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Terrae Antiqvae

Hallan estucos de un metro de altura en la villa romana

Por ANA R.TENORIO, Europa Sur, sábado 11 de diciembre de 2004

Cádiz. La villa romana de Puerto Real sigue aportando espectaculares hallazgos arqueológicos a medida que avanzan las excavaciones. A la aparición de un impresionante mosaico policromado en uno de los extremos del yacimiento al comienzo de estos trabajos, se une ahora el descubrimiento de las pinturas de estuco que se reparten por las habitaciones de esta gran mansión rústica de época alto imperial, que conservan sus muros decorados y aún en pie hasta un metro de altura.

La vista del yacimiento resulta realmente impresionante tanto para el profano como para el experto. La arqueóloga María Luisa Lavado Florido, que dirige las excavaciones, no duda en afirmar que el descubrimiento, realizado con motivo de las obras de desdoblamiento de la carretera N-IV entre Puerto Real y Tres Caminos, es realmente excepcional y su importancia se confirma cada día, al ir aflorando nuevos restos de la más grande y completa villa rústica de época romana aparecida nunca en la provincia de Cádiz y que se sitúa justo en medio del trazado previsto para la nueva carretera. La arqueóloga sitúa la fecha de esta construcción, aún a falta de una investigación en profundidad, en torno a mediados del siglo II de nuestra Era y precisa que "desde luego los restos no pertenecen a época tardía sino a un periodo de gran prosperidad en la zona".

Como en el caso del mosaico que decoraba uno de los suelos de esta casa, el más grande y mejor conservado de época romana hallado en la provincia de Cádiz, los estucos ahora aparecidos constituyen un descubrimiento excepcional no ya en el ámbito provincial, sino en el resto de España, según apunta la María Luisa Lavado: "Se conservan muy pocos estucos romanos que hayan aparecido así, en pie, en sus paredes y que alcancen esta altura. Sólo algo en Zaragoza y en Carmona, pero éstos últimos de tipo funerario, no como parte integrante de una casa. Algo que no es extraño, puesto que se trata de unas pinturas de muy difícil conservación".

También llaman la atención las grandes dimensiones de la villa, que debía pertenecer a un rico propietario de los complejos alfareros que se extendían por toda la zona en la época y de los que se conservan numerosos vestigios en los alrededores.

Si al comienzo de los trabajos se calculaba que la villa podría tener una envergadura de unos 1.200 metros cuadrados construidos, el avance de las excavaciones ha permitido comprobar que su extensión es al menos el doble. Se han excavado ya, aunque no en toda su profundidad, 2.009 metros cuadrados, pero las estructuras de la casa se prolongan aún hacia el talud paralelo a la actual carretera y todo parece indicar que siguen por debajo de ésta.

Explica María Luisa Lavado que "se han descubierto ya unas veinte habitaciones y sus accesos y en casi todas hemos llegado al suelo original, que estaba en muchas de ellas recubierto de mármol. De hecho en una de ellas se conservan aún algunas losas de este material en su lugar. En muchas de estas estancias, la mayoría de ellas decoradas con estucos, se han conservado los muros de hasta un metro de altura con sus pinturas policromadas en rojo, verde, azul y ocre, que representan motivos geométricos o florales".

Entre las nuevas estancias descubiertas figura una gran nave que atraviesa una buena parte del edificio "que aún no hemos terminado de excavar y no sabemos si está compartimentada". Han aparecido asimismo tres grandes dependencias. La primera de ellas, que pudiera tratarse de un patio, mide 17,60 por 15,40 metros y conserva en su interior la base de cuatro columnas circulares y dos cuadradas construidas en ladrillo y que también debieron estar recubiertas con estuco. Junto a esta habitación se ha comenzado a excavar una estructura curva que parece pertenecer a un horno.

En opinión de María Luisa Lavado estas grandes habitaciones no pertenecen ya a la zona noble de la casa sino a las dependencias dedicadas a almacenes. Otro gran espacio, de 12,80 por 13,50 metros, con un pozo en el centro y unas estructuras curvas que rematan la entrada, podría corresponder a un jardín. Junto a él se sitúa otra habitación, algo más pequeña, de 7,8o por 8,30 metros, que conserva parte de los mármoles que recubrían su suelo y los zócalos de las paredes.

Al fondo de la villa, en el extremo opuesto al lugar donde se descubrió el mosaico, aparece delimitada la que parece ser zona de baños, cuyas paredes están, al igual que las del resto de la casa, decoradas por estas pinturas estucadas, muy bien conservadas y que en esta zona alcanzan una altura de más de un metro. Una gran columna que aparece tumbada en una de las habitaciones contiguas y que conserva sus delicadas pinturas de flores en rojo y verde contribuye a imaginar la magnificencia y lujo de esta construcción.

Sin embargo, en ninguna de las habitaciones excavadas hasta ahora se han descubierto nuevos mosaicos, aunque sí numerosas teselas sueltas que indican que en su día estaban recubiertas por ellos, para María Luisa Lavado, sigue siendo un enigma el hecho de que el único hallado hasta ahora fuera precisamente el que estaba en la zona más alta del declive sobre el que se asienta la villa.
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