismo Carter siguió esta técnica, introduciendo una vela y él lo explica diciendo que así "se prevenía de la existencia de algún gas venenoso". Por lo tanto, con su experiencia de Egipto, se ve que ya había oído esta teoría y crédulo o no, prefirió asegurarse antes.

Otro detalle es la existencia de cadáveres de ladrones de tumbas hallados cerca de la momia, muertos por causa desconocida. Ya hemos hablado de la explicación de esto por el enrarecimiento del aire a causa de haber encendido hogueras o teas que consumieron el oxígeno causando la asfixia de los intrusos.

Los egipcios conocían la existencia y la obtención del ácido prúsico o cianhídrico a partir de los huesos de melocotón. Este gas causa la muerte instantánea por asfixia. El hecho de cerrar herméticamente la tumba como se hacía en Egipto, contrasta con el precepto religioso egipcio de dejar aberturas para que el ka pudiera salir.

Lo que más llamaba la atención de algunos investigadores es el alto índice de depresiones y enajenaciones mentales que padecieron los arqueólogos dedicados al manejo de tumbas y momias egipcias.

También conocieron los egipcios el mercurio que se volatiliza en frío, siendo sus vapores peligrosos para el sistema nervioso. Su falta de olor lo hace más peligroso todavía.

Los trabajos del Comandante Robert Philips, oficial médico y Delegado naval para las investigaciones científicas de El Cairo, demostraron que no había veneno alguno en las tumbas capaz de producir la muerte a quienes entrasen en ellas.

HIPOTESIS DE LA HISTOPLASMOSIS

El año 1956 las investigaciones rutinarias de un científico, el Dr. John Walter Wiles, de la Sociedad Geológica de Rhodesia del Sur, realizadas en una gruta subterránea cerca de la presa de Kariba, le llevaron a estudiar los depósitos de guano de murciélagos o murcielagina, a 145 metros de profundidad, almacenada durante miles de años por las enormes cantidades de murciélagos que habitaron aquellas cuevas desde tiempo inmemorial. Como es sabido el guano de murciélagos es un excelente fertilizante. El Dr. Wiles permaneció una semana dentro de la gruta, estudiando el guano, calculando el volumen que podría tener el yacimiento. A la semana, después de haber inhalado el fino polvillo que se desprendía de aquel material, se sintió sofocado y cuando llegó a su casa a Ciudad de El Cabo, el pecho le ardía como si le hubiesen quemado por dentro.

Su esposa llamó inmediatamente al Dr. Dean, su médico de cabecera. Wiles negó que le pasara nada, pero cada vez se sentía peor. Llamaron a un especialista que hizo un análisis de sangre, temiendo que fuese paludismo. No halló nada. Los días siguientes comenzó a sentir fuertes dolores, no sabiendo en qué postura ponerse. El diagnóstico del médico fué que se trataba de una enfermedad de la sangre que no pudo especificar y una inflamación de los pulmones (neumonía y pleuresía). Fué llamado en consulta el Dr. Geoffrey Dean del Hospital Geoffrey de Port Elizabeth, quien al saber que había estado en una cueva recordó una conferencia que hacía años había escuchado sobre una enfermedad llamada Histoplasmosis, de la que se habían informado 130 casos, para la que no había ningún medicamento específico. Tomó muestras de sangre del enfermo y las envió por vía aérea a los Estados Unidos, mientras trataba al paciente con penicilina y otros antibióticos. El paciente mejoró y se salvó. De Nueva York habían llegado los resultados del examen de la muestra de sangre, positiva por Histoplasmosis.

Preocupado por la muerte de los egiptólogos, realizó una serie de trabajos de investigación que le llevaron a la conclusión de que la causa de la muerte de la mayoría de los excavadores de tumbas egipcias era la histoplasmosis.
La Histoplasmosis está producida por un microhongo, el Histoplasma capsulatum, que se encuentra en las deyecciones de los murciélagos. Hay varias formas clínicas: una benigna que cursa con catarro bronquial febril y que cura en un par de semanas dejando una inmunidad contra la enfermedad. Hay otra forma grave, más rara, que puede producir la muerte, especialmente en personas con procesos pulmonares crónicos que han debilitado su sistema respiratorio. Así y todo la mortalidad es del 1 %.

Así que dado el número de arqueólogos, ayudantes y obreros que han trabajado durante muchos años excavando tumbas en el Valle del Nilo, la incidencia de Histoplasmosis pulmonar tendría que haber sido enorme y no hay nada que lo demuestre. Arqueólogos como Petrie, Maspero y Mariette, visitaron cientos de tumbas y todos murieron a edades avanzadas sin haber tenido ninguna enfermedad parecida a ésta.

LA INMUNIDAD DE CARTER

Howard Carter estuvo muy directamente en contacto con la tumba de Tutankhamón y sin embargo no le sucedió nada. Nunca vió un murciélago por allí que por otra parte con la tumba herméticamente sellada no hubiera tenido la oportunidad de vivir en ella. No había murciélagos en las tumbas de los faraones. Carter murió a los 70 años, el 2 de marzo de 1939, mucho después del descubrimiento de la tumba del Faraón. Pero Carter llevaba muchos años de excavaciones, siempre en contacto con tumbas y momias. Sí es cierto que repetidas veces se sintió enfermo, decaído, abatido, con sensaciones de sofocos en la cabeza, cefaleas e incluso tuvo momentos o épocas de depresión, atribuíbles a los muchos problemas que su carácter recto tuvo que producirle. Estuvo en contacto con gérmenes, mosquitos y virus propios de Egipto, fué picado por insectos y hasta por alacranes. Todos estos contactos debieron llegar a inmunizarle de alguna forma contra muchas de las enfermedades propias del área y algunos creen que por eso no le sucedió nada.

No sabemos si Carter tuvo alguna infección con eczema de la piel, de tipo pruriginoso. Sería interesante saberlo. Hay una posibilidad en la que nadie ha pensado nunca y es la de que ciertos ácaros microscópicos que siempre desarrollan su actividad en las momias y cadáveres desecados hayan podido ser causantes de alguna de las infecciones sufridas por diversos arqueólogos. Sabemos la existencia de la "sarna de los coptos" sufrida por quienes manejaban antiguos papiros. Esto es un indicio importante. Los ácaros son parte de la llamada "Octava escuadra de la muerte" que conocemos muy bien los que nos dedicamos a la Antropología Forense. Su misión es destruir los restos desecados de partes que quedan después de haber pasado las escuadras de dípteros, coleópteros, lepidópteros y demás insectos de las otras siete escuadras de la muerte. Estos ácaros son arácnidos microscópicos de la familia del "arador de la sarna", el Sarcoptes scabiei, capaz de producir tremendas lesiones pruriginosas en el cuerpo, especialmente en las manos. Algún ácaro puede haber sido transmisor de un virus capaz de matar.

Alejandría

Alejandría

Por Dra. Ana Mª Vázquez Hoys, profesora titular de la UNED

El discurso fúnebre de Hipérides por los muertos atenienses de ese año los alababa en términos que reconocían implícitamente el mito de Alejandro. Serían bienvenidos en el Hades, dijo, por los héroes y semidioses que habían combatido contra Troya y contra Persia. Durante esos pocos años la propia Grecia había agotado gran parte de su poder político. En Atenas, entre conflictos interrumpidos, protestas y argucias, la escuela de los grandes filósofos mantuvo la posición de la ciudad como capital del mundo intelectual, pero la expansión de su propio mundo les había empequeñecido. En el siguiente siglo, por el este, una avalancha de nómadas partos, futuros gobernantes de Persia, aislaría las provincias macedonias interiores, si bien durante generaciones, los macedonios aislados sobrevivirían con soberanía propia. El nuevo reino indio de Chandragupta atenazaba las fronteras meridionales desde el este; había que pagar 500 elefantes para tener vía libre. En occidente, Alejandro de Molosia, cuñado de Alejandro Magno, había encontrado la muerte en una campaña independiente en el sur de Italia; Pirro de Epiro, rey desde niño en el año 307 a.C. sería el primer griego que lucharía contra Roma. No existía una ciudad de la Grecia continental que tuviera los recursos físicos para competir en ese mundo.

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Cualquiera de los grandes generales macedonios que ahora, teniendo en sus arcas los tesoros persas se disputaban el mundo, estaban en condiciones de emplear mercenarios en una escala imposible de igualar por una sola ciudad. Los elefantes que llevaban los nuevos castillos de batalla inventados por los griegos, pasaban de rey a rey por herencia y por tratados. Pirro los llevó a Italia.

Las disputas de los generales macedonios produjeron el caos a escala mundial. Los dos comandantes naturales eran Perdicas en Asia, que estaba en posesión del hijo póstumo de Alejandro y en Europa, Antípatro, último general superviviente de Felipe.

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La corona de Macedonia se repartió entre un medio hermano de Alejandro, de inteligencia mediana y su hijo. Los demás generales eran señores locales: Ptolomeo en Egipto, Antígono en Frigia, Seleuco en Babilonia y Lisímaco en Tracia. Perdicas fué el primero en caer, muriendo en el año 321 a.C. a manos de sus propios hombres cuando intentaba invadir Egipto. Antípatro murió en el año 319 a.C.

El hijo de Antípatro, Casandro, asesinó al poco esclarecido rey, a la madre de Alejandro y por último, al niño que, quizá para suerte suya, sólo vivió hasta los trece años. El propio Casandro murió en el año 298 a.C., mientras tanto, Antígono y su hijo Demetrio se mostraban activos en Grecia. La plenitud de su poder se produjo entre los años 307 y 303 a.C., pero al año siguiente Antígono murió combatiendo contra Seleuco y sus elefantes. Demetrio sobrevivió, con buenas y malas rachas hasta el año 285 a.C., en que se vió obligado a capitular ante Seleuco, entregándose a la bebida y muriendo al cabo de dos años. El único sucesor directo de Alejandro que murió en la cama fue Ptolomeo.

Demetrio se había casado con una hija del viejo Antípatro, y su hijo, Antígono Gonatas, llegó en su momento a ser rey de una nueva Macedonia. Ptolomeo se había casado con otra de las hijas de Antípatro y el hijo de ambos, Ptolomeo el Rayo, cuando el poderío de Seleuco estaba en su apogeo, asesinó al señor de la guerra en el año 280 a.C. Pero Ptolomeo el Rayo nunca gobernó Egipto; su padre había expulsado a su madre, dejando Egipto para un hijo bastardo: el Ptolomeo que fuera patrón de los últimos poetas griegos.

Ptolomeo el Rayo realizó la mayor parte de sus campañas en el norte. Murió durante la gran incursión celta contra Grecia bajo el mando de Breno, en el año 279 a.C., período en que Pirro de Epiro se dirigía con sus elefantes a invadir Italia.

La religión del Egipto helenístico

Ptolomeo I tuvo éxito en unir los egipcios y griegos a través de una nueva religión, la del dios Serapis con su mujer la diosa Isis y su hijo el dios Harpócrates y construyó muchos templos para el culto de esta tríada. El dios Serapis tomo diferentes formas dependiendo de las creencias de los egipcios y griegos; fué representado por el buey sagrado Apis " para los egipcios" y por la forma del dios Zeus " para los griegos". La diosa Isis, diosa egipcia fué vestida en forma griega y el hijo fue representado por un niño con el dedo en la boca.

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En el año 1944 fueran descubiertas cerca de la "Columna de Pompeyo" las estelas de fundación de la construcción del templo de Serapis hechas por Ptolomeo III Evergetes ( 246-221 a.C.). El templo tenía la forma rectangular. Las diez estelas de fundación fueron colocadas en los cuatro rincones del templo; la primera era de oro, la segunda era de plata, la tercera de bronce, la cuarta de sedimento del Nilo, de la quinta a la novena de pasta de vidrio y la décima de fayenza. Encima de cada estela, había dos textos en jeroglífico y en griego. Otra estela en forma cuadrada, fue encontrada dentro del Serapeum estando datada en la época de Ptolomeo IV ( 221-204 a.C.).

El templo de Serapis fue destruído en la época del emperador romano Trajano ( de origen sevillano ) ( 98-117), durante la revolución de los judíos en Alejandría. El templo fué reconstruído en la época del emperador Adriano (117-138) y también mandó hacer la estatua colosal del buey sagrado Apis que está expuesta en el Museo Grecorromano de Alejandría ( en sala núm. 6 ). Finalmente los cristianos destruyeron el Serapeum y su biblioteca en el año 391 y se construyó en su lugar la iglesia de San Juan el bautista, que permaneció hasta el siglo X d. C.

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El Faro de Alejandría

El proyecto es concebido e iniciado por Ptolomeo Soter alrededor del 290 a.C. pero se completó después de su muerte y durante el reinado de su hijo Ptolomeo II Filadelfo, por Sostrato de Cnido de origen griego, un contemporáneo de Matemáticos. Era arquitecto, pero los cálculos detallados para la estructura y sus accesorios se efectuaron en la Biblioteca de Alejandría. El monumento se dedicó al dios Salvador: Ptolomeo I Soter y su esposa Berenice.

La construcción del Faro consistía en una amplia base cuadrada y una torre octogonal de unos 100 metros de altura. En la parte superior ardía leña y resina; ésa luz servía de aviso y señal a los navegantes. Para los marineros, significó un guía seguro para sus retornos al gran puerto. Para los arquitectos, significó aún más; era el edificio más alto sobre la tierra y para los científicos era lo misterioso; poseía un espejo que los fascinó. El espejo daba un reflejo que podría ser visto a más de 50 Km., fuera de la costa. Su ubicación se sitúa sobre la antigua Isla de Faros, ahora un promontorio dentro de la ciudad de Alejandría.

Fuera de la costa de la ciudad yace una pequeña isla: Faros. Su nombre, según la leyenda es una variación de la "Isla de los Faraones". La isla se conectó al territorio continental por medio de un dique, el "Heptastadium", que dió a la ciudad un puerto doble y a causa de sus condiciones de navegación peligrosa y la costa plana en la región, la construcción de un faro era necesaria. Por siglos, el Faro de Alejandría ( ocasionalmente se referían a él como el Faro de Faros) se usó para marcar el puerto, usando fuego de noche y reflejando los rayos del sol en el espejo durante el día.

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De los " Seis Portentos Desvanecidos", el Faro de Alejandría fue el último en desaparecer, por lo tanto tenemos conocimientos adecuados y precisos de su ubicación y aspecto. Los cuentos antiguos nos dan una descripción breve de la torre y el magnífico mármol blanco que lo cubría. Ellos nos cuentan como el misterioso espejo según la leyenda era también usado para detectar y quemar buques enemigos antes que estos pudieran dar alcance al puerto.

En 1166 d.C., un viajero árabe llamado Abou-Haggag Al-Andalusí visitó el Faro, el cual documentó y nos dió una rica información con una precisa descripción de la estructura que ayudó a los arqueólogos modernos a reconstruir el monumento.

Se compuso de tres etapas: el cuadrado bajo de 55.9 mts. de alto con un núcleo cilíndrico, el medio octágono con una longitud de lado de 18.30 mts. y una altura de 27.45 mts y el tercero circular 7.30 mts. de alto. La altura total del edificio incluyendo la fundación base estuvo sobre 117 mts. El núcleo interno se usó como un eje para levantar el combustible que se necesitaba para dar fuego en la cima de la torre.

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Aunque el Faro de Alejandría no sobreviva en la actualidad, dejó su influencia en diversos aspectos. Desde un punto de vista arquitectónico, el monumento se ha usado como un modelo para muchos prototipos a lo largo del mediterráneo y desde un punto de vista lingüístico, dió nombre a los faros de todo el mundo.

Alejandro no se quedó mucho tiempo para dar testimonio de la construcción de la ciudad y no podría saber que la pequeña Isla de Faros sería el sitio el que daría su nombre a la "Séptima Maravilla del Mundo".

Para acceder a la entrada existía una rampa abovedada larga. De allí, una escalera espiral que llevaba a las muchas cámaras que tenía y usadas quizás por bestias de carga para llevar combustible al tercer piso donde el fuego se quemaba en la cúspide.

La reconstrucción gráfica que ha seguido siendo la vista popular aceptada del Faro hasta el momento, ha sido la elaborada por Herman Thiersch, un alemán que escribió un gran trabajo al que tituló "Faros" y que ha servido como una referencia normal desde que se publicó en 1909. Thiersch estudió imágenes de las monedas, terracotas, y ciertos mosaicos romanos en Libia y Jordania. También emprendió un estudio de varios alminares, incluso en Egipto, los cuales se piensa copiaron la forma del Faro.

Hay un debate acerca de las posibles estatuas que se hallaban en el Faro, pues algunos autores suponen representaban a Poseidón, dios de los mares y Zeus. Otros han sugerido que hubo dos estatuas de los dioses Castor y Polux; los dioscuros griegos considerados protectores de los navegantes. Esta teoría esta basada en la inscripción de la dedicatoria que se talló en la pared del Faro, "Sostrato de Cnido, hijo de Dexífanes, en nombre de los marineros, a los salvadores divinos", mientras que la frase "salvadores divinos" habitualmente referida a éstos hijos gemelos de Zeus, pudo haber sido una ambigüedad deliberada para también permitirle referencia a Ptolomeo Soter ( El Salvador ) y su esposa Berenice e incluso a ambos ellos como verdaderos artífices de la construcción.

A los diecisiete siglos de su construcción, en el 285 a.C. y a su destrucción final a mediados del siglo XIV de nuestra era, sirvió como ya comentamos de guía a marineros que se acercaban a la costa de Egipto.

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El hecho de que sobreviviera todos ésos años y a pesar de su constante exposición a las violentas tormentas de invierno en Alejandría, claramente sugiere que nosotros estamos hablando de un edificio de calidad excepcional. Solamente los terremotos pudieron realmente dañar el Faro y hubo los suficientes como para acabar con él.

A partir del año 320 y 1303 de nuestra era, hubo distintas fuentes de información registradas por escritores clásicos y árabes. Entre los diversos escritos se cuenta que en el año 796, el Faro perdió su piso superior y 100 años después, el gobernador de Egipto, Ibn Tulun (868-884), construyó una mezquita abovedada en la cúspide.

Entre el año 950 y 956, las grietas empezaron a aparecer en las paredes y la torre perdió unos 22 metros de altura. En el año 1261 un terremoto la volvía nuevamente a dañar, cayendo parte de su estructura. Ciertamente, como un objeto de admiración por parte de los árabes se volvió también un objeto de cuidado y algunos emprendieron reparaciones.

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En el año 1272 por ejemplo, el sultán Salah al-Din Yusuf ( Saladino ), hizo un trabajo de restauración y consiguió que el Faro sobreviviera hasta fines del siglo XIV.

El 8 de agosto de 1303 un violento terremoto agitó la zona mediterránea oriental. Los violentos temblores se sintieron en Grecia, el Levante y Delta de Nilo. Alejandría sufrió como ninguna particularmente éste terremoto como señaló Ibn Tagribardi: "Los príncipes a cargo de fundaciones religiosas pasaron largo tiempo ocupándose reparando los daños infligidos en las escuelas, mezquitas e incluso el Faro". El epicentro del terremoto debió de haber ocurrido lo bastante cerca.

En el año 1326, el viajero árabe Ibn Battutah, pasó por primera vez por Alejandría y escribió que él subió a la rampa que llevaba a la entrada de la torre. En su retorno a la ciudad en el año 1349 ésta ya no estaba y que el Faro estaba completamente en ruinas.

Permaneció así abandonado durante un siglo hasta que el sultán Mameluco, Quaitbay, decidió fortificar la defensa de Alejandría para lo cual construyó una fortaleza sobre las ruinas del mismo Faro, usando la piedra caída y el mármol blanco con que estaba recubierto.

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La Biblioteca

La biblioteca se guiaba por el ideal de reunir una colección de libros internacional, con obras griegas y traducciones al griego de obras escritas originalmente en otras lenguas del Mediterráneo, el Medio Oriente y la India.

El museo y la biblioteca estaban divididos en facultades, cada una dirigida por un sacerdote. El salario del personal lo pagaba el rey. Los estudiosos de la biblioteca y museo de Alejandría estudiaban todo lo estudiable: literatura, matemáticas, astronomía, historia, física, medicina, filosofía, geografía, biología e ingeniería. Por sus pasillos se pasearon, entre otros, Eratóstenes; el astrónomo Hiparco, el cual trazó un mapa de las constelaciones y clasificó las estrellas por su brillo aparente; Euclides, sistematizador de la geometría; Apolonio de Perga, matemático que investigó las propiedades de las curvas llamadas "secciones cónicas" (parábola, hipérbola y elipse); Arquímedes, el genio de la mecánica, y -en el ocaso de la biblioteca, seis siglos después- la astrónoma, matemática y física Hipatia, una mujer que se desenvolvía con toda soltura en un medio tradicionalmente acaparado por hombres y una época en que las mujeres tenían aun menos oportunidades que hoy.

La biblioteca enviaba agentes a todos los rincones del mundo conocido en la época a buscar libros de todas las culturas y a comprar colecciones completas. Se dice que cuando un barco llegaba al puerto, lo registraban para ver si transportaba libros, los confiscaban en caso de que sí, los copiaban y luego los devolvían a sus dueños.

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La biblioteca de Alejandría iluminó el mundo hasta que una horda de fanáticos inspirados por el arzobispo de la ciudad la incendió y asesinó a Hipatia, última directora de la biblioteca, en el año 415 d.C. Hipatia y sus obras cayeron en el olvido. Al arzobispo hoy se le conoce como San Cirilo

La nueva biblioteca de Alejandría

La biblioteca de Alejandría vuelve a alzarse a orillas de Mediterráneo, 1.600 años después de su desaparición, gracias a los esfuerzos económicos del gobierno egipcio, la UNESCO y un sinfín de países árabes, europeos y americanos, empeñados en recuperar uno de los enclaves míticos de la cultura de la Antigüedad. El 24 de abril de 2002 estuvo prevista , tras siete años de construcción y más de 1.500 millones de euros invertidos, la inauguración a la que iban a asistir tres reinas -de España, Suecia y Jordania- y más de una docena de jefes de Estado , que se suspendió por los problemas de Irak.

El proyecto de la nueva biblioteca de Alejandría salió a la luz en el año 1987 con un presupuesto de 230 millones de dólares. En la primera reunión para tratar el tema, en Assuán, se consiguieron 65 millones de dólares. La construcción empezó en el 15/05/1995 y acabó en el 31/12/1996 con un costo de 59 millones de dólares, las obras de su estructura y acabado externo empezaron en el 27/12/1996 con un costo de 117 millones de dólares.

Los arquitectos noruegos Snohetta han proyectado este enorme cilindro de cemento y cristal, y seccionado en diagonal, que se erige en el mismo malecón de Alejandría, a pocos metros de la que fue su mítica antecesora. Las cifras marean: una superficie de 36.770 metros cuadrados, una altura de 33 metros, con once niveles- cuatro de ellos por debajo del nivel de la calle- más de 85.000 metros cuadrados útiles y una sala hipóstila de lectura de hormigón y madera noble para mas de 2.000 personas, que la convierte en la mayor del mundo. Si su antecesora helenística albergó más de700.000 manuscritos, ahora sus estantes están llenos en un 1 %, pues contiene 200.000 libros -la mayoría de ellos procedentes de donaciones- de los 20 millones posibles. Tiene 50.000 mapas, 10.000 manuscritos, 50.000 libros únicos, 10.000 multimedia de audio y 50.000 multimedia visual. Tiene casi 600 funcionarios.

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La sala de lectura, de 20.000 metros cuadrados, ocupa el espacio central del edificio cuyo cubierta, de forma cilíndrica , pretende homenajear a Ra, el dios del Sol del Antiguo Egipto. Su inclinación de 16 grados hacia el mar y la combinación de vidrio y aluminio permite controlar la luz en su interior y desde el exterior, proyecta sus rayos hacia el Mediterráneo como recuerdo del antiguo Faro de Alejandría, cuyos restos han de estar en algún lugar de la rada portuaria. La pared exterior del edificio es de granito procedente de Assuán con bajorrelieves caligráficos de la mayoría de lenguas.

La biblioteca ocupa el espacio central de un conjunto arquitectónico de otros dos edificios: un centro de conferencias y el planetario que alberga tres museos - ciencia, caligráfico y arqueológico-, además de un laboratorio de restauración, escuela internacional de información ( Isis ), la biblioteca principal, biblioteca para niños, biblioteca para invidentes y minusválidos y una moderna imprenta.

La biblioteca dispondrá de reproducciones informáticas del fondo bibliográfico árabe de Cataluña cuyos origines se exhiben en uno de los pisos de la sala de lectura. La muestra, que se compone de 52 piezas, fue inaugurada por el Presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.

Es una de las cinco mas grandes del mundo junto a la biblioteca del congreso americano, la del museo británico, la nacional francesa y la del Vaticano.)

Los capiteles de las columnas tiene peso de 9 toneladas y de la forma de loto.

La biblioteca da trabajo a casi 600 funcionarios y depende directamente del Presidente de la República de Egipto.

Alejandría 03

Su población tenía una maravillosa diversidad; soldados macedonios y más tarde romanos, sacerdotes egipcios, aristócratas griegos, marineros fenicios, mercaderes judíos y visitantes de la India, todos ellos, excepto la vasta población de esclavos vivieron juntos en armonía y respeto mutuo durante la mayor parte del período que marca la grandeza de Alejandría.

La ciudad fue fundada por Alejandro Magno y construida por su antigua guardia personal. Alejandro estimuló el respeto por las culturas extrañas y una búsqueda sin prejuicios del conocimiento. Según la tradición ( y no ha de importar mucho que esto fuera o no cierto ) se sumergió en el Mar Rojo y en lo que es considerada la primera campana de inmersión del mundo. Animó a sus generales y soldados a que se casaran con mujeres persas e indias, respetó los dioses de los demás pueblos y por ejemplo, coleccionó formas de vida exóticas, entre ellas, un elefante que destinó a su maestro Aristóteles.

Su ciudad estaba construida a una escala suntuosa, porque tenía que ser el centro mundial del comercio, de la cultura y del saber. Estaba adornada con amplias avenidas de treinta metros de ancho, con una arquitectura y una estatuaria elegante, con la tumba monumental de Alejandro y con un enorme faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Pero la maravilla mayor de Alejandría fué su biblioteca y su correspondiente museo (en sentido literal, una institución dedicada a las especialidades de las Nueve Musas ). De ésta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeum, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue vuelto a consagrar al conocimiento y unos pocos estantes enmohecidos pueden ser en la actualidad sus únicos restos físicos. Sin embargo, este lugar fué en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta; el primer auténtico instituto de investigación de la Historia del Mundo.

Los eruditos de la Biblioteca estudiaban la totalidad del Cosmos (palabra griega que significa el orden del universo), en cierto modo, lo opuesto al Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas, inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del Universo.

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Había en la Biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta.

El genio florecía en aquellas salas. La Biblioteca de Alejandría fué el lugar donde los hombres se reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo. Además de Eratóstenes, allí se instruyó el astrónomo Hiparco que ordenó el mapa de las constelaciones y estimó el brillo de las estrellas; Euclides, que sistematizó de modo brillante la geometría y que en cierta ocasión dijo a su rey que luchaba con un difícil problema matemático: "no hay un camino real hacia la geometría"; Dionisio de Tracia, el hombre que definió las partes del discurso y que hizo en el estudio del lenguaje lo que Euclides hizo en la geometría; Herófilo, el fisiólogo que estableció de modo seguro, que es el cerebro y no el corazón la sede de la inteligencia; Heron de Alejandría, inventor de cajas de engranajes y de aparatos de vapor y autor de un autómata, la primera obra sobre robots; Apolonio de Pérgamo, el matemático que demostró las formas de las secciones cónicas (elipse, parábola e hipérbola) las curvas que como sabemos actualmente siguen en sus órbitas los planetas, los cometas y las estrellas; Arquímedes, el mayor genio mecánico hasta Leonardo de Vinci y el astrónomo y geógrafo Tolomeo, que compiló gran parte de lo que es hoy la pseudociencia de la astrología; su universo centrado en la Tierra estuvo en boga durante 1500 años, lo que nos recuerda que la capacidad intelectual no constituye una garantía contra los yerros descomunales y entre estos grandes hombres hubo una gran mujer, Hipatia, matemática y astrónoma, la última lumbrera de la biblioteca cuyo martirio estuvo ligado a la destrucción de la Biblioteca siete siglos después de su fundación, historia a la cual volveremos.

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Los reyes griegos de Egipto que sucedieron a Alejandro tenían ideas muy serias sobre el saber. Apoyaron durante siglos la investigación y mantuvieron la biblioteca para que ofreciera un ambiente adecuado de trabajo a las mejores mentes de la época. La Biblioteca constaba de diez grandes salas de investigación, cada una dedicada a un tema distinto. Había fuentes y columnatas, jardines botánicos, un zoo, salas de disección, un observatorio y una gran sala comedor donde se llevaban a cabo con toda libertad las discusiones críticas de las ideas.

El núcleo de la biblioteca era su colección de libros. Los organizadores escudriñaron todas las culturas y lenguajes del mundo. Enviaron agentes al exterior para comprar bibliotecas. Los buques de comercio que arribaban a Alejandría eran registrados por la policía, y no en busca de contrabando, sino de libros. Los rollos eran confiscados, copiados y devueltos luego a sus propietarios. Es difícil de estimar el número preciso de libros, pero parece probable que el numero de libros en la época de Ptolomeo I era 200.000 volúmenes y en la época de Ptolomeo II fue duplicado a 400.000 volúmenes. Cuando llegó Cesar a Egipto en el año 48 a.C., el numero se aumentó 700.000 volúmenes, Marco Antonio ofreció a Cleopatra 200.000 volúmenes de la Biblioteca del Pérgamo. Finalmente el numero de los libros llego a 900.000 volúmenes. Cada uno de ellos un rollo de papiro escrito a mano. ¿Qué destino tuvieron todos estos libros?

La civilización clásica que los creó acabó desintegrándose y la Biblioteca fué destruida deliberadamente. Sólo sobrevivió una pequeña fracción de sus obras junto con unos pocos y patéticos fragmentos dispersos, ¡ y qué tentadores debieron ser éstos restos y fragmentos ¡. Sabemos por ejemplo que en los estantes de la Biblioteca había una obra del astrónomo Aristarco de Samos quien sostenía que la Tierra es uno de los planetas que orbita el Sol como ellos y que las estrellas están a una enorme distancia de nosotros.

Cada una de estas conclusiones es totalmente correcta, pero tuvimos que esperar casi dos mil años para redescubrirlas. Si multiplicamos por cien mil nuestra sensación de privación por la pérdida de esta obra de Aristarco empezaremos a apreciar la grandeza de los logros de la civilización clásica y la tragedia de su destrucción.

Hemos superado en mucho la ciencia que el mundo antiguo conocía, pero hay lagunas irreparables en nuestros conocimientos históricos. Imaginemos los misterios que podríamos resolver sobre nuestro pasado si dispusiéramos de una tarjeta de lector para la Biblioteca de Alejandría. Sabemos que hubo una Historia del Mundo en tres volúmenes, obra de un sacerdote babilónico llamado Beroso.

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El primer volumen se ocupaba del intervalo desde la Creación hasta el Diluvio, un período al cual atribuyó una duración de 432.000 años, es decir cien veces más que la cronología del Antiguo Testamento. Sólo en un punto de la historia pasada hubo la promesa de una civilización científica brillante.

Los libros eran caros y cada uno era copiado a mano. La Biblioteca era depositaria de las copias más exactas del mundo. El arte de la edición crítica se inventó allí. El Antiguo Testamento ha llegado hasta nosotros principalmente a través de las traducciones griegas hechas en la Biblioteca de Alejandría. Los Ptolomeos dedicaron gran parte de su enorme riqueza a la adquisición de todos los libros griegos y de obras de África, Persia, India, Israel y otras partes del mundo.

Ptolomeo III "Evergetes" quiso que Atenas le dejara prestados los manuscritos originales o las copias oficiales de estado de las grandes tragedias antiguas de Sófocles, Esquilo y Eurípides, pero éstos libros eran para los atenienses una especie de patrimonio cultural, algo parecido a las copias manuscritas originales y a los primeros folios de Shakespeare en Inglaterra y no estuvieron muy dispuestos a dejar salir de sus manos ni por un momento aquellos manuscritos, sólo aceptaron dejar en préstamo las obras cuando Ptolomeo hubo garantizado su devolución con un enorme depósito de dinero. Pero Ptolomeo valoraba estos rollos más que el oro o la plata. Renunció alegremente al depósito y encerró del mejor modo que pudo los originales en la Biblioteca. Los irritados atenienses tuvieron que contentarse con las copias que Ptolomeo, un poco avergonzado, no mucho, les regaló. En raras ocasiones un estado ha apoyado con tanta avidez la búsqueda del conocimiento.

Los Ptolomeos no se limitaron a recoger el conocimiento conocido, sino que animaron y financiaron la investigación científica y de este modo generaron nuevos conocimientos.

Alejandría era la mayor ciudad que el mundo occidental había visto jamás. Gente de todas las naciones llegaban allí para vivir, comerciar y aprender. En un día cualquiera sus puertos estaban atiborrados de mercaderes, estudiosos y turistas. Era una ciudad donde griegos, egipcios, árabes, sirios, hebreos, persas, nubios, fenicios, romanos, galos e íberos intercambiaban mercancías e ideas. Fué probablemente allí donde la palabra cosmopolita consiguió tener un sentido auténtico, ciudadano, no de una sola nación, sino "Ser un Ciudadano del Cosmos".

Museo Alejandría 07

Es evidente que allí estaban las semillas del mundo moderno. ¿qué impidió que arraigaran y florecieran?, ¿a qué se debe que Occidente se adormeciera durante mil años de tinieblas hasta que Colón, Copérnico y sus contemporáneos redescubrieron la obra hecha en Alejandría?. No puedo daros una respuesta sencilla. Pero lo que sí sé es que no hay noticia en toda la historia de la Biblioteca de que alguno de los ilustres científicos y estudiosos llegara nunca a desafiar seriamente los supuestos políticos, económicos y religiosos de su sociedad.

Se puso en duda la permanencia de las estrellas, no la justicia de la esclavitud. La ciencia y la cultura en general estaban reservadas para unos cuantos privilegiados. La vasta población de la ciudad no tenía la menor idea de los grandes descubrimientos que tenían lugar dentro de la Biblioteca. Los nuevos descubrimientos no fueron explicados ni popularizados y la investigación les benefició poco.

Los descubrimientos en mecánica y en la tecnología del vapor se aplicaron principalmente a perfeccionar las armas, a estimular la superstición, a divertir a los reyes. Los científicos nunca captaron el potencial de las máquinas para liberar a la gente. Los grandes logros intelectuales de la Antigüedad tuvieron pocas aplicaciones prácticas inmediatas. La ciencia no fascinó nunca la imaginación de la multitud. No hubo contrapeso al estancamiento, al pesimismo, a la entrega más abyecta, al misticismo. Cuando al final de todo, la chusma se presentó para quemar la Biblioteca no había nadie capaz de detenerla.

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La gloria de la Biblioteca de Alejandría es un recuerdo lejano. Sus últimos restos fueron destruidos poco después de la muerte de Hipatia. Era como si toda la Civilización hubiese sufrido una operación cerebral infligida por propia mano, de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus memorias, descubrimientos, ideas y pasiones. La pérdida fue incalculable. En algunos casos sólo conocemos los atormentadores títulos de las obras que quedaron destruidas. En la mayoría de los casos no conocemos ni los títulos ni los autores. Sabemos que de las 123 obras teatrales de Sófocles existentes en la Biblioteca sólo sobrevivieron siete. Una de las siete es Edipo Rey.

La biblioteca madre fue quemada en el incendio de Alejandría durante la guerra entre la flota romana y la egipcia en el año 48 a.C., y la biblioteca del Serapeum fue destruida en el año 391 por el patriarca Teofilo.

Cleopatra y sus agujas

Cleopatra VII quien fué la ultima reina de la dinastía de los Ptolomeos, llegó al trono en el año 51 a.C., a la edad de 17 años, participando con su hermano y marido Ptolomeo XII después de la muerte de su padre Ptolomeo XI.

Cleopatra, cuyo nombre en griego significa "el orgullo de su padre", era de origen heleno, pero fué inspirada por la religión de los egipcios y sus creencias. Nació, vivió y se suicidó en Alejandría. En el año 30 a.C. y cuando contaba con 38 años, a raíz de la derrota naval egipcia sufrida ante Octavio, puso fín a sus días.

Se habló mucho de la historia de Cleopatra y Cesar que llegó a Egipto en el año 48 a.C. para acabar el conflicto que había entre Cleopatra y su hermano y marido Ptolomeo XII. César fué atraído por su belleza, inteligencia, encanto y simpatía y de ella tuvo un hijo llamado Cesarión que fue reconocido por Cesar antes de su muerte. También se habla de su historia con Marco Antonio que gobernó la parte oriental del Imperio Romano después de la muerte de César. Cleopatra y su flota dirigida por Marco Antonio, fué derrotada en la guerra contra Octavio en la famosa batalla de Actium en el año 31 a.C.

En el año 30 a.C., Marco Antonio pensando que Cleopatra había ya muerto, decide quitarse la vida y Cleopatra al ser conocedora de la noticia, se suicida en su palacio real para no ir cautiva con Octavio. Fue momificada y enterrada en Alejandría.

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Octavio acabó el Caesaron y lo dedicó al culto de los emperadores. Este se hallaba en el llamado "Distrito Real" ( estación de Raml actualmente) y mas tarde, en el siglo IV y en la época de Constantino, éste edificio se transformó en la iglesia de San Miguel.

En el año 1879, dos obeliscos de Cleopatra fueros transportados uno a Londres y el otro a Nueva York. El obelisco representa los rayos de sol ( petrificados )

Los romanos en Egipto

Los romanos entraron en Egipto en el año 30 a.C., bajo la jefatura de Octavio, quien fundó un nuevo suburbio al este de Alejandría al que puso Nikopolis, "La Ciudad de la Victoria" ( Mustafa Kamel actualmente ). Así Egipto empezó a ser una provincia romana gobernada por un monitor y Alejandría continuo siendo la capital de Egipto.

Durante la época romana, Egipto perdió mucho de su importancia y fue considerada como una granja de maíz, fuente de lino, papiro y uvas y en Alejandría, algunas industrias empezaron a elaborar vidrio, papel, incienso y vino.

Muchos emperadores romanos visitaron Egipto, como Adriano (117-138 d.C.), quien ordenó restaurar los monumentos destruidos después del conflicto entre los judíos y griegos en la época de Trajano. También restauró el Serapeum y navegó por el Nilo con su amigo Antinoo, por quien ordenó construir la ciudad que llevo el nombre de "Antinoopolis" ( Sheik Abada, en Elminia actualmente) y también restauró las estatuas de Amenofis III conocidas por los colosos de Memnón hoy día y en honor de Diocleciano, fué hecha la columna llamada hoy la Columna de Pompeyo en Alejandría, cerca del Serapeum y una pequeña biblioteca.

Los emperadores romanos permitieron las divinidades egipcias, así en Alejandría, se siguieron adorando a los dioses locales Serapis, Isis y Harpócrates.

En el año 323 d.C. y durante el gobierno de Constantino empezó la religión cristiana a ser la religión oficial del Imperio Romano y en el año 391 fueron destruidos los centros de culto pagano.

La época Bizantina (395-641) fué presidida por la llegada de los árabes a Egipto en el año 641 bajo la jefatura de Amr Ibn Elas del ejercito del Califa Omar Ibn Elkhatab. Con la llegada árabe se destruyeron la mayoría de las fortalezas romanas como la de Babilonia, en el viejo Cairo de la actualidad e hicieron una nueva capital, Fustat, muy próximas a ellas.

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Los Cristianos y San Marcos

Según la tradición, San Marcos fué el primero que vino a Alejandría con la nueva religión en el año 61. El primer cristiano en Egipto fue un zapatero llamado Aniano, al que San Marcos le curó una herida en la mano. A San Marcos atribuimos la fundación de la primera iglesia y la primera escuela de catecismo, cuyas dos primeras cabezas eran Clemente y Origen. San Marcos fue martirizado y enterrado en Alejandría en el año 62 durante el gobierno de Nerón que persiguió a los cristianos. Estos hubieron de esperar a la época de Trajano (comienzos del siglo II d.C.) para que se les permitiese extenderse, primero en Alejandría y luego poco a poco a lo largo de todo el Valle del Nilo.

La época de Diocleciano (284–305)

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Fue la era de martirizar a miles de cristianos, uno de ellos San Menas, un oficial egipcio martirizado en el año 269 d.C., durante su servicio en Asia Menor por no renunciar a ser cristiano.

Cuando sus tropas volvieron a Egipto, llevaron consigo sus restos, produciéndose un milagro; el camello que portaba los restos del santo se negó a seguir adelante,.por lo cual fué enterrado en este lugar y olvidado un tiempo. Posteriormente un pastor se dio cuenta de que una oveja enferma al pasar por encima del enterramiento se curó; lo mismo sucedió con otra oveja y posteriormente con una princesa enferma. Pronto se difundió la noticia de los poderes curativos del santo. Atanasio hizo construir una iglesia sobre su tumba en el siglo IV y fue incorporada a una gran basílica, erigida por el emperador Arcadio, a comienzos del siglo V. El lugar se convertiría en el Lourdes del desierto occidental.

La razón de esta popularidad debió de ser el agua local que debe contar con poderes curativos. De la mañana a la noche aparecieron casas, se construyeron baños y se irrigó la tierra cercana. Mientras tanto el culto a San Menas atravesó el desierto gracias a los comerciantes y al Mediterráneo por los marinos, llegando a Francia y España, donde también se han encontrado los conocidos frasquitos con las imágenes del santo entre dos camellos arrodillados, algunos ejemplos expuestos en la sala núm. 1 en el museo Grecorromano de Alejandría.

El lugar ha sido excavado y se pueden discernir claramente los cimientos de la iglesia original, de la basílica de Arcadio. La cripta donde fué enterrado San Menas se sitúa al pie de una escalera de mármol en la iglesia, que fué incorporada al pórtico de la basílica, pero sus reliquias permanecen en el monasterio moderno. Al norte de la basílica están el hospicio y los baños con depósitos para agua caliente y fría.

En el año 325 d.C. en el consejo de Nicosia, Atanasio apuesta por las ideas de Arcadio sobre la naturaleza de la divinidad de Jesucristo y defendió la religión Ortodoxa y fueron acusados Arcadio y su doctrina.

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En el año 330 Constantino trasladó la capital a Constantinopla "Estambul" y después de su muerte el Imperio Romano fué dividido entre Roma y Bizancio. Finalmente, la Iglesia Egipcia se separó de la iglesia oriental y la lengua Copta apareció como mezcla entre la escritura egipcia llamada "demótica" y el griego.

Debido a todo esto algunos cristianos egipcios han preferido la vida monástica en el desierto como San Antonio, la más ilustre de estas ermitas y fue el origen de la vida monástica en Egipto. Cuatro monasterios se construyeron en el norte de Egipto en el Uadi el-Natrón por San Macario y al igual que lo hizo en el sur, el ermitaño llamado San Pachon.

El monasterio de Santa Catalina fué construido en la Península del Sinaí durante la época del emperador romano Justiniano en el año 527. Contiene una gran colección de iconos bizantinos (icono en griego es pintura dónde se señalan temas religiosos). El icono pintado en estilo cáustico "sarcástico" lo era de colores de cera.

LOS MONUMENTOS DE ALEJANDRÍA

La Alejandría de nuestros días no conserva grandes monumentos de su época de esplendor, pero aún se puede respirar en sus calles la atmósfera de su glorioso pasado. Las excavaciones arqueológicas van restituyendo, poco a poco, los vestigios de su historia, engendrada por las diferentes culturas que han habitado su territorio a lo largo de la historia.

1 - El Museo Grecorromano

No muy lejos del centro, detrás del palacio del Gobernador, se encuentra el Museo Grecorromano. Dedicado principalmente al arte alejandrino y su influencia en el Delta (Fayum y Egipto Medio). Se completa con obras de la época faraónica y paleocristiana.

En el año 1893 se hizo el Museo de Alejandría para cuidar los monumentos encontrados y aquéllos que estaban en manos de particulares. Al principio era un pequeño edificio de cinco salas en la calle de Rachid (calle del Horreya actualmente), pero al quedar muy pequeño se hizo el edificio actual de once salas por los arquitectos Dietriche y Stienon, siendo inaugurado en el año 1895 por el jedive Abbas Helmi II. Como resultado de los descubrimientos de monumentos tuvieron que añadirle mas salas hasta llegar a las 25 actuales.

La Organización de Antigüedades reformó y desarrollo el edificio para que fuese adecuado a la visita y organizado cronológicamente, empezando por la sala núm. 6 y terminando por la entrada principal.

En las salas (1-4) hay una colección importante de la época copta encontrada en Alejandría, El Shij Abada, Ashmonein, Ajmim y Asuán.

En la sala núm. 5 hay una colección importante de joyas y estatuas encontrada en Alejandría y Bheira.

La sección del comienzo de la cultura de Alejandría

· En la sala núm. 6 hay la cabeza de Alejandro fundador de Alejandría, mosaicos que representan a Alejandría como una mujer, estatuas de la tríada de Alejandría " Serapis, Isis y Harpócrates", estatuas de bronce, granito, basalto y momias de la época egipcia antigua.

· En la sala núm. 7 hay una colección de épocas diferentes entre ellas la estatua colosal de granito rosado de Ramses II.

· En la sala núm. 8 hay tres momias de la época grecorromana.

· En la sala núm. 9 hay monumentos sacados del templo del dios cocodrilo en la ciudad de Fayum.

· En la sala núm. 10 hay una colección de la época tardía de la historia egipcia antigua donados al museo por un señor griego llamado "Antoniados"

La sección de esculturas

· En la sala núm.11 hay una colección que demuestra la influencia mutua entre el arte egipcio y el griego

· En la sala núm. 12 ha una estatua del emperador romano Marco Aurelio.

· En la sala núm. 13 hay una colección de estatuas de filósofos.

· En la sala núm. 14 hay una colección de estatuas, cabezas de los Ptolomeos y emperadores romanos, así como otros restos de estatuarios de Alejandro, Cleopatra, Ptolomeo V y Julio Cesar.

· En la sala núm. 15 hay una colección de estelas funerarias y piezas arquitectónicas de restos de edificios y tumbas de la antigua Alejandría y de arte egipcio y grecorromano.

· En la sala núm. 16 hay estatuas de la diosa del amor y belleza Venus, dos estatuas del dios Escolapios y su hija, así como del dios de la música Apolo.

· En la sala núm. 17 hay sarcófagos de la época romana, conocidos por el estilo de ramos de flores.

· En la sala núm.18 una colección de platos y estatuas de "terracota" de la época grecorromana.

· En la sala núm. 19 hay restos de azulejos decorados con una rosa abierta..

la sección de alfarería

La sala núm. 20 se dedica a los monumentos encontrados en las tumbas de Shatby, Hadra y Ibrahimia que demuestran el arte de alfarería y vidrio.

En la sala núm. 21 Por primera vez se estudió grupos de lámparas de aceite y vasos para conservar restos de cuerpos quemados de la época grecorromana.

En la sala 22 se puso magníficamente el desarrollo de la industria de vidrio como una de las industrias más famosas en Alejandría.

la sección de monedas

La salas 23- 24 tienen una colección muy especial de monedas que tiene el museo y representa las épocas: Ptolemaica, romana, bizantina y musulmana.

Nota: Este edificio permanece abierto todos los días de 09.00 a 16.00.

2 - Las catacumbas de Kom el Shukafa

Las catacumbas de Kom el Shukafa, (monte de Piedras), se descubrieron en una meseta pedregosa en el antiguo distrito de Rakotis, en la calle llamada Mamalik, al sur de la Columna de Pompeyo. Fueron descubiertas por casualidad en el año 1901. Se trata del hipogeo más importante de la ciudad, una construcción de tres plantas subterráneas excavadas en la roca y datada en el siglo II d.C., ( Epoca Romana ).

No se sabe quienes ocuparon esas tumbas, aunque surgió la teoría de que comenzaron como una cámara familiar y fueron posteriormente tomadas por un gremio de enterradores. Las catacumbas se edificaron en tres niveles; el mas bajo se encuentra inundado y es inaccesible. Nada mas entrar encontramos 4 maravillosos sarcófagos de granito. Al primer nivel se accede por una escalera circular iluminada por una abertura central, desde la cual se hacía descender los cadáveres mediante cuerdas. Desde el vestíbulo se accede a una rotonda, con una abertura central por encima de la cual ocho pilares sirven de apoyo a un techo abovedado. A la izquierda se encuentra la "sala de banquetes", donde amigos y familiares del difunto celebraban fiestas ceremoniales en su honor. Desde la rotonda, una pequeña escalera desciende al segundo nivel desde donde se anuncia la sorprendente tumba central. Aquí las decoraciones son fantásticas y los estilos se entremezclan. El muro del vestíbulo muestra dos serpientes barbudas ciñendo la doble corona del Alto y el Bajo Egipto, sostienen el cono de Dionisio y la vara en forma de serpiente de Hermes. En la parte superior hay medusas en formas circulares. De cara a la entrada se encuentra una extraordinaria figura del dios Anubis - con cabeza de chacal pero vestido como soldado romano, con espada, lanza y escudo- , a la izquierda, se encuentra el dios Sobek, también con vestimenta militar, con capa y lanza. Dentro de la cámara de la tumba hay tres grandes sarcófagos de estilo romano tallados en la roca, decorados con frutas, flores, medusas y cabezas de buey. Ninguno de ellos fue usado nunca y sus tapas están selladas. Por encima de cada sarcófago hay un nicho decorado con relieves en el estilo egipcio.

Recomendamos caminar alrededor de la tumba central y observar detenidamente los nichos y los sarcófagos, ya que se trata de uno de los lugares mas interesantes de Alejandría.

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El Serapeo y la Columna de Pompeyo

Sobre un montículo en el antiguo distrito de Racotis (Karmuz actualmente) y muy cerca de la catacumbas de Kom el Shukafa se encuentra la Columna de Pompeyo. Se sabe con certeza que la columna pertenecía al Serapeo, el antiguo templo dedicado al Dios Serapis, construido por los Ptolomeos en la cima de su Acrópolis. El templo estaba edificado en el mismo lugar donde Cleopatra apoyándose en una colección de 200.000 manuscritos regalados por Marco Antonio, creó la segunda gran biblioteca alejandrina. Ambas edificaciones permanecieron vinculadas hasta que el templo fue destruido por una turba de cristianos, habiendo sido durante 400 años el lugar de más erudición de la Tierra.

Museo Alejandría 03

Hoy en día apenas queda nada del Serapeo, algunos túneles en la roca con criptas y nichos y unas pocas columnas de mármol, un pozo de abluciones, biblioteca, pozos de agua y un nilómetro. En su santuario se pusieron estatuas de Serapis adornadas con piedras preciosas.

En el año 1944 se descubrieron las placas de la fundación del templo. Las placas tenían dos inscripciones, una en Griego " el rey Ptolomeo, hijo de Ptolomeo y Arsinoe, el hermano dios dedicó a Serapis este templo y su conjunto" y otra en Egipcio " el rey del sur y el norte, heredero del hermano dios, elegido por Amón-Ra como Ptolomeo hijo de sol que vive para siempre construyó el templo y su conjunto".

Pero la principal atracción era una columna solitaria de granito rosado de altura de 27 mts. y 9 mts. de diámetro. Su capitel es de estilo corintio. Su base está formada de varios bloques de la épocas faraónicas y griegas que fueron transportados de Asuán a Alejandría (una distancia de casi 1150 Km.)

La columna parecía alcanzar el cielo, desafiante, atrayendo las miradas de los viajeros del siglo XV. Tal vez por falta de conocimiento, identificaron la Columna con Pompeyo y se decía que su cabeza estaba encerrada en una esfera de la parte superior. En realidad no tiene nada que ver con Pompeyo, según una inscripción de su base , fue dedicada al emperador Diocleciano, que llegó a Egipto en el año 279 d.C., y asedió Alejandría hasta que cayó en su poder después de 8 meses de resistencia. Tras la victoria, Diocleciano permaneció un tiempo en la ciudad. Demostrando ser un hombre justo ordenó distribuir pan, maíz y otras donaciones para el pueblo. La inscripción en griego de la base de la columna dice: "se erigió este monumento para el emperador justo, dios de Alejandría, Diocleciano y al invencible "Póstumo" gobernador de Egipto".

Frente a la columna hay tres esfinges , un escarabajo y restos de varias estatuas. Los descubrimientos mas importantes de la zona eran las estatuas del dios Serapis en sus dos formas: la egipcia del "buey Apis" y la griega de "Zeus".

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El Anfiteatro Romano

Está situado en el bario de Kom el-Deka y cerca de la estación de ferrocarril. Es uno de los mas recientes descubrimientos en Alejandría. La misión polaca, en 1960, descubrió el teatro en el lugar de la antigua fortaleza construida en la meseta. Data del siglo II, en la época romana. Sabemos que el teatro ocupó un lugar muy importante en la cultura romana en la que se interesaron por todos tipos de arte. Contiene 13 líneas de mármol blanco en forma semicircular y la entrada estaba decorada por dos piezas de mosaico. Detrás del anfiteatro hay varias habitaciones probablemente usadas por los actores y actrices para cambiar su ropa durante los espectáculos. Los dos lados del anfiteatro fueron hechos de peldaños y su techo cubierto por una cúpula que desapareció por completo. Las placas pueden contemplarse en el Museo Grecorromano, sala número 3.

En la época cristiana el lugar fue usado para encuentros religiosos. De esta época se conservan varias columnas con cruces grabadas en la parte superior. De la época musulmana del siglo IX fue descubierto un cementerio. Recientemente se ha encontrado al lado oeste del anfiteatro numerosos baños públicos.

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5 - Las tumbas de Anfushi

Son tumbas más pequeñas y antiguas que las tumbas de Kom el-Shukafa, decoradas en estilo lujoso de la época ptolemaica, que unen los estilos griegos y egipcios. Sus paredes de estuco están pintadas imitando bloques de mármol y baldosas, con relieves de dioses egipcios y de vida cotidiana. Fueron descubiertas en los años 1901 y 1921.

6 - El templo de Taposiris Magna

De época Ptolemaica, es contemporáneo a la fundación de Alejandría y fué dedicado al culto del dios Osiris. La torre en ruinas situada al éste fue un faro ptolemaico, primero de una cadena que recorrería la costa africana desde Alejandría. Se parece en miniatura a lo que debió ser el famoso Faro de Alejandría y por ésta razón es de gran interés para los historiadores y arqueólogos. Solo queda hoy día la pared exterior y el pilón. Hay evidencias de que se practicó culto a animales en el lugar, pues muy cerca se encontró un cementerio de animales. También se encontraron iglesias cristianas y baños públicos de la época del emperador romano Justiniano.

7 - El Caesareum

Del templo de Augusto fundado por Cleopatra la VII en honor de Marco Antonio, no queda hoy día nada. Es el lugar donde pudiera ser que Cleopatra se suicidó en el año 30 a.C. El templo estaba en el centro del gran puerto, tenía parques y bibliotecas. Se convirtió en catedral de Alejandría en el siglo IV d.C. y fué destruido en el año 912 d.C.

En el templo había dos obeliscos de granito rojo llamados "Agujas de Cleopatra". Tenían los nombres de Tutmose III, Seti I y Ramses II. En el año 1879 los dos obeliscos fueron trasladados uno a Londres, Inglaterra y el otro a Nueva York en los Estados Unidos. En el lugar del Caesareum hoy día está la estatua del gran nacionalista alejandrino Saad Zaghloul.

8 - La fortaleza de Quaitbay

Se encuentra en el lugar que ocupó el Faro de Alejandría, que fue destruido totalmente y sólo por ésta razón atrae a muchos curiosos. En el año 1480 El sultán Quaitbay mandó construir ésta impresionante fortaleza de arquitectura defensiva. Sus torres del exterior y todo el fuerte fueron restaurados tras el bombardeo de Alejandría por parte de los británicos en 1882, como anticipo de su invasión y ocupación. Entrando en la primera planta, a la izquierda, hay una mezquita y a la derecha, hay la escalera que lleva hacia las dos plantas de arriba donde hay un museo naval abierto al público.

9 - Los monumentos sumergidos en las aguas de Alejandría

Durante su larga historia, Alejandría ha sido cuna de varias civilizaciones del mundo antiguo; faraónica, helenística y romana. Bajo las aguas del Mediterráneo, en la costa alejandrina, se encuentra el mayor museo multicultural de la ciudad. Formó parte de la antigua ciudad de Alejandría durante el siglo V a.C., y fué destruido por los terremotos y la erosión.

En el año 1992 el Concilio de Antigüedades y el Instituto Europeo de Antigüedades, emprendieron un ambicioso proyecto de investigación realizando una topografía de la zona del puerto del este. Las operaciones de exploración dieron los siguiente resultados:

1) Una detallada topografía del distrito real sumergido en la antigua Alejandría.

2) Encontraron más de 1300 lugares con restos arqueológicos, que fueron limpiados de sedimento que había encima.

3) Realizaron seis mapas arqueológicos de la zona que describen los hallazgos de varias áreas.

Estas operaciones permitieron un panorama completo del puerto del este " Magnus Portus". Entre los numerosos hallazgos destacan dos estatuas de esfinges; uno de granito gris y el otro de piedra de diorita. Los descubrimientos han sido realizados en los años 1996, 1997 y 1998 y hay programadas exploraciones en el futuro para rescatar todo lo que hay sumergido en las aguas del Mediterráneo.

10 – El Palacio Montazah

En Alejandría, la Corniche o paseo marítimo se extiende unos 16 Km. hacia el este y hay numerosas playas situadas a lo largo del litoral entre el puerto oriental y Montazah. En verano están llenas de gente. Tras las obras realizadas en Stanely, su nuevo puente y la cantidad de túneles que hicieron para cruzar "el Corniche", se ha convertido en un lugar muy agradable para pasear y disfrutar de su belleza.

El Palacio de Montazah se estableció como residencia de verano de la familia real con amplios jardines con pinos italianos. Fue construido en un estilo turco- florentino por el jedive Abbas II. El palacio se utilizó como hospital por la Cruz Roja durante la primera guerra mundial. Es muy agradable pasear por sus jardines, abiertos al público, pero el interior actualmente se encuentra cerrado al público.

Consideraciones sobre la Marina y la Guerra durante el Egipto Faraónico

Consideraciones sobre la Marina y la Guerra durante el Egipto Faraónico Por Javier Martínez Babon, Dep. de Ciències de l'Antiguitat i Edat Mitjana, Universidad Autónoma de Barcelona

La importancia de la navegación en el antiguo Egipto ha quedado reflejada a través de representaciones artísticas, algunos textos, maquetas e incluso el hallazgo de grandes naves funerarias en complejos piramidales. Gracias a esas fuentes actualmente nos podemos hacer una idea aproximada del tipo de bajeles que surcaron las aguas del Nilo o que alcanzaron las costas asiáticas y algunos puntos litorales del África oriental. Algunos autores han escrito puntualmente sobre aspectos de la marina egipcia, subrayando principalmente su sentido comercial o religioso, y relegando a un segundo plano su importancia en el arte de la guerra (1). Sin embargo, así como se conservan documentos referentes a actividades comerciales a lo largo de buena parte de la historia del país del Nilo o a la relevancia que determinados bajeles tenían en las ceremonias funerarias de los distintos períodos, también queda patente el uso de naves para la guerra desde los primeros tiempos hasta el final del Imperio Nuevo.

En base a las citadas premisas, y avanzando por anticipado las grandes lagunas que ofrece el tema, este artículo pretende resaltar el papel de la marina dentro de las estructuras militares del antiguo país del Nilo a lo largo de dos milenios.

Época de la Unificación (ca. 3000 a. C.), las dos primeras dinastías (ca. 2950-2640 a. C.) e Imperio Antiguo (ca. 2640-2155 a. C.)

La situación geográfica del país, con el Nilo recorriendo de norte a sur la totalidad del territorio y la posesión de grandes franjas costeras en el mar Mediterráneo y en el mar Rojo, propició que ya en tiempos proto-históricos los egipcios destacaran en la construcción de barcos que les permitieran una comunicación más rápida dentro de sus propias fronteras mediante el río y un acceso a ricas zonas comerciales a través del mar. La guerra no quedó al margen de este incipiente desarrollo naval y en los tiempos previos a la unificación, a finales del cuarto milenio a. C., se detectan enfrentamientos sobre las aguas en las pinturas de la tumba 100 de Hierakonpolis (2), donde se observan naves blancas con quilla curvada enfrentándose a una negra con proa vertical. Barcos semejantes a los citados son visibles en la decorada empuñadura del puñal de Gebel el-Arak (3).

La célebre paleta de Narmer, fechada a principios del tercer milenio a. C., muestra en una de sus registros una procesión hacia un lugar donde aparecen diez enemigos decapitados. Sobre ellos aparecen algunos signos, entre los que destaca una puerta y un bajel con la proa y la popa casi verticales. Aunque este conjunto es difícil de interpretar, en su momento fue traducido como puerto (4). En cualquier caso, parece clara la asociación de los cadáveres a términos vinculados con actividades navales; quizá representaba el sangriento resultado de una expedición militar. A partir de la primera dinastía, que comenzó con el citado Narmer, está documentado el rango de comandante de barco, sin que se pueda determinar si implicaba potestad sobre una nave o una flota (5). Un grafito encontrado en Djebel-Scheik-Suleiman, en las inmediaciones de la Segunda Catarata nilótica, con el nombre del rey de la primera dinastía Djer, muestra a un guerrero nubio atado a un bajel egipcio (6). Ello indica que desde los comienzos de su civilización los egipcios aprovecharon el curso del Nilo para embarcar tropas destinadas a combatir en el sur. Esta disposición táctica, que permitía ganar mucho tiempo, fue aplicada, como se verá a lo largo del presente artículo, durante buena parte de la historia del Egipto faraónico.

En los anales de la Piedra de Palermo destinados a Jasejemui, uno de los últimos monarcas de la dinastía II, se recoge los términos: construcción de barcos (7). Casualmente este rey es el primero que está documentado en Biblos (8), ciudad cananea que mantuvo excelentes relaciones comerciales con Egipto durante siglos. Aunque estos datos no tienen una relación concreta con la guerra, demuestran que ya en tiempos de este monarca estaba perfectamente establecida una estructura naval que incluía largos viajes de cabotaje por el mar Mediterráneo.

Durante el Imperio Antiguo queda atestiguada la importancia otorgada a los bajeles en múltiples muestras, entre las que adquieren especial relevancia los anales del rey Snofru, perteneciente a la IV dinastía, inscritos en la Piedra de Palermo. Estas fuentes nos hablan de una expedición comercial de cuarenta barcos a Biblos para cargar madera de cedro y de la construcción de una nave que poseía 52 metros de longitud (9). Desde el punto de vista militar, es probable que en la gran operación militar que llevó a término contra los territorios nubios y que le reportó 7000 prisioneros empleara bajeles de transporte (10).

En el templo funerario del monarca Sahure, rey de la V dinastía, se conservan parcialmente relieves de navíos que regresaban de tierras asiáticas con posibles prisioneros (11).

Si bien los datos de Snofru y Sahure pueden ofrecer dudas, la fuente citada a continuación subraya el uso de bajeles para la guerra: en la biografía del gran funcionario Weni, que comandó expediciones al sur de Palestina siguiendo las órdenes del rey de la dinastía VI Pepi I (Urk. I, 101-105) se encuentra una frase que resume lo que debió ser una operación anfibia:

(...) y así yo crucé el mar en barcos de transporte con estas tropas, y desembarqué detrás de la cima de la loma, al norte de los que están a través de la arena.

Se conocen hasta diecinueve rangos navales distintos de este período, divididos en dos grandes grupos: oficiales de marina y administradores de marina (12). Muchos de sus portadores poseían también títulos asociados al ejército, lo cual demuestra la importancia que la movilización de tropas embarcadas alcanzó durante esta época.

La construcción de bajeles se realizaba en diversas ciudades de la ribera del Nilo o en puntos de las costas alejados del río, como parece indicar un parágrafo de la biografía, sita en una tumba de Assuan, del oficial de marina Pepi-Nehet que sirvió a las órdenes del monarca Pepi II; este militar hubo de recuperar los cadáveres de dos oficiales asesinados mientras dirigían la construcción de un bajel en la tierra de los beduínos, quizá algún punto situado entre el Valle del Nilo y el Mar Rojo (Urk. I, 134, 13-16).

Primer Período Intermedio (ca. 2155-2010 a. C.)

La división de Egipto durante el denominado Primer Período Intermedio enfrentó a numerosos príncipes y gobernantes hasta que finalmente se bipolarizó en los grandes núcleos de Heracleópolis y Tebas. Estos conflictos bélicos implicaron una gran actividad naval, según se desprende de las fuentes que se han conservado.

En la biografía del príncipe Anjtifi de Moalla, que controlaba las provincias meridionales de Egipto, se puede leer el uso de su flota para abastecer ciudades azotadas por hambrunas y destaca un desembarco militar en la ribera oeste de Tebas para defender los intereses de la ciudad de Hermontis (13).

Los relieves hallados en la tumba del oficial Inyotef (T.T. 386), militar tebano que participó directamente en la larga guerra entre hercleopolitanos y tebanos muestran también operaciones con uso de bajeles. En una de las representaciones es visible un barco, semejante a una gabarra, cuya tripulación está compuesta exclusivamente por soldados nubios: algunos reman y otros disparan sus arcos. Un segundo trabajo artístico, no tan conservado como el primero, retrata un bajel cargado de guerreros egipcios armados con grandes escudos y hachas de guerra. En ninguno de los dos paneles se observa al enemigo, quedando pues la duda de si se pretendía mostrar una batalla sobre las aguas o una operación anfibia (14). Dado el marco de las operaciones, la citada guerra civil, parece claro que el desarrollo se ubicaba en aguas del Nilo.

Imperio Medio (ca. 2010-1785 a. C.)

Tras la reunificación Egipto vivió un período de esplendor político, cultural y militar que también ha legado información sobre bajeles usados para la guerra.

En primer lugar cabe resaltar algún detalle que aporta la historia del náufrago, una de las obras maestras de la literatura del antiguo país del Nilo (15). Aunque se aparte de una acción bélica, un pasaje detalla las dimensiones del barco y el número de tripulantes:

Yo había descendido a las minas por mandato del soberano, en un barco de ciento veinte codos de largo por cuarenta de ancho, que iba tripulado por ciento veinte marinos de los mejores que había en Egipto.

Este texto indica que en aquellos tiempos se construían bajeles que, en dimensiones actuales, medían unos 60 metros de eslora por unos 20 de manga.

Algunos de los eventos militares de esa época con participación naval se encuentran en:

-La biografía del nomarca Jnumhetep, escrita en las paredes de su tumba de Beni Hassan, destaca un párrafo que alude a su servicio militar a las órdenes de Amenemhat I en un conflicto armado con los territorios del sur:

Embarqué con él al Alto Egipto (?) en una flotilla de 20 barcos de cedro. Entonces él regresó habiendo calmado la tierra y sometiéndola a lo largo de ambos lados. (Urk.VII, 12,3).

-En una de las múltiples inscripciones rupestres halladas en El Guirgaui, cerca de Korosko, el escriba Reniker indicó que había viajado al sur junto al visir Antefoker en un navío enviado por el monarca Amenemhat I. Un pasaje indica el uso específico de la flota en una operación militar:

(...) Habiendo remontado el río victoriosamente matando al Nehesy sobre su ribera, yo he descendido (por el río) cortando sus cereales y cortando sus árboles, incendiando sus casas, como se merece el que se rebela contra el rey. (...) (16).

Otra inscripción en el mismo lugar destaca que el almirante Redis había sido enviado durante 20 años por el visir Antefoker, en tiempos de Sesostris I, a combatir contra los nubios (17).
En la biografía de Ameny, inscrita en su tumba de Beni Hassan, destacan tres breves párrafos sobre su actuación militar al servicio de Sesostris I:

Yo seguí a mi señor cuando navegó hacia el sur para destruir a sus enemigos en medio de los cuatro bárbaros (...) y pasé a través de Kusch, navegué hacia el sur y alcancé los confines de la tierra (...) no hubo pérdidas entre mis soldados (...) (18).

En un bloque de granito rojo encontrado en Mit Rahineh, fechado en tiempos de Amenemhat II, (1929-1892 a. C.) se halla un texto que alude a un posible desembarco de tropas egipcias en algún lugar de la costa palestina (19).
En el año 8 de Sesostris III se construyó un canal cerca de la Primera Catarata con el fin de facilitar el tráfico fluvial, que incluía el transporte de tropas en las numerosas campañas que este monarca organizó contra los kuschitas (20). Como dato anecdótico se puede destacar que durante el regreso de una operación militar fechada en el año 10 de su gobierno, la flota tuvo graves problemas debido a un descenso repentino de las aguas.

Al margen de las operaciones militares, los barcos egipcios realizaron numerosas expediciones comerciales a Biblos, ciudad en la que se han encontrado numerosas piezas que portan los nombres de monarcas egipcios de esta época, y a Punt. Una estela hallada en el Uadi Gauasis, lugar cercano al Mar Rojo, detalla la preparación de una flota comercial destinada a las tierras de Punt en tiempos de Sesostris I. Bajo la supervisión del visir, los barcos eran construídos en Koptos, ciudad del Valle del Nilo, y trasladados, presumiblemente desmontados, hasta el Mar Rojo. Los componentes de esta aventura fueron: el visir, 2 oficiales, 50 suboficiales, 500 marinos, 5 escribas y 3200 soldados (21). Esta información contrasta con la mencionada a finales del Imperio Antiguo sobre la posibilidad de que los barcos fueran construídos en las inmediaciones del litoral. Asimismo, resulta interesante el detalle de que los viajes comerciales contaban con una numerosa escolta militar.

Se han encontrado inscripciones con rangos militares asociados a la marina en lugares alejados de cursos de agua; el título de almirante aparece en el oasis de Dajla, en pleno desierto (22). Ello podría significar que no había una diferenciación clara entre oficiales de tierra y de marina.

Segundo Período Intermedio (ca. 1785-1570 a. C.)

El Segundo Período Intermedio destacó por la invasión de grupos de asiáticos denominados hicsos, que ocuparon el delta nilótico poniendo fin al Imperio Medio. Sus reyes obligaron a los príncipes tebanos del sur, depositarios ya en aquellos tiempos de una milenaria tradición, a rendirles vasallaje. Tradicionalmente se ha aceptado que tal conquista se debió a un armamento nuevo, como el carro de guerra tirado por caballos y el arco compuesto. Tras varios gobernantes sumisos, subió al poder de Tebas el príncipe de la dinastía XVII Sequenenre Taa, que presuntamente inició una guerra de liberación, aunque fracasó estrepitosamente, según demuestran las cinco heridas mortales que su momia presenta en la cabeza (23). Sin embargo, su sucesor Kamose continuó la lucha y todo parece indicar que, consciente de su inferioridad en el combate terrestre, empleó los barcos con gran acierto. En las estelas que erigió en Tebas y en una copia posterior denominada Tablilla Carnarvon, hay constancia escrita de que la flota se convirtió en el instrumento más válido de su agresiva política:

En una primera campaña movilizó a la escuadra y conquistó la plaza de Neferusi, ubicada al norte del territorio tebano.
En una segunda campaña alcanzó el delta nilótico, asaltó Per-Djed-Ken, el puerto de Avaris, capital de los hicsos ubicada en el delta oriental, y capturó una flota comercial asiática, acción que definió con las siguientes palabras:
No he dejado una (sola) madera perteneciente a los 300 bajeles de madera nueva de cedro, llenos de oro, lapislázuli, plata, turquesa, armas de bronce sin número (...) (24).

Entra dentro de lo posible que se tratara de una acción corsaria contra un convoy que transportaba dichos objetos, mas es sumamente destacable que algunos de los primeros triunfos que lograron los egipcios contra los hicsos fueran navales, lo que obedece sin lugar a dudas a la tradición en el arte de navegar con fines bélicos que en aquellos tiempos sumaba ya más de un milenio.

Tras la muerte del citado dirigente las tropas tebanas habían recuperado parte de los territorios septentrionales y habían adoptado algunos de los avances armamentísticos que habían utilizado los asiáticos. Sin embargo, la guerra continuaba y los bajeles fueron fundamentales.

El Imperio Nuevo (1570-1070 a. C.)

Una tumba sita en El Kab, fechada a inicios de la dinastía XVIII, brinda la primera biografía prácticamente completa de un militar que llegó a ostentar el rango de almirante (Urk. IV, 1-11). Se trata de la vida de Ahmose hijo de Ebana, que comenzó su carrera a bordo del navío Toro Salvaje, con el que combatió contra los hicsos bajo las órdenes del monarca Ahmose, hermano y sucesor de Kamose. Por su valentía fue promovido a oficial y trasladado al Barco del Norte, con el que luchó en los canales cercanos a Avaris. Gracias a su pericia fue recompensado y se le dio el mando del bajel Rey Ahmose brilla en Menfis con el que contribuyó a la captura de la citada capital. Por sus acciones recibió en varias ocasiones el oro de la valentía, que en aquellos tiempos equivalía a las actuales medallas de mérito. Liberado el país, acompañó al monarca en una larga campaña asiática que, después de tres años, logró la rendición de la plaza fuerte sudpalestina de Sharuna. Tras la muerte del rey Ahmo-se continuó sirviendo en la marina a las órdenes de dos de sus sucesores, Amenhotep I y Thutmés I, combatiendo en Asia y en las aguas meridionales del Nilo contra los nubios, consiguiendo notables éxitos y siendo promovido finalmente a almirante, rango con el que se retiró. Hay que hacer hincapié en que Ahmose hijo de Ebana combatió también en tierra, lo cual parece indicar, junto a algunas evidencias ya mencionadas y otras que se citarán, que fue en Egipto donde germinó la idea del infante de marina.

La información que ofrece esta biografía ayuda a subrayar dos aspectos: la importancia que tuvo la escuadra fluvial durante la sangrienta guerra de liberación y la existencia de una escala de oficialidad a la que se accedía por méritos militares.

La guerra contra los hicsos supuso, a todos los niveles, la creación de cuadros militares fijos y la profesionalización de los soldados. Para que todo ello pudiera ser operativo, Thutmés I, uno de los sucesores de Ahmose, ordenó la construcción de unos grandes acuartelamientos en la ciudad de Memfis, donde los príncipes herederos recibían la instrucción militar necesaria para cuando llegasen a faraones y, por lo tanto, a comandantes en jefe de los ejércitos de Egipto (25). El otro gran foco de concentración de tropas se ubicó en Tebas, la capital. Con esta disposición se encuentran dos puntos bien definidos en cuanto a planificación estratégica: Memfis estaba relativamente cercana a las conflictivas zonas del Próximo Oriente, desde las cuales se había producido la invasión hicsa que no sería fácilmente olvidada, y Tebas se constituía en el lugar de partida de expediciones destinadas a controlar las inestables tierras del sur, donde grupos nubios creaban problemas. A partir de aquí, resulta plausible creer que la ciudad del norte tenía jurisdicción militar sobre los puertos del delta y la ciudad del sur disponía de importantes efectivos fluviales y regía el destino de las costas del mar Rojo.

La organización del ejército profesional permitió que Thutmés III conquistara, tras diecisiete campañas, los inmensos territorios de Siria-Palestina con el potencial económico que ello significaba y, por el sur, llegara a colocar la frontera de Egipto en la Cuarta Catarata. Y no deja de ser sintomático que en la organización administrativa de las zonas ocupadas en el Próximo Oriente, cuatro puertos tuvieran guarnición militar faraónica: Jaffa y Gaza en Palestina, y Ullaza y Simira en Siria (26). A parte de las ventajas comerciales que implicaban, permitían, gracias a sus fáciles comunicaciones con el interior, un rápido desplegamiento de tropas llegadas por mar o el abastecimiento de un ejército de tierra.

Los datos conservados en la actualidad no permiten elaborar un estudio completo sobre el arma naval del período en cuestión, cuya principal misión fue probablemente la de transporte. He aquí algunos episodios en los que está atestiguada una participación más o menos directa de bajeles egipcios armados durante la dinastía XVIII:

- En una de las expediciones que Thutmés I llevó a término contra rebeldes nubios, fechada en el año 2 de su gobierno, el mencionado Ahmose hijo de Ebana, relata una operación anfibia con la participación del propio monarca. Aunque el texto no esplicita detalles, finaliza de manera muy elocuente (Urk. IV, 8-9):

Su Majestad viajó aguas abajo, estando todas las tierras en su puño. Cada miserable nómada nubio estaba colgado con la cabeza hacia abajo en la proa del barco halcón de Su Majestad. Se desembarcó en Karnak.

En tiempos de la reina Hatschepsut una gran expedición comercial, compuesta por cinco grandes barcos, a las tierras de Punt transportaba una importante escolta militar (27). Este tráfico tuvo continuidad: están documentadas flotas comerciales durante los reinados de Thutmés III (Urk. IV, 1097; Atlas I, 334) y Amenhotep II (Atlas I, 347-348) en lo que refiere al período thutmósida, y Horemheb (Atlas II, 60) a finales de la dinastía.

En el año 29 del gobierno de Thutmés III se produjo su quinta campaña militar. El ejército egipcio conquistó la ciudad portuaria de Ullaza, sita en la desembocadura del Nahr el Barid y defendida por tropas del príncipe de Tunip. En las inmediaciones del puerto los soldados del faraón capturaron dos bajeles enemigos, acción que fue definida con las siguientes palabras:
Captura de dos barcos (tripulados con) sus dotaciones, cargados con toda clase de bienes (...) (Urk. IV, 686).

Lamentablemente el texto no aclara si fueron abordados en alta mar o en las instalaciones portuarias.

Un año más tarde, Thutmés III organizó su sexta expedición militar a tierras asiáticas por mar, según muestra el determinativo de un bajel (Urk. IV, 689). Sus tropas desembarcaron en el litoral y asolaron la región siria cercana a la ciudad de Kadesch.

Durante la octava campaña del mismo monarca, fechada en el año 33 de su gobierno, se produce un hecho singular que demuestra el grado de preparación de sus huestes: ordenó que fueran transportados barcos por tierra desde la lejana ciudad portuaria de Biblos hasta la ribera del río Éufrates. El viaje se realizó con las naves depositadas sobre grandes carros tirados por bueyes. Una estela hallada en Gebel Barkal describe esta operación de la siguiente manera:
(...) Viajé a los países de Asia e hice construir numerosos barcos de transporte de cedro en las montañas del país de los dioses, en el distrito de Ta-nebt-seni. Ordené que los colocaran sobre los carros, y los bueyes los arrastraron hasta el lugar donde Mi Majestad se encontraba con el fin de cruzar el gran río que fluye entre este país y Naharina (...) (Urk. IV, 1227, 43-48).

Ello prueba que había dispositivos navales egipcios en el citado puerto y que existía una perfecta organización cara a operaciones anfibias. Asimismo, cabe destacar que en esta época los egipcios poseían ya una larga tradición en el arte de desmontar y transportar bajeles por tierra.

Una expedición asiática protagonizada por Amenhotep II, hijo del anterior, se saldó con la muerte de siete cabecillas rebeldes, cuyos cuerpos fueron colocados en la proa del barco halcón (Urk. IV, 1296-1297), como ya había hecho su antecesor Thutmés I con enemigos africanos.

Distintos textos referentes a una expedición de las tropas de Amenhotep III contra rebeldes kuschitas destacan la operación se llevó a término mediante naves (28).

En una cueva de Silsile fue representada una expedición guerrera ordenada por el rey Horemheb contra nubios rebeldes. Aunque se desconocen los pormenores de la acción, una frase informa sobre la participación de contingentes navales:
Él escribe las capturas de todo hombre sobre su nombre, que son los portadores de la espada de las compañías y los contingentes de los barcos (Urk. IV, 2139).

Lo más destacable de estas operaciones es que, salvo un dudoso abordaje a las dos naves de Ullaza, ninguna supuso un enfrentamiento directo sobre las aguas. Ello tiene una explicación muy simple: los grandes enemigos del país del Nilo durante el período en cuestión no poseían fuerzas navales importantes, y ciudades marineras como Biblos o Ugarit estaban directamente vinculadas al gobierno de Tebas. Otro aspecto que merece la pena resaltar es que, aun cuando hubo intensa actividad bélica reflejada en anales militares de algunos de estos monarcas, las menciones a la flota son escasas debido a que los eventos bélicos se personalizaban en las figuras de los faraones y, salvo contadas excepciones, no se relataban excesivos detalles sobre marchas o luchas directas.

Las fuentes de guerra son una parte de la información sobre la marina egipcia que, dentro las numerosas lagunas existentes, se puede completar con detalles biográficos de algunos oficiales, representaciones artísticas y textos administrativos.

Un papiro guardado en el British Museum, fechado en el año 30 de Thutmés III, informa sobre la existencia de un gran puerto en el delta oriental. Su nombre era el de Per Neferu, que significa "Buen Viaje" y era el enclave de salida y llegada de los barcos que recorrían aguas asiáticas. En el documento se pueden leer listas de materiales destinados a la construcción de diferentes tipos de naves que eran supervisadas por el príncipe heredero Amenhotep, futuro Amenhotep II (29). Debido a la ampliación de fronteras, este puerto quedó prácticamente en el centro del imperio, jalonando una gigantesca ruta que iba desde el Mediterráneo, con los ya citados puertos estratégicos hasta el mar Rojo a través del Wadi Tumilat, el más oriental de los brazos del río Nilo (30).

En cuanto a la alta oficialidad se debe distinguir entre los hombres de armas que poseían un rango asociado a flotas o bajeles (31) y los que ostentaban un cargo relacionado con la defensa costera. Sobre los primeros, y confirmada, como ya ha sido mencionado, la existencia del rango de almirante, hay que destacar el título de Primer señor del almirantazgo, que correspondía al hombre que coordinaba todas las fuerzas navales (32). Sobre los segundos cabe resaltar que en tiempos de Thutmés III existía ya un militar de alta graduación que era denominado Jefe de las desembocaduras al mar, cuya misión era velar por la seguridad de las orillas del delta. Cargos de este tipo fueron portados por algunos ilustres militares de la historia de Egipto. Así, el que fue Ramsés I, hombre de armas que sucedió en el poder a Horemheb, ostentó durante muchos años el rango de supervisor de costas (33). Estos datos denotan la relevancia que el gobierno de Tebas daba a la protección del litoral a pesar de que se desconocen enemigos potenciales. Esta importancia alcanza su justa medida en la inscripción de una estatua atribuída a Amenhotep hijo de Hapu, uno de los más altos dignatarios del reinado de Amenhotep III (34):

Yo coloqué también unidades en el camino para que rechazaran a los extranjeros en sus lugares, gente que rodeaba las dos partes del territorio para vigilar las incursiones de los beduínos. Yo también hice lo mismo en las desembocaduras del Nilo, las cuales fueron cerradas mediante mis tropas y los marinos de la Armada del rey.

Se conocen los nombres de algunos portaestandartes de marina, rango que correspondía a un oficial que comandaba 200 hombres y, por lo tanto, se puede asociar a lo que sería el capitán de un barco (35), como Nebamun que gobernaba el navío Amado de Amun en tiempos del faraón Thutmés IV (36). Un episodio de su vida resulta curioso y demuestra que los oficiales con años de servicio podían ser promovidos a cargos de responsabilidad que se apartaban de su profesión. Tras una larga carrera, el navegante en cuestión fue nombrado jefe de los medjai (policía nubia) en los territorios del oeste de Tebas, lugares sagrados en los que se levantaban necrópolis de reyes y altos funcionarios.

Algunos oficiales comenzaron su carrera militar en el arma naval y la acabaron en tierra. Tal es el caso de Dedu (Urk. IV, 995) que sirvió bajo Thutmés III. Empezó como soldado de marinería y alcanzó el grado de portaestandarte en infantería. Otros siguieron el camino a la inversa, como el caso del oficial Nebamun que en tiempos del citado rey comenzó con el rango de jefe de los despachos de la reina y posteriormente fue ascendido a almirante de la flota (Urk. IV, 145-153) o Semnut, que tras haber sido portaestandarte de una compañía de infantería y jefe de establos de una unidad de carros, fue elevado por Amenhotep II también a almirante (37). Ello induce a pensar que la marina no era una sección diferenciada del ejército, sino una parte más del mismo, junto a la infantería y los carros (38).

Las tripulaciones estaban formadas por marinos y soldados. Los primeros, que no eran esclavos, se encargaban de las labores típicas de un barco de la época, como remar y cuidar el aparejo, y portaban un parche de cuero en los glúteos, cosido sobre la protección genital para evitar el roce tras horas de remo, según se observa en la tumba del alto funcionario Huy (39) que vivió en los tiempos de Tutanjamun, mientras que los segundos iban armados de idéntica manera que la infantería, con protección genital, escudo, lanza y hacha, tal y como se aprecia en los relieves de la célebre expedición a Punt que la reina Hatschepsut hizo esculpir en su templo funerario de Deir el Bahari.

El hecho de que existieran rangos como controlador de los contingentes militares de un barco o entrenador de un contingente militar de un barco permite la suposición de que los soldados embarcados pertenecían mayoritariamente al cuerpo de infantería y recibían entrenamiento especial para servir, según fuera necesario, en la marina o en tierra (40). Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos los barcos carecían de máquinas de guerra y que los combates navales, si los había, se decidían al abordaje, que no era más que una prolongación, adecuada a los barcos, de una batalla terrestre. Sin embargo, durante el reinado de Thutmés IV existían ya unidades de soldados que eran reclutadas para embarcar en una nave, según se puede observar en los relieves de la tumba del oficial Haremhab que muestran a los escribas distribuyendo a los nuevos soldados en grupos encabezados por portaestandartes, uno de los cuales muestra las insignias de la marina (41).

Cada unidad del ejército poseía su propio estandarte. Los de la marina, ya fueran marineros o soldados, solían llevar un bajel sobre el que se levantaba un abanico de plumas de avestruz. Asimismo, existían también estandartes de parada mucho más bellos, y con una evidente simbología alegórica, como el de un imponente león bajo un abanico o un halcón, animales que encarnaban el poder del monarca (42).

Como prueba de que las flotas eran un arma de larga tradición dentro del ejército, en las mismas combatían tanto soldados egipcios como nubios, de la misma manera que ambos grupos étnicos lo hacían 600 años antes según los citados relieves de la tumba del oficial Inyotef. Así, en el reinado de Hatschepsut existía una unidad nubia de marina denominada Los luchadores (43).

La importancia del marino dentro de las estructuras militares del país del Nilo queda demostrada con un texto que recoge las habilidades guerreras de Amenhotep II, quien, como ya ha sido indicado, colgaba a los cabecillas enemigos de la proa de su bajel. En el mismo se relata su pericia en la conducción de carros de guerra, el manejo del arco y su fuerza con los aparejos de un barco (44):

(Él era) "fuerte de brazo" y él era infatigable cuando sostenía el timón y cuando maniobraba en la popa de su "Barco Halcón" tripulado por 200 hombres. Cuando se paró y ellos habían hecho un kilómetro, ellos estaban fatigados; sus miembros estaban extenuados (...). Pero su majestad era fuerte con su timón de 20 codos (10 metros) de longitud. Él paró e hizo anclar su "Barco Halcón" tras haber hecho 6 kilómetros remando, sin dejar de maniobrar y los rostros eran de admiración, viéndolo.

La afición del citado monarca a la actividad naval queda plasmada también en la biografía del oficial Amenemhab, que había acompañado a Thutmés III en algunas de sus campañas asiáticas. En un episodio de la misma destaca que llamó la atención de Amenhotep por su habilidad con el remo en una fiesta celebrada en el Nilo (Urk. IV, 897).

- Se pueden distinguir diversos tipos de barcos dedicados al comercio o a la guerra según fueran las necesidades del momento. Los de río eran ligeros y poseían una alta cabina desde la cual un vigía podía informar sobre los bancos de arena. Los de mar ofrecían distintas particularidades en función de si navegaban por el mar Rojo o el Mediterráneo. Los primeros poseían alargados y recios cascos coronados por grandes velas, mientras que los segundos eran más anchos y mostraban un aparejo más reducido, constituyéndose en típicos transportes militares cuando había actividad militar en el Levante asiático, pues podían embarcar carros y caballos (45) Según el material conservado algunas de estas naves se contruían en Biblos o Creta siguiendo las instrucciones del gobierno egipcio (46).

Tradicionalmente se ha venido aceptando que durante buena parte de la dinastía XVIII se botaron pocos barcos exclusivamente de guerra, de entre los que están documentados las naves insignia del rey, que eran conocidas con el ya citado nombre de barcos halcón, y que la marina se estructuraba en torno a los mencionados bajeles de transporte (47). Sin embargo semejante panorámica cambió en la recta final de la dinastía, bajo el reinado de Ejnatón, cuyas fuentes informan de actividades piráticas de un pueblo denominado lukka que asaltaban ciudades costeras de territorios aliados con Egipto (48). Y es sobre este período concreto que se ha hallado la que puede ser una de las primeras evidencias artísticas al respecto de lo que pudo ser la maqueta de un barco de guerra: una pequeña cabeza de león que muestra al animal con las fauces abiertas, sujetando la cabeza de un enemigo nubio (49).

A los actos piráticos documentados a finales de la dinastía hay que añadir los graves problemas político-religiosos que vivió Egipto: Ejnatón promovió una revolución religiosa que pretendía acabar con los panteones tradicionales, descuidando a causa de ello sus responsabilidades en Asia. Tal situación fue aprovechada por los hititas para ocupar algunas ciudades del norte de Siria que estaban vinculadas al país del Nilo. Tras su muerte comenzó un oscuro período en el que se sucedieron en el trono Tutanjamun, Eye y Horemheb. La inestabilidad política dentro de las fronteras se tradujo, en el exterior, con una guerra abierta contra los hititas, quienes conquistaron casi toda la zona siria.

Durante la primera fase de la dinastía XIX se asiste a un intento de recuperación de los territorios perdidos en Asia a finales de la dinastía anterior. El monarca Seti I encabezó una serie de victoriosas expediciones militares y consiguió restablecer los antiguos límites thutmósidas, siguiendo la estrategia de asegurar los puertos que ya había utilizado Thutmés III (50). Sin embargo, a los éxitos en Asia se añadió una sombra: bajo su reinado está documentado el primer intento de invasión de las tierras egipcias llevado a término por tribus libias desde el desierto occidental (51). Por primera vez en su historia, Egipto veía amenazadas sus fronteras desde el oeste. Aunque el ataque fue rechazado, se inició una época de inestabilidad en los límites territoriales que también afectó a sus aguas. Según una estela hallada en Tanis (52), y fechada en el año 2 del gobierno de su hijo Ramsés II, la escuadra egipcia destruyó, en algún lugar indeterminado de la costa, un flota de piratas schardana, quienes en épocas posteriores se aliarían con los libios. Ello significa que en tiempos del citado rey existía un sistema defensivo que incluía importantes contingentes navales de guerra, los cuales podían reforzar al ejército de tierra, como queda demostrado en relieves de la célebre batalla de Kadesch contra los hititas que destacan la inclusión de unidades de marina en la división de Ptah (53), y en un delicado momento de este enfrentamiento aparecieron tropas egipcias procedentes del litoral (54).

El problema de la defensa costera fue abordado con energía durante este período, pues se han descubierto cadenas de fortificaciones en el litoral occidental del delta que enlazaban con otras distribuídas, de norte a sur, en el desierto libio (55). En todas aparecen los cartuchos de Ramsés II, aunque dada la facilidad de este monarca por usurpar obras realizadas por algunos de sus antecesores, planea la duda de si el diseño corresponde a su gobierno o algunos de los fortines eran ya de épocas anteriores. En cualquier caso, esta planificación demuestra que los egipcios veían una seria amenaza en las incursiones libias por tierra y de pueblos foráneos por mar.

Tales fortificaciones no tardaron en ponerse a prueba, ya que bajo el reinado de Merenptah, hijo de Ramsés II, se produjo un nuevo intento de invasión libia, con la colaboración de pueblos mediterráneos de difícil ubicación, que fue rechazado sangrientamente por este monarca. Sin embargo, a pesar de la envergadura de los acontecimientos, no están documentados hechos navales en este episodio (56).

En el año 8 del reinado de Ramsés III, el gran monarca de la dinastía XX, se produjo la única gran batalla naval de la que se han conservado evidencias artísticas y escritas. Tal evento hay que enmarcarlo en una período de convulsiones en el área del Próximo Oriente que acabaría provocando un profundo cambio geopolítico y que los escribas de este faraón definieron de la siguiente manera:

Los países extranjeros se conjuraron en sus islas. Fueron desalojados y dispersados en batalla todos los países a la vez, y ningún país podía resistir ante sus armas, empezando por Hatti, Kode, Karkemisch y Alasiya (...) Se organizó un campamento en un sitio de Amurru, y asolaron a su pueblo como si jamás hubieran existido. Vinieron, la llama preparada delante de ellos, hacia Egipto. Su confederación consistía en Peleset, Tjekker, Schakalesch, Danu y Ueschesch, países unidos (...) (KRI V, 39-40).

Según este texto, antes de que la oleada llegara al país del Nilo, todas las tierras pertenecientes al imperio hitita fueron arrasadas. Y ante semejante perspectiva, el faraón movilizó a todos sus efectivos y trazó el plan de defensa:

Tracé mi frontera en Dyahi (territorios sirio-palestinos controlados por Egipto), preparé frente a ellos a los príncipes locales, comandantes de guarnición y mariannu (guerreros asiáticos). Hice preparar las bocas del río como un fuerte muro con barcos de guerra, transportes y esquifes. Estaban totalmente equipados, tanto a proa como a popa, con valientes soldados y con la infantería más escogida de Egipto (...) (KRI V, 40).

La batalla quedó reflejada en los siguientes términos:

Para aquellos que avanzaron juntos sobre el mar, la llama ardía delante de ellos en las bocas del río y una empalizada de lanzas les rodeaba en la orilla (...) Se preparó una red para atraparles; aquellos que entraron en las bocas del río quedaron encerrados y cayeron dentro de ella, clavados en sus puestos, muertos y despedazados. (KRI V, 40-41).

Los relieves ratifican estas palabras: cinco barcos de los Pueblos del Mar son atacados por cuatro barcos egipcios, tres a la izquierda y uno a la derecha, que lanzan una lluvia de flechas. Una de las naves invasoras ha volcado y las otras presentan sus cubiertas repletas de muertos. Las tropas de tierra, con el monarca al frente, capturan a los enemigos que alcanzan la orilla. Estas representaciones, al margen de la información que transmiten sobre los hechos, brindan la posibilidad de conocer cómo eran los barcos de guerra; grandes y estilizadas plataformas de madera con un único mástil, cuya proa terminaba con un mascarón en forma de cabeza de león que, con las fauces abiertas, sostenía la cabeza de un asiático. Presentaban una fila de diez u once remeros a cada lado, aunque probablemente se trate de estilizaciones y las hileras fueran más largas, protegidos por planchas, y poseían castillos a proa y a popa, donde se ubicaban principalmente los arqueros. En las cuatro naves representadas, el vigía utiliza la honda desde lo alto del mástil. Los bajeles enemigos presentan verticales proas y popas coronadas con cabezas de ave y no muestran a los remeros. Estos barcos guardan similitudes con mercantes sirios del siglo XIV a. C. (57).

Según se desprende de estos documentos, los navíos egipcios, permanecieron camuflados en las bocas del río y dejaron que el enemigo se adentrara en ellas. Una vez hubo pasado el grueso de la flota enemiga, se situaron en línea, atacando su retaguardia y obligando a la vanguardia a enfrentarse a las fuerzas del faraón destacadas en tierra. Evidentemente, una estrategia de tal envergadura no se improvisa en poco tiempo, y ello redunda en la idea de que existía ya una tradición de maniobras navales, aunque las fuentes apenas las destaquen.

Aun cuando la batalla se saldó con un importante triunfo que salvó a Egipto de una invasión, fue también el canto de cisne de un imperio que poco después se desmoronaría debido a crisis internas, la primera de las cuales acabó con la vida el victorioso Ramsés III a causa de una conjura urdida en el Harén real, y al cambio geopolítico habido en el litoral asiático, en el que el país del Nilo no pudo conservar sus posesiones, lo cual indica, a mi entender, que el enfrentamiento sobre las aguas del Nilo provocó un elevado número de bajas en la Armada faraónica. Unos cincuenta años más tarde, bajo el reinado de Ramsés XI, último monarca de la dinastía, el país estaba agotado y contaba con escasas unidades navales. La inexistencia de una flota de guerra que hiciera respetar los estandartes egipcios queda patente en un papiro que relata el viaje de Unamun, un tebano que fue enviado a Siria para tratar de negociar la compra de madera (58). Su viaje es digno de figurar junto a los relatos de piratas: sufrió deserciones, robos, amenazas, retenciones, persecuciones y humillaciones por parte de los nuevos gobernantes de unos puertos que hacía pocas décadas habían estado directamente vinculados a Egipto.

Con la muerte de Ramsés XI finalizaba una dinastía y se firmaba el certificado de defunción de un imperio que había comenzado su decadencia unos años antes.

Conclusiones

A partir de la pequeña síntesis expuesta, y sin entrar en valoraciones sobre tipologías de barcos, los lugares donde fueron construídos o profundizar en los numerosos títulos y rangos que las antiguas biografías muestran, parecen evidentes algunos puntos de convergencia entre la marina y el ejército egipcios desde los orígenes de esta civilización:

Teniendo en cuenta que el Estado egipcio se forjó en base a guerras mantenidas entre distintos territorios y se expandió inicialmente hacia el sur, siguiendo el curso del Nilo, junto a algunas evidencias directas que muestran el uso de bajeles y la pronta proliferación de rangos, resulta evidente que la marina se convirtió en un instrumento básico de las estructuras militares desde los primeros tiempos. Ello no implica necesariamente creer en la existencia de barcos de guerra durante épocas tan pretéritas; las naves, probablemente de diferentes tipos, eran utilizadas como transportes de tropas en caso de necesidad, desempeñando una labor civil en tiempos de paz. A esta proyección naval que se desarrolló en las riberas del Nilo seguiría un posterior desarrollo en el mar.

Están documentadas expediciones militares con participación de bajeles durante todos los períodos que conforman el tercer y segundo milenio a. C. Las más frecuentes atañen a operaciones contra nubios y kuschitas, pero en épocas de crisis internas como el Primer y Segundo Períodos Intermedios los barcos fueron usados dentro de los límites territoriales de Egipto, ya fuera para luchar en el marco de guerras civiles o para expulsar a enemigos foráneos. En este sentido cabe destacar que Kamose aprovechó la larga tradición que tenía el arma naval para derrotar reiteradas veces a los hicsos, superiores en los combates terrestres. Sus victorias sobre las aguas, que repitió sus sucesor Ahmose, supusieron la expulsión de los asiáticos y colocaron el primer eslabón para lo que sería el gran Imperio egipcio.

La gran estructuración militar que se realizó durante el Imperio Nuevo no dejó al margen la proyección de la marina. Los grandes astilleros de Per Nefer en el delta, las numerosas expediciones comerciales con protección militar, la proliferación de rangos de oficialidad naval y de personal adscrito a la defensa costera o el uso de naves para transportar tropas a las costas sirio-palestinas que tuvieron lugar durante el período thutmósida fueron seguidos de la construcción de fuertes costeros durante los tiempos ramésidas.

Uno de los múltiples interrogantes de difícil resolución es el momento histórico en que surgió una verdadera escuadra de barcos de guerra. Las escasas fuentes sobre esta cuestión no aportan demasiados detalles, aunque merece la pena retener algunos datos. En el material conservado sobre el reinado de Kamose se encuentra lo que pudo ser una batalla naval cerca de Avaris, mas la falta de información sobre el tipo de bajeles que participaron en la misma no permite ser concluyentes. A lo largo del período thutmósida aparece el término barco halcón asociado a la realeza y los nombres de diferentes naves donde sirvieron oficiales del ejército. Guardando todas las reservas posibles, se podría decir que fue en ese período cuando se materializó la construcción de naves dedicadas exclusivamente al ejército. Sin embargo continúa la duda sobre si eran barcos militares destinados al transporte de tropas que ocasionalmente podían abordar a un hipotético enemigo o bajeles habilitados exclusivamente para combatir, aunque algunos indicios permiten la suposición de que en el período de El Amarna, cuando comienzan a detectarse acciones piráticas en las costas cananeas, los últimos ya existían o comenzaron a construirse. Dado que durante buena parte del período thutmósida Egipto no tuvo rivales en las aguas, no es descartable que la construcción de una escuadra de guerra se realizara cuando hubo una razón para la misma. El combate naval que protagonizó la armada de Ramsés II contra los hábiles schardana, que según las fuentes poseían bajeles rápidos, ratifica la existencia de una escuadra de barcos de guerra, pues con pesados transportes difícilmente habría logrado una victoria contra naves ligeras. Un aspecto destacable es que no hay indicios de que la escuadra operase lejos del litoral egipcio, por lo que se puede concluir que su uso era principalmente defensivo.

Sin una gran tradición en el arte de navegar para la guerra, Ramsés III habría tenido muchas más dificultades para evitar que los pueblos del Mar arrasaran las costas de Egipto. Su disposición táctica, con unos objetivos determinados para la flota y otros para el ejército de tierra, demuestra el grado de preparación de unas fuerzas armadas que tras algunas crisis dinásticas vivieron en la batalla del delta la última gran victoria del Imperio Nuevo.

Aunque a menudo la marina no ha ocupado un lugar preeminente en la historia militar del Egipto faraónico, no deja de ser paradójico que ya en el período de unificación tuviera un papel destacado y que el gran Imperio comenzara su andadura con los triunfos navales de Kamose y acabara, unos 400 años después con la gran victoria anfibia de Ramsés III.

Notas

1- La escueta bibliografía existente demuestra que no ha sido un tema tratado con asiduidad, quizá por las dificultades que entrañan las escasas fuentes. Algunos de los títulos más destacables sobre navegación egipcia son: R.O. FAULKNER, Egyptian Seagoing Ships, JEA 26 (1940), 3-9; T. SÄVE-SÖDERBERGH, The Navy of the Eighteenth Egyptian Dynasty. Uppsala 1946; A. NIBBI, Some Remarks on the Assumption of Ancient Egyptian Seagoing. M.M 65 (1979), 201-208. Una buena descripción sobre el enfrentamiento naval del delta se puede leer en N.K. SANDARS, The Sea Peoples, Warriors of the ancient Mediterranean 1250-1150 B.C. Londres 1978, 124-132.

2- Estas pinturas han aparecido en numerosas publicaciones, entre las que se pueden destacar: H. CASE/ J.C. PAYNE, Tomb 100: the Decorated Tomb at Hierakonpolis. JEA 48 (1962), 5-18; M. RICE, Egypt's Making: the Origins of Ancient Egypt, 5000-2000 B.C.. Londres 1990, 101-102; I. SHAW, Egyptian Warfare and Weapons. Haverfordwest, 1992, 59, fig. 45.

3- M.F. PETRIE, Egypt and Mesopotamia, AE (1917), 29, fig. 4; M. RICE, op. cit., 113-114.

4- M.F. PETRIE, Ceremonial Slate Palettes. BSEA 66, Londres 1953, 17.

5- P.M. CHEVEREAU, Contribution a la prosopographie des cadres militaires de l'Ancien Empire et de la Première Période Intermédiaire. RE 40 (1989), 21.

6- W.B. EMERY, Egypt in Nubian. Londres 1965, 125; B. GRATIEN, La Basse Nubie a l'Ancient Empire: egyptiens et autochtones. JEA 81 (1995), 44.

7- Piedra de Palermo, Recto V, 6; D.B. REDFORD, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times. Princenton 1993, 37.

8- P. MONTET, Byblos et l'Égypte. Paris 1928, 271; D.B. REDFORD, op. cit., 37.

9- A. ROCATTI, La littérature historique sous l'Ancient Empire. Paris 1982, 39.

10- J. VERCOUTTER, L'Egypte et la Vallée du Nil. Des origines à la fin de l'Ancien Empire. París 1992, 272.

11- L. BORCHARDT, Das Grabdenkmal des Königs Sa3hu-re'. Berlín 1913, vol. II, Bl. 12, 27ss.

12- P.M. CHEVEREAU, op. cit., 4-36.

13- J. VANDIER, Mo'alla. La tombe d'Ankhtifi et la tombe de Sébekhotep. IFAO, BdE 18, 34-44.

14- A. SHULMAN, The Battle Scenes of the Middle Kingdom. SSEA 12 (nr.4) (1982), 170-182.

15- Ha sido traducida en varias ocasiones. He aquí dos de las más populares: A. ERMAN, Die Literatur der Ägypter. Leipzig 1923, 56ss; G. LEFEBVRE, Romans et contes égyptiens de l'époque pharaonique. Paris 1976 (reed.), 32ss.

16- Z. ZABA (et. al.), The Rock Inscriptions of Lower Nubia. Czechoslovak Institute in prague and in Cairo. Praga 1974, nº 73.

17- Ibid., nº 10.

18- W. EMERY, op. cit., 142.

19- H. GOEDICKE, Egyptian military Actions in "Asia" in the Middle Kingdom. RE 42 (1991), 93.

20- Una buena síntesis sobre las actividades militares de este monarca en las tierras del sur se puede leer en: C. VANDERSLEYEN, L'Égypte et la Vallée du Nil: De la fin de l'Ancien Empire à la fin du Nouvel Empire. París 1995, 92-95.

21- D. FAROUT, La carrière du whmw Ameny et l'organisation des expéditions au ouadi Hammamat au Moyen Empire. BIFAO 94 (1994), 144, 155.

22- M. VALLOGIA, Les amiraux de l'oasis de Dakhla. Mélanges offerts à Jean Vercoutter. París 1985, 355-364.

23- M. BIETAK/E. STROUHAL, Die Todesumstände des Pharahos Seqenenre (17. Dynastie). ANMW 78, Viena 1974.

24- L. HABACHI, The Second Stela of Kamose and his Struggle against the Hyksos. Abh. DAI Kairo 8 (1972), 37; H. S / A. SMITH, A Reconsideration of the Kamose Texts. ZÄS 103 (1976), 59-60.

25- W. HELCK, Der Einfluss der Militärführer in der 18. ägyptischen Dynastie. Hildesheim, 1964, 30.

26- N. NA'AMAN, Economic Aspects of Egyptian Occupation. IEJ 31 (1981), 177. La distribución provincial de las posesiones egipcias en Asia ha sido tratada por diversos autores, entre los que destaca W. HELCK, Die ägyptische Verwaltung in den Syrischen Besitzungen. MDOG 92 (1960), donde ya destacaba la importancia de los puertos de Simira y Gaza (pp. 8).

27- Urk. IV, 315-355; Naville, E.; The XIth Temple at Deir el Bahari. Londres, 1910-1913, vol. III, 69-86.

28- Z. TOPOZADA, Les deux Campagnes d'Amenhotep III en Nubie, BIFAO 88 (1988), 153ss. Términos relacionados con navegación y bajeles aparecen en las estelas de Semeneh-este, tebana (?) CGC 34163, tebana CGC 34025 y en el grafito de Hebi en Assuan.

29- S.R.K. GLANVILLE, Records of a Royal Dockyard of the Time of Tuthmosis III: Papyrus British Museum 10056. ZÄS 66 (1930), 105-121 y ZÄS 68 (1932), 7-41; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 37ss.

30- Durante los Imperios Antiguo y Medio existía un canal que comunicaba ambos mares. Sin embargo, existe la duda sobre si durante la dinastía XVIII el transporte se realizaba totalmente por mar o un trecho se debía llevar a término por tierra. Las diferentes teorías que existen al respecto se pueden leer en: G. POSENER.; Le canal du Nil à la Mer Rouge avant les Ptolomées. CdE 13 (1938), 270, 273; T. SÄVE-SÖDERBERGH., op. cit., 13-15; C.A. REDMOUNT, The Wadi Tumilat and the "Canal of the Pharaohs". JNES 54 (1995), 127-135.

31- Para una visión completa de los rangos militares consultar la obra de A. SCHULMAN, Military Rank, Title and Organization in the Egyptian New Kingdom. MÄS 6, Berlín, 1964. Los principales rangos que atañen a la marina se encuentran en las rfs. 321, 354, 427-429, 431, 493, 499, 507 y 509.

32- T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 88-90.

33- W. HELCK, 1964, 22.

34- Ibid., 22.

35- Ibid, 37; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 71-85.

36- W. HELCK, 1964, 57.

37- Ibid, 42; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 90.

38- A. SCHULMAN, The Egyptian Chariotry: a Reexamination. JARCE 2 (1963), 82.

39- N. de G. DAVIES, The Tomb of Huy. London, 1926, láms. V y XIII; R.O. FAULKNER, Egyptian Military Standards. JEA 27 (1941), 14; T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 75-78.

40- A. SCHULMAN, 1963, 81.

41- AN. /AR. BRACK, Das Grab des Haremhab. Theben Nr. 78. Mainz 1980, 34-35, fig. 18b.

42- R. O. FAULKNER, 1941, 16.

43- Ibid., 15.

44- S. HASSAN, The Great limestone Stela of Amenhotep II. ASAE 37 (1937), 129-143.

45- T. SÄVE-SÖDERBERGH, op. cit., 1-16.

46- Ibid., 47-50.

47- Ibid., 3, 42, 72ss; S.R.K. GLANVILLE, op. cit., vol. 68 (1932) 16, 22, 28.

48- Se han hallado cartas del rey de Chipre, vinculado a Egipto, en el archivo de Tell-el Amarna que relatan que algunas localidades costeras de su isla eran atacadas por los citados piratas. T. R. BRYCE (Lukka revisited. JNES 51 (1992), 129) indica que los textos se pueden encontrar en EA, pp. 206-207.

49- A. P. KOZLOFF, Symbols of Egypt's Might. BES 5 (1983), 61-66. El mascarón es idéntico a los de los barcos que figuran en los relieves del templo funerario de Ramsés III en Medinet Habu, donde está representada la única gran batalla naval de todo el imperio.

50- Una buena exposición sobre estos eventos se puede leer en: W.J. MURNANE, The Road to Kadesh. SAOC 42, Chicago 1990 (seg. ed.), 42-58.

51- Ibid. 99-100.

52- J. YOYOTTE, Les stéles de Ramsés II à Tanis. KEMI 10-11 (1949-50), 61ss.

53- Atlas II, 84; R.O. FAULKNER, 1941, 15.

54- Las fuentes egipcias los denominan n'rn. En referencia a las diversas teorías que existen sobre los mismos resulta muy interesante la lectura del artículo de A. SCHULMAN, The N'rn at the Battle of Kadesh. JARCE 1 (1962), 47ss.

55- L. HABACHI, The Military Posts of Ramesses II. BIFAO 80 (1980), 13ss.

56- No se aprecia ninguna actividad naval en la estela de Atribis, la gran inscripción del templo de Amun-Re de Karnak y la estela de la victoria, que son las fuentes más importantes sobre este enfrentamiento. Sus textos, traducidos diversas veces, se pueden leer en la obra de H. SOUROUZIAN, Les monuments du roi Merenptah. Mainz 1989, 69-72, 142-145, 167-170.

57- N.K. SANDARS, op. cit., 130.

58- Papiro Golénicheff (Moscú). A. ERMAN, op. cit., 225ss; G. LEFEBVRE, op. cit., 208ss.

Los pueblos del mar

Pueblos del Mar Filisteos 000
Templo de Medinet Habu. Ramsés III. Foto: José Luis Santos

Historia Antigua - Universidad de Zaragoza - I Ciclo - Prof. Dr. G. Fatás

[A partir de J. ALVAR, Los Pueblos del Mar..., Akal, Madrid, 1989, 38 y ss.]

Propiamente debe reservarse esta denominación a los pueblos mencionados en las fuentes egipcias, especialmente por Merneptah en Karnak (nn. 1-5), Rameses (Ramsés) III en Medinet Habú (nn. 5-9 ) y en el papiro Harris.

1. Los shardana [sherden] aparecen también mencionados en Ugarit y El Amarna. Son aliados de Egipto en Qadesh (Rameses II) y con Rameses III. Llevan casco con cuernos, por el que se ha postulado su origen balcánico o caucásico o de la Siria del norte. Su nombre puede relacionarse con el de Cerdeña (Sardinia) y ciertos autores leen en el texto fenicio de una estela de Nora (Cerdeña) la locución be-shardan. En la cultura sarda de los nuragha megalíticos, las figurillas broncíneas que representan a guerreros se asemejan notablemente a los grabados de Medinet Habú y a otros restos chipriotas.

2. Los lukka también aparecen en los textos amarnienses. En Qadesh luchan del lado hitita. Vivían de sus potentes flotas piráticas, costeando Chipre y el sur de Anatolia. Parece que los hititas los consideraron como un verdadero Estado litoral. Para algunos, su centro estaría en el mar de Mármara, pero su nombre puede relacionarse seriamente con el de Licia, que acaso fue su segunda y más dinámica sede.

3. Los ekwesh [akawasha] podrían ser los ahhiyawa de Hattusa y Ugarit, que molestaban a Hatti en su frontera occidental. Es verosímil que se trate de los aqueos micénicos, griegos, acaso ya establecidos en el occidente anatolio (la Mileto griega podría ser la Millawanda/Millawata de los textos hititas). Menos fácil es que se trate de los troyanos. (Algunos alegan que el nombre de Troya, esto es, Ilión, puede ser el Wilusha de los archivos hititas). Aun aceptando la ecuación ahhiyawa = aqueos, no se deduce que ahhiyawa = ekwesh. Los ekwesh de Merneptah eran circuncisos, práctica muy anómala entre indoeuropeos. Hoy por hoy, los investigadores tienden, no obstante, a aceptar la triple identidad ekwesh = ahhiyawa = aqueos.

4. Los teresh [tursha]. Tudhaliya IV menciona a los taruisha, acaso los mismos. Vivirían al N. de Assuwa (cerca de Tróade, para unos; en Lidia, para otros). Así, habría relación directa teresh-taruisha-tyrsenoi (etruscos: en griego, tirsenos; según Heródoto, de origen anatolio). Algún autor pone en relación su nombre con el hebreo Tarshish y con el hispánico Tartessos.

5. Los shekelesh se han relacionado con Sicilia y los sículos. Habrían llegado a la isla tras ser rechazados en Egipto.

6. Los peleset son los filisteos. No aparecen en la documentación de Hatti. Para la Biblia, proceden de Kaftor (Creta?). Su cultura material presenta rasgos micénicos. Otros autores prefieren situar su origen en la Siria septentrional o en el Cáucaso. Es posible que, desde esas zonas, pasasen por Kaftor. Dieron nombre a Palestina.

7. Los tjeker evocan el nombre de Teucro, fundador de Salamina (Chipre), epónimo de los teucros (en la Tróade). Similares a los peleset , acaso procedan de Anatolia. Son mencionados por los hititas. Parecen la rama marinera de un grupo en el que los peleset serían de tierra adentro.

8. Los denyen podrían ser los anatolios danuna de los textos de El Amarna. Puede que estuviesen al suroeste de Anatolia o al norte del Orontes. Un posible caudillo suyo sería Mukshush (en hitita; Mpsh, en fenicio; Mopsos, en griego). La vinculación a los aqueos se establece por la semejanza del nombre con el de los dánaos, que es otro nombre de los griegos micénicos. Pudieron establecerse en la costa levantina, con los peleset y los tjeker. Una vez fundidos con los hebreos, serían los componentes de la tribu de Dan, que vivía, insólitamente, del mar.

Pueblos del Mar Filisteos 009

9. Los weshesh, acaso vinculados a Wilusha (acaso el nombre hitita de Ilión-Troya).

En todo caso y salvo para los peleset, estas identificaciones son, todavía, altamente hipotéticas, si bien parece segura la vinculación de muchos de ellos con el ambiente micénico. Las causas de esta convulsión, además de ciertos probables cambios climáticos (Carpenter) podrían estar, entre otras, en el bloqueo comercial antiasirio decretado por el hitita Tudhaliya IV (h. 1265-1235) y su deseo de conquistar Chipre (= Alashiya) ayudado por la flota de Ugarit, planes complejos que interfirieron con numerosos intereses, acaso sin pretenderlo. [Para la posible presencia de los Pueblos del Mar en la Península Ibérica, v. A. Montenegro, Historia de España. I, ed. Gredos, Madrid, 1972].

LOS DENOMINADOS "PUEBLOS DEL MAR"

Este parece ser un tema que está de la mayor actualidad, por las últimas aportaciones arqueológicas y las opiniones controvertidas.

Así pues, y ya que Jose Luis ha querido inaugurar la nueva sede con una mención a lo que recojo sobre los Pueblos del Mar en mi último libro, p.500-506 y cuadros 11.1,11.2 y 11.3., sigo su amable “invitación” y por alusiones, os mando esta pequeña contribución, con más dudas que certezas, sobre el tema.

Por Ana Mª. Vázquez Hoys, 7 de diciembre de 2004

Recordemos, para empezar, algunas “fechas”:

-Sg.Tucídides ( s.V. a.C.), la caída de Troya equivalía al 1184 a.C.

- 1ª Olimpiada, 776 a.C.

-Año 8 de Ramsés III. 1191 a.C.

La denominación "Pueblos del Mar se debe al vizconde Emmanuel DeRouge, conservador del Louvre y sucesor de Champollion en la cátedra de aeuqeología egipcia del Collège de Francia , que la utilizó a mediados del siglo XIX para englobar a los distintos pueblos que aparecían en algunos textos egipcios , que descubrió Jonh Baker Greene, en Medinet Habu , de fines del Reino Nuevo como “procedentes de las islas de en medio del mar” .

Más tarde, Masperó acuñó el término sobre la teoría que habían expuesto DeRouge y Chabas: “Les Peuples de la Mer:”Los Pueblos del Mar” fueron los componentes de la gran migración que que recorrió desde el Egeo hacia el Meditarráneo oriental , emparejando los distintos pueblos invasores con los pueblos mencionados en la historia y la leyenda griegas (Dothan-Dothan cit.infra , 2002, p.50).

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La denominación ha seguido siendo utilizada por todos los autores que escriben o investigan esta época de la Historia del mundo antiguo , entre otros J. Alvar, ( Alvar 1989, p.7) y otros que citamos más abajo, hasta que últimamente ha sido puesta en duda. Y se recoge en obras especializadas o no, como yo ya he hecho, que "los llamados Pueblos del Mar" no existen y son una más de las "leyendas" acuñadas por los investigadores de los pasados siglos XIX y XX, similares a la historia de Tartessos o Troya por citar solo algunas.

Hace ya bastantes años, Driotón y Vandier ,p-370, titulan su apartado VIII con el nombre;"La lucha contra los Pueblos del Mar(1235-1190 a.C.), y en el apartado a) recogen noticias de la denominada Campaña líbica de Mineptah(1230), narrada en una gran inscripción del templo de Karnak en cuyo principio falta texto pero cita unas tribus libicas contra las que se enfrentó Mineptah, y "de este modo se conocen los nombres de algunos de estos pueblos indoeuropeos que se habían refugiado en África: akauash, tursha,luku, shardanos, shakalesh "todos gentes del norte, agrega el texto, que venían detoda clase de países", Los tursha, los shardanos, y los shakalesh no eran desconocidos para los egipcios. En las guerras egipcio-hititas de comienzos de la dinastía XIX habían servido como mercenarios en los ejércitos de los dos adversarios. Los akauash (que seguramente son los aqueos) y los luku eran recién llegados a África.(Drioton-Vandier,cit. p. 370). Tras esto, parece ser que diversos grupos vencieron a las poblaciones autóctonas egipcias del Delta y se asentaron en el Delta con MERIAI como jefe en un lugar llamado Per-ir, posiblemente en el borde del distrito de Natrón, al noroeste de Menfis. Fueron vencidos por Mineptah y dejaron en manos egipcias 9.000 prisioneros. En los principales templos debieron erigirse estelas conmemorando este hecho. Un de las que se conservan, en el Museo de El Cairo, es la llamada "Estela de Israel", hallada en el templo funerario del rey en Tebas. En ella se dan datos de la situación en Asia-Canaán en esta época y se dice:

" Canaán está devastada, Ascalón saqueada, Gézer arruinada, Yenoam reducida a cenizas, ISRAEL DESOLADA y su raza no existe más...

Con la Dinastía XX (1200-1085) ,Ramsés III(1198-1166) es ya un rey enérgico y restablece la situación política, pero en general , la época era complicada(Drioton-Vandier op.cit. p. 372).Y había presiones por el este y el oeste., infiltrándose en el Delta beduinos, cananeos y sirios empujados probablemente , según este autor por la inmigración indoeuropea( es decir, por los aqueos empujados por los dorios, según las antiguas opiniones que ADMITÍAN SU EXISTENCIA).

En el oeste, a su vez, presionaban los libios, tal vez por la misma SUPUESTA razón. Las campañas de Ramsés III están detalladamente relatadas en las paredes de su templo funerario de Medinet Habu, pero OFRECE POCA INFORMACION SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS OCURRIDOS.

Estas campañas, sg. VANDERSLEYEN SON:

1.La del año 5:Contra los Libios

2.La del año 11.Contra los Libios

3.La del año 8:Contra los”Pueblos del Mar”.

En el templo de Amón en Karnak se cita:

4.Una guerra nubia

5.Una guerra siria

PRIMERA SORPRESA: SEGÚN ESTE AUTOR....TODAS ESTAS GUERRAS DE RAMSÉS III SON PUESTAS EN DUDA A MENUDO.

Es decir: Ni libios, ni pelesets ni “pueblos del Mar”, ni nada de estos datos es fiable y ES POSIBLE QUE SEAN FALSOS( cfr.op.cit.p. 597) O AL MENOS COPIA DE UNAS BATALLAS QUE SE DIERON EN UN MOMENTO DE UN FARAÓN ANTERIOR ( ¿ Estamos ante unos relieves y textos de propaganda de RamsésIII o en relieves “mágicos , apotropaicos? ).

Los textos los ha recogido KITCHEN, RI V, 8-88

En Medinet Habu aparecen nombrados los siguientes pueblos: peleset, tjeker, shekelesh, denyen y weshesh. El texto dice así: "Año 8 bajo la Majestad de(Ramsés III)... ...Los paises extranjeros conspiraron en sus islas. De súbito las tierras fueron apartadas y diseminadas en la contienda.Ninguna tierra podía sostenerse frente a su armas, desde Hatti, Kode, Karkemish, Arzawa y Alasiya en adelante...avanzaban hacia Egipto...y su confederación la formaban pelesets, tjker, libu, tehenu, denyen, sekeles,denyen y weses(adaptación mía para que mis alumnos puedan hacer el comentario de texto mas facilmente).(El texto completo lo ofrece PRITCHARD, ANET 262-263 que cita a los filisteos, tjeker, sekeles,denye(n) y weses) (sic) y en nota 1.Pesleset-filisteos . Dotan-Dothan op. cit,.p. 45 ofrecen la lectura : Hatti, Kode, Arzawa,Alashiya, ...se estableció un campamento en un lugar llama Amor...Su cinfederación la formaban los PELESET(filisteos), TJEKKER,SHEKELESH, DENYEN Y LOS WESHESH con sus territorios unificados...)

El Papiro Harris, redactado al inicio del reinado de Ramses IV, pero tal vez de la misma época y gran documento de la época de Ramsés III, como decimos abajo, añade los shardana, ( ...dijo el rey Usirmaré-Meriamón v.p.s. el gran dios, a los príncipes , jefes de la tierra, la infantería y los carros, los shardana, los numerosos arqueros, y a todos los ciudadanos de la tierra de Egipto...)(SERRANO DELGADO op.cit. 130) como FORMANDO PARTE DE SUS SUBDITOS EXTRANJEROS O DE SU EJÉRCITO (cfr. para la onomástica Alvar, op.cit., p. 27; Lara Peinado, op.cit. pp. 179-181; Serrano Delgado, op. cit., p.130,etc, que no recoge el texto de Medinet Abu, por cierto),Otras denominaciones son denye(n), weses etc...(Pritchard, ANET p. 219). Y OTRA INFORMACIÓN QUE DA EL PAPIRO HARRIS A LA QUE NO SE SUELE HACER CASO ES QUE

"...La tierra de Egipto estaba en manos de cabecillas y gobernadores de ciudades, se mataba al vecino, grande y pequeño .Después de ello sucedieron otros tiempos, con años vacíos y YARSU, UN SIRIO, estaba en ellos como JEFE. Hizo que toda la tierra entera rindiera tributo ante él; UNIÓ a sus compañeros y saqueó sus posesiones( de los egipcios).Tomaron a los dioses como hombres y no fueron presentadas ofrendas en sus templos.(SERRANO op.cit.p.130).

LOS PUEBLOS CITADOS Y SU ORIGEN

Según Dothan-Dothan, op.cit. infra, Barcelona 2002, eran los siguientes:

1. Arawanna, 2. Dannuna o Danuna,3. Denyen ,4.Derden, 5. Ekwesh, 6. Karkisha, 7. Lukka, 8.Pelesets, 9.Pitasha, 10.Shardana, 11.Shekelesh, 12. Sherden, 13.Shiqalaya, 14.Teresh, , 15.Tjeker o Tjekker , 16. Weshesh.

*1. Arawanna: Dothan-Dothan p.249

2. Dannuna o Danuna

* 3. Denyen: Suelen ser identificados con aqueos, por la similitud onomástica denyen-danoy [en cuneiforme danuna (Pritchard, ANET p. 219; Lara Peinado, op.cit. p. 289)].

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Templo de Medinet Habu. Ramsés III. Foto: José Luis Santos

También se apunta la hipótesis de que, aceptando que eran aqueos(indoeuropeos), terminaron siendo una de las doce tribus de Israel, la tribu de Dan (Sandars, op.cit. p.163; Alvar, op.cit. p.43). Para Chabas(Dothan-Dothan p.49)eran los dánaos de la Argólida.Según el A.Testamento, los danitas se dedicaron a la construcción naviera (Jueces 5:17) .

5. Ekwesh, aqueos , para Mackenzie,Dothan-Dothan p.75, 249

6. Karkisha, a liados de los sahrdana al l ado de Ramsés II ,Dothan-Dothan Dothan-Dothan p. 249

7. Lukka, aliados de los sahrdana al l ado de Ramsés II ,Dothan-Dothan 47, 249

*8. Pelesets : Identificados con los filisteos que aparecen en el Antiguo Testamento. Al parecer, tras ser rechazados por Ramsés III se asentaron en la región costera que se extiende entre Gaza y el monte Carmelo, y dieron a Palestina el nombre que ha conservado hasta nuestros días (Drioton-Vandier, op.cit. p. 375; Alvar, op.cit.pp. 42-43), de hecho, Pritchard (p. 219) los cita directamente como filisteos. Pese a ser una identificación bastante asumida, no deja de ser complicada, máxime teniendo en cuenta que la única vez que aparecen como “del mar” es en una estela de Ramses III, hallada en Deir el- Medina, en la que aparecen nombrados juntos con los (14) teresh, pueblo según Sandars posiblemente procedente de la costa de Anatolia (Sandars, op.cit.pp. 164-165).

El único personaje al que se puede identificar con un peleset según Sandars es un personaje barbado, representado cautivo en Medinet Habu, cuyo peinado está oculto bajo un gorro que curiosamente, NO ES UN TOCADO DE PLUMAS (Sandars, op.cit., p 165). Sin embargo, en los relieves de Medinet Habu tanto los peleset como los tjeker aparecen con las cabezas adornadas de plumas y portando escudos redondos (Gardiner, op. cit.p. 284). ¿EN QUÉ QUEDAMOS ENTONCES: Están bien identificados o no?....Para Dothan –Dothan, op, cit, p. 31, según Fourmant, son los pelasgos, que según este autor, derivan su nombre de la misma raíz semita que “filisteos”:

p-l-sh = “merodear”, “errar” o “invadir”. Serían un pueblo muy antiguo aliado de los troyanos, que habitaba distintas zonas de la Grecia continental, de Asia Menor y de Creta. Esta teoría fue tomando cuerpo entre los eruditos estudiosos del Antiguo Testamento y asi, identifican como griegos el nombre de algunos reyes filisteos tardíos (Gad, Achish), este último con el del príncipe troyano Anquises, o el término griego tyrannos con el título filisteo seren. Y el combate individual de David y Goliat con el de Héctor y Aquiles ante las murallas de Troya. Asi pues, estamos en la disyuntiva de preguntarno, como ya se hacían en el siglo XIX, si eran arios o fenicios. Sobre la gran cultura filistea, cfr.Dothan-Dothan, p. 502-530). Y sobre su cerámica , la Micénica IIIC:1b , cfr.op.cit. pp. 51-54 sobre todo, "los estilos micénicos y los filisteos",la conexión cretense, p. 56, el Disco de Festo, y la figura 12, donde se aprecia lo que parece un guerrero con tocado de plumas, repetido varias veces, etc...) .Para Masperó, se asentaron en la costa de Canaán tras ser derrotados por Ramsés III.

Imagen de Dothan y Dothan p. 44.( que no he podido copiar, el nombre en jeroglífico)

9.Pitasha

* 15. Tjeker o Tjekker sg.Dothan-Dothan p.40,45,49, 249,: El origen de este pueblo suele situarse en Asia Menor y según Drioton-Vandier, su fama, , de piratas se extendió luego por el Mediterráneo (Drioton-Vandier, op.cit. p. 375; Lara Peinado,op.cit. p. 290). Para Chabas,(Dothan-Dothan p. 49) eran los teucros, los seguidores del héroe griego Teucro. Tenemos noticia de ellos algún tiempo después, en el Papiro del “Viaje de Wenamón”; al parecer una expedición egipcia llegó a Der, la ciudad de los Tjeker, ubicada al sur del Monte Carmelo, en Israel (Sandars, op.cit. p. 170; Lara Peinado, op.cit. p. 295).En dicha ciudad la expedición sufrió un robo. El problema es que también está cuestionado TODO EL VIAJE DE WeNAMON. Entre otras cosas, pq. según A. Nibbi, se ha hallado POLEN de cedros en el Delta del Nilo. NO había por qué ir a Fenicia-Canaán a por ellos. QUÉ COSAS...Nos quedamos TAMBIÉN SIN EL COMERCIO CON Canaán...en aquel momento al menos. Y VEREMOS EN OTRO MOMENTO QUE TAMBIÉN EL VIAJE DE WENAMÓN SE CUESTIONA(cfr. sobre el alijo de Vladimir Golenischeff, Dothan-Dothan op.cit.p. 250 , y el papiro de Unamon-Wenamon, tb.NIBBI, A. op.cit. 1985, pp.18-29).

¿Estamos, pues, ante un nombre más cuestionado, otra “teoría caduca” , otra “mala lectura” o interpretación de la problemática diferencia de teorías , opiniones, etc... a la que nos tienen acostumbrados el estudio de las fuentes en el Próximo Oriente y a la “constatación de que son noticias noveladas” muchas noticias que se han considerado durante varias generaciones como “canónicas?

En cuanto a Der, Lara Peinado (op.cit. p. 181) la identifica con la actual Tantura (Ibidem, p. 295).

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Templo de Medinet Habu. Ramsés III. Foto: José Luis Santos

En otras fuentes aparece citada como Dor (Gardiner,op. cit. p. 284; Sandars, op.cit.p.170), puerto de los shiqalaya"(Dothan-Dothan op.cit.p. 250),identificada con el tell de Jirbet el-Burj, el Dora helenístico, situado a unos 30 km. del actual puerto de Haifa..

* 10. Shardana: (4) Derden o ( 12) sherden, estos últimos aliados de los filisteos(Dothan-Dothan p. 76), eran pueblos arcaicos del Egeo. Y todos ellos destructores de la antigua cultura minoico-micénica, es decir, los denominados DORIOS para Phytian-Adams, teoría cuestionada por Heurtley, que con Blegen, identificó la migración indoeuropea a principios del II milenio y no a fines de la época micénica.Para Wace y Heurtley, las llamados "tipos del norte" ya estaban en Micenas bastante antes de que esta fuese destruida, sg. las excavaciones en el "granero", el edifico unida a la muralla de la ciudad.En época de Amarna, ya habia guerreros shardana en Biblos y Fenicia sirviendo como mercenarios egipcios y marinos lukka organizando incursiones armadas contra varias ciudades de la costa oriental del Mediterráneo(Dothan-Dothan p. 249). Los (10) Shardana: También denominados (12). sherden (Lara Peinado,op. cit. p. 181), aparecen ya en la batalla de Kadesh, combatiendo del lado egipcio, representados con un casco de cuernos. Se han propuesto diversas procedencias, siendo la opción con más partidarios la que los identifica con los habitantes de la isla de Cerdeña (Alvar, op.cit. p. 38-39). A este respecto, se ha constatado su presencia en Chipre tras la destrucción de Ugarit, por lo que, según Sandars (1978:161) sería más lógico pensar que Cerdeña fuera su lugar de destino, no de partida. Lara Peinado los hace proceder de Siria (Lara Peinado, 1991:290)..

* 11. Shekelesh: Dothan- Dothan 45, 249.Nombrados en época de Merneptah, se han puesto en relación con Sicilia, puesto que los aqueos-indoeuropeos se supone que , a su llegada a esta isla, encontraron una población denominada Siculoi o sículos. Los autores no se ponen de acuerdo, sin embargo, en el momento de contacto de los sekhelesh con Sicilia; mientras unos piensan que Sicilia fue el lugar de partida, es decir, su patria, otros piensan que fue el lugar donde se asentaron tras ser rechazados en Egipto (Alvar, op.cit. p. 42). Lara Peinado, por el contrario, sólo dice que los SHEKELESHS son un pueblo anatolio ( op. cit. p. 290).

*16. Weshesh: Su identificación es, hasta el momento, la más complicada. Han sido vinculados tanto con los wilusha hititas como con la propia Troya, apuntando incluso algunos autores a la identificación Wilusha-Troya (Sandars,op.cti.p.58; Alvar, op.cit.p.43, cfr. asimismo las últimas teorías sobre Troya citadas en anteriores mensajes ). Parece por tanto bastante probable que puedan ser interpretados como un pueblo del ámbito hitita (Lara Peinado,o. Cit.p. 289) o al menos de Asia Menor. Para DeRouge mismo, los Pueblos citados en Medinat Habu estaban relacionados con la guerra de Troya, que había supuesto una gran convulsión y que la invasión de Egipto por los filisteos y aliados fue el ultimo y tambi´n el mayor de aquellos ataques(Dothan-Dothan op.cit.p. 47).

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Pese a todo la anterior y segú dice Jaime Alvar (op.cit. p. 43): “llama especialmente la atención el hecho de que casi todos los Pueblos del Mar terminen prestando su nombre a un espacio geográfico en el que se supone que se asientan”. En definitiva, salvo en el caso de los filisteos, ya reconocía también F.Presedo que todas las demás identificaciones son más que dudosas (Presedo, op. cit. p. 218). Y desde luego, en la actualidad, todas estan completamente cuestionadas.

Independientemente de su identificación, suponían los autores citados, en el año 8 del reinado de Ramses III, una vez vencidos estos pueblos se extendieron rápidamente por los territorios de la actual Siria y Palestina devastando el territorio de Amor, donde, según algunos autores, pereció el ejército sirio aliado de Egipto (Id.p. 217).

El Papiro Harris ha creado cierta confusión respecto a la fecha. Así, algún autor ha manifestado su creencia en la existencia de dos ataques por parte de los Pueblos del Mar, uno hacia el año 5 del reinado de Ramses III y otro en el año 8 (Pirenne, o. Cit. p. 1034-1035). Si bien esto podría ser perfectamente posible, es más probable que los textos del año 5 estén mal datados y aludan a la campaña del año 8, puesto que, además, los hechos narrados son idénticos (Drioton-Vandier,1938. Trad. esp.1977:373).

Pueblos del Mar Filisteos 001

Por eso dice Vandersleyen que son SOLO UNA COPIA DE LAS GUERRAS DE MERENPTAH. Y que tal vez, sean una suerte de “repetición propagandística” del nuevo faraón o un continuum en la historia egipcia: Representar las batallas venciendo a un enemigo imaginario o no, para “vencerlo mágicamente”, lo que sería otra teoría, basada en el valor mágico delas imágenes.

Tras vencer a los cananeos, se aproximaron a Egipto con sus fuerzas divididas en dos; una que avanzaba por tierra, siguiendo la costa, y otra que lo hacía por mar. En Medinet Habu aparecen los carros con dos ruedas tirados por cuatro bueyes que, junto con la junto con la flota marina, demuestran que se trataba de una auténtica migración (Presedo, op. cit. p.217), de un pueblo cuyas tropas eran superiores a las egipcias (Drioton- Vandier, op.cit. p. 374).

Pueblos del Mar Filisteos 007

Los preparativos egipcios son descritos en las inscripciones de Medinet Habu:

“Organicé mi frontera en Djahi, preparé frente a ellos a príncipes, jefes de guarniciones y maryannu( POR CIERTO,¿ NO HEMOS LLAMADO MARYANNU A LOS MITANNIOS?). Hice equipar las bocas de los ríos ( DELTA DEL NILO) como una poderosa muralla, con naves de guerra, de transporte y barcas con la tripulación [completa], pues las ocupaban de proa a popa valientes guerreros cargados con sus armas. Las tropas consistían en hombres escogidos de Egipto. Eran como leones rugiendo en las cimas de las montañas. La fuerza de carros se componía de corredores, de hombres entrenados, de todo guerrero de carro bueno y capaz. Los caballos estremecían cada parte de su cuerpo, dispuestos a aplastar a los pueblos extranjeros bajo sus cascos. Yo era como el valiente Montu, firme frente a ellos para que pudiesen ver la lucha cuerpo a cuerpo de mis brazos”(sg. Lara Peinado, op.cit. pp.180-181)

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No se sabe si la batalla naval y la batalla terrestre se desarrollaron al mismo tiempo, aunque ésta última pudo haber tenido lugar con anterioridad (Sandars, op.cit.p.120). Lo cierto es que de la batalla terrestre tenemos la escasa información que puede extraerse de Medinet Habu:

“ De aquellos que llegaron a mi frontera, su simiente ya no existe, su corazón y su alma desaparecieron para siempre jamás” (Lara Peinado, op. cit. p.180). Se ha supuesto que esta batalla tuviera lugar al norte de Trípoli ( en la costa fenicia , en el actual Líbano), pero es difícil que en estos momentos el poder egipcio se extendiese hasta allí. Es más probable, según Sandars, que la batalla tuviera lugar cerca de la línea de fortalezas que guardaban el Delta del Nilo por el este (Sandars, op,cit. p.120).

Intervinieron en ella las tropas de carros egipcios junto con sus auxiliares shardana identificados por su casco con cuernos.

Pueblos del Mar Filisteos 002

En cuanto a los enemigos, según Sandars algunos también aparecen en carros, pero a la manera hitita, es decir, con tres hombres en cada carro, mientras que los carros egipcios portaban sólo dos personas: el auriga y el combatiente (Sandars, 1978, p.120) y también están representados sus familias, en carretas de dos ruedas hechas con barras entretejidas que aun se usan en Oriente Medio, tiradas por cuatro bueyes llevando mujeres y niños, l0(Dothan-Dothan op.cit.p. 48) lo que da a la invasión el especto de una migración o invasión de asentamiento, como veremos en el Bajo Imperio romano entre otros casos).

La batalla naval contra los Pueblos del Mar también aparece representada en los relieves de Medinet Habu. Se ven cinco barcos pertenecientes a los Pueblos del Mar, con una cabeza de ave en proa y popa, así como cuatro barcos egipcios identificados por la proa terminada en una cabeza de león (Drioton-Vandier, 1938; Trad. esp. 1977: 374). Los veleros sin remos, con los dos extremos levantados en ángulo recto recuerdan sospechosamente, según Braudel (1977; Trad. esp. 1998, p.177) a los hippoi fenicios que surcaron el Mediterráneo siglos después.

Las inscripciones de Medinet Habu narran la batalla:

Pueblos del Mar Filisteos 005

“Aquellos que vinieron juntos por el mar, el fuego todo estuvo delante de ellos en las bocas de los ríos y una empalizada de lanzas los rodeó en la playa. Fueron rechazados y tendidos en la orilla, muertos y amontonados de proa a popa de sus barcas. Todos sus bienes fueron arrojados al agua”(Lara Peinado, 1991,p.180)

Según estos textos, la victoria fue egipcia, aunque no debió de ser tan rotunda como afirma la propaganda egipcia, puesto que los pueblos rechazados se asentaron en otras zonas como, por ejemplo, los alrededores de Gaza. Sin embargo, sí fue lo suficientemente importante según Drioton-Vandier como para impedir que Egipto hubiese seguido el mismo destino que el Imperio Hitita (Drioton-Vandier, op. cit. p.375).

LA PROBLEMÁTICA ACTUAL

-Sg.Vandersleyen, las “islas” citadas son porciones del Delta aisladas unas de otras por brazos del Nilo

(op.cit. 1985 , 46 y 1995, p.599)

Pueblos del Mar Sardos 004

Por los tanto los personajes que luchan con el faraón no tenían porqué venir del mar necesariamente. Podían estar asentados en el Delta.

-Los Shekheles y los Shardana están citados en textos anteriores bajo Merenptah.

-Los enemigos son citados como “ de pa yam” (KRI V,104,12), lo que no hay que traducir NECESARIAMENTE COMO”DEL MAR”, ya que según A.Nibbi, p. 190(op.cit infra. sobre Wenamun), lo que se traduce aquí por Gran Verde (Great Green) en otras ocasiones NO SE TRADUCE COMO “mar”, por lo que , según esta autora, THE INTERPRETATION THAT EGYPT´S FOREING ATTACKERS WERE FROM THE SEA IS TOTALLY UNFOUNDED AND THEREFORE QUITE UNTENABLE”.

-También Vandersleyen niega la relación de estos posibles hechos CON LAS CITAS DEL PAPIRO HARRIS, del inicio del reinado de Ramsés IV aunque por su contenido y su finalidad debe considerarse el gran documento del reinado de Ramsés III junto con los relieves e inscripciones del templo de Medinet –Habu .Fue hallado en Deir-el-Medineh pero debió der depositado en la tumba de Ramsés III( Vandersleyen p. 602)(Cfr.Serrano Delgado, op.cit. p.130 :”Dijo el rey Usimaré-Meriamón v.p.s.el gran dios, a los principes,jefes de la tierra,la infantería y los carros, los shardana, los numerosos arqueros y a todos los ciudadanos de la tierra de Egipto.....desde hacía muchos años no tenían jefe...y Yarsu, UN SIRIO, estaba con ellos como jefe....). (Dotan-Dothan op.cit.p. 49: “..Aniquilé a los denyen en sus territorios, los tjekker y los pelesets( filisteos) fueron hechos ceniza. Los sherden y los weshes del mar fueron convertidos en inexistentes, saqueados de una vez y traidos como botín a Egipto,(siendo éste tan numeroso ) como laarena de la playa.Los confiné en fortalezas sometidas a mi nombre, numerosísimos eran sus mozos. Les cobré tributo anual a todos, en tejidos y en grano de la hacienda y de los graneros(respectivamente)

Además, están las teorías de NIBBI, A.: The Sea Peoples and Egypt.Park Ridge, Estados Unidos 1975, y Wenamun and Alashiya reconsidered, 1985.

Y el excelente libro de DOTAN, T.-DOTHAN, M: Los Pueblos del Mar. Tras las huellas de los filisteos, Bellaterra Arqueología Barcelona 2002

* La cuestión de incineración-inhumación es otros problema:

-Incineración: Rito típicamente heróico indoario.Por lo tanto, si los filisteos son aqueos indoeuropeos, deben INCINERAR. Pero se han descubierto INHUMACIONES FILISTEAS en Tell el-Farah y Bet Shean. Y las excavaciones en Grecia han descubierto que LA INCINERACIÓN ES AJENA A LA TRADICIÓN MICÉNICA(Dothan-Dothan p. 146). y SOLO SE POPULARIZÓ EN GRECIA DESPUES DE LA DESTRUCCION DE LOS PALACIOS MICÉNICOS.

Pueblos del Mar Filisteos 003

Con todo ello continuaré en otro momento.

Por todo lo expuesto, se renombra a estos pueblos como “del norte”. Así y todo, con la absoluta certeza de que no hemos hecho más que empezar a rellenar huecos de este apasionante rompecabezas que es la Historia Antigua y sobre todo el final del II milenio. Esa es la grandeza de una disciplina que nunca termina de sorprendernos, porque constatamos que NUNCA se ha dicho la ultima palabra sobre un tema. Y, que, desde luego, TODAS LAS TEORÍAS SON VÁLIDAS, mientras no se demuestre lo contrario( lo que también suele suceder a menudo).

Un saludo a todos y buenas noches. Dra.Vázquez Hoys

Bibliografía

- ALVAR, J.: Los Pueblos del Mar y otros movimientos de pueblos a fines del Segundo Milenio, Madrid 1989.

- BRAUDEL, F. .: Memorias del Mediterráneo, Madrid 1998.

- DOTAN, T.-DOTHAN, M: Los Pueblos del Mar. Tras las huellas de los filisteos, Bellaterra Arqueología, Barcelona 2002

- DRIOTON, E.- VANDIER, J.: Historia de Egipto, Eudeba, Buenos Aires 1977

- GARDINER, A. : Egypt of the pharaons, Estados Unidos. 1961

- GARLAN, Y. : La Guerra en la Antigüedad, Madrid 2003..

- GITIN,S.-MAZAR,A.-STERM,E.(eds.): Mediterranean Peoples in Transition.In Honor of Professor Trude Dothan ,Israel Exploration Society, Jerusalem 1998.

- LARA PEINADO, F..: El Egipto faraónico, Madrid 1991.

- NIBBI, A.: The Sea Peoples and Egypt.Park Ridge, Estados Unidos 1975, y Wenamun and Alashiya reconsidered, 1985.

- OREN, E.D(ed.): The Sea Peoples and their World: A Reassessmant, The University Museum University of Pensylvannia, Philadelphia 200.

- PIRENNE, J.: Historia del Antiguo Egipto, Volumen IV, Barcelona 1989.

- PRESEDO VELO, F.J. : Egipto durante el Imperio Nuevo, Madrid 1989.

- PRITCHARD, J. B. : La sabiduría del Antiguo Oriente, Barcelona(ANET), 1966.

- SANDARS, N. K.: The Sea Peoples. Warrions of the ancient Mediterranean 1.250- 1.150 B. C, Hampshire (Great Britain) 1978 .

- SERRANO DELGADO, J. M. Textos para la Historia Antigua de Egipto, Cátedra, Madrid 1993 .

- VANDERSLEYEN, Cl.:L´Egypte et la vallée du Nil, tome 2.De la fin de l´Ancien Empire à la fin du Nouvel Empire.Ed.PUF, París 1995, pp. 556-616.

- VÁZQUEZ HOYS, A.Mª: Historia del mundo antiguo I, Ed. Sanz y Torres, Madrid 2003, vol.II, pp. 500-507."