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Las Listas de los Reyes Antediluvianos: Un documento codificado

Las Listas de los Reyes Antediluvianos: Un documento codificado Foto: Relieve Palacio de Persépolis

Por: Dr. Patrice Guinard

Introducción

"Así pues, no se debe atribuir un valor simbólico particular a estas cifras."
(Dominique Charpin, in Le Déluge, Dossiers d'Archéologie, 204, 1995)

En La leyenda de Adapa (atestiguada hacia el 1500 a. de C.), Uanna, helenizado Oannes por Beroso y apodado Adapa ("el Sabio"), aparece con A-lulim, el primer rey antediluviano bajo el aspecto de un hombre llevando un traje en forma de pez. Es el primero de los apkallu (= AB.GAL en sumerio), es decir, de los 7 sabios enviados por Ea para civilizar a los hombres. Beroso trae de nuevo este mito de Oannès (~4500-4000 a. de C.), héroe civilizador que habría salido de las aguas del golfo Pérsico para dar nacimiento a la cultura sumeria (escritura, ciencias, agricultura, urbanización).

Se conocen también otros relatos míticos de origen sumerio: la famosa Epopeya de Gilgamesh y el relato de Atrahasîs (el Muy-sabio), relatando el episodio del Diluvio que inspiró los textos bíblicos. Entre la aparición de Uanna-Oannes y el episodio del Diluvio, han reinado una decena de soberanos según los archivos sacerdotales de Nippur, la capital religiosa de Sumer, consagrada al dios Enlil. Estos soberanos son los reyes antediluvianos. Después del episodio del Diluvio, la realeza se instala en Kish.

La lista de la dinastía de Isin (~2000 a. de C.)

La cronología de los reyes mesopotámicos, mítica para los primeros de ellos, se extiende desde los orígenes hasta el siglo XVIII a. de C. La encontramos en unas quince tablas provenientes la mayoría de los archivos de Nippur (cf. Thorkild Jacobsen, The sumerian king list, Chicago, University of Chicago Press, 1939, & Jean-Jacques Glassner, Chroniques mésopotamiennes, Paris, Belles Lettres, 1993). Existen varias listas, con nombres sumerios y transcritas en acadio, que datan de la lista más completa de la dinastía amorrita Larsa (hacia el 1800 a. de C.) o redactadas en Isin (hacia el 1900 a. de C.): el texto de la lista más completa pertenece a la colección Weld-Blundell y ha sido traducida por Thorkild Jacobsen (Op. cit., p.70-77):

1 - Eridu A-lulim 28.800 años = 8 saroi
2 - Eridu Alalgar 36.000 años = 10 saroi
3 - Bad-tibira En-men-lu-Anna 43.200 años = 12 saroi
4 - Bad-tibira En-men-gal-Anna 28.800 años = 8 saroi
5 - Bad-tibira Dumu-zi 36.000 años = 10 saroi
6 - Larak En-sipa-zi-Anna 28.800 años = 8 saroi
7 - Sippar En-men-dur-Anna 21.000 años = 5,833 saroi
8 - Shuruppak Ubar-Tutu 18.600 años = 5,166 saroi

El anciano sistema sumerio de numeración era sexagesimal (con base 60) y dió nacimiento a nuestra división de la hora en 60 minutos y a la del círculo en 360 grados. Los nombres-clave de los números eran 1, GES o GESH, 60, GES o GESH igualmente (la unidad), 3600, SAR o SHAR... La desaparición de la numeración sumeria puede estar datada en el siglo XV a. de C. (cf. Georges Ifrah, Histoire universelle des chiffres, Paris, 1981; Paris, Laffont, 1994)

Todos los números son divisibles por 3600, salvo los dos últimos, que lo son globalmente. Así, los dos últimos reyes antediluvianos habrían reinado durante 11 períodos. En total, 5 ciudades son gobernadas por 8 reyes durante 67 "saroi" o 67 períodos de reinados.

Yo sugiero el doble principio de decodificación siguiente: la suma total de las duraciones de los reinados y la suma de los productos de las duraciones de los reinados (comenzando por los extremos hasta el centro), dos a dos, el primero con el último, el segundo con el séptimo, el tercero con el sexto, y el cuarto con el quinto.

Lo que da 67 para la primera suma, y 275,658 (= 41,328 + 58,33 + 96 + 80) para la segunda. A continuación, multiplico la primera cifra por 10 y divido la segunda por 10. (Daré las razones posteriormente). De donde encuentro 670 y 27,5658.

Estas cifras son las del ciclo de los eclipses y del ciclo anomalístico de la Luna. En efecto, los eclipses del Sol y de la Luna se reproducen en el mismo momento después de 54 años o 669 meses sinódicos (aproximación 0.15%). La revolución sinódica de la luna, o lunación, siendo el intervalo que separa dos lunas llenas o dos lunas nuevas. Este período de 54 años es atestiguado en una tabla proveniente de Uruk (cf. F. Thureau-Dangin, "Tablettes d'Uruk", Textes Cunéiformes du Louvre, 6, Paris, 1922, & Bartel van der Waerden, Science awakening II, The birth of astronomy, 1965; ed. angl. rév., Leyden, Noordhoff, 1974, p.103).

El tercio de este período de 54 años, llamado el saros por los Griegos, es de 18 años y 11,3 días. Es el ciclo clásico de los eclipses solares y lunares, que cuenta alrededor de 29 eclipses lunares contra 41 eclipses solares. El ciclo del Saros es el período del retorno de la Luna y del Sol a sus posiciones iniciales relativas a la tierra: este retorno es posible gracias a una sincronización entre las revoluciones sinódicas y anomalísticas de la Luna. En efecto, el período comprende exactamente 223 lunaciones y también 239 revoluciones anomalísticas de la luna. La revolución anomalística es el intervalo de tiempo que separa dos pasos de la Luna a su perigeo, el punto donde ésta se acerca más a la tierra. Esta relación entre los meses sinódicos y los meses anomalísticos de la luna era conocida por los astrónomos babilonios, y utilizada para predecir el retorno de los eclipses lunares y solares. Van den Waerden subraya que "La duración de un eclipse está fuertemente influenciada por el movimiento anomalístico de la Luna, pero esta influencia está neutralizada tomando estos 223 meses en bloque." (Ibid., p.103)

La segunda cantidad, 27,5658, es la del ciclo anomalístico lunar (en realidad 27,555, sea una aproximación del 0.04%). Así, estas dos cifras se refieren a datos extremadamente precisos que conciernen al conocimiento del movimiento lunar, y toman aún más un relieve particular si tenemos en cuenta que es Ishbi-Erra (2017-1985), el fundador de la dinastía de Isin, quien impone el calendario lunar de Nippur, en detrimento de numerosos calendarios locales concurrentes, en la mayor parte de la Mesopotamia meridional (cf. Mark Cohen, The cultic calendars of the ancient near east, Bethesda (Maryland), CDL Press, 1993).

Así, la lista de los reyes antediluvianos de la dinastía de Isin es una codificación de datos astronómicos concernientes a los diferentes períodos lunares. La cifra 10, que sirve de multiplicador y de divisor en esta codificación, no es gratuita puesto que es probablemente en esta época, y puede ser que bajo esta misma dinastía, cuando el sistema decimal suplanta al sistema sexagesimal sumerio.

La lista de Beroso (~747 a. de C.)

Beroso, el filósofo caldeo helenizado, propone en sus Babyloniaca (en la primera sección del libro II) una segunda lista de estos reyes antediluvianos que reinan después de la aparición de Oannes, comprendiendo esta vez 10 soberanos, 4 ciudades y 120 períodos de reinado (las dos secciones siguientes del libro II están consagradas a la descripción del Diluvio y a los reyes post-diluvianos).

"Beroso toma sus relatos de los archivos de Babilonia-Borsippa, y estos mismos archivos, en cuanto a la creación y a las primeras edades, reproducen revelaciones inscritas en tablas por el primero de los hombres-pez, Oannes, el inventor de las letras, de las ciencias y de las artes, el fundador de las leyes, de las ciudades y de toda la civilización." (Joseph Bidez, "Les écoles chaldéennes sous Alexandre et les Séleucides", in Mélanges Capart, Bruxelles, 1935, p.50).

1 - Babylone Alôros (Aloros) = 1 A-lulim 36.000 años = 10 saroi
2 - Babylone Alaparos = 2 Alalgar 10.800 años = 3 saroi
3 - Pautibiblon Amêlôn (Amelon) = 3 En-men-lu-Anna 46.800 años = 13 saroi
4 - Pautibiblon Ammenôn (Ammenon) = 4 En-men-gal-Anna 43.200 años = 12 saroi
5 - Pautibiblon Megalaros (Amegalaros) 64.800 años = 18 saroi
6 - Pautibiblon Daônos ou Daôs (Daonos) = 5 Dumu-zi 36.000 años = 10 saroi
7 - Pautibiblon Euedôrachos (Euedorachos) = 7 En-men-dur-Anna 64.800 años = 18 saroi
8 - Larak Amempsinos = 6 En-sipa-zi-Anna 36.000 años = 10 saroi
9 - Larak Opartes (Otiartes) = 8 Ubar-Tutu 28.800 años = 8 saroi
10 - Shuruppak Xisouthros 64.800 años = 18 saroi

Utilizo la transcripción de los nombres helenizados por Beroso, de G. Contenau (Le déluge babylonien, Paris, 1941; éd. rev. Paris, Payot, 1952, p.56), y ésta, entre paréntesis, de Stanley Burstein (The Babyloniaca of Berossus, Malibu (Calif.), Sources and monographs of the Ancient Near East, Undena Publications, 1978, p.18-19). Las correspondencias con los soberanos de la primera lista están igualmente indicados.

Xisouthros es el Ziûsuddu (o Ziusudra) del relato del Diluvio sumerio, y En-men-dur-Anna (o Enmenduranki) es el célebre inventor de la adivinación: él "pasa por haber inventado los métodos mánticos, las diversas formas de preguntar por el futuro. ¿Cómo se llama? En-me-dur-an-an, o mejor En-me-dur-an-ki cuyo significado es: "el señor de los decretos del cielo y de la tierra".(...) [Él es] el inventor de la adivinación de la que los dioses le revelarán los principios, y de la que los adivinos, de edad en edad, se dirán hijos." (G. Contenau, Le déluge babylonien, Paris, Payot, 1952, p.49 & p.59). Notaremos que el orden de sucesión de los soberanos no es idéntica en las dos cronologías, y que En-men-dur-Anna queda como el séptimo soberano en las dos listas.

En esta segunda cronología, todas las duraciones de reinado son divisibles por 3600, y la filiación con la primera lista es evidente: aquí 4 ciudades por 10 reyes, allí 5 ciudades por 8 reyes. Además, la suma de los 4 primeros reinados vale 38 (= 19 x 2) en las dos cronologías, y a los dos soberanos suplementarios les es atribuido un período de 18 "saroi", siendo este período el ciclo de los eclipses puestos en evidencia en la primera cronología. Además, la diferencia entre las duraciones totales de las dos cronologías vale 53, o incluso, no contando más que los períodos de reinado enteros, 54, el gran ciclo de los eclipses.

Procediendo de la misma forma que con la lista precedente (suma total y suma de los productos dos a dos, desde los extremos hasta el centro), y utilizando el 2 como número de codificación (ya que se trataría de una segunda lista, el 2 simboliza la duplicación de la codificación de la primera cronología), obtengo las cantidades 240 y 365 (= (180 + 24 +130 + 216 + 180) / 2).

El número 240 es la aproximación (0,42%) del número de revoluciones anomalísticas de la luna durante el ciclo del saros, o incluso de la media de los números de revoluciones anomalísticas (239) y draconíticas (242) de la Luna (aproximación 0.20%). Nos lleva, por tanto, a la precedente cronología. El número 365 es el de los días del año (aproximación 0,07%), y también el número de horas dobles en un mes solar, ya que el día estaría dividido en 12 bêru de 2 horas. La cronología podría codificar la introducción del zodíaco en relación a un calendario solar subyaciente.

Se sabe que bajo Nabonassar fue instituído un nuevo calendario e introducidos meses suplementarios por períodos de 19 años (o de 235 lunaciones). Beroso escribe: "Nabonasaros [Nabu-Nasir] ha reunido y destruido los archivos relativos a los reyes que le han precedido de modo que la lista de los reyes caldeos pudiera comenzar con él." (Babyloniaka, 2.5.1, ed. Burstein, p.22). Esta organización de los archivos corresponde al advenimiento de una nueva era, seguida de un descubrimiento científico mayor, la sincronización de los calendarios lunares y solares.

Retomando los números de la lista de Beroso, y efectuando la suma de los productos de los reinados por ciudades (Babilonia / Shuruppak y Pautibiblon / Larak), se obtiene: [(10 + 3) x 18] + [(13 + 12 + 18 + 10 + 18) x (10 + 8)], sea 1512.

Beroso indica además que Alaparos es el hijo de Aloros, y Xisouthros el de Otiartes. Efectuando la suma de los productos de los reinados 2 a 2 y reuniendo las duraciones de reinado relativas a Alaparos-Aloros y a Xisouthros-Otiartes, se obtiene: [(10 + 3) x (8 + 18)] + (13 x 10) + (12 x 18) + (18 x 10), sea 864.

Estas cantidades 1512 y 864, son las dos múltiplos de 216.
1512 = 216 x 7 (= días de la semana y 864 = 216 x 4 (= estaciones del año, o semanas del mes lunar). Así, la introducción de la semana de 7 días, testimoniada más tardíamente, podría haber sido prevista a partir de esta época.

Además, este número 216, que vale 18 (= ciclo de saros) x 12 (= mes del año solar), pero también 8 x 27 (= días del mes lunar), o también 235 (= lunaciones) – 19 (= años solares), podría ser la clave para la comprensión de este descubrimiento astronómico importante, el de la coincidencia de los ciclos lunares y solares.

Sabemos que los Chinos elaboraron en el siglo VI a. de C. un nuevo calendario basado en el ciclo de 19 años o 235 lunaciones, compuesto por 12 años de 12 meses lunares y 7 años de 13 meses lunares, y que este ciclo de 19 años fue reformulado por el Griego Meton de Atenas en el 430 a. de C.

Astronomía, Mito y Matemáticas Celestes

Hasta ahora no había sido dada ninguna explicación satisfactoria sobre la duración de estos reinados. Algunos han invocado las grandes eras indias y preconizado la relación con los yugas. Otros han creído poder encontrar la duración de la precesión de los equinoccios. Más modestamente, nosotros hemos puesto al día conocimientos testificados por los mismos Mesopotámicos, pero en una época más remota, lo que parece más probable. Me parece plausible que un conocimiento científico se pudiera enraizar en el Mito (los soberanos legendarios anteriores al Diluvio) y cristalizarse por el Número. Es así que los tres niveles de la Tríada (cf. mi texto "Du Sémiotique à l'Astral", http://cura.free.fr/04semas.html), que los tres "mundos", pueden encontrar un punto de confluencia y de armonía. Por tanto, el hecho astronómico, codificado por una aritmética simple (pero, sin embargo bastante compleja para haber escapado de los repetidos análisis del pensamiento racionalista), se desvela a través del mito. Ya que los Antiguos razonaban de forma diferente en lo que respecta al interés y al alcance del conocimiento. El "hecho experimental" necesitaba del Mito para magnificarlo y del Número para revelarlo. Por este hecho, es la sociedad entera quien se aprovecha de ello, y el saber no ha sido nunca un saber oculto en estas sociedades, sino más bien un saber accesible a la inteligencia y a la perspicacia de los que están dotados para él. Los mitos y los monumentos que los cristalizan eran visibles a los ojos de todos. Más bien sería la sociedad moderna quien en su incapacidad para comprender verdaderamente la alteridad - así como su propia egoidad -, disfraza esta carencia por una panoplia de expertos inútiles y sordos al diálogo, por un saber reservado a especialistas y guardado celosamente en lugares inaccesibles, y por una complejificación absurda de los datos y de los resultados. Descartes vivía su filosofía como una serie de batallas. Ésta en la que yo me enredado durante varios años, ha desembocado en algunas conclusiones que me satisfacen parcialmente.

Nota: Este texto fue escrito para las Primeras Jornadas Internacionales de Historia de la Astrología en la Antiguedad, organizadas por la revista Beroso en Barcelona (24-25 de Marzo de 2001). Fue publicado en el número 4 de la revista (1° Semestre 2001).
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1 comentario

Daniel -

En realidad es al revés..la Epopeya de Gilgamesh es inspirada en la Biblia de hecho existen mas de 200 leyendas sobre el diluvio a nivel mundial, y solo la Biblia detalla como fue en realidad el diluvio, los otros relatos solo son orales y pasados de generacion en generacion. La Biblia expresa claramente todo lo sucedido en aquella epoca
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