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Terrae Antiqvae

Identificada en Tiermes una estatua de la diosa Diana

Diana Itálica TA

Foto: Diana de Itálica - Mármol de Paros, esculpido y trépano. Altura, 225 cm. Siglo II d.C. Procedencia Itálica, Santiponce, Sevilla. Representa esta escultura a Diana, diosa de la caza, ataviada con sus habituales atributos iconográficos; las ricas botas, el chitón, el manto y la diadema. La figura se apoya en un tronco de árbol cubierto por una piel de cervato. Museo Arqueológico de Sevilla.

El emperador era una diosa

La colaboración de expertos, imprescindible para identificar como perteneciente a Diana Cazadora un fragmento de escultura de mármol hallado en Tiermes y que había sido atribuido a una estatua imperial.

Durante las excavaciones desarrolladas durante el año 1994 por el gran arqueólogo José Luis Argente Oliver en el yacimiento de Tiermes fue descubierto un fragmento de una escultura de talla considerable, hoy en día en el Museo de Tiermes (Museo Numantino): se trataba de un fragmento en mármol de la parte inferior de una pierna, de 50 cm. de longitud, entre la rodilla y el tobillo, cuyas dimensiones señalan que la altura total de la estatua no era inferior a 2,30 m. de altura.

Desde el momento de su descubrimiento surgió la duda de qué personaje podría ser el objeto de aquel monumento, aunque pocas opiniones se desviaban de aquella que indicaba que se trataba de un emperador.

Diana cazadora de Tiermes TA

Diana Cazadora; un fragmento de escultura de mármol hallado en Tiermes y que había sido atribuido a una estatua imperial. Foto Alejandro Plaza, Archivo Museo Numantino.

Asesoramiento experto

Ahora, los investigadores de Tiermes Julio Mangas Manjarrés, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid y experto en religión y cultura romana, y Santiago Martínez Caballero, director de las excavaciones arqueológicas de Tiermes, con el asesoramiento de la doctora Trinidad Nogales del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, han efectuado un reestudio del fragmento, contextualizándolo por su procedencia a la luz de las conclusiones que están extrayendo de las excavaciones del Foro de Tiermes.

El reconocimiento posible de la iconografía de Diana Cazadora en tal pieza procede de la identificación en ella de la parte superior de la típica endromides, altos borceguíes griegos de caza, abiertos por los dedos y envueltas arriba con piel de cachorro de león. Un modelo que tiene su mejor evocación en Hispania en la Diana cazadora de Italica (Sevilla), del tipo Sevilla-Palatino, y otros ejemplares hispanos (Itálica, Madrigalejo), que remiten al modelo del Museo Pío-Clementino de Roma.

La advocación de Diana Cazadora aparece bien representada en Hispania, como en Tomares, Montilla, relieve de Tajo Montero, con mención a su culto en Porto Sou, Manresa, Almohacid y León, aunque en un número menor que otras funciones (como la constatada en la inscripción votiva de una cueva situada junto a la cercana Sepúlveda – con respecto a Termes -, en el territorium de Duratón, en el Museo de Segovia). Se trata en cualquier caso, de un tipo muy difundido en la escultura decorativa pública, más que ser asociada a la decoración doméstica. Por la carencia de testimonios epigráficos, no se conoce la identidad del responsable de la donación de la estatua.

Monumentalización del Foro de Tiermes

Que el Foro romano sea el lugar de procedencia de esta pieza indica que la estatua constituía una imagen integrada en el programa ornamental del Foro de la ciudad, formando parte de la decoración escultórica de este espacio, y ligada por ello a la monumentalización y programa político de la ciudad. Su presencia en este edificio, en un emplazamiento concreto que desconocemos, estaba en directa relación con la manifestación de un ideal político y social, más allá del propiamente ornamental, que se expresaba a través del ambiente figurativo, del que formaban parte también el resto de imágenes que complementaban el valor simbólico del contexto arquitectónico, el denominado “espacio figurativo”.

Se trata del momento avanzado de la romanización de Termes, cuando su categoría municipal le reconoce un estatus legal que la hace formar parte del proyecto a largo plazo que conllevó la ordenación imperial romana en todos los territorios previamente sometido tras conquista militar. El proceso de romanización de la población celtibérica supuso la adopción de comportamientos culturales latinos, conservando y transformando otros propios, al tiempo que se integraba la civitas termestina (comunidad ciudadana) en la estructura imperial.

Los valores políticos y sociales que impregnaban la actividad intelectual romana fueron necesariamente absorbidos hasta el grado de ofrecer, mediante elementos ajenos a la mentalidad indígena, un cambio radical en el paisaje urbano de Termes, creando una nueva imagen urbana, resultado de la transformación del paisaje de la ciudad y de la evolución de los hábitos sociales de sus habitantes. La ornamentación y embellecimiento físico de las áreas principales y de la arquitectura aparecían como elemento destacado dentro de los objetivos del municipio.

Conceptualización del mundo romano en Celtiberia

La escultura decorativa sirvió a este fin, pues se convertía así en elemento de exaltación local de los valores que implicaban la conceptualización de pertenecer al mundo romano, como soporte de cohesión del cuerpo cívico y, por tanto, del desarrollo del municipio. Instalar una estatua a una divinidad clásica directamente ligada al mundo griego, en este caso Diana Cazadora, suponía incluir en el programa decorativo del Foro la autoidentificación del cuerpo ciudadano de Termes con el modelo social jerárquico imperial, puesto que la referencia a Grecia desde el período final de la República y principalmente a partir de Augusto, era el paradigma de exaltación del patrimonio cultural de la sociedad civilizada, definida como urbana y romana (urbanitas y romanitas), tanto en Roma como en cualquier ciudad provincial.

La imagen de Diana Cazadora, al igual que la famosa estatua de Apolo de Tiermes (recuperada por N. Sentenach en 1913 también en el Foro y hoy en día en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid), a través de una copia reinterpretada de un original griego, simbolizaba la nueva norma ética que aspiraba asumir cualquier estrato social local, con una carga intelectual que potenciaría su exhibición pública, a parte de servir al disfrute social, valor inherente a su condición ornamental

Esta imagen en el Foro era, por tanto, símbolo de lealtad al poder, bien por así predeterminarlo la persona o entidad que encargó la obra, quizá el propio municipio de Termes, bien por estar tal valor implícito en una imagen difundida merced al gusto de la época, a una moda, en un contexto donde era uno más de los componentes de un amplio programa decorativo.

Es decir, la estatua, además de cumplir su función estética, formaban parte del lenguaje iconográfico perteneciente a un repertorio de valores culturales al servicio de la romanización, donde el espectador, en este caso de raigambre celtibérica, participaba de una tradición cultural de alta consideración, la grecolatina.

Fuente: AAMT, Tiermes (Soria) – Gabinete de Prensa, 14 de junio de 2007
Enlace: http://www.tiermes.net/opc_noticias.asp?id=267

Gentes de Tiermes - parte 1

Gentes de Tiermes - parte 2


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