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Terrae Antiqvae

OANES, el monstruo marino que civilizó a los sumerios

OANES, el monstruo marino que civilizó a los sumerios Dra. Alicia M. Canto de Gregorio
Profesora titular de la UAM.

Foto: (1)Fragmento de relieve del Palacio S de Pasargada, mostrando la parte inferior de una representación de Oanes, o un genio, o un sacerdote suyo. (2 y 3) Relieve en un cilindro asirio con un posible Oanes. El sitio de origen tiene más fotografías, y varios típicos instrumentos musicales próximo-orientales. (c) http://www.piney-2.com/MuDevils.html (4)Dagón: "A Semitic deity adopted by the Philistines as their national god. The upper part of his body was human, the lower half fish-like; the foremost deity of such maritime cities as Azotus, Gaza, Ascalon, and Arvad, where temples were built in his honor." (Trad.: Deidad semítica adoptada por los filisteos como su dios nacional. La parte superior de su cuerpo era humana, y la inferior semejante al cuerpo de un pez; era divinidad principal en ciudades como Azotus, Gaza, Ascalón y Arvad, donde se edificaron templos en su honor). Fuente: www.catholic-forum.com/ saints/ncd02554.htm Museo del Louvre. Imagen del New Catholic Dictionary, en la citada página. Nota.- Parece que anteriormente fue un dios mesopotámico de la vegetación.

Según afirma el Génesis, el Paraíso estaba en Mesopotamia. Eso creían también los sumerios, entre los que todo era confusión antes de que llegara del sur la serpiente civilizadora, Oanes, mitad hombre y mitad pez, que les enseñó cuanto valía la pena saber. Y algo de verdad habría, cuando en los archivos cuneiformes, mesopotámicos e hititas, de entre el III y el II milenio, hemos ido encontrando muchas de las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos (el diluvio universal, Gilgamesh, el futuro Hércules, Inanna y su viaje a los infiernos...), los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía... Muchos de nuestros orígenes están de verdad en Mesopotamia, pero nos han enseñado a considerarnos nietos sólo de los griegos...

Pero todo empezó con Oanes, el misterioso monstruo marino que vino a Mesopotamia desde el sur según el relato del monje Beroso, el último babilonio, que vivió, enseñó y escribió durante entre la época de Alejandro Magno y el primer tercio del siglo III a.C.

La serpiente Oanes, mitad hombre y mitad pez, civilizó, ayudado por algunos hermanos, a los sumerios, ese fascinante pueblo, no semita, en el que se originó la verdadera cultura. Oanes fue quien les enseñó a construir, a cultivar, a escribir y a trabajar los metales, entre otras artes propias de pueblos civilizados (1).

Os paso parte del relato de Alejandro Polyhistor (2), puesto que los tres libros originales de Beroso (Babyloniaca, dedicados a Antíoco I Soter) se perdieron y nos quedan sólo sus ecos en distintos autores posteriores:

"Beroso, en su libro primero sobre la historia de Babilonia, nos informa que vivió en la época de Alejandro, el hijo de Filipo, y cita que se conservaban con el mayor cuidado en Babilonia documentos escritos, que abarcaban un periodo de quince miríadas de años. Estos escritos contenían la historia de los cielos y del mar: del nacimiento de la humanidad; también la de aquéllos que tenían regla soberana y de las acciones alcanzadas por ellos. Y en primer lugar, describe a Babilonia como un país situado entre el Tigris y el Éufrates. Menciona que abundaba en el trigo, la cebada, el ocrus y el sésamo, y que en los lagos se encontraban las raíces llamadas gongae, que eran buenas para comerlas y eran, respecto a nutrición, como la cebada. También había palmeras y manzanos y muchas clases de frutas; peces y también aves, tanto de paso como acuáticas. La parte de Babilonia que limitaba con Arabia era árida y no tenía agua, pero la que daba al otro lado tenía colinas y era fructífera. En Babilonia había (en aquellos tiempos) gran variedad de personas de distintas naciones, que habitaban Caldea y vivían sin orden ni concierto, como las bestias del campo. En el primer año hizo su aparición, de la parte del Golfo Pérsico que bordea a Babilonia, un animal dotado de razón, que se llamaba Oannes. Todo el cuerpo del animal era como el de un pez, y tenía debajo de una cabeza de pez otra cabeza y también pies abajo, como los de hombre, subunidos a la cola de pez. Su voz y también su lenguaje era articulado y humano (*). Este ser, durante el día solía conversar con los hombres; pero no tomaba ningún alimento en ese tiempo y les enseñaba letras y ciencias y toda clase de artes. Les enseñó a construir casas, fundar templos, a recopilar leyes y les explicó los principios de la geometría, Les enseñó a distinguir las semillas de la tierra y a recoger frutos. En poco tiempo les instruyó en todo cuanto pudiera tender a suavizar los modales y humanizar al hombre. Desde aquel entonces, tan universales fueron sus enseñanzas, que nada se ha añadido para mejorarlas. Cuando se ponía el sol, este ser tenía la costumbre de sumergirse de nuevo en el mar y permanecer toda la noche en su profundidad, pues era anfibio..."

Es en otro fragmento de Beroso, conservado por otro autor, Abydenos, donde se nos habla de la lengua única original: "De la torre de Babel dicen que los primeros habitantes de la Tierra, para glorificar su propia fuerza y tamaño, y despreciando a los dioses emprendieron el alzamiento de una torre cuya cima había de alcanzar el cielo, donde ahora se levanta Babilonia. Pero, cuando se acercaba al cielo, los vientos ayudaron a los dioses y derribaron la obra sobre sus autores; y se dice que sus ruinas están en Babilonia. Y los dioses introdujeron diversidad de lenguas entre los hombres, quienes hasta entonces habían hablado todos la misma lengua, y estalló una guerra entre Cronos y Titán. Pero el lugar donde habían construido la torre ahora se llama Babilonia, a causa de la confusión de las lenguas; porque los hebreos llaman Babel a la confusión" (**).

Para decir la verdad, conviene citar también estos párrafos de un sitio donde se explica el problema de transmisión de estas fuentes: "En el 3er siglo a.C. un sacerdote babilónico llamado Beroso escribió una historia de Babilonia que describía la duración de los reinados de los reyes del período neobabilónico (de Nabopolasar a Nabónido). Otro historiador, astrónomo y escritor, Claudio Ptolomeo, estableció una lista de reyes y fechas de la misma época [... según] el profesor Olmstead ...sólo hay fragmentos mínimos, abstracciones, o huellas, que nos han llegado y hoy tenemos que consultar una traducción moderna en latín de una traducción armenia del original en griego extraviado de la crónica de Eusebio, quien citó en parte a Alejandro Polyhistor, y este citó directamente a Beroso, en parte de Abydeno, quien aparentemente citó a Juba, quién citó a Alejandro Polyhistor y de esa forma de Beroso." (***)

A pesar de todo, la coincidencia entre Beroso y Ptolomeo en las listas de reyes induce a pensar, al menos a esta compiladora, que Beroso era fiable. Naturalmente, falta desentrañar la leyenda, e identificar la verdad que transmiten... Procurando, obviamente, no caer en los múltiples enfoques esotéricos, o de seres extraterrestres y asimilados, para los que se han utilizado y utilizan frecuentemente estas informaciones histórico-míticas.

(1) Los cálculos cronológicos lo situarían hacia el 5000 a.C. Segun las últimas excavaciones, precisamente españolas, en el norte de Mesopotamia, donde se han hallado numerosos sellos con pictogramas, la aparición de la primera escritura aquí se situaría en torno al 4000-3800 a.C., adelantándose definitivamente a las primeras muestras egipcias, de hacia 3300.

(*) Su representación se conserva incluso hoy en sellos cilíndricos asirios del siglo IX a J.C., que se encuentran el el Departamento de Asia antigua del Museo de Berlín.
Fuente, con dibujo de uno de tales sellos y un interesante relieve asirio: http://www.lista-oannes.rcp.net.pe/oannesdf.htm

(**) Fuente: http://www.arteglobal.com/cesar/parte%20IV.htm

(***)Fuente: http://www.freeminds.org/foreign/gt_sp.htm

(2) Sobre Alejandro Polyhistor (c. 105-35 a.C.):

Lucius Cornelius Alexander Polyhistor was a Greek scholar, imprisoned by the Romans in the war of Sulla against Mithridates of Pontus and brought as a slave to Rome for employment as a tutor. After Alexander's release he lived in Italy as a Roman citizen. He had written so many books on philosophy, geography, and history, that he received the name Polyhistor. The writings of Alexander are now lost; only fragments exist, providing valuable information on antiquarian and eastern Mediterranean subjects. Alexander's most important treatise consisted of 42 books of historical and geographical accounts of nearly all the countries of the ancient world. His other notable work is about the Jews; it reproduces in paraphrase relevant excerpts from Jewish writers, of whom otherwise nothing would be known. One of Alexander’s students was Gaius Julius Hyginus, Latin author, scholar and friend of Ovid, who was appointed by Augustus to be superintendent of the Palatine library.

Fuente: http://www.iep.utm.edu/a/alexpoly.htm (con más información sobre él)

Para la impresionante lista de sus obras, todas perdidas:
http://www.tmth.edu.gr/en/aet/3/4.html

Y para los que lo puedan seguir, el delicioso texto íntegro, en inglés. Si se lee con atención, se verá cuántas claves hay en él para nuestro propio pasado occidental:

FRAGMENTS OF CHALDÆAN HISTORY,BEROSSUS:
FROM ALEXANDER POLYHISTOR

OF THE COSMOGONY AND DELUGE.

BEROSSUS, in the first book of his history of Babylonia, informs us that he lived in the age of Alexander the son of Philip. And he mentions that there were written accounts, preserved at Babylon with the greatest care, comprehending a period of above fifteen myriads of years: and that these writings contained histories of the heaven and of the sea; of the birth of mankind; and of the kings, and of the memorable actions which they had achieved.

And in the first place he describes Babylonia as a country situated between the Tigris and the Euphrates: that it abounded with wheat, and barley, and ocrus, and sesame; and that in the lakes were produced the roots called gongre, which are fit for food, and in respect to nutriment similar to barley. That there were also palm trees and apples, and a variety of fruits; fish also and birds, both those which are merely of flight, and those which frequent the lakes. He adds, that those parts of the country which bordered upon Arabia, were without water, and barren; but that the parts which lay on the other side were both hilly and fertile.

At Babylon there was (in these times) a great resort of people of various nations, who inhabited Chaldæa, and lived in a lawless manner like the beasts of the field. In the first year there appeared, from that part of the Erythræan sea which borders upon Babylonia, an animal destitute1 of reason, by name Oannes, whose whole body (according to the account of Apollodorus) was that of a fish; that under the fish's head he had another head, with feet also below, similar to those of a man, subjoined to the fish's tail. His voice too, and language, was articulate and human; and a representation of him is preserved even to this day.

This Being was accustomed to pass the day among men; but took no food at that season; and he gave them an insight into letters and sciences, and arts of every kind. He taught them to construct cities, to found temples, to compile laws, and explained to them the principles of geometrical knowledge. He made them distinguish the seeds of the earth, and shewed them how to collect the fruits; in short, he instructed them in every thing which could tend to soften manners and humanize their lives. From that time, nothing material has been added by way of improvement to his instructions. And when the sun had set, this Being Oannes, retired again into the sea, and passed the night in the deep; for he was amphibious. After this there appeared other animals like Oannes, of which Berossus proposes to give an account when he comes to the history of the kings. Moreover Oannes wrote concerning the generation of mankind; and of their civil polity; and the following is the purport of what he said:

"There was a time in which there existed nothing but darkness and an abyss of waters, wherein resided most hideous beings, which were produced of a two-fold principle. There appeared men, some of whom were furnished with two wings, others with four, and with two faces. They had one body but two heads: the one that of a man, the other of a woman: and likewise in their several organs both male and female. Other human figures were to be seen with the legs and horns of goats: some had horses' feet: while others united the hind quarters of a horse with the body of a man, resembling in shape the hippocentaurs. Bulls likewise were bred there with the heads of men; and dogs with fourfold bodies, terminated in their extremities with the tails of fishes: horses also with the heads of dogs: men too and other animals, with the heads and bodies of horses and the tails of fishes. In short, there were creatures in which were combined the limbs of every species of animals. In addition to these, fishes, reptiles, serpents, with other monstrous animals, which assumed each other's shape and countenance. Of all which were preserved delineations in the temple of Belus at Babylon.

The person, who presided over them, was a woman named Omoroca; which in the Chaldæan language is Thalatth (2) in Greek Thalassa, the sea; but which might equally be interpreted the Moon. All things being in this situation, Belus came, and cut the woman asunder: and of one half of her he formed the earth, and of the other half the heavens; and at the same time destroyed the animals within her (3). All this (he says) was an allegorical description of nature. For, the whole universe consisting of moisture, and animals being continually generated therein, the deity above-mentioned took off his own head: upon which the other gods mixed the blood, as it gushed out, with the earth; and from thence were formed men. On this account it is that they are rational, and partake of divine knowledge. This Belus, by whom they signify Jupiter (4), divided the darkness, and separated the Heavens from the Earth, and reduced universe to order. But the animals, not being able to bear the prevalence of light, died. Belus upon this, seeing a vast space unoccupied, though by nature fruitful, commanded one of the gods to take off his head, and to mix the blood with the earth; and from thence to form other men and animals, which should be capable of bearing the air (5). Belus formed also the stars, and the sun, and the moon, and the five planets.

(Such, according to Polyhistor Alexander, is the account which Berossus gives in his first book. In the second book was contained the history of the ten kings of the Chaldæans, and the periods of the continuance of each reign, which consisted collectively of an hundred and twenty sari, or four hundred and thirty-two thousand years; reaching to the time of the Deluge. For Alexander, enumerating the kings from the writings of the Chaldæans, after the ninth Ardates, proceeds to the tenth, who is called by them Xisuthrus, in this manner:)

After the death of Ardates, his son Xisuthrus reigned eighteen sari. In his time happened a great Deluge; the history of which is thus described. The Deity, Cronus, appeared to him in a vision, and warned him that upon the fifteenth day of the month Dæsius there would be a flood, by which mankind would be destroyed. He therefore enjoined him to write a history of the beginning, procedure, and conclusion of all things; and to bury it in the city of the Sun at Sippara; and to build a vessel, and take with him into it his friends and relations; and to convey on board every thing necessary to sustain life, together with all the different animals; both birds and quadrupeds, and trust himself fearlessly to the deep. Having asked the Deity, whither he was to sail? he was answered (6): "To the Gods" upon which he offered up a prayer for the good of mankind. He then obeyed the divine admonition: and built a vessel five stadia in length, and two in breadth. Into this he put every thing which he had prepared; and last of all conveyed into it his wife, his children, and his friends.

After the flood had been upon the earth, and was in time abated, Xisuthrus sent out birds from the vessel; which, not finding any food, nor any place whereupon they might rest their feet, returned to him again. After an interval of some days, he sent them forth a second time; and they now returned with their feet tinged with mud. He made a trial a third time with these birds; but they returned to him no more: from whence he judged that the surface of the earth had appeared above the waters. He therefore made an opening in the vessel, and upon looking out found that it was stranded upon the side of some mountain; upon which he immediately quitted it with his wife, his daughter, and the pilot. Xisuthrus then paid his adoration to the earth: and having constructed an altar, offered sacrifices to the gods, and, with those who had come out of the vessel with him, disappeared.

They, who remained within, finding that their companions did not return, quitted the vessel with many lamentations, and called continually on the name of Xisuthrus. Him they saw no more; but they could distinguish his voice in the air, and could hear him admonish them to pay due regard to religion; and likewise informed them that it was upon account of his piety that he was translated to live with the gods; that his wife and daughter, and the pilot, had obtained the same honour. To this he added, that they should return to Babylonia; and, as it was ordained, search for the writings at Sippara, which they were to make known to all mankind: moreover that the place, wherein they then were, was the land of Armenia. The rest having heard these words, offered sacrifices to the gods; and taking a circuit, journeyed towards Babylonia.

The vessel being thus stranded in Armenia, some part of it yet remains in the Corcyræan (7) mountains of Armenia; and the people scrape off the bitumen, with which it had been outwardly coated, and make use of it by way of an alexipharmic and amulet. And when they returned to Babylon, and had found the writings at Sippara, they built cities, and erected temples: and Babylon was thus inhabited again. (Syncel.Chron.,28; Euseb.Chron.,5.8)

Footnotes

(1) Endowed with Bry.—Terribilem feram Eu. Ar.
(2) Thalaatha Eu. Ar.
(3) "In the abyss." Bry.—"Which had composed her empire." Fab.—quæ in ipsa erant Eu. Ar.
(4) Dis Bry.—Dis or Pluto Fab.—Dios Eu. Ar.
(5) Light Bry.
(6) Roganti autem quo navigandum? Responsum; ad Deos, orandi causa, ut bona hominibus eveniant. Eu. Ar.
(7) Or Codyèan Fab.—Corduarum montibus Eu. Ar.

Fuente: http://www.sacred-texts.com/cla/af/af02.htm, se trata de la traducción de I.P. Cory (1832).

Apéndices:

- Para Beroso ver también: http://www.livius.org/be-bm/berossus/berossus.html

- Todos los dioses de la mitología sumeria en este interesante sitio brasileiro:
http://www.thecauldronbrasil.com.br/article/articleview/218/1/13/

- Página realmente curiosa, donde se recogen muchos documentos arqueológicos de seres semihumanos y marinos: www.water-consciousness.com/ 4history.htm

- En este sitio puede leerse completo el libro de S. N. Kramer La Historia empieza en Sumer, interesante y documentada labor divulgativa de la fascinante cultura sumeria. Como se comprobará por los títulos de los capítulos, en la mayoría de las actividades humanas los sumerios fueron "los primeros": http://ar.geocities.com/bastadecopywright/LaHistoriaEmpiezaEnSumer/LaHistoriaEmpiezaEnSumer.htm

- En cuanto a excavaciones y materiales arqueológicos, sigue siendo muy útil la monografía de André Parrot Sumer, espléndidamente ilustrada, que se publicó por primera vez en español por Aguilar en su colección "El Universo de las Formas", Madrid, 1960, y ha sido frecuentemente reeditada."
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5 comentarios

Lincoln Sobral -

Ah... Este sítio es tan intelectualmente reconfortante!
Felicitaciones

radmin -

gracias por eso pero kisieras saber mas sobre el hallazgo del pez monje y la complementacion de la teoria de darwin(la mutacion es una realidad)

A.M.Canto -

Muchas gracias por ambas aportaciones, que siento no haber visto hasta ahora.

A. Diaz -

He modificado la dirección de la página que contiene el libro \"La historia empieza en Sumer\", citado en su artículo. La nueva dirección es: http://ar.geocities.com/bastadecopywright/La_historia_empieza_en_Sumer/

P. Acózar -

Interesante artículo sobre un tema demasiado desconocido. Al respecto os pueden interesar estos enlaces:

"OANNES – UMMANA ADAPA o UANA ADAPA – “Sabio nacido del mar”. “Hombre-pez” que enseñó a la humanidad. Uno de los siete primeros sabios o Apkallu, creados por Ea, que, a la manera de visires aconsejaban a los reyes. En sumerio num-me y en acadio ummanu: “artesano”, “instruido”. Otros Lu-Nanna; Enlil Muballit, sabio apkallu de Nippur; Ur-Gatumdug, sabio de Ur; el famoso Ahigar de fuentes tardías arameas; Piriggalnungal, “león sabio de la gran princesa”, sabio de Kish; y Nunpiriggaldim, “Gran príncipe león constructor”, consejero del rey Enmerkar de Uruk."

Más en:
http://hermeticos.bitacoras.com/archivos/2005/05/27/diccionario_sumerio_y_acadio_n_s
Diccionario de Sumerio y Acadio
por Carlos Acózar

Sobre la influencia de Oanes en mitos posteriores:

"Curiosamente, sobre las relaciones astrológicas de la figura de Juan el Bautista dice Joseph Campbell: “El rito del bautismo que predicaba era un antiguo rito que provenía de la antigua ciudad templo de Eridu, del dios del agua Ea, “Dios de la Casa del Agua”, cuyo símbolo es el décimo signo del Zodiaco, Capricornio (una criatura mixta con la parte delantera de cabra y el cuerpo de pez), que es el signo en el que el sol entra en el solsticio de invierno para renacer. En el periodo helenístico, Ea fue llamado Oannes, que es en griego Ioannes, en latín Johannes, en hebreo Yohanan y en inglés John. Varios estudiosos han sugerido, por tanto, que no hubo ni un Juan ni un Jesús, sino un sólo un dios del agua y un dios del sol”."

Más en
http://hermeticos.bitacoras.com/archivos/2005/05/27/el_mesias
El origen del mesianismo cristiano como teoría de la consolación (o una revisión a "Las Ruinas de Palmira" de Volney)
por P. Acózar
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