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Terrae Antiqvae

Los últimos hallazgos en Atapuerca aproximan el sapiens al antecessor

Hioides Atapuerca

Huesos hioides hallados en Atapuerca (Foto: Javier Trueba)

Las manos de los distintos homínidos que habitaron en Atapuerca (Burgos) hace entre unos 800.000 y 350.000 años eran tan hábiles como las nuestras. El conjunto de huesos que permiten el habla tampoco era significativamente distinto del nuestro. Así pues, no habría diferencias morfológicas importantes que explicasen una mayor inteligencia.

El estudio de las manos de los distintos homínidos que habitaron en Atapuerca (Burgos) hace entre unos 800.000 y 350.000 años revela que aquellos homínidos eran tan hábiles nosotros. Sus manos eran más robustas, más fuertes y más capacitadas para agarrar objetos con fuerza. Pero no por ello sus habilidades para manipular objetos eran menores que las nuestras. Tenían nuestro mismo repertorio de movimientos manuales

Ésta es una de las principales conclusiones de un estudio inédito del investigador Carlos Lorenzo, del Área de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, y miembro del equipo de Investigación de Atapuerca, que es además el trabajo más completo realizado hasta ahora sobre la evolución de la mano humana.

El estudio se basa, fundamentalmente, en los fósiles encontrados en la Sierra de Atapuerca, en los yacimientos de Gran Dolina y la Sima de los Huesos. Se han estudiado cerca de 500 restos de mano de diferentes especies de homínidos.

Sistema fónico

Pero las manos no son el único parecido. Según otra investigación que también parte de los hallazgos de Atapuerca, y que ha dado pie a un artículo aparecido en ’Journal of Human Evolution’ el sistema fónico era similar.

En el yacimiento de Atapuerca se han encontrado dos huesos denominados ’hioides’, los cuales desempeñan un papel fundamental para la articulación de sonidos. Según indica Ignacio Martínez Mendizabal, uno de los autores del estudio, debieron pertenecer a dos individuos adultos; uno de los cuales con seguridad sería una mujer.

La importancia del hallazgo estriba en que son los hioides del género Homo más antiguos conocidos: unos 500.000 años. De su comparación con los hioides de chimpancés, gorilas, humanos modernos, y los tres hioides fósiles (pertenecientes a australopithecus y neandertales mucho más recientes) se desprende una conclusión fundamental: la garganta de aquellos humanos era similar a la nuestra y, en consecuencia, produciría los mismos sonidos.

Por supuesto, esto no asegura que aquellos homínidos hablasen; pero, al menos refuta que hubiera algún impedimento anatómico para que lo hicieran.

Fuente: EFE / El Mundo.es, 13 de septiembre de 2007
Enlace: http://www.elmundo.es/elmundo/
2007/09/13/ciencia/1189682884.html


Los neandertales podían hablar como los humanos modernos hace 400.000 años

Sugieren que la mutación existía en su antepasado común con los humanos modernos.

Un equipo de científicos, entre ellos varios españoles, ha revelado que los neandertales europeos tenían unas mutaciones en un gen, el FOXP2, relacionado con el habla que se creía único de nuestra especie.

Hasta ahora había división de opiniones entre los científicos sobre si esta especie, que habitó en Europa hace entre 400.000 y 35.000 años, era capaz de comunicarse con un lenguaje articulado o si ésta era una característica específica del ser humano moderno, que le reemplazó en el continente.

De hecho, los cambios en dos aminoácidos en el gen FOXP2, que son los que facilitan el habla, no se habían encontrado en ningún otro ser vivo del planeta, lo que nos convertía en una especie única.

Sin embargo, estas tesis tienen que cambiar a raíz de este hallazgo. Así lo cree Antonio Rosas, paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), uno de los autores de este trabajo: "Lo más posible es que esas mismas mutaciones las tuviera un antepasado común a neandertales y humanos modernos. Ello supone, al menos, 400.000 años de antigüedad y desmiente las estimaciones de los genetistas, que concluyeron que esta mutación tenía 200.000 años", argumenta.

Para este estudio paleogenético, los científicos han utilizado dos pequeños trozos de fémur de dos varones neandertales, de hace 43.000 años, hallados en la cueva asturiana de El Sidrón, unas excavaciones dirigidas por Javier Fortea desde el año 2.000.

Los fósiles fueron recogidos con cuidados especiales para evitar la contaminación con ADN humano o ambiental que pudiera afectar a los resultados, el peor enemigo en este tipo de estudios.

Parte se envió al Instituto Max Planck, en concreto a Svante Pääbo; otra parte al experto español Carles Lalueza, de la Universidad de Barcelona; y una tercera a la Universidad de Lyon. "Buscábamos este gen específico porque sabíamos de su importancia para la comunicación y en los tres centros obtuvimos las mismas mutaciones", explica Lalueza.

En concreto, el gen FOXP2 es un interruptor genético que regula la expresión de otros genes implicados en áreas cerebrales. Las dos modificaciones específicas halladas en 'Homo sapiens' y neandertales podrían haber posibilitado los movimientos orofaciales necesarios para articular un lenguaje, a la vez que desarrollaba áreas cerebrales específicas.

La importancia de este gen, que es sólo uno de los relacionados con el lenguaje, se descubrió hace cinco años tras la investigación sobre una familia británica que tenía alterada su capacidad de hablar desde hacia tres generaciones. Los científicos encontraron que tenía el FOXP2 inactivado.

Fuente: ROSA M. TRISTÁN / El Mundo.es, 18 de octubre de 2007
Enlace: http://www.elmundo.es/elmundo/2007/10/18/ciencia/1192706808.html?a=59cbbd5df39760b7da2d407062ffba62&t=1192780399

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