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Asia

Los bronces de Sanxingdui, los orígenes de la civilización china

 

© Imagen creada por Arnaud Vercammen:  http://www.digizetta.net/

Foto: Uno de los bronces de Sanxingdui. Museo Sanxingdui

Sichuan complica la historia antigua de China. Los bronces encontrados en 1986, coetáneos con los faraones del Imperio Nuevo de Egipto, sugieren que el origen más remoto de China bebió también en fuentes ajenas al Río Amarillo.

El hallazgo de una cultura de 3.600 años de antigüedad en Sichuan, una provincia del suroeste de China, ha supuesto un shock para la historiografía y la arqueología chinas. Los bronces de Sanxingdui, una ciudad del Reino de Shu, en una zona del país que hasta los noventa era considerada irrelevante para la historia antigua, han modificado viejas y sólidas convicciones.

El 23 de julio de 1986, la Señora Xu Wenqiu estaba cavando el barro con el que fabricar ladrillos, junto con otros campesinos de la localidad de Sanxingdui, provincia de Sichuan. Eran las 8 de la mañana cuando el grupo encontró varias piezas de jade, manifiestamente antiguas. Todo el mundo salió disparado hacia sus respectivas casas con las piezas de jade que pudo arrambar.

Días después llegaron los especialistas desde la capital provincial, Chengdú (Sanxingdui queda a unos cuarenta kilómetros al noreste de Chengdú), y encontraron unas extrañas máscaras de bronce. Una de ellas estaba recubierta de oro, pero el arqueólogo jefe engañó a los aldeanos, diciéndoles que no era oro, sino bronce pintado, para no excitar su interés. Echó tierra al asunto y se fue inmediatamente a Chengdú a buscar a la policía y dar la señal de alarma. No se sabía qué era aquello, pero era importante y valioso.

Los campesinos devolvieron las piezas de jade y se prosiguió la excavación. El principal hallazgo fueron dos pozos repletos de restos y obras de arte, en una ciudad amurallada de 25 kilómetros cuadrados. En los pozos se encontraron; 80 colmillos de elefante, 4.000 conchas de moluscos marinos, artículos de oro, jade, ámbar, piedra y cerámica. Y sobre todo, aquellos bronces: una estatua humana de 180 kilos de peso y 2,6 metros de alto. Un árbol, con ricos y refinados adornos de flores y pájaros de casi cuatro metros de alto. Y misteriosas máscaras, de rostros angulosos, ojos y orejas desmesurados, algunas recubiertas de oro.

Era un hallazgo extraordinario, pero la verdadera sorpresa vino cuando se le puso fecha: entre 1.000 y 1.600 años antes de Cristo, contemporáneo con la dinastía china Shang, en el Río Amarillo, y con el Imperio Nuevo de la reina Hatshepsut y el faraón Thutmosis de Egipto. Y algo más: todo aquello, tan antiguo, no tenía nada que ver con lo que normalmente se asocia al arte chino. A un profano, las máscaras le recuerdan más al arte incaico que a cualquier cosa china.

El precedente de Xian

La historia se repetía. Trece años antes, en 1974, otro grupo de campesinos había encontrado estatuas de terracota cuando cavaba un pozo cerca de Xian: el ejército de terracota de Shihuangdi, considerado el "primer emperador" de China. La gran tumba imperial corroboraba la ortodoxia histórica china que localiza el origen de su milenaria civilización en el curso medio-bajo del Río Amarillo.

Mil trescientos años antes de aquel emperador, los Shang ya habían aportado la primera escritura conocida en Asia Oriental, unos oráculos grabados sobre caparazones de tortuga y huesos de animales, que se conocen como los "huesos oraculares" y que vienen dando trabajo a generaciones de estudiosos desde los años cuarenta. Las ciudades y tumbas Shang, en la actual provincia de Henan, con descubrimientos tan fundamentales como el de la primera escritura china, continuaban dentro de la misma gran región del Río Amarillo, pero lo de Sangxindui estaba muy lejos, en Sichuan, junto al Río Yangtzé, una zona mucho más alejada de la "matriz" civilizatoria, que nunca había sido considerada "antigua" o relevante para la cultura china.

Antes de 1986, ya se habían encontrado restos en Sanxingdui. En 1929 un campesino llamado Yan Daocheng ya había encontrado allí un disco de jade mientras cavaba junto a su casa y desde entonces se realizaron diversas excavaciones e incluso alguna foto aérea, pero lo encontrado no se consideraba muy antiguo y, como mucho, se atribuía a la dinastía Han (206 a.C.-202 d.C.).

Centro principal, el Río amarillo

"Los hallazgos de 1986, su riqueza, sofisticación y su datación, fueron un verdadero shock para todos nosotros, hubo mucho debate", recuerda el académico Li Xueqin, de la Universidad Tsinghua de Pekín, uno de los máximos especialistas en los bronces antiguos chinos.

"Sanxingdui cambió por completo nuestra visión de los orígenes de la civilización china", dice Li. Hoy en el mundo académico chino se acepta que el origen de China "no tiene una, sino muchas fuentes, pero su principal centro es la civilización del Río Amarillo", sentencia.

Al principio el hallazgo de Sanxingdui planteaba un completo misterio: ¿De donde salía aquella cultura, con formas tan diversas a las conocidas hasta el momento y sin registro documental alguno?. Poco a poco el rompecabezas se ha ido ensamblando.

"Hoy sabemos que Sanxingdui pertenecía al reino de Shu, cuyo centro era la llanura alrededor de Chengdú y cuyos límites se extendían por la parte occidental de Sichuan, incluido el actual municipio de Chongqing, y partes de las provincias de Hubei, al este y Guizhou, al sur", explica el académico. Las formas y las piezas son verdaderamente extrañas, es evidente que tienen un carácter propio, pero con el tiempo se ha constatado que también hay formas y utensilios, claramente recibidos del foco cultural de las llanuras centrales de China.

"Era una cultura local, que tuvo un gran intercambio, no sólo con la llanura central china, sino también con zonas extranjeras como Birmania o Vietnam, a las que el reino de Shu sirvió de puente", dice. Una muestra de esas influencias es una espada ornamental de Sanxingdui, de claro origen Shang, que se ha encontrado reproducida luego en Vietnam.

La 'Crónica de Huayang'

Otra novedad es la Crónica de Huayang ("Huayang Guozhi"). Es verdad que en Sanxingdui no se encontró escritura, pero esa crónica del año 380 después de Cristo cuyo autor es Chang Qu, contiene, "una descripción detallada del Reino de Shu, con referencias históricas", explica Li Xueqin. El libro narra que el reino de Shu era muy antiguo, tan antiguo que su historia comenzó "con la misma existencia de los seres humanos", dice.

Hoy, la excavadora, la tierra removida de la actual urbanización china, con sus 50.000 kilómetros de autopista trazados en apenas 25 años, puentes, canales, presas, nuevas ciudades, todo eso, "está complicando, más y más, la historia antigua de China", reconoce el académico Li. Ya se han encontrado siete ciudades neolíticas en Sichuan. China es una civilización muy antigua, pero la arqueología es aquí una ciencia muy joven, nacida en el siglo XX, y en medio de tremendas convulsiones y vicisitudes históricas que lo complicaban todo. Ahora, con la excavadora a tope y la estabilidad, se dan todas las condiciones para nuevas sorpresas. "Gracias a nuestras obras públicas, vivimos una edad de oro de nuestra arqueología", dice con una sonrisa.

Fuente: Rafael Poch, Pekín / La Vanguardia.es, 27 de febrero de 2008

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Descubren huellas de civilización antigua en lago montañoso en Asia Central

lago Issyk Kul escitas

Científicos de Rusia y Kirguizistán durante una expedición arqueológica submarina en el lago Issyk-Kul, en Asia Central, descubrieron indicios de una civilización desconocida de al menos 2.500 años de antigüedad, tan importante como la cultura helena o la egipcia.

Los descubrimientos obtenidos durante la expedición en 2007, indican la existencia de una importante ciudad antiquísima cuyos restos actualmente yacen en el fondo del Issyk-Kul, el segundo lago de montaña más grande del mundo después del lago Titicaca, en la cordillera de los Andes, en Suramérica.

Los recientes hallazgos, que actualmente estudian especialistas, suponen un hito importante a una meticulosa labor realizada por científicos durante varios años en ese lago, localizado en territorio kirguís, en la parte nororiental de la cordillera de Tian Shan, en la frontera con China.

Según expertos, la existencia de restos de una civilización desconocida en el fondo del Issyk-Kul, a 1.620 metros sobre el nivel del mar, aportará una valiosa información referente a la historia de la humanidad en tiempos remotos, y ampliará la comprensión de los procesos etnográficos que marcaron el desarrollo de las culturas más notables del mundo antiguo.

Con 182 kilómetros de largo, 60 kilómetros de ancho y una profundidad máxima de 702 metros, el Issyk-Kul es un embalse natural de 6.280 kilómetros cuadrados de extensión con agua ligeramente salina que permanece libre de hielo durante el invierno boreal.

Exploraciones submarinas realizadas por buzos a profundidades de entre 5 y 10 metros, en la zona norte del lago, revelaron la existencia de una enorme pared de más de un kilómetro y medio de larga, que probablemente formó parte de una ciudad de varios kilómetros cuadrados de extensión, que en los tiempos remotos de su existencia debió ser una urbe de dimensiones colosales.

En el fondo del lago, también se descubrieron montículos funerarios (kurganes), hachuelas, dagas y adornos de bronce escitas en buen estado, y también piezas idénticas de oro labrado que pudieron ser formas rudimentarias de dinero.

Los descubrimientos arqueológicos en Issyk-Kul tienen especial relevancia para los antropólogos porque la zona del lago fue un punto geográfico donde confluyeron muchos pueblos y culturas antiguas durante siglos.

Por lo visto, la ciudad sumergida fue una urbe de población heterogénea, y sus gobernantes toleraron la práctica de casi todas las confesiones, porque del fondo del Issyk-Kul los buzos encontraron objetos de culto pertenecientes al zoroastrismo, budismo, judaísmo, cristianismo, y el Islam.

Expertos de Kirguizistán y China suponen que la ciudad sumergida puede ser la mítica Chigu, capital del gran estado de las tribus nómadas de Isunai, descrita en diferentes crónicas chinas antiguas.

Desde tiempos remotos, hasta el siglo XVIII, el lago Issyk-Kul fue uno de los puntos clave por donde pasó la famosa Ruta de la Seda, y en las aldeas vecinas al embalse natural donde habitan descendientes de los conductores de las caravanas, todavía circulan leyendas memorables relacionadas con las largas travesías de mercancías desde Asia hasta Europa.

Entre esos relatos se destacan los relacionados al célebre Tamerlán o Timur el Cojo, sanguinario conquistador nómada turco-mongol que pasó a la historia porque sus huestes arrasaron ciudades enteras como Dehli, Damasco y Bagdad.

Según diversas fuentes y leyendas, en una isla del Issyk-Kul, Timur el Cojo erigió una inexpugnable fortaleza con mazmorras destinadas a príncipes y princesas capturados prisioneros, y un depósito subterráneo donde ocultó tesoros fabulosos acumulados durante sus conquistas.

Desde el lago Issyk-Kul en el siglo XIX comenzaron sus viajes los expedicionarios rusos, Nikolai Prjevalski, y Piotr Semiónov-Tianshanski, célebres por sus importantes descubrimientos geográficos, biológicos y etnográficos en Asia Central.

Oficial de la guardia cosaca del Zar y miembro de la Sociedad Geográfica de San Petersburgo, Prjevalski, a partir de 1870 encabezó las primeras expediciones científicas a Asia Central describiendo por primera vez variedades de camellos y caballos salvajes asiáticos, entre ellos el caballo mongol o Equus Prjevalski, considerado como el ancestro común de todos los caballos domésticos.

Además de sus valiosas investigaciones etnográficas sobre los pueblos de Asia Central, el expedicionario y académico Semiónov-Tianshanski también es famoso porque supuestamente encontró la pista para desvelar uno de los enigmas notables del cristianismo.

Durante un viaje a Venecia en 1850, en un atlas catalán elaborado en 1375, Semiónov-Tianshanski encontró referencias sobre la existencia de un monasterio cristiano a orillas del Issyk-Kul.

Según ese atlas, probablemente elaborado en base a relatos de comerciantes venecianos que traficaban en la Ruta de la Seda, el monasterio estaba habitado por monjes de la Iglesia Apostólica Armenia, la más antigua de la comunidad cristiana, dedicados a la custodia de la tumba de San Mateo, uno de los cuatro evangelistas y apóstol de Jesucristo.

Según su biografía, Semiónov- Tianshanski buscó inútilmente hasta su muerte el monasterio cristiano cuya existencia en el lago kirguís también ha sido mencionada por otras fuentes y también citado en muchas leyendas.

Hasta el momento, la comunidad cristiana ha establecido el lugar donde yacen las tumbas de once de los doce apóstoles de Jesucristo, y la ubicación de la tumba de San Mateo, considerado autor del primer evangelio canónico, sigue siendo un enigma.

De acuerdo a las versión cristianas más difundida, en los últimos años de su vida San Mateo emprendió una misión evangelizadora a China, y sin llegar a su destino, murió en el actual territorio kirguís, donde fundó varios monasterios cristianos.

La existencia del monasterio donde puede estar la tumba de San Mateo supuestamente fue corroborada hace pocos años por una expedición de científicos estadounidenses y europeos al Issyk-Kul.

Canales de televisión difundieron imágenes filmadas por los científicos de ruinas en el fondo del lago, que por sus características arquitectónicas y otros indicios, corresponden a las edificaciones construidas en los primeros siglos de la cristiandad.

Científicos rusos y kirguís dedicados al estudio del Issyk-Kul durante décadas consideran que en el fondo de sus aguas pueden encontrarse ciudades antiguas enormes, monasterios cristianos y otros monumentos antiguos debido a fenómenos naturales que ocurren en el lago.

A consecuencia de procesos tectónicos cuya naturaleza no se ha estudiado de forma completa, el Issyk-Kul experimenta aumentos y disminuciones del nivel de agua y en consecuencia, cambios de la configuración de sus orillas.

Según observaciones hechas durante años, el cauce del Issyk-Kul puede aumentar o disminuir de forma gradual o imprevista, y territorios que estaban en su orilla, en plazos de 500 a 700 años pueden quedar cubiertos por el lago.

Exploraciones hechas en el fondo del lago desde los tiempos soviéticos ha permitido establecer la ubicación de decenas de asentamientos humanos, aldeas y ciudades de culturas y épocas diferentes.

Algunos hallazgos han desconcertado a los expertos, como una caldera ritual de bronce de más de 2.500 años de antigüedad fabricada con una tecnología para forjar metales desconocida.

Para obtener en la actualidad la calidad y firmeza de las piezas soldadas a la calera se requiere la aplicación de tecnologías muy modernas con la aplicación de gases inertes.

Desde el punto de vista artesanal y artístico, todavía causa asombro la exactitud e imaginación de los orfebres y artesanos que fabricaron espejos de bronce, joyas, elementos de culto, monturas para jinetes y otros elementos de caballería utilizados en ceremonias especiales.

Etnógrafos estudian con especial atención trozos hexagonales labrados de oro y anillos del mismo metal que por lo visto, pudo ser una de las primeras formas de dinero que utilizaron los pueblos en la antigüedad.

Junto a las ruinas de ciudades, ladeas y fortalezas, en el fondo del Issyk-Kul también yacen complejos fúnebres y otros tipos de edificaciones para la cría de cabellos, fabricación de armas, depósitos de alimentos y medicinas, que serán objeto de estudio en expediciones posteriores.

A partir del material recopilado, los expertos opinan que en la región del Issyk-Kul existió una forma de organización social muy específica y desconocida que compaginó elementos etnográficos característicos de las tribus nómadas y los pueblos sedentarios.

Esa forma social sufrió transformaciones paulatinas o probablemente dejó de existir a consecuencia de una catástrofe originada por un crecimiento del lago, como confirman algunas leyendas.

Fuente: Nikolai Lukashov / RIA Novosti. 11 de enero de 2008

Los chinos ya utilizaban “emoticonos” hace 1700 años

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En casi todos los lugares arqueológicos de la ciudad de Nanjing, se pueden encontrar tejas (las que se sitúan en el extremo de los aleros) con faz humana del reino Wu del Este, hace 1700 años. En las tejas desenterradas, aunque no son muchas, los rostros humanos muestran expresiones de alegría, angustia, calma o furia, sin repetición alguna.

¿A quién representa la cara humana de esta teja? ¿A qué dinastía pertenece? ¿Qué sentido tiene su expresión sonriente que en realidad no lo es?

Los especialistas han dibujado un mapa de distribución de las tejas de cara humana halladas en Nanjing, descubriendo que casi todas fueron desenterradas en los periodos prósperos de la antigua ciudad. La capa terrestre revela su verdadera edad, pues en la parte inferior del estrato estaban cubiertas de las seis dinastías (correspondiendo a los primeros tiempos de estas dinastías). Por ejemplo, las tejas de la colina Qingliang fueron sacadas del estrato del reino Wu del Este y las de Yanlingxiangkou, del estrato de los primeros tiempos de las seis dinastías, fueron encontradas junto con monedas y objetos de porcelana del mencionado reino. Sin embargo, en las tejas descubiertas en los estratos de las eras posteriores, desapareció el motivo de faz humana.

Según estos descubrimientos, se puede deducir que estas misteriosas “caras desconocidas” no pertenecen ni a la dinastía Tang ni a la Han, sino al reino Wu del Este, ubicado al sur del río Yangtsé, del Período de los Tres Reinos, hace 1700 años.

A pesar de su escasa cantidad, las tejas desenterradas muestran variados motivos. Las diferentes expresiones sentimentales exponen rostros vívidos de hace más de mil años. Además de sentir el fuerte interés, la gente no puede sino pensar qué contenido cultural tenían como fin estas tejas con motivo de faz humana de expresión complicada.

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Si investigamos la historia del motivo de faz humana, podemos descubrir que la “faz humana” implica un significado simbólico en el desarrollo del arte y la cultura de China. La jofaina con pez de cara humana, de la famosa cultura de Yangshao, implica el culto personalizado al pez. El gran trípode cuadrado con motivo de cara humana del último período de la dinastía Shang tiene nube y trueno alrededor de la cara, cuernos a ambos lados de la frente y garras a ambos lados de la barba. La gente considera que posiblemente sea la imagen de Huangdi o Chiyou.

Un especialista comentó al reportero que el adorno de faz humana tiene en general relación con la creencia religiosa y “personajes místicos”. Esto ha sido comprobado por la presencia de las líneas radiantes en los bordes de la teja. Cuando la “faz humana” emite brillo en el extremo de los aleros de la casa, ¿no representa acaso un dios que posee la posición especial?

Los coleccionistas de las tejas saben que su motivo pasó un proceso de simple a complejo conforme al desarrollo social. Aunque ellas muestran grandes diferencias en el modelo, mantienen una obvia relación hereditaria. No obstante, las tejas con faz humana constituyen una excepción. No observan la regla general del desarrollo histórico y aparecen como algo que naciera de repente. Gran cantidad de hallazgos arqueológicos en Nanjing revelan que tal motivo existió durante un período muy corto. Con la finalización del reino Wu del Este, el rostro humano fue sustituido rápidamente por la cara de animal y la flor de loto.

Las investigaciones demuestran que aparte de dos de las tejas de faz humana, ninguna tiene imagen y expresión sentimental similares a las otras. Esto confirma que tales tejas no se produjeron en serie.

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Emoticonos o iconos gestuales

Algunos rostros no tienen barba, otros son barbudos o de barba larga, ciertos presentan nariz pronunciada y otros nariz hundida, otros más tienen cejas frondosas, ojos grandes y otros nariz y ojos pequeños. Las expresiones sentimentales son aún más extrañas y las imágenes, distintas. Unos se ven imponentes mientras otros muestran gran angustia. Los especialistas se preguntan si los artesanos creaban los motivos según las personas de sus alrededores, sus propias imágenes o cumplían con alguna regla determinada.

Fuente: China.org, 4 de diciembre de 2007

Más información:

The Institute of Archaeology, Chinese Academy of Social Sciences (IA CASS), P.R.China

Exposición: 'Afganistán, tesoros redescubiertos'. Las joyas de Kabul

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El museo Guimet de París expone las riquezas arqueológicas salvadas de la rapiña soviética y la ira talibán.

En 1978, un año antes de la invasión soviética de Afganistán, el arqueólogo Viktor Sarianidi descubre por casualidad en la frontera norte del país un esqueleto femenino recubierto con objetos de oro. Las excavaciones dirigidas por este científico, oriundo de Uzbekistán, permiten exhumar otras cinco tumbas intactas de príncipes nómadas que vivieron en el siglo I de nuestra era. Las piezas más rutilantes de este extraordinario tesoro, salvado de la rapiña soviética y la ira iconoclasta talibán, son exhibidas por primera vez al público en París por el Museo de Artes Asiáticas Guimet en una exposición programada hasta el 30 de abril.

La historia de la necrópolis de Tillia-Tepe (’Colina de Oro’), último gran hallazgo arqueológico antes de que Afganistán cayera en el caos, es digna de una novela de aventuras. En 1979, ante la degradación del clima político, el tesoro formado por 21.618 piezas de las que 20.478 son de oro fue trasladado bajo escolta militar hasta el museo de Kabul donde permaneció una decena de años.

En 1988, con el país al borde de la guerra civil entre comunistas y rebeldes, el presidente prosoviético Mohamed Najibulá ordenó encerrar las piezas más valiosas en una caja fuerte del Banco Central, en los sótanos del antiguo palacio real de Arg. Para reforzar la seguridad confió las siete llaves que abrían la puerta de la cámara acorazada a siete personas diferentes, conforme a la tradición afgana.

Los comunistas, primero, y luego los talibanes intentaron en vano forzar los cerrojos de los cofres pero no pudieron impedir la propagación de todo tipo de rumores. Se creía que el tesoro bajo siete llaves había sido robado y transportado a lomo de mula hasta las cavernas de Panchir para negociarlo con mayor libertad. Se pensó que Bin Laden lo había sacado del país para financiar Al Qaeda con el producto de la venta. Y muchos estaban convencidos de que había seguido el camino del oro de Moscú y llevaba tiempo escondido en el Kremlin.

En 2002, tras el derrocamiento del régimen talibán, se comenzó a a rumorear que las colecciones del museo de Kabul no habían sido totalmente saqueadas o expoliadas en los pillajes de los años noventa. En 2003 el presidente Amir Karzai, entonces jefe del Gobierno interino instalado por una coalición occidental, localizó las siete llaves meses después de llegar al poder. En junio de 2004 tuvo lugar la reapertura solemne de los cofres y arrancó el inventario de las obras recobradas, así como la restauración de las deterioradas por tanto trajín.

En París, el tesoro de la ’Colina de Oro’ se expone junto a frutos procedentes de otros tres yacimientos -Fullol, Ai-Khanoum y Begram- que abarcan vestigios desde el siglo IV antes de nuestra era hasta el siglo III. Completan una selección de 220 coronas, brazaletes, pendientes, platos, jarrones, estatuillas, bajorrelieves, anillos y otras piezas diversas que testimonian las múltiples influencias culturales (iraníes, indias, escitas, chinas y helenísticas) de la riqueza patrimonial de un país fecundado por la aportación de las grandes civilizaciones, en la encrucijada del Asia central con las rutas de la seda y las estepas. Una parte de los siete euros que cuesta la entrada se destina a financiar las obras de reconstrucción del museo de Kabul.

PROGRAMA

Exposición: ’Afganistán, tesoros redescubiertos’.

Dónde: Museo Guimet de Artes Asiáticas, en París.

Cuándo: Hasta el 30 de abril.

Contenido: 200 piezas, entre la Edad de Bronce y el imperio Kushan.

Abierto: Todos los días, menos los martes.

Entrada: 7 euros.

Fuente: FERNANDO ITURRIBARRÍA, París / El Correo Digital, 5 de febrero de 2007
Enlace: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/
prensa/20070205/sociedad/joyas-kabul_20070205.html

Afganistán Copa decoraciones geométricas
Coupe à motifs géométriques, or, Afghanistan, Tepe Fullol, Age du Bronze, fin du troisième millénaire (2100-2000 av JC). © Crédit: musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán Copa decoraciones toro montaña
Bol avec sanglier et décor d’arbre sur une montagne, or, Afghanistan, Tepe Fullol, Age du Bronze, fin du troisième millénaire (2100-2000 av JC). © Crédit: musée Guimet, archives photographiques.
Afganistán Copa decoraciones toros barbudos
Bol à décor de taureaux barbus, or, Afghanistan, Tepe Fullol, Age du Bronze, fin du troisième millénaire (2100-2000 av JC). © Crédit: musée Guimet, Thierry Ollivier. Grâce à ce cadran solaire, les habitants d’Aï Khanoum avaient une idée approximative de l’heure.
Afganistán calendario solar
Cadran solaire en portion d’hémisphère, Afghanistan, Aï Khanoum, Gymnase, 3ème siècle avant JC, Calcaire, Musée national de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán fuente máscara cómica
Fontaine des bords de l’Oxus, gargouille au masque comique, fouilles de 1975 dirigées par Paul Bernard. © musée Guimet, archives photographiques. Ce médaillon allie les imageries grecques et orientales: on y voit Cybèle, la déesse orientale de la nature debout sur un char tiré par des lions. Au-dessus d’elle figure Helios, le Dieu grec du soleil!
Afganistán placa Cibéles
Plaque de Cybèle, Afghanistan, Aï Khanoum, sanctuaire du temple à niches indentées, 3ème s Av JC, argent doré, Musée National de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier.
Afganistán brazalete lucha de animales
Fourreau orné d’une scène de combat d’animaux, Afghanistan, Tillia Tepe, or, turquoise, bois et cuir, 1er siècle, musée national de Kabou. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán puñal con lucha animales
Poignard orné d’une scène de combat d’animaux, Afghanistan, Tillia Tepe, or, fer, turquoise, 1er siècle, musée national de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán cinturón Tillia Tepe
Ceinture en or, Afghanistan, Tillia Tepe, 1er siècle, musée national de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán pendientes soberano y dragones
Pendeloques dîtes du "souverain et des dragons", Afghanistan, Tillia Tepe, 1er siècle, or, turquoise, grenats, lapis-lazuli, musée national de Kaboul.
© musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán placas Tillia Tepe cornalina
Plaquettes, Afghanistan, Tillia Tepe, or, turquoise, cornaline, grenats, 1er siècle, musée national de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán plaquetas Tillia Tepe oro cornalinas
Plaquettes, Afghanistan, Tillia Tepe, or, turquoise, cornaline, grenats, 1er siècle, musée national de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán placas corazón oro turquesas
Plaquettes, Afghanistan, Tillia Tepe, or, turquoise, cornaline, grenats, 1er siècle, musée national de Kaboul. © Crédit : musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán placas lazo turquesas
Plaquettes, Afghanistan, Tillia Tepe, or, turquoise, cornaline, grenats, 1er siècle, musée national de Kaboul © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán placas oro estrellas 6 puntas
Plaquettes, Afghanistan, Tillia Tepe, or, turquoise, cornaline, grenats, 1er siècle, musée national de Kaboul. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán placa marfil tesoro Begram
Scène de palais, trésor de Bégram, Ivoire. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Quel étrange objet! Tu distingues peut-être tout en bas le fantastique makara qui crache une cavalière à dos de léogryphe.
Afganistán Cavalière chevauchant un léogryphe trésor de Bégram
Cavalière chevauchant un léogryphe, trésor de Bégram, Ivoire. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Afganistán Flacon ichthyomorphe Trésor de Begram verre soufflé
Flacon ichthyomorphe, Trésor de Begram, verre soufflé. © musée Guimet, Thierry Ollivier
En bas, le monde de la mer : poissons, coquillages et pêcheur. En haut, la terre ferme : un tigre à la poursuite d’un bouquetin!
Afganistán Grand gobelet à décor peint scène de chasse et de pêche
Grand gobelet à décor peint, scène de chasse et de pêche, Trésor de Bégram, verre incolore. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Feuille de lierre dans les cheveux, longue barbe et nez épaté, voici Silène, le dieu grec de l’ivresse.
Afganistán Masque de Silène trésor de Begram bronze
Masque de Silène, trésor de Begram, bronze. © musée Guimet, Thierry Ollivier
Cet objet fait partie des curiosités du trésor de Begram. C’est un aquarium en bronze, où de petits poissons métalliques, suspendus par des chainettes semblent flotter une fois le bassin rempli d’eau.
Afganistán aquarium en bronze
Fotos: © Musée des arts asiatiques - Guimet


(2) Alexander’s Afghan gold

After establishing the Egyptian port city of Alexandria in 331 BC, Alexander the Great founded Greek garrison cities across Asia, including Afghanistan. His legacy is on show in a new Paris exhibition, writes David Tresilian

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"Sovereign and Dragon" pendant found at the Tillia Tepe treasure

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Alexander the Great, detail from a mosaic dated to the late second century BC

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A ring with the image of Athena, part of the Tillia Tepe treasure

While not drawing quite the crowds making their way to the Grand Palais for Trésors engloutis d’Egypte, an exhibition of mostly Ptolemaic artefacts -- "submerged treasures" -- discovered off the coast of Alexandria and reviewed in Al-Ahram Weekly on 14 December, Afghanistan, les trésors retrouvés across Paris at the Musée Guimet should nevertheless be on the itinerary of every visitor to the French capital.

This exhibition features discoveries of international importance made by French archaeological missions in Afghanistan over the course of the last century, most of which have never been seen before outside the country. In what is being seen as quite a coup both for the Musée Guimet, an institution specialising in south and south-east Asian art, and for the French capital, the exhibition allows visitors to gain their first glimpses of material that not only has never been lent before by the Afghan National Museum in Kabul, but that was also considered lost during the decade of civil war that wracked Afghanistan following the withdrawal of Soviet forces in 1989, destroying much of the country as it did so.

The material includes the famous "Bactrian gold" discovered by joint French and Afghan archaeologists in northern Afghanistan shortly before Soviet forces moved into the country in 1979. This material, long thought lost, survived the later civil war locked in the vaults of the National Bank in Kabul, where it was "rediscovered" following the US-led invasion in October 2001. It also includes Hellenistic objects from excavations carried out at the site of the ancient city of Ai Khanoum north of Kabul and Hellenistic and Indian materials found at Begram (Bagram).

Taken as a whole, Afghanistan, les trésors retrouvés is one of the most important archaeological exhibitions to have visited the French capital for years, and it is the only opportunity European and international visitors will have to view this material before it moves onto the US leg of its world tour in April 2007. It is a fine successor to Afghanistan, une histoire millénaire (Afghanistan: A Timeless History), an exhibition of mostly Graeco-Buddhist Afghan materials brought together in the wake of the destruction of the Bamiyan Buddhas by the Taliban, also at the Musée Guimet and reviewed in the Weekly in March 2002.

The exhibition is divided into three parts, the first of which displays materials discovered at Ai Khanoum by successive French archaeological missions, providing insights into the functioning of this Hellenistic garrison city founded following Alexander the Great’s conquest of the area in the late fourth century BC. Alexander’s epic journeys took him from his native Macedonia in northern Greece to the plains of the western Punjab in what is now Pakistan, destroying the Persian Empire as he did so, as well as through Anatolia, the Levant and to Egypt, where he founded the port city of Alexandria and consulted the oracle of Amun at Siwa.

Following Alexander’s death in 323, his generals divided his conquests among themselves, Ptolemy taking Egypt and turning it into the richest and longest-lasting Hellenistic kingdom, and Seleucus taking the vast territories Alexander had conquered in Asia and controlling Greek garrison cities almost to the Indus River. Ai Khanoum was one of these, and the present exhibition includes notable items discovered at the site, as well as a rewarding Japanese video reconstruction of how the city might once have looked.

Visitors to the Musée Guimet’s earlier Afghan exhibition in 2002 will be aware of the heartbreaking damage done to the excavated materials and to this site itself during Afghanistan’s period of civil war and Taliban rule, photographs in the catalogue showing excavated Hellenistic mosaics churned up and destroyed and Greek building capitals re-used to support wooden posts in village tea-houses.

While the international protests that came in the wake of Taliban threats to destroy the monumental statues of the Buddha at Bamiyan in southern Afghanistan in the event did nothing to save these fourth-century-AD statues, they at least drew attention to the unique form of art pioneered in this region. Hellenistic culture in south Asia gradually gave way to Buddhism, itself in turn later replaced by Islam, but as it did so Greek sculptural forms gave shape to figures from the new religion. This resulted not only in the colossal representations of the Buddha at Bamiyan but also in the many sculptures of bodhisattvas, monks and ascetics that have been found at the sites of Buddhist monasteries in Afghanistan, notably at Hadda near Jalalabad in the south-east of the country, and at the Gandhara Buddhist sites in neighbouring Pakistan.

The collections of such materials once held by the Afghan National Museum have been destroyed. However material shipped to France under find-sharing arrangements can still be seen upstairs at the Musée Guimet, including the so- called Génie aux fleurs, an Afghan Hellenistic statue acquired by André Malraux in the 1920s. For the present writer, one of the highlights of any trip to Pakistan has to be a visit to the archaeological museum in Peshawar near the Afghan border, which contains one of the world’s finest collections of this kind of Buddhist art.

As far as the present exhibition is concerned, for many visitors the highlight will be the "Bactrian Gold" found in 1978 at the archaeological site of Tillia Tepe ("mound of gold") in northern Afghanistan and displayed in the show’s second room. Dating from the first century AD, this includes brooches, rings, earrings and decorative hair pieces made of gold and lapis lazuli, and was found in six tombs, five of women and one of a man. Together, these items testify to the role Afghanistan has played for millennia as the gateway to India and to south and east Asia. The tombs contain Hellenistic items such as rings and other objects bearing the image of the goddess Athena, as well as items bearing the stamp of Indian and Chinese cultures, showing how different cultural influences came together in this region in the centuries following Alexander’s conquest.

The exhibition’s third and final room contains objects found walled up in two underground chambers at Begram by French archaeological missions in 1937, again including objects coming from the Greek Mediterranean world and from India and China. In addition to numerous Indian ivories, the chambers contained items testifying to the memory at least of Hellenistic culture.

There are plaster medallions representing Zeus and Ganymede, as well as the youth Endymion, condemned to eternal sleep to preserve his beauty. Bronze statuettes represent Eros and Harpocrates and, most intriguingly of all, fragments of a painted glass vessel show Homer’s story of the combat between Achilles and Hector at Troy. Unlike the gold items found at Tillia Tepe, the Begram hoard has no great value, aside from the information it contains regarding the history and culture of this area in late antiquity.

In the publicity material accompanying the exhibition, Jean-François Jarrige, president of the Musée Guimet, explains the personal interest taken in the show by both Hamid Karzai, president of the Islamic Republic of Afghanistan, and by the French president, Jacques Chirac. The choice of Paris for this exhibition "was not unconnected" with the decision taken by the Afghan king Amanullah in the early 20th century to confer the country’s educational system and archaeological sites to the French, Jarrige says, perhaps a calculated gesture in the direction of the British regime that then ruled much of neighbouring India.

Whatever the case may be, visitors to Afghanistan, les trésors retrouvés have reason to be grateful to the generations of French and Afghan archaeologists who have worked so tirelessly to recover the area’s history, latterly under very difficult circumstances. The result here, in the words of Jarrige, is an exhibition that moves the visitor by "works of exceptional quality that speak to us of Alexander the Great, of Egypt and of the Hellenistic Near East, of Indo-Greek kings, of aristocrats of the steppes, and of the Roman, Parthian, Indian and Chinese empires."

Afghanistan, les trésors retrouvés, Musée Guimet, Paris, 6 December 2006--30 April 2007.

Source Link: http://weekly.ahram.org.eg/2007/830/he1.htm

India. Dos hachas del Neolítico “descubrimiento del siglo”

India. Dos hachas del Neolítico “descubrimiento del siglo”

RARE FIND: The Neolithic polished stone celt (hand-held axe) with the Indus valley script found at Sembian-Kandiyur village, near Mayiladuthurai in Tamil Nadu. — Photo: Vino John

Dos hachas de piedra datadas en el periodo Neolítico y que tienen signos escritos de la civilización del valle del Indo, una de las más antiguas del mundo, han sido catalogadas por arqueólogos indios como “el descubrimiento del siglo”.

Según informó hoy la agencia local PTI, un profesor de la escuela hizo el hallazgo en Sembian-Kandiyur, pueblo del distrito de Nagapattinam, en el estado sureño indio de Tamil Nadu.

El departamento de Arqueología estatal ha confirmado que las hachas pueden datarse en torno al año 1500 a.C.

Escritura antigua

Según fuentes de ese organismo citadas por la agencia de noticias india PTI, las dos piezas tienen inscritos cuatro signos de la antigua escritura clásica del valle del Indo, lo que prueba que ese alfabeto llegó también al sur del subcontinente indio.

Según Irvatham Mahadevan, experto en la escritura del Indo, uno de los símbolos en un hacha muestra un esqueleto con costillas y en cuclillas, mientras el segundo es una jarra identificada en numerosos sellos de esa época.

El tercer signo es un tridente y el cuarto una media luna con un lazo en medio.

Compartían idioma

Para el experto, el descubrimiento muestra que la civilización del valle de Indo y las culturas neolíticas de Tamil Nadu compartían un idioma, que puede ser dravídico en vez de ario, como se pensaba hasta ahora.

La civilización del valle del Indo se desarrolló entre el 3000 y el 1500 a.C. en la zona occidental del sur de Asia.

Las dos principales ciudades de esa civilización eran Harappa y Mohenjodaro, en el actual Pakistán, aunque existían varias más en lo que hoy es la India.

La del valle del Indo era una de las cuatro civilizaciones urbanas más antiguas, junto a las de Egipto, Mesopotamia y China, y la mayor de todas ellas, conocida por su planificación de las ciudades, su sistema avanzado de alcantarillado y la buena organización de la agricultura.

Fuente: EFE / La Crónica, México, 3 de mayo de 2006
Enlace: http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=239152


(2) Significance of Mayiladuthurai find

T.S. Subramanian

Links between Harappa and Neolithic Tamil Nadu

CHENNAI: The discovery of a Neolithic stone celt, a hand-held axe, with the Indus script on it at Sembian-Kandiyur in Tamil Nadu is, according to Iravatham Mahadevan, "a major discovery because for the first time a text in the Indus script has been found in the State on a datable artefact, which is a polished neolithic celt." He added: "This confirms that the Neolithic people of Tamil Nadu shared the same language family of the Harappan group, which can only be Dravidian. The discovery provides the first evidence that the Neolithic people of the Tamil country spoke a Dravidian language." Mr. Mahadevan, an eminent expert on the subject, estimated the date of the artefact with the Indus script between 2000 B.C. and 1500 B.C.

It was in February 2006, when V. Shanmuganathan, a school teacher living in Sembian-Kandiyur, near Mayiladuthurai in Nagapattinam district, dug a pit in the backyard of his house to plant banana and coconut saplings, that he encountered two stone celts. The teacher, who is interested in archaeology, rang up his friend G. Muthusamy, Curator of the Danish Fort Museum at Tranquebar, which belongs to the Tamil Nadu Department of Archaeology. Mr. Muthusamy, who also belongs to the same village, took charge of the two celts from his friend and handed them over to T.S. Sridhar, Special Commissioner, State Department of Archaeology.

When Mr. Sridhar examined one of the two stones, he found some engravings on it. So he asked the epigraphists of his Department to study the particular celt. To their absolute delight, they found fours signs on it - and all four of them corresponded with the characters in the Indus script. When the celt with the Indus script was shown to Mr. Mahadevan, he confirmed that they were in the Indus script. The celt with the script measures 6.5 cm by 2.5 cm by 3.6 cm by 4 cm. It weighs 125 grams. The other celt has no engravings on it.

Mr. Mahadevan, one of the world's foremost scholars on the Indus and the Tamil-Brahmi scripts, is the author of the seminal work, The Indus Script: Texts, Concordance and Tables. It was published by the Archaeological Survey of India, New Delhi in 1977.

First Indus sign

The first Indus sign on the celt showed a skeletal body with ribs, seated on his haunches, body bent, lower limbs folded and knees drawn up. The second sign shows a jar with a handle. The first sign stood for "muruku" and the second for "an." Together, they read as "Murukan." They formed a very frequent combination on the Indus seals and sealings, especially from Harappa. The first "muruku" sign corresponded with the sign number 48, the second with the number 342, the third, which looks like a trident, corresponded with the sign number 367, and the fourth with 301.

These numbers are found in the sign list published by Mr. Mahadevan.

He said: "`Muruku' and 'an' are shown hundreds of times in the Indus script found at Harappa. This is the importance of the find at Sembiyan-Kandiyur. Not only do the Neolithic people of Tamil Nadu and the Harappans share the same script but the same language." In Tamil Nadu, the muruku symbol was first identified from a pottery graffiti at Sanur, near Tindivanam. B.B. Lal, former Director-General of ASI, correctly identified this symbol with sign 47 of the Indus script. In recent years, the muruku symbol turned up among the pottery graffiti found at Mangudi, near Tirunelveli in Tamil Nadu, and at Muciri, Kerala. But this was the first time that a complete, classical Indus script had been found on a polished Neolithic stone celt, Mr. Mahadevan pointed out. He emphasised that the importance of the discovery was independent of the tentative decipherment of the two signs proposed by him.
"Discovery of a century" in Tamil Nadu

T.S. Subramanian

Stone axe with Indus Valley script found near Mayiladuthurai

CHENNAI: A Neolithic stone celt with the Indus Valley script has been discovered by a school teacher, V. Shanmuganathan, in a village called Sembian-Kandiyur near Mayiladuthurai in Nagapattinam district, Tamil Nadu. The celt, a polished hand-held stone axe, has four Indus Valley signs on it. The artefact with the script can be as old as 1500 B.C., that is, 3,500 years old. The four signs were identified by epigraphists of the Tamil Nadu Department of Archaeology, according to its Special Commissioner, T. S. Sridhar.

Iravatham Mahadevan, one of the world's foremost experts on the Indus script, called the find "the greatest archaeological discovery of a century in Tamil Nadu." The discovery proved that the Indus script had reached Tamil Nadu. He estimated the date of the artefact with the script to be around 1500 B.C. "I have cautiously and conservatively put it between 2000 B.C. and 1500 B.C.," Mr. Mahadevan said. It was in the classical Indus script. He ruled out the possibility of the celt coming from North India because "the material of this stone is clearly of peninsular origin."

Harappa and Mohenjo-daro, where hundreds of seals with the Indus script were discovered, are in present-day Pakistan. Neolithic means New Stone Age and it is datable in India between 2000 B.C. and 1000 B.C.

According to Mr. Mahadevan, the first sign on the celt depicted a skeletal body with ribs. The figure is seated on his haunches, body bent and contracted, with lower limbs folded and knees drawn up. The second sign showed a jar. Hundreds of this pair have been found on seals and sealings at Harappa. Mr Mahadevan read the first sign as "muruku" and the second sign as "an." In other words, it is "Murukan." The earliest references in Old Tamil poetry portrayed him as a "wrathful killer," indicating his prowess as a war god and hunter. The third sign looked like a trident and the fourth like a crescent with a loop in the middle.

Mr. Mahadevan commented that the latest discovery was very strong evidence that the Neolithic people of Tamil Nadu and the Indus Valley people "shared the same language, which can only be Dravidian and not Indo-Aryan." He added that before this discovery, the southernmost occurrence of the Indus script was at Daimabad, Maharashtra on the Pravara River in the Godavari Valley.

Fuente: The Hindu © 2006, 1 de mayo de 2006
Enlace: http://www.hindu.com/2006/05/01/
stories/2006050101992000.htm

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La cultura de jade en China

La cultura de jade en China El jade se encuentra en las montañas y en los lechos de los ríos. Desde tiempos remotos, los chinos lo han considerado «la esencia del Cielo y la Tierra ». En cuanto a las diferentes formas que adopta una vez pulido y tallado, estas vienen dictadas por la tradición.

Por ejemplo: según la antigua cosmología china, el cielo era redondo y la tierra cuadrada; de ahí que en los rituales dedicados a los espíritus celestes se emplearan yubi, piezas de jade redondas y planas con un agujero en el centro; en cambio, en los ofrecidos a los espíritus terrestres se usaban yucong, piezas del mismo material largas y huecas de lados rectangulares.

Según una antigua leyenda china, el fénix y el dragón son las deidades animales que dieron origen a los clanes. Se comprende así que estos dos seres mitológicos sean los motivos que aparecen con mayor frecuencia en los adornos y recipientes de jade.

En determinados ritos institucionalizados de la antigüedad se utilizaban diversos utensilios de carácter propiciatorio. Entre tales ritos figuraban los sacrificios ofrecidos a los antepasados así como las ceremonias en honor de los dioses del Cielo y la Tierra.

Los restos arqueológicos revelan que ya en el neolítico se elaboraron numerosos yubi y yucong para usarlos como objetos rituales. Es posible que en esa misma época surgiera la idea de un cielo redondo y de una tierra cuadrada, concepción cosmológica que con el tiempo echaría profundas raíces en la mentalidad china.

Para la nobleza, los utensilios propiciatorios eran un símbolo de su posición y autoridad. Las hachas y espadas de jade, por ejemplo, evolucionaron hasta convertirse en yugui, tablillas de jade utilizadas como cetro por los antiguos señores feudales.

Cuando el emperador o «hijo del Cielo» enviaba a un príncipe o a un funcionario a realizar una importante misión fuera de la corte, le entregaba una de esas tablillas, prueba de que el enviado gozaba de autoridad suficiente para obligar a los gobiernos locales a acatar las órdenes imperiales.

Desde el punto de vista arqueológico, la historia del jade chino se divide en dos grandes etapas demarcadas por la dinastía Han (206 a. de C.-220 d. de C.), período en el que poco a poco los utensilios rituales de jade comenzaron a perder su función religiosa y a encaminarse hacia su madurez.

A lo largo de esa época, el ámbito de utilización de las piezas de jade fue diversificándose y este material pasó a emplearse también en la fabricación de objetos funerarios, artísticos y de adorno personal. Los objetos funerarios son los que mejor representan los rasgos característicos de la artesanía del jade de la dinastía Han.

Estos objetos se fabricaban expresamente para los enterramientos en la creencia de que la nobleza, perfección, constancia e inmortalidad del jade evitarían la putrefacción del cuerpo. Como ejemplos de este tipo de objetos pueden citarse la delgada y ligera cigarra de jade descubierta en la boca de un cadáver así como el rollizo cerdito hallado en la mano de un difunto.

En aquel entonces se creía que la cigarra, una vez enterrada, se desprendía de su piel y renacía; y la gran rapidez con la que se reproduce el cerdo se interpretaba como un augurio de riqueza. En la elección de uno y otro animal cabe ver la plasmación de los deseos típicamente humanos de reencarnarse y obtener mayores riquezas.

Tras las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1271-1368), el jade tendió a convertirse en mera obra de arte. A excepción de un reducido número de piezas sacrificiales empleadas por el emperador, la mayoría de los jades de esta época fueron fruto de la búsqueda del placer estético.

Tanto las piezas de uso personal peines, horquillas, pulseras, colgantes como las destinadas a exponerse, solían cumplir una función decorativa, si bien entre estas últimas figuran también soportes y limpiadores de pinceles, tazas para agua, recipientes para la pasta roja empleada con los sellos y otros objetos de uso cotidiano.

El atractivo del jade ha llegado hasta nuestros días. En toda China en el norte y en el sur, en las zonas urbanas y en las rurales, se conserva la costumbre de comprar, regalar y lucir piezas de este material.

El jade se considera el mejor regalo para celebrar un compromiso matrimonial y el nacimiento de un hijo. Y aún hoy, los chinos creemos que el jade no sólo es una piedra preciosa, sino que ahuyenta las desgracias y llama a la buena suerte. (CRI)


Fuente: Copyright: Agencia de Noticias Xinhua de China, 1 de noviembre de 2005
Enlace: http://www.spanish.xinhuanet.com/spanish/2005-11/01/content_178124.htm

El Museo Británico de Londres muestra los tesoros del desconocido Imperio Persa

El Museo Británico de Londres muestra los tesoros del desconocido Imperio Persa El Museo exhibe por primera vez en Europa piezas de los ricos fondos del Museo Nacional de Teherán y de Persépolis junto a otras de diversas colecciones

El Museo Británico de Londres muestra desde mañana los tesoros de uno de los grandes imperios de la antigüedad, el persa, que tuvo en su día una extensión casi similar al del imperio romano, pero mucho más desconocido. Bajo el título de 'Un Imperio Olvidado: el Mundo de la Antigua Persia' (550 a 330 antes de Cristo), se exhiben por primera vez en Europa piezas fascinantes de los ricos fondos del Museo Nacional de Teherán y de Persépolis junto a otras de diversas colecciones, como la del propio Museo Británico o del Louvre, en París.

Entre ellas figuran artefactos vinculados a Ciro o Jerjes que atestiguan de su poderío, placas ornamentadas que muestran a sacerdotes y sirvientes, además de lujosa vajilla de oro y plata y joyería procedente de las capitales imperiales de Pasagarda y Susa. Algunas de las piezas más espectaculares como los relieves del palacio de Darío en Persépolis son, sin embargo, réplicas obtenidas de moldes realizados en 1892.

Estos muestran procesiones de oferentes de distintas partes del imperio, combates entre héroes barbados y monstruos o leones atacando a toros. Los fragmentos de bases de columnas, algunos con garras de leones, dan una idea de la monumentalidad de los edificios que mandaron construir los reyes de la dinastía aqueménida como demostración de su poderío.

La exposición, que estará abierta al público hasta el 8 de enero, repasa las sorprendentes innovaciones que ayudaron a los reyes persas a controlar sus dominios, de cuya vastedad ofrecen testimonio objetos procedentes de lugares tan lejanos como Egipto, el Asia Central o Cáucaso. Todo ello ayudará al visitante a entender mejor un imperio que duró alrededor de dos siglos en todo su esplendor y tuvo un papel crucial en la transmisión a Occidente, a través de Grecia, de los aportes culturales de Asiria y Babilonia.

Vivero de déspotas y tiranos

Según John Curtis, responsable del departamento de Oriente Medio del museo, el parcial desconocimiento del imperio persa hay que atribuirlo sobre todo a los griegos, que fueron sus enemigos y lo desfiguraron totalmente. Persia es representada por los griegos como vivero de déspotas y tiranos frente a la democracia y la libertad que caracterizan a Atenas, interpretación totalmente equivocada en opinión del experto británico.

El Cilindro de Ciro, descubierto en Babilonia en 1789 y que forma parte de la colección del Museo Británico, un documento en barro cocido inscrito por ese Gran Rey Persa después de su captura de Babilonia, describe cómo devolvió a sus santuarios las estatuas de los dioses de los pueblos conquistados. Ciro permitió también el retorno a sus hogares de los pueblos deportados, y gracias a él pudieron, por ejemplo, los judíos regresar de Babilonia a Jerusalén.

Los persas respetaron en gran medida la autonomía de los pequeños estados que incorporaron a su imperio, incluidas las ciudades griegas del litoral occidental de Anatolia, y se contentaron con instalar a gobernantes filopersas y someterlos a tributo. Para Curtis, los persas no fueron tampoco más belicosos que otros imperios a pesar de las guerras médicas (greco-persas) bajo Darío y su sucesor, Jerjes, aunque el relato que hicieron de ella Heródoto y otros historiadores griegos contribuyeron a presentarlos así.

Alejandro el Magno

Todo el mundo recuerda hoy a los heroicos griegos, que gracias a la astucia de Temístocles y a la movilidad de su flota naval, lograron infligir una fuerte derrota a la armada persa, o la batalla de Maratón, de 490, ganada también por los griegos. Por culpa de esa versión partidista, los persas han pasado a la historia como un imperio bárbaro cuando el aqueménida fue, por el contrario, un imperio tolerante.

Aunque se cree que sus reyes eran seguidores de la religión fundada por Zoroastro, permitieron, sin embargo, que floreciesen las religiones locales en las distintas partes de un imperio que en su momento de mayor esplendor se extendía desde el norte de África hasta China y la India.

Un imperio al que Alejandro el Magno asestó un golpe definitivo cuando en 331 antes de Cristo invadió Persia, derrotó a las huestes de Darío III, y prendió fuego a los magníficos edificios de su capital, Persépolis, en lo que algunos han visto un acto de venganza por la destrucción de la acrópolis de Atenas por Jerjes.

LA EXPOSICIÓN:

Título: 'Un Imperio olvidado: el mundo de la Antigua Persia (550 a 330 antes de Cristo)'.

Lugar: Museo Británico de Londres.

Contenido: La muestra repasa las innovaciones que ayudaron a los reyes persas a controlar sus dominios. Se exhiben por primera vez en Europa los fondos del Museo Nacional de Teherán y de Persépolis y piezas de otras colecciones.

Fecha: La muestra permanecerá abierta desde mañana viernes hasta el 8 de enero.

Más información en español: http://www.thebritishmuseum.ac.uk/spanish/

Fuente: J. Rábago/Efe /Madrid/Londres, La Estrella Digital, 8 de septiembre de 2005
Enlace: http://www.estrelladigital.es/articulo.asp?sec=cul&fech=08/09/2005&name=museo

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(2) El Museo Británico se reconcilia con el arte persa

La exposición, en colaboración con Irán, reivindica a un «imperio olvidado»

Con el objetivo de romper su fama de despotismo y de reavivar el interés por su cultura, la galería londinense dedica al imperio persa una ambiciosa muestra, a la que han contribuido los museos del Louvre, Teherán y Persépolis. de Goya prestadas para su gran retrospectiva alemana porque, según la Academia, la Galería Nacional incumplió el nivel de «lux» exigible para conservar las obras, que sí viajarán a Viena

(Foto) A la izquierda, placa de oro del tesoro de Oxus. A su derecha, una estatuilla de plata que puede representar a un rey persa

Londres- En un momento en el que las relaciones diplomáticas entre Irán y Occidente atraviesan dificultades, el Museo Británico quiere contribuir al entendimiento mutuo con una ambiciosa exposición sobre los persas, una de las civilizaciones más poderosas de la historia de Oriente Medio (550 a 330 antes de Cristo).

Bajo el título «Un Imperio Olvidado», la galería londinense mostrará a partir de mañana centenares de piezas provenientes de sus propios fondos, del Louvre de París y de los museos iraníes de Teherán y Persépolis, muchas de las cuales no habían sido exhibidas en Europa hasta la fecha.

Según los responsables de la muestra, su objetivo es doble. Por una parte, pretenden romper el mito popular de que los persas eran una civilización despótica y despiadada, cuando en realidad sus avances políticos y sociales fueron notables.

Y como el propio título de la muestra indica, quieren reavivar el interés por una cultura que ha permanecido en la penumbra durante siglos. «En Occidente, prestamos mucha más atención a Grecia, Roma o Egipto, cuando Persia es igual de interesante», se quejó ayer John Curtis, comisario de la muestra, que permanecerá abierta hasta el 8 de enero y viajará a Barcelona en marzo.

Sofisticación. En apenas cinco salas, el museo repasa una civilización que durante siglos desbordó Oriente en las cuatro direcciones: desde el Magreb hasta India y desde el Mar de Aral hasta el Golfo Pérsico. Especial atención reciben los monumentales palacios encargados por los reyes Ciro, Darío y Jerjes en capitales imperiales como Pasagarda, Susa y, sobre todo, Persépolis. Quizás la pieza más llamativa sea la reproducción del friso que decoraba este último palacio, con detallados relieves de escenas bélicas, ofrendas y luchas entre animales. Además, varios descomunales plintos de columnas dan una idea de la enormidad de estos edificios, con los que los reyes simbolizaban la fortaleza de su pueblo. Idéntico esplendor se encuentra en las vajillas empleadas por los monarcas para sus banquetes, deslumbrantes piezas de oro, plata y cerámica. La más delicada es una copa dorada adosada a un león alado, cincelada con absoluta precisión.

El resto de obras, tanto frescos como grabados, joyas e inscripciones en arcilla, dan una idea del grado de sofisticación de una civilización que decayó a partir del 331 aC, cuando Alejandro de Macedonia les derrotó y prendió fuego a Persépolis.

Fuente: Gonzalo Suárez / La Razón Digital, 8 de septiembre de 2005
Enlace: http://www.larazon.es/noticias/noti_cul74599.htm

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(3) Ancient secrets of a mighty empire

Online exclusive: The Iranian government almost put a stop to the British Museum’s latest exhibition, but Richard Holledge discovers that these Persian treasures are worthy of a wider audience

(Foto) A view of Persepolis

For an empire as mighty as the Persian, you would expect an exhibition to open with a flourish of its mightiest artifacts. So it is with Forgotten Empire: The World of Ancient Persia at the British Museum. A towering, headless, statue of King Darius I greets you at the door, and in the main hall a limestone mastiff, unleashed to leave Iran for the first time since it stood guard at the gates of the great palaces of Persepolis, sits alongside the colossal reliefs that tell the story of Persian power and life.

That’s what you expect from the celebration of an empire that lasted from 550BC to 330 BC and spread from Libya to the Indus Valley, from the Persian Gulf, north to the Aral Sea, before it was torn apart by Alexander the Great. More than twenty countries came under its sway and legendary kings such as Cyrus the Great, Darius I and Xerxes ruled an empire that was characterized by sound administration, shrewd governance and religious toleration.

This is a ground breaking exhibition, and the fact that it is on at all is down to the drive and persistence of John Curtis, the show’s curator, and the enthusiasm of the National Archaeological Museum in Tehran. Indeed, so ground breaking did it seem to the new Iranian government that last month it almost cancelled the shipment of fabulous artifacts, many of which have never left the country before.

What we see captures the glory of an empire, but it is the detail that wins you over. Having visited Persepolis and marveled at the grandeur of the place – it covers more than 30 acres with vertiginous columns and stupendous statuary - I was lucky enough to see some of the precious material that is usually hidden in the museum vaults. It felt like discovering buried treasure.

Look closely at the statue of Darius and you will see the small blemishes where Alexander’s soldiers chipped away at their enemy; look at the sandals worn by the ‘royal hero’ battling the lion in the doorway to the main hall. We know he is not a king, but only a symbolic figure, because a king would have worn buttons on his sandals and this chap, whatever his symbolic import, has straps.

The relief casts that dominate two sides of the hall are massive, but the fascination – and the revelation - is in the minutiae. The originals in Persepolis have been rubbed smooth in places by the thousands of visitors, and others have been damaged by the nearby petro-chemical works, but these casts, made in the late 19th century, have been preserved in the cool confines of the British Museum, and show in detail the delegates from the 23 satrapies visiting the king with tributes of bowls, jars containing oils and perfumes, cloth, bracelets and clothes. They carry swords and axes, sporting bracelets and earrings and lead camels and mules.

Don’t dismiss the three-minute video that reconstructs the vastness of the palaces and gives an idea of the colours – not the monochrome limestone of the exhibits - but vivid reds and greens and blue which decorated the walls, doors and columns.

The richness of the imagery comes alive in the rooms dedicated to eating, luxury, governance and war. Take the room entitled The Royal Table for a glimpse into a world of conspicuous consumption.

Mealtimes at the royal table was an opportunity for net-working and winning influence with complicated seating arrangements, elaborate etiquette and exotic food; sweet grape jelly, candied turnips and radishes prepared with salt, candied capers, dates and figs and pomegranates.

The Greek chronicler Herodotus enviously recorded how the “richer Persians cause an ox, a horse, a camel and an ass to be baked whole and so served up to them….they eat little solid food but abundance of dessert ... they are very fond of wine and drink it in great quantities.”

If I had to choose one piece from among the golden goblets, duck-headed trays and silver bowls on display, to symbolize the glory, luxury and sophistication of the Persians, it would be a silver and bronze amphora handle, in the shape of a leaping ibex. A ravishing piece of workmanship.

The extravagance of the dining room extended into the luxury of everyday life in the palaces. Men and women wore gold bracelets with the heads of lions, rams or monsters, gold spirals often inlaid with turquoise or lapis lazuli or monsters. They wore finger rings, earrings of gold filigree inlaid with precious stones, and great chunky necklaces that could have been straight out of Vogue.

But it was also an empire of strict governance and tight control. In a section devoted to administration we see how coins were used to emphasise royal iconography, and how records were written with a stylus on clay to keep track of farm produce, economic details and rations.

The kings relied on an impressive road network and the skills of their horsemen. Nothing sums up the pride these inspired better than the little figurine used as a lynchpin for a chariot wheel. Attached to his arms would have been bracelets that jingled as the chariots moved. How flash - a bit like those BMW drivers who put independently whirling hubcaps on their wheels and cruise around the West End.

Two big events have been arranged to celebrate this milestone exhibition. The Friends of Iran, an expatriate group, will gather for a dinner worthy of Darius himself, while another will be hosted by one of Iran’s vice president. An altogether drier affair.

Both have their different agendas, but both should remember the words Cyrus the Great had inscribed on his tomb set in the plain at Pasargadae near Persepolis: “Mortal! I am Cyrus … who founded the Persian Empire. Grudge me not then my monument.”

Even he might have been surprised to discover that 1500 years later, far from being rejected or forgotten, the glories of his empire rise again in central London.

Forgotten Empire; the World of Ancient Persia. From September 9. British Museum, Great Russell, Street, London WC1 3DG 0207 323 8000. www.britishmuseum.ac.uk

Fuente: Richard Holledge / Copyright 2005 Times Newspapers Ltd., 7 de septiembre de 2005
Enlace: http://entertainment.timesonline.co.uk/article/0,,14933-1769439,00.html

Hallado el barco más antiguo del mundo a 50 Km. de la costa en Corea del Sur

Hallado el barco más antiguo del mundo a 50 Km. de la costa en Corea del Sur Foto: Imagen del barco hallado en Corea del Sur. (Foto: AFP)

Un equipo de arqueólogos de Corea del Sur ha descubierto un rudimentario barco de pesca, hecho con troncos, de unos 8.000 años de edad, el más antiguo descubierto hasta ahora. La embarcación ha sido hallada en unas excavaciones en Bibong-ri, a unos 360 kilómetros al sureste de Seúl.

El equipo de arqueólogos ha podido determinar que el barco está hecho de troncos de pino, y ha sido datado en el comienzo del Neolítico. Aunque en la actualidad la zona está a unos 50 kilómetros en el interior, los científicos creen que en esa época, hace unos 8.000 años, era un típico poblado de la Edad de Piedra situado en la costa.

El barco hallado está incompleto, pero por los fragmentos hallados los científicos han determinado que medía unos cuatro metros de largo, 60 centímetros de ancho y tenía un calado de unos 20 centímetros.

"Este es el primer barco prehistórico encontrado en nuestro país, y probablemente el más antiguo de todo el mundo", aseguró al diario 'Korea Times' el arqueólogo Lee Jung-Gun. "Por el tamaño del bote, y su profundidad y el grosor de los troncos, de unos cinco centímetros, creemos que se utilizaba para pescar y viajar por zonas con pocas corrientes y no demasiada profundidad de agua", aseguró.

Las excavaciones han sido realizadas por los científicos del Museo Nacional Gimhae.

Fuente: OLALLA CERNUDA / El Mundo.es, 7 de septiembre de 2005
Enlace: http://www.elmundo.es/elmundo/2005/09/07/ciencia/1126087330.html

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(2) World Oldest Fishing Boat Unearthed

An unprecedented excavation was made in the southern part of the peninsula, where archaeologists unearthed a fishing boat believed to be the world's oldest, dating back to 6,000 B.C.

A fishing boat, presumed to be 8000 years old, has been dug out of the ground at Changnyeong County in South Gyeongsang Province. Archaeologists believe the boat, made of pine trees, is the oldest of its kind ever discovered in the world. The Gimhae National Museum has been digging in this area since November last year.

Archaeologists were pleasantly surprised this June to discover a large quantity of earthenware decorated with animal drawings at the excavation site. Three more months into the digging and they unearthed the New Stone Age fishing boat from layers of sediment two meters below the current sea-level.

What remains of the boat is 3 meters long and 60 centimeters wide, whereas the original ship is thought to have been at least 4 meters long.

Until now, only boats built during the united Shilla or Koryo era have been found, meaning they were less than 1000 years old. The boat found today is likely to be more than 8000 years old.

Officials at the state museum said it was a miracle for a boat to be so carefully built during the New Stone Age, an era in which ironware did not exist.

Fuente: Arirang News, 6 de septiembre de 2005
Enlace: http://english.chosun.com/w21data/html/news/200509/200509060002.html
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