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Terrae Antiqvae

'La sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes'

'La sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes'

La montaña mágica

La Casa de Las Ciencias se abre al excepcional proyecto ’Atapuerca’

FUNDACIÓN ATAPUERCA
Yacimientos arqueológicos de Atapuerca

Fue hace un millón de años. Más o menos: centenares de miles arriba, o abajo. El Ebro estaba ahí, aunque su curso sería distinto. Hacía mucho más frío que ahora, y el valle estaba poblado de una fauna que, aunque se parecía a la que se ve en los documentales de la tele, era algo más grande... y bastante más salvaje.

Por ese valle apareció un carnívoro nunca visto: sin pelo, no demasiado fuerte, sin garras, sin colmillos. Era nuevo en el barrio pero, con el paso del tiempo, él y sus descendientes se harían con el dominio total de la zona durante cerca de un millón de años. Hasta que, andando las edades, un primo suyo llegó de África para destronarle: nosotros.

Pero eso es otra historia. Nuestro homínido original, el primer europeo, subió por el valle del Ebro y se asentó por la zona. Seguramente no sabríamos nada de él de no ser por una afortunada casualidad: un tren minero que horadó una sierra perdida en el norte de Burgos, cerca de Ibeas de Juarros. El mundo descubrió la auténtica montaña mágica, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes jamás descubiertos. Y el nombre de Atapuerca entró en la historia.

Una secuencia completa

Desde ayer, la Casa de las Ciencias de Logroño dedica todas sus salas a esa montaña de las maravillas. ’La Sierra de Atapuerca, un viaje a nuestros orígenes’ es el título de la muestra, organizada por la Fundación Atapuerca en colaboración con la empresa Wurth España.

«Esta es una de las mejores exposiciones que podríamos traer a Logroño», decía Javier García Turza, concejal de Cultura. Y probablemente lo sea: en sus salas se puede aprender mucho de cómo hemos llegado a ser lo que somos, y echar un vistazo a lo que ha pasado con nosotros -o con nuestros primos hermanos- durante el último millón y medio de años.

Porque uno de los máximos valores de Atapuerca, y tiene muchos, es que en los estratos de sus cuevas ha aparecido una secuencia casi completa de la ocupación humana en Europa. Desde aquel homínido que ascendió por el valle del Ebro -el ’Homo antecessor’, visto por primera vez en el yacimiento- al Heildelberghensis o el Sapiens sapiens del Bronce.

Todo está allí. Cómo sobrevivían, cómo evolucionaron, qué les hizo ser como eran, y a nosotros ser como somos. En Atapuerca está el primer europeo, y también el primer signo de enterramiento de la historia, la evidencia de los primeros caníbales, quizá la primera ofrenda ritual a un muerto y, con ella, la primera evidencia de conciencia de la muerte.

Ese recorrido se puede ver en la Casa de las Ciencias. Un buen sitio: junto al río que, hace un millón de años, vio pasar a aquel extraño carnívoro sin pelo.

Un homo mortal

El Heidelberghensis daba miedo. Un macho adulto podría superar, fácilmente, los cien kilos de peso. Estaba hecho para correr lejos y rápido, para sobrevivir a un mundo nada sencillo para su especie. Era bastante más corpulento que nuestra especie. Sus cráneo le daba un aspecto terrible, con sus dos grandes arcos óseos sobre los ojos, la ausencia de mentón, la cara ancha y maciza. Puede, o eso aventuran los expertos, que cuando estos homínidos -o sus descendientes, los neanderthales- vieran a los primeros Homo sapiens los encontraran «muy monos»: tiernos, casi infantiles, con las mismas características óseas que sus propios niños.

Esos «niños» acabarían desplazándoles: eran más listos. Lo cual no quiere decir que los Heidelberghensis fueran tontos. De hecho, su especie dio algún salto casi sideral para los homínidos. La Sima de los Huesos de Atapuerca podría ser el primer enterramiento de la humanidad. Aquellos enormes homo habían aprendido que eran mortales.

El primo caníbal

El Homo Antecessor es, de las especies encontradas en Atapuerca, la estrella absoluta. Es muy viejo: tiene unos 800.000 años de edad. Los investigadores creen que fue el último antepasado común que tuvo nuestra especie con los neanderthales. Y aunque siempre se había pensado que venía de África, ahora se le encuentran parecidos con otros homínidos del este de Asia.

No eran demasiado distintos a nosotros; algo más bajos, quizá, con grandes huesos faciales que les darían, probablemente, un aspecto feroz.

Y, vistos con nuestros ojos, nuestros primos lo eran: la mayoría de los huesos de Antecessor aparecidos en Atapuerca tiene marcas de corte. De descarnado, de depredación total. No por ningún felino, sino por los propios Antecessor.

Los investigadores creen que el canibalismo sistemático era común en prácticamente todas las especies de homínidos. No era un proceso salvaje, sino sistematizado, como lo haría un buen carnicero con una res. Y se aprovechaba todo: las falanges marcan huellas de haber sido mordisqueadas a conciencia.


Fuente: P. ÁLVAREZ./LOGROÑO / La Guía de La Rioja, 16 de febrero de 2006
Enlace: http://servicios.larioja.com/pg060211/prensa/
noticias/Sociedad/200602/11/RIO-SOC-110.html


LA EXPOSICIÓN

Título: ’La sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes’.

Fechas: Desde ayer hasta el próximo 23 de abril.

Lugar: Casa de las Ciencias de Logroño.

Horario: De martes a viernes, de 9.30 a 13.30 y de 16.30 a 20.30 horas. Sábados, domingos y festivos, de 10.30 a 14.30 y de 17.00 a 21.00 horas.

Organizan: Fundación Atapuerca y Ayuntamiento de Logroño, con el patrocinio de Würth.

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Una nueva datación dobla la edad de los fósiles de la sima de los Huesos

El yacimiento de Atapuerca tendría al menos 500.000 años, según el especialista Jim Bischoff

La treintena de individuos humanos cuyos restos están siendo hallados desde los años ochenta en la sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca, plantean continuamente nuevos desafíos. Una nueva datación técnica indica que estos antepasados (H. heidelbergensis) son casi el doble de antiguos de lo que se creía. La datación inicial estableció que vivieron hace unos 300.000 años y la actual, que no ha sido aún aceptada por la comunidad científica, señala una antigüedad máxima de 600.000 años. Mientras tanto, los paleontólogos, basándose en los rasgos morfológicos, se decantan por los 400.000 años.

La nueva datación, cuyos resultados no se han publicado todavía debido a que se han solicitado nuevas pruebas, plantea problemas a los paleontólogos para explicar las etapas de la evolución humana en Europa en el último millón de años. Por eso, y porque la técnica utilizada es más refinada que la anterior y todavía se considera experimental, la nueva datación no puede ser tenida como definitiva, pero ya está suscitando el debate. Su autor, Jim Bischoff, un especialista estadounidense de gran prestigio, ya dató los fósiles de la sima de los Huesos, un pozo de muy difícil acceso, en los años noventa con la técnica de isótopos radiactivos uranio/torio y la edad que dio fue de unos 300.000 años.

Ahora Bischoff está utilizando una versión más refinada, que se basa en la espectrometría de masas y maneja una cantidad reducida de átomos. Con ella ha estudiado una colada recientemente descubierta. "Una colada es una clase de estalagmita sobre el suelo de la cueva que se forma por el goteo de aguas ricas en calcio que caen del techo de la cueva", según explica el propio Bischoff.

La colada tiene un grosor de unos 14 centímetros y en una capa inmediatamente inferior se encontraron más de 55 fósiles humanos, por lo que concluye Bischoff: "Evidentemente, la colada se formó después de la deposición de los huesos" y sirve para datarlos.

El director del yacimiento, Juan Luis Arsuaga, cree que, morfológicamente, los fósiles de la sima corresponden a unos 400.000 años de antigüedad, pero no puede ni quiere obviar los métodos técnicos de datación, aunque "al primero que tiene que convencer Bischoff es a mí", comentó con humor a este periódico. Ambos son autores de un artículo con la nueva datación (de 500.000 a 600.000 años de antigüedad) que han presentado a la revista especializada Journal of Archaeological Science y que no ha sido aceptado, a la espera de que el geocronólogo aporte nuevas pruebas. En el artículo se plantea que el modelo de evolución humana haya sido más complejo de lo que se suponía hasta ahora. Según esta hipótesis, unas poblaciones estarían más evolucionadas que otras en una misma época.

Las primeras dataciones por series de uranio daban unos 300.000 años, pero es que esa antigüedad "corresponde al límite del rango de la técnica", explica Arsuaga. Ahora, a Bischoff le salen unos 500.000 años, con un máximo de 600.000, por lo que la datación a Arsuaga y su equipo les resulta "un poco antigua". "Me parecen más arcaicos fósiles de esa época, como la mandíbula de Mauer o los de L'Arago", comenta el paleontólogo español.

Además de la comparación con estos fósiles históricos, la nueva datación aproximaría demasiado la edad de los fósiles de la sima de los Huesos a los correspondientes a una especie humana considerada nueva, el Homo antecessor, hallados en otro yacimiento de Atapuerca.

El Homo antecessor ha sido datado con mucha seguridad, ya que se encuentra inmediatamente debajo de un nivel en el cual se ha comprobado una inversión del campo magnético terrestre que tuvo lugar hace 780.000 años, por lo que, al menos, tienen esa antigüedad. Demasiado cerca en el tiempo de los de la sima de los Huesos para que los científicos se sientan cómodos.

Fuente: MALEN RUIZ DE ELVIRA / El País.es, 2 de mayo de 2006
Enlace: http://www.elpais.es/articulo/sociedad/nueva/datacion/dobla/
edad/fosiles/sima/Huesos/elpporsoc/20060502elpepisoc_2/Tes/

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