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Asturias. Una cueva riosellana aporta claves sobre los orígenes de la escritura

Asturias. Una cueva riosellana aporta claves sobre los orígenes de la escritura

Los expertos destacan el modo de comunicación de hace 22.000 años hallado junto a Tito Bustillo

Una cueva riosellana puede revelar el origen de la escritura. Rodrigo Balbín, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, ha terminado ya algunas de las investigaciones emprendidas después de la campaña arqueológica realizada el verano pasado en Tito Bustillo y las cuevas de su entorno. Una de las conclusiones, que publicará en una revista francesa, es la importancia de la gruta de La Lloseta. Una de las particularidades que destaca es la de los signos que aparecen en uno de los paneles de la cueva, trazos de dedos pareados que, para este experto, son "un sistema de comunicación". Balbín considera que ese panel de signos es "muy interesante". En su opinión, son "los sistemas gráficos del Paleolítico Superior" y servían "para contar cosas".

Esta especie de escritura tiene 22.000 años de antigüedad. Sobre todo, aparece en un enorme panel que contiene más de veinte signos pareados, digitaciones, hechos con dos dedos juntos, lo que forma líneas paralelas. La pintura, siempre roja, se aplicó con los dedos y se consiguió con óxidos de hierro mezclados con agua o grasa animal.

LA PÁGINA

Por otro lado, Balbín dice que es muy difícil saber el lapso de tiempo en el que se realizaron esos signos, pero cree que "lo más probable es que se hayan hecho en muy poco tiempo". Son, pues, una especie de página escrita en la pared de la cueva.

Algo así aparece en la Dordoña francesa y en una cueva cántabra, la de La Garma, descubierta en 1995, que data del paleolítico superior. Pablo Arias, asturiano, y catedrático de la Universidad de Cantabria, dirige las investigaciones en ese yacimiento. El asegura que esos trazos hechos con los dedos, de dos en dos, es un fenómeno que "no es frecuente" y sí han aparecido en La Garma, como en La Lloseta.

SIGNOS LOCALES

Este investigador también cree que se trata de "una especie de lenguaje" y apunta que estos signos tienen una característica más "muy interesante", y es que "están muy regionalizados; es decir, que en una zona determinada, situada en un radio de 40 ó 50 kilómetros, los signos son iguales, como si se tratara del "lenguaje de una etnia concreta".

Rodrigo Balbín, jugando con los términos con los que habitualmente se califica a las grutas con pinturas rupestres, asegura que Tito Bustillo es una catedral, pero La Lloseta es "una iglesia importante, más de lo que se creía".

DECENAS DE HUESOS GRABADOS

En La Lloseta han aparecido también muchos trozos de hueso grabados "más de lo que se podría pensar", añade, y puntualiza "más de lo habitual". Hay que tener en cuenta que el trabajo arqueológico supone la investigación del yacimiento mediante catas pequeñas y el 20% del material recogido han sido estos huesos grabados; una proporción mayor que la que se registró en Tito Bustillo.

La Lloseta, ahora estudiada científicamente por primera vez, es especialmente rica en restos arqueológicos: tiene pinturas rupestres, estalactitas decoradas y, como ejemplo de lo fructífera que fue la pasada campaña arqueológica en La Lloseta, recuerda Balbín que, de ella se conocía sólo 4 figuras de animales, mientras que hay muchas más. No concreta pero si avanza que "cerca de un centenar".

En Asturias hay otra cueva, la de Llonín, con digitaciones: signos hechos con los dedos, pero no son trazos pareados; no datan del mismo periodo; y no tienen un significado de comunicación gráfica tan claro.

El hombre de hace 22.000 años habitó en La Lloseta, que tiene una entrada muy grande y que fue excavada por Jordá en 1958. Balbín no cree en las grutas dedicadas a una especie de religión paleolítica, sino más bien en cuevas en las que se vivía, y en las que las paredes se utilizaban para pintar símbolos del grupo o para "contarse cosas".

Todo lo que hasta ahora han descubierto Balbín y su equipo en esta cueva lo publicará en L´Antropologie la revista más antigua y de mayor prestigio en lengua francesa.

CAMPAMENTO PREHISTORICO

La Lloseta está incluida en el Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias (MAPA), un proyecto para el que ya hay un principio de acuerdo entre ayuntamiento de Ribadesella y Principado, aunque aún no se ha dado a conocer públicamente. En ese plan, La Lloseta albergará un campamento prehistórico, lo que permitirá al visitante conocer la vida cotidiana en el Paleolítico Superior.

Fuente: Georgina Fernández, La Voz de Asturias, 6 de junio de 2005
Enlace: http://www.lavozdeasturias.com/noticias/noticia.asp?pkid=206139

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RODRIGO DE BALBIN BEHERMANN
Catedrático de Prehistoria
Universidad de Alcalá de Henares

Ribadesella posee en sus proximidades, y en parte dentro casi de su mismo casco urbano, una riqueza que no es frecuente y que destaca el conceyu riosellano de los demás. Esa riqueza es el conjunto de Ardines, donde se encuentra la cueva principal de Tito Bustillo.

No es fácil, ni probablemente necesario, establecer un ranking de cuevas con Arte Paleolítico, pero si me viera obligado a hacerlo, colocaría a Tito Bustillo entre las cinco más importantes del mundo. Esa importancia se debe a la cantidad y calidad de sus representaciones artísticas y a un yacimiento excavado del Paleolítico Superior de gran condición. Pero, además, tenemos alrededor todo un conjunto de cuevas decoradas y habitadas que es muy difícil de encontrar en la época.

El conjunto de Ardines no ha sido valorado suficientemente hasta ahora. Se trata de un grupo al menos de diez cuevas, de las que todas tienen restos de habitación del Paleolítico, y cuatro de ellas arte de la misma época. Nos encontramos, por tanto, frente a un conjunto grande e importante de lugares de vivienda y representación, que no se remiten solamente a Tito Bustillo, el más importante de todos ellos.

Muchas de las cuevas son conocidas desde hace bastante tiempo. La Cuevona, situada sobre Tito Bustillo, fue excavada por primera vez en 1899 por Justo del Castillo y más tarde, en 1912, por Hernández Pacheco. Sobre ella escribirían también Obermaier, el Conde de la Vega del Sella y Jordá. Otras, como La Lloseta, fue excavada por Jordá en los años cincuenta. Fueron trabajos aislados, habitualmente sin continuidad, que hablaban de unas cuevas con yacimiento, pero que no solían relacionar unas con otras ni se proponían la reconstrucción del poblamiento del macizo a lo largo de todo ese tiempo.

Tito Bustillo fue descubierta en 1968 por el grupo espeleológico Torreblanca, del que formaba parte Tito Fernández Bustillo, muerto poco más tarde mientras practicaba la espeleología en otra cueva.

En 1970 se realizaron las primeras excavaciones a cargo de M. A. García Guinea, de la Universidad de Santander, y poco más tarde se haría el túnel de entrada que hoy permite el acceso a la cueva, sin respetar su medio ambiente ni sus condiciones originarias.

A partir de 1972 comenzó a excavar en la cueva A. Moure Romanillo, de la Universidad de Santander, y desde 1974 comenzaron los estudios sistemáticos de arte, dirigidos por el mismo A. Moure y por mí mismo. Esos trabajos se desarrollaron hasta la década de los ochenta, y en ese momento se produjo una excavación bajo el Panel Principal a cargo de A. Moure y M. González Morales. En el año 90 yo mismo hice una pequeña campaña de fotografía, y después los trabajos se vieron interrumpidos por diversos motivos, entre otros la carencia de subvención, hasta que han sido reanudados en el mes de mayo de 1999 bajo mi dirección.

Lo que conocimos desde el principio fue publicado en diversos artículos que constan en la lista final, hasta dar una idea completa de la cueva, a la espera de la publicación final, que requería todavía de varias campañas sobre el terreno. Eso fue lo que intentamos el año pasado, pero el éxito obtenido, muy superior a lo que esperábamos, nos hizo, en primer lugar, proseguir los trabajos de documentación de esta cueva y en las circundantes, y en segundo lugar, cambiar nuestra idea sobre el conjunto de Ardines, no solamente en cronología y abundancia de representaciones, sino también en la valoración cultural del mismo.

Tito Bustillo tiene XI conjuntos grabados y pintados, que se desarrollan a lo largo de más de 800 m en una cueva que pudo estar decorada en su práctica totalidad. Los autores entrarían por el lado contrario al de hoy, por la entrada que mira hacia el pueblo de Ardines y hacia la hondonada donde el río San Miguel entra en la roca para formar las cuevas sucesivas del macizo. Allí hay una caída de rocas que taponó un acceso más bien estrecho de golpe, matando en la caída a uno de los ocupantes que allí yace tumbado. Hacia fuera y hacia dentro de esa entrada antigua viviría el grupo de Tito Bustillo, que además decoraría profusamente su lugar de vivienda, con grabados y pinturas que vamos conociendo ahora. Allí se desarrolló la excavación que nos dio a conocer piezas de sílex y objetos de hueso, esculturinas, agujas de coser, espátulas, azagayas y arpones.

Más al interior aparecen grandes bloques caídos del techo, quizás en el mismo momento en que cayeron los de La Cuevona, y que fueron aprovechados por los habitantes paleolíticos para hacer sus propias casas entre ellos, pintando y grabando sus superficies por fuera y por dentro hasta grandes alturas. Sería un espacio impresionante, lleno de color, que bien iluminado chocaría vivamente a todo el que lo viera. Mucho se pintó, tanto, que hay una superficie donde se preparaba el colorante para pintar, y un sitio donde se machacaba el rojo en la oquedad de una estalagmita.

Hacia el interior hay espacios más y menos importantes; el más importante de todos es la Galería Principal, donde se suceden figuras de gran tamaño de renos y caballos sobre un fondo de grandes figuras rojas de mayor antigüedad y donde se incluyen formas femeninas humanas de gran tamaño. Grabados y pinturas se superponen unas a otras a lo largo de más de diez mil años, desde el 22000 hasta el 10000 antes de Cristo, indicándonos las preferencias del grupo a lo largo de tanto tiempo. Hay otros dos paneles en la Galería Principal, con figuras de menor tamaño, pintadas y grabadas como las más grandes a partir de todas las técnicas usadas en el Paleolítico. Fue el sitio donde con más fuerza se emplearon los artistas, sin duda el más importante para ellos y para el sentido de sus representaciones.

Las figuras se suceden a lo largo de la cueva, a los lados, en galerías laterales, como el conjunto VIII que llamamos Galería de los Caballos , donde se grabaron algunos de los más bellos de todo el Paleolítico, aprovechando los resaltes naturales de la pared. En el conjunto VII encontramos una de las pocas figuras de cetáceo que conocemos en el Arte Paleolítico, grabada sobre la pared en un trazo muy superficial raspado y acompañada de cabras y bisontes.

Según vamos llegando al final de la cueva, aquél por el que ahora entran los turistas, las figuras son más raras, pero ante nuestra sorpresa, y al ascender por una galería lateral, nos encontramos con la presencia de la única cámara dedicada a la figura y al sexo femenino conocida en el Paleolítico. Son figuras de mujer de perfil, que tiene pintado el sexo de frente, y aprovechan en ocasiones los resaltes de la pared para conformar los perfiles femeninos. Son de buen tamaño, superiores al metro de altura, y se parecen mucho a las que están en la capa inferior de la Galería Principal, marcando el estilo de las épocas más antiguas de aquél.

Hay figuras femeninas en todo el Arte Paleolítico, pero no hay espacios dedicados exclusivamente a su representación sexual. Hay figuras masculinas en el Arte Paleolítico, siempre más difíciles de distinguir, pero no se conocen espacios dedicados exclusivamente a su representación sexual. Esto es así, salvo en el macizo de Ardines. No sólo tenemos el Camarín de las Vulvas de Tito Bustillo, sino tres espacios dentro de la cueva de La Lloseta, dedicados al sexo masculino.

La Lloseta es otra de las cuevas importantes de Ribadesella. Su boca está a pocas decenas de metros de la antigua de Tito Bustillo, en un nivel algo superior que mantiene hasta pasar por encima de la Galería Larga de ésta, con la que se comunica. Hace 12.000 años ambas formarían parte del mismo espacio, y estarían transitadas por las mismas gentes. Una posee espacios netamente femeninos y otra espacios netamente masculinos, con una claridad que no admite lugar a dudas. Nos encontramos con sitios muy especiales dentro del Arte Paleolítico, únicos podríamos decir, donde no solamente se producen figuras animales de una calidad extraordinaria, sino también referencias humanas únicas.

Restos de arte nos quedan también, muy perdidos, en La Cuevona y mejor conservados en Les Pedroses, donde a las figuras ya conocidas de animales se unen la de un gran personaje disfrazado con la piel de un bisonte o toro y un gran ciervo de cuernos palmeados. Restos perdidos hay también en El Cierro, y confiamos en encontrar alguna cosa más dentro de los trabajos que seguimos llevando a cabo.

El conjunto de Ardines no son un grupo de cuevas aisladas donde ocasionalmente vivieran familias paleolíticas, sino un espacio único habitado durante más de diez mil años en el Paleolítico Superior, pero durante otros tantos en el Paleolítico Medio anterior, y durante algunos miles más al terminar el Paleolítico y llegar la bonanza actual a partir del 8.000 antes de Cristo. Se trata de un lugar que nosotros llamamos de agregación, de un centro de referencia y reunión de los grupos sociales que lo habitaron, en diez cuevas al menos y al mismo tiempo. Es un sitio de poblamiento, relativamente estable, con habitaciones próximas desde el exterior y más próximas desde un interior por el que muy frecuentemente se podrían comunicar entre sí. Dentro de Ardines la cueva de Tito Bustillo es la más importante y mejor decorada a lo largo de todo el tiempo y la que probablemente daría cobijo a más personas y a más reuniones, en un espacio múltiple de vivienda, relación, reunión y actividades artísticas y sociales.

Ahora vemos Tito Bustillo de otra manera, engarzado en las otras cuevas y formando parte de un todo que es el importante, y el que queremos valorar con nuestros trabajos.

Tenemos una tarea por delante, que consiste en conservar y valorar un conjunto que nunca ha sido convenientemente tratado. Nos proponemos adaptar para la visita muchos sitios de Ardines que nunca fueron visitados y que pueden darnos una idea mucho más completa de la realidad del Paleolítico. Hemos hecho una muestra para el público en La Cuevona, que incluye un audiovisual de acercamiento a las realizaciones artísticas y al mundo paleolítico. La colaboración entre el Ayuntamiento de Ribadesella y el Gobierno del Principado ha dado lugar a la ampliación del Aula Didáctica de entrada de Tito Bustillo y al perfeccionamiento y adaptación de la misma, con nuevos elementos que se incorporarán, como audiovisuales, exposiciones, talleres, tiendas y salas de reunión.

Queremos valorar el macizo de Ardines y darlo a conocer a propios, extraños, asturianos y no asturianos. Queremos que las maravillas de Tito Bustillo y las demás cuevas se acerquen a la gente, para que puedan llegar a apreciarlas y amarlas como se merecen. Se trata, sin duda, del conjunto artístico más importante de Asturias y de uno de los más importantes del mundo. La casualidad nos ha permitido conocer las obras de arte de nuestros antepasados de hace 12000 años. Vamos a aprovecharla para conocernos mejor a nosotros mismos y para amar nuestra tierra y nuestro pasado.

Madrid, año 2000.

Bibliografía fundamental

BALBIN, R. de; MOURE, A.: «Pinturas y grabados de la cueva de Tito Bustillo (Asturias): el Conjunto I». Trab. De Prehistoria, 37, 1980, pp. 365-382.
—: «Las pinturas y grabados de la cueva de Tito Bustillo. El sector oriental ». Studia Archaeologi ca, 66, Valladolid, 1981.
—: «La Galería de los Caballos de la cueva de Tito Bustillo ». Altamira Symposi um, 1981, pp. 85-117.
—: «Plan de investigación en la cueva de Tito Bustillo ». Revista de Arqueolog ía, 15, 1982, pp. 36-45.
—: «La galería principal de la cueva de Tito Bustillo ». Ars Praehistori ca, I, 1983, pp. 47-97.
—: «Las superposiciones en el panel principal de la cueva de Tito Bustill o». Homenaje a D. M. Almag ro, t. I, 1983, pp. 287-299.
BALBIN, R. de: «L’art de la Grotte de Tito Bustillo (Ribadesella, Espagne). Une vision de synthèse ». L’Anthropolog ie, t. 93, nº 2, 1989, pp. 435-462.
MOURE, A .: La Cueva de Tito Bustillo. El Arte y los Cazadores del Paleolítico. Ediciones Trea, S. L., 1992.

NOTA

(*) En el mes de septiembre del año 2001, el equipo de investigación que dirige Rodrigo de Balbín dio a conocer un nuevo descubrimiento, de extraordinaria importancia científica, en la cueva de Tito Bustillo, sin duda uno de los grandes santuarios mundiales del arte paleolítico y un vivero inagotable para el conocimiento de la Prehistoria: dos pinturas antropomórficas y cinco diminutas tallas de caballo y de ciervas sobre huesos de equinos.

Las figuras humanas, que De Balbín —cuyo equipo halló por las mismas fechas otras dos grutas con pinturas paleolíticas en el macizo de Ardines: Pandu y Cueto— calificó de excepcionales, miden unos 30 centímetros y están trazadas en rojo muy intenso. Son las siluetas alargadas de dos varones, uno de ellos con el sexo claramente diferenciado. Estas pinturas translúcidas fueron descubiertas en una sala anexa a la galería principal, en una zona de muy complicado acceso. La relevancia del hallazgo es debida a la singularidad de las pinturas y a la escasez de figuras humanas en el arte parietal. Hasta ahora en Tito Bustillo sólo se conocía otra pintura antropomórfica.

Las tallas, halladas en la galería principal de la gran gruta riosellana, fueron hechas, según De Balbín, por artistas del Magdaleniense (periodo prehistórico de fines del Paleolítico superior) sobre huesos de hioides de caballo, todavía más finos que una uña humana.

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De momento, a falta de réplicas y de museo, el visitante se ha de sujetar a los horarios que figuran a continuación. Se recomienda que tramite su entrada previamente.

Visitas: Abierto desde el 1 de Abril hasta el 8 de Septiembre.
Cerrado: Lunes y Martes.
Entrada gratuita: Miércoles.
De Miércoles a Domingo el horario de taquilla es de 10:00 a 16:30 horas. Pases a la cueva cada 25 minutos, desde las 10:25 hasta las 16: 15 (último Pase).
La visita está limitada a un máximo de 360 personas por día, 24 por pase. Las visitas son guiadas, en castellano, y tienen una duración aproximada de 60 minutos, para un recorrido de unos 1.800 metros. Temperatura de 12,5 grados y humedad relativa del 98%.Se aconseja la utilización de vestuario y calzado para un terreno húmedo.
Información: (+34) 985 86 11 20
www.ribadesella.com

Venta de entradas on line, reservas

Solicitud de reserva

Teléfono: 902 190 508.
Tarifas: Adultos( a partir 13 años): 3,00 €
Niños de 7 a 12 años y mayores de 65 años: 1,00 €
Carnet Joven y estudiante internacional: 1,50 €
Los Miércoles día de visita gratuita es imprescindible la reserva previa para acceder a la Cueva.

La Cuevona de Ardines

Situada al lado de la Cueva de “Tito Bustillo”
Abierta todo el año de Miércoles a Domingo.
Horario: Del 1 de Octubre al 31 de Mayo, pases cada 30 minutos desde las 10,20 a las 15,50 horas( último pase)
Del 1 de Junio al 30 de Septiembre, pases cada 30 minutos desde las 10,20 horas hasta las 16,50 horas(último pase)
La visita tiene una duración de 30 minutos. La visita es gratuita, pero es necesario retirar la entrada para acceder a la misma. En el interior de la Cuevona se proyecta un audiovisual con referencias al arte paleolítico.

Aula didáctica de Tito Bustillo

Situada al lado de la Cueva de Tito Bustillo y de la Cuevona de Ardines.
Teléfono: 985861118
Abierta todo el año de miércoles a domingo.
Horario: Del 1 de Octubre al 31 de Mayo, de 10,00 horas a 16,15 horas ininterrumpidamente.
Del 1 de Junio al 30 de Septiembre de 10,00 horas a 17,00 horas ininterrumpidamente.
Visita gratuita.


El primer mapa de Asturias fue dibujado en la cueva de Tito Bustillo hace más de 10.000 años

Mapa Asturias Cueva Tito Bustillo Ribadesella

Fue hallado en 1968 por un espeleólogo aficionado de Oviedo, pero hasta ahora no se había certificado su autenticidad La Universidad de Granada confirma que se trata de una «imagen cartográfica» de la ría de Ribadesella.

Cueva Tito Bustillo Ribadesella Asturias 1

Jesús Manuel Fernández Malvárez tenía sólo 17 años cuando en la primavera de 1968 se desplazó, junto a otros espeleólogos del grupo Torreblanca de Oviedo, hasta la cueva de Ardines (Ribadesella), conocida posteriormente como Tito Bustillo. La exploración de la gruta no era del todo casual pues se tenía constancia de que en torno al macizo de Ardines se encontraba uno de los complejos prehistóricos más importantes del norte de la Península, aunque sí fue inesperado lo que aquellos jóvenes descubrieron.

Cueva Tito Bustillo Ribadesella Asturias 2

Era, concretamente, el 11 de abril de aquel año de 1968 cuando uno de los diez miembros del grupo, Adolfo Inda Sanjuán, se quedó estupefacto al ver toda una serie de pinturas rupestres adornando una de las paredes de la cueva -en el lugar hoy conocido como Camarín de las Vulvas- que, a juicio de los expertos, se encuentra entre las cinco primeras grutas del arte paleolítico, la mejor decorada a lo largo del tiempo (entre los años 10.000 y 22.000 a. C) y uno de los espacios prehistóricos más importantes que han llegado hasta nuestros días.

Allí no sólo se constata su uso como un espacio múltiple de vivienda, reunión y actividades artísticas y sociales sino que, además, alberga la única cámara del Paleolítico dedicada a la figura y al sexo femenino.

VulvaTitoBustillo

Fernández Malvárez volvió a visitar la cueva dos meses después y fue, entonces, cuando le pareció ver una especie de mapa en el fondo de la misma. El elemento central de la imagen era, y es, un detalle planimétrico compuesto por dos líneas discontinuas que discurren casi paralelas desde la parte inferior de la roca al borde superior de la misma. A uno y otro lado de las dos líneas figuran grupos de manchas sensiblemente rectangulares, todas, de un característico tinte rojizo.

Cueva Tito Bustillo Ribadesella Asturias 3

Aquella intuición, a la que nadie ha hecho caso durante estos 38 años, ha tenido no obstante su recompensa. Con una perseverancia digna de elogio, Jesús Manuel Fernández ha estado durante décadas tratando de descifrar el significado de aquel dibujo, en apariencia sin sentido, y hace unos meses se puso en contacto con Mario Ruiz Morales, ingeniero geógrafo del Estado y profesor de la Universidad de Granada que en un trabajo de investigación aún inédito afirma que, efectivamente, Fernández Malvárez tenía razón y que «se trata de una imagen cartográfica centrada en la ría de Ribadesella, un mapa prehistórico sobresaliente que puede encabezar la cronología de esa disciplina».

Según el profesor Ruiz Morales, hasta ahora sólo se tenía constancia de dos planos rupestres en España, uno en la cueva de la Pileta en Málaga y otro en Peñasordo (Badajoz), pero ninguno en la cornisa cantábrica pese a su gran riqueza en arte prehistórico. El de la cueva de Tito Bustillo tiene, no obstante, algunas particularidades pues aunque todos los mapas rupestres tienen un carácter eminentemente localista y representan aspectos relacionados con la subsistencia y detalles de su entorno más inmediato, el de Ribadesella también lo hace del entorno circundante.

Cueva Tito Bustillo Ribadesella Asturias 4

«La genial intuición de Fernández Malvárez -afirma Mario Ruiz- que tenía entonces sólo 17 años, ha tomado carta de naturaleza cuando al estudiar y comparar el Mapa Topográfico Nacional con la representación prehistórica de Ribadesella, vemos en ella una imagen cartográfica y minimalista de su ría y alrededores».

Mario Ruiz señala, en concreto, que las dos líneas verticales que corren casi en paralelo vienen a coincidir con la ría. Por las dos señales enfrentadas cabe suponer la existencia de un vado similar al que enlaza en la actualidad Llovio y Junco e igual de probable es que los grupos de manchas aisladas representaran -tal y como se puede comprobar hoy día- los emplazamientos de otras cuevas en las que el autor de aquel primitivo plano señalaba otros posibles lugares donde guarecerse o habitados por otros clanes. Tampoco parece casual la irrupción de las líneas en la parte superior de la roca, que bien pudo haber sido concebida como la imagen del litoral en el que desembocaba la ría por la que faenaban y de la que obtenían algunos de sus más primarios alimentos para subsistir.

Cueva Tito Bustillo Ribadesella Asturias 5

El profesor Ruiz Morales considera que éste mapa «debería ser catalogado entre uno de los más antiguos de los que se conocen en la cronología cartográfica» y alaba la perseverancia del descubridor de este «tesoro», que pese al «desprecio de ciertos círculos restringidos, con pocos elementos de juicio» merece el «reconocimiento de la comunidad científica».

Fuente: VICTORIA FERNÁNDEZ / El Comercio Digital, 14 de diciembre de 2006
Enlace: http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061214/
portada/primer-mapa-asturias-dibujado_20061214.html

«El mapa de Tito Bustillo es el más antiguo de la Humanidad»

MARIO RUIZ MORALES PROFESOR DE CARTOGRAFÍA Y TOPOGRAFÍA EN LA UNIVERSIDAD DE GRANADA

El ingeniero y especialista en topografía confirma que el hallazgo asturiano es «una imagen cartográfica y minimalista» del entorno de Ribadesella.

El año en el que el riosellano Jesús Manuel Fernández Malvárez se adentraba en la oscura sima y hallaba el mapa, Mario Ruiz Morales comenzaba su andadura profesional como perito topógrafo en Granada. Treinta y ocho años después el destino del profesor granadino ha quedado unido, por obra y gracia de un mapa prehistórico, al de aquel, por entonces joven asturiano, que formó parte del grupo Torreblanca, descubridor de la cueva de Tito Bustillo. Todo empieza hace diez días cuando Mario recibe una llamada desde Asturias...

Cueva Tito Bustillo Ribadesella Asturias 6

-¿Qué le cuenta Jesús Manuel Fernández Malvárez la primera vez que se pone en contacto con usted?

-Me dice que había leído en internet una publicación mía, ’Ensayo histórico de cartografía urbana’ en la que defendía la cartografía prehistórica. En ese trabajo argumentaba que era muy posible que en las cuevas del Norte hubiese mapas de ese período. Me asegura entonces que él tiene uno, desde hace 38 años. ¿y quién es usted, le pregunto? ’Soy uno de los descubridores de la cueva de Tito Bustillo’, contesta. ’Como era de Ribadesella volví a la cueva y me encontré con ese mapa que llamó mi atención’.

-¿Le cree?

-De mano, ni le creo ni le dejo de creer. Le pido que me lo mande y me llega poco después una imagen por correo electrónico.

-¿Usted conocía la cueva de Tito Bustillo?

-Sí, había pasado por allí, en 1976, de vacaciones con la familia, no en viaje de trabajo. Mi mujer es de Grado y conozco bien la zona, en aquellos tiempos veraneaba en Gijón. Por supuesto, cuando fui no vi ni mapas, ni nada parecido. Simplemente contemplé lo que puede ver todo el mundo. Exactamente igual que cualquier turista.

-¿Cuándo se da cuenta de que está ante un descubrimiento histórico?

-Nada más verlo me llamó la atención. Estudié la zona de Ribadesella con el Mapa Topográfico Nacional y observé que el litoral descrito en el mapa es muy parecido. Examiné donde están todas las cuevas de la zona y se correspondían con las que aparecen en el mapa, que es una imagen cartográfica y minimalista del entorno de la zona. En esta ciencia las casualidades no existen.

-¿Cómo se entiende, entonces, que durante 38 años estuviese escondido en un cajón?

-Estas cosas por desgracia pasan. Aquí destacaría una doble vertiente, por un lado, Jesús Manuel no tenía una posición académica para ser oído. Esto ocurre muchas veces, y, por otro, hay muy poca gente con conocimientos de cartografía prehistórica en España. No es una ciencia que tenga muchos seguidores. Me imagino que durante mucho tiempo estaría perdido sin saber a quién recurrir.

-Si Jesús Manuel no le conoce se hubiese perdido uno de los hallazgos prehistóricos más importantes.

-No lo creo, porque alguien le hubiese certificado que ese mapa tiene un gran valor. Jesús Manuel tiene un tesón increíble. En toda esta historia me alegro sobre todo por él. Se lo merece por su perseverancia e intuición. Yo soy un simple divulgador. En este caso actúe casi de periodista. Necesitaba que alguien le diese voz en el mundo académico y por eso contacta conmigo. Nada más.

-¿Qué valor le otorga al hallazgo?

-Muchísimo. Podríamos decir que Asturias contó con el cartógrafo más antiguo de la Humanidad. Si tenemos en cuenta la época de las pinturas, que datan de entre 10.000 a 22.000 años, el mapa sería el más antiguo descubierto hasta ahora.

-El hallazgo de Tito Bustillo, ¿vino a confirmar unas sospechas que usted tenía desde hacía bastantes años?

-Sí. Estaba convencido de que en las cuevas del norte tendrían que aparecer planos rupestres prehistóricos. Hasta ahora, de esa época, sólo se tenía constancia de uno en la cueva de la Pileta en Málaga y otro en Peñasorio (Badajoz). Hay una particularidad entre éstos y el de Tito Bustillo. Los del sur tienen un carácter eminentemente localista y representan aspectos relacionados con la subsistencia y detalles de su entorno más inmediato. El de Ribadesella también lo hace del entorno circundante.

-¿Qué aporta el descubrimiento desde el punto de vista científico?

-Aporta muchísimo. Hasta ahora los mapas rupestres, una de las expresiones del arte prehistórico, eran muy poco conocidos. Sólo hay constancia de este tipo de dibujos en algunas cuevas de España. En el mundo, el más antiguo del que se tenía constancia data de hace 8.000 años y fue descubierto, en 1963, por un escocés en la provincia de Konya, al oeste de Turquía. Espero que a partir de ahora en las exploraciones arqueológicas prime también la componente cartográfica. Hace 18.000 años el hombre podía hacer mapas, igual que, más recientemente, los babiloneos predecían eclipses o los egipcios construyeron con cálculos increíbles las pirámides, aunque muchos con pocos elementos de juicio se encarguen de despreciar lo que ignoran.

Fuente: MIGUEL MORÁN / El Comercio Digital.com, 15 de diciembre de 2006
Enlace: http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061215
/sociedad/mapa-tito-bustillo-antiguo_20061215.html

Más Información: TITO BUSTILLO


El director de la cueva Tito Bustillo cree que el mapa es un plano de su interior

«Los signos en la piedra no reflejan ningún mapa del exterior de la cueva, nosotros lo consideramos como un plano del interior» señala Rodrigo de Balbín, catedrático de Prehistoria y director de las excavaciones arqueológicas que se realizan en el interior de Tito Bustillo.

«Estos signos que se repiten no reflejan nada de la zona de la ría del Sella», añadió. Para el investigador de la cueva riosellana desde hace ocho años, «el profesor de la Universidad de Granada muestra un desconocimiento total de la Historia. Los primeros mapas de los que se tienen constancia son de la época helénica y datan del 3.000 antes de Cristo».

Por último, dijo que no le consta «la existencia de ningún mapa en todo el Paleolítico». Las últimas excavaciones en la cueva sacaron a la luz una veintena de objetos decorados que podrían pertenecer a la cultura del Magdaleniense, que data probablemente del 12.000 al 13.000 antes de Cristo.

Fuente: MIGUEL MORÁN, Gijón / El Comercio Digital, 16 de diciembre de 2006
Enlace: http://www.elcomerciodigital.com/prensa/
20061216/sociedad/director-cueva-cree-mapa_20061216.html


Arsuaga sostiene que hace 10.000 años se podían usar mapas como el de Tito Bustillo

Los arqueólogos, expectantes ante la confirmación de la Universidad de Granada de que el primer mapa conocido se dibujó en Tito Bustillo hace más de 10.000 años.

La biología del ’homo sapiens’ es exactamente la misma que la del hombre actual. No eran neandertales, con lo cual podían desarrollar una elevada capacidad mental». Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca y uno de los mayores expertos en el Paleolítico Superior de España, tiene claro que hace más de 10.000 años el hombre podía utilizar mapas como el hallado en Tito Bustillo. El paleontólogo madrileño explica que «no todo el arte desarrollado por el ’homo sapiens’ es naturalista, hay muchos signos que son de difícil interpretación». En esos signos de difícil interpretación está precisamente el mapa asturiano, sobre el que Arsuaga no quiere pronunciarse hasta que no tenga «un conocimiento en profundidad del tema».

Su cautela es compartida por el resto de expertos consultados por EL COMERCIO, que se muestran igualmente expectantes ante un hallazgo que «puede cambiar la historia». Lo dice Francisco Cuesta, arqueólogo del Ayuntamiento de Avilés. Él advierte que «todos estos descubrimientos hay que tomarlos con la lógica prudencia, aunque si se confirmase sería un hecho excepcional». El arqueólogo asturiano señala que «la representación de conceptos abstractos sobre un plano son habilidades muy avanzadas», aunque -añade- «la especie que vivía en Ribadesella en esa época (hace más de 10.000 años) podía ser el hombre de Cromañon, y si viésemos uno vestido de traje por la calle Corrida no lo diferenciaríamos en nada del actual». El arqueólogo no valora los signos que aparecen en la roca, pero muestra sus dudas en la similitud del perfil de la piedra con la geografía de la costa riosellana. «En esa época la Tierra estaba en plena glaciación. La línea de costa puede que no correspondiese a la actual. En aquella época el cascote polar llegaba hasta Inglaterra. Todo el hielo fundido ha aumentado el nivel del mar una barbaridad, por eso no creo que la costa presentase el mismo relieve», dice.

Por su parte, la directora de las excavaciones de Veranes, Carmen Fernández Ochoa, cree que el hecho de que «ese mapa esté en una piedra dentro de Tito Bustillo es una garantía de verosimilitud muy coherente y razonable, ya que no había entrado nadie. Con esto se garantiza que aquí no ocurrió lo de muchas cuevas en la que aparecieron muchas pinturas falsas. Y concluye que «si se esos signos en la roca se interpretasen como un mapa sería un acontecimiento trascendental».

Marco de la Rasilla, profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Oviedo e investigador de la cueva del Sidrón, también tiene dudas. A su juicio, «hasta lo que yo sé, por lo que ve en las cuevas, el hombre en esa época sólo pintaba».

Fuente: MIGUEL MORÁN, Gijón / El Comercio Digital, 16 de diciembre de 2006
Enlace: http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061216
/portada/arsuaga-sostiene-hace-anos_20061216.html


17 de diciembre de 2006

El mapa más antiguo

EL mapa descubierto en la primavera de 1968 por Jesús Manuel Fernández Malvárez, espeleólogo riosellano que formaba parte del grupo Torreblanca, grabado en piedra a la entrada de la cueva de Tito Bustillo, adquiere ahora una gran repercusión pública por el aval académico dado por el profesor de Cartografía y Topografía de la Universidad de Granada, Mario Ruiz Morales, una de las pocas autoridades que hay en España en cartografía prehistórica.

La importancia del mapa en el que se traza la desembocadura del Sella, con la ubicación de las cuevas o zonas de abrigo, procede de ser el más antiguo de la Humanidad, de confirmarse definitivamente su pertenencia al periodo Magdaleniense del Paleolítico Superior. Hasta ahora, el mapa más remoto del que hay constancia data de hace 8.000 años y proviene de la provincia de Konya, en Turquía. En el caso del mapa de la cueva de Tito Bustillo llama la atención la precisión del primer cartógrafo del que tenemos constancia, al ubicar correctamente las cuevas de la zona (La Cuevona, Cueva Rosa, Cueva de San Antonio, Pedral de Arra, el Cobayu, Tinganón).

El descubrimiento de la primitiva cartografía se produce en una comarca completamente singular desde el punto de vista de la riqueza parietal. La cueva de Tito Bustillo es una de las cinco grandes 'catedrales' del Paleolítico Superior, el periodo más rico en arte rupestre. Junto a los santuarios rupestres de Francia e Italia, la cornisa Cantábrica contiene más de cien estaciones de arte parietal, treinta y ocho de las cuales se encuentran en Asturias. Las huellas rupestres de la cornisa Cantábrica abarcan una cronología que va desde el periodo Gravetiense hasta el final del Magdaleniense; de este último periodo hay especial constancia en el oriente asturiano (El Pindal, Covaciella, Tito Bustillo, el Buxu, Llonín, La Loja) hasta extenderse al occidente regional con la cueva de San Román de Candamo.

El mapa de Tito Bustillo, un trabajo de utilidad para los moradores del Paleolítico, puede ponerse en relación con otros vestigios de aquella época encontrados en el entorno de este santuario, como los trazos de dedos pareados de la gruta de la Lloseta, que representan un sistema rudimentario de comunicación sobre la base de signos gráficos. Este fenómeno ya se ha registrado también en algunas cuevas cántabras y francesas, mientras que otros signos hechos con dedos, como los encontrados en Llonín, pueden no compartir el mismo significado. En cualquier caso, la calidad de los once conjuntos grabados de la cueva de Tito Bustillo, el mapa de la entrada de la cueva y los trazos de comunicación de La Lloseta son unos vestigios valiosísimos de la cultura de nuestros ancestros del Paleolítico Superior.

La riqueza arqueológica asturiana es muy difícil de acotar, porque estamos sujetos a continuos descubrimientos. Los hallazgos no son, en ocasiones, fruto del trabajo científico, sino del azar, como ocurrió en el año 1994 con las impresionantes pinturas de la cueva de Covaciella, en Cabrales, que quedaron al descubierto tras las voladuras realizadas para construir la carretera. En otras ocasiones, la novedad procede de conjuntos que se llevan años estudiando, como las dos pinturas antropomórficas halladas en la cueva de Tito Bustillo, en el año 2001, en una sala anexa a la galería principal, que tienen un gran interés por la rareza que supone en el arte parietal la representación de la figura humana. Entre estos dos descubrimientos, los bisontes grabados en Covaciella y las pinturas antropomórficas encontradas en Tito Bustillo, llegó el descubrimiento de restos humanos en la cueva de Sidrón (año 2000), que suponen un cambio en el conocimiento del Paleolítico, porque demuestra que los neandertales convivieron con el Homo Sapiens durante este periodo en la cornisa cantábrica. Sólo tres años anteshabían aparecido, en Valdés, utensilios de moradores de hace 300.000 años, en el límite de la aparición del hombre de Neandertal.

La riqueza de los yacimientos paleolíticos asturianos no es bien conocida por el público. Quizás la tardanza en aprobar la Ley de Patrimonio Cultural del Principado haya impedido gestionar adecuadamente estos bienes, lo que ha redundado en una ausencia de apoyo a la investigación y, lo que es más grave, en una falta de protección. Estas carencias no son, por desgracia, sólo aplicables a los yacimientos paleolíticos, como lo prueba el hecho de que los cientos de castros levantados en la Edad de Hierro han sufrido todo tipo de agresiones, empezando por la actividad de las canteras, como ocurrió con el castro de Llagú, en Oviedo. Lo primero que hay que pedir a la Administración es una labor de vigilancia y preservación. Curiosamente, el reconocimiento de un estatus cultural para un yacimiento arqueológico es, a veces, el principio de su deterioro, como ocurrió con las pinturas rupestres de San Román de Candamo, antes de que se restringiera el acceso del público.

La vigilancia debe ir acompañada de un diligente servicio de atención y guía al público. Todavía, hoy, para visitar algunas de las más relevantes muestras de arte parietal hay que llamar al teléfono móvil de la guardesa de turno para poder acceder a la cueva. El arte parietal asturiano conforma uno de los tres o cuatro pilares principales del patrimonio cultural de la región; la preservación y el apoyo a la investigación resultan indiscutibles, como la exposición de esa riqueza al público, porque constituye uno de los argumentos del turismo cultural. El conocimiento de la imagen cartográfica y minimalista del entorno de la desembocadura del Sella, primer mapa de la Humanidad, puede ser un buen motivo para valorar nuestras más antiguas raíces.

Fuente: El Correo Digital, 17 de diciembre de 2006
Enlace: http://www.elcomerciodigital.com/prensa/
20061217/opinioneditorial/mapa-antiguo_20061217.html

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5 comentarios

Ménsula Ediciones -

Para quienes les interese Tito Bustillo nuestra editorial ha publicado una monografía muy accesible a todos los públicos. Os dejo el link del libro a continuación:
http://mensulaediciones.wordpress.com/2011/11/02/el-arte-paleolitico-de-tito-bustillo-cazadores-y-artistas-en-la-cueva-del-pozu%C2%B4l-ramu/

Os lo recomendamos porque revisando la información de esta entrada vemos que hay mucho lugar común, mucha interpretación de aficionado como el tema del mapa, y un fiel reflejo de la evolución de las teorías de Balbín, que a lo largo de 30 años ha derivado mucho... Este libro da una visión completa de la cueva, asentando las cuestiones incontestables y sobre las que prácticamente no hay dudas. Además tiene un diseño y un aparato gráfico novedoso y muy atractivo.
Un saludo a tod@s.

MINA MACEDO -

ME GUSTA MUCHO LA HISTORIA Y LOS DESCUBRIMIENTOS SOBRE TODO LAS PINTURAS RUPESTRES ME ENCANTAN, AQUI EN MI ESTADO DE B.C.S. EN MEXICO ESTAN LAS DE SAN FRANCISQUITO Y MUCHAS MAS, POR QUE NO HACEN UN REPOTAJE SOBRE ELLAS SERIA MUY INTERESANTE LES ASEGURO QUE NO SE VAN A ARREPENTIR Y MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCION.....MINA MACEDO

ana -

Dime de que parte de Asturias buscas antepasados o con que apellidos y tal vez pueda ayudarte.

Un saludo

Carlos Gaston Llonin -

busco antepasados en asturias

Byron Rodríguez -

yo creo que tu pagina esta muy bien pero lo que te falta es las fotos trata de ponerlas de alli todo esta muy bien......
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